Prou!
Josep Rua, Olot (Garrotxa): Prou!.-Prou de demanar perdó a qui em trepitja; a qui no pot viure sense emprenyar l'altre; que els polítics, un cop asseguts a les seves poltrones, no facin res més; que els estafadors campin per les seves sense por de la justícia; que la mà dreta no sàpiga què fa la mà esquerra; que la gent vagi pel món trepitjant els altres impunement i que els trepitjats, per por de la reacció dels qui trepitgen, no els diguem res; de passar per bo allò dolent; d'esperar que els altres ens treguin les castanyes del foc; d'esperar que els que manen arreglin tot el que va malament. Ja és hora que nosaltres, les persones del carrer sense cap càrrec polític, comencem a arreglar les coses que trobem que no estan bé, perquè ja fa massa temps que esperem que l'autoritat competent apliqui les mesures necessàries per arreglar tots els problemes de la vida diària. Si la societat actual no està gens d'acord a seguir cap norma, sigui del tema que sigui, proposo que, entre tots, escrivim unes noves normes d'acord amb l'actualitat. Si els polítics volen el meu vot, que treballin per aconseguir-lo, que em demostrin que saben posar a la pràctica totes les promeses electorals.

Meneame
del.icio.us



Suenan tambores..., por Jorge Verstrynge :
El peor ciego es el que no quiere ver. Pero están pasando cosas. Pequeñas chispas que saltan un poco por aquí y un poco por allá. En las alturas quizás creen que son poco significativas. Olvidan, seguramente, que las pequeñas chispas pueden dar lugar a grandes incendios.
Hace un siglo era motivo de escándalo cualquier negación un poco escandalosa; hoy el escándalo reside en cualquier afirmación que no admita dudas.
L’insurrection qui vient
Comité Invisible
Suenan tambores de revuelta, acaso de insurrección, quizá
de revolución. Y son múltiples las señales de alarma. Así, en
Francia se van extendiendo casos de guerrilla urbana mientras
el Gobierno endurece el tono y la represión (hasta el punto de
intentar prohibir el uso de pasamontañas en las manifestaciones,
imitando al homólogo griego), crecen los secuestros de
empresarios y los saqueos de fábricas; hasta el lenguaje de los
políticos del Sistema (los mismos que han conducido a la
actual situación) se radicaliza: para el Presidente de la República
“no se consigue el éxito de una empresa contra los asalariados”,
y señala a los “patrones voraces”. Desde la oposición,
Ségolène Royal se refiere a los obreros “fragilizados, pateados
y despreciados”. Y François Bayrou (centrista de origen demócrata
cristiano) recupera el lenguaje y quizá el espíritu del Programa
del MRP (el partido demócrata cristiano de la posguerra,
cuyo programa hoy dejaría pálido al de IU) estigmatiza “la
gran avería del ascenso social”: no sólo no pretende “componendas
con el capitalismo [sino que] estoy en confrontación
con él y llevo a cabo una batalla encarnizada con la política de
fomento de las desigualdades”.
En los USA, a su vez, se reorganiza la extrema-derecha, los
ciudadanos le echan la bronca al Gobierno por las ayudas a los
bancos y se movilizan contra los desahucios; mientras, los jubilados
(que han visto por miles desaparecer sus pensiones o
que tienen mucha familia en el paro) hacen cola ante las oficinas
de empleo, se multiplican las “matanzas de carácter social”
(casi siempre como venganza por un despido1) y los suicidios
(y no sólo de banqueros arruinados) pero, además, se
liberan anticipadamente presos porque no hay dinero, las
inversiones han caído casi un 38% en un año, y las quiebras en
cascada ven, sin embargo, subir como la espuma el negocio
nuevo de la venta de óvulos y de prácticas vasectómicas. Japón
ve dispararse su pobreza (y lo que le queda, habida cuenta
que los analistas le atribuyen una crisis sin equivalente en
los últimos treinta años) y se registra una caída de sus exportaciones
en un 33% en lo que va de año. Las revueltas (a veces
hasta por hambre) se extienden desde Islandia a Madagascar,
pasando por el Norte de África y Europa Oriental. En cuanto al
Partido Comunista Chino, se halla obsesionado por una posible
“implosión social”. En Alemania, se multiplican las sopas
populares para… niños2 y ya comienzan a sentirse las consecuencias
de la excesiva importancia del sector exportador. En
Hungría, los jubilados se están dedicando masivamente a la
venta ambulante.
Y, mientras para Le Monde, “el paro masivo se regeneraliza”3,
los banqueros reconocen que no tienen ni idea de qué soluciones
aplicar antes de que se derrumbe el consumo y se dispare
la delincuencia; y por doquier, los notarios someten a sus
bufetes a duros EREs y los
pseudo-populistas o bien se
mantienen (caso de Italia) o
bien progresan (por ejemplo,
en Holanda; el etno-populismo
despunta ya en Inglaterra,
Italia y... España con las consiguientes
manifestaciones en
contra de los trabajadores inmigrantes).
Y la izquierda socialdemócrata
aparece como
estupurosa y programáticamente
desbordada. Según Jean
Michel Normand “la socialdemocracia
pierde terreno en
Europa... (y ello aun cuando,
como es el caso del SPD alemán,
radicalice su programa)
y la crisis no la está beneficiando
“a la vez que asistimos
al crepúsculo del social-liberalismo”
4.
La situación es la que es, y
en consecuencia podemos ver un ex-Primer Ministro francés
advertir que “existe un riesgo revolucionario en Francia. No es
solamente la inquietud, sino también la cólera la que puede
tomar formas violentas... [Existen] riesgos de comportamientos
que quizá no logremos controlar”5. E incluso la prensa no
tiene más remedio que hacerse eco. Así el 24 de abril de 2009
puede leerse en Le Monde que “la cólera social se dispara en
un gran número de países”, y en la cadena Arte ver a un presentador
preguntarse si “la Revolución es inminente”. Pero
añade Le Courrier International del 29 de abril de 2009: “Cóleras
sociales en Francia y en Europa: soplan como vientos de
revuelta” y si el 30 de abril de 2009 sale al mercado francés escrito
por un tal Comité Invisible un libro titulado L’insurrection
qui vient6, podemos, el mismo día, leer en La Repubblica si lo
que viene es la Revolución o la revuelta, en el Wall Street Journal
se enseña a desobedecer en un artículo titulado “Desobedecer,
eso se enseña”, y el ateniense Eleftherotypia glosa
“sobre lo negativo de prohibir los pasamontañas en las manifestaciones”...
Finalmente hasta las revistas de historia se suman:
el Nº 342 de L’Histoire presenta en mayo un monográfico
sobre “La Reolution et le Peuple”... El mismo día, el pseudoprogre
Le Nouvel Observateur dedica un número a “la insurrección
francesa” y explica que “la pasión por la igualdad, que
tantas revueltas ha disparado a lo largo de la historia, no podía
sino resurgir con la crisis económica y su siniestro desfile de
planes de despido. Patronos cosidos de stock-options, dirigentes
políticos claramente impotentes, e intelligentzia cómplice
del ultra-liberalismo son por doquier rechazados. ¿Hasta dónde
irá la ira?”
¿Qué está pasando económica, financiera y socialmente?
En nuestra participación en el número especial de El Viejo
Topo de enero pasado, dedicado a “Todo lo que hay que saber
de la crisis (y un poco más)” explicábamos que esto no hacía
más que empezar, que a la crisis financiera seguirían la de los
LBO (créditos otorgados para la compra de empresas sobre la
base de endeudarlas), y la de las tarjetas de crédito (a las que
aquellos que se quedan sin o con menos recursos no tendrían
más remedio que recurrir pero que, a término, hay que reembolsar)
mas la de las dificultades de las empresas no ya para
obtener crédito (que no los van a obtener), sino incluso para
renegociar los ya obtenidos, a lo que hay que añadir la cuestión
de los impagos; luego la deflación ya en marcha (que contrae
aun más el consumo) y, finalmente, vía la caída de las remesas,
la repatriación de capitales hacia el Norte y la caída de
las inversiones en el Sur va a frenar muy seriamente (cuando
no a desestabilizar) las frágiles economías del Tercer Mundo,
pero también de la Europa del Este.7
Pero se alegará que se ha reunido el G20 y decisiones ha
tomado. Pues no debe ser muy halagüeña la impresión del
personal cuando refiriéndose a aquella reunión, Damián Millar
habla de “un coup d’epée dans l’eau”8; el asesor francés del
Presidente de la República Jacques Attali de “una comedia”; y
el analista André Fontaine de “las ilusiones perdidas”9. Por
ejemplo: se anuncian dos listas, una negra y otra gris, de paraísos
fiscales, a los que habría que “poner firmes”. La negra, originariamente,
incluye seis países (Malasia, Costa Rica, Filipinas,
Uruguay, Brunei y Guatemala), sólo que, tan sólo una semana
después, la mencionada lista (en la que ni en ella, ni en
la gris, figuraron en ningún momento Jersey, Guernesey, la Isla
de Man, Macao, Hong Kong, y los tres estados norteamericanos
de Delaware, Wyoming y Nevada… ni tampoco ningún
centro off shore como la city londinense) ha desaparecido. Por
ejemplo, nada dijeron sobre cómo controlar los hedge funds,
ni tampoco delimitaron qué poderes iba a tener el creado a
bombo y platillo Consejo de Estabilidad Financiera, ni nada
dijeron sobre el anunciado consorcio de la oligarquía que
constituyen las tres agencias de “Notación”. Pero tampoco se
impuso el imprescindible aumento del Ratio de solvencia de
los bancos y tampoco se intervino en contra del desastre de
mezclar bancos de depósitos con bancos de negocios. Y ni una
palabra sobre la especulación con las materias primas, ni tampoco
sobre las LBO. Además, ni pío sobre las ventas a término
y las compras al descubierto, ni sobre las desigualdades (cuando
en la OCDE el abanico de rentas ha pasado de 1/40 a
1/411). En el fondo, es salvar al actual sistema con retoques
poco más que cosméticos, y la salvación vendría de… los mismos
dirigentes que han dejado que se produzca la “petada”. Y
para mayor demostración: las protestas de Sarkozy sobre el
intento de mantener la preeminencia del dólar, así como los
oídos sordos sobre la propuesta china de crear una nueva divisa
internacional de pago o de volver al patrón oro. Como resume
el New York Times “las medidas adoptadas por el G-20 son
insuficientes para evitar una repetición del desastre”. Y Martin
Wolf, editorialista económico del Financial Times, denuncia
que “lo peor está por llegar”, ello porque tanto en los USA
como en Japón, el derrumbamiento industrial es igual al de
1930: la depresión de la demanda llevará a una deflación persistente,
la cual llevará a un mayor ahorro, lo que, a su vez,
provocará una nueva depresión de las inversiones. Al mismo
tiempo, los necesarios déficit presupuestarios y el aumento
de la deuda pública provocarán [ya] una subida de los tipos de
interés desanimando el recurso al crédito para financiar nuevas
inversiones”. Pero hay un peligro más, y es que “una mejora
de la situación, aun mínima, convenza a la gente de que las
cosas van a volver a ser como antes. Pero no volverán. La dura
verdad es que el sector financiero se halla muy lejos de estar
saneado, que el desendeudamiento de los sectores privados
de los países fuertemente endeudados no ha empezado, que
el reequilibrio indispensable para la demanda mundial apenas
se ha iniciado y que, por todas esas razones, un retorno al
crecimiento duradero impulsado por el sector privado constituye
una muy lejana esperanza”. Pasemos al Breakingviews.com
para ver el punto de vista de esta agencia financiera, más moderado,
pero también diáfano; con la firma de E. Hados podemos
leer que “los mercados se esfuerzan en adoptar una
lectura optimista de las estadísticas… [Pero] si persiste este
estado de espíritu, el bello ardor que ha animado [¿?] la refundación
del sistema financiero mundial… corre el riesgo de
evaporarse. [Y] los USA y el Reino Unido volverían entonces
a su tren de vida patético y no razonable… [Con lo que] probablemente
retornarán en lo inmediato los felices días [de
antaño], pero ello al menos sólo por un tiempo. Sólo que los
desequilibrios financieros no serán soportables, y tarde o
temprano, la crisis sucedería a la mejoría. [Y] aunque cueste
imaginarlo…esa [nueva] crisis será verosímilmente más grave
que… la de hoy”.
Hacia la Revolución: el Nuevo Tercer Estado
Para el Daily Telegraph “está volviendo la lucha de clases”. Lo
cual es evidente, pero hay que ahondar. Así en Francia, la última
encuesta sobre los “valores” apreciados por los franceses
arroja las siguientes preferencias. Éstas evolucionan de la
siguiente forma:
¿Quién prefiere la libertad a la igualdad?
LIBERTAD IGUALDAD
1981 53% 32%
1990 48% 42%
1999 49% 42%
200810 40% 57%
A la hora de optar entre concurrencia y un mayor control
sobre las empresas estos son los datos:
CONCURRENCIA CONTROLAR LAS EMPRESAS
1990 60% 1999 28%
2008 40 % 2008 42%
Insistamos sobre la cuestión de la igualdad ante todo. ¿No
les recuerda a ustedes a la Revolución Francesa? Para Sophie
Wahnich11, tal y como ocurrió antes de la Revolución Francesa,
la combinación de una crisis económica con unos privilegios
exorbitantes para la clase dominante y de una desigualdad
considerada insostenible explica hoy que “el leitmotiv que circula
No pagaremos vuestra crisis... pone en evidencia una división
social entre un nosotros, los oprimidos, y un vosotros, los
opresores… Ahora bien, el nosotros de los oprimidos no está
constituido solamente por los precarizados, los parados o los
futuros parados; está integrado también por clases medias
que se manifiestan en las calles y van a la huelga para defender
una determinada concepción de
la universidad y de los saberes. [Ese
nosotros] está integrado finalmente
por todos aquellos que, en definitiva,
se sienten engañados y reclaman
justicia. Desde dicho punto de vista,
los movimientos sociales de este invierno
y de esta primavera [en Francia],
ya tienen la tentación natural
de reproducir 179312. Quieren más
justicia y, para obtenerla, afirman
que, a pesar de los resultados electorales,
ellos encarnan al soberano legítimo”.
Wahnich13 apunta aquí a
otra cuestión esencial: además de
las condiciones objetivas y subjetivas
presentes para una subversión
revolucionaria ¿quiénes asumirán el
papel de Tercer Estado hoy? Porque
toda revolución requiere un actor,
un sujeto revolucionario… Y nunca
es el pueblo entero.
Esta analista ha apuntado a los
precarios, pero también a las clases
medias (en la Revolución Francesa
la Burguesía, el Tercer Estado, que
era situado por debajo del clero y de
la nobleza). Y lo mismo señala Michel
Noblecourt14 insistiendo en el
impacto sobre estas clases sociales
del “alejamiento de la perspectiva
de un ascenso social”, amén de que
“con la seria recesión que se avecina
para 2009… las clases medias y
las rentas modestas van a figurar en
la primera fila de las víctimas de la
crisis”.
A su vez, Perrine Chercheve apunta
a “los empleados, esos nuevos
precarios que durante mucho tiempo tutearon a las clases medias,
cuellos blancos del comercio o de la industria, pero hoy
esos 8 millones de empleados franceses han tenido que abandonar
sus sueños, alcanzados por la precariedad y el trabajo a
tiempo parcial”15.
¿Y los jóvenes? En un año, en Francia, el paro de los menores
de 25 años ha aumentado un 32%. Y es probable que dicho
dato tenga que ser muy tenido en cuenta. Recuérdese que,
previamente a la Revolución Francesa, se produjo una crisis
crisis
económica agravada por... la sobreabundancia de jóvenes varones
al haberse prohibido los duelos y al ser los reinados de
Luis XV y de Luis XVI claramente pacíficos. Al no existir el
aborto ni los anticonceptivos actuales, pero sí el corte, para los
hijos de la burguesía, del ascensor social que representaba el
ejército16, tiene razón el polemólogo Gaston Bouthoul al alegar
que se creó una situación explosiva. Una sobreabundancia de
jóvenes burgueses, mejor formados que los jóvenes procedentes
de las clases sociales más bajas e
incluso altas...17
Alexis Lacroix18 nos acerca aun más
al sujeto revolucionario: “Los orillados
por la que fue llamada, pomposamente,
la economía del conocimiento, no
paran de multiplicarse. Su amargura,
su exasperación incluso se hinchan. Hasta hace poco, lo que
obsesionaba las mentes era que el progreso se detuviera. Muchos
franceses temían, desde el final de los 30 Gloriosos, el
estancamiento social. Tenían miedo de que para ellos y su descendencia
se bloqueara el ascensor social. Hoy, les moviliza un
nuevo temor: temen que el ascensor social caiga unos cuantos
pisos... Una angustia no imaginaria: una parte creciente de individuos
con frecuencia diplomados –e incluso a veces con un
rango de formación mayor–, que integran ese nuevo Tercer Estado
cultural, ya no logran mantenerse en la misma posición
social de sus padres”.
Tesis que vienen a reforzar dos aportaciones fundamentales.
La primera, la de Camille Peugny en su obra Le déclassement,
el desclasamiento. Esta autora comienza por sentar el
problema: “En el 2003, entre los 35-39 años, si un 40% ha conservado
la posición social de su padre y un 35% se elevaron...
[hoy] un hijo de cuadro de cada cuatro –y una hija sobre tres–
ocupan, a la edad de 40 años, un trabajo de empleado o de
obrero [o sea, inferior]. Ello cuando en
1983 el porcentaje era del 18%”. En
otras palabras, “las perspectivas de
movilidad social fueron máximas para
los nacidos a mediados de la década
de los 40 y luego se deterioraron progresivamente
hasta alcanzar un mínimo
para las generaciones nacidas pasada la década de los 60.
Dicho deterioro generalizado concierne a todos los hijos e hijas
de todas las categorías sociales, pero tiene efectos diferentes:
para los hijos de los obreros, el ascenso hacia empleos de
cuadros se hace cada vez más difícil; y para los hijos de los cuadros,
se multiplican las trayectorias descendentes”.
Lo más motivador a efectos revolucionarios: tienen la sensación
de perder algo que sus padres y en su infancia consideraban
como casi definitivamente adquirido. Y, para colmo, el
fenómeno afecta a diplomados, con frecuencia más diplomados
que lo que fueron sus padres... Marx pensaba que el proletariado,
al no tener nada que perder, era la clase potencialmente
revolucionaria por excelencia; pero se equivocaba: los
más propensos a la revolución son aquellos que teniendo algo
que perder, se ven perdiéndolo y optan en una primera reacción
por re-volver a la situación anterior. Y la autora a la que
nos referimos señala “la radicalización
de las personas golpeadas por el
desclasamiento... los que no logran
no ya mejorar, sino incluso reproducir
el estatus social de sus padres son
[hoy], globalmente, bastante hostiles
hacia el modelo económico liberal y
poco esperan del Estado Benefactor. De ahí que oscilan entre
estas dos tentaciones: o bien la del repliegue... o bien la protesta”.
Es, sin embargo, Emmanuel Todd en su último libro “Après
la démocratie”, quien mejor acota la cuestión del sujeto revolucionario.
19 Tras explicar que la “ralentización de los ciclos generacionales”
conduce al envejecimiento de las sociedades no
sólo biológica, sino además mentalmente, lo cual conduce al
“estancamiento del debate político”, denuncia el vacío ideológico
actual, así como el “proceso de oligarquización derivado
del liberalismo económico”. Y lo que empeora aun más las cosas:
“la separación de la oligarquía gobernante del resto de la
población20, y el desinterés de aquella por los problemas del
resto”.
Para Todd, esto se va a acabar: 1) por las consecuencias negativas
y desigualitarias del librecambio; 2) porque la potencia
que impuso dicho modelo neoliberal, desregulador y librecambista,
para vivir del mismo, ya no puede seguir imponiéndolo
a los demás; 3) por la cada vez
más demostrada impotencia de las
elites para encarar el colapso del Sistema;
4) sobre todo, por el deterioro
de la condición económica y social de
los “jóvenes educandos superiores”.
“Antes percibido como un instrumento
de progreso personal y de ascensión social, el sistema
escolar parece, hoy, agravar la segregación social. A la desigualdad
creciente de los diferentes niveles educativos, se añade
la escasez de salidas profesionales asequibles para los niveles
inferiores. El paro y, sobre todo, cada vez más, los bajos salarios
que esperan a los jóvenes a la salida [del sistema educativo], les
hacen considerar al Liceo como una estafa”. Peor aun para el
Sistema: “el empobrecimiento económico en marcha de los
jóvenes educados superiores [pone
de relieve] la disociación entre
la educación y la riqueza”, y está
produciendo una escisión “en el
interior del grupo que asociaba
fraternalmente las clases medias
a la… antigua clase capitalista”. Y
mismo discurso presenta el actual
Presidente del Senado francés:
“Por vez primera desde hace un
cuarto de siglo, la revuelta comienza
a predominar sobre la resignación.
Lo más inquietante estriba
en que un buen número de
categorías sociales aún no se han
movilizado. Los 600 mil estudiantes
diplomados que van a entrar
en el mercado laboral después de
este verano podrían provocar un
auténtico maremoto. [Además] el
hecho de que cada vez más estudiantes
altamente cualificados y
originarios de los suburbios no encuentren trabajo contiene
igualmente un fuerte potencial explosivo”21.
En otras palabras, el actual Tercer Estado lo integran los
jóvenes adultos diplomados que ven cómo se ha producido
una disociación entre competencias y riqueza; los diplomas
no sólo no les sirven ya para progresar, sino que tampoco impiden
su descenso en la escala económica y social. Algo muy
similar a cuando la burguesía se encontraba con que su preparación
y sus éxitos económicos no sólo no le posibilitaban
ascender sino que, crisis económica por medio, la nobleza y el
clero imponían, por el mantenimiento de sus privilegios, su
descenso en la pirámide de clases. Por ello reventó entonces la
olla; por eso mismo puede hoy suceder.
Las dos opciones: Proteccionismo o represión.
Veamos lo último. Hasta ahora la obsesión de gobiernos,
fuerzas de seguridad, ejércitos y polemólogos reside en la guerra
asimétrica, defensa que los islamistas llevan a cabo contra
los anglosajones y sus aliados. Pero el informe del Grupo de
Reflexión europeo LEAP/Europe 202022 pronostica que, en el
cuarto trimestre del 2009, la crisis económica
entrará en una “etapa de dislocación
geopolítica a escala mundial”, en
la que cada Estado tendería a ir a su aire.
Ahora bien, “dicha desbandada conllevará
riesgos de enfrentamientos, es
decir, a guerras semi-civiles… siendo las
zonas más peligrosas al respecto aquellas que tienen la más
débil protección social… Se suscitarán revueltas siendo las
zonas previsiblemente más afectadas la latinoamericana y los
USA”. El LEAP afirma haber detectado ya huidas de población
desde los USA hacia Europa dado que se extiende la sensación
de que “lo mejor es huir de tu región si es que eso es posible”.
En otras palabras: teníamos hasta
ahora frente al terrorismo islámico guerra
dentro y fuera del territorio. Ahora,
dentro del territorio podemos tener
además revueltas, quizás insurrecciones,
y posiblemente revoluciones. Es decir, que los gobiernos
van a tener que enfrentar una variante más de guerra asimétrica,
que tomará quizá el carácter de manifestaciones masivas
y con violencia y, probablemente, como es el caso de
Francia, y lo ha sido en Grecia, de guerrilla urbana episódica
o sistemática; lo cual plantea preguntas clave:
1. ¿Están las fuerzas policiales preparadas de verdad
para hacer frente a ello?
2. En el caso negativo, ¿cuál es el papel de las Fuerzas
Armadas?
3. ¿Y están estas últimas preparadas
para ese tipo de represión?
4. ¿Aceptarán las Fuerzas Armadas
la represión interior? Porque en esa
nueva guerra asimétrica que amenaza,
la vuelta del combate “cara a cara”
puede muy bien ser cara a cara a
nuestros hijos y nietos…
A su vez, la Revolución: Ya hemos visto que condiciones
objetivas favorables existen en abundancia; y que se va deslindando
un sujeto revolucionario. Pero queda la cuestión del
programa. Y sobre eso hay que pensar y deprisa. Y o bien dicho
programa debe ir al clásico “rebasamiento
del capitalismo”, es decir, a la edificación
de un nuevo orden tanto político
como económico y social (sólo que ¿cuál?),
o bien se opta por segregar del capitalismo
genéricamente entendido una variante
más equilibrada, más igualitaria, más justa, más participativa,
sobre todo, más protectora de nuestras poblaciones,
El problema es que el tiempo corre deprisa.
Notas
1. Ver Le Courrier Internacional del 15 de abril de 2009. También, al
igual que en Inglaterra y Francia, se extiende el abandono de perros y
otras mascotas…
2. Der Spiegel del 20 de febrero de 2009.
3. Del 12 de enero de 2009. (Pero cuatro meses más tarde -2 de mayo
de 2009- lo que se “generaliza es la recesión”; y es que en 2009 el PIB
de la República Federal Alemana se prevé que se contraiga en un
2,25%, el de España un 3%, el de Irlanda un 8% largo, el italiano un
4,4% y el belga un 3,8%.Además, Letonia ha llevado a cabo un recorte
presupuestario del ¡40%! Y ya reconocen recesión en los Países
Bálticos, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Ucrania y Georgia…
4. In Le Monde del 13 de mayo de 2009. Claro que ahora quedará la
tentación “obamista”, la cual terminará en agua de borrajas.
5. Dominique de Villepin in Le Monde del 21 de abril de 2009, así
como en el canal de televisión France el 19 de abril de 2009.
6. Se trata de un interesante texto entre refractario y anarquista: “[hay
que] constituirse en comunas, organizarse para no deber trabajar;
robar, cultivar y fabricar; formar y formarse; crear territorios y multiplicar
las zonas opacas [frente al poder]; trazar nuestras propias vías
de comunicación; tumbar los obstáculos; huir de la visibilidad y
transformar el anonimato en una posición ofensiva; organizar la
autodefensa; aprovechar todas las crisis [del Sistema]; sabotear toda
instancia representativa y generalizar la palabra; bloquear la economía;
liberar todo el territorio de la ocupación policial evitando, si es
posible, el enfrentamiento directo; tomar las armas, pero usar la política
para no tener que usarlas; deponer localmente a las autoridades;
y todo el poder para las comunas...
7. Hay actualmente 100 millones de hambrientos en el mundo; en
Asia, se han derrumbado los modelos de crecimiento basado en la
exportación. Japón va a perder el 12,7% del PIB, Taiwán el 8,4%, Corea
del Sur el 5,6% (sus exportaciones han caído un 12%), Singapur un
17%, Tailandia un 3’5% y China ve sus exportaciones disminuir un
18% (mientras las inversiones extranjeras lo han hecho en un 22,5%).
8. Traduciendo el espíritu de la expresión “un brindis al sol”. Ver Le
Monde del 7 de abril de 2009.
9. Del título de la gran novela de Balzac. Ver Le Monde del 23 de abril
de 2009.
10. Los datos de 2008 son de antes de la crisis (mayo).
11. InLe Mondedel 6 de abril de 2009, artículo titulado “Après de 1978,2009?”
12. En 1793, Luis XVI es ejecutado y la República se radicaliza notablemente.
13. Investigadora del CNRS, es autora de numerosos libros sobre la
Revolución Francesa.
14. In “Le lourd désenchantement des clases moyennes”. In Le Monde
del 7 de marzo de 2009.
15. In Marianne del 1 de mayo de 2009.
16. La nobleza impuso entonces que, para llegar a ser oficial, se
requerían cuatro cuartos (abuelos) de nobleza (nobles).
17. Para Bouthoul, la sobreabundancia de jóvenes crea una situación
explosiva que desemboca en general, o bien en migraciones masivas;
o en una “migración al más allá” fuera de las fronteras, o sea la guerra
exterior, habitualmente una guerra de conquista; o dentro de las fronteras,
o sea la guerra civil. Y la Revolución Francesa desembocó en los
dos tipos de guerra. Ver su obra “Traité de Polemologie” (Paris 1978), así
como de Jorge Verstrynge “Una sociedad para la guerra” (Madrid, 1978).
18. “La naissance d’un Tier État culturel” in Marianne del 17 de abril
de 2009.
19. Ver de Jorge Verstrynge, en El Viejo Topo de mayo de 2009, el artículo
“Elogio del proteccionismo IV”.
20. “Por vez primera, los educados superiores pueden vivir [hoy] entre
ellos, producir y consumir su propia cultura. Antaño, escritores y productores
de la ideología tenían que dirigirse al conjunto de la población...
o limitarse a monólogos solitarios. [Pero] el surgimiento de
millones de consumidores culturales de nivel superior permite un
proceso de involución. El llamado mundo superior puede encerrarse
sobre sí mismo, vivir en circuito cerrado, y desarrollar... una actitud
de distanciamiento y de desprecio... con el pueblo”.
21. Ver Le Courrier Internacional. Frankfurter Allemaigne Zeitung de
13 de mayo de 2009. El subrayado es nuestro.
22. Ver su Boletín de febrero de 2009.
---
Argelaguer, Sales de Llierca, Sant Jaume de Llierca, Montagut i Oix, Tortellà, Les Planes d'Hostoles, Sant Feliu de Pallerols, Sant Aniol de Finestres, Besalú, Beuda, Maià de Montcal, Sant Ferriol, Olot, Castellfollit de la Roca, Les Preses, Riudaura, Sant Joan les Fonts, La Vall de Bianya, La Vall d´en Bas, Mieres, Santa Pau Garrotxa Girona Lleida Tarragona Barcelona Catalunya Espanya Lejarza PrincesaLetizia
Suenan tambores... | 04-11-2009 - 10:14:45 GMT 1 #
Resistir, disentir, pensar con radicalidad en medio del caos
Paco Roda
Recientemente cayó en mis manos un libro cuyo título ya me impactó: La insurrección que viene. La autoría venía firmada por un tal Comité invisible. Pero más me sorprendió la contraportada que decía así: «El Comité invisible es una tendencia de subversión presente. Recientemente, varias personas fueron detenidas en Francia por el mero hecho de tener un ejemplar de este libro en su casa. Y lo más inaudito es que se les aplicó, en el país de los derechos del hombre y del ciudadano, la ley antiterrorista» Esta última frase la leí dos veces. Si aquello era cierto, allí dentro había un material altamente explosivo. Y vaya si lo había.
Yo no sé ustedes, pero les reconozco mi desconcierto y mi desfondamiento político e ideológico. Pese al entrenamiento que a diario nos obliga la vida. Y por más que intento ordenar mis prioridades, mis ideas, y mis deseos; por más que analizo, pienso y contrasto la realidad con los dispositivos de resistencia, opciones políticas y otros aparatos subversivos, si es que queda alguno no fagocitado por las estrategias del capitalismo de última generación, no consigo ubicarme en la tranquilidad –o intranquilidad- que proporciona el saber si uno está en la línea de combate adecuada. Porque les confieso: no sé cuál es la batalla a la que ahora mismo estamos llamados. Oigo ruido, mucho ruido a mi alrededor. Pero también sé que nada definitivamente importante está a punto de ocurrir. Sé que hemos llegado a un punto en que el sistema, sus máscaras de ficción, sus instituciones, sus burbujas individualizadas, sus marionetas corruptas y su tramoya mediática, sometida a una omertá autocomplaciente, han convertido el presente en un callejón sin salida.
Cada día leo y escucho recetas para salir de este atolladero, pero creo que este mundo en crisis ya no se deja pensar, que huye de todo intento de hacerlo creíble e incluso increíble. Pese a que está absolutamente iluminado. Pese a que no queda nada por ver que no hayamos visto ya : la desdicha, las mentiras, la explotación sistemática, la tortura, la corrupción sistémica, la humillación y la degradación más absoluta. Tal vez, este mundo no tenga ya otra forma de sostenerse que mediante la gestión infinita de su propia derrota. Y uno desearía saber qué hacer para enfrentarse radicalmente a él, si es viable y posible resistir y disentir sin sentirse arte y parte de las estrategias del nuevo capitalismo de ficción. El asunto pues, no es encontrar la palabra adecuada, ni el mensaje más certero, ni siquiera el análisis más objetivo. Quizá tampoco la organización más revolucionaria. El asunto hoy es cómo subvertir la propia vida para que el mundo ya no pueda ser el mismo. Insurrección de la propia vida a falta de una subversión colectiva incapaz de hablar el mismo idioma, subversión de la propia vida ante la esquizofrenia difusa, la depresión servil y la psiquiatrización del conflicto social.
Y aquí empieza la dificultad. Porque si algo nos agujerea el alma, es la impotencia que sentimos frente a toda posibilidad de cambio. Lo anunciamos, lo teorizamos, pero dudamos de su viabilidad. Ni siquiera chutándonos con dosis de utopía realizable. Hubo un tiempo que estuvo claro, sí. Fuimos héroes y creímos en los sujetos históricos. Y también en las multitudes con rostro. Pero, ¿en qué sujeto confiar hoy como acompañante hacia la Tierra Prometida? Fuera, nadie nos ofrece la seguridad de protagonizar, de nuevo, una historia interminable. Y es que antes nos vinculábamos con el pueblo, la comunidad o la clase social. Había relaciones de pertenencia y con ellas nos sentíamos seguros. Hoy en la sociedad globalizada estamos solos con nosotros mismos. Porque la sociabilidad de hoy está expandida en miles de nichos, de refugios unipersonales aislados en los que ya ni siquiera se encuentra el fragor del lenguaje común. Afuera hace frío y todo es falso pese al intento de dotarlo de sentido. Por eso el nuevo contrato social ya no se basa en la sociabilidad, sino en la introspección, en la individualización de todos los escenarios, sean de vida, de trabajo, de dicha y de desdicha, de depresión o de euforia. El nuevo contrato social nos convierte en productores y reproductores de la realidad, en nudos que refuerzan la red auto obligándonos, autoinculpándonos y auto reprimiéndonos. Como dice López Petit: «esta movilización global de la vida -que te sujeta con más fuerza conforme más te abandona- ha generado un nuevo tipo de individuo: el ser precario, un sujeto frágil que por puro instinto de supervivencia -por puro deseo de querer vivir- se adapta a todo tipo de condiciones existenciales»
¿Es posible entonces ser crítico, radical, disidente y combativo hoy? Quizá sí, pero no a la vieja usanza. Personalmente creo que la crítica radical hoy tiene como principal desafío combatir la privatización de la existencia. Una existencia que ha convertido al viejo proletariado en un obrero hipotecado hasta las cejas, consumidor compulsivo y reproductor de todas las estrategias necesarias para que el capitalismo actual sobreviva hasta hartarse de satisfacción. Pero esta privatización de la existencia, esta suma de yoes en estado de ruina permanente e insuficiencia crónica, tiene gravísimas consecuencias: la creciente despolitización de la cuestión social, la desocialización del sufrimiento y la individualización del conflicto social. Y es que la gente hoy está solucionando en términos personales cuestiones públicas que solo deben ser abordadas a través de códigos de trascendencia impersonal. Más claro, asumimos como propios y personales, muchos problemas de orden social. Esto es lo que provoca el fascismo posmoderno al despolitizar y neutralizar el conflicto social.
¿Qué hacer entonces? Creo que politizar la palabra y la propia vida, repolitizarnos de nuevo desde la individualidad. Porque la política profesional, cada vez más cuestionada, se cierra sobre sí misma sin credibilidad representativa. ¿Quién, de verdad, confía en los políticos que dicen representarle? Con su silencio, la población aparece infinitamente más adulta que todos los títeres que se empeñan en representarla. Cualquier sin techo es más sabio con sus sangrantes palabras que muchos de nuestros dirigentes con sus altisonantes declaraciones. Politizar la propia vida, la propia existencia es hoy un acto de disidencia combativa, una resistencia activa. Porque la vida es nuestra verdadera cárcel, el instrumento que utiliza el poder para dominarnos y someternos. ¿Cómo se hace? Como dice Marina Garcés, encarar la crítica pasa por atacar ese yo con el que abordamos el mundo, atacar las opiniones con las que nos protegemos del mundo, atacar nuestro particular y precario bienestar. Porque el yo es el dispositivo que nos aísla y a la vez nos conecta en la sociedad-red impidiendo toda transgresión.
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Resistir, disentir, pensar con radicalidad en medio del caos | 05-11-2009 - 15:16:10 GMT 1 #