“ERE, vamo pallá”
Carles Llagostera, Tarragona: “ERE, vamo pallá”.-Fa gràcia..., maleïda gràcia la de la cançoneta, més val “riure” que plorar... I és que s'han posat molt de moda els eres, eros en català; Eros, déu grec de l'amor i que gens té a veure en tot plegat. Empresa que passa angúnies econòmiques, financeres, o simplement és engolida per la crisi que tot ho envolta agradi o no, doncs ERO “que te crió“, sense cap impediment, sense cap oposició, que ja se sap..., “que el 90% d'ERO són aprovats per l'administració (Departament de Treball) amb la gorra“, ja se sap no?; però, per si de cas, i per tenir-ho tot lligat i ben lligat, comitès d'empresa enganyen gran part del personal i organitzen assemblees per no res que no sigui presumir dalt d'un púlpit. Per acabar-ho d'adobar i després de fer veure que han “negociat” presenten el mal menor, donar cinc cèntims amb una mà mentre amb l'altra et foten igualment el moneder; ah!, i ho sotmeten a votació, quina poca vergonya!, per semblar més demòcrates i no fer més que amagar-se les vergonyes de la pròpia impotència i manca d'iniciativa. Així és com esdevenen els comitès d'empresa, en no més que portaveus i transmissors de la voluntat i plans de l'empresa, encara que siguin obscens i tèrbols, esperant que algun dia tot torni a anar com la seda i lliguin gossos amb llonganisses; mentrestant... “ERE, vamo pallá...”

Meneame
del.icio.us



¿Para qué sirve el trabajo social?
La gran estafa de la intervención social
Diagonal
Cuando las desigualdades sociales se evidencian con mayor crudeza y los presupuestos sociales de la Administración se ven mermados, ¿cuál es el papel de los y las trabajadores sociales? ¿Ponen paños calientes o hacen efectivos derechos básicos? ¿Es un empleo con mayores implicaciones? ¿Hay margen de maniobra para una labor crítica?
Las diferencias sociales que genera el sistema económico imperante conllevan situaciones en las que muchas personas necesitan de la solidaridad del resto. Situaciones que no han pasado desapercibidas para el conjunto de la sociedad. De esta forma, a lo largo del siglo XX, fue surgiendo el concepto de “servicios sociales”. Sin duda, una conquista histórica del movimiento obrero que con su lucha arrancó concesiones y obligó a los Estados a destinar una parte importante del dinero público a las llamadas políticas de bienestar social, como forma de redistribuir la riqueza y garantizar así un mínimo nivel de vida a todas las personas. Ésta es la base ideológica del llamado “Estado del bienestar” que durante décadas imperó en los países capitalistas avanzados.
Este sigue siendo el concepto que sobre los servicios sociales impera en el ideario colectivo. Pero bajo el modelo capitalista, incluso los grandes avances sociales conquistados tras décadas de lucha, pueden verse distorsionados, hasta volverse en su contrario incluso. Ya hace mucho que el genio literario de Orwell nos advertía del peligro de perder el poder sobre el lenguaje, ya que pensamos (y por tanto actuamos) en base a conceptos lingüísticos. Y esto es lo que ha pasado con los servicios sociales: seguimos pensando en ellos en su concepto original, pero nos han dado el cambiazo al modificar sus funciones reales, sin que nos hayamos percatado siquiera.
Realizar informes
A día de hoy, la función principal de los servicios sociales es la elaboración de informes. Es más fácil entender lo que decimos con un ejemplo. Pongamos el caso de un niño que muestra un comportamiento conflictivo en el colegio. El orientador del centro elaborará informes sobre el niño, que finalmente elevará a la inspección educativa, donde algún técnico derivará el caso a los servicios sociales del Ayuntamiento, tras el preceptivo informe. Los técnicos municipales citarán a la familia, que empezará a ser investigada, y será objeto de nuevos informes. Desde el Ayuntamiento se hará un seguimiento del caso, seguramente a través de alguna ONG concertada para tal fin. El educador de dicha ONG elaborará nuevos informes, donde se hablará del desempleo del padre y sus problemas con el alcohol, y de la desatención que sufre el niño también por parte de la madre, que pasa muchas horas fuera de casa. El caso será derivado a la Consejería de Bienestar Social de turno, donde nuevos informes apuntarán a la necesidad de tutelar al menor por estar en situación de riesgo y desamparo. El niño irá a un centro de acogida, donde nuevos informes decidirán su futuro. Hay que fijarse en la cantidad de instituciones, ONG y recursos que se están dedicando al niño, cuánta gente está ganando un sueldo sin dar ninguna solución real a la familia. ¿Dónde está la famosa redistribución de la riqueza? Porque el padre sigue siendo un parado de larga duración y la madre sigue viéndose obligada a desatender su propia casa para atender la de los demás y ganar así algo de dinero para sustentar a la familia. Pero ahora ya no podrán ni quejarse: son objeto de investigación (y por lo tanto al menos sospechosos de ‘algo’), su intimidad avasallada y además tendrán que ser sumisos y obedientes ante las órdenes de los servicios sociales para evitar que alguien escriba en un informe aquello de ‘actitud oposicionista ante la intervención’ y no perder así definitivamente a su hijo legalmente secuestrado.
De la idea de organizar mecanismos de redistribución de la riqueza, ha surgido un todopoderoso Gran Hermano, muy eficaz como cuerpo parapolicial de control social, y muy hábil también a la hora de hacer desaparecer ingentes cantidades de dinero público entre sueldos y ‘gastos de gestión’ de las distintas ONG y fundaciones, que a los servicios sociales hace ya que les llegó también lo de la externalización de servicios. Sin embargo, la ineficacia a la hora de resolver los problemas reales de las personas a las que ‘ayudan’ es asombrosa. Por decirlo a las claras, tras la intervención de los servicios sociales, los pobres siguen siendo pobres, pero ahora están ‘fichados’ y vigilados. Es más, mientras que el enorme ejército de asistentes, trabajadores sociales, educadores, integradores, etc., crece exponencialmente, los índices de pobreza y exclusión social no sólo no disminuyen sino que tienden a crecer.
¿Podemos entonces concluir que los servicios sociales no funcionan? En absoluto. Desde el punto de vista de la clase dominante funcionan a la perfección. No sólo han sido capaces de crear un sistema tremendamente burocrático y represivo tan sibilino como eficaz a la hora de mantener a raya a la pobreza y ocultarla, sino que además han conseguido que sea económicamente rentable. Le han dado la vuelta a la tortilla y hemos pasado de la redistribución de la riqueza a la mercantilización de la pobreza. La patronal ha encontrado una nueva fuente de negocio a través del desvío de dinero público hacia sus bienintencionados bolsillos, y además han conseguido coartada ideológica: el sistema funciona bien, y los pequeños desajustes se solucionan gracias a los generosos recursos que las administraciones destinan a fines sociales. Quien a pesar de esto se encuentra en la pobreza y la exclusión es por su propia voluntad. Y además, le quitan armas a los ya indefensos… ¿con qué legitimidad vas a rebelarte contra quien te ayuda?
Los políticos logran así esconder la pobreza, la burguesía encuentra una nueva fuente de ingresos y apuntilla los mecanismos de control social, y miles y miles de jóvenes con titulación universitaria que no tendrían más futuro que el paro o el Burger King encuentran algo más acorde a su estatus, ya que si bien seguramente sea un empleo precario y mal pagado, es un trabajo relativamente cómodo y socialmente prestigioso. No pretendemos culpar al conjunto de los trabajadores del sector de la intervención social del funcionamiento del sistema, pero tampoco podemos olvidar que Hitler no mató con sus propias manos a seis millones de judíos: muchos millones de informes asépticos se tuvieron que escribir para ejecutar el Holocausto.
La gran estafa de la intervención social | 06-09-2009 - 09:44:18 GMT 1 #
La crisis está empezando
Michel Husson
Era previsible: el menor temblor de la coyuntura iba a ser interpretado como la señal del comienzo del fin de la crisis. Un trimestre de crecimiento no negativo ha bastado para que los traders y los bonus vuelvan con ardor. Se intenta tranquilizar como se pueda. Así, el instituto patronal francés Rexeco subraya que “el ajuste a la baja de los efectivos en la fase recesiva actual ha sido más débil que el observado en precedentes fases recesivas”.
Suponer que la recesión pueda ser borrada por una mini-recuperación, es no ver más allá de la punta de la nariz. Que el ajuste sobre el empleo haya sido (relativamente) moderado tenida en cuenta la amplitud del choque, es posible. Pero la contrapartida es un retroceso brutal de la productividad que Rexecode cifra en el 2,2%. Esto quiere decir que los resultados de las empresas se degradan otro tanto, así como las finanzas públicas por la parte del paro parcial que toman a su cargo. ¿Quién puede creer que las empresas no van a intentar restablecer sus ganancias, bloqueando los salarios, o ajustando sus plantillas? Todos los dispositivos, como el paro parcial que juega un papel considerable en Alemania, tienen una duración de utilización limitada. Y, cuando se agoten, los despidos directos tomarán el relevo. El gobierno francés lo sabe bien, y ha presentado más bien un perfil bajo a propósito del “retroceso” reciente del paro adquirido a golpe de “estadística creativa”, y que no impedirá su aumento ulterior (bajo reserva de nuevos tratamientos “estadísticos”).
La hipótesis de una recuperación significativa es poco probable debido precisamente a los ajustes frente a la crisis. En los Estados Unidos, la tasa de ahorro de las familias ha aumentado sensiblemente, lo que quiere decir que el sobreconsumo basado en el sobreendeudamiento no podrá ya volver a encontrar su papel de motor del crecimiento. China se reactiva también, pero la demanda interna juega un papel más importante que las exportaciones, lo que implica también menores importaciones y por tanto mercados menos dinámicos para los Estados Unidos o Europa. Japón está catatónico, el Reino Unido casi en quiebra y Alemania no cuenta más que con las exportaciones, contribuyendo así a deprimir el crecimiento en toda Europa. Un sector motor como el automóvil va a averiarse una vez que los planes “renove” y similares sean suprimidos. Y las empresas no están en absoluto incitadas a invertir más allá de un mantenimiento de las capacidades de producción en algunos sectores. No hablemos del “ladrillo”.
Los próximos meses verán pues ponerse en marcha un nuevo bucle recesivo alimentado por dos mecanismos que no actúan aún. En primer lugar, la demanda salarial va a acabar por estancarse debido a la bajada del empleo y el bloqueo de los salarios. A la vez, las medidas destinadas a reabsorber los déficits presupuestarios van a anular progresivamente el efecto de arrastre de los gastos públicos y sociales sobre la actividad económica.
Sería pues erróneo dejarse impresionar por el sentimiento general de alivio: “¡bueno, finalmente no era tan grave!” Tenemos, al contrario, ante nosotros varios años de crecimiento deprimido y de medidas de austeridad destinadas a enjugar los planes de relanzamiento. Tras los discursos tranquilizadores, se juega en realidad una comedia siniestra: lo que ocurre hoy, es la reconstitución discreta de las ganancias y de las rentas, de la que el asunto de los bonus es un pequeño símbolo. Y muy malos golpes se preparan contra la Seguridad Social y las jubilaciones.
Todo esto es, después de todo, comprensible: los intereses sociales dominantes no tienen más que un único objetivo: restablecer el funcionamiento del capitalismo anterior al estallido de la crisis. Es lógico pero al mismo tiempo absurdo. Lógico, porque no existe alternativa: de la última gran recesión (la de 1974-75) el capitalismo pudo salir al precio del gran giro neoliberal de comienzos de los años 1980. Pero no hay en el fondo más que dos formas de funcionar para el capitalismo: “a lo Keynes”, como durante los “Treinta Gloriosos”, o “a lo liberal”. Como las presiones sociales son insuficientes para volver a la primera fórmula, no queda otra salida que ir aún más lejos en la vía neoliberal. Pero es absurdo: esta vía está taponada de forma duradera porque sus condiciones de viabilidad han sido destruidas por la crisis financiera. Tal es la contradicción mayor del período que se abre.
La crisis está empezando | 07-09-2009 - 09:12:34 GMT 1 #
Pactismo social: ingenuidad, derrotismo o puro cinismo
Xabi Irastorza
El contexto y la coyuntura concreta que hizo posible e instrumento valioso el pacto y el diálogo social de la posguerra ha cambiado de modo radical, por lo que la valoración que hagamos de él debe tener en cuenta esta circunstancia.
La actual ofensiva capitalista y la posición de desventaja del movimiento sindical y social nada tienen que ver con las circunstancias de adecuada correlación de fuerzas y respeto mutuo que hicieron posible el pacto (la larga y dura lucha obrera y social, el auge y la fuerza del socialismo, la referencia y el temor al comunismo...). A esto se une, además, la incorporación tardía del Estado español y de Hego Euskal Herria a este modelo ya devaluado y en franca decadencia, consecuencia de la larga dictadura franquista. Esto es precisamente lo que los promotores y defensores actuales del sacrosanto “diálogo social” olvidan o, mejor dicho, nos quieren ocultar para sacar provecho de la situación.
En la coyuntura presente, la política y los gobiernos sometidos a los intereses del capital, acuerdan con él los elementos fundamentales que determinan nuestro modelo socio-económico. Cuestiones tales como el reparto de la riqueza, la fiscalidad, los movimientos del capital, la política industrial, la progresiva privatización de los servicios públicos, la legislación laboral y social que condiciona el mercado de trabajo y de las relaciones laborales, las cotizaciones y prestaciones sociales, etc. se acuerdan de modo alevoso y en privado, y ni se consultan ni se discuten con sindicato alguno.
A su vez, los gobiernos asumen la visión y los modos de actuación de las empresas privadas, reprimiendo la acción reivindicativa, recortando los derechos y las libertades de los trabajadores y trabajadoras, primando los intereses privados sobre los derechos colectivos, haciendo caso omiso ante el fraude laboral o fiscal, anteponiendo la supuesta “rentabilidad económica” al bienestar social y al servicio público y universal.
El espacio de juego institucional que en este contexto les queda a los sindicatos es una negociación colectiva, a menudo en correlación de fuerzas desfavorable y en la que es habitual la ruptura de las reglas de juego democráticas y la buena fe con firmas en minoría, judicialización de la acción colectiva, chantajes, etc.; o la propia mal llamada “mesa de diálogo social” en la que se abordan únicamente “cuestiones menores” como la formación continua, la salud laboral o los servicios de empleo. De este modo, se evita intencionadamente tratar las cuestiones importantes y las políticas que vertebran el modelo, pero ofrecen apariencia de participación sindical legitimando las líneas y decisiones en las que coinciden patronal y gobiernos.
Queda claro, por tanto, que los únicos que se benefician de este pactismo social son el poder económico y los gobiernos a su servicio, que imponen sus intereses, y los sindicatos participantes, que reciben ingentes cantidades de dinero hipotecando cualquier acción reivindicativa.
Estas mesas de “diálogo social” resultan así la coartada perfecta para que la patronal y los intereses del capital puedan llevar a cabo sus objetivos con la ayuda de los gobiernos y la complicidad de los sindicatos, debilitando o dejando sin apenas respuesta la ofensiva capitalista.
Que algunos sindicatos den por bueno en sí mismo el “dialogo o pacto social” sin tener en cuenta la coyuntura en la que se desarrolla, los contenidos que entran a formar parte del mismo o la correlación de fuerzas existente, no deja de ser un ejercicio de ingenuidad, la aceptación de la derrota y “gestión de la miseria” o un ejercicio de cinismo difícilmente explicable en la defensa de los derechos de la clase trabajadora.
Al sindicalismo que quiera hacer frente a esta ofensiva capitalista, defender los derechos de los trabajadores y trabajadoras y luchar por otro modelo económico y social, no le queda otro camino que el contacto y la lucha directa junto con los trabajadores y trabajadoras, con las personas que sufren en sus carnes las consecuencias del sistema actual, con todos aquellos hombres y mujeres y grupos sociales que desean y luchan por otro tipo de sociedad. Se trata de abrir y ayudar a abrir los ojos ante esta realidad, de concienciar a las personas con las que entramos en contacto, de crear lazos de unión y de solidaridad, de tejer redes, de aunar fuerzas y de articular un movimiento que haga frente al capitalismo y establezca una nueva correlación de fuerzas que posibilite el cambio.
Xabi Irastorza. Manu Robles-Arangiz Fundazioa. ELA, Euskal Sindikatua.
Pactismo social: ingenuidad, derrotismo o puro cinismo | 07-09-2009 - 09:22:16 GMT 1 #
La fiesta de los mercados
Joseph Halevi
247.000 personas han perdido el empleo en EEUU durante el pasado mes de junio, pero los mercados están exultantes porque la caída ha sido menor de lo previsto, aun habiendo sido las pérdidas de mayo harto superiores a las expectativas. El factor que ha permitido rebajar la desocupación estadounidense del 9,5% al 9,4% ha sido el abandono de la búsqueda activa de trabajo por parte 440.000 personas. Se trata de los desocupados desmoralizados que, abandonada toda esperanza de encontrar empleo, salen de las estadísticas y, paradójicamente, contribuyen a reducir el desempleo. Del desplome de la producción industrial y del PIB en Italia a las pérdidas de empleo en los EEUU, los datos positivos son prácticamente inexistentes.
En cambio, los negativos se acumulan: hace apenas unos días llegó la noticia de que (también) en Japón los salarios han caído, cerca de un 7%. ¿Cómo puede reiniciarse la actividad económica, si la masa de los consumidores, los asalariados, sufre tales memas de ingreso? Huelga decir que, tras cerca de dos años de caída ininterrumpida, se llega al llamado bottoming out, punto a partir del cual las sucesivas caídas son menos drásticas. Así sucedió también en los años 30, pero la recuperación no llegó a los EEUU, tratándose más bien de oscilaciones, harto pronunciadas, en torno al nivel cero de crecimiento.
Hoy, gracias precisamente a la existencia de gastos incomprimibles, como el pago de pensiones de jubilación y el más elevado porcentaje de empleos públicos —atacados por años, afortunadamente sin demasiado éxito—, es muy posible que el fondo no se precipite a los niveles abisales de los años treinta. Pero de aquí a decir que estamos ya en vías de recuperación media el trecho de una ideología falsaria.
Pero es lo cierto que los mercados danzan felices y contentos, ajenos por completo a la economía de la que depende la vida de la inmensa mayoría de la población.
Recapitulemos la razones principales del renovado resurgir de las finanzas. Esas razones radican todas en la intervención de los gobiernos y los dineros ofrecidos a los bancos en crisis. Bajo el capitalismo, todo ha de representarse como una transacción que refleje la forma de la propiedad privada, de aquí que las dádivas se presenten al público como préstamos del Estado al sistema bancario privado. En realidad, como ha explicado el jefe de la Fed, Bern Bernanke, a la cadena televisiva CBS, de lo que se ha tratado es de imprimir moneda con objeto de remitirla electrónicamente a la banca.
Todo este proceso lo que ha hecho es facilitar la concentración financiera, en un contexto en el que los megabancos no sólo reciben los dineros del gobierno, sino que este último carga con las pérdidas de las sociedades fagocitadas por las nuevas concentraciones bancarias. En ese contexto, no se precisa de la menor inteligencia gestionarial para lograr ganancias que, en realidad, nacen de los mecanismos institucionales puestos por obra. El casino global se ha repartido como si nada hubiera sucedido, escribía Der Spiegel en su número de fines de julio. El semanario alemán observa que, con lo peor a sus espaldas, los bancos se comportan ya como durante los años anteriores a la crisis. Para Der Spiegel, “incluso peor, porque, gracias a las garantías públicas y al dinero a bajo coste ofrecidos por los bancos centrales, nunca ha sido tan fácil para los bancos hacer dinero”.
La actuación de los bancos centrales sobre el mercado de títulos, sumada a la dádiva directa de dineros, es un elemento central para la realización de beneficios fáciles por parte de los bancos privados. Se hallan estos últimos en una posición casi monopolística (como vendedores privilegiados) frente a los bancos centrales. La técnica es parte del tremebundo plan de rescate de títulos sin valor ideado por el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, y por el consejero económico de la Casa Blanca, Larry Summers, pero que se aplica más o menos por doquiera.
La Reserva Federal anuncia los títulos que se apresta a comprar, con lo que dispara la subida de los precios de venta por parte de los bancos. Es un juego de niños, señaladamente en el nuevo contexto de hiperconcentración financiera. Resulta de ellos un aumento de la diferencia entre los precios de demanda de los bancos centrales y los precios “de oferta” de los bancos privados. El diferencial opera a favor de la banca privada, que vende sus títulos y obligaciones a precios monopolistas.
Pero eso es precisamente, según explicaba el Financial Times, lo que quiere la Reserva Federal, empeñada en hacer ganar dinero a Wall Street. La ideología dominante dice que la recuperación del empleo pasa por semejantes políticas, pero economistas que se hallan a años luz del marxismo, como Paul Krugman en el New York Times, no dejan de criticar tal desarrollo de las cosas.
Yo creo que, en realidad, las políticas de Gaithner-Summers andan mucho más arraigadas en el sistema de lo que suele creerse. Expresan la mutación, endógenamente incorregible, de la estructura económica capitalista en dirección a la financiarización, es decir: hacia un circuito en el que el paso del dinero a las mercancías, para luego reaparecer en acrecido montante monetario, se ha deteriorado de manera irreversible.
La desmembración entre el sistema financiero y el productivo –y medioambiental— ha sido favorecida por el propio Estado. El efecto “keynesiano” de tales operaciones es nulo mientras el Estado mantenga la continuidad del desmembramiento. En efecto: si los mercados están de fiesta, los gobiernos, como el inglés y el de Washington, anuncian que las políticas de dádivas de dinero a los bancos y de beodas adquisiciones títulos tienen que proseguir, a fin de evitar que se agrave la crisis. Cada una de esas declaraciones abre nuevas perspectivas de lucro financiero, al tiempo que cierra todo horizonte a quien vive y seguirá viviendo sumido en la crisis y a caballo de las próximas oleadas de desocupación.
La respuesta a este estado de crisis, al menos conceptualmente, es marxista, no keynesiana.
Joseph Halevi es profesor de Economía Política en la Universidad de Sydney y está asociado al Institut de Recherches Economiques sur la Production et le Développement (IREPD) de la Universidad Pierre Mendès France de Grenoble, France. Es miembro del consejo editorial internacional de Economie Appliquée (Paris) y del consejo editorial de Cahiers d'Economie Politique (Paris). Está vinculado también al centro IREPD (Institut de Recherches Economiques sur la Production et le Développement) de la Universidad de Grenoble perteneciente al CNRS (Centre National pour la Recherce Scientifique) francés. Desde 1990 colabora regularmente con el periódico de la izquierda italiana Il Manifesto en Roma.
La fiesta de los mercados | 08-09-2009 - 12:12:03 GMT 1 #
El fin de la crisis
Manuel Martínez Llaneza
¡La operación ha sido un éxito:
hemos conseguido que parezca crisis lo que fue un saqueo!
El Roto
Parece que las autoridades competentes están considerando la conveniencia de decretar el final de la crisis. No está muy claro qué es la crisis ni quién es competente para decidir su finalización, pero se empiezan a lanzar globos-sonda y en el momento oportuno ya se encargará la prensa de convencer al personal de que el mundo de la libertad, la riqueza y la felicidad se ha instalado de nuevo entre nosotros.
La formulación más extendida es que la crisis ha tocado fondo y empieza la recuperación, aunque el paro seguirá subiendo y se mantendrá en niveles altos algunos años más. Dicho así, sin el más mínimo rubor. Y uno se queda perplejo, no por el descaro, al que está acostumbrado, sino porque le parece innecesario y de mal gusto añadir el escarnio al robo. Pero debe haber algo más porque esta gente no se deja llevar de impulsos en sus manifestaciones públicas, aunque privadamente se estén partiendo de risa al ver la oposición de clase con la que se enfrentan.
Nadie se cree que síntomas como la evolución a corto plazo de la Bolsa o el valor de la derivada segunda del PIB puedan por sí solos servir de base para una predicción fiable: la historia de anteriores crisis muestra cómo se producen rebotes y cambios inesperados de estos indicadores; sólo un análisis serio de la economía real, que no se ve por ningún lado, podría fundamentar algunas conclusiones. Por el contrario, si algo ha puesto en evidencia la crisis, aunque ya fuera conocido, es que se puede ‘crecer’ y generar muchos beneficios produciendo cosas inútiles o excesivas, o incluso especulando sin producir nada, y que este modelo pasa factura en el momento menos pensado.
Y ¿a quién pasa la factura? Como también se ha visto claramente, lo hace a los más débiles, como siempre. Una crisis es la reorganización de un sistema, el capitalista, que no puede funcionar sin la explotación, el robo, la destrucción y la guerra, aunque sea capaz de destinar algunas migajas a algunos trabajadores del ‘primer mundo’, migajas que reclamará en cuanto su evolución natural, con el añadido de torpezas y latrocinios, también consustanciales, lo ponga en dificultades.
Hemos presenciado sin mayor escándalo la aportación de todos los recursos públicos posibles a los responsables inmediatos del desastre con la falaz justificación de que ‘ellos’ los distribuirían en forma de créditos y puestos de trabajo, lo que se ha revelado ilusorio. Por eso, ahora, cuando se han llevado todo lo posible, tienen interés en terminar la crisis, aprovechando la situación para sacar nuevos beneficios de la situación creada. El paro –como la explotación o el hambre- no son ya, para ‘ellos’, la crisis.
Probablemente algunos personajes, incluido el siniestro Díaz Ferrán, se ruborizarán al recordar su ingenuidad cuando estaban presos del terror al darse cuenta de que se les había ido la mano: algunos de ellos llegaron incluso a plantear la necesidad de refundar el capitalismo. Ahora, pasado el pánico inicial y recibidas las subvenciones, ven las cosas con claridad y optimismo: nadie, incluidos los sindicatos y partidos de izquierda, ha hecho nada por tocar sus intereses ni limitar su poder destructivo: la fiesta puede continuar, incluso la situación es propicia para una vuelta de tuerca más. Se ha vuelto a tratar de la sempiterna reforma laboral cuando es más que evidente que lo necesario es una reforma empresarial.
El gobierno español dice que va a subir impuestos para ayudar a los parados y el sistema pone el grito en cielo (tiene suerte, porque a Obama le ponen la hoz y el martillo los teocons para combatir su tímida reforma de la Seguridad Social). También es cierto que el gobierno español no tuvo el valor de plantear la subida de impuestos cuando estaba dando dinero a manos llenas a empresas y bancos, no fueran a asociarse ambas cuestiones.
Y aún dicen que lo de Estado de clase es un invento de Marx y Lenin.
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Nota: Aunque he titulado el artículo El fin de la crisis, me he referido exclusivamente a su final. La finalidad está tan claramente expresada en el comentario de El Roto que lo abre que es innecesario añadir ningún comentario.
El fin de la crisis | 09-09-2009 - 07:31:03 GMT 1 #
Testamento vital para la banca
Juan Hdez. Vigueras
Hace días anunciaba Financial Times que las filiales en Europa de Lehman Brothers Holdings Inc. presentarán una serie de demandas reclamando unos 100.000 millones de dólares a esa sociedad de cartera matriz a la que están vinculadas y que quebró hace un año. Es una de tantas complejas derivaciones de una quiebra bancaria sobre la que últimamente predomina la opinión de que fue un fallo político del Gobierno Bush y de Bernanke, el presidente del Banco Central (la Reserva Federal o Fed), porque dejaron caer a este banco global sin ofrecerle la ayuda que antes habían prestado al Bear Stearns y luego a Citigroup y a tantos otros. El caso es ya una referencia histórica, porque para una vez que los neoliberales intentaron ser consecuentes con su fe en la capacidad autorreguladora del mercado, se tambaleó el sistema financiero globalizado, dejando claro que no funciona sin el apoyo de los contribuyentes.
La bancarrota del entonces cuarto banco de inversiones pesa como una losa sobre los debates del G-20, como reflejan los dos documentos aprobados por los ministros de Finanzas en Londres el pasado 5 de septiembre. Olvidado aquello de refundar el capitalismo, la preocupación dominante se ha centrado sobre medidas concretas que impidan otro derrumbe de los bancos globales, demasiado grandes para dejarlos que fracasen (el “too big to fail” de los anglófonos) porque, cuando se les deja caer, tiembla todo el sistema mundial. Es decir, intentan sentar las bases para que, superada la larga crisis actual, el sistema financiero vuelva a funcionar con normalidad sin abandonar el paradigma neoliberal. Pero las discrepancias encubiertas van más allá del tema de las retribuciones variables de los altos directivos de la banca (los bonus), que algunos querrían que jugara como otra cortina de humo, del mismo modo que se utilizó el asunto de los paraísos fiscales con éxito mediático para la pasada cumbre de abril. Para entender las discusiones en la cumbre, hay que recordar que Lehman Brothers se declaraba legalmente en quiebra un lunes 15 de septiembre con un pasivo de 613.000 millones de dólares frente a unos activos teóricamente valorados en 639.000; una quiebra diez veces mayor a la de Enron Corporation en 2001. Sin embargo, para comprender la trascendencia sistémica del caso, hay que tener en cuenta que el terremoto que siguió demostró que ni Bernanke ni nadie en el Gobierno de Bush tenían idea de la compleja dimensión de este banco de negocios, revelada luego por la firma encargada de investigarla por orden del juez neoyorquino competente.
En febrero de 2009, la firma Álvarez & Marsal presentó un informe con el plan de actuaciones (denominado International Protocol Proposal) a partir de la situación en que se encontraba Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008, que la define literalmente como “caos”. Entre otros rasgos, destacamos sólo dos: “La pérdida de los sistemas contables” y “la inexistencia de inventarios de activos”; aunque utilizaba más de 2.700 aplicaciones informáticas diferentes. Algo así como si en una gigantesca inmobiliaria en quiebra no se tuvieran a mano las relaciones de pisos vendidos y de los que están sin vender. Y los datos aportados explican qué se nos quiere decir cuando las autoridades estadounidenses reconocen que hubo fallos en la supervisión bancaria. Para escapar a la contabilidad oficial supervisada por la Reserva Federal y las autoridades, como en otros casos de rescates bancarios que hemos analizado, en Lehman Brothers se gestionaba una banca paralela a la oficial, en la sombra, a través de la cual se obtenían fondos y se especulaba con valores innovadores, entre ellos los respaldados por las famosas hipotecas subprime, sin garantías; todo para protegerse frente a los riesgos al mismo tiempo que para dispersar estos de sus transacciones, apoyadas en entidades opacas en centros off-shore conocidos como paraísos fiscales. Lehman Brothers operaba como una firma global en más de 40 países con más de 650 entidades legales fuera de Estados Unidos, incluidas las filiales en lugares como Las Caimán, Bermudas, Suiza, Hong Kong o Singapur, según el citado informe.
De ahí que el G-20 intente que los bancos recauden más capital para lograr mayores niveles de solvencia una vez superada la crisis y además que se obligue a los grandes bancos para que dispongan siempre de un plan propio de decisiones finales (“resolution plan”, dice Geitner, Secretario del Tesoro estadounidense) o “testamento vital”, como lo llaman los británicos. Este plan para el caso de quiebra de un gran banco permitiría su disolución y liquidación ordenadas con el fin de tener un control de los riesgos que pudieran derivarse para el sistema financiero global. Y este nuevo concepto se ha reflejado en las medidas acordadas por los ministros de Finanzas, que tienen que ser ratificadas en la próxima cumbre de Pittsburg. Desde luego, a nuestro juicio, la exigencia de que los bancos globales “hagan testamento” podría tener consecuencias letales para el papel opaco que los llamados paraísos fiscales desempeñan en las finanzas mundiales. Porque conllevaría un permanente inventario de activos y entidades vinculadas para el caso de disolución de una entidad compleja, lo cual podría romper la opacidad con que funcionan los grandes bancos. Sin embargo, hay quien subraya que la cosa habría sido más fácil hace seis meses, cuando la gran banca estaba políticamente en la cuerda floja; pero recuperados ya del shock de Lehman Brothers, parece más difícil que sobreviva esta idea de hacer testamento en vida.
Juan Hdez. Vigueras es Autor de ‘Al rescate de los paraísos fiscales. La cortina de humo del G-20’
Testamento vital para la banca | 17-09-2009 - 20:32:24 GMT 1 #
Grup Impuls per Girona (GIG) :
"Un augment de la pressió fiscal en uns moments en què l'economia espanyola no ha iniciat encara la recuperació tindrà efectes negatius sobre la seva evolució i suposarà anar contracorrent de la resta de països desenvolupats". Així de contundents es mostren les cambres de comerç i les patronals gironines reunides en el marc del Grup Impuls per Girona (GIG), que reclamen al Govern que redueixi la despesa pública.
Proposen la congelació, el 2010, de les retribucions totals dels funcionaris públics i també dels alts càrrecs, i reducció de la despesa corrent de l'Administració d'un 10%.
La FOEG demana acomiadaments de 20 dies.
Grup Impuls per Girona (GIG) | 19-09-2009 - 09:18:28 GMT 1 #
Tecnologia Mecánica Innovación (TMI):
Tecnologia Mecánica Innovación (TMI) ha presentat fa pocs dies un expedient de regulació d'ocupació (temporal) per a la totalitat de la plantilla. Segons avançava Elripollès.info, aquesta companyia vinculada a la Fundació Eduard Soler ha pres la mesura d'acord amb els treballadors i suposarà reduir un màxim d'un 30% la jornada laboral durant l'any vinent.
L'ERO arriba mesos després que l'empresa acomiadés quatre persones, entre elles, el director, Fèlix Garcia, fet que va ser objecte d'una pregunta del grup municipal de CiU a l'Ajuntament de Ripoll.
L'empresa, dedicada a la fabricació de màquines especials, troquels i matrius dóna feina a dotze persones. La intenció és no haver d'aplicar l'expedient fins al 2010.
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VALL DEL LLIERCA Argelaguer, Sales de Llierca, Sant Jaume de Llierca, Montagut i Oix, Tortellà. VALL D'HOSTOLES Les Planes d'Hostoles, Sant Feliu de Pallerols, Sant Aniol de Finestres. Besalú, Beuda, Maià de Montcal, Sant Ferriol. FLUVIÁ Olot, Castellfollit de la Roca, Les Preses, Riudaura, Sant Joan les Fonts, La Vall de Bianya, La Vall d´en Bas, Mieres, Santa Pau Osona Vic Ripoll Ripollès Figueres Alt Empordà Garrotxa Girona Catalunya España Lejarza Madrid España Lliurona Berga Berguedà Bracons Llers
Tecnologia Mecánica Innovación (TMI) | 28-10-2009 - 09:08:16 GMT 1 #