Del sindicalisme coral al digital
Carles Navales: Del sindicalisme coral al digital.-En el passat, el sindicalisme era sinònim d'acció col·lectiva; avui queda, més aviat, circumscrit a alló que fan les direccions de cada organització sindical. Passem d'un sindicalisme que s'expressava coralment a un altre que té més a veure amb la informacionalitat, encara que a empentes i rodolons.
Els Pactes de la Moncloa de 1977, van marcar la primera gran inflexió. El sindicalisme, que sortia de la il·legalitat, va posar
per davant l'interès general, i renoi si ho va aconseguir: la inflació es va reduir de prop del 30 al 24%. Aleshores, els treballadors fan sacrificis econòmics, a canvi de millores socials. Potser, l'espanyola, sigui l'única classe obrera del món que, enmig d'una duríssima crisi econòmica, va prioritzar la construcció de la democràcia com a millor eina per recuperar una economia malmesa, encara sabent que cada dia es perdien milers de llocs de treball. A Barcelona, per posar un exemple, la taxa d'ocupació, en nombre absolut de llocs de treball coberts, no va tornar a ser la mateixa fins a l'any 2000.
A diferència d'ara, per aquell temps la classe treballadora tenia un objectiu: la democràcia. Els sindicats i els partits polítics eren espais de fraternitat. I la meta social era clara: construir l'Estat de benestar en una democràcia segura i participativa. I els objectius es van conquerir.
Però amb el canvi de segle hi ha hagut, també, un canvi de societat. Un canvi que requereix més imaginació que la que vam tenir amb els Pactes de la Moncloa. Hem passat de l'era industrial a l'era informacional. En el passat el taylorisme i el fordisme, on la persona no comptava i solament valia com a eina productiva. Ara existeix la possibilitat contrària, en la societat informacional té un gran paper la possibilitat que la persona aporti les seves idees per millorar el treball.
A França, l'informe Grignard està donant molt a parlar. Va en la línia que refereixo. Apunta els reptes del sindicalisme actual i presidirà el gran debat del congrés de la CFDT el 2010 a Tours.
El sindicalisme ha d'adaptar les seves estructures tayloristes-fordistes a l'era digital; saber representar la globalitat a més de les branques de producció; i ser autònoms de debò, no només independents.
Si, adaptar les seves estructures tayloristes-fordistes a l'era digital, ja que continuen organitzats per rams de producció en una mimesi del que és l'organització industrial capitalista, una estructuració que cada dia perd espai a favor del sector serveis i dels treballadors autònoms.
Saber representar la globalitat a més de les branques de producció, especialment als treballadors que encara no s'han incorporat al mercat de treball o que ja n'han estat expulsats, concertant acords que garanteixin els mitjans socials suficients per a qualsevol ciutadà.
I ser autònoms de debò. No n'hi ha prou d'independitzar-se dels partits polítics, que ja ha estat un gran pas, ja que han deixat de ser, els sindicats, la seva fidel infanteria. Es tracta, a més, de tenir un discurs social propi, capaç de formar part de la consciència col·lectiva i de ser útil per avançar cap a una societat equitativa, on la llibertat, l'equitat i la solidaritat siguin tres valors en un i, aquest un, indivisible.
A Catalunya, com a Espanya, ja toca afrontar el debat de cara.

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España
"Mileuristas", una mayoría en problemas
Tito Drago
Los trabajadores que cobran en torno a los 1.000 euros por mes, conocidos como "mileuristas", ya son mayoría en la población ocupada de España, lo cual es considerado una muestra del impacto local de la crisis global. Los inmigrantes aparecen en el más bajo escalón de la pirámide salarial.
Cifras del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda (Gestha) indican que 57 por ciento de los 18,9 millones de trabajadoras y trabajadores españoles son mileuristas, es decir que perciben alrededor del equivalente a 1.430 dólares. Más abajo de ellos hay un 17 por ciento de empleados que no llegan a ese nivel.
En el otro plato de la balanza están los ingresos de los gobernantes y de los directivos de las grandes empresas.
El más llamativo es el salario de Francisco González, presidente del transnacional Banco Bilbao Vizcaya (BBVA), con fuerte presencia en América Latina, quien según las últimas cifras conocidas percibe por año casi 9,8 millones de euros (14 millones de dólares), unas 500 veces más que el promedio español. Y, además, ya en 2007 tenía garantizados 53,2 millones de euros (76,1 millones de dólares) para su pensión cuando abandone el cargo.
En cuanto a los cargos gubernamentales, se destacan los ingresos del presidente del Tribunal Supremo de Justicia, con 142.080 euros (203.000 dólares) anuales, el presidente del gobierno, con 89.303 (127.700 dólares) y sus ministros, con 78.791 euros (112.700 dólares) cada uno.
El sueldo mínimo interprofesional es hoy en España de 624 euros (893 dólares) mensuales, pero estaba en 460 cuando asumió en 2004 el primer gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, quien prometió incrementar paulatinamente es ingreso hasta llegar a 800 euros en 2012.
No obstante, "el salario real ha aumentado menos que la productividad", según Raymond Torres, director del Instituto Internacional de Estudios Laborales, con sede en Ginebra y creado por la Organización Internacional del Trabajo.
El experto destacó como causa de esa situación que "en los últimos 20 o 30 años el empleo que se ha creado en España ha sido en gran parte temporal, con contratos en los que la gente gana menos", situación que afecta a 27 por ciento de los trabajadores, "la segunda tasa más alta del mundo", añadió.
La diferencia de ingresos, más allá de lo que reciban los altos cargos y políticos, se aprecia tomando en cuenta que el salario medio es de 1.960 euros (2.800 dólares) mensuales y que, al ser "mileuristas" más de la mitad de los empleados, se puede calcular que los directivos ganan cuatro o cinco veces más que ellos.
Esto tomando cifras oficiales que no incluyen en ella a los inmigrantes irregulares, quienes por carecer de visa o permiso de residencia no son inscriptos por sus contratantes en los servicios de la seguridad social. Según cálculos de diversas organizaciones no gubernamentales, esos trabajadores ganan entre 500 y 800 euros (entre 714 y 1.142 dólares) mensuales netos.
El gobierno ha comprometido apoyo para los desempleados y para promover el empleo, pero no se le presenta fácil cumplir pues al hacerlo se incrementaría el déficit público, lo que pondría en riesgo el objetivo de estabilidad que le fue impuesto por la Unión Europea para alcanzarlo antes del 2012.
Datos del estatal Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que el gobierno debería dedicar unos 30.000 millones de euros (42.800 millones de dólares) para prestaciones por desempleo durante 2009, el doble de lo aplicado el año pasado.
El mismo INE señala en un informe que la tasa de desempleo actual, de 17,36 por ciento de la población económicamente activa, es la más alta desde el cuarto trimestre de 1998, cuando llegó a 17,99 por ciento. Añade que más de un millón de familias tienen a todos sus miembros sin trabajo.
Fuentes del BBVA dijeron a IPS que sus directivos tienen resuelto invertir parte de sus altos beneficios en planes de pensiones que garanticen el futuro de los trabajadores en general y que los beneficios no vayan sólo a los altos cargos y accionistas. Además, ese banco y el Santander, otro de las grandes entidades financieras españolas, anunciaron que congelarían el salario de sus directivos.
En el Santander, sus 23 directivos cobraron en 2008 una media de tres millones de euros (4,3 millones de dólares), tanto que los empleados del banco recibieron ese año una retribución menor de 50.000 euros (71.400 dólares), pero que, en todo caso, es muy superior a la media de los trabajadores de todo el país.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la franja media de salarios mínimos en la UE que van entre los 331 y 668 euros está compuesta en orden ascendente por Portugal, Eslovenia, Malta, España y Grecia.
El grupo con salarios mínimos más altos, superiores a los 1.200 euros, lo integran Francia, Bélgica, Gran Bretaña, Holanda, Irlanda y Luxemburgo, mientras que los trabajadores más sumergidos son los de Bulgaria, Rumania, Letonia, Lituania, Eslovaquia, Estonia, Polonia, Hungría y República Checa, con sueldos mínimos que oscilan de 82 a 261 euros. Por su parte Italia, Finlandia, Alemania, Austria, Dinamarca, Suecia y Chipre no lo tienen regulado por ley.
El ministro de Fomento y hombre fuerte del gobernante Partido Socialista Obrero Español, José Blanco, se pronunció a favor de poner "niveles de contención" a los salarios públicos en 2010, aclarando que ello no debería significar "en ningún caso una pérdida del poder adquisitivo".
Esta declaración se puede entender como que esa medida se adoptaría en función de que se mantenga o baje la inflación.
Desde las dos centrales sindicales mayoritarias de España, la Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras, se respondió que el tema lo discutirán en la reunión a la que los convocó Zapatero para los primeros días de septiembre.
Esa disposición de Zapatero y los sindicatos fue calificada por la primera fuerza de oposición, el centroderechista Partido Popular, como "una nueva improvisación" gubernamental en temas económicos.
Blanco también planteó que se deberían subir los impuestos a las rentas altas y que los propios ministros deberían ser "los primeros que podrían contribuir con un incremento impositivo". Y apuntando hacia abajo, dijo que se podría plantear una contención salarial de los trabajadores, tema en el que "los sindicatos están en muy buena disposición para establecer ese criterio y ese acuerdo".
Pero desde los trabajadores ya le llegaron objeciones. El secretario general de la Federación de Servicios Públicos de la UGT, Julio Lacuerda, manifestó que "hay margen para negociar", pero también anticipó que la central rechazará cualquier propuesta que suponga una pérdida de poder adquisitivo.
Así están las cosas, lo que permite prever que al término de las vacaciones del verano boreal, el 31 de este mes, comenzarán las discusiones, negociaciones y, según la esperanza de muchos, acuerdos para enfrentar la crisis sin perjudicar a los trabajadores y trabajadoras.
Mileuristas, una mayoría en problemas | 30-08-2009 - 06:53:27 GMT 1 #
Un recorte de derechos y un incremento de la temporalidad.
Las reformas laborales en España. ¿Solución o perjuicio?
Gema Sánchez Medero
Las reformas labores que se han producido en España parecen que siempre están orientadas hacia el capital y, a la larga, en contra del trabajo y del trabajador. Si analizamos las medidas gubernamentales que se han tomado desde el franquismo hasta la actualidad podríamos comprobar como paulatinamente los derechos de los trabajadores se han visto recortados reforma tras reforma, por eso va ser este punto donde vamos a centrar ahora nuestro análisis.
Durante el régimen franquista la reglamentación de trabajo y la jurisprudencia abogaron por el principio de estabilidad en el empleo, es decir, por el “trabajo fijo”. Esto no quiere decir que los contratos eventuales y el despido libre no existiera, pero no como se conoce hoy en día. En primer lugar, los contratos eventuales eran considerados como excepcionales. Y en segundo lugar, el despido libre debía ser casualizado y el despido improcedente estaba sujeto a la indemnización fijada por la Magistratura de Trabajo y era susceptible de ser pactado mediante el trámite conciliatorio en el sindicato vertical, es más incluso se obligaba a los empresarios a la readmisión. En definitiva, las reglamentaciones de trabajo franquista y la “famosa” Ley de Relaciones Laborales de abril de 1976 fomentaron la estabilización y la protección del trabajador, sin suponer por ello, una menor productividad, sino más bien todo lo contrario. Si nos fijamos en los números de esta época, se podría señalar que el PIB creció a una tasa media anual del 6´6, la productividad per capita lo hizo al 5´4 y el paro oficial registrado se redujo en 2´1. También es cierto, como algunos han afirmado, que el descenso del paro fue consecuencia de la inmigración y de la menor incorporación de las mujeres al mercado laboral. No obstante, habría que decir que estas dos causas no podrían explicar el aumento que experimentó la productividad durante estos años. Es cierto, que está podía deberse a que durante la guerra civil, las cuotas de productividad habían sido muy bajas como consecuencia de una, prácticamente, inexistente economía productiva, situación que se revirtió con la entrada de los tecnócratas en el gobierno y el despegue industria de España, pero también a que las mejores condiciones labores de los trabajadores y las expectativas de carrera profesional contribuyeron a este hecho.
El problema fue que la patronal pronto se percato de las rigideces que presentaba esta legislación, y nada más instaurarse el primer gobierno de Adolfo Suárez presión para introducir las primeras reformas a esta normativa. Así, lograron que en los Pactos de la Moncloa (octubre de 1977) se contemplara por primera vez medidas tales como, la subordinación de los aumentos salariales a la inflación prevista por el gobierno, en lugar de hacerlo sobre la inflación pasada, o la contratación temporal de los acogidos al subsidio de desempleo y los jóvenes, con bonificaciones en ambos casos del 50% de las cuotas empresariales a la Seguridad Social, además, después el Real Decreto Ley 43/1997 de 25 de noviembre, planteó la contratación temporal en términos coyunturales. Mientras tanto los partidos obreros y los sindicatos resultaron ser unos grandes defensores de estos pactos en nombre de la democratización del sistema político.
Posteriormente, las Cortes aprobarían el Estatuto de los Trabajadores (ET) que reconoció a las organizaciones sindicales fuera de la “verticalidad”, se establecieron dos vías para la contratación temporal, la ordinaria y la coyuntural, además de fijar un número de trabajadores temporales por organización. La cuestión fue que el desarrolló de este estatuto coincidió con la suscripción y firma de una serie de pactos que, al margen de su carácter social o político, marcó la fase ascendente del ciclo neocorporativo en España, que se inicia en enero de 1980, con el Acuerdo Marco Interconfederal (AMI), prosigue con el Acuerdo Nacional de Empleo (ANE) y el Acuerdo Interconfederal (AI) y ha de concluir en sus resultados prácticos con el Acuerdo Económico y Social (AES) . Pero la culminación de este proceso, no fue otra, que la primera reforma parcial del ET por la Ley 32/1984, que el gobierno socialista abordo con la moraleja de que “más valía tener un empleo con menos o ningún derecho que estar en paro”. De esta forma, se adoptaron medidas desreguladoras del mercado de trabajo, tales como descausalización del despido, la ampliación de la catalogación de la contratación temporal y con ello el surgimiento, por ejemplo, del contrato basura, el alargamiento de los contratos en prácticas y para la formación de 1 a 3 años, la generalización del contrato temporal para el fomento de empleo, cuya duración máxima se fijó en tres años, el endurecimiento de los requisitos exigidos para la percepción de las pensiones de jubilación, etc. El resultado de esta reforma laboral fue el incremento de la contratación temporal, hasta tal punto que en 1985 el 91,24% de los contratos que se realizaron fueron temporales y sólo el 8,76% tuvieron un carácter indefinido . Es más se podría decir que entre 1985-1993 los contratos indefinidos no sólo no aumentaron sino que disminuyeron tanto en términos porcentuales como en absolutos.
Además, aprovechando la recesión económica de 1992, el gobierno lanzó una tercera reforma laboral, mediante la promulgación del Decreto-Ley 1/1992, de 3 de abril, de Medidas Urgentes del Fomento del Empleo y Protección por Desempleo. De esta manera ante el presumible abuso del sistema de protección por el desempleo, se recortó las prestaciones del seguro del paro y se dictó una serie de medidas de control de la contratación temporal. Con ello, se disminuyó los parados con derecho a la prestación, la cuantía y el periodo de percepción de las prestaciones, pero también se elevó la duración mínima de los contratos temporales de fomento de empleo, de 6 a 12 meses y se incrementó el periodo mínimo de cotización para acceder a las prestaciones contributivas por desempleo. Poco después vendría, las “Medidas del Gobierno para un Acuerdo Social” (1993), como un intento del ejecutivo para lograr la reactivación económica y la creación de empleo. Y para ello, apostó por la negociación de dos grandes acuerdos, de un lado, el Acuerdo Social sobre Políticas de Rentas, y de otro, el Acuerdo Interconfederal. Al final, el resultado fue una revisión profunda del ET, al ocuparse tanto de la entrada en el mercado de trabajo y de las estancias (condiciones de trabajo y salario). Pero tal vez, de todas las medidas que se adoptaron la más importante y la que más efecto generó fue la creación del las Empresas Temporales de Empleo (ETTs) (Ley 14/1994). De esta forma, junto a la contratación temporal realizada directamente por los empresarios, se unió a partir de entonces la que facilita las ETTs, gracias al nuevo contrato de puesta a disposición.
La Ley 11/1994 no hizo más que aumentar los márgenes del poder empresarial, ya que altero el orden de los despidos, incorporó el despido económico, la movilidad funcional y geográfica, la polivalencia de los puestos de trabajo, la jornada laboral, vacaciones y descansos, la regulación de la negociación colectiva, etc. La consecuencia más inmediata e importante fue la precarización del trabajo, ahora las empresas podían disponer de trabajadores para cubrir sus necesidades de forma más barata y sin complicaciones ni problemas. Los trabajadores de las ETTs prestaban sus servicios a otras empresas, sin prácticamente derecho alguno y con salarios más bajos, eso sí tenían trabajo, aunque fuera bajo la precarización máxima. Las empresas, por el contrario, disponían de trabajadores baratos, con plena disponibilidad, sin tener que concederles derechos y fácilmente reemplazables. El efecto fue que la contratación temporal continúo creciendo de manera imparable, de manera que cada año se realizaban más contratos temporales que el anterior, incrementándose en una media de más de medio millón de contratos de este tipo por año, pasando de 5.836.314 millones en 1994 a 9.386.140 millones en 1997 , lo que supuso un crecimiento del 60,80%.
La siguiente reforma del ET se produjo en 1997 con el Acuerdo Interconfederal para la Estabilidad en el Empleo (AIEE), que terminaría desembocando poco después en la promulgación del Real Decreto-Ley 8/1997 y la Ley 64/1997 de 26 de diciembre. En todo caso, esta reforma parcial y limitada del ET, acordada tanto por sindicatos, patronal y gobierno, se situó en una línea de continuidad respecto a la llevada en 1994. Por ello, se creó un nuevo contrato de fomento de la contratación indefinida, también llamado “fijo barato”, que consiste en el abaratamiento del despido, al pasar de 45 a 33 días de salario por año de servicio con un límite de 24 mensualidades; se rebajaron las cuotas empresariales a la Seguridad Social, de un orden del 40-60 por ciento; se eliminaron los incentivos a la contratación temporal, etc. Pero pese a estas medidas, la contratación temporal siguió creciendo, suponiendo un aumento del 19,3% entre 1997 y 2001. Eso significa que pese a continuar ampliándose el número de contratos temporales, lo hizo en menor medida que en la etapa anterior, por el contrario, el porcentaje de contratos indefinidos pasó de ser el 7% en 1997 a 9,3% en 2001.
Pero al finalizar el Acuerdo Interconfederal para la Estabilidad en Empleo (AIEE) se efectuó otra reforma laboral a través de un Real Decreto, más tarde convalidado por la Ley 12/2001, de 9 de julio. El objetivo era ampliar el tiempo de las medidas acordadas en la última reforma popular, pero también se adoptaron nuevas medidas como la limitación máxima convencional de los contratos eventuales que pasaron de 13 meses y medio a 12, se dio vigencia permanente a los contratos indefinidos de fomento, se amplió los colectivos de trabajadores que podían acogerse a ellos y se creó los contratos de inserción laboral. Luego los dos sindicatos y la patronal firmarían el Acuerdo Interconfederal de la Negociación Colectiva, el 20 de diciembre de 2001, mediante el cual se apostó por la moderación salarial y un sistema de relaciones labores centrado en la subordinación completa a la flexibilización continua y a la competividad de las empresas. Al año siguiente, el PP dispuso otra reforma laboral por decreto, del 25 de mayo de 2002, con el fin de modificar una vez más la normativa de prestaciones por desempleo y del abaratamiento del despido, y que pasó a ser la Ley 45/2002, de 12 de diciembre. De nuevo, volvió a aumentar en casi tres millones, es decir, en mayor medida que en la época anterior, aunque también se incrementó los contratos de interinidad pero en menor medida.
La última reforma labora se llevó a cabo en mayo de 2006 con el objetivo de impulsar la contratación indefinida, perfeccionar la contratación temporal y mejorar la protección por desempleos. De esta manera, se bonificó y estimuló los nuevos contratos indefinidos, reducido las cotizaciones empresariales al Fondo de Garantía Salarial y por desempleo, pero únicamente afectaría a los contratos celebrados con anterioridad al 1 de junio de 2006; limitar la utilización de los contratos temporales; y fomentar las actuaciones del Sistema Nacional de Empleo. Pero el resultado no ha sido el esperado, tal vez porque no aborde los problemas estructurales que han conducido a la realidad actual de nuestro mercado laboral, ahora agravado por la entrada masiva de inmigrantes. En cualquier caso, como hemos podido comprobar, las reformas laborales que se han producido en nuestro país, no sólo no han resulto los problemas del mercado laboral sino que han venido a empeorar las condiciones labores y los derechos de los trabajadores. Por tanto, no es de extrañar la revuelta y el pánico que levantan estas palabras “reforma laboral” entre una buena parte de los ciudadanos, entre los que no se encuentran los políticos, empresarios, pero tampoco los sindicatos.
El por qué de una nueva reforma laboral.
La destrucción de empleo y el consiguiente aumento del paro se han convertido en los indicadores más importes de la crisis económica por la que estamos atravesando, y esto a su vez, ha vuelto abrir la puerta a una nueva reforma laboral para reactivar el mercado laboral. Ahora se trata de discutir, desde todas las perspectivas (Aznar, Almunia, González, Trichet, Bruselas, Círculo de Economía, etc) si el mercado laboral en España es flexible o no, pero sobre todo tomar nuevas medidas para facilitar una mayor flexibilización, que los salarios se vinculen más estrechamente a la evolución de la productividad, que se mejoren la eficacia de las inversiones en Investigación y Desarrollo (I+D), que se reduzca la carga tributaria para las pequeñas y medianas empresas, o que se busquen nuevos sectores productivos para abandonar la construcción y dejar depender del turismo.
¿Quiénes se benefician de esta situación?
Los empresarios alegan que el mercado laboral en España es muy rígido, y que esto está suponiendo una barrera para nuevas contrataciones por lo costoso, con el peligro que supone en una situación económica como la actual. Son muchos los que sostienen que el mercado laboral español es flexible en cuanto a contratos temporales se refiere, pero que sin embargo es muy rígido para las contrataciones indefinidas. Y así lo demuestra que en los últimos tiempos se haya perdido un millón de puestos de trabajo temporales, no olvidemos que éstos tiene un coste bajo o prácticamente nulo para las empresas, ya que cuando se acaba el contrato se acaba la relación y no hay indemnización, a no ser que los tribunales decidieran lo contario al haber existido algún tipo de ilegalidad. Sólo cuando la empresa despide a un trabajador temporal con contrato en vigor debe pagarle una indemnización que sería de 8 días de salario por año trabajado. Si esto por si sólo no fuera suficiente incentivo para las empresas, este tipo de contratos pueden ser aplicados a cualquier tipo de actividad (temporales o no) y tiene una serie de beneficios fiscales para las empresas, y por tanto, menos problemas y complicaciones.
Es cierto que la ley impone que los contratos temporales no pueden ser renovados con el mismo tipo de contrato por la misma empresa a partir de un límite de 2 años, pero no ofrece ningún incentivo para la conversión en contratos ordinarios, lo cual explica que se observe un elevado número de trabajadores que pasan a través de una secuencia de trabajos temporales, alternando durante muchos años períodos de paro y de empleo. Además, hay que tener en cuenta otra cuestión, que pese a la limitación de estos contratos, un mismo trabajador puede estar vinculado a una empresa durante años sin conseguir un contrato estable. Sólo es necesario que la empresa justifique que los trabajadores son contratados en función de distintos contratos de obra y servicio. Esto hace que en un número elevado de veces un trabajador cambie de situación laboral, que es lo que se conoce como “rotación”, dando una idea del nivel de inseguridad, inestabilidad o precariedad en el trabajo, situándose incluso entre una de las más altas entre los países avanzados . Téngase en cuenta que España tiene casi un cuarto de todos los contratos temporales que se hacen en estos 25 Estados .
Tampoco es de extrañar, este tipo de contratos ha proporcionado a los empresarios españoles un instrumento para contratar trabajadores a bajo coste y sin vínculos a largo plazo. Además, hay que tener en cuenta que en España las tornas han cambiado, anteriormente eran los trabajadores temporales los que disfrutaban de los sueldos más altos y, normalmente, se acudía a ellos para cuestiones puntales o que requerían alta cualificación. Ahora sucede todo lo contrario, sus salarios suele ser más bajos que los de sus homólogos indefinidos o fijos, con el perjuicio de tener horarios más flexibles y ser contratados no para resolver cuestiones puntales de necesidad de las empresas sino para desarrollar el mismo o más trabajo que los trabajadores permanentes. En Europa es diferente, el trabajo temporal es una opción para muchos para entrar en el mundo laboral o en un determinado sector, para diversificar y ganar en profesionalización de su curriculum, o simplemente para no sentirse atado a una empresa y obtener mayores cotas de flexibilidad personal y profesional y ganar más dinero. Además, en países como Italia, muchos de los trabajadores temporales que entran en una empresa terminan siendo trabajadores indefinidos de las mismas, gracias a los incentivos que el Estado les proporciona. Todo lo contario que en nuestro país, porque los empresarios españoles han encontrado la panacea en esta forma de contratar, al conseguir trabajadores baratos y sin prácticamente derechos (no tienen posibilidad de promoción, ni mejoras en el salario por antigüedad, etc).
Y si esto fuera poco, la aparición de las ETT han venido a rematar la cuestión. Si antes las empresas cuando tenían la necesidad de un trabajador temporal para un puesto intermitente, sólo tenía que recurrir al mercado laboral, pero eso sí, debían abonarles salarios superiores a los de los trabajadores fijos y garantizarles los mismos derechos (enfermedad, beneficios sociales, pagas, seguridad social, etc). Ahora, en cambio, cuando se encuentran ante esta situación de temporalidad sólo tiene que recurrir a una de estas empresas de trabajo temporal para que les proporcionen un trabajador por el que sólo abona a la empresa el coste del servicio sin ninguna implicación más, además, si el trabajador sufriera algún percance la ETT le sustituiría y la empresa ni si quiera debería correr con la protección ni con los gastos que le ocasionaría. Entonces no cabe duda, es una herramienta perfecta para los empresarios, que consiguen un trabajador todavía más barato que con otra de las modalidad de contrato temporal. Pero ¿cuál es el beneficio de la ETT? Pues la cuota que grava sobre el sueldo que obtiene de la empresa para pagar al trabajador, por tanto, de nuevo el perjudicado resulta ser el trabajador contratado por este medio, que consigue eso sí un puesto, a cambio de un salario mínimo y ningún derecho.
Ante este panorama, como los empresarios pretenden incrementar la productividad o reactivar el consumo, entre otras muchas cosas. Las empresas no se dan cuenta, o no quieren hacerlo que con esta estrategia difícilmente los trabajadores se pueden comprometer con la organización para la que trabajan. Ya que son conscientes de que por muy bien que realicen su trabajo o por muy productivos que sean, en la mayoría de las ocasiones, su vida en la misma quedará reducida al tiempo que marque su contrato temporal, o en el mejor de los casos, será despedido y de nuevo contratado meses después en las mismas condiciones, o renovado en función de otra obra y servicio pero con la misma precariedad e inestabilidad. De esta forma, la mayoría de los trabajadores se limitan a cumplir con sus obligaciones dentro de la empresa, pero sin entusiasmo ni compromiso, tampoco se les puede pedir otra cosa. Por no hablar, que con este método, las empresas no están apostando por tener equipos de trabajo estables que proporcionen experiencia y profesionalización, y por tanto, favorezcan la competividad, sino más bien todo lo contrario, esta estrategia empeora la calidad de la prestación del servicio, incrementa la siniestralidad laboral, etc. Al mismo tiempo, hace que este tipo de trabajadores nunca pueden hacer planes a largo plazo, como por ejemplo, pensar comprar algo de elevado valor o a largo plazo, o hacer reformas en su casa o disfrutar de vacaciones, etc, con lo cual, no contribuye a la circulación de dinero sino que potencia el ahorro.
Además, si quieres trabajar, tienes que obedecer y callar a sabiendas de que exista un Estatuto de los Trabajadores y una legislación en la que se establecen cuáles son los derechos de los trabajadores. Pero qué trabajador demanda a su empresario, sabiendo que la consecuencia inmediata o a medio plazo será verse en la calle. Esa es la realidad, pero tanto para un trabajador temporal como para uno indefinido, ya que en ambos casos los trabajadores se encuentran a la merced de los empresarios. Así, cuando al jefe no le interesa un empleado, éste pasará a engrosar las listas del INEM, existan o no motivos para el despido, es decir, sea procedente o improcedente. Pero también se encuentran sujetos a los propios intereses económicos de la empresa. En España hay que tener en consideración una cuestión, cuando una empresa no obtiene los mismos o más beneficios que en el ejercicio anterior, considera que ha incurrido en pérdidas, y entonces se inicia una política de reestructuración y austeridad que con lleva siempre pareja despidos y mayor carga de trabajo para los que se mantienen en la misma . El tema es que cuesta más despedir a los trabajadores indefinidos que a los temporales, pero en lo demás ambas clases de empleados atraviesan por la misma situación porque las empresas no sólo despiden a los temporales sino también a los indefinidos, para contratar luego en su lugar a trabajadores que sean menos costosos para las empresas, o lo que todavía es mejor, cerrar las empresas e instalar sus fábricas en países de mano de obra aún más barata.
Por eso la CEOE está proponiendo un nuevo contrato “indefinido pero no fijo” con una duración de dos años y una indemnización por despido de ochos días como forma de fomentar el empleo, eso sí una vez transcurrido el tiempo del contrato, el empresario podrá optar por la extinción del contrato o bien convertirlo en “indefinido fijo”. Este es el tipo de empleo que pretenden impulsar el empresario español, temporal y precario, o es que en esta ocasión se iba a producir una situación distinta que en las anteriores reformas laborales. Por qué nos íbamos a creer que después de finalizar el periodo de dos años, un empresario iba apostar por la contratación indefinida fija que le supondría mayores costes económicos y sociales, cuando podría volver a cogerse a esta contratación temporal, por mucho que quieran llamarlo indefinido pero no fijo. No obviemos, que nuestro país es uno donde los trabajadores fijos tienen menos garantías de protección. Sólo hay que fijarse en una reciente investigación del Banco Mundial que contemplaba un buen número de variables, entre ellas el nivel de protección al empleo fijo. Según este estudio, España ocupa el vigésimo séptimo lugar entre 83 países, con un grado de protección al empleo de 0,32 en una escala donde 1 es el máximo nivel de protección y 0 es el mínimo . Solo, entre los países industrializados, por delante de Estados Unidos, Reino Unido y Canadá, y por detrás de países como Italia, Francia, Suecia, Alemania o Portugal. Por ende, España era uno de los países de entre todos los desarrollados en el que más se ha reducido la protección de los trabajadores fijos en los últimos quince años. Y encima, la reducción de la protección contra el despido de los trabajadores indefinidos ha ido acompañada de un salto en la tasa de temporalidad. Con lo cual, no es cierto, lo que aducen los empresarios españoles para explicar la alta tasa de temporalidad es porque la contratación indefinida está muy regulada y es muy difícil despedir a los trabajadores. Lo que buscan la patronal es mano de obra barata y que se encuentra sometida a la presión de la temporalidad para que los trabajadores se sometan a la voluntad de sus jefes y de los intereses de las empresas. El sueño de los empresarios es el despido gratis como en Suecia, pero sin las prestaciones que reciben los trabajadores suecos . Y eso que ahora tienen el tan de moda “ERE” temporal o permanente, que se está utilizando bajo cualquier excusa, ya que coste los pagamos otros, los ciudadanos de a pie . Sólo cabría preguntarse ¿si la esclavitud no fue abolida?
Pero la culpa de esta situación no la tienen sólo los empresarios sino también los políticos y sindicatos. No cabe duda, que si hoy se hacen tantos contratos temporales y se ha precarizado el trabajo es porque las leyes conceden un alto margen para utilizar este tipo de contratación y no hace más que beneficiar a la patronal en perjuicio de los trabajadores. Y ¿quienes hacen las leyes y las aprueban en el Congreso? Los políticos, sí, pero los sindicatos tampoco hacen nada para impedirlo ni presentan grandes resistencias. Tal vez, porque los sindicatos logran su financiación a través erario público, bien sea a través de su representatividad, o a través de subvenciones para el desarrollo de ciertas actividades como educativas, sociales, etc. No obviemos, que en nuestro país los grandes beneficiarios, junto a las universidades, de las licitaciones tanto de formación continua como ocupacional son los sindicatos. Por ejemplo, sólo en la Comunidad de Madrid por acciones específicas de formación perciban la nada despreciable cifra de 9.192.611,15 € , por no mencionar lo que obtienen en virtud de otras modalidades. Pero también porque los principales sindicatos de nuestro país ha probado la fórmula de contratos temporales para emplear a sus trabajadores y se han apuntado a ella. Por ejemplo, somos conocedores que FOREM, la Fundación de Formación y Empleo de Comisiones Obrera contrata a sus Técnicos de Empleo por un periodo de ochos meses, que suele ser de marzo-octubre, condiciendo precisamente con el periodo en el que suelen estar programada la formación, para así poder dar por finalizada la relación laboral hasta marzo-abril del próximo año, y a sucesivamente año tras año . Pero no es el único caso, la Administración también se esta valiendo de este tipo de contratación. Y los políticos no están estableciendo ninguna medida que contribuya a controlar y sancionar este tipo de situaciones que no se encuentran ocultas si no que son conocedoras por todos, y por tanto, están siendo permitidas. Pero como piensan una buena parte nuestros políticos es mejor tener un trabajo aunque sea temporal y precario que no tener ninguno. Así, evitan la conflictividad social y logran contribuciones para las arcas del Estado, en vez, causarles gastos. Entonces, no cabe duda, todos se están beneficiando de este sistema.
Alternativas a la situación de precariedad actual.
Las tres cuartas partes de la sociedad española consideran que el empleo siguen siendo precario, que existe explotación empresarial, que hay un constante incumplimiento de las obligaciones por parte de los empresarios, que los sueldos que se pagan son muy bajos, etc. Por eso, ya que estamos de equiparar los costes del despido al resto de Europa no se proponen, por ejemplo, otro tipo de cuestiones que ya existen en nuestros países vecinos, sólo por citar algunas: 1º. La creación de un sistema similar al que se lleva a cabo en Austria, que consiste en reservar un tanto por ciento de las cotizaciones de los trabajadores para ingresarlo en “fondo de ahorro” sobre el cual los trabajadores nunca pierden sus derechos, ya que tendría derecho a él aunque no hayan acumulado el tiempo mínimo para cobrar el desempleo; 2º. Una equiparación de sueldos entre los profesionales españoles y sus homólogos en países como Austria, Alemania, Francia o Reino Unido. Porque, por ejemplo, un Profesor Titular universitario en España cobra más o menos unos 32.000€ anuales (sin antigüedad, sexenios de investigación y complemento retributivos) mientras que en Italia, en las mismas condiciones, su remuneración media se sitúa en 66.000€ o en el Reino Unido en 55.000€. O porqué, por ejemplo, en Austria el sueldo mínimo es 1.000€ por 14 pagas, lo que supone un sueldo bruto mensual de 1.167€ o en Francia que es de 1.280€, mientras que en España es de 624€; 3º. Incrementar las percepciones por hijos. Por ejemplo, mientras en Austria la cantidad que se cobra por hijo puede ser de hasta 145,45€ por mes, en España la desgravación que se puede realizar por hijo en la declaración de la renta puede ser algo superior a 100€ en un año fiscal; 4º. Imponer ayudas si estas buscando trabajo. Por ejemplo, en el Reino Unido tienes derecho al “jobseekers allowance” si estas buscando trabajando, o si tu o tú pareja esta trabajado menos de 16 horas a la semana; 5º. Ayudas para las madres embarazadas. Como en el Reino Unido, las madres que esperan un niño y dejan su trabajo reciben el “maternity allowance”, o si necesitas ayudas para los gastos del recién nacido y tienes ingresos bajos percibes el “sure start maternity grants”; 6º. Ayudas para el gasto de alquiler. En el Reino Unido si estas pagando un alquiler puedes percibir el “Housing Benedit”; 7º. Reducir los trámites y requisitos burocráticos para abrir un negocio, ya que según a Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, España es el cuarto país más difícil para abrir un negocio; y 8º. Instaurar el sistema de guarderías públicas como en Finlandia.
Eso es, por que sólo nos fijamos en Europa para temas como el despido libre, y no copiamos también todo lo bueno de los derechos y prestaciones que tienen los trabajadores de otros países europeos. Y por que no, además apostar por una mayor inversión en I+D y una formación más especializada por parte de las empresas, no buscamos también nuevos sectores en los que vertebrar la industria española, sin por ello tener que dejar de lado el turismo, incluso la construcción, pero que sin que dependamos al 100% de ellos. Pero a esta nueva estrategia también se le tendrá que unir, la introducción una serie de medidas, que sigan la línea de las anteriormente citadas, con el fin de mejorar las condiciones labores y las prestaciones sociales de los trabajadores. Todo ello, sin excepción, propiciara una mejora en la competitividad y productividad de las empresas españolas.
¿Hacia dónde vamos?
Hacia una precarización del trabajo sin límite, ante una generación de jóvenes españoles que pueden presumir de tener la mejor preparación de la historia del país. Pero sólo eso, presumir. Por que cuando se incorporen al mercado laboral, si es que logran hacerlo dada las altas tasas de desempleo por las que atraviesa España, las más elevadas de la Unión Europea. Se encontraran con empleos como teleoperadoras con experiencia por 600€ y 7 horas de trabajo , o dependiente de tienda de ropa por 900€ con disponibilidad de horarios , o un administrador de programas informáticos por 1400€, o consultores senior por 2100€, es decir, con empleos que requieren experiencia, cualificación, compromiso, dedicación y, eso si, con unos sueldos que parecen estancados en el pasado. Ante situación sólo cabe preguntarse ¿cuánto van a aguantar nuestros jóvenes ante más precariedad y temporalidad? No olvidemos, que esta situación ha empezado a afectar a los padres mantenedores que empiezan a sufrir en sus carnes el cierre de sus empresas o del despido, además encuentran grandes dificultades, más incluso que los jóvenes, para encontrar trabajo. Curiosamente la experiencia y la edad juegan en su contra, pero también porque son más difíciles de ningunear. Una prueba más de que a los empresarios no buscan realmente aumentar la competitividad, por si no, este tipo de mano de obra no tendría esas dificultades para reincorporarse al mundo laboral. Así, que ahora, papa no podrá mantener sólo la economía de la casa y tendrá que empezar a contribuir con sus trabajos y sueldos precarios. Pues, entonces, inevitablemente, sólo habrá espacio para la revuelta social.
En países como Grecia y Francia ya ha empezado la “revolución social” saliendo a la calle miles de jóvenes preocupados por su futuro laboral y reclamando medidas que palien la alta tasa de desempleo juvenil y la precariedad de los mismos . Pero en España cuanto tiempo tardar en saltar la liebre, o es que no vamos a tener nuestro mayo francés y vamos a seguir preocupados por Ronaldo, Kaka, los funerales de Michael Jackson, etc, como la única forma que tienen los pobres de evadirse y encontrar la felicidad. Y si se produce esta “revolución social” por las altas tasas de paro (que crecerá más después del verano), por los impagos de las hipotecas y créditos, por la mayor precariedad del trabajo (porque las medidas que pretenden la OECDE se terminarán aprobando), por la imposibilidad de conseguir un trabajo, y por que más tarde que temprano el millón de familias que todos sus miembros se encuentran en paro dejarán de cobrar las prestaciones por desempleo, ¿quién podrá ponerla freno? No seamos ilusos, ni políticos, ni sindicatos, ni empresarios, ni policía estaría preparada para tal fenómeno, por eso, sería mejor intentar empezar a remediar esta posible situación, e indudablemente la solución no sólo pasa por que cedan siempre los mismos, los trabajadores, sino que en esta ocasión todos debe arrimar el hombro, sino la ruptura entre unos y otros será total.
Las reformas laborales en España. ¿Solución o perjuicio? | 30-08-2009 - 06:57:42 GMT 1 #
Préstamo con seguro de vida, por CAROLINA ALVARADO | El Vendrell :
Vivo y trabajo desde hace seis años en España. En estos momentos de crisis, estoy en paro. En marzo de 2009, solicité un préstamo para la formación del trabajo, realizado por el SOC y la Generalitat de Catalunya. Recurrí a diversos bancos, hasta que llegué a una conocida entidad bancaria.
Allí se me autorizó el préstamo por la cantidad irrisoria de 1.220 euros, de los cuales tuve que pagar el 1% para el notario que debía legitimar este movimiento bancario. También se me ha obligado a firmar un seguro de vida "para mis herederos", cuando no tengo a nadie a mi cargo y no me es útil en ningún sentido. Cada tres meses, debo pagar 30 euros por este seguro de vida, durante todo el préstamo (que se suponía sin interés alguno) mientras no devuelva del todo la cantidad. Además, se me cobrará comisión si pago por anticipado.
Entonces, pregunto: ¿dónde está la ayuda? Los bancos como punto de origen de la crisis continúan especulando con la necesidad de los parados. Señores políticos, ¡también votamos nosotros!
Préstamo con seguro de vida | 30-08-2009 - 07:03:35 GMT 1 #
1.100 euros al mes :
Un total de 3.015.733 de catalans perceben uns ingressos bruts mensuals inferiors a 1.100 euros, cosa que representa el 56,3% dels treballadors, segons es desprèn d'un estudi realitzat pels tècnics tributaris agrupats a Gestha. En el conjunt d'Espanya, 18,3 milions dels espanyols cobren més de mil euros mensuals, xifra que representa el 63% de la població.
L'estudi -elaborat a partir de les dades de pagadors del treball i pensions, així com de l'última estadística de l'IRPF, del 2007- mostra que a Catalunya existeixen 2,7 milions d'assalariats (el 55,2% dels treballadors per compte aliè) que perceben un sou brut anual inferior a 13.400 euros, quan la retribució mitjana estatal se situa en 18.087 euros bruts a l'any.
Així mateix, l'informe de Gestha posa de manifest que actualment es registren a Catalunya un total de 284.832 empresaris i professionals que obtenen uns ingressos mensuals inferiors a 1.100 euros bruts, cosa que representa el 70% del total dels treballadors per compte propi.
En aquest sentit, el col·lectiu "mileurista" és més nombrós entre els microempresaris catalans que realitzen el pagament d'IRPF a través del règim d'estimació objectiva (mòduls) -77%- que entre els empresaris i professionals acollits al model d'estimació directa (66,4%).
Extremadura, Canàries i Galícia, són les zones que més assalariats "mileuristes" concentren
Per comunitats autònomes, el percentatge més alt d'assalariats que cobra menys de 1.1000 euros mensuals es concentra a Extremadura, amb gairebé les tres quartes parts dels seus treballadors (74,7%), seguida de les Canàries (69,1%), Galícia (69%), Andalusia (69,9%), la Regió de Múrcia (68,7%) i Castella-la Manxa (67,4%).
Per contra, la Comunitat de Madrid, amb el 50,7% del total d'assalariats "mileuristes", és l'autonomia, amb més proporció de treballadors que cobren més de 1.100 euros mensuals.
1.100 euros al mes | 31-08-2009 - 05:27:30 GMT 1 #
No van anar a classe, per Angel Serrano Vida, Girona :
Els nostres polítics actuals, i els anteriors, no van fer classe d´Història quan es va parlar del capítol dels «Set anys de vaques grasses i set anys de vaques magres» o aquell dia es trobaven malalts. Perquè si no sabrien que després d´una època en què l´econòmia va bé, i en què s´ha de planificar i estalviar, inevitablement després vindrà una situació que no serà tan favorable. Previsió que sí han tingut moltíssimes familíes. I la solució per als polítics és ara molt fàcil: apujar els impostos o mantenir-ne d´altres tan abominables com l´impost sobre les herències. Així l´estímul pel sacrifici pel treball i l´estavi se´n va en orris. I la formiga acabarà fent una metamorfosi a cigala.
No van anar a classe | 31-08-2009 - 06:15:06 GMT 1 #
Hacer reformas
Juan Jesús Bermúdez
Inmersos en la recesión, conviene centrarse en la necesidad de hacer reformas. En primer lugar, parece inevitable plantear que es preciso afrontar determinados cambios. Una vez que un proceso veloz de “descrédito” financiero, entre otros factores, nos ha llevado a la vertiginosa velocidad de expulsión del mercado laboral de decenas de millones de personas en el Mundo (la Organización Internacional del Trabajo estima en cincuenta millones el número de nuevos desempleados que se pueden generar este año), se puede coincidir fácilmente en que algo no funciona en el actual entramado socioeconómico, y que es preciso orientar el sistema hacia un modelo que incluya, frente al excluyente que se quiere consolidar.
Pero ahí terminan las coincidencias entre los que debaten sobre los mencionados cambios. Para muchos – la mayoría en el debate cotidiano -, los ajustes deben apuntalar el modelo que ya se tiene, esperando “recuperar la senda del crecimiento”, para la cual “habrá que prepararse”. Entre estos se encuentran los adalides de la burbuja inmobiliaria y de consumo, que alimentó nuestros sectores económicos hasta hace bien poco, así como la inmensa mayoría de los economistas convencionales que consideraban casi intachable el pasado periodo de compulsivo crecimiento económico que nos trajo este fenómeno de rápido ajuste sociolaboral, un tanto despreocupados por haber quedado en evidencia cuando era evidente que su modelo se hundía en los últimos trimestres. Están, por otro lado, quienes estiman que esa vieja senda de la progresión debe procurarse desde nuevos pilares, que van desde la promisoria “sociedad del conocimiento” hasta la “I+D+i+….”, pasando por nebulosas apelaciones a mundos virtuales y valor añadido de la malherida economía de la exquisitez, sin mayor concreción que los innumerables planes que, paradójicamente, en buena parte de los casos buscan reducción de costes…laborales mediante la automatización de los procesos. Tienen en común estas posturas su reclamo sobre la necesidad de “ser más competitivo”, algo que parece no discutirse (pese a las crecientes evidencias acerca de la pérdida de empleo que ha traído la recurrente lucha entre comunidades por producir más barato); también unen sus fuerzas estas opiniones para coincidir en que es necesario crecer para no perder el ritmo en un tren que esta vez ha parado cuando queríamos que fuera cada vez más rápido.
Igualmente, se añade al compendio de ideas que surge el reclamo sobre la necesidad del reparto de los beneficios del capital, engrosados hasta el insulto y retransmitidos en horario de máxima audiencia, para escarnio de los parias de la Tierra. Consideran que la justicia fiscal, el reparto de los etéreos dividendos (pocos se atreven a pensar en qué ocurriría si se quisieran materializar realmente todos esos billones que se dice se tiene en tantos instrumentos “parafinancieros”…), la lucha contra los paraísos fiscales, etc., haría aflorar una economía de casino para conseguir “objetivos productivos”, porque, y en esto coinciden con los anteriores, se trata de producir y consumir más.
Por último, se abrazan de nuevo los recurrentes mensajes sobre la flexibilización laboral, el internamiento del cainismo como regla de comportamiento socioeconómico, y un sin fin de recetas de viejo cuño que buscan, a través de sus reformas, apuntalar las diferencias, y garantizar bajos costes económicos con altos costes sociales, en una segura carrera hacia la quiebra de la cohesión social.
Casi todos estos análisis parten de que, además de posible, es necesario crecer cada vez más rápidamente (no otra cosa es el porcentaje anual de incremento del PIB con respecto al año anterior), y que esto, inclusive, sea a nivel global (aunque algunos no tienen problema alguno en excluir a los que no entran en la cesta de los ricos, y tienen además infinidad de argumentos para justificarlo, sin sonrojarse).
Pero, ¿qué ocurriría si nos encontramos con que es difícil que la oferta satisfaga la demanda creciente de recursos y, sobre todo, el flujo de los mismos del productor al consumidor? Esa opción debiera ser barajada, y además seriamente, porque hay crecientes indicios de límites en la posibilidad de mantener crecimientos económicos en un futuro inmediato de 7.000 millones de potenciales consumidores globales, sobre todo si quisiéramos extender – algo bastante improbable debido a la finitud de nuestra Tierra - nuestros patrones de consumo occidentales, altamente individualizados, con ciclos de producción de rápida obsolescencia y alta degradación de recursos per capita. Esta crisis, hasta ahora, ha relegado del carrusel del sistema a porcentajes crecientes de población, a nivel internacional, provocando inclusive el incremento del hambre, según la FAO. Es casi unánime la apelación al retorno al crecimiento como fórmula salvífica que reduzca la desigualdad, pero parece ganar enteros la interpretación de que, precisamente, un importante componente de ese desequilibrado reparto es la reiterada búsqueda de crecimientos que están provocando el incremento de la vulnerabilidad social, en la competencia por los bienes y recursos que no su multiplican a la velocidad de nuestras insaciables y globales apetencias de consumo. Así, pues, no tiene nada que ver plantear hacer reformas para perpetuar incrementos del PIB con posibles y más duraderos ajustes sociales, que reconocer la necesidad de reformar nuestra forma de concebir la economía – tarea nada sencilla, bien es cierto - , hoy pensada como una gran máquina de insaciable apetito, para ponerla al servicio de la satisfacción de necesidades que, como nosotros, no pueden ni deben crecer indefinidamente.
Hacer reformas | 31-08-2009 - 06:48:29 GMT 1 #
Impostos i atur, per NIL JAILE CASADEMONT, SANT JULIÀ DEL LLOR I BONMATÍ (SELVA GIRONA) :
Fa pocs dies s'anunciava una lleugera pujada d'impostos arreu de l'Estat espanyol. Aquesta mesura pot semblar contraproduent en aquests temps econòmics, ja que hem vist molt reduïda la població laboral activa i si aquests veuen minvar el seu salari és lògic dir que consumiran menys i allargassarem el refredament comercial fins i tot quan els nostres veïns europeus s'hagin recuperat de l'actual crisi; cosa que molts economistes preveuen que passarà aquí, i no seria estrany.
Sabem que els impostos són necessaris per a qualsevol estat; si no pot pagar funcionaris com l'exèrcit i la policia, o si no pot garantir les pensions per jubilació, la sanitat i educació públiques, l'Estat tindria seriosos problemes d'estabilitat i governabilitat que degradarien el nostre benestar i creixement. No tenim cap dubte que cal finançar els serveis públics i fer-los més amplis, tot arribant als estàndards mínims de l'Europa occidental; però no podem pretendre que els treballadors actius ho paguin quan la majoria no són ni mileuristes (un 63% segons el catedràtic Juan Torres López).
El vertader problema, gairebé estructural, que tenim al nostre país és l'atur; cal més formació, reduir la precarietat, ajudar les empreses de totes mides i edats, augmentar els salaris, que treballin més dones i que ho puguin fer compatible amb la vida familiar gràcies a més serveis públics que ara no tenen i una major implicació de l'home a casa. En resum, fan falta més llocs de treball encara que sigui en empreses públiques creades per superar aquest mal moment econòmic. Si tothom qui pogués i volgués treballés, no caldria pidolar res als pocs que ho fan; tindríem tots els impostos que necessitaríem per a tots els serveis que ens mereixem.
Impostos i atur | 01-09-2009 - 07:29:19 GMT 1 #
La conciencia de clase
Néstor Aponte
En una Sociedad cualquiera, las relaciones de producción (las formas económicas en que se relacionan los seres humanos para producir mercancías tangible o intangible) determinan la existencia de distintas forma de percibir la realidad social. Los esclavistas, los señores feudales y los capitalistas percibían o perciben la realidad social (las formas sociales en que se relacionan los seres humanos) de manera distinta a como la perciben los esclavos, los siervos y los obreros. A su vez, estas diferentes percepciones de la realidad social reproducen (vuelven “lógicas, naturales e invisibles”) las relaciones de producción dominantes para el momento. En una sociedad particular, la titularidad de la propiedad sobre los medios de producción (tierras, máquinas y locales, etc.) definen las relaciones de producción predominante en esa sociedad: definen la explotación del hombre por el hombre.
En el capitalismo el hecho de que la propiedad sobre los medios de producción esté en manos de los capitalistas (la burguesía y la pequeña burguesía) determina que el esfuerzo del obrero (el valor creado por él) se reparta entre el capitalista y el propio trabajador. La inmensa masa de obreros obtendrán de su explotación apenas lo suficiente para subsistir y reproducirse y el reducido número de capitalista obtendrá la mayor cantidad de valor creado por el obrero. Por eso, su vida estará llena de privilegios. En virtud de que todo lo que consume el capitalista es solo una pequeña porción de lo que recibe da la masa de obreros que explota utiliza el restante para hacerlo re-circular como capital (como capital que crea capital) en el engranaje de producción de valor. Por supuesto, estas relaciones de producción, esta forma injusta de distribución de la riqueza, esta forma de explotación, entre la clase obrera y la clase capitalista, determinan la forma social de lucha entre la clase explotada y la clase explotadora: entre el capitalista y el obrero.
La distribución capitalista del valor (de la riqueza) definen puntos de vista diferentes en cuanto a la producción social. La de los que sobreviven y la de los que viven con los privilegios de su explotación. Pero, también determina la relación de dominación que existe entre la clase capitalista y la clase obrera y campesina en esta sociedad.
En ese orden de ideas, los dueños del capital imponen a través de su ideología y la fuerza la “natural” explotación del obrero y la “lógica” obtención de la mayor cantidad de valor (de ganancias) a partir de la misma. Por su parte, a los trabajadores y trabajadoras se les enseña que el producto de su trabajo no les pertenece (le es ajena), por cuanto “el ordenamiento jurídico” señala que el que tiene la titularidad sobre los medios de producción también es dueño del valor que se crea con el. También es dueño del trabajo del obrero. Esto es así, aunque los medios de producción por sí solos no produzcan valor. De estas relaciones de producción se desprende que al obrero se le imponga la resignación (el conformarse), el ser buen cristiano y aceptar una paga, aunque la misma no le alcance para subsistir. Se desprende, también, la “obligación ética” del obrero de mantener a toda costa su propia explotación e inclusive a resistir y luchar contra cualquiera que proponga su liberación.
En toda sociedad las relaciones de producción son impuestas, reforzadas y mantenidas mediante las distintas superestructuras (la educación, las leyes, la política, la ética, la fe, la milicia, la cultura y el Estado, entre otras). En la sociedad capitalista, esas relaciones o modos de producción junto a la ideología que subyace en todas las superestructura de esta sociedad determinan los estados de conciencia de las diferentes clases sociales: determinan la lógica con que se procesan las persecciones de la realidad. La relaciones de producción determinan al ser social: la conciencia del ser social. La conciencia fija la manera en que se entiende (en que captan y asumen los propios intereses) los integrantes de cada una de las clase sociales (la explotadora o explotada). Define, cómo se ven a sí mismos y que rol tiene en las relaciones de producción.
La conciencia de clase fija en la mente del obrero y del capitalista sus respectivos intereses frente a las relaciones de producción y le da cuerpo a la lucha de clase. Ella determina en qué y cuando se gana o se pierde frente a las intereses de la otra clase social. Y, en tal sentido, permite que se asuman los roles que reproduzcan las relaciones de producción capitalista. El dueño del capital se asume como burgués (como propietario de los medios de producción, dueño y administrador del terror del Estado Capitalista) y el obrero como humilde vendedor “individual” de su fuerza de trabajo. En general, dentro de una realidad material el capitalista y el obrero son diferentes.
Sin embargo, en esa relación social de explotación, los límites de subsistencia del obrero y su familia determinan que su percepción de la realidad (de la lógica que la procesa) cambie y le permita identificar sus propios intereses frente al capitalista. Le permita identificar, por una parte, lo injusto de las relaciones de producción capitalista y, por la otra, su inmensa ventaja como clase obrera organizada. La crisis económica de la clase obrera (la crisis por la subsistencia) le permite romper con los espejismos diseñados por el capitalista; le permite, identificar los intereses comunes que tiene uno obrero u obrera con el resto de los obreros.
Frente a este cambio en la conciencia de la clase obrera el capitalista utiliza diferentes estrategias para confundir y/o adormecer la conciencia del obrero, para debilitar su capacidad organizativa. Esas estrategias van dirigidas a minar su auto estima y desvirtuar su propia percepción de la realidad; esto es, van dirigidos a confundir el lugar que ocupan en las relaciones de producción y enrredar a la clase obrera respecto a los términos en que se plantea la lucha de clases. Es así, que muchos obreros se convierten en defensores asérrimos de los intereses del capitalista y del imperialista. Con base en esta estrategia, el capitalista distingue, discrimina y establece diferencias entre los obreros y los empleados; entre obreros no calificados, obreros calificado o técnicos, supervisores, profesionales, gerentes y ejecutivos. Y luego de esa clasificación decreta que esos obreros son diferentes: que unos son obreros y otros no. Inclusive decreta que el que sea más sumiso a los intereses del capitalista, el que mejor organice la explotación de su propia clase, el que explota a los obreros más intensamente se convierte en el hombre o mujer más exitoso (el más reconocido). Y por esta razón, merece sentarse a la diestra suya como presidente de compañía, gerente o supervisor: para que se sienta cuasi- “propietario”. Inclusive podrá concederseles algunas acciones para aumentar su confusión.
El capitalista llama a algunos de esos obreros clase media (o hasta les dice pequeño burgueses) aunque sabe perfectamente que económicamente cobran un salario. Pero, el engaño funciona. Los obreros (“clase media”) creen que pertenecen a otra clase: a la clase burguesa o “algo” muy parecido. El capitalista también, utiliza intensamente como estrategia contra el obrero a la religión, a la educación y a los medios de comunicación. Con estas tres herramientas somete la mente y el espíritu de los obreros y los mantiene en la ignorancia y en el conformismo sumiso y dócil. Esta ignorancia, esta perturbación mental le impide al obrero establecer con claridad sus intereses; y en cuanto tal, los imposibilita (los castra) para defenderse frente a los intereses del capitalista.
El capitalista, explota hasta la saciedad el individualismo, la droga, el terror Estatal, los juegos de video y la violencia y todo esto lo hace para impedir que el obrero identifique sus intereses de clase: para confundirlos, para que no se le ocurra preguntarse ¿qué gano yo es esta relación? Por ello, niega insistentemente (de palabra) la existencia misma de la lucha de clase. Desconoce la lucha de clase frente al obrero para confundirlo y le entierra con toda fiereza, descaro, premeditación, alevosía y traición el puñal de sus intereses.
El capitalista sabe que el ejercicio consciente de la lucha de clase por parte del obrero en sus relaciones de producción económica determina la profundización de su conciencia de clase: esto es, lleva al obrero a hacerse consciente de sus intereses. Lo lleva a identificar que gana y que pierde en su relación con los intereses del capitalista. Le permite entender sus intereses como contrapuestos a los intereses del capitalista. Es por esta razón, que el capitalistas trata desesperadamente de impedir la profundización de la conciencia de clase de los obreros; trata de eliminar todo signo de reflexión y de sentido crítico del obrero sobre su realidad, sobre sus intereses. Trata de impedir que el obrero se pregunte ¿qué gano yo como clase social? El capitalista y el imperialista entienden que la conciencia del obrero trae consigo en entendimiento de su rol en las relaciones de producción capitalista o neo coloniales: en lo injusto para ello que son las mismas.
El capitalista y el imperialista saben perfectamente que la conciencia de clase del obrero le permite entender que no está solo, que son muchos los sobrevivientes como él frente a los pocos parásitos capitalistas e imperialistas que viven de él. Y estos elementos, definen lo injusto para la clase obrera de estas relaciones de producción, definen con claridad qué gana y qué pierde la clase obrera en las misma. Y le permiten entender la importancia de la educación del resto de los obreros y la organización de sus clase para negar las relaciones de producción capitalistas existente (que le son dañinas) y sustituirlas por otras de naturaleza comunistas. Por otras, donde se hagan valer los intereses de los trabajadores en sus relaciones de producción. Donde las relaciones de producción comunistas, que eliminan la explotación del hombre por el hombre donde todos produzcan para vivir, se vuelvan lógicas, naturales e invisibles.
El inevitable proceso dialéctico de lucha y unidad de clases, en el plano económico, entre capitalista, imperialista y obreros determinan el reconocimiento de sus intereses y de los intereses del otro.
La lucha de clase y sólo la lucha de clase (que tanto quieren hacer desparecer el capitalista y el imperialista de la mente de los obreros) permite y determina que se definan los intereses de la clase obrera. Pero, la lucha de clase también permite que se reconozcan los iguales: por un lado los obreros entre sí y por el otro los capitalistas y los imperialista entre sí. Cada clase se hace consciente que sus intereses no son otros que los de conseguir para sí (para los obreros o los imperialistas) la mayor cantidad de valor producido por los trabajadores.
El reconocimiento de sus iguales les permite a cada ser humano entenderse como miembros de una clase social determinada. La necesidad común de los dueños del capital de apoderarse de la mayor cantidad de valor producido por el obrero, para tener una vida de privilegios sin trabajar, les permite entenderse como una clase en sí (la clase burguesa). Por su parte, la misma necesidad de los trabajadores y trabajadoras de impedir que los dueños del capital les quiten (les roben) lo que producen (les niegue su derecho a la vida) les permiten entenderse también como una clase en sí (la clase obrera). Sin embargo, los dueños del capital como ya adelantamos utilizan la ideología para fraccionar y dividir a la clase obrera. Pretenden que los obreros se nieguen a sí mismos (como no- obreros): se entiendan como diferentes, como “empleados, profesionales, gerentes, ejecutivos”. La sociedad capitalista manipula sicológicamente a la clase obrera para bajar su autoestima, para que no sea capaz de identificar sus intereses de clase, para que no pueda determinar qué pierde y qué gana en las relaciones de producción capitalista, para que no reconozca a sus iguales, ni su capacidad organizativa.
La ideología capitalista mientras facilita que los dueños del capital reconozcan sus intereses y viabilicen su acción contra la clase obrera para que permanezca ignorante de sus intereses. De allí la importancia de profundizar la lucha de clase en cada puesto de trabajo. De preguntase, qué gano yo como clase obrera? De romper el manto de limitación y autolimitación que le ha impuesto la ideología capitalista al desarrollo de la conciencia de la clase obrera. De aquí que la lucha mediática (la que se hace por los medios de comunicación) se reconozca como lucha de clase entre la burguesía y el imperialismo contra la clase obrera y no, como un simple problema de unos medio de comunicación opositores y malvados. Quien impida a la clase obrera ver, sentir y participar conscientemente de la lucha de clase, en las confrontaciones con los medios de comunicación, capitalista le hace el juego a la burguesía y al imperialismo. Aunque quien lo haga pueda resultar favorecido políticamente con la confrontación. El que niega la existencia de la lucha de clase en la confrontación de la clase obrera con los medios de comunicación imperialista niega a la clase obrera el desarrollo de su propia capacidad para reflexionar y reconocer sus intereses de clase: niega a la clase obrera que pueda preguntarse ¿qué gana ella, en lo económico, venciendo los medios de comunicación imperialistas?
La conciencia del obrero liberado de su esclavitud psicológica y espiritual lo lleva a ser rebelde e irreverente frente a las relaciones de producción capitalista y/o neo coloniales. Una conciencia sumisa acepta las relaciones de producción, acepta la dominación capitalista o imperialista, acepta la extracción de sus recursos naturales. Una conciencia sumisa acepta su esclavitud, su subsistencia e inclusive defiende su esclavitud frente a los que proponen que se libere. Por ello, la educación del obrero en la práctica diaria de la lucha de clases en sus puestos de trabajo (en la definición de lo que gana como clase obrera) es el camino para su liberación: para cambiar las relaciones de producción del capitalismo al comunismo. Pero, la lucha de clase es sólo la expresión social del estado de las relaciones económicas o relaciones de producción. Y sólo y únicamente el cambio en el estado de las relaciones económicas (en la relaciones de producción capitalistas o neo coloniales) puede hacer que la lucha de clase tenga sentido para los obreros. Porque, en el cambio de las relaciones de producción capitalistas o neo coloniales por las comunistas se encuentra el predominio de la clase obrera por encima de la clase capitalista, se encuentra el desarrollo pleno de la conciencia de la clase obrera; se encuentra la supremacía de sus intereses en la sociedad frente al resto de las clases sociales. Por otra parte, utilizar la lucha de clase fuera del contexto de las relaciones de producción, como estrategia para realizar simples cambios políticos (manteniendo las relaciones de producción capitalista) se constituye en un engaño y una manipulación de la clase obrera.
La historia nos ha enseñado que la lucha de clase fue el motor de cambio en la revolución francesa, donde la burguesía terminó de imponer sus relaciones de producción capitalistas sobre las relaciones de producción feudal (que tenía más de cien años de dominación). Pero, no fue porque se halla tomado la bastilla en un acto político- militar heroico de los obreros que se logró esta transformación económica; sino, porque fue el momento en que se volvieron antagónicas las contradicciones entre las relaciones de producción capitalista existentes y las feudales. Fue el momento en que las relaciones de producción capitalistas se hicieron dominantes y la burguesía tomó conciencia de posición de poder en la sociedad (entendió sus intereses de clase). A partir de ese momento ejerció su poder de dominio e impuso su ideología al restos de las clases sociales.
La lucha de clase que se refleja como política tiene su verdadera esencia en lo económico. No pueden existir verdaderos cambios políticos sin un verdadero cambio económico en las relaciones de producción (del capitalismo a comunismo). El capitalismo sabe de eso, por ello manipula e inclusive aúpa esos estados alucinantes de socialismo políticos (o del siglo XXI), de puras palabras vacías, porque sabe que a fin de cuenta servirán para remozar y profundizar un capitalismo más salvaje: una expropiación más descarada, humillate y menos costosa de las riquezas de los pueblos.
El trabajo de la ideología capitalista consiste en seducir, tergiversar, alucinar. Su objetivo, hacer fracasar todo intento de reconocimiento por parte de la clase obrera de sus propios intereses. De aquí la insistencia del capitalista y de su sociedad en negar la capacidad reflexiva a los obreros: de evitar por todos medios que piense por sí mismo, que piense en qué gana como clase social. La sociedad capitalista dispone de toda una industria de la comunicación y la manipulación, que junto a la religión y la educación le niega toda capacidad pensante a la clase obrera e inclusive la sustituye por los pensamientos imperialista: le dice a la clase obrera que está pensando, le dice quién es ella y le dicen a quien sirven. Para evitar que piense, castran su capacidad para pensar: impiden que identifiquen qué ganan y qué pierden en términos de clase, eliminan su sentido de pertenencia a la clase obrera, estimulando el individualismo (los dividen), y borran su historia, eliminando su capacidad para recordar analíticamente. Para el capitalistas mientras más ignorante, acrítico, sumiso, individualista y manipulado sea la clase obrera menos intereses tendrá que combatir y más dócil sera este frente a la explotación capitalista y/o extracción de la riquezas naturales en los modelos neo coloniales.
En los modelos neo coloniales la conciencia de la clase obrera es el único instrumento de lucha contra el imperialismo. Su conciencia la hace comprender su papel transformador en el desarrollo de las relaciones de producción comunistas. Papel que implica la incorporación masiva de su fuerza de trabajo en la producción en sus países y en su auto mantenimiento. La lucha de clase en el modelo neo colonial es la expresión de la lucha de intereses entre el imperialismo (con sus acólitos de las burguesías nacionales, y los líderes de sus Estados) y la clase obrera. Y esto es así, porque las relaciones de producción neo coloniales combinan la extracción de riquezas naturales por las transnacionales con la importación de bienes y servicio de consumo por la burguesía y el Estado; con una baja producción nacional y una más baja explotación de la clase obrera por parte de la burguesía. En sustitución de esta explotación capitalista está la explotación de la clase obrera por el Estado (los funcionarios públicos), con generación de poca riqueza.
Semejantes relaciones de producción neo coloniales determinan que la naturaleza de la lucha de clases en esos países y la forma de producir el cambio en las relaciones de producción del neocolonialismo al comunista sean diferentes a las del resto del capitalismo. Si la clase obrera no se hace consciente (no reconoce lo que gana) que tiene producir para ella misma (en su propio país), de que produciendo para ella misma (uniéndose y haciéndose productiva) vence al imperialismo neocolonizador y lo obliga a parar la extracción de sus riquezas entonces seguirá imperando el modelo neocolonizador hasta que se agoten las riquezas naturales de sus países y la pobreza absoluta se haga incontenible para la clase obrera. Si la clase obrera no se hace consciente de que el campo de lucha (la lucha de clase) para derrotar al imperialismo neocolonizador no es el político- militar como nos quiere hacer ver el imperialismo sino el económico (el cambio de relaciones de producción neo colonizadoras por las comunista); si la clase obrera no entiende eso, los tiempos del cambio no estarán tan cerca y deberá repetirse la historia de expropiación de 1980 para que la clase obrera aprenda a reconocer sus intereses. Historia que no es muy diferente a la de los últimos 100 años.
La conciencia de clase de los obreros (en su permanente lucha) le permitirá reconocer sus intereses comunes y organizarse para su defensa. Sin embargo, tenemos que reconocer que la verdadera lucha de clase no se da en la política y en campo militar donde el imperialismo tiene mejores armas sino en el día a día de las relaciones humanas para producir. Por ello el capitalismo ha vencido hasta ahora en todas esas propuesta de “socialismo” políticos sin cambios en lo económico. Al final siempre se impusieron las relaciones de producción capitalista. Ahora las condiciones objetivas del imperialismo (su fase superior) que quiere arrasar con las riquezas naturales del mundo y las condiciones subjetiva del estado de conciencia de la clase obrera imponen que la estrategia para derrotar al imperialismo neocolonizador sea el trabajo día a día (la lucha de clase) para transformar las relaciones de producción neo colonizadoras en comunistas. Ya basta que lleven a la clase obrera al terreno militar para luego exterminarla. La verdadera lucha de clase es en el trabajo diario, en la empresa, en la oficina y allí nadie puede vencer a la clase obrera. A un país con relaciones de producción capitalistas o neo colonialistas se le puede dominar invadiéndolo y matando a sus líderes; para luego, imponer, mantener o profundizar las relaciones neo coloniales,que permitan seguir apoderarse de sus riquezas. Pero, jamás se puede dominar a un pueblo o una nación, por más tiempo que dure la invasión, si la clase obrera aprendió a producir bajo relaciones de producción comunistas y su conciencia de clase le permite reconocer sus intereses y permanecer unida.
Únicamente, una sólida conciencia de clase (autorreconocimiento de sus intereses y sentido de pertenencia) de los obreros y obreras permitirá abrir el camino para su propia liberación. No será un político, un partido o un Estado “progresista” o autodenominado “socialista” el que permita romper las cadenas económicas de las relaciones de producción capitalista. Estos son simples catalizadores para acelerar o retardar el cambio. Pero, siempre y únicamente será la propia clase obrera consciente de su destino, caminando sobre sus propios pies y construyendo con sus propias manos la que realice el comunismo: la que se libere a sí misma.
La conciencia de clase | 01-09-2009 - 07:37:24 GMT 1 #
Els rics tributen a 1% enfront del 18% dels treballadors :
L'anunciada pujada d'impostos que afectarà fonamentalment les denominades rendes de capital, segons va avançar José Luis Rodríguez Zapatero, no afectarà, segons aquestes previsions, un dels nínxols en els quals les grans fortunes posen a resguard les seves inversions: les societats d'inversió mobiliària de capital variable (SIMCAV). A través d'aquest mecanisme, els titulars de les societats cotitzen només l'1% de les seves plusvàlues, enfront del 18% de mitjana que cotitzen els declarants de l'IRPF, com és el cas dels treballadors.
Segons els últims registres fets públics per la CNMV en la seva pàgina web, corresponents al tercer trimestre de 2008, en aquesta data hi havia inscrites 3.369 societats, que acumulaven un patrimoni de 27.143,2 milions d'euros, fet que resulta en un patrimoni mitjà de 8,05 milions d'euros. Aquestes societats aglutinaven a aquesta data 439.395 socis, si bé la majoria d'ells són noms de palla interposats pels autèntics propietaris, ja que la llei obliga que les SIMCAV tinguin un mínim de 100 partícips.
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Argelaguer, Sales de Llierca, Sant Jaume de Llierca, Montagut i Oix, Tortellà, Les Planes d'Hostoles, Sant Feliu de Pallerols, Sant Aniol de Finestres, Besalú, Beuda, Maià de Montcal, Sant Ferriol, Olot, Castellfollit de la Roca, Les Preses, Riudaura, Sant Joan les Fonts, La Vall de Bianya, La Vall d´en Bas, Mieres, Santa Pau Garrotxa Girona Lleida Tarragona Barcelona Catalunya Espanya
Els rics tributen a 1% enfront del 18% dels treballadors | 02-09-2009 - 07:23:10 GMT 1 #
Una crisis duradera, por Charles-André Udry :
Una desaceleración profunda golpea a las mayores economías capitalistas, multiplicando
así los elementos de retroacción entre todos los factores motores de
una crisis histórica.
Cuando ya ha empezado la segunda fase de la crisis económica mundial –una
severa recesión golpea al conjunto de la economía mundial, en sus diversos compartimentos–,
lo que apareció como una crisis financiera está lejos de haber terminado.
No ha sido un simple sobresalto bursátil que permita hacer creer que el
enfermo ha salido de un coma, atribuido por los medios de comunicación a una
indigestión de “productos tóxicos” por banqueros demasiado “ávidos”.
Horizonte 2012
Dos imágenes norteamericanas ilustran, a su manera, el curso actual de esta crisis:
las decenas de miles de carteles plantados delante de casas individuales con
la inscripción Forclosure (embargo, luego venta por embargo) o For sale (en
venta); y las colas de asalariados sin empleo, de la industria y de los servicios,
ante las oficinas de empleo.
En febrero de 2009, había un total de 3,8 millones de casas familiares marcadas
con esos carteles. Hay que añadir un stock dos veces superior si se tienen en
cuenta todas las “unidades habitables”, desde el estudio al apartamento de lujo.
El 40-45% de las ventas son consecuencia de embargos o de dificultades para
hacer frente al servicio de los préstamos hipotecarios. Continúa la caída de precios
en el sector inmobiliario, aunque con diferencias entre regiones. Durante los
años 1920, los precios de la vivienda cayeron un 19%; a finales del 2008, el retroceso
respecto al pico de 2006 es del 30%. Y no se ha acabado: se prevé una cifra
del 40% /1. Como consecuencia del repliegue de los precios y la baja de los tipos
de interés, muchas familias “entregan” las llaves. De esta forma no tienen que
pagar las hipotecas. Pero con ello empujan a la baja los precios del stock inmobiliario
en venta. La burbuja no se ha acabado de desinflar, ni mucho menos.
Los préstamos hipotecarios subprime –préstamos concedidos sin ninguna condición
/2– van a ir reduciendo lentamente su carga explosiva: su total se estimaba
hace un año en 1,3 billones de dólares. Se perfilan en cambio, con amenazas
muy concretas hasta 2012, las renegociaciones de los préstamos Alt-A: préstamos
concedidos a personas solventes, aunque “con perfil arriesgado”. Léase: que pueden
perder su empleo, tener un problema de salud, etc. Su total se estima en un
billón de dólares. Estas renegociaciones de préstamos alcanzarán sus volúmenes
más importantes durante los años 2010-2012. Lo mismo que los préstamos
“option adjustable rate” (préstamos cuyo tipo puede ser revisado), que también
ocuparán un lugar de honor entre 2010 y 2012; su total se estima entre 0,5 y 0,6
billones de dólares. Ahora bien, según datos del Tesoro americano, durante las
renegociaciones del último trimestre de 2008 se ha constatado una insolvencia de
los deudores que alcanza el 55%. A finales de 2008, el 12% de los préstamos
hipotecarios deban lugar a impagados o a embargos.
En una palabra: aún teniendo en cuenta la caída de los precios inmobiliarios,
hay todavía centenares de miles de millones de dólares que se van a “convertir en
humo” y que aumentarán la toxicidad de los activos adquiridos por diversos tipos
de inversores a escala mundial. Al menos hasta 2012. Ya que el inmobiliario
constituye el sustrato más importante de los diversos productos tóxicos, sobre
todo los MBS (mortgage-backed securities: títulos obligatorios vinculados a
préstamos hipotecarios).
Una parte –si los préstamos están garantizados por las agencias Fannie Mac y
Freddie Mac– repercutirá sobre el presupuesto federal y por tanto, en última instancia,
sobre los asalariados-contribuyentes. En efecto, ambas agencias, que se
habían aventurado fuera de sus territorios reglamentarios de caza, han tenido que
ser nacionalizadas en setiembre de 2008 /3. Otra parte pesará sobre los balances
de los bancos, de los fondos de pensiones, etc. Lo que, por lo general, también
recaerá sobre los asalariados contribuyentes, porque la “ayuda” de Estado a los
bancos se ha vuelto moneda corriente y las pérdidas de los fondos de pensiones
son pagados, cash, por los jubilados, hoy y mañana.
Para completar, en parte, este cuadro, hay que extenderlo al violento aplastamiento
del sector inmobiliario comercial. Incluso ha proporcionado una base para
la emisión de un volumen considerable de mortgage-backed securities. Un ejemplo:
una de los edificios de prestigio de Boston –la John Hancock Tower– ha sido
vendida en subasta por 600 millones de dólares; había sido comprada en 2006 por
1.300. No es difícil imaginar las sacudidas que el hundimiento de este segmento
del mercado inmobiliario van a provocar en la cadena de los préstamos titulizados
[véase en recuadro la definición de titulización]. La regresión de este sector
inmobiliario comercial se va a acentuar, bajo los efectos de una recesión larga y
de una recuperación muy lenta. Aesto se añaden los choques por venir en el segmento
de los Credit Default Swaps [ver su definición en recuadro]. Según un
estudio de la banca Morgan Stanley, los volúmenes de estos instrumentos cuando
llegan a su madurez van a crecer fuertemente en 2012 y 2013, alcanzando los
3,2 y 3,3 billones de dólares respectivamente. En 2010 y 2011, estos volúmenes
llegarán a 1,3 y 1,6 billones respectivamente. Nadie, ni siquiera a nivel de la Fed,
es capaz de prever las sacudidas que pueden derivarse (Financial Times, 11/03/09). Va a continuar a degradación
de los activos bancarios y del balance
de algunas grandes empresas, incluso
fuera del sector clave del automóvil. La
retención del crédito ni mucho menos
ha terminado. Los mecanismos de contagio,
más allá de una volatilidad a
corto plazo, van a manifestar todos sus
efectos mórbidos.
El paro se instala
Este breve ojeada a una crisis inmobiliaria que va ha continuar no tiene sentido
si no se añade, seguidamente, la explosión del paro y sus consecuencias /4. The
Economist (14/03/09) habla de una “crisis mundial” de empleos. No se puede ser
más exacto.
Quedémonos en Estados Unidos. La recesión comenzó oficialmente en Estados
Unidos en diciembre de 2007. La destrucción de empleos conoció un ritmo rápido,
con una acentuación desde setiembre de 2008. El informe encargado por la
OCDE –Perspectivas económicas, marzo 2009– confirma otros estudios. Se afirma:
“El empleo ha bajado más que en el pasado”. Afirmación hecha en base a
una comparación entre las seis últimas recesiones /5. Y en el capítulo dedicado a
la economía de Estados Unidos, la OCDE prevé una tasa de paro del 10,5% para
finales de 2009; puede resultar “optimista”.
Si se tiene en cuenta el trabajo a tiempo parcial involuntario (que alcanza los 9
millones en marzo de 2009), la tasa de paro y de “subempleo” alcanza ya el
14,8% en febrero de 2009 y el 15,6% en marzo de 2009. Sólo en el sector manufacturero
se han liquidado 1,5 millones de empleos entre diciembre de 2007 y
marzo de 2009, de los cuales un millón en los últimos seis meses. En la construcción,
de febrero de 2007 (el pico) a marzo de 2009, se han destruido 1,3 millones
de empleos.
Hay que llamar la atención sobre un dato alarmante de lo que está pasando en
Estados Unidos y en general en el conjunto de países de la OCDE. En el marco
de esta depresión naciente, se tensa la relación entre las ofertas de empleo y el
número de desempleados. En Estados Unidos, en diciembre de 2007, era de 1,7
parados por cada oferta de empleo. En febrero de 2009 ha pasado a 4,1. Dicho de
otra forma, había 9,5 millones de parados más que el número de ofertas de
empleo /6. Por lo que engrosarán las filas de trabajadores y trabajadoras que caerán
en el paro de “larga duración” (27 semanas al menos): 3,2 millones en marzo
de 2009, con un aumento de 1,9 millones desde diciembre de 2007.
El efecto sobre el aumento de “desanimados” es casi mecánico. Son aquellos y
aquellas que no buscan ya un empleo porque no creen que puedan obtenerlo. No
son contabilizados entre los parados. La encuesta específica los evalúa en
685.000 en marzo de 2009, 284.000 más que un año antes /7. El consumo de los
hogares domésticos no está próximo a recuperarse en marzo de 2009, ni después.
La confluencia entre la incapacidad de hacer frente a los pagos de la deuda
hipotecaria, por una parte, y el choque del desempleo, por otra, se traduce en un
alza de las quiebras personales (ante la justicia). Han aumentado un 118% –de
2006 a 2008– en los 16 Estados en que el declive de los precios de las casas unifamiliares
(HPI) ha sido más pronunciado. Aeste factor hay que añadir, para comprender
el rápido aumento de esta forma de destitución social: la pérdida del
empleo, los “problemas de salud” (ruinosos) y los impagos en tarjetas de crédito.
Para el Economie Policy Institute (Washington) éste es el índice de que la “red de
seguridad social” para un período de dificultad debería estar vinculado a su casa,
por lo menos a su valor supuesto /8. Esta es la traducción concreta de la reducción
máxima del salario social en Estados Unidos.
Además, en 32 Estados, los trabajadores a tiempo parcial involuntario no
cobran ningún subsidio. Estos son inferiores a los que había en los años 1970 /9
y el número de parados que no reciben indemnizaciones supera por poco el 50%.
Fuera de algunos ajustes –considerados “escasos” por el semanario de la City– la
política de la administración Obama funciona, de hecho, a favor de la “flexibilización”
del mercado de trabajo.
Dos tests
Se anuncian dos pruebas. La primera: los aparatos sindicales –comprometidos
financieramente en la campaña de Obama– esperan que se apruebe una ley que
permita a los sindicatos, una vez reunidas las firmas del 51% de los asalariados
de una empresa, que ésta deba firmar un acuerdo contractual en el plazo de 120
días, a falta del cual habrá un arbitraje “gubernamental”. Esto suprimiría los
“votos con papeletas secretas” que han supuesto un gran debilitamiento de los
sindicatos (aunque no sólo por esta razón). La patronal viene desarrollando desde
hace años una verdadera “industria antisindical” y de intimidación. Pero distintas
fuentes apuntan a un “compromiso” /10, esto es, que se mantendrán los obstáculos
legales a la presencia sindical reconocida en el lugar de trabajo.
El segundo test tendrá lugar en la industria automovilística. Hay muchos indicios
que hacen prever medidas para abrir la vía a una declaración de quiebra de
GM. Esta empresa sería puesta –en su totalidad o en parte– bajo la “protección
del capítulo 11”. Dicho de otra manera, una técnica que permite reestructurar una
empresa –bajo la protección de un
juez– imponiendo “sacrificios” a los
asalariados, tanto en empleos como en
salarios, tiempo de trabajo, jubilaciones,
seguro médico. Es un dispositivo
ya empleado en el pasado en la siderurgia,
en las compañías de aviación y en
algunos subcontratistas del automóvil.
Dicha medida –estudiada por una task
force especial– podría articularse con la
cooptación material de la cúspide del aparato del sindicato (UAW) en el proceso
mismo de “reestructuración”.
Si este plan sigue adelante, será la demostración de que para la administración
Obama –y su entorno ligado al gran capital financiero– la respuesta a una crisis
de superproducción estructural en un sector industrial clave pasa por alinearse
con las condiciones de trabajo y de salarios más duras, por despidos masivos y la
destrucción final de bastiones obreros con una larga historia, que se remonta a los
años 1930, aunque el hilo rojo que conecta con el presente sea muy tenue. Al
mismo tiempo, se mostrará la destrucción de capital ficticio (obligaciones, acciones
desvalorizadas de GM, créditos podridos), de capital real (fábricas, máquinas,
etc.) y de capital variable (asalariados echados al paro), como es propio de una
crisis capitalista.
Algunos dentro del movimiento obrero proponen una alternativa a este método.
Se considera creíble y responde a las necesidades sociales y ambientales, apoyándose
en una asunción directa de la reestructuración por parte de las instancias
públicas y los trabajadores /11. Emprender semejante movimiento chocaría frontalmente
con las decisiones de los sectores dominantes en Estados Unidos y plantearía
de hecho la cuestión de la propiedad privada.
En el terreno del empleo, el gran capital –con dudas y ajustes– determina sus
decisiones a partir de un “entorno productivo” mundializado. Una parte mayoritaria
de las y los trabajadores debe estar sometida a relaciones de trabajo que obedecen
–según normas militares modernas– a las exigencias de una profunda reorganización
de las cadenas productivas transnacionalizadas, a un nuevo salto en la
concentración y centralización de los capitales (fusiones, rescates, subcontratos,
etc.), así como a un nuevo despliegue espacial de los “factores” productivos (relocalización
/ deslocalización).
Esta “guerra industrial y competitiva” entre grandes capitales se gana por
“generales” que “despiden” y “reclutan” en campos de batalla mundiales, sobre
todo en este contexto de crisis duradera y de paro persistente, que aún promete
aumentar más en 2010-2011.
La publicación del informe de la OCDE sobre el reparto entre “empleo formal”
–1.200 millones en todo el mundo– y el “empleo informal” –1.800 millones–
supera el símbolo de la yuxtaposición. De hecho, la más estrecha imbricación
entre estas dos formas de trabajo –complementarias en diversos aspectos, incluso
en los países industriales– es una de las componentes del intento de reconfigurar
los rasgos de la socialización del trabajo a escala mundial. Hay que entender
la referencia a “lo informal” en todos sus degradados, desde las “incertidumbres”
construidas de las relaciones de trabajo, pasando por su personalización/individualización,
hasta las diversas modalidades del trabajo inmigrante (en Europa, en
Estados Unidos, y también en China).
Crisis de sobreproducción y de sobreacumulación
La fase actual de la crisis del capitalismo mundializado hace resaltar la fuerza de
las tendencias a la sobreproducción. De forma más o menos acentuada, estas tendencias
existen desde hace mucho tiempo. Esta crisis de sobreproducción sale a
la luz, ramo a ramo, con fuerza. Revela las interconexiones entre sectores, así
como las nuevas disposiciones geográficas de la vasta red productiva internacionalizada
construida en estos últimos 25 años. En Estados Unidos, las capacidades
de producción en el conjunto de la industria manufacturera están siendo utilizadas
a un nivel por debajo del 68%, la tasa más baja desde el establecimiento de
la serie estadística en 1948. Otro ejemplo: la utilización de las capacidades europeas
de producción de acero alcanza justo el 50% en enero de 2009, según la
World Steel Association (WSA), deprimiendo la tasa de ganancia.
El retroceso mismo del comercio mundial –con un hundimiento sorprendente en
el último trimestre de 2008 en casi todos los sectores y en todas las regiones– no
puede ser sólo imputado a la contracción de los créditos a la exportación por bancos
infectados. Este repliegue del comercio internacional muestra el peso adquirido
en su seno por las cadenas mundiales de distribución. Éstas han estrechado las
relaciones entre la actividad productiva y los intercambios a escala internacional.
Las dificultades para relanzar el “crecimiento” mundial, de hecho desde final
de los años 1990, remiten a una crisis de sobreacumulación, esto es, a la dificultad
de conseguir un proceso de acumulación de plusvalía que responda a las exigencias
anticipadas de rentabilidad para las nuevas inversiones productivas. Esto
ha conducido a masas de capitales hacia operaciones especulativas que, todavía
ayer invisibles para algunos, estallan en forma de quiebras bancarias y de una
extendida insolvencia. Por ello las necesarias intervenciones proteiformes de los
Estados para reflotar bancos, aseguradoras, empresas y asegurar de esta forma las
condiciones de reproducción del sistema.
En este contexto, el peso de las finanzas –con los múltiples instrumentos que
se han desarrollado durante los últimos 25 años– refleja el doble movimiento
de mundialización del capital (transnacionalización de la producción) y la necesidad
conjunta de disponer de diversos medios para organizar este nuevo espacio
productivo y los intercambios internacionales; en un momento en que la
volatilidad monetaria no tenía comparación con el pasado, tras la desconexión
de dólar del patrón oro, desde 1971 /12. Cubrirse (to hedge) ante “los riesgos”
y disponer de instrumentos financieros para asegurarse derechos de emisión
sobre la plusvalía futura han jugado un papel significativo en el desarrollo de la
“industria financiera”
La ofensiva antiobrera en todas direcciones, así como la apertura de nuevos
campos de inversiones (privatizaciones, etc.) han llevado a una desigualdad creciente
del reparto de la riqueza producida entre capital y trabajo /13. Esto queda
resaltado, bajo otro ángulo, si examinamos el reparto secundario de esta riqueza,
la que se apropia el 0,1% de las familias más ricas. Es una ilustración de la concentración
sin parangón de la riqueza /14. Ahora bien, este 0,1% de “verdaderos
ricos” es un gran consumidor de productos financieros puestos a punto por los
fondos de inversión (hedge funds).
La otra cara de la moneda es, lógicamente, la presión ejercida sobre las y los
trabajadores para tener que acudir al crédito para sus diversas necesidades de consumo
(viviendas, bienes duraderos, escolarización, salud, etc.). Para comprender
su dimensión, es útil tener en cuenta dos datos:
1. La contribución de los gastos de consumo domésticos al crecimiento del
PIB en Estados Unidos ha pasado del 66,0% en el período 1985-90, al
70,3% en 1990-95, a 74,1% en 1995-2000, para alcanzar el 77,3% entre
2000-2007. Una demostración del hecho de que Estados Unidos jugaba, a
crédito, el papel de “consumidor mundial en última instancia”. Facilitaban
así, por un ardid de la extensión desigual y combinada del capitalismo, el
ascenso de China como “nuevo taller del mundo” y futura potencia de primer
orden.
2. Esto ha sido posible gracias a un ratio deuda/renta de las familias que ha
aumentado en 7 años tanto como en los 25 años anteriores. Durante este
período, el “crecimiento a crédito” ha jugado un papel clave. Aunque el
volumen de endeudamiento entre 2000 y 2007 ha sido muy grande en el
40% superior de las familias, el mayor aumento de la tasa de endeudamiento
respecto a la renta corresponde al 20% de la parte inferior de la escala:
+90% /15. “Hasta hace poco, las familias podían utilizar el crédito para
resolver los problemas de consumo en los altibajos del mercado de trabajo.
Esto ya no es el caso”, concluye el Mc Kinsey Global Institute. Dicho
de otra forma, deuda y paro se conjugan para imponer una “disciplina de
hierro” a los asalariados.
No habría que olvidar, en ningún caso, que los grandes utilizadores de crédito
–ocasionando la fragilización de toda la “arquitectura financiera”– han sido sobre
todo los bancos y otros especialistas del capital inversión, que han hecho explosionar
el endeudamiento cuya amplitud se muestra cada día más enorme, con
efectos depresivos acumulativos.
Reorganizar poder y producción
Toda crisis de una dimensión semejante –más allá de la coyuntura– desemboca
en una reorganización de las modalidades de intervención y de dominación de las
clases dominantes y de su Estado. Desde luego, no disponen de planes elaborados
hasta los menores detalles. Por ahora, chapucean, avanzan a base de ensayos,
errores y rectificaciones. Pero lo hacen siguiendo una línea: salvar ante todo a los
bancos e intentar acompañar las reestructuraciones industriales para amortizar
algunos costes sociopolíticos, con un tipo de compromiso diferente según la
situación social y política de cada país.
La tensión entre el espacio transnacionalizado de valorización del capital y las
instituciones estatales nacionales –cuya importancia se mantiene– exige también
restaurar instrumentos de “gobierno” internacional. Una operación delicada porque
las contradicciones interimperialistas afloran y las urgencias “nacionales” llaman
a la puerta.
Además, retomando una metáfora de David Harvey, el sistema productivo
mundial y el de sus principales zonas se mueven como placas tectónicas. China
y su zona de influencia representan un elemento clave de dichos movimientos
profundos en marcha /16.
En fin, hay que tener en cuenta cómo se ha construido históricamente la salida
de la crisis para el Capital: reforzando un fuerte poder estatal; combinando represión
de las luchas sociales “incontroladas” y cooptación acentuada de los aparatos
sindicales o asociados; multiplicando leyes liberticidas, ya puestas en pie frente
a los inmigrantes “clandestinos”; consolidando las fuerzas armadas y llevando
a cabo intervenciones militares que, en su mayor parte, tienen que ver con planes
de “mantenimiento del orden interior”. Por poner un ejemplo, no se pueden disociar
las guerras llevadas en Irak, en Afganistan y en Pakistan, de la militarización
de la frontera Mexico-Estados Unidos.
De esta manera, deberán articularse “frentes amplios” para la defensa de los
derechos democráticos e iniciativas que sirvan para dar credibilidad a respuestas
socialistas y democráticas frente a un sistema que ha mostrado su agotamiento y
su violencia social y simbólica contra la más amplia mayoría de la población.
Marzo 2009a
Notas
1/ Fuente: Credit Suisse.
2/ Ver a este respecto el destacado documental House of Cards, de David Faber, para la cadena económica CNBC-WSJ.
3/ Ver Aglietta, M. y Rigot, S. (2009) Crise et rénovation de la finance. París : Odile Jacob, págs. 111-116.
4/ Ver en la página web alencontre.org el artículo de fecha 16 de marzo de 2009, sobre la evolución del desempleo
en Estados Unidos.
5/ Ver el informe de la OCDE, capítulo 2, Estados Unidos, pág. 69.
6/ Economic Policy Institute, 7/04/2008, estudio de H. Shierholz.
7/ Bureau of Labor Statistics, “The Employment Situation: March 2009”, 3/04/2009.
8/ Economic Policy Institute, “Housing collapse drive up consumer bankruptcies”, estudio de N. Mahalia,
8/04/2009.
9/ The Economist, 14/03/2009, pág. 66.
10/ Business Week, 23/03/2009, pág. 24. Este tema se amplía en el 2º capítulo de este artículo, pp21 y sgs.
11/ Sobre este tema, ver las contribuciones alternativas de Sam Gindin, economista y antiguo asesor del presidente
del Sindicato canadiense de trabajadores del automóvil, profesor en la York University (“The Auto Crisis:
Placing Our Own Alternative on the Table”, publicado por Socialist Project); así como las de Mark Brenner, Misha
Gaus, Jane Slaughter (“Restructure the Big 3, but not with Bancrupty”, publicado en Labor Notes). De hecho, proponen
hacerse cargo de las fábricas y de los subcontratistas y su reorganización productiva, bajo control de los trabajadores,
en el marco de proyectos que respondan a las necesidades de los asalariados y de la población y a las
exigencias medioambientales (transportes públicos, renovación de infraestructuras, producción de equipos para
energías renovables).
12/ Ver McNally, D. “From Financial Crisis to World Slump. Accumulation, Financialisation and the Global
Slowdown”, texto que aparecerá en Historical Materialism.
13/ Ver los artículos de M. Husson en la revista La brèche, nº 3 y 4.
14/ Ver el suplemento de The Economist, “Spare a dime? Aspecial report on the rich”, 4/04/2009.
15/ McKinsey Global Institute, “Will US consumer debt reduction cripple the recovery?”, marzo 2009.
16/ Ver las notas sobre China disponibles en la página web alencontre.org, desde el 5/5/ 2009.
El “ejemplo” Obama y General Motors
1. Indicábamos en nuestro artículo anterior que uno de los test del desarrollo de
una crisis duradera –la recuperación será muy lenta y la destrucción de capitales
enorme– se manifestará en el sector del automóvil en Estados Unidos. El lunes 1
de junio, GM (General Motors) se declaraba en quiebra.
De hecho, la crisis de sobreproducción existe desde hace años en el sector del
automóvil, no sólo en Estados Unidos, sino a escala mundial. Incluso en el caso
de recuperación económica, las capacidades instaladas mundialmente, que son
actualmente de 70 millones de unidades, jamás serán utilizadas. Serán destruidas,
según las exigencias de la ley del valor, tan eficazmente expuestas por Marx.
La generalización del leasing y la creación de múltiples bancos –controlados a
menudo por los grandes constructores– debían asegurar la demanda a crédito.
Esta demanda era estimulada por campañas publicitarias que movilizaban ingentes
cantidades de dinero a escala mundial. A esto se añadía la obsolescencia acelerada
de los modelos, en términos físicos y normativos.
En lo referente a la producción, la utilización de asalariados/as eventuales se
había convertido en la regla a fin de debilitar la resistencia colectiva de los trabajadores
y para asegurar “el ajuste más rápido del empleo” a las fluctuaciones de
la demanda, con el pretexto de que el “cliente manda”.
La subcontratación en cascada tomó una amplitud sin parangón. La ofensiva
multiforme contra el sindicalismo –no necesariamente contra los aparatos sindicales–
se ha convertido en una característica de esta rama, en paralelo con la
intensificación y la densificación del trabajo.
La crisis de conjunto del capitalismo mundializado, lógicamente y fisiológicamente,
debía estallar con una fuerza máxima en el sector del automóvil. Algunas
cifras permiten comprender las dimensiones de esta crisis, que va a perdurar.
Tomemos el ejemplo del automóvil en Alemania, país que con Suecia es el más
dependiente del automóvil. El retroceso de la rama del automóvil en Alemania
participa en un 0,8% de la contracción del Producto Interior Bruto (PIB) alemán
en el cuarto trimestre de 2008 (calculado según el valor añadido, no la demanda
final). Hay que añadir el 0,1% si se incluye la compresión de los servicios ligados
a la venta: los concesionarios. El cálculo es sencillo: esto equivale al 33% del
retroceso del PIB en el último trimestre de 2008 en Alemania.
Siguiendo con Alemania, contrariamente a una imagen engañosa, los constructores
no realizan más que el 26% de la producción (calculada a partir de una desagregación
sectorial que tiene en cuenta los consumos intermedios del sector). Los
subcontratistas, el 33%. El resto de la producción del sector, en el sentido amplio,
corresponde a otros 24 sectores que intervienen en la producción: desde el equipamiento
eléctrico y electrónico, los plásticos... hasta el trabajo de los metales, en
la fabricación de máquinas y equipamientos para extenderse a las actividades
inmobiliarias (salas de presentación de vehículos) y a la imprenta (publicidad). Se
comprende, a partir de ahí, que las instituciones alemanas especializadas consideren
que 2,6 millones de empleos estén ligados al automóvil. Esto sin tener en
cuenta empleos ligados al “stock circulante”, es decir, a sectores como los seguros,
las autoescuelas, la policía, la sanidad, la construcción de carreteras.
Existe un estudio para Francia que integra el total de los empleos inducidos por
el automóvil (producción, venta, y “stock circulante”). Ha sido realizado por el
CCFA(Comité de Constructores Franceses de Automóviles). El resultado es deslumbrante:
el número de empleos inducidos por el automóvil en Francia representaría
el 10,5% del total de los empleos. En Estados Unidos, el sector automóvil
emplea directamente a 710.000 asalariados; según el criterio del empleo directo,
el número de asalariados/as del automóvil es de 256.000 en Francia y de
860.000 en Alemania. Sin embargo, su parte relativa en el empleo disminuye más
en Estados Unidos que en Alemania y en Francia.
En fin, no hay duda de que la crisis va también a golpear a los constructores japoneses
(Toyota, Nissan-Renault, Honda) desde los meses de mayo-junio. El mito
según el cual escaparían a la crisis del automóvil se basa sencillamente en un desfase
en el tiempo y en una exageración de la tasa de reemplazo que proporcionaría
Asia (China en primer lugar) a corto plazo, en relación al hundimiento de la
demanda en Estados Unidos, en Europa y en el propio Japón.
No hay que proporcionar datos suplementarios para comprender el impacto de
esta crisis generalizada sobre la explosión del paro y sobre la anticipación a la
baja de los beneficios para diversos compartimentos del Capital. Es también fácil
comprender por qué, en el momento en que los gastos llamados sociales son comprimidos,
se han efectuado de forma generosa primas a la compra de nuevos vehículos,
bajo la batuta del gobierno de “unidad nacional” (demócrata cristiano y
socialdemócrata), en Alemania y en Francia.
2. Así pues, General Motors ha pedido al juez de quiebras aprobar el procedimiento
de “cesión de sus activos más sanos” en un plazo de 30 días.
En la primera audiencia ante el juzgado de quiebras de Manhattan, el abogado
del constructor automovilístico, Harvey Miller, ha “explicado” al juez Robert
Gerber –que tiene todos los poderes gracias a este procedimiento– que una decisión
rápida era necesaria para salvaguardar el valor (bursátil futuro) de GM. GM
no estará ya listada en el DJIA (Dow Jones Industrial Average) –igual que el exprimer
banco mundial Citigroup– donde dominaba desde 1925 entre las 30 principales
capitalizaciones bursátiles de Estados Unidos. Todo un símbolo de la
dinámica declinante del capitalismo americano que, sin embargo, servía de
modelo –hace menos de cuatro años– para economistas descerebrados que predicaban
en lo que –fraudulentamente– se llama Universidad.
Para la Administración Obama y el lobby automóvil-financiero, hay que ir rápidamente
al procedimiento de quiebra. Tan rápidamente como Chrysler, que ha sido
autorizada a vender la casi totalidad de sus activos a un consorcio dirigido por Fiat.
El juez Gerber ha declarado que el procedimiento tenía por objetivo “salvar a
la empresa, salvar tantos empleos como podamos, tantos subcontratistas y concesionarios
como podamos”. Recupera así, para la galería, el discurso de Obama.
Sin embargo, GM cuenta con cerrar once fábricas y poner tres en paro técnico
en Estados Unidos. La dirección de GM prevé, oficialmente, suprimir 21.000 de
los 54.000 puestos de trabajo industriales sindicados actualmente ocupados en
Estados Unidos.
En realidad, una cuenta más exacta, sobre la base de lo que aparece hoy en la
prensa americana, muestra que 21.000 empleos (trabajadores pagados por hora)
y 8.000 mensualizados (empleados) serán despedidos; los empleos suprimidos en
los concesionarios –unos 2.100– son aún difíciles de estimar.
Sin embargo aquí es el término “sindicado” el más importante. La declaración
de quiebra de GM marca el “último final” del sindicalismo americano de los años
30 y 40. El juez aceptará la validez de los planes de reestructuración de GM
–como el de Chrysler– con la condición de que las concesiones ya hechas por los
aparatos sindicales sean aún aumentadas.
Los fondos de pensiones de los trabajadores tanto de Chrysler como de GM –y
mañana de Ford– se llenarán de acciones sin valor de Chrysler y de GM. Es seguro
que esos fondos no podrán ya proporcionar rentas, a medio plazo. Y las rentas
proporcionadas no han hecho más que bajar en términos de poder de compra.
El derecho de huelga será voluntariamente suspendido, como ya ocurre en
Chrysler en el contrato en vigor hasta 2011. Una rama entera será des-sindicalizada.
Así llegaremos al momento en que el Estado es propietario de alrededor del
70% de GM (en contrapartida de una inversión que, en total, se eleva ya a 50
millardos de dólares) y el sindicato que ha aceptado comprar, con sus haberes y
créditos de los fondos de pensiones, acciones de GM, de casi el 18%.
La Administración Obama es verdaderamente un ejemplo a seguir para los socioliberales
de Europa. Al menos es lo que piensa una fracción mayoritaria de la
patronal en el mundo. Ha comprendido perfectamente que la capacidad de la
nueva Administración estadounidense de envolver en un discurso patriótico una
ayuda masiva a la oligarquía financiera es un medio eficaz de neutralizar las
luchas de resistencia y de impedir que puedan desembocar en una puesta en cuestión
de los derechos dictatoriales ligados a la propiedad privada.
Por otra parte, el anuncio de declaración de quiebra y de la utilización del
“chapter eleven” [capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos: principalmente,
permite al deudor mantener la administración de la compañía durante
la reconversión] ha hecho subir 221 puntos de base la acción de GM que se
arrastra en el fondo del cesto de las cotizaciones.
Esta subida es, ante todo, la traducción de la satisfacción de la “élite financiera”
que considera que el obstáculo principal para un relanzamiento de la tasa
de ganancia está constituido por los sindicatos, más exactamente, por sus conquistas
históricas que no han podido ser aún totalmente liquidadas. Obama
dando a un “equipo de especialistas” la gestión de GM da una señal clara: hay
que atacar el obstáculo de un sindicalismo que no responde ya a las normas de
la competencia mundializada.
Para esto, el estatuto de “propietario” dado a los sindicatos es útil. Como
subraya un artículo de la CNBC, fechado el 2 de junio de 2009, “la Administración
Obama ha estructurado los planes de GM y de Chrysler para reducir
la voz de los sindicatos en la gestión”; a la vez que crean la idea de que “el
gobierno y los sindicatos comen la misma manzana”. Son medidas así, con la
ayuda del Estado burgués, las que deben dominar la escena económica y política
a fin de asegurar la readecuación del capital que tiene su base en Estados
Unidos en un futuro que verá reforzarse la competencia entre un número reducido
de grandes grupos automovilísticos, que apuntarán también a mercados
como el de China.
3. En lo que se refiere al compromiso de facilitar los procesos de sindicación en
las empresas, todo indica que no serán mejorados por la nueva administración.
Un estudio de Kate Bronfenbrenner, fechado el 20 de mayo de 2009, –estudio
hecho para el ala izquierda del Partido Demócrata, bajo los auspicios del Economic
Policy Institute (EPI, Friefing Paper, 24 páginas) y del American Rights at
Work Education Fund– demuestra que incluso los trabajadores que han obtenido,
después de un voto secreto, el derecho a un contrato, están sin contrato en un 52%
un año después de ganar la votación. ¡Y sólo 53.000 trabajadores obtuvieron el
derecho a una representación y a un contrato colectivo sindical en 2007!
Una comparación es suficiente para explicar mejor la situación sindical actual.
En 1970, 276.733 trabajadores obtuvieron por medio de votaciones bajo el control
del NLRB (National Labor Relations Booard) el derecho de organizarse sindicalmente
en la empresa (es decir, de estar representados sindicalmente con
reconocimiento patronal) y, por consiguiente, poder negociar para obtener un
contrato colectivo. Hubo ese año 7.733 votaciones bajo el control del NLRB.
Aesto se añadía el sindicalización en compañías aéreas que se organizaban según
e Railway Labor Act. Desde entonces, tras las quiebras de compañías áereas muy
semejantes a la de GM (utilización del capítulo 11) el sindicato ha dejado de existir
prácticamente en las compañías aéreas y los salarios han caído, empeorando a
la vez las condiciones de trabajo.
Para comprender esta situación puede ser útil, y quizás necesario, recordar el
sistema legal de sindicalización en EE UU. Según las leyes vigentes en EE UU
para obtener el derecho a organizarse sindicalmente, ser reconocido por la patronal
y poder firmar un contrato colectivo, hay que pasar por el proceso siguiente.
Un trabajador pide un documento de adhesión a un sindicato (card check). Lo
hace firmar por sus compañeros de trabajo. Una vez que ha reunido la firma del
30% de los trabajadores de una unidad de trabajo (una empresa) existe formalmente
una estructura para negociar un contrato. En ese momento, la patronal
puede exigir un voto secreto para saber si los trabajadores de la empresa quieren
o no la sindicalización de la empresa. La táctica de los militantes –frente a esta
votación, controlada de hecho por la patronal– consiste en hacer firmar la lista
sindical (card check) por más del 50%, o mejor aún, por el 60% de los trabajadores,
con el fin de asegurarse un voto superior al 50%.
La patronal, desde que conoce el proceso de sindicalización, empieza campañas
de amenazas que van del chantaje con el cierre de la empresa si hay sindicalización
hasta el despido de los activistas sindicales, pasando por la intervención
de grupos de profesionales (psicólogos, juristas, etc., que se dirijen a asambleas
de trabajadores, que están obligados a escucharlos) especializados en campañas
antisindicales. Es una práctica floreciente en EE UU. Su objetivo: obtener una
mayoría contraria a la sindicalización de la empresa cuando tenga lugar la votación
controlada por el NLRB.
El comité ejecutivo de los dos organismos que pidieron el estudio concluye así su
resumen introductorio: “Si las tendencias recientes continúan, no será necesario
mucho tiempo para que no exista ya un mecanismo legal que proteja efectivamente
el derecho de los trabajadores del sector privado a organizarse y negociar
contratos colectivos” (p.3). Esta tendencia no será invertida por la administración
Obama y por la política presente de los aparatos sindicales.
La crisis del capitalismo americano desemboca en una nueva ola de ataques
contra las y los asalariados. Esta constatación, realista, debería reforzar la determinación
de los socialistas-revolucionarios a exponer en qué una crisis de época
del capitalismo, en su radicalidad, da de nuevo una validez razonada a un combate
decidido por un socialismo democrático.
2 de junio de 2009.
Charles André Udry es el editor de la revista La brèche.
Titulización
La titulización es un mecanismo que permite a los bancos e instituciones financieras
transferir a los inversores, activos financieros tales como préstamos hipotecarios o créditos.
Estos activos son transformados en títulos negociables en los mercados financieros
por medio de una sociedad ad hoc creada a este efecto. Esta sociedad compra
los activos y financia su adquisición emitiendo títulos negociables que son suscritos
por inversores. La titulización ha permitido a las instituciones financieras transferir a
terceros (¡incluso a otros bancos!) el riesgo adquirido al conceder créditos. El volumen
de titulización, en 2008, representó en Estados Unidos más de 10 billones de dólares,
y alrededor de 2,5 billones en Europa.
CDS (Credit Default Swap)
El CDS es un contrato financiero, asimilable a un contrato de seguro, que pretende
protegerse de las bancarrotas de los prestatarios. El comprador de un CDS paga una
prima anual a cambio de la cual el vendedor se compromete a compensar la pérdida
de valor de un activo o el caso de fallido del prestatario. Pero, a diferencia de un asegurador
clásico, el vendedor de CDS no está obligado a movilizar ex ante los fondos
necesarios para cubrir la posible depreciación.
Los aseguradores de crédito –denominados monolines– jugaban a elevar la calidad
de los tramos superiores (seniors) de los créditos titulizados. Así aumentaba la confianza
de los inversores que compraban estos títulos: no sólo eran calificados como
AAApor las agencias de calificación, sino que estaban dispensados de ser tan seguros
como las aseguradoras. Sin embargo, ante la multiplicación de fallidos y el ataque
masivo de los tramos seniors de los créditos titulizados –bajo los golpes de la caída
duradera de los precios del sector inmobiliario– los aseguradores han sido presionados
para satisfacer sus garantías. Desde entonces, su solvencia ha sido puesta en duda.
Desde enero de 2008, la crisis alcanzó a este sector, lo que obligó al Tesoro americano
(Paulson) a intervenir.
Ahora bien, las aseguradoras monolines desempeñaban también un papel clave en
el aseguramiento de los CDS en los créditos a empresas. “Sus dificultades con el crédito
titulizado han afectado también a su capacidad para asegurar el crédito en los CDS
que garantizaban. Ahora bien, los CDS son instrumentos de transferencia del riesgo de
crédito de las empresas. Por ello el precio de los CDS es la referencia en la determinación
del coste del crédito. Un fuerte aumento de las primas pagadas para cubrir el
riesgo de crédito gracias a la protección de los CDS repercute en el coste del crédito y
tiene por tanto un efecto negativo en el conjunto de la economía haciendo más cara la
financiación del sector privado” (Michel Aglietta y Sandra Rigot (2009) Crise et rénovation
de la finance, Odile Jacob, 2009, p.67). Partiendo de las aseguradoras monolines,
el contagio ha afectado al mayor asegurador del mundo: la compañía AIG (American
International Group Inc.). Esta última, para aumentar sus beneficios, había comprado
masivamente productos financieros (CDO, CDS) utilizando al máximo el incentivo
de deudas (menor aportación posible de capital y deuda elevada). En setiembre de
2008, para evitar una quiebra de AIG de efectos devastadores, el Tesoro tuvo que
nacionalizarla.
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Argelaguer, Sales de Llierca, Sant Jaume de Llierca, Montagut i Oix, Tortellà, Les Planes d'Hostoles, Sant Feliu de Pallerols, Sant Aniol de Finestres, Besalú, Beuda, Maià de Montcal, Sant Ferriol, Olot, Castellfollit de la Roca, Les Preses, Riudaura, Sant Joan les Fonts, La Vall de Bianya, La Vall d´en Bas, Mieres, Santa Pau Garrotxa Girona Lleida Tarragona Barcelona Catalunya Espanya
Una crisis duradera | 02-09-2009 - 07:57:22 GMT 1 #
¿Quíen dijo ''recuperación''?
Los afectados por despidos colectivos se multiplican por trece en apenas un año
Insurgente
Las regulaciones de empleo siguen haciendo mella en el mercado laboral español. En el primer semestre del año, el número de ERE autorizados ascendió a 10.382, casi seis veces más que en el mismo periodo del año anterior. Pero la comparación con el primer semestre de 2008, empeora más si se observa el número de afectados. Los 325.456 trabajadores atrapados por un ERE casi multiplican por 12 el número del año anterior. El ritmo de regulaciones es tan alto que en lo que va de año, su número ya supera de largo todas las tramitadas y aceptadas por la autoridad laboral en 2008 (6.249).
El número de trabajadores afectados por expedientes de regulación de empleo (ERE) se multiplicó por 13 en el primer semestre del año, mientras que los expedientes autorizados por las autoridades laborales fueron casi seis veces más que los de la primera mitad de 2008, según los últimos datos del Ministerio de Trabajo e Inmigración.
En concreto, 325.456 trabajadores se vieron afectados por un ERE en el primer semestre de 2009, frente a los 27.288 en el mismo periodo de 2008, lo que, en términos relativos, implica una subida del 1.092,6%. Por su parte, el número de ERE autorizados se incrementó un 486,5%, hasta sumar 10.382 expedientes, frente a los 1.700 de un año antes.
En lo transcurrido de 2009, el número de trabajadores afectados por regulaciones de empleo supera ya en casi un 120%, concretamente en 177.368 personas, a todos los empleados que se vieron inmersos en un ERE durante el conjunto de 2008 (148.088).
Los trabajadores de la industria, donde se incluye el sector de la automoción, se llevaron la peor parte en los primeros seis meses del año, al multiplicarse por casi 15 el volumen de afectados por un ERE en este sector.
En total, 261.285 empleados de la industria se vieron inmersos en un ERE hasta junio, cifra que representa un incremento del 1.370,5% respecto al mismo periodo de 2008, cuando fueron 17.768 los afectados.
La mayor parte de los trabajadores de la industria inmersos en regulaciones de empleo fueron objeto de suspensiones temporales, con 232.540 afectados, multiplicando por más de 25 los registrados entre enero y junio del año pasado (9.131).
En la construcción, los trabajadores afectados por un ERE fueron 9.031, unas 4,4 veces más que en el mismo periodo del año pasado, mientras que en los servicios los afectados sumaron 51.350, un 659% más. La agricultura, por su lado, también ha experimentado un crecimiento exponencial de los afectados por regulaciones de empleo, pasando de 717 afectados en los seis primeros meses de 2008 a 3.790 en igual periodo de 2009.
LOS TRABAJADORES SUSPENDIDOS DE EMPLEO SE MULTIPLICAN POR 24.
De los 10.382 ERE registrados hasta junio, 9.460 fueron pactados con los representantes de los trabajadores y 922 no pactados, afectando, respectivamente, a 281.731 y 43.725 trabajadores.
Del total de expedientes autorizados en el primer semestre del año, 5.744 se encuadran en la industria, con un aumento del 627%, mientras que 3.372 lo hacen en los servicios (+365,7%), 832 en la construcción (+623,4%) y 434 en la agricultura (+207,8%).
Hasta junio, el número de expedientes de extinción de empleo (despidos colectivos) autorizados por las autoridades laborales se incrementó un 119,9% en tasa interanual, con 2.290 procesos. Estos expedientes significaron el despido de 35.960 trabajadores, un 137,7% más.
Por su parte, los ERE de suspensión temporal de empleo ascendieron a 6.992 hasta junio, más de 10 veces más que en igual periodo de 2008, mientras que el número de afectados por estos expedientes se multiplicó por casi 24, con 277.721 trabajadores.
El Gobierno estima que, entre octubre de 2008, mes en el que empezó a repuntar el número de ERE, y diciembre de 2009, un total de 617.600 trabajadores se verán afectados por un expediente de regulación de empleo de suspensión temporal, de los que 247.000 acabarán siendo despedidos.
De momento, entre octubre de 2008 y junio de 2009, los afectados por suspensiones temporales de empleo alcanzan la cifra de 361.729 trabajadores.
Los cálculos del Ejecutivo se refieren al periodo octubre 2008-diciembre 2009 porque son precisamente esos 15 meses los que se tendrán en cuenta a efectos de la reposición de prestaciones por desempleo y de la concesión de bonificaciones a las empresas que presenten un ERE de suspensión.
Los afectados por despidos colectivos se multiplican por trece en apenas un año | 02-09-2009 - 08:02:51 GMT 1 #
Vaga en la construcció de Girona :
Segons han denunciat els representants d ela construcció dels sindicats CCOO i UGT, la patronal es nega a acceptar un augment de sou del 3,5% tot i que la resta de patronals de Catalunya ja han signat el mateix conveni fa mesos.
"La situació és indignant", descriuen els sindicats, que ahir van organitzar una assemblea general del sector a Girona per decidir mesures de mobilització. Els sindicats temen que la postura de bloqueig de la patronal gironina la prenguin d'exemple altres patronals amb vista a la negociació de conveni futurs.
En una resolució aprovada per l'assemblea, es demana de forma "immediata" que es reuneixi novament la comissió negociadora del conveni col·lectiu per tal de desencallar la situació, ja que el conveni hauria d'estar signat des del passat mes de maig i els treballadors haurien de percebre els augments de sou des del juny. Un augment del 3,5% (el que marca el conveni estatal) del sou base d'un oficial de primera es tradueix en 50 euros més al mes per al treballador. "Tenint en compte que el sou brut anual dels oficials de primera és 18.000 euros, no entenem com se'ns poden regatejar 50 euros", va dir secretari general de la construcció de CCOO a Catalunya, Miguel Peláez, qui va amenaçar amb vagues el novembre si no s'arriba a un acord el mes vinent.
Després de l'assemblea, els treballadors es van manifestar fins la seu de la Unió d'Empresaris de la Construcció (UEC) per fer-los entrega de la resolució adoptada en assemblea.
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Argelaguer, Sales de Llierca, Sant Jaume de Llierca, Montagut i Oix, Tortellà, Les Planes d'Hostoles, Sant Feliu de Pallerols, Sant Aniol de Finestres, Besalú, Beuda, Maià de Montcal, Sant Ferriol, Olot, Castellfollit de la Roca, Les Preses, Riudaura, Sant Joan les Fonts, La Vall de Bianya, La Vall d´en Bas, Mieres, Santa Pau Garrotxa Girona Lleida Tarragona Barcelona Catalunya Espanya
Vaga en la construcció de Girona | 23-09-2009 - 07:32:20 GMT 1 #
Unió d'Empresaris de la crisi de la Construcció (UEC):
La junta directiva de la Unió d'Empresaris de la Construcció de la crisi de Girona, es reunirà a finals de mes per fixa la seva postura en relació a l'oferta dels sindicats de fer vaga el proper novembre si la patronal gironina no signa el conveni estatal, que preveu una pujada salarial del 3,5% per aquest any 2009. El portaveu de la UEC, Joan Casadevall, va assenyalar que "sempre hem dit que, tal i com estan les coses, no podem fer front a aquest increment", però que aquest import "el podrien recuperar més endavant". Dimarts, centenars de delegats sindicals de CCOO i UGT es van manifestar davant la seu de la UEC a Girona.
Unió d´Empresaris de la crisi de la Construcció (UEC) | 24-09-2009 - 08:20:24 GMT 1 #