De la pérdida de España al partido histórico
Juan Colomar: De la pérdida de España al partido histórico.-Apoteosis del juan carlismo: Con Rodríguez Zapatero no asistimos a un cambio del régimen de 1978, sino a su apoteosis. El régimen acomete hoy, sin resistencia apreciable, el tramo final de su andadura hacia la monarquía confederal. Hacia la completa desarticulación de la unidad nacional de España, perviviendo de la misma tan sólo la referencia a la Corona, bajo cuyo amparo emerge un enjambre de micro-naciones lingüísticas o costumbristas. Aunque cierta retórica ha podido calificar a esos enclaves nacionalistas étnicos de retrocesos al mundo feudal, en realidad son sub-productos de nuestro tardío y deforme desarrollo capitalista. A la vez, son uno más de los fenómenos de desintegración que golpean a los eslabones débiles de las áreas imperialistas, en este caso a Eurolandia. Éste es el resumen del significado del juancarlismo: el gran Esta apoteosis plurinacional significa una tremenda quiebra histórica: la del proyecto que, en 1812, con la Constitución de Cádiz, pretendió convertirnos en Nación asentada en la soberanía del conjunto del pueblo español. Y es preciso constatar que este proceso se ha desplegado con el dinero de toda la población española, ante su indiferencia general y con el impulso de las altas instituciones del Estado. Los peces se pudren por la cabeza. Pérdida de España: Ante esta situación, el Partido Nacional Republicano ha reiterado en su VI Conferencia, el pasado 9 de mayo, un diagnóstico que algunos calificaron de pesimista. Hace ya tiempo que la correlación general de fuerzas ha hecho imparable la “pérdida de España”. Hay quien se consuela invocando las alusiones de la vigente Constitución a la “indisoluble unidad de la Nación española”. Pero esa Constitución es papel mojado; más exactamente, es un papel higiénico con el que pulimentan sus delicados esfínteres las altas magistraturas del régimen. En la práctica, después de los estatutos de autonomía impulsados por el PSOE y el PP, ya hemos dejado de existir como entidad política nacional. La patria española común no ha podido sobrevivir a un Estado anti-nacional y antidemocrático que durante treinta años se ha aplicado a desintegrarla moral, política, social y territorialmente. ¿Quién dijo que la “globalización” disolvería los patriotismos y nacionalismos? Aquí lo único que ha ido al declive es el patriotismo español tradicional, que ha vinculado la idea de España a la monarquía, a las intervenciones salvadoras del ejército y a la confusión entre moral nacional y moral católica. Esta corriente no sólo se ha mostrado incapaz de revertir el proceso de desintegración, sino que además ha participado en el mismo, como apéndice subalterno. Nuevo nacionalismo español: ¿España tiene algún futuro? Lo tiene, pero es por la vía de su refundación nacional. Merced al alumbramiento de un nuevo patriotismo, configurado como nacionalismo español democrático y socialista. Y dispuesto a pasar por la criba de la verdad racional, lógica y experimental todas las nociones políticas heredadas. El PNR lucha por otra España. La pertenencia a la misma ya no podrá definirse por la sangre, o por la religión, ni por la afición a la paella o al gazpacho, ni por el cultivo de peculiaridades locales, vivas y respetables en unos casos, meramente museográficas en otros, y siempre irrelevantes desde un punto de vista político. Tampoco por la nostalgia de pasadas grandezas. Del pasado, el nuevo nacionalismo español únicamente retomará lo que precisa para el futuro: los momentos más representativos del valor y del heroísmo que nos singularizaron, ante todo y sobre todo, como pueblo guerrero. El troquelado de un nuevo español: Ese camino es, sin duda, difícil. Entraña el troquelado de un nuevo español. Implica un decaimiento de los valores hoy dominantes del individualismo antisocial y sus “derechos a decidir”, del repliegue vegetativo en la “sociedad civil” y en las patrias chicas, de la ilusa esperanza de que todo será gratis en la vida, del nihilismo pasivo rellenado de hedonismo consumista y diversión escapista… Las condiciones generales que pueden favorecer esta mutación no dependen de lo que pueda hacer ningún grupo. Sólo pueden forjarse en la fragua de las crisis y de las guerras. Ahora bien, esas condiciones generales están ampliamente garantizadas por el nuevo ciclo en que hemos entrado a escala mundial. No escaparemos a las crisis, que ya nos está desarbolando, ni a las guerras, a las que tarde o temprano nos veremos arrastrados por nuestros amos. Lo que sí depende de los buenos españoles es la labor perseverante, obstinada, de construcción del partido necesario para la transformación de la inerte población española actual en pueblo español capaz de la acción política. El partido histórico: El PNR (Partido Nacional Repúblicano) es consciente de la confusión, e incluso del desprestigio, que hoy se asocian al término “partido”. Como se reconoce en una Resolución aprobada por su VI Conferencia Nacional, «hablar de partidos es hablar de maquinarias electorales para el copo de pesebres y prebendas por parte de lo que hemos denominado recuas de arribistas y mercaderes de conciencias». Pero lo que proponemos los nacional-republicanos es un Partido de Nuevo Tipo, «porque nos referimos a un “partido histórico” que se sepa punto de arranque de la refundación nacional de España mediante la instauración de un nuevo Estado y que se constituya en escuela preparatoria para la vida en el mismo». Ese partido se concibe, en consecuencia, como «primer crisol de la forja de un nuevo tipo de ciudadano español». “Juego” y “guerra”: La relación de ese partido con la vigente realidad política es completamente distinta de la que mantienen todos los partidos convencionales, empezando por los que se llaman republicanos e incluso “antisistema”. Tales partidos están en un “juego”, en una competencia entre amigos. Participan en la vida del régimen, en el seno de sus instituciones y de acuerdo con las reglas que aquel les brinda, diseñadas para legitimarse y amortiguar sus múltiples contradicciones. Solamente ETA se aparta del juego normalizado. Pero esa excepcionalidad es la exigida para que se cumpla la regla. La acción de ETA siempre ha sido funcional a la estrategia de desintegración de la nación española propulsada por el régimen. Por eso el régimen lleva décadas sin echar el cierre a la pandilla terrorista separatista. El Partido Nacional Republicano no es un partido al uso. No está en el “juego”. Su relación con la actual realidad política y social es de hostilidad absoluta, sin límites ni acotamientos. Evidentemente, en las actuales circunstancias ello no puede abonar lo que, recurriendo metafóricamente al lenguaje militar, podría llamarse “guerra de asalto frontal”. La hostilidad radical debe ahora hacerse visible mediante una tenaz “guerra de posiciones”, política e ideológica. Ante todo, contra los dispositivos y mecanismos liberales de defensa de la monarquía del gran capital. No se trata, con ello, de ocupar esos dispositivos y mecanismos, sino de separar a cada vez más compatriotas de los mismos, como condición indispensable de una acción política independiente; de erosionar en su conciencia las mentirosas identificaciones entre lucha política y teatro electoral; entre reivindicaciones económicas y mamoneo de los bonzos sindicales; entre Partido y colección de garrapatas del Presupuesto; entre derechas y patriotismo, entre izquierdas y progreso. ¿Qué debemos salvar?: No estamos para preservar ninguna de las instituciones del régimen ni para “regenerarlas”, como pretenden algunos, con hilarantes propuestas de “reforma constitucional”. Nuestra tarea inicial es salvar a las fuerzas vivas que subsisten todavía en la Nación fracasada, para incorporarlas al comienzo de la nueva España, que ha de plasmarse ante todo en el avance del Partido. Nuestra ejemplaridad nos permitirá atraer a quienes de inmediato necesitamos con nosotros. Los valientes, sobre todo para soportar las verdades espantosas que revelará el nuevo ciclo histórico. Los jóvenes a los que no sólo no se reconoce su talento y sus esfuerzos, sino que además se les bloquea todo futuro. Los viejos luchadores que no temen volver a fracasar si es con algo nuevo, pero no con los credos y estrategias que desde hace 161 años no han hecho más que organizar la derrota de los trabajadores que aspiraban al socialismo. Los pesimistas activos. Los que odian sin remisión el mundo del Burgués, su mezquino espíritu de cálculo economicista y su reducción del conflicto a la concurrencia mercantil y a la discusión eterna. Los que opinan que es la Técnica, más que la poesía, el “arma cargada de futuro”. Los que no ansían una “civilización del ocio”, sino un cambio radical del sentido del Trabajo. Aquellos para quienes la vida no tiene sentido si no es para quemarla al servicio de empresas históricas. Los espíritus belicosos, hoy condenados a servir en guerras al servicio de intereses ajenos. Con el Partido lo podemos ser todo, sin el Partido no seremos nada. Partido Nacional Republicano c/ San Bernardo, 20 - 1º. 28015 Madrid pnr@tercerarepublica.org Telf.: 676 090 121 www.tercerarepublica.org
capital bancario y oligopolista, por las necesidades de su dominación sobre “estepaís”, ha dado cancha a través de las Autonomías a unos cotos de mediocres y voraces burguesías regionales, amamantadas por estaditos tan ostentosos como corruptos. A cambio, ha asignado a los estaditos una función de división “identitaria” del pueblo trabajador español y de capataces del mismo.
De entrada, se impone el abandono del camino de 1812, de alianza del Burgués con reliquias del Antiguo Régimen. Ciertamente, es digno todavía de respeto el enunciado más genérico de su pretensión: erigir la comunidad nacional española de ciudadanos libres e iguales, titulares de la soberanía. Pero tal pretensión exige hoy avanzar por una vía radicalmente distinta. Es la del derrocamiento de la monarquía borbónica y sus autonomías, para la constitución de España en república democrática y unitaria que abra paso a un ordenamiento socialista. Todo ello asentado en las anchas espaldas del pueblo trabajador y mediante su participación activa.

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La cuerda se aprieta sobre el cuello de la clase trabajadora.
Avalancha de ERE's
Luis Miguel Busto Mauleón
Ante las cíclicas crisis económicas que el sistema capitalista ha enfrentado a lo largo de su historia, las respuestas de los gobiernos han sido siempre las mismas: o se devaluaba la moneda nacional para fomentar la competitividad de los productos nacionales frente a los foráneos e incentivar el consumo interno; o se procedía a la reducción de costes laborales para que desde las empresas se buscaran los mismos objetivos. Pero la crisis económica actual tiene una particularidad para los países de la zona euro: los gobiernos nacionales no tienen capacidad para intervenir la moneda. Solo queda la fórmula de la reducción de costes laborales y que el coste de la crisis se socialice entre toda la clase trabajadora. No es nada extraño que día sí, día también, nos encontremos con nuevos Expedientes de Regulación de Empleo, anuncios de nuevas reformas laborales o amenazas sobre el futuro de las pensiones.
La palabra ERE es el término más habitual de la crisis económica. Estas regulaciones laborales son presentadas por las empresas para intentar reducir los costes laborales alegando plantillas sobredimensionadas, caídas en las ventas o, simplemente, no haber alcanzado el nivel de beneficios previstos. Pueden ser Expedientes de Extinción de empleo (despidos colectivos) o suspensiones temporales de empleo. Pueden afectar a departamentos específicos o edulcorarse vinculando al personal de más edad. En todos los casos deben ser aprobados por la Administración, bien la Comunidad autónoma o el Ministerio de Trabajo, toda vez que los trabajadores afectados pasan a engrosar las filas del paro y cobrar de los fondos estatales.
Antesala del despido
En el estado español, en el primer trimestre de 2009, se registraron 4.660 ERE’s de los que 4.187 fueron pactados con los representantes de los trabajadores. De ellos, 1.163 fueron Expedientes de Extinción de Empleo, afectando a 17.963 trabajadores; y 3.024 fueron suspensiones temporales de empleo, afectando a 157.807 trabajadores. Pero las estimaciones gubernamentales hasta diciembre de 2009 apuntan a que un total de 617.600 trabajadores se verán afectados por suspensiones temporales de los que 247.000 acabarán siendo despedidos. Todo ello enmarcado en el decreto-ley de medidas urgentes contra el paro en la que se concedía bonificaciones a las empresas que presentaran ERE’s de suspensión.
Es importante tener en cuenta estos últimos datos. Muchas empresas aprovechan, en primer lugar, las bonificaciones por aplicar suspensiones temporales, para acabar con despidos definitivos. Es decir, la suspensión temporal suele ser la antesala de la extinción definitiva del empleo y debe ser una cuestión muy a tener en cuenta en la negociación por parte de la representación de los trabajadores y la aceptación desde la Administración. La crisis no solo está afectando a las economías familiares sino que, además, la están aprovechando para deshacerse de trabajadores ‘molestos’ bien por su edad, su filiación sindical… Son continuas las reestructuraciones organizativas en las empresas que buscan, tras un período de sacudidas, que los trabajadores objeto de Expedientes de Regulación queden agrupados en departamentos a externalizar o extinguir; o el abuso del régimen disciplinario, en muchos casos contra los representantes de los trabajadores que se oponen a los planes de las empresas, y que acaban siendo despedidos o expedientados y facilitando, de paso, la ejecución de esos planes con representantes más maleables.
Las continuas contrarreformas laborales, el empeño por fomentar el empleo en base a contratos precarios, la escasa creación de empleo estable, el empuje hacia el consumo basado en el crédito… se ha topado de frente con la crisis económica que está dejando a su paso una clase trabajadora hipotecada por los bancos, con más de cuatro millones de parados de los que el 25% no obtiene ningún tipo de ayuda social. De ahí la resistencia de muchos trabajadores a ser relegados a las colas del paro. Uno de los ejemplos de resistencia, pero a su vez de cómo la legislación favorece a las empresas, es el de UPS de Vallecas (Madrid) que tras más de un año oponiéndose al expediente para 200 trabajadores, el pasado 19 de febrero el Ministerio de Trabajo lo rechazó. Pero la empresa ha vuelto a presentarlo pasados los 90 días que establece la ley y los trabajadores se han visto obligados a reiniciar el periodo de movilizaciones que para Rosa Torres, del comité de huelga, solo «pasa por la unidad de la asamblea de trabajadores, sacar el conflicto a la calle y confluir con otros trabajadores y sectores en lucha».
Otro de los conflictos que se vive en Madrid es el de los trabajadores del diario ABC. A pesar de ser el único medio de comunicación que aumenta sus ventas (más del 4% en el mes de abril), la dirección presentó el 3 de marzo un ERE que afectaba a 238 trabajadores, el 52% de la plantilla. Se alegaban pérdidas económicas cuando la realidad es que el grupo Vocento, dueño del medio, ha ido descapitalizando el diario y ha obtenido 35 millones de euros de beneficios en 2008. A mediados del mes de mayo se prorrogaba su resolución por segunda vez y Moisés del Hoyo, miembro del Comité de empresa, nos mostraba su preocupación porque era «…pública la relación entre la presidenta regional y los directivos del grupo Vocento (…) y que para los partidos políticos los medios de comunicación son herramientas de transmisión social muy importantes. Por eso es previsible un cierto favor a la empresa por parte de la CAM». La Comunidad se inhibió del caso dejándolo en manos del Ministerio de Trabajo. Finalmente, el Expediente ha salido adelante con el despido de 133 trabajadores.
Expedientes encadenados
Los trabajadores de Sanitarios Roca de Alcalá de Henares conocen bien como un ERE suele ser el precedente de otro peor. El 19 de enero comenzó un periodo de consultas para tramitar un ERE ante la autoridad administrativa competente para proceder a la suspensión del contrato y reducción temporal de jornadas para 1.990 trabajadores. Se trata del cuarto Expediente de los últimos años ya que el primero afectó a 48 trabajadores de la planta de Gavà, el segundo a 128 de Alcalá de Henares y el tercero a 191 de Bellavista en Sevilla. Sin embargo, Roca tiene factorías en más de 50 países y unos beneficios netos entre 2004-07 de más de 550 millones de euros. Para Javier, sindicalista del Colectivo Obrero Popular y miembro del comité de empresa, «los expedientes son injustificados y oportunistas porque buscan la reducción de costes laborales y que sean financiados por los fondos públicos».
Caso parecido es el de Frape-Behr, empresa que se dedica a fabricar componentes automovilísticos en Barcelona, que enfrentó un ERE en 2008 que afectó a 90 trabajadores y recientemente la empresa ha presentado otro para 210 de los 370 con los que cuenta la planta. En aquella ocasión la Generalitat del tripartito aceptó el Expediente y los trabajadores se encerraron en la planta paralizando la producción lo que les costó, además, 6 despidos disciplinarios. Según nos cuenta Jesús, del comité de empresa, «la empresa tiene grandes beneficios y una gran expansión mundial con plantas en Chequia, Eslovaquia, Brasil, México, Polonia o China y lo único que pretende es abaratar costes con la deslocalización y, de paso, castigar a plantillas como la de Barcelona que ha conseguido grandes logros en las negociaciones de los últimos convenios colectivos».
O el de Iberia, una empresa pública privatizada que se lanzó en su momento a aventuras inciertas con la compra de Aerolíneas Argentinas y que, a pesar de los beneficios, trata de ajustar costes. En ese sentido, la plantilla soporta un Expediente desde el año 2001 y que se ha ampliado hasta la actualidad a base de jubilaciones anticipadas a los 58 años y que afectó a alrededor de 3.000 trabajadores. No satisfecha, la empresa ha vuelto a plantear en el mes de mayo un nuevo ERE para el 10% de la plantilla, unos 2500 trabajadores, que irían al paro de forma temporal durante 10 meses. Sin embargo, Carlos Piñeiro, de CTA, nos informa de que los trabajadores «han comenzado movilizaciones por la falta de personal, la pésima organización, las deficiencias en el mantenimiento del material o la intención de la empresa de deshacerse del handling para que sea ofrecido por empresas externas y poder justificar una bolsa de trabajadores sobrantes». Y las noticias sobre la venta de Iberia sobrevuela sobre las pistas.
Los trabajadores de Naval Gijón han tenido que luchar por sus derechos una vez despedidos de la empresa. Durante el mes de mayo han estado encaramados en las grúas de los antiguos astilleros para exigir los avales para el pago de sus sueldos hasta la jubilación tras un Expediente de Regulación de Empleo que afectó en 2005 y 2008 a 125 de ellos. El 31 de mayo estaba fijado el cierre definitivo del astillero y tras 21 días de encierro consiguieron ese aval sin el que nadie garantizaba sus sueldos tras las promesas en la firma del ERE.
Fraude al erario público
Si hay un sector en el que ha caído el empleo es el de la construcción. La crisis inmobiliaria ha sido uno de los detonantes, junto a la financiera, de la crisis económica y se ha notado mucho más en la España del ladrillo y el hormigón. Pero se trata de un sector con una tipología de trabajo precario (hasta fin de obra), de empresas pequeñas, casi familiares, y copada prácticamente por trabajadores inmigrantes, en muchos casos sin ningún tipo de legalización. Con esos parámetros es complicada la organización para oponerse a los expedientes en un sector que ha obtenido sumas millonarias de beneficios. Por eso llama la atención las movilizaciones de los trabajadores de la empresa Controlex que se han hecho ver por las calles de Madrid. Desde la Asamblea de Trabajadores nos informan de que en 2008 ya se puso en la calle al 65% de la plantilla mediante la no renovación de los contratos y que ahora pretende un expediente de extinción de empleo para sustituir a los trabajadores por otros con menos sueldo y contratos hasta fin de obra. «Nos han amenazado y llevamos tres meses sin cobrar porque pretenden que sea el Fondo de Garantía Salarial quien se haga cargo de las deudas con los trabajadores. Un fraude para nosotros y una estafa para el erario público», nos comentan desde la Asamblea de Trabajadores.
La automoción comenzó su propia crisis antes de tiempo y ya en SEAT de Barcelona en 2006, la dirección presentó un ERE para 660 trabajadores que se cebaba, precisamente, en sindicalistas ‘díscolos’, mujeres o discapacitados. Ahora es el turno de Nissan que en su planta de Ávila mantiene a la totalidad de los trabajadores en un ERE permanente desde el verano pasado. Tres han sido los expedientes que afectan a sus 654 trabajadores con una suspensión temporal de empleo: el primero de 17 días, el segundo de 46 y el que viven ahora de 154 días, más de la mitad del cómputo anual de horas. En voz de Óscar, del comité de empresa, «el futuro de la planta está en el aire toda vez que la dirección no ha decidido una carga de trabajo para la fábrica abulense. La Ford de Valencia trata de enviar al paro desde mayo a diciembre a 11.000 trabajadores con el 50% del salario, algo ya aprobado por la Generalitat valenciana; Peugeot-Citröen trata de deshacerse de 2.710 trabajadores de su planta de Madrid; O Iveco, que pretende despedir a 1.024 trabajadores de los 2.041 con los que cuenta en Madrid y el resto soportar una suspensión temporal. Esta medida supondría la destrucción de otros 3.000 puestos de trabajo de manera indirecta. En la planta de Barcelona 90 trabajadores, de 238, están avisados de una suspensión temporal.
Los trabajadores de la siderurgia también están siendo afectados por los ERE’s. Recientemente, el Ministerio de Trabajo ha aprobado un Expediente temporal en Arcelor-Mittal para 12.000 trabajadores con vigencia hasta el 31 de diciembre de este año y que se puede ampliar hasta el 1 de junio de 2010, afectando a centros ubicados en 16 comunidades autónomas. Los trabajadores regulados cobrarán el 90% de su sueldo. La empresa es el mayor productor siderúrgico mundial y las razones del expediente están en que en el primer trimestre de 2009 había perdido 819 millones de euros; pero pocos recuerdan que en ese período de 2008 sus beneficios llegaron a 1.582 millones.
ERE's de empresas con beneficios
Telefónica Móviles presentó un ERE antes de su integración en Telefónica de España para 500 trabajadores durante el verano de 2008. La fusión de empresas duplicaba puestos de trabajo y ese era el motivo presentado para un expediente voluntario y dirigido a los de más edad, aceptado por el Ministerio entonces dirigido por Corbacho y en el que se evidenció la posición de fuerza de las multinacionales sobre los gobiernos nacionales, toda vez que el ministro salió a la palestra pública para vociferar que no se admitiría ningún expediente de empresas con beneficios. Un mes después firmó la aceptación del ERE en medio del mayor de los mutismos y que afectó, finalmente, a 400 trabajadores.
En el sector de la alimentación ha sorprendido el expediente presentado por Lácteos Pascual para sus plantas de Lugo y Aranda de Duero y que afecta con la extinción de contrato a 225 empleados de un total de 3000, la mayor parte de la planta gallega. Para la dirección de la empresa, se trata de una «inevitable medida puntual».
Por otro lado, la crisis también está siendo utilizada para recortar más los derechos de los trabajadores y que fueron ganados a pulso durante décadas. La firma de convenios colectivos a la baja es lo común, con reducciones salariales, rupturas de las tablas retributivas, aumento de jornadas, aceptación de contratos esclavistas… todo ello bajo los distintos paraguas de las continuas reformas laborales ratificadas por gobiernos y agentes sociales y la absurda convicción de que para luchar contra el paro la mejor medicina es abaratar el despido.
La clase trabajadora ha sufrido una verdadera ofensiva desde que en 1979 se aprobara el Estatuto de los Trabajadores. Las sucesivas reformas laborales de 1984, 1994, 1997 y 2002 han conseguido desregular las relaciones laborales y facilitar el despido, curiosamente con el pretexto de luchar contra el paro y reducir la temporalidad. La amenaza de una nueva reforma laboral, más bien se debería llamar contrarreforma, pende sobre todos los trabajadores, una vez visto el cariz que tomaron las anteriores. Y cierto, es necesario una reforma, pero de signo contrario, que prohíba los contratos temporales si se quiere reducir la temporalidad y precariedad; y que obligue a la readmisión en los casos de despidos improcedentes tras sentencia judicial si la patronal cree que 45 días por año trabajado es demasiado caro.
La cuerda se aprieta sobre el cuello de la clase trabajadora con la continua amenaza de la reforma de las pensiones y la vigencia de los Pactos de Toledo. Medidas que, en último término, tratarán de reducir las pensiones de jubilación. Un círculo perfecto que comienza con la contratación basura, la destrucción de derechos laborales, la expulsión del mercado laboral de aquellos que han conseguido avances para terminar con jubilaciones precarias.
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La cuerda se aprieta sobre el cuello de la clase trabajadora | 19-08-2009 - 08:28:00 GMT 1 #
Entrevista a Michel Husson, integrante del Instituto de Estudios Económicos y Sociales francés
"La dictadura de la economía se volverá más brutal"
Juan Kornblihtt
Integrante del Instituto de Estudios Económicos y Sociales (IRES) ligado a diversos sindicatos franceses y autor de numerosos libros que analizan la dinámica de la acumulación de capital, el economista francés Michel Husson es uno de los marxistas más consultados sobre la crisis mundial. En esta entrevista nos revela parte de su visión sobre la actual crisis. Razones y argumentos para seguir pensando la llamada "crisis sistemática global" para Husson.
Husson ha sido miembro del Comité Central de la Liga Comunista Revolucionaria. Sus libros más recientes son Le grand bluff capitaliste (2001) y Les casseurs de l'Etat social (2003). hussonet.free.fr
P. ¿Cuál es la característica de la crisis actual?
R. Se trata de una crisis sistemática global, lo que significa que afecta a todos los sectores de la economía mundial y que pone en cuestión los fundamentos mismos del modo de producción capitalista. La crisis comenzó como una crisis financiera, pero, fundamentalmente, remite a la separación creciente entre la búsqueda de una híper rentabilidad y la satisfacción de las necesidades sociales.
Las transformaciones del sistema financiero deben ser analizadas en base a dos tendencias esenciales que ocurren desde principios de los años '80. La primera, es el alza tendencial de la tasa de explotación: en casi todo el mundo, la parte de la riqueza producida que corresponde a los asalariados está en baja, y los países emergentes no son la excepción a esta tendencia. Incluso el FMI o la Comisión Europea lo constatan. Esta baja de la parte salarial permitió una recuperación espectacular de la tasa media de ganancia a partir de mediados de los '80. Sin embargo, la segunda tendencia, muestra que la tasa de acumulación continuó fluctuando a un nivel inferior al previo a la crisis. Dicho de otra forma, la punción sobre los salarios no ha sido utilizada para invertir más. El "teorema de Schmidt" enunciado por el canciller alemán Helmut Schmidt, a principio de la década de 1980 ("las ganancia de hoy son las inversiones de mañana y los empleos de pasado mañana"), no funcionó.
Esta masa creciente de plusvalía no acumulada fue distribuida principalmente bajo la forma de ingresos financieros, siendo la fuente del proceso de financiarización. La diferencia entre la tasa de ganancia y la tasa de inversión es de por sí un buen indicador del grado de financiarización. También podemos verificar que la suba del desempleo y de la precariedad laboral se encuentra a la par del crecimiento de la esfera financiera. Incluso aquí, la razón es simple: el sector financiero logró captar la mayor parte de los aumentos de la productividad en detrimento de los asalariados, reduciendo los salarios y sin reducir de forma suficiente, incluso aumentando, la duración de la jornada laboral. La relación entre capital productivo y capital financiero se modificó profundamente y las exigencias de una híper rentabilidad pesan, por un efecto feedback, sobre las condiciones de explotación.
Sin embargo, no podemos aplicar al capitalismo contemporáneo una lectura "financierista" que consistiría en distinguir una tendencia autónoma hacia la financiarización que vendría a parasitar el funcionamiento normal del "buen" capitalismo industrial. Esto vendría a disociar artificialmente el rol de las finanzas y el de la lucha de clases por el reparto del valor agregado. Se debe articular correctamente el análisis de los fenómenos. A partir del momento en el cual la tasa de ganancia aumenta gracias al retroceso salarial, sin producir oportunidades de acumulación rentable, las finanzas empiezan a jugar un rol funcional en la reproducción procurando salidas alternativas a la demanda salarial: el consumo de los rentistas y el sobreendeudamiento de los obreros.
Esta aproximación se refuerza cuando se tiene en cuenta la mundialización. En la progresiva constitución de un mercado mundial, las finanzas juegan hoy un papel que consiste en abolir, dentro de sus posibilidades, las delimitaciones de espacios de valorización. La gran fuerza del capital financiero es ignorar las fronteras geográficas o sectoriales, porque se da los medios para pasar de una zona económica a otra muy rápido, y de una rama a otra: los movimientos de capitales pueden, a partir de ahora, desarrollarse a una escala considerablemente ampliada. La función de las finanzas es endurecer las leyes de la competencia al hacer más fluidos los movimientos del capital. Parafraseando lo que Marx dice del trabajo, podríamos esbozar que las finanzas mundializadas son el proceso de abstracción concreto que somete a cada capital individual a una ley del valor, donde el campo de aplicación se extiende sin cesar. La característica principal del capitalismo contemporáneo no reside entonces en la oposición entre un capital financiero y un capital productivo, sino en la híper competencia entre capitales como resultado de la financiarización.
Fundamentalmente, esta crisis es una crisis de la forma capitalista de satisfacer las necesidades sociales. Existe una brecha creciente entre la demanda social y lo que el capitalismo puede producir de acuerdo a normas de rentabilidad más y más exigentes. El ensanchamiento creciente entre la tasa de ganancia (creciente) y la tasa de acumulación (estable) se explica de esta forma: las oportunidades de inversión rentables se vuelven más raras en detrimento de necesidades insatisfechas. Un economista francés llegó a decir que la verdadera regulación del capitalismo supondría que éste aceptase funcionar con una menor rentabilidad. Es a la vez cierto, en este sentido, que la búsqueda de maximizar la ganancia aleja del óptimo social. Pero al mismo tiempo es ingenuo, porque, retomando una expresión de Marx, esta reivindicación es completamente ajena al capital.
P. ¿Es comparable con la crisis de 1930? La salida de la crisis mundial del ‘30 precisó de la segunda guerra mundial para relanzar la acumulación, ¿el capital puede relanzarse sin destruir el capital sobrante y aumentar la tasa de explotación como en ese entonces?
R. Este tipo de comparaciones es un poco académica y tiene el riesgo de ser un obstáculo al análisis concreto. Hay ciertos puntos comunes, pero puede ser útil insistir sobre las principales diferencias. La primera es que se trata, hoy en día, de una crisis que golpea a todos los sectores de una economía mucho más mundializada. La segunda, es que los gobiernos aprendieron y evitaron los errores de política económica que agravaron los efectos de la crisis en los años ‘30. Luego, está la historia: el mundo no pudo salir de esa crisis sino a partir del estruendo y la furia (fascismo y guerra mundial) en un contexto dominado por el enfrentamiento entre "bloques". Después de la segunda guerra mundial, se instaló hasta principios de los '80 un capitalismo más regulado, calificado, para ser simples, de keynesianismo.
Toda la cuestión es saber si existe un escenario similar en la crisis actual. En términos absolutos, podríamos imaginar que la debacle del neoliberalismo puede desembocar en un retorno a este tipo de capitalismo regulado. No obstante, y es sin duda la lección que nos da la gran crisis precedente, eso no será posible sino por medio de choques económicos, sociales y políticos de una amplitud comparable. Estamos autorizados a pensar que incluso podrían implicar una puesta en cuestión de la lógica capitalista. Sin esta presión social, el escenario más probable es bastante sombrío: una regresión social gestionada de forma autoritaria por las clases dominantes, con formas de repliegue nacional o regional, en un clima de guerra económica generalizada y de dislocación social. Esta visión pesimista corresponde a una apreciación realista de la profundidad de la crisis y de la violencia que las clases dominantes están preparadas a ejercer para mantener el orden establecido y sus privilegios. La dictadura de la economía sobre las aspiraciones sociales va, por lo tanto, a volverse todavía más brutal.
P. La crisis ha tenido un particular impacto en Europa, con un fuerte aumento del desempleo y una contracción industrial. ¿Por qué Europa es una de las más afectadas, si el epicentro es en EE.UU.?
R. La transmisión de la crisis nacida en los EE.UU. al resto del mundo, y por lo tanto a Europa, se produjo en tres tiempos. En el primer tiempo los productos financieros tóxicos tenían una vocación de expansión a escala mundial y lograron colocarse en las carteras de los bancos, incluidos los europeos. De allí que las quiebras o casi quiebras bancarias y los derrumbes de los mercados financieros e inmobiliarios golpearon a países como el Reino Unido o aún más a España, donde el boom inmobiliario se interrumpió brutalmente. En un segundo tiempo, las restricciones del crédito (credit crunch) pesaron sobre la actividad de las empresas y el consumo. Para el tercer tiempo, el descenso de la actividad se convirtió en una bola de nieve a través del comercio internacional. En Alemania, donde las exportaciones representan el 45% del PBI, la recesión es particularmente severa.
P. ¿Qué efectividad tendrán los planes anti-crisis de los gobiernos de EE.UU. y Europa?
R. Los planes de relanzamiento plantean dos tipos de problemas: su tamaño y sus posibles efectos. Los planes europeos están sub-dimensionados en relación al de los EE.UU. Pero el principal déficit es la falta de coordinación que muestra la inadecuación de las instituciones europeas a esta coyuntura de crisis, evidenciado en un presupuesto europeo insuficiente. Algunos países, como Italia y en menor medida Francia, se juegan a la opción del "pasajero clandestino", que consiste en esperar que los vecinos relancen su propia demanda. Otros esperan relanzar su mercado interno contra los demás países a partir de medidas fiscales como la baja del IVA en el Reino Unido. La crisis no es entonces la ocasión de solucionar esta falta de coordinación lanzando, por ejemplo, programas de inversión pública social y ecológicamente útiles. No existe una política de cambio con respecto al dólar y el único acuerdo alcanzado se basa en la necesidad de profundizar las políticas neoliberales de privatización y flexibilidad del mercado de trabajo.
En cuanto a los EE.UU., están enfrentando un dilema. Si los hogares se desendeudan y aumentan su tasa de ahorro, se va a reducir el consumo y el crecimiento no podría volver a arrancar. Si el gasto público toma la posta, el déficit comercial exterior se va a profundizar otra vez y el flujo de capital necesario para su financiamiento puede convertirse en un problema. Es una gran incógnita qué va a pesar sobre la trayectoria de la economía mundial.
P. Dichos planes están llevando a una expansión del déficit fiscal, ¿estamos ante una nueva "burbuja" de capital ficticio, pero ahora en el Estado? ¿Cuáles son las perspectivas frente a esta expansión de la deuda estatal?
R. Como no fue tomada ninguna medida seria de regulación, el riesgo es, en efecto, una huída hacia adelante en una nueva burbuja. Podría ser de nuevo en torno a las materias primas como el petróleo o incluso el llamado "capitalismo verde", como se observa en el nuevo campo especulativo que se abre con los mercados de permisos de emisión de CO2. Lo que es seguro, es que los países van a acumular enormes déficits presupuestarios. Para 2010, la OCDE prevé que alcanzaran el 7% del PBI en la zona Euro y el 12% en los EE.UU. Al mismo tiempo, la destrucción de empleos hará aumentar la tasa de desempleo. Según la OCDE, se pasará entre el 2008 y el 2010 de un 7,5% a un 11,7% en la zona Euro y de un 5,8% a un 19,3% en los EE.UU. La cuestión de la vuelta al crecimiento después de 2010 se planteará entonces en un contexto marcado por objetivos contradictorios: mejorar la competitividad creando empleos y relanzar la demanda efectuando nuevos golpes en los presupuestos sociales con el fin de reducir los déficits fiscales.
P. En una entrevista usted señalaba que la crisis puede llevar a un crecimiento más autocentrado de los países emergentes, incluido China, poniendo como ejemplo la ISI en América Latina. Incluso afirmaba que es posible que el impacto de la crisis no sea tan fuerte. Sin embargo, la base de acumulación de estos países, incluso en el período de la llamada ISI, siguió siendo la exportación de materias primas y sus economías estuvieron atadas a fuertes ciclos en función del mercado mundial. En efecto, lo favorable no fue la crisis, sino la segunda guerra mundial, que hizo subir los precios de las commodities. En este sentido, ¿por qué una crisis puede ser "favorable" para los países de América Latina?
R. Durante un tiempo, sostuvimos la tesis del desacople: los países emergentes escaparían en parte de la crisis y podrían mantener el ritmo de crecimiento. No ocurrió por la interdependencia de las diferentes economías nacionales en el seno de la economía mundial. La crisis no ofrece entonces un desenlace mecánico para los países emergentes. Sin embargo, la contracción del sector externo puede dar impulso a un doble proceso de focalizarse sobre la demanda interna y de la regionalización de los intercambios sobre los principios del ALBA.
Con todo, esta reorientación no tiene nada de mecánico y se enfrenta a dos tipos de obstáculos. El primero es social y resulta de la resistencia de los intereses sociales dominantes cuyo proyecto es volver al business as usual que les conviene. Es la oportunidad de insistir sobre un punto general pero muy importante: toda salida de una crisis impone un cuestionamiento de intereses sociales dominantes. El segundo es de orden económico: la relativa rigidez de la división internacional del trabajo instalada por la mundialización vuelve incierta una transición de este estilo que no podrá ser inmediata.
P. ¿Cuál es el rol que jugará China, teniendo en cuenta que su expansión reside en la exportación de mercancías a EE.UU. y que un aumento de su poder adquisitivo interno implicará una pérdida de competitividad?
R. El modelo de crecimiento chino no puede continuar indefinidamente porque es aberrante: un peso excesivo de las exportaciones (43% del PBI en 2007) y de las inversiones (42,7%) y parte decreciente del consumo privado y público en los gastos (49,6% del PBI en 2007). Por lo tanto, está expuesta a riesgos de sobreacumulación y, simétricamente, de subconsumo. El excedente exterior jugó un rol durante los últimos años, pero está amenazado por el menor crecimiento de las exportaciones y, en un plazo mayor, por la dependencia energética creciente.
En lo inmediato, China necesita centrarse sobre su mercado interno bajo la presión de las tensiones sociales. Estas preocupaciones sociales y energéticas están, de hecho, muy presentes en las medidas de estímulo tomadas por el gobierno chino. Sin embargo, esta reconversión del modelo de crecimiento se enfrenta de la misma forma que en los EE.UU. al cuestionamiento de las desigualdades sociales que implica.
P. La magnitud de la crisis plantea serios problemas para la acción de la clase obrera, marcando serios límites para cualquier reivindicación reformista por la incapacidad del sistema de resolverla. ¿Cómo ve las perspectivas revolucionarias, en particular en Francia?
R. De forma un poco abstracta, podríamos decir que, a los efectos de la crisis, la estrategia revolucionaria debe buscar organizar el movimiento de la resistencia hacia una perspectiva anticapitalista. Toda situación de crisis es, desde este punto de vista, profundamente contradictoria: el desempleo debilita a la clase obrera, el miedo al caos puede engendrar conservadurismo o resignación. Pero al mismo tiempo hay una profunda debacle no sólo de la economía sino también de la ideología dominante: el capitalismo nos da hoy la demostración de no poder responder a las necesidades básicas de la mayoría de la humanidad. La crisis cuestiona todos los preceptos neoliberales y hace caer muchos tabúes. Que podamos tener hoy una gran respuesta al proponer la nacionalización de los bancos es un síntoma entre muchos otros. La crisis hace también nacer un profundo sentimiento de injusticia frente a la violencia de los propietarios por defender sus privilegios.
Por todo esto, hay que respaldar reivindicaciones transitorias fundadas en la idea de control: control sobre los fondos públicos entregados a los bancos y las empresas y control sobre el empleo a través de la lucha contra los despidos. De esta idea de control, podemos pasar a un cuestionamiento concreto a la propiedad privada. Esta perspectiva se enfrenta, en Europa, a los proyectos socialdemócratas y a la dificultad de una salida política. En Francia, las luchas de resistencia son por el momento dispersas y podríamos decir que los países oscilan entre la resignación y la explosión social. Para la izquierda radical, la agenda consiste en poner adelante la perspectiva de un movimiento de unidad, construyendo frentes de lucha que permitan la expresión de una radicalización de las masas.
* Integrante del CEICS (Centro de Estudios e Investigaciones en Ciencias Sociales).
Fuente: Observatorio Marxista de Economía - boletín Nº 12 - Julio de 2009
La dictadura de la economía se volverá más brutal | 21-08-2009 - 12:37:17 GMT 1 #
Sentencia sobre el Estatuto de Cataluña
“NO VA A PASAR NADA”
La III República. Portavoz del Partido Nacional Republicano. Octubre 2009
Los nacional-republicanos estamos a favor de la constitución de España en república unitaria. Manifestamos nuestro rechazo frontal del Estado autonómico de la monarquía de Juan Carlos I, régimen cuya demolición preconizamos en aras de la supervivencia de nuestra Patria. Calificamos al Estatuto de Cataluña de engendro antiespañol, antidemocráctico y antisocial. Proporciona encaje privilegiado en el dominio general del gran capital a las 200 familias de una burguesía corrupta y declinante, mimada por subsidios y amparada por la Caixa , y que considera al conjunto de España como su botín. Junto con los demás Estatutos de autonomía, pretende impedir mediante alambradas “identitarias” que llegue a forjarse un frente unido del pueblo trabajador español contra el régimen juancarlista de los bancos y oligopolios.
A partir de ahí, poco nos importa el pronunciamiento que sobre la constitucionalidad del Estatuto pueda emanar del Tribunal Constitucional (TC), mera transposición de la partitocracia purulenta del régimen vigente. Y no somos tan ingenuos como para pensar que el contenido de la sentencia será una incógnita. Como recientemente ha afirmado Rodríguez Zapatero, “no va a pasar nada”. El Estatuto será “constitucional” porque es fundamental para el despegue confederal de la monarquía autonómica.
Una miríada de juristas, leguleyos y plumillas afectos al régimen se encargan ya de justificar la constitucionalidad del Estatuto, adelantado el fallo de un tribunal cuya presidencia se ha prorrogado arteramente para asegurar que el resultado de la deliberación sea el convenido. La alteración de las mayorías en las que se agrupan los magistrados del “alto tribunal”, “conservadores” y “progresistas”, por el alineamiento de uno de los magistrados “progresistas” con las tesis de los “conservadores”, puede prolongar sine die la publicación de la resolución, pese a que la presidente del TC, María Emilia Casas, ha aseverado que la sentencia llegará “antes de las uvas”. Este escollo ocasional explicaría el rosario de declaraciones procedentes del Ejecutivo del PSOE en los últimos tiempos, dirigidas a fijar el posicionamiento del TC. Así, el ministro de interior, Pérez Rubalcaba, afirmaba: "lo que España no puede hacer es negar la decisión del Parlamento elegido por los catalanes". Igualmente, el ministro Caamaño volvía a la carga pontificando con que "una ley aprobada por los representantes legítimos de los ciudadanos de España (...) debe siempre entenderse que es constitucional por respeto a esa voluntad de las Cortes Generales mientras que el tribunal, de manera expresa e inequívoca a través de una sentencia, no diga lo contrario". Así también el vicepresidente tercero y ministro de política territorial, Manuel Chaves, terciaba sobre el asunto: "debe ser tenido en cuenta" (el Estatuto) "es una ley aprobada por el Parlamento Catalán, las Cortes Generales y refrendada por el pueblo catalán".
La sentencia, tarde lo que tarde en ver la luz, mantendrá incólume su impronta desarticuladora de España: el catalán como única lengua oficial; aparatos de justicia, tributos y gestión de la inmigración propios; modelo privilegiado de financiación y, por supuesto, consideración de “nación” para Cataluña y bilateralidad. El Estatuto es el modelo para otras reformas estatutarias claves en la consolidación de la Monarquía Confederal (especialmente, la que se planteará para Vascongadas en relación a la anexión de Navarra y la “paz” con ETA, y también para la Galicia de Feijóo. En este sentido, el ministro de justicia, Francisco Caamaño, este verano pasado se refería al papel trascendental de la sentencia ya que 'va a marcar el futuro del Estado de las Autonomías y hacia donde pueden o no evolucionar' Añadía que depositaba su confianza en que el TC hiciera “una buena interpretación de la constitución”, y señalaba que España es un “Estado federal” con sus tensiones centro-periferia y que el Estatut lleva tres años aplicándose sin mayores consecuencias.
En este asunto, como en muchos otros, el régimen se cisca en su legalidad. Aquí prescinde cínicamente de los procedimientos de revisión previstos en su propia norma fundamental. Así, a través de una mera ley orgánica, el Estatut, cuela de rondón la reforma del título preliminar de la constitución e introduce un nuevo sujeto de soberanía o constituyente: la nación catalana. Este “quebrantamiento” del papelucho de 1978, una vez publicada la sentencia que admitirá la constitucionalidad del Estatut, convertirá los estatutos de autonomía en mecanismos ordinarios de revisión constitucional.
Los nacional-republicanos no tenemos motivo alguno para profesar un desprecio menor que el manifestado por el régimen juancarlista hacia su propia legalidad. Pero no podemos contentarnos con ello. Debemos ganar a todos cuantos quieren seguir siendo españoles a la convicción de que no deben considerarse representados por las instituciones de la monarquía, sean sus ayuntamientos, los parlamentos autonómicos o las Cortes Generales, ni aceptar las “interpretaciones” y “reelecturas” constitucionales de sus órganos y prebostes.
“No va a pasar nada” no es una mera frase de Rodríguez Zapatero. Es la consigna con la que el régimen al completo va a proseguir el desmembramiento plurinacional de nuestra patria. Los nacional-republicanos queremos que sí pase algo. Y no será mediante la interposición de recursos ante los órganos del régimen, ni votando a ninguno de sus partidos. Será mediante el avance hacia una rebelión nacional popular contra la monarquía, y mediante la construcción del Partido capaz de asegurarle desembocadura. Contra todas las oligarquías políticas y económicas que nos llevan a la extinción: ¡refundación nacional, republicana y social de España!
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Sentencia sobre el Estatuto de Cataluña | 12-10-2009 - 02:13:37 GMT 1 #