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El Blog de Leningrad Garrotxa Olot: Argelaguer - Tortellà - Montagut i Oix - Sales de Llierca - Sant Jaume de Llierca

29/07/2009 GMT 1

Presurosos i preventius

lejarza @ 19:01

Josep Duran i Girona, Castrumvell del Mont, Garrotxa (Girona): Presurosos i preventius.-Per a poder-se protegir de les seves primeres amenaces Estats Units (USA) es va annexionar Texas en 1846 i, sempre per a defensar-se, va envair Xile en 1891 i Hawaii dos anys més tard. Per a defensar-se va intervenir a Nicaragua en 1894 i al mateix Capitalismo armado, misiles y antimisiles. Alfredo Pérez Rubalcaba i Michèle Alliot-Marie Tropas y presupuestos Ejercito y Guerra OTAN NATO. Spain y USA. States United of  Spain, Tropas auxiliares.monarquico-franquistas (1936-1939) PSOE-PSC Garrotxa Argeltemps, buscant defensar-se, va intervenir també a Xina i a Corea. En 1895 va anar a defensar-se a Panamà, en 1896 es va defensar a Nicaragua. En 1898 va tornar a defensar-se a Xina, aprofitant l'oportunitat per a anar a la guerra preventiva a Filipines i intervenir a Cuba i Puerto Rico, en successives i múltiples defenses. Sempre per a defensar-se, Estats Units va intervenir en Guam en 1898, de nou a Nicaragua en el mateix any i en Samoa un any més tard. En 1901 va acudir a defensar-se a Panamà. En 1903 es va defensar a Hondures i en 1904 altra vegada a Corea, per a seguir defensant-se a Hondures en 1907 i a Nicaragua en 1910. L'any 1911 va veure als Estats Units defensant-se novament a Xina i en 1914 la legítima defensa va ser exercida a Mèxic i Haití. En 1916, República Dominicana va ser la seu de la defensa i en 1919 Honduras i Iugoslàvia. Turquia va a ser també blanc de la defensa dels Estats Units en 1922, compartint honors amb Xina, dos anys abans que Hondures tornés a ser motiu de defensa que, es va reeditar altra vegada a El Salvador en 1932. En 1948, Estats Units va acudir a defensar-se a Filipines, en 1950 a Puerto Rico, en 1951 a Corea i en 1953 a Iran. Guatemala va ser escenari d'una nova defensa nord-americana en 1954 abans que, enfront de tantes amenaces, Estats Units traslladés la seu bel·ligerant defensa al Líban en 1958. En 1961 es va defensar a Cuba, quan ja començava a defensar-se a Vietnam i quatre anys més tard va plantar la seva defensa a Indonèsia. En 1965, va ser República Dominicana la seleccionada perquè Estats Units poguésSorolls d´un gos a les nits Olot Garrotxa Sr. Sacrest Alcalde del Ajuntament d´Olot Garrotxa del PSC-PSOE. Registre d'Entrada de l'Ajuntament d'Olot E2008003027 - At. Ciutadà 2473/08, de 20-05-08. defensar-se, honor que, en 1965 va correspondre a Guatemala i en 1969 a Cambotja. En 1970 es va defensar a Oman, en 1971 va passar a defensar-se a Laos i en 1976 es va defensar a Angola. Des de 1980 i durant deu anys, Estats Units es va defensar de l'amenaça sandinista de Nicaragua des de les seves bases d'Hondures i Costa Rica. En 1982 es va defensar altra vegada a Líban, en 1983 va envair Granada para defensar-se i, per a millor defensar-se de l'amenaça sandinista, va minar les dues costes nicaragüenques en 1984. En 1989, sempre disposada a defensar-se, va envair Panamà. En 1991, Estats Units va exercir la seva defensa a l'Iraq; en 1994, va insistir en defensar-se a Haití, en 1996 va seguir defensant-se a Zaire i en 1998 va renovar la seva defensa a Sudan, un any abans de traslladar la seva defensa a Iugoslàvia. El canvi de segle va sorprendre als Estats Units defensant-se a Afganistan i, tot seguit, van envair l'Iraq, i ara es preparen per al 2010, per defensar-se de l´Iran amb el conte nuclear; novament, presurosos i preventius, sempre en legítima defensa i per a major glòria de la sobirania del món.

Comentarios
VALL DEL LLIERCA Cap Argelaguer: Sales de Llierca, Sant Jaume de Llierca, Montagut i Oix, Tortellà. VALL D'HOSTOLES Cap Les Planes d'Hostoles: Sant Feliu de Pallerols, Sant Aniol de Finestres. ÁMBIT DE BESALÚ Cap Besalú: Beuda, Maia de Montcal, Sant Ferriol. CONCA ALTA DEL FLUVIÁ Cap Olot: Castellfollit de la Roca, Les Preses, Riudaura, Sant Joan les Fonts, La Vall de Bianya, La Vall d´en Bas, Mieres, Santa Pau.

Comentarios(28) »

  1. Como método para consolidar la democracia.

    La ministra de la guerra no descarta enviar más tropas a Afganistán

    Agencias

    La ministra de Defensa, Carme Chacón (PSOE-PSC), aseguró ayer en Kabul, a donde llegó en visita sorpresa, que España está abierta a estudiar la posibilidad de enviar mas tropas a Afganistán "si la situación lo requiere", aunque precisó que los efectivos destacados en estos momentos son "los convenientes".

    "Si las condiciones de seguridad lo requieren, sería la primera en ir al Parlamento para pedir refuerzos", comentó antes de añadir que, de momento, la colaboración está centrada en garantizar la normalidad de las elecciones afganas que se celebrarán el próximo 20 de agosto.

    La ministra de la guerra llegó al aeropuerto de Kabul a las 16.30 hora local, iniciando así su visita de dos días a Afganistán, donde se reunirá con el presidente del país, Hamid Karzai, y con los ministros afganos de Defensa e Interior, Abdul Rahim y Mohammed Hanif respectivamente. Este viaje es el cuarto que realiza al país para apoyar al contingente español.

    Las elecciones, punto central de la visita.

    La visita se había mantenido en secreto hasta última hora por motivos de seguridad, dada la situación de inestabilidad que vive este país centro-asiático, ante la inminente convocatoria electoral, que tendrá lugar el próximo 20 de agosto 2009.

    Chacón trasladará al presidente afgano su deseo de que los comicios se desarrollen con normalidad y transparencia para posibilitar la consolidación democrática de las instituciones.
    ---
    VALL DEL LLIERCA Cap Argelaguer: Sales de Llierca, Sant Jaume de Llierca, Montagut i Oix, Tortellà. VALL D'HOSTOLES Cap Les Planes d'Hostoles: Sant Feliu de Pallerols, Sant Aniol de Finestres. ÁMBIT DE BESALÚ Cap Besalú: Beuda, Maia de Montcal, Sant Ferriol. CONCA ALTA DEL FLUVIÁ Cap Olot: Castellfollit de la Roca, Les Preses, Riudaura, Sant Joan les Fonts, La Vall de Bianya, La Vall d´en Bas, Mieres, Santa Pau.
    Asimismo, reiterará a Karzai el compromiso de España con la estabilización, la seguridad y la reconstrucción de Afganistán, y le recordará el esfuerzo que está realizando el Gobierno español en este sentido.
    ---

    La ministra de la guerra no descarta enviar más tropas a Afganistán | 29-07-2009 - 19:17:36 GMT 1 #

  2. Irak y Afganistán después de la era Bush, por Alberto Piris
    General de Artillería en la Reserva Diplomado de Estado Mayor :

    Introducción
    Probablemente la más grave y peligrosa herencia de la llamada “era Bush”, aparte de los numerosos
    y graves problemas de política interior que hoy afectan sobre todo a los ciudadanos de
    Estados Unidos, son los dos conflictos armados que todavía se desarrollan simultáneamente
    en Afganistán e Irak y cuyos antecedentes históricos y evolución hasta el momento actual no
    van a ser tratados aquí una vez más, por ser sobradamente conocidos por todos.

    Basta recordar que ambos conflictos han sido consecuencia de
    decisiones libremente adoptadas por el Gobierno de Estados Unidos
    y que los dos derivaron hacia situaciones no previstas por
    quienes los planificaron, dando muestras con ello de su incompetencia
    pero también de una soberbia que les impedía rectificar
    a tiempo, convencidos como estaban de su infalibilidad política
    y del aplastante poder militar de la principal superpotencia
    mundial. Fueron los agentes activos de esas decisiones los tres
    organizadores de ambos conflictos: Donald Rumsfeld, dirigiendo
    el Pentágono, brazo ejecutor de todas las decisiones, y desde la
    Casa Blanca el vicepresidente Dick Cheney, cerebro inspirador de
    las teorías adoptadas para la toma de decisiones, y el presidente
    Bush, en plena sintonía con ellos y responsable final de lo sucedido.
    El desarrollo de todo el proceso puso de manifiesto muy
    serios errores de juicio y valoración en ambos centros de poder
    y una clara voluntad de engaño y de sembrar confusión entre la
    opinión pública nacional e internacional, con evidentes intentos
    de engañar también a los Gobiernos de los países aliados, como
    se puso de manifiesto en las intervenciones ante el Consejo de
    Seguridad de Naciones Unidas del Secretario de Estado de Estados
    Unidos. Todo esto condujo, en último término, a la agravación
    y expansión territorial de las actividades terroristas, que era,
    precisamente, lo que se pretendía combatir y suprimir.
    Es también necesario tener presente que el origen de esta extensa
    y peligrosa conflictividad se halla en la respuesta que el
    Gobierno de Bush organizó para hacer frente a los atentados sufridos
    por Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. Ésta se
    alejó radicalmente de lo que hasta entonces habían sido los procedimientos
    habituales en los Estados democráticos y civilizados
    para hacer frente al terrorismo, basados en la acción conjunta
    de los instrumentos policiales, diplomáticos y económicos principalmente,
    en suma, medios todos ellos de carácter no exclusivamente
    militar. En lugar de ello, se decidió poner en práctica dos
    conceptos fraguados por los neocons que durante tanto tiempo
    han regido la política exterior de Estados Unidos: la “guerra preventiva”
    y la “guerra universal contra el terror”. Tanto el uno como
    el otro han mostrado que no solo vulneran muchos aspectos del
    derecho internacional y atacan las esencias básicas del respeto a
    los derechos humanos, e incluso las más elementales bases de la
    democracia, sino que resultan inútiles para afrontar el fenómeno
    del terrorismo moderno. Mucha sangre ha tenido que ser vertida
    para llegar a esta conclusión.
    Tras los antecedentes expuestos y sobre la situación así definida
    a grandes rasgos, se abatió la crisis económica y financiera que
    ha venido a complicar extremadamente la resolución de los problemas
    pendientes, fruto de la “era Bush”.

    Si esta crisis que está haciendo temblar los cimientos del sistema internacional de libre
    mercado es también o no una herencia de la citada era, es algo
    cuyos matices pueden ser discutidos, pero no hay duda de que
    viene a agravar, hasta extremos hoy todavía difíciles de determinar,
    la resolución de los dos conflictos que aquí se analizan.
    Así pues, dos fracasos notables, ambos de alcance mundial y
    cuyas causas principales están enraizadas en las decisiones políticas
    adoptadas por Estados Unidos en los últimos años, vienen
    a enturbiar el panorama internacional al comenzar el año 2009,
    coincidiendo con el nombramiento de un nuevo presidente de
    ese país. En torno a las peculiares características personales y
    previsibles intenciones políticas de Barack Obama se han suscitado
    grandes expectativas, en gran parte producto de la incertidumbre
    y el temor que aquejan a gran parte de la población
    mundial, y que solo el paso del tiempo podrá confirmar o negar.
    Al escribirse este comentario, en los últimos días de enero de
    2009, muchas de las expectativas citadas no pasan de ser meras
    suposiciones, mejor o peor documentadas y basadas en declaraciones
    de intenciones o en el análisis, a menudo más voluntarista
    que real, de diversas opiniones previas del actual presidente.
    Estableciendo el marco geopolítico del problema
    Para valorar en su justa medida la importancia de los dos conflictos
    objeto de este análisis, convendría empezar por tomar la
    necesaria perspectiva geopolítica, cosa que el lector puede hacer
    sin más que abrir su atlas y examinar un mapa de la zona. Imagine
    una línea trazada desde Kabul a Bagdad, las capitales de
    los dos países objeto de este estudio. Esta espina dorsal de la
    conflictividad, de poco más de 2000 km de longitud, constituye
    el eje de un conglomerado de países que, desde Turquía hasta
    la frontera occidental china, y desde el mar Caspio hasta el mar
    Arábigo, tienen unas características comunes que probablemente
    encierran en sí mismas la más grave potencialidad conflictiva de
    todo el mundo.
    Casi todos ellos están interrelacionados por factores étnicos, religiosos,
    estratégicos, económicos y políticos, si bien los grados
    de interconexión varían mucho de unos a otros. Aunque este
    análisis versa sobre Irak y Afganistán, es imposible eludir la presencia
    y la actividad de otros Estados. No se puede olvidar Irán,
    único Estado que tiene fronteras comunes con ambos países, y de
    ahí su gran importancia para cualquier esfuerzo de resolución de
    los conflictos descritos en estas líneas.

    Pero es necesario, además, tener en cuenta a otros Estados fronterizos
    con los dos estudiados. Es imposible ignorar, por una parte,
    los países más inmediatos al conflicto palestino-israelí (Siria,
    Jordania, Líbano, Israel, Egipto y Turquía), conflicto que tanta importancia
    ejerce sobre muchos pueblos de esta zona. En el extremo
    oriental del eje analizado, se encuentra Pakistán, país fuertemente
    implicado en el conflicto afgano y a través del cual la India
    también se hace presente en la zona estudiada, a consecuencia
    de los contenciosos que enfrentan a ambos, En el norte del eje ya
    citado hay que prestar atención a las antiguas repúblicas soviéticas
    del centro de Asia, fronterizas con Afganistán (Turkmenistán,
    Uzbekistán y Tayikistán), a través de las cuales también China se
    convierte en elemento de influencia, a la que tampoco Rusia es
    ajena, por razones económicas, culturales e históricas. Por último,
    en el segmento meridional de la zona, son los países de la
    península Arábiga (principalmente Arabia Saudita, Kuwait y los
    Emiratos Árabes Unidos) los que completan el cuadro a considerar,
    y cuya aportación principal a la conflictividad reside en sus
    abundantes recursos primarios energéticos. El lector observará
    que el rompecabezas así configurado es cualquier cosa menos
    simple, y afecta en mayor o menor grado, pero de modo geográficamente
    inmediato, a casi una veintena de países.
    Como consecuencia de todo lo anterior es fácil entender que
    analizar la conflictividad en Afganistán e Irak, lo que es el objeto
    principal de este estudio, no puede hacerse aislando quirúrgicamente
    ambos países del entorno geopolítico al que pertenecen.
    Pero en aras a una mejor inteligibilidad y claridad se intentará
    limitar las consideraciones aquí desarrolladas a los dos países
    enunciados.

    Los factores básicos del conflicto:
    el pasado colonial, los yacimientos de hidrocarburos
    y la religión
    Los factores más influyentes en la conflictiva situación que aquí
    se analiza son varios. Pero cabe simplificar la cuestión limitándolos
    a tres, que son los que concentran en sí mismos el principal
    origen de la conflictividad en la zona.
    Muchos de los países considerados son construcciones artificiales
    procedentes de la época colonial, delimitados por fronteras
    étnicamente incoherentes, poblados por pueblos distintos, cuando
    no enfrentados entre sí, y con tradiciones y representaciones
    míticas de base histórica enraizadas en hostilidades seculares.

    Las lealtades al clan o a la tribu son a menudo más sólidas y vinculantes
    que cualquier sentido de Estado, nación o patria. Cabe
    decir lo mismo de las lealtades personales al señor de la guerra
    o al jefe nato de la ciudad o de la zona, que es quien posee el
    verdadero poder que afecta a la vida de cada persona o de cada
    familia, lejos y a veces en oposición al poder político formalmente
    establecido en la capital del Estado. La exportación a estos
    países, durante los siglos XIX y XX, de una pretendida civilización
    occidental, que incluía las imprescindibles esencias democráticas,
    se reveló en último término como una farsa que ocultaba su
    verdadera finalidad: la explotación de los recursos naturales de
    los países colonizados y el afianzamiento de los principios imperiales
    de las potencias colonizadoras que pugnaban por repartirse
    los territorios no soberanos del planeta.
    La lengua, las costumbres y la religión, así como la interpretación,
    a menudo falseada y forzada, del pasado histórico de los
    pueblos, son los verdaderos motivos de cohesión que movilizan
    a los grupos sociales aquí considerados y les hacen empuñar las
    armas cuando así lo estiman los dirigentes de turno. Por esto, el
    principal elemento común a los dos países aquí considerados,
    extensible a otros de la misma región geográfica, es el que conforman
    las secuelas más perniciosas de su pasado colonial. Salvo
    en casos muy excepcionales, la negativa herencia de la época colonial
    está siempre en el origen de muchos de los conflictos que
    hoy preocupan a la humanidad.
    Otros dos factores presentes en esta región son sus vastos recursos
    energéticos de hidrocarburos líquidos o gaseosos, y el
    resurgimiento del islamismo político que, aunque no afecten por
    igual a todos los países en ella incluidos, ejercen una influencia
    generalizada sobre todos ellos.
    Que los recursos energéticos existentes en la zona considerada
    son una prioridad de muy alto nivel para las potencias occidentales
    (las que participaron en las invasiones iniciales de Irak y de
    Afganistán, y siguen cooperando en las posteriores intervenciones,
    tanto “humanitarias” como militares) es algo que hasta la
    OTAN ha tenido que reconocer públicamente. Como hizo en junio
    de 2007 su Secretario General al declarar que “las tropas de la
    OTAN tienen que cuidar los oleoductos que transportan petróleo
    y gas hacia Occidente”, añadiendo que es preciso también cuidar
    las rutas marítimas utilizadas por los petroleros que abastecen a
    Europa, Japón y Estados Unidos, principalmente. Se sugiere ahora
    que el lector abra su atlas en la página donde se representan los
    yacimientos de hidrocarburos en esta zona: se desplegará ante
    sus ojos, con la más deslumbrante claridad, la representación
    cartográfica de la situación geoestratégica donde reside el núcleo
    esencial de todos los conflictos de Oriente Medio. Y no solo éstos;
    el descubrimiento de nuevos yacimientos en África y otras zonas
    implica forzosamente la extensión de la conflictividad, aunque
    esta cuestión no sea el objeto del presente análisis.
    Pudiera pensarse que las cuestiones petrolíferas afectarían principalmente
    a Irak, que posee abundantes yacimientos, lo que no
    ocurre en Afganistán. Pero tampoco este país está exento de sufrir
    las consecuencias de los problemas derivados del suministro
    de energía mediante los hidrocarburos, porque constituye una
    vía natural para el paso de los oleoductos o gaseoductos. Así sucede
    con el proyecto TAPI, financiado por el Banco Asiático para
    el Desarrollo. Se trata del gaseoducto que transportará los abundantes
    recursos energéticos procedentes del mar Caspio, desde
    Turkmenistán hacia los puertos de Pakistán y la India abiertos
    al mar Arábigo, atravesando Afganistán. De ese modo los recursos
    energéticos propios de la zona podrán llegar a los usuarios
    occidentales, soslayando a Rusia y evitando también atravesar
    Irán. El trazado de esta conducción, aprobado desde 2002 y cuya
    construcción está retrasada a causa de la situación que se vive
    en el territorio afgano, marcará uno de los nuevos ejes de conflictividad,
    del mismo modo como lo viene haciendo el que, en el
    extremo occidental de la zona, arranca en el mar Caspio y, atravesando
    los países caucásicos, conduce el petróleo hasta Turquía
    y de ahí a Europa y a Occidente.
    Si el suministro de la energía de los combustibles fósiles al
    mundo desarrollado afecta a ambos países considerados en este
    análisis, también es común para los dos el factor religioso. Pudo
    pensarse que el fanatismo que estuvo en el origen de los atentados
    del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos era un
    producto sembrado y cultivado en Afganistán, lo que se utilizó
    para explicar el comienzo de la “guerra contra el terror” orientada
    contra este país. Podría también discutirse sobre el nacimiento
    del terrorismo relacionado con Afganistán y su relación con la
    anterior ocupación soviética del país, así como los esfuerzos de
    las potencias occidentales para ponerle fin, hasta el punto de
    que en el nacimiento de Al Qaeda y en la promoción de algunos
    de sus principales dirigentes tuvieron gran influencia las intervenciones
    de Estados Unidos y otras potencias occidentales para
    armar, organizar y apoyar a los movimientos de resistencia frente
    al ocupante soviético, que luego se transformaron en la pesadilla
    a combatir.

    Pero siendo esto así, fue la invasión de Irak, decidida unilateralmente
    por Estados Unidos —y considerada unánimemente
    por muchos analistas como el más grave error estratégico de la
    era Bus— la que en realidad llevó a este país a convertirse en el
    verdadero campo de aprendizaje y prácticas de casi todas las organizaciones
    terroristas de raíz islámica. Así pues, tanto en Iraq
    como en Afganistán, el tercero de los factores comunes que constituyen
    la problemática de la zona es precisamente el profundo
    y creciente arraigo de los conceptos religiosos del islam en sus
    más extremadas manifestaciones de violencia y guerra santa.

    La influencia de Estados Unidos
    Con el nombramiento del nuevo presidente de Estados Unidos
    se abre un periodo de incertidumbre sobre cuál será la política
    que Barack Obama acabará aplicando en Irak y en Afganistán.
    Esta incertidumbre se debe a la distancia que el necesario pragmatismo
    de la política real, cuando se alcanza el poder, hace
    aparecer entre los mensajes de intenciones y los hechos llevados
    a la práctica. Solo el transcurso del tiempo permitirá definir con
    más precisión cuál es el rumbo que la política exterior de Estados
    Unidos va a tomar en ambos países.
    Pero es evidente que las intenciones expresadas por Obama en
    el periodo electoral y en las semanas en las que ha ejercido de
    “presidente electo” abren alguna puerta a la esperanza. Su intención
    de establecer contactos con lo que hasta ahora, en la
    época de Bush, era tenido como “el enemigo” ha sido un tema
    dominante en su campaña electoral. De ese modo, al hacer avanzar
    hacia un primer plano la acción diplomática, sobre la hasta
    ahora casi única y habitual acción militar, se vuelve a encarrilar
    el tren de la política exterior de Estados Unidos sobre unas vías
    más racionales y acordes con el derecho internacional. Si existe el
    convencimiento de que la violencia no resuelve a largo plazo casi
    ningún problema y de que es preciso plantear estrategias para la
    paz, por encima de las tácticas que solo permiten ganar guerras,
    se habrá avanzado un gran paso alejándose de la nefasta política
    que siguió Bush en los dos mandatos de su presidencia.
    La manera en que Obama ha expresado en varias ocasiones su
    enfoque sobre Irak y Afganistán no deja lugar a dudas. Esquemáticamente,
    podría decirse que consiste en “devolver al pueblo
    iraquí el ejercicio de su soberanía y concluir la guerra de Afganistán”,
    utilizando sus propias palabras. Pero si se trata de aclarar
    el modo de alcanzar ambos objetivos es cuando surgen dudas y
    aparecen las imprecisiones. Incluso es significativa la diferencia
    con la que se aborda la solución en uno y otro país: en Afganistán
    parece más lejano que en Irak el objetivo de devolver al pueblo
    su soberanía y solo se piensa, por el momento, en concluir la
    conflictividad bélica.

    El futuro de Estados Unidos en Irak
    Son varias las opciones enfrentadas respecto al retorno a la normalidad
    en Irak y no será fácil adoptar una decisión al respecto.
    Cabe retirar, en un plazo probablemente superior al que Obama
    ha venido refiriéndose, la mayoría del contingente militar desplegado
    en Irak. Podrá, incluso, conservarse un sistema de bases
    que pasen lo más desapercibidas que sea posible (como Estados
    Unidos hace en muchos otros países, incluido España), pero es
    difícil que Washington se atreva a abandonar completamente una
    posición tan estratégica en relación con los campos petrolíferos
    de la zona y frente a países hasta ahora tenidos como hostiles
    (Irán, Siria) o que en el futuro pueden serlo (China, Pakistán). Incluso
    las exageradas dimensiones de la nueva legación de EEUU
    en Bagdad, recientemente inaugurada —la mayor embajada estadounidense
    hoy existente— anuncia un interés que no parece
    depender exclusivamente del ocupante de la Casa Blanca en cada
    momento, sino de los más profundos intereses nacionales, materializados
    por las grandes corporaciones que no desean dejar el
    control de los abastecimientos de los crudos petrolíferos al azar
    de las vicisitudes políticas de un país inestable, interiormente
    heterogéneo y fuertemente influenciable por los acontecimientos
    que puedan tener lugar en esa zona del planeta. En suma: no es
    solo Obama quien ha de decidir al respecto, sino el poder que en
    Estados Unidos nunca cambia tras una elección: el de los conglomerados
    financieros e industriales.
    Pero existen problemas de índole militar que Obama no podrá
    soslayar fácilmente. Veamos un caso concreto. Según informaciones
    oficiales del Pentágono, se puede llegar a la conclusión de
    que si los vehículos militares que Estados Unidos tiene desplegados
    en Irak se alinearan en una columna, con sus parachoques en
    contacto, ocuparían el espacio que hay entre Madrid y Varsovia;
    y si desfilaran en columna a unos 50 km/h, con los intervalos requeridos,
    se necesitarían dos meses y medio para verlos pasar a
    todos. Sirva esto de ejemplo para valorar lo que en términos técnicos
    se denomina la “cola logística” inherente a cualquier operación
    militar, es decir, lo que hay detrás de cada combatiente para
    que éste pueda operar.
    En Irak, esa cola ha alcanzado proporciones inconcebibles. Por
    cada soldado en la línea de combate (esto es, desplegado en
    patrulla por cualquier lugar de Iraq) existen unos cuantos soldados
    más en lo que pudiera llamarse retaguardia (servicios, municionamiento,
    mantenimiento de equipos y material, comunicaciones,
    sanidad, administración, etc.). Pero todavía hay muchas más
    cosas, no solo soldados en misiones de combate o de apoyo al
    combate. Existen varias bases militares, de enormes dimensiones,
    que contienen verdaderas ciudades, con sus supermercados,
    gimnasios, tiendas de comida rápida, semáforos que regulan el
    tráfico, centrales eléctricas, oficinas de correos, campos de golf y
    de tenis, restaurantes de todo tipo. Entre ellas también hay bases
    aéreas, con sus servicios aeroportuarios, de reparación y mantenimiento
    de aeronaves, centrales eléctricas, plantas hidráulicas,
    hospitales, o residencias para militares de distintas categorías.
    Estos datos y otros más precisos y detallados tendría en la mente
    el Presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor de Estados Unidos,
    el almirante Michael G. Mullen, cuando en una conferencia
    de prensa en el Pentágono, según informaba Washington Post el
    17 de noviembre de 2008, declaró que “retirar todas las fuerzas
    [desplegadas en Irak] llevaría dos o tres años”. Especificó: “Tenemos
    150.000 soldados ahora en Irak. Muchas bases. Muchísimo
    material allí desplegado”. Precisó, además, que cualquier operación
    de retirada estaría condicionada por el nivel de seguridad en
    cada zona, añadiendo que, por el momento, esto no sería posible
    ni en Bagdad ni en Mosul, donde un cambio de responsabilidades
    entre las fuerzas de Estados Unidos y el incipiente ejercito iraquí
    implicaría muy graves dificultades. Es significativa, también, su
    toma de posición respecto a la nueva administración de Estados
    Unidos: “El presidente electo, Obama, ya ha dicho que recabaría
    mi asesoramiento y el de la Junta de Jefes de Estado Mayor, antes
    de tomar ninguna decisión. Y yo estoy esperando ese encuentro
    para discutir con él la cuestión”. Por el momento, celebrada la reunión
    a finales de enero de 2009, no hay novedades al respecto.
    He aquí, pues, el primer escollo que va a amenazar la singladura
    de Obama en cuanto quiera poner en marcha sus planes respecto
    a Irak. Si persiste en la idea de retirar dos brigadas de combate al
    mes, algunos analistas de Estados Unidos temen que se produzca
    un enfrentamiento entre la cúpula militar y el presidente. Entre
    la política prevista por éste, que pone la prioridad en los superiores
    intereses del Estado, según él los concibe, y las exigencias
    militares de una operación que ya está en marcha y que tiene sus
    propios requerimientos en lo relativo a la seguridad y a las condiciones
    logísticas.

    Aunque es imposible que se repitan las tensiones
    que tuvo que afrontar Truman cuando en 1951 destituyó
    al mítico general Douglas MacArthur, no es difícil imaginar que
    Obama, aprovechando el inmenso apoyo popular conseguido con
    su designación, tenga que actuar con fina discreción pero con
    inalterable firmeza para remodelar el alto mando militar que hereda
    de Bush, a fin de poder llevar a la práctica sus planes sobre
    Irak, si se quiere cumplir con lo manifestado al respecto durante
    la campaña electoral.
    Cada país tiene su forma de hacer la guerra, lo que depende sobre
    todo de su cultura popular. Si forma parte del sentimiento
    popular español el hecho, comprobado por la realidad histórica
    de nuestro país, de que un magrebí combate hasta la muerte
    con solo un puñado de dátiles en la chilaba, por el contrario,
    un soldado estadounidense necesita disponer de su máquina de
    cocacolas y sus letrinas portátiles, y el Burger King esperando
    en la base, dotada de todo tipo de comodidades. El “muchísimo
    material” que citaba el almirante Mullen, y que constituye un lastre
    para planificar la salida de Irak, incluye también todo esto y
    representa una carga logística de inimaginables proporciones.
    Además, no hay que olvidar que, a pesar de la ola de optimismo
    que ha desencadenado la llegada de Obama a la Casa Blanca, el
    fracaso de Vietnam sigue condicionando la mentalidad de muchos
    veteranos que aún ejercen poder e influencia en distintos
    sectores sociales. Nadie en EEUU desearía volver a contemplar las
    vergonzosas escenas de la retirada de Vietnam en 1975, abandonando
    bases, armas, material y pertrechos, quemando a última
    hora documentos secretos en la embajada de Saigón y escapando
    por la terraza en unos helicópteros desde los que se veía ya la
    llegada de las tropas del Vietcong.
    La desafortunada herencia que en Irak ha dejado Bush a su sucesor
    va a obligar a éste a tomar decisiones difíciles. Ahora es probable
    que desde la oposición algunos exijan austeridad y eficacia
    al nuevo presidente, olvidando a quien despilfarró los recursos
    de la nación en una aventura militar mal concebida y peor ejecutada,
    que ha creado una situación de muy compleja resolución.
    Obama requerirá toda la habilidad, paciencia y energía que pueden
    y deben exigirse a quien maneja el timón de la, hoy por hoy,
    nación más poderosa del planeta.

    El peliagudo problema de Afganistán
    La evolución de la situación en Afganistán puede ser más peligrosa
    que la de Irak. Si se atiende la demanda del Pentágono de reforzar
    los efectivos militares de Estados Unidos y de otros países
    en la lucha contra la insurgencia talibana, los problemas pueden
    multiplicarse en grado sumo.

    No es inútil recordar la Historia reciente. Durante la década de
    los años ochenta del pasado siglo, el Gobierno de Reagan apoyó
    la actividad de los muyahidines afganos frente a las tropas soviéticas
    de ocupación, no solo mediante ayuda militar material
    sino también suscitando entre el pueblo afgano la idea de que la
    invasión de Afganistán por los ejércitos de un país laico y secularizado
    era un ataque demoledor contra su religión y su cultura.
    Moscú hubo de abandonar Afganistán a pesar del numeroso y
    potente contingente militar allí desplegado (superior al que actualmente
    opera bajo control de la OTAN), que incluía soldados
    de las repúblicas soviéticas vecinas pertenecientes a los mismos
    grupos étnicos que resistían en Afganistán y conocedores, por
    tanto, de las peculiaridades culturales del país ocupado., Tampoco
    pudo beneficiarse de la ventaja de unas cortas y seguras líneas
    de comunicación para el abastecimiento logístico de la guerra, al
    tener Afganistán fronteras comunes con la URSS.
    Al preparar este comentario, se publican informes relativos a
    que el abastecimiento militar a las fuerzas de ocupación en
    Afganistán, que se realiza principalmente a través de Pakistán,
    se empieza a considerar inseguro, dada la inestabilidad de este
    país. El mando territorial de Estados Unidos está trabajando en la
    preparación de una nueva ruta de aprovisionamientos a través de
    Rusia y las repúblicas centroasiáticas. No es del gusto de Estados
    Unidos depender de la benevolencia de Moscú para alimentar la
    guerra en Afganistán, pero esto es un índice de la dificultad que
    presenta el mantenimiento de las operaciones militares en Afganistán
    en la actual coyuntura.
    No es fácil creer que Obama triunfe allí donde la Historia ha
    mostrado que todos los invasores, desde Alejandro Magno,
    han encontrado el muro final que detuvo sus penetraciones. Es
    interesante constatar, como escribe el historiador Gary Leupp
    (Leupp, 2008) que el gran desastre británico de 1878-81 se debió
    a cuatro “errores”: (1) ocupar el territorio afgano por tropas
    extranjeras; (2) situar en el poder a un dirigente impopular; (3)
    actuar de modo cruel contra los enemigos locales; y (4) apoyar
    muy poco generosamente a los aliados locales. Según algunos
    analistas locales, los cuatro se están repitiendo en la actualidad
    con la intervención de la OTAN y de Estados Unidos en su guerra
    contra los talibanes.

    El ya citado almirante Mullen, declaró en octubre de 2008 que
    la situación en Afganistán no tenía visos de mejorar y que las
    tendencias observadas hasta entonces indicaban que, con toda
    probabilidad, empeoraría a lo largo de 2009. Con esto, el almirante
    no hacía sino confirmar los datos de un informe de los
    servicios de inteligencia de Estados Unidos en el que se decía
    que “Afganistán se halla en una espiral descendente” y se duda
    de que el Gobierno de Karzai pueda frenar el continuado auge de
    los talibanes.
    No son sólo los militares y las agencias de inteligencia los que
    acusaban tan hondo pesimismo. La prensa francesa se hizo eco
    de un mensaje enviado a principios de septiembre de 2008 por
    sus servicios diplomáticos, en el que se reflejaban las opiniones
    del embajador británico en Kabul. Éste creía que “la situación actual
    es mala, la seguridad empeora, lo mismo que la corrupción,
    y el Gobierno [afgano] ha perdido toda credibilidad”. Añadía que
    “la presencia militar de la coalición es parte del problema, no su
    solución”, puesto que los ejércitos de ocupación sostienen un
    régimen político que, sin ellos, sucumbiría rápidamente, por lo
    que se viene retrasando la deseable salida de la crisis. Afirmaba
    que el refuerzo militar anunciado por Estados Unidos tendría un
    efecto negativo, pues “nos identificará más como una fuerza de
    ocupación y aumentará el número de objetivos vulnerables”.
    El citado embajador sugirió que, en un plazo de cinco a diez
    años, la única solución realista sería “establecer una dictadura
    aceptable”, y que habría que “empezar a pensar en preparar a
    la opinión pública en ese sentido”. El informe filtrado expresaba
    también que “nosotros [los británicos] deseamos contribuir a una
    estrategia triunfadora, no perdedora” y concluía afirmando que
    “la actual estrategia de Estados Unidos está abocada al fracaso”.
    Aparte del natural conflicto diplomático que supuso la filtración
    de esas opiniones, con los consiguientes desmentidos y matizaciones,
    la imagen reflejada a través de los medios diplomáticos
    no era menos desalentadora que la que transmitían los mandos
    militares y los servicios de inteligencia.
    No sólo se sumaron los diplomáticos al pesimismo que producía
    observar la situación afgana. Los ministros de Defensa de la
    OTAN, reunidos en Budapest en octubre de 2008, no mostraron
    mejores ánimos, aunque sus fórmulas de salvación no iban en el
    mismo sentido que las propuestas por la diplomacia. El secretario
    de Defensa de Estados Unidos propuso entonces reforzar la acción
    militar, aunque se veía obligado a reconocer que las actividades
    no militares necesitaban mayor atención y coordinación con
    aquélla. Las tres líneas de acción que propuso fueron: acelerar
    la formación del ejército afgano, aumentar la ayuda civil al desarrollo
    y reforzar la lucha contra el narcotráfico, que según varias
    estimaciones constituye el 50% de la economía del país.
    Que algo hay que hacer, distinto de lo hecho hasta ahora, es más
    que evidente. Pero el peligro de elegir caminos equivocados
    también lo es. Se alzaron voces en Washington pidiendo que Estados
    Unidos armase a algunas milicias tribales en aquellas zonas donde
    los talibanes se han reforzado y en las que se considera que
    ni la policía ni el ejército afgano son eficaces. Convendría que
    quienes proponen esta solución recordasen que fue el Gobierno
    de Estados Unidos el que, con análogo modo de razonar, armó
    y asesoró a los talibanes (y a lo que luego sería Al Qaeda) con
    el fin de expulsar de Afganistán a la Unión Soviética. El nefasto
    resultado final de tan errónea estrategia está hoy bien a la vista
    para todos.
    Otra aparente solución de muy inciertos resultados sería la patrocinada
    por algunos sectores de Estados Unidos, la ONU y la
    Unión Europea, consistente en hacer participar a los talibanes
    en el Gobierno de Kabul, si, además, esto se combina con la
    propuesta, más arriba citada, de instaurar en el país un régimen
    dictatorial “aceptable”, lo que parece contar con un número creciente
    de adeptos. La larga historia de las dictaduras “amistosas”
    —desde la Indonesia del general Suharto o la Nicaragua de Somoza,
    pasando por el Pakistán de Musharraf— no permite albergar
    grandes esperanzas sobre el resultado final de esta fórmula tan
    desacreditada. Es cierto que no resultaría difícil —con la inestimable
    ayuda de la CIA— establecer en cualquier país un régimen
    dictatorial para salir de una crítica encrucijada política; pero lo
    verdaderamente difícil es superar después ese régimen dictatorial,
    avanzando hacia formas políticas más apropiadas, sin que
    esto implique nuevos derramamientos de sangre y un aumento
    de la inestabilidad política, que suele extenderse a otros países
    de la zona, cuando no a todo el planeta.

    La llegada de Obama a la Casa Blanca
    Para concluir este análisis parece adecuado pulsar la opinión pública
    en los dos países considerados, en relación con la llegada
    de Obama a la Casa Blanca y las distintas perspectivas que este
    hecho lleva consigo. Para ello, se puede recurrir a los profesionales
    nativos de la acreditada organización IWPR (Institute for War
    and Peace Reporting) que siguen de cerca las realidades de ambos
    países y que durante la semana posterior al nombramiento
    de Obama han acometido esta tarea.
    A caballo entre Washington y su país de origen, el periodista iraquí
    Bassam Sebti (Sebti, 2009) manifestaba, en su informe del 21
    de enero para el citado Instituto, la esperanza de que el Gobierno
    de Estados Unidos, citando la página web de Obama, “establecerá
    contactos con elementos representativos de todos los niveles de
    la sociedad iraquí, dentro y fuera del Gobierno, para comprometerse
    en el reparto de los ingresos por la venta del petróleo, en
    la equitativa provisión de servicios [a todos los grupos étnicos],
    en la organización del federalismo, en el estatus de los territorios
    disputados, la celebración de nuevas elecciones, la ayuda a los
    iraquíes desplazados y la reforma de la fuerzas de seguridad”.
    Expresaba su alivio al saber que Obama no considera que el fin
    de la guerra en Irak signifique el fin de la ayuda al país, porque
    “los iraquíes consideran a Obama como alguien que puede sacarles
    de un oscuro túnel”. Pero a la vez opina que si los actuales
    políticos iraquíes no aprenden la lección, deberán ser las urnas
    los que procedan a su relevo y no la violencia.
    Es opinión extendida en la sociedad iraquí que se precisa una
    presión exterior —que nadie duda que debería proceder de Estados
    Unidos—- para reconciliar entre sí a los distintos líderes políticos
    del país, en lo que coincide con algunas manifestaciones de
    Obama en el mismo sentido, como única vía utilizable para que
    Estados Unidos e Irak, actuando de manera coordinada, lleguen a
    poner fin al conflicto.
    Por su parte, los informadores del IWPR que trabajan en Kabul
    (MacKenzie y Nasim, 2009) analizan los primeros días de Obama
    en la Casa Blanca en un tono muy distinto y no dudan en afirmar
    que el presidente Karzai no va a encontrar un fácil camino en la
    nueva situación. No son pocos los afganos que ven en el nombre
    completo de Obama (Barack Hussein Obama) resonancias islámicas
    y en ello basan su esperanza de que el nuevo presidente de
    Estados Unidos comprenda mejor que su antecesor los problemas
    que afrontan. Por el contrario, Hamed Karzai no olvida que Hillary
    Clinton, ya designada por Obama como Secretaria de Estado, afirmó
    ante el Senado que “Afganistán es un narco-Estado] aquejado
    de una limitada capacidad y con una corrupción generalizada”.
    Tampoco Obama ha manifestado mucha simpatía por los actuales
    gobernantes de Kabul. En unas declaraciones a la CNN el verano
    pasado, manifestó que el Gobierno de Karzai “está encerrado en
    el búnker y no ha contribuido a organizar Afganistán ni sus órganos
    de gobierno, el poder judicial y la policía, a fin de obtener la
    confianza de su pueblo”.
    Muchos afganos intuyen que si Obama apoya al Gobierno de Kabul,
    éste obtendrá recursos financieros y poder ejecutivo; pero si
    Washington abandona a Karzai, los votantes también cambiarán
    de opción y un nuevo presidente, en cuya elección EstadosUnidos
    (USA) dos tendrá mucha influencia, se hará con el poder en las próximas
    elecciones a celebrar en 2009.

    Referencias bibliográficas
    Leupp, G. (2008) “Obama and the Graveyard of Empires, en Counterpunch,
    26-28 diciembre 2008. Disponible en < http://www.counterpunch.org/
    leupp12262008.html>. Consultado el 6 de marzo de 2009.
    MacKenzie, J. y A. Nasim “Obama Bad News For Karzai?”, en Afghan Recovery
    Report, nº 309, 20 de enero de 2009, Kabul, IWPR. Disponible en < http://
    www.iwpr.net/?p=arr&s=f&o=349320&apc_state=heniarr200901>.
    Septi, B. (2009) “What Obama means for Iraq” en Iraqi Crisis Report,
    nº 281, 20 de enero de 2009, Washington, IWPR. Disponible en
    . Consultado el
    6 de marzo de 2009.

    Irak y Afganistán después de la era Bush | 29-07-2009 - 19:29:53 GMT 1 #

  3. Déficit público y armas

    Miquel Gonzalez

    El déficit público español, según las previsiones, llegará este año a cotas bastante altas. Concretamente se espera que se llegue al 6% a finales de año, el doble de lo permitido por la Unión Europea.

    Este incremento del déficit ha ocurrido por dos razones fundamentalmente: las medidas anti-crisis llevadas a cabo por el gobierno y por el desequilibrio de las cuentas de la Seguridad Social causadas por el aumento del paro.

    Los déficits públicos en tiempos de crisis económica son totalmente justificables e incluso recomendables. Su objetivo principal en este contexto es frenar el aumento del paro y crear las condiciones idóneas porque una vez acabada la crisis, se salga reforzado.

    Esto que es tan sencillo de entender, en la práctica, nuestro gobierno, a pesar de la infinidad de asesores que posee, parece no acabarlo de asimilar. Y sólo hace falta echar un vistazo a lo que hace el Ministerio de Defensa por poner en evidencia este hecho.

    En 2005 el Ministerio de Defensa compró 43 mísiles Taurus a Alemania por valor de 59,2 millones de euros. Con este pedido, pues, España pasaba a formar parte del exclusivo club de países que posee mísiles de crucero. Este misil, uno de los más caros de las fuerzas armadas, es lanzado en pleno vuelo por un avión F-18 o un EF-2000 sin que pueda ser interceptado. Y es que el Taurus vuela a 1.000 kilómetros por hora, a 30 metros de altura, y puede llegar a hacer impacto sobre un objetivo situado a 350 kilómetros de distancia. No es de extrañar, pues, que se haya convertido en un “orgullo” para el ejército español.

    Además, este año, en plena crisis se ha decidido ir a hacer unas sesiones de entrenamiento con el susodicho misil. Y como en Europa no hay un campo lo suficientemente grande como por hacer las pruebas pertinentes, el ejército se ha desplazado hasta un campo de tiro situado en Sur África. Han hecho falta, además de cuatro aviones de guerra encargados de lanzar los mísiles, aviones de aprovisionamiento en vuelo, de transporte y de búsqueda y salvamento. En total se han gastado 6.599.846 euros en la operación.

    Ni comprar mísiles Taurus ni mucho menos ir a hacer pruebas con ellos nos ayudan a frenar el paro ni a crear las condiciones óptimas para salir de la crisis. En cambio, sí representan un coste que sale de las arcas públicas que, teóricamente, tendría que ir dirigido a satisfacer las necesidades de la población. Entonces nos deberíamos preguntar: qué necesidad colectiva satisface un misil capaz de perforar blindajes y escudos como si fueran mantequilla? La ciudadanía, especialmente la que se encuentra en situación precaria, quiere tener sus necesidades básicas garantizadas y en este sentido el gasto militar no ayuda a cubrirlas. El déficit público no es ni bueno ni malo per se, todo depende del tipo de proyectos en los cuales se haya invertido este dinero.
    ---
    Argelaguer, Sales de Llierca, Sant Jaume de Llierca, Montagut i Oix, Tortellà, Les Planes d'Hostoles, Sant Feliu de Pallerols, Sant Aniol de Finestres, Besalú, Beuda, Maià de Montcal, Sant Ferriol, Olot, Castellfollit de la Roca, Les Preses, Riudaura, Sant Joan les Fonts, La Vall de Bianya, La Vall d´en Bas, Mieres, Santa Pau Garrotxa Girona Lleida Tarragona Barcelona Catalunya Espanya

    Déficit público y armas | 30-07-2009 - 07:16:05 GMT 1 #

  4. España Afganistán tropas

    El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se mostró dispuesto a aumentar los efectivos militares que su país tiene desplegados en Afganistán, durante una entrevista que publica hoy el diario The New York Times en su edición digital. "Siempre hemos estado dispuestos a proporcionar tropas adicionales para apoyar las elecciones, tal como lo estamos haciendo ahora", señaló Zapatero en una entrevista concedida el miércoles a ese medio en Madrid.

    España tiene desplegados en Afganistán 800 soldados, ubicados en las provincias Herat (noroeste) y de Badghis. Además, a mediados de julio envió un contingente adicional de 450 soldados para velar por la seguridad de esas próximas elecciones presidenciales afganas. "Creo que están trabajando en una zona, en la que su contribución es reconocida de forma positiva, y estaremos dispuestos a mantener nuestros esfuerzos en el futuro si se requiere", dijo Zapatero a ese medio.
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    España Afganistán tropas | 30-07-2009 - 07:24:39 GMT 1 #

  5. ¿Pertenece España a los militares?

    Colectivo Utopia Contagiosa

    Antes se solía decir que España éramos todos (con la sana intención de recaudar solidariamente los impuestos al contribuyente). En nuestra opinión puede que España seamos todos, pero todos somos del Ejército. Los datos vienen a continuación y las fuentes son de toda fiabilidad (el propio gobierno y los militares). Sabemos que queda mucho oculto en este listado inicial que os ofrecemos. No hemos podido encontrar, por ejemplo, el listado de acuartelamientos por provincias y ello elevaría en mucho metros cuadrados y en muchas edificaciones los inmuebles del Ministerio de Defensa. ¿Por qué no se publicitan estos datos? ¿Hay algo que ocultar? No creemos que así sea porque sólo con la punta del iceberg que os ofrecemos a continuación queda claro quién manda en España a nivel de infraestructuras.

    El ejército cuenta con una cuantiosa red de infraestructuras que lo convierte en el principal terrateniente del estado. Entre otros cuenta con las instalaciones de los cuarteles militares, instalaciones de comunicaciones, pistas de aviación, carreteras, ferrocarriles, campos de entrenamiento y tiro, centros de investigación, de vigilancia, bases en diversos territorios y en territorios fuera de España, centros tecnológicos y de investigación, centros de cría caballar, hospitales, aeropuertos, puertos militares, e incluso islas y cementerios, etc. Una amplia información se puede encontrar en la siguiente noticia de Ecodiario: “Defensa cuenta con 11 millones de m2 para su enajenación”, del 23/11/2008. En la noticia se cuenta que desde 2004 hasta 2008, el Ministerio de Defensa ha vendido unos 9,3 millones de metros cuadrados de terrenos militares. Otra fuente para contrastar las posesiones sin límite del Ministerio de Defensa es el Ministerio de Vivienda que nos habla de 28 convenios desde 2004 a 2007.

    Esta política de obtención de dinero líquido mediante las desamortizaciones tiene mucha tradición. Ya en tiempos (1997) del ministro Serra del Partido Popular el diario EL PAÍS titulaba “La tercera desamortización” en la que explicaba que eran más de 1.500 millones de metros cuadrados de superficie, de los que 13,4 millones corresponden a edificios los terrenos que querían enajenar los militares. También reflejaba que en Ceuta y Melilla, sus propiedades suponen un tercio del término municipal. En la Península, dicho porcentaje ronda el 0,5% de la superficie de muchas provincias; aunque hay notables excepciones como Zaragoza (2,1%), Cádiz (1,7%), Madrid o Toledo (1,1%).

    Es tanto el trabajo y el interés que tiene el Ministerio de Defensa en conseguir financiación mediante la enajenación de terrenos que, de hecho, hay en la página web del Ministerio un apartado dedicado a la Gerencia de Infraestructuras donde se explica que es un organismo autónomo dependiente de la Secretaría de Estado de la Defensa y que dedica a gestionar la venta de determinadas propiedades que ya no tienen un interés militar. La gestión se suele realizar por tres métodos:

    subastas: por ejemplo, en el momento de redactar estas líneas (año 2009) son tres las subastas adjudicadas con muy escasa información en su página web: la Batería Cabo Salinas en Santayí, Baleares, el 02/08/2007; el producto del descorche del Cortijo de Botafuegos en Algeciras, Cádiz, el 29/11/2007; y los terrenos de la Línea de Tiro de Artillería en Boadilla del Monte, Madrid, el 27703/2008.
    ventas: también, justo en estos momentos, se venden tres propiedades: en Ferrol, La Coruña, las parcelas 8.C y 18.1 del Polígono de Esteiro, la primera con 1.447’32 m2, y la segunda con 159’97 m2. Ambas por un valor estimado de 3.755.114’05 €. La siguiente venta se hace en Lugo, la Parcela L-1.B del Sector Sur K. Su extensión es de 4.905 m2 y su valoración son 10.235.352’38 €. La tercer venta es del Sanatorio de Marina y Parcela sin edificar de Los Molinos, Madrid. La extensión son 94.375 m2 y su valoración 7.325.763’27 €. Por lo tanto, del conjunto se espera sacar un montante de más de 21 millones de € (es decir, más de 3.500 millones de pesetas).
    convenios con otras administraciones: hasta ahora, mitad de 2009, no se ha celebrado ningún convenio del que informe la web del GIED, sin embargo, en 2008 se convenió con el ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes, Madrid, la venta de 115.000 m2 de la Estación Radiotelegráfica que el ayuntamiento compró para equipamiento público. En el año 2007 se convenió la compra por el ayuntamiento de Hinojosa del Duque, en Córdoba, de 2 millones de metros cuadrados (200 Ha) para políticas de empleo rural; etc.
    En fin, como se puede comprobar en las notas a pie de página anteriores, las ventas se cuentan por millones de metros cuadrados, tanto en fincas rústicas como en ciudades y para usos rurales y/o empresariales o de construcción de viviendas. ¿Dónde va actualmente este dinero? Suponemos que a financiar, directamente el modelo militarista de dominación-violencia. ¿Sería lícito y moral usarlo para reconvertir el modelo de defensa militar a otro noviolento?

    Por otro lado, si hablamos de espacios naturales, las Fuerzas Armadas disponen de 33 campos de maniobras y entrenamiento repartidos por todo el territorio nacional, con una extensión global superior a las 150.000 hectáreas, 1.500 millones de metros cuadrados. El cinismo del Ministerio llega al límite de decir que estos espacios están protegidos porque “la utilización por parte de los Ejércitos evita las agresiones comunes a otras áreas naturales de España”. Nada se habla de que en ellos se realizan prácticas de tiro con distintos armamentos y ejercicios de entrenamiento con la consiguiente contaminación de metales pesados, impactos acústicos, contaminación de aguas, suelos, aire, etc. Sin embargo, presumen, en la misma referencia anterior, de que “durante los años 2007 y 2008 se va a impulsar de forma prioritaria las actuaciones ambientales en estos espacios naturales, y se establecerán normas que prevengan el deterioro del medio natural y faciliten su conservación. Asimismo, se impulsarán medidas para la conservación, mejora y recuperación del patrimonio natural, con actuaciones agroforestales para aumentar los sumideros de CO2 en las instalaciones de Defensa (mediante las reforestaciones, el cuidado de los bosques, la lucha contra la erosión o la reforestación de terrenos agrícolas abandonados) , el desarrollo de un plan de defensa y mejora específico para fauna y flora autóctonas, experiencias piloto de cría y liberación de especies y acciones encaminadas a la lucha ecológica contra plagas.” Sin embargo, lo más lógico y natural es que estos espacios naturales tuviesen una gestión civil y un uso más abierto y público para disfrute de todos.

    Desde otro punto de vista, también son infraestructura militares que deberían reconvertirse a uso civil dos importantes centros de investigación:

    El Canal de Experiencias Hidrodinámicas de El Pardo.
    El Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial.
    También posee otro instituto, el ISFAS con múltiples infraestructuras sanitarias como los hospitales militares de Madrid, Zaragoza, San Fernando (Cádiz), Ceuta y Melilla; y unas 60 delegaciones por toda la geografía nacional.

    Además, el propio Ministerio de Defensa posee unas 60 delegaciones por toda España.

    En el aspecto educativo, el Ministerio de Defensa posee una Escuela Militar de Sanidad, una Escuela de Militar de Estudios Jurídicos, una Escuela Militar de Ciencias de la Educación, una Escuela Militar de Intervención, una Escuela Militar de Músicas Militares y una Escuela Militar de Idiomas.

    Aunque sabemos que va a sonar un poco a guasa, también poseen los militares diversas infraestructuras, no despreciables como se verá a continuación, dedicadas a la cría caballar. En concreto un centro de Dirección Gerencia en Madrid, un centro de cría en Jerez (Cádiz), otro en Écija (Sevilla), otro en Ávila, otro en Zaragoza, una escuela militar ecuestre y un Laboratorio de investigación aplicada. Por más que hemos buscado algo relacionado con la cría de cabras para la Legión, no hemos sido capaces de dar con los datos, aunque algo ha de existir porque la susodicha cabra desfila bastante bien y en algún lado habrán tenido que criarla, seleccionarla y educarla castrensemente. Siguiendo con el apartado zoológico, el Ministerio de Defensa posee un Museo, Biblioteca y Centro de Investigación Histórica del Centro Nacional de Veterinaria, en Madrid.

    No podría faltar una Red de Bibliotecas de Defensa que está considerada de uso restringido pero que cuenta con 37 centros. Para completar la oferta existen, además, 25 archivos de temática militar.

    Si seguimos con el tema cultural, la Red de Museos Militares está presidida por los tres Museos Nacionales pertenecientes a los Ejércitos de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, ubicados todos ellos en Madrid. Además, la red se completa con otros 18 museos.

    Con más arraigo histórico son las posesiones militares que tienen que ver con fortificaciones y castillos, con un total de 16 centros.

    No hemos podido conseguir datos estadísticos de cuantos acuartelamientos hay en cada provincia, el Ministerio no los hace públicos, al menos en su web ni tampoco en internet.
    ---
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    ¿Pertenece España a los militares? | 02-08-2009 - 08:01:05 GMT 1 #

  6. Desarrollará productos para la Central de Inteligencia

    El Exxel Group cierra un negocio millonario con la CIA

    Andrés Sanguinetti

    A través de dos de sus empresas controladas, el fondo de Juan Navarro invierte en tecnología utilizada por organismos de seguridad de los Estados Unidos

    Lejos de los alfajores, los helados y de la venta de CD, el Exxel Group, que en los ‘90 concentró sus inversiones en grandes marcas locales como Havanna, Freddo y Musimundo, por estos años se ha convertido en un importante socio de las agencias de seguridad gubernamentales de los Estados Unidos.

    Tras desprenderse de casi la totalidad de las empresas que compró en la década pasada (y que llegaron a ser 70), el fondo inversor que fundó y sigue comandando Juan Navarro comenzó a apostar por compañías relacionadas con el desarrollo de tecnología y productos para la industria de la defensa del país que preside Barack Obama.

    Desde 2003 a la fecha, el Exxel ingresó al capital accionario de un grupo de firmas vinculadas a este sector que hoy forman parte de su portfolio inversor como son Brijot Imaging System, Destineer, Diligence, The Protective Group. Y recientemente se convirtió en el socio mayoritario de ThingMagic, una de las principales desarrolladoras de tecnología de radiofrecuencia bajo el sistema RFID. En la firma lleva invertidos u$s 10 millones y ya es el principal accionista con el 28% del capital.

    ThingMagic fue fundada en 2000 por cuatro ex estudiantes del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), tiene su sede en Cambridge y es una de las líderes del negocio de identificación por radiofrecuencia o RFID, y de tecnologías de cómputo de detección e integración.

    El ingreso del Exxel Group data de 2006. Pero en el último tiempo el fondo inversor ha ido incrementando su participación mediante el aporte de fondos frescos utilizados mayormente para financiar nuevos negocios.

    Lo hace junto a otros accionistas de renombre en el mundo tecnológico que tiene ThingMagic como son Nicholas Negroponte, profesor del MIT; y Cisco System, líder mundial en redes para Internet. De hecho, fue gracias a una gestión de Negroponte que Navarro se decidió a invertir en la empresa.

    Inteligencia artificial

    Ahora, ThingMagic acaba de cerrar un contrato con la Central de Inteligencia Americana (la mítica CIA) para expandir los alcances de su sistema de radiofrecuencia y de este modo facilitar la integración de esta tecnología a un mayor rango de aplicaciones. La idea es que el RFID sea útil también para organismos de inteligencia o para los intereses de la seguridad nacional de Estados Unidos.

    La empresa del Exxel firmó el acuerdo con In-Q-Tel, un fondo inversor fundado por la CIA en 1999 y considerado su filial financiera. El principal objetivo de este private equity es apoyar a empresas dedicadas al desarrollo de nuevas tecnologías. “Estamos realizando un trabajo para los servicios de inteligencia de EE.UU que luego utilizarán los resultados para ciertos objetivos que son confidenciales”, confió a El Cronista una fuente del Exxel Group. “El objetivo es identificar el alcance de los lectores y sensores de la radiofrecuencia RFID. Es decir, poder conocer hasta qué distancia se puede captar una señal de RFID”, agregó el estrecho colaborador de Navarro.

    La CIA no es la única clienta de ThingMagic que es proveedora de tecnología de la automotriz Ford, el gobierno del Estado de Florida, y a través del Exxel encaró un proceso de expansión en América latina que se maneja desde las oficinas locales del fondo inversor.

    Pero ThingMagic no es la única empresa del Exxel que tiene lazos con la CIA. También los tiene Destineer, dedicada al desarrollo y venta de consolas y videojuegos, y a la fabricación de simuladores virtuales de entrenamiento para gobiernos, ejércitos y organizaciones de inteligencia. Entre los expertos, esta empresa está catalogada como la mejor en su sector.

    Según la CIA, los usos potenciales de la tecnología de entrenamiento virtual que desarrolla incluyen a los sectores militares y de defensa norteamericanos, la Guardia Nacional, y hasta la OTAN.
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    Argelaguer, Sales de Llierca, Sant Jaume de Llierca, Montagut i Oix, Tortellà, Les Planes d'Hostoles, Sant Feliu de Pallerols, Sant Aniol de Finestres, Besalú, Beuda, Maià de Montcal, Sant Ferriol, Olot, Castellfollit de la Roca, Les Preses, Riudaura, Sant Joan les Fonts, La Vall de Bianya, La Vall d´en Bas, Mieres, Santa Pau Garrotxa Girona Lleida Tarragona Barcelona Catalunya Espanya

    El Exxel Group cierra un negocio millonario con la CIA | 13-08-2009 - 09:21:39 GMT 1 #

  7. La política de seguridad de Estados Unidos: regreso al pasado

    Oscar Ugarteche

    Para comprender mejor las bases de Estados Unidos en Colombia y las ahora 872 bases militares de que tiene alrededor del mundo hay que mirar algunos elementos adicionales y sintetizar la política real.

    En América Latina hemos tenido el secuestro en México, en mayo del 2009, del profesor colombiano de literatura de la UNAM, Ángel Beltrán Villegas, y su reaparición en Bogotá en una cárcel de alta seguridad. Esto ha sido un apéndice de la política de secuestrar a presuntos terroristas de Al Qeda y llevarlos a Guantánamo para su tortura mientras los mantienen sin acusación por un periodo indefinido. Lo único que se asemeja a eso es el Plan Cóndor de los años 70. Los acusados de entonces eran secuestrados en un país, remitidos a otro y torturados por el ejército de dicho país. Esa política terminó con la doctrina Carter de Democracia y Derechos Humanos en 1979 y ha reaparecido con la doctrina Bush de seguridad.

    En julio del 2008 se revitalizó la IV Flota naval creada en 1943 durante la segunda guerra mundial, primero para asegurar que los Nazis no penetraran el hemisferio y, luego, para evitar la llegada de los comunistas. “La IV Flota concentrará sus esfuerzos en la lucha en contra del tráfico ilícito, y en proveer ayuda humanitaria y socorro en casos de desastres”[1] dicen los marinos ahora. La IV Flota se desbandó e integró en la II Flota en 1950 sustituyéndose la seguridad naval hemisférica por los programas UNITAS[2] de cooperación naval a partir de 1959. UNITAS ya cumplió 50 años de existencia y ahora es la articulación de las marinas de guerra de países suramericanos, con excepción de Venezuela y Cuba. La reaparición de la IV Flota, en este marco, es redundante pero sugerente si se considera que fue tres meses después del ataque colombiano en la frontera ecuatoriana a una unidad de las FARC donde murió Raul Reyes, el mediador de paz de dicho grupo.

    Existe entonces, el asunto de la narcotización de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, más con unos países que con otros, pero en general subrayados por la lucha contra el narcotráfico que en Colombia y México incluyen presencias militares grandes y abiertas, pero en el Perú implican presencias encubiertas como en los valles de los ríos Apurímac y Ene (VRAE)

    La percepción del gobierno de Estados Unidos en América Latina con el desenvolvimiento de la primera década del siglo XXI se ha visto complicada. Tras haber sostenido una política de derechos humanos, aunque contradictoria, en la primera década la abandonó e implementó la tortura como instrumento en la lucha contra el terrorismo. Los defensores de derechos humanos lucharon contra la tortura en todas sus formas por lo ocurrido en los años 70 durante las dictaduras sudamericanas. La injustificada invasión a Irak, ejecutada claramente para asegurar petróleo y hacer negocios en un momento crítico de la economía del país del norte, le ganaron más adversarios y el espacio creado por la concentración de la política exterior en Oriente Medio dieron lugar a gobiernos independientes de la política exterior de Washington. Con las excepciones de México, Colombia y el Perú, con el triunfo de Funes en el Salvador, toda Latinoamérica continental más Cuba tienen políticas independientes de Washington y están sumidos en algún proyecto de integración subregional: ALBA, Mercosur, UNASUR.

    Dentro de este encuadre de seguridad hay que comprender el golpe militar de Honduras y las declaraciones del departamento de Estado sobre ello: “Lo que hemos dicho es que legalmente no le podemos calificar como golpe militar” What we have said is that we legally can’t determine it to be a military coup”[3].Cuando el golpe a Chávez en el año 2002, ni siquiera Washington, instigador del mismo, pudo retrotraerse de la carta democrática de la OEA. Cuando el intento de derrocamiento de Morales en Bolivia en setiembre del 2008,[4] el presidente de dicho país expulsó al embajador de Estados Unidos y Washington enmudeció.[5] Finalmente el golpe de Honduras es el tercer intento y el primero con alguna permanencia a pesar de la oposición de toda Latinoamérica y la OEA al mismo.

    Distinta de la posición del Presidente Obama, quien censuró el golpe, Hillary Clinton no lo define como un golpe y por lo tanto no toma represalias, en suma lo apoya. La situación entonces es que la OEA no tiene la garra para impedir un golpe de Estado y si los golpistas persisten, ganan. Si tiene éxito Micheletti, Obama podrá decir que Micheletti “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta” (“is a son of a bitch, but our son of a bitch”), como dijo Eisenhower de Somoza en los años 50. Washington pelea su debilitado poder en la región en Honduras y si tiene éxito, seguirá ese camino para recuperarlo en otros lados. Lo que no ganó con el fracasado ALCA ni con los golpes a Chávez o Morales, lo logrará en Honduras. Centroamérica otra vez juega el papel de espacio para la definición del poder del país del norte. El reto latinoamericano es impedirlo. Lo que está claro es que la doctrina de democracia y derechos humanos se enterró con Bush y sus secuaces y Obama no lo ha podido desenterrar.

    - Oscar Ugarteche, economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Es presidente de ALAI e integrante del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org

    Notas
    [1]http://www.ircamericas.org/esp/5422
    [2]http://www.southcom.mil/appssc/factFiles.php?id=110
    [3] http://www.state.gov/r/pa/prs/dpb/2009/aug/126950.htm
    [4] http://www.la-razon.com/versiones/20080911_006392/nota_244_668834.htm
    [5] http://www.larepublica.es/spip.php?article6898

    La política de seguridad de Estados Unidos: regreso al pasado | 13-08-2009 - 09:28:59 GMT 1 #

  8. Enemigo a la puerta

    Luis Britto García

    Estados Unidos no puede ocupar militarmente toda América Latina y el Caribe. Su ejército cuenta con dos millones de efectivos; los nuestros apenas con millón y medio. Para ocuparnos debería movilizar un número equivalente, descuidando teatros de operaciones vitales o reclutándolos. Ambas operaciones son logística y económicamente inviables. También plantearían inmanejables problemas de control social y contrainsurgencia. El Imperio mantiene su hegemonía mediante la presión sobre los gobiernos cómplices, la penetración cultural que la presenta como deseable y las bases que facilitan la intervención militar. Como dijo Bush en 2002 al formular la nueva Estrategia de Seguridad Nacional: “Estados Unidos necesitará bases y estaciones dentro y más allá de Europa Occidental y el noreste de Asia, como así también arreglos de acceso temporal para el despliegue de las fuerzas de Estados Unidos a gran distancia” (Bush 2002).

    La ocupación militar del mundo
    Estados Unidos ocupa en propiedad o en alquiler 6.000 bases militares en su territorio y 872 fuera de él. Éstas alojaban 253.288 soldados, un número equivalente de familiares y personal de apoyo y 44.446 extranjeros contratados, y constaban de 44.870 cuarteles, hospitales, depósitos y otras estructuras de su propiedad, y 4.844 en arrendamiento. Decisiones soberanas cerraron algunas: por los acuerdos sobre el canal de Panamá, el Imperio desocupó la base Howard en 1999; Brasil le negó la proyectada base de Alcántara en Maranhao, y Rafael Correa les ordenó desalojar la base de Manta en Ecuador. Pero restan al Comando Sur las bases de Guantánamo en Cuba, Vieques en Puerto Rico, Soto Cano en Honduras, Comalapa en El Salvador, y en Perú las de Iquitos, que domina la Amazonia, así como las de Santa Lucía Huallaga, Santa Lucía y Palmapampa. Otra base de Estados Unidos funciona en Paraguay: los soldados ocupantes disfrutan de impunidad para violar las leyes paraguayas. El Comando Sur opera asimismo 17 bases terrestres de radares: cuatro en Colombia, tres en Perú, y varias móviles o de ubicación secreta en los Andes y el Caribe.
    Bases contra Latinoamérica
    A principios del Tercer Milenio, Estados Unidos instala las bases aéreas Reina Beatriz en Aruba y Hato Rey en Curazao, como respuesta a la negativa de Chávez a permitir la instalación de bases y los sobrevuelos en Venezuela. En Colombia, donde avanza una intervención militar masiva, ya funcionaban la base aérea Las Tres Esquinas y la de de Larandia: aeronaves militares estadounidenses operan en los aeropuertos de Aplay, Melgar, Cali, El Dorado, Palanquero, Medellín, Barranquilla y Cartagena. Desde una de ellas, y apoyado con tecnología y personal estadounidenses, lanza Colombia su ataque contra Ecuador a principios de 2008. Estados Unidos tiene el total dominio sobre estos enclaves. Así, la agencia EFE en Bogotá informa que “El 22 de abril el embajador de EEUU en Colombia, William Brownfield, se reunió con el ministro colombiano de Defensa, Juan Manuel Santos, y le comunicó que el Departamento de Estado decidió “levantar el veto que desde enero de 2003 aplicaba a la base aérea de Palanquero, en el centro de Colombia, que estaba sancionada desde 1999 cuando aviones que despegaron de allí bombardearon por error un pueblo y mataron a 18 campesinos”. Estados Unidos sanciona, impone o levanta vetos a las bases militares en territorio colombiano, y sus soldados son inmunes a las leyes de Colombia. A su collar de enclaves allí añade ahora las bases de Malambo, Palanquero, Apiay, Tumaco, Bahía Málaga, Tolemaida y Fuerte Larandia.

    La resurrección de Manta
    El Comando Sur obtuvo del régimen entreguista del presidente ecuatoriano Noboa la Base Aérea de Manta en la costa noroeste, que dominaba el Putumayo, extendía la vigilancia aérea por la región andina y proporcionaba inteligencia al ejército colombiano y a los escuadrones de la muerte entrenados y dirigidos por EEUU. Según Pace, Manta “es la clave para reajustar nuestra zona de responsabilidad (AOR), nuestra arquitectura (el aparato militar) y para extender el alcance de nuestra cobertura aérea de DM y T (Detección, Control y Seguimiento) en las Zonas Fuente (de producción de droga)” (Zibechi 2005). El presidente Correa ordenó en forma categórica la desocupación de Manta. En su lugar, Estados Unidos proyecta instalar dos más con iguales capacidades en Colombia, una de ellas en Cartagena para las operaciones de la IV Flota del Atlántico.

    Medio millón de efectivos
    Colombia en 2007 mantiene 459.687 funcionarios en labores de Defensa y Seguridad y gasta anualmente en la guerra 6,5 % de su PIB, unos 22.000 millones de dólares anuales, según Juan Camilo Restrepo y Pedro Medellín (Semanario VOZ, edición 2427, cit. Por Álvaro Angarita: “Crece el gasto militar. Guerra devora el presupuesto”; 27-2-2008 www.geocities.com/vozxcol/voz.pdf). En 2009, el Departamento de Estado dedicará 520 millones de dólares al Plan Colombia. ¿Alguien puede creer que este formidable despliegue conjunto de la primera potencia militar del mundo y del país más militarizado de América Latina son para derrotar diez mil insurgentes y unos cuantos traficantes? Apunta hacia las reservas de hidrocarburos, de agua y biodiversidad de Venezuela, Ecuador y Brasil.

    Bases inútiles
    El objetivo mismo define su inutilidad. Ni Colombia ni Estados Unidos pueden dominar exitosamente al desmesurado Brasil y a sus aliados. Buenas para el espionaje, el atentado y la intervención, las bases tienen un límite. Hace más de un siglo que Estados Unidos mantiene enclavada en Cuba la de Guantánamo. Sus marines no salen de ella porque saben que encontrarán la compacta resistencia de un pueblo irreductible. Difícil es seguir la vía pacífica cuando el adversario elige la violenta. Antes que de las bases de afuera, ocupémonos de organizar la resistencia e inutilizar los enclaves del Imperio en nuestro país. El pueblo armado, nunca será vejado.

    Enemigo a la puerta | 17-08-2009 - 10:03:08 GMT 1 #

  9. Una carrera suicida

    Ernesto Montero Acuña

    La carrera armamentista se aproxima mundialmente al billón y medio de dólares, entendido como millón de millones, como consecuencia de la política y las acciones militares de Estados Unidos hacia el resto del mundo.
    La potencia del Norte tira de la comunidad internacional mediante el suministro de equipamiento bélico a "sus aliados", con un gran componente comercial.

    También lo hace en virtud del incremento de su ya voluminosa capacidad bélica en todas las regiones del mundo, con lo cual estimula, como contrapartida, que otros países mejoren sus autodefensas necesarias.

    Esto resulta alarmante por la capacidad de destrucción que genera y por el incremento del nivel de pobreza, el hambre y el desempleo, que son factores relacionados directamente con el armamentismo global creciente y a veces silente.

    En el 2009 la cantidad de hambrientos podría alcanzar los mil millones en el mundo, según estimado del Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación; la desocupación escalaría hasta 240 millones de trabajadores y el llamado umbral de pobreza (menos de un dólar diario) afectaría a más de la mitad de la población mundial.

    Ello implica sufrimiento humano y conduce a inestabilidad interna en los países, especialmente en los más pobres; e impulsa a confrontaciones fratricidas por las carencias o por alguna pequeña porción de los beneficios que pueda prodigar la potencia dominante.

    Estados Unidos proyecta para antes de 2020 disponer de mil 100 aviones de combate F-35 y F-22, en sus versiones de caza y bombarderos de la quinta generación, entre sus dos mil 500 aeronaves de guerra.

    Para promover su política, el actual gobierno empleará --solo en el 2010-- dos mil 200 millones de dólares, a través del Departamento de Estado y de la llamada Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID), un 12 por ciento más que la administración de George W. Bush en el año final de su mandato.

    Numerosos países, agrupaciones de estos y movimientos sociales asumen, en consecuencia, posiciones de autodefensa nacional concertada, cuando es evidente que el objetivo estadounidense continúa siendo mantener el control del petróleo en el Medio Oriente, en el Mar Caspio y en Latinoamérica, y de todos los recursos estratégicos globales.

    Asociado a las nuevas bases militares en Colombia y a las dilaciones contemporizadoras con los golpistas en Honduras, ello justificaría las amplias manifestaciones en contra de la política de Estados Unidos para la región.

    Analistas consideran que se manifiesta así la intención de retrotraer Latinoamérica a las décadas del dominio militar interno y del control externo estadounidense, con consecuencias negativas para todos los países del área y otros que sufrirán por esa práctica.

    Las bases militares y navales que establece alrededor de Venezuela y en el corazón de Suramérica provocan que los países de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), el Grupo de Río y otros reaccionen con enérgica posición.

    Signado por la política del nuevo siglo americano, el presupuesto militar presentado por el gobierno de Bush para el año fiscal 2008 estableció el récord de 716 mil 500 millones de dólares, lo que provocó reacciones adversas en su país y en el extranjero.

    El paquete incluía 235 mil 100 millones de dólares para las guerras en Iraq y Afganistán y una cuantía regular de defensa ascendente a 481 mil 400 millones, una de las más elevadas en la historia del país.

    Los hitos anteriores habían sido de 497 mil millones de dólares en 1952, durante la guerra contra Corea; y de 428 mil millones en 1968, cuando la agresión contra Vietnam.

    Con la masiva escalada militar impulsada en 1985 por la administración Reagan, el presupuesto análogo solo había ascendido a 453 mil millones de dólares, 28 mil 400 millones menos que en el 2008.

    En este último año contrastó que las asignaciones civiles y sociales sólo aumentaron en el uno por ciento, mientras que las militares se elevaron en el 11,3 por ciento.

    También, en el 2008 se destinaban cerca de 140 mil millones de dólares a programas costosos y a la obtención de las armas más avanzadas en el mundo.

    Dispositivos como los aviones invisibles F-22, la nueva generación de cazas F-35, el destructor DDG-1000, el submarino de ataque de la clase Virginia y las armas espaciales dispondrían en él de cuantiosos medios financieros.

    Como reflejo de la progresión armamentista, los costos militares en el planeta se valoraban a finales del siglo pasado en 780 mil millones de dólares, pero ya en el 2003 rondaban el millón de millones.

    Según analistas, esto suponía una inversión 60 veces superior a la requerida entonces por la salud y la nutrición básica que satisficiera las necesidades de la población mundial.

    Mas, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz (SIPRI), de Estocolmo, los costos en material bélico, en todo el mundo, totalizaron en el 2008 uno coma 464 billones de dólares (un millón de millones 464 mil millones de dólares), el 45 por ciento más que lo registrado diez años antes, en términos constantes.

    Comparado con el 2007, esto representó un incremento del cuatro por ciento, en iguales condiciones; el 2,4 por ciento del Producto Interno Bruto mundial, y 217 dólares por habitante del planeta.

    De acuerdo con el SIPRI, Estados Unidos mantiene mundialmente los mayores gastos en armamento, con casi el 42 por ciento del total, más que los 14 países siguientes juntos. Desde 1999, los costos estadounidenses en este orden han aumentado en el 67 por ciento.

    Las 100 mayores empresas productoras de armas registraron en el 2007 una facturación total de 347 mil millones de dólares, lo que representa un aumento del cinco por ciento con respecto al 2006, según cifras del SIPRI publicadas el 9 de junio pasado.

    Su mayor peso se encuentra en Estados Unidos, un país donde la política parece continuar siendo la misma del nuevo siglo americano, a pesar de vislumbrarse como una carrera cuya progresión augura un final suicida. Más aún para el actual gobierno, al menos en su política.

    Una carrera suicida | 17-08-2009 - 10:05:10 GMT 1 #

  10. The Guardian y el ataque a Irán

    Los engaños del verano

    Alberto Piris

    Aunque la placidez del reposo estival suele suavizar las tensiones sociales, no conviene pensar que los medios de comunicación dejan de lado en esta época esas tareas veladamente desinformativas a las que tan acostumbrados nos tienen.
    Veamos un ejemplo extraído de un diario británico de la máxima solvencia, muchas de cuyas informaciones son de gran valor para todos los que comentamos la realidad internacional y cuyas preferencias políticas están muy lejos del conservadurismo, hasta el punto de que no faltan quienes le acusan de "tendencias izquierdistas", como se le califica en la Wikipedia.

    Simon Tisdall es assistant editor, algo así como adjunto a la dirección, de The Guardian y columnista para asuntos internacionales. El pasado 2 de agosto publicó un artículo de opinión titulado "A Obama se le está acabando el tiempo en Irán".

    Tras comentar que a Obama apenas le quedaban 60 días para definir la postura a adoptar ante Irán, si este país no responde adecuadamente a las ofertas de diálogo avanzadas por la Casa Blanca antes de que concluya el mes de septiembre, en su artículo incluía dos opiniones que no conviene pasar por alto.

    Afirmaba, en primer lugar, que un endurecimiento de las sanciones que deberían aplicarse al régimen de Teherán, si éste permanece insensible a las ofertas de EEUU, "serviría para desanimar a los israelíes -al menos por ahora- y evitar que éstos tomaran el asunto en sus manos, desencadenando un ataque contra las instalaciones nucleares iraníes". Para aclararlo, añadía: "Los dirigentes israelíes no creen que el diálogo o las sanciones sirvan para algo. Pero cínicamente calculan que deben darle a la diplomacia de Obama la posibilidad de que fracase".

    Dicho de otro modo: el generalmente ecuánime comentarista aceptaba sin objeción alguna el hecho de que Israel pueda destruir instalaciones de un país soberano en su propio territorio, olvidando que esto es un flagrante acto de piratería internacional. Recordemos que Israel ya perpetró agresiones similares en anteriores ocasiones - contra Irak en 1981 y contra Siria en 2007- en la más absoluta impunidad y sin apenas ser recriminado por ello.

    Tampoco se le ocurre comentar que, si la justicia universal fuera mínimamente imparcial, habría que incluir a Israel en la lista de países proscritos de la comunidad internacional y aplicarle la tarifa más alta en la escala de sanciones.

    ¡Ah, si a Venezuela o a Cuba hubiera podido acusárseles de alguna agresión similar! Es una evidente hipocresía el hecho de someter a Cuba a un duradero régimen de sanciones, mientras Israel es aceptado y legitimado como el violento guardián de los intereses occidentales en Oriente Próximo. Y, por si fuera poco, provisto además de armas nucleares.

    Pero la cosa no termina ahí. Algunas líneas más abajo el periodista de The Guardian escribía, quizá para justificar lo anterior: "A pesar de que Irán sigue insistiendo en que no pretende disponer de capacidad nuclear militar, y a pesar de que no hay pruebas que demuestren lo contrario, EEUU, sus aliados occidentales y los países árabes vecinos creen que miente y que continuará engañando y retrasando todo intento de diálogo. En el diario israelí Haaretz, Amos Harel advertía con evidente satisfacción cómo había dado la vuelta la opinión pública desde los esperanzadores momentos de Obama en el mes de enero".

    Es decir, que aunque no existan ni se encuentren pruebas, conviene hacer creer a toda costa que Irán miente y que, por el contrario, lo que sospechan algunos países de "nuestro bando" es la verdad incontrovertible. ¿Es que ninguno de estos países ha mentido en el pasado, como cuando atribuyeron a Sadam Husein la posesión de armas nucleares y su firme designio de utilizarlas? Por citar solo el ejemplo más notorio de mentira y el de más nefastas consecuencias para todo el mundo, que ya nadie se atreve siquiera a ocultar ni disimular.

    Aunque Haaretz sea también un diario de tendencias progresistas, nótese cómo alude a la satisfacción con la que observa el viraje de la opinión pública, que inicialmente tanto esperó de la anunciada distensión entre EEUU y Teheran, cuando Obama, recién investido como presidente, basó en ella sus proyectos para un futuro más pacífico que el que le había legado su nefasto predecesor en la Casa Blanca.

    En resumen: arrojemos a la basura la distensión que prometía Obama, y esperemos a ver si los cazabombarderos israelíes ponen las cosas en su punto y terminan con este molesto problema. Si ésta es la solución que no repugna a uno de los más prestigiosos diarios de la izquierda internacional, habrá que pensar que los calores veraniegos se han abatido sobre su redacción y pasar a leer el Wall Street Journal.

    The Guardian y el ataque a Irán | 19-08-2009 - 08:13:56 GMT 1 #

  11. La presidencia imperial de Obama

    Carlos Rivera Lugo

    Si hay algo que debe quedar meridianamente claro, a base de la experiencia habida durante los primeros siete meses del gobierno de Barack Obama, más allá de la retórica democrática, éste ha optado en última instancia por presidir el proyecto imperialista estadounidense.

    La tradición imperial estadounidense siempre se ha revestido, en el fondo, con ropajes democráticos. Es la ya notoria política del garrote y la zanahoria, por un lado hablando suavemente y, por otro lado, esgrimiendo el garrote. Sus invasiones, ocupaciones o agresiones militares siempre se han hecho en nombre de la libertad, sea la del pueblo que es víctima de la acometida o la del pueblo estadounidense. De ahí, por ejemplo, la expansión de la guerra en Afganistán, los ataques aéreos sobre el territorio soberano de Pakistán, las ejecuciones extrajudiciales de enemigos, la pretensión de justificar la detención indefinida de presos sin garantías del debido proceso de ley o la esencial continuidad de la guerra y sus propósitos expoliadores de los recursos naturales en Irak. Incluso, en los casos de las operaciones militares en Irak, Afganistán y Pakistán, se sigue justificando las muertes de civiles inocentes como “daños colaterales”.

    La política exterior del gobierno de Obama ha sido esencialmente la misma seguida bajo la segunda administración de George W. Bush, sugiere el prominente intelectual estadounidense Noam Chomsky: “Es una continuación de las mismas políticas…No hay indicación alguna de que Obama vaya a cambiar estas políticas. De hecho en algunas instancias él ha tomado una posición más agresiva, como con Afganistán y Pakistán”. Y añade: “Se reducirán el número de violaciones más extremas a la ley y a la constitución, llevadas a cabo por la Administración Cheney-Bush; como las torturas en Guantánamo o la vigilancia ilegal, pero prácticamente cualquiera de los candidatos, incluso McCain, hubiese hecho lo mismo. Esta administración será menos confrontacional con el resto del mundo, pero va a seguir las mismas políticas”.(1)

    Otro ejemplo de la continuidad de las políticas imperiales es la controvertible expansión de la presencia militar estadounidense en Colombia. Ello contrasta marcadamente con la opinión crítica vertida por Obama durante su campaña electoral contra el gobierno colombiano y sus Fuerzas Armadas por sus notorias violaciones a los derechos humanos en el país suramericano.

    Apenas, en octubre de 2003, un informe de la Oficina de Contraloría Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés) concluyó que el Plan Colombia de lucha contra las drogas no había producido los resultados vaticinados. No sólo no había reducido el problema, sino que la producción de drogas –según confirman datos de la Organización de las Naciones Unidas- se había incrementado, lo que a todas luces hacia imperativo un cambio de estrategia. En fin, el Plan Colombia es un rotundo fracaso. De ahí que el GAO recomendó que se procediera a ponerle fin y pasarle al gobierno colombiano toda la responsabilidad por la continuación de las actividades propias de dicho programa.
    Sin embargo, Obama aparece ahora haciendo caso omiso de las recomendaciones del cuerpo fiscalizador estadounidense. Incluso, ha pretendido despachar las legítimas críticas latinoamericanas al oscuro acuerdo que le daría al Pentágono estadounidense acceso a seis bases militares en Colombia, como pura “retórica antiyanqui”. Insiste en que lo único que está haciendo Washington es actualizando el presente acuerdo de seguridad que hay con Colombia.

    Las palabras de Obama, sin embargo, chocan no sólo con la experiencia histórica del intervencionismo militar estadounidense en la región sino que también con los juicios informados de expertos en la materia. Por ejemplo, según declaraciones dadas por Joy Olson, directora de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés) a la BBC, la presencia de soldados estadounidenses en bases colombianas no es necesaria: “Si EE.UU. lo que quiere hacer son actividades antidrogas y el seguimiento de vuelos con drogas que se dirijan a EE.UU., se puede cumplir esa función sin necesidad de tener derechos de uso de bases”.

    De ahí la insistencia de los mandatarios de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Brasil, entre otros, en que el controvertible acuerdo Obama-Uribe persigue, en última instancia, la fracturación de los procesos de cambio vividos en la América nuestra en el presente siglo, sobre todo la creciente integración y unión política y económica regional sobre bases independientes de Washington.

    El Plan Colombia forma parte desde sus inicios de una estrategia regional que fue diseñada por el Departamento de Defensa durante la presidencia de Bill Clinton. A partir de ésta se procedió a la instalación de una red de bases militares, con Colombia como su foco central, y cuyo fin último es la guerra de contrainsurgencia en la región. Bajo Clintón se fue desdibujando la diferencia operacional entre la lucha contra las drogas y las actividades de contrainsurgencia. La red incluía, entre otras instalaciones, las bases de Roosevelt Roads (Puerto Rico), Manta (Ecuador), Comalpa (El Salvador), Reina Beatriz (Aruba), Hato Rey (Curazao), Guantánamo (Cuba) y Soto Cano (Honduras). En esta última opera la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo, adscrita al Comando Sur. A éstas habría que sumar la base de Mariscal Estigarribia (Paraguay). Ya en el 2008, esta red de dispositivos de intervención fue reforzada con el relanzamiento de la Cuarta Flota de la Marina de Guerra estadounidense para patrullar los mares alrededor de la América nuestra, sobre todo ante la pérdida de su base naval de Roosevelt Roads en Puerto Rico.

    El nuevo siglo trajo algunas inesperadas amenazas a la estrategia regional del Pentágono, sobre todo ante el progresivo giro a la izquierda que se ha vivido en la región. En particular, el gobierno del Presidente Rafael Correa decidió no renovar el contrato para la permanencia de la base estadounidense en Manta, donde luego de varios años de la presencia militar yanqui allí ésta se ha convertido en el principal puerto de exportación de la droga en dicho país. A esto se le sumó la propuesta hecha por el presidente hondureño Manuel Zelaya para convertir la base de Estados Unidos en Soto Cano en un aeropuerto comercial, hecho éste que explica las complicidades que van saliendo a la luz entre el gobierno de Washington y los protagonistas del golpe contra Zelaya.

    Precisamente, si hay algo que evidencia el caso del golpe en Honduras es la puesta en marcha de una estrategia de reversión de los cambios que se han ido produciendo en la América nuestra. A ello hay que añadir el Plan Mérida y la implantación desde México de una estrategia de seguridad dirigida más específica contra los procesos de cambio en la América Central, así como para apuntalar a un aliado percibido crecientemente como Estado fallido.

    Según el sociólogo estadounidense James Petras, bajo el gobierno de Obama se implanta “una política de reforzamiento, de revertir los avances” de la izquierda en la región. La actual escalada militarista de Obama pretende intimidar a los gobiernos de la América nuestra y debilitar el apoyo a los procesos de cambio. Abunda Petras: “Todo la política exterior está controlada desde el Consejo de Seguridad Nacional. Esta presente Obama, la CIA y el Pentágono. Esta política de militarización en Colombia es de revertir el progreso en América Latina, de reprimir los movimientos sociales, particularmente con la crisis económica”.(2)

    Sin embargo, los hechos hablan con mayor contundencia que las palabras. En una clara refutación al ropaje retórico usado por Obama en relación a la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, se ha dado a conocer la denuncia contenida en un informe que circula en Washington que advierte, según fuentes del Ejército de Estados Unidos, sobre la creación de una especie de “Cartel del Comando Sur”. Esta seria imputación surge a raíz de varios incidentes de conocimiento público que han evidenciado la participación de instructores militares y paramilitares estadounidenses con el narcotráfico colombiano. Aún así, Obama se alinea con la estrategia imperial de reposicionar el Comando Sur como eje de su política exterior hacia la región. Aún así, refuerza su alianza con el gobierno derechista de Álvaro Uribe, no empece su notoria reputación represiva.

    En fin, la nueva era prometida por Obama en las relaciones entre Estados Unidos y Nuestra América, va quedando sólo en palabras. La realidad nos dice que muy lejos del respeto prometido a la soberanía de nuestros pueblos, lo que persigue el nuevo mandatario estadounidense es, en el fondo, la misma hegemonía imperial de siempre. Que nadie se haga de ilusiones: Obama ha optado finalmente por gobernar como presidente del imperio.
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    Notas:
    (1) Miguel Vera, “Entrevista a Noam Chomsky: La política exterior de Obama será como la segunda administración Bush”, www.rebelion.org , 11 de agosto de 2009.
    (2)Sara Leukos, “Entrevista con James Petras: Obama en Colombia, una política neo-militarista”, www.rebelion.org , 18 de agosto de 2009.

    El autor es Catedrático de Filosofía y Teoría del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, en Mayagüez, Puerto Rico. Es, además, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueño “Claridad”.

    La presidencia imperial de Obama | 21-08-2009 - 12:35:18 GMT 1 #

  12. Caras de la ocupación yanqui

    Ángel Guerra

    Las siete bases militares de Estados Unidos en Colombia constituyen nodos indispensables de un vasto y flexible repertorio continental de opciones e instrumentos para ampliar y reforzar el control militar territorial de la potencia del norte sobre América Latina y sus recursos naturales. Las bases actuarán como centros de “comando y control” o de inteligencia en unos casos; en otros, como el aeródromo militar de Palanqueros, proporcionarán pistas a los grandes aviones de trasporte de tropas y los bombarderos para actuar con la mayor celeridad en todo el territorio de América del sur sin reabastecerse de combustible. Con la entrega de esa facilidad Uribe permite a Washington suplir con creces la pérdida de Manta, de donde fue desalojada por la digna decisión del presidente Correa. En el área de América Central y el Caribe tiene un papel estratégico la base de Palmerola, también conocida como Soto Cano, de sospechoso papel en el golpe militar contra el presidente Zelaya.

    Washington ha modificado las concepciones sobre las bases, que exigían grandes construcciones con miles de soldados, acompañados con frecuencia de sus familias. Aunque mantiene cientos de estas instalaciones, en América Latina privilegia en la actualidad el nuevo concepto definido con la sigla en inglés FOL(Posiciones Avanzadas de Operaciones), que pueden funcionar con una dotación relativamente pequeña gracias a la alta tecnología. Esta y el rechazo a las bases yanquis, ha llevado a Washington a extender las FOL a donde quiera que ha podido al sur del río Bravo, no importa si por razones políticas tiene que cambiarles el nombre por uno menos inofensivo. El pragmatismo vulgar y la mentira son típicos de la diplomacia monroísta, de modo que no deben asombrarnos las recientes declaraciones de la secretaria de Estado Clinton y su colega colombiano tratando de hacernos creer que las bases no son bases ni son yanquis ni amenazan a otro país, ni implicarán aumento del personal militar estadunidense en Colombia por sobre lo autorizado por el Congreso de Washington.

    Independientemente de la bien ganada fama de mentirosos de los funcionarios de Estados Unidos, la propia Clinton hizo una contribución señera a esta tradición cuando en su puga por la candidatura demócrata aseguró haberse bajado del avión en Sarajevo bajo una balacera para tener que retractarse al día siguiente. Ahora nos regala esta perla sobre las bases en Colombia: “No habrá un aumento significativo permanente en el personal militar”(las cursivas son mías). Es decir, ya se prevé un aumento “no permanente” de las tropas y medios de combate estadunidenses para en el momento preciso –el ensayo fue Sucumbíos- “coadyuvar” a ataques de fuerzas colombianas contra Venezuela, Ecuador, Bolivia o Brasil. Lo usual es que una vez que los yanquis pongan las botas en un país no se van a menos que los saquen, ya sea por la guerra popular como en Vietnam, o mediante el pacífico y heroico proceder de los puertorriqueños en Vieques.

    La entrega de las bases de Colombia podría calificarse de un acto de alta traición a América Latina si Uribe no fuera desde hace tiempo el político más genuflexo y servil a Estados Unidos en la región, que es mucho decir. Es muy gráfico cómo mientras el gobierno ecuatoriano saca un puñal del costillar latinoamericano, Uribe le clava siete. Lo que sí no hay duda es que la condición de hombres o mujeres patriotas y dignos de los presidentes latinoamericanos de esta época dependerá de su inequívoco, firme, combativo y explícito rechazo al emplazamiento de esas bases. En cuanto a los movimientos populares de América latina, hoy no existe tarea más importante que iniciar sin pérdida de tiempo un gran movimiento para expulsar las bases yanquis, viejas y nuevas, de la Patria Grande.

    Pero la militarización yanqui incluye también a aquellos ejércitos latinoamericanos que con el pretexto de la guerra contra el narcotráfico y el terrorismo se están convirtiendo en fuerzas de ocupación en sus propios países que suprimen los derechos y garantías ciudadanas y conceptúan como enemigos a todos los focos de disidencia política o resistencia popular contra el sistema dominante. Otro tanto puede decirse de las fuerzas paramilitares, con presencia creciente al servicio del poder en las áreas de conflicto social y, por ejemplo, en la subversión contra los gobiernos de Venezuela y Bolivia.

    aguerra_123@yahoo.com.mx

    Caras de la ocupación yanqui | 21-08-2009 - 12:47:59 GMT 1 #

  13. Estados Unidos invade al mundo

    Roberto Castellanos

    Tras llegar a la Casa Blanca, el presidente Barack Obama prometió priorizar la diplomacia a las armas en sus relaciones con el resto del mundo, pero la realidad dista mucho de esas declaraciones pacifistas.
    Las cientos de bases militares norteamericanas desplegadas en todos los rincones del orbe recuerdan la alternativa a la política de la zanahoria de la administración norteamericana: el garrote.

    El reciente acuerdo entre Washington y Bogotá para instalar siete bases del Pentágono en suelo colombiano trajo a primeros planos la estrategia bélica de Estados Unidos, que no por vieja ha perdido fuerza.

    Las primeras bases militares de Estados Unidos fuera de su territorio se construyeron en principio del siglo XX en Filipinas, Cuba, Puerto Rico y Guam, arrebatadas a España en la llamada Guerra Hispano-americana.
    Según reportes oficiales, el Departamento de Defensa contaba en el 2008 con 865 bases militares en más de 40 naciones. Sólo en Alemania hay 268, en Japón 124 y 87 en Corea del Sur. No obstante, esa cifra no incluye a numerosas que son usadas por las tropas norteamericanas aunque oficialmente pertenezcan a los países donde están enclavadas.

    Tales son los casos de una veintena de instalaciones castrenses en Turquía y varias en el Reino Unido.
    Por regiones, la lista la encabeza Europa con 823; en Asia oriental y el Pacífico hay 248; 36 en Asia Central; más de 20 en América Latina y cinco en África.

    Como parte de la estrategia, el Pentágono mantiene a cientos de miles de soldados en el exterior, sin incluir otros tantos civiles que trabajan en esas instalaciones.

    Con esta política Washington persigue mantener su supremacía mundial al tener la posibilidad de responder de inmediato a cualquier desafío a lo que considere una amenaza a su seguridad nacional. Además permite mantener bajo la mira a países considerados adversarios como Rusia, China, Venezuela, Cuba y la República Popular Democrática de Corea (RPDC).Como ejemplo están las bases en Corea del Sur y Japón que intentan cercar a la RPDC, y las europeas, en el Cáucaso y en el centro de Asia, muy cerca de Rusia. También le posibilita tener controlados recursos vitales, como el petróleo del Oriente Medio, zona clave para la economía estadounidense y el mundo.

    Ahora las proyectadas instalaciones en Colombia apuntan a los países con gobiernos progresistas en la región como Venezuela, Ecuador y Nicaragua, además de servir a la estrategia de Bogotá contra la insurgencia. En ese sentido la anterior administración de George W. Bush lanzó una clara advertencia a Latinoamérica al reactivar la IV Flota, creada en 1943, pero disuelta siete años después. Once navíos, entre ellos un portaaviones y un submarino nuclear, constituyen el núcleo inicial de esa armada, que tiene su sede en Miami, Florida.

    Durante el gobierno de Bush, el Pentágono creó el Comando Africano (AFRICOM), que tendrá como responsabilidad las operaciones militares norteamericanas en la región subsahariana. Su objetivo oficial es el combate al terrorismo, pero para muchos expertos busca colaborar en la expoliación de los abundantes y variados recursos naturales de la región, como el petróleo, gas, coltan, cobre y oro. Precisamente se espera que para las próximas décadas la región sea tan importante en la producción de crudo y gas como lo es en la actualidad en Oriente Medio.

    En el subsuelo congolés se encuentran el 80 por ciento de las reservas mundiales de coltan, una mezcla de óxidos de donde se extrae el tantalio utilizado en la fabricación de condensadores electrolíticos para teléfonos móviles, GPS, satélites artificiales, armas teledirigidas, televisores de plasma, videoconsolas, ordenadores portátiles, MP3 y MP4.
    Algunas de esas bases militares en el planeta se mantienen pese a las protestas de los nacionales, como ocurre en la isla japonesa de Okinawa o en Guantánamo, ocupada contra la voluntad del pueblo y gobierno cubanos. Esta última fue erigida hace más de 100 años y aunque ha perdido importancia estratégica, las sucesivas administraciones estadounidenses insisten en mantenerla, y la última la usó como presidio y centro de torturas.

    Mientras Obama habla de paz y diplomacia con el fin de restaurar viejas alianzas, resentidas por su antecesor George W. Bush, solapadamente el Departamento de Defensa extiende sus tentáculos por el orbe.

    Estados Unidos invade al mundo | 08-09-2009 - 12:16:54 GMT 1 #

  14. Militarización del espacio: la falsedad de Faluya

    Eric Walberg

    En abril de este año, el Comando Espacial de la Fuerza Aérea de EE.UU. activó una nueva unidad – la 24ª Fuerza Aérea en la Base Lackland de la Fuerza Aérea en Texas – para no quedarse atrás en “los rápidos cambios en la tecnología de la información y permitir que las capacidades espaciales y del ciberespacio sean más accesibles a los comandantes militares en el terreno,” según el máximo oficial militar del Comando Espacial, general Robert Kehler. Kehler calificó la activación de “el comienzo de lo que será un esfuerzo deliberado y concentrado para desarrollar y evolucionar fuerzas y capacidades en el ciberespacio.”
    En agosto, la Agencia de Defensa con Misiles (MDA) del Pentágono comenzó su 12ª Conferencia anual Espacial y de Defensa con Misiles en Huntsville, Alabama, en el brillante nuevo Von Braun Centre, bautizado con el nombre del padre del proyecto de misiles de Alemania nazi y uno de los creadores del programa de misiles balísticos intercontinentales de EE.UU., quien junto a varios colegas alemanes fue enviado a Huntsville en 1950 (Operación Sujetapapeles) a trabajar en los primeros ensayos en vivo de misiles balísticos realizados por el Pentágono.

    Von Braun – perdón, quiero decir Kehler – dijo a la Conferencia Espacial y de Defensa de Misiles que la disuasión global es necesaria para alentar la restricción, denegar beneficios e imponer costes a los Estados naciones y no-naciones que amenacen al Reich – perdón, quiero decir a EE.UU., y sus aliados. Los 2.000 participantes escucharon más ruidos de sables de gente como el jefe de la NASA, Charles Bolden, general del Cuerpo de Marines en retiro. La agencia noticiosa Bloomberg predijo correctamente en enero que “el presidente electo Barack Obama probablemente derribará antiguas barreras entre programas espaciales civiles y militares para acelerar una misión a la luna ante la perspectiva de una nueva carrera espacial con China.”

    No hubo voces de disenso en la inauguración de la 24ª Unidad de Ciberguerra de la Fuerza Aérea o en la Conferencia de Star Wars en agosto. Parece ser sabiduría convencional que, como dijo a la conferencia el teniente general del ejército Kevin Campbell, el espacio es el “terreno crucial” que EE.UU. no se puede permitir ceder. Más y más países tienen el dinero necesario para utilizar el espacio, si no para financiar sus propios programas de lanzamiento y desarrollo, y “tenemos que contar con que nuestros adversarios lo aprovecharán.” El teniente general Larry James, comandante de las fuerzas espaciales de la 14ª Fuerza Aérea en California (¿Cuántas Fuerzas Aéreas necesita un país?) dijo que un importante problema que enfrentan los comandantes es la “conciencia situacional espacial” – saber lo que está en órbita, a quién pertenece y lo que supuestamente debe hacer. Entre las soluciones sugeridas está el mayor uso de socios comerciales. ¡Qué inteligente, ya que estamos, privaticemos el espacio! Tal vez así sea más “eficiente”.

    La MDA dijo a los discípulos de Von Braun que está acelerando el ritmo de los desarrollos de espectro completo de escudo de misiles de aire, mar, tierra, ciber y espacio aparte de armas de láser, después de acabar de completar una exitosa intercepción de misiles basados en el mar desde Hawái. Un satélite espía deshabilitado fue derribado en febrero de 2008 por el USS Lake Erie, un crucero lanzamisiles crucero de la clase Aegis lo que, como insistiera en la época el Pentágono, no tenía implicación militar alguna. En julio, el Pentágono anunció planes para integrar su última generación de drones, el Reaper, al sistema global de escudo de misiles. Al mismo tiempo, Israel, ensayó su misil interceptor Arrow II, desarrollado en conjunto con EE.UU., frente a la costa de California. EE.UU. y el ejército israelí realizarán un ejercicio conjunto de defensa de misiles en octubre, Juniper Cobra, probando el radar avanzado X-band, un regalo de despedida al país de Shalom del gobierno de Bush. El radar es capaz de rastrear pequeños objetivos a miles de kilómetros de distancia. Miles de kilómetros significa la vigilancia no sólo de Siria e Irán sino de una gran franja de Rusia meridional.

    Todo esto tiene un sentido perfecto, por horrible que sea. El imperio de EE.UU. está en marcha y el Pentágono aprendió los peligros del servicio militar obligatorio de las masivas protestas públicas que provocó durante la guerra de Vietnam. Ya opera en un campo de batalla electrónico global en el que los combates son cada vez más librados por drones robóticos guiados por sistemas de vigilancia. La idea es minimizar las bajas estadounidenses. Fue lo que se proponía Rumsfeld cuando pensó que podía conquistar Iraq y Afganistán con un puñado de soldados en el terreno. A pesar de todo, falta carne de cañón alistada, de modo que aparte de robots, se ofrece a extranjeros la ciudadanía estadounidense inmediata si se alistan, y se emplea mercenarios (es decir contratistas privados) – estadounidenses y extranjeros – para ayudar en la lucha en el terreno. De ahí la impotencia del movimiento por la paz ante las múltiples guerras de EE.UU., aunque la lógica de la doctrina Rumsfeld ya parece bastante deslucida.

    Iraq ofrece un ejemplo desgarrador de una guerra en la cual los mercenarios enardecieron tanto a la gente del país que habían sido enviados a “liberar” que, cuando tuvieron la oportunidad en Faluya, multitudes enfurecidas arrastraron los cuerpos de cuatro de ellos, los quemaron y colgaron a dos de un puente. La escena fue televisada globalmente y llevó a EE.UU. a realizar un duro ataque de represalias contra Faluya, causando muerte y destrucción generalizada, sin protestas de los gobiernos occidentales. La nueva lógica en el terreno es: conquistar corazones y mentes aterrorizando y matando a los que resisten, de preferencia con robots y mercenarios.

    La lógica en los cielos es sólo una extensión de lo mismo: Star Wars es desvergonzadamente un sistema global de escudos de misiles para un primer ataque. “El ascenso de la primacía nuclear de EE.UU.” señala en Foreign Relations de marzo de 2006 el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR): “Probablemente pronto le será posible a EE.UU. destruir los arsenales nucleares de largo alcance de Rusia o China con un primer ataque. La Fuerza Aérea de EE.UU. ha realzado la aplicación de electrónica en sus bombarderos stealth B-2 para permitir que vuelen a alturas extremadamente bajas a fin de evitar hasta el radar más sofisticado.” El despliegue de baterías de misiles interceptores de corto, mediano y largo alcance, estaciones móviles de radar de misiles, bombarderos nucleares de largo alcance super-stealth, destructores de la clase Aegis equipados para surcar los mares del mundo a fin de cazar misiles convencionales y nucleares, y satélites de vigilancia y armas en el espacio no ha sido planeado para atacar amenazas inexistentes de misiles balísticos intercontinentales de Irán o Siria, o incluso de Corea del Norte, concluye el analista Rick Rozoff, sino para chantajear a Rusia y China y preparar el terreno para “ganar” una guerra nuclear de primer ataque.

    El 11 de agosto, sólo unos pocos días antes de que se reunieran los von braunistas en Alabama, el comandante de la Fuerza de Aérea rusa, Alexander Zelin advirtió: “Hasta 2030, países extranjeros, particularmente EE.UU., serán capaces de enviar ataques coordinados de alta precisión desde el aire y el espacio contra cualquier objetivo en todo el territorio de Rusia. Por eso el objetivo principal del desarrollo de la Fuerza Aérea rusa hasta 2020 es suministrar un disuasivo fiable durante tiempos de paz, y repeler toda agresión militar con el uso de arsenales convencionales y nucleares en tiempos de guerra.” El día siguiente, el ministro de exteriores chino

    Yang Jiechi dijo a la Conferencia sobre el Desarme de 65 naciones en Ginebra: “el espacio exterior enfrenta ahora el peligro inminente de la armamentización. Hay que tomar medidas multilaterales creíbles y efectivas para precaver la armamentización y la carrera de armamentos en el espacio exterior.”

    Que no quepa la menor duda, el Pentágono apunta activamente a la supremacía militar global. Este año es crucial para poner las cosas en orden antes de la expiración del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START-1) en diciembre. Un entendimiento conjunto para un “acuerdo” de extensión de START-1 fue firmado en julio por Obama y el presidente ruso Dmitri Medvedev. La estrategia de EE.UU. parece ser reemplazar el tratado por un acuerdo menos formal que elimine requerimientos estrictos de verificación y límites de armamentos. La ex secretaria de estado adjunta de EE.UU., Paula DeSutter dijo en mayo de 2007 que las principales provisiones del tratado “ya no son necesarias. No creemos que estemos en un lugar en el que necesitemos tener listas detalladas y medidas de verificación.”

    Más “lógica” estadounidense, esta vez descartando la necesidad de los odiados tratados, que tendrían que ser confirmados por el Senado y, peor todavía, que habría que cumplir, en lugar de una “cooperación” informal, o sea presiones o el simple desdén ante las protestas. La conexión entre la falta de interés en un reemplazo de STAR-1 y las intenciones con el escudo de misiles de Washington no deja de ser notada por los rusos. El CFR admite que los planes de misiles de EE.UU. en Europa son vistos por los rusos “no como una defensa de misiles sino como un despliegue de capacidad de primer ataque.” Zelin reveló que la actualización de las defensas incluiría “el desarrollo de nuevos misiles que sean capaces de defender contra sistemas basados en el espacio.”

    A pesar de que no existe un deseo popular de militarizar el espacio, hay pocos obstáculos en su camino, ante una política de “defensa” que ahora es sólidamente bipartidaria, el euro-silencio e incluso el euro-vitoreo. Sólo las “autoritarias” China y Rusia piden un tratado contra la guerra espacial. EE.UU. descarta esos llamados como destinados a bloquear sus planes para el sistema interceptor de misiles. Bueno, sí, de eso se trata. “La práctica de la busca de una ventaja estratégica absoluta debe ser abandonada. Los países no debieran desarrollar sistemas de defensa de misiles que debilitan la estabilidad estratégica global ni desplegar armas en el espacio exterior,” dijo el ministro de exteriores chino Yang Jiechi a los partidarios de la paz en Ginebra, mientras los von braunistas promovían la paz al estilo estadounidense. Agregó que China saluda las acciones para librar el mundo de armas nucleares, incluidas las de China. “La prohibición total y la destrucción completa de las armas nucleares y un mundo libre de armas nucleares se han convertidos en objetivos apoyados ampliamente,” dijo Yang, refiriéndose al llamado de Obama en abril por un “mundo sin armas nucleares.” El ministro de exteriores ruso, Sergei Lavrov, les dijo lo mismo. La secretaria de Estado Hillary brilló por su ausencia en Ginebra.

    Es una lástima que ningún general o alto funcionario del gobierno de EE.UU. se haya dado la molestia de aparecer en la conferencia de Ginebra, donde les hubieran podido explicar la falsedad de su “lógica”: un tratado firmado por las naciones del mundo, encabezado por todos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, impediría que algún “adversario” se “aprovechara” para utilizar el espacio con fines militares. El pillo más pregonado, Corea del Norte, ni siquiera logra poner sus satélites en órbita, suponiendo que tuvieran alguna importancia militar. Los Estados canalla que pueden hacerlo y lo hacen (sobra mencionar los nombres) serían obligados por un tratado a limitar su apetito por un ciber-Apocalipsis, permitiendo que el mundo respire con un poco más alivio.
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    Militarising Space: The Fallujah fallacy

    By Eric Walberg

    The Pentagon has made remarkable strides in militarisation of space this year, but its techno-schemes are built on the same sandy foundations as the rest of its defence policy, laments Eric Walberg

    In April, Air Force Space Command activated a new unit -- the 24th Air Force at Lackland Air Force Base in Texas -- to keep pace with “the rapid changes in information technology and allow space and cyberspace capabilities to be more accessible to military ground commanders”, according to the Space Command’s top military officer General Robert Kehler. Kehler called the activation “the beginning of what will be a deliberate and focused effort to develop and evolve cyberspace forces and capabilities.”

    In August, the Pentagon’s Missile Defense Agency (MDA) commenced its 12th annual Space and Missile Defense Conference in Huntsville, Alabama, at the shiny new Von Braun Centre, named after the father of Nazi Germany’s missile project and one of the creators of the US ICBM programme, who along with several German colleagues was sent to Huntsville in 1950 (Operation Paperclip) to work on the first live nuclear ballistic missile tests conducted by the Pentagon.

    Von Braun -- sorry, I mean Kehler -- told the Space and Missile Defense Conference that global deterrence is necessary to encourage restraint, deny benefits and impose costs to those nations and non-nation states that threaten the Reich -- sorry, I mean the US and its allies. The 2,000 participants heard lots more sabre-rattling from the likes of the head of NASA, Charles Bolden, a retired Marine Corps general. Bloomberg news agency predicted correctly in January that “President-elect Barack Obama will probably tear down long-standing barriers between civilian and military space programmes to speed up a mission to the moon amid the prospect of a new space race with China.”

    There were no dissenting voices at the inauguration of the 24th Air Force Cyberwar Unit in April or at the Star Wars conference in August. It appears to be conventional wisdom that, as Army Lieutenant General Kevin Campbell told the conference, space is “key terrain” which the US can’t afford to cede. More and more countries have the money to use space, if not to fund their own launch and development programmes, and “we should expect our adversaries to take advantage of that.” Lieutenant General Larry James, commander of the 14th Air Force space forces in California (how many air forces does one country need?) said a major problem commanders face is “space situational awareness” -- knowing what’s in orbit, whom it belongs to and what it’s supposed to be doing. Among the suggested solutions is greater use of commercial partners. How clever, let’s privatise space warfare while we’re at it. Perhaps it will be more “efficient”.

    The MDA told Von Braun’s disciples that it is accelerating the pace of full spectrum air, sea, land, cyber and space missile shield developments in addition to laser weapons, having just completed a successful sea-based missile interception from Hawaii. A disabled spy satellite was shot down in February 2008 by the USS Lake Erie, an Aegis-class Guided Missile Cruiser, which, as the Pentagon insisted at the time, had no military implications whatsoever. In July, the Pentagon announced plans to integrate its latest generation drone, the Reaper, into the global missile shield system. At the same time, Israel tested its Arrow II interceptor missile, jointly developed with the US, off the coast of California. The US and Israeli Defense Forces will hold a joint missile defense exercise in October, Juniper Cobra, testing the advanced X-Band radar, a farewell gift to the land of Shalom from the Bush administration. The radar is capable of tracking small targets thousands of kilometres away. Thousands of kilometres away means surveillance of not only Syria and Iran but a large swathe of southern Russia.

    All this makes perfect, if horrible, sense. The US empire is on the march and the Pentagon learned the perils of the draft from the massive public protests it provoked during the Vietnam war. It already operates on a global electronic battlefield where the fighting is increasingly done by robot drones guided by surveillance systems, the idea being to minimise US casualties. This was what Rumsfeld had in mind when he thought he could conquer Iraq and Afghanistan with a handful of troops on the ground. Even so, there is a lack of drafted cannon fodder, so in addition to robots, foreign nationals are offered immediate US citizenship if they sign up, and mercenaries (aka private contractors) -- US and foreign -- are employed to help fight on the ground. Hence the impotence of the peace movement in the face of US multiple wars, although the logic of the Rumsfeld doctrine is already looking pretty threadbare.

    Iraq offers a heart-breaking example of a war in which mercenaries so inflamed the locals they were sent to “liberate” that, when given the chance in Fallujah, enraged mobs dragged the bodies of four of them through the streets, burned and hung two of them from a bridge. This scene was televised globally and prompted the US to make a punishing, retaliatory assault on Fallujah, causing widespread death and destruction, with no protest from Western governments. The new old logic on the ground is: conquer hearts-and-minds by terrorising and killing those who resist, preferably with robots and mercenaries.

    The logic in the heavens is merely an extension of this: Star Wars is unashamedly a first strike global missile shield system. “The Rise of US Nuclear Primacy” in the Council on Foreign Relations (CFR) Foreign Affairs (March 2006) states: “It will probably soon be possible for the United States to destroy the long-range nuclear arsenals of Russia or China with a first strike. The US Air Force has enhanced the avionics on its B-2 stealth bombers to permit them to fly at extremely low altitudes in order to avoid even the most sophisticated radar.” Deploying short-, medium- and long-range interceptor missile batteries, mobile missile radar stations, long-range super-stealth nuclear bombers, Aegis-class destroyers equipped to sail the world’s seas to hunt down conventional and nuclear missiles, and surveillance satellites and weapons in space is not designed to target non-existent intercontinental ballistic missile threats from Iran or Syria, or even from North Korea, concludes analyst Rick Rozoff, but to blackmail Russia and China and prepare the groundwork to “win” in a first strike nuclear war.

    On August 11, just a few days before the Von Baunites gathered in Alabama, Russian Air Force commander Alexander Zelin warned, “By 2030 foreign countries, particularly the US, will be able to deliver coordinated high-precision strikes from air and space against any target on the whole territory of Russia. That is why the main goal of the development of the Russian Air Force until 2020 is to provide a reliable deterrent during peacetime, and repel any military aggression with the use of conventional and nuclear arsenals in a time of war.” The following day Chinese Foreign Minister Yang Jiechi told the 65-nation Conference on Disarmament in Geneva, “Outer space is now facing the looming danger of weaponisation. Credible and effective multilateral measures must be taken to forestall the weaponisation and arms race in outer space.”

    Make no mistake, the Pentagon is busy shooting for global military supremacy. This year is crucial to get things right before the expiration of the Strategic Arms Reduction Treaty (START-1) in December. A joint understanding for a follow-on “agreement” to START-1 was signed by Obama and Russian President Dmitri Medvedev in July. The US strategy appears to be to replace the treaty with a less formal agreement that eliminates strict verification requirements and weapons limits. Former US assistant secretary of state Paula DeSutter said in May 2007 that the major provisions of the treaty “are no longer necessary. We don’t believe we’re in a place where we need have to have the detailed lists and verification measures.”

    More US “logic”, this time dismissing the need for much-hated treaties, which would have to be confirmed by the Senate and, worse yet, adhered to, instead of informal “cooperation”, meaning arm-twisting or merely ignoring protests. The connection between the lack of interest in a replacement for START-1 and Washington’s missile shield designs is not lost on the Russians. The CFR admits that US missile plans in Europe are seen by the Russians “not so much as missile defense as a deployment of first-strike capability.” Zelin revealed that defence upgrading would include developing “new missiles that will be capable of defending against space-based systems.”

    Despite the fact that there is no popular will for militarising space, there is little standing in its way, with “defence” policy now solidly bipartisan, and Euro-silence and even Euro-cheerleading. Only “authoritarian” Russia and China call for a treaty against space warfare. The US dismisses these calls as designed to block its plans for the missile interceptor system. Well, yes, that is the point. “The practice of seeking absolute strategic advantage should be abandoned. Countries should neither develop missile defense systems that undermine global strategic stability nor deploy weapons in outer space,” Chinese Foreign Minister Yang Jiechi told the peaceniks in Geneva, as the Von Braunites were promoting peace US-style. He added that China welcomed moves to rid the world of nuclear weapons, including China’s. “The complete prohibition and thorough destruction of nuclear weapons and a nuclear weapon-free world have become widely embraced goals,” Yang said, referring to Obama’s call in April for a “world without nuclear weapons”. Russian Foreign Minister Sergei Lavrov told them much the same. Secretary of State Hillary Clinton was conspicuous in Geneva by her absence.

    Too bad no US generals or senior government officials bothered to drop in on the Geneva conference, where the fallacy in their “logic” could have been explained to them: a treaty signed by the nations of the world, led by all the permanent members of the UN Security Council, would prevent any “adversaries” from taking “advantage” of using space for military purposes. The most touted blaggard, North Korea, cannot even get its satellites into orbit, assuming they are of any military significance. The rogue states that can and do (no names are necessary) would be forced by a treaty to curb their appetites for cyber Armageddon, allowing the world to breathe slightly more easily.
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    Militarising Space: The Fallujah fallacy | 11-09-2009 - 19:39:41 GMT 1 #

  15. Bases nuevas para la misma misión, tan vieja

    Matilde Sosa

    Esta tarde las agencias informativas dieron a conocer la noticia nueva que trata de una invasión ya vieja, esa misma que luego ha devenido como otras mismas y otras tantas, en guerra. Las agencias informaron acerca de la posibilidad del envío de más tropas estadounidenses a Afganistán, porque según parece, los afganos aumentaron su resistencia en aras de su defensa, como se dice “insurgencia”. Se dio a conocer entonces que el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Michael Mullen, apoyó este martes, hoy mismo , y esta tarde , el envío de más militares a Afganistán, afirmando que "probablemente" fueran necesarios para "cumplir la misión" que les "fue confiada".
    Se dio a conocer entonces que, el jefe del Estado Mayor Conjunto de los EE.UU. sostiene que, en Afganistán y según necesidades que se supongan de fuerza mayor (subterfugio para no informar, un incremento de la insurgencia), que hace necesario para EE.UU. , el envío de mas tropas . A este militar, por su rango pudiera suponérsele un lugar preponderante como uno de los principales o tal vez el principal asesor militar de Obama, tal vez así debiera estar situado, en tanto sea lo que su cargo ostenta.

    Como es sabido a cualquier estrategia que se precie de tal, le cabe ante la probabilidad del fracaso del plan principal, la hipótesis de un plan “B”. En dado caso, si resultare denegado el pedido de mas tropas, en virtud de que el presidente prometiera como plan electoral, retirarlas, por tanto, si el plan A no resultara , no ha de suponer la renuncia al objetivo primordial , sino solo un cambio de plan para lograr el “cumplimiento de la misión “porque sea como sea y de igual modo, ya les "fue confiada" en honor a la patria.

    Entonces, quien lleva el estandarte ha de imaginarse y proveerse de sus mejores artes…, tiremos algunas hipótesis , será acaso entonces que pudieran re-adaptar los recursos existentes para hacerlos efectivos acorde a la estrategia ya planteada? Será, tal vez, que optaran por adaptar la experiencia civil a las capacidades militares? Interpretaciones según… los cables de esta tarde , todo ello, claro, junto al constante apoyo del pueblo y la moral (estadounidense)…. ¡Faltaba más! Para que “reine la paz” en Afganistán, sea de ese modo o por otro , mas “ demócrata” pero nada cuestiona la invasión de un país extranjero así sea en la lucha contra el tan temido talibán…

    Rayos o culebras. 68.000 soldados – 20 bases. Invasión y guerra

    Mientras ese oficial militar , el de más alto rango en los Estados Unidos manifiesta necesario y probable entonces , el uso de tropas adicionales porque según sostiene en su estrategia , esto ayudaría a hacer frente a la insurgencia, y así llevar “seguridad” a Afganistán, Mientras esto sucede en Ecuador los 12 ministros de Defensa de la Unasur junto a sus respectivos cancilleres analizan en la misma franja de tiempo y horaria según la ubicación geográfica , las repercusiones y alcances de las siete bases militares que Colombia puso a la orden de EEUU. Y Estados Unidos acepta (si así fuera)

    A ver, Estados Unidos invadió Afganistán a fines de 2001, cuando era presidente Bush, y se decidió, tras el ataque del 11 de septiembre. Ahora, desde entonces hasta hoy, siendo presidente Obama, EEUU mantiene tropas allí. Por más que el actual Presidente manifestara que, progresivamente serán retiradas

    En la actualidad, Estados Unidos tiene alrededor de 62.000 soldados en Afganistán, cifra que podría ascender a 68.000 para finales de este año según trascendidos.

    "Metrópoli Obama”

    Los acuerdos suscriptos por Colombia con Estados Unidos en materia militar, como es sabido, prevé la instalación de bases.

    La fuente online, informaba que el almirante Michael Mullen, dijo a una comisión legislativa estadounidense en Washington "Podemos cumplir la misión que nos fue confiada. Pero vamos a necesitar los recursos correspondientes", afirmó, subrayando que de todas formas aún no se tomó una decisión formal sobre el envío de refuerzos a Afganistán. Tal fuente asegura que, de acuerdo con la Casa Blanca , el presidente Barack Obama no decidirá antes de varias semanas el envío o no de refuerzos.

    ¿Serán acaso las últimas 7 bases colombianas, las que sumadas al total de trece (13) bases militares estadounidenses, ubicadas estratégicamente en países aliados de Washington, rodean actualmente a Venezuela?. Las nuevas operaciones para la vieja misión llevan nuevos nombres lindos como “cooperación” o “como asistencia “en defensa y seguridad (propia), será tal que permitirá a soldados norteamericanos usar las nuevas bases militares en Colombia, y con ello la cifra se incrementará a veinte (20).

    Tal vez la pregunta sea si ha de convertirse Obama, en el mejor logo, de la marca ya registrada

    ¿Será Obama el mejor nuevo tipo de expedicionario, aquel que, fiel y digno a sus predecesores se constituya en un nuevo precursor del establishment metamorfoseado? ¿Será el mejor expedicionario del nuevo tipo que el sistema espera? ¿ Y ha de suceder acaso que, según la vieja usanza se estampe nueva con su glamour descontracté aquella marca de la misión colonozidora como es esa practica tan vieja?

    ¿Sucederá acaso que el enclave conquistado lleve el nombre de su conquistador en honra a sus antecesores “combatientes antiterroristas y narcolibertarios Busch o Reagan ?

    Los observadores aseguran que Estados Unidos ha rodeado militarmente a Venezuela, por el norte -el Mar Caribe- tiene bases en Cuba, Puerto Rico, Aruba y Curazao. Por el noroeste -Centroamérica- tiene bases en El Salvador, Honduras y Costa Rica, además de la Escuela de las Américas en Panamá. Por citar algunas de ellas.

    'Ese convenio puede significar una amenaza real para nuestra soberanía.’dijo Gustavo Márquez Marín embajador de Venezuela en Colombia, y expresó que su país llevará como propuesta a la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur )que todos los miembros del bloque pongan las cartas sobre la mesa y expongan cada acuerdo militar que tengan con terceras naciones. Esta semana los voceros del Pentágono decían que Venezuela tenía fábricas de armamento en acuerdo con Irán, en la profundidad del territorio venezolano. ¿A usted no se le parece ese formato igual al que aplicaron en la guerra de Irak para justificar la invasión''

    La rémora de Irak, aparece más que ajustada en momentos que, se plantearan más tropas para Afganistán. Acaso si se decide, corra el velo y de a conocer al mundo que en EEUU se ha subvertido la escala de obediencia en tanto estas nuevas bases no reporten al OK de presidencia. En tal caso que suerte correríamos los demás mortales si el caos en tal caso les gobierna, pues dato de la realidad es que bajo el mandato del nuevo presidente negro se asientan las nuevas bases de aquellas las mismas tendencias colonizadoras y no solo precisamente en la selva.

    Ya que como aquellas pestes, hoy en época de pandemias, Wall Street, resulto ser la mayor fuente de contagio financiero que enfermó el mundo ¿quien pide excusa al mundo por ella? ¿Quien repara la tragedia?

    “Crónicas Marcianas”

    Ray Bradbury en 1950, tecleaba las míticas Crónicas Marcianas, en las que un hombre ilustrado enviaba, con frenética imaginación, las primeras misiones colonizadoras a Marte “el planeta rojo” ….que brutal coincidencia.

    ¿Será ahora acaso “el eje del mal” en clave del territorio “rojo simbólico”, en ello el nuevo destino de las vieja misión colonizadoras por tierra ya que no olvidemos por mar la cuarta flota, ya que la armada de Estados Unidos reactivó la Cuarta Flota , con la intención de "combatir el terrorismo", las "actividades ilícitas" y enviar un "mensaje" a Venezuela y al resto de la región?.

    Justamente tras la invasión del Sucumbíos ecuatoriano por parte del ejercito colombiano, (país que celebra hoy los acuerdos con EEUU) el Pentágono en su comunicado, argumenta que la reactivación de la Cuarta Flota –creada en 1943 para enfrentar la amenaza de los submarinos nazis en el Caribe y Sudamérica y disuelta en 1950– servirá para "demostrar el compromiso de Estados Unidos con sus socios regionales". La flota dependerá (informaba) del Comando Sur con sede en Miami. Y estaría dotada entre otras armas, de once buques, entre ellos un portaviones y un submarino nuclear, que conformarán el núcleo inicial de la flota.

    Paradojas de un martes

    Ahora, que paradoja, ya que es la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, quien expresó este mismo martes su preocupación de que la compra de armas de Venezuela a Rusia pueda iniciar una carrera armamentista en la región.

    Se dice que el autor de Crónicas Marcianas, esas en que un hombre ilustrado-(cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia)- enviaba con frenética imaginación, las primeras misiones colonizadoras a Marte “el planeta rojo” y afirmaba “Tenemos que cumplir nuestro destino y volver a la Luna y a Marte para expandirnos, como lo hace y hará el Universo, permanentemente, hasta el final de los tiempos”. Los martes rojos presentan en los planetas cuestiones tan paradojales.

    En el sur un tango lleva por nombre “por la Vuelta “ y reza en alguna de sus estrofas …..La historia vuelve a repetirse, el mismo “amor”... la misma lluvia...el mismo, el mismo loco, loco afán...- La historia vuelve a repetirse bases nuevas para la misma misión tan la de siempre , tan vieja …tan el mismo loco afán.

    Bases nuevas para la misma misión, tan vieja | 17-09-2009 - 20:39:32 GMT 1 #

  16. De la guerra

    José Luis Fiori

    Entre 1495 y 1975, las Grandes Potencias estuvieron en guerra durante el 75 por ciento del tiempo, comenzando una nueva guerra cada siete u ocho años. Asimismo, en los años más pacíficos de este período, entre 1816 y 1913, estas potencias hicieron cerca de 100 guerras coloniales. Y al contrario de las expectativas, a cada nuevo siglo, las guerras fueron más intensas y violentas que en el siglo anterior. (J. Levy, “War in the modern Great Power System”, Ky Lexington, 1983). Por eso, se puede decir que las guerras fueron la principal actividad de los Estados nacionales europeos, durante sus cinco siglos de existencia, y ahora de nuevo, el Siglo XXI ya comenzó bajo el signo de las armas. Aunque a pesar de eso, sigue siendo tabú hablar y analizar objetivamente el papel de las guerras en la formación, en la evolución y en el futuro del sistema inter-estatal capitalista, que fue “inventado” por los europeos, en los Siglos XVI y XVII, y sólo se transformó en un fenómeno universal en el Siglo XX. Tal vez, porque sea muy doloroso aceptar que las guerras no son un fenómeno excepcional, ni resultan de una “necesidad económica”. O Porque sea muy difícil de entender que ellas seguirán existiendo, incluso aunque no ocurran enfrentamientos atómicos entre las Grandes Potencias, porque ellas no precisan ser frenadas para cumplir su “papel” dentro del sistema inter-estatal. Basta que sean planificadas de manera complementaria y competitiva.

    A primera vista, todo esto parece medio absurdo y paradojal. Pero todo queda más claro cuando se mira hacia el comienzo de esta historia, y se entiende que el sistema mundial en que vivimos, fue una conquista progresiva de los primeros estados nacionales europeos. Y desde sus primeros pasos, este sistema nunca más dejó de expandirse, “liderado” por el crecimiento competitivo e imperial de sus Grandes Potencias, que luchan permanentemente para mantener o avanzar su posición relativa dentro del sistema. Por esto tiene razón politólogo norteamericano, John Mearsheimer, cuando dice que “las grandes potencias tienen un comportamiento agresivo no porque ellas quieran, sino por ellas tienen que buscar acumular más poder si quieren maximizar sus probabilidades de sobrevivencia, porque el sistema internacional crea incentivos poderosos para que los estados estén siempre procurando oportunidades de ganar más poder a costa de sus rivales…” (Mearsheimer, “The tragedy of the great powers”, 2001, pag. 21).

    En este proceso competitivo, la guerra o la amenaza de la guerra, fue el principal instrumento estratégico utilizado por los Estados nacionales para acumular poder y definir la jerarquía mundial. Y las potencias vencedoras – que se transformaron en “líderes” del sistema – fueron las que consiguieron conquistar y mantener el control monopólico de las “tecnologías sensibles”, de uso militar. A su vez, esta competencia por la avanzada tecnológica, y por el control monopólico de los demás recursos bélicos, dio origen a una dinámica automática y progresiva de preparación continua para las guerras. En una disputa que apunta, todo el tiempo, en la dirección de un imperio único y universal. Aunque, paradojalmente, este imperio no podrá ser alcanzado sin que el sistema mundial pierda su capacidad conjunta de seguirse expandiendo. ¿Por qué? Porque la victoria y la constitución de un imperio mundial sería siempre la victoria de un Estado nacional específico. De aquel Estado que fuese capaz de imponer su voluntad y monopolizar el poder, hasta el límite de la desaparición de sus competidores. Si eso ocurriese, por consiguiente, acabaría la competencia entre los Estados, y en este caso, los Estado no tendrían cómo seguir aumentando su propio poder. O sea, en este sistema inter-estatal, inventado por los europeos, la existencia de adversarios es indispensable para que haya expansión y acumulación del poder, y la preparación continua para la guerra es el factor que ordena el propio sistema.

    Asimismo, como la “potencia líder” también precisa seguir acumulando poder, para mantener su posición relativa, ella misma acaba atropellando las instituciones y los acuerdos internacionales que ayudó a crear en un momento anterior. Ella es quién tiene mayor poder relativo dentro del sistema, y por ello, ella es la que acaba siendo, casi siempre, la gran desestabilizadora de cualquier orden internacional establecido.

    Ahora bien, la preparación para la guerra, y las propias guerras, nunca impedirán la complementariedad económica y la integración comercial y financiera, entre todos los Estados involucrados en los conflictos. Por lo contrario, la mutua dependencia económica siempre fue una pieza esencial de la propia competencia. Unas veces predominó el conflicto, otras la complementariedad, pero fue esta “dialéctica” que se transformó en el verdadero motor político-económico del sistema inter-estatal capitalista, y en el gran secreto de la victoria europea, sobre el resto del mundo, a partir del Siglo XVII.

    Entre 1650 y 1950, Inglaterra participó de 110 guerras, aproximadamente, dentro y fuera de Europa, o sea, un promedio de una guerra cada tres años. Y entre 1783 y 1991, los Estados Unidos participaron en casi 80 guerras, dentro y fuera de América, o sea, un promedio también de una cada tres años. (M.Coldfelter, “Warfare and armed conflicts”, Mc Farland, Londres, 2002). Como resultado, en este inicio del Siglo XXI, los Estados Unidos tienen acuerdos militares con cerca de 130 países alrededor del mundo, y mantienen más de 700 bases militares fuera de su territorio. Y con todo eso, deben seguirse expandiendo – independientemente de cual sea su gobierno – sin tener que dañar necesariamente el Derecho Internacional, y sin tener que dar explicaciones a nadie. Por esto, suena absolutamente cómica e innecesaria la justificación de que las nuevas bases militares de los Estados Unidos en Colombia, tiene que ver con el combate al narcotráfico o a la guerrilla local, así como los argumentos que asocian la instalación del escudo anti-misiles de los EE.UU., en la frontera con Rusia, con el control y bloqueo de los cohetes iraníes. Como suena ridícula, en este contexto, la evocación del “principio básico de la no injerencia” en la defensa de las decisiones colombianas, polacas o checas. En este “juego” no hay límites y por más lamentable que sea, los “neutros” son irrelevantes o sucumben, y solo les quedan dos alternativas a los que no aceptan aliarse o someterse a la potencia expansiva: en el caso de los más débiles, protestar; en el caso de los demás, defenderse..
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    De la guerra | 21-09-2009 - 08:37:33 GMT 1 #

  17. La locura de los misiles apunta al dinero

    Julian Delasantellis

    Nunca recuerdo que mi hijo haya alzado la vista desde su bol de cereal con leche de soya para preguntarme: “¿Qué hiciste en la Gran Guerra Fría, papá?”; el pequeño era un vegano tan militante que yo solía pensar que me estaba evaluando para denunciarme a la comisión de crímenes de guerra de Naciones Unidas en La Haya cada vez que le echaba kétchup a un bife.

    Y muchos otros, incluso los que nunca me vieron lanzar una langosta viva a una olla de agua hirviendo, probablemente pensaban lo mismo.

    Ya veréis, pasé la primera década y media de mi carrera de posgrado en una vocación profesional bastante única como planificador de guerra nuclear y estratega. No volé personalmente B-52 o apreté botones en submarinos, pero solía esgrimir una de esas malvadas reglas de cálculo para estimar daños en la guerra, por cortesía de Rand Corporation.

    Sí, fui uno de los “Magos de Armagedón” de Fred Kaplan en Slate Magazine, “pensando lo impensable” como nos aconsejaba Herman Kahn, respecto al “delicado equilibrio del terror” de Albert Wohlstetter (futuro suegro de Richard Perle, el halcón de la Guerra de Iraq).

    Hoy en día, cuando uno ve a alguien en una olla de grillos en la televisión por cable presentado como “estratega nuclear” o “estratega militar” civil, se puede creer con bastante confianza que el sujeto ataca un tema desde la derecha, como a quién quiere que se bombardee y con cuánto salvajismo. Pero otrora no era así. La mayoría de nosotros (cerca de un 99%) éramos firmemente hombres de izquierda, que pensábamos que estábamos del lado de los ángeles debido a nuestras interminables luchas contra altos oficiales militares a la antigua como el que, durante un debate sobre defensa civil y de misiles, proclamaba orgullosamente: “Si sólo quedara una pareja en la Tierra [después de una guerra nuclear], quisiera que esa pareja fuera estadounidense.”

    Pero no vengo a elogiar mi antigua profesión. Después de la decisión de la semana pasada del presidente de EEUU, Barack Obama, de descartar los planes para un sistema de misiles contra misiles en la República Checa y Polonia, vengo a enterrarla.

    ¡Qué país feliz y agradable era EEUU en los años cincuenta! En los barrios residenciales, papito acosaba sexualmente a las secretarias en el trabajo y asaba hamburguesas en la parrilla cuando llegaba a casa, mientras mamá vivía feliz en su danza diaria con el príncipe Valium.

    Pero surgían sombras en el horizonte. El dictamen Brown contra el Consejo de Educación de 1954 de la Corte Suprema significaba que pronto el EEUU blanco tendría que encarar el tema de su población minoritaria que reventaba los guetos urbanos; el lanzamiento del satélite Sputnik de la Unión Soviética en 1957 significaba que pronto aparecería el temos de que ojivas nucleares cayeran en la ensalada de papas, en lugar de albóndigas de pollo errantes.

    Existía el sentimiento de que si los rusos eran capaces de poner un pequeño satélite con radio en órbita dando vueltas alrededor de la Tierra, podían utilizar la misma tecnología de propulsión de misiles a fin de colocar una gran arma nuclear en el espacio para reingresar a la atmósfera y detonarla sobre una ciudad estadounidense.

    No es que no haya habido una amenaza nuclear rusa antes del Sputnik. Antes de finales de los cincuenta, se suponía que las armas nucleares soviéticas podían llegar a sus objetivos en los compartimientos para bombas de los bombarderos a hélice TU-95 “Bear”, o los no mucho más rápidos jets TU-16 “Bisons”.

    La intención de EEUU era enfrentar a los bombarderos de un modo muy parecido al usado por Gran Bretaña frente a la Luftwaffe durante la Segunda Guerra Mundial, mediante la formación de una línea de escuadrones de cazas dirigidos por radar (los así llamados “DEW”, o sea [sigla en inglés de] línea de aviso previo distante) a través de América del Norte y Canadá. Sustituidos por misiles tierra-aire, se pensaba que esa defensa tenía por lo menos una probabilidad casi segura de derribar una buena parte de la flota atacante. Poca gente fue tan descortés como para darse cuenta de la diferencia en el daño que podría ser causado a ciudades de EEUU por el 20% de una fuerza de bombarderos con armas nucleares que pasaría a través de esas defensas en comparación con lo que hizo en Londres el 20% de la Luftwaffe con armas convencionales que pasó por sus defensas.

    Pero la naturaleza de un misil con carga nuclear imposibilitaba virtualmente que se pudiera interceptar aunque fuera un 5% de su fuerza atacante. Con un tiempo de vuelo total de un misil balístico de unos 35 minutos de un lado del planeta al otro, el reingreso y acercamiento a su objetivo a una velocidad de unos 40.000 kilómetros por hora, simplemente no había suficiente tiempo para construir un sistema que pudiera identificar un lanzamiento y luego dirigir un misil defensivo hacia algo que aceleraba hacia la Tierra a la velocidad de los atacantes.

    Los atacantes también podían dificultar aún más la tarea de los defensores protegiendo la ojiva entrante tras una pantalla de “señuelos” deflectores de radar o incluso otras ojivas, de modo que el radar que dirigía el misil interceptor hacia su objetivo no podría diferenciarlos de la verdadera amenaza.

    Fue el momento en el que teóricos como mis profesores presentaron una idea revolucionaria, una redefinición del concepto de defensa para tener en cuenta la nueva era nuclear. Si EEUU no podía defenderse contra la amenaza soviética, es decir, si no había manera de detenerla, podía disuadirla. Si después de un primer ataque ruso sobrevivían muchos misiles y recursos nucleares de EEUU, como aquellos en submarinos ocultos, éstos podrían ser lanzados para devastar la URSS incluso después de que EEUU hubiera sido devastado –y los rusos nunca lanzarían ese primer ataque: no tendría sentido-. Era la paz al precio de la vulnerabilidad eterna, pero era paz.

    No tiene sentido, dijeron los militares y sus voceros civiles. El concepto mismo de un problema de seguridad nacional que no pudiera ser afectado por un arreglo tecnológico era de por sí una herejía estadounidense. Los ingenieros volvieron a las mesas de dibujo y produjeron el primer, y probablemente último, así llamado sistema de misil antibalístico (ABM), el sistema Safeguard.

    Compuesto de dos misiles ABM separados, el Spartan de mayor alcance y el Sprint de corto alcance, con radar y computadores de administración en batalla, Safeguard fue desarrollado no para proteger ciudades de EEUU, sino campos de misiles balísticos ofensivos de EEUU en las llanuras del norte. Esto, de por sí, constituía una aceptación de la tesis principal de la disuasión: que era más importante tener un segundo ataque que sobreviviera que poder derribar lo suficiente de una fuerza de misiles atacante como para que importara al país que sólo trataba de sobrevivir bajo la batería de misiles.

    Pero el sistema era terriblemente costoso y cuando tanto la URSS como EEUU pasaron de misiles que transportaban sólo una ojiva a los que llevaban hasta 20, los llamados “vehículos de múltiple ingreso independientemente programados” (MIRV, por sus siglas en inglés), la justificación para sistemas ABM basados en tierra pareció evaporarse. El atacante siempre podía agregar otro MIRV, a un coste mucho más bajo que el lanzamiento de otro misil por Safeguard.

    El presidente Richard Nixon y el líder ruso Leonid Brezhnev negociaron en 1972 la renuncia a sus sistemas ABM, limitándose primero a dos, luego a una, instalación nacional de ABM. La de EEUU, en Grand Forks Dakota del Norte, fue activada durante unos cuatro meses después de haber sido desactivada en una acción de reducción de costes en 1976. La instalación rusa, en las afueras de Moscú, con 100 misiles interceptores A-135, sigue existiendo actualmente.

    Un profesor explicó una vez a mi clase cómo derrotar el sistema de 100 misiles ABM de Moscú. Basta simplemente con enviar 101 misiles. Incluso si el sistema se ocupaba de los primeros 100, estaría indefenso contra el número 101. Lejos de defender Moscú, el sistema ruso sólo prepara la ciudad para un golpe nuclear tan intenso que haría bailar hasta la arena.

    ¿Fue entonces en este momento, con los dos tratados de reducción de armas nucleares de Nixon en 1972 (el otro fue el tratado SALT que limitó los sistemas ofensivos) cuando el mundo, y particularmente los conservadores estadounidenses, terminaron por aceptar la lógica férrea y aterradora de la vulnerabilidad mutua, que llegó a ser llamada destrucción mutuamente asegurada, o MAD [por sus siglas en inglés]?

    De ninguna manera. No asomaron la cabeza por un tiempo, pero pronto volvieron con una demencia propia, una fiebre cerebral que finalmente fue extinguida por Obama con su decisión de la semana pasada.

    El 23 de marzo de 1983, Reagan se dirigió a la nación por televisión. Después de un texto trillado y bastante largo en el que llamó a los “liberales del Congreso” a dejar de oponerse a sus llamados para más gastos de defensa, Reagan insertó al final de su discurso, supuestamente sin la aprobación de sus asesores militares y civiles, el lenguaje que ha dominado la política exterior de EEUU, y gran parte de las relaciones internacionales en los 26 años desde entonces.

    Quisiera compartir con ustedes una visión del futuro que ofrece esperanza. Es que nos aventuremos en un programa para contrarrestar la pavorosa amenaza de los misiles soviéticos con medidas que son defensivas. Volvámonos a las fuerzas mismas en la tecnología que llevaron a nuestra gran base industrial y que nos han dado la calidad de vida que tenemos actualmente.

    ¿Y si la gente libre pudiera vivir segura sabiendo que su seguridad no depende de la amenaza de represalias instantáneas de EEUU para disuadir un ataque soviético; que pudiésemos interceptar y destruir misiles balísticos estratégicos antes de que llegaran a nuestro propio suelo o al de nuestros aliados?

    Sé que es una tarea técnica formidable, que podría no ser lograda antes del fin del siglo. Sin embargo, la actual tecnología ha llegado a un nivel de sofisticación con el que es razonable que comencemos este esfuerzo. Durará años, tal vez decenios, de esfuerzo en muchos frentes. Habrá fracasos y reveses así como éxitos e innovaciones. ¿Pero no vale toda la inversión necesaria para liberar al mundo de la amenaza de la guerra nuclear? ¡Sabemos que es así!

    Si procedemos audazmente con estas nuevas tecnologías, podremos reducir significativamente cualquier incentivo que la Unión Soviética pueda tener para amenazar con ataques a EEUU o sus aliados… Llamo a la comunidad científica de nuestro país, los que nos dieron las armas nucleares, que vuelquen ahora sus grandes talentos hacia la causa de la humanidad y la paz mundial: que nos den los medios para hacer que esas armas nucleares sean impotentes y obsoletas.

    Esta noche, consistente con nuestras obligaciones bajo el Tratado ABM y reconociendo la necesidad de una consulta más estrecha con nuestros aliados, estoy tomando un importante primer paso. Dirijo un esfuerzo exhaustivo e intensivo para definir un programa de investigación y desarrollo a largo plazo para comenzar a lograr nuestro objetivo final de eliminar la amenaza planteada por los misiles nucleares estratégicos. Esto podría allanar el camino para medidas de control de armas a fin de eliminar nuestras propias armas. No buscamos ni la superioridad militar ni la ventaja política. Nuestra única intención – que es compartida por toda la gente – es buscar maneras de reducir el peligro de guerra nuclear.

    All día siguiente, visiones batallas espaciales entre estaciones armadas de láser llenaron las cabecitas de la prensa. Bienvenidos al mundo de la “Guerra de las galaxias”.

    Los militares de uniforme lo odiaron, porque reducía drásticamente el financiamiento de programas que podrían apoyar y proteger a las tropas en los campos de batalla actuales, no en algún futuro presentado sólo en revistas Popular Mechanics de muchachos adolescentes. La comunidad científica sabía que la tecnología necesaria no existía entonces y que no iba a existir durante mucho tiempo, en el mejor de los casos. Pero para los ideólogos y operadores republicanos y derechistas, la Guerra de las Galaxias era un don del cielo; prometía implícitamente a los electores un retorno al inviolable Edén de esas barbacoas de los años cincuenta. Ya que también se habían abandonado las políticas de desegregación, todo lo que se necesitaba era que los muchachos se cortaran el pelo y las muchachas se pusieran vestidos y se volvía a et in Arcadia ego.

    La Guerra de las Galaxias, llamada formalmente la Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE), fue lanzada en el año fiscal 1984 con una asignación de 4.000 millones de dólares que aumentó fuertemente después. En aquel entonces, las páginas de ciencia de los principales periódicos estaban repletas de filtraciones que describían el siguiente progreso tecnológico del programa; uno de ellos, una propuesta para crear estaciones de batalla basadas en el espacio de rayos x-láser para destruir misiles rusos fracasó totalmente por el hecho de que las explosiones nucleares basadas en el espacio para suministrar energía a la estación eran ilegales bajo tratados internacionales; además, las explosiones que debían suministrar energía a la estación, en muchas simulaciones, realmente destruyeron la propia estación.

    El presidente George H W Bush no era un verdadero creyente en la defensa de misiles; igual le hubiera gustado que el presupuesto fuera dedicado a la defensa en el campo de batalla para los despliegues de tropas contra misiles de poco alcance. La Guerra de las Galaxias podría haber muerto ahí mismo, si no hubiera sido por la noche del 18 de enero de 1991, durante la primera Guerra del Golfo. Buffalo Springfield cantó una vez una canción que describía con bastante exactitud lo que pasó esa noche: “Algo está pasando aquí/no está exactamente claro lo que es.”

    El 16 de enero, Sadam Husein comenzó a lanzar sus misiles soviéticos SS-1 “Scud” de la era de los años sesenta (que eran en sí copias rudimentarias de los V-2 alemanes de la Segunda Guerra Mundial) hacia objetivos en Arabia Saudí, donde los ejércitos aliados y de la coalición estaban reuniendo sus fuerzas terrestres antes de la invasión. Más adelante, los disparó hacia Israel, esperando romper la coalición contra Iraq al incorporar a Israel a la guerra forzando así a los Estados árabes a abandonarla.

    Se temía que Sadam tenía unas existencias de armas químicas biológicas que podrían ser colocadas en los Scud, de modo que los nervios estaban ciertamente tensos por los lanzamientos. El 18 de enero sonaron las alarmas en la Base Aérea Real Saudí Rey Abdul Aziz en Dhahran, Arabia Saudí, cuando se recibieron informes sobre el lanzamiento de un Scud.

    Inmediatamente se vio el lanzamiento desde las afueras de la base de un Mim-104 de la Fuerza Aérea de EEUU, un misil antiaéreo conocido como The Patriot, modificado para ser utilizado contra misiles balísticos. Pocos minutos después se vio una explosión en lo alto de la atmósfera, y no se vio la caída de un Scud. ¿Acababa de ocurrir lo que los críticos de la defensa de misiles, propugnadores de la MAD, siempre habían dicho que era imposible? ¿Por primera vez un misil había apuntado, rastreado y destruido un misil balístico? ¿Acababa de dar una bala en otra bala?

    El éxito del Patriot esa tarde, así como en otras tardes durante la guerra, inspiró tremendamente a los restos ya deprimidos de los supervivientes de la Guerra de las Galaxias. Aunque un lanzamiento de un Scud el 25 de febrero causó 25 muertes de estadounidenses en Dhahran después que el computador a bordo del Patriot calculó mal su distancia hacia el objetivo, se acababa de hacer lo que decían que era imposible; con seguridad también podía hacerse para el país en su conjunto.

    ¿Pero qué había pasado exactamente con los Patriot y los Scud?

    Tuvo que llegar un viejo crujiente y gruñón, Theodore A Postol, profesor del Massachusetts Institute of Technology nacido en Brooklyn, para descubrir la verdad. Al volver a revisar todos los datos y grabaciones de las interceptaciones, descubrió que el cálculo inicial del cociente de éxito del Patriot, 41 Scuds destruidos con 42 lanzamientos de Patriot, era una inmensa exageración; Postol dijo que el cociente de éxito real había sido de menos de un 10%.

    Por ejemplo, ningún Scud había sido realmente destruido el 18 de enero; la advertencia de lanzamiento había sido una falsa alarma. Otras veces, lo que pareció ser un éxito de un Scud había sido en realidad un Scud que se quebraba en pleno vuelo, algo que no era totalmente inesperado considerando la antigüedad de los Scud.

    A regañadientes, la fuerza aérea también redujo los cálculos del éxito de los Patriot, y los resultados de Postol suministraron al nuevo gobierno de Bill Clinton la cobertura necesaria para mantener en un mínimo el financiamiento de la Guerra de las Galaxias.

    Pero para los republicanos que ahora estaban en la oposición, la oposición de Clinton a un sistema nacional de defensa de misiles fue como si a un niño le regalaran un sable de luz para Navidad. Podían utilizarlo, y lo hacían, todo el día para eviscerar y lacerar a la oposición.

    De la plataforma presidencial republicana para 1996:

    Enfrentamos dos situaciones escandalosas. Primero, los estadounidenses no se dan cuenta de que nuestro país no tiene defensa contra un ataque con misiles de largo alcance. Segundo, el actual ocupante del Despacho Oval se niega a hablarles de ese peligro. De modo que lo haremos nosotros…

    La Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE) de los dos últimos gobiernos republicanos fue desmantelada por Bill Clinton, quien –contrariamente a los intereses de la seguridad nacional de EEUU– se aferraba al obsoleto Tratado ABM de la Guerra Fría. Clinton redujo drásticamente el financiamiento presupuestado por anteriores presidentes para la defensa con misiles, e incluso violó la ley al ralentizar defensas críticas con misiles. Ha continuado negociaciones para expandir realmente el obsoleto Tratado ABM, atando aún más las manos de EEUU, y entrabando nuestra autodefensa… En un mundo pacífico, limitaciones semejantes serían imprudentes. En el mundo actual, son inmorales.

    El peligro de un ataque con misiles con armas nucleares, químicas o biológicas es la amenaza más seria para nuestra seguridad nacional. La China comunista se ha burlado de nuestra vulnerabilidad al amenazar con un ataque a Los Angeles si mantenemos nuestro compromiso histórico con la República de China en Taiwán. Somos vulnerables al chantaje –nuclear u otro– de una cantidad de Estados terroristas que ahora tratan de adquirir los instrumentos de la perdición. Ante esos peligros, Bill Clinton ha ignorado sus responsabilidades. En el caso más ilustre, ordenó que un Cálculo Nacional de Inteligencia se concentre sólo en la amenaza con misiles contra EEUU continental, ignorando deliberadamente la amenaza a corto plazo planteada a Alaska y Hawai por misiles de largo alcance que están siendo desarrollado o adquiridos de otra manera por los comunistas que gobiernan Corea del Norte.

    … El Partido Republicano está comprometido con la protección de todos los estadounidenses –incluidos nuestros dos millones de ciudadanos en Alaska y Hawái– contra ataques con misiles. Estamos decididos a desplegar defensas con misiles basadas en tierra y en el mar lo más pronto posible, y posteriormente un sistema nacional. No permitiremos que los errores de la diplomacia del pasado, basada en el concepto inmoral de la Destrucción Mutuamente Asegurada, pongan en peligro la seguridad de nuestra nación, nuestras Fuerzas Armadas en el extranjero y nuestros aliados.

    En el año 2000, después del gobierno de Clinton de ocho años, la plataforma republicana apretó todavía con más fuerza el botón del pánico:

    Los misiles balísticos y las armas de destrucción masiva amenazan el futuro del mundo. EEUU carece actualmente de defensa contra esas amenazas. El hecho de que este gobierno no proteja los secretos nucleares de EEUU permite que China modernice su fuerza de misiles balísticos, aumentando así la amenaza para nuestro país y nuestros aliados. El robo de secretos nucleares vitales por China representa una de las mayores derrotas de la seguridad en la historia de EEUU. El próximo presidente republicano protegerá nuestros secretos nucleares e implementará agresivamente una reorganización radical de nuestro programa de armas nucleares.

    Más de dos docenas de países tienen actualmente misiles balísticos. Entre ellos hay una serie, incluyendo a Corea del Norte, que será capaz de atacar a EEUU en unos pocos años, y con poca advertencia. EEUU es incapaz actualmente de contrarrestar la proliferación incontrolada de armas nucleares, biológicas y químicas y sus sistemas de lanzamiento por misiles en todo el mundo.

    La reacción del actual gobierno ha sido anacrónica y politizada. Atascado en el modo de pensar y los acuerdos de la Guerra Fría e inmune a ideas frescas, el gobierno no ha desarrollado una estrategia sensata que responda a la amenaza emergente de los misiles. No tenemos un plan adecuado de cómo defenderán a EEUU y sus aliados. Para que EEUU esté listo para el futuro se requiere urgentemente un liderazgo visionario, no el actual retraso y prevaricación. El nuevo presidente republicano desplegará una defensa nacional de misiles por motivos de seguridad nacional; pero también lo hará porque está involucrado un imperativo moral: el pueblo estadounidense merece ser protegido. Es la obligación constitucional del presidente.”

    Luego, repentinamente, la Corte Suprema de EEUU se pronunció sobre quién debía ser el próximo presidente y en 2001 la pandilla pro Guerra de las Galaxias volvió al poder. Quedaba sólo un pequeño problema que impedía la reanudación y refinanciamiento inmediatos del programa a los niveles de la era Reagan, ¿quién tenía ahora los misiles contra los cuales el programa supuestamente defendería el programa?

    Ciertamente no Rusia. La desintegración de la Unión Soviética en 1991 llevó a que los arsenales nucleares rusos fueran apenas un 10% de lo que habían sido, y ese 10%, en general, estaba en mal estado. En los primeros meses de 2001, neoconservadores como William Kristol trataron de urdir una supuesta amenaza de la China comunista; una disputa primaveral entre las armadas de EEUU y China por un avión de vigilancia naval de EEUU ayudó a concentrar esos pensamientos.

    Después de todo, para que la gente se sintiera segura, tenía que haber una amenaza que pudiera ser derrotada por el valeroso caballero, George W Bush. Una tarde, la consejera nacional de seguridad Condoleezza Rice debía hacer un discurso a favor de la defensa con misiles por la amenaza china, pero nunca lo hizo. La tarde en la que debía pronunciar el discurso era la del 11 de septiembre de 2001.

    De inmediato quedó claro que la nueva amenaza que había que esgrimir para promover la Guerra de las Galaxias en el Siglo XXI sería la de los denominados “Estados canallas,” canallas porque apoyaban a terroristas como los que atacaban a EEUU. De repente, bastó una “amenaza” compuesta de cuchillos corta-cartón esgrimidos por religiosos fanáticos para justificar miles de millones de dólares de gastos en nuevas defensas de alta tecnología. El pueblo estadounidense aceptó este argumento casi sin hacer preguntas: si es esto lo que “ellos” nos hacen con cuchillos que pueden comprar en una ferretería, imaginad lo que “ellos” harían con misiles balísticos.

    Pero había sólo un problema. Irán y Corea del Norte, los dos principales Estados canallas después de liquidar a Iraq de Sadam Husein, no tenían misiles balísticos de largo alcance con armas nucleares.

    Bush aumentó los gastos para la IDE a 8.000 millones de dólares para 2004, más que los gastos máximos de Bush de unos 5.000 millones de dólares al año. La plataforma del partido republicano para 2004 prometió despliegues reales del sistema para el futuro inmediato.

    ¿Pero contra quién?

    La idea de “colocarlo todo en la amenaza china” se descartó rápidamente; no había que irritar al banquero que estaba financiando la gran orgía del consumo y la tarjeta de crédito de 2003-2007. A la caza de una imagen que pudieran presentar como tan descabelladamente irracional como para requerir un sistema multimillonario de defensa para poder detenerlo, no tardaron en encontrar a Corea del Norte, con su dictador estalinista, Kim Jong-il.

    De los tres, la capacidad de Corea del Norte de producir misiles de corto alcance para el campo de batalla la convirtió en la candidata más probable para producir los misiles de más largo alcance que podrían amenazar a sus vecinos en el este de Asia, o incluso partes de EEUU. Como resultado, en 2001, el gobierno de Bush se retiró del tratado ABM de 1972, que los conservadores de EEUU se morían de ganas de violar durante decenios, para construir una nueva base de rastreo y de misiles en Fort Greeley, Alaska, aproximadamente a lo largo de la ruta transpolar de un misil entre Corea y la costa oeste de EEUU.

    La exitosa prueba de un arma nuclear por Corea del Norte en octubre de 2006, junto con su serie ahora regular de ensayos de misiles bastante agresivos (pero fracasados en su mayor parte), parecía validar las alarmas y advertencias de los halcones belicistas.

    ¿Pero lo hacía realmente? Sólo porque alguien tenga un arma nuclear y un misil, no significa que tenga un misil con un arma nuclear. Hay que reducir el tamaño y el peso de la ojiva a lo que el misil puede transportar; también, hay que probar la ojiva para ver si puede resistir la tremenda dinámica y estrés térmico del lanzamiento, el viaje por el frígido vacío del espacio y el calor del reingreso, y detonar a pesar de todo.

    Actualmente, el único misil norcoreano que podría alcanzar partes de EEUU, específicamente el rincón nororiental de las islas hawaianas, es su Taepodung 1, que en su ensayo no demostró el tipo de exactitud necesario para inspirar suficiente confianza como para lanzarlo hacia EEU. No se espera que un misil del que se piensa que sea capaz de alcanzar la costa oeste de EEUU, el Taepodung 2, sea operacional hasta finales de la próxima década.

    El gobierno de Bush presionó fuertemente a la CIA para promover una supuesta amenaza de un misil de largo alcance iraní, pero después de la humillación de haber sido el perrito faldero del asesor presidencial Karl Rover con el amaño de la engañosa amenaza iraquí antes de la guerra de 2003, esta vez la CIA y otras agencias de inteligencia jugaron limpio minimizando consistentemente tanto la amenaza iraní de misiles (sobre todo Scud comprados a Corea del Norte) y posiblemente su naciente capacidad de armas nucleares. El problema es que no había modo de convertirlas en alguna amenaza real para el territorio estadounidense en algún momento del futuro.

    Israel estaba bajo la amenaza potencial a medo plazo, pero había desarrollado el sistema ABM Arrow –no pedía ayuda a EEUU-. Trazando un círculo alrededor del alcance de 1.500 kilómetros del misil iraní más avanzado, los aficionados al misil antibalístico estadounidense señalaron que la mayor parte de Europa occidental, si no toda, estaba en peligro por esta supuesta amenaza iraní.

    A pesar de que la mayor parte de Europa occidental tiene mucho mejores relaciones diplomáticas y comerciales con Irán que EEUU, es la red que se tejió para inventar la historia de una amenaza de misiles iraníes contra Europa occidental. Por lo tanto, nació la propuesta de ubicar la estación de radar de misiles antibalísticos en Brdyl, en la República Checa, y 10 misiles interceptores basados en tierra en la base de la Fuerza Aérea en Redzikovo en Polonia.

    El hecho de que esta propuesta, al representar un nuevo fortalecimiento de los vínculos militares de la OTAN en el antiguo imperio europeo oriental y zona parachoques soviética, representara una provocación al líder soviético Vladimir Putin, significó una ventaja adicional para los neoconservadores estadounidenses.

    A la larga, la iniciativa ABM europea oriental se convirtió en un importante irritante en las relaciones entre EEUU y Rusia, y por ese motivo Obama decidió que todo el asunto no valía la pena. Después de cancelar el proyecto, los medios noticiosos notan una nueva disposición de Rusia a trabajar con EEUU en temas de interés mutuo, especialmente en sanciones contra Irán.

    Los conservadores siguen indignados; Glenn Beck, el flamante nuevo demagogo de Fox News, ha señalado que la cancelación por Obama del escudo de misiles europeo oriental ocurrió exactamente 70 años después de la invasión soviética de Polonia bajo el pacto de no-agresión nazi-soviético.

    Obama tiene una idea para la defensa con misiles. Específicamente, tiene la idea de Ted Postol, según el cual, el problema con la mayoría de los sistemas ABM es que están diseñados para alcanzar muy tarde su objetivo, la ojiva entrante, tal vez sólo unos pocos minutos antes del impacto. En ese momento, el objetivo llega muy rápido (a unos 40.000 kilómetros por hora), es muy pequeño, y es básicamente indistinguible de cualquier señuelo que rodee o proteja la ojiva. El problema de los señuelos, en particular, requiere una capacidad de inteligencia artificial que está básicamente más allá de la ciencia actual.

    ¿Y si se pudiera alcanzar el misil atacante mucho antes, digamos en los primeros segundos de su vuelo? En ese momento el objetivo se movería más lentamente (máximo a unos 5.000 km/h), sería más grande (todo un misil de varias etapas en lugar de una pequeña ojiva) y emitiría, a través del fuego de sus motores al rojo, una señal infrarroja tan brillante que cualquier niño con un par de binoculares Crackerjack podría rastrearla.

    En este tipo de sistema, la estación de lanzamiento de ABM tendría que estar cerca, a no más, digamos de 500 km del lanzamiento del misil. Por lo tanto, bajo el plan de Obama, barcos de guerra equipados de radares Aegis multifuncionales y misiles, en patrulla en el Mediterráneo, se aproximarían en tiempos de creciente tensión internacional al Mar Negro o al Mar Egeo para poder cubrir las instalaciones de lanzamiento iraníes.

    Pero la oposición conservadora al plan basado en el mar de Obama/Postol sigue siendo intensa. ¿Tratan realmente de colocar a EEUU en una posición de dominación de primer ataque sobre Rusia y el resto del mundo, en la cual EEUU podría lanzar un primer ataque y sobrevivir y derrotar cualquier represalia? ¿O se trata sólo de niños con juguetes o, en este caso, ‘halcones-gallina’ con un juego global realmente vivo de Invasores del Espacio?

    ¿O es otra cosa?

    En los tiempos en los que trabajé como factótum de la seguridad nacional, recuerdo que la parte más importante del año eran las audiencias presupuestarias ante los comités relevantes del Congreso, cuando el Pentágono y los servicios individuales se dividían el rico tesoro que les era presentado por el gobierno de Reagan.

    Mi recuerdo más vívido de esos días es lo que los cínicos solíamos llamar “el modelo.” Básicamente, era un despliegue de madera de cerca de medio metro de largo, en el cual se exhibían modelos a escala de las fuerzas de misiles estratégicos de EEUU y la URSS.

    Los misiles estadounidenses, básicamente el Minuteman III, el MX, el Trident C-4 y los D-5, eran un placer para la vista –porque eran tan poco impresionantes-. Virtualmente delgados como un lápiz, de un blanco grisáceo y pequeños en comparación con los misiles soviéticos, se veían como secuelas de extraños experimentos criminales realizados por sádicos circuncidadores misandristas.

    Pero eso no era nada en comparación con la forma en que “el modelo” presentaba los misiles rusos, básicamente SS-16, 17, 18 y 19. Eran grandes, redondos, gruesos, pesados, realmente masivos en tamaño y circunferencia, siempre negros, con poderosos motores de impulsión en la base, y un poder de penetración tremendamente profundo; siempre era seguro que sus ojivas emitirían un grueso gel caliente cuando llegaba el clímax del vuelo del misil.

    El mensaje subyacente en esos días anteriores al Viagra puede haber sido subliminal (apenas), pero era muy, muy claro. A todo nivel y concepción, la amenaza estratégica rusa constituía un peligro para todo lo que te fuera querido.

    Y desde que comenzó el desarrollo de misiles balísticos basados en el mar en submarinos sumergidos, con garantía de supervivencia y capaces de tomar represalias por cualquier primer ataque, es lo que ha estado sucediendo con la carrera armamentista nuclear entre EEUU y la URSS/Rusia. Todo tiene que ver con “el mío es más grande que el tuyo,” de EEUU hacia los rusos o viceversa, o de los republicanos a los demócratas, o de los militaristas a los pacifistas.

    Nada de esto es real, salvo el dinero, que es muy real e inmenso. El argumento constante es que las armas nucleares y los sistemas ABM sólo protegen a los racionales contra los dementes. Pero lo que realmente podría ser un progreso en la seguridad de las sociedades humanas sería una tecnología que proteja a aquellos que pensamos con nuestras cabezas contra aquellos que usan sus capacidades, menos avanzadas.

    Julian Delasantellis es consultor de administración, inversionista privado y educador en negocios internacionales en el Estado de Washington, EEUU Para contactos, escriba a: juliandelasantellis@yahoo.com

    (Copyright 2009 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.

    La locura de los misiles apunta al dinero | 30-09-2009 - 17:06:43 GMT 1 #

  18. La Guerra Sónica de Washington

    Eva Golinger

    Dos veces en una semana se ha utilizada un arma "secreta" de Washington para reprimir manifestaciones no violentas. Primero, en las afueras de la embajada de Brasil en Tegucigalpa, Honduras, fue detectado el uso de un aparato que emitía un sonido tormentoso hacia la sede diplomática, donde se refugiaba el presidente Manuel Zelaya luego de su exitoso regreso al país. Días después, muy al norte de Tegucigalpa, el mismo aparato se utilizó, ésta vez en la ciudad de Pittsburgh, donde se estaba realizando la reunión del G-20, organización que reúne a las grandes potencias mundiales para discutir a puerta cerrada las políticas que afectan a los pueblos.

    Dispositivo Acústico de Largo Alcance (LRAD, por sus siglas en inglés), se llama el arma “secreta” utilizada ilegalmente contra la embajada de Brasil en Honduras y luego para reprimir una manifestación no violenta en Pittsburgh. Según la empresa productora, American Technology Corporation, miembro del complejo militar industrial, LRAD se concibió después del ataque contra el buque de guerra estadounidense U.S.S. Cole, en Yemen en 2000, como un arma no-letal con la capacidad de alertar y detener los avances del enemigo.

    LRAD combina comandos de voz en 25 idiomas con tonos de alerta y sirenas capáces de “torturar” el oido humano, con un alcance por encima de los 500 metros. Según el periodista canadiense-cubano, Jean-Guy Allard, “a 100 metros, según los expertos, la recepción del rayo LRAD puede ser muy dolorosa. A plena capacidad, LRAD emite una onda acústica de 150 decibeles. Como comparación, el avión supersónico Concorde, emitía ondas de 110 decibeles a plena velocidad…cualquier volumen encima de 90 db causa daños permanentes.”

    El arma LRAD, parte del nuevo arsenal tecnológico de Washington, ha sido utilizado en Iraq y Afganistán para reprimir y detener manifestaciones populares contra la invasión estadounidense. El Pentágono también vendió LRAD a Georgia en 2007 para ayudar reprimir a las protestas en contra del gobierno títere de Washington liderado por Mikehil Saakashvili.

    Pero es primera vez que LRAD aparece en las Américas, y la primera vez que se utiliza para agredir a un presidente constitucional. Dentro de Estados Unidos, muchos especulan que el uso de LRAD contra la manifestación en Pittsburgh fue un ensayo y un señal de que ya Washington está decidido traer las armas más efectivas y útiles a casa para reprimir a su propio pueblo.

    Video del uso de LRAD contra la manifestación en Pittsburgh aquí: http://www.youtube.com/watch?v=DAwmX5O-FAE

    Video del uso de LRAD contra la embajada de Brasil en Honduras: http://www.youtube.com/watch?v=Zhs_3tD4inQ
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    La Guerra Sónica de Washington | 30-09-2009 - 17:12:30 GMT 1 #

  19. España es ya el sexto exportador de armas en el mundo :

    España se ubicó en 2008 como el sexto exportador mundial de armamentos, a la zaga de Estados Unidos, Rusia, Alemania, Francia y Gran Bretaña, según un informe difundido hoy por varias organizaciones.
    El estudio fue elaborado por Intermón Oxfam, Greenpeace, la Fundación per la Pau y Amnistía Internacional.

    En su análisis sobre estadísticas oficiales de transferencias de armas el pasado año, esas entidades señalan que España vende material de defensa a destinos en los que puede contribuir a cometer violaciones de los derechos humanos, exacerbar conflictos armados o deteriorar su desarrollo sostenible.

    Denuncian que el gobierno de la nación ibérica sigue sin facilitar información precisa respecto a los criterios que han permitido autorizar envíos de equipos bélicos a países con un historial preocupante como Colombia, Israel o Sri Lanka, entre otros.

    Reclaman una vez más al poder central el pleno cumplimiento de la legislación nacional, la normativa europea y las obligaciones de España en virtud del derecho internacional a la hora de autorizar o denegar licencias de venta de armamento, reza un comunicado.

    Las organizaciones mencionadas exhortaron a los diputados a aprovechar la comisión de Defensa del Congreso, que en los próximos días debe aprobar un dictamen con recomendaciones al ejecutivo sobre estas estadísticas, para pedir más información.

    De acuerdo con los datos anuales presentados al Congreso de los Diputados, en 2008 se realizaron transferencias de armamentos por valor de 934 millones euros, una cifra ligeramente superior al año anterior a pesar de la crisis económica.

    De ese total, 31 millones de euros correspondieron a transacciones con Colombia, nación con la cual Madrid firmó una venta bajo la categoría de aeronaves, precisa el informe de las cuatro organizaciones no gubernamentales.

    Otros cuatro millones de euros en “bombas, torpedos, misiles y cohetes” fueron despachados hacia Sri Lanka, mientras que a Israel se exportó pertrechos por 2,3 millones de euros, agregan las fuentes.

    Aplauden, sin embargo, el compromiso del gobierno y parlamento de España, asumido en junio pasado, de cesar la fabricación y exportación de bombas de racimo.

    Valoran también la decisión de incorporar en sus estadísticas anuales la información relacionada con negocios de material de caza, tiro deportivo y sus municiones.

    No obstante solicitan a las autoridades controlar de manera escrupulosa el destino y uso final de esta clase de suministros, los cuales se despachan fundamentalmente a Ghana, al que se vendieron 15 millones de euros en armas y munición de caza desde 2004.

    España es ya el sexto exportador de armas en el mundo | 01-10-2009 - 08:42:48 GMT 1 #

  20. ¿Cañones o mantequilla?

    Tomàs Gisbert

    Es difícil discutir cómo deben ser los ejércitos hoy si, en primer lugar, no nos ponemos de acuerdo en cuál debería ser su función y de qué nos defienden. Se nos dice que su función es defender nuestra seguridad, pero una simple mirada a su volumen y el gasto que en ellos se emplea nos permite ver que tienen una dimensión absolutamente desproporcionada, que no se corresponde con lo que se nos indica. El conjunto de ejércitos de la Unión Europea dispone hoy de 1,8 millones de soldados, absorbiendo el 22% del gasto militar mundial. Si la referencia es la OTAN, ésta emplea el 67% del gasto militar mundial mientras que sólo agrupa al 13% de la población que habitamos este planeta. Esta enorme desigualdad en el gasto militar debemos relacionarla no con una mayor seguridad, sino con una realidad más terrible como es garantizar un acceso profundamente desigual e injusto a los recursos y la riqueza del planeta.
    Vivimos en una profunda militarización, en que todos los riesgos que enfrentamos se han militarizado. Las estrategias de seguridad de nuestros países hablan de terrorismo, delincuencia organizada, estados fallidos, desastres naturales, de armas de destrucción masiva, de seguridad energética e incluso de las amenazas que representa el cambio climático. Es fácil, muy fácil, encontrar amenazas que justifiquen los ejércitos en un mundo convulso como el actual, pero nada se dice de la responsabilidad en esta realidad de un proceso de globalización económica que ha aumentado la brecha entre países desarrollados y países empobrecidos que subyace en la presión ambiental, los conflictos bélicos, la inestabilidad política y social o en la pobreza. Existen riesgos y amenazas que deberemos afrontar y prevenir, pero cuando se ven sólo los peligros que proceden del Sur, pero no los que nosotros generamos en él y únicamente se piensa en los medios militares y en aumentar el gasto militar para enfrentarlos, nos está indicando que lo que se prefiere es mantener el mundo tal como está y, en todo caso, contener el descontento y los conflictos que ello genera.

    En el Estado español, desde el fin del servicio militar obligatorio, hemos vivido una permanente campaña para legitimar un ejército, ahora profesional, que nació sobredimensionado, que costó rellenar con soldados profesionales hasta que la crisis económica y el desempleo ha empujado a los jóvenes al reclutamiento. Se ha justificado su papel con las denominadas misiones de paz, nombre multiuso en el que se ha venido a encajar la participación española en guerras contra estados soberanos que no han contado con la necesaria legitimación de Naciones Unidas, como han sido la guerra de Kosovo, la de Iraq, de la cual nos retiró el gobierno Zapatero, o la de Afganistán, que pese a tener un aval inicial de Naciones Unidas se ha integrado plenamente en la guerra de agresión que inició Bush y que todavía continúa la actual administración estadounidense. Se han creado unidades como la UME, la Unidad Militar de Emergencias, para que el ejército intervenga en caso grave riesgo o catástrofes naturales o incendios. Pero acaso, por poner un ejemplo, ¿no sería mejor disponer de unos buenos equipos de protección civil? O puede explicarse para qué se necesitan personas armadas para intervenir en desastres naturales.

    Hoy los ejércitos occidentales se han transformado de ejércitos preparados para un enfrentamiento con ejércitos similares, a ejércitos capaces de ser desplegados en escenarios lejanos en un corto espacio de tiempo, se han dotado de sofisticados armamentos y todo ello ha ido acompañado, después de un pequeño paréntesis tras la guerra fría, de un incremento progresivo y sostenido del gasto militar. Es quizás ya la hora de plantearse una reducción drástica de los ejércitos y del gasto militar, de liberar recursos que permitan lograr los Objetivos del Milenio de la ONU y abordar las causas sociales y económicas que constituyen la raíz de los conflictos actuales.
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    ¿Cañones o mantequilla? | 02-10-2009 - 09:27:29 GMT 1 #

  21. Hacia un nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas

    Higinio Polo

    El pasado 19 de mayo, Estados Unidos y Rusia iniciaron en Moscú las negociaciones sobre reducción de armamento nuclear estratégico. Al frente de sus delegaciones se hallaban Rose Gottemoeller, secretaria de Estado adjunta norteamericana, y Anatoli Antonov, responsable de Seguridad y Desarme en el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso. El mismo día, Obama se reunía en Washington con George Schultz, Henry Kissinger, ambos antiguos secretarios de Estado, y con el senador Sam Nunn y el exsecretario de Defensa William Perry, para asesorarse sobre cuestiones de desarme estratégico y proliferación nuclear. Todos los asistentes a la reunión de la Casa Blanca consideraron adecuada la visión de Obama. También el general Colin Powell (secretario de Estado de Bush, que defendió la invasión de Iraq) ha manifestado su apoyo a la política de seguridad de Obama. A juzgar por el nuevo lenguaje del gobierno norteamericano y por las palabras de su presidente, debería concluirse que Washington está dando un giro y apuesta decididamente por el desarme nuclear.

    Tras su toma de posesión, el nuevo presidente norteamericano aseguró que la reducción de armas nucleares iba a ser el principal objetivo de su gobierno, y, en abril, durante su visita a Praga, anunció que trabajaría por un mundo sin armas nucleares y que se proponía el objetivo de reducir los arsenales a mil cabezas nucleares para cada superpotencia, al tiempo que se declaró dispuesto a trabajar para que el Congreso norteamericano apruebe el tratado de prohibición de pruebas nucleares (en inglés, Comprehensive Nuclear Test Ban Treaty, CTBT). El tratado, que fue firmado en 1996, y que ha sido suscrito por ciento ochenta países, no ha entrado todavía en vigor: además de Estados Unidos (el Senado norteamericano rechazó el tratado en 1999) e Israel, tampoco China e Irán lo han ratificado, a diferencia de Rusia, Francia y Gran Bretaña. Y la India y Pakistán ni siquiera han firmado el tratado. De manera que las palabras lanzadas al mundo por Obama parecían señalar el inicio de tiempos mejores para el desarme y la paz. Incluso el embajador de paz de la ONU, el actor Michael Douglas, proclamaba esta primavera su esperanza de que Estados Unidos ratifique el CTBT “en los próximos dos años”.

    Sin embargo, las cosas no son tan sencillas. En la jungla de los diferentes tratados internacionales sobre desarme, ¿qué es lo que debe negociarse?: un nuevo tratado START, aunque se le otorgue una nueva denominación. El Tratado de reducción de armamento estratégico, bautizado como START-I (por las iniciales de su nombre en inglés, STrategic Arms Reduction Treaty), fue firmado en 1991 por Reagan y Gorbachov, y entró en vigor a partir de 1994, con una duración de quince años, que terminan este año 2009 a no ser que se prorrogue con otros contenidos. En 2005, a cuatro años vista del fin de la vigencia del tratado, Rusia propuso reiniciar las negociaciones, para contar con tiempo suficiente para alcanzar un nuevo acuerdo, pero se topó con la negativa de Bush, cuyos planes estratégicos estaban orientados a destruir todos los convenios de desarme nuclear que se habían acumulado en las dos décadas anteriores. Según el acuerdo de 1991, Rusia y Estados Unidos debían tener cada uno, como máximo, 1.600 misiles balísticos intercontinentales (tanto en silos terrestres, como en bombarderos y submarinos). En cuanto al número de cabezas nucleares, debía limitarse a un máximo de 6.000 por país: en diciembre de 2001 se cumplieron los objetivos: Rusia contaba en ese momento con 1.136 instrumentos portadores y 5.518 cabezas nucleares, mientras que Estados Unidos tenía 1.237 y 5.948, respectivamente.

    En 1993, George Bush y Boris Yeltsin firmaron una actualización del tratado START-I, puesta al día que pasó a denominarse START-II, y que contemplaba la prohibición de los misiles intercontinentales dotados de múltiples cabezas nucleares. En 2001, George W. Bush y Vladimir Putin suscribieron el tratado SORT que limita a 2.200 ojivas nucleares el arsenal de cada superpotencia nuclear. El Departamento de Estado norteamericano hizo público que, en enero de 2009, Rusia contaba con 814 instrumentos portadores y 3.909 cabezas nucleares, mientras que Estados Unidos posee 1.198 y 5.576, respectivamente. Las misiones de verificación de las dos partes han sido constantes en los últimos años. El aparente desequilibrio se compensa por el mayor poder destructor de las cabezas nucleares rusas, aunque Moscú es muy consciente de que ni sus ICBM Tópol ni los Bulavá instalados en submarinos son comparables a la última generación de misiles balísticos norteamericanos: de hecho, se constata la ventaja norteamericana, que, además, domina en el terreno de las armas convencionales más modernas. Los compromisos asumidos contemplan que los dos países limiten el número de ojivas a una horquilla de entre 1.700 y 2.200 unidades a finales de 2012.

    Es obvio que los cambios políticos y estratégicos que se han desarrollado en los últimos años, los problemas de verificación de los acuerdos (que dependen de los mecanismos suscritos en el START-I y están sujetos a problemas de interpretación), la agresiva dinámica impulsada por George W. Bush y sus belicosos neocons rompiendo el acuerdo ABM, han creado un nuevo escenario estratégico en el mundo. El tratado ABM, que fue firmado por la Unión Soviética y Estados Unidos en 1972 y prohíbe el desarrollo de sistemas antimisiles, era de hecho el principal elemento de la arquitectura de desarme que, trabajosamente, se había construido en las últimas décadas. Forzaba a que ningún país estuviese completamente seguro, y, de ese modo, no tuviese la tentación de asestar el primer golpe nuclear. En uno de los actos más graves e irresponsables de toda la historia de la política exterior norteamericana, Estados Unidos, de la mano de George W. Bush, se retiró unilateralmente del tratado en junio de 2002, lo que llevó a Moscú a retirarse del START-II. No era la primera vez que Estados Unidos hacía algo semejante, porque ya se había retirado de los acuerdos SALT-II en 1986, pero sí es la más grave.

    Al abandonar el ABM, entre los objetivos de Bush se escondía el propósito de consolidar el predominio norteamericano en armamento nuclear, que ya había pasado a ser dominante tras la crisis y desaparición de la Unión Soviética, y, además, el de construir escudos antimisiles ante Rusia —con instalaciones en Polonia y Chequia (con el problema añadido de que el parlamento checo se ha pronunciado contra el plan)— y junto a China, asegurando también su predominio en el espacio, negándose a negociar ningún tratado que limitase la carrera de armamentos en él, con la perspectiva de desplegar armamento nuclear en el cosmos: un sueño turbio para el siglo americano que habían diseñado los neocons. Pese a todo, el complicado proceso de desarme y desnuclearización ha dado algunos resultados, como los territorios desnuclearizados del sur del Pacífico, de América Latina, África, Asia central y sureste asiático, pero, junto a las diferencias entre Moscú y Washington, persisten serios problemas: las armas nucleares israelíes, que le otorgan un monopolio atómico en Oriente Medio; la presencia de armamento nuclear norteamericano en la península de Corea (que explica la política norcoreana de dotarse de bombas atómicas), los planes de Irán, y el polvorín de la región del Indo con Delhi e Islamabad apuntándose mutuamente con sus bombas atómicas.

    Hay que recordar que la firma por Gorbachov y Reagan del tratado INF, en 1987, por el que Moscú y Washington eliminaban los misiles balísticos de alcance medio (de entre 500 y 5.500 kilómetros), supuso un mayor esfuerzo y sacrificio por parte de Moscú, que destruyó 1.846 misiles, más del doble de los que desactivó Washington, que sólo llegaron a los 846. En abril de 2008, Putin, entonces presidente ruso, y Bush, alcanzaron un principio de acuerdo en Sochi, en la costa del Mar Negro, pero la inestabilidad en el Cáucaso, con la aventurera política de Saakasvili, y la insistencia de Washington en desplegar el escudo antimisiles en Europa, complicaron el desarrollo del principio de acuerdo. Así, a pocos meses vista del fin del tratado START-I, con la amenaza del calendario, Medvedev y Obama se reunieron en abril en Londres, acordando el inicio de negociaciones para firmar un nuevo tratado que reemplace al START-I, con el objetivo añadido de reducir aún más el total de cabezas nucleares en poder de ambas superpotencias. No hay que olvidar que son armas estratégicas ofensivas, y que ese tratado es hoy la pieza principal de la política de desarme mundial.

    Sin embargo, la situación no es sencilla, pese al optimismo mostrado por Washington y Moscú. Primero, porque Obama permanece preso de muchas de las decisiones de George W. Bush, y, segundo, porque la redefinición de los planes y de la doctrina nuclear estratégica norteamericana es una cuestión que está siendo abordada por el nuevo gobierno de Obama, precisamente durante los meses en que debe negociarse el nuevo tratado. Por eso, las presiones son muchas. En abril, el diario ruso Kommersant se hacía eco de la propuesta lanzada por la Federation of American Scientists (FAS, que tiene entre sus miembros a casi setenta Premios Nobel, fue fundada por los físicos norteamericanos que desarrollaron en el proyecto Manhattan las primeras bombas atómicas, y asesora al Pentágono y a la Casa Blanca), propuesta que ha hecho llegar a Obama, para ayudarle a formular la nueva doctrina nuclear norteamericana. Entre las recomendaciones de la FAS, además de avalar la propuesta de Obama de impulsar la reducción del número de cabezas nucleares, figura la definición de nuevos objetivos militares en Rusia. Según las cifras que maneja, la FAS cree que las 5.200 bombas nucleares que posee Estados Unidos (de las que 2.700 están desplegadas) son demasiadas, y que el país deben apostar por una disuasión mínima, suficiente para evitar cualquier tentación de ataque por parte de sus enemigos. No hay que olvidar tampoco los serios problemas económicos y presupuestarios que tiene Estados Unidos. La propuesta de la FAS, que identifica como “enemigos potenciales” a China y Rusia (y, en segundo plano, a Irán, Corea del Norte y Siria), postula que los misiles balísticos norteamericanos dejen de apuntar a las principales ciudades rusas y sean dirigidos hacia objetivos civiles y centros industriales, en la seguridad de que su hipotética destrucción paralizaría por completo la industria rusa y su capacidad de respuesta. Aunque una parte de su arsenal ha pasado a señalar China, Rusia es el país que toman como ejemplo obvio, y hacia donde Estados Unidos apunta, como objetivo de sus misiles intercontinentales, a casi doscientas ciudades. La FAS identifica doce objetivos en Rusia: las refinerías de Omsk (que pertenece a la petrolera Gazpromneft), de Angarsk (que pertenece a Rosneft), y de Kirishi (propiedad de Surgutneftegaz); junto a las plantas metalúrgicas de Magnitogorsk (de MMK); de Cherepovéts (de Severstal); de Nizhny Taguil (propiedad de Evraz); de Norilsk (que pertenece a Nornickel); de Bratsk y de Novokuznetsk, ambas propiedad de Rusal; además de las centrales hidroeléctricas de Surgut (de Gazprom), y Sredneuralsk y Berezovo, que cuentan entre sus accionistas a compañías como la Enel italiana (que controla la Endesa española) y la E.ON alemana. Para la FAS, la ventaja de apuntar hacia esos objetivos es que se “reduciría la mortandad” (aunque reconocen que, pese a todo, morirían ¡un millón de rusos!) y paralizaría por completo la economía rusa, impidiéndole seguir luchando. Es una apuesta estratégica que cambiaría el plan de ataque norteamericano, pero que sigue especulando con la hipótesis de una guerra nuclear.

    En las negociaciones, Moscú persigue dos principios: una seguridad equivalente para Rusia y Estados Unidos, y paridad estratégica entre los dos países. Es obvio que, para conseguirlo, no basta con alcanzar un acuerdo en la limitación de misiles balísticos (basados en tierra o alojados en submarinos y bombarderos), sino que también debe contemplarse la cuestión de los escudos antimisiles, del armamento desplegado en el espacio y, además, de las armas convencionales y del tamaño de los ejércitos respectivos. Todas las piezas deben encajar, porque un grave desequilibrio en una de esas cuestiones haría peligrar el conjunto, aunque es cierto que algunos sectores del poder norteamericano es precisamente eso lo que persiguen. Además, Rusia pretende que el nuevo tratado START contemple la cuestión del escudo antimisiles norteamericano a desarrollar en Polonia y Chequia (aunque no está claro para todos los estrategas militares rusos que a Moscú le interese vincular el escudo antimisiles con las negociaciones de reducción de armamento nuclear), y tiene muy en cuenta los enormes costes de mantenimiento de los arsenales nucleares, que suponen un lastre para su economía. Moscú teme, además, que lo que denomina “armas de quinta y sexta generación”, desarrolladas por Washington y basadas en las posibilidades que ofrecen la miniaturización y aplicación de la informática, disminuyan el poder disuasorio de su armamento nuclear.

    La desinformación también juega un papel importante en todo el proceso, sobre todo para justificar nuevos planes de rearme en otros aspectos del complejo laberinto militar. La prensa occidental, desde el Wall Street Journal , pasando por el Washington Post y Le Figaro francés y acabando por la prensa sensacionalista como el Washington Times , han agitado en los últimos meses los supuestos planes informáticos chinos (un sistema denominado Kylin) para hacer invulnerables sus defensas, circunstancia que, a su juicio, requiere una rápida y eficaz respuesta norteamericana. Por su parte, olisqueando un negocio de grandes dimensiones, la Aerospace Industries Association, AIA, declaró, en el momento de la toma de posesión de Obama, que Estados Unidos podía perder su primacía en el espacio, e incluso su seguridad, «que ya no está garantizada», debido a la existencia de «peligrosos rivales» que están aumentando su poder en el espacio. No citaba a ningún país, pero era obvio que apuntaba a China y Rusia. Marion Blakey, la presidenta de la AIA, actuaba de hecho como portavoz del lobby de las doscientas ochenta empresas aeroespaciales que componen la asociación para reclamar a Obama un nuevo organismo que centralice las cuestiones espaciales. Blakey no habló de la necesidad de nuevas partidas presupuestarias, pero estaba implícito en sus palabras. Y hace poco más de un año, después de que Rusia y China presentasen en Ginebra el texto para negociar un acuerdo que prohibiese la militarización del espacio, Wayne Allard, presidente del grupo que sigue las cuestiones espaciales en el Senado norteamericano, declaraba en la reunión de Colorado Springs del National Space Symposium que Estados Unidos debe situar satélites dotados de misiles interceptores en el espacio, y que era imperativo hacerlo por «la seguridad estratégica» del país. El Senado aceptó estudiar una propuesta para dotar de recursos a la Space Test Bed, una plataforma espacial experimental.

    Todos esos movimientos son preocupantes. El general ruso Anatoli Kulikov alertaba recientemente sobre el concepto de “golpe global rápido” con el que juegan los estrategas del Pentágono. De hecho, el Pentágono tiene previsto crear una fuerza especial para la guerra cibernética, en Maryland, de la mano de la Agencia Nacional de Seguridad, NSA. El general Keith Alexander, uno de los principales expertos en guerra cibernética del Pentágono, aseguró recientemente ante el Senado norteamericano que Estados Unidos debe aumentar los recursos en ese terreno “para disuadir o derrotar a los enemigos”. Obama ha anunciado también la revisión de los planes de seguridad cibernética de Estados Unidos, y ello es una cuestión sumamente preocupante para Moscú, y, también, para China. Por eso, el general Anatoli Nogovitsin, jefe adjunto de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, declaró en febrero de 2009 que, en un plazo de dos o tres años, tal vez Rusia se vería involucrada en una guerra informática a gran escala cuyo objetivo sería bloquear los principales centros administrativos, industriales y militares del país.

    Hay varias cuestiones que pueden complicar las negociaciones: primera, el hecho de que Estados Unidos se retirase del ABM, porque la combinación de la reducción del arsenal nuclear ruso y el desarrollo de los sistemas antimisiles norteamericanos, destruyen buena parte de la capacidad disuasoria de Moscú. Segunda, porque debe reducirse el número de cabezas nucleares pero también el de misiles portadores, algo que Washington no ve con buenos ojos. Tercera, porque Estados Unidos se muestra reticente a negociar los depósitos de armas nucleares, y prefiere centrar las negociaciones en las armas desplegadas y listas para su lanzamiento. Cuarta, porque Moscú postula prohibir el establecimiento de misiles nucleares fuera del territorio de cada superpotencia nuclear, pero Washington se niega a aceptarlo. Quinta, el asunto crucial de la desmilitarización del espacio, que Moscú desea integrar en las negociaciones, mientras que Estados Unidos prefiere mantener sus manos libres en ese terreno: precisamente, a consecuencia de la constante negativa norteamericana para negociar las cuestiones relacionadas con el cosmos y su intención de desplegar satélites interceptores, en línea con su retirada del tratado ABM que prohibía ese tipo de material bélico, Moscú está impulsando un programa de armas antisatélite, según reconoció en marzo Vladimir Popovkin, viceministro ruso de Defensa. La verificación y el control de la destrucción de arsenales es otro asunto complicado, porque no hay acuerdo entre las partes. No es una cuestión menor. Fidel Castro recordaba recientemente que Estados Unidos tiene “534 misiles balísticos intercontinentales (ICBM) Minuteman III y Peacekeeper; 432 de lanzamiento submarino (SLBM) Trident C-4 y D-5 instalados en 17 submarinos del tipo Ohio, [que estaban dotados con 24 misiles Trident-1 y un total de 192 cabezas nucleares, sustituidos después por los Trident-2, con ojivas de mayor poder destructivo] y alrededor de 200 bombarderos nucleares de largo alcance que pueden ser abastecidos en el aire, entre ellos 16 invisibles B-2”. Cabe añadir que cada misil tiene varias cabezas nucleares. Castro estimaba que Estados Unidos tiene desplegadas entre cinco mil y diez mil cabezas nucleares. Por su parte, añadiendo un matiz importante a esas cifras, China estima que Washington cuenta con 5.400 cabezas nucleares desplegadas, y que las otras cinco mil, aproximadamente, han sido retiradas pero no destruidas: están almacenadas y podrían ser reactivadas. No por casualidad, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Lavrov, insistió en mayo, durante su reunión con Obama y Clinton en la Casa Blanca, en la importancia vital de contabilizar todas las cabezas nucleares que siguen guardadas en depósitos.

    Moscú y Washington parecen estar de acuerdo en caminar hacia un límite de 1.000 cabezas nucleares por país, objetivo que pone sobre la mesa la cuestión de los arsenales de China, Francia, Gran Bretaña, India, Pakistán e Israel, puesto que la tradicional distancia entre el poder atómico de Moscú y Washington y del resto de potencias nucleares se reduciría considerablemente, y, por otra parte, esa reducción complica la cuestión del control de la no proliferación nuclear, asunto que preocupa especialmente a ambas superpotencias: Washington, con su obsesión por Irán y Corea del Norte; Moscú, porque la existencia de un Estado precario como Pakistán, dotado de armamento nuclear y enfrentado con otro Estado nuclear, India, incrementa la inestabilidad estratégica de su frontera sur, por no citar su preocupación por el poder atómico de Israel, cuya agresiva política hacia sus vecinos puede incendiar todo Oriente Medio e incluso, en la hipótesis más peligrosa, iniciar una guerra nuclear. La prueba nuclear realizada por Corea del Norte en mayo y la incorporación de Corea del Sur a la PSI, violando los términos del armisticio de 1953, ha supuesto, además, que Pyongyang declare que ya no se siente vinculada por la suspensión de hostilidades. La PSI, Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva fue anunciada por Bush y el presidente polaco Kwasniewski el 31 de mayo de 2003, en Cracovia, y es mantenida por Obama, con la colaboración, entre otros países, de España. La iniciativa, que fue constituida con rapidez en Madrid, en junio de 2003, por Alemania, Australia, España, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Italia, Japón, Polonia, Portugal y Estados Unidos, se ha ampliado: Washington ha conseguido imponerla hoy a noventa países. La PSI se otorga el derecho a realizar inspecciones en barcos de cualquier bandera, en clara violación del derecho internacional y de la Convención del Mar, y es, de hecho, un intento norteamericano de controlar los océanos del planeta.

    Rusia está seriamente interesada en la limitación del armamento estratégico, pero algunos círculos del poder en Washington especulan con la posibilidad de incrementar la parcial ventaja conseguida desde la desaparición de la Unión Soviética. Uno de los escollos importantes es que Estados Unidos pretende que las bombas nucleares que se hallan guardadas en depósitos no entren en la contabilización, y apuesta porque la reducción se haga exclusivamente sobre las armas desplegadas. Además, la pretensión norteamericana de reconvertir una parte de los misiles balísticos intercontinentales, ICBM, para dotarlos con explosivos convencionales (supuestamente para atacar a bases terroristas), crea serios problemas, puesto que esos misiles reconvertidos podrían ser dotados con rapidez de las cabezas nucleares guardadas en depósitos, desequilibrando así la estructura de seguridad mundial. Tampoco hay unanimidad en los círculos que elaboran el pensamiento estratégico ruso: frente a quienes consideran que Moscú debe aprovechar la oportunidad que ofrece Obama para reducir el armamento nuclear, convencidos de que, si no es así, la ventaja norteamericana aumentará, otros consideran que una reducción significativa de los arsenales rusos limitaría su poder disuasorio si Washington continúa con los planes del escudo antimisiles. En otras palabras: estos últimos creen que la única forma de hacer que el escudo norteamericano sea ineficaz es contar con un arsenal suficiente que le impidiese interceptar el lanzamiento masivo de los misiles rusos. Moscú ha propuesto en diferentes ocasiones negociar los términos de ese escudo: ofreciendo incluso a Washington la utilización de estaciones de seguimiento de misiles en el sur del país, o proponiendo que, si como afirman los norteamericanos su construcción es para impedir un ataque iraní, el escudo se instale en Turquía o incluso más al sur. Washington se ha negado hasta ahora, poniendo así de manifiesto que el propósito real de la construcción del escudo antimisiles en Polonia y Chequia no es defenderse de Irán, sino acosar a Rusia.

    Según algunos analistas rusos, Moscú debe insistir en la limitación nuclear con máximos (para evitar una nueva carrera armamentista) y con mínimos (para que sea posible convertir en ineficaz el escudo antimisiles); también, persistir en el control de los depósitos nucleares, para evitar que vuelvan a ser operativas muchas cabezas nucleares que no se han destruido; arrancar limitaciones al desarrollo de los escudos antimisiles, aunque posibilitando la defensa contra los misiles de corto y medio alcance; y negociar los misiles con cargas convencionales de gran poder destructivo que, por su gran precisión, puedan convertirse en instrumentos de ataque contra objetivos nucleares. Serguei Lavrov, ministro ruso de Asuntos Exteriores, ha reclamado también que el nuevo tratado prohíba el despliegue de armamento nuclear fuera de las fronteras de los dos países, algo que, aunque sería un gran avance en el desarme mundial, es muy dudoso que Estados Unidos vaya a aceptar.

    Obama anunció en Praga el sueño de un mundo libre de armas nucleares, pero, para hacerlo factible, Washington debe dar pasos concretos. Es probable que Obama tenga intención de impulsar el desarme, pero las dificultades y las reticencias entre los militares norteamericanos son muchas. Recuérdese que, hace poco más de un año, cinco antiguos altos mandos de la OTAN lanzaron un llamamiento (que fue entregado al Pentágono y a la OTAN) a favor de la estrategia de “lanzar el primer golpe nuclear”. Eran el general John Shalikashvili, expresidente de la junta de jefes de Estado mayor norteamericano, el general Henk van den Breemen, exjefe del estado mayor holandés, el general Klaus Naumann, expresidente del comité militar de la OTAN; Peter Anthony Inge, exjefe de estado mayor británico, y el almirante Jacques Lanxade, exjefe del estado mayor francés.TAN

    El nuevo gobierno de Obama mantiene el principio de la reducción de armamento atómico, pero debe completar el diseño de la nueva doctrina nuclear norteamericana mientras en el establishment norteamericano persisten las contradicciones: el secretario de Defensa, Robert Gates (que fue nombrado por Bush y confirmado por Obama), ha anunciado su intención de desarrollar nuevas armas nucleares para fortalecer la disuasión estratégica y su decisión de solicitar al Congreso nuevos fondos para ese fin, y los círculos dominantes del Pentágono, de la Fuerza Aérea y de la Marina, apuestan también por la renovación de los arsenales atómicos. Para ellos, aceptar la reducción hasta el nivel de las mil cabezas nucleares complica el escenario estratégico: Washington debería reestructurar sus fuerzas nucleares (los misiles basados en tierra, transportados en submarinos y en bombarderos), y, probablemente, eliminar uno de los tres componentes, algo que confunde su actual esquema militar.

    Para ser creíble, Obama debería reintegrar a Estados Unidos en el ABM, renunciando al despliegue de escudos antimisiles. Recuérdese que una de las llaves de la seguridad nuclear mundial fue precisamente la prohibición que establecía el ABM de desarrollar sistemas antimisiles: si una superpotencia lo hacía, y, así, se sentía segura, invulnerable, podía estar tentada de asestar el primer golpe atómico; en cambio, sin sistemas antimisiles, una superpotencia podía atacar, pero la respuesta inmediata de la otra superpotencia dejaría sin efecto la ventaja inicial, de manera que el temor a la llamada destrucción mutua asegurada dejaba a todos sin salvoconducto para la guerra y mantenía la paz atómica. También podría Obama dar el paso que dieron en su momento Moscú y Pekín: renunciar a ser el primer país en utilizar el armamento nuclear. Pese a las palabras de Obama en Praga, comprometiéndose a que su país ratificará el CTBT, hasta hoy Estados Unidos no lo ha hecho y tampoco se ha comprometido a renunciar a ser el primer país en utilizar armas atómicas.

    Estados Unidos, según ha declarado Leon Panetta (director de la CIA nombrado por Obama y que ya trabajó en el gobierno Clinton), es “una nación en guerra”, y, aunque utilice el señuelo de Al Qaeda para justificarlo, lo cierto es que Washington tiene planes de guerra abierta en Iraq, Afganistán y Pakistán, operaciones encubiertas en otros muchos países y programas de acoso a Moscú y Pekín. Y, sin embargo, Obama no puede renunciar a proseguir el desarme, que también interesa a su país. Además, el tiempo apremia, y también corre contra Estados Unidos: no hay que olvidar que además de la lacerante crisis abierta que tiene el país, su retroceso en muchos ámbitos es evidente, hasta el punto de que el sociólogo noruego Johan Galtung, uno de los más relevantes mediadores de paz del planeta, ha pronosticado que “Estados Unidos desaparecerá como imperio hacia 2020”. Es indudable que Washington no va a renunciar a su actual ventaja estratégica, aunque su visible decadencia puede forzarle a realizar ajustes en sus fuerzas armadas: no en vano sigue siendo el país más endeudado de la Tierra, pero creer en su buena disposición negociadora suscita, además, algunos problemas: en abril, en Praga, Obama proclamó estar dispuesto a trabajar para la desaparición del armamento nuclear, pero no mencionó la utilización del espacio con fines militares, y declaró también que hasta que no sean liquidados todos los arsenales atómicos del planeta Estados Unidos conservará el suyo, lo que plantea un serio problema al resto de los países del club atómico: ¿deben, por lo tanto, desarmarse antes que Washington, y fiarse de la palabra de los Estados Unidos, el país que inició la carrera atómica y el único de la historia que ha utilizado esas bombas contra la población civil?

    Hacia un nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas | 05-10-2009 - 09:33:47 GMT 1 #

  22. El mapa de ruta militar global de la OTAN

    Rick Rozoff

    No satisfecha con su expansión de 16 a 28 miembros durante la última década en un mundo posterior a la Guerra Fría en el que no enfrenta ninguna amenaza militar de ninguna fuente, estatal o no-estatal, e insuficientemente ocupada con su primera guerra terrestre y su primera guerra asiática en Afganistán, la Organización del Tratado del Atlántico Norte [OTAN] – el único bloc militar del mundo – está ansiosa de emprender una plétora de nuevas misiones internacionales.

    Con la fragmentación del Pacto de Varsovia y la desintegración de la Unión Soviética entre 1989 y 1991, la OTAN, lejos de reducir su poderío militar en Europa, para no hablar de devolver el favor y disolverse, vio la oportunidad de expandir en todo el continente y el mundo.

    Comenzando con la campaña de bombardeo en Bosnia en 1995, la Operación Fuerza Deliberada y sus 400 aviones y el despliegue de 60.000 soldados en ese país en la Operación Esfuerzo Conjunto, la Alianza ha desplegado continua e inexorablemente a sus militares hacia el este y el sur, hacia los Balcanes, África del Noreste, todo el Mar Mediterráneo, África Central y Asia del Sur y Central. También ha extendido sus tentáculos en el Sur del Cáucaso, a través de Escandinavia, incluidas Finlandia y Suecia, y hacia la región Asia-Pacífico donde ha concluido acuerdos individuales con Australia, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur, junto con el reclutamiento de tropas de Mongolia y Singapur para que sirvan bajo su comando en la guerra de ocho años en Afganistán.

    Con la actualización de su programa Diálogo Mediterráneo (Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Mauritania, Marruecos y Túnez), con el componente del Golfo Pérsico de la Iniciativa de Cooperación de Estambul en vías de ejecución y de planificación para los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo de Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, y con el despliegue de fuerzas colombianas de contrainsurgencia entrenadas por EE.UU. para su guerra afgana, un bloque que fue ostensiblemente formado para proteger a las naciones de la comunidad del Atlántico del Norte, tiene ahora fuerzas armadas y acuerdos en los seis continentes habitados.

    Ha librado la guerra en Europa contra Yugoslavia en 1999, y en Asia, en Afganistán (con intrusiones en Pakistán) desde 2001 al presente y hacia un futuro indefinido, y realiza actualmente operaciones militares frente a la costa de África en el Golfo de Adén. La “amenaza soviética” invocada hace sesenta años para crear lo que era incluso en la época la mayor alianza militar, y la más poderosa del mundo, pasó a la historia hace una generación y la brecha causada por la desaparición del Pacto de Varsovia y de la URSS ha sido colmada por una maquinaria militar que puede contar con dos millones de soldados y cuyos Estados miembro representan más de un 70% de los gastos en armas del mundo.

    Pero la expansión de los últimos quince años no satisface las ambiciones mundiales de la OTAN. Ahora está en camino a elaborar un nuevo Concepto Estratégico para reemplazar el de 1999, introducido durante la guerra aérea contra Yugoslavia y la primera absorción de naciones del antiguo bloque socialista. La cual fue descrita por la OTAN en esos días como el Enfoque de Seguridad de la Alianza en el Siglo XXI. En el ínterin de una década de duración el bloque ha llegado a referirse a sí mismo como la OTAN del Siglo XXI, la OTAN global y la OTAN expedicionaria. (El primer Concepto Estratégico fue formulado en 1991, el año del desmembramiento de la URSS y de la Operación Tormenta del Desierto contra Iraq.)

    La versión actualizada fue considerada en la cumbre del sesenta aniversario de la OTAN en abril de este año, la primera realizada en dos naciones: Estrasburgo en Francia y Kehl en Alemania.

    Con más de un año de adelanto, el Secretario General del bloque de la época, Jaap de Hoop Scheffer, “llamó a la alianza militar transatlántica a desarrollar una nueva estrategia a largo plazo diseñada para encarar preocupaciones del tercer milenio como ser ciberataques, calentamiento global, seguridad energética y amenazas nucleares” y demandó que aumentara su presupuesto para enfrentar una “creciente lista de responsabilidades.” [1]

    Si desde su fundación en 1949 la OTAN justificó el lanzamiento de un bloque militar en una Europa que todavía curaba las heridas de la guerra más letal y destructiva de la historia humana; si después del fin de la Guerra Fría transformó su autodefinida misión para que incluyera la intervención militar en los Balcanes a fin de probar su capacidad de imponer la paz, por unilateral que fuera; si después del 11 de septiembre de 2001 se ajustó obedientemente al programa de Guerra Global contra el Terror de Washington y a sus esfuerzos contra las armas de destrucción masiva en todas partes, excepto donde existen realmente; en los últimos años la OTAN ha anunciado nuevos roles y misiones que permitirán, de hecho requerirán, su intrusión en cualquier parte del globo por una miríada de razones.

    De hecho, miríada es la palabra exacta utilizada el 1 de octubre en una conferencia organizada en conjunto por la OTAN y el Lloyd’s de Londres – “el principal mercado de seguros del mundo” como se describe a sí mismo – por el presidente de este último, Lord Peter Levene, refiriéndose al nuevo Concepto Estratégico de la OTAN para el “tercer milenio.”

    El discurso de Levene incluyó las siguientes palabras: “Nuestro mundo sofisticado, industrializado y complejo está bajo ataque por una miríada de amenazas determinadas y letales. Si no actuamos pronto, nos veremos, como Gulliver, atados al suelo e indefensos, porque no hemos detenido una serie de crecientes cambios mientras todavía podíamos hacerlo.”

    Su alusión al personaje que da su nombre a la novela Viajes de Gulliver de Jonathan Swift presenta la oportunidad de citar un párrafo que contiene sobre el país nativo del protagonista – y de Levene – Gran Bretaña.

    Después que Gulliver alardea ante un rey extranjero de, entre otras cosas, los vastos dominios coloniales de Gran Bretaña y sus hazañas militares, su interlocutor responde:

    “En cuanto a usted, que ha pasado la mayor parte de su vida viajando, estoy bien dispuesto a esperar que hasta ahora haya escapado a muchos vicios de su país. Pero por lo que he deducido de su propio relato, y de las respuestas que he arrancado y extorsionado de su persona, no puedo sino concluir que la masa de sus nativos son la raza más perniciosa de pequeñas alimañas odiosas que la naturaleza haya tolerado que se arrastren sobre la superficie de la tierra.”

    Lord Levene fue el anfitrión de la conferencia sobre el Concepto Estratégico actualizado de la Alianza, a la cual asistieron los que fueron descritos como “200 representantes a alto nivel de la comunidad de seguridad y de negocios.” [2]

    En julio pasado la OTAN anunció que se convocaría a un “grupo de expertos” para discutir y planificar su nueva estrategia. La ex secretaria de Estado de EE.UU., Madeleine Albright, tan responsable como cualquiera por el primer conflicto armado prolongado de la Alianza, la guerra aérea de 78 días de duración contra Yugoslavia, preside el grupo. El co-presidente es Jeroen van der Veer, quien hasta el 30 de junio fue director ejecutivo de Royal Dutch Shell.

    El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen y Lord Levene escribieron en conjunto un artículo en The Telegraph del 1 de octubre. Tan complaciente es la “prensa libre” occidental que lo publicó para que coincidiera con la conferencia del mismo día.

    Suministraron una letanía de colaboraciones conjuntas de la OTAN y del sector privado de los negocios para proteger los intereses de estos últimos, las corporaciones transnacionales basadas en Occidente, incluyendo sin limitarse de ninguna manera a la tecnología de la información, la fusión del casquete glaciar, la administración de los riesgos para inversiones en el extranjero y “tormentas e inundaciones.”

    El artículo señala que “dirigentes de la industria, incluidos los de Lloyd’s, han estado involucrados en el proceso actual para desarrollar la nueva carta guía de la OTAN, el Concepto Estratégico; por cierto, el vicepresidente del grupo es el ex director ejecutivo de Shell, Jeroen van der Veer.” [3]

    También describe planes de gran alcance para reacciones militares ante una verdadera multitud de temas no-militares:

    “Los gobiernos tienen que hacer una cierta planificación para contingencias… incluyendo el enfoque de evaluaciones de inteligencia sobre el cambio climático, encargando a planificadores militares para que también la incorporen a su planificación… También tienen que aumentar sus ciber-defensas, como lo ha hecho la OTAN al crear una capacidad utilizable de ciberdefensa que pueda ayudar a sus miembros si son atacados.”

    Este último ítem es una alusión a eventos en Estonia en 2007, ciberataques diversamente atribuidos por funcionarios gubernamentales occidentales y de la OTAN a hackers rusos o al propio gobierno ruso. No se ha presentado ninguna prueba de las acusaciones, aunque eso no ha impedido que importantes funcionarios elegidos estadounidenses amenazaran con el uso del Artículo 5 de la OTAN sobre fuerza militar colectiva prevista para casos similares.

    Es precisamente lo que Levene y Rasmussen quisieron decir al apoyar la creación de “una capacidad utilizable de ciberdefensa que pueda ayudar a sus miembros si son atacados.”

    La urgencia del llamado de Lord Levene of Portsoken y del ex primer ministro danés Rasmussen para que el mayor bloque militar de la historia proteja inversiones comerciales occidentales fue expresada lisa y llanamente por los autores cuando declararon: “Los seres humanos siempre han luchado por recursos y tierras. Pero ahora vemos esas presiones a mayor escala…

    “Debemos estar preparados para pensar lo impensable. Lloyd’s desarrolló su programa 360 Risk Insight y sus Realistic Disaster Scenarios, y la OTAN su proyecto Multiple Futures precisamente para alzar nuestros ojos del presente y otear el horizonte por lo que podría surgir amenazadoramente.”

    No faltarán las oportunidades para implementar lo que parece estar al centro del nuevo Concepto Estratégico.

    Levene mencionó mil “amenazas determinadas y letales” durante su discurso en la conferencia y Rasmussen comenzó a identificarlas.

    En su presentación a la conferencia el jefe de la OTAN dio marco a su inventario de “amenazas letales” diciendo: “Los desafíos que vemos actualmente cruzan la línea entre los sectores público y privado… La OTAN, la UE y muchos gobiernos han tenido que enviar armadas para tratar de defender contra ataques. Y han costado millones a las compañías de seguros – muchas de las cuales forman parte del mercado de Lloyd’s.” [4]

    La implicación inevitable es que barcos de guerra de la OTAN y de la UE están operando entre otras zonas en el Cuerno de África para que firmas como Lloyd’s tengan que pagar menos reclamaciones al seguro.

    El discurso de Rasmussen incluyó los siguientes pretextos para intervenciones de la OTAN, estos futuros casus belli, todos en sus propias palabras:

    Piratería
    Ciber seguridad/defensa
    Cambio climático
    Extremos eventos climáticos – tormentas e inundaciones catastróficas
    Aumento de los niveles del mar
    Desplazamientos de poblaciones… en grandes cantidades … siempre a sitios donde otros viven, y a veces a través de fronteras
    Escasez de agua
    Sequías
    Posibilidad de disminución de la producción alimentaria
    Retiro del hielo ártico, por recursos naturales que hasta ahora habían estado cubiertos por hielo
    Calentamiento global
    Emisiones de CO2
    Refuerzo de fábricas o centrales eléctricas o líneas de transmisión o puertos que puedan estar en peligro por tormentas o inundaciones
    Energía, donde la diversidad de suministro es un tema de seguridad
    Desastres naturales y humanitarios
    Grandes tormentas o inundaciones, o movimientos repentinos de poblaciones
    Eficiencia de combustibles, reducción de nuestra dependencia general de fuentes extranjeras de combustibles.
    Ninguno de estos diecisiete eventos puede ser identificado incluso remotamente como una amenaza militar y ciertamente ninguna planteada por protagonistas estatales reconocidos.

    A buen seguro ningún “estado canalla” o “puesto avanzado de una tiranía” o “terrorista internacional” es responsable por el cambio climático, sin embargo las propuestas de Rasmussen para enfrentarlo son militares.

    “Las implicaciones para la seguridad del cambio climático tienen que ser mejor integradas a las estrategias de seguridad nacional y de defensa – como EE.UU. ha hecho con su Estudio Cuadrienal de Defensa. Eso significa que hay que pedir a nuestras agencias de inteligencia que lo consideren como una de sus tareas principales. Significa que los planificadores militares deben evaluar el potencial de esos impactos, actualizar correspondientemente sus planes y considerar las capacidades que pueden necesitar en el futuro.”

    Además propugnó la inclusión de las más de cuarenta naciones con las cuales el bloque de 28 miembros tiene cooperaciones individuales y colectivas, agregando: “También podemos considerar la adaptación de nuestros acuerdos de participación para considerar el cambio climático. Ahora mismo, la OTAN se involucra en el entrenamiento militar y en la formación de capacidades con países en todo el mundo. Nos concentramos en cosas como mantenimiento de la paz, entrenamiento en idiomas y contraterrorismo. ¿Y si incluyéramos la cooperación que ayude a crear la capacidad en las fuerzas armadas de nuestros socios para encarar mejor grandes tormentas, o inundaciones, o movimientos repentinos de poblaciones? [5]

    La caja de Pandora de preocupaciones de la OTAN de Rasmussen fue esbozada durante años por su predecesor, Jaap de Hoop Scheffer, quien dijo hace dos años que: “Los temas que se espera que los dirigentes de la Alianza discutan en la cumbre de Bucarest (Primavera de 2008) [son

    ] ampliación de la OTAN, defensa de misiles, capacidades militares, seguridad energética, conciencia de la situación marítima, ciberdefensa y otras nuevas amenazas para la seguridad” [6] en una declaración, y en otra en el mismo período “subrayó la importancia de temas como la ampliación, las cooperaciones, seguridad energética, la lucha contra el terrorismo global, la seguridad energética, la defensa cibernética y de misiles que espera serán discutidos en la cumbre de Bucarest.” [7]

    En marzo de 2008 Scheffer fue citado en una información intitulada “Jefe de la OTAN llama a que una ‘Carta Atlántica’ defina la estrategia” diciendo: “Los desafíos son multifacéticos, interrelacionados y pueden aparecer de cualquier parte. Tenemos que hacer un mejor trabajo de oteo del horizonte estratégico. No podemos sólo reaccionar… Si la OTAN ha de ser capaz de actuar en cualquier parte del mundo, necesitamos más socios globales.” [8]

    Durante una visita a Israel en enero pasado, Scheffer elucidó el tema: “La OTAN se ha transformado para enfrentar los desafíos de hoy y mañana. Hemos establecido cooperaciones en todo el globo, desde Japón a Australia a Pakistán y, claro está, con los importantes países del Mediterráneo y del Golfo. Hemos establecido relaciones políticas con la ONU y la Unión Africana que nunca existieron antes. Hemos incluido a nuevos [países], pronto serán 28 en total, y hay más a la espera… Esperamos jugar nuevos roles, también, en la seguridad energética y en la ciberdefensa…” [9]

    En un discurso del 22 de marzo, “El futuro de la OTAN,” habló de “participación a largo plazo, costosa y arriesgada muy lejos de nuestras propias fronteras” y de intervenciones “para cubrir una amplia gama de preocupaciones e intereses – desde la defensa territorial, por la estabilidad regional, hasta llegar a la ciberdefensa, la seguridad energética, y las consecuencias del cambio climático.

    “De sólo 12 Estados miembro llegamos a 26 – y pronto a 28. Y de una Alianza puramente ‘eurocéntrica’ la OTAN se ha desarrollado a ser un proveedor de seguridad que participa en varios continentes, y que trabaja con una amplia gama de otras naciones e instituciones.” [10]

    Su referencia previa a la Unión Africana tiene que ver con el despliegue de la OTAN a la región de Darfur de Sudán en 2005, su primera operación africana, y la de “relaciones políticas con la ONU” a un acuerdo secreto alcanzado en septiembre de 2008 entre Scheffer y el secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon que pasó por alto a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad Rusia y China.

    Por cierto, la creciente lista de excusas para la participación e intervención de la OTAN, la de Scheffer y ahora la de Rasmussen, es una usurpación peligrosa de responsabilidad y funciones que son propiamente de la ONU y no de una cábala militar no elegida, la población combinada de cuyos Estados miembros es sólo una pequeña fracción de la raza humana.

    La expansión de la OTAN y sus operaciones cada vez más amplias durante los últimos diez años indican de una manera manifiesta la intención de la Alianza de circunvenir, subvertir y poner en peligro la existencia misma de Naciones Unidas, un tema tratado en un artículo previo: “West Plots To Supplant United Nations With Global NATO.” [11]

    Aparte de “garantizar la seguridad energética” estableciendo cabezas de puente militares en los Balcanes, Asia Central y del Sur, el Cáucaso, el Golfo Pérsico, el Cuerno de África y el Golfo de Guinea y de mantener armas nucleares de EE.UU. en Europa y participar en la campaña dirigida por EE.UU. por un escudo global de misiles, la OTAN se ha arrogado el mandato exclusivo para encarar virtualmente todos los problemas que enfrenta la humanidad. Junto con fabricantes de armas occidentales y gente como Lloyd’s of London y Royal Dutch Shell.

    1) Deutsche Presse-Agentur, March 16, 2008

    2) NATO, October 1, 2009

    3) The Telegraph, October 1, 2009

    4) NATO, October 1, 2009]

    5) Ibid

    6) NATO, October 9, 2007

    7) NATO, October 9, 2007

    8)Bloomberg News, March 15, 2008

    9) Haaretz, January 10, 2009

    10) NATO, March 22, 2009

    11) Stop NATO, May 27, 2009

    http://rickrozoff.wordpress.com/2009/08/29/154

    Rick Rozoff es colaborador frecuente de Global Research.
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    Thinking the Unthinkable: NATO's Global Military Roadmap

    by Rick Rozoff

    Not content with expanding from 16 to 28 members over the past decade in a post-Cold War world in which it confronts no military threat from any source, state or non-state, and not sufficiently occupied with its first ground and first Asian war in Afghanistan, the North Atlantic Treaty Organization – the world’s only military bloc – is eager to take on a plethora of new international missions.

    With the fragmentation of the Warsaw Pact and the breakup of the Soviet Union between 1989 and 1991 NATO, far from scaling back its military might in Europe, not to mention returning the favor and dissolving itself, saw the opportunity to expand throughout the continent and the world.

    Beginning with the bombing campaign in Bosnia in 1995, Operation Deliberate Force and its 400 aircraft, and the deployment of 60,000 troops there under Operation Joint Endeavor, the Alliance has steadily and inexorably deployed its military east and south into the Balkans, Northeast Africa, the entire Mediterranean Sea, Central Africa, and South and Central Asia. It has also extended its tentacles into the South Caucasus, throughout Scandinavia including Finland and Sweden, and into the Asia-Pacific region where it has formed individual partnerships with Australia, Japan, New Zealand and South Korea along with recruiting troops from Mongolia and Singapore to serve under its command in the eight-year war in Afghanistan.

    With the upgrading of its Mediterranean Dialogue program (Algeria, Egypt, Israel, Jordan, Mauritania, Morocco and Tunisia), with the Persian Gulf component of the 2004 Istanbul Cooperation Initiative partnership underway and planned for the Gulf Cooperation Council states of Bahrain, Kuwait, Oman, Qatar, Saudi Arabia and the United Arab Emirates, and with the deployment of U.S.-trained Colombian counterinsurgency forces for its Afghan war, a military bloc ostensibly formed to protect the nations of the North Atlantic community now has armed forces and partnerships in all six inhabited continents.

    It has waged war in Europe, against Yugoslavia in 1999, and in Asia, in Afghanistan (with intrusions into Pakistan) from 2001 to the present and into the indefinite future, and is currently conducting military operations off the coast of Africa in the Gulf of Aden. The “Soviet menace” invoked sixty years ago to create even at the time the world’s largest and most powerful military alliance receded into history a generation ago and the gap provided by the disappearance of the Warsaw Pact and the USSR has been filled by a military machine that can call upon two million troops and whose member states account for over 70 percent of world arms spending.

    But the past fifteen years’ expansion is not sufficient for NATO’s worldwide ambitions. It is now in the process of elaborating a new Strategic Concept to replace that of 1999, introduced during the air war against Yugoslavia and the first absorption of nations in the former socialist bloc. One which NATO described at the time as the Alliance’s Approach to Security in the 21st Century. In the decade-long interim the bloc has come to refer to itself as 21st Century NATO, global NATO and expeditionary NATO. (The first Strategic Concept was formulated in 1991, the year of the breakup of the Soviet Union and the Operation Desert Storm war against Iraq.}

    The updated version was deliberated upon at NATO’s sixtieth anniversary summit this April, the first held in two nations: Strasbourg in France and Kehl in Germany.

    Over a year in advance the bloc’s Secretary General at the time, Jaap de Hoop Scheffer, “called on the transatlantic military alliance to develop a new, long-term strategy designed to tackle third-millennium concerns such as cyber attacks, global warming, energy security and nuclear threats” and demanded that it increase its budget to address a “growing list of responsibilities.” [1]

    If upon its founding in 1949 NATO justified the launching of a military bloc in a Europe still nursing the wounds of the deadliest and most destructive war in human history; if after the end of the Cold War it transformed its self-defined mission to encompass military intervention in the Balkans to prove its ability to enforce peace, however one-sided; if after September 21, 2001 it obediently adjusted to Washington’s agenda of a Global War On Terror and efforts against weapons of mass destruction everywhere but where they actually exist; in the past few years NATO has announced new roles and missions that will allow, in fact necessitate, its intrusion into any part of the globe for a near myriad of reasons.

    If fact myriad is the exact word used on October 1 at a conference jointly organized by NATO and Lloyd’s of London – “the world’s leading insurance market” as it describes itself – by the latter’s chairman, Lord Peter Levene, in reference to NATO’s new “third millennium” Strategic Concept.

    Levene’s address included these words: “Our sophisticated, industrialised and complex world is under attack from a myriad of determined and deadly threats. If we do not take action soon, we will find ourselves, like Gulliver, pinned to the ground and helpless, because we failed to stop a series of incremental changes while we still could.”

    His allusion to the character who lends his name to Jonathan Swift’s novel Gulliver’s Travels invites the opportunity of quoting a paragraph from it about the protagonist’s – and Levene’s – native land, Great Britain.

    After Gulliver boasts to a foreign king of among other matters Britain’s vast colonial domains and its military prowess, his interlocutor responds:

    “As for yourself, who have spent the greatest part of your life in travelling, I am well disposed to hope you may hitherto have escaped many vices of your country. But by what I have gathered from your own relation, and the answers I have with much pains wrung and extorted from you, I cannot but conclude the bulk of your natives to be the most pernicious race of little odious vermin that nature ever suffered to crawl upon the surface of the earth.”

    Lord Levene hosted the conference on the Alliance’s updated Strategic Concept, one which was attended by what were described as “200 high-level representatives from the security and business community.” [2]

    This past July NATO announced that a “group of experts” would be convened to discuss and plan its new strategy. Former U.S. Secretary of State Madeleine Albright, as much as anyone responsible for the Alliance’s first prolonged armed conflict, the 78-day air war against Yugoslavia, chairs the group. The co-chairman is Jeroen van der Veer, who until June 30 was chief executive officer of Royal Dutch Shell.

    NATO’s Secretary General Anders Fogh Rasmussen and Lord Levene co-authored a column in The Telegraph of October 1, so accommodating is the Western “free press,” to coincide with the conference of the same day.

    They provided a litany of joint NATO-private business sector collaborations to protect the interests of the second party, Western-based transnational corporations, including but by no means limited to information technology, the melting of the polar ice cap, risk management for overseas investments and “storms and floods.”

    The article states that “industry leaders, including those from Lloyd’s, have been involved in the current process to develop NATO’s new guiding charter, the Strategic Concept; indeed, the vice-chair of the group is the former chief executive of Shell, Jeroen van der Veer.” [3]

    It also lays out far-reaching plans for military responses to a veritable host of non-military issues. “[G]overnments need to do some contingency planning…including focusing intelligence assessments on climate change, tasking military planners to incorporate it into their planning as well….They also need to step up their cyber-defences, as NATO has done in creating a deployable cyber-defence capability that can help its members if they come under attack.”

    The last item is an allusion to events in Estonia in 2007, cyber attacks variously ascribed by Western government and NATO officials to Russian hackers or the Russian government itself. No proof has been offered for the accusations, though that hasn’t prevented major American elected officials from threatening the use of NATO’s Article 5 collective military force provision for use in similar cases.

    That is precisely what Levene and Rasmussen meant by endorsing NATO’s “creating a deployable cyber-defence capability that can help its members if they come under attack.”

    The urgency of the demand of Lord Levene of Portsoken and former Danish prime minister Rasmussen for history’s largest military bloc to protect Western commercial investments was expressed in an unadorned manner by the writers when they stated “Humans have always fought over resources and land. But now we are seeing those pressures on a bigger scale….

    “We must be prepared to think the unthinkable. Lloyd’s developed its 360 Risk Insight programme and its Realistic Disaster Scenarios, and NATO its Multiple Futures project, precisely to lift our eyes from the present and scan the horizon for what might be looming.”

    There will be no lack of opportunities for implementing what appears to be the heart of the new Strategic Concept.

    Levene mentioned a thousand “determined and deadly threats” during his speech at the conference and Rasmussen started identifying them.

    In his presentation at the conference the NATO chief framed his inventory of “deadly threats” by saying, “[T]he challenges we are looking at today cut across the divide between the public and private sectors….NATO, the EU and many Governments have had to send navies to try to defend against attacks. And it has cost insurance companies – many of which are part of the Lloyd’s market – millions.” [4]

    The implication is inevitable that NATO and European Union warships are operating in among other locales the Horn of Africa so that firms like Lloyd’s will have to settle fewer claims.

    Rasmussen’s speech included these pretexts for NATO interventions, these future casus belli, all in his own words:

    Piracy

    Cyber security/defense

    Climate change

    Extreme weather events – catastrophic storms and flooding

    Sea levels will rise

    Populations will move…in large numbers…always into where someone else lives, and sometimes across borders

    Water shortages

    Droughts

    Food production is likely to drop

    Arctic ice is retreating, for resources that had, until now, been covered under ice

    Global warming

    CO2 emissions

    Reinforcing factories or energy stations or transmission lines or ports that might be at risk of storms or flooding

    Energy, where diversity of supply is a security issue

    Natural and humanitarian disasters

    Big storms, or floods, or sudden movements of populations

    Fuel efficiency, reduc[ing] our overall dependence on foreign sources of fuel

    None of the seventeen developments mentioned can even remotely be construed as a military threat and certainly not one posed by recognized state actors.

    Surely no “rogue states” or “outposts of tyranny” or “international terrorists” are responsible for climate change, yet Rasmussen’s proposals for contending with it are military ones.

    “[T]he security implications of climate change need to be better integrated into national security and defence strategies – as the US has done with its Quadrennial Defence Review. That means asking our intelligence agencies to look at this as one of their main tasks. It means military planners should assess potential the impacts, update their plans accordingly and consider the capabilities they might need in future.”

    He additionally advocated the inclusion of the over forty nations the 28-member bloc has individual and collective partnerships with in adding, “We might also consider adapting our Partnerships to take climate change into account as well. Right now, NATO engages in military training and capacity building with countries around the world. We focus on things like peacekeeping, language training and countering terrorism. What about also including cooperation that helps build capacity in the armed forces of our Partners to better manage big storms, or floods, or sudden movements of populations?” [5]

    Rasmussen’s Pandora’s box of NATO concerns were for years adumbrated by his predecessor, Jaap de Hoop Scheffer, who two years ago said that “[T]he subjects that the Alliance leaders are expected to discuss at the Bucharest Summit (Spring 2008) [are] NATO enlargement, missile defence, military capabilities, energy security, maritime situation awareness, cyber defence and other new security threats” [6] in one statement, and in another in the same period “emphasised the importance of such issues as enlargement, partnerships, energy security, the fight against global terrorism, energy security, cyber and missile defence which he expects to be discussed at the Bucharest summit.” [7]

    In March of 2008 Scheffer was quoted in a news report titled “NATO Chief Calls for `Atlantic Charter’ to Define Strategy” as saying, “Challenges are multifaceted, interlinked and can arise from anywhere. We need to do a better job of scanning the strategic horizon. We can’t just be reactive….If NATO is to be capable to act anywhere in world, we will need more global partners.” [8]

    During a visit to Israel this past January Scheffer expounded on the theme: “NATO has transformed to address the challenges of today and tomorrow. We have built partnerships around the globe from Japan to Australia to Pakistan and, of course, with the important countries of the Mediterranean and the Gulf. We have established political relations with the UN and the African Union that never existed until now. We’ve taken in new [countries], soon 28 in total, with more in line….[W]e are looking at playing new roles, as well, in energy security and cyber defence….” [9]

    In a speech on March 22, “The Future of NATO,” he spoke of “long-term, costly and risky engagement far away from our own borders” and interventions “to cover a wider range of concerns and interests – from territorial defence, through regional stability, all the way to cyber defence, energy security, and the consequences of climate change.

    “From just 12 member states we went to 26 – and soon 28. And from a purely ‘eurocentric’ Alliance NATO has evolved into a security provider that is engaged on several continents, working with a wide range of other nations and institutions.” [10]

    His earlier reference to the African Union is to NATO’s deployment to the Darfur region of Sudan in 2005, its first African operation, and that to “political relations with the UN” to a backroom deal reached in September of 2008 between Scheffer and United Nations Secretary General Ban Ki-moon that bypassed permanent Security Council members Russia and China.

    Indeed, the growing list of excuses for NATO involvement and intervention, that of Scheffer and now of Rasmussen, is a dangerous arrogation of responsibility and functions that are properly those of the UN and not that of a non-elected military cabal whose combined member states’ populations are a small fraction of the human race.

    NATO’s expansion and its progressively broader operations over the past ten years indicate in a glaring manner the Alliance’s intention to circumvent, subvert and jeopardize the very existence of the United Nations, a theme dealt with in a previous article, West Plots To Supplant United Nations With Global NATO. [11]

    In addition to “guaranteeing energy security” by establishing military beachheads in the Balkans, Central and South Asia, the Caucasus, the Persian Gulf, the Horn of Africa and the Gulf of Guinea and retaining U.S. nuclear weapons in Europe and participating in the American-led drive for a global missile shield, NATO has claimed for itself the exclusive mandate to address virtually all problems confronting humanity. In conjunction with Western arms manufacturers and the likes of Lloyd’s of London and Royal Dutch Shell.

    1) Deutsche Presse-Agentur, March 16, 2008
    2) NATO, October 1, 2009
    3) The Telegraph, October 1, 2009
    4) NATO, October 1, 2009]
    5) Ibid
    6) NATO, October 9, 2007
    7) NATO, October 9, 2007
    8)Bloomberg News, March 15, 2008
    9) Haaretz, January 10, 2009
    10) NATO, March 22, 2009
    11) Stop NATO, May 27, 2009
    http://rickrozoff.wordpress.com/2009/08/29/154

    Rick Rozoff is a frequent contributor to Global Research. Global Research Articles by Rick Rozoff
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    El mapa de ruta militar global de la OTAN | 07-10-2009 - 08:58:11 GMT 1 #

  23. El presupuesto de Defensa no desciende, en realidad aumentará un 11,45%

    Defensa, mentiras y actas del Congreso

    José Toribio

    A estas alturas debería escamarnos el incesante bombardeo de los medios acerca del supuesto esfuerzo presupuestario del Ministerio de Defensa. Nos dicen que en 2009 su capacidad de gasto se ha reducido el 2,9% y que en 2010 seguirá la misma suerte, con un recorte del 6,2%. Que esto lo digan los medios del sistema es lógico: la gente terminará creyendo que los militares —qué majos— se aprietan el cinturón en esta época de vacas flacas y que se solidarizan con la gente que está sufriendo las consecuencias de la llamada crisis.

    Pero si estas noticias tienen como voceros a los medios alternativos, grupos e investigadores que dedican su tiempo a desvelar las mentiras del establecimiento, la cosa tiene menos gracia. Digámoslo claro antes de seguir: es falso, rotundamente falso, que el presupuesto del Ministerio de Defensa haya disminuido o que vaya a disminuir —no digamos ya el gasto militar.

    Nunca dispusimos de tanta información de los temas de la guerra y, sin embargo, parece que ahora, precisamente, es cuando nos volvemos menos minuciosos y críticos. Voy a dar dos informaciones que confirman, de forma contundente, que estas soflamas acerca del buen hacer de la casta militar y de sus políticos cómplices son pura propaganda.

    En primer lugar, hemos de examinar cómo va el gasto en el ejercicio de 2009. El gasto liquidado se diferencia del gasto inicialmente previsto en que el segundo es una planificación ideal y el primero obedece a lo que realmente sucede. Según los boletines de ejecución presupuestaria sabemos que a 31 de julio de 2009 el Ministerio de Defensa ha dispuesto de unas modificaciones positivas de crédito de 945 millones de euros. Este aumento convierte los 8.255 millones de euros iniciales en 9.201 millones en solo 7 meses. De momento, el Ministerio gana por goleada: nos ha hecho creer que su presupuesto ha bajado un 2,9% cuando en realidad ha subido un 11,45%.

    Pero la cosa no acaba aquí. Los dos programas presupuestarios mediante los que se lleva a cabo la “modernización” de las Fuerzas Armadas —eufemismo que quiere significar “programas para la compra de armamento”— son el 122B (programas especiales de modernización) y el 122A, (programas menores). Los programas especiales, entre los que se encuentran los aviones de combate, fragatas, submarinos, misiles y otras joyas de la corona, nos van a costar 26.713 millones de euros (que podrían servir para, de los que hasta ahora el Ministerio de Defensa “solo” ha pagado 3.393. El programa 122B nos costará 425 millones de euros. Pues bien —y pongan atención, que aquí viene la jugada maestra—: lo que se ha hecho con la tan cacareada bajada del 2009 (de 150 millones de euros) ha consistido en aplazar estas partidas acomodando el calendario de pago de estos programas a una nueva situación que viene determinada por ciertos retrasos en la producción. Se han hecho una serie de ajustes presupuestarios —diseñando “curvas de pagos” más laxas— que no afectan en absoluto a las diferentes partidas relativas a gastos de personal o a inversiones prioritarias del Ministerio de Defensa ni al “equilibrio financiero” de las empresas beneficiarias de esa sangría que nos endeudará para los próximos 20 años.

    Así, los dos ajustes presupuestarios decididos por los Consejos de Ministros del 13 de febrero y del 14 de mayo de este año han sido asumidos, en su gran mayoría, esto es, 128 millones de euros, a través del capítulo 6 —inversiones reales—, distribuidos de la siguiente manera: el 95% de los famosos 150 millones —122 millones— se ha asignado a tres de los principales programas de modernización que acumulan mayores retrasos en la producción: el helicóptero Tigre, la segunda fase del vehículo de combate de infantería Pizarro y el avión de combate Eurofighter. El resto del ajuste relacionado con inversiones —el 5% restante— se ha repartido entre una partida de I+D militar de 1,3 millones de euros –que está previsto se recupere con financiación procedente de la Gerencia de Infraestructuras y Equipamientos para la Defensa mediante la venta de los bienes inmuebles usurpados a lo común por el bien de la defensa nacional— y en la minoración de otros conceptos no esenciales —mobiliario o enseres para el órgano central del ministerio, publicaciones de Defensa, etcétera—. El segundo ajuste presupuestario —el del 14 de mayo— es de 57,7 millones de euros y se ha asumido, íntegramente, dentro del calendario de pago del programa Eurofighter.

    Quiere esto decir, sin más dilación, que el supuesto recorte no es más que el retraso del pago, lo que bien podría ser traducido, para el común de los mortales, como “engaño para hoy y pago diferido para mañana”. Si el Ministerio de Defensa hubiese querido ahorrar 150 millones de euros lo tenía muy fácil: podría no haber comprado, digamos, una partida de misiles, y listo. Pero no: lo que hace es generar una deuda y así no solo debilita la economía a medio-largo plazo sino que, además, beneficia, con la misma tacada, a la banca, que ve en este aumento de plazos un aumento de los intereses y, por tanto, un incremento del beneficio. Estamos asistiendo, en plena crisis, a una nueva ingeniería financiera que produce más pobreza: ¿cómo que el sistema financiero es improductivo?

    Así es como se las gastan estos aprendices socialistas de Goebbels. No nos comportemos nosotros como “buenos alemanes” y caigamos en las trampas que tan burdamente nos van colocando. De seguir así podría ocurrir que hagamos como en el siglo pasado: nos creímos que se reducían los gastos militares cuando en realidad se habían inventado una estrategia contable que los difería a través de diferentes ministerios civiles. Así nos luce el pelo.
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    Defensa, mentiras y actas del Congreso | 07-10-2009 - 09:03:15 GMT 1 #

  24. ¿Prepara EE.UU. el bombardeo de Irán?

    Jonathan Karl

    ¿Acelera EE.UU. los preparativos para un posible ataque contra las instalaciones nucleares de Irán?
    El Pentágono siempre hace planes, pero sobre la base de una poco notada solicitud de financiamiento enviada recientemente al Congreso, la respuesta a esa pregunta parece ser positiva.

    Primero, algunos antecedentes: En octubre de 2007, ABC News informó que el Pentágono había solicitado al Congreso 88 millones de dólares en la solicitud de emergencia de financiamiento para la guerra de Iraq/Afganistán para desarrollar una inmensa bomba revienta búnkeres llamado Massive Ordnance Penetrator (MOP). Es una bomba de 13.500 kg hecha para destruir objetivos enterrados a 60 metros bajo tierra. En aquel entonces el Pentágono mencionó una “urgente necesidad operacional” para la nueva arma.

    El contralor dijo que el Pentágono planeaba gastar 19,1 millones de dólares para comprar cuatro bombas, 28,3 millones de dólares para acelerar el “desarrollo y prueba” de la bomba y 21 millones para acelerar la integración de la bomba en bombarderos stealth B-2.

    “Urgente necesidad operacional”

    La notificación estaba incluida dentro de una solicitud de “reprogramación” de 93 páginas que incluye unos cientos de otros ítems mundanos.

    ¿Por qué ahora? La notificación dice simplemente: “El Departamento tiene una Urgente Necesidad Operacional (UON, por sus siglas en inglés) por la necesidad de atacar duramente objetivos enterrados a profundidad en entornos de alta amenaza. La MOP es el arma preferida para satisfacer los requerimientos de la UNO.” Además señala que la solicitud es apoyada por el Comando Pacífico (que tiene responsabilidad por Corea del Norte) y el Comando Central (que es responsable por Irán).

    La solicitud fue silenciosamente aprobada. El viernes, McDonnell Douglas recibió un contrato por 51,9 millones de dólares para suministrar "Massive Penetrator Ordnance Integration" en aviones B-2.

    No es el tipo de arma que sería particularmente útil en Iraq o Afganistán, pero es idealmente apropiada para atacar instalaciones nucleares enterradas profundamente como en Natanz o Qom en Irán.
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    ¿Prepara EE.UU. el bombardeo de Irán? | 08-10-2009 - 12:23:40 GMT 1 #

  25. Soldadito de España

    Ramón Reig

    Los informativos del miércoles y jueves abrían con la noticia de la muerte de un soldado español en Afganistán (y varios heridos). El viernes lo hacían con el entierro. Pobre muchacho, ¿por qué y para qué habrá muerto? La Historia lo dirá y supongo que su familia pensará como yo, al menos los miembros de su familia que estuvieran de acuerdo en que desarrollara la carrera militar. Por supuesto los mismos informativos añadían imágenes de la ministra, siempre la babosería con el poder político-militar. La ministra les dice a los militares y a la familia aquello que desean oír, ¿o no? ¿O no del todo? Porque siempre da la impresión de que la babosería del periodismo hacia el poder deja a un lado opiniones no desechables.
    ¿Qué hacemos en Afganistán? ¿Qué hace Occidente en Afganistán? Desde 2001 está allí de manera explícita e invasora, buscando a Bin Laden, para eso fuimos, no se olvide. ¿Está Occidente luchando contra un gran ejército como lo es la OTAN, bien pertrechado y organizado? No, lo hace contra un grupo de fanáticos ignorantes y andrajosos que hacen volar por los aires estatuas de Buda sin importarles su significado o prohíben todo a las mujeres. Son unos tipos repugnantes. Entonces, ¿por qué no acabamos con ellos en unos meses, se instaura un gobierno títere que introduzca allí McDonnall’s, las tiendas Zara y otros negocios y se acabó, todo en paz, hasta que, poco a poco, no quede rastro de los talibanes? ¿Por qué causa combatía el soldado español muerto? ¿Por la democracia? ¿Es democracia las elecciones afganas? No, han sido dudosas y numéricamente irrelevantes. Y estando en guerra no puede existir auténtico debate de ideas. Han sido una farsa. Nuestro soldado ha combatido para defender una farsa. Estamos empeñados en que todos sigan nuestro orden (mejor dicho, el orden de “ellos”). Afganistán, por supuesto, pero también Dinamarca e Irlanda. Ambas votaron no a las leyes europeas que pretenden consolidar los negocios transnacionales. Y hasta que no votan sí, no se les deja de atosigar a sus ciudadanos y de lavarles el coco.

    En TVE afirman que el soldado Cristo Ancor Cabello murió como consecuencia de un atentado terrorista. Desde Occidente le decimos a todo el mundo qué significa cada concepto y cada palabra. Ahora resulta que si uno se va a la guerra y cuando el carro blindado en el que combate pisa una mina colocada por el otro bando, eso es una acción terrorista. O sea, me invaden mi país, me defiendo y encima me llaman terrorista por hacerlo. También Napoleón llamaba terroristas a los españoles de la resistencia.

    Espero que la muerte de este chico sirva para algo. A mí los talibanes me parecen detestables pero estamos acelerando su historia. Es algo que ha ocurrido siempre en la evolución de la especie pero que con el mercado se ha acelerado. Leo a algunos expertos y dicen que no hay tanta riqueza gasística en Afganistán como para justificar una invasión de este tipo. Sin embargo, es importante la tranquilidad de la zona para poder construir infraestructuras transnacionales y para comerciar. ¿Cuántos años costará llevar esa tranquilidad, nuestra tranquilidad? ¿Tan importante es? Se han invadido países y unas culturas han destruido a otras, sobre todo desde el siglo XIX pero ha sucedido siempre, desde mucho antes de nacer y consolidarse la economía de mercado. Ahora bien, ¿a estas alturas de la Historia, aún debemos seguir así?

    Occidente no ha ido a Afganistán ni a Irak a sembrar democracia porque entonces tendría que ir a otras muchas partes del mundo, sobre todo en Asia y África. Ha ido, como siempre, a abrir rutas para el negocio, a defender que una minoría se lucre –todo lo que pueda, ése es el problema- el día de mañana y de pasado mañana y eso lo venda como creación de riqueza, puestos de trabajo, progreso y democracia. Cristo Ancor ha muerto para eso, como han muerto por y para eso millones de personas. Y detrás de él vendrán más muertos que la ministra o el ministro de turno justificarán como muertes para defender la paz y la democracia, tal es la triste misión de unos tristes políticos (y ahora políticas miméticas y conversas al mundo de los hombres) que lo mismo afirman eso en un funeral que aprueban cientos de miles de millones de dólares o euros para dárselos a los mismos que han organizado una crisis mundial.

    ¿Qué propongo a cambio? Salir de Irak y de Afganistán y que esos pueblos se las apañen solos, con sus dictaduras, sus talibanes y sus burkas. La Historia sigue siendo sangre, sudor, lágrimas, lo sabemos en Europa por experiencia. Y, eso sí, utilizar la diplomacia y las armas habituales que los Estados utilizan para influir en otros. Pero tener a miles de soldados desde 2001 para vencer a cuatro desarrapados sin conseguirlo, es de hecho ya una derrota. Claro que ni los políticos ni los empresarios van a la guerra, van los jóvenes, dentro de esa misteriosa dinámica que convierte en incomprensibles, a primera vista, las causas por las que el ser humano se somete a esos dictados, sin estar presionado por el dinero, la Justicia o la marginación. ¿Se debe tal vez a un progresivo lavado cultural de cerebro, a la voluntad de poder y a la pulsión violenta humana?

    Soldadito de España | 10-10-2009 - 09:26:22 GMT 1 #

  26. Segunda Guerra, Tercer Mundo, por Rafael Poch, La Vanguardia :

    Se sabe que en la Segunda Guerra Mundial murieron alrededor de 70 millones de personas, entre ellas más de 20 millones de soviéticos y más de 5 millones de alemanes. Hasta tenemos la minúscula lista, y completa, de los 1.400 daneses caídos en aquella carnicería. Sin embargo, las cifras exactas de muertos del Tercer Mundo en esa guerra engendrada en Europa, se desconocen. Y no sólo las cifras. La situación la resume magistralmente el Profesor Kuma Ndumbe, de la Universidad de Yaoundé, en Camerún:

    "La historia de la Segunda Guerra Mundial se revela, como toda historia, como la de los vencedores, pero también como la de los ricos y los propietarios. Pese a su derrota, Alemania y Japón pertenecen desde el punto de vista de la escritura de la historia, a los vencedores. Aunque la historiografía de ambos países haya tenido que llevar a cabo cuestionamientos críticos, japoneses y alemanes son tratados por ella como personas del mismo rango que los vencedores. Quienes fueron olvidados después de la guerra como si no hubieran existido durante el conflicto, quienes deben aprender de nuevo la historia junto a sus hijos, sin encontrar en ella sus propias acciones, son los que pertenecen a la verdadera categoría de perdedores. Perdedores sin voz propia. Así viven hasta hoy centenares de millones de personas y sus descendientes en África, en Asia, América Latina, Australia y en la región del Pacífico".

    Las estimaciones sostienen que en Asia, África, América del Sur y Oceanía se perdieron más vidas en aquel conflicto que en la propia Europa. Sólo en Asia murieron 20 o 30 millones de civiles a manos de los japoneses, la mayoría de ellos chinos. El Tercer Mundo contribuyó al conflicto con más soldados que Europa. Una magnífica exposición recientemente clausurada en Berlín y que va a ser mostrada en diversos lugares de Alemania, se ha dedicado a difundir esta "cara oculta" de la gran carnicería del siglo pasado. Lleva por título "El Tercer Mundo en la Segunda Guerra Mundial" y presenta el trabajo, pensado para ser difundido en escuelas públicas, de un grupo de periodistas renanos del llamado "Rheinisches Journalisten Büro" de Colonia, dirigido por Karl Rössel. El texto que sigue a continuación es la traducción, casi literal y con muy pocas apostillas, de los paneles de esa exposición.

    Guerra en un mundo colonial

    Cuando la guerra comenzó el colonialismo estaba en su apogeo. Inglaterra y su Commonwealth dominaban sobre una cuarta parte del mundo y de su población. Las colonias de Francia eran veinte veces mayores que la metrópoli en territorio, y sumaban cien millones de habitantes. Las indias orientales de la diminuta Holanda tenían la misma superficie que Europa Occidental. Estados Unidos dominaba las Filipinas, Hawai y diversos archipiélagos del Pacífico. Japón controlaba el Norte del Pacífico (Micronesia), Corea, Taiwán y el noreste de China, que es mayor que Francia. En África oriental, la Italia de Mussolini controlaba una zona colonial cuatro veces mayor que Italia. Alemania había perdido sus colonias en África y Asia como consecuencia de su derrota en la Primera Guerra Mundial. Con ayuda de los colaboracionistas franceses, se disponía a recuperarlas para usar sus recursos humanos y materias primas en el esfuerzo de guerra.

    Abisinia

    El 3 de octubre de 1935 la Italia fascista inició el ataque contra Abisinia, parte del nuevo "Imperio Romano" que el Duce buscaba. La mitad de los 300.000 soldados del ejército italiano invasor eran nativos de Eritrea y Somalia. Los abisinios, que tan duro habían luchado para impedir la colonización europea, les opusieron tenaz resistencia, pero sus armas eran escasas y anticuadas, frente al gas mostaza y los tanques del Duce. Cuando en mayo de 1936 los italianos entraron en la capital Adis Abeba, habían masacrado a 150.000 civiles. El Virrey italiano, Mariscal Rodolfo Graziani generalizó la violación y la tortura. Medio millón de guerrilleros etíopes combatieron contra el ocupante durante cuatro años hasta expulsarlo. Después de que Italia declarara la guerra a Francia e Inglaterra en 1940, los abisinios ayudaron a ambas potencias. Hasta la capitulación italiana en Abisinia de abril de 1941, tropas de diecisiete países y tres continentes participaron en la guerra en África Oriental. Para muchos africanos la Segunda Guerra Mundial comenzó en 1935, cuatro años antes que en Europa.

    Carne de cañón imperial

    Con el inicio de la guerra en Europa, el Imperio británico echó mano de sus colonias. De los once millones de hombres que Inglaterra movilizó, seis millones eran británicos y cinco de las colonias. En África Inglaterra movilizó a un millón de hombres, frecuentemente a la fuerza. Esos soldados lucharon contra los italianos en Somalia y Etiopía (1940-1941), contra alemanes e italianos en el desierto de Libia (1940-1943), contra el régimen de Vichy en Madagascar en 1942 y contra los japoneses en Birmania en 1944. El sueldo y la alimentación de esta tropa eran peores, sus mandos eran blancos. Un manual para oficiales describía a la tropa colonial africana como "gente de mentalidad infantil". Las protestas y rebeliones contra esa discriminación se resolvieron con castigos y penas de muerte. Solo en 1944/1945 se registraron 25.000 deserciones en África Oriental.

    Cerca de un millón de africanos fueron movilizados por los franceses en diversos bandos del conflicto. En septiembre de 1939 el gobierno reclutó medio millón de hombres en África. Tras la derrota francesa y la alianza del régimen de Vichy con Alemania, parte de esa tropa luchó con el eje en África del Norte, mientras que en Siria y África Oriental lo hacia con los aliados. En 1943, De Gaulle reclutó en África otros 100.000 soldados que participaron en los desembarcos aliados en Provenza e Italia. Ese contingente jugó un papel importante en la liberación de Europa, sufriendo discriminación en todo excepto a la hora de arriesgar la vida. Cuando en verano de 1944 se organizó el desfile de la victoria en París, De Gaulle ordenó "blanquear" el efectivo que marchó por los Campos Elíseos incorporando jóvenes franceses blancos. Los africanos fueron recluidos en deplorables campos provisionales hasta su repatriación. Muchos de ellos no regresaron a sus países hasta 1947.

    En 1940 Yoro Ba fue reclutado a la fuerza por funcionarios del régimen de Vichy para el ejército colonial en Senegal. Cuando los aliados tomaron control del África Occidental francesa en 1943, tuvo que luchar a su favor, desembarcó en Provenza, participó en la liberación de Francia y fue estacionado en la Alemania ocupada, regresando a Senegal en 1947. Sesenta años después, Yoro Ba recibe una pensión del gobierno francés de 13 euros mensuales.

    El plan colonial nazi

    Habiendo tenido que entregar, en 1919, sus colonias a las potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial, la Alemania conservadora y los industriales se movilizaron contra la "vergüenza de Versalles". Los nazis organizaron enseguida los planes de revancha a partir de 1933. Crearon un "Departamento de política colonial" ("Kolonialpolitisches Amt" - KPA, en el que trabajó el luego Canciller Federal Konrad Adenauer) para administrar el "imperio colonial germano en África", que planeaban recuperar y ampliar, desde la costa atlántica hasta el Océano Pacífico. Su conquista estaba prevista para inmediatamente después de la subyugación de Europa Oriental que la URSS frustró. A partir de 1940 comenzaron a reclutar personal, militar policial y administrativo para gobernar aquel mundo de plantaciones y minas. Se confeccionaron manuales e incluso leyes que velaran por impedir cualquier "mezcla de razas" en la empresa. En aquel plan, a Madagascar le correspondía un papel especial. Debía albergar a cuatro millones de judíos europeos, que no habrían encontrado sustento allá para sobrevivir. La superioridad naval de los aliados y su control de las rutas marítimas africanas impidió que la isla se convirtiera en un escenario del Holocausto. En febrero de 1942 el plan se desestimó en beneficio de la aniquilación en campos de Europa.

    Fusileros africanos

    Tras la derrota francesa de junio de 1940, unos 100.000 prisioneros africanos del ejército francés cayeron en manos alemanas. La Wehrmacht masacró a entre 1500 y 3000 de ellos inmediatamente después de su rendición por el color de su piel. El "Gauleiter" de Bélgica, Karl Holz, ordenó "no hacer prisioneros" entre los negros. El 20 de junio de 1940 en Chasselay, un pueblo de los alrededores de Lyon, los alemanes ejecutaron a una unidad completa de fusileros africanos, excluyendo de la ejecución a los oficiales blancos.

    En diciembre de 1944, 1.300 "tirailleurs sénégalais" regresaron a África de su servicio en Europa. Muchos de ellos habían sufrido cautiverio y trabajos forzados en campos de concentración alemanes. Fueron internados en un campo de la localidad de Thiaroye, junto al puerto de Dakar, a la espera de recibir su soldada y los prometidos 500 francos de la "prima de desmovilización". Los ex presos en Alemania esperaban también el pago de los 5000 francos recibidos por todos los reclusos franceses en campos alemanes. Los funcionarios coloniales se negaron a pagar e impusieron un cambio entre francos y franco colonial (CFA) equivalente a la mitad del curso legal vigente. Los fusileros se rebelaron, tomaron como rehén a un oficial y solo lo dejaron libre cuando se les prometió que sus reclamaciones serían satisfechas. En lugar de ello, la noche del uno de diciembre su campamento fue rodeado por blindados y cuando los fusileros salían de las barracas aún aturdidos por el sueño fueron ametrallados, con el resultado de entre 35 y 300 muertos. Mas de treinta "cabecillas" fueron juzgados y condenados a penas de hasta diez años de cárcel. Cinco murieron en prisión y el resto fueron amnistiados en 1947. La masacre de Thiaroye pasó a la historia como símbolo de la arbitraria actitud colonial e inspiró movimientos de liberación nacional en el continente.

    Sètif

    El 8 de mayo de 1945 la localidad argelina de Sétif celebraba el fin de la guerra y la liberación. Muchos creían que la emancipación de las colonias estaba a la vuelta de la esquina, porque se habían creído las promesas contenidas en la "Carta Atlántica". Junto a las banderas francesas inglesas y americanas, en la celebración de Sétif apareció una bandera argelina. Cuando la festiva procesión pasó frente al "Café de France", Lamri Bouras vio como, "un comisario francés sacaba su colt y disparaba sobre la multitud. Otros disparos partían de los balcones". Aquel día hubo centenares de muertes y siguieron protestas contra la matanza. La administración colonial reaccionó utilizando a la marina y la aviación. "Los soldados disparaban contra todo", recuerda Haada Mani. "La gente caía como pasas secas". Según la autoridad colonial murieron 1500 personas. Fuentes argelinas mencionan hasta 45.000 víctimas. Cuando a finales de mayo de 1945, las tropas argelinas regresaron de la guerra en Europa, muchos no encontraron a sus familiares. Fue el caso de Lounès Hanouze. "Cuando llegué a Kerratta había una gran cola de gente. Querian decirme algo, pero lloraban. Pregunté, ¿donde están los míos?, ¿donde está mi padre?. Al final alguien me dijo, "lo vieron por última vez subiendo a un camión". Lo llevaron al barranco de Kerratta. Allá en el puente, que hoy se llama Hanouze, le preguntaron a mi padre, "¿empezamos contigo o con tu hijo?". Creo que fue el primero en ser fusilado. Regresábamos de la guerra y nuestras familias habían sido fusiladas, es algo difícil de olvidar".

    Trabajos forzados

    En las colonias francesas la aplicación del "Code de l´Indigenat" de 1881 estaba a la orden del día. En la Segunda Guerra Mundial su aplicación alcanzó una aplicación desconocida. Decenas de miles de africanos fueron forzados a construir una carretera desde el Congo centroafricano hasta el Atlántico que era vital para transportar materias primas. Los trabajadores forzados construyeron presas, canales, y plantaron algodón y pita en plantaciones. La ley solo fue derogada en 1946 a propuesta de diputados africanos.

    El Imperio británico aprobó en 1942 una ley que, citando los "extraordinarios imperativos de la situación" permitía los trabajos forzados en las colonias. Los africanos que se negaran podían ser multados, objeto de castigos físicos y encarcelados. Solo en Kenia 20.000 personas fueron forzadas a trabajar en plantaciones y empresas de elaboración de caucho, azúcar, pita y lino. En 1949 la autoridad colonial en Nigeria forzó a 100.000 hombres a trabajar en minas de zinc en las que uno de cada diez no sobrevivió. En Rhodesia del sur , 33.000 forzados construyeron campos de aviación y en Rhodesia del Norte, hacendados y empresarios blancos pudieron "alquilar" peones forzados a las autoridades al precio de un chelín diario.

    Limosnas

    El ejército británico dio a sus tropas coloniales una sola indemnización por sus heridas y servicios prestados. Los pagos recibidos por los africanos equivalían a una parte ínfima de lo que recibieron los soldados europeos. Fundamentalmente no hubo pensiones. A través de la "Royal Commonwealth Ex-Services League" los veteranos en apuros podían solicitar una única subvención de 470 euros.

    El gobierno francés pagó algunas pensiones, sobre todo a aquellos que continuaron sirviendo en el ejército después de la guerra, en Indochina y Argelia, por ejemplo. Las pensiones de los africanos fueron desde el principio la mitad de las percibidas por los europeos. Muchos no recibieron nada, al no poder demostrar determinados requisitos, como el de haber estado más de noventa días en combate. El gobierno de Vichy destruyó mucha documentación relativa a los soldados y los alemanes requisaron las cartillas militares de sus prisioneros africanos. En 1959 el gobierno de De Gaulle aprobó una ley por la que los veteranos de guerra dejarían de cobrar sus pensiones en el caso de que sus países adquirieran la independencia, lo que era un intento de enfrentarlos a los movimientos de liberación nacional. Cuando, a pesar de todo, llegó la independencia, los importes de las pensiones se congelaron al nivel del momento. Como resultado de protestas y de una sentencia de la Corte Europea de Justicia, sesenta años después los senegaleses recibieron una tercera parte de las pensiones y los argelinos una octava parte.

    "Para los franceses continuamos siendo los soldados negritos que podían contentarse con calderilla, pero durante la guerra las balas no diferenciaban negro de blanco y todos morían de lo mismo", dice Issa Ongoïba, de la Asociación de Veteranos de Bamako, Malí.

    Telegrafista y conductor en el ejército británico en 1919, Samuel Masila Mwanthi luchó en 1940/1941 contra los italianos en Etiopía y en 1943/1944 en las selvas de Birmania contra los japoneses. Tras su licenciamiento en África recibió dos trajes, pero ninguna pensión hasta el día de hoy.

    Brasileños en Italia

    Decenas de miles de voluntarios de Puerto Rico y otras islas del Caribe participaron en la guerra, algunos de ellos en la liberación de Francia y la conquista de Alemania. Una escuadrilla de aviación mexicana combatió en Filipinas y 25.000 brasileños lo hicieron en Italia, incluida la batalla de Monte Casino en la que quinientos de ellos perdieron la vida.

    Nativos del Pacífico

    Cuando en 1943, las Islas Salomón fueron zona de combate, Biuku Gasa se ofreció como informante voluntario a los aliados, espiando los movimientos de los japoneses desde detrás de sus líneas camuflado como pescador tradicional en compañía de su amigo, Aaron Kumasi. En uno de sus viajes en piragua descubrieron a un grupo de soldados americanos que habían naufragado en un diminuto islote. Les prestaron ayuda y salvaron así la vida del capitán del grupo americano que se llamaba John F. Kennedy. "Sin mi, Estados Unidos nunca habría tenido un Presidente Kennedy", dijo, orgulloso Biuku Gasa sesenta años después.

    En 1940, los aborígenes australianos no tenían derechos civiles (no los tuvieron hasta 1967), sin embargo se les dio empleo en la guerra, después de que los japoneses bombardearan la ciudad de Darwin, en el norte del país, vigilando la enorme costa norte de Australia en previsión de un desembarco. Salieron muy baratos, no hacía falta suministrarles alimentos ni armas, que ellos mismos se procuraban y confeccionaban en la jungla, y se les pagó con anzuelos, cuerdas, hachas, pipas y tabaco. El principal problema de los militares australianos era hacerles comprender por qué se les pedía que mataran a cualquier japonés que se presentara, cuando poco tiempo atrás, en 1932, recordaban haber sido víctimas de una razzia de la policía australiana, que encarceló a tres de sus jefes por haber dado muerte a unos pescadores de perlas japoneses que habían abusado de mujeres aborígenes. Se necesitó algún tiempo para que comprendieran que lo que había estado prohibido y perseguido, ahora era permitido e incluso recompensado.

    India, el gran ejército colonial

    Con 320 millones de habitantes, India era la mayor, más poblada y más importante colonia británica. Con los 2,5 millones de hombres del Royal Indian Army y los 120.000 gurkas nepalís, el imperio británico disponía del mayor ejército colonial de todos los tiempos. Era un ejército de voluntarios y la situación de los soldados era mejor que la de sus compañeros de las tropas coloniales africanas. Mientras en África todos los mandos eran británicos, la cifra de indios que alcanzaron puesto de mando como oficiales ascendió a 14.000 en la Segunda guerra mundial y los soldados recibieron pensiones, auque menores que las de sus colegas británicos. Treinta divisiones indias combatieron en Oriente Medio, África del Norte, Asia y Europa contribuyendo a la victoria.

    India fue campo de batalla. A principios de 1942, tras la ocupación japonesa de Singapur y Malasia, las ciudades orientales indias sufrieron bombardeos. 23 cargueros aliados fueron hundidos por submarinos japoneses en el Golfo de Bengala, y aviones y cañoneras japonesas bombardearon Ceilán, donde los ingleses almacenaban combustible para la marina. 60.000 soldados indios murieron en la guerra y casi 80.000 sufrieron cautiverio en manos alemanas, italianas o japonesas.

    Colaboracionistas anticoloniales: Oriente Medio

    Alemania había llegado tarde a Oriente Medio, donde las posiciones ya estaban ocupadas por Inglaterra y Francia. La geopolítica nazi calculaba explotar el resentimiento anticolonial árabe como "aliado potencial" para hacerse con la región. El Departamento oriental de la radio nazi estaba dirigido por un tal Kurt Georg Kiesinger, que en 1966 sería Canciller de la RFA.

    En Egipto, Siria, Irak y Palestina se crearon organizaciones y movimientos filonazis. Hitler regaló en 1938 un Mercedes-Benz Sport al rey Faruk de Egipto, cuyo reino estaba de hecho gobernado por los británicos. Las derrotas militares en el Norte de África se vivieron entre los árabes con esperanza. "Las veíamos como la única manera de sacar al enemigo del país", escribió en sus memorias el Presidente Anuar El Sadat, que siendo un oficial nacionalista fue detenido por los británicos en 1942 cuando dos espías alemanes le daban dinero para sufragar el movimiento antibritánico en Egipto. En Túnez, el posteriormente presidente Habib Burguiba, confiaba también en que el apoyo del eje contribuyera a la independencia de su país de Francia. Los nazis crearon algunas "legiones árabes" y utilizaron agitadores musulmanes caucásicos para lograr la desafección de chechenos y otras nacionalidades maltratadas por Stalin en el Cáucaso.

    Entre 1919 y 1939, unos 300.000 judíos emigraron a Palestina en los prolegómenos de lo que los palestinos denominan "Nakba" ("catástrofe") que culminaría años después con la expulsión de unos 800.000 palestinos, mas de la mitad de la población nativa, de su tierra en 1948. El antisemitismo nazi cayó bien entre los árabes en el contexto de los pulsos de la colonización judía. El Muftí de Jerusalen Hadji Amin el-Husseini fue recibido y subvencionado por Hitler y estuvo implicado en crímenes del Holocausto en Europa, al impedir la emigración a Palestina de miles de judíos de Bulgaria, Rumanía y Hungría, que en su lugar fueron internados en campos de concentración. Husseini, que murió en la cama en 1974, nunca fue juzgado por esos crímenes y mantuvo sus simpatías hacia los nazis hasta en la posguerra. En abril de 1941, los nazis apoyaron un golpe de estado antibritánico en Iraq. El regreso de los británicos poco después desencadenó un pogrom con centenares de judíos muertos y miles de heridos en Bagdad, muchos de cuyos habitantes árabes escondieron a judíos en sus casas.

    Colaboracionistas anticoloniales: India y Birmania A principios de la Segunda Guerra Mundial, Subhas Chandra Bose era uno de los políticos más influyentes de India. En marzo de 1939 fue elegido por segunda vez Presidente del Congreso Nacional Indio, la principal organización del movimiento anticolonial, pese a que su rival contaba con el apoyo de Gandhi y Nehru. A diferencia de estos, Bose propugnaba no sólo la resistencia armada contra los ingleses, sino la colaboración con las potencias del eje. Nehru recibió el triunfo de Hitler como un shock y Gandhi dijo que, "cuando los nazis lleguen a India los combatiremos como a los ingleses". Bose se entusiasmó con la declaración de guerra entre Inglaterra y Alemania de septiembre de 1939 y declaró ante 200.000 partidarios en Madrás, "la crisis que tanto esperábamos se ha desencadenado y abre para India una oportunidad dorada".

    Sometido a arresto domiciliario, en 1941 logró huir y viajó a Alemania donde los nazis le entregaron un millón de marcos para difundir propaganda nazi antibritánica en radios y periódicos de India. Bose veía en Hitler un "revolucionario" y le trataba de "Netaji" (Caudillo). Hizo que sus colaboradores estudiaran las organizaciones fascistas como las juventudes hitlerianas, las SS y la Gestapo, a fin de impulsar una India independiente cuyo sistema debía ser, "una síntesis de fascismo y nacionalismo". En 1942, reclutó a 3.500 soldados indios de los campos de concentración alemanes y fundó con ellos una "Legión India" que se integró primero en el ejército alemán y luego en las SS y se dedicó, en 1944, a la caza de miembros de la resistencia en Francia. En 1943 Bose regresó a Asia en un submarino alemán. Desde Singapur reclutó un "Indian National Army" de 50.000 voluntarios, que, en 1944, luchó junto a los japoneses contra los británicos en Birmania. En agosto de 1945, Bose murió en un accidente aereo cuando huía de los ingleses. Muchos indios lo consideran hoy un héroe nacional, especialmente en Bengala, su provincia natal. Escuelas, universidades una estación de ferrocarril, un partido político y el aeropuerto internacional de Calcuta llevan su nombre y muchos monumentos lo recuerdan.

    En Birmania, una de las naciones asiáticas que más sufrió y más luchó contra el colonialismo inglés, la guerra también fue vista como oportunidad anticolonial. Cuando los británicos huyeron del país en 1942 ante el avance japonés, los soldados nipones fueron recibidos con flores en las calles de Rangún, una ciudad que les había perdonado los crueles bombardeos aéreos que sufrió. La principal figura del movimiento por la independencia y héroe nacional de Birmania, Aung San, y sus compañeros, fueron formados militarmente por los japoneses. Los birmanos organizaron un ejército para luchar junto con los japoneses, pero pronto se dieron cuenta de que aquellos libertadores no eran mejores que los británicos, así que volvieron sus armas contra ellos en la última etapa de la guerra. Birmania sufrió 250.000 muertes civiles en la Segunda Guerra Mundial, cuatro veces más que Inglaterra.

    La hambruna de Bengala

    Cuando la provincia oriental India de Bengala se convirtió en terreno de batalla en su frontera con Birmania, el territorio sufrió la peor hambruna conocida en el subcontinente desde el siglo XVIII. La ocupación japonesa de Birmania interrumpió los vitales suministros de arroz birmano a India. En pocos meses los precios del arroz se multiplicaron por cinco. Ante la expectativa de una invasión japonesa, los comerciantes retenían el grano. Los británicos impedían su transporte, porque habían requisado todos los barcos del Golfo de Bengala con fines militares. Una multitud de campesinos hambrientos erraba por la provincia. En septiembre de 1944 había 100.000 mendigos en las calles de Calcuta. La hambruna se cobró la vida de entre dos y cuatro millones de personas. En su historia de la Segunda Guerra Mundial de seis tomos, Winston Churchill ni siquiera la menciona.

    Filipinas

    Explica el historiador filipino Ricardo Trota José; "la Segunda Guerra Mundial dejó en Filipinas más muertos que en cualquier otro país del sur de Asia. En ningún país de la región hubo mayor destrucción. Según las cifras oficiales del gobierno 1,1 millones de filipinos murieron en la guerra, es decir uno por cada 16 habitantes del archipiélago".

    La guerra después de la guerra

    El 8 de mayo de 1945 capituló Alemania y cuatro meses después, tras las bombas atómicas lanzadas contra Hiroshima y Nagasaki, lo hizo Japón, pero en varios países de Asia las guerras vinculadas al reordenamiento mundial continuaron;

    -En China la guerra civil no concluyó hasta la victoria de Mao en 1949.

    -En Malasia, Indonesia y Filipinas, continuaron luchando movimientos de liberación nacional contra los viejos y nuevos colonialistas de Europa y Estados Unidos.

    -La cruel guerra de Corea entre 1950 y 1953, técnicamente inconclusa aun hoy, fue consecuencia de la división del país en dos estados de diferente alineación en la guerra fría y ocasionó más de tres millones de muertos, dos millones de ellos civiles.

    -Indochina tuvo que seguir luchando otros treinta años contra franceses y americanos para conseguir su independencia. Proclamada en 1945 por Ho Chi Minh, no se alcanzó hasta 1975. Hasta entonces los americanos lanzaron sobre Vietnam más bombas que las lanzadas contra Alemania en la Segunda Guerra Mundial.

    -En India la partición del país siguió a la independencia de 1947, con varias guerras entre la India dominada por hindis y el Pakistán dominado por musulmanes, que produjeron hasta un millón de muertos, según Nehru.

    -Las islas del Pacifico fueron el principal escenario mundial de pruebas atómicas después de la guerra. Muchos estados insulares tuvieron que renunciar a la independencia porque las potencias usaron sus territorios como bases militares y polígonos de pruebas atómicas, que dejaron terribles legados en la población local. Islas enteras fueron vaciadas y su población deportada a miles de kilómetros. Hasta 1996, Estados Unidos, Inglaterra y Francia detonaron más de 300 bombas A, H, de plutonio y de neutrones en las islas del Pacífico. Desde Micronesia a Nueva Zelanda, pasando por Okinawa, Taiwán y Corea, la región concentró la mayor presencia nuclear del mundo en diversas formas; explosiones, submarinos, aviación o bombas almacenadas.

    -Japón se integró en el bloque occidental de la guerra fría y afirmó su potencia económica y comercial sobre Asia, sin pagar indemnización alguna por los daños infringidos a sus vecinos durante la guerra. En los años noventa los presupuestos militares japoneses, de 30.000 millones de dólares, figuraban entre los más abultados del mundo y el país disponía de la tercera marina de guerra más potente, sólo por detrás de Estados Unidos y Rusia.

    ALGUNOS NÚMEROS IGNORADOS
    Total muertos Segunda Guerra Mundial (SGM): unos 70 millones.
    Total muertos guerra en Asia: entre 20 y 30 millones.
    Total alemanes muertos en SGM: unos 5 millones.
    Soldados alemanes muertos en Stalingrado: 60.000
    Civiles muertos en Okinawa: 100.000.
    Proporción de filipinos muertos en la SGM: 1 de cada 16.
    Civiles muertos en la conquista italiana de Abisinia: 150.000.
    Víctimas de la hambruna ocasionada por la SGM en Bengala: entre 2 y 4 millones.
    Menciones hambruna de Bengala en la obra de Churchill sobre la SGM (seis tomos): 0
    Muertos civiles en Gran Bretaña: 67.000
    Muertos civiles en Birmania: 250.000
    Efectivos del Ejército Británico: 11 millones.
    Soldados coloniales del ejército británico: 5 millones.
    Soldados africanos en el ejército británico: 1 millón.
    Soldados indios en el ejército británico: 2,5 millones.
    Soldados indios caídos en la guerra: 60.000.
    Soldados indios cautivos de italianos, alemanes o japoneses: 80.000
    Soldados indios en las SS nazis: 3.500
    Voluntarios indios en el ejército japonés: 50.000
    Soldados africanos en ejércitos franceses: 1 millón.
    Prisioneros africanos del ejército francés en campos alemanes: 100.000.
    Brasileños combatientes en Italia: 25.000.
    Brasileños caídos en Monte Casino: 500.
    Ejército italiano en Abisinia: 350.000
    Africanos en ejército italiano de Abisinia: 150.000.
    Africanos forzados por el Imperio británico a trabajar en Kenia durante SGM: 20.000
    Africanos forzados a trabajar en Rhodesia del sur: 33.000
    Africanos forzados a trabajar en minas de zinc en Nigeria: 100.000.
    Mortandad entre mineros forzados de zinc en Nigeria: 1 de cada 10.

    Fuente: Exposición de Berlin: "Die Dritte Welt im Zweiten Weltkrieg".
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    Segunda Guerra, Tercer Mundo | 19-10-2009 - 08:29:27 GMT 1 #

  27. Estados Unidos usa a los desempleados como carne de cañón

    Percy Francisco Alvarado Godoy

    De acuerdo con el Subsecretario de Defensa de los Estados Unidos, Bill Carr, en una conferencia de prensa ofrecida en días pasados, su gobierno pudo cumplir ampliamente las cuotas de reclutamientos para las FF AA norteamericana y, de esta forma, asegurar los soldados necesarios para mantener su injusta agresión contra Irak y Afganistán. Sin remilgo alguno, declaró: “Todos los componentes del aparato militar, activo y de reserva, cumplieron sus cuotas así como sus objetivos de calidad”.

    De acuerdo con fuentes de todas las armas, el Pentágono dispone actualmente de cerca de 169.000 reclutas preparándose para las necesidades de fuerza bélica en los conflictos actuales que libra Estados Unidos en el exterior, logrando un excedente de 5 000 hombres con respecto al plan. De esta forma, la administración de Obama dispone de reservas suficientes para aumentar sus contingentes militares en Afganistán e Irak cuya magnitud es de 67 000 y de 119 000 soldados, respectivamente.

    La criminal e insostenible guerra que libra EE UU en Afganistán desde el 2001 dio muestras de aumentar sus dimensiones con el envío de 13 000 nuevos soldados a esa nación, con la pretensión de elevar el número de uniformados norteamericanos a 68 000 para fines del presente año, siguiendo la dirección política de Obama de priorizar esta conflagración bélica. En este caso, los militares del Pentágono se justificaron al anunciar que los mismos se dedicarían a tareas de apoyo al contingente armado.

    Por su parte, los militares del Pentágono, confabulados con los ultraderechistas del ala republicana del Congreso, presionan a Obama para que éste autorice el envío de 40 000 nuevos soldados al conflicto afgano. The Washington Post, en la pluma de Bob Woodward, ha denunciado que el presente conflicto está tomando dimensiones incalculables, como una herencia maldita dejada por Bush a su sustituto en la Casa Blanca.

    Con 124 000 hombres en Irak y cerca de 68 000 en Afganistán, los destacamentos armados de EE UU, así como los de sus aliados en esta guerra genocida, sufren día tras día constantes pérdidas. Baste conocer los datos ofrecidos por Casualties.org para entender la creciente oposición de los ciudadanos norteamericanos a la guerra: En Afganistán han perecido 1,446 soldados invasores, de ellos 730 son de origen norteamericano, 175 son británicos, 124 son canadienses y 26 originarios de España. Solo en el 2009 murieron en acción 239 uniformados yanquis.

    Por su parte, la ONU estima que el pueblo afgano ha sufrido por su parte cerca de tres millones de muertes como resultado de la agresión.

    En Irak también Estados Unidos sufre considerables pérdidas como resultado de la heroica resistencia de los iraquíes. Hasta hace unos días las bajas en combate de las fuerzas norteamericanas ascendían a los 4 343 soldados.

    No es necesario ser ciego para ver que el aumento sin parangón en los últimas décadas del desempleo en los Estados Unidos, así como la profunda crisis económica que padece esa nación, son factores directos de la disponibilidad de soldados a la que aducen los jefes del Pentágono. El aumento de la tasa de desempleo a casi un 10 %, empuja a miles de jóvenes a la guerra y a un futuro incierto, sin entenderse que los miles de millones destinados a la guerra podrían ser la fuente principal de la creación de nuevas y necesarias fuentes de empleo.

    Por obra y gracia de los planes hegemónicos de las últimas administraciones de Estados Unidos, el ejército industrial de la reserva se ha convertido en ejército agresor y genocida.

    Estados Unidos usa a los desempleados como carne de cañón | 24-10-2009 - 17:56:32 GMT 1 #

  28. La anexión de Colombia a Estados Unidos

    Fidel Castro Ruz

    Cualquier persona medianamente informada comprende de inmediato que el edulcorado “Acuerdo complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos”, firmado el 30 de octubre y publicado en la tarde del 2 de noviembre, equivale a la anexión de Colombia a Estados Unidos.

    El acuerdo pone en aprietos a teóricos y políticos. No es honesto guardar silencio ahora y hablar después sobre soberanía, democracia, derechos humanos, libertad de opinión y otras delicias, cuando un país es devorado por el imperio con la misma facilidad con que un lagarto captura una mosca. Se trata del pueblo colombiano, abnegado, trabajador y luchador. Busqué en el largo mamotreto una justificación digerible, y no vi razón alguna.

    En 48 páginas de 21 líneas, cinco se dedican a filosofar sobre los antecedentes de la vergonzosa absorción que convierte a Colombia en territorio de ultramar. Todas se basan en los acuerdos suscritos con Estados Unidos después del asesinato del prestigioso líder progresista Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948, y la creación de la Organización de Estados Americanos, el 30 de abril de 1948, discutida por los Cancilleres del hemisferio, reunidos en Bogotá bajo la batuta de Estados Unidos los días trágicos en que la oligarquía colombiana tronchó la vida de aquel dirigente y desató la lucha armada en ese país.

    El Acuerdo de Asistencia Militar entre la República de Colombia y los Estados Unidos, en abril de 1952; el relacionado con “una Misión del Ejército, una Misión Naval y una Misión Aérea de las Fuerzas Militares de los Estados Unidos”, suscrito el 7 de octubre de 1974; la Convención de Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas, de 1988; la Convención de Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, de 2000; la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad, de 2001, y la Carta Democrática Interamericana; la de Política de Defensa y Seguridad Democrática, y otras que se invocan en el citado documento. Ninguna justifica convertir un país de 1 141 748 kilómetros cuadrados, ubicado en el corazón de Suramérica, en base militar de Estados Unidos. Colombia posee 1,6 veces el territorio de Texas, segundo Estado de la Unión en extensión territorial, arrebatado a México, que después sirvió de base para conquistar a sangre y fuego más de la mitad de ese hermano país.

    Por otro lado, han transcurrido ya 59 años desde que soldados colombianos fueron enviados a la distante Asia para combatir junto a las tropas yankis contra chinos y coreanos en octubre de 1950. Lo que el imperio pretende ahora es enviarlos a luchar contra sus hermanos venezolanos, ecuatorianos y otros pueblos bolivarianos y del ALBA, para aplastar la Revolución Venezolana, como trataron de hacer con la Revolución Cubana en abril de 1961.

    Durante más de un año y medio, antes de la invasión, el gobierno yanki promovió, armó y utilizó las bandas contrarrevolucionarias del Escambray, como hoy utiliza a los paramilitares colombianos contra Venezuela.

    Cuando el ataque de Girón, los B-26 yankis tripulados por mercenarios operaron desde Nicaragua, sus aviones de combate eran transportados hacia la zona de operaciones en un portaaviones, y los invasores de origen cubano que desembarcaron en aquel punto venían escoltados por buques de guerra y la infantería de marina de Estados Unidos. Hoy sus medios de guerra y sus tropas estarán en Colombia, no sólo como una amenaza para Venezuela sino para todos los Estados de Centro y Suramérica.

    Es realmente cínico proclamar que el infame acuerdo es una necesidad de la lucha contra el tráfico de drogas y el terrorismo internacional. Cuba ha demostrado que no se necesitan tropas extranjeras para evitar el cultivo y el tráfico de drogas y mantener el orden interno, a pesar de que Estados Unidos, la potencia más poderosa de la tierra, promovió, financió y armó durante decenas de años las acciones terroristas contra la Revolución Cubana.

    La paz interna es prerrogativa elemental de cada Estado; la presencia de tropas yankis en cualquier país de América Latina con ese propósito es una descarada intervención extranjera en sus asuntos internos, que inevitablemente provocará el rechazo de su población.

    La lectura del documento demuestra que no sólo las bases aéreas colombianas se ponen en manos de los yankis, sino también los aeropuertos civiles y en definitiva cualquier instalación útil a sus fuerzas armadas. El espacio radioeléctrico queda también a disposición de ese país portador de otra cultura y otros intereses que nada tienen que ver con los de la población colombiana.

    Las Fuerzas Armadas norteamericanas disfrutarán de prerrogativas excepcionales.

    En cualquier parte de Colombia los ocupantes pueden cometer delitos contra las familias, los bienes y las leyes colombianas, sin tener que responder ante las autoridades del país; a no pocos lugares llevaron los escándalos y las enfermedades, como hicieron con la base militar de Palmerola, en Honduras. En Cuba, cuando visitaban la neocolonia, se sentaron a horcajadas sobre el cuello de la estatua de José Martí, en el Parque Central de la Capital. La limitación relacionada con el número total de soldados puede ser modificada por solicitud de Estados Unidos, sin restricción alguna. Los portaaviones y barcos de guerra que visiten las bases navales concedidas llevarán cuantos tripulantes requieran, y pueden ser miles en uno solo de sus grandes portaaviones.

    El Acuerdo se extenderá por períodos sucesivos de 10 años, y nadie puede modificarlo sino al final de cada período, advirtiéndolo un año antes. ¿Qué hará Estados Unidos si un gobierno como el de Johnson, Nixon, Reagan, Bush padre o Bush hijo y otros similares, recibe la solicitud de abandonar Colombia? Los yankis fueron capaces de derrocar decenas de gobiernos en nuestro hemisferio. ¿Cuánto duraría un gobierno en Colombia si anunciara tales propósitos?

    Los políticos de América Latina tienen ahora ante sí un delicado problema: el deber elemental de explicar sus puntos de vista sobre el documento de anexión. Comprendo que lo que ocurre en este instante decisivo de Honduras ocupe la atención de los medios de divulgación y los Ministros de Relaciones Exteriores de este hemisferio, pero el gravísimo y trascendente problema que tiene lugar en Colombia no puede pasar inadvertido por los gobiernos latinoamericanos.

    No albergo la menor duda sobre la reacción de los pueblos; sentirán el puñal que se clava en lo más profundo de sus sentimientos, en especial el de Colombia: ¡se opondrán, jamás se resignarán a tal infamia!

    El mundo enfrenta hoy graves y urgentes problemas. El cambio climático amenaza a toda la humanidad. Líderes de Europa casi imploran de rodillas algún acuerdo en Copenhague que evite la catástrofe. Presentan como realidad que en la Cumbre no se alcanzará el objetivo de un convenio que reduzca drásticamente la emisión de gases de efecto invernadero. Prometen proseguir la lucha por alcanzarlo antes de 2012; existe riesgo real de que no pueda lograrse antes de que sea demasiado tarde.

    Los países del Tercer Mundo reclaman con razón a los más desarrollados y ricos cientos de miles de millones de dólares anuales para costear los gastos de la batalla climática.

    ¿Tiene algún sentido que el gobierno de Estados Unidos invierta tiempo y dinero en construir bases militares en Colombia para imponer a nuestros pueblos su odiosa tiranía? Por ese camino, si un desastre amenaza al mundo, un desastre mayor y más rápido amenaza al imperio, y todo sería consecuencia del mismo sistema de explotación y saqueo del planeta.
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    La anexión de Colombia a Estados Unidos | 07-11-2009 - 08:56:20 GMT 1 #

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