La realidad socio-laboral de la población española
Redacción: Partido Nacional Republicano (PNR): La realidad socio-laboral de la población española.-La propuesta socialista del Partido Nacional Republicano se fundamenta en una comprensión actualizada y coherente de la realidad socio-laboral de la población española. De acuerdo con las estadísticas de la Seguridad Social, a 2 de abril de 2009, es posible distinguir los siguientes conceptos: Trabajadores asalariados: El número de trabajadores asalariados es de 16,4 millones (el 83% del total de ocupados). Es evidente que bajo este concepto se incluyen muchos niveles y categorías: desde asalariados del sector privado, hasta asalariados al servicio de las Administraciones públicas (que alcanzan los 3.050.000), como funcionarios o como laborales. Desde directivos, técnicos de diversas categorías, encargados, capataces, especialistas y oficiales de oficios, administrativos de múltiples niveles, hasta peones. Trabajadores autónomos: -Muy pequeñas empresas: De 1 a 2 trabajadores: 721.307. De 3 a 5 trabajadores: 295.669. De 6 a 9 trabajadores: 124.242. -Pequeñas empresas: De 10 a 25 trabajadores: 117.490. De 26 a 49 trabajadores: 34.813. Las muy pequeñas empresas (que suman 1.141.218), junto con las pequeñas empresas (otras 152.303) representan el 98,5% del total. Estas cifras confirmen el extremo minifundismo empresarial, propio de un desarrollo capitalista retardatario. Baste señalar que el sub-sector de las muy pequeñas empresas supone aproximadamente el 87% del total del tejido empresarial del país. Y que las pequeñas empresas en su conjunto posiblemente engloben a algo más del 50% de los asalariados. Esta pequeña burguesía manifiesta una gran heterogeneidad: pervive un artesanado y una pequeña propiedad agraria adaptadas al sistema actual; en otros casos, actúa como salvavidas de asalariados expulsados de la producción durante las crisis, mediante actividades empresariales muchas veces raquíticas, de elevada mortalidad (por ejemplo, el comercio minorista); son actividades de muy difícil, sino imposible socialización técnica; en determinados sectores desarrollan actividades auxiliares de las grandes empresas,”externalizaciones” que les ayudan a bajar costes, etc. -Medianas empresas: De 50 a 249 trabajadores: 24.593. -Grandes empresas: De 250 a 499 trabajadores: 2.545. De 500 a 999 trabajadores: 1.129. De 1000 o más trabajadores: 969. Es en estos sectores es donde se advierte la ruptura profunda que el mundo del Burgués ha supuesto con el Antiguo Régimen, condenando a un papel subalterno a las supervivencias del mismo presentes en la pequeña burguesía. Esa ruptura se pone de manifiesto con la irrupción de un proceso de socialización objetiva, que le viene impuesto al Burgués por el hecho de la Técnica, a la que ha reducido, como al Trabajo, a la condición de mercancía. Ya no hay en este espacio trabajos simples, que uno o varios hombres pueden realizar desde el principio al final. Hay procesos complejos, que exigen grandes unidades laboriosas en las que se instauran tanto una acentuada división de los trabajos como una coordinación de los mismos. Ya no hay trabajos separados y aislados. Hay trabajos interconectados cuyas repercusiones llegan a afectar a grandes sectores de la sociedad, sino a toda ella. Hay programación de los trabajos tras objetivos e incluso planificación estratégica de largo alcance. Hay impersonalidad y disciplina severa. En realidad, la entidad de la alta burguesía es mucho menor, como corresponde a nuestro “desarrollo”. La estadística de la Seguridad Social cuenta como empresas las Administraciones públicas. Por supuesto la Administración General del Estado, que actúa con personalidad jurídica única y las 17 comunidades autónomas son grandes empresas. Pero también lo son la mayoría de las casi 50 diputaciones provinciales y todos los ayuntamientos con más de 250 empleados, que constituyen una parte minoritaria, pero nada despreciable, entre los más de 8.000 ayuntamientos –otro océano minifundista– censados en España. Lo mismo puede decirse en relación con las 24.593 medianas empresas. Una parte de las mismas son ayuntamientos que cuentan con entre 50 y 249 trabajadores. En este sector, y sobre todo en el sub-sector de las grandes empresas, se observa una mayor concentración de los contratos indefinidos y, en general, mejores condiciones de trabajo, producto de la mayor capacidad de presión de los trabajadores. Es el feudo de los grandes aparatos sindicales, que al margen de sus demagogias, reproducen una ideología de conservación del régimen que les colma de subvenciones, ya su única razón de ser. c/ San Bernardo, 20 - 1º. 28015 Madrid pnr@tercerarepublica.org Telf.: 676 090 121 www.tercerarepublica.org
El número de activos es de 23 millones sobre una población global que a 1 de enero ha sido estimada por el INE en 46,6 millones (41 de españoles y 5,6 de extranjeros).
Esta relación junto con la bajísima tasa de natalidad existente y la elevada esperanza de vida de los españoles hace inviable el actual modelo de la Seguridad Social. La cuestión ya no es si se producirá su colapso sino cuándo. Cualquier propuesta de reforma debe tener en cuenta un cambio radical de modelo productivo, que parece imposible con la vigente estructura socio-económica, y en cuanto a la política nacional demográfica a propósito de la natalidad.
El número de ocupados es de 19,7 millones, que se desglosan de la siguiente manera: agricultura, 870.000; industria, 3.080.000; construcción, 2.300.000; y servicios, 13.500.000.
Esta distribución de la ocupación lo dice todo acerca de nuestra lamentable estructura económica. ¿Cómo se atreven a decir que somos la 8ª potencia del mundo?
El descenso brutal de la ocupación en la agricultura en los últimos años no se debe tanto a su tecnificación como a su abandono bajo el impacto de la política de cupos de la UE, anestesiada con subvenciones, y a las importaciones de choque.
La misérrima ocupación en la industria, junto con la notable ocupación en la construcción, son la foto perfecta del “milagro económico” impulsado por Aznar (PP) y prolongado por Zapatero (PSOE). Actualmente comprobamos a dónde nos ha llevado.
La inflación del apartado de la ocupación en servicios ya indica nuestro futuro: un país de servicios es un país dependiente. “La libertad es la potencia” (Hobbes). Y hoy la potencia es ante todo industrial, no hay más que observarlo en las potencias mundiales como Estados Unidos, Japón, Alemania, etc.
Este concepto no se identifica, por tanto, con el de proletarios. El concepto marxista originario de “proletariado” se limitaba a trabajadores manuales de la industria, con funciones puramente operativas directas. En lugar de corregir el error que supuso hacer de ese segmento una “clase universal”, los marxistas extendieron el concepto de proletarios a los trabajadores manuales de todos los ámbitos de la economía, luego a trabajadores asalariados no manuales y finalmente incluso a asalariados con funciones técnico-organizativas. Evidentemente, subsisten los asalariados con funciones manuales simples. Son los peones y operarios que figuran en todos los catálogos de categorías profesionales de las empresas –por debajo de los oficiales, también asalariados– y en los catálogos de puestos de trabajo de las Administraciones, teniendo por debajo a los subalternos (ordenanzas).
Existen 2,2 millones de trabajadores autónomos (el 11% del total de ocupados). Este sector incluye, en una pequeña parte, pervivencias del artesanado y en otra, a expulsados de la condición de asalariados por las crisis del capital, que ocupan espacios de trabajo con los que la socialización material topa con graves obstáculos. En cualquier caso, son trabajadores por cuenta propia, implicados en procesos de producción y cambio mercantil simple.
La suma de asalariados y autónomos representa el 94% del total de trabajadores españoles ocupados. El número total de empresas es de 1.312.747.
La pequeña burguesía, la propietaria de empresas con entre 1 y 49 asalariados, se divide así:
Los pequeños burgueses se mueven en una contradicción vital ya que, por un lado, son y se sienten pequeños capitalistas… pero cuyo capital es, sin embargo, insuficiente en la mayoría de los casos para “emanciparlos” de la obligación de hallarse “a pie de obra” en el trabajo. Así, carece de sentido en estos sectores hablar de “esfuerzos por alcanzar la tasa media de beneficio”. Sobreviven en los estrechos márgenes de las condiciones impuestas por las grandes concentraciones de capital, esclavizados por los créditos financieros y pendientes del “circulante” de que puedan proveerles las sucursales bancarias de las que son clientes.
La orientación política de estas capas no está determinada de una vez por todas. La historia muestra que pueden pasar en poco tiempo de un extremo a otro. Ahora bien, en condiciones normales, son caldo de cultivo propicio para la pervivencia de ideologías anacrónicas: su patrón es el ideal del “trabajador libre dueño de sus medios de producción” que impregnaba al artesanado y animó los inicios del capitalismo “manchesteriano”.
A la vista está que no se ha cumplido la predicción marxiana de la “proletarización de la pequeña burguesía”. El capital ha propulsado el movimiento de expropiación más importante de la historia, pero éste no se desarrolla de modo absoluto ni lineal. El capital favorece en determinados periodos la expansión de pequeños empleadores en la industria, el comercio, la agricultura, etc., y siega con su guadaña a otros sectores de los mismos en la etapa siguiente.
La burguesía propiamente dicha, la de las medianas y grandes empresas, se divide así:
El sub-sector de las grandes empresas es el de la alta burguesía financiera, industrial, agraria, comercial y de otros servicios que detenta la hegemonía social bajo el vigente régimen político, sea cual fuere el color del gobierno. Frente a los demagogos, debemos insistir que en el mundo actual la hegemonía no es detentada por castas –como la aristocrático-guerrera, la sacerdotal, etc.– sino por clases económicas. Y más concretamente, por una de ellas. Naturalmente, esta clase no se reduce a los 4.643 titulares que resultarían del sumatorio del número de grandes empresas, ya que adoptan normalmente la forma de sociedades anónimas, en las que puede haber miles de pequeños accionistas. En realidad, sólo unos pocos se reparten la casi totalidad del capital. Supongamos una media de 10 grandes titulares por empresa. Ello arrojaría la minúscula cifra de 40.643 grandes capitalistas, una parte importante de los cuales son extranjeros, que determinan los destinos de conjunto de España sin participar en la producción.

Meneame
del.icio.us



¿Como salimos de esta Crisis?, por Jorge Obrero, Olot Garrotxa:
Se ven largas colas en las calles. Una persona detrás de otra, esperando durante horas. Toda esa gente está allí porque quiere una plaza de funcionario en España.
Bajo la promesa del empleo seguro y estable, un trabajo para toda la vida.
¿Quién quiere ser funcionario? Normalmente, los trabajadores que se han quedado en el paro. ¿Cuáles son los principales atractivos de ser funcionario? Tener un trabajo seguro y estable, y esto atrae a muchos. Pero también tener la posibilidad de promocionarte, la igualdad en el acceso y un horario flexible, que te permite compaginar tu trabajo con tu vida familiar y personal.
Ejemplo practico: el 100% de la fuerza de trabajo se distribuye así, (este es el problema real de la crisis, que nadie resolverá, yo se como salir de la crisis), el 70 X %, trabaja en los servicios, seán privados empresas, ó publicos Administraciones (amigos, familiares, etc). Los servicios no producen "nada", ¡gastan!, si no producen nada para la nación, tampoco producen su propio "Salario", ¡de donde salen sus altos salarios!, de los impuestos, de los trabajadores productivos que son el 30 X % restante, industria 22 X %, agricultua 8, (cifras aproximadas).
Ejemplo: A/ 70 trabajadores de servicios, cobran por unidad: 800 € = 56.000 € (no han producido su salario, dinero de plastico)
B/ 30 trabajadores de la industria, cobran x unidad: 800 € = 24.000 € (se han ganado su salario, dinero € real)
Suma total: 80000 €.
Resumen 24.000 € verdaderos, 56000 € falsos..., Zapatero no sabe que este es el problema, Rajoy ni me cuentes...
Si, B mantiene el cachondeo nacional de A..., explicame tú querido Antonio, como salimos de esta Crisis estructural sistemica, resolver esto, es lo unico importante, si no se arregla este tema España esta muerta.
Mira tu nomina y observa las retenciones "A" esta esperando para cobrar y los politicos también.
¿Como salimos de esta Crisis? | 01-07-2009 - 07:17:51 GMT 1 #
¿Quo vadis Hispania?, por ALFONSO SIMÓ MONLLOR | Sant Cugat del Vallès :
Con un déficit que se acerca peligrosamente al 10 % del P.I.B.,cuatro millones de parados, y un futuro previsible negro, negrísimo, ahora hay que echar mano del tradicional procedimiento de aumentar los impuestos. El tabaco y la gasolina sólo es el principio y los gastos sociales van a incrementarse en progresión geométrica. Sinceramente, creo que estamos ante una situación de emergencia nacional.
Durante años, las familias han gastado sus ingresos de futuro en bienes inmuebles pagados muy por encima de su valor real, y se ha endeudado toda una generación para muchos años. Se ha confundido la ingeniería financiera y los créditos fáciles con lo que es la auténtica riqueza, que no es otra cosa que el trabajo. La España Imperial creyó que el oro y la plata de las Indias, era la riqueza, y entre hidalgos, pícaros y frailes se labró una situación de miseria de la que se tardó siglos en salir. Ahora no es el oro americano, es el pelotazo, el falso dinero de créditos renovados hasta la saciedad articulando una pirámide de irrealidades económicas que nos han llevado a una situación límite. Ya no se trata de buscar la culpa en los créditos-basura norteamericanos, ni de encontrar explicaciones que son de difícil aceptación. Se trata, nada más y nada menos, de planificar entre todos una salida sacrificada y razonable y proyectar un futuro sólido y creíble. Y ello sólo puede basarse en el trabajo, en el trabajo bien hecho, en el incremento de nuestra ridícula productividad, en volcarse en lo referente a la Inversión y Desarrollo, en asentar las bases para un sistema de Enseñanza eficaz, que nos libre de ser en ese sentido ,la cola de Europa, y en definitiva, en un consenso social amplísimo entre partidos, sindicatos, empresarios ,universidades y entidades profesionales, que reconociendo el problema, sean capaces de aparcar disputas estériles e intereses sectarios. Si algo de ello se hizo en 1979 - Pactos de la Moncloa -es ahora todavía más urgente que entonces.
Estamos sumidos en una juerga de gastos que no nos podemos permitir. Soy de la opinión que es preciso un golpe de timón que modifique incluso al ordenamiento constitucional. El Estado no puede soportar unas Autonomías que se han revelado como auténticos pozos sin fondo. Hay que ser capaces de modificar lo que no es económicamente sostenible. Como ejemplo un simple dato: en los últimos veinte años, se han multiplicado por cinco el número de funcionarios. En la actualidad son tres millones y medio, sin contar asesores y contratados, a la mayor gloria del mandamás de turno.
El saneamiento de las finanzas del Estado no es ni de derechas ni de izquierdas. Es de sentido común, como aquello que en mi infancia nos explicaban. "El que gasta más de lo que tiene, se arruina". Saldremos de la crisis, naturalmente que lo haremos, pero de nosotros depende que con un futuro de estrecheces y de corto recorrido, o con uno que ofrezca la ilusión de una economía competitiva, sólida e innovadora. Costará, pero hay que ponerse desde ya, manos a la obra.
Asusta un gobierno que parece creer que subvencionar el desempleo es mejor que incentivar la inversión y la creación de trabajo. Asusta un gobierno que prefiera repartir pobreza a decir la verdad, olvidando que el reconocimiento amplio y sincero del problema, es el primer paso para hallar la solución. Asustan unos partidos que no son capaces de defender su propio futuro. Asusta una deriva casi "peronista" en la que, de momento, sólo faltan los "descamisados". Y asustan quienes hacen de sus cargos bicocas y, desde ayuntamientos y autonomías parece que nadie sabe distinguir entre gastos e ingresos.
Estamos en peligro inminente de un colapso social, y nadie parece darse cuenta de que podría ocurrir que, cualquier madrugada, un iceberg nos raje el barco de proa a popa. Todos sabemos que, en su época, el "Titanic" era considerado insumergible. Y luego, pasó lo que pasó.
¿Quo vadis Hispania? | 01-07-2009 - 07:35:14 GMT 1 #
Sindicalismo y crisis :
Partido Nacional Republicano (PNR, Redacción. Hay quien piensa que, en el contexto de la actual crisis, lo normal sería que los grandes sindicatos estuvieran en pie de guerra. Nosotros pensamos, por el contrario, que esos sindicatos hacen lo que, por su propia naturaleza, no pueden dejar de hacer. Protestas contra los ERE ante los gobiernos de las Comunidades Autónomas y no contra el “gobierno de España” de Zapatero, pataletas de desfogue después de plegarse a las imposiciones de las empresas, como ha ocurrido en Cataluña ante SEAT, aislamiento sectorial de las convocatorias, fragmentación de las mismas por Autonomías, etc.
Esta actitud no es ocasional, sino consecuencia de todo un proceso histórico. Nuestra maravillosa “transición” transmutó a los enlaces y jurados del sindicato vertical franquista en los comités de empresa que conocemos. Y confirió eficacia general a los convenios colectivos negociados por los sindicatos más representativos en las elecciones a esos comités: es lo que se ha venido en llamar “irradiación”. El resultado es que los trabajadores carecen de interés en afiliarse y pagar cuotas si de todas maneras los efectos del núcleo de la acción sindical, que es negociar sus condiciones laborales, ya van a revertir sobre ellos. La consecuencia es un bajísimo nivel de afiliación. Los sindicatos pasan entonces a vivir de subvenciones y no sólo en pago a su “representatividad”, sino también por otros conceptos como su función “consultiva”, o de participación en actividades como la formación profesional. Está, además, su implicación en procesos selectivos de personal, por lo que perciben dietas diferenciadas. Todo esto es lo que el artículo 28.1 de la Constitución denomina pomposamente “garantizar la libertad sindical” y que en realidad ha contribuido al reemplazo de los funcionarios del antiguo sindicato vertical por una casta burocrática “libre” con aspiraciones funcionariales. Otra cosa no son las cúpulas de los sindicatos y sus 270.000 liberados. La financiación de esta casta mediante subvención, como si de un servicio público se tratase, equivale a un impuesto a pagar entre todos, incluidos pensionistas, autónomos e incluso asalariados que no se benefician ni es previsible que vayan a beneficiarse nunca de la labor de los sindicatos.
En virtud de resolución del Ministerio de Trabajo, CCOO y UGT recibieron en 2008 14,7 millones de euros del dinero de todos los contribuyentes. Así, CCOO recibió 6,44 millones para la realización de actividades sindicales y otros 1,02 millones por la citada función “consultiva”. Por su parte, el Gobierno le entregó a UGT 6,09 millones de euros para su funcionamiento y otros 1,19 millones extra por la actividad de consulta. Por lo tanto, CCOO recibió 7,46 millones y UGT 7,28 millones. Aunque estos dos sindicatos son los que más fondos han conseguido, no son los únicos que financian los ciudadanos con su trabajo diario. Entre los que más ayudas lograron destacan el sindicato vasco ELA, que percibió 513.000 euros, Unión Sindical Obrera (USO) 499.000, el sindicato de funcionarios CSI-CSIF 376.000, el gallego CIG 299.000, el vasco LAB 230.000 y CGT 213.000 euros. Pero esta orgía de subvenciones no se limita a los sindicatos de asalariados. La Confederación de Organizaciones Empresariales Españolas (CEOE recibió una subvención de 2,15 millones de euros por su función “consultiva” con el Ministerio de Trabajo.
A todo esto se suma la especial atención dedicada por el PSOE a las zonas que tradicionalmente le aportan mayores cantidades de votos. Desde 2004 a febrero de 2009, la Junta de Andalucía que preside el socialista Chaves ha concedido subvenciones a los sindicatos mayoritarios UGT y CCOO por un importe de 265 millones de euros. De un análisis realizado por Pedro de Tena en Libertad Digital se desprenden datos significativos.
UGT ha recibido en el mencionado periodo 122.433.196 euros y CCOO 143.049.447 euros. Estas cantidades superan ampliamente lo obtenido por cuotas sindicales en ambas organizaciones en los cuatro años objeto del estudio. Ante la inexistencia de cifras oficiales de afiliados tanto de UGT como de CCOO en Andalucía. Pedro de Tena recurre a las cifras aportadas por CCOO a nivel nacional, en datos de 2008 y por UGT en datos de 2005. Según estos datos, CCOO en España contaba con 1.192.973 afiliados al 31 de octubre de 2008. La UGT, por su parte, contaba en 2008 con 944.000. Para acotar el número de afiliados en Andalucía, se ha aplicado a la suma total de afiliados el porcentaje de población andaluza sobre el conjunto nacional, un 18 por ciento. De ese modo resulta que UGT podría contar en Andalucía con un total de 169.920 afiliados y CCOO contabilizaría 214. 735 afiliados andaluces. La cuota mensual a satisfacer por los afiliados andaluces de UGT es de 10,40 euros, mientras que la cuota mensual del afiliado de Comisiones Obreras es de 10,50 euros. Según estos datos, la UGT recaudaría anualmente la cantidad de 21.206.016 euros. Es decir, que en los cuatro años anteriores, y manteniendo los valores constantes, habría recaudado un total de 84.824.064 euros, una cantidad muy inferior a los 122,4 millones recibidos como subvenciones del gobierno de Chaves. Igualmente CCOO ingresaría anualmente la cantidad de 27.056.610 euros, que en el período considerado podría ascender a 108.226.440 euros, cantidad igualmente inferior a los 143,0 millones recibidos en calidad de subvenciones. Dicho de otro modo, si el presupuesto de estos sindicatos sólo englobara estas cantidades, las cuotas representarían el 43 por ciento del total en el caso de CCOO y el 40 por ciento en el caso de UGT. La ciudad de Cádiz, con 127.000 habitantes, tiene para 2009 unos presupuestos globales de 209 millones de euros, 56 millones menos de lo que reciben los sindicatos en 4 años.
Con tamañas inyecciones de dinero público es difícil que los sindicatos lleguen a plantar cara a Zapatero. Salvo en un supuesto, del que existe un precedente próximo: los sindicatos se enfrentaron al Gobierno de Aznar en 2002 por un decreto-ley que pretendía reformar el mercado laboral. Entonces organizaron la primera huelga general de 24 horas que ha vivido España en el siglo XXI y que le costó el puesto al entonces ministro de Trabajo Juan Carlos Aparicio. Ahora, a pesar de que España lidera el paro del mundo desarrollado (OCDE) los grandes sindicatos se mantienen en la moderación. Pero todo podría cambiar si Zapatero cediese a las presiones favorables al abaratamiento del despido, pues éste amenazaría a medio plazo las fortalezas sindicales. Como ha señalado el profesor Dolado, los trabajadores con contratos indefinidos, susceptibles de conseguir mayores indemnizaciones por despido con las normativas actuales, suponen un 62% de la clientela potencial de los sindicatos (asalariados + parados). Por ello los sindicatos defienden el statu quo de sus clientes mayoritarios, a la vez que ignoran olímpicamente los intereses de los restantes trabajadores: los temporales, sobre los que está recayendo ahora el grueso del ajuste, y los parados. En este supuesto, la casta burocrática sindical tendría que lanzar movilizaciones defensivas, so pena de entrar en un periodo de fracturas y descomposición.
El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo ha manifestado en varias ocasiones que “la crisis no se arregla con una huelga general". Sin embargo, también ha advertido que, en caso de reformas estructurales, "mañana mismo convocamos una huelga general". Mientras esto no suceda, los sindicatos preferirán mantener la “paz social” y no dar armas a los partidarios de la reforma del mercado laboral.
Los trabajadores, para defenderse, tendrán que recuperar otras vías, utilizadas con éxito en el pasado, al margen de los grandes sindicatos actuales: las asambleas, los comités elegidos en las mismas, los piquetes de información y extensión de las luchas.
Cualquier porvenir del sindicalismo dependerá de su independencia respecto del poder del Estado y del capital, y de su democracia interna. Ninguna de ellas es posible en el marco de la mamandurria de la subvención
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Sindicalismo y crisis | 01-07-2009 - 07:40:26 GMT 1 #
50 empreses i famílies de Girona insolvents :
El degoteig de dades sobre la situació de les famílies i de les empreses continua donant una idea de la magnitud de la crisi. En total, 754 empreses i famílies s'han declarat insolvents a Catalunya en els primers sis mesos de l'any, fet que suposa un 24% del total de 3.106 concursos de creditors (antiga suspensió de pagaments) registrats en el conjunt d'Espanya en aquest mateix període.
Segons un informe de PricewaterhouseCoopers (PWC) amb dades del Butlletí Oficial de l'Estat (BOE), Catalunya és la comunitat que registra una activitat concursal més gran en aquest primer semestre de 2009, seguida de Madrid (427), la Comunitat Valenciana (415) i Andalusia (335).
Els concursos presentats fins ara a Catalunya suposen més del 350% dels que es van comptabilitzar en tot 2008, que van ser 210.
Per demarcacions, Barcelona és novament la que en aquest 2009 acumula un major nombre de concursos, amb un total de 614, el 20% de tots els publicats a Espanya, mentre que Girona ja compta amb 53, Tarragona, amb 47 i Lleida, amb 40.
Augmenten tots els sectors
Aquests procediments han crescut en nombres absoluts i de manera rellevant en tots els sectors d'activitat, encara que la construcció i l'immobiliari se situen al capdavant i representen el 34% del total de concursos presentats a la comunitat catalana.
En segon lloc sobre importància hi ha el sector industrial, que ha passat de 40 concursos en el primer semestre de 2008 a 115 el 2009 -creixement del 417%- i representa ara el 15% dels concursos presentats a Catalunya.
També han augmentat en nombres absoluts els concursos dels sectors de l'automoció (12 concursos el 2009 davant els 4 de 2008) i de la distribució (18 el 2008 i 93 el 2009).
Especialment rellevant és la gran afluència de concursos de persones físiques que s'han registrat entre gener i juny, que han passat dels 27 de 2008 als 113 de 2009, segons destaca l'informe.
Durant aquest semestre s'han vist afectats per declaracions d'insolvència 12.150 empleats a Catalunya. Del total d'empreses concursades, el 80% tenen una plantilla de menys de cinquanta treballadors.
Argelaguer, Sales de Llierca, Sant Jaume de Llierca, Montagut i Oix, Tortellà, Les Planes d'Hostoles, Sant Feliu de Pallerols, Sant Aniol de Finestres, Besalú, Beuda, Maià de Montcal, Sant Ferriol, Olot, Castellfollit de la Roca, Les Preses, Riudaura, Sant Joan les Fonts, La Vall de Bianya, La Vall d´en Bas, Mieres, Santa Pau Garrotxa Girona Lleida Tarragona Barcelona Catalunya
50 empreses i famílies de Girona insolvents | 02-07-2009 - 08:20:41 GMT 1 #
Atur Girona :
8.500 gironins fa més d'un any que estan a l'atur i 7.000 no cobren cap tipus de prestació per desocupació, segons dades de l'Inem. Del total de desocupats a la demarcació, que són 45.790, n'hi ha 38.700 que són beneficiaris d'algun tipus d'ajut. Però aquesta xifra s'ha anat reduint mes a mes durant aquest any, mentre que l'atur s'ha anat incrementant –a excepció dels dos darrers mesos, en què s'ha estabilitzat–. En mig any s'ha incrementat de 6.100 el nombre de persones que no perceben cap ajut per desocupació. O a l'inrevés: al gener hi havia 44.800 persones que sí que en cobraven i ha anat baixant fins als 38.700 actuals. Això provoca situacions personals dramàtiques i la darrera opció són els ajuts socials dels ajuntaments.
Argelaguer, Sales de Llierca, Sant Jaume de Llierca, Montagut i Oix, Tortellà, Les Planes d'Hostoles, Sant Feliu de Pallerols, Sant Aniol de Finestres, Besalú, Beuda, Maià de Montcal, Sant Ferriol, Olot, Castellfollit de la Roca, Les Preses, Riudaura, Sant Joan les Fonts, La Vall de Bianya, La Vall d´en Bas, Mieres, Santa Pau Garrotxa Girona Lleida Tarragona Barcelona Catalunya
Atur Girona | 02-07-2009 - 08:33:12 GMT 1 #
Andalucía acabará el año con un desempleo superior al 30% :
Quienes piensen que el crecimiento desenfrenado del desempleo va a originar un clima de inestabilidad social, necesitan mirar a Andalucía, donde a las malas cifras de empleo que ha habido siempre, hay que añadir ahora un aumento exponencial con la llegada de la crisis del capitalismo. Sin embargo, la calma chicha envuelve Andalucía, la paz social parece garantizada. De momento.
Andalucía seguirá siendo la región europea con más desempleo (al menos de la Europa de los 15). La tasa de paro llegará al 29%, con 1,2 millones de desempleados a finales de año. Después del verano ya habrá un millón de parados. Lo certifica el último informe de Analistas Económicos de Andalucía (grupo Unicaja), presentado en la sede de la entidad financiera malagueña.
Los 1,2 millones de parados (100.000 más que lo se preveía en el último informe) suponen un aumento de 315.200 personas con respecto al cuarto trimestre de 2008, de los que 121.400 se corresponden al crecimiento de la población activa, que sube un 4% (142.000 personas). Las otras 193.800 personas son las víctimas de la “destrucción de empleo” en los distintos sectores productivos. A una tasa del paro del 29%, nueve puntos por encima de la media española, se añade que el porcentaje de hogares andaluces que tienen a todos sus miembros activos en paro ya alcanza una cifra del 13%, casi el doble que hace un año (unos 284.000).
“El principal drama es el desempleo, con crecimiento del paro desorbitado en los últimos trimestres que genera una posición compleja en muchas familias a nivel nacional y a nivel regional también”, admitió el consejero delegado de Analistas Económicos de Andalucía, Francisco Villalba.
El crecimiento económico de la comunidad tampoco dejará buenas noticias. A finales de año habrá una caída del PIB del 3,9%, nueve décimas menos que en la anterior previsión de la sociedad de estudios de Unicaja. El primer trimestre ha sido “el peor y ya se ha tocado fondo”. Es la opinión de Villalba. Huelva y Málaga serán las zonas más afectadas. Especialmente preocupante es el caso de la provincia malagueña, considerada el motor económico de Andalucía, pero que en el primer trimestre de 2009 ha sufrido la mayor caída de la producción regional (-4,5%). La tasa del paro también estará por encima del 30%.
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Andalucía acabará el año con un desempleo superior al 30% | 02-07-2009 - 08:49:26 GMT 1 #
¿Se está orientando el desenlace de la crisis en favor del capitalismo?
Jesús Sánchez Rodríguez
Un antecedente: crisis y relegitimación del capitalismo tras la Gran Depresión
En el período de entreguerras el capitalismo como sistema socioeconómico, y la democracia liberal como sistema político más claramente identificado con aquél durante el siglo XX, conocieron una enorme crisis de legitimidad. Los horrores de la guerra interimperialista desatada en 1914, la gran depresión iniciada en 1929, la existencia del primer Estado obrero estable en la historia gozando en ese momento de un gran atractivo entre la clase obrera, y el fracaso de la Sociedad de Naciones, fueron los principales acontecimientos que contribuyeron a dicha crisis de legitimidad.
El desafío que suponía la alternativa comunista en medio de esa crisis de legitimidad era serio, las causas del fracaso de dicha alternativa en ese período para aprovechar ese momento de deslegitimación del capitalismo habría que buscarlas en gran parte en sus propias debilidades y errores.
Pero inmediatamente apareció un segundo desafío, no al capitalismo como sistema socioeconómico, sino a la democracia liberal, fueron los fascismos que rápidamente se extendieron, por Europa sobretodo. Se trataba de una alternativa al régimen político más peculiar del capitalismo, la democracia liberal, justamente para salvar el régimen socioeconómico. [i]
La derrota militar del fascismo en la II GM mediante una alianza entre el capitalismo de las democracias liberales anglosajonas y el comunismo stalinista llevó en lo inmediato a un refuerzo y relegitimación de ambos sistemas, que se enfrentaron inmediatamente y durante todo un período alternativo de guerra fría y coexistencia.
La legitimidad del capitalismo se mantuvo en general alta en los países centrales a pesar del desencadenamiento de diferentes crisis (económicas como la de mediados de los 70; o, políticas como la del mayo del 68, o la revolución portuguesa, por citar algunas), al contrario que en los países de la periferia y semiperiferia donde su baja legitimidad conoció desafíos importantes, algunos de ellos con éxito (China, Cuba, Vietnam).
El cenit de su legitimidad y aceptación lo alcanzó el capitalismo al terminar la década de los 80, cuando se produjo el hundimiento del socialismo eurosoviético y China comenzó su larga marcha al capitalismo. La versión neoliberal apareció entonces con un ímpetu arrollador que, justamente, provocaría la primera crisis de legitimidad de importancia del capitalismo - al menos en su versión neoliberal - desde la posguerra, centrada fundamentalmente en América Latina.
No cabe duda que esa deslegitimación es una condición importante que va a permitir el avance de los movimientos sociales que le venían ofreciendo una fuerte resistencia, y la aparición de gobiernos antineoliberales en la región.
Los países centrales, por el contrario, se mantenían inmunes a cualquier desgaste serio de esa legitimidad. El giro importante producido en EEUU en 2008 con la derrota de los republicanos de Bush por Obama no puede leerse en clave de perdida de legitimidad del capitalismo. Se ha tratado de una sana reacción del pueblo norteamericano a la política ultraconservadora y belicista de los neocon, pero no puede leerse en clave de una desautorización del capitalismo.
Es importante retener en esta diferencia de comportamiento un cambio importante sobre los actores políticosociales en América Latina y los países centrales, para el caso que nos ocupa, Europa, que es señalado por diversos analistas: “no fueron los partidos políticos los que estuvieron a la vanguardia de la lucha contra el neoliberalismo sino, por el contrario los movimientos populares. Estos movimientos surgen del marco de la crisis de legitimidad del modelo neoliberal y de sus instituciones políticas y parten de dinámicas presentes en su comunidad o espacio local. Se trata de movimientos muy pluralistas donde coexisten componentes de la teología de la liberación, del nacionalismo revolucionario, del marxismo, del indigenismo, del anarquismo.” [ii]
La crisis no consigue mellar la legitimidad del capitalismo en Europa
En los primeres meses de 2009 pareció que despegaba en el viejo continente un movimiento de protestas contra las consecuencias sociales de la crisis [iii] , pero dicho despegue se quedó, al menos de momento, en un amago sin más consecuencias.
En junio tuvieron lugar las elecciones europeas. Como es perfectamente conocido los partidos mayoritarios de los 27 países miembros (conservadores, liberales, socialdemócratas, etc.) suelen utilizar estas elecciones para desgastar al gobierno nacional de turno o para reafirmarse en el poder si forman gobierno, por lo que los temas principales de campaña suelen ser domésticos. La abstención suele ser alta, aunque in crescendo, y suele generar una reacción cínica de los principales actores de stablishment (políticos, medios de comunicación, instituciones económicas, etc.) sobre el desapego de los ciudadanos de los países miembros por la Unión Europea.
En general esta ha sido la tónica seguida también en las elecciones de este año. Ninguno de los partidos del stablishment se había planteado seriamente que pudiera expresarse un voto que significara una perdida de legitimidad del capitalismo, y a la vista de los resultados el único discurso postelectoral escuchado es el de la consabida preocupación por el desapego europeo de los ciudadanos, fruto especialmente de la propia actitud de los políticos.
Pero la izquierda transformadora, especialmente la más radical, si supuso que todo el desarrollo de la crisis, primero financiera, luego económica y, finalmente, social tendría una traducción política que se expresaría en estas elecciones. Ese fue el origen de la aparición de muchas organizaciones de la izquierda anticapitalista en diferentes países, con unos resultados electorales globalmente desastrosos.
Si como todo el mundo concuerda se ha producido en estas elecciones [iv] un avance de la derecha y la extrema derecha, un retroceso importante de la socialdemocracia, aprovechado por los verdes para dar un gran estirón, el estancamiento de la izquierda comunista clásica y el fracaso de la izquierda radical, es decir, si la legitimidad del capitalismo no ha sido en absoluto mellada, entonces, habrá que buscar alguna explicación un poco convincente. Porque luego están los centenares de explicaciones para consumo interno de la izquierda radical que interpretan que se ha producido un “abrumador rechazo popular a la Europa del gran capital” (tiene que estar encantada la derecha de que la rechacen así).
Pero antes que nada hay que aclarar un punto en el que se apoyan muchos análisis de esta izquierda para revertir a su favor lo que es un inapelable fracaso electoral, porque, como tantas veces se ha repetido la sentencia de Francis Bacon, la verdad surge con más facilidad del error que de la confusión.
Este punto se refiere a la interpretación de la alta abstención, y el interrogante planteado es el de sí se puede interpretar esa abstención como una perdida de legitimidad de las instituciones europeas y del capitalismo.
No pretendo ser contundente en el diagnóstico porque habría que hacer análisis más finos, con un manejo más exhaustivo de datos de los que en estos momentos puedo aportar, pero creo que al menos las conclusiones tan alegremente lanzadas por una parte importante de la izquierda pueden ser rechazadas.
En las siete elecciones al Parlamento Europeo [v] celebradas entre 1979 y 2009 la participación ha bajado, cita tras cita, desde el primer 61,99% al 43,24% actual. Correlativamente a cada descenso de participación en cada nueva elección correspondía con un Europa comunitaria más amplia, de los 9 miembros de 1979 se ha pasado a los 27 actuales. A mayor espacio, menor porcentaje de participación. Esto orienta hacia una primera hipótesis interpretativa, los ciudadanos europeos se sienten cada vez más extraños a unas instituciones cada vez más lejanas, siendo percibido, además, el Parlamento Europeo como un órgano sin impacto en las decisiones que les afectan. En estas circunstancias, el que se añada que esas instituciones, incluida la electiva del Parlamento, representan a la “Europa de los mercaderes”, no creo que añada un gran peso en la alta abstención.
Para empezar a plantearse que la abstención representa un rechazo difuso y no articulado a una Europa construida según los parámetros señalados por los “mercaderes”, habría que ver reflejada dicha abstención en las elecciones nacionales o de nivel administrativo inferior, lo cual no es cierto. Solo por tomar algunos ejemplos del porcentaje de participación en elecciones nacionales en los años inmediatamente anteriores a estas elecciones europeas: En 2005 en Alemania, 77,7%. En 2008 en España, 73,8%. En 2007 en Francia, 83,8%. En 2006 en Holanda, 80,4%. En 2005 en Gran Bretaña, 61,4%. En 2006 en la República Checa, 64,5%.
Y sabemos también lo que esas elecciones con una media-alta participación han arrojado como resultado, una mayoría de gobiernos de derecha en Europa.
No puede confundirse una falta de interés por las instituciones europeas, por el propio proyecto europeo, con una perdida de legitimidad del capitalismo. Los ciudadanos europeos se desentienden de esa construcción artificial que para muchos empieza a ser Europa, para volcarse en sus respectivos Estado-nación y votar conservador, o, como mal menor, socialdemócrata.
Se ha utilizado un argumento más sofisticado e interesante para intentar demostrar que Europa no es derechas, los resultados de una encuesta sobre los valores de la población de la Europa comunitaria que arrojaría una mayoría partidaria de políticas progresistas e incluso socialistas [vi] . Si a pesar de estos valores mayoritarios la socialdemocracia retrocede es porque en los últimos años se habría orientado al socialiberalismo con el abandono de las políticas redistributivas y progresistas. Ante dicho giro las clases populares que les apoyaban se han refugiado en la abstención y han permitido así el triunfo de la derecha. A esta tesis, que no se enfrenta a la pregunta clave de porque se han refugiado en la abstención y no se han desplazado a opciones más a la izquierda, se la puede oponer el mismo contra-argumento empleado anteriormente, en las respectivas elecciones nacionales la participación se mantiene alta y se eligen mayoritariamente gobiernos de derechas.
Se puede pensar que, como ocurre con las encuestas realizadas durante las campañas electorales, la prueba de la verdad es el propio resultado obtenido en las votaciones, esa es la encuesta real. También se podía pensar que la población europea sufre de disonancia cognitiva (piensa una cosa y practica otra diferente) a la vista de los resultados de la citada encuesta sobre valores y el de las elecciones. Pero la pregunta que nos interesa en este trabajo es otra: si hay razones para que la socialdemocracia esté desprestigiada, y así se refleja en los resultados electorales, también las hay ahora mismo para que esté desprestigiado el capitalismo, pero eso justamente es lo que no se refleja en los resultados electorales.
Despejado el punto de la interpretación de la alta abstención en las elecciones europeas de junio de 2009, que algunos utilizan como hoja de parra para ocultar su fracaso, pasemos, como hemos dicho, al núcleo del artículo que es explicar los pobres resultados de la izquierda (en sentido amplio, desde la socialdemocracia hasta la revolucionaria) interpretados como el mantenimiento de la legitimidad del capitalismo a pesar de los meses de crisis transcurridos y el impacto social producido.
¿Por qué la legitimidad del capitalismo en Europa resiste los efectos de la crisis?
El verano del año pasado, justo antes de desencadenarse la crisis financiera, la revista El Viejo Topo [vii] publicó una encuesta realizada entre importantes intelectuales y algunos políticos de la izquierda española con una pregunta clara ¿Por qué en España un gran número de trabajadores vota a la derecha?
Dentro de la diversidad de matices, las respuestas ofrecidas a este interrogante pueden agruparse en torno a siete bloques. En realidad son las que se exponen en la mayoría de los análisis o artículos que se han ocupado del tema más general de la crisis actual de la izquierda y, por esta razón, muchas de ellas se han terminado convirtiendo en tópicos. Dado el formato de la encuesta, tampoco los entrevistados entraron en una explicación más profunda de las razones que alegaron. Al margen de algunas causas derivadas de la situación específica de España, que no englobamos en esos siete bloques, la mayoría son extrapolables al entorno de la los países de la Unión Europa.
Esas respuestas pueden servir de punto de partida a la misma pregunta, pero formulada de manera diferente; para un espacio más amplio, los 27 países de la Unión Europea; y en un contexto diferente, la crisis económica más graves del capitalismo después de la Gran Depresión de los años 30.
La pregunta se podría formular así a la vista de los resultados de las elecciones europeas de junio de 2009: ¿por qué dicha crisis no ha mellado seriamente la credibilidad del capitalismo en Europa?
Veamos cuales fueron aquellos bloques de respuestas y su capacidad para responder también a esta última pregunta, porque, evidentemente, no es exactamente lo mismo preguntarse por qué los trabajadores votan a la derecha, que las razones por las que el capitalismo no ha perdido credibilidad en esta crisis
Lo primero que se puede constatar es que hay una jerarquía de importancia entre esas causas, en cuanto algunas son señaladas por la mayoría de los 16 encuestados y otras solo por una parte minoritaria.
La que goza de mayor aceptación es aquella que responsabiliza a las organizaciones de izquierda (partidos y sindicatos) del comportamiento electoral de una gran parte de los trabajadores, que tal vez podamos traducir por la ausencia de erosión de la credibilidad del capitalismo.
¿De que se las acusa a estas organizaciones? De no haber hecho nada por resolver los problemas reales de la gente, de renunciar a la defensa de los más débiles; de no tener un comportamiento ejemplar desde las instituciones, comportándose como los políticos profesionales de la derecha e, incluso, con casos notorios de corrupción; de haber ido aceptando progresivamente los valores de la derecha, renunciando a defender otras alternativas y diluyendo sus referencias de clase; de sus divisiones, escisiones y luchas intestinas; de la falta de referencia a la clase obrera en sus discursos, dirigiéndose a los ciudadanos o al pueblo; del abandono de todo trabajo político-social en el seno de la clase trabajadora, con una escasa presencia de activistas en las empresas y barrios obreros; del transformismo de la izquierda en el poder y de la convergencia en sus propuestas sociales y políticas con las de la derecha.
Estas críticas pueden ser dirigidas fundamentalmente a los partidos que han tenido importantes responsabilidades en diferentes niveles de gobierno, es decir, en Europa, a la socialdemocracia, aunque algunas de ellas son extensibles al conjunto de la izquierda. En este sentido explicarían no solamente la importante derrota de la socialdemocracia en las elecciones europeas de este año, sino también su constante declive desde las primeras de esas elecciones en 1979 e, igualmente, el predominio de la derecha en los distintos Estados nacionales europeos. Pero por sí solas, estas críticas no explican porque, desencantados de la socialdemocracia, los trabajadores no apoyan a las expresiones políticas a su izquierda. En los términos de nuestra pregunta ¿por qué no se produce un descrédito paralelo de la socialdemocracia y el capitalismo?
La segunda causa más señalada en la encuesta es la que tiene que ver con el gran éxito de la burguesía en imponer de manera incontestable el conjunto de sus valores, especialmente el consumismo, al conjunto de la sociedad, incluida la clase obrera, lo que ha llevado a construir un sentido común profundamente conservador. El individualismo se ha impuesto sobre la acción colectiva y se ha extendido el capitalismo popular. Esta causa es más generalista y profunda en cuanto sirve para explicar porque la posible desafección con la socialdemocracia no se traduce en un mayor apoyo a su izquierda u otros fenómenos como la baja sindicalización y militancia partidaria.
Hace referencia a lo que se puede considerar el núcleo de un sistema de dominación, la hegemonía de los valores de la clase dominante, sin la cual la dominación solo puede mantenerse por la coacción y se vuelve inestable a largo término. Pero la constatación de este axioma, común a todo sistema de dominación estable, exige que se descubra donde radica la capacidad para mantener esa hegemonía en el capitalismo actual, cual es su base de sustentación. Ésta es la respuesta ausente en la encuesta. Sin enfrentarnos a esta cuestión no podremos comprender porque no se ha producido una deslegitimación del capitalismo en esta crisis y, por lo tanto, porque retrocede la izquierda en lugar de avanzar.
Pero antes, sigamos repasando el resto de los motivos que se alegaron en la encuesta a la que estamos haciendo referencia, siguiendo el orden decreciente de las más mencionadas.
La tercera en este sentido es un fenómeno que ha aparecido en los últimos años en Europa, pero al que, sin embargo, se cita repetidamente como uno de los argumentos de la derecha que más réditos la ha producido entre las filas de la clase obrera. El rechazo al fenómeno de la inmigración esgrimido como una amenaza al empleo de los trabajadores nacionales, magnificado en una situación de crisis y destrucción de empleo como la actual (este argumento sería válido para los países más desarrollados de Europa, pero no para los más recientemente incorporados del centro y este europeo).
En realidad esta cuestión se podría plantear dentro de la causa anterior, del dominio de los valores de la burguesía. En este sentido significa la sustitución de los valores de la solidaridad por los del egoísmo, donde el adversario real, la burguesía, es sustituido por el inmigrante, quién deja de ser percibido como otro explotado más, y en peores condiciones, para ser visto como una amenaza. Representa uno de los más claros y dolorosos ejemplos de inversión de valores entre los oprimidos y explotados. Una de las más claras muestras de la hegemonía ideológica y cultural de la burguesía.
La siguiente causa apuntada como explicación del comportamiento electoral de parte de la clase trabajadora, y que estamos ahora empleando para analizar igualmente el fenómeno de la ausencia de desgaste de la credibilidad del capitalismo en esta crisis, hace referencia a los efectos del fracaso de las experiencias socialistas en la Unión Soviética y el este europeo, tanto por las consecuencias del propio fracaso, como por la incapacidad de la izquierda para levantar un modelo alternativo diferente y alejado del que representó el comunismo eurosoviético. Los efectos se hacen notar en una doble vertiente, de un lado ha llevado a un descrédito generalizado de los valores e ideales de la izquierda, no importa cual sea la escuela concreta a la que se vincule; de otro lado, se ha impuesto el sentido común de que no es posible ninguna alternativa al capitalismo, de que éste es el horizonte final de la historia.
Relacionado directamente con la causa anterior, el quinto motivo citado hace referencia a la ausencia en estos momentos de un paradigma socialista creíble. Esto es fruto, en primer lugar, de la pérdida de sus referencias históricas. Este vacío en la izquierda es un elemento importante que facilita enormemente la penetración de la cosmovisión burguesa en la conciencia de todas las clases dominadas y explotadas de la sociedad, a lo sumo se puede originar una conciencia reivindicativa por obtener un mejor equilibrio en el reparto de la riqueza o la eliminación de las injusticias más flagrantes, pero impide superar el horizonte capitalista. La ausencia de paradigma va asociado, inevitablemente, a la ausencia también de un referente político atrayente en la izquierda transformadora. La izquierda aparece polarizada entre la parte que acepta la sociedad actual, con objetivos reformistas, y la parte que “ practica una retórica ideológica antigua que resulta muy poco creíble”. Este vacío explicaría igualmente el enorme descenso de la militancia de izquierda y esa ausencia mencionada anteriormente de activistas en los lugares de trabajos y los barrios populares. Es la incapacidad para generar ilusiones y esperanzas de manera amplia.
Entre los dos últimos argumentos empleados, que son citados de manera minoritaria, hay uno de ellos que tiene una importancia singular, y se refiere a los profundos cambios producidos en la estructura social en general y, en concreto, en el seno de la clase trabajadora que se ha visto sometida a un proceso de heterogeneización profunda, entre estables/precarios, autóctonos/inmigrantes, cualificados/descualificados, hombres/mujeres, adultos/jóvenes, asalariados/autónomos. Algunas de estas líneas de división son nuevas y otras ya existían pero han sido reforzadas, y producen diferencias de situaciones laborales y de derechos que se transforman en diferencias de modos de vida y expectativas. Si la división de clases se difumina y se introduce la competencia en el interior de una clase obrera más fragmentada, entonces es inevitable el debilitamiento de los lazos sociales y de la solidaridad.
Crear un discurso y un programa que sean capaces de homogeneizar esa clase trabajadora fragmentada desde los valores de la izquierda es uno de los grandes retos hasta ahora no alcanzado y que se relacionado con el aspecto mencionado anteriormente de ausencia de alternativas creíbles.
La derecha, por el contrario, ha tenido más éxito para lograr mensajes homogeneizadores sobre la clase obrera y arrastrar a una parte importante tras de sí, y la ha sido más fácil porque apela a elementos simbólicos tradicionales de fuerte atracción en ausencia de una conciencia crítica como el patriotismo o el orden y la autoridad, pero también al miedo y al egoísmo - “ la siembra creciente de un miedo abstracto que provoca comportamientos de jauría (miedo frente al inmigrante, frente al que rompe el orden, frente al que cuestiona la irracionalidad de la nación o la religión, frente a quien tiene un trabajo peor, frente a quien desnuda al poder..” - buscando la unidad en torno al programa conservador frente al otro, al diferente. Son los discursos xenófobos, anti-inmigrantes, nacionalistas. Un discurso muy efectivo cuando se ha penetrado anteriormente en las conciencias y además hay una situación de crisis aguda. Y en una situación de este tipo, como hemos podido constatar en estas últimas elecciones, obtiene bueno resultados la extrema derecha.
Curiosamente, el motivo menos utilizado entre los consultados en esta encuesta es uno que suele ser muy popular en muchos análisis y documentos de la izquierda. El poder de los medios de comunicación del stablishment, la virtual posición monopolista de los medios burgueses. Existe, es verdad, la libertad de prensa en las democracias liberales y se puede intentar crear un medio de comunicación del tipo que se quiera, lo mismo que una fábrica de aviones, solo que se queda en eso, en una posibilidad, nadie levanta todos los días una fábrica de aviones, ni un potente medio de comunicación porque el ticket de entrada es muy costoso y difícil. Es evidente que los modernos medios de comunicación son un instrumento poderoso para crear y difundir la cosmovisión burguesa, que en ciertas coyunturas, como en la Venezuela bolivariana, han llegado a cumplir el rol de oposición política derechista cuando se han hundido los partidos burgueses, pero también se ha demostrado, como en la misma Venezuela, que su capacidad es limitada cuando se pone en marcha un proceso social liberador de fuerte arraigo popular. Su efectividad es, pues, importante cuando se encuentra ante condiciones favorables, pero disminuye en condiciones adversas.
Estas condiciones son las importantes a analizar. Los medios de comunicación contribuyen a legitimar todos los días el capitalismo, pero si éste fracasa, si las condiciones de vida de la gente se degradan durante un largo tiempo, si pierden la esperanza en recuperar su situación de bienestar anterior, si la sensación de injusticia se hace intensa, si empiezan a considerar insoportable un sufrimiento al que no ven salida en el futuro, si con ello se rompe el encantamiento de que la libertad y la democracia son monopolio del libre mercado, si aparecen alternativas creíbles e ilusionantes de un futuro mejor, si aparece un referente político que canalice los deseos de cambio, entonces aparece una dinámica política y social orientada a la transformación. Podríamos decir que, en general, estos fueron los parámetros que concurrieron recientemente en América Latina, no como consecuencia de una crisis capitalista, sino de la aplicación de las políticas neoliberales, y que dieron lugar a la dinámica actual de transformaciones.
¿Se están dando estos parámetros en los países centrales del capitalismo y, más en concreto en Europa? Veamos.
El capitalismo mantiene en Europa intacto el núcleo del sistema de dominación.
“El punto de partida del análisis de Marx sobre la naturaleza del Estado es indiscutiblemente su teoría de la explotación y las clases sociales, que suministra una explicación formal sobre el origen y la reproducción de la desigualdad social. El poder político se concibe como un aspecto esencial de la existencia de la desigualdad social. Es decir, no es posible concebir la pervivencia de una relación de dominación económica sin un factor de cohesión de naturaleza política, lo que presupone una autoridad legitimada incluso (o sobre todo) en el uso de la violencia; es decir, un Estado.” [viii]
José María Maravall cita a dos importantes sociólogos y politólogos para definir en que consiste el núcleo de la legitimidad de un sistema político, el primero es Weber, para quién “un orden legítimo sería aquel ‘que aparezca con el prestigio de ser obligatorio y modelo’ “, el segundo es Juan J. Linz, que define la legitimidad como “la creencia de que, a pesar de insuficiencias y fracasos, las instituciones políticas existentes son mejores que otras alternativas que pudieran establecerse y pueden por tanto demandar obediencia”. Y continua con un argumento que es muy pertinente en este momento, “Se ha argumentado con frecuencia que la legitimidad de las democracias disfruta de cierta independencia respecto del rendimiento de las instituciones políticas y económicas. Durante un tiempo, impreciso pero prolongado, la insatisfacción con dicho rendimiento no socavaría la lealtad de los ciudadanos respecto de los regímenes....Como consecuencia, cuando una democracia es legítima, puede sobrevivir a profundas crisis económicas” [ix]
Este argumento es traído a colación porque al haberse vinculado durante un largo período, especialmente después de la II guerra mundial, el régimen socioeconómico capitalista con la forma política de la democracia liberal, la legitimidad de esta última - basada sobretodo, pero no exclusivamente, en el aspecto procedimental, la celebración periódica de elecciones - se ha transmitido al primero. Uno de los mayores éxitos de la propaganda burguesa ha consistido en hacer aparecer como sinónimos los conceptos de libre mercado y democracia, que, a su vez, también ha conseguido hacer confundir con el modelo liberal burgués, así, la única democracia posible es la liberal burguesa cuyo supuesto de existencia es el libre mercado. En realidad el mérito de este éxito no es solo de la derecha, la izquierda también a contribuido a él con sus errores.
La lucha por la bandera de la democracia se ha convertido en un aspecto fundamental tanto de las corrientes de la izquierda que más lucidamente se han enfrentado a las experiencias del siglo XX, como por parte de diferentes instituciones conservadoras que promueven los intereses del capitalismo no a través de los golpes y las guerras - aún sostenido por su sector ultra o neocon - sino mediante ONGs, medios de comunicación, revoluciones de colores, etc. que insistentemente propagan que los únicos y genuinos candidatos o procesos democráticos son aquellos que se presentan defendiendo el “libre mercado”, en tanto sus opositores son metidos en el mismo saco de ganadores fraudulentos, dictadores en potencia o tiranos encubiertos. Por esos son tan importantes los procesos que se desarrollan en estos momentos en América Latina, porque además de representar la más importante contestación al neoliberalismo, y de ser el primer ensayo de avance al socialismo - en un modelo no claramente definido aún - después de la debacle del comunismo eurosoviético, se realizan mediante una lucha que disputa la bandera de la democracia a las fuerzas derechistas, desenmascarando su verdadera naturaleza. Esta queda en evidencia en el momento en que la burguesía nacional y el imperialismo acuden al expediente del golpismo o la insurrección ultraderechista, como en Venezuela, Bolivía y Honduras recientemente, cuando obtienen un resultado electoral desfavorable o no ven factible conseguir sus objetivos mediante los cauces democráticos.
La lucha por deslegitimar al capitalismo y relegitimar las alternativas de izquierda tiene un aspecto central en la demostración práctica de que la concepción instrumentalista de la democracia es la de la burguesía y el imperialismo. Y esa es una batalla larga y difícil porque si bien hay numerosos ejemplos históricos de este comportamiento de las fuerzas de la derecha, estos son contrapesados por la experiencia del comunismo eurosoviético o sus dos supervivencias más notables en la actualidad, China y Corea del Norte.
El Estado de Bienestar es analizado desde el marxismo como un instrumento funcional al capitalismo en cuanto mediante una serie de concesiones a la clase obrera amortigua el conflicto de clases. La dominación ideológica mencionada anteriormente de hacer aparecer como sinónimos la democracia y el mercado libre, solo sirve de refuerzo al núcleo de la dominación burguesa basada en un pacto social mediante el que los trabajadores además de ciudadanos son consumidores y beneficiarios de un sistema de derechos sociales. ¿Se ha quebrado la médula de este pacto social en Europa con la actual crisis?
Algunos analistas han adelantado la explicación de que la falta de movilizaciones frente al impacto social de la crisis se debe al hecho de que, a pesar de todo el discurso neoliberal, sin embargo, en la práctica, la mayoría de las instituciones del Estado de Bienestar se han mantenido en pie y han funcionado como paraguas protector en esta Europa tocada por la crisis.
Pero debemos preguntarnos primero si el impacto social de la crisis ha sido realmente tan importante hasta el momento. Tomando como indicador el incremento del paro en un año, de mayo de 2008 a marzo de 2009 podemos observar una fuerte dispersión en Europa. La media de la Europa de los 27 ha pasado de un 6,8% a un 8,6% de parados, es decir 1,8%, importante, pero no espectacular. El problema es que frente a una mayoría de países en ese umbral y algunos por debajo, hay especialmente 5 países donde si se ha producido un auge dramático del paro, España, pasando del 10,5% al 18,1%; Letonia, del 6,2% al 17,4%; Lituania, del 4,6% al 16,8%; Estonia, del 3,9% al 13,9%, e Irlanda, del 5,5% al 11,1%.
De los componentes de este grupo especialmente golpeados por el paro, solo Letonia conoció fuertes movilizaciones que llevaron en febrero a la caída del gobierno y la formación de otro también conservador, y el resultado de las actuales elecciones europeas arroja como el partido más votado al conservador Unión Cívica (24,29%), uno de los cinco que forman la coalición gobernante, seguido del representante de la minoría ruso-hablante (16,68%). En España, justamente fue el partido socialista, en el gobierno, el que menos perdidas sufrió entre los grandes de la familia socialdemócrata en Europa. Y la pérdida sufrida por los socialistas no fue en beneficio de su izquierda, que también descendió, sino del derechista Partido Popular.
Si, entonces, el impacto de la crisis en la eurozona no ha sido especialmente devastador en términos de pérdidas de empleo, con la excepción de los países citados, ¿es posible que, además, el mantenimiento de estructuras fundamentales del Estado de Bienestar haya desactivado, por el momento, el dramatismo de una crisis social?
Atilio A. Borón sostiene que “ Si algo ocurrió en los capitalismos metropolitanos en los últimos veinte años ha sido precisamente el notable aumento del tamaño del Estado, medido como la proporción del gasto público en relación al PIB. Lo que ocurrió desde el advenimiento de la crisis del capitalismo keynesiano, a mediados de los setenta, fue un descenso relativo en la tasa de crecimiento del gasto público, pero éste continuó creciendo sin interrupción aunque a un ritmo más lento.
Pero mientras los Estados se agigantan en el corazón de los capitalismos desarrollados, la historia en el mundo de la periferia es completamente distinta. En la reorganización mundial del sistema imperialista que tuvo lugar bajo la égida ideológica del neoliberalismo, los Estados fueron radicalmente debilitados y las economías periféricas sometidas cada vez más abiertamente, y casi sin la mediación estatal, a los influjos de las grandes empresas transnacionales y las políticas de los países desarrollados, principalmente los Estados Unidos” [x]
A partir de la ofensiva iniciada por el tandem Teatcher-Reagan, el neoliberalismo también ha impactado en las estructuras del Estado de Bienestar europeo, en unos países más que en otros, con la expansión del mercado a costa de los servicios públicos y el ataque a las políticas redistributivas. Los recortes han afectado al sistema de pensiones, a las condiciones de empleo y trabajo, a la cobertura sanitaria o al sistema educativo. Pero el núcleo ha persistido y a funcionado, al menos en la parte de la crisis que hemos sufrido hasta el momento. Analizando el ataque sufrido por el Estado de Bienestar [xi] se ha periodizado tres etapas, la de pre-crisis (anterior a 1973), la crisis (mitad de los años 70) y la poscrisis ( de los años 80 en adelante). El resultado final es que fue abandonado el primer componente, el del pleno empleo; mientras que el segundo, los servicios sociales de carácter universal, sufrió solamente de un deterioro menor; y el tercero, el mantenimiento de un nivel mínimo de calidad de vida, fue muy debilitado, produciendo como consecuencia que fuesen los grupos de rentas bajas y otras minorías vulnerables quienes sufriesen lo peor de la política neoliberal.
Es posible que los costes sociales, excepción hecha del grupo de países fuertemente golpeados por el paro, no hayan sido de una intensidad tal que pudiesen provocar una reacción más fuerte de los trabajadores y otras capas sociales.
Pero aunque la crisis hubiese tocado fondo, en primer lugar no se ha producido aún la recuperación y todo parece indicar que ésta será larga y, en segundo lugar, los déficits en que han incurrido los diferentes gobiernos por las enormes ayudas aportadas al sistema financiero y luego al resto de los sectores económicos van a lastrar las cuentas públicas por largo tiempo. En esta situación el pulso social va a continuar para dirimir que sectores sociales van a cargar con la mayor parte del sacrificio de esta crisis.
La reacción xenófoba contra los inmigrantes forma parte de este pulso, también los llamamientos cada vez más insistentes por reformar el mercado de trabajo, léase un despido más fácil y barato, por aumentar la edad de la jubilación y reducir las pensiones, por aumentar los impuestos indirectos, etc.
Europa ha crecido, desde la segunda guerra mundial, asentada en un pacto social en el que los sindicatos han sido un interlocutor importante, cuya práctica algunos analistas han llegado a denominar neocorporativismo.
Si la derecha europea es capaz de maniobrar inteligentemente, manteniendo esa práctica neocorporativista, sujetando a los sindicatos con diversas concesiones, manteniendo el núcleo fundamental del Estado de Bienestar, imponiendo sacrificios diferenciados según capas sociales para romper toda posibilidad de unidad, y difundiendo con éxito un discurso fatalista, es posible que, finalmente, la crisis se supere a costa de las capas populares, con un coste diferenciado según su debilidad y en general en detrimento de los más débiles, y con una mayor sensación de derrota y abatimiento en la izquierda.
La impresión es que la izquierda europea lo tienen difícil en esta coyuntura. Su posición política es de extrema debilidad, como ha demostrado los resultados de las recientes elecciones, su capacidad de influencia en los sindicatos tampoco es muy grande. Pero lo peor que pudiera hacer es ceder a la tentación de huida hacia delante, de utilizar un mensaje más radical cuanto menos influencia social posea, de sustituir estrategias y análisis complejos por consignas altisonantes. Debe sacar lecciones del porque las grandes manifestaciones realizadas en Europa por el movimiento altermundialista, contra la guerra de Irak, o las más recientes contra la crisis no se han transformado en posiciones de poder de la izquierda.
Sin un previo trabajo de análisis sobre la estrategia a seguir, la política de alianzas a establecer, el programa a levantar y los sujetos sociales a los que dirigirse, todo lo demás se parece a una carrera a ninguna parte.
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[i] La naturaleza y la funcionalidad del fascismo para el capitalismo han sido objeto de una amplia polémica entre diferentes corrientes políticas, pero este no es el momento adecuado para hacer una exposición de la misma.
[ii] Marta Harnecker, América Latina: inventando para no errar , pág. 4
[iii] Remito a mi artículo Crisis, despegue de la contestación en Europa y las dificultades de la construcción de un nuevo paradigma emancipatorio en la izquierda .
[iv] Remito a mi artículo anterior, Su crisis, nuestra frustración, para el análisis del resultado de las elecciones europeas.
[v] Las cifras utilizadas a continuación han sido recogidas de las siguientes páginas: http://electionresources.org/eastern.europe.html, y http://www.elections2009-results.eu/es/index_es_txt.html
[vi] Vicenç Navarro, ¿Es Europa de derechas? , Rebelión, 16/06/2009
[vii] El Viejo Topo nº 246-7, 2008
[viii] Diego Guerrero (coord). Manual de economía política , pág. 327
[ix] José María Maravall, Los resultados de la democracia , pág. 251-5
[x] Atilio A. Borón, Imperio: dos tesis equivocadas , págs 8-9
[xi] Jorge Benedicto y María Luz Morán (eds.), Sociedad y política , pág. 220
¿Se está orientando el desenlace de la crisis en favor del capitalismo? | 04-07-2009 - 06:47:02 GMT 1 #
¿Dónde está el dinero, qué pasará cuando aparezca?
Juan Torres López
La gente normal no puede entender lo que está ocurriendo con las finanzas, con los bancos y con el constante chorro de dinero que los gobiernos ponen a su disposición. No se explican de dónde sale y se pregunta dónde está yendo y para qué sin recibir respuestas claras porque ni siquiera los grandes expertos saben a ciencia cierta lo que está ocurriendo.
Sabemos el montante del dinero dedicado a salvar a los bancos pero poco más.
Un estudio reciente de la Unión Europea indica que los gobiernos europeos han dedicado, hasta ahora, unos 3,7 billones de euros (5,3 billones de dólares) a evitar el hundimiento de los bancos.
El Reino Unido es el que ha dedicado una mayor proporción (781.300 millones de euros) seguido de Dinamarca (593.900 millones) y Alemania (554.2000 millones) y finalmente por España (130.000 millones que seguramente aumenten muy pronto).
Se trata de cantidades fabulosas, sobre todo, si se tiene en cuenta que a ellas habría que añadir los apoyos que ha dado el Banco Central en forma de concesión de facilidades financieras o la emisión directa de dinero que igualmente se ha llevado a cabo.
Cifras tan fabulosas han sido suficientes, al menos, para evitar la debacle y para lograr que las economías puedan ir tocando fondo de momento, aunque no se pueda descartar, como señalaré después, que vuelvan a producirse nuevos ramalazos de crisis.
Ahora bien, aunque son cantidades ingentes también sabemos que, seguramente, resultarán insuficientes.
Lo son, sobre todo, en Europa como se deduce simplemente comparando los 5,3 billones de dólares que se han gastado aquí con los 12,8 billones de Estados Unidos.
Es verdad que la quiebra de los bancos estadounidenses ha sido más generalizada pero eso no es lo que explica esa diferencia. La razón se encuentra en el conservadurismo europeo, en la forma deslabazada, lenta e irresponsable con que se está haciendo frente a la crisis en Europa y en la incompetencia de la Comisión y del Banco Central Europeo que nunca acertaron en sus diagnósticos y que han estado siempre por detrás de las circunstancias. Todo lo contrario de lo ocurrido en Estados Unidos en donde, incluso con Bush, se tomó conciencia desde el primero momento de que se estaba frente a una circunstancia extraordinaria que requería medidas de la misma naturaleza.
También es un gasto insuficiente porque hace frente a unos daños que, aunque no han sido evaluados en toda su extensión, hasta donde se sabe son mucho más elevados que esas cantidades. Téngase en cuenta, por ejemplo, que los países del este de Europa prácticamente no han realizado rescate bancario y que está por ver el efecto de su bancarrota sobre los bancos centroeuropeos, y, sobre todo, que los cambios aprobados en las normativas contables están disimulando el auténtico quebranto de los balances bancarios en ambos lados del Atlántico.
Además, los planes de rescate bancario se llevan a cabo sin apenas seguimiento gubernamental y con una gran opacidad por parte de los bancos que no informan del uso que hacen de los recursos que reciben, lo que no solo impide que se sepa bien cuál es su efecto y se corrijan sus inconveniencias sino que está produciendo un incremento espectacular de los fraudes y de su uso inadecuado o sencillamente inmoral.
Pero lo que en mi opinión constituye el principal problema de estos planes billonarios es que se están resolviendo en una especie de circuito cerrado: el dinero que sale del gobierno o de los bancos centrales, según el caso, llega a los bancos pero estos lo dedican a rebajar su volumen de endeudamiento o a compensar las pérdidas patrimoniales que ha ocasionado su irresponsable gestión de estos años atrás, en muchos casos, incluso simplemente volviendo a depositar en los bancos centrales el dinero que reciben de ellos mismos. Y así, solo una pequeñísima cantidad de esa dinero está llegando en realidad a la economía, de modo que el crédito a empresas y consumidores sigue racionado y el efecto de los recursos públicos sobre la actividad económica es muy escaso y se produce demasiado lentamente.
Ahora bien, de momento, los bancos utilizan la mayoría de los recursos billonarios que los planes de rescate ponen a su disposición para tomar aire y recomponer sus balances (a costa, naturalmente, de que los contribuyentes se hagan cargo en los próximos años de las pérdidas que han acumulado) pero ¿qué va a ocurrir cuando más o menos lentamente, empiecen a disponer de nuevo de liquidez suficiente?
La respuesta es fácil porque en cierta medida ya la estamos observando en los primeros bancos que comienzan a salir del agujero: incrementar de nuevo el crédito, favorecer el endeudamiento y dirigir el dinero allí donde sea más rentable.
El dinero brotará de nuevo pero el peligro es el destino que va a tener ese brote de inusitada liquidez que vamos a empezar a ver dentro de podo.
Hay que tener en cuenta que en los últimos meses se ha creado una liquidez inaudita (bien en forma de créditos, de ayudas directas, o de emisión de dinero) que ahora está conteniéndose dentro de los balances bancarios pero que cuando salga pondrá en los mercados un volumen de medios de pago gigantesco, nunca antes visto.
Si no se reforman las condiciones en que vienen desenvolviéndose las finanzas internacionales, lo que sucederá, o mejor dicho, lo que ya está empezando a suceder, es que todo ese dinero irá preferentemente a los mercados financieros especulativos generando nuevas burbujas, aunque ahora de mucha mayor dimensión y peligrosidad.
Es verdad que una parte podría ir a financiar la actividad real y de esa manera favorecer la reactivación y la puesta en marcha de nuevas experiencias y modelos productivos pero ¿quién va a poder evitar que los capitales se dirijan a la inversión que ofrece rentabilidad mucho más elevada, rápida y, en los primeros momentos, incluso más segura?
Si no se modifican las condiciones en que funcionan los mercados financieros para evitar que la creación artificial y privada de deuda sea la palanca que mueve la vida económica, si no se establece una nueva regulación que penalice la especulación y la asunción irresponsable del riesgo, que acabe con los paraísos fiscales y que ponga límites a la ingeniería financiera y a la avaricia de los grandes inversores, y si, al mismo tiempo, no se incrementa la masa salarial para que puedan desarrollarse mercados más potentes y amplios de bienes y servicios, las consecuencias serán terribles. Se manifestarán sin lugar a dudas en subidas generalizadas en los precios del petróleo, de las materias primas, de los activos vinculados a la innovación energética...dando lugar a lo que podría ser la primera hiperinflación global de la historia.
El poder de los bancos y de los grandes financieros es demasiado grande y les está permitiendo conseguir que las autoridades económicas hagan lo que solo a ellos les conviene: poner en la mesa la cantidad de dinero que haga falta para poder seguir actuando cuanto antes como si aquí no hubiera pasado nada. Lo están consiguiendo porque esas inyecciones billonarias no tienen más remedio que reactivar la economía aunque sea lentamente y a duras penas pero como parece que están dispuestos a dejar todo lo demás igual, volveremos muy, muy pronto a las andadas.
Juan Torres López es Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla (España).
¿Dónde está el dinero, qué pasará cuando aparezca? | 05-07-2009 - 09:35:51 GMT 1 #
ESTATUTOS DEL PARTIDO NACIONAL REPUBLICANO (PNR) :
Artículo 1. La finalidad del Partido Nacional Republicano (PNR) es conseguir la soberanía de la Nación española, su unidad política e integridad territorial, así como la igualdad, libertad y solidaridad de sus ciudadanos, mediante la instauración de una República unitaria, democrática y socialista. Para ello utilizará todos los procedimientos y medios legales vigentes.
Artículo 2. El ámbito de actuación del PNR será la totalidad del territorio español.
Artículo 3. La simbología del PNR es una bandera roja en cuyo centro se sitúan el diseño de una cabeza de lobo y las iniciales de la denominación del Partido, todo ello en blanco. Queda prohibida la utilización en nombre del PNR de cualquier otro símbolo, anagrama o logotipo".
Artículo 4. La Conferencia Nacional del PNR es el máximo órgano de gobierno del Partido. Le corresponde: a) aprobar los desarrollos o reformas del Programa Fundamental y de los Estatutos, b) definir las grandes líneas de actuación y la política de alianzas nacional e internacional del Partido, y c) designar al Presidente y a los miembros de la Secretaría General.
Artículo 5. La Conferencia Nacional estará integrada por los delegados que en cada momento se estime oportuno o, en su caso, por la totalidad de los militantes del PNR. En ambos supuestos, no deben hallarse suspendidos temporalmente de militancia. Se convocará de manera ordinaria como mínimo cada dos años, y de forma extraordinaria por decisión de la Secretaría General".
Artículo 6. El Presidente del PNR es el máximo representante de la Conferencia Nacional. Tiene como principales cometidos: a) velar por el impulso del funcionamiento de los servicios y la ejecución de las directrices de la Conferencia Nacional encomendadas a la Secretaría General; b) convocar a la Secretaría General y dirigir sus sesiones, dirimiendo las votaciones con empate mediante su voto de calidad; y c) representar al Partido.
Artículo 7. La Secretaría General asume la plasmación operativa de las decisiones de la Conferencia Nacional mediante: a) la dirección de todos los instrumentos de comunicación externa y formación interna del Partido; b) el impulso y coordinación de sus campañas centrales; c) el apoyo a la constitución de Comités Provinciales y locales; d) el seguimiento de la labor de afiliación y la decisión por unanimidad de la aceptación de nuevos miembros, y e) la preparación de la propuesta de presupuestos, para su aprobación por la Conferencia Nacional, y la gestión de las finanzas.
Artículo 8. La Secretaría General se halla compuesta por el Presidente y por hasta diez militantes elegidos por la Conferencia Nacional, reuniéndose con la periodicidad que disponga ésta. Entre Conferencia y Conferencia, las bajas y cambios necesarios se efectuarán por decisión unánime de la propia Secretaría General, debiendo ser ratificados por la Conferencia.
Artículo 9. Los Comités Provinciales son órganos encargados de concretar la política general del PNR en el ámbito provincial. Integrarán, como mínimo, los puestos de Secretario y de responsable de organización y finanzas.
Artículo 10. Los Comités Locales son órganos encargados de concretar la política general del PNR en el ámbito local. Integrarán, como mínimo, los puestos de Secretario y de responsable de organización y finanzas.
Artículo 11. Podrán ser miembros del PNR todos los españoles que no pertenezcan a otras organizaciones políticas y que lo soliciten con expresa manifestación de aceptación de su Programa y de sus Estatutos.
Artículo 12. Los miembros del PNR podrán ostentar la condición de afiliados o la de militantes, con los consiguientes derechos y obligaciones enumerados en los artículos siguientes.
a) Se accede a miembro del PNR en la condición de afiliado. Sólo en casos excepcionales, mediante decisión unánime de la Secretaría General, podrá admitirse el acceso directo a la condición de militantes.
b) De modo voluntario, tras un periodo mínimo de 6 meses desde su ingreso en el Partido, el afiliado podrá solicitar a la Secretaría General la adquisición de su condición de militante.
Artículo 13. La condición de afiliado al PNR comporta, como obligaciones fundamentales; a) la propagación y defensa de las orientaciones programáticas aprobadas en las Conferencias del Partido, así como de las resoluciones emanadas de sus órganos de dirección; b) la aportación de sus conocimientos a demanda de los órganos del Partido, y c) la colaboración económica con el Partido.
Artículo 14. Son derechos de los afiliados al PNR: a) ser informado sobre la marcha de la organización; b) recibir formación sobre sus bases programáticas y principios, métodos de actuación y funcionamiento; y c) y presentar iniciativas a los órganos de gobierno.
Artículo 15. La condición de militante del PNR comporta, como obligaciones fundamentales: a) la participación estable en alguno de los órganos regulares del Partido, y el cumplimiento de los acuerdos adoptados en los mismos; b) una disposición activa en la captación de nuevos militantes y afiliados al Partido; c) el desempeño de los cargos directivos para los que hubiese sido elegido; y d) el abono de las cuotas establecidas por el Partido en los plazos fijados.
Artículo 16. Son derechos de los militantes del PNR: a) participar con voz y voto en las conferencias del partido y en la elección de sus puestos de responsabilidad; b) ser candidato a cualquiera de los cargos directivos del PNR; c) ser informado sobre la marcha de la organización; d) recibir formación sobre sus bases programáticas y principios, métodos de actuación y funcionamiento; y e) y presentar iniciativas a los órganos de gobierno.
Artículo 17. Se pierde la condición de miembro del PNR por: a) decisión voluntaria; b) incumplimiento de las obligaciones estatutarias.
Artículo 18. Es principio fundamental de los presentes Estatutos el funcionamiento democrático del Partido que, además de los cauces de elección y revocación de todos los puestos de responsabilidad, implica la plena libertad en la discusión interna, el derecho a formular críticas por los canales orgánicos y el que cualquier propuesta política presentada por un miembro del Partido deberá ser aceptada para su estudio y, en su caso, aprobación por la Secretaría General.
Artículo 19. El principio democrático integra también, en el plano de la ejecución, el de una rigurosa disciplina para la unidad de acción, mediante la subordinación de los miembros a los acuerdos de los órganos de que dependan, de cada instancia territorial a la de ámbito superior, de todos los órganos a las directrices de la Secretaría General y de ésta a las resoluciones de la Conferencia Nacional.
Artículo 20. La validez de los acuerdos de los órganos requiere la asistencia de dos tercios de sus miembros y la adopción de las decisiones por mayoría simple, salvo que se especifique un quórum distinto.
Artículo 21. Todo tipo de votaciones o elecciones se realizará de forma nominal y pública.
Artículo 22. La separación temporal y la expulsión, como consecuencia de la vulneración de los deberes de los miembros del Partido, será decidida por la Secretaría General, conllevará una información contrastada de los hechos y la audiencia del interesado y sólo será firme cuando lo decida en última instancia la Conferencia Nacional.
Artículo 23. Los recursos económicos de la organización estarán constituidos por las cuotas obligatorias de los militantes y las colaboraciones de los afiliados, por los productos de la actividad económica del partido, por las aportaciones voluntarias de personas o instituciones, por los rendimientos de su patrimonio y las donaciones, patrimonios, herencias, legados o subvenciones que reciba.
Artículo 24. La administración y custodia de los bienes y fondos pertenecientes al PNR estarán a cargo de la Secretaría General. Esta llevará además los libros necesarios de contabilidad, que podrán ser examinados por la Conferencia Nacional.
Artículo 25. La disolución del PNR se contemplará si la mayoría de tres cuartas partes de sus militantes lo acuerdan en la Conferencia Nacional.
Artículo 26. Aprobada la disolución del PNR, la Conferencia Nacional designará una Comisión liquidadora para hacer el balance y saldar las deudas pendientes, destinándose el remanente a aquellas instituciones públicas o fundaciones que se den como cometido la promoción de la cultura hispánica.
Aprobados en la I Conferencia Nacional (18-19 de septiembre de 1999) y modificados en la II Conferencia (27-28 de mayo de 2000), III Conferencia, del 30 de junio y 1 de julio de 2001 ), IV Conferncia (17 de enero de 2004) y la V Conferencia(el 30 de septiembre de 2006)
ESTATUTOS DEL PARTIDO NACIONAL REPUBLICANO (PNR) | 06-07-2009 - 01:54:04 GMT 1 #
El engaño de la cooficialidad lingüística
1. Partidarios de la cooficialidad
En la actualidad, la defensa del carácter oficial del idioma común de todos los españoles está circunscrita a un puñado de asociaciones cívicas que han surgido en los últimos tiempos en Cataluña, Galicia, Vascongadas, Baleares… Lo hacen amparándose en el modelo de cooficialidad lingüística que se recoge en la Constitución. El Partido Nacional Republicano denuncia dicho modelo como una tapadera utilizada para la erradicación de la lengua española en dichas regiones.
Estas asociaciones, y los medios de comunicación que las respaldan, fundamentan sus discursos en la exigencia del ejercicio de sus derechos constitucionales. Sus razones comienzan y acaban en la Constitución. Incluso, la solidaridad ciudadana que despiertan nace en esta aparente obviedad: que se cumpla la Carta Magna. Pero es precisamente por ello por lo que su lucha está condenada al fracaso: porque la interpretan equivocadamente, porque ven en ella la esperanza que no es. Como otros muchos españoles de buena fe, se aferran al salvavidas equivocado para resistir la ofensiva antiespañola.
2. La Constitución: culpable
Es la Constitución de 1978 la causante de la situación actual. La cooficialidad se introdujo en la misma cuando se dio cobijo a los nacionalismos antiespañoles. Para ellos era una herramienta a largo plazo de sus proyectos políticos disgregadores. Y así la han utilizado.
En el artículo 3.1 de la Constitución se afirma que “el castellano” es la lengua oficial del Estado y que todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla sin definir en ningún momento en qué consiste una lengua oficial. Además, no garantiza plenamente el deber de conocer el español y el derecho a usarlo, toda vez que en su artículo 3.2 se abren las compuertas a su erradicación: «Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus Estatutos». Llegados a este punto, la interpretación común es la misma a la que se aferran todos los defensores de la cooficialidad: dos lenguas oficiales en el mismo plano de igualdad.
Pero el espejismo de la cooficialidad se ha venido combinando con un concepto metafísico y subjetivo, el de la “lengua propia”. Un concepto jurídicamente indeterminado, referido a irrealidades históricas, pero trastocado en piedra filosofal de los nacionalismos antiespañoles. Desde 1978 siempre ha estado presente en la vida política. Durante un tiempo vertebró todos los reglamentos administrativos y los decretos educativos de inmersión lingüística en las “nacionalidades históricas”. Hasta ahora, cuando se ha convertido en sinónimo de única lengua oficial gracias a los nuevos estatutos de autonomía. Porque los nacionalismos antiespañoles, siempre coherentes, saben que a cada nación le corresponde una única lengua oficial.
El Estatuto de Cataluña marca la referencia al llevar este concepto a sus últimas y lógicas consecuencias. Dice en su artículo 6: «La lengua propia de Cataluña es el catalán. Como tal, el catalán es la lengua de uso normal y preferente de las Administraciones públicas y de los medios de comunicación públicos de Cataluña, y es también la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en la enseñanza». Así se cierra el círculo que identifica “lengua propia” con “única lengua oficial”. Si el catalán es la lengua de uso normal y preferente, el uso del español será anormal y subordinado; y si es la lengua vehicular en la enseñanza, el español adquiere la consideración académica de una segunda lengua como pueda ser el inglés, el francés o el árabe. Llegados hasta aquí, los defensores de la cooficialidad denuncian la inconstitucionalidad de estas normas. Lo hacen al calor de su lectura de la Carta Magna pero callan que en el actual régimen es constitucional todo lo que bendice el Tribunal Constitucional. Y, hasta ahora, siempre ha amparado este concepto… por ejemplo, declarando legales las sucesivas políticas de inmersión lingüística.
3. El español: única lengua oficial
En relación con la cuestión de la lengua, afirma el Manifiesto-Programa del Partido Nacional Republicano: «La única lengua oficial de la República, en todas sus instituciones, administraciones y niveles educativos, será la lengua española. Entendida como institución integradora de la patria española común, todos los ciudadanos tendrán el deber y el derecho de conocerla, sin que ese derecho deba buscar amparo en “la libertad individual” o “la lengua materna”. A la vez, se garantizará en los planes de estudios el conocimiento del resto de lenguas españolas en todo el territorio nacional, pero no se les conferirá el carácter de “cooficiales” en zona alguna».
El Partido Nacional Republicano no confunde dos conceptos distintos: el bilingüismo (o plurilingüismo) que es un hecho social y cultural; y la oficialidad que es una cuestión política e institucional. Ésta va más allá de los derechos individuales, o de los de padres y madres. Es una institución de cualquier Estado digno de tal nombre destinada a asegurar la integración nacional y a constituir la base de la igualdad ciudadana.
Reafirmamos que la cooficialidad es un constructo irrealizable, un engendro teórico inviable en cualquier país serio. Un pozo de despilfarro presupuestario, verdadero lastre en tiempos de bonanza pero completamente inasumible en situaciones de recesión económica como la actual. Y que a un Estado nacional le corresponde una única lengua oficial, sin detrimento de todas las lenguas regionales y dialectos que se quieran en la esfera civil y privada.
4. ¿Qué hacer?
Conforme pasa el tiempo, más claro resulta que el mayor obstáculo para superar la deplorable situación de nuestra patria, lo constituye la pretensión de hacerlo sacando punta al engendro constitucional de 1978. Este engendro, madre de todas las desgracias políticas que ahora se descargan brutalmente, es particularmente vergonzoso en la cuestión de la lengua tal y como hemos visto.
¿Qué se puede hacer entonces? Sencillo, romper con el régimen y su constitución. El Estado hace tiempo que se desentendió de su obligación de velar por el cumplimiento de las leyes: el gobierno nacionalista catalán, por ejemplo, ha incumplido sistemática e impunemente las diferentes leyes educativas (escolarización en español, tercera hora lectiva, etc.). Y el PSOE y el PP son las dos ruedas sobre las que avanza esta desgracia. Del PSOE sólo cabe decir que es el más firme defensor del nuevo Estatuto de Cataluña. Del PP, que no sólo aplaudió en su día los modelos de inmersión sino que fue el autor de las leyes lingüísticas que en Baleares o Galicia sólo han tenido que aplicar los gobiernos nacionalistas.
Hemos demostrado que en España, es la misma Constitución y sus Estatutos, con el respaldo de reiteradas sentencias del Tribunal Constitucional, la que permite que se entronicen como únicas oficiales las “lenguas propias” de las “nacionalidades”. Las mismas que en 1978 también se incrustaron en la Constitución y que, tras oficializar Zapatero que España es un concepto discutido y discutible, con los nuevos estatutos han trocado en “naciones” o “realidades nacionales”.
La única posibilidad de revertir esta situación es mediante la lucha política de los patriotas españoles por el derrocamiento de la vigente monarquía antinacional y la instauración de una república española unitaria y democrática.
¡UNA SOLA NACIÓN: ESPAÑA!
¡UN SOLO ESTADO: LA REPÚBLICA ESPAÑOLA!
¡UNA SOLA LENGUA OFICIAL: EL ESPAÑOL!
Secretaría General del
Partido Nacional Republicano
Julio 2009
pnr@tercerarepublica.org
www.tercerarepublica.org
Telf.: 676 090 121
El engaño de la cooficialidad lingüística | 31-07-2009 - 19:19:31 GMT 1 #
La majoria de desocupats gironins es troben que no reuneixen les condicions per rebre els 420 euros :
La majoria de desocupats de les comarques gironines que fins ara han consultat a les oficines del Servei Català d'Ocupació a les comarques gironines s'han trobat que no reuneixen les condicions per sol·licitar l'ajuda de 420 euros mensuals durant sis mesos que concedeix el govern espanyol arran de la crisi. Les oficines gironines han rebut una allau de peticions. A la de Girona, unes quatre-centes persones ja s'han informat sobre el nou ajut, de les quals només una minoria és candidata a rebre'l.
Una gran decepció entre els desocupats. Això és el que ahir es podia percebre a l'oficina de Girona del Servei Català d'Ocupació (SOC), on des de fa dies ja s'informa del nou ajut. De les cinc-centes persones que van ser ateses dilluns en aquesta oficina, més de la meitat van demanar informació sobre l'ajuda dels 420 euros, però de tots els sol·licitants només tres són candidats a percebre'l. Ahir, la gran demanda d'informació continuava i poc abans de tancar es calculava que unes dues-centes persones més van anar expressament al SOC a interessar-se pel nou ajut. La majoria de persones desocupades encara no estaven informades sobre el fet que els que van esgotar l'atur abans de l'agost no tenen dret a sol·licitar l'ajuda. Una persona a l'entrada de l'oficina informava prèviament d'aquest requisit, però tot i això molts dels que no el reunien demanaven número per ser atesos per un dels tècnics perquè volien intentar-ho.
La majoria de desocupats gironins es troben que no reuneixen les condicions per rebre els 420 euros | 19-08-2009 - 07:56:51 GMT 1 #