Resumen de la crisis
Pedro Serrano Martínez, Valladolid: Resumen de la crisis.-Hace una década que los trabajadores venimos perdiendo paulatinamente poder adquisitivo, mientras que en ese mismo período, las grandes empresas han exhibido, año tras año, porcentajes de incremento de beneficios ofensivos al pudor. Todo parecía ir viento en popa. Mientras unos se forraban con ganancias de escándalo, otros, engañados por intereses irrisorios, mantenían el tipo hipotecándose hasta extremos de insensatez y locura, creyendo que el futuro sería generoso con ellos. Pero la realidad siempre termina imponiéndose. Y esa realidad que estamos viviendo ya es bastante triste y para algunas familias sin trabajo seguramente dramática. Ya rondamos la cifra de tres millones de parados y, desgraciadamente, la cifra sigue aumentando. Ahora, con dudosos resultados, pero con la intención de salir cuanto antes de la parálisis económica, los gobiernos reparten dinero a diestro y siniestro a quienes menos lo necesitan; mientras, a los esquilmados y resignados trabajadores se nos aconseja que tengamos confianza y a los que aun no hemos perdido el empleo se nos exhorta a consumir para no causar perjuicio a la colectividad. Con todos los respetos, ustedes primero. Ustedes, los que disponen de capital y de medios son los que tienen que dar el primer paso. No se preocupen, el proletariado irá detrás a trabajar y consumir. ¿O acaso no ha sido siempre así?
Pero ¿cómo puede haber tanto cinismo? ¿Qué confianza vamos a tener los que aun conservamos un trabajo, cuando los que deberían aumentar el empleo están engordando las cifras del paro? ¿Quién nos asegura que mañana no seremos nosotros los que estemos haciendo cola en las Oficinas de Empleo?

Meneame
del.icio.us




Venc la hipoteca a l´Estat, per EDWARD VAN HERREWEGHE :
Em va agradar l´entrevista en La Contra (La Vanguardia) a Oriol Amat (2/ XII/ 2008) pel seu llenguatge entenedor, i li voldria fer una pregunta que fa dies que em ronda pel cap: si els bancs tenen problemes i els falta liquidesa, per què l´Estat, en comptes d´injectar diners als bancs, no compra hipoteques? El que proposo és que l´Estat pagui al banc els diners que aquest m´ha deixat en préstec i, a partir d´ara, pago la hipoteca a l´Estat. D´aquesta manera el banc tindrà liquidesa i ja no s´aprofitarà dels interessos que jo pago mentre li injecten diners que surten dels meus impostos. Prefereixo que els interessos que pago se´ls quedi l´Estat, que els emprarà per al bé comú, i no uns banquers forrats d´euros. Suposo que en Galbraith tenia raó.
Venc la hipoteca... | 07-12-2008 - 10:36:07 GMT 1 #
El govern ens portarà a la fallida total, per PEDRO SÁNCHEZ, TARRAGONA :
Senyors governants, vostès veuen la crisi des d'una perspectiva blindada. Parlen i parlen de la crisi, però no saben què és no arribar a final de mes; no saben què és que els apugin la llum, l'aigua, el gas, els impostos, etcètera, ja que vostès tenen uns sous dignes d'admirar que en alguns casos es tripliquen o quadrupliquen segons els càrrecs que tinguin, les comissions o les reunions a les quals assisteixin.
Dit això, és fàcil d'entendre que vostès no arreglaran aquesta crisi, sinó que més aviat el que passarà és que els rics es faran més rics i que molts ciutadans perdran els habitatges, no tindran els serveis bàsics i alguns ni tan sols en tindran per menjar.
I tot això, per no haver fet el que és bàsic: invertir en la creació de llocs de treball. I això no vol dir que vostès donin diners als bancs, a les multinacionals estrangeres, que venguin les empreses públiques que tenen beneficis, perquè els beneficis se'ls emportin els rics i deixin les arques encara més buides. Senyors, vostès durant anys no han fet els deures, han deixat que els rics, els bancs, les multinacionals, etcètera, s'omplissin de diners i acabessin amb fabulosos superàvits en els comptes corrents. I ara tampoc no saben com sortir d'aquest pou en el qual estan submergint cada cop més el país.
Vostès han gestionat malament el nostre país. Vostès, perdoni'm que els ho digui, no gestionen bé els nostres impostos, ni la nostra confiança.
El govern ens portarà a la fallida total | 08-12-2008 - 09:20:29 GMT 1 #
Recesión y política
Robert Kurz
Freitag
Los gobiernos aún se encuentran en la situación de ser gestores exitosos de la crisis. La fusión nuclear del sistema financiero global se considera controlada, con garantías estatales "poco ortodoxas". Supuestamente falta apenas un programa "certero" para que, con medidas prácticamente sin costes, se evite un profundo desplome de la coyuntura. Oficialmente aun se trata, única y solamente, de una recesión ligera, definida por un crecimiento cero o negativo a lo largo de dos o tres trimestres. En realidad, el Estado no ha hecho nada más que promesas. La expectativa de que de esta forma se pueda utilizar esa "imagen de confianza" para hacer superfluos todos los avales es inverosímil. Las garantías serán ejecutadas después de las fechas de caducidad. Pero también la llamada economía real ya hace mucho que es parte integrante del capital financiero. La actual crisis de Opel, que debe su situación a la empresa madre, la General Motors, de ningún modo puede ser considerada un caso aislado. La verdad es que todos los balances de la industria automovilística han sido "retocados" por los respectivos bancos. Ahora, lo que se hace precario para los bancos de la industria de los coches no es solo el negocio de leasing de coches, sino también su participación en la economía de las burbujas.
Esto se aplica a todos los grupos industriales. Ya en la década de los '80, Siemens fue irónicamente descrita como "un banco con un departamento eléctrico". Pese a que el crash del crédito en el sistema bancario no esté todavía realmente financiado, la crisis financiera también afecta ya a una serie de grupos industriales. El Estado tiene que llegar a los límites de su capacidad de crédito apenas para equilibrar los balances. Pero eso no sirve de nada para la venta de un solo coche, central eléctrica u ordenador. La pasada coyuntura del déficit se alimentaba precisamente de las burbujas de crédito que ahora van estallando todas. Si el FMI prevé, por eso, la mayor caída del crecimiento global desde 1945, la situación desembocará en una recesión tal que reventará el paradigma de recesión suave transformando el pensar por trimestres en algo bastante ridículo. Por consiguiente, ya no basta con que el dinero de crédito de saneamiento del capitalismo financiero del keynesianismo sea derramado en el agujero negro de la insolvencia de los grupos bancarios e industriales.
Las opiniones otoñales de los "sabios de la economía" tienden a hacer creer que la rehabilitación del sistema financiero es un hecho consumado. Por otra parte, el gobierno es vehementemente criticado, de forma poco habitual, por la insuficiencia de su programa de coyuntura. Las inversiones y ayudas estatales para inversiones privadas deben ser movilizadas sin mirar el déficit. Ante los hechos reales recalcados, tal cosa solo sería posible a través de una política abierta de inflación. Pero no es sólo por eso que la esperanza de un regreso a la política social keynesiana de los años '70 no es más que una ilusión. En modo alguno es casual que, a la vez, los "especialistas" pretendan agravar la política neoliberal del mercado de trabajo. Quieren reducir todavía más la protección al paro y acabar con la ya mísera base del sueldo mínimo, reducir el derecho al subsidio de paro y reducir su duración para los empleados más antiguos. El apostar simplemente por las ayudas al capital está en conformidad con la exigencia de las asociaciones patronales de cortar los objetivos ambientales de la Unión Europea. En vez de aumentar la masa salarial se insiste en la desregulación y en los financiamientos estatales para inversiones como forma de animar la coyuntura interna.
Así se está preparando, gracias al Estado, la continuidad del neoliberalismo, le duela a quien le duela. Si ya no se puede evitar una política financiera aventurera, entonces, en nombre de la estabilización, se actúa a costa de la ya amplia "pobreza empleada". La clase política también se ve confrontada con problemas de legitimación, teniendo en cuenta que este catastrófico frenazo del crecimiento ocurre precisamente en 2009, año de elecciones muy importantes. En recesión, las clásicas concesiones clientelistas ya no serán posibles. De ahí no es difícil imaginar que los "partidos del pueblo" se refugien cada vez más en un imaginario "centro", del cual se espera que, rechinando los dientes, asuma la administración de la crisis antisocial rígida, para asegurar de su propia supervivencia política. El descalabro de Hesse mostró que el SPD está definitivamente en descomposición. Si esto valió o no la pena es, para la "conciencia" de los disidentes, perfectamente irrelevante. Ellos ya eran el reflejo de un cambio radical en el panorama político, donde los que quieren salvar el sistema a cualquier precio forman una coalición de emergencia "de derechas" transversal a los partidos, que llevará hasta las últimas consecuencias la paradoja del "keynesianismo financiero neoliberal"
Original DEPRESSION UND POLITIK en www.exit-online.org . Publicado en el semanario "Freitag" el 21/11/2008.
Traducido del portugués por Rodrigo de Rezende
Recesión y política | 08-12-2008 - 09:33:16 GMT 1 #
Com s'han d'utilitzar els diners dels contribuents, per JOSÉ MEGÍAS, SANT ADRIÀ DE BESÒS (BARCELONÈS):
Els diners de tots els contribuents s'han d'utilitzar per salvar les petites empreses i milers de llocs de treball. Els bancs han de solucionar tots sols els problemes que ells mateixos han creat i deixar enrere els intermediaris que s'han enriquit a costa del nostre treball. No hem estat nosaltres, els que han rebaixat el preu dels diners. I tampoc vam ser nosaltres els que els van obligar a prestar crèdits hipotecaris fora de les seves possibilitats. El més important és, doncs, salvar les economies familiars i les pimes. La solució de salvar els bancs ens portarà al pitjor fracàs d'aquesta crisi. Els diners que pel que sembla diuen que han injectat als bancs arribaran tard i malament als contribuents i a les petites empreses, ja que els bancs el primer que faran és tapar els seus forats i les renovacions de les pòlisses les restringiran, i obligaran les empreses i els ciutadans a endeutar-se amb els seus patrimonis, fins a tal punt que les possibilitats de consum deixaran de ser operatives i produiran més atur. Els primers governs que actuïn donant prioritat a l'ajuda a les economies familiars i a les pimes són els que sortiran abans de la crisi. Pel que sembla, els EUA i d'altres es plantegen un canvi de rumb en aquesta direcció. Espero que nosaltres no triguem gaire a adonar-nos-en i que reaccionem a temps.
els diners dels contribuents... | 09-12-2008 - 08:33:16 GMT 1 #
Un repaso de la crisis estadounidense y lo que viene
Oscar Ugarteche
Revista Pueblos
La crisis financiera del 2008, la mayor de todas las crisis financieras desde hace casi ocho décadas tiene elementos de los que hay que sacar lecciones. En este artículo indagamos en las razones que nos han llevado hasta aquí y aventuramos sobre lo que podría pasar a partir de ahora...
Para entender la palabra crisis
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define a la crisis como:Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente; Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales; Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese; Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes; Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente; Escasez, carestía; Situación dificultosa o complicada.
Cuando la referencia es a crisis económicas hay al menos tres vertientes: las que explican el cambio brusco por el subconsumo; las que ven el momento decisivo por la sobreproducción y las que ven la situación dificultosa a partir de las teorías del ciclo, como un elemento recurrente cada cierto tiempo. Hay ciclos cortos y ciclos largos de diversas características. Para entender esta crisis hay que mirar el ciclo largo de Kondratieff [1], la sobre producción en Estados Unidos, el subconsumo en Asia, y la variable cambio tecnológico. Esta crisis también puede ser vista como una crisis de relevo para ponerlo en términos de Carlota Pérez [2], donde la tecnología de la información introducida en los años 70 recién va a masificarse.
En la etapa del despliegue tecnológico, que va de los años 70 a los primeros años del siglo XXI, la rentabilidad de los innovadores era muy baja o negativa y buscaron las utilidades a partir de la financiarización de los balances. Las empresas, en esta etapa, sacan sus utilidades del modo como manejan sus saldos de dinero y no de la tecnología que están introduciendo e innovando porque la velocidad de las innovaciones se come su rentabilidad, argumenta Ugarteche [3]. Concluye Pérez que cuando la financiarización se convierte en maníaca, por usar un término de Kindleberger [4], termina. O por decirlo, en términos de Minsky [5], en la etapa del despliegue los financistas están tranquilos y asumen progresivamente más riesgo al tiempo que se requiere de más capital para masificar las tecnologías recién innovadas. Esta combinación de empresas que necesitan financiarizar sus balances para compensar su falta de utilidades y la actitud riesgosa de los financistas en algún momento revienta. Lo hace cuando la producción y los precios caminan por senderos inversos.
En la etapa más reciente, en los Estados Unidos esto ocurrió primero en los años 2000 - 2003 cuando la producción de bienes tecnológicos crecía y los precios de las acciones de bienes tecnológicos caían. El segundo momento fue cuando el PBI de la construcción en Estados Unidos se contrajo a partir de 2004 y los precios de las viviendas se incrementaron de forma irracional. Los empresarios de la construcción no sacaban sus utilidades de la producción de viviendas sino de los precios exorbitantes que el mercado estaba dispuesto a pagar aunque muchas casas quedaran sin venderse. Esto, a su vez, fue el reflejo de tasas de interés nulas o negativas para reactivar la economía estadounidense a partir del 2001 y de la breve reactivación que tuvo dicha economía como fruto de la invasión a Irak en marzo del 2003. Los compradores tomaban hipotecas con tasas de interés cercanas a cero y sin enganche, de forma que el integro del riesgo lo asumía el banco hipotecario. El banco hipotecario a su vez le vendía la hipoteca a un banco de inversión que lo colocaba en un fondo de cobertura para emitir bonos, y de este modo se fue potenciando el mercado financiero.
Es notable la falta de crecimiento de la economía de los Estados Unidos en la primera década del siglo XXI cuando el déficit fiscal fue incrementado para empujar una política bélica y de seguridad contra enemigos varios. El gobierno de los Estados Unidos ha fomentando la creación de una conciencia de que Occidente está asediado por fuerzas del mal, esencialmente musulmanas, y mediante eso ha transformado tanto la política exterior, como la migratoria y, además su política económica. En la etapa de la caída del crecimiento de la economía mayor -entre el segundo trimestre del 2004 y el tercer trimestre del 2008- se produjo un auge en los precios de las materias primas explicado en parte por la financiarización de dicho mercado y en parte por el dinamismo del mercado asiático. No es evidente aún cuánto aportó cada parte y éstas dependerán de las explicaciones que se van a dar más adelante.
Los acontecimientos se precipitaron en septiembre del año 2008 cuando se hizo evidente que la banca de inversión en Estados Unidos estaba quebrada y que se podría llevar consigo a todos los fondos de pensiones del mundo.
El rescate bancario estadounidense
El viernes 19 de septiembre del 2008, el secretario del Tesoro estadounidense, Hank Paulson, conminó al Congreso de sus país a autorizarlo a usar 700,000 millones de dólares para la compra de activos financieros en manos de la banca y con el poder discrecional para hacerlo sin preguntas ni rendición de cuentas. A esas alturas, la banca de inversión ya había desaparecido y se habían transformado en holdings bancarios. Estos son los casos de Morgan Stanley y de Goldman Sachs. El Plan Paulson aparece luego de que nacionalizaran, en un 80%, Fannie Mae y Freddie Mac, las dos instituciones de garantías hipotecarias más grandes de Estados Unidos. Luego también de la nacionalización de la compañía de seguros más grande de ese país, AIG, y de la quiebra de Lehman Brothers. En todos estos casos, el gobierno estadounidense ha tomado posesión de la propiedad del ente que está rescatando o la administración de los activos que hay que liquidar. La propuesta de un fondo bancario para el rescate de activos financieros (FOBAPROA por sus siglas en español), muy parecida a la mejicana de 1995 y distinta de lo que hicieron cuando nacionalizaron. En el nuevo esquema de Paulson, el Estado compra los activos sin tomar control de los bancos quebrados y más bien alivia la situación de estos al inyectarle fondos mediante estas compras. De esta forma lo más importante es el precio al cual el Estado compra los activos y el precio al cual los vende. En particular si se los vende de regreso a los mismos bancos (créditos) y a los mismos inversionistas (acciones). Por ejemplo, si el Estado compra a valor en libros un activo financiero que en el mercado vale 5% del valor en libros, y luego se los regresa a los mismos, traslada 95% del valor del activo, del Estado a los banqueros. Por esto es que los rescates bancarios de esta naturaleza son vistos con sospecha.
La oposición a este Plan ha surgido desde la calle y desde el mundo académico. La calle dice “porqué vamos a rescatar a los banqueros ricos” y los académicos dicen “porqué vamos a rescatar a bancos antes de haber hecho las tareas de ajustar la economía y de contener el consumo”. También dicen “el mercado funciona y hay que dejarlo que funcione o estaremos trasladando un problema de hoy a la próxima generación y frenando el crecimiento económico de los próximos años con mayores impuestos” La crisis financiera estadounidense y el Plan Paulson ha desatado pasiones hasta en las calles en centenares de ciudades de dicho país con la ciudadanía oponiéndose abiertamente. A la postre, la aprobación permite la compra de acciones en los bancos, sin derecho a voto, dice Bush, para permitir que el mercado funcione. Estas intervenciones agregadas han dado lugar a que Alberto Graña [6] en Lima y Nouriel Roubini en Nueva York hablen del socialismo estadounidense promovido por Bush. Lo que sabemos se hizo evidente, la teoría del mercado se fue por el desagüe.
¿Quién es Paulson?
Con información de cuando Bush propuso a Hank Paulson, sabemos que el actual secretario del Tesoro es el ex presidente ejecutivo de Goldman Sachs, el banco de inversión más grande de Wall Street y el que más funcionarios de alto nivel ha dado a los gobiernos del país del norte en los últimos años. El ex secretario del Tesoro, Robert Rubin también venía de Goldman Sachs así como el actual gobernador del estado de Nueva Jersey. Paulson fue presentado por Bush como un hombre que durante ocho años fue presidente ejecutivo de Goldman Sachs y que fue funcionario allí toda su vida desde 1974. Es un banquero de inversión puro y duro. Según Bloomberg, Paulson ganó 38 millones de dólares en el año 2005 y otros tantos en el 2006 antes de ser secretario del Tesoro. Bloomberg dice que tiene 3.2 millones de acciones de Goldman Sachs que valen más de 400 millones de dólares y otras fuentes ponen su patrimonio total en 700 millones de dólares.
Hank Paulson fue nombrado por Bush quien dijo entonces: “Paulson comparte mi filosofía que la economía próspera cuando confiamos en los americanos para ahorrar, gastar e invertir su dinero como ellos tienen a bien… También entiende que el gobierno debería gastar el dinero de los contribuyentes sabiamente o no hacerlo en lo absoluto. Él trabajará estrechamente con el Congreso para ayudar a refrenar el apetito de gastos del gobierno federal y nos mantendrá sobre la pista para lograr nuestro objetivo de cortar el déficit en la mitad hacia 2009.” [7]
Finalmente dijo Bush “Como uno de los ejecutivos más prominentes de los Estados Unidos de América, ha sido una voz fuerte y constante para la responsabilidad corporativa. Cuando los escándalos corporativos se rompieron –Enron, World Com, Arthur Andersen–, Hank mostró su mando y carácter por pedir las reformas que reforzarían el modo en que las empresas son administradas y mejorar sus contabilidades. Y como ministro de economía y hacienda, traerá aquellas altas normas a uno de los puestos más importantes en Washington”.
El impasse
La campaña hecha por Bush y Paulson sobre la urgencia de pasar la ley que le permitiría al Secretario del Tesoro manejar 700,000 millones de dólares libremente sin explicaciones y con inmunidad, se asemeja a la campaña para hacer la guerra contra Irak, porque, igual que aquella, urgía y debía hacerse sin titubeos, según la prensa estadounidense. Esta última, dice, además, que se equivocaron entonces y que ahora no se pueden volver a equivocar. Darle a un banquero de inversión, que es accionista en un banco, dinero en efectivo para que invierta sin explicaciones, es no solo alimentar el conflicto de intereses y la corrupción de alto nivel sino además una estafa a los contribuyentes. Que la banca quiebre y que los mercados funcionen o que nacionalicen los bancos, pero de ningún modo que permitan el desenlace de lo que es un traslado de riqueza de los pobres a los ricos otra vez, como se vio antes en América Latina en la última parte de los años 90, era la consigna. Ganaron Paulson y su plan.
Cuando se aprobó el rescate financiero, las bolsas se desplomaron
El Plan Paulson de rescate financiero de bancos fue aprobado tras muchas discusiones el viernes 3 de octubre del 2008. Como se recordará, el Plan fue visto adversamente al inicio de la semana cuando se identificó al secretario del Tesoro como juez y parte del rescate al ser parte de la argolla de Wall Street de banqueros de inversión, hoy quebrados y con sus carteras en proceso de rescate.
El gobierno de Bush puso como una prioridad nacional la aprobación del plan de rescate de 700 mil millones de dólares, equivalente al 5% del PBI de los Estados Unidos. Proporcionalmente, fue la cuarta parte del rescate bancario mexicano de 1995 cuando el gobierno mexicano compró cartera bancaria por 20% del PBI que sumaba 120,000 millones de dólares. La esperanza del plan de rescate era que cambiara el ánimo en la bolsa de valores y que se recuperaría la confianza en la economía para retornar a un sendero de inversión más estable. Esto, sin embargo, la tarde del viernes 3 de octubre no se vio. Al contrario de la expectativa, las bolsas cayeron fuertemente y la semana del 29 de septiembre al 3 de octubre del 2008 podría ser recordada como la peor semana de la bolsa de valores desde el ataque del 11 de septiembre del 2001 y quizás comparable a la de octubre de 1987. Solo fue rebasada por la semana siguiente que es análoga a la semana de octubre de 1929.
Hay dos elementos nuevos en la reacción del viernes 3 de octubre. El primero es que hay un reconocimiento de parte de los analistas que la caída de la bolsa está afectando a los jubilados quienes están retirando su dinero de la bolsa en la medida en que lo puedan hacer. Esto, lo que implica río abajo, es que puede haber una retracción de la demanda de parte de la población jubilada que en Estados Unidos es una parte sustantiva de la población total.
El segundo elemento es que llegó a casa la noticia de que el empleo está en la peor situación desde 1982. Este dato es muy malo y vaticina un futuro muy complicado porque hasta la fecha la información económica había estado siendo manejada con cierto doble rasero y de forma poco transparente al no querer reconocer la existencia de una recesión en el año electoral. Inclusive los anuncios de crecimiento económico trimestral han sido sobre estimados todos los trimestres desde mediados del 2007 y luego de dos trimestres recién se los reajusta a lo que es la verdad –ojalá–. Lo mismo ocurrió con el índice de precios que en una de sus versiones no incluye ni petróleo ni alimentos que fue lo que más subió. Lentamente la realidad económica está emergiendo y se va dibujando una recesión de grandes proporciones. Hay que recordar, además, que el dato de desempleo en los Estados Unidos dice relativamente poco porque los trabajadores ilegales son una gran parte de la población empleada y porque un desempleado deja de serlo tras un año de buscar empleo sin éxito. Cundo deja de buscar empleo, deja de ser desempleado y deja de ser parte de la población económicamente activa, al margen de la edad. Los inversionistas creen que el rescate es insuficiente y los agentes económicos piensan que la economía estadounidense está en una peor situación que la que se quiere reconocer.
Tras el Plan Paulson, llegó el pánico
Tras haberse jugado Bush su virilidad en la aprobación de un paquete de rescate bancario de 700,000 millones de dólares que deja en las manos de Hank Paulson secretario del Tesoro y ex presidente de Goldman Sachs, el rescate de Goldman Sachs y Morgan Stanley, así como de otros bancos en sus operaciones de derivados crediticios, esencialmente seguros contra hipotecas impagas, el mercado consideró que esto fue insuficiente. La reacción al anuncio de la aprobación del paquete del Plan Paulson fue un desplome en el mercado de Nueva York, en ese momento todavía activo. Las noticias que siguieron el sábado 4 de octubre de que el Hypo Bank (alemán) estaba por quebrar, requirió de un rescate de 70 mil millones de dólares. Y la reunión de la cumbre de jefes de Estado de Alemania, Francia, Italia y Gran Bretaña, el domingo 5, donde acordaron no tener un esquema análogo al Plan Paulson, llevó a una caída brusca de las bolsas asiáticas de 4.5%, las primeras en abrir en la semana, ya que lo hacen el domingo en hora del hemisferio occidental. Esto fue seguido por un derrumbe en las bolsas europeas que abrieron el lunes 6 de octubre a la baja y siguieron derrumbándose otro 4.5% en medio de noticias alarmantes sobre la caída de la demanda de automóviles.
Octubre es el mes de las grandes crisis financieras. La de 1827, la de 1872, la de 1929, la de 1987 y la del 2008 ocurrieron en octubre. Las pérdidas en las bolsas alrededor del mundo de esa semana de octubre fueron iguales a las pérdidas de todo el año anterior cuando comenzó el declive. La razón de que sea octubre es que la información sobre la economía estadounidense se actualiza cada tres meses y la última información antes del cierre del año sale a fines de septiembre, por eso son en octubre. Este año la noticia fue que la suma de pérdida de empleos del año es de 800,000 puestos de trabajo y que hay una caída en la demanda automotriz de más de dos dígitos. La tasa de crecimiento fue menor que la esperada y la de inflación creciente. Por todo esto, más los problemas de los bancos que han quebrado y cambiado de manos entre la última quincena de septiembre e inicios de octubre, octubre del 2008 será recordado en los libros de la historia financiera [8]. Y aún falta la noticia de ingresos y gastos de personas que debía salir publicada el 29 de septiembre y no ha sido hecha pública al momento de la redacción. (26 de octubre de 2008)
Desde octubre del 2007, en que los índices de bolsa comenzaron a caer, se supo que se entraba en una situación financiera crítica. Cuán critica era la pregunta que todos se hacían. La otra pregunta era si tendría relación con el sector real o no. Primero fue que las hipotecas no estaban siendo pagadas a tiempo, luego fue que los derivados crediticios, diseñados para cubrir a los poseedores de hipotecas en caso de incumplimiento, fallaron. Los montos asegurados eran mucho mayores que lo que podía cubrir realistamente porque en el diseño del instrumento no estaba un cese de pagos masivo. A esto le siguió la quiebra del banco IndyMac en California en julio del 2008. Siete bancos colapsaron en el año 2007 y hasta la fecha, 12 en el 2008 en Estados Unidos, en Inglaterra se nacionalizaron dos, en Islandia todos, y en Alemania ninguno. Desapareció la venerable banca de inversión completa llevándose consigo a Merrill Lynch, cuyo edificio es esencia de Wall Street, Lehman Brothers, el más antiguo de todos, y las divisiones de banca de inversión de Citibank y de UBS. Hay veinte bancos expuestos a los riegos de los derivados crediticios relacionados a hipotecas. Diez de estos han desparecido. Faltan los otros diez que incluyen a UBS de Suiza, Deutsche Bank de Alemania, Barclays de Inglaterra entre los más vistos. Citibank y Bank of America junto con JP Morgan están en esta lista y fueron parte de la idea de Paulson de rescatar bancos.
Mientras la crisis se desarrolla, la tasa de interés interbancaria de Londres, LIBOR, ha llegado a un record histórico porque el crédito interbancario se ha secado ante la incertidumbre sobre garantías, dejando el funcionamiento del sistema atascado mientras que el manejo de las tasas de interés por el FED estadounidense ha sido de reducción. La tasa de interés real en Estados Unidos está en -4% si consideramos 5.5% de inflación en el país del norte. No obstante esto, los bancos no le prestan a otros bancos y el LIBOR está en niveles record. Sin créditos no hay ventas en el mundo moderno, y devolver créditos sin renovarlos, descapitalizará las empresas. El comercio internacional en este contexto se frena abruptamente al no poder abrirse cartas de crédito. Las empresas que sobrevivan serán más fuertes en el futuro y se regresará a un orden económico más real. La etapa del auge maniaco descrito por Kindleberger terminó y pasamos al pánico. “Manías, pánicos y cracs: historia de las crisis financieras” es lectura obligada hoy día. También lo es el capítulo 24 del tercer tomo del Capital de Marx que ha recuperado vigencia al analizar el proceso mediante el cual ocurren estas crisis.
El contagio
Para terminar con la interrogante de cómo se contagian las bolsas podemos auscultar varios aspectos. Una primera evidencia es que donde hay bolsas de valores, los agentes internacionales retiran sus inversiones al mismo tiempo que lo hacen de las bolsas mayores. De esta forma todas las bolsas caen en simultáneo. Esto es lo más sistémico y más evidente de la crisis.
En segundo lugar, si los bancos utilizan acciones como garantías para préstamos bancarios, de pronto, éstos se encuentran sobreexpuestos en relación al tamaño de las garantías. Entonces quiebran. Aquí radica la importancia de tener regulaciones bancarias que impidan el uso de acciones como garantías crediticias de forma irrestricta.
En tercer lugar, si los bancos ingresan al mercado de derivados crediticios por ser rentable, sin duda, al ser un problema masivo el de las hipotecas, y los derivados en cierta parte importante estar relacionados a ellas, entonces éstos quiebran. En líneas generales los bancos latinoamericanos, medio orientales y asiáticos no entraron en derivados ni tampoco los africanos. En cambio, hay empresas muy grandes en todo el mundo que entraron en derivados y que se verán muy afectados. En México quebró la Comercial Mexicana por esta razón, por ejemplo.
En cuarto lugar, cuando sube la tasa de interés interbancaria en dólares, presiona a todos los agentes bancarios que operan en esa moneda. En la medida en que utilizan las líneas en euros o en otras monedas hay mucha menos presión o no hay presión. Para los bancos que utilizan líneas de crédito en dólares, la tasa de interés puede subir, como pasó en 1998, llevando entonces a una crisis bancaria en todo el mundo al quebrarse las cadenas de pagos por el alto costo del dinero. Ahora la cadena de pagos se ha roto en los Estados Unidos y esto no ha repercutido aún masivamente en el resto del mundo. Lo que ha repercutido en Europa sobre todo es la caída de las hipotecas y los derivados vinculados a ellas. Esto se está llevando a bancos ingleses, alemanes e islandeses y posiblemente suizos que invirtieron en esos instrumentos. La crisis parece global pero es de Estados Unidos.
En quinto lugar, río abajo, los efectos inflacionarios de los aumentos desmesurados de liquidez en la economía estadounidense llevarán a un alza en las tasa de interés. Esto no lo puede hacer el FED en el año 2008 porque precipitaría una crisis aún más profunda pero lo tendrá que hacer en el 2009 en algún momento. Cuando esa alza ocurra, llegará a ser positiva, es decir por encima de la tasa de inflación, en dos o tres puntos y eso va a afectar la tasa de crecimiento de todos en la medida en que estemos enganchados al mercado crediticio en dólares. En ese momento se producirá la desaceleración global, no antes.
Para Ecuador, Panamá y El Salvador, este puede ser un buen momento para desdolarizarse, porque el dólar les puede traer más inflación y problemas bancarios que operar en su propia moneda. Jorge Granda (2008) hace ese análisis para Ecuador de forma convincente [9]. En este marco de pánico lo que está claro es que la mejor moneda es la propia en América del Sur, y que las economías más insertas a los Estados Unidos van a sentir más pesadamente el contagio de la crisis, es decir Canadá, México y Centroamérica.
El efecto jazz y el tipo de cambio
Finalmente, hay una carrera a favor del dólar, que le ha llevado a revaluarse hasta 1.26 dólares por euro desde su pico de 1.60. El argumento de los analistas estadounidenses es que su economía está sólida y es la moneda más sólida del mundo. En realidad lo que está pasando es que los agentes desde Estados Unidos están vendiendo sus posiciones en las bolsas alrededor del mundo y poniendo ese dinero en dólares junto con posiblemente la actuación del fondo de estabilización monetario establecido en 1936 para estos casos. La economía de los Estados Unidos puede entrar en una profunda recesión acompañada de una inflación importante.
Usando las mismas categorías de análisis que se han utilizado en el pasado para ver la propagación de la crisis cambiaria mexicana, o argentina o la de la bolsa y cambiaria tailandesa de 1997 ahora se puede bautizar al efecto de contagio que emerge de la crisis de bolsa estadounidense como el “efecto jazz”. Este fue el nombre que le puso en octubre la jefa de Estado argentina en Nueva York. A diferencia de las crisis anteriormente nombradas, la estadounidense es, según la prensa de ese país, una crisis global. No lo es. Es una crisis estadounidense que tiene un contagio a instituciones que compraron derivados créditos que aseguran contra el impago de hipotecas. Eso ha generado un problema de quiebras de bancos de inversión que llevará eventualmente a la eliminación de dichos instrumentos del mercado, como ya han sido eliminados del mercado los bancos de inversión como categoría.
El “lunes negro” del 2008, 6 de octubre, comenzó el viernes 3 en la tarde en Nueva York tras el anuncio del rescate bancario que todos identificaron con la necesidad de rescatar a Goldman Sachs y Morgan Stanley, bancos de inversión grandes donde el secretario del Tesoro Paulson tiene intereses. Lo que ocurrió, aparentemente, es que dada la sequía del mercado de papeles comerciales, instrumentos de crédito de corto plazo emitidos por empresas y vendidos en bolsa, los agentes que están en el mercado consideraron que era muy poco y muy tarde. El esquema no fue diseñado para comprar papeles comerciales de empresas sino para rescatar a los bancos de inversión de sus posiciones en derivados crediticios vinculados a hipotecas.
Ese desencanto generó una estampida de la bolsa de Nueva York que fue contagiado a las bolsas asiática y europea, y regresó el lunes 6 a contagiar generalizadamente a todas las bolsas del mundo. Junto con el contagio del pánico estuvo el efecto sobre el tipo de cambio. Al salir de las bolsas, los agentes pasan de moneda nacional a dólares y eso produjo una devaluación de todas las monedas del mundo ante el dólar estadounidense que trae la imagen distorsionada de una moneda fuerte cuando es evidente que no lo es. El mercado de Nueva York medido en el índice Dow Jones, cayó 800 puntos, casi 8% en la sesión del día 6 de octubre y tuvo una recuperación al final del día cuando el mercado fue claramente intervenido. El equipo de prevención de crisis formado por el Tesoro, el FED, algunos bancos y la Casa Blanca hicieron intervenciones para evitar caídas catastróficas. Era evidente que de no intervenir cerrarían con 10% de pérdidas y el mercado tendría que suspender operaciones, cosa que ocurrió en Buenos Aires, San Pablo, Moscú y México, por nombrar algunas.
Cómo, cuándo y dónde comenzó esta parte de la crisis
Las bolsas de valores dieron la vuelta y cambiaron su tendencia en octubre del año 2007 cuando fue evidente que la burbuja de bienes raíces de los Estados Unidos era insostenible y algunos bancos hipotecarios o fondos de inversión que habían comprado hipotecas reconocieron que tenían entre manos una cartera de créditos de mala calidad. Con cuotas iniciales muy bajas y calificación de riesgo crediticio muy laxo, se vendieron bienes raíces entre los años 2004 y 2007 mientras el PBI de construcción en los Estados Unidos se contraía a tasas de hasta 20% anuales. Es decir que en un estancamiento de la actividad de construcción, los agentes financieros vendían viviendas a cualquiera sin cuota inicial y sin calificar su riesgo crediticio. Eso alimentó la burbuja de precios de bienes raíces pero era irreal. Cuando creció en exceso reventó la burbuja en octubre del 2007 y todas las bolsas del mundo se vieron contagiadas del cambio de ánimo. Esto no significa que las actividades del sector real de Argentina, Brasil o Rusia sean hoy menos rentables ni que los inversionistas de Estados Unidos se retiraron de los mercados, primero lentamente, y luego más rápidamente hasta que les dio pánico y salieron fugados el lunes 7.
En los propios mercados llamados emergentes los agentes nacionales siguieron la tendencia de los internacionales y vendieron, llevando a una acentuación de la tendencia neoyorkina. El efecto jazz ha sido entonces sobre los mercados de valores y sobre los tipos de cambio al salir de las monedas nacionales y pasarse a dólares sobre todo los agentes extranjeros. Esto pudo haber sido una catástrofe generada por las posturas de los inversionistas institucionales estadounidenses en los mercados emergentes. No lo fue, es decir cayeron las bolsas pero no se produjo una corrida cambiaria, por la intervención de todos los bancos centrales para evitarlo inyectando liquidez al sistema.
Lo que estamos aprendiendo en la crisis financiera del 2008
La crisis financiera del 2008, la mayor de todas las crisis financieras desde hace casi ocho décadas tiene elementos de los que hay que sacar lecciones. Cuando se trató de la crisis de México en 1995 al contagio que produjo se le llamó “Efecto Tequila”, y tenía sabor a resaca. Cuando se trató de la crisis de Tailandia y de Asia, de Rusia, de Brasil y de Argentina, se les llamó contagios, aunque recordamos el “Efecto tango” y el “Efecto samba”. Cuando se trató de la llamada crisis de las dot.com o crisis de las tecnológicas, no hubo ninguna mención de contagio. Estados Unidos no contagiaba, era la idea. Los contagios eran de bolsas infectadas no de bolsas sólidas. La moneda era esencial para el contagio vía las devaluaciones bruscas. En la visión de los analistas anglosajones el dólar no se puede devaluar porque el mundo se relaciona con el dólar. Entonces lo que ocurría eran apreciaciones frente al dólar.
En esta crisis hemos aprendido que para los analistas anglosajones cuando se trata de una crisis mayor de bolsa de Estados Unidos, aunada a problemas en la economía, entonces no hay contagio sino que se le llama “crisis global”. La quiebra de la banca de inversión estadounidense y el arrastre de esto sobre las bolsas de valores es “una crisis global”. No hay contagio sino algo malo en general. Quizás lo que esté malo en general es que todas las bolsas se abrieron para permitir inversionistas del exterior y que cuando éstos se retiran de la bolsa de Nueva York, se retiran de todas las bolsas al mismo tiempo. Esto es acentuado por los actores nacionales que siguen la tendencia.
Lo segundo que estamos aprendiendo es el uso de la palabra “mundial”. Se habla de una crisis bancaria mundial. Hay una crisis bancaria –de inversión, arrastrada por inversiones en derivados crediticios vinculados a hipotecas– en Estados Unidos, España, Irlanda, Alemania, Gran Bretaña e Islandia. Esto es una “crisis bancaria mundial” que requiere del rescate inmediato para evitar el “colapso mundial”. Durante la segunda guerra mundial, los europeos entraron en guerra entre ellos y luego el mundo tomó posiciones. Ese fue un sentido de “mundial”. En el béisbol, hay la “serie mundial” que es básicamente Estados Unidos, México, el Caribe y Japón. Cuando hoy se habla de crisis mundial la referencia es a una crisis estadounidense que se ha contagiado a aquellos países con bancos que han estado más expuestos a derivados crediticios vinculados a las hipotecas y cuyos sistemas bancarios han estado aún más desregulados a la americana.
Tercero, cuando el pánico financiero opera, los inversionistas salen de la bolsa de Nueva York, madre de todas las bolsas del mundo y se retiran de todo el resto de las bolsas presionando sobre los tipos de cambio de todo el mundo. Si los bancos centrales no intervienen se puede producir un alza brusca de los tipos de cambio y generar pánico en el mercado de divisas. Si los bancos centrales intervienen, deben estar dispuestos a perder una porción significativa de las reservas con el objetivo que el impacto inflacionario e una devaluación no llegue a la economía nacional.
Cuarto, cuando los inversionistas estadounidenses esencialmente se retiran de los mercados del resto del mundo, venden moneda nacional en el resto del mundo y compran dólares de Estados Unidos para regresar a casa mientras piensan donde y cómo colocan ese dinero mientras pasa la crisis. Eso da el espejismo de un dólar fuerte por un periodo. Como es absurdo un dólar fuerte en una crisis financiera que comienza en Estados Unidos, en el siguiente momento, los agentes venderán el dólar y comprarán monedas más sólidas como el yen, el yuan o eventualmente algunas latinoamericanas y por supuesto, oro. El momento cumbre del tsunami cambiario es cuando el dólar aparece fuerte en medio de la crisis. Luego viene el temblor cambiario real del dólar, moneda de la economía que tiene el problema.
Quinto, cuando hay una crisis bancaria en el mundo que no incluye al G7, son crisis menores. Como efecto de la desregulación bancaria de 1990-92 América Latina se sumió en una crisis bancaria descomunal cuando ocurrió la crisis asiática y el crédito interbancario sufrió un alza en la tasa de interés. El efecto fue la quiebra masiva de bancos entre 1998 y 2002 en toda América Latina menos México donde ya se había pasado por la quiebra masiva en 1995. Fruto de esas quiebras las regulaciones se fortalecieron y los requisitos de capital se aumentaron.
Entonces aprendimos que los bancos trasnacionales dejan de serlo cuando hay una crisis y que cuando una sucursal quiebra, quien debe salvarlo es el gobierno del país y no la casa matriz. Es decir un banco trasnacional es la mejor inversión, ganas cuando ganas y cuando pierdes en un país, ellos –el gobierno de ese país- te rescata. Las ventajas para un país de tener banca trasnacional entonces quedó matizado.
Sexto, cuando en medio de los vaivenes de México en 1995 se discutió la necesidad de autorregulación bancaria y de auto supervisión, y se organizó lo que se conoce como Basilea 2, quedó puesto en evidencia primero que el FMI no servía para nada y segundo que los bancos podrían regularse de forma voluntaria, levantar sus requerimientos de capital, moderar sus riesgos, y sobre todo, tener carteras de inversión diversificadas alrededor del mundo para tener estabilidad. Lo que la crisis del 2008 ha mostrado es que bajo este paraguas, se terminó de desregular la banca en los Estados Unidos permitiéndosele unir a la banca de inversión con la banca comercial y a éstos se les permitió actuar en todos los mercados del mundo con un producto tóxico que son los derivados crediticios. Nadie se refiere a los derivados crediticios hoy por su nombre sino únicamente como “Toxic waste” (desecho toxico). Quien más lo hace es el hombre que seguramente más promovió dicho mercado, el ex presidente de Goldman Sachs y hoy secretario del Tesoro encargado de rescatar a los bancos, Hank Paulson.
Séptimo, el ingenioso concepto de que todo tiene un mercado y por lo tanto, un crédito no es un activo bancario sino un título valor que puede ser vendido, llevó a que los bancos comerciales se dedicaran a prestar dinero para hipotecas, entre otras cosas, y luego las vendieran como títulos valor.
Las ganancias del banco están en las comisiones por emitir la hipoteca, o la garantía en los casos de otras operaciones colateralizadas. El banco comercial no asume su riesgo crediticio. Muy ingenioso. Luego el concepto de que un banco de inversión, que administra fondos de pensiones, fondos de inversión, fondos de cobertura diversos, los podría comprar fue aún más sensacional. Estos no habían prestado sino que invertían en un titulo valor en el mercado.
Aún más ingenioso fue crear un mecanismo de seguro que podría cubrir la eventualidad de un impago. Cobrando una prima ínfima por el seguro basada en la probabilidad del impago, en operaciones que las casas de calificación de riesgo han aprobado y tipificado como libre de todo riesgo, era una operación que generaría a las compañías de seguros que entraran a ese mercado, una lonja de riqueza. La idea que ese seguro podría ser vendido como un título valor que los bancos de inversión podrían comprar o que los bancos hipotecarios podrían comprar como parte de su cartera de inversiones fue aún más ingenioso.
Finalmente, el concepto que ese título valor se podría prendar al igual que todos los demás títulos valor para tomar préstamos para poder comprar más derivados financieros, fue sencillamente la cúspide de la genialidad financiera. Detrás de toda esa genialidad probabilística modelada con modelos basados en la física –porque los mercados funcionan como las ondas sonoras– estuvo la automatización de los mercados. La mano del hombre podría quebrar la perfección de todo este ingenio moderno que servía para brindar ganancias a los inversionistas –fondos de cobertura, fondos de pensiones, fondos de inversión, etc. –. Y de pronto alguien tomó consciencia que detrás de todo este mercado financiero muy sofisticado, operado automáticamente, había una casa como garantía hipotecaria y que si el precio de esa casa bajaba, las garantías se quedaban sin respaldo y el sistema se caía. Y se cayó con la ayuda de los sistemas automatizados.
La octava lección es que cuando todos los mercados de valores están interconectados, todos los mercados se caen juntos y los sistemas nacionales que redujeron la irracionalidad del mercado mayor, se caen más bruscamente que los otros. Aquellos que mantuvieron a sus sistemas financieros más regulados y mejor capitalizados resienten el efecto mucho menos. Aquellos donde no se hicieron inversiones en derivados financieros, quedan inmunes. Las compañías de seguros que compraron los derivados, quebraron, en Estados Unidos, en Japón y en Inglaterra.
La novena lección es que el retiro simultáneo de las bolsas de valores de los inversionistas institucionales estadounidenses, sobre todo, lleva a la venta de moneda nacional y la compra de dólares, con lo que se da la paradoja que el tipo de cambio del dólar, la moneda del país que tiene el problema económico y que lo ha contagiado, se fortalece. Ese es un espejismo mientras se retorna a un punto de equilibrio cambiario para cerrar el déficit externo estadounidense. Mientras tanto, otros agentes venden monedas nacionales porque ven en la revaluación del dólar una actividad más rentable. Hay un explicación absurda en la literatura periodística analítica que afirma que es una fuga a la calidad, que los inversionistas alrededor del mundo compran bonos del tesoro de los Estados Unidos porque es lo más seguro y por eso el tipo de cambio se fortalece en dólares. Es absurdo porque comprar papeles de deuda de una país sobre endeudado y estancado es siempre riesgoso. Ya hay advertencias en esa dirección [10].
La décima lección es que los mercados de valores no significan lo mismo para todas las economías y lo que es devastador en la economía estadounidense por el tamaño de su bolsa es mucho menor en economías donde la profundización financiera no es significativa.
Hemos aprendido que donde hubo compras de derivados crediticios como en Irlanda, Gran Bretaña, Islandia y Alemania, hay crisis bancaria propiamente. Los bancos hipotecarios fueron los que compraron los derivados crediticios relacionados a las hipotecas. También los bancos de inversión. Es momento de tener salvaguardas como encajes a los depósitos de corto plazo para evitar el impacto cambiario del efecto jazz. La caída del tipo de cambio brasileño de 1.60 a 2.18 reales por dólar es efecto de esto. Es donde más ha caído en América Latina. Finalmente, aunque el pánico ya pasó, en los escombros de la semana del 6 al 10 de octubre yacen fondos de pensiones, AFPs, AFORES, y todos los sistemas de pensiones privados basados en inversiones en bolsa. Donde más efecto monetario tuvo fue en Estados Unidos donde la bolsa se ha caído en total 30% desde octubre de 2007 pero también en América Latina, Europa del Este, Asia y África. Esto tiene que obligar a repensar los sistemas de pensiones antes que los problemas sociales generados por ancianos de clase media empobrecidos nos acompañen.
La lección final es que la ansiedad por tener ganancias financieras alejadas de la producción y la creencia que eso podría permanecer de forma estable culmina cuando es evidente que todo tiene un precio en esta vida y que no hay ganancias sin riesgos. En ese momento regresa el Estado a salvar, rescatar y luego regular y nacionalizar y se vuelve a teorías económicas más vinculadas a la producción y la distribución y menos al intercambio. Del libre cambismo de Marshall y Pigou pasamos a Keynes y de Hayek, el Consenso de Washington y Mont Pelerin pasaremos a bancos comerciales que asuman sus riesgos, sistemas regulados globalmente, una legislación financiera global, y sobre todo, un banco central global y una supervisora de bancos global. El mercado perfecto, la ley de un solo precio y el equilibrio general, como conceptos para comprender la economía han muerto, y con ella Basilea 2, la idea de las reguladoras de propiedad de los regulados, las empresas auditoras que rinden cuentas a sus auditados y que no son supervisados globalmente. El Consenso de Washington yace en un campo afuera del cementerio religioso, como los suicidas, aunque los funcionarios que han salido del Banco Mundial hayan entrado a trabajar al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y tengan como misión esas políticas para ONEUN –UNAONU–, la política de Naciones Unidas para homogenizar a sus instituciones.
A dónde vamos
Las bajadas dramáticas en las bolsas en las grandes crisis –de relevo– duran alrededor de cuatro años y culminan cuando la bolsa tiene un nivel equivalente al anterior al inicio de la burbuja que lo llevó a la cima frenética. En el caso actual, el índice Dow Jones Industrial de la bolsa de Nueva York debería de regresar a 4,000 puntos análogo al desinfle de la bolsa de Tokio de 1990 a 1994, o de Nueva York mismo entre 1929 y 1932. Esto va a limpiar actividades financieras irrelevantes y sobre todo va a obligar a una nueva regulación estatal de las finanzas como las que existieron entre 1934 y 1999. Mientras tanto obligará a adoptar políticas contra cíclicas en todos los países incluidos los del G7 para intentar paliar el impacto recesivo si no es abiertamente depresivo.
Si la reactivación de los mercados en marzo de 2003 fue derivada de la invasión a Irak, la recesión estadounidense va a impactar sobre todos los mercados que regresaran a su conducta del periodo 2000-2003, con una tendencia deflacionaria. Si la reactivación de los mercados fue por un papel sustantivo del Asia en el mercado de materias primas, como dijeron entonces los analistas estadounidenses y británicos, entonces el golpe sobre el resto del mundo debería de ser menor que el impacto sobre el G7 y se buscará articulación regional de mercados para sustituir los del G7.
Lo que está en cuestión es si los Estados Unidos es el comprador de última instancia, es decir si la locomotora existe. Lo que se aprecia en Asia es que crece más cuando Estados Unidos crece menos. Eso es también cierto para América Latina en la primera década del siglo XXI y para África y Medio Oriente, Rusia y los miembros del CEI. No es verdad para México y Centroamérica, y es una verdad a medias para Europa occidental. De otro lado, si el cierre del crédito de comercio exterior es generalizado, todos estaremos envueltos en el problema.
De estas crisis mayores se sale con nuevas instituciones, con teorías económicas, con tecnologías consolidadas, y con patrones monetarios cambiados. Para los que piensan que otro mundo es posible, ahora es cuando.
--------------------------------------------------------------------------------
Oscar Ugarteche es economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México, e integra la Red Latinoamericana de Deuda, Desarrollo y Derechos (Latindadd). Es presidente de ALAI e integrante del Observatorio Económico de América Latina (OBELA): www.obela.org. Este artículo ha sido publicado en el nº 437 de América Latina en Movimiento, un monográfico sobre la crisis financiera.
[1] Nikolai Dmitrovich Kondrat’ev, The long waves in economic life, New York, Foundation for the Study of Cycles, 1944.
[2] Carlota Pérez, Technological revolutions and financial capital : the dynamics of bubbles and golden ages, Cheltenham, UK ; Northampton, MA, USA : E. Elgar Pub., c2002
[3] Oscar Ugarteche, El Falso dilema: América latina en la economía global. Nueva Sociedad, Caracas, 1997.
[4] Charles P. Kindleberger. Manias, panics, and crashes : a history of financial crises, New York : Basic Books, c1989.
[5] Hyman P. Minsky. Can “it” happen again? : essays on instability and finance, Armonk, N.Y.: M.E. Sharpe, c1982
[6] Alberto Graña, “¿Socialismo en E.U.A?”, 10 de setiembre, 2008, OBELA, http://www.obela.org/ node/284
[7] http://www.whitehouse.gov/news/releases/ 2006/05/20060530.html
[8] http://www.bea.gov/newsreleases/national/ gdp/2008/gdp208f.htm, http://www.bea.gov/newsreleases/ national/gdp/2008/gdp208f.htm,
[9] Jorge Granda, “Inflación bajo dolarización, el caso ecuatoriano”, 22 de octubre, 2008, OBELA, http:// www.obela.org/node/331
[10] http://www.leap2020.eu/El-GEAB-N-28-estadisponible!- Alerta-Crisis-Sistemica-Global-Veranode- 2009-Cesacion-de-pago-del-gobierno-estadounidense_ a2262.html
Un repaso de la crisis estadounidense y lo que viene | 11-12-2008 - 15:49:51 GMT 1 #
Com es pot sortir de la crisi?, per PILAR CRESPO, TARRAGONA :
En època de crisi material, conseqüència de la crisi espiritual que arrosseguem, és saludable llegir els grans pensadors que en el seu rigor i pensament de vegades encara no han estat superats.
Transcric unes línies d'Aristòtil en la seva Ètica a Nicòmac. Sorprèn l'actualitat de les seves paraules. «És clar que la fi de totes les nostres aspiracions és el bé, el bé suprem. Viure bé, obrar bé és sinònim de ser feliç. Encara que no tots estem d'acord en la naturalesa i l'essència de la felicitat. Uns la col·loquen en les coses visibles i que destaquen als ulls: el plaer, la riquesa, els honors. Els savis (no és equivalent als intel·lectuals) la col·loquen en un altre lloc. El malalt creu que és la salut, el pobre, que la riquesa. Les naturaleses vulgars i grolleres creuen que la felicitat és el plaer, i heus aquí per què només estimen la vida dels gaudis materials. La major part dels homes són veritables esclaus que escullen per gust una vida pròpia de bruts. I els que estan en el poder només s'aprofiten d'aquests per lliurar-se a excessos dignes d'un Sardanàpal. Per contra, els esperits més distingits i veritablement actius posen la felicitat en la vanaglòria, que és la fi més habitual de la vida política.»
No obstant això el bé que proclama el filòsof «és una cosa personal i que difícilment es pot arrencar a l'home que la posseeix». D'aquí Aristòtil conclou «que la virtut té preeminència sobre la glòria, però ha d'anar acompanyada de la vida contemplativa i intel·lectual».
Podria ser una sortida a la nostra crisi rellegir els savis i amb humilitat rectificar allò en què ens equivoquem?
Com es pot sortir de la crisi? | 12-12-2008 - 09:12:17 GMT 1 #
Enquesta
Els polítics estan resolent bé la crisi?
S'ha enregistrat el vostre vot.
- SI 4% (5 vots)
- NO 85% (107 vots)
- No ho sé 11% (14 vots)
Vots totals: 126
12-12-2008 Garrotxa La Comarca d´Olot
Els polítics estan resolent bé la crisi? | 13-12-2008 - 23:25:50 GMT 1 #
Crisis en EEUU. ¿Qué destino para el orden mundial?
Julio C. Gambina
Herramienta
La explosión de la crisis en EEUU es cuento largo, pero se agudizó desde agosto de 2007 y se hizo evidente en el septiembre negro de 2008 con impacto para las finanzas globales. El pánico llevó a fortísimas intervenciones de liquidez tal como los 180.000 millones de dólares que dispusieron 7 bancos centrales del capitalismo desarrollado para intentar calmar la debacle del sistema financiero en el corazón del capitalismo central. Son fondos que se suman a varios millones más y que se estiman ya superan medio billón de dólares, sin que nadie se anime a pronosticar el monto definitivo. En la misma semana se aplicaron otros 85.000 millones de dólares destinados, también por fondos públicos de EEUU, para el salvataje de la aseguradora AIG, y una semana antes, se asignaron 200.000 millones para atender la liquidez de los dos grandes bancos administradores de hipotecas: Fannie Mae y Freddie Mac.
Al mismo tiempo, consignamos que fueron 50.000 millones lo que le costó al Bank of America la apropiación de la devaluada Merrill Lynch, cuatro veces más cara hace apenas un par de años. Finalmente, el Presidente Bush anunció la “estatización” de la crisis con un programa de 700.000 millones, que algunos estiman ascenderá a 1 billón de dólares, presentado al Parlamento para rescatar las carteras morosas (“deudas tóxicas”), sanear el sistema bancario y relanzar la actividad a costa del conjunto de la sociedad, con la intención de amortizar ese costo socializado en el sistema mundial. En el discurso de Bush presionando a los parlamentarios estadounidenses se pudo leer cierto tono catastrofista para inducir la aprobación del paquete de salvataje. Así se calificó la “profundidad de la crisis” que no admite el rechazo del paquete de “estatización” pues el impacto en costos sociales y económicos sería peor. Es el chantaje usual de quienes no asumen la responsabilidad en el curso de la crisis y que aprovechan la ocasión para socializar las contribuciones del rescate público para continuar con el rumbo de la acumulación interrumpida.
Podrían darse más datos sobre los montos involucrados en la crisis, pero nuestro propósito apunta a poner de manifiesto la danza de los millones que representan los aportes recurrentes de las bancas centrales para sostener funcionando a la vanguardia de la liberalización financiera y económica de los 70´ al 90´, los años de instalación de la ofensiva del capital transnacional y la ideología neoliberal.
Aludimos a la banca de inversión en crisis y a la arquitectura del sistema financiero mundial como emblemas del mundo liberal (neoliberal), cuyas funciones contribuyeron a potenciar las asimetrías de ingreso y riquezas para consolidar un orden económico y social sustentado en la explotación. Es cierto que la crisis afecta en primer lugar a los trabajadores y a los inversores directos, especialmente los más pequeños en ese “capitalismo popular” construido en EEUU, pero también a los propietarios de viviendas hipotecadas y con problemas, estimados en casi 5 millones de personas. En primer lugar se afecta a personas concretas, aunque la crisis se presenta afectando a ciertas instituciones del capitalismo. La prédica escamotea a las personas, sindicando que la crisis afecta a los bancos, y en rigor también a las aseguradoras, las bolsas, los fondos de inversión, el sistema de especulación bursátil y financiero, como a las consultoras y evaluadoras de riesgo de “prestigio internacional” y a los propios Organismos Financieros internacionales (FMI, Banco Mundial, BID) que se terminan transformando en vulgares comentaristas de una situación que les estalla a contramano de sus previsiones y recomendaciones.
Resulta útil concentrarnos en la consideración de los efectos posibles en el corto plazo y las opciones que la situación habilita a pensar. El efecto inmediato es la confirmación de la desaceleración económica en EEUU y el tránsito (más allá de precisiones técnicas) hacia una recesión en ese país que se difundirá en el sistema mundial. Ya sabemos que la recesión supone desempleo y deterioro de la calidad de vida de los sectores de menores ingresos, afectándose la capacidad productiva y motorizando nuevas rondas de concentración empresaria.
La revista The Economist1 señala en nota bajo el título “Redefiniendo la recesión” que muchos economistas asumen que la recesión se deriva de una caída en el PIB de los países y que por lo tanto es necesario repensar la definición standard sobre el tema, ya que en la forma tradicional de medición alcanza con dos trimestres de caída del PIB. Es una situación verificada para Europa y Japón, razona la revista, y no así para el caso de EEUU, con lo que serían aquéllos los países en recesión según la terminología usual. Todo indica sin embargo que el fenómeno es propio de la situación en EEUU. El articulo mencionado destaca que el desempleo en EEUU alcanza al 6,1% para agosto del 2008, con valores similares a los de la anterior recesión en 2001, siendo el desempleo la mejor forma para medir el fenómeno recesivo, culminando el texto con una alusión a un viejo relato en clave humorística “... cuando tu vecino pierde su trabajo; a eso se le llama desaceleración de la economía. Cuando pierdes tu trabajo, eso es recesión. Pero cuando un economista pierde su trabajo, esto se transforma en depresión. Los economistas que ignoran el reciente crecimiento del desempleo merecen perder su trabajo.”
Todo apunta a considerar que la recesión ya existe en EEUU más allá de precisiones académicas. El tema no es menor, porque si algo se asimiló luego de la crisis del 30´ es la posibilidad del accionar de la política económica para superar los procesos recesivos, máxime si además como ahora ocurren en combinación con alzas generalizadas de los precios. La estanflación, término acuñado por la situación emergente en los años 80´, vuelve a instalarse en la coyuntura económica mundial y ello motiva a pensar en medidas para superar la situación. La búsqueda apunta a un nuevo ciclo de crecimiento económico y estabilidad de precios, regenerando condiciones para la acumulación de capitales.
Una salida posible desde EEUU es la reiteración del camino asumido para superar la anterior recesión del 2001, donde se combinó keynesianismo militar (estrategia contra el terrorismo) con alimento a un desenfrenado endeudamiento del Estado y los particulares, que desembocó en la burbuja inmobiliaria y la crisis de las hipotecas desde agosto del 2007. Claro que ahora no puede repetirse la historia del mismo modo, porque la ofensiva militarista aparece atrapada en Irak y Afganistán, sin clara salida de una maniobra que pierde legitimidad en el mundo y al interior de EEUU, acrecentando a la vez un déficit fiscal cada vez más difícil de financiar. Tampoco se puede estimular el crédito de un sistema bancario con mora creciente y escasa propensión de la población a endeudarse ante la debacle financiera en curso, máxime cuando EEUU asume una deuda pública que supera los 11 billones de dólares. Ni la baja de la tasa de interés actúa para favorecer un crédito del que huyen probables deudores ante la cruda realidad de la recesión y la inflación. La estrategia utilizada en el 2001 exacerbó los problemas estructurales de déficit fiscal, comercial y endeudamiento público y privado de EEUU. Son límites objetivos que impiden reiterar ese camino, especialmente cuando se piensa en la mayor gravedad del proceso recesivo en curso con relación al anterior.
La innovación, si así puede llamarse, y ante el fracaso de que el capital privado sostenga a las entidades en crisis, según se intentó desde la propia Reserva Federal, es que se acude al sempiterno regreso de la intervención estatal bajo nuevas formas, con aportes del tesoro y fondos públicos para sostener a las entidades financieras. El objetivo es que la rueda de la circulación productiva y mercantil vuelva a funcionar para relanzar el régimen del capital bajo una nueva ofensiva de la liberalización global. Se trata de intervenir desde la cúpula del poder estatal aunque solo sea temporalmente, para estabilizar la situación económica y retomar la ofensiva por la liberalización.
La hipótesis a futuro es la continuidad del proyecto hegemónico por la apertura y el libre cambio. ¿Es ésta una hipótesis fatalista o pesimista? No, solo razonar en función de la correlación de fuerzas en cada momento histórico. Algunos exponen sobre las similitudes del crack actual con el operado en 1929 y su secuela en la crisis del 30´. Entonces, aprendiendo la lección se abandonó la concepción de que todo lo resolvía la “mano invisible del mercado”, heredada de fisiócratas, clásicos y neoclásicos de la Economía Política por más de dos siglos, para inaugurar un nuevo tiempo histórico de ruptura epistemológica en coincidencia con John Maynard Keynes.
Una nueva concepción que se proyectó como corriente principal del pensamiento y la política económica por medio siglo (1930-1980) y que fue puesta en discusión con la crisis de rentabilidad a fines de los 60´ y comienzos de los 70´. Había pasado la edad de oro entre 1945 y 1975, con el mayor crecimiento que reconoce la sociedad contemporánea y los datos de las restricciones a la rentabilidad del capital ponían en debate el paradigma teórico. El keynesianismo ocupó el lugar hegemónico desde 1930 y ya desde 1980 se manifiesta como un momento de cambio del paradigma discursivo en el poder mundial con los conservadores gobiernos británico (Thatcher) y estadounidense (Reagan).
El condicionante de fondo en la crisis del 30´ estaba dado por la presencia de un competidor sistémico del orden hegemónico: la pretensión socialista de la Unión Soviética, que contribuía a estimular las demandas de los trabajadores, principalmente en los países más desarrollados del capitalismo mundial, al tiempo que alimentaba la ilusión de la superación del atraso y la dependencia en el mundo no desarrollado. La correlación de fuerzas en el ámbito mundial a la salida de la crisis del 30´ condicionó la respuesta con políticas keynesianas, reformistas, materializadas en el Estado benefactor, cuyo mayor exponente resultaría la Europa con fuerte presencia socialdemócrata, aunque quién pondría en evidencia el nuevo orden sería Franklin D. Roosevelt con el “new deal” en 1932. La derrota del socialismo soviético entre 1989/1991 modificó la escena de la disputa global y habilitó el cierre de la excepcionalidad de medio siglo de “capitalismo reformista” para retomar el curso interrumpido para la liberalización y expansión transnacional del capital. Solo como hipótesis adicionemos que los cambios que ocurren en América Latina y el Caribe, más allá de incertidumbres, pueden generar condiciones para regresar a un imaginario de orden alternativo al capitalismo, y por ello en nuestro horizonte se presenta en simultáneo, la convivencia de la crisis con el propósito de la liberalización exacerbada del capital y la expectativa por otro mundo posible estimulada desde la compleja realidad latinoamericana y caribeña.
Estanflación y liberalización del sistema mundial
Entre fines de los años 60´ y comienzos de los 70´ se desarrolló en el sistema mundial y en forma conjunta un estancamiento de la economía, acompañado de la aceleración de los precios, especialmente del petróleo y los alimentos. Apareció así el término de la estanflación en el marco de una crisis del capitalismo cuyo epicentro se concentró en la disminución de la tasa de ganancia de los capitales más concentrados. La respuesta del poder económico, fue entonces, el aumento inusitado de la tasa de interés, que ya en los años 80´ y bajo la administración Reagan alcanzaron al 20%. Se agudizó así el costo financiero de los países endeudados en los 70´ y con ello la crisis de la deuda que se continúa procesando a comienzos del Siglo XXI.
Recordemos que el endeudamiento fue el mecanismo utilizado para la circulación de capitales excedentes en el capitalismo desarrollado que alimentó la crisis de endeudamiento del Sur del mundo desde los 80´ hasta nuestros días. Fue una liquidez colocada en los mercados financieros y especulativos, alentando la movilidad de capitales internacionales y que alimentó guerras como la que protagonizaron entre sí, Irak e Irán, desangrando a sus pueblos y transfiriendo la renta petrolera vía compras de armamentos y pertrechos militares a los principales proveedores de la militarización global, entre ellos EEUU. El gasto militar de las dictaduras en el cono sur, como los enfrentamientos que se potenciaron entre países vecinos (Chile y Argentina p.e.) o la guerra por Malvinas que protagonizó Argentina contra Gran Bretaña en complicidad con EEUU. Son todas partes de una misma estrategia de recuperación de la acumulación capitalista.
La guerra y el costo del dinero se acoplaron a la fuerte ofensiva del capital sobre el trabajo en escala global, instalando por doquier y hasta nuestros días la flexibilidad laboral; las reformas regresivas del Estado y la liberalización de la economía mundial, claro que acompañado del proteccionismo en los países imperialistas. El mito liberalizador se propagaba junto al mayor proteccionismo de las potencias del capitalismo central.
La inflación a escala mundial parece estar de vuelta con el encarecimiento del petróleo y los alimentos. Se repite la historia también con la desaceleración de la economía estadounidense, cuyo impacto se espera se extienda al conjunto del sistema mundial. Las proyecciones de crecimiento mundial son débiles según los distintos pronósticos de los organismos internacionales y la inflación, según The Economist (vol.387, nº 8581 del 24/05/08) será de dos dígitos promediando la primavera del sur o el otoño del norte. Según la revista, Argentina con su 23% de “inflación real” en 2007 y Venezuela con el 29% lideran las posiciones de una tendencia que muestra a China con un registro cercano al 9%, desde valores levemente superiores al 2% en los últimos tiempos. Es un guarismo similar para otros países asiáticos. Según la misma fuente, Rusia alcanza al 14% con proyección ascendente.
No resulta sorprendente ese crecimiento de los precios, especialmente si se piensa en un paradigma productivo sostenido en el petróleo, el cual parece haber alcanzado el pico de las reservas históricas, según un reciente estudio2, situación que estimula el alza del precio sin techo imaginable, más allá de las alzas y bajas en la coyuntura. Adicionemos a ello el incremento de los precios de los alimentos, motivado en una mayor demanda motorizada por China y la India, donde habita el 36% de la población mundial. Es cierto que las comodities elevan sus precios por inversiones especulativas, que incluye la compensación por las debilidades del dólar y que cualquier modificación que actúe en el fortalecimiento de la moneda estadounidense afecta a la baja de los precios, pero sin obviar las tendencias estructurales que explican la aceleración de precios de la energía, los metales y los alimentos.
China viene creciendo al 10% acumulativo por 30 años y con ello ha favorecido la expansión capitalista en su territorio y facilitado la inversión productiva con fuerza de trabajo barata para capitales ávidos de superar la crisis de rentabilidad presentada en los años 70´. El capital resuelve su crisis en este tiempo con una ofensiva contra el trabajo vivo existente, al tiempo que genera millones de nuevos puestos de trabajo en Asia en condiciones inmejorables por el bajo precio de reposición de la fuerza laboral y el carácter subordinado del mismo a las necesidades de los inversores capitalistas. Son las condiciones ideales para restablecer rentabilidad del capital afectada y reproducir las condiciones mundiales para la generación y apropiación de plusvalor, posibilitando transferir ese nivel del costo de producción como standard mundial de remuneración del trabajo.
Es un hecho que China bajó su pobreza del 80% en 1980 al 20% en 2006 (The Economist, vol. nº 387) y se manifiesta como mayor demanda de alimentos en el mercado mundial. El aumento del precio del petróleo y de los alimentos se complementan para estimular la espiral creciente de los precios de mercado que dan sustento a la inflación mundial. Ambos fenómenos disparan a su vez mecanismos especulativos, con apuestas a los mercados a futuro, que verifican con su accionar en tendencias recurrentes al alza de los precios, tal como ocurre, especialmente desde comienzos de 2007. Además, el escaso petróleo induce la generación de energía con granos, profundizando la espiral inflacionaria.
Se trata de una situación explosiva, ya que la apuesta del capital transnacional y los estados de los países capitalistas desarrollados pretenden recrear las condiciones para potenciar la salida liberalizadora ya utilizada en los 70´. Es lo que se intenta para superar la crisis financiera en EEUU y es la lectura sobre cualquier cónclave internacional, tal el caso de la reunión de la FAO en Roma a comienzos de Junio del 2008. La declaración final fue obstaculizada por la Argentina, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela que objetaron la mención crítica a las restricciones a las exportaciones enunciadas en el borrador preparado por los anfitriones y con el beneplácito del capitalismo desarrollado. En la capital italiana quedó puesto de manifiesto que los sectores dominantes del sistema mundial no reducirán su proteccionismo, al mismo tiempo que alientan el aperturismo del resto de los países. Es manifiesto el interés del capital transnacional para hacer jugar a los Estados de sus países de origen en función del interés liberalizador que empujan como salida a la crisis de los 70´ y muy especialmente luego de la ruptura de la bipolaridad en torno de 1990.
Grave sería que se repitiera la historia de “solución” a la crisis de estanflación anterior, ya que ello supone la profundización del militarismo y la agresión expansionista de las principales potencias del capitalismo, agudizando las asimetrías que se verifican en las últimas décadas entre las ostensibles riquezas de unos pocos y la miserabilización de la mayoría de la población mundial. La perdida de soberanía alimentaria avanza a partir de la equiparación en 2008, por primera vez en la historia de la humanidad, de la población urbana y rural. Es un proceso que alcanza a los propios países productores de alimentos tal como crudamente lo expresa la Argentina que con la explosión de la soja transgénica desde mediados de los 90´ avanza hacia un país monoproductor de bienes agrícolas o agroindustriales con destino al mercado mundial. Es imperioso alertar sobre la previsible reiteración de políticas afines a las construidas en los 80´ y 90´, décadas perdidas para América Latina en la calificación que hiciera la CEPAL, especialmente para el primer decenio y la mitad del segundo.
Es cierto que junto a la crisis y la estanflación como amenaza, existe la expectativa esperanzada en procesos de cambios profundos, especialmente en la región latinoamericana y caribeña. Es un proceso que requiere ser estimulado con rupturas del modelo de producción dominante en el sistema mundial. Hoy más que nunca se requiere de modificaciones sustanciales que aseguren soberanía alimentaria y de los recursos naturales explotados en forma creciente por las transnacionales. Es imperiosa la búsqueda de un nuevo orden mundial, lo que supone voluntades políticas nacionales para avanzar en cambios en sus respectivos países, al tiempo que articulen estrategias compartidas para la sustitución del modelo productivo actual. En nuestra región es una opción reconocida en muy pocos países que anuncian rumbos anticapitalistas e incluso por el socialismo y que intentan nuevas formas de integración como en el caso de la Alternativa Bolivariana para las Américas, el ALBA.
Especificidad financiera de la crisis e hipótesis en la coyuntura
Desde la crisis de la deuda en 1982 se han sucedido multiplicidad de situaciones críticas en distintos países, pasando por los problemas bursátiles en EEUU en 1987, o las más recientes en la década del 90´ en México (94), Asia (97), Rusia (98), Brasil (99) y Argentina (01). En cada ocasión se manifestaron casos emblemáticos que anticipaban la crítica situación de las instituciones que se fueron creando para la circulación del capital en los últimos años.
Entre los casos de mayor trascendencia y visibilidad mundial aparece la quiebra en 1998 del “Hedge Fund” Long Term Capital Managment (LTCM), en cuya administración (el board de dirección) figuraban personalidades de la corriente principal, como Robert C. Merton y Myron S. Scholes, quienes compartieron en 1997 el premio Nobel de economía por sus aportes en los métodos de valuación de los derivados financieros. Se trataba de una teoría relativa a inversiones sobre inversiones en condiciones “normales”, que la devaluación rusa de 1998 puso en crisis y afectó a inversiones por 4.500 millones de dólares y la rápida intervención del sistema financiero en EEUU encabezado por la Reserva Federal de Nueva York. Una de las lecturas inmediatas que se hizo de aquella manifestación de crisis fue la necesidad de regulación de mercados financieros que empezaban a descontrolarse.
El diagnóstico señalaba a un conjunto de excepciones descontroladas, pero en la seguridad de la alquimia financiera de los derivados y otros institutos financieros para darle sustentabilidad a la euforia en ascenso de un mercado mundial de capitales. En el mismo sentido puede pensarse en la crisis de Enron, que desde su origen en la electricidad y su diversificación que incluía seguros financieros, explotó como fraude contable para ocultar grandes ganancias de sus promotores en el marco de la crisis derivada del 11S y el impacto de una crisis financiera que explicitaba la emergencia de la situación de Argentina con su cesación de pagos, la mayor de la historia contemporánea.
Es que entre los 80´ y los 90´ se dieron las condiciones para la estimulación de la “burbuja especulativa” bajo la conducción de la Reserva Federal de EEUU (FED) por Alan Greespan entre 1987 y 2006, quién en 1997 calificó de “exuberancia irracional de los mercados” aludiendo a la vulnerabilidad del mercado mundial de capitales. Los años de Greenspan son de avance de la desregulación financiera, cuyos antecedentes provienen de las directivas de Paul Volcker, titular de la FED entre 1979 y 1987. Directivas que indujeron el alza de las tasas de interés que llevaría al extremo la hipoteca de los países endeudados, principalmente en América Latina (Argentina, Brasil y México). Si bien el neoliberalismo se ensaya bajo el comando del terrorismo de Estado en las dictaduras del Cono Sur de América, es con Ronald Reagan que adquiere carta de ciudadanía como ideología y práctica política de los gobiernos más poderosos del capitalismo mundial. El momento de Reagan es también el de Volcker como tránsito hacia la veintena de años de irracional liberalización que ahora está explotando en la cabeza del orden capitalista.
La liberalización de la economía, especialmente en las finanzas de EEUU favoreció la emergencia de un conjunto de instrumentos para disminuir el riesgo de inversión, entre los que se encuentra la división de Bancos comerciales y de inversión. En estos días, la crisis afectó a los principales bancos de inversión, con la quiebra de Lehman Brothers; la absorción de Merrill Lynch por un Banco comercial (Bank of America) y la transformación en comercial de los dos mayores: Morgan Stanley y Goldman Sachs. De este último surgió Henry Paulson, cuya presidencia ocupó hasta mayo del 2006 y actualmente es el Secretario del Tesoro de EEUU y mentor del salvataje a los bancos problemáticos, entre ellos Goldman Sachs. Entre esos instrumentos apareció un complejo entramado de opciones de inversión contra seguros cruzados que hacían aparecer como imposible la caída de un sólido sistema que enfrentaba la lógica del valor, que finalmente se impone con la destrucción de parte del capital ficticio construido a partir de la valorización dineraria del capital.
En el comienzo están los créditos hipotecarios y luego los títulos asentados en paquetes crediticios sustentados en los pagos de los acreedores hipotecarios, que en su desarrollo inducen el crecimiento del precio de las tierras y el metro cuadrado de construcción, valorizando propiedades y alentando un proceso ascendente de tasas de interés que afectó en el mediano plazo a los tomadores de préstamos. El castillo de naipes construido en el negocio inmobiliario y financiero de créditos hipotecarios se derrumba ante las variaciones en el valor de los inmuebles y la imposibilidad de atender el elevado costo de las hipotecas, situación que involucra como dijimos a más de 5 millones de personas. Crece la desconfianza y con la caída de las hipotecas se derrumban los títulos y seguros cruzados montados por la arquitectura generada por la liberalización de estos años. Se verifica así la necesaria destrucción de capital para estabilizar un nuevo ciclo de acumulación y valorización para sustentar la apropiación de ganancias, a la sazón, el objeto final del capital.
La crisis está en pleno desarrollo desde su explosión en agosto del 2007 y a más de un año no termina de hacer explícita las consecuencias en su totalidad. Es aún temprano para cualquier vaticinio y mucho menos para anticipar el fin del capitalismo o de la hegemonía estadounidense. Claro que en la crisis del 30´ EEUU emergía como potencia en expansión, imponiendo el dólar como patrón de cambio al finalizar la segunda guerra y a Washington como sede de la nueva institucionalidad de la arquitectura del poder económico y financiero del mundo, estableciendo la dominación en el FMI y el Banco Mundial. No hay dudas del papel ordenador que jugaron los organismos financieros internacionales en este tiempo bajo la batuta de EEUU.
El interrogante es cuanta capacidad de liderazgo le queda a EEUU en esta crisis y más allá, en un mundo cuya tendencia a la globalización se acrecienta como nunca antes. Más aún, resulta imprescindible interrogarse sobre la emergencia de una nueva hegemonía capitalista, y con cierta audacia la reflexión ya sugerida que nos remite a una perspectiva anticapitalista y por el socialismo. Es una posibilidad que solo puede demostrar la práctica emancipadora de la lucha promovida por las clases subalternas. Nuestra reflexión pretende convocar a la imaginación, como siempre, de un final abierto.
Buenos Aires, septiembre de 2008
Bibliografía:
Leo Panitch and Sam Gindin. The Current Crisis: A Socialist Perspective. Mimeo, septiembre de 2008.
Leo Panitch y Sam Gindin. “Capitalismo global e imperio norteamericano”. El nuevo desafío imperial en Socialist Register 2004, página 19. Clacso, Buenos Aires.
Leo Panitch y Sam Gindin. “Las finanzas y el imperio norteamericano”. El imperio recargado en Socialist Register 2005, página 69. Clacso, Buenos Aires.
Christopher Rude. “El rol de la disciplina financiera en la estrategia imperial”. El imperio recargado en Socialist Register 2005, página 113. Clacso, Buenos Aires.
Robert Brenner. “Una crisis devastadora en ciernes”. Against the Current No. 132, enero / febrero 2008. Sin Permiso, 27/01/08. Traducción de Gustavo Búster.
Orlando Caputo. “La crisis inmobiliaria tanto del sector de la construcción-habitacional y del sector financiero”. Mimeo, febrero 2008.
François Chesnais “El fin de un ciclo. alcance y rumbo de la crisis financiera”. Carré rouge / La brèche nº 1 diciembre 2007-enero-febrero 2008. Publicado en castellano enHerramienta nº 37, marzo 2008, traducido por Aldo Casas.
Leonardo Bleger. “Actual etapa de la globalización financiera: la crisis de las hipotecas en EEUU y su impacto mundial”. Mimeo Pled (Programa latinoamericano de educación a distancia), en Curso sobre Sistema Financiero Mundial y Crisis coordinado por Julio C. Gambina. Mayo de 2008.
Alejandro Vanoli. “Crisis subprime y crisis financiera global” y “Globalización financiera y crisis recientes”. Mimeo Pled (Programa latinoamericano de educación a distancia), en Curso sobre Sistema Financiero Mundial y Crisis coordinado por Julio C. Gambina. Mayo de 2008.
Julio Sevares. “Regulando al capital financiero (o la larga lucha del dinero por su libertad)” y “El delito financiero y el papel de los grandes bancos y empresas transnacionales”. Mimeo Pled (Programa latinoamericano de educación a distancia), en Curso sobre Sistema Financiero Mundial y Crisis coordinado por Julio C. Gambina. Mayo de 2008.
Julio C. Gambina. “Introducción al Curso sobre Sistema Financiero Mundial y Crisis” y “La crisis financiera en el marco de agenda de la discusión en nuestra América en el Siglo XXI”en Curso sobre Sistema Financiero Mundial y Crisis coordinado por Julio C. Gambina. Mayo de 2008.
--------------------------------------------------------------------------------
* Artículo escrito para la revista Periferias, septiembre 2008. Fue enviado por el autor como contribución al Foro el 19 de noviembre de 2008.
** Profesor Titular de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario. Profesor de Postgrado en las universidades públicas de Buenos Aires, Córdoba, Mar del Plata y Rosario. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. Integrante del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO. Director Adjunto del Centro Cultural de la Cooperación, CCC.
1 The Economist September 13th 2008, sección Finanzas y economía de la página 82.
2 Ramón Fernández Durán “El crepúsculo de la era trágica del petróleo. Pico del oro negro y colapso financiero (y ecológico) mundial”.
Crisis en EEUU. ¿Qué destino para el orden mundial? | 14-12-2008 - 09:08:27 GMT 1 #
En el poder capitalista sigue el homenaje al robo
Eduardo Pérsico
Argenpress
La política es la sombra que las grandes empresas proyectan sobre la sociedad.
John Dewey, filósofo, USA 1859-1952.
Algún mediodía de 1995 nos demoramos en una esquina de la Sexta, en Nueva York, a ver la marcha sobre patines de lo traders o como se llamen, zumbando hacia las oficinas de Wall Street. Al fin, simulaba ser una competición deportiva entre gimnastas impecables, portafolios en mano y bufandas al tono, esquivando a contramano los veloces y caóticos taxis de la ciudad, similar a tantas.
Y subiendo por la franja menos rugosa de la calle aquella exhibición del nuevo recurso yuppie para ir a su trabajo patín y patín, la nueva clase de pioneros triunfadores nos sugerían que al llegar, cada uno guardaría sus patines y se daría íntegro a erotizarse con télex y computadoras, esos ciertos amores en su vida…
Por curiosidad casi turística, volví el siguiente mediodía ya pensando que de esos avanzados negociadores de acciones y otros bienes virtuales, acaso conocieran las ideas de Adam Smith, el referente liberal más mentado, aunque por sus edades supieran más de Henry Hazlitt, por haber frecuentado sus textos y que falleciera en 1993. Un activista que criticara con ferocidad todas las ideas de John Maynard Keynes, y con preferencia aquello referido a la fijación de salarios mínimos, los planes de inclusión social como la desocupación y las intervenciones de los gobiernos en la economía práctica. Hazlitt, que difundiera todas sus ideas durante décadas en el New York Times, la revista Newsweek y el Wall Street Journal, y su libro más difundido fuera “La Economía en una Lección”, entendía perniciosa cualquier cercanía de la economía mundial en ejercer la distribución que intentara cualquier gobierno. Hoy mismo, “que comamos todos” es un principio utópico, inalcanzable, que desprecian los diarreicos ideólogos de la CNN y sus rufianes del mundo capitalista. Unos meses antes del asesinato del presiente Kennedy en Estados Unidos, en un trabajo publicado inicialmente en “Newsweek” y difundido por Selecciones del Readers Digest en 1963, Hazlitt atacó enfurecido contra los intelectuales y los políticos que suscribían tibiamente los cambios en la economía norteamericana enuncidas por el ejecutivo, asesorado entonces por John Kenneth Galbraith, a quien el espectro liberal denostaba prolijamente cada día. Y esta vez Hazlitt, en pleno mayo del 63’, sostenía que ‘gracias a los ingresos arrebatados a los ciudadanos en forma de impuestos se constituye el sector público, dando a entender que lo palabra ‘público’ significa que lo democrático, compartido y de inspiración cívica, en cuanto a la palabra ‘privado’ se le otorga el espíritu de lo interesado y exclusivista’. Una calificación que él estimaba injusta con los de más altura en la pirámide, pero donde nos permitimos una pregunta, ingenua: ¿viendo el devenir de las sociedades desde cuando sabemos, esta constante injusticia contra el pobrerío no existe definitivamente así?
Por semejante certeza histórica y no porque los privilegiados sean los miserables, los economistas liberales han asolado el mundo con cierto refranero que venden al mundo como ideas sustanciales; ‘el progreso es el triunfo de pequeños triunfos individuales’, o ‘el estado benefactor es una ficción donde todo el mundo quiere vivir a expensas de los demás’, ‘los izquierdistas prefieren igualar las diferencias naturales’ y otras rebuscados dislates. ¿Y si fuera cierto aspirar a un Estado benefactor, que nos integrara como una verdadera especie, la humanidad debe pedir permiso a Wall Street para intentarlo? Al menos, si se hubieran accidentado antes, los patinadores triunfantes del sistema no serían estos delincuentes que estafaron al mundo y hoy llaman Crisis financiera a un afano despiadado. Pero hoy mismo entre los liberales de la Argentina, por ejemplo, esos robos disfrazados de inversiones inmobiliarias o parecidos fueron un efecto no querido y no la causa, según hubiera dicho el ideólogo Henry Haslitt, avalando así desde el capitalismo hasta al Bernard Madoff quien confesó haberse patinado cincuenta mil millones de dólares ajenos. Algo nada fácil, pero el hombre lo deschavó en estos días finales del 2008 y el ilícito no pudieron acallarlo como intentaron con las quiebras de Enron, World Com., la tecnológica Tyco y otras.
(A propósito de Madoff nos permitimos una licencia. En Argentina “patinar”significa perder dinero rápidamente y este prestigioso tomador de inversiones “Andá a Cantarle a Gardel” así hablaría del quebranto frente a sus hijos.
- Pero viejo, ¿cómo te patinaste tanta guita?
- Y, con los burros…
- ¿Tanto jugaste? Es mucho. ¿Y con las minas?
- También. Ahí patiné bastante.
- Entonces hiciste bien, viejo – y se abrazaron).
Bien, los liberales desprecian al Estado regulador y recitan parrafadas mediocres y nada científicas: ‘cada ciudadano según sus aptitudes particulares planea el futuro de acuerdo a su trabajo, sus ocios, sus gastos, y estos planes individuales se coordinan por el admirable mecanismo de la competencia y el mercado libre, sin necesidad de ninguna participación del Estado’. Y bien hacen en predicar esto que escribiera Henry Hazlitt según buenos liberales porque más tarde, al encargarse ellos mismos de la gestión económica obtienen los resultados cloacales siempre, y más trágicamente en América Latina. La representación que vivimos estos días, incluida la asunción de Barak Obama como primer presidente negro de Estados Unidos, es seguidilla y reiteración de esa lucha centenaria entre dos concepciones distintas no sólo de lo económico. Es una pelea mucho más cruenta y según pensamos, tal vez definitiva. Estamos en plena lucha por una idea más racional sobre la vida en comunidad, donde comamos todos aplicando leyes y controles a la desmesura de los poderosos. Nada inédito y ni novedoso, que significa al menos acordarse del mismo Adam Smith, humanista tan nombrado y menos leído, cuando sentenció ‘hay que desconfiar de la benevolencia del carnicero’. que si nos descuidamos nos vende carne podrida. Según vislumbramos que articulan ahora mismo, entre concilios y congresos de países que no resuelven nada, los constantes opresores de los despojados de la tierra
En el poder capitalista sigue el homenaje al robo | 21-12-2008 - 09:52:22 GMT 1 #
El Pais de Andalucia.-El Banco de España retomó en julio de 2007 la desinversión de parte de sus reservas de oro. En concreto, el organismo financiero presidido por Miguel Ángel Fernández Ordóñez vendió 800.000 onzas troy (24,8 toneladas), lo que supone el 8% de total de sus activos en el llamado metal amarillo, que queda reducida a 9,1 millones. Las reservas de oro en el Banco de España han pasado de 13,4 millones de onzas (416,7 toneladas) a principios de año a 9,1 millones de onzas, lo que supone una reducción de casi el 32%. Mientras que su valor ha bajado de 6.716 millones de euros hasta 4.397 millones, un 34,5% menos, según los datos del supervisor financiero. Con todo, la venta de oro efectuada en el mes de julio no ha sido la de mayor envergadura en lo que va de año. Entre marzo y mayo el Banco de España vendió hasta 3,5 millones de onzas troy de oro (108,8 toneladas). Estos movimientos en las reservas no han estado exentos de polémica, de forma que incluso el ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, tuvo que dar explicaciones al respecto en el pleno del Senado a principios del mes de junio, cuando afirmó que la venta de oro responde a la necesidad «de mejorar las rentabilidad de los activos» del Banco de España. En respuesta a una pregunta del Grupo Popular en el Senado, Solbes explicó que las ventas se realizaron en coordinación con el resto de los Bancos Nacionales Europeos en virtud de un acuerdo firmado en 1999 y renovado en 2004 para establecer cuotas específicas de venta, y ordenar así este proceso, provocado por la necesidad generalizada de vender oro, activo no rentable, e invertirlo en bonos de renta fija, aumentando así su rentabilidad. En este sentido, explicó que el oro «jugó en el pasado un papel fundamental como elemento de reserva que está desapareciendo, ya que no es un activo rentable». Pero lo cierto es que el llamado metal amarillo lleva cinco años de constantes alzas. De acuerdo con los datos manejados por el Consejo Mundial del Oro, los Bancos Centrales Europeos han vendido en lo que va de año 358 toneladas de oro, frente al límite anual de 500 toneladas.
En Italia, el oro también ha desatado la polémica política, ante las insinuaciones del presidente del Gobierno italiano, Romano Prodi, de recurrir a la venta de parte de las reservas de este metal precioso del Banco de Italia para disminuir la abultada deuda pública.SiR Lejarza Argelaguer-Garrotxa/Granada-Andalucia
800.000 onzas troy | 27-12-2008 - 08:37:01 GMT 1 #
Una crisi redemptora, per KIM DURALL, BANYOLES (PLA DE L'ESTANY) :
Les crisis econòmiques són inevitables. Qüestionen tecnologies que han produït més del necessari, han saturat els mercats i han deixat, per això precisament, de ser competitives al costat d'altres d'emergents, més innovadores i eficaces.
A vegades les crisis són administratives. Per què tants cotxes molestos i contaminants a les ciutats, quan en substituiríem 60 per un autobús, o 1.600 per un tren? Per què, si hi ha més pisos que persones per ocupar-los (llei d'oferta i de demanda), el preu no s'equilibra acostant-lo al de cost? Quina administració contraresta l'especulació desestabilitzadora?
Es diria que una bona part de la crisi és també, sobretot, organitzativa, de repartiment de béns (sobreabundants) que tots hem contribuït a crear i només uns pocs gestionen, reparteixen i regulen. Uns pocs cacics congelen els diners de tots, i en deixar de moure's es produeix una crisi econòmica.
Una altra, molt important, és la crisi ideològica. Idees arrelades a la inèrcia, que resten agilitat a l'actuació correcta. Les esglésies de la humanitat, com a enormes organitzacions institucionalitzades, aporten, avui, més llast que agilitat als nous aires del progrés social i tecnològic (Papes distrets amb els matrimonis gais i els preservatius són clar indici que s'obliden del que és fonamental). Tots beneiríem, durant aquestes festes, el següent titular de crisi en els diaris: «Per falta de guerres, suspenen pagaments totes les fàbriques d'avions i d'armament.» I viceversa: «Per falta d'armaments se suspenen totes les guerres; la d'Iraq, la primera.»
Una crisi redemptora | 05-01-2009 - 07:53:45 GMT 1 #
Algú té culpa de la crisi, per RAMON ROVIRA, SANT DALMAI (SELVA) :
Ara tothom parla de crisi. I més que la trobarem, encara. S'acusa els especuladors del totxo i els bancs. D'acord. Però, només? És que aqueixos senyors són els responsables de dirigir el país? No és, més aviat, que el que els toca fer és vetllar pels seus interessos i els dels seus socis? No estem, afortunadament, en un mon capitalista?
Què han fet, durant els darrers anys, el nostres dirigents polítics? No els elegim per defensar els interessos de tots? Per orientar el futur del país? Per vetllar pel nostre benestar? Almenys això és el que ens prometen quan, de tant en tant, ens demanen el vot. Per cert, l'única vegada que els veiem de prop.
No han viscut, totes les administracions, també del totxo, tan cofois, fins que la bombolla ha fet un pet? Els ajuntaments, els primers: qualificant terrenys a dojo, a canvi de «col·laboracions» dels especuladors, més o menys confessables i cobrant excel·lents plusvàlues, IBI, llicències d'obres i tot el que calgués? I el nostre govern autonòmic, nodrint els seus pressupostos amb impostos de transmissions patrimonials i de tota classe? I el govern estatal, amb IVA, i recollint la seva part, no petita per cert, dels beneficis d'empresaris i especuladors, indistintament?
Què ha fet el Banc d'Espanya, tot aquest temps? I el ministre d'Economia? No cobren per supervisar i regular aquestes qüestions? Ara s'exclamen. Qui ho havia de dir: això ha fet un pet! A on eren quan els bancs i caixes deixaven diners a qui no els podria tornar, a 40 anys de termini, aportant tres nòmines i pel 110% del valor d'un pis, amb taxació ja inflada un 20 o 30 per cent?
Però no cal preocupar-se: ells no ho pagaran ni notaran la crisi. Ho pagarem tots els altres: els que no podran pagar la hipoteca, els que perdran la feina i la casa, els empresaris honestos, que no troben crèdit i s'arruïnaran, els joves, que no seran ni mileuristes. I tants i tants. I, d'aquí a uns anys, quan això s'arregli tot sol, tornaran a venir a demanar que els tornem a votar, de tan bé que ho han fet. Sapastres!
Algú té culpa de la crisi | 05-01-2009 - 07:59:35 GMT 1 #
Los que se quieren comer el mundo: corporaciones 2008
Silvia Ribeiro
ALAI AMLATINA
Inmersos en una enorme crisis del capitalismo, madre de muchas crisis convergentes, se rescata con dinero público a las más grandes empresas privadas del planeta, mientras siguen aumentando los pobres y hambrientos y el caos climático. Según el economista mexicano Andrés Barreda, estamos en una crisis de brutal sobreacumulación capitalista: gigantesco vómito de quienes creyeron que se podían tragar al mundo, pero no pudieron digerirlo.
Largamente acuñadas, las crisis actuales tienen un contexto de concentración creciente del poder corporativo, apropiación de recursos naturales y desregulación o leyes a favor de las empresas y especuladores financieros, que ha aumentado sin pausa en las últimas décadas. En el 2003, el valor global de fusiones y adquisiciones fue 1,300,000 millones de dólares (1,3 billones). En 2007, llegó a 4,48 billones de dólares. En la industria alimentaria, el valor de las fusiones y compras entre empresas se duplicó del 2005 al 2007, llegando a 200 mil millones de dólares. La debacle financiera terminó con algunas empresas, favoreciendo oligopolios aún más cerrados.
¿Qué significa esto para la gente común? El informe del Grupo ETC “De quién es la naturaleza” (disponible en www.etcgroup.org/es) , ofrece un análisis en el contexto histórico de la concentración corporativa de sectores claves en las últimas 3 décadas. Desde entonces el Grupo ETC ha seguido las maniobras de mercado de las autodenominadas “industrias de la vida”, (biotecnología en agricultura, alimentación y farmacéutica). En el nuevo informe, se agregan las empresas detrás de la convergencia de biotecnología con nanotecnología y biología sintética, que promueven nuevas generaciones de agrocombustibles y más allá: intentan generar un economía post-petrolera basada en el uso de carbohidratos y vida artificial.
El sector agroalimentario sigue siendo uno de los ejemplos más devastadores, por ser un rubro esencial: nadie puede vivir sin comer. Es además, el mayor “mercado” del mundo. Por ambas razones, las transnacionales se lanzaron agresivamente a controlarlo. En las últimas 3-4 décadas, pasó de estar altamente descentralizado, fundamentalmente en manos de pequeños agricultores y mercados locales y nacionales, a ser uno de los sectores industriales globales con mayor concentración corporativa. Para ello fue necesario un cambio radical en las formas de producción y comercio de alimentos. Gracias a los tratados de “libre” comercio, la agricultura y los alimentos se transformaron de más en más en mercancías de exportación, en un mercado global controlado por una veintena de transnacionales.
Según un informe de la FAO sobre mercados de productos básicos, a principios de la década de 1960, los países del Sur global tenían un excedente comercial agrícola cercano a los 7000 millones de dólares anuales. Para fines de la década de 1980 el excedente había desaparecido. Hoy todos los países de Sur son importadores netos de alimentos.
En la década de 1960, casi la totalidad de las semillas estaban en manos de agricultores o instituciones públicas. Hoy, 82 por ciento del mercado comercial de semillas está bajo propiedad intelectual y diez empresas controlan 67 por ciento de ese rubro. Estas grandes semilleras (Monsanto, Syngenta, DuPont, Bayer, etc) son en su mayoría propiedad de fabricantes de agrotóxicos, rubro en el cual las diez mayores empresas controlan 89 por ciento del mercado global. Que a su vez están representadas entre las diez empresas más grandes en farmacéutica veterinaria, que controlan 63 por ciento de ese rubro.
Los 10 mayores procesadores de alimentos (Nestlé, PepsiCo, Kraft Foods, CocaCola, Unilever, Tyson Foods, Cargill, Mars, ADM, Danone) controlan el 26 por ciento del mercado, y 100 cadenas de ventas directas al consumidor controlan el 40 por ciento del mercado global. Parece “poco” en comparación, pero son volúmenes de venta inmensamente mayores. En el año 2002, las ventas globales de semillas y agroquímicos fueron 29,000 millones de dólares, las de procesadores de alimentos 259,000 millones y las de cadenas de ventas al consumidor 501,000 millones. En el 2007, esos tres sectores aumentaron respectivamente a 49,000 millones; 339,000 millones y 720,000 millones de dólares. Sigue siendo el supermercado WalMart, la empresa más grande del mundo, siendo la número 26 entre las 100 economías más grandes del planeta, mucho mayor que el Producto Interno Bruto (PIB) de países enteros como Dinamarca, Portugal, Venezuela o Singapur.
De las semillas al supermercado, las transnacionales dictan o pretenden dictar qué plantar, cómo comerlo y dónde comprarlo. Frente a las crisis nos recetan más de lo mismo: más industrialización, más químicos, más transgénicos y otras tecnologías de alto riesgo, más libre comercio. No es extraño, ya que todas están entre los que más han lucrado con el aumento de precios y hambrunas: obtuvieron ganancias que van hasta 108 por ciento más que en años anteriores.
También la disparidad de ingresos individuales en el mundo creció. La riqueza acumulada de los 1125 individuos más ricos del mundo (4,4 billones de dólares) es casi equivalente al PIB de Japón, segunda potencia económica mundial después de Estados Unidos. Esta cifra es mayor que los ingresos sumados de la mitad de la población adulta del planeta. 50 administradores de fondos financieros (hedge funds y equity funds), los grandes especuladores que provocaron la “crisis”, ganaron durante el 2007 un promedio de 588 millones de dólares, unas 19,000 veces más que el trabajador estadunidense típico y unas 50,000 veces más que un trabajador latinoamericano medio. El director ejecutivo de la financiera Lehman Brothers, ahora en bancarrota, se embolsó 17,000 dólares por hora durante todo el 2007 (datos de Institute for Policy Studies).
Resumiendo, una absurda minoría de empresas y unos cuantos multimillonarios que poseen sus acciones, controlan enormes porcentajes de las industrias y los mercados básicos para la sobrevivencia, como alimentación y salud.
Esto les permite una pesada injerencia sobre las políticas nacionales e internacionales, moldeando a su conveniencia las regulaciones y los modelos de producción y consumo que se aplican en los países, que a su vez son causantes de las mayores catástrofes alimentarias, ambientales y de salud.
Así pudo avanzar la privatización y conversión del sistema agroalimentario, hasta hace pocas décadas descentralizado y basado mayoritariamente en semillas de libre acceso, agua, tierra, sol y trabajo humano, para convertirlo en una máquina industrial petrolizada, que exige grandes inversiones, maquinarias caras, devastadoras cantidades de agroquímicos (mejor llamados agrotóxicos) y semillas patentadas controladas por unas pocas empresas. Aunque se produjeron mayores cantidades de algunos granos, no solucionó el hambre en el mundo tal como prometían, sino que aumentó. El saldo de erosión de suelos y biodiversidad agrícola y pecuaria, junto a la contaminación químico-tóxica de aguas, no tiene precedente en la historia de la humanidad. Todo acompañado, por si fuera poco, por una creciente crisis de salud humana y animal (que también es negocio para las mismas empresas).
El paradigma más significativo de esta “involución verde”, son los transgénicos, semillas patentadas adictas a los químicos de las empresas, promovidas como panacea para resolver los actuales problemas de hambre que el propio modelo creó. Otro ingrediente del mismo modelo, ahora empujado con más fuerza, es el altísimo requerimiento de fertilizantes, que por su nombre parecería menos dañino que el resto de los agrotóxicos. Pero el uso de fertilizantes industriales, en lugar del equilibrio de nutrientes naturales de los modelos anteriores de agricultura, también provoca adicción y dependencia y está en manos de un cerrado oligopolio trasnacional. Tal como el petróleo, se basa en el uso de productos finitos y no renovables: según datos de PotashCorp, la primera empresa global de fertilizantes, las reservas de fósforo, ingrediente fundamental de los fertilizantes, disminuyen a ritmo acelerado. Globalmente, el consumo industrial de fertilizantes aumentó 31 por ciento entre 1996 y 2008, debido al incremento de la ganadería industrial y la producción de agrocombustibles. Y con las crisis, el precio se disparó más de 650 por ciento entre enero de 2007 y agosto del 2008. Mosaic, la tercera empresa de fertilizantes a nivel global (55 por ciento propiedad de Cargill) aumentó sus ganancias más de 1000 por ciento en ese período.
Pese a que las trasnacionales pretenden controlar todo, 1200 millones de campesinos y campesinas en el mundo, siguen teniendo sus propias semillas. Aunque WalMart sea la empresa más grande del mundo, el 85 por ciento de la producción global de alimentos se consume cerca de donde se siembra –la mayoría en el mercado informal.
Urge, por el bien de todos y para parar las amenazas al ambiente que nos sostiene, el cuestionamiento profundo del modelo de agroalimentación industrial y corporativo, incluyendo la crítica radical a los que en nombre de las crisis alimentarias y climáticas quieren imponernos más del mismo modelo con transgénicos y agrocombustibles. Las soluciones reales ya existen y son diametralmente opuestas: soberanía alimentaria, como propone La Vía Campesina, a partir de economías agrícolas descentralizadas, diversas, libres de patentes, basadas en el conocimiento y las culturas campesinas, que son quienes por más de diez mil años han probado su capacidad de alimentar sustentablemente a la humanidad.
Basado en el informe del Grupo ETC “De quién es la naturaleza - El poder corporativo y la frontera final en la mercantilización de la vida”, disponible en www.etcgroup.org/es
Los que se quieren comer el mundo: corporaciones 2008 | 06-01-2009 - 11:16:23 GMT 1 #
Els suïcidis de la crisi capitalista :
El president de la immobiliària nord-americana Sheldon Good, Steven Good, va ser trobat mort aquesta setmana dins el seu Jaguar, als afores de Chicago, i ja són tres els Empresaris que s'han suïcidat per les grans pèrdues provocades. Good, de 52 anys, va convertir la immobiliària en una de les firmes més potents del sector als Estats Units. Es calcula que la mort de Good va tenir lloc dilluns, el mateix dia que també es va treure la vida el propietari de Ratiopharm, l'alemany Adolf Merckle, que es va tirar a les vies del tren. El primer magnat a suïcidar-se va ser el francès Thierry de la Villehuchet, fundador d'Acces International.
Els suïcidis de la crisi capitalista | 10-01-2009 - 08:53:33 GMT 1 #
Madoff apuntilla el peor año de la Bolsa
Felicia Barrio
Diagonal
Quiebras masivas, estafas financieras y el hundimiento general de los mercados golpean el corazón del sistema: los bancos y las altas finanzas.
Decir que la Bolsa es cosa de unos pocos ricos en un país donde Telefónica tiene 1,48 millones de accionistas y el capital del banco Santander se reparte entre un millón de españoles y 1,8 millones de británicos es sinónimo de no entender su capacidad para despertar el afán de lucro entre las clases medias ahorradoras y el alcance de la metástasis del sistema.
2008, el peor año para las bolsas de todo el mundo desde la Gran Depresión –Wall Street se dejó un 35% y la Bolsa española un 40%– y la constatación del desinfle de la burbuja inmobiliaria, no marca el principio del fin del ‘capitalismo popular’, pero ha despertado a muchos las dudas sobre su continuidad.
El desprestigio de los bancos y las cajas –cargados ambos de pisos sin vender o en construcción– y de la banca de inversión –la que maneja las altas finanzas, timada y hundida–, está por todo lo alto.
La codicia condujo a la banca a prestarle dinero a quien sabía que no podría devolvérselo y llegaron las bancarrotas en EE UU: Bearn Stearns, Fannie Mae, Freddie Mac, Lehman Brothers, AIG, Merry Lynch, Wachovia, Washington Mutual, todos gigantes de las finanzas.
En Europa, han caído desde Northern Rock, Fortis, Hypo Real State, Bradford & Bingley... hasta la gran víctima del ladrillo español: Martinsa –comprada por lotes por el Santander, BBVA y Caixa Galicia–, Colonial, Nózar, Hábitat, Astroc... Lo vieron venir los inversores profesionales –los que gestionan el patrimonio de los millonarios– que sacaron el dinero de la Bolsa a primeros de año en busca de refugio: renta fija, oro, seguros de vida de Luxemburgo, fondos colectivos, bolsas emergentes, edificios de saldo en Alemania y el Reino Unido...
En otoño, la Bolsa era ya pasto sólo de los inversores institucionales –grandes accionistas de empresas que no pueden deshacerse de sus participaciones fácilmente–, de los especuladores del día a día y, finalmente, de los menos pudientes, familias de bien que delegan la gestión de sus finanzas en sus sucursales bancarias de toda la vida y gente de confianza, hasta ahora.
En diciembre, el affair Madoff –el timo global de 50.000 millones de dólares, el mayor de la historia, que ha desvalijado a miles de grandes patrimonios de todo el mundo– ha puesto la puntilla al clima de desconfianza en el sistema financiero.
¿Imposible estar prevenido?
La estafa escándalo ha pillado de pleno a muchos millonarios y a los gestores de fondos y sicavs –fondos de inversión propiedad de grandes patrimonios– retirando sus dineros de circulación. Su reputación está por los suelos y los abogados de los ricos pidiéndoles responsabilidades.
Basta un ejemplo para entender la agilidad de quienes saben jugar al Monopoly. Alicia Koplowitz, quizá la inversora con más seguidores en España, había dado órdenes de venta de sus inversiones contaminadas por fondos gestionados por Madoff en su firma de inversión grupal Laredo días antes de que saltara el escándalo. Aún así, podría perder el rastro hasta de diez millones de euros.
Madoff ha pillado con las manos en la masa a cientos de ricos españoles agrupados en 224 entidades de inversión. En la Bolsa su retirada ha sido casi masiva. A primeros de año, Koplowitz se había desecho de sus posiciones más volátiles. No es la única, las sicavs de otros millonarios llevaban meses poniendo a buen recaudo –ladrillo y letras del tesoro– cientos de millones ante la que se veía venir.
Madoff apuntilla el peor año de la Bolsa | 10-01-2009 - 10:32:27 GMT 1 #
2008, un año histórico, por ANTONIO RUIZ MARCHANTE | Responsable de ICV en Vila-seca
Este año que hemos dejado atrás, sin duda, será recordado por todos nosotros, cierto es que algunos lo recordarán peor que otros. No se puede decir que el sistema financiero goze de buena salud, teniendo en cuenta lo acontecido durante este año, más concretamente durante los últimos seis meses, y esto va por aquellos que tan alegremente dicen tanto en los medios de comunicación como en el Parlamento que el sistema financiero español no sólo goza de buena salud si no que es ejemplo mundial, pues bien, o estos señores mienten o simplemente encubren, que es peor, por que si echamos la vista atrás y hacemos un poquito de memoria nos podemos encontrar con perlas de la talla de Rumasa, Banca Catalana, De la Rosa (empresario modelo, con la bendición del Sr. Jordi Pujol), Banesto (con su Mario Conde), Gescartera (inestimable evasión de capitales), Banco Santander, BBV, Fondo Filatélico, y así uno tras otro.
Con estos antecedentes, los miles de millones que de las arcas públicas van a parar a las entidades financieras, que se atreven a publicar que este año ganarán un 25% más que el año anterior, ¿nos toman el pelo? ¿Dónde están los beneficios de los últimos 10 años? ¿Dónde está ese dinero?.
Mientras tanto, y como siempre, los trabajadores, autónomos y pequeños empresarios, perdemos nuestros puestos de trabajo, nuestra vivienda, nuestras empresas y bienes, y nos tachan de morosos por no tener derecho al crédito, mientras vemos como inyectan nuestro dinero, el dinero público, el dinero de todos a los que les permiten descapitalizar sus empresas y poner en peligro los depósitos de sus clientes y a éstos los llaman señores.
A todo esto, los gobiernos de muchos paises están de espaldas a los trabajadores, autónomos y pymes, que cada día van a la ruina, engrosan las listas del paro mientras otros se enriquecen aún más a costa de engaños y estafas. Por eso, a menudo me pregunto si nuestros ahorros están seguros, si realmente son fiables las entidades financieras, esas mismas que a tí te piden muchísimas garantías y avales por prestarte un céntimo, y sin embargo para los depósitos de ahorro, ellos te dan un jamón (en el mejor de los casos), pero, ¿dónde están sus avales y garantias de que nuestro dinero está seguro con ellos?.
Sería bueno que los señores de los distintos gobiernos, esos que se supone velan por nuestro bienestar, nos digan cuándo creen que podremos acceder a los créditos trabajadores, autónomos y pymes, del dinero público que se ha inyectado a las entidades financieras, o servirá para pagar las indemnizaciones de los altos cargos de esas mismas entidades, por lo bien que nos han estafado.
Con este panorama, tal vez, el año 2008 pase a la historia como el año del inicio de la caída del sistema capitalista y el libre mercado.
2008, un año histórico | 14-01-2009 - 19:20:29 GMT 1 #
2008 en la historia del Estado
Alfredo Toro Hardy
El Estado moderno, como concepto y como ordenamiento político, comienza a desarrollarse en Europa a partir del siglo XIII. Lo característico del mismo es la búsqueda de la centralización del poder en una instancia que abarque las relaciones políticas f undamentales. Entre finales del siglo XV y el siglo XVIII la noción del Estado se asienta en una concepción mercantilista de la economía. El mercantilismo promovía la regulación de la economía con el propósito de aumentar el poder de los estados a expensas de los demás estados rivales. No en balde, esta doctrina económica resultó paralela al surgimiento y auge del absolutismo.
A finales del siglo XVIII tanto el mercantilismo como el absolutismo hicieron crisis. La convergencia de la economía de mercado en lo económico y del estado de derecho en lo político, generó las bases de un nuevo orden. El llamado orden liberal, que buscará trazar fuertes límites al Estado. No obstante, lejos de iniciarse en ese momento el declive del Estado, el mismo va a adquirir un segundo aire con la aparición del fenómeno nacionalista. De acuerdo con éste, la lealtad fundamental del ciudadano debía ir dirigida al Estado-Nación.
El período comprendido entre finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX es conocido como la “Era de las Revoluciones”. Durante ese espacio de tiempo se producen la Revolución Americana, la Francesa y la Hispanoamericana, todas las cuales sustentan la idea del Estado-Nación. La tesis de la soberanía popular, originaria de Rousseau, provee las bases para la consolidación de este nuevo concepto de Estado. A todo lo largo del siglo XIX el poder del Estado se fortalecerá en Europa, cabalgando sobre la idea del nacionalismo. Surgirán en ese momento nuevos estados centralizados como Alemania e Italia.
El siglo XX llevará al Estado a límites nunca vistos. En él se producirá la “estadolatría” de los totalitarismos fascistas y comunistas. Terminada la Segunda Guerra Mundial, por su parte, el Estado-Nación se identificará con el proceso de la descolonización en Asia y África, expandiendo su ámbito a nivel planetario. Por lo demás, el período iniciado a partir de la Segunda Guerra Mundial se caracterizará por la contraposición de dos poderosos estados y de sus respectivos aparatos bélicos: Estados Unidos y la Unión Soviética.
La década final del siglo XX representará un auténtico cataclismo para el Estado, llevándolo a su mayor crisis en siglos. Las amenazas sobre éste resultarán tan grandes como variadas. Desde la economía de mercado hasta el derecho de ingerencia, pasando por la consolidación de la supranacionalidad y por el emerger de las autonomías, el Estado se verá acorralado en todos los frentes.
El año dos mil ocho revierte el proceso anterior y coloca de nuevo al Estado en el epicentro de los acontecimientos. Según Jeffrey Garten ( Newswek , 22 diciembre 2008), los diversos planes de rescate a la economía en Estados Unidos totalizan 8 millones de millones de dólares y los de los principales nueve estados europeos 3,36 millones de millones. El plan de reactivación chino llega al 15% de su PIB. Sólo el Estado se encuentra en condiciones de hacer frente a las consecuencias de su insuficiencia previa en el campo económico. Hablar del Estado “mínimo” resulta tan improcedente como minusvalorar su papel. Es una fecha clave en la historia del Estado.
Alfredo Toro Hardy es diplomático y académico venezolano. Embajador de su país en Madrid y anteriormente en Washington, Londres, Dublín, Brasilia y Santiago de Chile. Autor de dieciséis libros en relaciones internacionales.
2008 en la historia del Estado | 24-01-2009 - 08:27:28 GMT 1 #