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12/11/2008 GMT 1

Carta a la reunión del G-20

lejarza @ 09:40

Jesús González Pazos, Pueblos: Carta a la reunión del G-20.-Se reúnen a puerta cerrada, pero en medio de toda la parafernalia mediática. Se pretende una refundación del capitalismo en la que todo se aparente, pero poco cambie realmente para que el actual sistema dominante mantenga, precisamente eso, su dominación. Se nos dice, a través del gran altavoz que suponen los medios masivos de comunicación, que nada es posible fuera de este sistema y, si el mismo cae, se derrumbará nuestro modo de vida, nuestro bienestar como sociedad privilegiada. También se nos dice que no nos preocupemos, que todo se solucionará de la mejor forma posible; que confiemos, una vez más.

Sin embargo, hoy quiero escribirles. Se que esta carta no les llegará, se que no hay forma de que una sencilla carta de un ciudadano les pueda hacer tambalear toda su seguridad y convencimiento en la viabilidad de este sistema que han construido. Pero permítanme decirles algunas cosas evidentes, de las cuales este sistema y Uds. son responsables.

Cumbre del G-20 Consejo de los Mandamases Zapatero Spain Garrotxan Olot Vall del Llierca Capitalistas Owama FMI BM Ibex-35 BBVA Banco Santander CaixaEn el mundo no rige mayoritariamente nuestro bienestar. Prácticamente la mitad de la población mundial está, según sus propios índices de medición de pobreza, por debajo de ese umbral; y unos cientos de millones (qué frías son las cifras!!!) están en la extrema pobreza. Todas esas personas, con rostros, con nombres, gastan aproximadamente el 80% de sus escasos recursos para alimentarse y, a pesar de eso, varios millones sufren de desnutrición.

Poco que decir de su nunca ejercido derecho a la educación, a la salud, al trabajo, al voto, al..., a un largo etcétera de derechos que suponen, en suma, el derecho a una vida digna. Les recuerdo que Uds. siempre han proclamado éstos como inalienables e irrenunciables para todo ser humano.

La gran mayoría de las mujeres sufren violencia física y psíquica también a lo largo del mundo y nunca ha estado el combate a esta injusta situación como prioridad de sus grandes reuniones, más allá de algún conclave que no arroja sino simples declaraciones de buenas intenciones.

En el mundo no rige la igualdad ni la justicia. Los desequilibrios entre unas personas y otras, entre unos países y otros, no solo no han disminuido, sino que en las últimas décadas de dominio neoliberal, se han multiplicado. Y esto es resultado de las privatizaciones de los servicios sociales, de los llamados ajustes estructurales, de la supeditación de todo en aras del mercado. Cada vez hay más guerras y los civiles seguimos poniendo la mayor cantidad de muertos.

Ahora se reúnen alarmados por la crisis financiera y, la consiguiente crisis productiva que ya está llegando según sus profundos análisis y las cuentas de resultados de las grandes empresas. Sin dichos análisis, muchos millones de personas en el mundo están sufriendo otras crisis más graves (arriba citadas en parte) desde hace mucho tiempo y, en nuestra sociedad, también hace ya algún tiempo que la ciudadanía sufre sus efectos (endeudamiento, paro...).

Han aplicado medidas de trasvase de enormes cantidades de dinero público al sector privado con la máxima celeridad para salvar su sistema financiero, y ahora, en su reunión, decidirán nuevos traslados de fondos. Si alguna vez decidieran, simplemente, con la mitad de esa urgencia, aplicar medidas contra el hambre, contra el cambio climático, por la aplicación de todos y cada uno de los derechos humanos individuales y colectivos, se habrían solventado la gran mayoría de los problemas que acucian a la inmensa mayoría de la población mundial.

Se reúnen para ello veinte países, cuando el mundo, sin contar los pueblos, está formado por más de 190 países, presentes en las Naciones Unidas. Es decir, apenas el 10% de ese total pretende definir las nuevas reglas del sistema y refundarlo (en realidad ni tan siquiera ese 10%, pues quienes deciden no son sino las élites políticas y económicas de ese escaso porcentaje de países), sin permitir que la mayor parte pueda participar, ni tan siquiera hacer el más mínimo cuestionamiento. Una vez más, borran del planeta a continentes enteros (África) o casi enteros y “los de siempre” decidirán lo que es mejor para todos y todas. Pero su propia autodefinición les describe; se denominan los veinte más ricos o, en vías de serlo. Es decir, en este sistema solo deciden las minorías más ricas, mientras que las mayorías más pobres no tienen otra función que acatar y sostener el sistema a cargo de la explotación sistemática de sus propios recursos por parte de los primeros. Sistema este, alabado y definido como verdaderamente democrático, pero que una vez más nos demuestra que la participación, la redistribución y la ciudadanía universal son simples quimeras huecas en sus discursos para determinados foros, pero en los que Uds. no creen en absoluto.

Pero lo contrario les supondría reconocer que su sistema no es el mejor ni el único posible. Y lo más grave, supondría reconocer que no es el más justo y que atenta directamente, por sus efectos, contra la dignidad de las personas y de los pueblos. Por que la dignidad no es aplicable solamente a una parte de los seres humanos; lo es para todos y todas o, no lo es. Feliz reunión. Jesus González Pazos es responsable del Área Indígena de Mugarik Gabe. (Ilustración : Consejo de los Mandanases "Cerrado por Quiebra" FMI)

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  1. Aliviar la pobreza de los que siempre están en crisis

    José Antonio Pérez
    Rebelión

    Una vez demostrado que las objeciones a la propuesta de una Renta Básica Universal carecían de solidez en el plano ético, los detractores de la misma echaron mano del argumento económico: “Es de todo punto inviable, dado que su aplicación supondría un 12% del PIB”, según algunos calcularon con no demasiado rigor. Pero esa cifra se convirtió en un estereotipo que sería repetido hasta la saciedad por políticos desinformados, editorialistas temerarios, economistas frívolos y otros especialistas en confundir a la opinión pública. Todos ellos debieran aprender ahora a echar las cuentas con mayor rigor. Pues los planes aprobados por el Gobierno de España para inyectar liquidez y subsidiar con avales al sistema bancario suponen un desembolso por parte del Erario público de 150.000 millones de euros, es decir, un 15% del PIB. Lo que ha venido a derrumbar el argumento de la inviabilidad presupuestaria de la Renta Básica.

    El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha desplegado una intensa campaña para asegurar la presencia de nuestro país en la cumbre de Washington. Una reunión al más alto nivel convocada para buscar salidas a la crisis económica provocada por la delincuencia financiera internacional. El principal argumento para la presencia de España es que se trata de la octava potencia económica del planeta. Una calificación cuyo brillo queda empañado ante otro dato significativo: uno de cada cinco habitantes del país vive con ingresos situados por debajo del umbral de pobreza relativa. Ocho millones y medio de pobres en una nación tan próspera como la nuestra es una realidad política y moralmente inadmisible.

    Este ingente número de pobres no es producto de la actual crisis. El informe sobre Condiciones de vida de la población pobre en España , publicado en 1998 por la Fundación Foessa, vinculada a Cáritas Española, puso de relieve esa sangrante realidad sobre la que los políticos y los agentes sociales pasan de puntillas procurando mirar hacia otro lado. El pasado mes de octubre de 2008, apareció el VI Informe sobre exclusión y desarrollo social en España, de la citada fundación Foessa. La principal conclusión del informe es que el crecimiento de la actividad económica reflejado en el crecimiento del Producto Interior Bruto durante los últimos diez años, no ha tenido apenas efecto sobre la redistribución de la riqueza ni la mitigación de la pobreza.

    Las cifras son coincidentes con las que anualmente publica la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) elaborada por el INE. Lo que demuestra que en nuestro país la pobreza c onvive también con esas épocas doradas de plétora económica y derroche consumista. Al fin y al cabo, alguien tenía que pagar esos Porsches Cayennes a bordo de los cuales se pasean los especuladores. Como apuntó Adam Smith, el profeta del liberalismo: “Cuando hay grandes propiedades hay grandes desigualdades. Por cada hombre muy rico debe haber al menos quinientos pobres” (Una Investigación sobre la Riqueza de las Naciones).

    Thomas Paine, un temprano defensor de los derechos humanos, también rechazó con contundencia que la pobreza sea una cualidad inherente a la condición natural del ser humano. Escritor y activista revolucionario que jugó un destacado papel en el proceso de independencia de los Estados Unidos de América del Norte, en 1776, Paine afirmó que: “ Si ese estado que se llama orgullosamente, quizá de modo erróneo, civilización ha promovido más la felicidad general del hombre o la ha dañado más es una cuestión que puede ser fuertemente contestada. […]. Lo más opulento y lo más miserable de la especie humana se encontrarán en los países que se llaman civilizados”.

    Pobres por decreto

    Como demuestra el panorama de la civilizada España actual, la pobreza no depende tanto del tamaño de la riqueza de una nación como del carácter de las opciones políticas que adopten sus gobiernos. Con el mismo presupuesto se puede elegir entre comprar cañones o mantequilla.

    Gran parte de los ocho millones y medio de pobres españoles lo son por decreto . Y esta afirmación no es mera retórica: se trata de personas que dependen de ingresos cuya cuantía ha sido deliberadamente establecida por debajo del umbral de pobreza por los políticos rectores del sistema de protección social. La acción de gobierno se sustancia a través de decretos. De manera que es por decreto como se establece la pobreza de millones de jubilados que reciben pensiones mínimas, de los perceptores de pensiones asistenciales y de quienes reciben prestaciones del subsidio por desempleo. Todos ellos son pobres en virtud de Reales Decretos-Leyes sancionados por el Jefe del Estado.

    Algo parecido sucede con esas rentas de indigencia que los servicios sociales de las administraciones autonómicas facilitan a las personas que acreditan hallarse en situación de evidente pobreza. Prestaciones de cuantía asimismo por debajo del umbral de pobreza. Para tener derecho a ellas, los interesados, al igual que los antiguos pobres de solemnidad, deben acreditar su pobreza sometiéndose a las severas y a menudo humillantes inspecciones que efectúan dichos servicios. Si superan lo que en el argot administrativo asistencial se conoce como prueba de recursos (means test) obtendrán entonces alguna de esas ayudas. Concedidas, eso sí, bajo ese principio de la hipocresía política que persigue la “inserción social” de los afectados.

    Hacia un ingreso de ciudadanía

    Un genuino ciudadano no necesita ser insertado en ningún lugar, pues, por propio derecho, forma parte del cuerpo social en el que reside la soberanía. Por ello, en el pensamiento político avanzado cobra cada vez mayor fuerza la propuesta de establecer un ingreso de ciudadanía. O lo que es lo mismo: una renta pagada por el Gobierno, con carácter universal, que ofrezca a todas las personas la garantía de que no les ha de faltar un suelo material mínimo sobre el que construir una vida en libertad.

    La primera formulación de este derecho se la debemos al mentado Thomas Paine, quien propuso crear un fondo nacional, del cual se pagaría a cada persona, al alcanzar la edad de veintiún años, “la suma de quince libras esterlinas, como compensación parcial por la pérdida de su herencia natural causada por la introducción del sistema de propiedad territorial. Y además, la suma de diez libras al año, de por vida, a cada persona actualmente viva de cincuenta años de edad, y a todos los demás cuando alcancen esa edad.” Nótese que el ingreso propuesto por el republicano Paine tiene un carácter de derecho civil, nada que ver con un socorro de pobres: “Al defender el caso de las personas así desposeídas —dice Paine— estoy haciendo un alegato por un derecho, y no por una caridad”.

    Esta idea ha sido defendida posteriormente por eximias personalidades del mundo de la ciencia, como Norbert Wiener o J. Robert Oppenheimer. En la década de 1960, Milton Friedman, James Tobin, Paul Samuelson, John Kenneth Galbraith y otros notables economistas publicaron informes favorables a establecer un “impuesto negativo sobre la renta” (negative income tax). Un mecanismo a través del cual la tarifa del impuesto sobre la renta se reduce hasta llegar a anularse cuando se aplica a las categorías de ingresos más reducidos. A partir del momento en que la tarifa es cero, se convierte en una renta conforme los ingresos van disminuyendo.

    A partir de 1985, la idea fue relanzada con fuerza desde la Universidad de Lovaina por el colectivo Charles Fourier, liderado por Philippe Van Parijs y Robert Van der Veen. Este grupo fue el precursor del actual movimiento internacional Basic Income Earth Network (BIEN) que aboga por el establecimiento del ingreso garantizado definido como: Un ingreso pagado por el Estado a cada miembro pleno de la sociedad de forma absolutamente incondicional. Lo que que implica que lo recibirá cada persona: a) incluso si no quiere trabajar; b) sin tener en cuenta si es rico o pobre; c) sin importar con quien vive; d) con independencia de la parte del país en la que viva.

    Una renta que no tenga la contrapartida del trabajo suscita abundantes críticas nucleadas en torno al tópico fácil de la holgazanería. Sin embargo, el Nobel de Economía Herbert A. Simon sostiene que, probablemente, no menos de un 90% de los ingresos generados en las sociedades ricas depende no de la productividad individual, sino del capital social. De manera que no carecería de fundamento moral abogar por un impuesto sobre la renta con tipos elevados, que devolviera la riqueza a sus auténticos propietarios: el cuerpo social en su conjunto.

    Una vez que demostrado que las objeciones a la propuesta de una Renta Básica Universal carecían de solidez en el plano ético, los detractores de la misma echaron mano del argumento económico: “Es de todo punto inviable, dado que su aplicación supondría un 12% del PIB”, según algunos calcularon con no demasiado rigor. Pero esa cifra se convirtió en un estereotipo que sería repetido hasta la saciedad por políticos desinformados, editorialistas temerarios, economistas frívolos y otros especialistas en confundir a la opinión pública.

    Todos ellos debieran aprender ahora a echar las cuentas con mayor rigor. Pues los planes aprobados por el Gobierno de España para inyectar liquidez y subsidiar con avales al sistema bancario suponen un desembolso por parte del Erario público de 150.000 millones de euros, es decir, un 15% del PIB. Lo que ha venido a derrumbar el argumento de la inviabilidad presupuestaria de la Renta Básica.

    Si socorrer a los banqueros, principales responsables de la crisis económica, no plantea un gran problema a las arcas del Estado, entonces, también una Renta Básica es posible, al menos desde el punto de vista macroeconómico. Dicen que las épocas de crisis son también épocas de oportunidades. Estamos ante una excelente oportunidad para aliviar las consecuencias de la crisis a quienes más lo necesitan: aquellos que siempre viven en crisis.

    Aliviar la pobreza de los que siempre están en crisis | 12-11-2008 - 09:49:28 GMT 1 #

  2. ¿Una crisis en Wall Street? ¿Una crisis del capitalismo? ¿La crisis del capitalismo?

    Bibiana Medialdea y Nacho Álvarez
    Espacio Alternativo

    No es posible contar la historia de la economía capitalista, y menos la de los últimos treinta años, sin referirse a sus crisis recurrentes. La mal llamada “crisis del petróleo” en los años 70s; la crisis de la deuda externa en los 80s; las que sacudieron a los “mercados emergentes” durante los 90s (México, sudeste asiático, Rusia, Turquía, Argentina); la de las empresas tecnológicas con el cambio de siglo; y ahora, una crisis inmobiliaria y crediticia que arrastra al sistema financiero internacional. Cuando un fenómeno se repite con tanta obstinación es sensato interrogarse sobre si existe una causa común que explique todas sus manifestaciones. Y cuando efectivamente encontramos esa causa común, también es sensato sostener que ese rasgo constituye un elemento inherente al sistema que genera el fenómeno.

    En los años setenta el capitalismo entra en una grave crisis de rentabilidad: el capital no obtiene una proporción “suficiente” de beneficios sobre sus inversiones; suficiente según la lógica capitalista (las exigencias de beneficios que tienen los capitalistas para seguir invirtiendo). Frente a esta crisis el capital despliega su ofensiva neoliberal, poniendo en marcha mecanismos que intentan resolver los problemas de rentabilidad por dos vías: incrementando la ganancia de la que se apropia en actividades que ya le generan beneficios (obteniendo ese incremento de la única forma posible, el recorte de salarios y derechos laborales); y abriendo nuevos espacios, o ampliando los ya existentes, en los que puede “hacer negocio” (como las privatizaciones). Sin embargo, la respuesta neoliberal no es del todo eficaz para superar la crisis. Los problemas de rentabilidad persisten y eclosionan en crisis periódicas. Por lo que el capital no para de intensificar su respuesta, acelerando con el paso de los años sus “avances neoliberales”. Así, podemos decir que llevamos 30 años en crisis, y 30 años sometidos a la gestión neoliberal con la que el capital intenta superar la crisis.

    Uno de los espacios de ganancia que el capital amplía en estas décadas son los mercados financieros. Su liberalización, en colaboración con otros factores, los convierte en una fuente aparentemente ilimitada de beneficios. Por eso asistimos, especialmente durante los 90s, a la explosión de las finanzas. La lógica de los mercados financieros, que se expande y afecta a todos los ámbitos económicos, tiende a generar burbujas: la valoración financiera de algunos bienes se dispara. Parece la solución perfecta para el capital, que obtiene beneficios enormes y rápidos mediante la mera compra-venta de esos bienes (especulación), al margen de la “rentabilidad real” asociada a su producción. Pero la posibilidad de esquivar así los problemas de rentabilidad es efímera: los precios especulativos, irreales, que han alimentado unos beneficios colosales, terminan siempre desinflándose. Antes o después las burbujas estallan, los precios vuelven a conectarse con el valor que se incorpora en la producción, y los valores y beneficios financieros desaparecen como si de humo se tratara.

    Así, una de las salidas del capital frente a su crisis de rentabilidad, la huida a lo financiero, se convierte en origen de nuevas crisis. La proliferación y el estallido de burbujas, con más o menos capacidad de arrastrar a la “economía real”, es un rasgo propio de los últimos años. La crisis actual es de este tipo. Eclosiona con el estallido de una burbuja especulativa, en este caso inmobiliaria. Y como dicha burbuja se alimentó con la concesión masiva de créditos que tienen el aval de las mismas viviendas cuyos precios se desinflan, los sectores bancarios tienen problemas serios de solvencia. El estadounidense se ve especialmente afectado, porque concedió hipotecas muy arriesgadas (subprime), y porque los bancos que las concedieron después las titularizaron y las vendieron insertas en productos financieros con apariencia sofisticada. Por eso en EEUU no sólo quiebran bancos dedicados al crédito hipotecario, también entidades financieras de todo tipo que compraron productos financieros con subprimes camufladas. Además, el sistema financiero estadounidense no es el de cualquier país: su quiebra ha colapsado el mercado monetario mundial, vaciándolo de la liquidez de la que se nutren todas las economías. El capital, que trataba de escapar de sus problemas, se ha generado uno monumental.

    No se trata, por tanto, de una crisis en Wall Street. Es una crisis de la respuesta que el capital le intentaba dar a la crisis. Su origen, como el de las crisis a las que empezamos refiriéndonos, es que el capital no es capaz de resolver eficazmente sus problemas de rentabilidad. Esa es la causa común que explica el fenómeno recurrente. Y, efectivamente, nos señala un rasgo inherente al sistema capitalista: para seguir “funcionando” requiere la obtención de tasas de rentabilidad crecientes; pero “al funcionar” socava las condiciones de las que obtiene la rentabilidad. Es un dilema suicida. Y ahora es más evidente que nunca.

    * Economistas y militantes de Espacio Alternativo

    ¿Una crisis en Wall Street? ¿Una crisis del capitalismo? ¿La crisis del capitalismo? | 13-11-2008 - 07:55:58 GMT 1 #

  3. El proyecto del capital y su crisis

    Antonio Elías
    Brecha

    El capital busca siempre ampliar los mercados. Esto se intensificó desde 1970-75. El desarrollo de las fuerzas productivas -revolución científica y tecnológica mediante- generó economías de escala y capacidades de producción que requirieron para su realización de la ampliación sustancial de los mercados. Para facilitarla se implementó un proceso de cambios institucionales que eliminaron las fronteras económicas a mercancías, capitales e inversiones directas. La desaparición del bloque socialista y la transición al capitalismo de China expandieron -como nunca antes- un mercado mundial profundamente interconectado, bajo hegemonía de los Estados Unidos.

    UNO.- En el Cono Sur, se aplicó a sangre y fuego desde los 70 la concepción que luego se conocería como Consenso de Washington, con sus preceptos de aperturas, desregulaciones, privatizaciones y reducción del tamaño y papel del Estado. Ante su obvio fracaso, la derecha ha desplegado una intensa ofensiva para neutralizar cualquier “alternativa al neoliberalismo” que no le convenga. En ese marco, las reformas de segunda generación que impulsa el Banco Mundial, desde fines de los noventa, se presentan como una alternativa “progresista” en la medida que reconocen el papel del Estado -aunque impulsan su despolitización a través de unidades “técnicas” autónomas- y su política asistencial de atención a la extrema pobreza.

    El bloque dominante logra que la “nueva izquierda” ejecute su “alternativa antineoliberal”: un posliberalismo que postula que es posible ir más allá del neoliberalismo sin tocar el capitalismo, una nueva “tercera vía” que es presentada como alternativa “progresista”. Algo así como sacar el mantel sin volcar los vasos: un pase de magia.

    Las principales banderas discursivas de este consenso “posneoliberal” son que el Estado es imprescindible para el desarrollo, y el reconocimiento de que el mercado por sí mismo no resuelve la pobreza ni la inestabilidad económica. Para poder afirmar que eso es posliberalismo se asume la falacia de reducir el proyecto del capital de las tres últimas décadas a un estado mínimo que aplica las recetas del Consenso de Washington, bajo la responsabilidad del FMI y el Banco Mundial.

    Se oculta que el Estado neoliberal intervino -y sigue interviniendo- intensamente en favor del capital financiero y las empresas transnacionales, en un proceso expropiatorio que reestructuró radicalmente todas las relaciones sociales entre capital y trabajo en beneficio del primero. Ese proceso contó y cuenta con el respaldo de empresarios locales y un conjunto de políticos e intelectuales que reproducen el discurso del bloque dominante.

    DOS.-. Los posneoliberales plantean “reformar las reformas” corrigiéndolas y ampliándolas, reafirmando, entre otras, la apertura total de nuestras economías y la eliminación del Estado productor. En esencia sostienen que las medidas en favor de la centralidad del mercado eran buenas pero fueron mal implementadas debido a la ausencia de instituciones adecuadas. Cuestionan tanto las reglas formales (marco constitucional y legal) como las informales (cultura, hábitos e ideología).

    Este proceso de reformas institucionales -que implica importantes modificaciones legislativas- tienen entre sus fines, por un lado, políticas públicas asistencialcitas para asegurar la cohesión social y legitimar el sistema; por otro, estabilizar las reglas de juego y “transparentar” el Estado para hacerlo previsible para los inversores transnacionales. Se busca reducir el papel del gobierno a una administración despolitizada, supuestamente neutra frente al capital, aunque en la práctica se subordina el Estado y sus recursos a la inversión extranjera, que se supone es el único motor posible del crecimiento. Esta es la alternativa “progresista” en Brasil, Chile y Uruguay, que se presenta como la “única posible” porque cuenta con el apoyo de los empresarios y de los organismos multilaterales de crédito.

    Los posliberales profundizan la ofensiva de las empresas transnacionales sobre América Latina con un discurso que pretende resolver la contradicción capital productivo – capital financiero, fomentando inversiones extranjeras directas. La penetración transnacional es la ocupación física de nuestros territorios en infraestructura petrolera, energética e hídrica; minería, transporte multimodal y todo tipo de recursos naturales. Es un proceso de neocolonización que profundiza la primarización de la economía y se apropia del excedente generado.

    Este proyecto del capital incrementa la brecha entre los países del centro y de la periferia, el crecimiento de la pobreza, la desindustrialización, la pérdida del control de los recursos naturales y, sobre todo, un retroceso ideológico en la mayor parte de nuestros países, donde se asume que no existen alternativas al capitalismo.

    TRES.- La crisis del sistema capitalista que alcanza amplia visibilidad en estos días puede prolongarse por mucho tiempo. No es posible establecer, seriamente, cuánto se mantendrá y la forma en que se desarrollará, pero se puede afirmar que es la más grave y profunda desde la gran depresión de 1929 y se propaga a una velocidad mucho mayor que aquella por su carácter global.

    La hegemonía económica de Estados Unidos está debilitada y cuestionada, pero su hegemonía geoestratégica sobrevive a través de la ocupación y control de territorios trasmitidos por sus empresas transnacionales y sus bases militares.

    Los países centrales intentarán trasladar los costos de la crisis a los periféricos y, paralelamente, el capital buscará que el trabajo pague los costos. Ambos procesos agudizaran las contradicciones, pero salvo que la clase trabajadora fortalezca su incidencia y el espectro de sus alianzas, es posible una reconstitución autoritaria del capitalismo, sobre la base de una explotación aun más brutal de los trabajadores a escala planetaria, además de un nivel de exclusión sin precedentes en el Norte y en el Sur.

    Los gobiernos del Cono Sur llamados “progresistas”, como el de Uruguay, tendrán la posibilidad de rectificar rumbos en favor de sus grandes mayorías o, de mantener su política favorable al gran capital preservando el funcionamiento del “libre” mercado, mantener el dominio de las empresas transnacionales y las ganancias que éstas exijan.

    La crisis internacional impactará en nuestras economías por varios lados: reducción del crédito, fuga de capitales, aumento del costo de la deuda, reducción de la demanda externa de bienes y servicios, con directos efectos negativos en el nivel de actividad y empleo.

    La respuesta ortodoxa apuntará a reducir la inversión pública y el gasto social, ante la caída de los ingresos del Estado y la profundización la crisis fiscal.

    La conjugación de la crisis internacional y de las políticas ortodoxas incrementará el desempleo y la precariedad del trabajo, a la vez que se reducirán el poder adquisitivo de salarios y pasividades. Lo anterior aumentará la pobreza, la miseria y la exclusión social.

    Como respuesta inmediata es necesario definir una pauta de política económico-social dentro de una estrategia de contraofensiva de los sectores populares, en particular de los trabajadores, la cual debe ir acompañada de una intensa lucha ideológica por un horizonte socialista contra un sistema capitalista que con esta crisis muestra y demuestra su absoluta incapacidad para atender las necesidades de nuestros pueblos. A nosotros nos corresponde actuar en consecuencia.

    * Docente universitario, miembro de la Red de Economistas de Izquierda (REDIU)

    El proyecto del capital y su crisis | 13-11-2008 - 07:59:35 GMT 1 #

  4. El horizonte a medio plazo de la economía mundial

    Juan Torres López
    Temas para el Debate

    Cuando vivimos una coyuntura tan convulsa como la actual es quizá más arriesgado que nunca hacer cábalas sobre la evolución a medio plazo de la economía mundial. Aunque también es cierto que en estos momentos de perturbación es seguramente cuando mejor pueden adivinarse los espacios de tensión que le afectan.

    En mi opinión, hoy día se pueden percibir claramente cinco grandes fracturas en el conjunto de la economía mundial. Quizá su consideración sea un adecuado punto de partida para tratar de predecir el horizonte en que puede situarse en los años venideros.

    Ninguna de ellas es nueva e incluso en cierto sentido podría decirse que son consustanciales al propio capitalismo. Pero sí parece que en estos momentos históricos se manifiestan de modo mucho más exacerbado que nunca.

    Resulta también bastante evidente que se trata de fracturas sistémicas y complejas, entendiendo por ello que se traducen en perturbaciones que afectan globalmente al funcionamiento de todo el sistema y que están generadas y a su vez afectan a su conjunto y a todas sus componentes. Se trata, como creo que va a quedar claro enseguida, de fracturas entrelazadas que no pueden explicarse ni resolverse de forma deslavazada porque forman parte del funcionamiento traumático del todo complejo que constituye la economía mundial en su conjunto.

    Congraciarse con la naturaleza

    La primera fractura es la que se viene dándose desde hace tiempo entre el modo de producir dominante y la base natural y energética que utiliza. A pesar de las cuantiosas pruebas que tenemos a nuestro alrededor, aún no terminamos de ser conscientes de que el problema económico fundamental de nuestra época ha dejado de ser el de la escasez de recursos para pasar a ser el de la sobreproducción de residuos y que el énfasis no puede ponerse solamente en los problemas de la producción, sino también en los de su metabolismo económico y social.

    Para hacer frente a una fractura como ésta, que representa quizá la peor de las patologías de una sociedad y de un sistema económico porque afecta a su expresión más básica, es necesario que la economía se congracie con la naturaleza. Para ello habrá que abordar varias cuestiones hoy día solo modestamente planteadas, pero que han de ser necesariamente resueltas en los próximos decenios.

    Una de ellas es la necesidad de encarar los costes del progreso que no se materializan necesariamente en una expresión monetaria, como suele ser habitual que ocurra con los que tienen que ver con el entorno natural de las relaciones económicas. Se hará así imprescindible medir y evaluar con otros indicadores y con otro tipo de magnitudes la actividad económica y sus efectos sobre el entorno.

    Además de hacer de la economía algo más que una contabilidad de lo monetario, será necesario también convertirla en una economía de los residuos y de su metabolismo para evitar que éste último se convierta en una patología letal de nuestra biosfera, tal y como viene ocurriendo.

    Como he advertido, cuestiones de este tipo no pueden considerarse como simples asuntos medioambientalistas. La fractura entre economía y naturaleza afecta a la actividad económica global, pero también al equilibrio de la sociedad en su conjunto. Piénsese, por ejemplo, en el problema del agua y en el riesgo sistémico que supone la falta de acceso a fuentes saneadas, que produce la muerte de casi 6000 personas cada día, una verdadera catástrofe diaria de la que prácticamente no se habla.

    Otros sistema financiero

    La segunda fractura está en estos momentos más abierta que nunca y necesita remedios inmediatos. Me refiero a la que se produce entre el sistema financiero y la economía productiva. Requerirá inevitablemente hacer frente a tres cuestiones principales, que no tienen mucho que ver con las inyecciones continuas de liquidez a las que hasta ahora se recurre como única terapia.

    Habrá que hacerle frente a la crisis ya letal del dólar, incapaz de seguir manteniéndose como moneda de reserva internacional si no es a costa de un poder imperial cada vez más oneroso e inaceptable, por más que todavía sea aceptado. Puesto que es imposible que más del 80% del ahorro mundial se canalice hacia Estados Unidos para dar cobertura a su moneda, o se acepta que la economía mundial funcione sobre la base de papel sin valor alguno (como viene ocurriendo con las consecuencias que tenemos a la vista), o se establece un nuevo sistema monetario internacional, algo que quizá haya de compatibilizarse, dadas las difíciles condiciones de negociación existentes y la debilidad política de la zona euro, con una fase transitoria de nuevas monedas continentales.

    Además, es ya inevitable abordar la reforma radical del sistema bancario pues la deriva del actual hacia los mercados secundarios de productos financieros que no financian la actividad real deja a esta última sin financiación suficiente.

    Y finalmente, será preciso sustituir no ya la aplicación de la ideología falsa del libre mercado a las relaciones financieras (que es lo de menos) sino la regulación tramposa en que realmente ha consistido la llamada desregulación de los últimos años.

    El comercio o la vida

    La tercera fractura tiene que ver con el actual estado de cosas que afecta al comercio internacional y que es el que directamente ocasiona que, existiendo recursos sobrados en nuestro planeta, más de la mitad de la humanidad carezca de los necesarios para subsistir decentemente.

    Aunque se están dando avances, habrá que darlos mucho más rápidos y sinceros para eliminar para siempre el actual régimen del comercio internacional que protege a los fuertes y desarma a los débiles.

    Sencillamente habrá que ir dándole la vuelta pero no hacia el liberalismo global con el que sueñan las grandes multinacionales y los estados ahora más poderosos, sino hacia un nuevo estilo de proteccionismo que frente al actual régimen de producción de escasez garantice la producción mundial y su disfrute en condiciones más equitativas.

    Tampoco será fácil avanzar en este campo porque habrá que replantear el uso de las tecnologías, establecer una auténtica disciplina mundial de soberanía y seguridad alimentarias, someter a control las prácticas comerciales de las empresas transnacionales, crear un sistema impositivo internacional (¡ahora que tantos luchan por eliminar los nacionales!) y al mismo tiempo establecer un nuevo sistema mundial de fijación de precios.

    Nuevas formas de vida social

    La cuarta fractura tiene que ver con factores diversos como la quiebra definitiva del modelo familiar del varón sustentador sin que se avance con la misma velocidad en conciliación y corresponsabilidad, la consolidación de nuevas estructuras sociales marcadas por la diversidad y la multiculturalidad sin que se disponga de medios educativos y de socialización que faciliten su asimilación, o a la aparición de conductas de mucha mayor movilidad, al menos horizontal, en todo el mundo sin recursos suficientes para facilitarlas.

    Como es sabido, la conjunción de todos esos procesos conflictivos se está dando de modo muy problemático, generando traumas, frustración personal y colectiva y grandes desigualdades, no sé si todas irreversibles, en nuestras sociedades y en todos sus ámbitos: en el espacio y el urbanismo, en las condiciones de socialización, en las estructuras educativas o de apoyo familiar, en el consumo... que afectan muy profundamente a la vida económica.

    La economía y la política

    Finalmente, se viene dando una transformación sutil pero profunda de las relaciones entre la vida económica y el poder político. Como también nos está mostrando claramente la crisis actual, la política es cada vez más el espacio del negocio y menos el del poder representativo. ¿Cuándo y quién se pregunta sobre las preferencias de los ciudadanos, sobre sus prioridades de gasto? ¿Hay algo más radicalmente contrario a la verdadera democracia que las decisiones recientes de los gobiernos y bancos centrales movilizando recursos billonarios sin encomendarse nada más que a los intereses bancarios y empresariales que van a disfrutarlos, sin tener para nada en cuenta la voluntad que pudiera ser de la mayoría de los ciudadanos?

    Sin lugar a dudas, en este ámbito habrán de darse pasos definitivos en los próximos años. Será necesario avanzar hacia formas globales de gobernanza y extender el poder decisorio de los ciudadanos hasta las cuestiones vitales que tienen que ver con la economía si es que no queremos profundizar en la deriva catastrófica hacia el autoritarismo.

    Se trata, en definitiva, de espacios solapados de fracturas y conflictos, unos más abiertos que otros ante nosotros pero todos ellos de inevitable consideración en los próximos años. El problema principal con que nos encontramos a la hora de hacerles frente quizá sea que partimos con demasiados prejuicios de pensamiento y sin estructuras de decisión adecuadas a escala global. Por eso nadie podrá extrañarse si les seguiremos teniendo en cuenta solo cuando nos estallan en las manos.

    Juan Torres López es Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla. Su web personal: http://www.juantorreslopez.com

    El horizonte a medio plazo de la economía mundial | 13-11-2008 - 08:00:40 GMT 1 #

  5. Plan de rescate activos tóxicos :
    Los sectores más golpeados por la crisis ya hacen cola para recibir ayuda del plan de rescate, inicialmente ideado para los bancos. Los fabricantes de automóviles son los primeros. Paulson se opone a utilizar parte de los 700.000 dólares para ayudarles.

    En realidad, el plan para comprar activos tóxicos nunca llegó a aplicarse. Entre otros motivos, porque valorar el precio de los activos tóxicos era demasiado complicado y hacerlo de forma adecuada podía retrasar la inyección de capital, considerada urgente.

    De los 350.000 millones de dólares que el Congreso ha autorizado a gastar - la mitad de la suma total-, 250.000 se han destinado a la compra de acciones en bancos, lo que debe permitir que estos vuelvan a prestar y reactiven la economía. El lunes, la aseguradora AIG recibió 40.000 millones. Quedan por gastar 60.000.

    Para que el Tesoro pueda gastar los 350.000 millones restantes, deberá recabar el visto bueno del Congreso, de mayoría demócrata. Ejecutarlo, y definir las prioridades, corresponderá a la Administración Obama, que tomará el relevo el 20 de enero.

    Plan de rescate activos tóxicos | 13-11-2008 - 08:41:05 GMT 1 #

  6. El sistema capitalista en crisis: Inflación Estructural.-El sistema capitalista en crisis se basa en la producción de mercancías, de donde extrae su beneficio en forma de plusvalía, sin embargo, la masa de trabajadores en España. y en los países capitalistas de libre mercado está mayormente ocupada en el área de servicios, cuya producción material es nula.

    En primer lugar, dividimos los trabajadores; el primer grupo, como productores de mercancías y ganancias materiales; el segundo grupo, como productores de servicios y ganancias no materiales.

    El primer grupo aporta, en las primeras fases del capitalismo, el excedente de producción necesario, para sustentar la elite capitalista, sin embargo, con la incorporación contemporánea al mundo laboral del segundo grupo, el excedente de producción (plusvalia) debe ir subdividiéndose en incesantes “bolsitas”, para ir repartiéndose entre los trabajadores de este segundo grupo, emergente, creciente y materialmente improductivo.

    El sistema económico capitalista que se basa en la producción de mercancías cuya clase trabajadora es mayormente ocupada en trabajos asalariados en el sector servicios y no productores de mercancías es un contrasentido.

    Un sistema económico donde primen los servicios, no puede seguir buscando su existencia en el beneficio material de la producción de mercancías, de una época industrial arcaica. La cuestión radica en pasar de una economía industrial a una economía Comunista del conocimiento. Los trabajadores perderemos una intangible materialidad - jamás, hemos visto una perra gorda-, para alcanzar una tangible inmaterialidad.

    Si hasta ahora nos han hablado de “beneficio y reparto” la cuestión se transforma en “producción y reparto”, para una proporción inversa a la producción.

    Si la ganancia material, que permite la existencia del sistema económico capitalista, a través del excedente de producción de la fuerza de trabajo es nula, como en toda la mano de obra empleada en servicios, el beneficio económico es cero.

    Como la inflación implica el crecimiento simultáneo de los productos y los factores productivos y el aumento de unos precios empuja a los demás en círculo vicioso, resulta realmente difícil ponerse de acuerdo sobre qué rama industrial o qué factor fue el origen de la escalada. La multitud de teorías explicativas puede agruparse en tres tipos: las que consideran que el origen de la inflación se debe a un exceso de demanda (Inflación de Demanda); las que consideran que los problemas se originan por el lado de la oferta (Inflación de Costes); y las que consideran que la causa de la inflación está en los desajustes sociales (Inflación Estructural). Argelaguer Vall del Llierca

    Inflación Estructural | 13-11-2008 - 08:50:59 GMT 1 #

  7. Manifiesto del Foro Ubuntu

    Ante las propuestas de reuniones internacionales sobre la crisis financiera

    Ubuntu

    Empezando por subrayar que, por supuesto, todo el mundo tiene derecho a reunirse con quien quiera y donde quiera, los abajo firmantes, en la línea de los comunicados emitidos desde el Foro UBUNTU, queremos manifestar lo siguiente:

    Nuestra profunda preocupación por las graves repercusiones que para la Humanidad suponga la explosión del capitalismo neoliberal, una explosión seguramente final -aunque desgraciadamente no terminada aún- de un modelo económico que tantos y tantas veces habíamos denunciado como extremadamente injusto y dañino para la sociedad.
    Nuestra perplejidad porque los protagonistas principales de que este modelo se haya impuesto durante unos 25 años, el G7 y las Instituciones de Bretton Woods (el FMI y el BM), aparezcan ahora como los salvadores del desastre cuando deberían aparecer como culpables, en buena medida, y en consecuencia asumir las responsabilidades que les correspondan.
    Nuestra indignación ante la convocatoria de la reunión del 14 de noviembre en Washington por, entre otros, los siguientes motivos:
    Que sea justamente "Washington", cuna del Gobierno y de las Organizaciones políticamente más responsables de lo que está sucediendo, quien convoque la reunión.
    Que a la reunión se invite de forma totalmente arbitraria y discriminatoria. Como si, por ejemplo, los países más pobres, que más han sufrido este modelo y, probablemente, más vayan a sufrir las consecuencias del actual descalabro, no tengan nada que decir sobre qué hacer ahora y en el futuro.
    Que, en cambio, no sólo no se aproveche, sino que se "ensombrezca" la Conferencia de Doha sobre la Revisión de la Implementación del Consenso de Monterrey sobre la Financiación para el Desarrollo, prevista para los próximos 29 de noviembre al 2 de diciembre, especialmente cuando este Consenso tiene un apartado de temas sistémicos — estructurales, sobre el que se viene trabajando desde hace meses en el marco más plural y transparente de Naciones Unidas y que, convenientemente revisado y ampliado en el actual contexto, podría contribuir a abrir las puertas del camino hacia un nuevo modelo económico y financiero mundial.
    Nuestra convicción de que ha llegado el momento de que la tan reclamada, por muchos foros mundiales, Reforma en profundidad del actual Sistema de Organizaciones Internacionales, empiece ya su andadura para sentar las bases de una gobernanza democrática mundial que, entre otras muchas cosas, impida que el mundo vuelva a vivir una situación como la actual. En cualquier caso, los procesos abiertos de regionalización en el mundo deberán tenerse en cuenta entre las nuevas bases sobre las que refundar el sistema.
    Nuestra exigencia de que en el seno de Naciones Unidas, con la participación activa de todos los actores relevantes en la actual coyuntura mundial y, por lo tanto y fundamentalmente, también con la participación de la sociedad civil y de los movimientos sociales, se empiece inmediatamente -en el contexto de la próxima y ya citada Conferencia de Doha-, el proceso hacia una Conferencia Mundial Multiactores sobre un Nuevo Sistema Monetario y Financiero Internacional y sus Nuevas Instituciones Democráticas de Gobierno.
    Os animamos a visitar nuestra página web y, si estáis de acuerdo con el comunicado, a firmarlo mediante el procedimiento habitual:

    www.ubuntu.upc.edu.

    FIRMANTES:

    Juan Rodriguez Lejarza (Argelaguer Vall del Llierca)

    Federico Mayor

    Adolfo Pérez Esquivel Premio Nobel de la Paz

    Mario Soares

    Noam Chomsky

    Nawal el Saadawi Escritora

    Roberto Savio IPS - Inter Press Service

    Cândido Grzybowski IBASE - Instituto Brasileiro de Análises Sociais e Econômicas

    John Foster North-South Institute & Social Watch

    Tomas Magnusson IPB - International Peace Bureau

    Ricardo Díez Hochleitner Honorary President Club of Rome

    Herman Spanjaard IPPNW -International Physicians for the Prevention of Nuclear War

    Mary-Winne Ashford Past Co-President of International Physicians for the Prevention of Nuclear War

    Bernard Duterme CETRI - Centre Tricontinental

    Shula Koenig PDHRE-People's Movement for Human Rights Learning

    Sara Longwe FEMNET - African Women's Development and Communication Network

    Fatma Alloo DAWN Africa

    Dennis Brutus Jubilee South Africa

    Meja Vitalis AFRODAD - African Forum and Network on Debt and Development

    Martin Tsounkeu ADIN - Africa Development Interchange Network

    Lois Barber EarthAction

    ICAE - International Council Adult Education

    Rómulo Torres LATINDADD - Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos

    Manuel Chiriboga RIMISP — Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural

    Ernesto Lamas AMARC ALC - Asoc. Mundial Radios Comunitarias - América Latina Caribe

    Martí Olivella Alliance for Responsible, Plural and United World

    Vicente García CIVICUS - UN representative

    Arcadi Oliveras Justice and Peace Europe

    Jorge Nieto Instituto Internacional para la Cultura Democrática

    Markus Brun FASTENOPFER

    Miquel Àngel Essomba Centre UNESCO de Catalunya

    Fèlix Martí Honorary President Linguapax Institute

    Antoni Giró Rector UPC - Universitat Politècnica de Catalunya

    Richard A. Falk Princeton University; California University

    Antonio Papisca Professor Padova University

    Josep Ferrer Professor Universitat Politècnica de Catalunya - UPC

    Sean O Siochru NEXUS

    Francine Mestrum

    Josep Xercavins Secretariado Ad Hoc del Foro UBUNTU, professor UPC

    Ante las propuestas de reuniones internacionales sobre la crisis financiera | 14-11-2008 - 09:26:10 GMT 1 #

  8. Perdón, pero ¿el capitalismo no era eso?

    Alberto Burgio y Vladimiro Giacché
    Il Manifesto

    Traducido para rebelión por Ciro Gonasti

    Estos días está de moda rendir honores al viejo Marx. La crisis del capitalismo estimula las palinodias. Hasta ayer era una reliquia fósil, hoy va y se convierte en la mascota de banqueros y economistas de arraigada (y en realidad inconmovible) fe liberal. Dejemos a un lado todas las consideraciones sobre la escasa decencia de tantos repensamientos improvisados. Divirtámonos en cambio tratando de imaginar el deleite que proporcionarían a Marx estos discursos y todo lo que está sucediendo en estas turbulentas semanas. A Marx y no sólo a él. Hay otro gran viejo, del que nadie habla, que está gozando de una tardía pero no imprevista venganza. Un viejo muy querido al autor de El Capital. En definitiva, esta crisis es un momento de rescate también para Hegel, el gran maestro de Marx. Cuidado con estos dos.

    La representación dominante describe un movimiento que va de la crisis financiera («originada» - reza la Vulgata- por la caída de las hipotecas subprime») a la economía real.

    Las implicaciones de esta narración ideológica son principalmente dos. La primera es que la «economía real» (en sustancia, el capitalismo) estaría en sí misma sana; la segunda, derivada de la primera, es que se trata en definitiva de un problema de «ausencia de reglas y controles» capaces de prevenir (y reprimir adecuadamente) los comportamientos «irregulares» de los especuladores excesivamente codiciosos. Esta descripción omite el dato esencial. Antes del movimiento descrito, funciona uno de signo opuesto (de la economía real a las finanzas) que se nos esconde de todas las maneras posibles. Se comprende por qué. En realidad, es el modo como funcionan la producción y reproducción (es decir, la relación capital-trabajo) el que decide el papel de las finanzas y la forma concreta de su funcionamiento. Sobre el terreno, es la sobre-explotación del trabajo (a base de precarizaciones, deslocalizaciones, bajos salarios y recortes del estado del bienestar) la que opera de tal manera que acaba confiándose al endeudamiento masivo el papel de motor del crecimiento. No sorprende, por tanto, que se trate de instaurar un tabú sobre este mecanismo. No se puede decir claramente -so pena de deslegitimar explicitamente el sistema- que en el origen de la crisis se halla la creciente pobreza que se viene imponiendo a las clases trabajadoras desde hace treinta años. Pero, ¿qué tiene esto que ver con Marx y sobre todo con Hegel?

    Tratemos de verlo así. Si es cierto que la economía real es tanto el lugar original del proceso de crisis como el terreno de su completo despliegue, puede decirse entonces que la producción se sirve de las finanzas para sobrevivir. Más concretamente, la especulación financiera fundada en el endeudamiento es el medio que usa el capital para desarrollarse manteniendo el vínculo-base del neoliberalismo: la deflación salarial orientada a proteger la tasa de beneficios.

    Ahora bien, este esquema es idéntico a aquél sobre el que reposa la crítica marxiana de la valorización capitalista. En base a tal esquema, cómo es bien sabido, la cantidad de valor aumenta pasando a través de la producción de mercancías, la cual -desde el punto de vista del capital- no es otra cosa que el instrumento necesario para reproducirse y desarrollarse.

    No se trata de una analogía formal y mucho menos accidental. Las finanzas cumplen hoy, en relación con la producción capitalista, una función idéntica a la que, en el proceso de reproducción del capital, asumen las mercancías. La financiarización de la economía, corazón del neoliberalismo, arrima la secuencia D-M-D1 (entiéndase: la única en cuyo contexto se realiza un efectivo aumento de valor) a la secuencia producción-especulación-producción, funcional para el drenaje de enormes masas de riqueza desde el trabajo al capital: una secuencia en la cual se reflejan al mismo tiempo el papel-clave desempeñado por el dinero y la función decisiva asumida por la pobreza del trabajo. Por su parte, este esquema es idéntico al que estructura el análisis dialéctico de lo real en las páginas de Hegel, en particular en la Ciencia de la Lógica. No tanto por su estructura triádica (a-b-a1: tesis-antítesis-síntesis), de la que apenas si constituye su vestimenta exterior, cuanto por el núcleo teórico que contiene, esto es, la idea de que el pasaje de un ente a otro (la negación en beneficio del «otro-de-sí») es en realidad (más allá de lo que se manifiesta en el plano fenomenológico) una transición necesaria para la conservación del primer ente. En este sentido, el primer ente es el protagonista del movimiento completo, en la medida en que se tranforma a sí mismo y, transformándose así, sobrevive. Tenemos ya suficiente quizás para decir que la filosofía se toma cada cierto tiempo grandes satisfacciones. Lo que a primera vista parece un catálogo de crípticas abstracciones se revela, en cambio, como una potente llave para penetrar la realidad y descifrar sus dinámicas. La abstracción coincide así con el máximo de simplicidad y de concreción. Pero esto no es todo. Aún más: lo bueno viene precisamente a continuación.

    La dialéctica muestra que el ente del que arranca el movimiento (la producción capitalista) es el protagonista de la historia (de la crisis). Pero muestra también que la transformación del ente (necesaria PARA su supervivencia) implica este pasaje (la financiarización), este negarse a sí mismo en el otro. Muestra -es decir- que no hay persistencia sin conflicto, sin áspero contraste, sin negación-de-sí. Sólo debilitándose, pasando a través de la propia muerte, la cosa persiste y se desarrolla.

    Esta es la cuestión, sin duda preñada de consecuencias. La producción capitalista se redirige a la especulación financiera por una exigencia íntima e irrenunciable (a fin de realizar la reproducción ampliada de capital). En su base opera la necesidad de empobrecer el trabajo, so pena de reducir los márgenes de beneficio o, valga decir, el capital mismo; después de lo cual la especulación financiera vuelve sobre la producción de manera destructiva. Es indispensable para el capital, pero al mismo tiempo incompatible con su supervivencia. En otras palabras, la producción capitalista se vale de la especulación para conservarse, pero al hacerLo está obligada también -paradójicamente- a negarse a sí misma, a autodestruirse por medio de los embates de la crisis financiera, que obra como un formidable multiplicador económico de los efectos socialmente destructivos de la sobre-explotación del trabajo vivo.

    In cauda venenum. La filosofía es como un haz de rayos X proyectado sobre los procesos reales y sobre sus representaciones ideológicas. La dialéctica es una potencia dinamitera. Hegel y Marx, esos dos « perros muertos » que ya en el pasado turbaron los sueños de las burguesías europeas, siguen riéndose.

    http://www.ilmanifesto.it/Quotidiano-archivio/12-Novembre-2008/art73.html

    Perdón, pero ¿el capitalismo no era eso? | 14-11-2008 - 09:27:26 GMT 1 #

  9. Declaración final y mensajes de solidaridad
    VII Encuentro Europeo de Juventudes Comunistas

    Rebelión

    Las Organizaciones juveniles Comunistas participantes del 7º Encuentro Europeo de Organizaciones Juveniles Comunistas celebrado en Barcelona los días 1 y 2 de noviembre de 2008. Bajo el lema “¡Luchemos por la transformación social en Europa! ¡Por el Socialismo! Declaramos: Que los acontecimientos que han tenido lugar a lo largo del ultimo año son la confirmación del carácter imperialista y antidemocrático de la UE:

    1.El tratado de Lisboa, y la autodenominada modernización de la legislación laboral, el tratado de Maastricht, la Directiva Bolkenstein, la extensión del tiempo de trabajo a las 65 horas son solo algunos de los ejemplos que justifican nuestro convencimiento de que la políticas de la UE están destinadas a salvaguardar el interés de los monopolios. Es un esfuerzo que no tiene en consideración los intereses de los trabajadores y la juventud que se ven forzados al desempleo o al trabajo precario, sin derecho, sin horario concreto de trabajo, sin derecho a la negociación colectiva ni seguridad social.

    2.Por otra parte los estudiantes se ven forzados a pagar por tener una educación básica o agradecer a sus patrocinadores por ser enseñados lo que sirva a las empresas. Nos enseñan que el mundo no puede cambiar. El Proceso de Bolonia pretende igualmente producir graduados-jóvenes trabajadores, baratos, flexibles y comprometidos con títulos devaluados y caros.

    3.El hecho de que los países de la UE adopten ofensivas y políticas anticomunistas que igualan el comunismo con los regimenes totalitarios y fascistas es un ataque contra los comunistas porque son la principal fuerza de resistencia y la única alternativa real.

    4.Estos ataques contra la clase trabajadora se están llevando a cabo en el marco de una importante crisis del capitalismo. Esta crisis es el resultado de la sobre producción capitalista, y no es solo una crisis bursátil si no una crisis de la economía real. Toda la riqueza que se produce, todas capacidades crecientes de desarrollar la ciencia y la tecnología a favor de los trabajadores y la juventud son acumuladas con beneficios en manos de unos pocos burgueses. La crisis, descubre una vez más el impacto del capitalismo, revela su naturaleza expoliadora y niega toda la literatura desarrollada a partir de los años 90 que planteaba el capitalismo como forma de abrir la prosperidad y el progreso a todo el mundo. Ha quedado probado que ni la administración neoliberal ni la socialdemócrata del capitalismo puede resolver los problemas del pueblo. La crisis justifica una vez más la certeza de los análisis y conclusiones de Marx así como los análisis de Lenin sobre el imperialismo. La crisis no significa el fin del capitalismo como sistema social, si no que necesitamos la vigilancia de los trabajadores y los comunistas ya que con esta crisis los ataques contra los trabajadores se intensificaran.

    5.A través de la UE el mensaje debe de ser claro: ¡los únicos que tienen que pagar por esta crisis son los capitalistas! Ellos han acumulado enormes beneficios a lo largo de estos años. No haremos ningún sacrificio por sus beneficios. No reduciremos nuestras exigencias y nuestras luchas y tenemos muchas razones para hacerlo.

    6.Las consecuencias de la crisis aparte de sus aspectos económicos también se expresaran de forma militar. Los imperialistas se harán más agresivos y despiadados. Los últimos planes intraimperialistas se expresan a través de guerras, secesiones, ocupaciones, bases, escudos de misiles y otras tipos de intervenciones imperialistas en todo el mundo, y estas son solo algunos de los ejemplos que reflejan las reacciones en cadena, con dolorosas consecuencias para los pueblos. 7.En un tiempo en ele que el imperialismo esta siendo expresado a diversos niveles por los EEUU, la OTAN, la UE y Rusia, el papel de los comunistas es el de la lucha constante para incrementar la conciencia de la necesidad del socialismo.

    8.La clase obrera con los comunistas estará a la cabeza de las luchas por el socialismo donde el pueblo alcance el disfrute de su producción total, donde el desarrollo se base en la igualdad soberana de los estados, y donde los pueblos sean los únicos amos de su futuro sin intervenciones imperialistas.

    9.El sistema social y económico del socialismo predice y asegura nuestras necesidades, en un mundo donde nadie tenga que competir contra el otro y donde nadie sea excluido.

    10.Nos inspira el NO del pueblo y la juventud de irlandesas. El mensaje irlandés junto con las anteriores votaciones francesas y holandesa prueban que los pueblos no se fían de la UE y no aprueban sus políticas. Llamamos a la gente joven a apoyar y fortalecer en las próximas elecciones a las listas de los partidos comunistas y sus alianzas para denunciar a la UE y sus políticas. Así mismo denunciamos los 60 años de guerras imperialistas e intervenciones de la OTAN. El único camino hacia adelante son nuestros derechos y nuestras exigencias.

    11.Nos hemos hecho mas experimentados a través del primer esfuerzo de construcción socialista en los países del este europeo, que pese a sus debilidades son incomparables y muy superiores al capitalismo.

    Somos Optimistas porque la rueda de la historia girara nuevamente y ayudara a traer el socialismo. Nuestro Futuro puede ser el Futuro de nuestras necesidades, nuestro futuro es el socialismo.

    Las Organizaciones Juveniles Comunistas de Europa expresamos nuestro firme apoyo a las luchas de:

    Cuba Socialista

    Los pueblos de: Palestina, Venezuela, Colombia Bolivia, Chipre, Irak, Afganistán, el Caucaso, los Balcanes, la República Popular Democrática de Corea, Siria y el Sahara Occidental.

    Expresamos nuestra Solidaridad hacia:

    Los Cinco Heroes Cubanos

    La KSM checa

    La JUCO Colombiana

    La Compañera Remedios Garcia.

    Firmantes:

    UJCE

    Juventud Comunista de Grecia (KNE)

    Organización Unificada de la Juventud Democrática (EDON-Chipre)

    Juventud de Partido Comunista de Turquía (TKP)

    Liga de los Jóvenes Comunistas (YCL-G. Bretaña)

    Juventud Socialista de los Tabajadores Alemana (SDAJ)

    COMAC (Juventud del Partido de los Trabajadores Belga)

    Col.lectius de Joves Comunistas (PCC)

    Colectivos de Jóvenes Comunistas (PCPE)

    Observadora:

    FMJD

    Enviaron Mensajes de Solidaridad:

    Unión de Juventudes Comunistas (KSM-R. Checa)

    Federación Juvenil de los Comunistas Italianos (FGCI)

    Unión de Juventudes Socialsitas (SZM-Eslovaquia)

    Unión de Juventudes Comunistas (KSM/YCL-Georgia)

    Organización Publica de Jóvenes Comunistas (KSM/YCPO Armenia)

    Unión de Juventudes Comunistas Revolucioanrias –Bolcheviques (RKSMb-Rusia)

    Movimiento de la Juventud Connolly (CYM-Irlanda)

    VII Encuentro Europeo de Juventudes Comunistas | 14-11-2008 - 09:30:44 GMT 1 #

  10. Cómo poner fin a la recesión

    Robert Pollin
    Sin Permiso

    El derrumbe de Wall Street está diezmando ahora a Main Street, Ocean Parkway, Mountain View e I-80. Desde enero se han perdido 760.000 puestos de trabajo. Sólo en septiembre las peticiones mensuales de seguro de desempleo por despidos masivos ascendieron al 34%. General Electric, General Motors, Chrysler, Yahoo! y Xerox han anunciado más despidos, lo mismo que los humillados titanes financieros Goldman Sachs y Bank of America. Una cuarta parte del conjunto de todas las empresas de los Estados Unidos están planeando reducciones de plantilla para el próximo año. Las administraciones públicas se enfrentan a caídas de los ingresos fiscales de aproximadamente 100.000 millones de dólares durante el próximo año fiscal, el 15% de sus presupuestos totales. Como las administraciones han legislado prescribiendo presupuestos saneados, ahora están considerando mayores recortes presupuestarios y despidos. El hecho de que el producto interior bruto (PIB) se haya contraído entre junio y septiembre ─por vez primera desde los ataques terroristas de septiembre de 2001─ sólo confirma las realidades de base a que se enfrentan trabajadores, familias, empresas y el sector público.

    La recesión, ciertamente, está aquí, de manera que la pregunta es ahora cómo paliar su duración y cómo mitigar su dureza. Un programa federal a gran escala de estímulo es la única acción que puede cumplir la tarea.

    Hasta el momento, nuestros líderes de Washington han vacilado. El secretario del Tesoro, Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, sigue improvisando con los planes de rescate, asignando en el proceso fabulosas sumas de dinero. El programa original de Paulson para el Tesoro de asignar 700.000 millones de dólares de dinero de los contribuyentes para adquirir préstamos “tóxicos” ─los valores hipotecarios aceptados por los bancos privados que están en impago o demora─ fue al menos parcialmente archivado en favor de la adquisición directa por parte de la Administración de mayores participaciones de los bancos. Pero ninguna de las estrategias de Paulson ha contribuido a estabilizar la situación, dados los salvajes bandazos experimentados por los mercados globales de valores y de divisas, y con unos inversores deshaciéndose temerariamente de préstamos comerciales en favor de los seguros bonos del Tesoro. La crisis ha golpeado incluso al otrora serio mundo de los fondos mutuos del mercado de divisas, en el que los pusilánimes podían depositar sus ahorros de forma segura a cambio de rendimientos bajos. Los poseedores de fondos mutuos del mercado de divisas han entrado en pánico vendedor desde mediados de septiembre, lo que ha provocado una desvalorización de sus cuentas rayana en el medio billón de dólares.

    Para contener el desplome del mercado de fondos, Bernanke anunció el 21 de octubre, en pleno plan de rescate Paulson, que la Reserva Federal estaba preparada para adquirir 540.000 millones de dólares en certificados de depósitos y préstamos comerciales privados de los fondos del mercado de divisas. Esta acción se añadía a dos iniciativas previas por las que la Reserva Federal se comprometía a comprar todos los préstamos comerciales necesarios de bancos en quiebra. Hasta la llegada de la crisis, la Reserva Federal había llevado una política monetaria consistente casi exclusivamente en la compraventa de bonos del Tesoro, y muy raramente compraba deudas de empresas o bancos privados. Pero las normas de política monetaria anteriores a la crisis han sido arrojadas por la ventana.

    Aun si alguna combinación de las acciones del Tesoro y de la Reserva Federal empezara a estabilizar los mercados financieros durante las próximas semanas, eso no revertiría por sí mismo la cada vez más profunda crisis en la economía no financiera. Una subida del desempleo de entre el 8% y el 9% ─más de 14 millones de personas sin trabajo─ se está convirtiendo en un escenario cada vez más probable a la vuelta del año.

    El presidente Obama, como la mayoría de miembros del nuevo Congreso de mayoría demócrata recien elegido, parece admitir la urgencia de tal programa de estímulo a gran escala por encima y más allá del programa de rescate financiero. Incluso Bernanke, cuyo mandato dura hasta enero de 2010, ha ofrecido apoyo. Pero, a pesar de un consenso al alcance de la mano, quedan preguntas pendientes. Entre ellas: ¿cómo deberían gastarse los fondos de estímulo? ¿Qué duración deberían tener? ¿De dónde sacaremos el dinero para pagarlos?

    Estímulo de inversión pública verde

    Las recesiones crean sufrimiento humano general. Minimizarlo, debe tener la máxima prioridad en la lucha contra la recesión. Eso significa ampliar los beneficios de desempleo y los vales de comida para contrarrestar las pérdidas de ingreso de los trabajadores desempleados y de los pobres. Mediante la estabilización de los bolsillos de hogares en apuros, esas medidas ayudan también a la gente a pagar sus hipotecas y bombean dinero a los mercados de consumidores.

    Más allá de esto, debería diseñarse un programa de estímulo que cumpliera tres criterios adicionales. El primero: debemos generar el mayor aumento posible de empleo para cada nivel de nuevo gasto público. El segundo: el gasto debe dirigirse a ámbitos que fortalezcan la economía a largo plazo, y no consistir en meras inyecciones dinerarias a corto plazo. Y por último: a pesar de la recesión, no podemos permitirnos el lujo de aplazar la lucha contra el calentamiento global.

    Para perseguir todos esos objetivos necesitamos un estímulo de inversión pública verde. Con ese estímulo defenderíamos los proyectos de sanidad y educación públicas de los estados contra recortes presupuestarios; lograríamos una financiación a largo plazo, tan necesaria como inveteradamente bloqueada, para la rehabilitación de nuestras carreteras, de nuestros puentes, ferrocarriles y sistemas de gestión de aguas; y financiaríamos inversiones en eficiencia energética ─incluyendo la renovación de equipo obsoleto y el desarrollo del transporte público─, así como en nuevas tecnologías de energía eólica, solar, geotérmica y derivada de la biomasa.

    Este tipo de estímulos generaría muchos más puestos de trabajo —18 por cada millón de dólares gastado— que el aumento planeado en la industria militar y petrolífera (id est:, nuevos contingentes militares en Iraq o Afganistán combinados con la divisa: “perfora, cariño, perfora”), que sólo generaría en torno a 7,5 puestos de trabajo por cada millón de dólares de gasto. Hay dos razones que explican la ventaja del programa verde. El primer factor es la mayor “intensidad de trabajo” de este tipo de gasto, esto es, se gasta más dinero en contratar a gente y menos en máquinas y suministros y, por tanto, hay menor consumo energético. Esto es más obvio si comparamos la contratación de profesores, enfermeras y conductores de autobuses con los resultados de perforar las costas de Florida, California y Alaska en busca de petróleo. El segundo factor es el “contenido nacional” del gasto, cuánto dinero permanece en los EEUU en contraste con la compra de importaciones o con el gasto en el extranjero. Cuando construimos un puente en Minneapolis, mejoramos el sistema de diques de Nueva Orleáns o modernizamos la vivienda pública y privada para aumentar su eficiencia energética, prácticamente cada dólar se gasta dentro de nuestra economía. Por el contrario, sólo 80 centavos de cada dólar que se gasta en la industria petrolífera permanece en los Estados Unidos. La cifra es aún más baja en el caso del presupuesto militar.

    ¿Qué pasa con el conjunto de rebajas fiscales a todos los niveles, como el programa aprobado por la administración Bush y el Congreso de mayoría demócrata en abril? Podría argumentarse a su favor a la luz de las tensiones financieras que afrontan las familias de clase media. Sin embargo, aun suponiendo que los hogares de clase media gastaran todo el dinero que se les reembolsa, el aumento neto en empleo sería de cerca de 14 puestos de trabajo por cada millón de dólares gastado; en torno a un 20% menos que el programa de inversión pública verde (la razón principal para este menor impacto es el menor contenido nacional del promedio de consumo en vivienda). Asimismo, no es probable que las familias gasten todo el dinero que se les ha rebajado. Con el programa de rebajas de abril, las familias destinarían una gran parte del dinero sólo al pago de deudas.

    El problema del tamaño

    Éste no es el momento de ser tímidos. El programa de estímulos del pasado mes de abril sumaba 150.000 millones de dólares, incluyendo el descuento de 100.000 millones en vivienda y el resto de deducciones fiscales. Esta iniciativa incentivó algún crecimiento en el empleo, a pesar de que, como hemos visto, el impacto habría sido mayor si se hubiera destinado el mismo dinero al estímulo de la inversión pública verde. Pero los beneficios de cualquier puesto de trabajo fueron anulados por las fuerzas contrarrestantes de la pinchada burbuja inmobiliaria, la crisis financiera y el aumento de los precios del petróleo. La recesión resultante está ahora ante nosotros. Ello habla en favor de un estímulo harto mayor que el decretado en abril. ¿Hasta qué punto mayor?

    Una forma de enfocar la cuestión es considerar la última vez que la economía se enfrentó a una recesión de similar dureza, que fue en 1980-82, en el primer mandato de Reagan como presidente. En 1982, el PIB se contrajo un 1,9%, la caída anual más grave del PIB desde la Segunda Guerra Mundial. El desempleo subió al 9,7% ese año, que fue, nuevamente, la cifra más alta desde los años treinta. La administración Reagan respondió con un programa de estímulo masivo, a pesar de que sus presuntos devotos del mercado libre jamás lo reconocieran como tal. Prefirieron llamarlo programa de expansión militar y recortes fiscales para aumentar la “economía de la oferta”. Cualquiera que sea la etiqueta, esta combinación generó un aumento del déficit federal de cerca de dos puntos porcentuales en relación con el tamaño de la economía en esa época. En 1983, el PIB subió bruscamente un 4,5%. En 1984, tuvo un crecimiento acelerado hasta el 7,2%, lo que permitió a Reagan hablar de un nuevo “amanecer en América”. El desempleo retrocedió un 7,5%.

    En la economía de hoy, un estímulo económico equivalente al programa de Reagan de 1983 sumaría en torno a 300.000 millones de dólares de gasto, cerca del doble del tamaño del programa de estímulo de abril, aunque en la línea de las altas cifras que se están proponiendo en el Congreso. Un estímulo de esas dimensiones podría crear cerca de seis millones de puestos de trabajo, contrarrestando las fuerzas destructoras de empleo de la recesión.

    Huelga decir que el estímulo de la inversión pública verde sería mucho más efectivo como programa de empleo que la política militarista y de rebajas fiscales a los ingresos más altos de Reagan. Esto sugiere que una iniciativa con un coste algo inferior a los 300.000 millones de dólares podría servir para luchar contra la destrucción de empleo. Pero como el estímulo de inversión pública verde está diseñado también para producir beneficios a largo plazo para la economía, no hay el menor peligro de que gastemos demasiado. Puesto que todas esas inversiones son necesarias para luchar contra el calentamiento global y mejorar la productividad global, cuanto antes avancemos, mejor. Además, bajo las condiciones del mercado de trabajo actual, no habrán de faltarnos trabajadores calificados.

    ¿Cómo pagar todo esto?

    Recapitulemos y sumemos las cifras que he ido soltando. Incluyen los 700.000 millones de la operación rescate de bancos urdida por el Tesoro, los 540.000 millones con que el presidente de la Reserva Federal, Bernanke, ha prometido rescatar los fondos mutuos del mercado, además de una cifra sin especificar de varios millares de millones de dólares para comprar las deudas comerciales no deseadas aceptadas por los bancos. Lo que yo propongo es añadir un gasto de 300.000 millones para un segundo estímulo fiscal, más allá del programa de 150.000 millones del pasado abril. Llegados a cierto punto, hay que preguntarse si estamos hablando de dólares reales o de dinero ficticio del tipo Monopoly.

    Lo cierto es todo el programa permanece dentro del reino de la viable, aunque se acerque a sus fronteras más extremas. Pero se necesitan mayores ajustes en el actual modelo de gestión. En particular, la Reserva Federal debe seguir ejerciendo control sobre el Tesoro en todas las operaciones de rescate. Esto es, necesitamos más iniciativas como el programa de 540.000 millones de Bernanke para estabilizar los fondos mutuos del mercado de divisas y menos trapicheos del Tesoro con el dinero de los contribuyentes para comprar, ya los malos activos de los bancos privados, ya sus participaciones.

    Debemos reconocer abiertamente lo que durante demasiado tiempo ha constituido un hecho silenciado en relación con esas operaciones de rescate, a saber: que la Reserva Federal tiene el poder de crear dólares a voluntad mientras el Tesoro financie sus operaciones, ya mediante ingresos impositivos, ya mediante fondos prestados (lo que significa utilizar el dinero del contribuyente para devolverle la deuda algún tiempo después con interés). No es que la Reserva Federal corra a la imprenta cuando decide inyectar más dinero en la economía, pero su actividad normal de expedir cheques a bancos privados para que éstos compren bonos del Tesoro viene a ser lo mismo. Cuando los bancos reciben cheques de la Reserva Federal, tienen más líquido del que tenían cuando vendían a la Reserva Federal sus bonos del Tesoro. Especialmente durante las crisis, no hay razón para que la Reserva Federal se autorrestrinja en el buen uso (aunque sí, huelga decirlo, en el exceso) de ese poder de creación de dólares.

    También se supone que la Reserva Federal es el principal regulador del sistema financiero. Ahora es el momento de recuperarse de los fallos confesados por Alan Greenspan durante más de 20 años en este puesto. A cambio de la protección de la Reserva Federal a las instituciones financieras ante el desplome, Bernanke debe insistir en que los bancos empiecen a prestar dinero para apoyar inversiones productivas y prohibirles cualquier regreso a la especulación derrochadora. También son necesarias medidas para que las gentes puedan conservar sus hogares.

    El déficit amenaza

    Cuando la economía empezó a ralentizarse este año, el déficit fiscal aumentó más del doble, de 162.000 millones de dólares a 389.000. No podemos saber a ciencia cierta cuánto aumentará el déficit. Podría ascender a 800.000 millones, un billón, o incluso algo más, dependiendo de cómo se gestionen las operaciones de rescate. Sobra decir que sería de todo punto contraproducente aplicar una política fiscal temeraria, insensible a la presión de las necesidades de la lucha contra la crisis financiera y la recesión. Pero en las condiciones actuales, incluso un déficit de un billón de dólares no tendría por qué ser temerario.

    Volvamos a la experiencia reaganiana para tomar perspectiva. En 1983, el déficit de Reagan tocó techo, representando un 6% del PIB. Con un PIB actual cercano a los 14,4 billones de dólares, un déficit de un billón representaría en torno al 7% del PIB, un porcentaje un punto mayor que la cifra de 1983. Ni que decir tiene que el sistema financiero global ha sufrido cambios trascendentales desde los años ochenta, de manera que las comparaciones directas con los déficits de Reagan no son totalmente válidas. Uno de esos cambios es que la deuda pública ha ido a parar cada vez más a manos de estados extranjeros e inversores privados. Eso significa que los pagos de intereses de esa deuda fluyen crecientemente desde los cofres del Tesoro a propietarios extranjeros de bonos del Tesoro.

    Al tiempo, como un rasgo de la crisis, los bonos del Tesoro son, y lo seguirán siendo durante algún tiempo, el instrumento financiero más seguro y deseable del sistema financiero global. Los inversores estadounidenses y extranjeros piden ahora a gritos bonos del Tesoro, en vez de comprar acciones, obligaciones o derivados emitidos por compañías privadas. Eso empuja a la baja los tipos de interés de los bonos del Tesoro. Por ejemplo, el 15 de octubre de 2007, un bono del Tesoro a tres años rendía un interés del 4,25%, mientras que el pasado 15 de octubre el rendimiento había caído al 1,9%. Por el contrario, un bono empresarial BAA rendía un interés del 6,6% hace un año, pero este año ha subido al 9%. Mientras los mercados financieros sigan sumidos en la inestabilidad y el miedo, el Tesoro podrá tomar préstamos a tipos de interés irrisorios. De aquí que permitir que el déficit suba incluso por encima del 7% del PIB no represente una carga mayor para el Tesoro que la de los déficits de Reagan.

    No hay, pues, razón alguna para aprestarse con timidez a la lucha contra una recesión en la que andan al acecho todo tipo de peligros y la pauperización de mucha gente. Lo cierto es que la pobreza grave y los peligros aumentarán en la medida en que las actitudes timoratas —el camino de menor resistencia— fijen los límites de lo aceptable. La entrante administración Obama puede dar pasos decisivos ahora para defender el sustento de la gente y reconstruir un sistema financiero viable, unas infraestructuras productivas y un mercado de trabajo fundados en una economía de energía limpia.

    Robert Pollin es profesor de economía y codirector del Political Economy Research Institute [Instituto de Investigación de Economía Política] (PERI), el cual ayudó a fundar, en la Universidad de Massachusetts Amherst. Sus libros más recientes son Contours of Descent: U.S. Economic Fractures and the Landscape of the Global Austerity (Verso, 2003) y, en colaboración con Stephanie Luce, The Living Wage: Building a Fair Economy (The New Press, 1998).

    Cómo poner fin a la recesión | 14-11-2008 - 09:33:01 GMT 1 #

  11. La cumbre financiera G-20 :
    El jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE), viaja a Washington (EE UU USA) para asistir a la cumbre Capitalista del G-20 que sentará las bases del Sistema Financiero Capitalista Internacional, una reunión que comenzará esta noche con la cena que el Presidente de la Presidencia estadounidense (USA), George W. Bush.

    La cumbre financiera G-20 | 14-11-2008 - 09:58:39 GMT 1 #

  12. Titiritero Bush: no hay que reinventar el sistema Capitalista :
    El presidente de EE.UU., George W. Bush, discrepa al asegurar que la crisis financiera capitalista internacional "no es un fracaso del sistema de libre mercado" y que la respuesta "no es tratar de reinventar el sistema capitalñista".
    En este mensaje, la víspera de la cumbre del Grupo de los Veinte (G20) que EE.UU. preside los días 14 y 15 de noviembre en Washington, Bush hizo también un alegato en defensa del capitalismo.

    "El capitalismo no es perfecto. Puede ser sujeto de excesos y abusos. Pero es de lejos la manera más eficiente y justa de estructurar la economía", señala el texto del discurso.

    Como titiritero, dando un salto atrás, nos ha jurado que es carne y uña del Capitalismo a ultranza. Jorobando las expectativas de mejoras y cambios, de Europa.Nuestros mandamases europeos, van a una encerrona. Hemos contemplado en la historia pasada, muchos casos de empecinamiento, de no tener cintura, un poco lo defenderlo y no enmendarlo. La gente, esta ciertamente cansada, que la sodomizen , los de siempre, hasta niveles increíbles y no creo que sea este el momento, de un nuevo embite.
    ¿Que interés tiene esta reunión de perdedores, que nos han llevado (con la que parece que va a caer) a todos a la ruina? Pues rapartirse entre los amigos lo poco que puedan salvar. Intuyo y me atrevo a vaticinar que en unos años todos estos gansters habran escrito el libro gordo de petete de la economia mundial, pero con todas las páginas en negro, muy negro.

    ENCUESTA La Vanguardia 14-11.2008 , 10,12 horas :
    ¿La cumbre de Washington servirá para solucionar la crisis económico-financiera?

    Han contestado 709 personas
    SÍ 7% NO 90%

    Titiritero Bush: no hay que reinventar el sistema Capitalista | 14-11-2008 - 10:15:22 GMT 1 #

  13. El dia de la refundació, per JOSEP M. FONALLERAS :

    Trobaria molt estrany que tot avui, dia quinze de novembre de l'any vuit del segle vint-i-u després de l'adveniment de l'infant Jesús, no hi hagués repics de campanes a totes les parròquies de totes les diòcesis del nostre país. De fet, ho trobaria tan irregular que m'atreveixo a profetitzar que serà així, és a dir, que les campanes repicaran des de l'alba i fins que es pongui el sol, i potser també a mitjanit, i que és pràcticament segur que vostè, lector que llegeix aquesta columna, tindrà, en el moment de la lectura, l'acompanyament harmònic i estructurat de la campana que tingui més a prop. Avui es refunda el capitalisme, la qual cosa no és un tema gens menor, per entendre'ns. En parlem com si res, perquè estem massa concentrats a saber si Zapatero s'hi podrà asseure o no, en aquesta reunió, però, escoltin, això que diem com qui no diu res es tracta de la notícia més capital del segle. Com a mínim, del segle XXI, per no anar més enllà ni pecar de massa excessiu en la valoració. El capitalisme és un sistema, un codi de valors, un argument, una narració, ara que està tan de moda dir-ne narració, de quasi tot. És a dir: el capitalisme és un fonament. I com es refunda un fonament? És a dir: com es refunda sense que la casa s'ensorri? No ho sé, si els he de ser franc, però no deixa que la cosa té el seu què. Vull dir que no és el mateix refundar un club de futbol o, fins i tot, refundar una relació matrimonial, o refundar una amistat. Són coses que s'havien trencat i que algú, o tots plegats, miren d'arreglar. Però refundar la nostra pròpia raó de ser? És per això que haurien de tocar les campanes, perquè saltem de cop la revolució del vapor i la industrial, el naixement del proletariat i la plusvàlua, l'acumulació de capital, tot, i en un dia de novembre, un sol dia, hi anem i ho refundem.

    Refundar també vol dir canviar les fundes, o entapissar de nou. O donar la suma necessària perquè a l'hospital es mantingui un llit per al futur malalt que l'ha d'ocupar. Deu ser això el que avui faran a Washington.

    El dia de la refundació | 15-11-2008 - 09:46:26 GMT 1 #

  14. Cumbre del G-20 en Washington
    De la refundación del capitalismo a la revisión de la arquitectura financiera: fechas para una crisis

    A. Basañez
    Gara

    El contundente anuncio de hace un mes de Nicolas Sarkozy del acuerdo unánime de los Veintisiete para refundar el sistema capitalista en la cumbre de Washington se ha ido diluyendo y ha pasado a convertirse en una simple revisión de la arquitectura financiera internacional en las horas previas al encuentro del G-20. La reunión ha hecho aflorar la amplia gama de intereses contrapuestos que se dan cita hoy en la capital de Estados Unidos.

    El Museo Nacional de la Construcción de Washington reúne hoy a mandatarios y ministros de economía del G-20 para tratar de buscar una salida a la actual crisis, para restablecer un sistema financiero colapsado y devolverle músculo. No son pocos los que han comparado la Cumbre de los Mercados Financieros y de los Líderes Económicos Mundiales con la cita celebrada hace 64 años en el complejo hotelero de Bretton Woods, (Nueva Hampshire, EEUU), donde los estados más industrializados acordaron las reglas comerciales y financieras a seguir y diseñaron el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Sin embargo, aquel encuentro culminó dos años de trabajos preparatorios, mientras que la cita de hoy se resolvió en un par de semanas. Líderes europeos como Nicolas Sarkozy y Gordon Brown, que han recuperado protagonismo al calor de la crisis, contemplan el encuentro como una oportunidad para ganar posiciones en la conformación del nuevo orden mundial.

    ¿Quiénes participan?

    En el encuentro de hoy se reúnen los líderes del G-20, conformado por los ocho estados más industrializados del mundo -EEUU, Canadá, Japón, Alemania, Gran Bretaña, Italia, Estado francés y Rusia- por once de las economías emergentes mundiales -Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica y Turquía- y por la UE como bloque. El gobierno español, que no forma parte de este grupo, ha desarrollado una intensa campaña en todos los ámbitos para hacerse con una invitación que logró hace pocos días. Ocupa uno de los asientos que tiene París por ser integrante del G-8 y por la Presidencia de turno de la UE. Por invitación de Sarkozy también participa el primer ministro de los Países Bajos.

    ¿Qué se debate?

    Nicolas Sarkozy, presidente de turno de la UE, fue uno de los propulsores del encuentro, que planteó como la «refundación del capitalismo» tras proclamar la muerte de la «dictadura de los mercados». No ha vuelto a expresarse en esos términos. Horas antes de iniciarse la cumbre, el propio George Bush precisó que la crisis «no es un fracaso del sistema de libre mercado. Y la respuesta no es tratar de reinventar el sistema». Las propuestas de Sarlozy para dotar al sistema financiero de una mayor regulación fueron rebajadas por socios de la UE como Alemania, que contemplaba las medidas como demasiado proteccionistas. Detractores de la intervención pública como Estados Unidos, sin embargo, no han tenido reparo alguno en recurrir a nacionalizaciones parciales o totales de bancos, por ejemplo.

    ¿Plantean los integrantes del G-20 las mismas medidas?

    No.

    ¿Que defiende la UE?

    Los Veintisiete coinciden en la necesidad de reformar el sistema financiero, en cambiar las reglas del juego, pero, tal y como expresó Sarkozy, «no queremos pasar de una ausencia de reglamentación a demasiada». París lidera la defensa de nuevas regulaciones y una mayor supervisión de los mercados financieros. Gran Bretaña, por su parte, (apoyada por EEUU, Canadá y Australia) teme que un exceso de regulación frene las expectativas de crecimiento. «Vemos una fricción entre el capitalismo anglosajón, por un lado, y el capitalismo a la europea por otros», dijo la ministra de Economía francesa, Christine Lagarde. La UE propondrá códigos de conducta y sistemas de vigilancia para las agencias de calificación de riesgos, a quienes se responsabiliza de no haber alertado a tiempo de la crisis. Defiende un «papel central» para el FMI, pero hay discrepancias en el alcance de sus funciones.

    ¿Qué plantean los países emergentes?

    Proponen una nueva formulación del sistema internacional creado en Bretton Woods, donde se acordó la creación del FMI y del BM, instituciones que ponen en tela de juicio por no haber prevenido sobre la situación actual y por no representar la composición del mundo económico actual. Las economías emergentes alegan que el peso del crecimiento económico recae ahora sobre ellas, que generan el 75% de esa expansión.

    ¿Qué dice Japón? ¿Qué prepara Estados Unidos?

    Japón lleva a la cumbre una agenda de cinco puntos. Pedirá a los asistentes que reformen la regulación de las principales instituciones y los mercados financieros más destacados y que mejoren sus políticas económicas. La segunda economía del mundo aportará su experiencia y las políticas económicas que le ayudaron a superar la crisis que sufrió en los 90, que también tuvo su origen en una burbuja inmobiliaria. EEUU, epicentro de la actual crisis y anfitrio- na de la cumbre, se muestra a favor de la colaboración multilateral -las acciones conjuntas de la Fed con otros bancos centrales son un ejemplo-, pero no parece dispuesta a ir más allá. El Gobierno estadounidense «está listo para cooperar, pero no para ceder poder a una autoridad internacional de regulación», asegura Desmond Lachman, ex alto funcionario del FMI. Además, el Gobierno actual se encuentra en interinidad, a la espera de la toma de posesión del nuevo presidente, Barack Obama, el próximo 20 de enero. La Administración del saliente Bush ha reclamado un compromiso con «los fundamentos del crecimiento económico a largo plazo: mercados libres, libre empresa y libre comercio».

    ¿Se ha convertido el FMI en motivo de fricción? ¿Se convertirá en el gran supervisor?

    Se ha convertido en reflejo del complejo abanico de intereses dispares. Algunos han llegado a sugerir un «super-FMI», un regulador internacional que encajaría en la tesis de crear una estructura que supervise a los treinta mayores bancos del mundo, apuntada por ``The Washington Post''. La Casa Blanca aboga por encomendar esa misión al FMI, organismo criticado por participantes en el encuentro que le achacan que no se percató de la crisis. Líderes como el primer ministro británico, Gordon Brown, abundan en esa tesis al indicar que las instituciones económicas nacidas en los años 40 «no sirven para los problemas de 2008». En las últimas semanas el FMI ha recuperado un papel central al ser el destinatario de las peticiones de ayuda de estados occidentales como Islandia, Ucrania y del mismo seno de la UE como Hungría.

    Las referencias a Bretton Woods son continuas, pero ¿son la situación de entonces y la de ahora similares? ¿Qué ha cambiado en 64 años?

    Fundamentalmente varía la situación de las economías representadas en el encuentro. En Bretton Woods, EEUU llegaba como la mayor potencia mundial y poco afectada por la II Guerra Mundial, que arrasó Europa. Décadas después, EEUU alberga el crash de la burbuja inmobiliaria que ha llevado a la recesión a su economía y ha extendido la crisis al mundo. «La disparidad entre el papel formal de EEUU en el sistema económico mundial y sus capacidades reales está en el trasfondo de la actual crisis», según la descripción de Dmitri Medvédev, presidente de Rusia, país que participa en «la formación de las nuevas reglas de juego sin ninguna ambición imperialista».

    El PIB del conjunto la Unión Europea también está en retroceso -la economía de la eurozona ha entrado ya en recesión- y uno de los Veintisiete, Hungría, se ha visto obligado a pedir un préstamo al FMI para evitar la quiebra. Las economías emergentes acusan la situación, pero mantienen el peso del crecimiento. La mayoría de los gobiernos han comprometido ya partidas multimillonarias en medidas contra la crisis. Determinar de dónde salen nuevos recursos para responder a la crisis será una de las cuestiones más espinosas de la cumbre. Algunas miradas se dirigen a China y Japón, poseedoras de ingentes reservas.

    ¿Se producirán cambios inmediatos tras la cumbre de hoy?

    Los analistas están de acuerdo en que no se producirán cambios inmediatos tras la cumbre. Vaticinan que el encuentro se saldará con una serie de principios, amplios y vagos, y con una agenda de encuentros futuros. Se ha divulgado que Nueva York podría albergar un segundo encuentro en diciembre y se habla de otra cita entre febrero y marzo en Gran Bretaña. Además, la ausencia del presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, refuerza la idea de que será una reunión preliminar. El propio director gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, ha precisado que «las palabras suenan bien, pero no vamos a crear un nuevo tratado internacional» en la cita de hoy de Washington.

    La economía de la eurozona entra, por primera vez, en recesión
    La economía de la eurozona ha entrado en recesión, confirmó ayer la oficina estadística comunitaria (Eurostat), cuyos datos muestran que el PIB del área cayó el 0,2% entre julio y setiembre, igual que sucedió entre abril y junio. Ésta es la primera ocasión, desde la creación de la Unión Económica y Monetaria (UEM), en 1999, en que la actividad se contrae dos trimestres seguidos, lo que conlleva una recesión técnica.

    Este desplome refleja el frenazo de todas las grandes economías de Europa, especialmente de la más importante, Alemania, que con caídas del PIB del 0,4% y 0,5% en el segundo y tercer trimestre ya está en recesión. Esa situación alcanza también a la economía italiana (la actividad retrocedió el 0,4% y 0,5% en los dos últimos trimestres) y es una amenaza clara para el Estado español (su PIB cayó el 0,2% entre julio y setiembre, tras subir el 0,1% en el segundo trimestre) y Gran Bretaña (bajada del 0,5%, después del estancamiento entre abril y junio).

    La economía del Estado francés, que había retrocedido el 0,3% en el segundo trimestre, escapa por ahora de la recesión, gracias al ligero repunte de la actividad en el tercero (subida del 0,1%).

    Aunque algunos de los nuevos Estados miembros (República Checa, Chipre, Lituania y Eslovaquia) mantienen cierto dinamismo económico, el conjunto de la Unión Europea sufre una contracción clara, con una caída del PIB entre julio y setiembre del 0,2% (no varió en el segundo trimestre).

    La crisis también se constata al comparar el crecimiento con el de hace un año, pues aunque la actividad aumentó en los últimos doce meses, la desaceleración es cada vez más acusada. En concreto, en el tercer trimestre, el PIB de la eurozona avanzó el 0,7% en términos interanuales (frente al 1,4% en el segundo y el 2,1% en los dos anteriores). En el caso de la UE, el aumento fue del 0,8% (desde el 1,7% anterior)

    Como contrapunto positivo, Eurostat también dio a conocer el dato oficial de inflación de octubre. En ese mes, los precios no aumentaron ni en la UEM ni en toda la Unión Europea, lo que posibilitó una rebaja de la tasa anual hasta el 3,2% en la eurozona (cuatro décimas menos que en setiembre) y el 3,7% en la UE (cinco décimas menos). En el caso del área de la moneda única, ésta es la tasa más baja desde enero.

    Cumbre del G-20 en Washington | 15-11-2008 - 09:48:16 GMT 1 #

  15. Codorniz ahumada a la madera, risotto de quinua, chardonnay de California, costillas de cordero al tomillo con fondue de tomates y vino cabernet.

    Líderes del G-20 inician cumbre con suntuosa cena :

    El banquete, que incluyó codorniz ahumada a la madera, risotto de quinua, chardonnay de California, costillas de cordero al tomillo con fondue de tomates y vino cabernet, contrasta con la crisis que tratan de frenar, que ha dejado sin vivienda a cientos de miles de familias y dejará sin empleo a millones de personas más.

    Los dirigentes del Grupo de los 20 países más industrializados y economías emergentes fueron agasajados en la noche de este viernes en la Casa Blanca, en Washington, con un suntuoso banquete que contrasta con la crisis que tratan de frenar, que ha dejado sin vivienda a cientos de miles de familias y dejará sin empleo a millones de personas más.

    El primer plato constó de codorniz ahumada a la madera, con guarnición de risotto de quinua, acompañado de chardonnay de California, según el menú divulgado por la Casa Blanca. El segundo plato consistió en costillas de cordero al tomillo con fondue de tomates, hinojo y berenjena al jugo de setas chanterelle, y de bebida vino cabernet, también del estado del oeste estadounidense.

    En la apertura de la cumbre, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo: "Este problema no surgió de un día para otro y no será resuelto de la noche a la mañana, pero con la continua cooperación y determinación se resolverá".

    Anteriormente, desde Nueva York, Bush había insistido en que la crisis financiera no es un fracaso del capitalismo o del libre mercado. Por el contrario, indicó que "necesitamos hacer las reformas, y seguir adelante con los principios de libre mercado que han traído prosperidad y esperanza a los pueblos en todo el globo".

    El primer ministro de Canadá, Stephen Harper, indicó que no es probable que las economías más grandes del mundo permitan que sus sistemas sean controlados externamente. Mientras que el presidente de Francia, Nicolas Sarkosy, insistió en que "queremos cambiar las reglas de juego en el mundo financiero".

    Por su parte, la canciller de Alemania, Angela Merkel, manifestó estar sorprendida de escuchar advertencias contra la excesiva regulación de los mercados financieros cuando aún no se ha superado la crisis.

    China y Japón ofrecen ayuda al FMI

    China probablemente sea clave en cualquiera de las reformas que se acuerden. Con casi US$2 billones en reservas y una economía en plena expansión, es uno de los pocos países asistentes que tiene el dinero para ayudar a los países en crisis. El primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, es uno de los que más apelan a la ayuda de China para financiar al Fondo Monetario Internacional (FMI), de manera que pueda extender préstamos de emergencia. Aunque probablemente China quiera a cambio más poder dentro del FMI, que es dominado por Estados Unidos y la Unión Europea.

    Por su parte, Japón anunció que está preparado para prestar US$100.000 millones al FMI, a fin de ayudar a las economías emergentes.

    Cumbre del G-20 en Washington: Codorniz ahumada a la madera, risotto de quinua, chardonnay de California, costillas de cordero al tomillo con fondue d | 15-11-2008 - 09:50:46 GMT 1 #

  16. Escenas de guerra de clases a escala global: se acabó la gallina financiera de los huevos de oro

    Michael Hudson
    Sin Permiso

    El pasado viernes, 24 de octubre, la libra esterlina cayó hasta $1,58 (una caída desde un valor de $1,73 a principios de semana, una caída enorme para un tipo de cambio de divisa), y el euro se hundió hasta $1,26 mientras el Yen Japonés se elevaba un 10%. Estos cambios amenazaron con perturbar el desarrollo de los mercados de exportaciones y de ahí los esquemas de las ventas industriales. Las bolsas extranjeras cayeron entre el 5% y el 9%, y hubo negociaciones para cerrar Wall Street si el Dow Jones caía más de 1000 puntos. La actividad previa a la apertura vio como el índice del “Dow Jones Industrial Average” cayó hasta el límite máximo de los 550 puntos (en gran parte por las ventas extranjeras), antes de remontar hasta perder “solamente” 312 puntos mientras el dólar se revalorizaba frente a las divisas europeas.

    La confusión que creó la cotización monetaria y la caída de la bolsa fue un típico caso de pollos volviendo a casa a cobijarse de la política de guerra de clases iniciada por la industria europea y asiática y la reducción del mercado de consumo interior de la banca (es decir, de los niveles de vida de los trabajadores) en beneficio de la producción de la exportación hacia los Estados Unidos. La contradicción interna en esta guerra industrial y financiera parece ahora clara: la consecuencia de su éxito reduciendo los ingresos del trabajo es la asfixia del mercado interior de consumo de bienes. Ello perturba el desarrollo de la ley de Saw, el principio según el cual la “producción crea su propia demanda”, basado en el supuesto de que los trabajadores serán y deberán ser pagados lo suficiente para que compren lo que producen.

    Eso no ha sido así desde hace muchos años en Europa y Asia. Pero la producción ha sido capaz de continuar sin vacilaciones gracias a un deux ex machina internacional: el consumo en los Estados Unidos.

    No significa eso que no exista una guerra de clases en los Estados Unidos. Efectivamente, los niveles de riqueza para la mayoría de los asalariados han caído en relación a la “edad de oro” desde finales de los setenta. Pero la economía norteamericana tenía su propio deus ex machina para aguantar el golpe: la inflación de los precios de los activos de Alan Greenspan que inundó a los bancos con crédito prestable a los compradores de viviendas y a los especuladores bursátiles. El aumento del precio de las viviendas era aplaudido como una “creación de riqueza” como si fueran un auténtico activo, como si recompensas en forma de dividendos aparecieran en las cuentas corrientes de todo el mundo.

    Los compradores de casas era animados a usar el aumento marginal de su patrimonio, el aumento (temporal) de los precios del mercado de sus viviendas por encima de su deuda hipotecaria (permanente). Así, mientras el grueso del dinero de las hipotecas era usado para subir el precio de la propiedad inmobiliaria, alrededor de un cuarto del nuevo préstamo se usaba para el consumo de bienes. La deuda de las tarjetas de crédito también aumentó. Frente a una reducción de sus ingresos, los consumidores norteamericanos mantenían sus niveles de vida a través de un endeudamiento cada vez mayor.

    Eso no podía durar mucho. Las burbujas de la deuda financiera no pueden durar más que algunos años, incluso cuando son mantenidas por una retroalimentada inflación de los precios de los activos a partir de los cuales los propietarios de casas y la empresa industrial toma prestado más y más dinero a costa del aumento de precio de su garantía. Pero una vez reventada la burbuja financiera, el juego terminó.

    El juego terminó no solo para la economía norteamericana, sino también para las economías extranjeras que destinaron su producción industrial a servir el mercado de los Estados Unidos en lugar de satisfacer a sus propios mercados. Un frenazo industrial global amenaza, y seguirá haciéndolo hasta que se recompongan los mercados interiores extranjeros, lo contrario de la tendencia seguida por la generación de políticas neoliberales hostiles al mundo del trabajo.

    Para entender las dinámicas que actúan, uno tiene que fijarse en la balanza de pagos, no tanto en la balanza comercial misma, sino más bien en la especulación monetaria, el préstamo internacional y el arbitraje que ha dominado los índices de cambio monetario durante las dos últimas décadas. Los índices de cambio monetarios ya no reflejan niveles de riqueza relativos; tampoco “paridades de poder de compra”, ni tampoco el coste de la vida. Hoy reflejan, por un lado, el flujo de la absorción de crédito internacional allí donde los tipos de interés son bajos, y el de préstamo, allí donde el crédito es limitado, así como, por el otro, la cobertura del arbitraje y la especulación sobre la cotización de las divisas.

    De esta forma la balanza de pagos y el valor de la divisa han sido “post-industrializados” igual que las economías nacionales. En lugar de promover el crecimiento industrial basado en un mercado interior próspero, los gobiernos de todo el mundo han perseguido una estrategia financiera “post-industrial” de “creación de riqueza”.

    La crisis del yen japonés: pagar por el “carry trade”

    En ninguna otra parte este fenómeno se ha producido con más fuerza que en Japón, cuya economía ha permanecido inactiva desde el estallido de la burbuja en 1990. Desde entonces, y durante 17 años, el precio del suelo bajó, así como los precios bursátiles, y como consecuencia de ello, también la garantía que cubría los préstamos. Eso dejó rápidamente a los bancos japoneses en números rojos. La respuesta del Banco de Japón fue idear una manera de reconstruir sus balances, de encontrar un camino para salir de los préstamos intoxicados que anteriormente produjeron.

    La política no fue la de resucitar el vacilante mercado interior en Japón o sus compañías industriales. Desde 1945 hasta 1985, los japoneses tenían un sistema bancario industrial modélico. Pero en 1985 los diplomáticos norteamericanos conminaron a Japón al suicidio. Enfurecidos por el importante éxito de la industria japonesa, los gobernantes americanos exigieron a su sumiso socio japonés que aumentara el tipo de cambio del yen –para hacer las propias exportaciones menos competitivas— y que, en su debido momento, inundara su propia economía con crédito –para reducir los tipos de interés—, permitiendo así a la Reserva Federal Norteamericana inundar el mercado estadounidense con suficiente crédito barato como para darle una pátina de prosperidad a la Administración Reagan. Esta política, anunciada en el llamado Acuerdo del Hotel Plaza de 1985, permitió al economista David Hale bromear sobre un Banco del Japón convertido en el distrito decimotercero de la Reserva Federal y en un Gobierno japonés trocado en Comité de reelección republicano.

    Japón, así pues, inundó su economía con crédito, bajando los tipos de interés e hinchando la burbuja financiera más grande del mundo en los años ochenta. La bolsa también se disparó, reflejando el aumento de las ventas industriales y las ganancias japonesas. Pero tras el pinchazo de la burbuja el 31 de diciembre de 1989, las deudas hipotecarias y las reservas que los bancos japoneses tenían en sus reservas de capital se quedaron cortas para cubrir el pasivo. Para rescatar a los bancos, el gobierno japonés les animó a enrolarse en lo que se acabó llamando el carry trade: dar ofrecer libérrimamente crédito en yenes a instituciones financieras extranjeras a unos tipos de interés considerablemente bajos, permitiendo a dichos prestamistas convertirlo en otras divisas para comprar bonos y otros activos a un interés mayor. Si el mercado interior japonés carecía de prestatarios solventes, que presten a los extranjeros. Una nueva fuente de ingresos apareció para los bancos: en lugar de conceder créditos al mercado interior inmobiliario e industrial, los intereses bajos les permitían inundar a la economía mundial con más crédito. Lo que contribuyó a que las finanzas globales se llenaran de especuladores e intermediarios financieros que vieron la oportunidad de subirse a las ganancias del arbitraje.

    Los tipos de interés para tomar créditos seguían altos en Japón. Tal y como me describió recientemente el veterano observador del Japón Richard Werner (autor de Príncipes del Yen), “mientras las pequeñas empresas japonesas iban siendo destruidas por la continuada negativa de los bancos a expandir el crédito (muchos presidentes de pequeñas empresas fueron destituidos por tener que vender un riñón con que subvenir a las exigencias de los tiburonescos acreedores que les asediaban), los especuladores extranjeros recibían grandes cantidades de fondos en yenes a un precio miserable”. El negocio que amagaba tras la creación de este crédito consistía en que los exportadores japoneses recibían ayudas en la medida en que la conversión del yen en divisas extranjeras reducía el tipo de cambio. (El crédito en yenes era “suministrado” a los mercados globales de divisas, era gastado para comprar y, por consiguiente, empujaba al alza el precio de euros, dólares, libras esterlinas y otras divisas).

    Así que el yen permaneció deprimido, ayudando a la ventas japonesas de bienes de consumo, mientras los tomadores de crédito extranjeros podían subirse a su propia ola inflacionaria del precio de los activos. Los especuladores podían tomar prestado a un tipo de interés bajo en Japón, convertir su deuda en divisa extranjera y prestarla a países desesperados en busca de crédito, como Islandia, a un tipo cercano al 15 por ciento.

    Cientos de billones de dólares, euros y libras valorados en yenes era tomados en préstamo y debidamente convertidos en divisas extranjeras para dejarlos en préstamo, creando beneficios. Los árbitros hicieron billones de dólares actuando como intermediarios financieros generando ingresos gracias al margen abierto por el hiato entre el bajo cote de la compra de yenes y los altos tipos del cambio de divisas. Como escribió hace un año Ambrose Evans-Pritchard en el Financial Times, “el Banco de Japón mantuvo los tipos de interés a cero durante seis años, hasta Julio de 2006, para evitar la deflación. Incluso ahora, los tipos están solo al 0,5 por ciento. También inyectó alrededor de $12 billones en liquidez por la vía de imprimir mensualmente dinero destinado a la compra de bonos. El efecto neto ha sido una masiva fuga de dinero hacia la economía global. Enfrentados a un lastimoso rendimiento en casa, los fondos japoneses y las abuelitas ahorradoras mandaron sus ahorros al exterior. Bancos, hedge funds y la proverbial señora Watanabe [el ama de casa que llegó simbolizar al inversor individual japonés ávido de rendimientos; T.], todos eran capaces de tomar prestado por nada en Tokyo para no dejar escapar activos en el exterior. BNP Paribas calcula que este carry trade era de alrededor de $1,2 billones.

    Todo ello dependía de la capacidad de los prestamistas para continuar cabalgando libremente. Ahora que el banquete ha terminado, el modelo postindustrial japonés rescatar del sector bancario vuelve a casa a cobijarse. Lo está haciendo de manera que pone claramente de manifiesto el inherente conflicto entre el capitalismo financiero y el capitalismo industrial. Mientras que la expansión industrial debe en teoría continuar (y puede continuar haciéndolo mientras los mercados estén en paz con la producción) las burbujas de la deuda terminan, normalmente de forma violenta como vemos hoy en día. Ahora que Islandia está en bancarrota, parece que Hungría seguirá su ejemplo.

    En la medida en que los mercados globales de divisas no ofrecen ya las fáciles elecciones de la pasada década, el carry trade del yen se deteriora a la baja. Lo que trae consigo la reconversión en yenes de la divisa islandesa, del euro, de la libra y de otras divisas no japonesas a fin de satisfacer las deudas con a los bancos japoneses. Este reembolso, que entraña una reconversión al yen, está haciendo subir el precio de la moneda japonesa. Lo que amenaza con encarecer a las exportaciones japonesas en relación al dólar, al euro y a la libra. La semana pasada, Sony previó que sus ingresos caerían como consecuencia de ello, y otras compañías japonesas afrontan una reducción similar de sus ventas, no sólo por la subida del cambio yen/dólar, sino también por la desaceleración global resultante de dos décadas de políticas tan profinancieras y como hostiles al mundo del trabajo.

    Evans-Pritchard acusó acertadamente a los bancos centrales del mundo de haber creado este desorden. “Fueron ellos (es decir , los gobiernos) quienes intervinieron de incontables y complejas maneras para rebajar el precio del crédito global hasta niveles distorsionaban que el comportamiento, como ha señalado en repetidas ocasiones el Banco Internacional de Pagos. Fijando un precio del dinero demasiado bajo, han estimulado el endeudamiento y penalizado el ahorro. Los mercados se han limitado a responder con su habitual exuberancia a esta señal distorsionadora. El capital privado estuvo tentado de lanzar una “opa” a un cambio de liquidez por deuda del 5,4 porque la deuda era extremadamente barata. El nivel de ahorro norteamericano se volvió negativo porque los tipos de interés se mantenían por debajo de la inflación”. Más acertado habría sido hablar aquí de inflación del precio de los activos. Las ganancias de los estratos más altos de la pirámide económica trajeron consigo la polarizaron de las economías. Lo que quedó para la base que representa el 90% fueron deudas, no ganancias fundadas en el aumento del precio de los activos a partir de dinero fácil.

    Los de abajo financian a la economía norteamericana del goteo

    La subida del yen y la caída del cambio de las divisas internacionales son el resultado de deshacer la estrategia japonesa del carry trade para rescatar a sus bancos. La industria japonesa pagará la factura. Y a pesar de la caída de la libra y del euro, la política europea de reforzar las exportaciones hacia el mercado norteamericano, en vez de robustecer el poder de compra de sus propios trabajadores en el mercado interno, parece errónea a la vista de la inminente desaceleración económica esperada. El gasto en consumo en los EEUU y los niveles de vida caerán (y parece que de forma veloz) para financiar la economía de “goteo” o “derrame” procedente de los de arriba. La actual política del Tesoro es la de rescatar a los acreedores, no a los deudores. Los bancos están siendo salvados, pero no la industria norteamericana, y en ningún caso los sueldos y el consumo americano. En lugar de establecer un gasto deficitario keynesiano con objeto de incrementar el empleo (con inversión pública en bienes y servicios, infraestructuras y pagos en transferencias), el Tesoro y la Reserva Federal están concediendo dinero a los bancos para que éstos se compren entre sí, consolidando en EEUU un sistema financiero de estilo europeo, concentrado tan sólo en algunos grandes bancos. Por esta vía, el sistema financiero se monopolizará y creará grandes grupos, derrumbando dos siglos de política económica destinada a prevenir el dominio financiero de la economía.

    Pero es evidente que ninguna cantidad de dinero concedido a los bancos “goteará” o se “derramará” hacia abajo. Lo que, en cambio, se producirá es la transferencia hacia arriba más importante de dinero de los últimos setenta años. La política de dar dinero a los sectores más ricos (hoy en día, el sector financiero) convierte a la economía del goteo en un eufemismo debido a la concentración de riqueza. Se pretende que la economía norteamericana necesita de un sector financiero y de una propiedad saludables para que la economía “real” vuelva a “despegar”. Pero un sector financiero más fuerte vendiendo más deuda al conjunto de la economía amenaza resultar disuasorio para la recuperación, para no hablar de un nuevo despegue.

    Previendo el inminente encogimiento del mercado norteamericano, prestamistas e inversores están vendiendo masivamente sus acciones a un precio más bajo, y no sólo las de compañías norteamericanas, sino también acciones en sectores de exportación europeos y asiáticos. Esta es la contradicción interna de la operación actual de rescate financiero. Las finanzas por sí mismas no pueden sobrevivir al lado de una economía real asfixiada.

    Así que el mundo debería estar en un momento de inflexión ideológica. Pero la última cosa que la oligarquía europea quiere ver son mayores niveles de ingreso en el mundo del trabajo. Tampoco la clase financiera americana. Europa y Asia orientaron su fe hacia el mercado de consumo norteamericano, descuidando el propio. Al sector financiero le pareció atractivo el sistema mientras el consumo fuera financiado a través de la deuda, no a través del aumento de los salarios o de la reducción de impuestos al trabajo. Los dirigentes políticos e industriales en todo el mundo han sido tan hostiles al trabajo, que nadie piensa ya en una recuperación de los niveles de vida nacionales a través de un aumento de los salarios y de un cambio en las cargas fiscales soportadas actualmente por el trabajo y la industria en beneficio de la propiedad, en un cambio que reviviera el espíritu de las tradicionales políticas fiscales progresivas.

    Razón por la cual es imposible volver a un pasado considerado como una suerte de condición natural que pudiera ser recuperada. Cuando Alan Greenspan inundó el mercado hipotecario con crédito, los propietarios de viviendas tomaban prestado con garantía sobre el aumento del precio de la vivienda como si sus casas fueran huchas. La diferencia, sin embargo, es que cuando uno hace un retiro de una cuenta bancaria hay menos dinero en ella, pero no hay deuda de por medio que absorba los ingresos futuros en forma de programas de refinanciación. Los préstamos hipotecarios han dejado una deuda residual que ahora ha trocado en quiebra técnica (1) de muchos hogares y en préstamos sin satisfacer. Eso dejará menos margen para el consumo: el gasto en consumo caerá porque, en primer lugar, no hay más acceso al crédito hipotecario fácil o al crédito de las tarjetas de crédito; en segundo lugar, a causa de la deflación de la deuda, en la medida en que los consumidores tienen que devolver préstamos anteriores, lo que reduce otras formas de gasto; y en tercer y último lugar, porque la menor actividad económica y la pérdida de puestos de trabajo conllevan una caída en los ingresos salariales.

    Niveles más bajos de consumo significan menos ventas para los industriales norteamericanos y extranjeros, especialmente en aquellos en países cuya divisa aumenta en relación al dólar (por ejemplo, Japón). Menores ventas significan menos ingresos, lo que significa menores precios de las acciones en los mercados de valores. Y en los propios mercados de valores, la razón precio/ingresos cae a medida que el crédito que alimentaba la especulación financiera a través de los fondos hedge y otras especulaciones se reduce. Así que la combinación de la caída de la razón precio/ingresos con ingresos decrecientes significa la disminución del denominador (ingresos) que hay que multiplicar por los precios (ingresos capitalizados al tipo de interés del momento).

    Las caídas de los precios bursátiles están reduciendo la cobertura de los fondos de pensión (así como cuentas personales de jubilación), necesitando mayores cantidades en reserva para financiar dichas cuentas. En la perspectiva de la reducción del crédito bancario, ello reducirá el nuevo gasto empresarial en infraestructura, ralentizando la economía.

    Mientras los exportadores extranjeros se despiertan bruscamente del sueño de la demanda americana, ¿cuándo llegará el momento en el que Asia y Europa intenten reconstruir su propio mercado interior de consumo como alternativa? El primer problema es el de superar el sesgo ideológico doctrinalmente imperante en los bancos centrales en un mundo como el presente, en el que los políticos han renunciado a la política económica en favor de banqueros entrenados en la Escuela Financiera de Chicago para librar una guerra contra el mundo del trabajo, y aun contra la industria. Sería mucho, probablemente, esperar de los gestores del Banco Central Europeo de hoy y de sus compadres de la alta gestión económica ejecutiva que cambien su ideología neoliberal hostil al trabajo; sería demasiado esperar de ellos que se percaten de que, sin un próspero mercado interior, sus propias compañías industriales languidecerán. La solución sólo puede venir de un revitalizado movimiento político que represente los intereses del trabajo y aun de los propios industriales conscientes de la necesidad de reconstruir los mercados interiores.

    NOTA T.: (1) La "negative equity" se traduce aquí por "quiebra técnica" por ser la única voz del léxico económico con tradición castellana que se acerca al significado original en inglés. Pero la locución inglesa es propiamente intraducible, a causa de las diferencias legislativas. Mientras que cuando en los EEUU se deja de pagar una hipoteca lo único que puede hacer la institución financiera acreedora es subastar el bien inmobiliario y quedarse con el dinero de la subasta, en la legislación hispánica, si el dinero conseguido en la subasta no basta para cubrir la hipoteca, la institución financiera puede proceder al embargo de otros bienes del deudor –incluida la nómina—, hasta cubrir el total de lo adeudado. "Negative equitiy" es la situación que se produce cuando el precio del inmueble cae por debajo de la deuda hipotecaria: quien tiene entonces un problema es la institución financiera tenedora de los títulos hipotecarios. Mientras el deudor norteamericano en situación de "negative equity" tiene abierta la posibilidad de soltar el bien inmobiliario de consuno con la hipoteca, los deudores europeos e hispánico se hallan, en cambio, en situación de "quiebra técnica": deben más de lo que vale el bien por el que está endeudado y no tienen otra salida que seguir satisfaciendo esa deuda.

    Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En 1990 colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.

    Traducción para www.sinpermiso.info: Ernest Urtasun Domènech

    Escenas de guerra de clases a escala global: se acabó la gallina financiera de los huevos de oro | 15-11-2008 - 09:52:08 GMT 1 #

  17. La reunión de Washington

    Fidel Castro
    Cubadebate

    Algunos de los gobiernos que nos apoyan, a juzgar por declaraciones recientes, no dejan de incluir en las mismas que lo hacen para facilitar la transición en Cuba. ¿Transición hacia dónde? Hacia el capitalismo, único sistema en el que religiosamente creen. Ni una sola palabra expresan para reconocer el mérito de un pueblo que, sometido a casi medio siglo de crueles sanciones económicas y agresiones, defendió una causa revolucionaria que, unida a su moral y patriotismo, le dio fuerzas para resistir.

    También olvidan que, después de las vidas ofrendadas y tanto sacrificio defendiendo la soberanía y la justicia, no se le puede ofrecer a Cuba en la otra orilla el capitalismo.

    Le hacen guiños a Estados Unidos, soñando que los ayudará a resolver sus propios problemas económicos inyectándoles sumas fabulosas de monedas de papel a sus tambaleantes economías, que sostienen el intercambio desigual y abusivo con los países emergentes.

    Sólo de esta forma pueden garantizarse las ganancias multimillonarias de Wall Street y los bancos de Estados Unidos. Los recursos naturales no renovables del planeta y la ecología ni siquiera se mencionan. No se demanda el cese de la carrera armamentista y la prohibición del uso posible y probable de armas de exterminio masivo.

    Ninguno de los que participarán en la reunión, convocada precipitadamente por el actual Presidente de Estados Unidos, ha dicho una palabra sobre la ausencia de más de 150 Estados con iguales o peores problemas, que no tendrán derecho a decir una palabra sobre el orden financiero internacional, como propuso el Presidente pro tempore de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Miguel D’Escoto, entre ellos la mayor parte de los países de América Latina, el Caribe, África, Asia y Oceanía.

    Mañana se inicia la reunión del G‑20 en Washington. Bush está de plácemes. Proclama que de la reunión espera un nuevo orden financiero internacional. Las instituciones creadas por Bretton Woods deben ser más transparentes, responsables y efectivas. Es lo único que admitiría. Para señalar la prosperidad de Cuba en el pasado, habló de que una vez estuvo sembrada de campos de caña de azúcar. No dijo, por cierto, que se cortaba a mano y el imperio nos arrebató la cuota establecida durante más de medio siglo, cuando la palabra socialismo no se había pronunciado todavía en nuestro país, aunque sí las de ¡Patria o Muerte!

    Muchos sueñan que, con un simple cambio de mando en la jefatura del imperio, este sería más tolerante y menos belicoso. El desprecio por su actual gobernante conduce a ilusiones del probable cambio del sistema.

    No se conoce todavía el pensamiento más íntimo del ciudadano que tomará el timón sobre el tema. Sería sumamente ingenuo creer que las buenas intenciones de una persona inteligente podrían cambiar lo que siglos de intereses y egoísmo han creado. La historia humana demuestra otra cosa.

    Observemos con atención lo que dice cada cual en esa importante reunión financiera. Las noticias lloverán. Estaremos todos un poco mejor informados.

    La reunión de Washington | 15-11-2008 - 09:54:23 GMT 1 #

  18. Joaquim Manrubia , Reus (Baix Camp): Restablir el capitalisme?.-El fracàs del capitalisme no afecta tan sols el tema financer, ha fracassat per la seva incapacitat de conviure amb la naturalesa, com ho mostra amb la deterioració del planeta. Ha fracassat com a economia de mercats lliures i competitius, perquè la realitat ens ha mostrat que cada vegada són més imperfectes. Per una altra banda ha portat molts avanços i una gran acumulació de capitals però sense generar satisfacció. Ha fracassat com a impulsor de la igualtat, de les llibertats i d'una democràcia autèntica, només cal veure els mitjans de comunicació, que es concentren al voltant dels poders econòmics i es deixen de banda els debats socials. Ha fracassat també com a promotor de la pau. Tot el contrari, no sembla que pugui viure sense fomentar l'odi i sense guerres. I ha fracassat també en l'àmbit moral: l'avarícia, la set de luxe que el suporta no són sinó el fracàs de l'ésser humà com a espècie. La mort diària de 25.000 persones de gana o de 6.000 per falta d'aigua al planeta són mostres del fracàs del capitalisme, que ja fa temps que es donen i a què mai s'han referit els promotors que volen restablir el capitalisme. Per això sembla cinisme quan el volen restablir, amb quin fonament es pot tractar de restablir-lo si dels veritables mals i fracassos no se'n vol fer una completa consideració? Per què no es pensa llavors en una altra cosa diferent? Si hi ha recursos per donar suport als bancs i capitalitzar-los, per què no dedicar-los també a satisfer les necessitats bàsiques de tants milions que moren de misèria? Si l'afany de lucre, l'avarícia i l'egoisme porten aquests desastres, per què no es fomenten uns altres valors, uns altres ideals? Si l'objectiu de guanyar diners es tan roí per a tots, per què no s'obren altres horitzons als sers humans? Si el capitalisme ha fracassat, perquè no es pensa a posar en marxa noves fórmules d'organització social, altres maneres de produir, gestionar i repartir riquesa? I finalment, Si el capitalisme ha fracassat, per què no es pensa en el socialisme? El sistema capitalista en crisis: Inflación Estructural

    Restablir el capitalisme? | 15-11-2008 - 10:35:44 GMT 1 #

  19. Impacto global
    Por Ignacio Ramonet

    El apocalipsis financiero no ha terminado. Se está transformando en recesión global. Y todo indica que vamos hacia una Gran Depresión. Por espectaculares que sean, las medidas adoptadas en Europa y en Estados Unidos no van a provocar el final de las dificultades. Lo admitió el propio Henry Paulson, Secretario del Tesoro estadounidense: "A pesar de nuestro gran plan de rescate, más instituciones financieras van a ir a la quiebra".

    En un informe sobre las crisis de los últimos treinta años, el Fondo Monetario Internacional (FMI) confirma que las que tienen a los bancos y al sector inmobiliario como protagonistas son especialmente "intensas, largas, profundas y dañinas para la economía real". Las efectos ya se extienden por los cinco continentes: en unas semanas, el real brasileño ha perdido el 30% de su valor; el zloty polaco, un 22%; la rupia india, un 10%; el peso mexicano, un 14%. Presiones similares afrontan Indonesia, Filipinas o la República Checa.

    Las autoridades estadounidenses ya han inyectado más de billón y medio de euros (equivalente al doble de lo que ha costado, desde 2001, las guerras de Afganistán y de Irak) en sus diferentes planes de rescate de bancos, cajas de ahorros y compañías de seguros. Y los grandes bancos del mundo aún necesitan varios miles de millones de euros... Lo cual les conduce a restringir el crédito a las empresas y a los particulares. Con las consecuencias muy negativas que eso está teniendo en la economía real.

    Los países avanzados, entre ellos España, que han recurrido a la innovación financiera para garantizar altas rentabilidades a los inversores, son los que encajan el golpe más duro. El FMI estima que la economía de esos países tendrá el avance más débil desde hace 27 años. El mundo va camino de sufrir su peor pesadilla desde 1929.

    Por sus inéditas dimensiones, esta crisis pone fin al periodo neoliberal basado en las tesis monetaristas de Milton Friedman que dominaron, durante tres décadas, el campo capitalista. Y encandilaron también a la socialdemocracia internacional. El repentino derrumbe de ese credo deja a la mayoría de los dirigentes políticos desamparados. El patético espectaculo de responsables multiplicando de modo disparatado las reuniones y las "medidas de rescate" da una idea de su despiste.

    En Estados Unidos, los bancos han trabajado en unas condiciones de libertad absoluta concedidas en nombre de fundamentos ideológicos. Por ello, la clase política norteamericana tiene la responsabilidad del caos actual. El dogma del mercado infalible se ha autodestruido. En cambio, el modelo de los países que han mantenido algún tipo de control de cambio -China o Venezuela, por ejemplo- se ve ahora reivindicado. Y aunque el impacto de la crisis se hará sentir en todo el planeta, esas economías que no adoptaron la desregulacion ultraliberal saldrán mejor paradas. Algunos analistas resaltan, para América Latina, el interés de mecanismos como la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), el Banco del Sur, o la idea de un banco de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) recientemente propuesta por el presidente venezolano, Hugo Chávez.

    Es un momento histórico (1). Se derrumba no sólo un modelo de economía sino también un estilo de gobierno. Eso altera el liderazgo de EEUU en el mundo. En particular su hegemonía económica. Sus finanzas dependen de que sigan entrando fuertes sumas de capital extranjero. Y los países de donde procede ese dinero -China, Rusia, petromonarquías del Golfo- van ahora a influir en su futuro.

    En 2006, China y Oriente Próximo financiaron, a partes iguales, el 86% del déficit de los países industriales. En 2013, el superávit chino excederá la totalidad del déficit de los países industriales. Todo ello otorga a Pekín un papel decisivo en el mantenimiento de la estabilidad del sistema financiero internacional. Y es probable que, a cambio, China trate de obtener concesiones en asuntos como los de Taiwan o el Tíbet.

    El declive de la economía anuncia, en general, la decadencia de los imperios (2). ¿Podrá la debilitada economía estadounidense seguir asumiendo la costosísima guerra de Irak? El conflicto de Vietnam acabó con la equivalencia entre el dólar y el oro, e hizo tambalear el sistema de Bretton Woods. La guerra de Irak, por su coste, ha provocado una transferencia de riqueza de EEUU a sus competidores. La influencia de los fondos soberanos y de China se ha reforzado. La crisis actual refuerza ese movimiento, y provoca un reequilibrio fundamental: el centro de gravedad del mundo se desplaza de Occidente hacia Oriente.

    Pero tal desplazamiento desencadena consecuencias en cascada como las que plantea el ensayista británico John N. Gray: "Si EEUU se retira de Irak, Irán quedará como vencedor regional. ¿Cómo reaccionará Arabia Saudí? ¿Habrá más o menos probabilidades de una acción militar para impedir que Irán adquiera armas nucleares?" (3). Es evidente que Washington está perdiendo poder. La guerra de Georgia, en agosto pasado, mostró a Rusia rediseñando el mapa geopolítico del Cáucaso, sin que EEUU pudiera hacer nada.

    La situación económica es tan grave que muchos Gobiernos echan por la borda sus creencias ideológicas, y están dispuestos a adoptar medidas que ellos mismos habrían tachado de heréticas hace poco. Por ejemplo, aumentar el gasto público. Y relanzar las inversiones en obras de infraestructura importantes como estímulo económico. El propio FMI aboga por una intervención pública más radical.

    El modelo de capitalismo, diseñado por los Estados del Norte para el mayor provecho de los países ricos, ha muerto. La nueva arquitectura de economía social de mercado la definirán, a partir de la reunión del 15 de noviembre en Washington, no sólo los Grandes del G8 sino también, por primera vez, potencias del Sur como Argentina, Sudáfrica, Brasil, China, la India y México. Ya era hora.

    Notas:
    (1) John N. Gray, "Mucho más que una crisis financiera", El País , Madrid, 11 de octubre de 2008.
    (2) Paul Kennedy, Auge y caída de las grandes potencias , Debolsillo, Barcelona, 2004.
    (3) Op. cit .

    Impacto global | 15-11-2008 - 19:18:23 GMT 1 #

  20. La cumbre del G-20
    El capitalismo hace milagros

    Santiago Alba Rico
    Rebelión

    El capitalismo es eso: un hombre flaco pide pan y recibe diez pollos un hombre gordo; un niño enfermo pide una vacuna y doblan la ración de vitaminas a un niño sano; una mujer con frío se queda sin casa y entregan tres edificios más al propietario. Hace tres días, la edición digital de El Mundo publicaba el siguiente titular: “Solbes admite que las familias `notan poco´ las ayudas a la banca”. Lo diabólico de este titular –y de esa declaración- es que su solo enunciado convierte el orden lógico de las cosas en una contingencia inesperada e incomprensible: si “confieso” que el mar se ha vuelto líquido o “reconozco” que la nieve ya no es negra, la “liquidez” y la “blancura” se presentan líquidas y blancas a nuestros ojos contra todas las previsiones, contra el sentido común y –mucho más- contra las reglas. Las palabras de Solbes nos obligan a dar por supuestos los dos principios que su concesión precisamente vendría a negar; el primero es el de que lo normal, lo lógico, lo natural sería que las ayudas a la banca beneficiasen a las familias como lo normal, lo lógico, lo natural es que si yo arrojo monedas de chocolate sobre París caigan en Alaska o si yo riego mi jardín en Salamanca crezcan rosas en Djibuti; el segundo es el de que el verdadero propósito del gobierno habría sido siempre el de ayudar a las familias como el verdadero propósito de un marido infiel, cuando acaricia a su amante, es proporcionar un orgasmo a su esposa o el verdadero propósito de un prevaricador, cuando exculpa a un asesino, es rendir un homenaje a su víctima.

    En otros tiempos Rebelión tenía una subsección de nombre “Otro titular es posible”. La sorpresa y contrariedad de Solbes ante la inesperada, inexplicable, irregular y antinatural insensibilidad de las familias, que no notan el orgasmo de los bancos, revelan mejor toda su obscenidad a la luz de otros titulares que se me ocurren a la carrera.

    “Solbes admite que lo que comen los clientes del Hilton no alimenta a los africanos”

    “Solbes admite que el aumento de coches en Europa no ha ayudado a los mecánicos de Haití”.

    “Solbes admite que en el yacuzzi de Emilio Botín no caben 4.200 millones de personas”.

    O en flujo empático negativo:

    “Solbes admite que el tsunami de Indonesia no afectó a las costas españolas”.

    “Solbes admite que los cuerpos de los neoyorquinos notan poco las torturas en Abu Ghraib”.

    “Solbes admite que la escasez de agua en muchas regiones de Africa no se ha notado en las piscinas de Alicante”.

    Que el menú de la cumbre de Washington engordase a los 950 millones de hambrientos en todo el planeta, sería un milagro. Que el dolor de los iraquíes, los palestinos, los afganos, los haitianos, los congoleños le doliese a todo el mundo, sería justo y humano. El capitalismo ha pretendido hacer magia: que unos pocos comiésemos, bebiésemos, consumiésemos, nos divirtiésemos y todos en todas partes estuvieran contentos. Lo que ha conseguido es más bien esto: que la mayoría pase hambre y sed, viva poco tiempo, enferme y sufra, y nosotros no notemos nada.

    Pero a lo mejor las familias europeas empezamos a notar, sí, las ayudas a los bancos, como las llevan notando desde hace décadas en el Tercer Mundo. Por si acaso, los 22 países más poderosos del planeta se han reunido a comer codorniz ahumada y tomar algunas medidas compartidas para poder continuar con la magia y los milagros y para -llegado el caso- reprimir a los incrédulos blasfemos que, pese a las viandas del Hilton, el césped bien regado de los campos de golf y la alegría de los banqueros, insistan en conservar un cuerpo hambriento, sediento y dolorido.

    Se me ocurre también otro titular posible para otro mundo posible: “El G-191 se reúne para coordinar el socialismo del siglo XXI”. Si la ONU tuviese algún poder, todos los enormes recursos, todos los extraordinarios esfuerzos colectivos, todas las instituciones internacionales que hoy dedican su tiempo y su saber a excogitar milagros asesinos, ¿no podrían servir para imponer un poco de pedestre y profano realismo? Lo que demuestra la cumbre del G-20 es que la coordinación internacional, la cooperación entre estados, la planificación global son posibles y funcionan. Lo que demuestra es que hasta ahora la coordinación internacional, la cooperación entre estados y la planificación global sólo han servido para inventar complicadísimos procedimientos destinados a dar de comer al saciado, robustecer al curado, consolar al dichoso, socorrer al rico, armar al injusto y liberar al homicida. También, por supuesto, para impedir toda resistencia a estos mandamientos.

    “El capitalismo no es el culpable”, dice Bush. Lo único que sabemos, desde luego, es que la culpa no la tiene la Unión Soviética. ¿El socialismo ha fracasado? Ni siquiera se ha intentado.

    El capitalismo hace milagros | 16-11-2008 - 08:54:27 GMT 1 #

  21. De Bretton Woods a Washington: segundas partes...

    Jorge Gómez Barata
    Koeyu Latinoamericano

    La Cumbre del G-20 comenzada en Washington pudiera ser una reunión equivocada con el hombre equivocado. Frente una crisis global que ni siquiera comprenden, poco podrán hacer dos docenas de estadistas en un fin de semana bajo la batuta de George Bush. La expresión del presidente Francés Nicolás Zarkozy respecto a que se trata de un Bretton Woods II, es ideología pura, no sólo inexacta sino probablemente peligrosa porque confunde circunstancias, intereses y escenarios.

    A diferencia de lo que ocurre ahora, los acuerdos de Bretton Woods, relativos al sistema monetario, las finanzas y el comercio mundiales no fueron resultado de una crisis, sino de una voluntad relativamente consensuada de reordenar al mundo que emergía de la II Guerra Mundial y de ajustar las jerarquías internacionales a las realidades económicas y político militares de entonces.

    El contexto histórico en que se desarrolló aquella Conferencia (1944) y los años siguientes, en los que se fundaron la ONU (San Francisco 1945) y el GATT (La Habana 1947), estuvo dominada por dos factores: el repudio tanto de la clase política como de los pueblos a la ultrareaccionaria ideología nazi, trágicamente expresada en la ocupación y el holocausto y el pensamiento de Roosevelt que reivindicó la democracia como paradigma y que, en el plano internacional, se expresó en un auge sin precedentes del multilateralismo.

    Entonces, en una excepcional y probamente irrepetible coyuntura histórica, con o sin secretas intenciones, sin dejar de ser centro del sistema imperialista mundial, perseguir sus propios objetivos y conspirar, especialmente contra Inglaterra y la Unión Soviética, Estados Unidos, se alineó al lado de las fuerzas progresistas.

    Se trata de sutilezas del arte de la política, al alcance únicamente de los estadistas de alta escuela y a las que Bush, a pesar de lo propicio del momento en que gobernó, ni siquiera se asomó. Roosevelt como Obama fue acusado de socialista, cosa que de cierta manera, fue.

    A diferencia de hoy cuando en Washington, integrando el G20 se reúnen 23 países que forman alrededor del 20 por ciento de los miembros de Naciones Unidas, en Bretton Woods participaron 44 naciones que entonces eran casi el ciento por ciento de los estados existentes representados por 400 delegados que trabajaron durante 22 días. Incluso estuvo presente la Unión Soviética que al final tomó distancia de los acuerdos.

    Lo que entonces fue una expresión de multilateralidad tuvo enormes limitaciones. La mitad de los países participantes eran latinoamericanos, dependientes de Estados Unidos que apenas tenían nada que decir o aportar, el más desarrollado, Argentina no estuvo presente debido a en esa fecha aun no había declarado la guerra a Alemania y China era representada por Taiwán. Otros ausentes fueron Alemania, Italia y Japón que combatían del lado equivocado y España debido a la dictadura franquista. De hecho, excepto la resistencia que pudo hacer Gran Bretaña, una especie de león desdentado, Estados Unidos era un solo hombre en el ring.

    En aquel evento, bueno para dar una imagen de la democracia a lo Roosevelt y perfecto para consumar los objetivos imperiales de Estados Unidos, ejercidos entonces con una especie de guante de seda, se enfrentaron los puntos de vista británicos y estadounidenses, cuyos ponentes fueron John Maynard Keynes por la Corona Británica, mientras Harry White y Henry Morgenthau representaron a Norteamérica. Es cierto que también hubo un plan francés y otro canadiense pero se trataba de gestos hacía las tribunas, nada más.

    Sumido en un descrédito como el que ningún presidente norteamericano acumuló nunca por su gestión y habiendo fracasado en la búsqueda de paliativos a la crisis actual, la iniciativa de Bush de convocar al G-20 para Washington, parece una burla y puede que lo sea.

    En realidad, el único paso concreto de la parte norteamericana que ha sido percibido como un aporte y que puede tener significado en la solución de la crisis, es no sólo deshacerse de Bush, sino también de McCain que se anunció como continuador de sus políticas. De Barack Obama puede esperarse mucho o poco, de los otros nada.

    De Bretton Woods a Washington: segundas partes... | 16-11-2008 - 08:56:54 GMT 1 #

  22. G-20 : Declaración de la cumbre sobre los mercados financieros y la economía
    mundial.
    A 15 de noviembre de 2008
    1. Nosotros, los dirigentes del Grupo de los Veinte, hemos mantenido una primera reunión en
    Washington en la fecha del 15 de noviembre de 2008, en medio de graves problemas que
    afectan a la economía mundial y a los mercados financieros. Estamos decididos a reforzar
    nuestra cooperación y a trabajar en común para restaurar el crecimiento económico en el
    mundo y para llevar a cabo las reformas necesarias en los sistemas financieros mundiales.
    2. A lo largo de los últimos meses, nuestros países han tomado medidas urgentes y
    excepcionales para sostener la economía mundial y estabilizar los mercados financieros.
    Estos esfuerzos deben continuar. Al mismo tiempo, debemos sentar las bases de unas
    reformas que contribuyan a garantizar que una crisis global como la que nos ocupa no vuelva
    a producirse jamás. Nuestro trabajo se va a guiar por una confianza compartida en que los
    principios del mercado, unas condiciones de comercio y de inversión sin trabas y unos
    mercados financieros regulados de manera eficaz fomentan el dinamismo, la innovación y el
    espíritu emprendedor que resultan esenciales para el crecimiento económico, el empleo y la
    reducción de la pobreza.
    - Causas primordiales de la crisis actual
    3. Durante un período de fuerte crecimiento económico, crecientes movimientos de capital y
    estabilidad prolongada en lo que lleva transcurrido de década, las partes actuantes en el
    mercado han tratado de conseguir rendimientos más altos sin una valoración adecuada de los
    riesgos y no han puesto en práctica la debida diligencia. Al mismo tiempo, se han combinado
    unas normas deficientes de aseguramiento frente a riesgos, prácticas poco fiables de gestión
    de riesgos, productos financieros cada vez más complejos y opacos y el consiguiente
    apalancamiento excesivo para crear puntos vulnerables en el sistema. Los responsables
    políticos, los reguladores y los supervisores de algunos países avanzados no evaluaron ni
    abordaron de forma adecuada los riesgos que se estaban acumulando en los mercados
    financieros, ni siguieron el ritmo de la innovación financiera, ni tuvieron en cuenta las
    complejidades de las medidas reguladoras internas dentro del sistema.
    4. Entre otros importantes factores subyacentes a la situación actual figuran unas políticas
    macroeconómicas incoherentes e insuficientemente coordinadas y unas reformas estructurales
    inadecuadas que han llevado a unos resultados macroeconómicos insostenibles a escala
    global. Estas circunstancias, en su conjunto, han tenido su parte de responsabilidad en los
    excesos y, en último término, han dado como resultado una grave alteración del mercado.
    - Medidas que se han adoptado y que se van a adoptar
    5. Hasta la fecha, hemos tomado medidas fuertes e importantes para estimular nuestras
    economías, proporcionar liquidez, reforzar el capital de las instituciones financieras, proteger
    ahorros y depósitos, abordar las deficiencias de regulación y descongelar los mercados
    crediticios, y estamos trabajando en asegurar que las instituciones financieras internacionales
    (IFIs) estén en condiciones de proporcionar un apoyo esencial a la economía mundial.
    6. Sin embargo, es necesario hacer más para estabilizar los mercados financieros y sostener el
    crecimiento económico. El impulso económico se está desacelerando de manera sustancial en
    las principales economías y las perspectivas globales han empeorado. Muchas economías de
    mercado emergentes, que han contribuido a sostener la economía mundial durante esta
    década, siguen experimentando todavía un crecimiento satisfactorio, pero se están viendo
    afectadas de manera adversa cada vez más por la desaceleración mundial.
    7. Frente a este telón de fondo de condiciones económicas en franco deterioro en todo el
    mundo, hemos estado de acuerdo en que hace falta una respuesta política en todos los
    órdenes, basada en una cooperación macroeconómica más estrecha, que restablezca el
    crecimiento, evite consecuencias indirectas negativas para el gasto público y ayude a las
    economías de mercado emergentes y a los países en vías de desarrollo. Como medidas
    inmediatas para la consecución de estos objetivos, así como para abordar los problemas a más
    largo plazo, nos proponemos:

    - mantener nuestros esfuerzos con todo vigor y tomar las medidas adicionales que sean
    necesarias para estabilizar el sistema financiero;
    - reconocer la importancia de la contribución de la política monetaria, que se considera
    adecuada a las condiciones internas [de cada nación];
    - recurrir en la medida apropiada a medidas fiscales para estimular las demandas internas con
    efecto inmediato, al mismo tiempo que se mantiene un marco político conducente a la
    sostenibilidad fiscal;
    - ayudar a las economías emergentes y en vías de desarrollo a que tengan acceso a
    financiación en las actuales condiciones de dificultades financieras, facilitándoles liquidez
    directa y apoyo programado. Subrayamos el papel importante que corresponde al Fondo
    Monetario Internacional (FMI) en la respuesta a la crisis, nos complacen sus nuevas
    facilidades de liquidez a corto plazo e instamos la revisión ya en curso de sus instrumentos y
    servicios para garantizar la flexibilidad;
    - animar al Banco Mundial y a los demás bancos de desarrollo multilateral (BDMs) a emplear
    a fondo toda su capacidad en apoyo de sus prioridades de desarrollo y nos complace la
    adopción reciente de nuevos servicios del Banco Mundial en las áreas de infraestructuras y
    financiación del comercio;
    - garantizar que el FMI, el Banco Mundial y los demás BDMs cuentan con recursos
    suficientes para seguir desempeñando su papel en la superación de la crisis.
    - Principios comunes de reforma de los mercados financieros
    8. Además de las medidas ya mencionadas, vamos a poner en marcha reformas que han de
    reforzar los mercados financieros y los regímenes reguladores con vistas a evitar crisis en el
    futuro. Toda regulación es, primera y principalmente, responsabilidad de los reguladores
    nacionales, que constituyen la primera línea de defensa contra la inestabilidad de los
    mercados. Sin embargo, nuestros mercados financieros tienen un ámbito global de actuación,
    de modo que resulta necesario intensificar la cooperación internacional entre los reguladores
    y reforzar las normas internacionales, así como, allí donde sea preciso, llevarlas a la práctica
    de manera coherente, para lograr la adecuada protección frente a acontecimientos globales,
    regionales y transfronterizos adversos que afecten a la estabilidad financiera internacional.
    Los reguladores deben garantizar que sus decisiones contribuyan a la disciplina del mercado,
    evitar consecuencias potencialmente negativas para otros países, incluyendo un arbitraje
    regulador, y apoyar la competencia, el dinamismo y la innovación en los mercados. Las
    instituciones financieras deben cargar asimismo con su responsabilidad en la confusa
    situación actual y deberían asumir la parte que les corresponda para superarla, lo que incluye
    reconocer sus pérdidas, aumentar su transparencia y mejorar sus prácticas de gobierno interno
    y gestión del riesgo.
    9. Nos comprometemos a poner en marcha políticas coherentes con los siguientes principios
    comunes de reforma:
    - reforzar la transparencia y la responsabilidad: vamos a reforzar la transparencia de los
    mercados financieros, lo que implica aumentar la información exigible sobre los productos
    financieros complejos y hacer que las compañías informen de manera exhaustiva y fiel sobre
    sus condiciones financieras. Deberían situarse los incentivos en una misma línea para evitar
    una excesiva asunción de riesgos.
    - mejorar la regulación en profundidad: nos comprometemos a reforzar nuestros regímenes
    reguladores, una supervisión prudente y la gestión de riesgos, así como a garantizar que todos
    los mercados financieros, sus productos y los que actúan en los mercados están regulados o
    sometidos a supervisión de la manera más adecuada a sus circunstancias. Vamos a ejercer
    una supervisión estricta sobre las instituciones de clasificación crediticia, coherente con un
    código internacional de conducta consensuado y reforzado. Asimismo, vamos a hacer que los
    regímenes reguladores sean más eficaces a lo largo del ciclo económico, al mismo tiempo
    que se asegure que la regulación sea eficaz, que no coarte la innovación y que fomente un
    mayor intercambio de productos y servicios financieros. Nos comprometemos a realizar
    evaluaciones transparentes de nuestros sistemas nacionales de regulación.
    - promover la integridad de los mercados financieros: nos comprometemos a proteger la
    integridad de los mercados financieros mundiales mediante un reforzamiento de la protección
    a inversores y consumidores, la evitación de los conflictos de intereses, el impedimento de las
    manipulaciones ilegales de los mercados, las actividades y los abusos de carácter fraudulento
    y la defensa contra riesgos financieros ilícitos que surjan de jurisdicciones que no estén
    dispuestas a cooperar. Vamos a fomentar asimismo el intercambio de información, incluso en
    lo que respecta a las jurisdicciones que todavía tienen que comprometerse a aceptar las
    normas internacionales sobre secreto y transparencia bancarios.
    - reforzar la cooperación internacional: hacemos un llamamiento a nuestros reguladores
    nacionales y regionales para que formulen sus regulaciones y otras medidas de manera
    consecuente. Los reguladores deberían reforzar su coordinación y su cooperación en todos los
    segmentos de los mercados financieros, incluso en lo que respecta a los movimientos
    transfronterizos de capitales. Los reguladores y las restantes autoridades a las que les ataña
    esta función deberían reforzar como cuestión prioritaria la cooperación sobre prevención,
    gestión y resolución de crisis.
    - reformar las instituciones financieras internacionales: nos comprometemos a avanzar en la
    reforma de las instituciones surgidas de Bretton Woods para que puedan reflejar más
    adecuadamente el peso económico cambiante [de las naciones] en la economía mundial al
    objeto de reforzar su legitimidad y su eficacia.

    A este respecto, las economías emergentes y
    en vías de desarrollo, incluidos los países más pobres, deberían tener una voz y una
    representación mayores. El Forum por la Estabilidad Financiera (FEF) debe abrirse de
    manera urgente a la adhesión de las economías emergentes en general y el resto de los
    principales organismos que se ocupan del establecimiento de normas deberían revisar de
    manera inmediata sus condiciones de admisión de miembros. El FMI, en colaboración con un
    FEF y otros organismos ampliados, debería trabajar en una mejor identificación de los puntos
    vulnerables, detectar posibles tensiones y actuar rápidamente para jugar un papel clave en
    respuesta a la crisis.
    - Cometidos de ministros y expertos
    10. Estamos comprometidos a adoptar con rapidez medidas que hagan realidad estos
    principios. Damos instrucciones a nuestros ministros de finanzas, bajo la coordinación de la
    dirección del G-20 en 2009 (Brasil, Reino Unido y República de Corea), para que pongan en
    marcha estos procesos y un horizonte temporal para su cumplimiento. En el Plan de Acción
    que se adjunta se expone ya una primera lista de medidas específicas entre las que figuran
    medidas de prioridad máxima que deberán haberse llevado a cabo antes del 31 de marzo del
    2009.
    En consulta con otras economías y con otros organismos existentes, e inspirándose en las
    recomendaciones de eminentes expertos independientes que puedan convocar, pedimos a
    nuestros ministros de finanzas que formulen recomendaciones adicionales, entre ellas, en las
    siguientes áreas específicas:
    - atenuar la tendencia a los ciclos en las políticas reguladoras;
    - revisar y unificar las normas de contabilidad a nivel mundial, en especial en el caso de
    inversiones complejas en momentos de tensión;
    - reforzar la elasticidad y la transparencia de los mercados de derivados crediticios y reducir
    sus riesgos para el sistema, lo que implica mejorar la infraestructura de los mercados de
    valores que no cotizan en bolsa;
    - revisar los mecanismos de compensación relacionados con los incentivos a la asunción de
    riesgos y a la innovación;
    - revisar los mandatos, el gobierno y las exigencias de recursos de las IFIs, y
    - definir el ámbito de actuación de las instituciones importantes para el sistema y determinar
    la regulación o la supervisión que resulten más adecuadas.
    11. A la vista del papel del G-20 en la reforma de los sistemas financieros, nos volveremos a
    reunir el 30 de abril del 2009 para pasar revista a la puesta en práctica de los principios y
    decisiones sobre los que hoy se ha llegado a un acuerdo.
    -Compromiso con una Economía Global Abierta
    12. Reconocemos que estas reformas únicamente tendrán el éxito si están firmemente
    fundamentadas sobre un firme compromiso con los principios del libre mercado, incluyendo
    el imperio de la ley, el respeto por la propiedad privada, el comercio y las inversiones libres
    en los mercados competitivos y se apoyan sobre unos sistemas financieros eficientes y
    eficazmente regulados. Estos principios son esenciales para el crecimiento económico y la
    prosperidad, habiendo ya liberado a millones de personas de la pobreza y elevado
    sustancialmente el nivel de vida a escala global. Reconociendo la necesidad de mejorar la
    regulación del sector financiero, deberemos, sin embargo, evitar un exceso de regulación que
    podría obstaculizar el crecimiento económico y exacerbar la contracción de los flujos de
    capital, incluyendo a los países en desarrollo.
    13. Subrayamos la importancia crítica que tiene el rechazo al proteccionismo y no
    involucionar hacia tiempos de incertidumbre financiera. A este respecto, y durante los
    próximos 12 meses, nos abstendremos de establecer cualquier clase de nuevas barreras a la
    inversión o al comercio de bienes y servicios, bien sea imponiendo nuevas restricciones a las
    exportaciones o bien implementando medidas que no se atengan a las estipulaciones de la
    Organización Mundial del Comercio (OMC) con el fin de estimular las exportaciones.
    Además, nos esforzaremos por alcanzar un acuerdo este mismo año en relación con la
    Agenda para el Desarrollo de Doha, de la OMC, tratando de lograr unos ambiciosos y
    equilibrados resultados. En tal sentido, hemos cursado instrucciones a nuestros respectivos
    Ministros de Comercio para que alcancen el mencionado objetivo y estén dispuestos a
    intervenir personalmente en el proceso si ello fuera necesario. Asimismo, hemos acordado
    que, puesto que nuestros respectivos países son los que tienen la mayor participación en el
    sistema comercio global, todos deberemos aportar cuantas contribuciones positivas fueran
    necesarias para alcanzar el citado objetivo.
    14. Somos plenamente conscientes del impacto que la actual crisis está teniendo sobre los
    países en vías de desarrollo y, muy particularmente, sobre los más vulnerables. Nos
    reafirmamos en la importancia que tienen los Objetivos de Desarrollo del Milenio, un
    compromiso que hemos adquirido para ayudar al desarrollo, y urgimos tanto a los países
    desarrollados como a las economías emergentes a que asuman compromisos coherentes con
    sus respectivas capacidades y los roles que desempeñan en la economía global. A este
    respecto, reafirmamos la vigencia de los principios para el desarrollo acordados durante la
    Conferencia sobre Financiación al Desarrollo de las Naciones Unidas celebrada en el año
    2002 en la ciudad de Monterrey, en México, en la que se resaltaba tanto la propiedad por
    parte de los respectivos países como la movilización de todas las fuentes de financiación para
    el desarrollo.

    15. Mantenemos nuestro compromiso de afrontar otros retos de naturaleza crítica, como son
    la seguridad energética y el cambio climático, la seguridad alimentaria, el imperio de la ley y
    la lucha contra el terrorismo, la pobreza y las enfermedades.
    16. Mientras seguimos avanzando, confiamos plenamente en que, por medio de la
    colaboración continua, la cooperación y el multilateralismo, seremos capaces de superar los
    retos que tenemos ante nosotros y lograr restablecer la estabilidad y la prosperidad en la
    economía mundial.
    -Plan de Acción para la implementación de los Principios para la Reforma.
    En este Plan de Acción se incluye un plan de trabajo integral para la implementación de los
    cinco principios acordados para la reforma. Nuestros Ministros de Economía y Finanzas se
    encargarán de asegurar que las metas previstas en este Plan de Acción sean decidida y
    totalmente implementadas. Ellos serán los responsables del desarrollo e implementación del
    diseño de tales recomendaciones en los trabajos en curso de los organismos de mayor
    relevancia, como son el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Foro para la Estabilidad
    Financiera (FEF) ampliado y los organismos regulares en proceso de establecimiento.
    -Refuerzo de la Transparencia y la Responsabilidad
    Acciones inmediatas hasta el día 31 de marzo de 2009.
    -Los organismos clave con responsabilidad global deberán trabajar con el fin de reforzar los
    métodos de valoración de garantías, teniendo, además, muy en cuenta la valoración de
    productos complejos de baja liquidez, especialmente durante épocas de tensión.
    -Los organismos responsables del establecimiento de normas contables deberán avanzar
    significativamente en sus tareas para poder resolver las posibles debilidades contables y
    hallar pautas para el control de los elementos que figuren fuera de balance.
    -Los entes reguladores y los organismos responsables del establecimiento de normas
    contables deberán reforzar la debida transparencia para los participantes en los mercados de
    los instrumentos financieros complejos que lancen las diferentes firmas.
    -Con la vista puesta en promover la estabilidad financiera, el gobierno del organismo
    internacional responsable del establecimiento de normas contables se verá reforzado más aún,
    incluyendo para ello medidas tales como la de revisión de sus miembros, con la finalidad de
    asegurar, muy particularmente, la transparencia, la responsabilidad y una relación apropiada
    entre este organismo independiente y las principales autoridades.
    -Los organismos pertenecientes al sector privado que ya hayan desarrollado sus mejores
    prácticas para el tratamiento de fondos de capital o fondos de alto riesgo deberán presentar
    propuestas para el establecimiento de un conjunto unificado de buenas prácticas. Los
    Ministros de Economía y Finanzas deberán valorar la idoneidad de dichas propuestas
    partiendo de los análisis de los entes reguladores, el FEF ampliado y otros organismos
    relevantes.
    Acciones a medio plazo.
    -Los organismos clave con una responsabilidad global deberán trabajar intensamente con el
    fin de alcanzar el objetivo de crear una única normativa global de alta calidad.
    -Los entes reguladores, los supervisores y los organismos responsables del establecimiento de
    normas contables, y según proceda, deberán trabajar tanto unos con otros como con el sector
    privado sobre las bases actuales, con la finalidad de asegurar una aplicación coherente y un
    refuerzo de de normas contables de alta calidad.
    -Las instituciones financieras deberán proporcionar en sus informes instrumentos reforzados
    para el descubrimiento de riesgos y desvelar todas sus pérdidas, y ello sobre las bases que
    rigen actualmente y de forma coherente con las mejores prácticas internacionales, tal como es
    debido. Los entes reguladores deberán trabajar intensamente para asegurarse de que en las
    informaciones económico financieras de cualquier institución financiera se proporcione una
    descripción completa, exacta y puntual de las actividades de la firma (incluyendo sus
    actividades no incluidas en balance) y que dicha información se ajuste a unas bases
    coherentes y regulares.
    Refuerzo de una Regulación Firme
    Regímenes regulatorios
    Acciones inmediatas hasta el día 31 de marzo de 2009
    -El FMI, el FEF ampliado y otros entes reguladores y organismos deberán desarrollar las
    recomendaciones precisas para poder mitigar la tendencia a la prociclalidad, incluyendo entre
    ellas la revisión de la valoración, el apalancamiento, el capital bancario, la compensación
    ejecutiva y las prácticas de aprovisionamiento pueden exacerbar las tendencias cíclicas.
    Acciones a medio plazo
    -Para el conjunto de países o regiones que aún no lo hayan hecho, cada uno de dichos países
    o regiones deberá comprometerse a revisar e informar sobre la estructura y principios de su
    sistema regulatorio, para, de tal forma, poder asegurarse de que es compatible con un sistema
    financiero moderno y crecientemente globalizado. A tal efecto, los miembros del G-20 se
    comprometen a elaborar un informe sobre un Programa de Valoración del Sector Financiero
    (PVSF) y apoyar la transparencia de las valoraciones de los sistemas regulatorios nacionales
    de cada país.
    -Los organismos correspondientes deberán revisar la naturaleza diferenciada de las
    regulaciones en los sectores de la banca, títulos, y de seguros y proporcionar los
    correspondientes informes destacando las emisiones y haciendo las recomendaciones precisas
    o poniendo de manifiesto las mejoras que fueran necesarias. Asimismo, se deberá acometer
    una revisión del panorama de la regulación financiera, poniendo un especial énfasis sobre
    instituciones, instrumentos y mercados que actualmente se encuentran sin regular, además de
    asegurar que todas las instituciones sistémicamente relevantes se encuentren adecuadamente
    reguladas.
    -Las autoridades nacionales y regionales deberán revisar los regímenes de disolución y la
    legislación sobre quiebras a la luz de las recientes experiencias para, así, asegurarse de se
    permite el cierre ordenado de grandes complejos de instituciones financieras transnacionales.
    -Las diferentes definiciones de capital deberán ser armonizadas en orden a lograr
    estimaciones coherentes del capital y de la suficiencia de capital.
    Perspectiva prudente
    Acciones inmediatas a llevar a cabo antes del 31 de marzo de 2009
    Los organismos reguladores deberán dar los pasos necesarios para asegurar que las agencias
    de calificación crediticia cumplan los más elevados estándares de la organización
    internacional de organismos reguladores de valores, a la vez que eviten conflictos de
    intereses, faciliten una mayor transparencia para inversores y emisores y diferencien la
    calificación de productos complejos.

    Todo esto ayudará a que las agencias de calificación
    crediticia cuenten con los incentivos adecuados, así como con una perspectiva apropiada que
    les permita desempeñar un papel fundamental en la provisión de información y evaluaciones
    imparciales para los mercados.
    -La organización internacional de reguladores de valores deberá revisar la adopción, por parte
    de las agencias de calificación crediticia, de los estándares y mecanismos necesarios para la
    conformidad de esta supervisión.
    -Las autoridades deberán asegurarse de que las instituciones financieras mantengan un capital
    adecuado en la cantidad necesaria para que se mantenga la confianza.
    -Los encargados del establecimiento de los estándares deberán establecer ciertos requisitos
    fortalecidos de capital para los créditos estructurados y las actividades de securización de los
    bancos.
    -Los supervisores y reguladores, en vista del lanzamiento inminente de servicios de
    contraparte centrales para coberturas por riesgos crediticios (CDS) en ciertos países, deberán:
    acelerar sus esfuerzos por reducir los riesgos sistemáticos de los CDS y las transacciones
    derivadas al contado (OTS), insistir en que los participantes en el mercado apoyen las
    plataformas de operaciones electrónicas o negociadas en Bolsa para los contratos de CDS;
    expandir la transparencia bursátil de los derivados de OTC, y asegurar que la infraestructura
    de los derivados de OTC pueda soportar volúmenes en expansión.
    Acciones a medio plazo
    - Las agencias de calificación crediticia que facilitan calificaciones públicas deberán estar
    registradas.
    -Los supervisores y los bancos centrales deberán desarrollar enfoques robustos y de
    coherencia internacional para la supervisión de la liquidez de bancos fronterizos y las
    operaciones de liquidez bancaria central de dichos bancos fronterizos.
    Gestión del riesgo
    Acciones inmediatas a llevar a cabo antes del 31 de marzo de 2009
    - Los reguladores deberán desarrollar una guía mejorada para fortalecer las prácticas de la
    gestión del riesgo, en línea con las mejores prácticas internacionales, a la vez que alienten a
    las empresas financieras a reexaminar sus controles internos y a poner en marcha políticas
    fortalecidas para una sana gestión del riesgo.
    - Los reguladores deberán desarrollar e implementar procedimientos que aseguren que las
    empresas financieras implementen políticas para gestionar mejor el riesgo de liquidez,
    incluso mediante la creación de fuertes colchones de liquidez.
    -Los supervisores deberán asegurar que las empresas financieras desarrollen procesos que
    faciliten la medida global y oportuna de las concentraciones de riesgo y de las posiciones del
    riesgo de contrapartes en todos los productos y geografías.
    -Las empresas deberán volver a evaluar sus modelos de gestión del riesgo para protegerse del
    estrés, además de informar a los supervisores sobre sus esfuerzos.
    -El Comité de Basilea deberá estudiar la necesidad y ayuda para desarrollar nuevos modelos
    de comprobación del estrés de las empresas, según considere apropiado.
    - Las instituciones financieras deberán poseer claros incentivos internos para promocionar la
    estabilidad, y deberán asimismo tomar medidas a través del esfuerzo voluntario o la acción
    regulatoria, con la finalidad de evitar esquemas de compensación que recompensen el exceso
    de rendimiento a corto plazo o la aceptación de riesgos.
    -Los bancos deberán ejercer una gestión eficaz del riesgo y llevar a cabo las debidas
    diligencias con respecto a la securización y los productos estructurados.
    Acciones a medio plazo
    - Los organismos internacionales establecedores de estándares, trabajando con una amplia
    gama de economías y otros organismos apropiados, deberán asegurar que los mandatarios
    reguladores sean conscientes y capaces de responder con rapidez a la evolución y la
    innovación en los mercados y los productos financieros.
    - Las autoridades deberán supervisar los cambios sustanciales en los precios de los activos,
    así como sus implicaciones para la macroeconomía y el sistema financiero.
    Promoción de la integridad en los mercados financieros
    Acciones inmediatas a llevar a cabo antes del 31 de marzo de 2009
    -Nuestras autoridades regionales y nacionales deberán trabajar juntas para mejorar la
    cooperación reguladora entre jurisdicciones a escala regional e internacional.
    -Las autoridades regionales y nacionales deberán trabajar para promover que se comparta la
    información sobre las amenazas nacionales y fronterizas contra la estabilidad del mercado, a
    la vez que aseguren que las provisiones legales nacionales (o regionales, si fuese aplicable)
    sean adecuadas para tratar tales amenazas.
    -Las autoridades nacionales y regionales deberán igualmente revisar la normativa de
    conducta empresarial para proteger a mercados e inversores, especialmente frente a la
    manipulación y los fraudes en el mercado, y para fortalecer su cooperación fronteriza, de
    forma que se proteja el sistema financiero internacional frente a actos ilícitos. En caso de
    mala conducta, debería aplicarse un régimen de sanciones adecuado.
    Acciones a medio plazo
    -Las autoridades nacionales y regionales deberán poner en marcha medidas nacionales e
    internacionales que protejan el sistema financiero global de jurisdicciones no cooperadoras y
    poco transparentes que constituyan un riesgo de actividad financiera ilícita.
    -El Grupo de Acción Financiera deberá continuar con su importante trabajo contra el
    blanqueo de dinero y la financiación terrorista, y del mismo modo apoyamos los esfuerzos
    del Banco Mundial y la iniciativa para la recuperación de activos robados (iniciativa StAr).
    -Las autoridades impositivas, apoyándose en el trabajo de organismos destacados, como la
    OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), deberán continuar
    con los esfuerzos para promover un intercambio de información impositiva. La falta de
    transparencia y de un intercambio de información impositiva son aspectos a tratar de manera
    enérgica.
    Refuerzo de la cooperación internacional
    Acciones inmediatas a llevar a cabo antes del 31 de marzo de 2009
    -Los supervisores deberán colaborar para establecer colegios supervisores para todas las
    principales instituciones financieras fronterizas, como parte de sus esfuerzos por fortalecer la
    supervisión de empresas fronterizas.
    -Los principales bancos globales deberán reunirse con regularidad con sus colegios
    supervisores para mantener discusiones globales sobre las actividades de la empresa y la
    evaluación de los riesgos a los que ésta se enfrenta.

    -Los reguladores deberán dar los pasos necesarios para fortalecer las disposiciones sobre la
    gestión de crisis fronterizas, incluyendo la cooperación y la comunicación entre sí, así como
    con las autoridades apropiadas, para desarrollar completas listas de contacto y para realizar
    ejercicios de simulación, según se considere apropiado.
    Acciones a medio plazo
    - Las autoridades, apoyándose en particular en el trabajo de los reguladores, deberán recopilar
    información sobre áreas donde la convergencia de prácticas reguladoras como estándares de
    contabilidad, auditorías y seguros de depósitos esté realizando progresos, tenga cierta
    necesidad de un progreso acelerado o donde pueda haber cierto potencial de progreso.
    -Las autoridades deberán asegurar que las medidas temporales para restablecer la estabilidad
    y la confianza tengan las menores distorsiones posibles y se desarrollen de manera oportuna,
    secuenciada y bien coordinada.
    Reforma de las instituciones financieras internacionales
    Acciones inmediatas a llevar a cabo antes del 31 de marzo de 2009
    -El Foro de Estabilidad Financiera deberá expandirse hasta alcanzar una afiliación más
    amplia de economías emergentes.
    -El Fondo Monetario Internacional, centrado en la supervisión, y el Fondo de Estabilidad
    Financiera, centrado en el establecimiento de estándares, deberán fortalecer su colaboración,
    mejorar los esfuerzos para lograr una mejor integración de respuestas regulatorias y de
    supervisión en un marco político de macroprudencia y llevar a cabo ejercicios anticipados de
    advertencias.
    -El Fondo Monetario Internacional, dada su afiliación universal y su destacada experiencia
    macrofinanciera, deberá, en estrecha coordinación con el Fondo de Estabilidad Financiera y
    otros organismos, adoptar un papel destacado en el aprendizaje de lecciones de la crisis
    actual, de manera coherente a su mandato.
    -Deberíamos revisar la adecuidad de los recursos del Fondo Monetario Internacional, el
    Grupo del Banco Mundial y otros bancos de desarrollo multilateral, además de estar
    preparados para aumentarlos cuando sea necesario. El Fondo Monetario Internacional
    también deberá seguir revisando y adaptando sus instrumentos de préstamo para satisfacer de
    manera adecuada las necesidades de sus miembros y revisar su papel fundamental en vista de
    la actual crisis financiera.
    -Debemos explorar nuevas formas de restaurar el acceso a los créditos por parte de los países
    emergentes y en vías de desarrollo, y retomar los flujos de capital privado que resultan
    fundamentales para el desarrollo y el crecimiento sostenible, incluyendo las actuales
    inversiones en infraestructura.
    -En los casos en que los graves trastornos del mercado han limitado el acceso a la
    financiación necesaria de políticas fiscales anticíclicas, los bancos de desarrollo multilateral
    deben asegurar que se pongan en marcha las medidas necesarias para apoyar, en la medida de
    lo posible, a los países con buenos antecedentes y políticas sanas.
    Acciones a medio plazo
    - Pusimos de relieve que las Instituciones de Bretton Woods debían reformarse de manera
    exhaustiva para que puedan reflejar de forma más adecuada los pesos económicos cambiantes
    en la economía internacional y ser más responsables de los retos futuros. Las economías
    emergentes y en desarrollo deberán tener más voz y representación en dichas instituciones.
    -El Fondo Monetario Internacional deberá realizar vigorosas y ecuánimes revisiones de la
    supervisión de todos los países, además de prestar una mayor atención a sus sectores
    financieros y a una mejor integración de las revisiones con los programas de evaluación del
    sector financiero de la unión entre el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
    Basándonos en todo esto, es necesario fortalecer el papel del Fondo Monetario Internacional
    en el ofrecimiento de consejos políticos macrofinancieros.
    -Las economías avanzadas, el Fondo Monetario Internacional y otras organizaciones
    internacionales deberán facilitar programas para la creación de capacidad para las economías
    de los mercados emergentes y de los países en vías de desarrollo sobre la formulación y la
    puesta en marcha de nuevas y destacadas regulaciones, que resulten coherentes con los
    estándares internacionales.

    G-20: Declaración de la cumbre sobre los mercados financieros y la economía | 16-11-2008 - 09:36:56 GMT 1 #

  23. Declaración de Rivas Vaciamadrid

    Asamblea Federal de IU / 15 nov 08

    Al mismo tiempo que se realiza la IX Asamblea de Izquierda Unida, se reúnen en Washington los países del G-20 para, en palabras del Presidente Nicolas Sarkozy "Refundar el Capitalismo" como respuesta a la recesión económica global resultado de la crisis financiera e inmobiliaria intensa, larga y profunda que amenaza a la economía real.

    Nosotros y nosotras, delegados/as de la IX Asamblea de IU, hacemos responsable directo a las políticas neoliberales desplegadas por el capitalismo en las últimas décadas, a sus leyes y a las fuerzas políticas y sociales que las apoyan y potencian; de la recesión económica global, de la Gran Depresión que se avecina, amenazando a los trabajadores, especialmente a inmigrantes, mujeres y jóvenes, a los más humildes, a la pequeña y mediana empresa, a la economía real y a los países empobrecidos.

    El origen de la crisis

    La crisis financiera, que enlaza con la medioambiental, energética y alimentaria y la del agua, se produce en un contexto internacional donde la militarización de la seguridad y la voladura controlada del derecho internacional pone en serio peligro los derechos fundamentales de las personas y los pueblos y la sostenibilidad del Planeta.

    Esta crisis es el resultado de una decisión politica, económica, social y cultural, realizada en los años 80 del pasado siglo, liderada por la derecha mundial y acompañada de manera entusiasta por la mayoría de la socialdemocracia, que, con el reforzamiento de las posiciones llamadas neoliberales defendieron el papel del mercado como unico regulador de la economía. Es decir, la desregulación más absoluta del mismo, que permitió la libertad recirculación de las mercancías, de los capitales, pero no de las personas.

    Como consecuencia se produce la hegemonía de una Teoría económica basura que entronizó los mercados y su capacidad de autorregulación y que, en su delirio doctrinario, quiso convertir la lógica de la oferta y la demanda en el instrumento esencial de regulación social, por encima incluso de la política. El paroxismo neoliberal inaugurado con Reagan quiso convertir a los estados en el problema y no en la solución.

    De camino se impugnaba cualquier capacidad de los poderes democráticos para intervenir en la economía, para regular, para redistribuir, para recaudar impuestos, para financiar servicios públicos de calidad. El delirio de la Teoría Económica basura nos ha conducido hasta aquí y ahora le toca al estado salir al rescate de la economía de casino y de sus artífices.

    Entre sus consecuencias más perniciosas esta financiarización de la economía ha producido la ruptura entre la economía real y la burbuja especulativa. Y ha acrecentado a niveles desconocidos hasta ahora la desigualdad salarial y la polarización social.

    La extensión del sistema capitalista al conjunto del mundo se realizó bajo el estandarte de la llamada globalización neoliberal. Ésta comportó la privatización en la mayoría de los países de los sectores estratégicos que proporcionaban la infraestructura básica para la vida económica y social, como la energía, el agua y las comunicaciones, así como de los servicios públicos, a la vez que el sistema iba absorbiendo nuevos mercados (Rusia, Europa del Este, China, India etc..). En este marco el capital financiero adquirió el protagonismo esencial dentro de una globalización que era, sobre todo, financiera.

    "El Estado no es la solución, es el problema", así definía Ronald Reagan en 1981 la nueva era neoliberal.

    Durante 30 años, los fundamentalistas del orden neoliberal, repitieron que éste siempre tenía razón, que la globalización era sinónimo de felicidad y que el capitalismo financiero edificaría el paraíso terrenal para todos.

    Por eso coincidimos con el Manifiesto "¿Nuevo Capitalismo?,No!" que diversas personalidades mundiales han suscrito en el que se afirma :

    Esas rupturas que han acabado produciendo una funesta contracción de la vida económica actual, con el aumento del desempleo y la generalización de la desigualdad, señalan la quiebra del capitalismo financiero y significan el definitivo anquilosamiento del orden económico mundial en que vivimos. Hay pues que transformarlo radicalmente.

    Para nosotros, mujeres y hombres de IU, en el debate de ideas que se avecina (la historia que vuelve de nuevo), la crisis financiera no es sino la exacerbación reducida al absurdo, de una crisis del sistema en su conjunto. Crisis de proporciones planetarias y de rasgos específicos de este tiempo. Crisis que requiere no de dogmas frente a lo que es nuevo, ni de una huida hacia atrás en busca de identidad sin más, sino de propuestas precisas y alternativas (y por cierto urgentes) a escala europea y mundial para repensar, con la izquierda mundial, un nuevo orden económico y social internacional justo.

    Porque estamos convencidos de que otro mundo es necesario y posible.

    La caida del muro neoliberal.

    La globalización condujo a la economía mundial a tomar la forma de una economía de papel, virtual, inmaterial, lo que se ha venido en llamar economía de casino. Hasta tal punto, que la hipertrofia del capital financiero ha conducido a una situación en la que los activos financieros en circulación superan en mucho al dinero contante y sonante existente y se calcula que han llegado a representar más de 250 billones de euros, seis veces el valor de la riqueza real del mundo. Éste es el trasfondo en el que se está produciendo una crisis financiera global, tras el detonante de la quiebra de las hipotecas "subprime o hipotecas basura." La gigantesca "burbuja" ha reventado. Más de 200.000 millones de euros han desaparecido y la banca de inversión ha sufrido una fuerte recesión e importantes quiebras.

    Toda la cadena de funcionamiento del aparato financiero se ha colapsado. No sólo la banca de inversión, los bancos centrales, los sistemas de regulación, los bancos comerciales, las cajas de ahorro, las compañías de seguros y las auditorias contables.

    Y el dogma se desmoronó. Ante la crisis financiera, personas e instituciones que habían venido defendiendo el mercado como único regulador de la economía y se habían opuesto a la intervención del Estado, han pasado a pedir dicha intervención como salvavidas ante la crisis. Ello es una nueva reedición de la vieja práctica de privatizar los beneficios y socializar las pérdidas, pero en todo caso revela el fracaso práctico de las doctrinas neoliberales. No sin razón se ha hablado de una caída del muro neoliberal.

    No hay fondos para los problemas vitales de la Humanidad, sí para los causantes de la crisis. Los hombres y mujeres de IU creemos que la perspectiva no puede ser refundar el capitalismo. En las actuales condiciones lo que puede llegar puede ser incluso peor. Ayer como hoy, se trata de construir un sistema radicalmente diferente..

    Así, de "la empresa privada y el mercado lo arreglan todo" han pasado a la mayor intervención pública de la economía en Estados Unidos y Europa. 700.000 millones de euros aprueba George Bush para salvar a la banca norteamericana, el mismo presidente que se negó a firmar una ley de cobertura médica a 9 millones de niños pobres por valor de 4.000 millones de euros.

    En sólo unas semanas los gobiernos del mundo han insuflado al sistema cantidades de vértigo : tan sólo EEUU, Alemania, Francia y Reino Unido un total de 2 billones de euros ¡ al grito de "el sistema está en peligro".

    En 1998, el Programa de NNUU para el Desarrollo calculó en 40.000 millones de dólares, la erradicación del hambre en el mundo y en Kyoto, se cifró en un montante similar, los costos de revertir de manera significativa, los procesos de degradación del Planeta.

    Los EE.UU. han dedicado 17 veces más al sistema bancario que todo lo que la ONU calcula para erradicar la pobreza de nuestro Planeta.

    Al parecer esa urgencia de la Humanidad , nos es ninguna urgencia para ellos..

    Suscribimos el Manifiesto al que hacíamos referencia:

    No había dinero para los fondos del Sida, ni de la alimentación mundial... y ahora ha resultado que, en un auténtico torrente financiero, sí que había fondos para no acabar de hundirse los mismos que, favoreciendo excesivamente las burbujas informáticas y de la construcción, han hundido el andamiaje económico mundial de la "globalización".

    Estas intervenciones de los Estados -las mayores, en volumen, de la historia económica- demuestran que los mercados no son capaces de regularse por sí mismos y son una prueba del fracaso del sistema. Se han destruido por su propia voracidad.

    Se confirma ese cinismo: se privatizan los beneficios pero se socializan las pérdidas. Se hace pagar a los pobres las excentricidades irracionales de los banqueros, y se les amenaza, en caso de que se nieguen a pagar, con empobrecerlos aún más.

    Han encontrado dinero para los culpables y no para las víctimas

    Creemos llegado el momento para explicar lo que ocurre; para denunciar a aquellos que lo alentaron, lo impulsaron y lo defendieron; para pedir responsabilidades a los que se enriquecieron a costa de la mayoría de la sociedad y hoy parecen eludir cualquier relación con el desastre que nos agobia. Y todas estas acciones abordarlas con una finalidad: convertir esta crisis en un potente movimiento social y político que modifique de raíz las reglas de la economía.

    Y, hasta la fecha ni uno solo de los banqueros ha sido procesado y encarcelado.

    Durante treinta años, la más mínima idea de una alteración de los fundamentos del orden liberal con el propósito de mejorar las condiciones de existencia de las personas han chocado con la misma airada respuesta: "El muro de Berlín ya se cayó".

    Durante treinta años se ha producido una revolución conservadora que entregó a las finanzas espacios del bien común como los servicios públicos. Ello ha conllevado un mayor control del ámbito privado de las personas, un desarrollo insuficiente -cuando no retrocesos- de los derechos sociales y civiles, a la vez que recortes en derechos políticos (ley del aborto, educación, sanidad, democracia participativa, etc.).

    Se liberalizaron los intercambios afectando a los salarios y a la protección social, obligando a decenas de millones de personas a endeudarse para preservar su poder de compra.

    Compartimos lo declarado en el Manifiesto citado.

    " ...No: ahora debemos ser "rescatados" los ciudadanos, favoreciendo con rapidez y valentía la transición desde una economía de guerra a una economía de desarrollo global, en que esa vergüenza colectiva de inversión en armas de 3 mil millones de dólares al día, al tiempo que mueren de hambre más de 60 mil personas, sea superada. Una economía de desarrollo que elimine la abusiva explotación de los recursos naturales que tiene lugar en la actualidad (petróleo, gas, minerales, coltán...) y se apliquen normas vigiladas por unas Naciones Unidas refundadas -que incluyan al fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial "para la reconstrucción y el desarrollo" y a la Organización Mundial del Comercio, que no sea un club privado de naciones, sino una institución de la ONU- que dispongan de los medios personales, humanos y técnicos necesarios para ejercer su autoridad jurídica y ética eficazmente".

    Por su parte, Europa no escapa a la crisis. Más bien se mete de lleno ella. Todos los Tratados dela UE, especialmente después de Maastricht y el fallido de Lisboa, han estructurado un modelo neoliberal, el mismo que ha entrado en crisis.

    Esta crisis pone en evidencia la imposibilidad de culminar la integración europea sin la intervención democrática de la economia, sin la intervención al mercado y la participación de los ciudadanos.

    Es decir, está en crisis el modelo capitalista de construcción europea.

    Incapaz de reaccionar a tiempo con voluntad política, liderazgo y solvencia, la Unión Europea, arrastrada por las decisiones unilaterales de algunos de sus más influyentes miembros (Alemania, Reino Unido) intenta tomar las riendas e interviene grandes bancos garantizando sus depósitos y parte del crédito o, en algunos casos, nacionalizando parte de su accionariado (Reino Unido).

    Y sin embargo, observamos también las oportunidades que esta crisis ofrecería para señalar un camino alternativo al del rescate millonario de Wall Street. La UE podría ser referencia de una recuperación del papel de la política, del protagonismo de las poblaciones, del retorno a la economía real, del impulso a nuevas reglas del juego en la esfera internacional; de voluntad política para acometer la crisis ecológica con la misma determinación y recursos que la financiera etc... Desde IU pensamos que Europa es ya el escenario de nuestros conflictos y de sus alternativas y trataremos de impulsar esta reflexión en las próximas elecciones europeas.

    La crisis en España

    El crac de 2008 no es pues, técnico, corregible mediante la "moralización para poner fin a los abusos". Es todo un sistema el que se ha demoronado. Y frente a los que se reúnen en Washington para levantarlo, restaurarlo, maquillarlo, apuntalarlo, nosotros y nosotras, delegadas de la IX Asamblea de I.U. nos comprometemos a contribuir en la medida de nuestras fuerzas a en primer lugar, ofrecer una perspectiva diferente a la actual situación, una perspectiva que coloque a los trabajadores y sectores populares y sus necesidades en primer lugar; y en segundo lugar, a luchar con todos/as aquellos/as que quieren poner fin a este sistema, para construir juntos el Socialismo del siglo XXI.

    El Partido Popular y el PSOE, han compartido en estos años las ideas centrales del proyecto neoliberal: dejar al libre mercado la organización de la sociedad. No intervenir la economía, no planificarla, privatizar sectores estratégicos de la producción y de servicios públicos abandonando la economía real a favor de un modelo especulativo basado en un crecimiento económico depredador castigando la calidad del empleo e impidiendo el crecimiento salarial y la calidad de los servicios públicos.

    Ya el gobierno Aznar, pero también el del PSOE, han contribuido a generar un burbuja inmobiliaria que ha agudizado si cabe , los problemas financieros. Baste recordar que las hipotecas a las familias ( 660.000 millones de Euros) , las vinculadas a los promotores inmobiliarios (312.000 millones de euros) y las de los constructores (153.000 millones de euros) suman el total del PIB anual de España.

    Ese crecimiento se ha dado en perjuicio de los salarios, los únicos que han bajado de los países de la OCDE, y en beneficio de las grandes empresas y bancos: Grupo Santander: 10.000 millones de beneficio, Telefónica 8.906; Endesa 2.356; BBVA 6.000; Repsol 2.307,por citar tan sólo algunos ejemplos de empresas que cerraron el ejercicio 2007 con beneficios a costa de los salarios de los trabajadores.

    La crisis actual ha dejado a ZP al desnudo. Más aún le deja con el siguiente rostro: no sólo no ha puesto las bases de una economía basada en parámetros propios del siglo XXI (en cuanto a un modelo productivo sólido y sostenible) sino que, además, ha despilfarrado el tiempo siquiera para sentar sus bases.

    Y sin que debamos mirar para otro lado cuando Informes como los de FOESSA nos alertan de que , en nuestro país, en estos años, por primera vez no se ha estrechado el margen diferencial entre ricos y pobres (con gobierno del PP , pero también socialista) o el que , como espejo obstinado, informa CARITAS año tras año : con Zapatero, hoy, no sólo no hay menos pobres (8,5 millones de ciudadanos y ciudadanas con ingresos por debajo de 574 euros al mes- el 19,7 % de la población- ), sino que se incorporan a esa categoría capas sociales insospechadas hasta hace poco.

    El PSOE y el gobierno del Presidente Zapatero son corresponsables de un modelo económico que llevará a España a una recesión que, según estimaciones de la Comisión Europea provocará en el 2010 un 15,5 % de paro, la cifra más alta de la UE muy por encima del de Eslovaquia, el segundo país con más desempleo.

    PP y PSOE han defendido este modelo en el proceso de construcción europea que blindaba para la UE el modelo neoliberal que ha saltado por los aires.

    Esto se plasma en el apoyo expreso del PP y PSOE a los Tratados de la Unión, que encierran la defensa de ese sistema con consecuencias gravísimas para el empleo y la protección social, incentivando el dumping social y criminalizando al trabajador inmigrante.

    Las características del modelo de crecimiento en España en los últimos años había disparado ya las alarmas, antes incluso de que la crisis comenzará a llamar a nuestras puertas. Por eso sorprendía tanto la tenacidad del conjunto del gobierno y particularmente de su Ministerio de Economía, en defender tanto un modelo insostenible social y ecológicamente, concretado en unos Presupuestos generales con superavit, como la inexistencia de la crisis cuando esta ya resultaba evidente. Ese retraso en reconocer lo que era obvio para todos/as ha supuesto una pérdida de tiempo que, como siempre, pagan los más desfavorecidos.

    Necesitamos, además, una revisión y perspectiva autocrítica en IU sobre nuestro papel en relación con la política económica. Aún cuando hemos denunciado reiteradamente aspectos como la política fiscal o la insuficiencia de la política social, no hemos realizado con la solvencia suficiente un debate global sobre el modelo económico y sus consecuencias, ni primamos el carácter alternativo de nuestro modelo económico. Esta debe ser una tarea para la nueva dirección.

    Esta Asamblea, que se considera heredera de las luchas por las libertades, de la mejor historia del PCE, de CCOO y otras organizaciones revolucionarias y democraticas durante la transición, considera que tanto el Partido Popular como el Partido Socialista Obrero Español han convertido en papel mojado el Titulo VII de la Constitución Española, título que permite la planificación democrática de la economía con la participación de los sindicatos, la reserva al sector público de recursos o servicios esenciales, la intervención de empresas cuando así lo exigiere el interés general, facilitar el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción, subordinando toda la riqueza del país al interés general.

    Esa redacción, consecuencia de las movilizaciones sindicales y del sacrificio de millones de trabajadores durante la transición española, permitió definir a España como un Estado Social. Su incumplimiento, sin embargo, la ha convertido en un Estado Mercantil: España S.A., donde los poderes públicos renuncian de forma expresa a intervenir en la economía, donde los banqueros y especuladores no solamente hacen negocio en tiempos de crisis sino que reciben ayuda pública de los contribuyentes, muchos de ellos desahuciados por no poder pagar las hipotecas.

    IU considera que las medidas adoptadas por el Gobierno Zapatero para hacer frente a la crisis financiera constituye un transvase sin contrapartidas de recursos públicos al sector financiero y sin garantía de que el destino de esos 50.000 millones de euros se transformen en créditos a las PYMES y al consumo. Más bien parece que su destino ayudará a reflotar a los promotores inmobiliarios, cuyos impagos pueden poner en graves apuros a las entidades bancarias. Pues hay que tener en cuenta que, según el Banco de España, si en ya en el 2009 tendremos que devolver 80.000 millones de euros, de deuda bancaria, en 5 años esa cifra será , nada más y nada menos que de 502.000 millones .

    La respuesta de Izquierda Unida.

    La crisis nos obliga a poner en el centro de nuestra actividad política los problemas de los trabajadores y trabajadoras. Es decir, situar en el centro de nuestra actividad la contradicción capital-trabajo, advertiendo sobre la interrelación entre ésta y otras contradicciones hoy, insolubles en el sistema capitalista. Los poderes establecidos ya han decidido que hay que olvidarse de la crisis ecológica, de la alimentaria o de los problemas de la pobreza. Ninguna de estas cuestiones es ajena a la situación de los trabajadores ni en el primer ni en ninguno de los otros mundos. La lucha por la igualdad, la centralidad de los problemas del mundo del trabajo y de los derechos sociales, en nuestra agenda caminan de la mano junto con las otras contradicciones. Este es el momento para defender hasta sus últimas consecuencias un modelo económico alternativo que contemple el interés social sobre el beneficio privado, basado en un desarrollo social y ecológicamente sostenible, en el control público y social de la economía, la planificación democrática de la misma y la intervención de los trabajadores en la organización del trabajo y el control del excedente económico.

    Un modelo que impulse una fiscalidad que reconozca el principio de progresividad de los impuestos, la creación de un Sector Público Económico que incluya desde una Banca Pública (como primer paso para la nacionalización del sistema financiero), hasta la investigación, la producción y la distribución farmacéutica, pasando por el resto de sectores estratégicos; el mantenimiento de la propiedad y la gestión pública de los servicios públicos, así como el reconocimiento de los derechos sociales básicos establecidos en la Constitución (trabajo, vivienda, salud, educación...) como derechos subjetivos y exigibles.

    Frente a los intentos de refundación del capitalismo, decimos que solo el socialismo puede dar solución a los problemas de los trabajadores, de los pueblos y del Planeta.

    Izquierda Unida se compromete activamente en la construcción de un nuevo orden internacional basado en el respeto al derecho internacional, la multilateralidad y la soberanía de los pueblos.

    En este marco es necesario un cambio radical en las relaciones económicas internacionales y un nuevo modelo de integración europea.

    Los organismos económicos internacionales (FMI, Banco Mundial y otras Instituciones Financieras Multilaterales) deben ser radicalmente reformados para evitar la supremacía que en los mismos tienen Estados Unidos y otros países de la OCDE y puestos bajo la dependencia de las Naciones Unidas.

    La OMC debe ser, así mismo, profundamente transformada, de forma que el criterio de las negociaciones que se desarrollan en su seno sea el del desarrollo sostenible de todos los pueblos y la colaboración, y no el de una supuesta libre competencia que ha tenido como consecuencia el aumento de la pobreza en el mundo.

    Izquierda Unida a través de sus relaciones con las fuerzas políticas y sociales de progreso en Europa, del Partido de la Izquierda Europea y del Grupo Parlamentario confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica, del Foro Social Europeo, trabajará para transformar el proceso de integración europea en un proceso democrático, favorable a los pueblos de Europa, a la paz y a la solidaridad internacional.

    En este sentido, y como objetivos inmediatos, consideramos la lucha por la modificación de las Directivas sobre jornada máxima de trabajo (65 horas) y la Directiva sobre servicios (Directiva Bolkestein) y como objetivo estratégico el logro de un nuevo Tratado de la Unión con los contenidos que los pueblos de Europa demandan.

    Y en ese contexto. el perfil propio de Izquierda Unida, su soberanía política, sus propuestas alternativas han de ser la única guía. Ahora bien superar históricamente al neoliberalismo, esa no es una tarea sólo de IU. Muy al contrario: debemos abrirnos a las alianzas necesarias para que los más débiles no paguen la crisis. En ese sentido los sindicatos son una fuerza decisiva para nosotros. Mucho más allá de sus contradicciones, son indispensables. Y sería iluso pensar que esta nueva realidad no tendrá repercusión en la vida interna de los mismos y en su papel.

    Se trata también de desenmascarar la "oposición"del P.P. Nada más y nada menos que no dejar resquicio para que el Partido Popular, se presente como alternativa y se pudiera convertir en interlocutor de las clases populares para una salida de la crisis

    Y nuestras tareas.

    La crisis tiene nombres y apellidos y hay que visualizarlos.

    La IX Asamblea de IU propone realizar una campaña en el conjunto del Estado para denunciar a los responsables de la crisis, contribuyendo a las movilizaciones sociales contra los despidos y expedientes de regulación de empleo, por el mantenimiento de los puestos de trabajo, articulando y divulgando las alternativas que cuestionan este sistema y en defensa del Socialismo del Siglo XXI.

    Ahora es el momento de convertir el malestar y la contestación al capitalismo como sistema, en una fuerza organizada para cambiar las cosas. Y eso requiere una nueva acción política en IU, requiere trascender el trabajo institucional y convertir IU en un agente organizador y movilizador.

    Debemos promover la movilización del activismo social de izquierdas en todas sus expresiones:

    1. IU quiere establecer un período de diálogo con los sindicatos de clase para construir un programa compartido de salida de izquierdas a la crisis.

    2. IU debe movilizar al pensamiento crítico alternativo para que la voz de la disidencia política y cultural nos ayude a construir una alternativa distinta de sociedad y una nueva manera de explicarla

    3. IU debe impulsar cuantos procesos puedan producirse de confluencia organizada frente a la crisis desde una perspectiva de izquierdas: foros, plataformas, encuentros.

    4. IU debe promover la ocupación del espacio público con reivindicaciones de izquierdas frente a la crisis.

    5. IU debe promover una agenda reivindicativa que plantee, también, que el coste de esta crisis recaiga sobre quien la ha provocado.

    6. IU debe inventar, imaginar acciones para convencer y para incorporar ciudadanos y ciudadanas al pensamiento y la acción critica y alternativa.

    En fin, esta Asamblea decide que el primer Consejo Político de IU discuta y precise ese Plan de Acción concreto: "para una salida de izquierdas a la crisis".

    Emplazamos al nuevo Consejo Político Federal a tomar, al menos, las siguientes iniciativas:

    1º. Mil actos públicos en toda España, en defensa de los puestos de trabajo y de las personas afectadas por el impago de hipotecas, con la perdida de poder adquisitivo provocado por un IPC oficial que falsea los datos.

    2º. Un encuentro estatal para articular una propuesta económica alternativa.

    3º. Contribuir a la movilización frente a los despidos.

    Para los delegados y delegadas de la IX Asamblea, la refundación de IU, su reconstrucción política, organizativa e institucional, se deberá producir desde la movilización para construir lo nuevo, el Socialismo del Siglo XXI, abriendo nuestra organización a la sociedad, a los trabajadores y trabajadoras, a los y las jóvenes, a los representantes del pensamiento crítico, a los sectores populares, en general, para conformar un instrumento útil que partiendo de los problemas del conjunto de los trabajadores y trabajadoras y de los sectores populares impulse un desarrollo sostenible y la plena igualdad de género, es decir un movimiento político y social rojo, verde, violeta y pacifista al servicio de los más humildes y de los trabajadores.

    En Rivas Vacia Madrid a 15 de Noviembre de 2008.

    Declaración de Rivas Vaciamadrid | 16-11-2008 - 22:37:28 GMT 1 #

  24. Informe urgente para entender el documento del G-20 sobre la crisis financiera.

    Muchos principios manidos, muy poca voluntad de cambio.

    Juan Torres López
    Rebelión

    La reunión de los dirigentes de los países más ricos del mundo para abordar la situación económica y financiera del planeta concluyó con la firma de un documento en el que se presentan un somero análisis de la crisis y las propuestas y compromisos a los que han llegado para hacerles frente.

    Se trata más bien de un documento de principios, algo que por sí ya es significativo pues de algún modo indica que lo que se haga a partir de ahora debe responder el encuadre general del documento. Y este encuadre es, al mismo tiempo, muy manido (porque no hace sino recurrir a los archiconocidos principios del liberalismo de salón) y bastante cínico (puesto que se trata de los principios que los ricos hacen cumplir a los demás pero que ellos no cumplen nunca para protegerse).

    Por lo tanto, hay que valorarlo como tal documento de principios, y esperar a que se le vaya dando concreción en los próximos meses.

    Lo que ahora se puede hacer es conocer lo que se propone, tratar de descubrir lo que hay detrás de la retórica diplomática y de la ideología liberal que claramente lo inspira y subrayar lo que sin duda alguna le falta para que pudiera ser considerado la expresión de una voluntad firme de cambio en los derroteros que están llevando a la economía mundial a una situación tan problemática.

    Como la experiencia me dice que la mayoría de las personas no suelen leer este tipo de documentos porque resultan farragosos y de difícil comprensión, he preparado este texto con la única pretensión de presentar con claridad sus principales contenidos y comentar los aspectos que me parecen más destacables para entenderlo y para situarlo en el contexto económico e ideológico en el que debe encuadrarse. Al final sacaré algunas conclusiones y dejaré para otro momento las ideas sobre lo que considero que deberían ser planteamientos alternativos a la hora de hacer frente a la crisis (que he ido avanzando en otros artículos que pueden encontrarse en mi web: www.juantorreslopez.com).

    Pido disculpas de antemano si la celeridad a la hora de prepararlo me lleva a omitir algún aspecto que en los próximos días pudiera resultar esencial a la luz de nuevas informaciones o desarrollos.

    1. El contenido del documento

    El documento contiene siete grandes partes cuyos contenidos principales paso a comentar a continuación.

    a) Una breve declaración de intenciones

    El documento se inicia con una declaración muy significativa, puesto que señala que, en realidad, lo que se proponen los dirigentes que lo firman es trabajar en común con dos objetivos: "el crecimiento económico en el mundo y (...) llevar a cabo las reformas necesarias en los sistemas financieros mundiales". No es que sea ni poco ni mucho, pero sí la misma idea de siempre: el crecimiento como un bien en sí mismo, algo que se repite constantemente. Y, junto a ello, al menos el propósito de reformar los sistemas financieros.

    Y junto a los objetivos, otra breve declaración retórica en torno a los principios que los inspiran y que no hacen sino recoger los mismos mitos de siempre: "Nuestro trabajo se va a guiar por una confianza compartida en que los principios del mercado, unas condiciones de comercio y de inversión sin trabas y unos mercados financieros regulados de manera eficaz, fomentan el dinamismo, la innovación y el espíritu emprendedor que resultan esenciales para el crecimiento económico, el empleo y la reducción de la pobreza". Sin hacer mención, por tanto, de los problemas de estancamiento, atraso tecnológico, crisis, paro y miseria que esos mismos principios producen también cuando se ponen en marcha.

    b) Unas líneas sobre las "causas primordiales de la crisis actual"

    El documento pone el dedo en la llaga cuando se reconoce que "las partes actuantes en el mercado han tratado de conseguir rendimientos más altos sin una valoración adecuada de los riesgos y no han puesto en práctica la debida diligencia. Al mismo tiempo, se han combinado unas normas deficientes de aseguramiento frente a riesgos, prácticas poco fiables de gestión de riesgos, productos financieros cada vez más complejos y opacos y el consiguiente apalancamiento excesivo para crear puntos vulnerables en el sistema".

    Y también cuando se afirma que los evaluadores y responsables institucionales "no evaluaron ni abordaron de forma adecuada los riesgos que se estaban acumulando en los mercados financieros, ni siguieron el ritmo de la innovación financiera, ni tuvieron en cuenta las complejidades de las medidas reguladoras internas dentro del sistema".

    Sin embargo, el documento no parece relacionar los problemas de la crisis financiera con la recesión. Es más, hace una pirueta y señala que las actual situación macroeconómica mundial no sería el resultado de la crisis hipotecaria y financiera sino que deja entrever que ésta se debe a que se han aplicado políticas económicas inapropiadas, aunque sin decir en qué sitios ni de qué tipo: "entre otros importantes factores subyacentes a la situación actual figuran unas políticas macroeconómicas incoherentes e insuficientemente coordinadas y unas reformas estructurales inadecuadas que han llevado a unos resultados macroeconómicos insostenibles a escala global".

    Esto es significativo porque parece que de lo que se trata es de no reconocer que la mala regulación genera crisis reales y no solo problemas financieros y, además, porque implica afirmar que la recesión, en lugar de ser la consecuencia de la falta de crédito que ha producido la especulación financiera, es el efecto de no aplicar las políticas "adecuadas". No se dice cuáles son estas, pero es fácil advertir el juego dialéctico que lleva a deducir que la crisis se ha producido entonces por aplicar medidas alejadas de la ortodoxia económica al uso.

    c) Una breve exposición sobre las medidas que se han adoptado y que se van a adoptar.

    Los dirigentes comienzan por recordar que han tomado "medidas fuertes e importantes para estimular nuestras economías, proporcionar liquidez, reforzar el capital de las instituciones financieras, proteger ahorros y depósitos, abordar las deficiencias de regulación y descongelar los mercados crediticios, y estamos trabajando para asegurar que las instituciones financieras internacionales (IFI) estén en condiciones de proporcionar un apoyo esencial a la economía mundial". Aunque inmediatamente reconocen que hace falta hacer más para alcanzar los dos objetivos que se fijan: "estabilizar los mercados financieros y sostener el crecimiento económico".

    En consecuencia, se proponen las seis grandes actuaciones que, en realidad, son una mezcla de deseos y de principios ideológicos con muy escasa concreción. Son las siguientes:

    - "Mantener nuestros esfuerzos con todo vigor y tomar las medidas adicionales que sean necesarias para estabilizar el sistema financiero".

    - "Reconocer la importancia de la contribución de la política monetaria que se considera adecuada a las condiciones internas [de cada nación]". Una declaración bastante confusa y cuyo sentido en esta parte del documento no se puede calibrar bien sin más explicaciones. Cabe pensar que se trata de poner el parche antes de que salga la herida: es decir, subrayar la importancia de la política monetaria ahora que se van a llevar a cabo políticas fiscales de gran impacto.

    - "Recurrir en la medida apropiada a medidas fiscales para estimular las demandas internas con efecto inmediato, al mismo tiempo que se mantiene un marco político conducente a la sostenibilidad fiscal". Una declaración que viene a reconocer que, al fin y al cabo, ha de recurrirse al keynesianismo para estimular las economías, aunque no se ha querido renunciar a la retórica de la sostenibilidad fiscal, una forma inconcreta de reivindicar el dogma de la estabilidad presupuestaria que tanto daño ha hecho en los últimos años a las economías.

    - "Ayudar a las economías emergentes y en vías de desarrollo a que tengan acceso a financiación en las actuales condiciones de dificultades financieras, facilitándoles liquidez directa y apoyo programado". Puesto que no se señala qué se entiende por "apoyo programado", cabe pensar que la ayuda se limita a la de la liquidez que proporcione el Fondo Monetario Internacional en las condiciones habituales, condicionada a la asunción de programas de actuación. De hecho, el papel reforzado del FMI se cita precisamente en este apartado al decir que "subrayamos el papel importante que corresponde al Fondo Monetario Internacional (FMI) en la respuesta a la crisis". Una expresión evidente de que el documento no se plantea realizar cambios sustanciales, pues de querer hacerlos habría que haber comenzado, justamente, por cuestionar el papel que precisamente el FMI ha tenido como desencadenante de esta crisis y de las actuales como efecto de las políticas que viene impulsando en los últimos decenios.

    - "Animar al Banco Mundial y a los demás bancos de desarrollo multilateral para que empleen a fondo todas sus capacidades".

    - "Garantizar que el FMI, el Banco Mundial y los demás BDM cuentan con recursos suficientes para seguir desempeñando su papel en la superación de la crisis". Una declaración que responde exclusivamente a la idea de reforzar a estos organismo y no a la realidad de las cosas, porque de ninguna manera se puede decir que hasta ahora hayan tenido papel positivo alguno en la resolución de la crisis. Todo lo contrario.

    d) Unos "Principios comunes de reforma de los mercados financieros"

    Además de esas medidas, que como ha podido verse en realidad son más bien simples declaraciones de intenciones sin concreción, al menos de momento, los dirigentes señalan que "vamos a poner en marcha reformas que han de reforzar los mercados financieros y los regímenes reguladores con vistas a evitar crisis en el futuro".

    El contenido más interesante es que aunque indican que la regulación , "primera y principalmente, responsabilidad de los reguladores nacionales" también "resulta necesario intensificar la cooperación internacional entre los reguladores y reforzar las normas internacionales, así como, allí donde sea preciso, llevarlas a la práctica de manera coherente, para lograr la adecuada protección frente a acontecimientos globales, regionales y transfronterizos adversos que afecten a la estabilidad financiera internacional".

    Sin embargo, aunque se reconoce esa dimensión global de las actividades financieras y de la regulación, no parece que se pretenda alcanzar más que a través de la cooperación, nunca, según el documento, a través de nuevos espacios de gobierno mundial, como es lógico que se hiciera con unas relaciones que tienen en todo el mundo su espacio de actuación.

    Y en este apartado se hace mención también a un principio que, sin embargo, hasta ahora no han respetado los propios gobiernos cuyos dirigentes han firmado la declaración: "Las instituciones financieras -dice el documento- deben cargar asimismo con su responsabilidad en la confusa situación actual y deberían asumir la parte que les corresponda para superarla, lo que incluye reconocer sus pérdidas, aumentar su transparencia y mejorar sus prácticas de gobierno interno y gestión del riesgo".

    Lo que no se entiende es que si piensan eso, no lo hayan tenido en cuenta antes de haber puesto a disposición de esas entidades cientos de miles de millones de euros y dólares.

    Y dicho eso, los dirigentes indican que se comprometen a poner en marcha políticas coherentes con los siguientes principios comunes:

    - "Reforzar la transparencia y la responsabilidad". Lo que principalmente significará "aumentar la información exigible sobre los productos financieros complejos y hacer que las compañías informen de manera exhaustiva y fiel sobre sus condiciones financieras".

    - "Mejorar la regulación en profundidad". Esto significa que se pretende "garantizar que todos los mercados financieros, sus productos y los que actúan en los mercados están regulados o sometidos a supervisión de la manera más adecuada a sus circunstancias" (lo que está por ver si llevará consigo o será extensible a los paraísos fiscales) y la "supervisión estricta sobre las instituciones de clasificación crediticia".

    Pero es justo en este apartado, que podría considerarse como uno de los más avanzados, donde se incorpora una idea que puede hacer que cualquier pretensión de ir demasiado lejos se quede en agua de borrajas.

    Me refiero a la siguiente idea que se va a repetir en otras ocasiones a lo largo del texto: "Asimismo, vamos a hacer que los regímenes reguladores sean más eficaces a lo largo del ciclo económico, al mismo tiempo que se asegure que la regulación sea eficaz, que no coarte la innovación y que fomente un mayor intercambio de productos y servicios financieros".

    Detrás de esa declaración se esconde una trampa: se asume el principio de que la innovación y el comercio se fomenta con una regulación que no sea muy estricta, que no sea "excesiva" como se dice en otro lugar. Y además, se da a entender que debe ser más generosa en los momentos negativos del ciclo para no frenar el crecimiento. De modo, que puede aventurarse que con este documento no se va a poder ir demasiado lejos en la nueva regulación: ni será muy avanzada ni quizá permanente si predominan las ideas que se subrayan con este comentario.

    - "Promover la integridad de los mercados financieros".

    También en este apartado el documento es deliberadamente ambiguo y sinuoso. Se dice que los dirigentes se comprometen a mantener la integridad de los mercados financieros "mediante un reforzamiento de la protección a inversores y consumidores, la evitación de los conflictos de intereses, el impedimento de las manipulaciones ilegales de los mercados, las actividades y los abusos de carácter fraudulento y la defensa contra riesgos financieros ilícitos que surjan de jurisdicciones que no estén dispuestas a cooperar". Pero de su propio tenor literal se sigue que los espacios de penumbra no van a desaparecer. De hecho, afirman que van a "fomentar" el "intercambio de información", pero nada más, con las jurisdicciones que "todavía tienen que comprometerse a aceptar las normas internacionales sobre secreto y transparencia bancarios". Pero de las que no se dice nada más.

    - "Reforzar la cooperación internacional".

    Un objetivo que debería ser esencial y sobre el que los dirigentes se limitan a hacer un llamamiento a "nuestros reguladores nacionales y regionales para que formulen sus regulaciones y otras medidas de manera consecuente", pero sin siquiera señalar de modo concreto y taxativo lo que entienden que debe ser lo "consecuente".

    - "Reformar las instituciones financieras internacionales".

    De nuevo se vuelve a insistir en este aspecto que se consolida como una de las principales pretensiones: fortalecer, reformando, "las instituciones surgidas de Bretton Woods para que puedan reflejar más adecuadamente el peso económico cambiante [de las naciones] en la economía mundial al objeto de reforzar su legitimidad y su eficacia". Pero nada se dice de su papel, de su responsabilidad, de la necesidad de democratizar sus procedimientos, del reparto de poder en su interior... ni por supuesto tampoco de crear nuevas instituciones más acordes con los tiempos en los que vivimos y con lo que ellos mismos dicen que son sus deseos de multilateralismo, cooperación y legitimidad global.

    e) Una serie de "Cometidos de ministros y expertos"

    En este apartado se comprometen a actuar con rapidez para hacer realidad esos principios y se acuerda adoptar una serie de medidas antes del 31 de marzo de 2009. Acuerdan volverse a reunir el 30 de abril del año próximo y piden a los ministros de finanzas que formulen recomendaciones adicionales sobre cuestiones correlativas a las anteriores como la tendencia a los ciclos en las políticas reguladoras (lo que una vez más pone de manifiesto que quieren subrayar que el tipo de nueva regulación que salga no será "represiva" del crecimiento, es decir, que debe ser generosa a la hora de facilitar los movimientos de capital y la creación de medios de pago). O también sobre las revisión de las normas de contabilidad (no se olvide que una de las reivindicaciones de los inversores y entidades es que no haya que registrar los activos por su valor de mercado, precisamente porque de esa manera pueden ocultar mucho mejor las oscilaciones de valor propias de sus actividades especulativas, y habrá que ver si la revisión de la normativa contable con la excusa de la crisis sirve para facilitar el registro contable de la especulación o para dificultar esa práctica). Y, de nuevo, sobre el funcionamiento y modos de actuación de los organismos internacionales.

    f) Un "Compromiso con una Economía Global Abierta"

    Por si no estuviera clara la ideología que inspira el documento, los dirigentes liberales de las principales potencias capitalistas, los socialdemócratas, los comunistas de China o los progresistas de todo tipo que igualmente la han firmado insisten en este apartado sobre sus convicciones: "Reconocemos que estas reformas únicamente tendrán el éxito si están firmemente fundamentadas sobre un firme compromiso con los principios del libre mercado, incluyendo el imperio de la ley, el respeto por la propiedad privada, el comercio y las inversiones libres en los mercados competitivos y se apoyan sobre unos sistemas financieros eficientes y eficazmente regulados. Estos principios son esenciales para el crecimiento económico y la prosperidad, habiendo ya liberado a millones de personas de la pobreza y elevado sustancialmente el nivel de vida a escala global".

    Ni una palabra, sin embargo, para los millones de personas que han muerto y que mueren a causa de estos mismos principios. Ni una sola mención a los 25.000 seres humanos que mueren cada día de hambre, ni a los más de 6.000 que fallecen por falta de agua limpia.

    Eso sí, se vuelve a re-insistir, para que luego nadie se llame a engaño, que si bien es necesario mejorar la regulación del sector financiero, "deberemos, sin embargo, evitar un exceso de regulación que podría obstaculizar el crecimiento económico y exacerbar la contracción de los flujos de capital, incluyendo a los países en desarrollo". Una falsedad histórica, porque cuando se registraron más flujos de capitales y mayores tasas de crecimiento fue cuando la regulación financiera estuvo más controlada y fue más severa y represiva.

    En este Compromiso con una economía global abierta no podía faltar el mismo reclamo de siempre: "subrayamos -dicen los dirigentes- la importancia crítica que tiene el rechazo al proteccionismo". Y lo dicen y firman todos ellos precisamente a propuesta de quienes son los más dañinos proteccionistas del orbe. Lo proponen cínicamente Bush y los dirigentes europeos y, quizá lo peor, lo firman sin rechistar quienes están constantemente perjudicados como consecuencia de la doble vara de medir que imponen los ricos.

    Con desvergüenza épica hablan de que se comprometen a no "establecer cualquier clase de nuevas barreras a la inversión o al comercio de bienes y servicios" en los próximos 12 meses, cuando quizá los países más desfavorecidos tuvieran que hacer frente a los efectos de la especulación que los ricos han promovido y generado, y sin que los países ricos digan nada de eliminar las barreras que han venido ahogando a los más empobrecidos.

    Y por si eso fuera poco, los dirigentes afirman sin pudor: "Nos reafirmamos en la importancia que tienen los Objetivos de Desarrollo del Milenio, un compromiso que hemos adquirido para ayudar al desarrollo, y urgimos tanto a los países desarrollados como a las economías emergentes a que asuman compromisos coherentes con sus respectivas capacidades y los roles que desempeñan en la economía global". Sin mencionar, por tanto, sus incumplimientos reiterados, sin un ápice de autocrítica, sin un compromiso concreto en este campo, cuando los organismos internacionales están haciendo constantes llamadas urgentes que nunca son oídas, sin hacer referencia a la inmoral asimetría que se ha dado entre la generosidad de sus gobiernos con los bancos y los ricos y la mezquindad con la que hacen frente a sus propios compromisos con los pobres.

    Y, para terminar, otros dos compromisos retóricos para los que no hay ni una sola palabra de concreción, ni una sola promesa de actuación efectiva: primero, con lo que llaman "otros retos de naturaleza crítica, como son la seguridad energética y el cambio climático, la seguridad alimentaria, el imperio de la ley y la lucha contra el terrorismo, la pobreza y las enfermedades". Segundo y último, con "la colaboración continua, la cooperación y el multilateralismo", es decir, con todo lo contrario de lo que ha sido hasta ahora su conducta.

    Podría decirse que, al menos o por primera vez, ahora están estos compromisos por escrito. Pero es que ni eso es así. Los hubo anteriormente, en las Naciones Unidas, en cumbres de mil tipos y nunca después llevaron a la práctica lo que suscribieron. Si ahora de verdad quisieran que estos aspectos fueran algo más que "otros retos de naturaleza crítica" (el lenguaje diplomático, de pura limpieza, es a veces sencillamente vomitivo) habrían establecido medidas de actuación, pasos inmediatos y urgentes a dar, planes de acciones efectivas. Pero no lo han hecho.

    g) Plan de Acción para la implementación de los Principios para la Reforma.

    El documento de los líderes termina con un Plan de Acción orientado a poner en marcha los anteriores principios y que se concreta en las siete áreas anteriores, en cada una de las cuales se señalan unas medidas para llevar a cabo antes del 31 de marzo y otras a medio plazo.

    Presento a continuación, aunque de forma muy resumida, las más importantes en cada campo para que se pueda comprobar en qué escasa medida se concretan y su alcance bastante reducido en la mayoría de los casos:

    1. Refuerzo de la Transparencia y la Responsabilidad

    Entre las medias a tomar antes del 31 de marzo próximo destacan las encaminadas a reforzar los métodos de valoración de garantías, a resolver las posibles debilidades contables y hallar pautas para el control de los elementos que figuren fuera de balance, a reforzar la debida transparencia para los participantes en los mercados de los instrumentos financieros complejos que lancen las diferentes firmas y a generar un conjunto unificado de buenas prácticas en el tratamiento de fondos de capital o fondos de alto riesgo. Es decir, a normalizar las prácticas que se han ido llevando hasta ahora de modo irregular, sin transparencia, con gran opacidad u ocultación y, por tanto, sin que queden rigurosamente registradas en las cuentas de las empresas. Aunque, como puede deducirse de esa pretensión, para nada se trata de evitarlas o ni siquiera de establecer mecanismos que pudieran desincentivarlas.

    A medio plazo se propone crear una única normativa global de alta calidad, asegurar una aplicación coherente y un refuerzo de normas contables de alta calidad, lograr que las instituciones financieras proporcionen en sus informes instrumentos reforzados para el descubrimiento de riesgos y desvelar todas sus pérdidas y asegurarse de que en las informaciones económico-financieras de cualquier institución financiera se proporcione una descripción completa, exacta y puntual de las actividades de la firma. Y esto, que parece algo básico, ni siquiera a corto plazo o con carácter de urgencia.

    2 Refuerzo de una Regulación Firme

    Con carácter inmediato se tratará de que el FMI y otros entes reguladores y organismos desarrollen las recomendaciones precisas para que la revisión de la valoración, el apalancamiento, el capital bancario, la compensación ejecutiva y las prácticas de aprovisionamiento (es decir las prácticas que más o menos han venido a causar la crisis que estamos viviendo) pueden exacerbar las tendencias cíclicas. Léase bien: no que desaparezcan, que se mitiguen, que se reconduzcan, que se limiten o que se disciplinen de alguna manera, sino solo que no exacerben las tendencias cíclicas. O sea que, no hagan más duros los vaivenes que se entienden que ya de por sí tienen las economías de mercado.

    Lógicamente, para saber el alcance de todo esto habrá que ver qué entienden los organismos reguladores por toda esta retórica cuando vayan formulando sus propuestas.

    A medio plazo se plantea que los países o regiones que aún no lo hayan hecho se comprometan a revisar e informar sobre la estructura y principios de su sistema regulatorio, para, de tal forma, poder asegurarse de que es compatible con un sistema financiero moderno y crecientemente globalizado. Lo que tampoco está claro es si este texto dará pie a abordar la situación de los paraísos fiscales y a la necesidad de evitar que haya territorios libres y con capacidad para evadir normas y capitales de todo tipo.

    Es particularmente interesante, aunque igualmente ambiguo, otro de los párrafos incluidos en este epígrafe y que dice que "los organismos correspondientes deberán revisar la naturaleza diferenciada de las regulaciones en los sectores de la banca, títulos, y de seguros", lo que podría permitir avanzar en la redefinición del sistema financiero para evitar la mezcolanza hoy día existentes, sobre todo, entre la actividad bancaria (que debería estar orientada a financiar la actividad productiva) y el resto de las actividades financieras (generalmente orientadas hacia la especulación). Además, de nuevo se vuelve a incidir, aunque igualmente con ambigüedad, sobe la necesidad de "acometer una revisión del panorama de la regulación financiera, poniendo un especial énfasis sobre instituciones, instrumentos y mercados que actualmente se encuentran sin regular, además de asegurar que todas las instituciones sistémicamente relevantes se encuentren adecuadamente reguladas".

    3 Supervisión prudencial

    En este aspecto y como tarea inmediata se propone dar los pasos necesarios para asegurar que las agencias de calificación crediticia (cuya actuación corrupta ha permitido difundir por todo el sistema financiero internacional gato por liebre, es decir, productos arriesgados y nada valiosos por otros de alta valoración) se atengan a los estándares internacionales que operan en otro tipo de actividades:

    Se propone también que las autoridades "se aseguren de que las instituciones financieras mantengan un capital adecuado en la cantidad necesaria para que se mantenga la confianza", aunque queda por decir, en todo caso, qué se hará cuando se descubra que efectivamente hoy día carecen de él.

    Un cambio importante, que dependerá de hasta dónde llegue, se dará si se establece la medida que se propone en este campo orientada a que se establezcan "ciertos requisitos (sin decir cuáles) fortalecidos de capital para los créditos estructurados y las actividades de securización de los bancos", es decir, para el tipo de operaciones que han generado la crisis en la medida en que han provocado la difusión de productos muy opacos y arriesgados.

    Al mismo tiempo se señala la urgencia de tomar medidas para evitar el riesgo inherente a las operaciones de financiación que se vienen realizando en los mercados financieros para hacer frente a la crisis y en el marco dificultoso que está creando.

    4. Gestión del riesgo

    En este apartado, y con carácter urgente, se propone que los reguladores adopten criterios generales que sirvan para que las entidades financieras gestionen el riesgo con mayor eficacia. Bien mediante mejores controles internos, mediante mayores "colchones de liquidez" o mediante la aplicación de incentivos que promocionen la estabilidad.

    En realidad, pues, se está hablando de poner coto a la deriva de los bancos que en los últimos años ha provocado el marasmo financiero en que vivimos. Pero cómo lograrlo. El documento no concreta, se limita a expresar un desiderátum a veces de una ingenuidad pasmosa, como cuando dice que "los bancos deberán ejercer una gestión eficaz del riesgo y llevar a cabo las debidas diligencias con respecto a la securización y los productos estructurados" (los productos que los bancos hacen nacer de otros productos para lograr más liquidez). O sea, que los dirigentes de los países más ricos del mundo se reúnen para decirle a los bancos que sean diligentes y no sean tan atrevidos y arriesgados como hasta ahora a la hora de ponerse a ganar dinero.

    Quizá no sea menos ingenuo el documento cuando a medio plazo pide que en el futuro "los mandatarios reguladores sean conscientes y capaces de responder con rapidez a la evolución y la innovación en los mercados y los productos financieros".

    5 Promoción de la integridad en los mercados financieros

    Para ello se propone con carácter inmediato que las autoridades regionales y nacionales trabajen juntas, que compartan la información sobre las amenazas contra la estabilidad del mercado y que revisen la normativa de conducta empresarial para proteger a mercados e inversores especialmente frente a la manipulación y los fraudes en el mercado.

    A medio plazo las autoridades nacionales y regionales deberán poner en marcha medidas nacionales e internacionales que protejan el sistema financiero global de jurisdicciones no cooperadoras y poco transparentes que constituyan un riesgo de actividad financiera ilícita.

    También se indica que el Grupo de Acción Financiera deberá continuar con su importante trabajo contra el blanqueo de dinero y la financiación terrorista, aunque no se mencionan explícitamente otras formas de transgresión de la legalidad ni se señala en qué forma van a instrumentarse mecanismos que eviten las conductas que de esta naturaleza.

    6 Refuerzo de la cooperación internacional

    A corto plazo se menciona la necesidad de fortalecer el contacto, la comunicación y la coordinación pero, como he señalado más arriba, no se menciona la necesidad de crear nuevas instancias de gobernanza y decisión.

    7 Reforma de las instituciones financieras internacionales

    Para antes del 31 de marzo próximo se destaca la necesidad de fortalecer el FMI y de consolidarlo como la instancia de revisión central e incluso se menciona la posibilidad de aumentar sus recursos.

    Se menciona la posibilidad de "explorar nuevas formas de restaurar el acceso a los créditos por parte de los países emergentes y en vías de desarrollo", aunque sin que algo tan fundamental merezca una propuesta más concreta y firme.

    Se propone que los bancos de desarrollo multilateral apoyen a los países que lo necesiten "en los casos en que los graves trastornos del mercado han limitado el acceso a la financiación necesaria", pero, en todo caso, siempre "a los países con buenos antecedentes y políticas sanas". O sea, justamente las políticas recomendadas por el FMI o el banco Mundial que no son las que han adoptado los poderosos y que, precisamente, los han venido desestabilizando, desarmando y empobreciendo en los últimos años.

    Entre las acciones a medio plazo que se proponen en este campo destacan la propuesta de que "las economías emergentes y en desarrollo deberán tener más voz y representación" en las instituciones de Bretton Woods.

    2. Valoración urgente del documento

    1. La reunión de los dirigentes mundiales era necesaria para tomar medidas, pero era completamente indeseable que se llevara a cabo a partir de una convocatoria unilateral que casa muy mal con la intención del documento de adoptar en el futuro medidas basadas en el multilaterialismo.

    Es verdad que a la reunión asistieron los dirigentes de los países que representan un porcentaje muy grande del PNB mundial pero precisamente por el hecho de que estaban allí los ricos es por lo que se echa en falta, una vez más, la voz de los pobres. Sobre todo porque hay una verdad histórica que no se quiere reconocer y es que en realidad no hay países pobres sino empobrecidos.

    No puede haber una respuesta satisfactoria a la crisis para todo el mundo si no se oye la voz de todo el mundo. Sobre todo, cuando los empobrecidos son los más perjudicados de la crisis de los ricos, directamente porque ellos la han generado e indirectamente porque para solucionarla irán recursos que podrían ir a resolver sus necesidades.

    2. El documento habla de la crisis pero no aborda con nitidez ni rigor de sus causas, no hace mención explícita de sus responsables, confunde cuando no vincula la recesión de la economía real con la especulación financiera, con la avaricia de los bancos, con la complicidad de las autoridades reguladoras, de muchos gobiernos.

    3. El documento habla de reformar los mercados y las relaciones financieras pero:

    - No da indicaciones concretas sobre la naturaleza y el alcance de la regulación. Al contrario, constantemente advierte de que no se podrá ir muy lejos porque establece una identificación falsa entre regulación "soft" y mayor crecimiento e innovación.

    - Mantiene en pie el entramado institucional que ha consentido y facilitado el desarrollo de la crisis.

    - No crea o menciona la creación de instrumentos que acaben o incluso que desincentiven las operaciones letales para la economía que se han venido realizando en el sistema financiero. Más bien se limita a señalar que lo que se debe hacer es regularlas para aliviar sus efectos sobre la economía real.

    - Menciona la necesidad de establecer un nuevo marco para la actividad bancaria, pero no concreta ni da pautas claras sobre las que deban actuar los reguladores.

    - Reconoce que la regulación financiera es un problema de ámbito global pero sigue dejando en manos de los reguladores nacionales la responsabilidad principal de ponerla en marcha.

    En definitiva, siendo la reforma del sistema financiera el primer gran objetivo de la cumbre, el documento se limita a establecer principios generales que luego podrán ser interpretados de muchas formas. Y, por tanto, susceptibles de ser llevados a la práctica con alcances muy diferentes.

    4. El documento habla de los efectos perniciosos de la crisis sobre la economía real y apunta la posibilidad de llevar a cabo actuaciones, pero en el marco de una concepción de las intervenciones fiscales muy conservadora que, si se sigue al pie de la letra, las limitará al corto plazo y a tener cuantías limitadas en función de la potencia de cada economía.

    Por el contrario, ni se menciona la necesidad de acometer planes de largo alcance a escala global para salvar la demanda y para que de esa forma puedan afrontarse las necesidades insatisfechas de millones de personas.

    5. El documento se limita a considerar como objetivos de la acción gubernamental la reforma financiera (que en los términos en que se plantea será insuficiente y limitada) y el crecimiento económico, sin entrar tampoco a considerar que este último objetivo no es en sí mismo deseable, porque para que lo sea debe estar vinculado a la mejor calidad de vida, a la justicia, a la eficiencia energética, o a la sostenibilidad medioambiental, y a nada de ello se hace referencia.

    6. Todo el documento utiliza constantemente palabras de doble o triple sentido, de cuyo alcance efectivo no cabe hacerse una idea rigurosa: ¿cuáles son las políticas "incoherentes", en qué consiste una reforma "adecuada", qué es una "consecuencia indirecta negativa para el gasto público"?.

    7. El documento continuamente da vueltas sobre unos pocos principios que se supone sacrosantos por su capacidad para proporcionar efectos positivos, cuando en realidad nada ha demostrado hasta ahora que sea así. Es una constante loa, por ejemplo, a los principios del mercado, olvidando que esos principios han sido los que las propias administraciones han utilizado para llevar a cabo la regulación que ha provocado la crisis.

    O también al libre comercio y a la crítica del proteccionismo, cuando lo que viene ocurriendo es que las grandes potencias han establecido un régimen que significa protección para ellas y apertura sin defensas para las más pobres.

    8. El documento ni siquiera menciona mecanismos e instrumentos alternativos a los que se han venido utilizando hasta ahora y que, como está a la vista, no han impedido que se genere la crisis que se quiere evitar...recurriendo de nuevo a ellos. Me refiero, por ejemplo, a la necesidad de establecer impuestos o tasas globales, frenos a los movimientos especulativos de capital, planes expansivos de gasto a escala internacional que no sean los de la guerra, compromisos exigibles en el plano de la cooperación internacional, programas de restitución a los países empobrecidos, alivio de la deuda externa...

    9. El documento, por supuesto, no menciona una sola vez la palabra especulación, pero ni siquiera las consecuencias nefastas de la plena libertad de movimientos de capital que incluso el Banco Mundial tuvo que reconocer en su momento. Ni hace referencia a que el papel de los estados se muestra cada vez más necesario para corregir los fallos del mercado, claro que ni siquiera se alude a que éste pueda tenerlos. En consecuencia, y salvo a corto plazo como medida de choque, el documento renuncia a instrumentos que no sean los intrínsecos al mercado para salir de la crisis y para evitar que vuelvan a darse otras en lo sucesivo.

    10. En definitiva, el documento es un texto ideologizado, basado en principios viejos y manidos, que apunta algunos cambios fundamentales en la regulación financiera pero con carácter tan ambiguo y general que no es posible saber en qué línea derivará en los próximos meses.

    Seguramente, y sabiendo que Bush tiene los días contados en la Casa Blanca, los demás gobiernos se han conformado con celebrar una reunión que al menos manifiesta la necesidad de hacer algo conjuntamente, pero sin saber bien qué han de hacer.

    Al igual que sucedió con los planes de rescate que han ido adoptando en los meses anteriores, ahora siguen sin saber cómo actuar, qué medidas llevar a cabo. En realidad, la cumbre y el documento de conclusiones constituyen más bien una especie de autorización implícita que los gobiernos se dan entre ellos para que cada uno trate de abordar la situación como mejor pueda a través del único y mejor remedio conocido para hacer frente a estas situaciones (la expansión del gasto) pero que hasta ahora todos habían demonizado.

    Eso permitirá que los países adopten medidas de expansión presupuestaria sin ser castigados por ello, pero el problema seguirá siendo el mismo de antes de la reunión: si no se adoptan medidas urgentes sobre la actividad bancaria, de regulación más estricta de los mercados financieros y sobre la economía real, la dimensión financiera de la crisis seguirá aumentando y empeorando y la recesión de la economía real irá en aumento y se extenderá irremisiblemente.

    Es verdad que la cumbre ha puesto una parte de los problemas sobre la mesa y que a partir de ahora habrá que abordarlos ya sin remedio. Pero solo eso, porque la perspectiva desde la que han señalado que quieren hacerlo y el horizonte al que se proponen llegar es francamente limitado y frustrante. Si tuviera que apostar apostaría que incluso antes del 31 de marzo previsto tuviera que haber otra reunión de los poderosos. Aunque posiblemente con una agenda distinta y mucho más preocupante.

    Informe urgente para entender el documento del G-20 sobre la crisis financiera | 17-11-2008 - 10:17:16 GMT 1 #

  25. G20: un escenario incoherente que es necesario reescribir por completo

    Damien Millet y Eric Toussaint
    Rebelión

    Traducido por Guillermo Parodi

    La cumbre del G20, que tuvo lugar Washington y congregó a los grandes países industrializados y emergentes, es un fiasco. La crisis financiera internacional es profunda, las Bolsas perdieron cerca de un 40% de su capitalización en octubre de 2008, los mercados financieros dependen de las decisiones tomadas por los Estados para aportar remedios que aclararían su futuro, hoy bien tenebroso. Los focos de actualidad internacional apuntaron durante un fin de semana sobre Washington. Y sin embargo…

    Sin embargo, ¿qué pasó en Washington? Se representó un triste espectáculo, un escenario francamente carente de credibilidad, que conmovió a muy pocos espectadores. En las películas policiales, aparecería como bastante extraño que las llaves del Tribunal de Justicia se confíen a los culpables de un crimen abominable. Es, sin embargo, lo que el G20 está organizando…

    Desde la crisis de la deuda de 1982, los grandes países industrializados promovieron con vigor medidas económicas neoliberales que el FMI y el Banco Mundial se encargaron de imponer a los países en desarrollo. El Sur, apresado por un sobreendeudamiento causado por la caída de los precios de las materias primas durante las décadas 1980-90 y por un alza brutal de los tipos de interés decididos por Estados Unidos en 1979, se vio obligado a reformar su economía para poder cumplir con sus acreedores, a elección: desregulación loca, privatizaciones masivas, apertura de los mercados en favor de las grandes empresas de los países industrializados, reducción de los presupuestos sociales y de la función pública…Todos los males provenían - según el pensamiento impuesto -, de un exceso de Estado, y era necesario reducir su influencia sobre la esfera económica a toda costa, incluso - y sobre todo - si pretendía defender el interés del mayor número de personas.

    Para las poblaciones del tercer mundo, el remedio impuesto por el FMI, el Banco Mundial y luego la OMC, a petición de los dirigentes de los países del Norte, fue peor que la enfermedad. Los levantamientos anti-FMI se multiplicaron, por ejemplo cuando el precio del pan se duplicaba en una noche. Con la notable excepción de algunos Gobiernos de izquierda, a menudo muy desestabilizados tras bastidores para que vuelvan al redil, la mayoría de los Gobiernos del Sur aplicó estas medidas sin pestañar. Presentada como indispensable para la creación de riqueza, la desregulación económica se extendió al planeta entero. Las instituciones financieras privadas entonces tuvieron las manos libres para inventar productos financieros cada vez más complejos con el fin de acumular cada vez mayores beneficios, libres para cerrar los ojos sobre las consecuencias económicas reales. Se crearon algunos ingenios financieros que confundían sin permitir el menor control de las autoridades, y por supuesto sin ninguna moral. Mientras eso fue posible, se disimuló la cara indeterminada de esta desregulación detrás de despreciables bonitas cifras de crecimiento, sin revelar que este crecimiento se refería solamente a los más ricos y que se asistía en realidad a un crecimiento extraordinario de desigualdades.

    Más tarde llegó el momento en que ya no fue posible afirmar que la novia era bonita cuando su vestido estaba manchado de sangre. La crisis financiera internacional se desencadenó en agosto de 2007 y se agravó durante el año 2008. Grandes bancos (Northern Rock, RBS, Bear Stearns, ING, Fortis, Dexia, UBS y tanto de otros), grandes compañías de seguro (AIG), grandes organismos de crédito hipotecario (Freddy Mac, Fannie Mae) pidieron ayuda al Estado que menudo aceptó reflotarlos u organizar su rescate. Pero el Estado, en vez de aprovechar la ocasión para retomar el control de esta mecánica infernal que se volvió loca, dejó el poder de decisión en manos de los que pidieron ayuda, o sea en manos de los mismos que condujeron la economía mundial al callejón sin salida actual.

    Esta cumbre del G20 es reveladora de que no se aprendió ninguna lección. Los viejos demonios del pasado están siempre allí. El FMI y el Banco Mundial, aunque deslegitimados por el fracaso de las medidas impuestas desde hace 25 años y por la crisis de gobernabilidad que los afecta desde hace unos años (dimisión forzada de Paul Wolfowitz de la Presidencia del Banco Mundial, dimisiones de Horst Köhler y Rodrigo Rato del FMI antes del final de su mandato, reciente investigación en torno a Dominique Strauss-Kahn en el FMI), están todavía en el centro de las soluciones propuestas. La reanudación de las negociaciones en la OMC para aumentar la desregulación económica, que acaba de demostrar su fracaso, se vuelve a poner sobre el tapete. Mientras que hasta hace poco los préstamos del FMI ya no encontraban interesados, ahora aparecieron Hungría, Ucrania y Pakistán como interesados. Contrariamente a las denegaciones de las instituciones en cuestión, las mismas condicionalidades inadmisibles están todavía en vigencia: como contrapartida del último préstamo, Hungría debió decidir entre otras cosas la supresión del decimotercero sueldo (aguinaldo) y la congelación de los salarios para los funcionarios. El Japón incluso propuesto proporcionar hasta 100 mil millones de dólares al FMI para que pueda aumentar sus préstamos y proseguir su desastrosa acción. Por otra parte, la reunión de Washington para encontrar una solución mundial a la crisis actual no se celebra en el marco de las Naciones Unidas, sino en el marco limitado del G20. Son pues los promotores de un modelo injusto y no viable a largo plazo los encargados de resolver el problema. Las únicas soluciones propuestas defienden el interés de los grandes acreedores. Las poblaciones y los países pobres, como es habitual, no tienen participación.

    Cuando un escenario se presenta tan incoherente y tan mal armado, siempre se espera una reacción que aporte un poco de justicia y moral al conjunto. Esta reacción no puede provenir sino de las luchas sociales que impondrán en todo el mundo una reorientación radical de las elecciones económicas. Y si la película termina tan mal como comenzó, el riesgo es grande que los espectadores estén de verdad muy descontentos y lo hagan saber a los veinte promotores de la Cumbre de manera más bien vehemente…

    Damien Millet es portavoz del CADTM Francia (Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, www.cadtm.org), autor de África sin deuda, Icaria, Barcelona, 2008. Eric Toussaint es presidente del CADTM Bélgica, autor de Banco del Sur y nueva crisis internacional, El Viejo Topo, Barcelona, 2008; Abya-Yala, Quito, 2008; Observatorio DESC-Bolivia, La Paz, 2008. También es autor de Banco mundial: el golpe de estado permanente, El Viejo Topo, Barcelona, 2007; Abya-Yala, Quito, 2007; CIM, Caracas, 2007; Observatorio DESC-Bolivia, La Paz, 2007.

    Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) Sitio Web: http://www.cadtm.org

    Guillermo Parodi es miembro de los colectivos de Cubadebate, Rebelión y Tlaxcala.

    G20: un escenario incoherente que es necesario reescribir por completo | 17-11-2008 - 10:18:18 GMT 1 #

  26. Reunión de Washington plantea defensa del sistema como cuestión de fe

    Gara

    Los participantes en la cumbre de Washington pasaron de puntillas sobre las discrepancias existentes sobre el alcance de la intervención de los Estados y la regularización de los mercados y se comprometieron a una reforma basada en una mayor transparencia y regulación, sin más concreción. Acordaron celebrar nuevas cumbres, la primera antes del 30 de abril, probablemente en Londres, mientras que la siguiente tendrá lugar en Italia en julio del mismo año.

    Pese a que líderes europeos como el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, defendieran la celebración de la cumbre bajo la tutela de la interina Administración Bush -Barack Obama toma posesión del cargo el 20 de enero- porque «el mundo no podía esperar», la cita dejó sin resolver las diferencias sobre la intervención estatal y la regularización de los mercados. «El camino más seguro para solucionar los problemas es el capitalismo de libre mercado», volvió a insistir el presidente saliente de Estados Unidos, George Bush, quien aseguró que «el mundo debe rechazar el proteccionismo».

    Los líderes del G-20 pasaron de puntillas sobre las discrepancias existentes para fortalecer la regulación de los mercados y trataron de cumplir con el acuerdo de dar un mayor peso en las instituciones financieras a los países emergentes y en desarrollo y la convocatoria de una nueva reunión antes del 30 de abril su anuncio de que la cita de Washington no sería sólo para hablar, sino una «reunión concluyente».

    La Unión Europea propone que se endurezca la regulación, especialmente en cuanto al funcionamiento de los fondos de alto riesgo y a las indemnizaciones de los directivos, algo a lo que Estados Unidos se opone. Por ello, se deja en manos de cada estado la opción de elegir sus propias medidas, pero fijan como plazo máximo el 31 de marzo para que cada gobierno extienda la vigilancia de esos fondos y ejerza un mayor control sobre las firmas de calificación de riesgo.

    La cumbre, presentada por algunos como un nuevo Bretton Woods, terminó casi tres cuartos de hora antes de lo previsto con una declaración oficial de Bush, tras que la que no admitieron preguntas.

    El presidente interino de Estados Unidos y anfitrión de la cumbre dijo que la crisis económica y financiera actual podría haberse convertido en algo peor que la Gran Depresión de 1929 sin las medidas ya adoptadas en su país.

    Aunque no las enumeró en detalle, aludió al plan de rescate financiero valorado en unos 700.000 millones de dólares y aprobado en octubre.

    Agregó que la cumbre de las principales economías del mundo y de países emergentes ha representado «un éxito» y que los líderes mundiales se han comprometido a modernizar la regulación del sistema y acometer una reforma de los mercados financieros que descanse sobre los principios de una mayor transparencia y regulación. Acordaron, además, trabajar juntos para restaurar el crecimiento mundial y conseguir las reformas que necesita el sistema financiero, algo que debe estar delineado antes del 31 de marzo con el fin de «restablecer la confianza en el sistema financiero». Esos esfuerzos estarán guiados por la «fe compartida en los principios del libre mercado, el libre comercio y la regulación efectiva».

    Comunicó que los gobernantes también se mostraron de acuerdo en la necesidad de reformar las instituciones financieras, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y de mejorar la integridad de los mercados financieros.

    «Vamos a revisar de nuevo las normas sobre la regulación del mercado y el fraude», sostuvo.

    La declaración final reconoce los «serios desafíos» a los que se enfrentan la economía mundial y los mercados financieros, y destaca la decisión de los líderes de «trabajar juntos» para restaurar el crecimiento económico. «Ante el deterioro de las condiciones económicas a escala mundial, estamos de acuerdo en la necesidad de una respuesta política más amplia, basada en una cooperación macroeconómica más estrecha para restaurar el crecimiento».

    El único camino para ello, indican, es la reforma de los sistemas financieros, aspecto en el que existen discrepancias a un lado y otro del Atlántico, aunque el comunicado refleja sólo los puntos de consenso sobre los que debe descansar la reforma.

    «Primera línea de defensa»

    La declaración final indica que es «muy necesario» fortalecer la regulación, pero aclara que esto «debe ser la responsabilidad última» de cada estado, pues constituyen «la primera línea de defensa contra la inestabilidad de los mercados».

    Los participantes en el encuentro instan a «intensificar la cooperación internacional entre los reguladores y a fortalecer los estándares internacionales».

    El documento consensuado recoge que toda reforma adoptada por un estados debe descansar sobre cinco principios, entre ellos mejorar la transparencia de los mercados, especialmente en lo que se refiere a los productos financieros más sofisticados.

    Además, debe intensificarse la vigilancia, y destaca sobre todo a las agencias de calificación de riesgo, que fallaron en la última crisis.

    Otro de los puntos acordados es promover la integridad ética de los mercados financieros y proteger a los consumidores, evitando los conflictos de intereses y previniendo la manipulación ilegal, las actividades fraudulentas y los abusos.

    Cada estado, según el acuerdo, deberá, además, poner su grano de arena para reforzar la cooperación internacional en materia de regulación y de vigilancia.

    En la declaración final, los mandatarios reunidos en Washington alzan la voz en contra del proteccionismo comercial, e instan a una conclusión de la Ronda de Doha, de la Organización Mundial de Comercio (OMC), atascadas desde hace años. Además, piden que no se levanten barreras comerciales en los próximos doce meses. Cerco policial

    El servicio secreto y decenas de agencias policiales, federales y locales levantaron un cerco en torno al Museo Nacional de la Construcción, edificio del siglo XIX en el que se desarrolló la cumbre del G-20, e impidieron el paso de quien no estuviera acreditado. Londres

    El presidente francés, Nicolas Sarkozy, propuso que la próxima cumbre del G-20 se celebre en Londres, con motivo de la presidencia de turno de Gran Bretaña de este grupo, integrado por países desarrollados y emergentes y la UE como bloque. Histórico

    El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó de histórica la cumbre y consideró que representa un cambio en el panorama político mundial. «Sólo puedo decir que el día de hoy es histórico», indicó en unas breves declaraciones. La «cumbre del pueblo» pide medidas para los trabajadores

    De forma paralela a la cumbre del G-20, activistas de todo Estados Unidos celebraron en Washington la «cumbre del pueblo» para para exigir medidas económicas que beneficien a los trabajadores en todo el mundo. Los actos comenzaron el viernes, con un «banquete del pueblo» que ofrecieron a personas con pocos recursos frente a la Casa Blanca.

    «Pedimos cambios estructurales reales que antepongan las necesidades del pueblo a las ganancias, en el contexto de una verdadera democracia», explicó David Thurston, de Casa de Maryland, uno de los organizadores de la protesta.

    Agregó en un comunicado que exigen políticas que creen empleos para la clase trabajadora, tanto inmigrantes como nacidos en EEUU, y que ayuden a construir comunidades sostenibles en materia social y medio ambiental.

    Esa exigencia se convirtió en el motor de la manifestación realizada ayer para «celebrar el fin de una economía global desigual». Acompañados de músicos que entonaban canciones protesta, los manifestantes denunciaron el «gran perjuicio» del sistema capitalista, que «permite la avaricia corporativa en detrimento de los países pobres».

    «¡Un funeral para el capitalismo. Finalmente ha muerto!», rezaba una vistosa pancarta, adornada con dos calaveras en blanco y negro en ambos lados. «¿Para quién estás salvando al capitalismo? Para los ricos y los poderosos», indicaba otra. Algunos manifestantes gritaron consignas y portaron carteles con mensajes como «resistencia contra el imperio estadounidense» y «alto a la avaricia corporativa, trabajos con justicia!» y a favor de medidas para «la necesidad humana y no para la avaricia corporativa».

    El «desfile fúnebre», encabezado por dos mujeres ataviadas con el sombrero emblemático del «Tío Sam», partió de un parque cercano a la sede del Fondo Monetario Internacional y marchó hacia una iglesia luterana, donde celebraron un foro popular. «Nuestro mensaje es que el sistema económico necesita un cambio fundamental. El fundamentalismo del libre mercado ha estado perjudicando a las familias trabajadoras durante décadas», dijo Ruth Castel Branco, del grupo Trabajos con Justicia. Bush «ha estado presionando por más desregulación y sus políticas han provocado la pérdida de miles de empleos», agregó la activista. Subrayó que los trabajadores han sido los más golpeados por la crisis, «pero sólo cuando se viene abajo Wall Street se pone atención».

    Los actos de protesta desarrollados en Estados Unidos coincidieron con otros realizados en Europa. En Euskal Herria, LAB protagonizó una concentración a mediodía de ayer ante el BBVA en Bilbo. Denunció que las medidas adoptadas ante la crisis «generada por la especulación y el descontrol intrínseco que promueve el neoliberalismo» están suponiendo despidos y perjuicios para la clase trabajadora.

    Reunión de Washington plantea defensa del sistema como cuestión de fe | 17-11-2008 - 10:23:32 GMT 1 #

  27. G-20: pocos avances

    Editorial de La Jornada

    La cumbre del llamado Grupo de los 20 (G-20) concluyó ayer en Washington con el fracaso en fraguar un acuerdo concreto en torno a la regulación del mercado financiero, y con compromisos de los participantes de preservar los “principios del mercado, el libre comercio y los regímenes de inversión”
    Sin duda habría sido ingenuo pensar que en una sola reunión se pudiese rediseñar la llamada arquitectura financiera mundial y avanzar en la construcción de un modelo económico distinto del actual, cuya voracidad y libertinaje ha conducido al mundo a una severa crisis. En cambio, era por lo menos deseable que surgieran medidas concretas en torno a la regulación de los mercados financieros, a efecto de prevenir nuevos desequilibrios en el futuro. En la declaración final, sin embargo, apenas se enumeran compromisos de carácter genérico con miras a la urgente reforma del sistema financiero, así como líneas muy generales de acción.

    Es pertinente recuperar los asertos de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, quien señaló que el mundo se encuentra “no sólo ante un problema financiero, sino frente al fin de un modelo económico y político que pregonaba la falta de controles como concepto”, así como los del mandatario de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, quien atribuyó la desesperante situación actual a “la absoluta falta de mecanismos serios de regulación de los mercados financieros”. Estas consideraciones, de obvia sensatez, parecen haber sido ignoradas por el conjunto de los participantes en la cumbre del G-20.

    Por añadidura, a tono con las advertencias del gobierno estadunidense sobre un regreso al “proteccionismo”, los líderes congregados en Washington acordaron reavivar las estancadas negociaciones en la Organización Mundial de Comercio (OMC) e inclusive amenazaron con hacer avanzar la ronda de Doha para finales de año, perspectiva por lo menos inadecuada cuando la circunstancia presente –en la que convergen una crisis económica y una alimentaria– demanda garantizar la soberanía de las naciones en materia de alimentos, todo lo contrario a lo que provoca el modelo de liberalización comercial agrícola impulsado por la OMC.

    Cabe apuntar, por lo demás, que los magros resultados de esta cumbre bien pueden atribuirse, así sea en parte, a la presencia de George W. Bush al frente del gobierno de Estados Unidos: un interlocutor que está a pocas semanas de abandonar el cargo –lo que le resta peso político– y cuya popularidad, dentro y fuera de su país, se encuentra por los suelos. Además, y de manera significativa, el propio Bush mermó las expectativas que pudieron haberse generado sobre la cumbre, pues el mismo día que anunció su realización, el 18 de octubre, dijo que, de cara a la amenaza mundial de recesión, era necesario “preservar el capitalismo democrático, un compromiso con el libre mercado, la libre empresa y el libre comercio”, y acentuó esa postura hace unos días ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, cuando afirmó que “la crisis no fue un fracaso del libre mercado, y la respuesta no es reinventar ese sistema”. Es de esperarse que la toma de posesión, en enero próximo, del presidente electo Barack Obama pueda abrir las perspectivas y posibilitar el avance hacia un modelo económico más justo y un sistema financiero adecuadamente regulado.

    Por último, no deja de ser irritante que una veintena de naciones se arroguen la facultad de tomar decisiones que afectan al conjunto de la población mundial, y que se excluya a la mayoría de los países cuyos habitantes sufren, tanto o más que los de los integrantes del G-20, los estragos de la crisis.

    G-20: pocos avances | 17-11-2008 - 10:25:52 GMT 1 #

  28. Sobre la Cumbre en Washington

    Julio Gambina
    ALAI AMLATIN

    La reunión en Washington sobre “Los mercados financieros y la economía mundial” es la primera de una serie que se sucederá en el tiempo para pensar como salir de la crisis actual, que ya es recesión en la Europa del Euro y aceleradamente se acerca en EEUU, y con desaceleración económica en los países emergentes, atrasados o dependientes, configurando un cuadro recesivo de la economía mundial. Existe una importante caída de las ventas en las empresas, expresado en bajas considerables de la facturación, afectando seriamente el empleo y el consumo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) indicó que serán 20 millones en el mundo los nuevos desempleados por esta crisis. El desempleo y la pérdida de ingresos agravan la tendencia decreciente del consumo popular y ello afecta a la inversión. Esa es la razón para que en la reunión del G20 se pensara en “medidas keynesianas” de reactivación de la inversión y el gasto público.

    En realidad es poco lo que surge de la reunión y no podría ser de otra manera, pues hasta ahora el tema ha sido tratado en forma “nacional” por cada país, siendo que la crisis es un tema global que requiere respuestas integrales y mundiales. No alcanza con decir que la crisis es de EEUU, o que empezó en EEUU. Es evidente que la crisis es de la economía mundial. Otro de los problemas pasa por concentrar el tema en la dimensión financiera y es por ello que las principales recomendaciones estuvieron concentradas: a) en la regulación de las calificadoras de riesgo; b) los derivados financieros y el control sobre las entidades bancarias de inversión no controladas o insuficientemente reguladas y en el conjunto de instrumentos financieros productos de la ingeniería financiera desarrollada en los últimos años; c) en los organismos financieros internacionales, con el intento de reflotar al FMI en sus funciones de asistencia financiera, para lo cual hay que dotarlo de mayores recursos (Japón habla de contribuir con 100.000 millones de dólares al efecto). En rigor, el problema no es solo financiero, sino económico, e incluso de carácter civilizatorio, afectando el orden social en conjunto.

    El problema de fondo es el orden capitalista, y no alcanza con pensar en “otro capitalismo” tal como indicó la presidenta de la Argentina en el cónclave de los jefes de gobierno. No alcanzan con cambios cosméticos en el orden capitalista, sino que hacen falta profundas modificaciones al orden socioeconómico vigente. No es un problema de que la crisis pasa ahora de lo financiero a lo productivo y por lo tanto resolviendo algunas regulaciones todo se normaliza; sino de cambiar también el modelo de producción y en consecuencia la circulación. En definitiva, producción y circulación en conjunto. La crisis no es de las finanzas y su difusión en la economía real, sino que es una crisis económica que objetivamente cuestiona el modelo de producción capitalista.

    Nada de esto último fue parte del debate en Washington y por eso George W. Bush (desprestigiado internacional y localmente) insistió en la defensa del capitalismo, el libre cambio y la apertura de la economía. EEUU presionó al G20 para incluir en la resolución final una apelación para un final de la Ronda de Doha que se negocia en la OMC. El objetivo es la liberalización de la economía mundial y que varios países entre los presentes vienen rechazando, ya que los países capitalistas desarrollados piden facilitar el ingreso de bienes industriales a nuestros países y protegen sus mercados del ingreso de productos primarios. Mientras ellos demandan apertura, no dudan en destinar gigantescos subsidios a la producción y exportación, potenciando la asimetría de la inserción de las empresas y los países en el mercado mundial.

    Algunos imaginaron que esta reunión sería un “Bretton Woods II”, a imagen y semejanza del de 1944 cuando al final de la segunda guerra se organizó el orden mundial bajo hegemonía del dólar y EEUU. El problema es que ahora no existe una potencia de reemplazo, sin perjuicio de que China puede terminar siendo una de los países que adquiera mayor protagonismo en el orden multipolar que pretenden los países en desmedro de la unipolaridad ejercida por EEUU. Hoy no existe esa potencia militar, económica con fortaleza suficiente para encarar un nuevo liderazgo del sistema mundial, tal como ocurrió en la posta traspasada de Inglaterra a EEUU en las postrimerías de la segunda guerra.

    Al mismo tiempo que se realizaba el encuentro de los presidentes se realizó en varias ciudades del mundo un día de acción global. En la Argentina, en Rosario y Buenos Aires se realizaron acciones de un conjunto de organizaciones sociales y personalidades para difundir una carta dirigida a la Presidente de la Argentina relativa a la preocupación y rechazo por la presencia de Cristina Fernández en la Cumbre de Washington. La misiva encabezada por Adolfo Pérez Esquivel “pone en discusión las políticas hegemónicas en los últimos treinta años en el ámbito mundial que promovieron la liberalización de la economía a favor del capital transnacional”. La nota critica a quienes visualizan este encuentro “como una importante oportunidad para fortalecer los cimientos del capitalismo, al abordar como mejorar la liberalización del comercio y la inversión”. Se critica el libre comercio y a los organismos internacionales para proponer un conjunto de medidas que apuntan en resolver los problemas de los pueblos y no de los bancos o de quienes propiciaron la crisis. Se sustentan propuestas de integración alternativa y de nuevo orden mundial sobre la base del protagonismo popular en la toma de decisiones. Es el camino de la protesta y la constitución de sujetos para enfrentar la estrategia del poder.

    Puede verificarse entonces la crisis y los problemas del capitalismo para superarla. Un asunto adicional a considerar es la capacidad de construir propuesta alternativa al capitalismo. Si el capitalismo está en crisis, es un problema también la estrategia de confrontación al capitalismo y la constitución de propuestas anticapitalistas y por el socialismo. Es un tema que empieza a discutirse en algunas de las realidades sociales y políticas de la región latinoamericana y caribeña, aunque debe consignarse que esas voces estuvieron ausentes en el debate en Washington, salvo en la protesta callejera, en esa y otras ciudades del mundo. Se discute la crisis, sí, pero también la posibilidad de otro orden social para la sociedad. No solo está cuestionado el neoliberalismo, sino también el capitalismo.

    - Julio C. Gambina es profesor Titular de Economía Política en la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. Miembro del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO.

    Sobre la Cumbre en Washington | 18-11-2008 - 08:05:04 GMT 1 #

  29. ¿Logrará Paulson convertir la presente catástrofe en algo peor que la Gran Depresión?

    Mike Whitney
    Sin Permiso

    La era de Paulson en el Tesoro ha sido una pifiada tras otra. Aun así, el pasado martes consiguió superarse a sí mismo. Paulson dio una conferencia de prensa “sorpresa” en la que anunció que los 700 mil millones de dólares del programa TARP [Programa de alivio de los activos problemáticos, por sus siglas en inglés] no serían, después de todo, usados para comprar activos problemáticos. El dinero se emplearía para rescatar a la gigantesca aseguradora AIG, para suministrar capital extra a unos bancos que se lo guardarán, y ahora –eso era lo novedoso—, para proporcionar dinero a “instituciones financieras no-bancarias, como aseguradoras y compañías especializadas en financiación”, a fin de que pueden prestarlo a consumidores dignos de crédito. ¿No era para eso que dábamos dinero a los bancos?

    El anuncio de Paulson fue como echar una granada de mano en una lata de limonada; el mercado de valores saltó por los aires. Unos minutos antes de que sonara la campana de apertura del New York Stock Exchange (NYSE) de Wall Street, las acciones se desplomaban ya a nuevas zonas abisales, terminando la sesión en una mortal espiral bajista de 400 puntos. Wall Street no ama la incertidumbre, y la súbita comparecencia de Paulson lanzó a unos amedrentados inversores a la búsqueda de refugios. El mensaje a los inversores es claro: el gobierno no tiene ni la más remota idea de lo que está haciendo y se limita a dar palos de ciego.

    Pero Paulson no es necio; sabía exactamente cuál sería la reacción de Wall Street. Sencillamente, decidió que la voladura del mercado de valores era un buen precio a pagar para revitalizar la “titularización” (la transformación de los préstamos en títulos). Ya ven, la titularización es la gallina de los huevos de oro de Wall Strett. Es el fundamento sobre el que descansan las finanzas estructuradas y todo el complejo de sus derivados estimuladores del crédito. Hay que recordar que todos esos productos de exótica ingeniería financiera –las CDO (obligaciones de deuda colateralizada), los MBS (títulos hipotecariamente respaldados) y los CDS (contratos financieros bilaterales de protección mutua)— fueron creados con un propósito: maximizar el apalancamiento con un mínimo de capital, de manera que los beneficios pudieran dispararse y romper techos. Así es como Paulson consiguió irse de Goldman Sachs con centenares de millones de dólares en los bolsillos. Todo un negociete.

    Existe el mito de que el crédito se está contrayendo porque los bancos no prestan. Pero, en realidad, el crédito total ofrecido por los bancos creció 575 mil millones de dólares en las diez últimas semanas. El problema real es que el mercado de la titularización sigue congelado.

    Así que lo que ahora pretende Paulson es insuflar nueva vida a la titularización suministrando liquidez a las instituciones financieras no bancarias, las cuales consiguen dinero del mercado general. Evidentemente, nadie sabe realmente cómo funcionará eso, porque esas operaciones están completamente desreguladas por el gobierno federal. Da lo mismo; la farsa seguirá bajo la falsaria alegación de que “se precisa para ofrecer crédito a los consumidores”. Grotesco. Lo que necesitan los consumidores es seguridad en el puesto de trabajo y mayores ingresos, no más deudas. Eso no es sino una picardía más de Paulson.

    Era claro ya que el Secretario del Tesoro estaba urdiendo un nuevo engaño, cuando hace unas semanas el jefe de la Reserva Federal, Bernanke, defendió la “titularización” en un discurso en el que se sostenía lo siguiente:

    “La capacidad de los intermediarios financieros para vender a un mercado de capitales más amplio, a través del proceso de titularización, las hipotecas por ellos contratadas sirve a dos propósitos importantes. Primero: proporciona a quienes contrataron esas hipotecas fuentes de financiación más extensas que las que podrían obtener con fuentes convencionales como los depósitos individuales. Segundo: reduce substancialmente la exposición de quienes contrataron esas hipotecas a los tipos de interés, al crédito, al prepago y a otros riesgos vinculados con la tenencia de hipotecas hasta su maduración, lo que reduce los gastos asociados a los costes del suministro de crédito hipotecario”.

    Eso es un sinsentido. Lo que hace es crear el ambiente óptimo para el apalancamiento especulativo, para la piramidalización de la deuda y para el logro de masivos beneficios. Pero eso es lo de menos. El problema real es que la titularización está ya muerta, porque Paulson y los suyos envenenaron el pozo echándole basura subprime y semisubprime (hipotecas Alt-A). Ahora, los inversores huyen de cualesquiera títulos que contengan deuda. Es una cuestión de confianza.

    De acuerdo con el Wall Street Journal:

    "Los bancos y otras compañías financieras que ofrecen préstamos para automóviles, tarjetas de crédito o estudios académicos no consiguen prácticamente vender ninguno de esos préstamos a otros inversores, un indicio concluyente de las estrecheces por las que siguen atravesando los mercados crediticios.

    “El mercado para vender esos préstamos –para empaquetarlos, o titularizarlos, en bonos u obligaciones— ha tenido un volumen de negocio de 500 millones de dólares el pasado Octubre. Compárese con los 50.700 millones de hace un año, de acuerdo con la empresa de investigación de mercados Dealogic. El mercado total para la llamada titularización respaldada por activos se estima en 2,5 billones de dólares.” (“Bond Woes Choke off some Credit to Consumers”, Wall Street Journal, Robin Sidel)

    ¡500 millones es el 1% de 50 mil millones! La titularización estará muerta más o menos en una década; ha sido destruida por los criterios de préstamo laxos y por el crédito fácil. Paulson y sus colegas tendrán que encontrar una nueva manera de timar a los inversores incautos.

    El TARP es la medida fútil más cara de la historia. Nadie sabe siquiera qué están haciendo los bancos con el dinero. Ni hay control de responsabilidad, ni hay transparencia. Resultado: la confianza del inversor se ha deteriorado, y las acciones siguen cayendo. Nadie confía ya en que Paulson esté obrando correctamente; así de simple.

    El nuevo Comité de Supervisión de la Estabilidad Financiera creado por el Tesoro se ha reunido cuatro veces, pero todavía no puede decir cómo están utilizando los bancos el dinero. Es un cachondeo. También el Congreso está como ausente. Prometieron crear su propio comité de supervisión, pero después de cinco semanas nada ha sucedido. Aparentemente, la idea de echar 700 mil millones de dólares a la ratonera no basta para mover a la acción a la señora Pelosi y a sus huestes en el Congreso. Lo único que realmente les importa es salir reelegidos y arrellanarse acomodaticiamente en el pesebre público.

    Tampoco es que el fiasco del TARP se dé en un vacío; el país se halla en el principio de la mayor recesión inducida por los consumidores del último medio siglo. El gasto al por menor y las ventas de automóviles están siguiendo la misma desoladora trayectoria que la vivienda, mientras que el desempleo, que se acerca a los 4 millones, es ya el más alto de los últimos 7 años. La deuda de los hogares alcanza niveles récord de 14 billones de dólares. El mercado de trabajo se debilita a ojos vista, mientras que el consumidor es más vulnerable que nunca. Entretanto, Paulson ha metido baza en la renegociación de hipotecas a fin de evitar las ejecuciones y los embargos de vivienda, ha perdido tiempo suministrando otro paquete de estímulos y ha despilfarrado todo el dinero de los 700 mil millones de dólares del rescate con sus amigos del sector financiero. Ni un céntimo ha ido a parar a los trabajadores. Paulson sigue con jueguecitos mientras Roma arde, a pesar de que su antiguo colega y antiguo presidente de Goldman Sachs, John Whitehead, declara que el desplome actual será peor que el de la Gran Depresión. Eso es lo que dijo [el pasado 12 de Noviembre], según la agencia de noticias Reuters:

    “La economía se enfrenta a hundimiento más profundo que el de la Gran Depresión, y un déficit creciente amenaza el crédito de los propios EEUU, declaró el antiguo presidente de Goldman Sachs, John Whitehead…

    ‘Creo que será peor que la Gran Depresión’, dijo Whitehead. ‘Estamos hablando de una reducción del crédito de los Estados Unidos de América, que es la columna vertebral del sistema económico… Yo no veo sino grandes incrementos del déficit, todos los cuales redundan en un decremento del crédito de EEUU… Yo sólo quiero que la gente piense en eso, pero no le veo solución’.”

    Lo primero que hay que observar es que no se trata de “fijar” la economía. La economía se está fijando sola, purgando del sistema la deuda insostenible. Así funcionan los mercados. Los tipos de interés bajos de Greenspan crearon un subsidio al endeudamiento que –junto a la sopa alfabética de los derivados apalancados— catapultó a la economía a la cima de la mayor ola de especulación financiera que el mundo ha conocido. Las distorsiones causadas por la expansión sin precedentes del crédito estimuló la demanda artificial que creó una apariencia de crecimiento y prosperidad, pero que, en realidad, no fue más que una burbuja en la cotización de activos. Ahora la burbuja ha reventado, y el sistema financiero regresa a la medianía. Eso significa que el crédito se contraerá probablemente entre un 30% y un 40%, lo que nos pondrá en el camino de otra Gran Depresión. A menso que el gobierno actúe preventivamente poniendo dinero en manos de los consumidores y restaurando la confianza, la nación se enfrentará a un pánico ampliamente difundido. Probablemente sea por eso que las urnas y los sondeos electorales previos terminaron coincidiendo en los resultados electorales por vez primera en 8 años; porque las elites dominantes saben que necesitan de un gestor popular para poner ante las cámaras cuando traten de calmar a la muchedumbre y preservar al país de desintegrarse en la anarquía. También eso explica las sonrisas nerviosas dibujadas en los rostros de los prestamistas y de los vejestorios reunidos detrás de Obama en su primera conferencia de prensa. Se diría que el establishment norteamericano pone todas sus esperanzas de supervivencia económica en las estrechas espaldas de su nuevo chico-afiche, Barak Obama.

    Nos aguardan más penalidades, pero el sufrimiento podría mitigarse con medidas razonables y políticas keynesianas. Quiere decirse: con programas de obras públicas, con reformas de la regulación jurídica de las quiebras y con la ampliación de los subsidios de desempleo. Paul Krugman recomienda un paquete de estímulos por monto de 600 mil millones de dólares [el 4% del PIB de los EEUU]. No es mal comienzo, pero tendrá que ser mucho más que eso. Y los inversores extranjeros tendrán que confiar en nuestras decisiones, porque, si no, la venta de deuda del Tesoro declinará y los EEUU se enfrentarán a una crisis de financiación. Los organismos de la Reserva Federal ya han prestado 2 billones de dólares, mientras que el rescate del Tesoro es de 700 mil millones. A fines de 2010, los déficit fiscales se acercarán a los 2 billones de dólares, y el coste total para el contribuyente norteamericano será al menos de 5 billones. Eso significa tipos de interés más altos, crecimiento desfallecido y duros tiempos venideros.

    La presente crisis financiera es una herida infligida por propia mano. Comenzó en la Reserva federal, con sus cínicas políticas monetarias neoliberales. Cualquier solución que no pase por desmantelarla resulta inaceptable.

    Mike Whitney es un analista político independiente que vive en el estado de Washington y colabora regularmente con la revista norteamericana CounterPunch.

    Logrará Paulson convertir la presente catástrofe en algo peor que la Gran Depresión? | 18-11-2008 - 08:13:23 GMT 1 #

  30. Los banqueros extorsionan al Congreso de EE.UU. y al G-20
    “Nuestra basura por vuestro dinero”

    Michael Hudson
    CounterPunch

    Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

    La prensa financiera ha sido negligente en su información sobre cómo se vincularon la semana pasada dos historias del mundo de las finanzas: primero, el testimonio del Secretario del Tesoro Henry Paulson y de su evasivo Secretario Adjunto interino Neel Kashkari en la defensa del motivo por el cual siguieron un plan totalmente diferente de obsequio a los bancos (su propio electorado en Wall Street) del que fue autorizado por el Congreso; y segundo, el impasse en el G-20 entre los principales ministros de finanzas del mundo durante este fin de semana.

    El exceso de dólares es uno de los factores cruciales que ha agravado el problema de las hipotecas basura en los últimos años. Mirando hacia el futuro, si los países extranjeros no siguen invirtiendo sus entradas de dólares en Fannie Mae, Freddie Mac y derivados hipotecarios tóxicos empaquetados, ¿qué van a hacer con esos dólares? El gobierno de EE.UU. se niega a permitir que los fondos gubernamentales extranjeros adquieran cualquier otra cosa que chatarra financiera como las acciones de Citibank en libre caída que compraron ahora los jeques petroleros árabes.

    Es el problema que enfrentaron los ministros de finanzas del mundo durante este fin de semana. El déficit de pagos de EE.UU. ha estado enviando excesos de dólares a las economías extranjeros, cuyos destinatarios los han entregado a sus bancos centrales. Esos bancos centrales han evitado el alza de sus monedas (y con ello de la pérdida de mercados extranjeros al encarecer sus exportaciones) comprando bonos del Tesoro para así apoyar la tasa de cambio del dólar al reciclar sus influjos de dólares de vuelta a EE.UU. – lo suficiente como para financiar la mayor parte de nuestro déficit del presupuesto federal, y por cierto también gran parte de los préstamos hipotecarios de Fannie Mae.

    Al señor Bush, por su parte, le gustaría conformar el sistema financiero global de modo que las economías extranjeras sigan haciendo obsequios a EE.UU. Responsables estadounidenses controlan el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y usan esas instituciones para imponer políticas neoliberales de privatización a países extranjeros, destruyendo así las economías post-soviéticas, a Australia y Nueva Zelanda desde los años noventa, tal como destruyeron las economías del Tercer Mundo desde los años sesenta hasta e incluyendo los ochenta. Por eso, hasta el mes pasado el FMI había perdido sus clientes y era rehuido casi universalmente. El presidente francés Nicolás Sarkozy encabezó los llamados extranjeros por un “nuevo Bretton Woods,” con lo que quería decir no sólo una actualización de la hegemonía del dólar de EE.UU., sino un orden mundial diferente – más regulador con un quid pro quo más justo. Y como informó Financial Times: “El partido socialista gobernante en España resumió el estado de ánimo excitado en algunas partes de Europa en un documento interno, visto por El Mundo, que identificó la cumbre como un momento de cambio histórico. ‘Los orígenes de esta crisis yacen en la ideología neoliberal y neoconservadora,’ decía.”

    El señor Paulson y otros funcionarios de EE.UU. han estado prometiendo desde hace tiempo a los ministros de finanzas extranjeros que los valores de Fannie Mae y Freddie Mac eran tan buenos como los bonos del Tesoro de EE.UU. y producían un interés más elevado. La inversión resultante en esas dos agencias empaquetadoras de hipotecas fue un factor importante en su rescate de 200.000 millones de dólares. Si hubieran permitido que sus valores se fueran a pique habría resultado en el fin para siempre de la Hegemonía del Dólar. Así que el logro del consentimiento extranjero para el financiamiento de futuros déficit de la balanza de pagos de EE.UU. está inextricablemente vinculado con el modo de resolver la burbuja financiera y de bienes raíces de EE.UU.

    Que esa burbuja haya reventado llevó al Congreso a autorizar 700.000 millones de dólares, supuestamente para volver a inflar el mercado inmobiliario. El Programa de Asistencia para Activos en Problemas (TARP, por sus siglas en inglés) da dinero a Wall Street en la esperanza de que prestará suficiente para comenzar a inflar de nuevo los precios de los bienes, posibilitar que los prestatarios se enriquezcan endeudándose de nuevo – “creación de riqueza” al estilo de Alan Greenspan. Es como si los años de la burbuja neoliberal fuera una edad dorada que deba ser recuperada, no el camino a la perdición financiera. Al hacerlo, el señor Paulson, utiliza la economía chatarra para afrontar el problema de las hipotecas chatarra que por su parte se basó en modelos matemáticos chatarra. Su problema es lograr que la fantasía continúe.

    El Congreso se ha dado cuenta del juego que tiene lugar. Ahora, cuando el rescate parece un obsequio de último minuto a conocedores mientras puedan hacerlo. El Congreso realizó audiencias la semana pasada para preguntar por qué el Tesoro abandonó su plan de comprar “los activos con problemas” (hipotecas chatarra) que el señor Paulson había dicho que constituían el problema original. ¿Por qué el Tesoro compró 250.000 millones de dólares de “acciones comunes preferentes” sucedáneas en bancos a precios muy por sobre lo que pagaron inversionistas privados como Warren Buffett?

    Pintando un cuadro de un mundo imaginario para racionalizar el obsequio a Wall Street, Paulson trató de desviar el problema postulando una serie de interrogantes. Los 250.000 millones de dólares del Tesoro en acciones de los bancos daría dinero a los prestamistas que podría ser utilizado para volver a inflar el suministro de crédito si los bancos decidieran volver a entrar al mercado de los efectos negociables y suministrar más hipotecas a condiciones más fáciles. Esta palabrería del goteo es lo que se presenta estos días como teoría económica neoliberal, La fantasía es que los bancos restauren el “equilibrio” otorgando más crédito, aumentando el endeudamiento de los clientes de los bancos para restaurar el mercado inmobiliario a su grado anterior de inasequibilidad.

    Interrogadores del Congreso señalaron que los bancos no estaban prestando más dinero. Los tipos de interés para hipotecas han aumentado, no caído, a pesar de que la Reserva Federal suministra crédito a los bancos a sólo un cuarto de un punto porcentual (un promedio de cerca de 0,30 por centavo la semana pasada.) Los estándares para créditos (comprensiblemente) han sido hechos más rigurosos para requerir que los posibles compradores aporten más de su propio dinero. Las ejecuciones hipotecarias y los desalojos han aumentado y los precios de las propiedades siguen bajando. También cae casi en línea recta el Promedio Industrial Dow Jones, bajando la semana pasada bajo la marca de los 8.000 a los niveles más bajos en años. Nada resulta tal como lo había prometido el señor Paulson.

    La palabra que más utilizan los funcionarios del Tesoro estos días es “inesperado.” En su audiencia en el subcomité del viernes 14 de noviembre, Dennis Kucinich preguntó al compañero de trabajo del señor Paulson,

    Neel Kashkari, si la falta de previsión realista del Tesoro fue un error inocente o un caso de fraude por enganche u engaño. El señor Kashkari se negó a contestar claramente repitiendo un bucle de “temas de conversación” en el que afirmaba que los obsequios eran el camino adecuado para hacer que la economía vuelva a “moverse.” Los bancos utilizarían su poder redescubierto para ayudar a que los clientes vuelvan a endeudarse aún más, presumiblemente a las tasas exponenciales requeridas para volver a inflar los precios de las propiedades y de las acciones.

    El congresista republicano Darrill Issa sólo preguntó cuándo el Tesoro decidió dejar de lado la ley escrita y realizar un obsequio alternativo a Wall Street en lugar de ayudar a los propietarios de casas en cesación de pagos. ¿Por qué no ha hecho lo que especificaba la ley que el propio señor Paulson insistió que aceptara el Congreso – organizar pagos ordenados de deudas utilizando los prometidos 50.000 millones de dólares de dineros públicos para comprar hipotecas encaminadas a la ejecución hipotecaria, y volver a fijar hipotecas de un valor irreal para que reflejen los niveles actuales de precios? La renegociación de hipotecas a ese precio con los propietarios-ocupantes existentes – o la venta de la propiedad a un comprador que pueda permitirse condiciones justas – eliminaría las ventas atribuladas que están envenenando los mercados locales de propiedades. ¿No es lo que planteaba, después de todo, el plan del Congreso?

    El señor Kashkari trató permanentemente de ganar tiempo explicando procedimientos de rutina del Tesoro. Aseguró al comité cada noche estaba preocupado por la suerte de los propietarios de casas, y dijo que el señor Paulson también se retorcía las manos por empatía, pero que había considerado mucho mejor dar dinero a los bancos en la esperanza de que mostrarían una preocupación similar por sus clientes. Los miembros del comité simplemente se dieron por vencidos cuando fue evidente que los funcionarios del Tesoro se negaban a dar respuestas claras, tal como la Reserva Federal lo había hecho con el Congreso al negarse a dar detalle alguno sobre el obsequio de 850.000 millones de dólares que había estado realizando bajo su propio programa de dinero por basura. El 12 de noviembre, el señor Paulson dio su excusa: “Cambiamos nuestra estrategia cuando cambiaron los hechos.”

    ¿Cuáles eran esos hechos? Para comenzar, la Reserva Federal descubrió que podía transferir una suma aún mayor al programa “dinero por basura” que la que el Tesoro iba a suministrar originalmente. El plan del Tesoro habría obligado a los bancos a aceptar una pérdida al vender sus “activos con problemas” (hipotecas chatarra) a los actuales precios post-burbuja. A los banqueros no les gusta tener pérdidas. Se supone que las tenga el gobierno. La Reserva Federal puede hacer lo que le dé la gana para “estabilizar mercados,” bajo una cláusula general introducida en su Ley precisamente con ese propósito. Aplicando la justificación “privatizar los beneficios, socializar las pérdidas” a la que los cabilderos de los bancos han sacado brillo durante el siglo pasado, ha decidido que la mejor manera de “estabilizar la economía” es intercambiar bonos del Tesoro por activos chatarra de alto riesgo a valor nominal, evitando que los bancos tengan que aceptar una pérdida.

    Mientras más riqueza se acumula en la cumbre de la pirámide económica y mientras más bancos pueden ser consolidados en unos pocos que determinen el mercado, más “estables” serán los mercados. Es la doctrina económica neoliberal utilizada para justificar la compra por la Reserva Federal de hipotecas chatarra, bonos chatarra, y de las malas apuestas en el seguro de derivados que había preparado A.I.G. Sólo se puede concluir que el señor Paulson engañó a sabiendas cuando dijo al Congreso el 12 de noviembre que el gobierno había encontrado un mejor camino para que su obsequio goteara de los bancos a los mercados crediticios que comprar sus préstamos malos. Por cierto ha estado haciendo precisamente eso, pero a través de la Reserva Federal y al precio íntegro y en secreto, lejos de los ojos curiosos del Congreso, en lugar de hacerlo a través del programa del Tesoro que el Congreso autorizó bajo términos más orientados al mercado actual con la intención de proteger los “intereses del contribuyente.” La Reserva Federal evalúa las hipotecas chatarra a los altos precios de fantasía que habían pagado los bancos, A.I.G. y otras compañías, evitando que tuvieran que sufrir una pérdida. Los hedge funds y los especuladores que habían comprado seguros chatarra de A.I.G. fueron saneados y accionistas de A.I.G. fueron salvados por la infusión de capital gubernamental de modo que los jugadores no tuvieran que perder dinero en el casino Wall Street.

    Ahora, cuando lo hace la Reserva Federal, el Tesoro puede volcarse a su propia forma de obsequio: comprar acciones de los bancos muy por sobre su precio de mercado (es decir, sobre el precio pagado por inversionistas como Warren Buffett por acciones de Goldman Sachs), a condiciones que permiten que los bancos vayan y utilicen el dinero para comprar otros bancos, pagar dividendos a accionistas o pagar altos salarios de ejecutivos en lugar de ayudar a los deudores hipotecarios. “No pienso que el gobierno debiera colocar dinero en instituciones desfallecientes,” aseguró el señor Kashkari al Congreso, explicando que el rescate de A.I.G., Fannie Mae y Freddie Mac sería en vano sin más rescates gubernamentales. La observación final del representante Kucinich al señor Kashkari fue: “La declaración que acaba de hacer, la oirá hasta el fin de su carrera.”

    La contradicción interna es por qué la lógica republicana de disgregar Fannie Mae y Freddie Mac en compañías más pequeñas no se aplica al sistema bancario comercial. En lugar de consolidar el sistema bancario en manos de bancos de Nueva York y la Costa Este, ¿por qué no debería el gobierno disgregar instituciones financieras “demasiado grandes para quebrar”? En su lugar, el Tesoro simplemente invierte en acciones de bancos, dejando en su lugar a los accionistas existentes en lugar de eliminarlos.

    El señor Paulson bajo George Bush en 2008 se parece a un equivalente de Anatoly Chubais bajo Boris Yeltsin en 1996. Exactamente como los neoliberales rusos dirigidos por Chubais fueron promocionados por el Secretario del Tesoro de Clinton, Robert Rubin de Goldman Sachs, el intento actual del poder de Wall Street de reemplazar al gobierno como planificador central de la economía es orquestado por otro Secretario del Tesoro de Goldman Sachs, empoderado para decidir cuales cleptócratas van a recibir cuales recursos públicos y bajo qué condiciones, con la ayuda de “Helicóptero” Ben Bernanke en la Reserva Federal. La famosa pulla de Bernanke sobre helicópteros que lanzan dinero para que la economía se mueva parece limitarse a Wall Street para ser utilizada en la compra de activos financieros, no verdaderos bienes y servicios para la población en general.

    El camino al G-20

    Hablando el jueves 13 de noviembre, en el Manhattan Institute, una organización de cabildeo para las finanzas y los bienes raíces, el presidente Bush repitió el mito de que países extranjeros reciclan tantos dólares a EE.UU. debido a nuestra “fuerte economía” y libres mercados.

    La realidad es bastante diferente. No hay nada parecido a un “libre mercado.” Durante unos pocos días después del anuncio del obsequio de 700.000 millones de dólares, algunos oponentes viscerales a los gastos gubernamentales acusaron que era “socialismo,” pero descubrieron rápidamente que no todos los gastos de un gobierno son socialistas. No importa qué sistema económico se siga, todos los mercados son planificados, y siempre lo han sido desde que se desarrollaron los calendarios en la Edad de Hielo. La mayoría de las estructuras de mercado a través de la historia han sido organizadas de manera que den todo por nada a los intereses creados. Sigue siendo la esencia del capitalismo post-feudal – o como algunos lo han expresado, el corporativismo.

    Lo que sucede en la práctica es que los bancos centrales extranjeros reciclan los dólares que sus exportadores y vendedores de recursos reciben porque (como señalara anteriormente) sus monedas subirían su valor si no lo hicieran. Eso haría que sus exportaciones no podrían competir en los mercados mundiales, produciendo desempleo. Por lo tanto los países extranjeros han caído en una trampa de dólares. Envían sus ahorros para financiar el déficit interior del gobierno de EE.UU. en lugar de ayudar a sus propias economías interiores, porque no han logrado crear una alternativa para el dólar. Aparte de la deuda del Tesoro, las hipotecas de bienes raíces son la única categoría suficientemente grande como para absorber los excedentes de dólares que resultan de los déficit de pagos de EE.UU. resultantes, igual que de los gastos militares de EE.UU. en el extranjero, de gastos de los consumidores para hinchar el déficit comercial, y flujos al exterior de inversiones a medida que inversionistas dentro del país y en el extranjero diversifican sus carteras afuera de EE.UU. La conclusión es que las reservas monetarias del mundo han llegado a consistir de préstamos de bancos centrales para financiar la economía burbuja de EE.UU. Pero la filosofía desreguladora visceral de las eras de Clinton y Bush ha destruido el mercado de inversiones de EE.UU.

    Lo que hace que esta dinámica sea inestable es que las exportaciones de EE.UU. son aún menos competitivas a medida que los mayores costes de la vivienda y los pagos por el servicio de deudas aumentan el coste de la vida y de los negocios. Mientras más dólares reciclan los países extranjeros, menos podrá la economía de EE.UU. reducir sus deudas exportando más. De modo que es seguro que la dinámica será un juego perdido para los gobiernos extranjeros – a menos que alguien pueda explicar cómo EE.UU. puede generar los 4 billones de dólares para pagar su deuda a los bancos centrales del mundo. Para empeorar las cosas, la tendencia descendiente del dólar frente al euro y a la libra esterlina obliga a los acreedores extranjeros a una pérdida en sus fondos en dólares denominados en sus propias monedas.

    Nadie ha encontrado una solución “orientada por el mercado” para este problema. Es lo que condenó al fracaso las reuniones del G-20 de este fin de semana, igual como no pudo haber un acuerdo en las reuniones del G7 hace unas pocas semanas. Ante los sueños del Tesoro de EE.UU. de volver a inflar el mercado hipotecario, Europa está tratando de fijar un límite al financiamiento de una propuesta perdedora. Pero ahora, cuando el oro ya no es el medio para ajustar déficit de balanzas de pagos, los bancos centrales extranjeros carecen de una alternativa para el dólar de EE.UU. a fin de mantener sus reservas monetarias. Esto los deja con (1) valores del Tesoro de EE.UU., y (2) valores hipotecarios de EE.UU. Los últimos años han visto una diversificación ulterior a través de “fondos soberanos de riqueza” hacia (3) propiedad directa de recursos minerales, compañías industriales, infraestructura nacional privatizada y otra inversión de propiedad directa en lugar de deuda. Pero en lugar de saludar esta posibilidad, el gobierno de EE.UU. trata de limitar la compra por bancos centrales extranjeros de hipotecas chatarra, bonos chatarra y otra basura financiera. Llamar a algo semejante “equilibrio del mercado” es darse el gusto de usar el argot de autosatisfacción que envuelve en niebla el diálogo financiero internacional actual.

    Para decirlo de modo terminante, el problema en las reuniones del G-20 es la desconfianza por el sistema bancario no regulado de EE.UU., y, detrás de él, “reguladores” gubernamentales que se niegan a regular. China y otros destinatarios extranjeros de dólares han estado tratando al dólar como una patata caliente, y tratan de gastarlo en la compra de minerales, combustibles y otros recursos extranjeros de cualquier país que acepte pago en dólares. La mayor de los interesados son países del tercer mundo que todavía están comprometidos con el pago de las pesadas deudas dolarizadas que deben al Banco Mundial y a otros acreedores globales. El precio por permanecer en el sistema de Bretton Woods es sacrificar su dominio público en una especie de venta previa a la bancarrota en lugar de repudiar sus deudas bajo las válvulas de escape de la “deuda odiosa” y de la “cesión fraudulenta”. Los que se requiere no es una “reforma” del Banco Mundial y del FMI, sino su reemplazo. Pero esa es otra historia, la que otros países ni siquiera se atrevieron a mencionar en las reuniones del 15 y 16 de noviembre.

    Eurolandia está oficialmente en recesión por primera vez desde el nacimiento de la moneda única. Parte del motivo es que sus países miembro se sintieron obligados a utilizar sus superávit monetarios para apoyar al dólar – y de ahí, el déficit presupuestario del Tesoro de EE.UU. – en lugar de apoyar sus propias economías interiores. Justo antes de volar a EE.UU. este fin de semana, el presidente francés Nicolás Sarkozy anunció su posición: “‘El dólar, que a fines de la Segunda Guerra Mundial, era la única moneda mundial, ya no puede pretender ser la única moneda mundial... Lo que era verdad en 1945, ya no puede ser verdad hoy en día.’” Señalar este hecho ya no es asunto de ‘coraje,’ sino de ‘sentido común’” El primer ministro italiano Silvio Bernusconi hizo un esfuerzo especial por defender a Rusia, criticando a EE.UU. por “provocar” a Moscú con su escudo de defensa de misiles. Pero el señor Paulson insistió en que la crisis financiera global no es “por culpa de ninguna nación.”

    Los responsables estadounidenses prefirieron negar descaradamente lo evidente, incluyendo una nueva ola de proteccionismo estadounidense para la industria automovilística en lo que puede ser un anuncio del nacionalismo económico que vendrá. “Los banqueros se quejan de que los planes de rescate financiero decididos en muchos países deforman la competencia porque operan en términos muy diferentes, mientras otros dicen que los rescates que están siendo considerados para los fabricantes de coches en EE.UU. representan un esfuerzo clásico por proteger a campeones nacionales, lo que podría inspirar actos copiones en otros sitios.” Así lo dijo Krishna Goha en Financial Times, al describir por qué, cuando los ministros de finanzas del G-20 reafirmaron su apoyo al libre comercio, hablaban en gran parte con intenciones contradictorias.

    Los últimos ocho años han demostrado la locura de imaginar que el mercado bursátil y los bienes raíces puedan suministrar tasas estables de rendimiento que se acumulen en aumentos exponenciales de ahorros, suficientes para pagar ingresos para jubilaciones y que enriquezcan a propietarios de casas y a pequeños inversionistas sin que realmente tengan que trabajar. Los gestores de inversiones anuncian “Deje que su dinero trabaje para usted,” pero sólo la gente trabaja realmente. Los rendimientos financieros son pagados en la forma de dominio sobre el poder laboral – trabajadores “cumpliendo una condena.” Lo que los bancos suministran es deuda, y permanece en su sitio después que se ha gastado la fuerza de la inflación de precios de activos y los precios del mercado caen por debajo de los pasivos para causar Patrimonio Negativo. Así operan las burbujas económicas. Pero si se escucha a los neoliberales de Wall Street, no es necesario pagar a los jubilados con lo que producido. El capitalismo financiero puede reemplazar al capitalismo industrial sin necesitar en absoluto una base económica “real.”

    ¿Quién vive de gorra?

    ¡Basta de condiciones materiales de producción! Todos podemos vivir libres si la ingeniería financiera reemplaza la ingeniería industrial. Ahora dicen que el Tesoro discute rescates para los emisores de tarjetas de crédito, haciéndose cargo de sus malas deudas. Presumiblemente los bancos incluso podrán cobrar al gobierno por la acumulación de exorbitantes emolumentos de penalización.

    Los bancos y Wall Street amenazan con demoler la economía “declarándose en huelga” y al crear un apretón crediticio que obligue a ejecuciones hipotecarias y al colapso económico, si el Congreso y la Reserva federal no los salvan de sufrir pérdidas por sus malos préstamos y derivados financieros. Los extranjeros también deben tener un papel subordinado en este juego, o el propio sistema financiero internacional se derrumbará. Los clientes financieros tienen que absorber las pérdidas.

    La reacción más razonable a esta postura desvergonzada puede ser devolver las funciones monetarias de la Reserva Federal al Tesoro de EE.UU. Es donde fueron dirigidas con gran éxito antes de 1913. En los años treinta el “Plan Chicago,” propuesto en las ruinas del sistema bancario y de los desmanes de Wall Street que agravaron la Gran Depresión, proponía que se convirtiera la banca comercial en bancos de ahorros de estilo clásico con reservas de un 100 por ciento. Una versión modernizada es presentada en la propuesta de una Ley de Reforma Monetaria por el Instituto Monetario Estadounidense, como una alternativa para las altas finanzas disfuncionales que los cabilderos de Wall Street han creado como una máquina Frankenstein de venta de deudas. La economía de EE.UU. ha estado viviendo de una combinación de reciclaje extranjero de dólares y de crédito bancario que han sido utilizados simplemente para “crear riqueza” inflando los precios de los activos, no mediante el financiamiento de nueva creación de capital.

    Tal como han resultado las cosas, los bancos han quebrado haciendo esto. El Tesoro les ha dado billones de dólares de ayuda, e incluso más como ser favoritismo tributario especial, garantías para préstamos y para seguros de depósitos. Esto sólo puede continuar mientras los bancos puedan lograr que el inevitable colapso de los esquemas de interés compuesto parezca impensable. Ese intento es lo que condenó al fracaso las reuniones del G-20 de este fin de semana, y lo hará con cualquier gobierno de EE.UU. que trate de seguir sus pasos.

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    Michael Hudson es colaborador regular de CounterPunch. Es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En 1990 colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire. Para contactos escriba a: mh@michael-hudson.com

    http://www.counterpunch.org/hudson11172008.html

    Los banqueros extorsionan al Congreso de EE.UU. y al G-20 | 19-11-2008 - 08:17:21 GMT 1 #

  31. La debacle financiera de Wall Street, vista desde Asia

    Walden Bello
    Focus on the Global South

    Para muchos, la crisis de Wall Street es una reiteración, aunque a una escala mucho mayor de la crisis financiera asiática que trajo a pique las economías vibrantes de los "tigres" del Este. La escandalosa falta de regulación de Wall Street nos trae a la memoria la terrible eliminación de los controles de capital que aplicaron los gobiernos del este asiático, bajo la presión del Fondo Monetario Internacional y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Aquella situación fue el detonante de un tsunami del capital especulativo que invadió los mercados asiáticos y que luego retrocedió dramáticamente después que se derrumbaron los astronómicos precios de los inmuebles y los valores de la bolsa.

    La propuesta del Secretario del Tesoro Paulson de una gigantesca operación de rescate de los disminuidos titanes de Wall Street le recuerda aquí a la gente los miles de millones de dólares que el FMI puso sobre la mesa luego de la crisis del 97, diciendo que era para asistirnos, cuando el destino del dinero, en realidad, era salvar a los inversionistas extranjeros.

    Así que en Asia, tanto los gobiernos como los actores financieros son escépticos sobre el parloteo de Washington de volver a una regulación del sector financiero, y aunque aquí los bancos centrales y los fondos soberanos tienen las arcas llenas de efectivo, los gobiernos actúan con cautela para no ser arrastrados por la vorágine de Wall Street. Entre los fondos oficiales del Este Asiático, solamente Temasek de Singapur y la Corporación de Inversiones China se han puesto a las órdenes. Temasek inyectó más de US$4 mil millones a Merril Lynch hace unos pocos meses, peo solo después de un duro regateo. CIC invirtió US$5 mil millones en Morgan Stanley el pasado mes de diciembre, pero rechazó la petición desesperada de este banco problematizado que le reclamaba que aumentara su participación accionaria en la firma. Aunque inicialmente fue considerado un potencial salvador, el Banco de Desarrollo Coreano rechazó las propuestas de Lehman Brothers una semana antes de su histórica caída en bancarrota.

    Billones de dólares de fondos asiáticos, públicos y privados, se están volcando en firmas y propiedades estadounidenses, mientras los cinco grandes compradores asiáticos dan cuenta de más de la mitad de toda la inversión extranjera en los instrumentos de deuda del gobierno estadounidense. Los fondos provenientes de Asia se han vuelto propulsores claves del gasto público y el consumo de la clase media estadounidense, dos elementos que se han transformado en las fuerzas motrices de la economía del país. Con tanta de la riqueza de Asia dependiente hoy de la estabilidad de la economía estadounidense, no es nada probable que se produzca un movimiento precipitado para abandonar las acciones de Wall Street ni los bonos del Tesoro estadounidense.

    A nivel nacional, sin embargo, la preocupación es creciente y los defensores de los consumidores, las ONG y la academia exigen más transparencia respecto a en qué medida el sistema bancario local está expuesto a los activos tóxicos de Wall Street. En Filipinas, grupos de la sociedad civil convocan a prohibir el comercio de derivados, y llaman a volver a aplicar los controles de capital y a renegociar ahora la enorme deuda externa del país, aprovechando un momento en que los bancos internacionales están en posición de debilidad.

    En toda Asia, por otra parte, hay resignación ante la inevitabilidad de la profundización de la recesión en Estados Unidos y la probabilidad de que tenga efectos de gran magnitud en Oriente: Estados Unidos es el destino más importante de las exportaciones chinas, y China importa materia prima y bienes intermedios de Japón, Corea y el Sudeste Asiático para fabricar los productos que luego envía a Estados Unidos. A pesar que hace apenas unos meses se hablaba de la posibilidad de desacoplar el destino económico de Asia del de Estados Unidos, hoy la mayoría de los observadores considera que ambas economías conforman una cadena de eslabones enlazados unos con otros, al menos en el corto y mediano plazo.

    Ahora, una mayor integración regional es ampliamente vista como un antídoto saludable para una integración mundial que se ha salido de control. Algunos elementos de cooperación económica regional ya están funcionando, tal es particularmente el caso del llamado "ASEAN Más Tres" un grupo que reúne a la Asociación de Países del Sureste Asiático (ASEAN por sus siglas en inglés) más China, Corea y Japón en un mecanismo que busca facilitar el intercambio bilateral de fondos, ante la eventualidad de una crisis financiera. Este acuerdo en su momento podría transformarse en un fondo monetario regional pleno.

    Por otra parte, los movimientos sociales y las ONG, si bien en teoría apoyan la integración regional, desconfían de un proceso monopolizado por las elites de los gobiernos que consideran no responden ante la ciudadanía. Insisten que la participación activa de la sociedad civil debe ser un elemento central en la conformación de estos agrupamientos regionales.

    Walden Bello, miembro del Transnational Institute, es presidente de Freedom from Debt Coalition, profesor de sociología en la Universidad de Filipinas en Diliman y analista senior en Focus on the Global South.

    La debacle financiera de Wall Street, vista desde Asia | 19-11-2008 - 08:18:34 GMT 1 #

  32. La cumbre del quiero y no puedo

    Juan Francisco Martín Seco
    La Estrella Digital

    No deja de ser curioso que en medio de una crisis económica tremendamente seria a la que no se ve salida, la máxima preocupación estos días atrás de políticos y comentaristas fuese si España acudía o no a la Cumbre del G20. Será porque uno siempre va contra corriente, pero el hecho de que Zapatero estuviese o no en Washington me traía sin cuidado. Lo importante es ser y no estar. Los que son deciden estén o no estén, y aun cuando estés apenas decides si no tienes peso y fuerza para ello. En realidad, en los momentos actuales deciden muy pocos países, me atrevería a decir que decidir, decidir, de verdad sólo uno.

    Bien es verdad que en esta cumbre importaba más la foto que el contenido. No sólo porque lo que se dilucidaba era ante todo la imagen de los mandatarios internacionales, todos querían estar en la foto y en un puesto preeminente, sino porque la medida más importante que hoy se puede tomar contra la crisis consiste en la restauración de la confianza. Como en casi todas las crisis, el problema es de confianza y durará hasta que ésta se restaure. Lo que sí hemos aprendido es que en momentos críticos el mercado no la otorga, nadie cree en la mano invisible y todo el mundo vuelve la mirada hacia esa otra mano visible que es el Estado. Así que si esta cumbre sirve para ello, pues bienvenida sea.

    Ahora bien, poco más se puede esperar de ella. El gran problema en que se debate en este momento el sistema económico radica en que mientras los mercados son, o se pretende que sean, globales, los Estados son nacionales, lo que no casa y convierte en contradictorio al sistema. Sin duda, la medida más urgente, y así se ha reconocido en Washington, es reactivar la economía a través de estímulos fiscales (lo que no quiere decir bajada de impuestos, a la que en seguida se apuntan algunos); pero, a la hora de la verdad, se concluye que cada país haga lo que pueda, lo que difícilmente concuerda con esa condena del proteccionismo. Tan proteccionista como los aranceles o los contingentes a la importación son las ayudas a las empresas nacionales que de forma tan prolija se están imponiendo por necesidad en los últimos tiempos y que incluso se recomiendan como medida más urgente. Al menos, el santo temor al déficit se ha sustituido por el santo temor a la depresión.

    Prueba de las contradicciones del sistema es que, frente al acuerdo de realizar una política fiscal expansiva, nada se afirma acerca de la política monetaria. Ciertamente, EEUU no necesita ninguna recomendación en ese sentido, ya que ha situado sus tipos de interés en las cotas más bajas, pero ¿y Europa, que se mueve bajo la dictadura neoliberal del Banco Central Europeo? Los mandatarios europeos que se sentaban en Washington eran sólo medio mandatarios, ya que carecen de la capacidad de instrumentar la política monetaria, en manos de un señor llamado Trichet que no se sabe muy bien a quién representa. ¿No se quiere refundar el capitalismo?, pues comencemos por borrar esa aberración de un Banco Central Europeo autónomo.

    Como era de esperar, la reforma del sistema financiero internacional queda para más adelante. Era evidente que no se podía realizar en una reunión de estas características. Pero lo peor es que no está nada claro lo que se pretende. La propuesta de incrementar el papel regulador del Fondo Monetario Internacional es ignorar que este organismo carece de todo poder regulador, como no sea el de las condiciones que impone a los países en desarrollo a cambio de sus préstamos. Préstamos que, precisamente debido a esas condiciones, estos países rechazan porque les conducen al desastre. El problema del Fondo es que se ha quedado sin clientes. Por otra parte, no deja de ser paradójico que, en un momento en el que al menos muchos países abjuran del neoliberalismo económico, se quiera poner al frente de la renovación a quien ha sido su portavoz y defensor más aguerrido.

    Difícil resulta hablar de regulación de los mercados financieros aceptando el principio de la libre circulación de capitales que nadie quiere, por lo visto, poner en cuestión. Sólo si existiese un Estado mundial sería viable. Con Estados nacionales es poco factible que ningún organismo internacional tenga autoridad ni representación democrática para realizarlo. Por otra parte, las autoridades nacionales serán inoperantes para poder implementar un control realmente eficaz.

    Desde el Gobierno y las instancias económicas españolas se nos intenta vender la excelente supervisión que ha realizado el Banco de España. Es posible que, después de múltiples crisis bancarias que han costado mucho dinero a los contribuyentes, algo hayan aprendido. Pero que las instituciones financieras se hayan contaminado poco de los activos basura que venían principalmente de EEUU tiene otra explicación y es el enorme endeudamiento exterior de nuestro país. Nuestros bancos no salían a los mercados financieros a comprar activos (ni tóxicos ni no tóxicos) sino a emitir pasivos, es decir, a endeudarse. En cualquier caso, y tal como se está viendo, de poco sirven las supervisiones nacionales si los otros países no las aplican, ¿y quién va a obligar, por ejemplo a EEUU, a hacerlo? El Estado español está teniendo que salir en ayuda de ese sistema financiero, según dicen tan ejemplar, igual que el resto de los países.

    www.telefonica.net/web2/martin-seco

    La cumbre del quiero y no puedo | 20-11-2008 - 09:52:33 GMT 1 #

  33. Cumbre G20: ¿refundación capitalista?

    Tito Pulsinelli
    selvasorg.blogspot.com

    Traducción de Clara Ferri

    La cumbre de Washington ha sido el triste adiós de Baby Bush, última ocasión de simular hazañas trascendentales, a la altura de los desastres que deja en herencia al mundo. Muchas fotos de huéspedes excelentes, poca discusión, ningún acuerdo. No ha habido ningún Bretton Woods, sólo un breve conciliábulo y la disposición a volver a tratar el tema cuando esté al mando Obama.

    "Nadie espera que esta amalgama de naciones disparatadas –los ricos del G7, las nuevas potencias del BRIC (Brasil, Rusia, India y China)- y Países variados como Argentina, Corea del Sur, Turquía, Arabia Saudita, entre otros- pueda ponerse de acuerdo en dos reuniones de 90 minutos acerca de la nueva arquitectura internacional", comentó la BBC.

    En el comunicado es rezado un rosario en jerga política, donde no es posible ocultar el desastre ocurrido, pero se reitera la fe indestructible en el "libre mercado" y en la piedra filosofal de la "iniciativa privada". Se dice que se necesitarán más controles para bancos y las Bolsas de Valores pero -¡óiganlo bien!- éstos deberán ser realizados por el FMI y el Banco Mundial, oportunamente reforzados. O, mejor dicho, recapitalizados. Pero, ¿por quién?

    La "refundación capitalista" –según Estados Unidos y Gran Bretaña- será dirigida por los mismos organismos que han fallado tan clamorosamente y que han quedado inertes y con las bolsas vacías.

    Los árbitros-jueces-gendarmes de la nueva partida serán los mismos que han manejado las pequeñas y medias economías-naciones del área no industrializada en quiebra. Y que no han aplicado la misma receta cuando ocurrió el derrumbe de EU y de la UE.

    ¿El BRIC y los nuevos convidados se conformarán sólo con formar parte del nuevo club y olvidarán las canalladas que les hizo el Fondo Monetario Internacional? ¿Cómo se puede recapitalizar la "refundación"? ¿Acaso los Estados deberán imprimir dinero –que no poseen- para seguir proporcionando un salvavidas al dólar? ¿Los paraísos fiscales seguirán siendo puertos francos para los filibusteros financieros globales?

    Al Primer Ministro británico Brown no le quedó más remedio que hacer a un lado el orgullo, taparse la nariz en el formato de democracia vigente y hacer una gira en los Emiratos y en Arabia Saudita, en busca de dinero sonante. No ha suscitado mucho entusiasmo, ni encontrado suscriptores por la causa de la refundación del capitalismo financiero.

    La "nueva arquitectura" no podrá fundarse en las deudas que recaerán en los hombros de las generaciones futuras, ni en una sola moneda entre las que tienen curso. Y no bastará ni siquiera una "canasta monetario" que una al euro las monedas-economías actualmente más sólidas. Es saludar que se vuelva al papel fundante no sólo del oro, sino de todas las materias primas estratégicas.

    De otro modo, podría acelerarse la promulgación de una Bolsa de petróleo y del gas, donde Wall Street y City serían prescindibles. Estratégicos, es decir vitales, se han vuelto los alimentos, el agua y la biodiversidad. La "nueva arquitectura" no será una comida de gala –como decía Mao- ni varias comidas y cumbres del G20, extendidos o restringidos.

    Está en juego la futura jerarquía posunipolar, la que regulará los intercambios en la nueva fase que ve al así llamado "occidente" quebrado como unidad orgánica dominante. Está en discusión la nueva regla de los intercambios en la fase multipolar, que deberá sanar la cuestión del intercambio desigual entre exportadores de materias primas-energía-alimentos, con las nuevas fábricas planetarias (China, India, Corea) y los exportadores financieros que importan casi todo. El problema es que pagan las importaciones con las maquilladas "excedencias financieras".

    A diferencia de Estados Unidos y la Unión Europea que han reaccionado a la bancarrota de las Bolsas de Valores financiando con dinero públicos los quebrados, China –y otros emergentes- están usando sus reservas en inversiones directas en la economía productiva, tanto privada como pública.

    Desgraciadamente, los que habían convocado la cumbre del G20 fracasaron en la reactivación o en la limitación de los daños en la economía de los EU y europea. Es mejor no hablar de saneamiento. Y si no son capaces de curar sus achaques, ¿cómo es posible pensar que puedan imponer una nueva receta global para curar los males que ellos le provocaron al mundo?

    Hay que dudar mucho que vayan a permanecer por mucho tiempo ocultas las fuertes discrepancias entre Países emergentes y el G7, y también al interior de éste. Al fin y al cabo, hasta Sarkozy lo expresó con claridad muchas veces, y por esto Baby Bush lo relegó en una esquina, lejos de los flashes de los medios de comunicación.

    Rusia e Irán saben que Bretton Woods es de 1944 y no basta una reedición releída y corregida, porque el dólar ya está desenganchado de todo: del oro, materias primas, hidrocarburos, incluso de la jerarquía de la economía de la que es expresión. Medvedev reiteró que "el nuevo sistema debe tomar en cuenta la relación de las instituciones financieras con la economía real" y anticipó que Rusia se transformará en una potencia incluso financiera en cuanto comience a vender sus hidrocarburos en rublos.

    Ya están lejos los tiempos en que Estados Unidos proporcionaba al mundo el 60% de las mercancías circulantes. Hoy, la sustitución de las manufacturas con "productos financieros" ya no garantiza los mismos privilegios derivados de un hegemonismo menos absoluto y cada vez más relativo. La destructuración sistémica se ha traducido en despidos masivos en las fábricas que inventaron el fordismo y el taylorismo. Al horizonte no es visible ninguna revolución industrial, por lo tanto la "refundación" aparece como puro voluntarismo.

    Es más seguro un periodo caótico, en que los intercambios primarios entre los bloques del multipolarismo resentirán del neoproteccionismo tan exorcizados en el comunicado de los G20. Es una agonía que anuncia los dolores de parto pero se necesita un fórceps, se espera diferente de la guerra combatida hasta con las artes marciales.

    Cumbre G20: ¿refundación capitalista? | 22-11-2008 - 10:10:41 GMT 1 #

  34. Comentarios al texto de la declaración de la cumbre de Washington de 15.12.2008

    Pedro Rojo
    Rebelión

    (En cursiva los comentarios)

    TEXTO DE REFERENCIA: La declaración TEXTO ÍNTEGRO DE LA DECLARACIÓN DE LA CUMBRE DE WASHINGTON
    "Nosotros, los líderes"

    Muy significativo título. La Constitución de los EE. UU. Empieza diciendo “We, the people of the United States…” (Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos…), dando participación al pueblo. Ahora, más de 200 años después, el retroceso es patente y el título dice “We, the leaders of the G20…”

    1. Nosotros, los líderes del grupo de los 20, hemos celebrado una reunión inicial en Washington el 15 de noviembre entre serios desafíos para la economía y los mercados financieros mundiales. Estamos decididos a aumentar nuestra cooperación y trabajar juntos para restablecer el crecimiento global y alcanzar las reformas necesarias en los sistemas financieros mundiales.

    Primera reflexión: los líderes de 20 países llegan entre el día 13 y el 14 de noviembre, con los famosos “jet lags” y atontamientos propios de los largos viajes y tienen una reunión el 15, en la que el 90% del tiempo se lo han pasado posando para los medios de difusión –inciso para resaltar que están al servicio de la difusión, no de la comunicación- y en apenas unos minutos de reunión efectiva, intentan convencernos a todos los ciudadanos del mundo, de que han sido capaces de negociar, discutir a adoptar acuerdos unánimes para arreglar un mundo que estaba a punto de estallar. No se si alguien cree que somos lo suficientemente estúpidos (quizá lo seamos), como para creernos esto y no que el guión ya estaba previamente escrito por alguien. Lo curioso es que todos los medios del pesebre lo presentan como si efectivamente hubiese sido un acuerdo laboriosamente trabajado y nadie se pregunta quién hizo el papel que han firmado todos de forma tan gregaria

    2. Durante los últimos meses nuestros países han tomado medidas urgentes y excepcionales para apoyar la economía mundial y estabilizar los mercados financieros. Estos esfuerzos deben continuar. Al tiempo, debemos poner las bases para una reforma que nos ayude a asegurarnos de que una crisis global como esta no volverá a ocurrir. Nuestro trabajo debe estar guiado por la creencia compartida de que los principios del mercado, el régimen de libre comercio e inversión y los mercados financieros efectivamente regulados fomentan el dinamismo, la innovación y el espíritu emprendedor que son esenciales para el crecimiento económico, el empleo y la reducción de la pobreza.

    Este preámbulo no explica ni el alcance ni el valor de las medidas ya adoptadas unilateralmente por varios gobiernos, que han sido de lo más variopintas, pero después del batacazo, siguen insistiendo en que el libre comercio e inversión son esenciales. Siguen creyendo que hay que seguir creciendo a toda costa; tienen el mal del cáncer embutido en sus sistemas; siguen sin reconocer límites físicos al planeta Tierra y a su posible explotación. Siguen mintiendo sobre el objetivo de reducir la pobreza en el mundo; algo que a estos líderes jamás les ha preocupado, ni ha constituido jamás prioridad alguna de sus agendas políticas. Y apenas esbozan que los “mercados financieros” deben estar “efectivamente regulados”, sin delimitar cuánto ni en qué contexto. Nada, la vaguedad del lugar común y más de lo mismo de siempre.

    Causas profundas de la crisis actual

    3. Durante un periodo de fuerte crecimiento global, crecientes flujos de capitales y prolongada estabilidad en esta década, los actores del mercado buscaron rentabilidades más altas sin una evaluación adecuada de los riesgos y fracasaron al ejercer la adecuada diligencia debida. Al mismo tiempo, las poco sólidas prácticas de gestión del riesgo, los crecientemente complejos y opacos productos financieros y el consecuente excesivo apalancamiento se combinaron para crear debilidades en el sistema. Las autoridades, reguladores y supervisores de algunos países desarrollados no apreciaron ni advirtieron adecuadamente de los riesgos que se creaban en los mercados financieros, no siguieron el ritmo de la innovación financiera ni tomaron en cuenta las ramificaciones sistémicas de las acciones regulatorias locales.

    Capítulo de excusas inaceptables y exoneraciones cómplices. ¿Qué es eso de que se “buscaron rentabilidades más altas sin una evaluación adecuada de los riesgos y fracasaron al ejercer la adecuada diligencia debida”? ¿No llevamos años escuchando a estos mismo “líderes” y a sus “agentes económicos” tan adorados y adorables presumiendo de que los sistemas tenían todas las garantías y las seguridades posibles? Si esa es la “causa profunda”, ¿dónde están en la declaración, primero los mea culpa de los mismos que alabaron, en segundo lugar la penitencia y castigo a los que mintieron de forma tan flagrante y sobre todo el propósito de enmienda de un nuevo sistema radicalmente diferente, con nuevos gestores libres de la mancha de este pecado mortal y no un parcheo del antiguo, como se está proponiendo?

    4. Importantes causas subyacentes de la situación actual fueron, entre otras, las políticas macroeconómicas insuficientes e inconsistentemente coordinadas, e inadecuadas reformas estructurales que condujeron a un insostenible resultado macroeconómico global. Estos desarrollos, juntos, contribuyeron a excesos y finalmente dieron lugar a un grave trastorno del mercado.

    ¿Y dónde están las depuraciones y las amputaciones de esta gangrena, para que nos creamos que aunque se pierda el brazo se puede salvar el cuerpo? Veamos qué proponen.

    Medidas adoptadas y a adoptar

    5. Hasta la fecha hemos tomado potentes y significativas acciones para estimular nuestras economías, proporcionar liquidez, fortalecer el capital de las instituciones financieras, proteger los ahorros y depósitos, corregir las deficiencias regulatorias, descongelar los mercados de crédito. Estas medidas están funcionando para asegurar que las entidades financieras internacionales puedan proporcionar apoyo crítico a la economía global.

    Siguen haciendo lo único que saben hacer: economía masturbatoria: pasarse el día estimulándose a ellos mismos para obtener liquidez (¿por qué no analizan por dónde se fue el líquido del envase, antes de seguir echando agua más al mismo?) ¿Cómo se come eso de “fortalecer el capital de las instituciones financieras”? ¿Van a poner un gimnasio al capital financiero de esas instituciones que tenían tan evidentes fallos, en vez de darles los cuarenta latigazos de rigor? ¿Qué quiere decir que van a “descongelar” los mercados de crédito? ¿Es que se los había congelado el pueblo? ¿Qué quiere decir exactamente “Estas medidas están funcionando para asegurar que las entidades financieras internacionales puedan proporcionar apoyo crítico a la economía global”? ¿Que los masturbadores del G20, que además padecen de eyaculación de “resoluciones precoces”, van a ayudar a “las instituciones financieras” (las que lo hicieron mal y están quebradas), para que estas puedan proporcionar un “apoyo crítico” (¿qué sera eso?) a la “economía global”? Pero leche, no eran precisamente estas instituciones financieras, junto con los masturbadotes precoces del G20 esa “economía global”? ¿Somos ahora todos la “economía global” o solo las instituciones financieras? Y de dónde salen los “estímulos” que se les han dado a las “instituciones financieras” (que lo hicieron mal y especularon indecentemente)? ¿De los Estados del G20? ¿Y entonces, si los Estados solo son vehículos de reparto de riqueza que toman de los ciudadanos y empresas (eso sí lo sabemos; vaya si lo sabemos), quiere esto decir que tomarán dinero adelantado a futuro (una vez más) de los esfuerzos de los ciudadanos, para dárselo a las instituciones financieras pecadoras, para que den un “apoyo crítico” a alguien que no sabemos quien demonios es? ¡Qué complicado es buscar la forma de seguir mintiendo en pomposas declaraciones!

    6. Pero hace falta hacer más para estabilizar los mercados financieros y apoyar el crecimiento económico. El ritmo económico se está frenando sustancialmente en las principales economías y las perspectivas globales se han debilitado. Muchas economías emergentes, que han ayudado a sostener la economía mundial esta década, están experimentando todavía un notable crecimiento pero cada vez más sufren el impacto del frenazo mundial.

    Bla, bla, bla, generalista.

    7. Frente a este contexto de deterioro de las condiciones económicas en todo el mundo, estamos de acuerdo en que hace falta una respuesta más amplia de las autoridades basada en una mayor cooperación macroeconómica para restaurar el crecimiento, evitar contagios negativos y apoyar a las economías de los mercados emergentes y en vías de desarrollo. Como pasos inmediatos para lograr estos objetivos, así como para hacer frente a los desafíos a largo plazo:

    - Continuaremos nuestros esfuerzos enérgicos y tomaremos cualquier acción adicional necesaria para estabilizar el sistema financiero.

    - Reconoceremos la importancia de la ayuda de la política monetaria, en la medida en que se considere apropiado para las condiciones domésticas.

    - Usaremos medidas fiscales para estimular de forma rápida la demanda interna, al tiempo que se mantiene un marco propicio para la sostenibilidad fiscal.

    - Ayudaremos a los países emergentes y en desarrollo a lograr acceso a la financiación en las difíciles condiciones financieras actuales, incluyendo instrumentos de liquidez y programas de apoyo. Subrayamos el importante papel del FMI en la respuesta a la crisis, saludamos el nuevo mecanismo de liquidez a corto plazo y urgimos a la continua revisión de sus instrumentos para asegurar la flexibilidad.

    - Animaremos al Banco Mundial y a otros bancos multilaterales de desarrollo a usar su plena capacidad en apoyo de su agenda de ayuda, y saludamos la reciente introducción de nuevos instrumentos por parte del Banco Mundial en la financiación de infraestructuras y de comercio.

    - Nos aseguraremos de que el FMI, el Banco Mundial y los otros bancos multilaterales de desarrollo tengan los recursos suficientes para continuar desempeñando su papel en la resolución de la crisis.

    Para ir muy despacio en la crítica. Desmenucemos y pongamos entre comillas lo que son vaguedades y lugares comunes indefinidos: “respuesta más amplia” de las “autoridades” basada en una mayor “cooperación macroeconómica” (¿todavía más, después de los pelotazos ultraliberalizadores en modo ley del embudo? – liberalizo para los demás y cierro para mi propio interés- ). Y siguen “restaurando el crecimiento –estos chicos no aprenden: se pasan la vida queriendo crecer, incluso aunque tengan 90 años biológicos) y “apoyar a las economías de los mercados emergentes y en vías de desarrollo. Una vez fijados estos paso, que siguen siendo las mismas vacuidades de siempre y que en realidad no fijan nada, se proponen pasos que tampoco establecen nada en concreto. Es decir, estabilizaremos lo que hemos desestabilizado con este sistema y nos negamos a reconocer, ayuda de política monetaria (¿qué será eso?) o propiciar marcos de sostenibilidad fiscal (¿Y eso?) ayudaremos a los países emergentes (¿pero no había países emergentes precisamente en G20? Ya está claro que ninguno de ellos había preparado el papel a firmar -esto es, el “nosotros” no son ni los emergentes, ni los en vías de desarrollo-, porque los ponen en tercera persona). Animar al Banco Mundial (deben estar muy decaídos estos últimos días, pobrecillos, y no hay que expulsarles con espada flamígera de su posición, por las barbaridades de sus políticas anteriores, sino animarles a que sigan en sus trece) y dar recursos al FMI y al BM (¿será más papel moneda todavía? Todo un ejemplo universal de “wishful thinking”, lenguaje artero y enrevesado, cuyas únicas lecturas interesantes, aunque difíciles sólo se pueden hacer entre líneas. Lamentable ya a estas tempranas alturas.

    Principios comunes para la reforma de los mercados financieros

    “Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”. Groucho Marx

    8. Además de las acciones señaladas arriba, aplicaremos reformas que fortalecerán los mercados financieros y los regímenes regulatorios para evitar futuras crisis. La regulación es primero, y ante todo, responsabilidad de los reguladores nacionales, que constituyen la primera línea de defensa contra la inestabilidad del mercado. Sin embargo, nuestros mercados financieros son de ámbito global. Por ello, la cooperación internacional reforzada entre reguladores y el fortalecimiento de los estándares internacionales, donde sea necesario, y su aplicación consistente es necesaria para la protección contra acontecimientos transfronterizos, regionales o globales, que afecten a la estabilidad financiera internacional. Los reguladores deben asegurarse de que sus acciones fomentan la disciplina de mercado, evitan potenciales efectos adversos en otros países, incluyendo el arbitraje regulatorio, y apoyan la competencia, el dinamismo y la innovación en el mercado. Las instituciones financieras deben también asumir su responsabilidad por las turbulencias y deben poner de su parte para superarlas, reconociendo las pérdidas, mejorando la transparencia y reforzando sus prácticas de gobierno y control del riesgo.

    El mercado financiero colapsa y se va a pique. Solución: fortalecer, fortalecer y fortalecer, no cambiar. El régimen regulatorio estaba en el guindo y o no vio lo que se venía, o estaba compinchado con los culpables y calló de forma ominosa. Solución:; reforzarlo, reforzarlo y reforzarlo, pero nada de castigarlos o de reemplazar a los responsables o de cambiar el modelo. Llevamos décadas abriendo los mercados y exigiendo religiosamente mercados abiertos. Y cuando teníamos mercados muy abiertos, resulta que hay que abrirlos todavía más y reforzar (se lo aprendieron en jueves; esto de reforzar suena mucho a apuntalar algo que se derrumba, no a hacer edificio nuevo, después de entrar con la piqueta a acabar con lo que queda). Además, piden “disciplina de mercado” (¿Qué será eso? Que los brokers eran unos indisciplinados como el jovencito francés que dicen se llevó unos cuantos miles de la bolsa francesa y dejó en cueros a instituciones muy “solventes” unas semanas antes de que el chiringuito mundial se fuese todo él a la porra?). Y la mejor de todas: “las instituciones financieras deben también asumir su responsabilidad por las turbulencias…”. Esto es, los chicos malos, que se apliquen el cilicio ellos mismos, reconociendo las pérdidas, como los borrachos reconocen su adicción voluntariamente en alcohólicos anónimos, mejorando su transparencia (¡pero si todos los bancos ya tienen las paredes de cristal!) y reforzando (¡¿Otra vez?!) sus prácticas de gobierno y el control del riesgo (esto deben ser preservativos para la eyaculación precoz masturbatoria de la que antes hablábamos). En fin, tan vago como lamentable.

    9. Nos comprometemos a poner en marcha políticas con los siguientes principios reformistas en común:

    - Fortalecer la transparencia y la responsabilidad: reforzaremos la transparencia en los mercados financieros, incluyendo la mejora de los productos financieros complejos y asegurando la completa y adecuada revelación de las empresas y sus condiciones financieras. Los incentivos deben ser alineados para evitar excesivos riesgos.
    Mejora de la regulación: nos comprometemos a fortalecer y examinar prudentemente nuestros regímenes regulatorios según convenga. Ejercitaremos una fuerte vigilancia sobre las agencias de crédito, con el desarrollo de un código de conducta internacional. También haremos regímenes regulatorios más efectivos a lo largo del ciclo económico, mientras que nos aseguramos de que la regulación es eficiente, sin ahogar la innovación, y anima el crecimiento del comercio de productos financieros y servicios. Nos comprometemos a evaluar de forma transparente nuestros sistemas regulatorios nacionales.

    - Promover la integridad de los mercados financieros: nos comprometemos a proteger la integridad de los mercados financieros del mundo reforzando la protección del inversor y el consumidor, evitando conflictos de intereses, previniendo la manipulación ilegal del mercado, las actividades fraudulentas y avisos y protegiendo contra los riesgos financieros ilícitos procedentes de jurisdicciones no cooperativas. También promoveremos el intercambio de información, incluyendo las jurisdicciones que se han comprometido con los estándares internacionales respecto al secreto y la transparencia bancarios.

    - Fortalecer la cooperación internacional: llamamos a nuestros reguladores nacionales y regionales a formular sus reglas y otras medidas de cooperación a través de todos los segmentos de mercados financieros, incluyendo los que afectan al movimiento de capitales entre fronteras. Los reguladores y otras autoridades relevantes deben fortalecer la cooperación en la prevención, gestión y resolución de crisis.

    - Reformar las instituciones financieras internacionales. Estamos comprometidos a avanzar en la reforma de las instituciones de Bretton Woods de forma que puedan reflejar los cambios en la economía mundial para incrementar su legitimidad y efectividad. En este sentido, las economías emergentes y en desarrollo, incluyendo a los países más pobres, deberán tener más voz y representación. El Foro de Estabilidad Financiera (FSF) tiene que acoger urgentemente a más miembros de los países emergentes, y otras instituciones deberían revisar su participación en breve. El FMI, en colaboración con el FSF ampliado y otras instituciones, deberá cooperar para identificar puntos vulnerables, anticipar peligros potenciales y actuar rápidamente para jugar un papel fundamental en la respuesta a la crisis.

    ¡Tela marinera! Cuatro principios a poner en marcha; dos son más fortalecimientos (estos son bomberos expertos en apuntalamientos de edificios en ruinas, ya sin duda alguna o personas con algún trauma infantil vitamínico: se pasan el día pidiendo fortalecerse), una promoción (así empezó el ladrillo, con promociones) de la integración de los mercados financieros (¿conectarán en banda ancha los mercados de Tokio, Londres, Frankfurt y Nueva York? ¿Harán bolsas de 24x7x365 abiertas todo el año, incluido el Viernes Santo?) Más vaguedades al saco. Ni fechas, ni datos, ni nada que se pueda medir y que pueda obligar a nadie. Vaguedades, vaguedades, vaguedades.

    La labor de ministros y expertos

    10. Estamos comprometidos a tomar acciones rápidas para poner en marcha estos principios. Instamos a nuestros ministros de Finanzas, en coordinación con los líderes de 2009 del G-20 (Brasil, Reino Unido y Corea del Sur) a iniciar el proceso y un calendario para ello. Una lista inicial de medidas específicas se incluye en el Plan de Acción adjunto, incluyendo las acciones de alta prioridad para que se completen antes del 31 de marzo de 2009.
    En cooperación con otras instituciones económicas, centrándose en las recomendaciones de expertos independientes, pedimos a nuestros ministros de Finanzas que formulen recomendaciones adicionales, incluyendo las áreas específicas siguientes:

    - Atenuar la política procíclica de los reguladores.

    - Revisar los estándares de responsabilidad, particularmente para los títulos complejos en tiempos de turbulencias.

    - Fortalecer la elasticidad y transparencia de los mercados de derivados de crédito y reducir sus riesgos sistémicos, incluyendo la mejora de las infraestructuras de los mercados no organizados (over the counter).

    - Revisar las prácticas compensatorias cuando están relacionadas con los incentivos por tomar riesgos e innovar.

    - Revisar los mandatos, formas de gobierno y necesidades de personal de las instituciones financieras internacionales.

    - Definir el ámbito de las instituciones importantes para el sistema y determinar si su regulación y supervisión es adecuada o no.

    Curiosa y ya conocida estrategia: se comprometen a “tomar acciones rápidas” y lo primero que hacen es acordar que harán un calendario de las mismas. Hombre, desde luego, menos es nada, pero podían haber aprovechado que estaban todos juntos para dar alguna cifra, algún dato concreto. Ahora hablan de “expertos independientes” (¿Quiénes serán esos, en este proceloso mundo?) en los que se han basado para hacer ruegos a los ministros de finanzas para que “formulen recomendaciones adicionales” ¿Habrá alguna frase que pueda ser más abstrusa que ésta, sin decir absolutamente nada?

    Y entre las áreas ha hacer estas recomendaciones figuran los “estándares de responsabilidad” (¿eran antes irresponsables? Porque no se ha juzgado a nadie, sobre todo, para “títulos complejos” (Qu'est-ce que ça? ¿Cómo se clasificarán hasta ahora los “títulos complejos y los “no complejos”?), pero al parecer, solo en tiempos de “turbulencias”. O a “fortalecer la elasticidad y transparencia de los mercados”. Bonitos ejemplos de lo etéreo. O “revisar las necesidades de personal de las instituciones financieras internacionales (¡más madera, más funcionarios en organismos internacionales, que es la guerra!). Otra penosa parrafada huera.

    11. A la vista del papel de la reforma de los sistemas financieros del G-20, nos reuniremos de nuevo el 30 de abril de 2008 para revisar la puesta en marcha de los principios y decisiones tomadas hoy.

    Sigue el hábito de conseguir tres reuniones a futuro de cada reunión presente. Desde luego, en estas manías de multiplicar su propia burocracia hasta el infinito del burócrata excelente, no se ve cambio alguno.

    Compromiso con una economía global abierta

    12. Admitimos que estas reformas sólo tendrán éxito si se basan en un compromiso con los principios del libre mercado, incluyendo el imperio de la ley, respeto a la propiedad privada, inversión y comercio libre, mercados competitivos y eficientes, y sistemas financieros regulados efectivamente. Estos principios son esenciales para el crecimiento económico y la prosperidad y han hecho que millones de personas abandonen la pobreza y han contribuido significativamente al aumento de calidad de vida en el mundo. Reconociendo la necesidad de aumentar la regulación del sector financiero, debemos evitar la sobrerregulación que podría dañar el crecimiento económico y exacerbar la contracción de los flujos de capital, incluyendo a los países en desarrollo.

    Que no aprenden estos chicos, no. Resulta que siguen admitiendo que el libre mercado, la inversión y el comercio libre (obsérvese que no se trata de dar libertades a personas, sino a entelequias) y en seguir dando rienda suelta a los “mercados competitivos y eficientes” (cuyas reglas de “competitividad” y “eficiencia” deben medirlas con las varas especiales de esos “expertos” anónimos que han asesorado a los ministros de Finanzas más arriba, son esenciales para asegurar el éxito de lo que estas mismas entelequias farragosas y conceptos abstrusos habían convertido previamente en un colapso financiero mundial. Eso si, aumentando un poquitIn la “regulación”, pero sin “sobrerregular”, no sea que dañemos el crecimiento (venga a crecer ¡qué obsesión!) o “exacerbar la contracción de los flujos de capital (¿y si se les retira la regla, por exacerbar a estos pobres y pierden el flujo? ¡No, por Dios, eso no!)

    13. Subrayamos la importancia vital de rechazar el proteccionismo y de no volver atrás en tiempos de incertidumbre financiera. En este sentido, en los próximos 12 meses nos abstendremos de imponer barreras a la inversión y al comercio de bienes y servicios, imponer nuevas restricciones a las exportaciones o poner en marcha medidas para estimular las exportaciones que choquen con la Organización Mundial del Comercio (OMC). Además, nos esforzaremos para llegar este año a un acuerdo para cerrar la ronda de Doha de la OMC con un resultado ambicioso y equilibrado. Daremos instrucciones a nuestros ministros de Comercio para que consigan este objetivo y para que estén listos para asistir directamente, si es necesario. También estamos de acuerdo en que nuestros países tienen la mayor proporción en el reparto del comercio mundial y por lo tanto cada uno debe hacer contribuciones positivas para lograr nuestro objetivo.

    Vuelta con la burra al trigo. Se la acaban de pegar después de años de exigir libertad de mercado y nada de proteccionismo (que no fuese el de los mandamases; o sea el liberalismo del embudo) y salen de la reunión considerando que es “vital” rechazar el proteccionismo. ¿No es maravillosa la constancia y la fe en el sistema quebrado de los que dicen que van a arreglarlo? Además, con una curiosa variante jesuítico: en vez del clásico, “en tiempos de tribulaciones no hacer mudanzas”, ahora se trata de “en tiempos de incertidumbre financiera, no volver la vista atrás y seguir huyendo hacia delante”. Es una adaptación dinámica de la consigna de Loyola, sin duda. Por ejemplo, si hay que comprar toda YPF en Argentina, Repsol puede hacerlo. Pero si Gazprom quiere comprar el 20% de Repsol, nos tienen que “chirriar” los mecanismos liberales. A estas alturas, la cosa parece no tener remedio.

    14. Somos conscientes del impacto de la actual crisis en los países en desarrollo, particularmente en los más vulnerables. Nos reafirmamos en la importancia de los Objetivos del Desarrollo del Milenio, los compromisos para la ayuda al desarrollo que hemos realizado e instamos a los países desarrollados y las economías emergentes a asumir compromisos en consonancia con sus capacidades y funciones en la economía mundial. En este sentido, confirmamos el desarrollo de los principios acordados en 2002 en la Conferencia de Naciones Unidas sobre la Financiación para los países en Desarrollo celebrada en Monterrey, México, que hizo hincapié en la movilización de todas las fuentes de financiación titularidad estatal para el Desarrollo.

    Hartazgo de “wishful thinking” o “buenismo”, sin un solo compromiso real, medible, constatable en volumen y plazo. Totalmente cervantina esta reunión, que el escritor alcalaíno podía haber resumido en aquella porción de uno de sus mejores sonetos: “caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese, y no hubo nada” Esto es, nada de nada.

    15. Mantenemos el compromiso para afrontar otros desafíos críticos, como la seguridad energética y el cambio climático, la seguridad alimentaria, el cumplimiento de la ley, la lucha contra el terrorismo, la pobreza y las enfermedades.

    Un canto de sirena precioso. La lectura entre líneas es la colocación de prioridades, que sí da alguna pista: 1. Energía atornilladita al cambio climático. 2 seguridad alimentaria. 3 A obedecer a los signatarios, que son la ley. 4 La lucha contra el terrorismo, cuya geografía del terror coincide, cada vez más, con la geografía de los recursos de los países pobres que los ricos necesitan para sí. Y luego, ya fuera de podio, la pobreza y las enfermedades. Desde luego, no es extraño que hayan empezado por “We, the leaders of the G20…”

    16. Mientras avanzamos, estamos seguros de que mediante la colaboración, la cooperación y el multilateralismo superaremos los desafíos que tenemos ante nosotros y nos permitirá restablecer la estabilidad y la prosperidad en la economía mundial.

    ¿A qué “estabilidad” y “prosperidad” se refieren? A la que tenía, ya antes de la crisis a 1.200 millones de personas sin acceso al agua potable? ¿A la de los miles de millones de analfabetos? ¿A la de los millones de muertos de hambre, mientras el 10% de la población del planeta se ocupa de cómo deshacerse de la gordura enfermiza en clínicas de cirugía y reacondicionamiento de los cuerpos orondos? ¿A la prosperidad y estabilidad de la extracción de coltán en Congo para su uso en la electrónica de alto nivel de los países ricos, mientras mueren cuatro millones de personas? ¿Quieren volver a eso?

    PLAN DE ACCIÓN PARA LA APLICACIÓN DE LOS PRINCIPIOS DE LA REFORMA

    Este plan de acción establece un plan de trabajo para aplicar los cinco principios acordados para la reforma.
    Los ministros de Finanzas trabajarán para garantizar que las tareas mencionadas en el presente plan de acción sean puestas en marcha con energía.
    Los ministros de Finanzas son los responsables de elaborar y aplicar estas recomendaciones sobre la base del trabajo de instituciones pertinentes, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Foro para la Estabilidad Financiera y los órganos reguladores.

    Cuando un grupo de dirigentes inútiles quiere perpetuarse en el poder y está ya muy demostrado que hace las cosas mal, en vez de dimitir y marcharse con viento fresco del poder, suele salir con dos respuestas clásicas: hacer un nuevo plan de acción y crear algún comité ad hoc. Está claro por dónde van estos señores (y dos señoras); de momento creando un “plan de acción”, con principios y hacer una reforma, que a juzgar por el nulo contenido de la misma, parece más bien una contrarreforma. Lo único claro de este capítulo es quien aparece como punta de lanza del poder: los ministros de finanzas, que son mencionados,, una y otra vez, como si los gobiernos ya no necesitase ministros de industria o de medio ambiente, o de trabajo o de seguridad social. Nada, con los ministros de finanzas impartiendo doctrina, es más que suficiente. Los demás, a obedecer a los que obedecen. El que dicta de verdad, sigue escondido. Más claro, agua.

    Fortalecimiento de la transparencia y la responsabilidad
    Medidas inmediatas para el 31 de marzo de 2009.

    ¿Significa esto que van a entrar a saco contra la opacidad de los paraísos fiscales, de proverbial opacidad? Veamos, veamos.

    - Los principales reguladores mundiales de normas de contabilidad deben trabajar para mejorar la adecuada valoración de los activos, incluyendo los activos complejos, los productos líquidos, especialmente durante periodos de volatilidad.

    Maravilloso tratado de química alquímica; vean, vean y lean: “adecuada valoración de activos, incluyendo los activos complejos “ (alquimia pura) y los productos líquidos en periodos de volatilidad (esto es, no en cualquier momento; sino solo cuando abran el tarro de las esencias y los líquidos activos y complejos puedan volatilizarse. Es de libro.

    - La normalización contable debe representar un avance importante en la labor para identificar las deficiencias contables y divulgar las normas fuera de balance.

    Así que el balance y la cuenta de resultados no lo eran todo. Y nosotros, en la inopia. Ahora resulta que había normas “fuera de balance”, que parece va a haber que divulgar. Ya pueden ir echándose mano a la cartera todos los empresarios del mundo con cuentas en B, porque al parecer van a divulgar sus normas ¿O no es eso y es que uno no entiende de altas finanzas?

    - Los reguladores y la normalización contable deben mejorar la identificación de los instrumentos financieros más complejos emitidos por las empresas a los actores del mercado.

    Los reguladores más o menos sabemos quienes son, pero no conocíamos a “la normalización contable” como agente que pudiese mejorar la identificación de los instrumentos financieros más complejos, que iban por el mundo sin DNI y ahora les van a exigir hasta la huella digitalizada, como en los aeropuertos estadounidenses. Además, descubrimos que el Mercado tiene también actores, como Hollywood. Si es que no se privan de nada, en medio de tantas privaciones ajenas.

    - Con vistas a promover la estabilidad financiera, los órganos reguladores de las normas internacionales de contabilidad deben mejorarlas aún más, incluso mediante una renovación de sus miembros, para garantizar la transparencia, la rendición de cuentas y fomentar una relación adecuada entre este organismo independiente y las autoridades pertinentes.

    Se temen mejoras, decía mi amigo. Y esto quieren mejorar las normas internacionales de contabilidad, que uno creía ya muy elaboradas y poco perfectibles. Mira por dónde, siempre hay posibilidad de hacer más leyes para dejar todo más embarullado y seguir medrando. Y otra vez a vueltas con la estabilidad (estos chicos –y chicas- deben sufrir unos mareos y vértigos horrorosos, porque se pasan el día prometiéndose más estabilidad) y otra vez lo de las transparencias. Uno ya no sabe si se están refiriendo a enseñar algo sexy sin enseñarlo, que eso son algunas transparencias, o que definitivamente, van a meter mano a los opacos paraísos fiscales. Habrá que preguntar a las “autoridades pertinentes”, que ya no son los ministros de Interior con la porra en la mano, sino los ministros de finanzas, al parecer.

    - Los órganos del sector privado que ya han desarrollado las mejores prácticas para fondos privados de capital y fondos de cobertura deben presentar propuestas para unificarlas en una norma.

    Yo conocía famosos órganos de iglesias barrocas o góticas y hasta a los “órganos de Stalin”, pero esto de los “órganos del sector privado” me ha dejado fuera de juego, lo confieso. La declaración desde luego da mucha importancia a su buen hacer en el manejo de fondos e incluso les piden que aporten sus prácticas a la elaboración de la norma mundial que va a ser la bomba; o sea, la “refinitiva”

    - Los ministros de Finanzas deben evaluar la viabilidad de estas propuestas en base a los análisis de los reguladores, la FSF ampliada y otros órganos competentes.

    Me pillaron. No se lo que es el FSF (quizá sea el FEF sin traducir, que tampoco se sabe bien lo que es ese foro; otro foro más), pero son el penúltimo eslabón perdido, junto a los “reguladores” (siguen sin nombre y apellidos) y a “otros órganos competentes” (tampoco definidos y desde luego no deben ser los de Stalin), antes de llegar a… adivinen quien: ¡los ministros de finanzas! Los únicos capaces de encerrarse a solas, sin el concurso de otros toreros-ministros con seis crisis mundiales, seis, y a torearlas ellos solitos. Esto promete.

    Medidas a medio plazo

    ¿Cuánto es medio plazo? Porque antes teníamos las cosas algo claras, pero desde que van a cambiar las normas contables y divulgar normas de “fuera de balance”, lo mismo nos cambian también este tercio. Una ayudita, por favor.

    - Las principales órganos mundiales de contabilidad deben trabajar para crear una sola norma de alta calidad mundial.

    Yo les recomiendo que se certifiquen en AENOR, como las lavadoras y que exijan la ISO 9000 y la ISO 14003, que son mucha garantía de calidad de los productos.

    - Los reguladores, supervisores y órganos que establecen las normas de contabilidad deben trabajar entre ellos y conjuntamente con el sector privado para garantizar la aplicación coherente y la ejecución de las normas contables de alta calidad.

    Otra vez los tres mosqueteros (reguladores, supervisores y órganos no de Stalin) y D’artagnan (el sector privado, con el que trabajarán conjuntamente), para garantizar que el rey bobo siga en el poder y así poder desalojar al cardenal Richelieu. Y si encima lo certifica AENOR y llevan el sello de las ISO, miel sobre hojuelas. Estos tíos –y dos tías- son unos hachas.

    - Las instituciones financieras deberían mejorar la información sobre los riesgos en sus informes y mostrar todas las pérdidas de forma permanente, en consonancia con las buenas prácticas internacionales.

    No se si pensar que se están riendo de mi. ¿Qué pasa, que antes no había buenas prácticas internacionales, nos han robado la cartera a todos los habitantes del planeta y aquí paz y después gloria? ¡No, hombre, no!

    - Los reguladores deberán trabajar para garantizar que los estados financieros de una institución financiera contengan información completa, incluyendo las actividades fuera de balance, y que informen de éstas regularmente.

    No se si pensar que se están riendo de mi. ¿Qué pasa, que antes no había informaciones contables completas y había manipulaciones “fuera de balance”, que nos han robado miserablemente la cartera a todos los habitantes del planeta y que aquí nadie pide perdón, nadie es condenado por ello, nadie es expulsado de los órganos (no de Stalin) y que tenemos que decir todos amén y aquí paz y después gloria? ¡No, hombre, esto si que no!

    Mejora de la regulación

    Ahora parece que la cosa es cuestión de válvulas y van a regular mejor. Fontanería pura.

    Medidas inmediatas para el 31 de marzo de 2009.

    - El FMI y el FSF ampliado y otros reguladores y órganos deberán desarrollar recomendaciones para atenuar las políticas procíclicas, incluyendo la revisión de la valoración de los apalancamientos, bancos de capital, retribuciones de ejecutivos, y prácticas de provisiones que pueden resultar exageradas para las tendencias del ciclo.

    Bueno, bueno, bueno. Así que hay que “atenuar las políticas procíclicas” y nosotros sin enterarnos. Y por si fuera poco, entre estas procíclicas están nada menos que la revisión de la valoración de los apalancamientos. Y Arquímedes, aquel de “dadme una palanca y moveré el mundo”, sin enterarse.

    Medidas a medio plazo

    - Los países que aún no lo hayan hecho deberán comprometerse a examinar e informar sobre la estructura y los principios de su sistema de regulación para garantizar que es compatible con un moderno y cada vez más globalizado sistema financiero. Con este objetivo, todos los miembros del G-20 se comprometen a realizar un análisis del Programa de Evaluación del Sector Financiero (FSAP) informar y apoyar la transparencia de la regulación de los supervisores nacionales.

    Vamos, chicos, vamos. Los del G20 decidimos (en realidad decide la mano oculta que preparó todo para que en una horita se pudiese firmar este bodrio) y los países que no hayan informado todavía (se entiende que a los reguladores), que se vayan preparando, porque hay que informar de forma transparente sobre sus sistemas de fontanería financiera (los sistemas de regulación), para que sea compatible, no sólo con el “cada vez más globalizado sistema financiero), sino incluso para que sea compatible con Windows XP y que sus Presupuestos Generales puedan tener conectividad bluetooth y WiFi en los pen drives de sus memory sticks. Se admiten compatibilidades USB también. Sobre todo, transparencias, muchas transparencias, que esto se pone cada vez más erótico. (¿Se han dado cuenta de que vamos por la mitad del texto y no han dicho más que simplezas y generalidades? Ni una cifra, ni un dato concreto, nada de nada de nada)

    - Los órganos competentes deben revisar las diferencias de la regulación en la banca, valores, y seguros del sector y elaborar un informe sobre la cuestión y formular recomendaciones sobre las mejoras necesarias.

    Esto debe ser del cárter del sistema financiero. Parece que los órganos competentes (no de Stalin) tienen que pasar la ITV de sus regulaciones de banca, de seguros y demás. Y el que no pase lo de la emisión de activos tóxicos, tiene que volver al taller. Y uno, en su inocencia creía que todos los coches tenían la misma regulación y va a resultar que no, que lo anterior era un caos. Menos mal que se han reunido en Washington y lo van a poner todo a punto.

    - Un examen del alcance de la regulación financiera, con un especial énfasis en las instituciones, instrumentos y mercados que no están actualmente reguladas, y asegurar que se llevan a cabo las medidas para que todas las instituciones importantes del sistema estén debidamente reguladas.

    Aquí siguen insistiendo en que es cuestión del cárter o de las válvulas. Pero ¡ojo! Solo es necesario, según esto, para todas las “instituciones importantes. Creo que el banco de Sabadell se va a salvar de pasar la ITV

    - Las autoridades nacionales y regionales deben revisar las normas de resolución y las leyes de quiebra a la vista de la experiencia reciente para asegurarse de que permiten la ejecución ordenada de los grandes complejos financieros transfronterizos.

    Esta frase sí que tiene enjundia. Apartado de “resoluciones y quiebras”. Estos andan algo atrasados. Aquí ya hemos inventado el eufemismo de “concurso de acreedores”, que suena más fino y menos doloroso y parece en vez de una quiebra, el programa del “Uno, dos, tres, responda otra vez”, donde si andas listo, te puedes llevar un coche en la subasta final, según pujes. Lo de la “ejecución ordenada”, se lo han debido copiar a Millán Astray, aunque éste se centraba más en republicanos de medio pelo que en “grandes complejos financieros transfronterizos”. Ahí es ná. He mirado por todos lados y nada, que no he visto como se puede ”ejecutar ordenadamente” a, por ejemplo, Lehman Brothers. Si no dan pistas, ¿cómo vamos a saber qué es ejecución ordenada y quien es un gran complejo financiero transfronterizo?

    - Las definiciones de capital deben ser armonizadas para alcanzar la coherencia de las medidas de capital y la adecuación del capital.

    Si Marx levantase la cabeza y viese que a estas alturas todavía tenemos que “armonizar” la definición de “capital”, se volvía a morir, con la venerable barba totalmente mesada. Es decir, si lo he entendido bien, esto quiere decir que si la montaña llamada aquí “medidas de capital” (otra frase gloriosa) y “adecuación del capital” no va al Mahoma, aquí llamado capital, entonces el Mahoma capital se adaptará e irá a la montaña y se adaptará a ellas. ¿No es sencillamente genial? Estos tipos se han ganado el sueldo y han amortizado el viaje completamente.

    Supervisión prudencial
    Medidas inmediatas para el 31 de marzo de 2009

    - Los reguladores deben dar pasos para asegurarse de que las agencias de calificación crediticia cumplen los estándares más altos de la organización internacional de reguladores de valores y que evitan los conflictos de interés, proporcionan un mayor grado de información a los inversores y emisores, y diferencian las calificaciones para los productos complejos. Esto ayudará a asegurar que las agencias de calificación crediticia tienen los incentivos correctos y la supervisión apropiada que les permita desempeñar su importante papel en proporcionar asesoramiento e información no sesgada a los mercados.

    He aquí a otro gran pilar del sistema: las “agencias de calificación crediticia”. Toda la vida poniendo triples A’s (AAA) a las entidades y órganos (no de Stalin) financieros de todo el mundo y ahora resulta que los reguladores (de ello infiero que los reguladores están por encima de las agencias de “rating” aunque no estoy seguro, con todo este batiburrillo) tienen que “dar pasos” para asegurarse de que las “agencias de calificación crediticia” cumplen los “estándares más altos” (Dios mío ¿qué será eso?). Por lo visto antes daban información sesgada a los mercados, porque ahora dicen que después de esta supervisión ya no la darán sesgada. No se sabe de nadie que haya ido a la cárcel por tener en la triple A (con perdón) a órganos y entidades transfronterizas pro y contra-cíciclas (aggg!!) que luego quebraron en menos de un mes. Y no pasa nada, señores, pasen y vean; no pasa nada.

    - La organización internacional de reguladores de valores debe revisar la adopción por las agencias de calificación de los estándares y mecanismos para supervisar el cumplimiento.

    ¡AAAGGGGhhh!! ¡Encanna, la empanadilla, que tengo el niño en Móstoles y se me están quemando!

    - Las autoridades deben asegurar que las entidades financieras mantienen capital en las cantidades necesarias para suscitar confianza. Los estándares internacionales deben fijar requerimientos de capital reforzados para las actividades de créditos estructurados y titulización de los bancos.

    ¡Qué bonito! O sea ¿qué antes no era así? ¿Y no ha ido nadie a la cárcel?

    - Los supervisores y reguladores, ante el inminente lanzamiento de servicios de contrapartida central para permutas contra impago (credit default swaps o CDS) en algunos países deben: acelerar los esfuerzos para reducir los riesgos sistémicos de los CDS y las transacciones con derivados fuera de mercados organizados (over the counter), insistir en que los participantes del mercado respalden plataformas de contratación electrónica para los contratos con CDS, impulsar la transparencia de los derivados OTC y asegurarse de que la infraestructura para derivados OTC puede aguantar los crecientes volúmenes.

    Esto ya es esoterismo puro. Observen la frase con atención: “…ante el inminente lanzamiento de servicios de contrapartida central para permutas contra impago…” ¿No es de antología? Pues la cosa no queda ahí. Siguen diciendo que deben “reducir los riesgos sistémicos” y las “transacciones con derivados fuera de los mercados organizados” Esta última construcción verbal es fantástica. Resulta que hay cosas que se hacen en “mercados organizados” y otros fuera de los mercados organizados. En jerga de drogadictos, estas cosas se llaman trapicheos y además se suelen hacer por debajo de los mostradores; sin embargo aquí se hacen por encima del mostrador (over the counter). No hay quien entienda este mundo.

    Medidas a medio plazo

    - Las agencias de calificación crediticia que asignen calificaciones públicas deben estar registradas.

    Esta también es muy buena. Resulta que podía haber agencias calificando a grandes instituciones transfronterizas o entidades financieras importantes, sin estar registrados. Pero hombres de Dios ¿Cómo se les ocurre a ustedes calificar a Lehman Brothers de triple A sin haber pasado por el registro? Hay que registrarse hombres, hay que registrarse.

    - Los supervisores y los bancos centrales deben desarrollar aproximaciones sólidas y consistentes internacionalmente para la supervisión de la liquidez de los bancos transfronterizos y de sus operaciones de liquidez con los bancos centrales.

    En la kermés de mi pueblo, a las “aproximaciones sólidas y consistentes” se las llamaba “arrimar la cebolleta”, pero aquí sólo van a desarrollar esto los supervisores y los bancos centrales, bailando al alimón (¿será con las transparencias puestas, como el tutú de las bailarinas, solo para supervisar liquideces de bancos transfronterizos o centrales (uno no sabe a estas alturas quien supervisa y quien desarrolla y quien controla dirige o legisla para quien). ¡Qué barullo!, que diría el ínclito Aznar, que de esto parece saber mucho y había adelantado que la crisis va a durar bastantes años, ahora que está royendo sus rencores por las esquinas.

    Gestión de riesgos
    Medidas inmediatas para el 31 de marzo de 2009

    - Los reguladores deberían desarrollar guían mejoradas para aumentar los refuerzos sobre las prácticas de control de riesgo bancario, en la línea de las mejores prácticas internacionales, y deben animar a las firmas financieras a reexaminar sus controles internos y a implementar políticas mejoradas para el control de riesgos.

    - Los reguladores deberían desarrollar y aplicar procedimientos para asegurar que las firmas financieras implementan políticas para mejorar la gestión del riesgo de liquidez, lo que incluye la creación de potentes amortiguadores de la falta de liquidez.

    - Los supervisores deberían asegurar que las firmas financieras desarrollan procesos que provean de oportunos y exhaustivas medidas de concentración de riesgo y una extensa contrapartida de las posiciones de riesgo a lo largo de productos y geografías.

    - Las firmas deberían volver a examinar sus modelos de gestión de riesgo para salvaguardarse contra la presión y reportar a los supervisores sus esfuerzos.

    - El Comité de Basilea debería estudiar las necesidades y ayudar a las firmas a desarrollar los nuevos modelos de examen de riesgo, tal y como sea apropiado. - Las instituciones financieras deberían clarificar los incentivos internos para promocionar la estabilidad así como las acciones que sean necesarias para ser llevadas a cabo, a través de un esfuerzo voluntario o una acción regulatoria, para evitar esquemas de compensación con recompensas excesivas para retornos a corto plazo o riesgos elevados

    - Los bancos deberían llevar a cabo una gestión de riesgos efectiva y mostrar diligencia sobre los productos estructurados y la garantía.

    Todos los puntos anteriores en condicional: “deberían”. No se obliga, se suplica, como en los impresos antiguos “Suplico a V.E….a quien Dios guarde muchos años” ¿Y a quien? Pues a los miles de agentes, reguladores, supervisores, firmas, bancos y hasta al Comité de Basilea y si me apuran, hasta al Comité Internacional de la Cruz Roja, con sede en Suiza (temblad, temblad, suizos, que llegan las “transparencias” al sistema bancario Ali Baba que prevalece en ese país). Cientos de recomendaciones: promocionar, reforzar, desarrollar, aumentar, promover, apoyar, etc. etc. etc. Vaya batería de palabras. Por fraseología que no quede, pero ni una sola cosa concreta.

    Medidas a medio plazo

    (y dale con el medio plazo)

    - Organismos internacionales, que trabajen con un amplio rango de economías y otros organismos adecuados que deberían asegurarse que los responsables de realizar las políticas son conscientes y capaces de responder con rapidez a la evolución y la innovación de los mercados financieros y sus productos.

    Aire, aire, aire, dice el cante jondo flamenco. Pues eso es lo que es esta frase.

    - Las autoridades deberían monitorizar los cambios sustanciales en los precios de las acciones y sus implicaciones para la macroeconomía y los sistemas financieros.

    Yo creía que el “monitoreo” había llegado al paroxismo en las bolsas, donde ya no se pueden colocar más monitores por metro cuadrado o cúbico (algunos amontonan los monitores en vertical), pero por lo visto, todavía siguen sin monitorizar los “cambios sustanciales” en los precios de las acciones (pero ¿no era esto un mercado libre o es mediopensionaista?)

    Promover la integridad de los mercados financieros
    Medidas inmediatas para el 31 de marzo de 2009

    - Las autoridades nacionales y regionales deberían trabajar juntas para mejorar la cooperación entre jurisdicciones a nivel regional e internacional.

    - Las autoridades regionales y nacionales deberían trabajar para promocionar el intercambio de información sobre amenazas domésticas y transfronterizas para contribuir a la estabilidad del mercado y asegurar que la legalidad nacional (regional si es aplicable) es la adecuada para dirigirse a esas amenazas.

    - Las autoridades regionales y nacionales deberían además revisar las reglas de las reglas de conducta en los negocios para proteger a mercados e inversores especialmente contra la manipulación del mercado y el fraude y afianzar su cooperación transnacional para proteger el sistema financiero internacional de actores ilícitos. En caso de conductas inadecuadas, debe existir un régimen de sanciones apropiado.

    Sorpresa. Donde antes se decía medio plazo 31 de marzo de 2009, ahora se dice “medidas inmediatas” con esa misma fecha. Así no llegamos a ninguna parte. No merece la pena insistir en la vacuidad de las dos primeras frases; ya estamos acostumbrados a esta altura del texto. Pero no podemos pasar por alto la tercera. Dice que las autoridades “deberían además revisar las reglas de las reglas de conducta en los negocios” Esto es como rizar el rizo; una filigrana, vamos.

    Medidas a medio plazo

    - Las autoridades nacionales y regionales deberían aplicar medidas nacionales e internacionales para proteger el sistema financiero global de las jurisdicciones con falta de cooperación y la falta de transparencia que plantean riesgos o actividades financieras ilícitas.

    - El Grupo de Trabajo de Acción Financiera debería continuar su importante labor contra el blanqueo de dinero y el terrorismo financiero.

    - Las autoridades fiscales, centrándose en el trabajo de las principales organizaciones como la OCDE, deberá continuar con su esfuerzo de promoción de intercambio de información fiscal. La falta de transparencia y los fallos en el intercambio de información fiscal debería ser vigorosamente redirigida.

    Van a aplicar medidas nacionales e internacionales para proteger al sistema financiero global (aquí nadie protege a ciudadanos; sólo al “sistema financiero global” ¿Quién será ese) y muy importante: proteger el sistema de las jurisdicciones con falta de cooperación y falta de transparencia. Suiza, Liechtenstein, San Marino, la isla de Man, las Seycchelles, Panamá, Andorra, Montecarlo, iros preparando que viene el tío Paco con la rebaja, por vuestra falta de cooperación.

    Reforzar la cooperación internacional
    Medidas inmediatas para el 31 de marzo de 2009

    - Los supervisores deberían colaborar para establecer compañeros supervisores para todas las grandes instituciones financieras transnacionales. Los altos cargos de bancos globales deberían reunirse regularmente con sus colegas supervisores para discutir sobre la actuación de las actividades que llevan a cabo las firmas y los posibles riesgos a los que se enfrentan.

    - Los reguladores deberían llevar a cabo los pasos necesarios para mejorar los protocolos de gestión y actuación ante riesgos, incluyendo los de cooperación y comunicación con cada una de las autoridades apropiadas, y desarrollar la lista de contactos adecuada y preparar la simulación de ejercicios.

    Siguen los condicionales que a nada obligan y siguen las vaguedades por doquier. Es el rayo de la estulticia y la vacuidad que no cesa, pero confunde y aburre. Supervisores que colaboran para establecer compañeros supervisores (otro rizo del rizo; están de racha). Altos cargos de bancos reuniéndose con sus colegas supervisores (si son colegas ¿cómo los van a supervisar con autoridad, hombre? A un colega no se le supervisa con autoridad, solo se le dan palmaditas en el hombro), para discutir temas de interés común, que bien. Y los reguladores a sus protocolos de gestión, que no tienen nada que ver con los de los sabios de Sión, aunque nos tememos que tampoco existan (ni es-chiste ni existirá, decía el chiste). También harán listas de contactos y simulación de ejercicios, como el portaviones Nimitz. Vaya escuadra.

    Medidas a medio plazo

    - Las autoridades, centrándose principalmente en el trabajo de los reguladores, deberían recolectar información en áreas donde convergen las prácticas regulatorias, como los estándares de contabilidad, la auditoria o los depósitos, que necesitan un proceso más rápido.

    - Las autoridades deberían asegurarse de que las medidas temporales para reestablecer la estabilidad y la confianza ocasionan una distorsión mínima y oportuna, y se suceden de una manera coordinada.

    Autoridades y reguladores. Otra vaga mezcolanza más de términos.

    Reformar las instituciones financieras internacionales
    Medidas inmediatas para el 31 de marzo de 2009

    - El Foro de Estabilidad financiero deberá expandirse a los miembros de las economías emergentes.

    Pequeño detalle: aquí es “deberá” no “debería” y es porque está obligando, aunque sin fechas ni nada que pueda preocupar tampoco, a las “economías emergentes”. Está claro quien redacta y quien firma, con leer un poco entre líneas

    - El FMI, con su foco puesto en la vigilancia, y el Foro de Estabilidad ampliado deberán ampliar su colaboración, aumentando los esfuerzos para una mayor integración regulatoria y reacciones dentro de las políticas de prudencia y llevar a cabo conductas de avisos tempranos.

    Otro “deberá”, para el FMI, pero este solo para impartir doctrina y dar “avisos tempranos”

    - El FMI, dada su situación internacional y su núcleo de expertos financieros, debería, en una cercana coordinación con el foro y otro, tomar un papel de liderazgo en el diseño de lecciones a partir de esta crisis actual, de forma coherente con su mandato.

    Claro, claro, ¿Quién mejor para hacer el “diseño de lecciones” a los demás, sobre todo “a partir de la crisis actual” sobre cómo no quebrar, una vez que han quebrado? Ellos y no otros, sin duda alguna. Por eso no hay que expulsarlos del paraíso de las decisiones del FMI, sino seguir teniendo ahí a los mismos “expertos financieros” que han quebrado al mundo entero. Si sabrán ellos de cómo no volver a quebrar….

    - Deberíamos revisar la adecuación de los recursos del FMI, el Banco Mundial y otros bancos de desarrollo, y estar preparados para incrementarlos cuando sea necesario. El Foro debería además continuar con la revisión y la adaptación de sus instrumentos de préstamo, adecuadamente con las necesidades de sus miembros, y revisar su papel de prestamista a la luz de la actual crisis.

    ¡Más recursos, más madera para el FMI! Es que son insaciables.

    - Deberíamos explorar los modos para reestablecer el acceso de los países emergentes y en desarrollo a los créditos y reanudar los flujos privados de capital que son críticos para la sostenibilidad del desarrollo y el crecimiento, incluyendo las inversiones en infraestructuras en marcha.

    De nuevo el lenguaje traiciona a los redactores del texto: “Deberíamos (primera del plural) explorar cómo restablecer el acceso a los países emergentes”. Está claro que los países emergentes que han ido a la cumbre, no han redactado esto, aunque lo hayan firmado.

    - En casos donde los severos trastornos del mercado hayan limitado el acceso a la financiación necesaria para poner en marcha políticas fiscales contra-cíclicas los bancos de desarrollo multinacional deberán asegurarse de que ofrecen soporte, tal y como necesitan, a los países con buenos antecedentes y políticas sanas.

    Esto es como la hija del señor conde: que sólo se la merecen los que tengan buenos antecedentes y estén sanos, pero sólo para el caso de escasez financiera. Ay, ay, ay…

    Medidas a medio plazo

    - Subrayamos que las instituciones de Breton Woods deben ser adecuadamente reformadas de tal manera que reflejen de forma adecuada los cambios de peso en la economía mundial y ser más receptivos con los retos del futuro. Las economías emergentes y en desarrollo deberían tener una mayor voz y representación en esas instituciones.

    Pero ¿cómo que deben reformarse las instituciones de Bretton Woods, si ya se las cargó Nixon al hacer desaparecer el patrón oro y poner como referencia mundial el papel verde llamado dólar, que ahora anda se mueve como un saltimbanqui?

    - El FMI debería realizar una revisión de la vigilancia rotunda y justa sobre todos los países, así como prestar mayor atención a sus sectores financieros integrando las revisiones y la articulación de los programas de evaluación del FMI y el Banco Mundial. Con este fin, el papel del banco del FMI de proveedor de información macrofinanciera deberá ser fortalecido.

    Mmm… “vigilancia rotunda y justa” sobre todos los países. Esto suena a más de lo mismo.

    - Las economías avanzadas, el FMI y otras organizaciones internacionales deberán proveer de programas de fortalecimiento a los mercados de las economías emergentes y de los países en desarrollo con la formulación y la implementación de nuevas regulaciones nacionales, coherentes con los estándares internacionales.

    Los estándares internacionales debe ser aquello de la barra de platino iridiado en el museo de pesas y medidas de París, que ahora ya no sirve para medir el metro (otro rizo del rizo), sino que ahora lo miden unas ondas que son mucho más exactas, pero tan evanescentes e intocables como los activos tóxicos. Que Dios nos pille confesados incluso a los que andamos dudando de Él. Al fin y al cabo, Dios va a terminar siendo algo más tangible que los programas propuestos en este texto.

    CONCLUSIONES:

    1.No hay problemas aparentes, para seguir creciendo de forma infinita en un mundo finito. ¿Se han enterado, los listillos que creen que el mundo es limitado y finito?

    2.La energía nos la pasamos por el arco del triunfo; apenas una mención lateral en todo el texto y de pasada, vaga e imprecisa. Nada. La energía no es nada.

    3.Los ministros de Finanzas dirigen el mundo en apariencia. Son los únicos a los que se han dirigido los líderes del G-20

    4.No es necesario tocar el sistema que ha quebrado; basta con reforzarlo, con revisarlo, con crear más supervisores, más reglas, más instituciones, más comités, más foros, más reuniones, más, más y más y mucho más.

    5.El capitalismo es la única solución, aunque sea la solución que ha quebrado de forma más estrepitosa. Fuera del capitalismo, nada. Dentro del capitalismo, todo (para los de siempre)

    6.Sería fundamental saber quien cocinó el texto que los demás se limitaron claramente a firmar y que apenas se discutió, simplemente viendo la longitud del texto y el tiempo que estuvieron reunidos estos líderes, sin hacerse fotos o comiendo o durmiendo o posando para sus respectivos y domesticados medios propios y alguno colateral

    7.Estos tipos (y dos señoras) no se van del poder ni raspando con espátula. O se les echa, o ellos no desalojan de motu propio.

    Comentarios al texto de la declaración de la cumbre de Washington de 15.12.2008 | 23-11-2008 - 09:38:58 GMT 1 #

  35. Quebrados en Washington: la fallida cumbre del G20

    Mike Whitney
    Sin Permiso

    Como se esperaba, la cumbre del G20 en Washington demostró ser un auténtico fracaso. No se resolvió ninguno de los problemas que han llevado a la economía global al borde del desastre y ninguno de los protagonistas principales que jugaron con el sistema a través de sus títulos tóxicos fue responsabilizado. En lugar de ello, los dignatarios presentes se empecinaron en un vacío “Documento sobre los mercados financieros” que no logró absolutamente nada. La única cláusula que merece ser destacada en todo el documento es una acusación de dos párrafos a los Estados Unidos como autor de la crisis financiera. Al menos acertaron en eso.

    Aquí tienen un extracto del texto:

    “Los orígenes de la actual crisis: durante un período de fuerte crecimiento global, de aumento de los flujos de capital y de prolongada estabilidad al principio de esta década, los agentes del mercado buscaron mayores rendimientos sin un adecuado cálculo de los riesgos y fracasaron a a la hora de actuar con la debida diligencia. Al mismo tiempo, laxos criterios en el suministro de servicios financieros, prácticas demenciales de gestión del riesgo, productos financieros cada vez más complejos y opacos, así como el consiguiente excesivo apalancamiento combinado, crearon vulnerabilidades en el sistema. Los responsables políticos, reguladores y supervisores en algunos países avanzados no han apreciado y afrontado de forma adecuada los riesgos crecientes en los mercados financieros, ni han marcado el paso de la innovación financiera, ni han tenido en cuenta las ramificaciones sistémicas de las acciones reguladoras nacionales.

    “Importantes factores subyacentes a la actual situación han sido, entre otros, inconsistentes e insuficientes políticas macroeconómicas coordinadas y reformas estructurales inadecuadas, que desestabilizaron la macroeconomía a escala global. Dichas pautas, juntas, contribuyeron a generar excesos y al final acabaron en una grave disfunción del mercado”

    ¡Bingo! El contagio empezó en Wall Street y allí es donde recae la culpa. Fue el resultado de la imprudente política de la FED de mantener los tipos bajos, y de la falta de supervisión gubernamental. Ello permitió a los agentes del mercado crear grandes cantidades de capital apalancado a través de apuestas especulativas sobre instrumentos de deuda descapitalizados.

    El hundimiento consiguiente del valor de todos los activos de cualquier clase ha creado un gigantesco agujero de varios billones de dólares en el sistema financiero global que ha precipitado violentas oscilaciones en las bolsas, reducido el crédito, dislocado las divisas y aumentado el desempleo y la inflación. Casi todos los males económicos tienen su origen en la legislación promovida por responsables clave de la administración de Clinton y Bush. (Muchos de los cuales ocuparon cargos en la Casa Blanca de Obama). Las conclusiones del G-20 culpan a quien deben: a la Reserva Federal y a Wall Street.

    Pero eso no es ninguna novedad. No hay razón para recordar el pasado, a menos que haya un interés específico en llevar a los culpables ante la justicia, o a menos que los líderes reunidos se tomen en serio establecer normas para un nuevo régimen económico. Pero no es el caso, razón por la cual la charla fue tan solo otro festival de politiquería falta de cualquier reforma seria.

    Fue interesante, sin embargo, escuchar a Bush en un poco habitual e improvisado momento admitiendo que las decisiones extremas tomadas por la FED y el Tesoro norteamericano (teniendo en cuenta que Bear Stearns quebró hace 17 meses) tenían como objetivo evitar lo que él llamó “una depresión mayor que la gran depresión”. Tratándose de Bush, es todo un reconocimiento; es también una vindicación de lo que CounterPunch ha estado diciendo en esta web durante más de dos años. Y a pesar de que Bush rehusó cualquier responsabilidad personal enlas políticas que llevaron a la crisis, parece evidente que tiene algún rudimentario instinto que le hace ser consciente de su gravedad. Es un inicio. Tal y como famosamente dijo a la prensa: “Este mamón puede irse a pique”.

    A pesar de los llamamientos a favor de reformas que tengan sentido, la cumbre sólo refuerza el status quo; el mismo antiguo sistema financiero dirigido por los EEUU. De hecho, parece que hay un consenso creciente sobre la necesidad de que sea el FMI el que encabece los programas que den liquidez a los países en desarrollo que están siendo machacados por la crisis. Es un importante paso atrás. Devuelve al FMI –auténtico puño de hierro del Tesoro norteamericano— su antigua gloria, posibilitándole volver a usar sus créditos extorsionadores empujando a naciones con problemas hacia el ajuste estructural, la privatización y los sueldos de esclavo. Las reuniones están dando oxígeno a las fallidas políticas neoliberales, que deberían haber sido canceladas para siempre.

    La declaración del G-20 invoca el mismo ritual absurdo favorable al crecimiento y el libre mercado. Favorecer el crecimiento significa bajos intereses al crédito, permitiendo a los especuladores del mercado beneficiarse del flujo seguro de capital barato mientras los trabajadores quedan bloqueados intentando equilibrar sus finanzas en base a salarios estancados y a un dólar que se deprecia. Es una manera de asegurarse que el tablero de juego será siempre favorable a Wall Street. Defender el crecimiento no significa reforzar la actividad productiva o la fabricación de bienes que los consumidores quieran comprar; significa expandir el crédito a través de contratos derivados y otras inversiones apalancadas para maximizar beneficios partiendo de dinero tomado en préstamo. El objetivo a largo plazo es poner al sector financiero por encima de los sectores productivos de la economía real. Es un programa destinado a mantener la hegemonía del dólar y Wall Street sobre las finanzas globales.

    La declaración del G20 también rechaza el proteccionismo que defiende los intereses del trabajo y las industrias nacionales claves. Una vez más, ello sólo ilustra el flagrante sesgo pro-Wall Street de estas reuniones, en las que ninguno de los líderes representó los intereses del trabajo o de los sindicatos. El trabajador se puede ir al infierno.

    El grupo pidió más estímulos gubernamentales para minimizar los efectos del enfriamiento de los mercados crediticios, del desempleo y de la deflación. También pidieron mayor “transparencia y responsabilidad”, a pesar de que probablemente no tendrá ninguna consecuencia. Wall Street no está en disposición de perder su gallina de los huevos de oro. Sus operaciones fuera de balance, sus activos de Nivel 3 “market to fantasy”, su comercio “dark pool” y sus opacos y enrevesados métodos de contabilidad. Todo ello es lo que gusta a los alquimistas, lo que permite a “gurús” de la inversión con poco talento y aún menos escrúpulos convertir instrumentos de deuda exóticos en oro puro. Esperan mucho debate y acción por parte de Paulson en relación a la transparencia, mientras no revelan prácticamente nada sobre sus oscuras actividades.

    Como no podía ser de otra manera, aparecieron las brillantes sandeces sobre el “control de la innovación financiera”, preservación del “dinamismo” del mercado y lucha a favor de una “menor pobreza”. Alguno de los líderes incluso pidieron, con semblante serio, la creación de un “colegio de supervisores” para los reguladores bancarios y límites a los sueldos de los ejecutivos para “evitar que tomen riesgos excesivos”. Sorprende que las naciones en desarrollo, muchas de las cuales han sido víctimas de las políticas duras del FMI, hayan permitido que dichos disparates se incluyan en la copia final. Es como un extracto de las memorias de Milton Friedman. Nadie alojado en las suites del centro de Manhattan va a demorar pago alguno ni a perder una hora de sueño por la “reducción de la pobreza”. Estos chicos son trileros cuya vida laboral consiste en meter la mano en los bolsillos de inversores inconscientes.

    Lo que realmente es necesario en lugar de todo este divertimento sin sentido es un estricto cumplimiento de un listado básico de normas. Las normas de las instituciones financieras han sido articuladas por bastantes analistas del mercado como Kart Denninger (Market Ticket) en su “Genesis Plan”:

    1. Obligar a que todos los activos fuera de balance vuelvan al balance, y obligar a sacar los modelos de valoración e identificación de activos individuales fuera del Nivel 3 e incluirlos en el 10Qs y el 10Ks. Ejecutar dicho requerimiento empezando con el período de evaluación del 3Q 2008 que empieza el año que viene. (Por ejemplo, todos los activos deben ser contabilizados en los balances bancarios).

    2. Forzar a todos los derivados del mercado extra bursátil a ser negociados en un mercado regulado similar al que se usa en las “listed options” o los mercados de valores. Ello desactivaría definitivamente la bomba de relojería que suponen los mercados de derivados. Dar a los agentes del mercado 90 días para hacer dichos cambios. Cualquiera que no estuviera en la lista en 90 días sería declarado nulo; dejar a los agentes del mercado demandarse entre ellos si no son capaces de demostrar la adecuación de su capital. (Ello crea un mercado público que permite a los reguladores saber si los contratos sobre derivados están suficientemente capitalizados o no).

    3. Obligar a que el apalancamiento de todas estas instituciones tenga una ratio no superior a 12:1. La SEC (Agencia de supervisión del mercado de valores) descendió intencionadamente los límites del apalancamiento entre el broker y el negociador en 2004; antes de ello el límite era 12:1. Cada compañía quebrada ha doblado por lo menos el apalancamiento establecido en dicho límite. Ejecutar dicha medida con un límite temporal de seis meses y requerir una reducción de un sexto del exceso mensualmente. (Los cinco mayores bancos de inversión reconocieron una valor en activos agregado de 4$ billones antes que Bear Stearns quebrara. Muchos, por no decir la mayoría, de esos activos sin valor se encuentran ahora en el balance de la FED asumidos por los contribuyentes americanos. Demasiado apalancamiento sencillamente significa que el contribuyente paga la diferencia cuando el banco quiebra).

    Aquí está el quid de la cuestión. Cumple las normas o vas a la cárcel.

    Por supuesto que [la irresponsablemente abrogada ley] Glass Steagall deberá ser recuperada en una forma a la altura de los tiempos, para separar a la banca comercial de la banca de inversión. Las agencias de “rating” como Moody’s y S&P deberán ser desprovistas de cualquier conflicto de interés. No pueden ser pagadas por las mismas instituciones financieras que les encargan los análisis de “rating”; eso es un punto muerto. La cuestión más importante es devolver la confianza a los mercados a través de la transparencia. En estos momentos, el bloque de Obama está acumulando la misma colección de arpías de Wall Street que presionaron [bajo Clinto] para revocar la ley Glass Steagall, lo que permitió que los derivados pudieran negociarse fuera de un mercado público. Creen que pueden mantener el mismo régimen financiero con tan solo un lavado de cara usando la credibilidad de Obama para disimular sus actividades. Por eso es fundamental para las naciones con mayores reservas de capital que se establezca un modelo independiente para dar respiro a los países en desarrollo afectados por la crisis financiera. Si no es así, el FMI (es decir, el Tesoro americano) continuará enredándolos en su telaraña de deuda.

    El mundo no necesita un nuevo Bretton Woods o un nuevo orden mundial. Necesita una visión competente de las finanzas globales. Una visión dispuesta poner fin a la tiranía del dólar, a la política de las superpotencias y a la política económica del “pídele dinero a tu vecino”. Un sistema que refuerce la soberanía nacional, la cooperación y el derecho internacional. Eso es sobre lo que debería estar discutiendo el G-20, en lugar de perder el tiempo intentando sostener un sistema que está podrido por dentro.

    Mike Whitney es un analista político independiente que vive en el estado de Washington y colabora regularmente con la revista norteamericana CounterPunch.

    Traducción para www.sinpermiso.info: Ernest Urtasun Domènech

    Quebrados en Washington: la fallida cumbre del G20 | 24-11-2008 - 07:37:54 GMT 1 #

  36. Cumbre de Washington del G-20: ¡¡Que siga el juego!!

    Comunicado de ATTAC España

    El pasado sábado vio la luz la Declaración de la Cumbre de Washington, celebrada por el grupo de países G-20. Desde ATTAC-España queremos hacer una valoración de la misma, señalando tanto aquellos aspectos que pueden considerarse como avances, como poniendo en evidencia aquellos otros que a nuestro juicio siguen constituyendo un lastre para escapar de la crisis sistémica en que se encuentra sumida la Humanidad. Hace unas semanas los movimientos de ciudadanos/as ATTAC de toda Europa utilizábamos el eslogan ¡¡Cerremos el casino financiero!! (1) para resaltar las características de juego de azar y de ausencia de control democrático en el funcionamiento de los mercados financieros, las cuales están en la base del actual colapso de la economía real. Una vez analizados los Principios y el Plan de Acción contenidos en la mencionada Declaración cabe afirmar, que se han sentado las bases “para que siga el juego”.

    RESPECTO A LOS PAÍSES PARTICIPANTES EN LA CUMBRE. Cuando se trata de evaluar el desmoronamiento del sistema neoliberal que campa a sus anchas por todos los rincones del planeta desde hace 30 años, así como sentar las bases de otro que lo supere, sería necesario que en dicho proceso hubieran participado todos los pueblos de la Tierra en el marco de una conferencia auspiciada por Naciones Unidas, especialmente los que se han visto más afectados por las políticas neoliberales y sobre los cuales repercutirán mayormente los efectos de esta crisis. Sin embargo, la Cumbre de Washington ha sido convocada por Estados Unidos, la potencia militar y económica que ha conducido al actual “desorden mundial”, y más allá de los países con mayor PIB y/o renta per cápita del club de los más enriquecidos, sólo se ha ampliado el círculo para contar con las llamadas potencias económicas emergentes, lo que de hecho puede interpretarse como un paso hacia la multilateralidad en las relaciones internacionales. Si embargo, pesan mucho más las ausencias: ¿Quiénes han defendido y planteado en la Cumbre los intereses y los problemas de esa tercera parte de la población mundial ausente y, en particular, la de los pueblos empobrecidos y saqueados de África y el Magreb, Oriente próximo y Oriente medio, Asia Central o América Latina?.

    NO SE CUESTIONA EN NINGÚN CASO EL PARADIGMA ECONÓMICO NEOLIBERAL PRODUCTIVISTA Y CONSUMISTA. Se sigue planteando el objetivo de restaurar el crecimiento económico en los términos en que lo ha entendido el sistema capitalista durante el último siglo, sin considerar como un grave problema el agotamiento de los recursos naturales y el aumento de los niveles de contaminación que están poniendo en peligro la continuidad de la vida sobre el planeta. Ante este inmovilismo sería necesario desarrollar conceptos emergentes como el “decrecimiento” y “la satisfacción austera de las necesidades básicas”, conectando la conservación del medio ambiente con la reducción efectiva de la pobreza. Sin embargo, se continúan poniendo como guía los principios del mercado libre en la forma de eliminación de obstáculos al comercio y la inversión, favoreciendo así unas mayores desigualdades entre los diferentes pueblos de la Tierra y aumentando los procesos de rapiña y expolio de los recursos y la riqueza de los pueblos del Sur, dirigidos desde los gobiernos y multinacionales del Norte. Ese no es el camino para la pretendida reducción de la pobreza.

    SIGUEN TIRADOS EN LA CUNETA DEL OLVIDO OTROS GRAVÍSIMOS PROBLEMAS DE LA HUMANIDAD. La Cumbre ha sido monográfica sobre la reforma del sistema financiero mundial, y tan solo ha citado en una línea de la Declaración otros problemas más urgentes si cabe tales como el cambio climático, el comercio internacional de alimentos (soberanía alimentaria) y la seguridad energética (que no un acuerdo sobre la producción y el consumo de energía a escala mundial que promueva el uso de energías alternativas), eso sí, sin dedicarles ni una sola reflexión de calado político. En definitiva, otra ocasión perdida para hacer creíbles los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas, tanto en lo que toca al desmantelamiento de todo el entramado económico, político y militar que divide a la humanidad por un profundo abismo, así como por su nula concreción en apoyos financieros para acelerar su consecución (al contrario de los inmediatos y desbordantes fondos comprometidos en los planes de rescate del sector bancario y financiero, que superan ampliamente el billón de dólares y que se están destinando a cubrir las pérdidas de las entidades financieras que han jugado en el casino financiero). Hay que recordar que una veinteava parte de esta cantidad que ahora se regala a los bancos (por haber sido “perdedores, ineficientes, arriesgados o estafadores”) hubiera servido para hacer frente a la pobreza en el mundo y a cumplir con esos Objetivos del Milenio que una y otra vez se postergan.

    AMBIGÜEDAD Y FALTA DE CONCRECIÓN AL DEFINIR LAS CAUSAS DE LA CRISIS. Tras una loa al reciente período de fuerte crecimiento global, crecientes flujos de capitales y prolongada estabilidad, que hace olvido de crisis recientes como la burbuja tecnológica o las crisis financieras o de la deuda en Argentina, México, Rusia o el sudeste asiático, la Declaración afirma textualmente ,como importantes causas subyacentes de la situación actual, que se han aplicado “unas políticas macroeconómicas incoherentes e insuficientemente coordinadas y unas reformas estructurales inadecuadas que han llevado a unos resultados macroeconómicos insostenibles a escala global”. La cita entrecomillada es absolutamente demoledora y pone en cuestión todo el marco institucional y de política económica neoliberal seguido en los últimos tiempos. No obstante, se deja ahí, como caída del cielo. Sería como decir que “la crisis se debe a que se ha hecho todo mal” y acto seguido, pasamos página.

    UNA POLÍTICA MONETARIA DE MÁS AMPLITUD DE MIRAS. En la Declaración de la Cumbre también se apela a la política monetaria para salir del atolladero. Implícitamente se reconoce su capacidad anticíclica, con más posibilidades que las de estricto guardián de la estabilidad de precios que le asigna organismos como el Banco Central Europeo. En los tiempos que corren se abren dos opciones: la política monetaria contractiva, vía aumento del tipo de interés, para luchar contra la inflación y ahogar a las familias y a las PYMES; o la política monetaria expansiva, vía reducción del tipo de interés, para dar oxígeno a los agentes económicos más desprotegidos. En Europa, esta última política sólo se ha comenzado a instrumentar recientemente, con más de un año de retraso, favoreciendo así una crisis de la economía real de mayor profundidad. Los criterios “técnicos” del Banco Central Europeo para atajar presuntas tensiones inflacionistas de origen especulativo (precios del petróleo y de los alimentos) han prevalecido sobre los criterios políticos que aconsejaban financiar el consumo y la inversión de la economía real.

    LA POLÍTICA FISCAL: ¿LA VUELTA DEL KEYNESIANISMO? También se afirma en la Declaración la conveniencia de recurrir a “medidas fiscales para estimular las demandas internas en un marco político de sostenibilidad fiscal”. Y eso no es otra cosa que la cuadratura del círculo. Por un lado, se propone la reducción de impuestos pero sin señalar cuáles. Por otro lado, aunque no se dice, será preciso un mayor gasto público para atender las prestaciones de desempleo de los/as trabajadores/as que están perdiendo y perderán su puesto de trabajo. Y por último, como la actividad económica retrocede por que ya se ha entrado en recesión (crecimiento económico negativo), los ingresos fiscales se reducirán aunque se mantuvieran los tipos impositivos. ¿Cómo se piensa obtener la sostenibilidad fiscal (el equilibrio presupuestario)? ¿Por qué no se habla abiertamente de incurrir en déficit público para financiar gastos sociales y servicios e inversiones públicas en infraestructuras destinadas a los colectivos más desfavorecidos?. Es hora de reconocer abiertamente que el Pacto de Estabilidad de la Unión Europea es una reliquia del pasado que limita la acción política en el presente.

    ¿QUÉ HACER CON LAS ACTUALES INSTITUCIONES FINANCIERAS Y COMERCIALES INTERNACIONALES? Al respecto, la Declaración de Washington es absolutamente clara. Se sigue dando un voto en blanco a la OMC, al FMI y al l Banco Mundial para superar una crisis, a sabiendas de que estos propios organismos han contribuido a gestar y a hacer más dura en los países empobrecidos. Utilizando el símil, es como poner de bombero a quien hasta ahora se ha dedicado a meter broza seca en todos los rincones de la economía mundial y ha mirado a otro lado cuando las chispas de la especulación lo han incendiado todo. Nuestra propuesta es sustituir estos organismos por otros nuevos sobre las bases de la igualdad y el control democrático por parte de todos los pueblos del mundo y no de los países más ricos. El nuevo orden mundial que hay que definir no debe basarse sobre los cimientos del actual, sino sobre sus cenizas.

    LA UNIÓN EUROPEA COMO CASO EXTREMO DE DESREGULACIÓN FINANCIERA. La Unión Europea carece de una regulación y supervisión comunitaria para las operaciones financieras transnacionales, ya que la supervisión bancaria y de las bolsas solamente existe en cada país; y a los Estados miembros se les prohíbe introducir cualquier restricción en los movimientos de fondos extracomunitarios. No obstante, en la Declaración de la Cumbre se sigue hablando de apoyar la “innovación en los mercados financieros”. Si por algo se ha caracterizado todo el período de primacía neoliberal en la economía mundial, ha sido por esa denominada “innovación financiera” opaca y desbocada, donde se ha llegado a extremos en los que se hace muy difícil de entender y gestionar productos financieros que están concebidos para la especulación y la ganancia rápida en vez de para financiar la economía real, comenzando por la satisfacción de las necesidades humanas más urgentes. Poner coto a esta situación implica frenar y revertir dicho proceso de innovación y regular férreamente los tipos y características de dichos productos. Sin embargo, en la Declaración de la Cumbre, las referencias a los acuerdos para mejorar la supervisión financiera tampoco cuestionan los presupuestos de la globalización financiera que, al desmantelar los controles bancarios de los Estados durante la década de los noventa, ha generalizado la libre movilidad internacional del capital como principio organizativo. Hay que destacar, que en el marco de las negociaciones de la Ronda de Doha, la UE continúa presionando a los países en desarrollo para que liberalicen aun más el sector de servicios financieros.

    NADA SOBRE LA DENUNCIA Y SUPRESIÓN DE LOS PARAÍSOS FISCALES. A pesar de que los paraísos fiscales o centros offshore son la piedra angular sobre la que descansa la estructura financiera internacional, así como refugio de actividades delictivas de lo más variadas (evasión de impuestos, narcotráfico, contrabando de armas, tráfico de personas, terrorismo), en la Declaración de la Cumbre se los denomina eufemísticamente como “jurisdicciones no cooperadoras y poco transparentes”, como si la cooperación y la transparencia hubieran sido la enseña del marco financiero que acaba de derrumbarse. En los paraísos fiscales reposa a buen recaudo una cuarta parte de la riqueza mundial, entre la que cabe mencionar los activos de muchos bancos e instituciones que se supone han quebrado, por lo que la liquidación de estos escondites privilegiados podría ayudar a mejorar la transparencia del sistema, además de significar un buen estímulo financiero para salir de la crisis. Dentro de Europa, o como territorios dependientes de países miembros de la Unión Europea, están en la lista de paraísos fiscales las Islas Caimán, las Islas Vírgenes Británicas y Gibraltar (ligados al Reino Unido), Liechtenstein, Andorra y Luxemburgo.

    CLAVES DE LAS REFORMAS QUE ESTÁN POR VENIR. En la Declaración de la Cumbre se afirma que dichas reformas deben basarse en “el libre mercado, la propiedad privada, el comercio y las inversiones libres en mercados competitivos”. Y esta contundencia dice a las claras el alcance y la profundidad de los cambios que se avecinan, es decir, maquillaje puro. Si partimos de que el libre mercado competitivo sólo existe en los manuales de Economía que se imparten (todavía) en las Facultades donde aprenden los/as economistas y gestores/as de empresas del futuro, lo que toca es acercarnos a la realidad, que es mucho más compleja en matices, y desenmascarar cómo las relaciones comerciales, inversiones productivas y/o especulativas y guerras “humanitarias y preventivas” están detrás de que cada vez haya una mayor parte de la humanidad sumida en la desesperación de la pobreza y la violencia. Por mucho que se empeñe el presidente saliente de Estados Unidos y los líderes mundiales que apoyan sus tesis el futuro pasa por abrir puertas al debate de otras formas de organización social, política y económica, así como a organizaciones de la sociedad civil que están detrás de ellas. Esta Cumbre ha mantenido cerradas bajo llave estas puertas hacia la esperanza.

    LA OBSESIÓN ENFERMIZA POR EL LIBRE COMERCIO. La Declaración sigue abundando en las bondades del libre comercio internacional y en el papel de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en su empeño de desmantelar las barreras de la inversión y el comercio de bienes y servicios que perjudica notoriamente a los países menos desarrollados. Parafraseando a Reagan, podemos decir que la OMC no es la solución, sino el problema. En vez de reconocer los efectos perversos de la liberalización comercial en muchos aspectos que tienen que ver con la satisfacción de las necesidades básicas (incluyendo la provisión de servicios públicos esenciales), el deterioro ambiental del planeta y el empobrecimiento de amplias áreas marginales del mundo, la Cumbre de Washington corre un tupido velo y se reafirma en el compromiso de cerrar la ronda de negociaciones de Doha que quedó varada en la arena, entre otros motivos, por su cerrazón para no considerar el carácter prioritario del derecho a la alimentación (soberanía alimentaria) sobre aspectos instrumentales como la liberalización comercial. La incapacidad de acabar con el hambre es una muestra más del fracaso de la OMC tras décadas de desregulación de los mercados agrícolas. En materias que tocan a derechos humanos básicos, tenemos que ser escépticos respecto a las posibilidades del mercado y apostar por garantizar su cumplimiento mediante mecanismos públicos que operen con criterios de justicia social.

    LA CRISIS DE LA ECONOMÍA REAL ES CONSECUENCIA DIRECTA DE LA CRISIS FINANCIERA. De la lectura de la Declaración de la Cumbre pareciera que hablamos de una crisis circunscrita al ámbito de lo financiero, de manera que las medidas acordadas sólo tienen que ver con éste. La realidad sin embargo es que la propagación de la crisis financiera a la economía real se está dejando sentir con una contundencia dramática a la vez que marca una evolución propia: explosión de la burbuja inmobiliaria, aumento de la morosidad en el pago de préstamos hipotecarios, familias a las que se les embarga su casa o que no pueden acceder a su primera vivienda, despidos masivos y sin precedentes en los sectores más sensibles o estratégicos de la economía, con efecto dominó sobre el resto del sistema productivo. En el origen de todo está la escasez y/o encarecimiento del crédito para financiar la producción de las PYMES y el consumo de las familias, este último ya maltrecho por el creciente peso que la devolución de los préstamos está alcanzando en una renta familiar cada vez más cautiva a largo plazo. Hoy día, los problemas más graves y urgentes de la economía ya no tienen que ver con la delicada situación de las entidades financieras (algunas con beneficios absolutamente desmedidos) y sí con actividades productivas y personas damnificadas por la codicia de dichas entidades que ha contado con la bendición de los poderes públicos.

    Ahora más que nunca abogamos por la puesta en marcha de un proceso incluyente, que incorpore la participación activa de todos los gobiernos del mundo, los representantes de la sociedad civil y los movimientos sociales en los foros de debate y decisión que deben abrirse en los próximos meses. Juntos todos, tenemos que ir por delante, articulando las demandas sociales, señalando a la ciudadanía y a los decisores públicos los caminos que entendemos ya están agotados así como las sendas que están por transitar en la búsqueda de alternativas. Es lo que ATTAC ha venido haciendo en los últimos 10 años y nuestro compromiso para esta nueva etapa crucial de grandes cambios en la que ya estamos inmersos/as.

    ATTAC España - 18 noviembre 2008

    (1)http://www.attac.es/portalattac/index.php?option=com_content&task=view&id=357&Itemid=46)

    Cumbre de Washington del G-20: ¡¡Que siga el juego!! | 24-11-2008 - 07:40:38 GMT 1 #

  37. Las circunstancias de la crisis :
    La Sra. Aguiló y demás partes cumplieron bien su cometido: los coros fueron bien desempeñados, especiálmente el del segundo acto, la orquesta acertada en algunos pasajes y algo exagerada en otros. La ópera ha sido puesta en escena con bastante lujo si se atiende á las circunstancias de la crisis Ibex-35. No podríamos concluir esta reseña sin tributar antes las finas y cumplidas felicitaciones á la señora Amalia Corbari , por lo feliz , por lo inspirada que ha estado en esta ópera, en la cual debe considerarse como “vero sostengo”.

    PARA MARSELLA, saldrá de este puerto el vapor ELBA, admitiendo carga y empresarios en fuga....

    Las circunstancias de la crisis | 25-11-2008 - 05:36:23 GMT 1 #

  38. El hombre contra el hambre

    Ernesto Montero Acuña
    Prensa Latina

    Especialistas internacionales calculan que por cada punto porcentual en el ascenso de los precios de los alimentos, las personas que sufren desnutrición se incrementan en 16 millones, principalmente en los países pobres.El fenómeno no se debe al metafóricamente llamado "fantasma del hambre", sino al desarrollo desigual de las naciones por motivos de evolución histórica, y a las diferencias económicas y sociales entre las personas en numerosos países.

    Así, el crecimiento de los carentes de esenciales medios de subsistencia ha sido notable en el año que concluye, en cifras que la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) avizoran en aumento, al menos durante la década en curso.

    En su informe conjunto del 4 de julio de 2007, ambas organizaciones consideraban que "la creciente demanda de biocombustibles está provocando cambios sustanciales en los mercados agrícolas que pueden empujar al alza los precios de diversos productos agrícolas a nivel mundial". Esto no era lo único que analizaban en sus Perspectivas Agrícolas 2007-2016, pues señalaban adicionalmente que factores coyunturales como la sequía en las zonas productoras de trigo y el bajo nivel de las reservas explican también en gran medida las recientes subidas en los precios de los productos agropecuarios.

    Para ambas instituciones, "en un análisis a largo plazo se observan cambios estructurales en curso que podrían originar precios nominales relativamente altos para muchos productos agrícolas durante la próxima década", lo que está afectando ya a todos los pobladores de bajos ingresos. No obstante, insistían en que "más importante es el uso creciente de cereales, azúcar, semillas oleaginosas y aceites vegetales para producir sustitutos de los combustibles fósiles", como etanol y el llamado biodiesel, apuntalando los precios cerealeros e, indirectamente, los de los piensos y productos ganaderos.

    Basándose en el anuncio del presidente George W. Bush el 23 de enero de 2007, en su discurso sobre el Estado de la Unión, la FAO y la OCDE estiman que en Estados Unidos se duplicará la producción anual de etanol obtenido a partir de maíz, en el período comprendido entre los años 2006 y 2016. También consideran que en la Unión Europea la cantidad de semillas oleaginosas, especialmente las de colza destinada a biocombustibles (sic), pasaría a la vez, de poco más de 10 millones de toneladas, a 21 millones en igual período.

    De acuerdo con el citado informe, los precios más elevados de los productos agrícolas son motivo de preocupación para los países importadores netos y también para la población urbana pobre en todo el mundo, situación en la que incide negativamente, como se observa, la fabricación de los agrocombustibles. Sobre estas bases, han concluido que los altos precios de las materias primas para estos carburantes benefician a los productores, pero significan a la vez costes suplementarios y menores ingresos para los campesinos que las necesitan para la alimentación de su ganado.

    Tal es su apreciación sobre un problema que se acrecienta, concomitantemente con la crisis económica-financiera, las adversidades ecológicas y la desproporcionada y desigual demanda entre los países ricos y pobres, sin excluir otros factores condicionantes adversos. Se aprecia una mayor conciencia este año, sin embargo, acerca de que la causa esencial del problema se encuentra en producir para las utilidades y no para las necesidades humanas, una base sobre la cual las soluciones energéticas serían racionales y beneficiosas para todos.

    La Revolución Energética impulsada aún más durante el 2008 en Cuba y en otros países de la región, principalmente en Bolivia y Venezuela, entre los pioneros, posee la integralidad de ser beneficiosa desde los puntos de vista ecológico, económico, social y de desarrollo en el uso de la energía.

    El estadounidense Instituto Internacional de Investigación de Política Alimentaria estima que, al ritmo de crecimiento actual de los programas de biocombustibles, el valor del maíz ascendería 26 por ciento para el 2020, un estimado que podría elevarse hasta el 72 por ciento de duplicarse la producción de aquellos. La institución deriva de lo anterior la alarmante expectativa de que por cada punto porcentual de ascenso en el índice mundial de precios de los alimentos en general, unos 16 millones de personas adicionales podrían sufrir desnutrición, un hecho que siembra alarma en dependencias de Naciones Unidas.

    El director general de la FAO, Jacques Diouf, solicitó el pasado día 6 al presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, que convierta la erradicación del hambre en una prioridad de su agenda y patrocine, en el primer semestre de 2009, una Cumbre Mundial sobre la Alimentación. Afirmó, en su mensaje de felicitación al nuevo mandatario, que su país debería contribuir así a "lograr un amplio consenso común sobre la eliminación definitiva del hambre en la Tierra". El directivo senegalés de la FAO considera que la mayor conciencia sobre el destino de los 923 millones de personas hambrientas como resultado de la actual crisis alimentaria y financiera ha creado "una oportunidad especial para una iniciativa de este tipo".Para él, "la Cumbre debe conseguir 30 mil millones de dólares anuales para construir y desarrollar infraestructuras rurales e incrementar la productividad agrícola en el mundo en desarrollo; en particular, en los países de bajos ingresos y déficit alimentario, con el objetivo de doblar a producción". Estima que así se contribuiría a garantizar "la seguridad alimentaria para una población mundial que se espera alcance nueve mil millones de personas en el 2050", aunque siembra incertidumbre la perspectiva actual de las enormes cifras de dinero para paliar la creciente demanda de los financistas globalmente en crisis.

    Según Diouf, "el encuentro debería igualmente sentar las bases para un nuevo sistema de comercio agrícola que ofrezca tanto a los campesinos en los países desarrollados como en los países en desarrollo la oportunidad de ganarse la vida decentemente", se supone que sin subsidios ventajosos para los del Norte. No hay duda de que en este año, en vísperas de concluir, se ha extendido el consenso acerca de que Estados Unidos y Europa han hecho subir los precios de los alimentos al destinar grandes porcentajes de sus cosechas de maíz y de otros cereales a la fabricación de los indebidamente llamados biocombustibles.

    Acerca de ello, la mayor conciencia se inició desde cuando Fidel Castro calificó de "idea siniestra", el 28 de marzo de 2007, el propósito del presidente Bush de avanzar rápido en una legislación propuesta por su gobierno para ordenar el uso de 132 mil millones de litros de "combustibles alternativos" para el 2017. Y en los primeros meses de 2008 avanzaban las críticas acerca de que "para reducir el cambio climático se está condenado al hambre a millones de personas del tercer mundo", asumiendo con reticencia uno de móviles fundamentales aducidos por los promotores de los agrocombustibles.

    Cada año mueren 3,5 millones de niños por malnutrición, algo que podría agravarse por los referidos aumentos de precios en los alimentos y la crisis, si la comunidad internacional y el país mayor impulsor de los carburantes agrícolas no asumen racionalmente sus políticas para el 2009 y los años posteriores.

    La actual crisis económica y financiera inició su expansión por los créditos "subprime" en agosto de 2007, aunque sus manifestaciones se evidenciaban ya desde la guerra por dominar el Oriente petrolero, el impulso a los agrocombustibles para la industria automovilística y los gastos en uso y desarrollo de armamentos. Se concebían como medidas anticrisis y de apuntalamiento para el gobierno republicano del impopular George W. Bush, quien, de manera contradictoria, había recibido un refuerzo con el derribo de las Torres Gemelas, en buena medida por su manipulación antiterrorista.

    En adición a los agrocombustibles, los alimentos devendrían un negocio tentador para las empresas trasnacionales dedicadas a estos rubros, cuyos precios se elevarían en el mercado gracias a su demanda como materia prima energética y a la consiguiente disminución relativa de la oferta. Esto fue calificado por Fidel Castro de "idea siniestra", lo que marcó un punto de viraje en el impulso de este propósito económico y energético que en el 2008 ha sido crecientemente cuestionado en amplios sectores políticos, científicos e intelectuales, aunque sus impulsores lo mantengan como objetivo prioritario. Para ellos, los resultados son redituables, pues entre marzo de 2007, mes en que George W. Bush se reunió con empresarios de la industria automovilística, e igual mes del año en vías de concluir, los precios del maíz se elevaron en el 31 por ciento, influidos por su utilización como materia prima para carburantes en Estados Unidos.

    Como efecto asociado, las estadísticas de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) revelan que los del arroz, la soya y el trigo se incrementar on en el 74, el 87 y el 130 por ciento en el mismo período, sin que se evidenciara ninguna mejoría climática ni social, a pesar del empeoramiento alimentario.

    Ello condujo a que muchos exclamaran, a lo largo de 2008, que lo más injusto es que los países menos contaminantes, los menos desarrollados y, por tanto, los menos responsables de dicho cambio climático, son los que tienen que pagar las consecuencias creadas por los más contaminantes.

    Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, consideró entonces que "la dramática escalada de los precios de los alimentos en todo el mundo nos ha llevado hacia un desafío sin precedentes de proporciones globales, que se ha convertido en una crisis para los más vulnerables del planeta". Si se tiene en cuenta que los precios de alimentos básicos como el arroz, los cereales, el aceite y el azúcar son, al menos, el 50 por ciento más altos que el año pasado, se podrá inferir que la cifra de desnutridos, enfermos y fallecidos por esta causa también ha tenido un ascenso apreciable. Esto, sobre la base de que el estadounidense Instituto Internacional de Investigación de Política Alimentaria estima que por cada punto porcentual de ascenso en el índice mundial de precios de los alimentos, unos 16 millones de personas adicionales podrían sufrir desnutrición.

    Una simple operación aritmética revela que sólo la cantidad de desnutridos se elevaría, según el alza referida, en 800 millones de seres humanos, una cifra que quizás no aparezca claramente registrada en las estadísticas, pero que sí ofrece una base para razonamientos bien encausados.

    Ki-moon añadió en sus consideraciones que "además del incremento del precio de los alimentos, observamos que al mismo tiempo los agricultores en los países en vías de desarrollo están sembrando menos, produciendo menos, debido a los altos costos de la energía y de los fertilizantes".

    Medios de prensa infieren que a largo plazo la ONU busca el fin de los subsidios agrícolas, que "distorsionan el comercio", y de las medidas para hacer frente al daño a la producción alimentaria causado por el cambio climático.

    Entre febrero y abril de 2008, el aumento de los precios del arroz se mantuvo elevado, en el 75 por ciento, el del trigo, en el 120 y estimados similares se produjeron en otros productos básicos como la soya, el maíz, el aceite, la leche, la carne y varios más.

    El Banco Mundial exhortó a sus miembros, por ello, a intervenir rápidamente para evitar la propagación de un cataclismo alimentario, pues la duplicación de los precios de los productos básicos durante los últimos tres años "podría hundir más profundamente en la miseria a 100 millones de personas" en los países pobres. En este último período, sólo el precio del trigo se elevó en el 181 por ciento, hecho revelador de que no se trata de cifras por daños climáticos temporales o situaciones financieras eventuales, sino por una progresión a la que influye de forma determinante la iniciativa de los agrocombustibles.

    El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que "los precios de la alimentación, si siguen como ahora", conducirán a consecuencias terribles. El 14 de abril pasado, también Ban Ki-moon exclamó: "Como aprendimos en el pasado, este tipo de situaciones termina a veces en guerra". En la misma fecha, el relator especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler, advirtió en Los biocombustibles, un crimen contra la humanidad, que el mundo se encamina "hacia un largo período de motines", basándose en las explosiones sociales ocurridas entonces en no menos de 37 países. Consideró como mayores culpables las políticas desastrosas del FMI, al "dumping" agrícola de la Unión Europea en África, a la especulación bursátil internacional sobre las materias primas, influida por los llamados biocombustibles; al gobierno de Estados Unidos y a la Organización Mundial del Comercio.

    Sobre esta situación mantienen su absoluta vigencia las precisiones de Fidel Castro, el 28 de marzo de 2007:

    "Hoy se conoce con toda precisión que una tonelada de maíz sólo puede producir 413 litros de etanol como promedio, de acuerdo con densidades, lo que equivale a 109 galones.

    "El precio promedio del maíz en los puertos de Estados Unidos se eleva a 167 dólares la tonelada. Se requieren por tanto 320 millones de toneladas de maíz para producir 35 000 millones de galones de etanol.

    "Según datos de la FAO, la cosecha de maíz de Estados Unidos en el año 2005 se elevó a 280,2 millones de toneladas.

    "Aunque el Presidente hable de producir combustible a partir de césped o virutas de madera, cualquiera comprende que son frases carentes en absoluto de realismo."

    La producción de maíz en Estados Unidos presentaría un déficit de casi 40 mil millones de toneladas para elaborar los galones de etanol impulsados por la Administración Bush, la totalidad de ella se sustraerá de sus numerosos fines alimenticios y, obviamente, se elevarán en consecuencia sus precios en los mercados.

    Ello sin contar que en el 2008 se experimenta una baja en la producción del grano en la Unión Americana, por factores climáticos.

    Como cada año mueren 3,5 millones de niños por malnutrición, en los 10 años previstos para sustituir los 132 mil millones de litros (35 mil millones de galones) de combustibles en Estados Unidos, fallecerían 35 millones de menores en el mundo, sin contar que, al ser superiores los precios, el número de víctimas se incrementaría por efecto de la demanda.

    Habría que añadir a estos, bajo la misma perspectiva, los 16 millones de desnutridos por cada punto porcentual de elevación en los precios de los principales rubros alimenticios.

    La comprensión de estos factores contribuyó en el presente año a una mayor conciencia de que los agrocombustibles son la punta del iceberg constituido por las mayores cuotas de ganancia, pero no una solución de vida en las condiciones actualmente dictadas por Estados Unidos y otros países desarrollados.

    Quizás en el 2009 se comprenda aún mejor que se debe producir para el hombre, no para el hambre.

    *Especialista en temas globales y de integración latinoamericana.

    El hombre contra el hambre | 26-11-2008 - 08:26:59 GMT 1 #

  39. Opinions sobre la crisi (entrevista de publico a enric duran) :
    Escondido en algún lugar del planeta, el denominado Robin Hood de los bancos ha seguido la reunión del G-20 desde el ordenador con el que responde a Público. Enric Duran, nacido en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) hace 32 años, se adelantó una semanas al debate sobre la necesidad de controlar la banca con un ejemplo práctico. En septiembre hizo público cómo había logrado 492.000 euros en créditos a pesar de no tener avales, sólo a base de fingir una nómina y realizar transferencias periódicas a sus cuentas.
    Su objetivo era usar el dinero para financiar a colectivos sociales y publicar Crisis, una revista en la que explica el modo en que "la banca usa su privilegio para crear dinero de la nada, para especular con las necesidades básicas de la gente y promover el endeudamiento". Mientras espera que las 18 denuncias presentadas contra él no prosperen, celebra que su iniciativa haya animado a otros colectivos a "construir alternativas sociales al modelo capitalista". Desde la semana pasada, promueve una huelga de usuarios de banca (www.17-s.info).
    ¿Cómo valora la reunión del G-20?
    Es más de lo mismo. Dicen que con los acuerdos que han tomado van a parar la crisis y que han dado respuestas estructurales para que algo así no vuelva a suceder, pero mienten a conciencia. No se han tocado los fundamentos del capitalismo. Se mantiene las principales líneas del neoliberalismo, el sistema financiero, el libre mercado, el crecimiento económico como fin, los paraísos fiscales… El único cambio significativo es el reequilibrio de poder que implica que países emergentes participen en las decisiones a través del G-20.
    ¿Y las promesas de control y transparencia?
    Ofrecen lo que algunos países ya están haciendo o no deberían de haber dejado de hacer. Mienten al prometer transparencia mientras, como Zapatero, permiten a los bancos mantener el anonimato en las operaciones de rescate a las que se acojan.
    ¿Qué implica que la presunta "refundación" del capitalismo la diseñen sólo políticos y banqueros?
    Lo de refundar el capitalismo fue sólo un titular mediático de Sarkozy. En realidad, en lo que coinciden los países del G-20 es en coordinarse para parar la crisis y adoptar medidas para impedir un nuevo casino financiero. Además, el modo de plantear la "refundación" es antidemocrático. Ninguno de los políticos incluyó las medidas propuestas en Washington en su programa electoral y no han sugerido referéndums para pedir a la ciudadanía su opinión ante una situación excepcional.
    ¿Cómo debería reformarse el capitalismo?
    Debemos afrontar mucho más que una crisis económica, está en juego el futuro de la humanidad y del planeta. Es vital cambiar hacia una forma de vida sostenible y el destino de ese proceso no es compatible con el capitalismo. Durante la transición hacia el nuevo paradigma, deberíamos nacionalizar el sistema financiero y lograr que la actividad económica vuelva a ser cada vez más local. Se trata de salir progresivamente de la globalización de los mercados.
    ¿Cuál debe ser el papel de la ciudadanía?
    Debemos ser conscientes del poder que tenemos si nos unimos. Movilizarnos en la calle es un buen camino, nos permite encontrarnos, pero debemos llevar esa acción colectiva hacia lo más básico: ayudarnos para alojarnos, trabajar, comer, aprender, etc... Es necesario rehacer las relaciones comunitarias. La mayor parte del cambio hacia otra sociedad está en nuestras manos.
    ¿La indignación de algunos ciudadanos al ver las ayudas a la banca puede incitarles a movilizarse?
    Esta claro que sí. Ahora los políticos están empezando a hablar de medidas orientadas a ayudar a la gente común. El objetivo es mantenernos ligados a los bancos y conservar la paz social. Quieren que todo siga igual ante el miedo a las movilizaciones sociales.
    ¿Qué deberían haber hecho los gobiernos ante la crisis?
    Dejar que quebraran una parte de los bancos y nacionalizar los más importantes, y a partir de ahí transformar el sistema financiero. Convertir los pisos hipotecados en suelo público y asegurar que nadie pierde la casa ni sus ahorros básicos. Apoyar a las empresas necesarias para el proceso de transición hacia un sistema sostenible, como las que benefician al medio ambiente. Y si cierran empresas de coches, ayudar a los trabajadores a montar cooperativas que construyan transporte público, por ejemplo.
    ¿Se puede vivir sin la banca tradicional?
    A corto plazo existen alternativas de banca ética donde abrir una cuenta y domiciliar la nómina. También hay opciones de inversión y ahorro, social y ecológicamente adecuadas. A medio plazo, habría que crear cooperativas financieras de ámbito local para ayudar a la gente a sacar adelante sus proyectos productivos. A largo plazo, debería construirse un sistema financiero justo y adecuado a las necesidades de la gente y del planeta, donde el dinero ya no sea una forma de acumulación de poder y riqueza, sino una herramienta para vivir mejor.

    Opinions sobre la crisi (entrevista de publico a enric duran) | 28-11-2008 - 08:51:41 GMT 1 #

  40. FMI, ¿salvar a un ahogado?

    Hedelberto López Blanch
    Rebelión

    En un intento supremo por salvar a un organismo sumamente desgastado por su culpabilidad de imponer políticas económicas en detrimento de las grandes mayorías del mundo, la reciente reunión del G-20 controlada por las naciones más poderosas del mundo encabezada por Estados Unidos, trató de reflotar al Fondo Monetario Internacional (FMI).

    En momentos en que la crisis económica-financiera del capitalismo atraviesa uno de los capítulos más agudos de su historia, las potencias occidentales, con algunos países denominados emergentes se reunieron en Washington para tratar de salvar el libre comercio, la propiedad privada, la recuperación del dólar como moneda internacional, las políticas neoliberales ya fracasadas y, sobre todo, la forma de control financiero que han ejercido sobre las naciones pobres del orbe a través del FMI y el Banco Mundial desde que estas instituciones fueron fundadas en 1944 en Bretton Woods.

    Resulta inconcebible y contradictorio que en la declaración final de la Cumbre del G-20, se llame a reformar desde posiciones capitalistas al FMI para que juegue un papel más efectivo en su accionar y que “saque experiencia de de la actual crisis financiera” que paradójicamente este organismo ayudó a fomentar.

    Como era de esperar, el director general del FMI, Dominique Strauss-Kahn, presente en el cónclave, inmediatamente declaró que para favorecer con empréstitos a países que lo están solicitando ante los actuales problemas financieros, el organismo necesita urgentemente de nuevas donaciones monetarias para hacerle frente a las solicitudes.

    Gran Bretaña, Estados Unidos y Japón esperaban que varias economías emergentes anunciaran empréstitos a ese organismo que solicitaba 100 000 millones adicionales a una cifra similar que había anunciado Tokio, pero nadie más alzó la voz.

    El FMI no jugó ningún rol para contener la crisis de los créditos hipotecarios en Estados Unidos ni tampoco fue capaz de realizar un aviso ante tamaña situación que se avecinaba.

    Esa institución desde hace 64 años obliga a que los países en desarrollo apliquen medidas económicas que han beneficiado en todo momento a las capas adineradas de la sociedad y a las grandes compañías. Las naciones que se negaban a cumplir sus directivas eran apartadas o ignoradas en el otorgamiento de créditos mientras apoyaba y aupaba regímenes dictatoriales y corruptos como el de Augusto Pinochet en Chile, Mobutu Sese Seko en el antiguo Zaire, Suharta en Indonesia o Jorge Videla en Argentina, por citar algunos.

    En los albores de la década de 1980 cuando estalla la crisis de la deuda externa, el organismo financiero obligó a sus deudores a realizar ajustes profundos en sus programas sociales, abrir las puertas a las transnacionales, impulsar la privatización en detrimento de industrias y servicios públicos, lo que en su conjunto conllevó al saqueo de las riquezas, a la elevación de la pobreza y a una mayor desigualdad social en esas naciones.

    Desde la fundación del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional, Estados Unidos y Europa mantienen un pacto para controlarlo. De esa forma, el primero impone los directivos en el BM y el segundo en el FMI sin que medie oportunidad de que algún país del Tercer Mundo alcance esos puestos.

    Como esos organismos se arrogan el derecho de poseer inmunidad jurídica total, tampoco se les puede realizar reformas sin la aprobación de Washington y otros países ricos que ostentan la enorme mayoría de los votos por ser los máximos acreedores. Pequeños países europeos como Suiza o Bélgica tienen más votos que India, Brasil o México porque el poder se asienta sobre el dinero que cada país aportaba a las instituciones.

    Por eso han sonado tan falsos los llamados que en la reunión del G-20 hicieron los poderosos a realizar cambios para un llamado Bretton Woods II.

    Muchos países del Sur se han dado cuenta de lo obsoleta y arbitraria política económica y social que llevan a cabo esos entes y se han ido separando de ellas como Brasil, Argentina, Indonesia, Venezuela, Malasia que incluso algunos liquidaron anticipadamente sus deudas salirse de su control.

    Esto ha motivado que el FMI no logra en la actualidad cubrir sus gastos de funcionamiento y hasta su propia existencia está amenazada. De ahí la necesidad de un cambio con coloretes, es decir, no para mejoras la situación de hambre y pobreza en el mundo, sino para buscar su sobre vivencia.

    A esto se suma la toma de conciencia en gobiernos del Sur que llaman a crear nuevas alianzas económica-financieras regionales e interregionales que laboren a favor de las grandes mayorías y posibiliten el desarrollo de sus poblaciones.

    En este contexto, iniciativas como el Alternativa Bolivariana Para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y el Banco del Sur están llamadas a ampliar su radio de acción y consolidar su perspectiva hacia una mayor integración.

    En el mundo surgen economías y países con economías fuertes que también se dan cuenta de lo dañino de las políticas aplicadas durante décadas por el FMI y la necesidad de más que cambiarlas, eliminarlas.

    A eso se enfrenta hoy el Fondo Monetario Internacional y por eso las naciones ricas tratan por todos los medios de salvarla para mantener sus prebendas y controles sobre los pobres. Pero como dice el refrán, no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista.

    FMI, ¿salvar a un ahogado? | 02-12-2008 - 10:03:43 GMT 1 #

  41. Res no passa per atzar, per Eduard Cienfuegos i Bou, Cassà de la Selva Girona :

    El joc dels canvis i l´ordre dels successos contribueixen a reafirmar la sentència que feia Kant, fins i tot en els moments actuals.
    En breu es reuniran els caps d´Estat del G20 per decidir un nou ordre mundial i ho faran sense cap idea, sense un pla, sense uns fonaments; només ho faran per reestructurar l´actual capitalisme. I això només ajudarà aquells que s´enriqueixen i s´aprofiten, els que abusen del poder. El capitalisme ja es va reformar (entre 1946 i 1971) però només ha allargat l´agonia.
    A una societat que, no només, ha arribat al final d´un cicle; si no, que està assistint a la caiguda de l´imperi, el que li fa falta és un refundament des de la base, des d´un fons filosòfic, des d´uns valors per estructurar un sistema en què tothom pugui creure.
    Si les arrels de l´arbre estan malaltes, els fruits no són bons. La crisi no és només econòmica, també és ideològica. El refundament (revolució, re-evolució) ha de venir des de les arrels, el ciutadà de carrer ha de fer la seva contribució.
    El sistema perfecte no ha existit mai, el comunisme va fracassar, el socialisme porta una marca negra, el capitalisme ho ha fet ara. Ara bé, si la democràcia se sustenta en valors com la solidaritat, la igualtat, l´ètica, les regles, la transparència, la cooperació i la contribució pot acabar per ser el sistema que ens porti a un port segur fora de la tempesta.
    El que està clar és que ni Obama ni McCain són la solució, ni tan sols la reunió del G20 serà el pal de paller d´un nou sistema mundial.
    El debat que alguns hem reclamat ja ha començat i esperem que sigui el vaixell i que en un futur no s´enfonsi.

    Res no passa per atzar | 29-12-2008 - 07:32:33 GMT 1 #

  42. Cumbre del G-20
    Decepcionantes propuestas del gobierno español

    Juan Torres López

    La próxima reunión del G-20 sobre la crisis financiera se está haciendo esperar con razón. Desde la anterior de Washington prácticamente no se han tomado medidas que pongan freno definitivo a los problemas financieros, salvo las que ya se habían adoptado para rescatar bancos y, en otro orden, para tratar de paliar sus efectos en la economía real.

    Es una reunión que debería ser trascendente y en la que sería muy necesario que se plantearan y adoptaran medidas no solo coyunturales sino de medio y largo alcance. Aunque los que allí se van a reunir representan mucho poder pero no a todos los intereses afectados del planeta, lo cierto es que constituye un escenario apropiado para que los gobiernos pudieran mostrar no solo preocupaciones inmediatas sino propuestas de vías definitivas de solución a problemas y modos de funcionamiento que de no atajarse pueden convertirse en amenazas crónicas para la estabilidad económica y mundial en todo el planeta.

    Hubiera sido muy importante, pues, que el gobierno español que tanto ha luchado por estar presente se hiciera notar allí con ideas renovadoras y eficaces pero las diez propuestas que llevará son francamente decepcionantes.

    La primera de ellas se refiere a la necesidad de que los estados dispongan de información más transparente sobre las operaciones de alto riesgo, sobre las cuestiones más relevantes de la actividad bancaria y, en general, sobre las transacciones extrabursátiles o interbancarias que hasta ahora se llevan a cabo.

    Es una medida necesaria pero a estas alturas totalmente insuficiente. No es la falta de información lo que ha constituido y constituye un peligro para la economía mundial sino la realización de ese tipo de actividades que se pueden hacer gracias al régimen de plena libertad del que disfrutan los propietarios de capital. Y lo que hoy día se necesita no es solo que los gobiernos puedan saber que se llevan a cabo operaciones de altísimo riesgo, sino desincentivarlas y limitarlas poniendo límite a esa libertad de movimientos que no tiene otra justificación que no sea la de facilitar la obtención rendimientos financieros elevadísimos pero con el altísimo coste general que estamos sufriendo.

    La segunda propuesta es la de que se establezcan provisiones anticíclicas como las españolas para que las entidades financieras no dejen de lado su función en momentos críticos como los actuales.

    Por un lado, cabe señalar que nuestro régimen de provisiones no ha sido capaz de evitar serios problemas en algunas entidades y que quizá no lo evite en un futuro próximo, de modo que quizá en unos meses nuestro sistema de supervisión no resulte ser tampoco el más ejemplar. Lo que ha empantanado a la banca mundial no es que no hubiera realizado provisiones suficientes sino que ha llevado demasiado lejos la titulización, el apalancamiento y la asunción de riesgos, llevada como ha estado por una irrefrenable búsqueda de beneficios en los mercados especulativos.

    La propuesta de nuestro gobierno consiste en pedir que los bomberos (entre los cuales, por cierto, hay algún que otro pirómano) acumulen más agua en sus depósitos cuando lo que ocurre es que una banda de desalmados incendia irresponsablemente la ciudad. Es verdad que habrá que hacerlo, pero si al mismo tiempo no se ponen límites a esto último incluso el incremento de provisiones llegará ser insuficiente, como ahora mismo estamos viendo que sucede en casi todo el mundo.

    La tercera propuesta se refiere a la fijación de mejores estándares contables que eviten la sobrevaloración de activos. Una propuesta por supuesto imprescindible pero difícilmente calificable si se tiene en cuenta que el gobierno que ahora la propone fue el que permitió hace pocos meses (siguiendo la norma de la Unión Europea) que las entidades financieras contabilicen sus activos al precio de adquisición y no de mercado para ocultar las pérdidas patrimoniales y la insolvencia que, en consecuencia, se pueda estar produciendo.

    La cuarta propuesta habla de "conferir poderes a los clientes minoristas" pero a través de propuestas que para nada tienen en cuenta los medios más eficaces con los que este objetivo puede alcanzarse de veras: empoderando a la sociedad civil y a sus instituciones de participación y denuncia y fortaleciendo los mecanismos de control y la disciplina a la que debe estar sometida la banca, más que confiando en medias que nazcan de esta última o en su propio sentido de la responsabilidad, cuyo verdadero alcance ya se ha podido comprobar.

    La propuesta de controlar las retribuciones es un brindis al sol que puede agradecer la grada pero poco operativo. Las entidades privadas que se juegan su capital propio tienen todo el derecho a establecer la retribución que mejor consideren. Otra cosa es lo que ocurra con las que disponen de capitales públicos y ahí sí que ha podido intervenir ya el gobierno y no lo ha hecho. Podría haberlo hecho recientemente cuando ha establecido condiciones para apoyar a las que están en peor situación y podría hacerlo con las cajas de ahorro controladas por personas afines al poder político y en cuyos consejos de administración se sientan docenas de altos dirigentes de los partidos disfrutando de ingresos y dávidas que provocarían un escándalo social mayúsculo si se hicieran públicas.

    Una siguiente propuesta del gobierno se orienta a que las entidades financieras asuman los costes sociales derivados de su fracaso. Algo que es también prácticamente imposible de asumir en las condiciones en que se lleva a cabo hoy día la actividad bancaria, al menos a corto plazo. Una cosa sería el fracaso inherente a cualquier actividad económica y otra el que se está produciendo actualmente, como resultado de un régimen global de actuación que en sí mismo no puede llevar sino a ese fracaso porque es materialmente insostenible. ¿No sería más lógico también en este caso hacer frente al tipo de actividad que se permite y que está condenado a provocar la inestabilidad permanente, en lugar de limitarse a establecer una proposición sobre sus resultados que sería prácticamente imposible de llevar cabo si no es a lo largo de muchos años?

    En cualquier caso, no parece que el gobierno haya sido muy coherente consigo mismo pues podría haber establecido algún tipo de cautelas en el sentido al que apunta esta propuesta cuando ha apoyado a los bancos y cajas españolas en los últimos meses.

    Finalmente, otras propuestas hacen referencia al funcionamiento del Fondo Monetario Internacional y al de los bancos multilaterlaes, instituciones sobre las que el gobierno español propone que asumen un mayor protagonismo con medios más potentes y flexibles.

    En resumen, se trata de propuestas verdaderamente inocuas ante la gravedad de la situación financiera en la que estamos y, sobre todo, que dejan de lado aspectos fundamentales que incluso algunos gobiernos más conservadores están dispuestos a asumir ante el fracaso del fundamentalismo de mercado imperante en los últimos años.

    El gobierno español no propone nada sobre las cuestiones que hoy día son las que verdaderamente han provocado la debacle financiera: la inestabilidad y el riesgo sistémico que provoca la libertad de movimientos del capital, el privilegio de las actividades especulativas, la existencia de paraísos fiscales y de secreto bancario que permite operar con la falta de transparencia que se denuncia, la casi nula contribución fiscal de los beneficios financieros, la desnaturalización de la actividad bancaria, al dedicarse los bancos a alimentar los flujos especulativos en lugar de a financiar la actividad productiva, la carencia de impuestos internacionales cuando toda la actividad financiera y mucha de la económica ya es global, la falta de supervisores financieros globales (e incluso a nivel europeo) y, por supuesto de un auténtico y cada vez mas necesario gobierno global.

    Tampoco hay un ápice de autocrítica sobre la actuación de los propios gobiernos ni sobre la de la Unión Europea que en todos estos años han alimentado políticas que han dado alas a la especulación financiera, que han debilitado la actividad productiva y que han renunciado expresamente a la una supervisión rigurosa y estricta. Y para colmo vuelve a recurrir a los mismos tópicos de siempre, a pesar de que hoy día la realidad más evidente ha vuelto a ponerlos en cuestión de forma más clara que nunca, como cuando afirma que lo que se necesita es "un compromiso político renovado con el libre mercado".

    En fin, una oportunidad perdida para que nuestro gobierno hubiera mostrado que en el trascendental campo de las finanzas internacionales y de la respuesta a la crisis es menos fundamentalista y está más a la izquierda que incluso gobiernos conservadores que han ido mucho más lejos que el nuestro en sus propuestas transformadoras.

    (El texto completo de la propuesta española puede verse aquí: http://www.londonsummit.gov.uk/en/global-update/cp-spain/posicion-de-espana/)

    Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada (Universidad de Sevilla). Su página web: http://www.juantorreslopez.com

    Cumbre del G-20 | 09-03-2009 - 07:13:11 GMT 1 #

  43. El FMI dice que se obsesionó con los países en desarrollo y no vio venir la crisis

    IAR Noticias

    En un documento sobre las lecciones de la crisis encargado por los mismos miembros del FMI -y que será analizado por el G-20 en su cumbre del 2 de abril en Londres-, la institución entonó el "mea culpa" por no haber detectado el peligro de que el hundimiento de los precios inmobiliarios en Estados Unidos podría destapar una montaña levantada sobre miles de préstamos de mala calidad.

    El Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo "mea culpa" por no haber visto la crisis que se avecinaba sobre Estados Unidos y Europa. Aseguró haber estado cegado con lo que pasaba en los países en desarrollo.

    Muchos de ellos, como Brasil, que soportaron sus propuestas durante décadas, ya habían alertado sobre el tema, pero hasta ahora la crítica no había sido reconocida oficialmente por el organismo.

    Recién esta semana, en un documento sobre las lecciones de la crisis encargado por los mismos miembros del FMI -y que será analizado por el G-20 en su cumbre del 2 de abril en Londres-, la institución entonó el "mea culpa" por no haber detectado el peligro de que el hundimiento de los precios inmobiliarios en Estados Unidos podría destapar una montaña levantada sobre miles de préstamos de mala calidad.

    Además, se divulgó hace unos días una sesión de fines de febrero en donde el Consejo Ejecutivo del organismo, compuesto por los 185 países miembros, da cuenta con pesar que una de las fallas graves que permitieron que se gestara la crisis fue la falta de avisos del FMI y de otras fuentes sobre las manzanas podridas ocultas en los sistemas financieros de los países desarrollados.

    De aquí en adelante, la gerencia del FMI deberá vigilar "todo tipo de riesgos al sistema (financiero), igual en países avanzados que en los mercados emergentes", dijo el Consejo Ejecutivo en esa reunión.Reza Moghadam, director del departamento de Política y Revisión de la institución, reconoció que estaban "muy enfocados en los riesgos existentes en los mercados emergentes y no tanto en los países avanzados".

    Hay que tener en cuenta que los países ricos, que dominan los órganos de decisión del FMI, no siempre han sido muy receptivos a las sugerencias de sus expertos. Estados Unidos, por ejemplo, no ha permitido aún que el organismo analice de forma confidencial la salud de su sistema bancario, aunque se prevé que lo haga el próximo año.

    En el caso de la actual crisis, el problema no fue sin embargo que los Gobiernos hicieran oídos sordos a las críticas del FMI, sino que esas críticas jamás fueron emitidas.

    Moghadam argumentó que "nadie predijo la crisis de la forma en que se desarrolló". Sin embargo, el mismo informe del FMI reconoce que sí hubo avisos de "riesgos claros y crecientes" en los informes del Banco Internacional de Pagos (BIP), una organización que promueve la cooperación monetaria internacional. Por eso el FMI se lleva la culpa, pues se trata de la institución encargada de vigilar la estabilidad financiera mundial.

    Antes de la crisis el FMI, sesgado en la doctrina del libre mercado, tenía "una visión optimista en general", según reconoce en el mismo informe.

    Ahora, la consigna que el organismo lleva al G-20 es aumentar la regulación y la promesa de ser el vigilante imparcial que no mira sólo para un lado.

    El FMI dice que se obsesionó con los países en desarrollo y no vio venir la crisis | 10-03-2009 - 07:39:44 GMT 1 #

  44. ¿Cerrarán los paraísos fiscales?

    Juan Hernández Vigueras

    La pasada reunión en Berlín de siete países europeos, incluida España, para preparar la próxima cumbre del G-20 en Londres apunta, lo mismo que los anteriores acuerdos de Washington, hacia la transparencia financiera; pero la cruda realidad es que no plantean explícitamente la supresión de los centros offshore o paraísos fiscales, cuya desaparición antes de 2006 preveía la OCDE en su fracasado proyecto. Porque, más allá de la nula o baja fiscalidad, constituyen un sector de los mercados financieros globales, con la ventaja competitiva de la opacidad, y forman parte de la banca en la sombra que los gobiernos han respetado al concederles ayudas y avales a los bancos en dificultades.

    Y es que la supresión de los paraísos fiscales requerirá tocar la libertad de los movimientos de capitales y otros aspectos del actual orden internacional. Eso se vio claramente en febrero de 2008 en el debate de la Cámara de los Comunes británica sobre si la nacionalización del Northern Rock Bank abarcaba o no también a la entidad Granite, domiciliada en la isla de Jersey y ligada al banco, pero propiedad de un fideicomiso benéfico registrado en otro paraíso fiscal. Esta empresa se había empleado para la emisión de bonos respaldados por el banco hasta que estalló la crisis en el verano de 2007 y quebró el negocio porque ya no podía refinanciar los préstamos.

    El neoliberalismo aún dominante niega el papel de los mecanismos offshore en la crisis financiera, que ya se reveló en verano de 2007 con la quiebra de los dos fondos de alto riesgo o hedge funds del entonces quinto banco de inversiones, Bear Stearns. Dichos fondos estaban registrados en las Islas Caimán como simples letterbox companies (buzones de correos), a los cuales se les concedían préstamos apalancados, es decir, con un endeudamiento superior a su capital, para que especularan con valores respaldados por hipotecas subprimes. Operativas similares fueron utilizadas por los Landenbanken –los bancos regionales alemanes rescatados luego con dinero público–, por el franco belga Dexia, el conglomerado asegurador AIG de EEUU y los hedge funds de Madoff (véase www.laeuropaopacadelasfinanzas.com).

    Los llamados paraísos fiscales son parte del denominado shadow banking system (sistema bancario en la sombra), como se denomina a un sector subalterno de la gran banca surgido para atraer a los grandes inversores con los fondos de alto riesgo y los instrumentos estructurados (ABS, SIV, etc.). La llamada “ingeniería financiera” desarrolló la titulización o conversión de créditos/deudas en activos financieros comercializables en los mercados mundiales, gracias a la libertad de los movimientos internacionales de capitales con escasa supervisión. Como en noviembre de 2007 denunciaba el fundador de la firma financiera estadounidense Pimco, Bill Gross, ese sistema bancario desregulado y oculto era “libre para crear mágica y místicamente préstamos hipotecarios subprime y luego empaquetar en una caterva de conductos (conduits) de tres letras que únicamente podían explicar los magos de Wall Street”.

    En la larga etapa de crecimiento económico y finanzas globalizadas, esta operativa paralela permitía, en primer lugar, desvincular del banco matriz la propiedad de los activos financieros negociados mediante vehículos en los paraísos fiscales offshore. Así se gestionaba toda clase de operaciones opacas fuera de la contabilidad oficial de la banca con el fin de sortear la supervisión de los bancos centrales, con el catastrófico resultado final.

    En segundo lugar, se diseminan los riesgos en las operaciones de compraventa de activos financieros encadenando transacciones que pasan por diversos centros offshore; facilitadas por el espacio financiero europeo sin fronteras para los fondos y sin supervisor comunitario. De modo que los impagos de deudas hipotecarias en Michigan, convertidas en títulos adquiridos por otros bancos, se convirtieron en pérdidas para ahorradores españoles.

    En tercer lugar, para las grandes operaciones se practica, desde entidades en paraísos fiscales offshore, el denominado arbitraje regulatorio o legislativo, que designa la posibilidad de optar o de combinar diferencias entre las diversas legislaciones nacionales o jurisdiccionales, tanto en fiscalidad como en la regulación y el grado de control y supervisión financiera.

    La banca en la sombra, responsable de la especulación y de las burbujas financieras e inmobiliarias en los años anteriores a la crisis, según los analistas críticos, habría producido la mitad del nuevo crédito generado en los EEUU; y la financiación de esos instrumentos innovadores ligados a centros offshore, que obtenían efectivo barato a corto plazo, alcanzaba el pico de los 1,2 billones de dólares en el verano de 2007, mientras que en años anteriores había oscilado entre los 600 y los 700.000 millones (Financial Times, 16-12-2007).

    Obviamente, la crisis financiera produjo el progresivo desmantelamiento parcial de esa operativa bancaria offshore, reflejado en la contabilidad de los bancos matrices con pérdidas millonarias y reduciendo al mismo tiempo su volumen. Pero sin llegar a la desaparición de sus instrumentos bancarios opacos, porque ni las nacionalizaciones sui géneris ni las ayudas ni avales de los gobiernos de la Unión Europea han exigido a la banca la supresión de filiales y sociedades instrumentales en paraísos fiscales –como solicitó Attac-España al Gobierno en 2005– y que el G-20 tendrá que abordar en serio para superar la crisis del sistema.

    Juan Hdez. Vigueras es Autor de ‘La Europa opaca de las finanzas y sus paraísos fiscales ‘offshore’.

    ¿Cerrarán los paraísos fiscales? | 12-03-2009 - 10:05:04 GMT 1 #

  45. La Cumbre de Londres anuncia su fracaso tres semanas antes de celebrarse

    Antonio Maira

    La segunda “Cumbre histórica” del G-20 –se contabilizan y convocan con ese ilustre calificativo una vez que los gobiernos de las oligarquías más ricas del mundo decidieron que el Gran Desastre Social era inocultable, y que ya no podía ser tratado como una falta de “control financiero” ni como un “desajuste temporal del mercado”-, va a tener lugar en Londres los próximos días 2 y 3 de abril.

    La primera “se realizó” en la “era Bush transición a Obama” y fue anunciada con semanas de antelación y a redoble de tambor. Se desarrolló y finalizó sin dejar huella alguna aunque se celebró como un éxito de las élites políticas y económicas de “occidente”. La receta y la previsión económica “a largo plazo” que se entregó a los medios de comunicación decían lo siguiente: “corregiremos el sistema financiero”, “a mediados de 2009 comenzará la recuperación”. El paquete se envolvió con un lazito muy hermoso que proclamaba: cambio y esperanza Obama.

    Ambas previsiones y la propia existencia de la histórica Cumbre se esfumaron totalmente en el temporal de quiebras; y entre las cortinas de humo lanzadas para encubrir el creciente y, progresivamente desbocado, paro.

    Tras aquella Cumbre de Washington -que fijó un tiempo corto para la recuperación, y otro cortísimo para la puesta en marcha de las “medidas correctores”: la llegada de Obama-; se han evaporado más de dos billones de dólares y varios centenares de miles de euros. Fueron vertidos en las mismas grietas por las que se habían multiplicado hasta el infinito las ganancias ficticias, las desigualdades sociales, y la explotación inmisericorde del capitalismo globalizado y militarizado.

    Las “grandes burbujas” que explicaban la crisis: financiera, petrolera, alimentaria, de la deuda externa de EEUU, de los gastos militares del Imperio, las gigantescas reservas en dólares inmovilizadas en los bancos centrales de los “países emergentes”; fueron soplados con ventoleras de billetes verdes y “activos tóxicos de deuda pública” que se esfumaron de manera inmediata y provocaron más agujeros negros y más quiebras. En estos momentos nadie sabe cómo, con qué forma y por dónde circulan las infinitas variantes de dinero, y cuál es la medida de su valor en el gran Mercado.

    La Cumbre de Londres viene acompañada por una enorme agitación que no es más que absoluta incapacidad, total desconcierto, previsiones catastróficas y pánico. Las noticias de grandes hechos sociales y económicos se van superponiendo unas a las otras de manera vertiginosa, dando testimonio de un derrumbe incontrolable e incontrolado.

    En un plazo de pocos días se han producido hechos de enorme magnitud económica y social y de importancia literalmente incalculable.

    -La administración Obama es incapaz de poner en marcha su plan contra la crisis que, por otra parte, no es más que humo y “buenas intenciones”: una especie de “keynesianismo financiero” que se diluye en el gigantesco, difuso y corrupto aparato administrativo de los lobbys federales y estatales, de las administraciones privatizadas, de los organismos “semipúblicos” y de las grandes entidades, corporaciones y conglomerados económicos.

    -Los “sectores económicos” que se han elegido para reactivar la economía: tecnología punta, “sustitución energética”, cobertura económica de seguros médicos privatizados, aumento del sistema federal de becas para estudiantes; unidos al aumento –nada enmascarado- de los gastos militares para el próximo presupuesto, y al mantenimiento de la red y el reclutamiento para la “cobertura militar del imperio”, no auguran –por el momento- ningún cambio.

    -Las enormes emisiones de dólares o de deuda pública para respaldar las operaciones de rescate han devaluado las reservas o los títulos de deuda de países como China, India, Japón, Corea del Sur. La advertencia china sobre una “quiebra trasladada” ha sido muy evidente.

    -La Unión Europea hace aguas por todas partes y se está fraccionando rápidamente a medida que avanza la crisis. Se suceden las intervenciones proteccionistas y las quiebras bancarias parecen inminentes. Los países del Este de Europa han sido dejados a su suerte. El ¡salvese quien pueda! va a sonar como un clarín en los sótanos de la Cumbre de Londres.

    -El desconcierto de la élite dominante, y de los políticos y “gestores económicos” del capitalismo es evidente.

    El sistema político –unificado y globalizado por el capitalismo en su “fase neoliberal”-, no puede elaborar muchas alternancias ficticias.
    Es posible que se generalice la tendencia a los “gobiernos de concentración” con el apoyo de las organizaciones sindicales domesticadas.

    -El sistema ideológico parece dispuesto a calificar el mal como: “capitalismo sin estado” o “capitalismo neoliberal”, para intentar salvar la estructura global de explotación.

    -A estas alturas parece evidente que la crisis va a generar dinámicas absolutamente imprevisibles y luchas sociales desbordantes, desordenadas e incontenibles.

    Tiene razón Fidel en sus advertencias. Tiene razón cuando señala a Atilio Borón, y éste apunta al capitalismo y no sólo el “capitalismo neoliberal” como causante de una “gran depresión globalizada” que es, mucho más de una crisis cíclica, una crisis civilizatoria.

    Ambos hacen una llamada al incremento de la conciencia política y de las organizaciones populares.

    Pequeña muestra de noticias relacionadas

    Gobierno británico hace esfuerzos para aplacar escándalo al dividir cumbre del G-20 en países de primera y segunda categoría

    Londres, 13 de marzo, RIA Novosti.- El gobierno británico hace esfuerzos para minimizar un escándalo al dividir en primera y segunda categoría a los países del G-20 en su cumbre convocada en Londres sobre la crisis económica global, informó hoy un representante del ministerio de Exteriores de Reino Unido.

    El portavoz reconoció que Inglaterra en calidad de país anfitrión, dividió al G-20 en dos grupos de países, pero subrayó que esa medida tiene un carácter exclusivamente recomendatorio y no supone una discriminación.

    Según publicó el diario Financial Times, el gobierno británico hizo dos listas de países, once países de "alta prioridad" con Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Italia, China, India, Brasil, África del Sur, Corea del Sur, Arabia Saudita y la Unión Europea.

    Y en un segundo grupo de "baja prioridad" que incluyó a Rusia, Canadá, Australia, Indonesia, México, Argentina y Turquía.

    "Esta lista en ninguna forma refleja una jerarquía en nuestras relaciones políticas con esos países", dijo la portavoz del Foreign Office.

    Añadió que la lista tiene un carácter recomendatorio a partir de informaciones de entidades sociales de renombre medios de información, institutos de investigación y otras entidades.

    Hoy y mañana los ministros de finanzas y los gobernadores de los Bancos Centrales del G-20 celebran consultas preparatorias a la cumbre que se celebrará en Londres el 2 y 3 de abril.

    EEUU: 400 familias afectadas por la crisis viven en tiendas de campaña

    Por: TeleSUR

    Organizaciones humanitarias se han preocupado por este asentamiento de tiendas de campaña, que no cuenta con servicios de ningún tipo, mientras alertan de las malas condiciones higiénicas y del riesgo de que enfermedades como el cólera empiecen a propagarse entre estas cientos de personas.

    TeleSUR 14/03/09.- Entre 300 y 400 familias que anteriormente pertenecían a la clase media estadounidense, se han visto obligadas a vivir en tiendas de campaña, basureros o moteles baratos de carretera, debido a la crisis económica que ha afectado a miles de familias en ese país.

    Así lo reportó la organización humanitaria "Loaves and Fishes", que atiende las necesidades de la gente sin hogar, que expresó que "hay entre 300 y 400 personas viviendo aquí, es difícil de decir porque su número crece cada día".

    "Estamos preocupados por las condiciones sanitarias", añadió. "No hay saneamientos, no hay agua, sólo cubos de basura".

    La organización "Loaves and Fishes" denuncia que el número de personas sin casa ha crecido en la región de Sacramento, capital del estado de California, un 26 por ciento en el último año y que se están encontrando con familias en situaciones dramáticas.

    "Tenemos mucha gente viviendo en coches, comprando trasteros y viviendo en ellos", dijo Joan Burke, una de las responsables de "Loaves and Fishes". Están haciendo todo lo que pueden con tal de poner un techo sobre su cabeza".

    En Sacramento, capital del estado de California y una de las zonas del país donde la crisis inmobiliaria ha golpeado con más fuerza, un campamento para gente sin hogar alberga ya a cientos de personas y crece a un ritmo de unos 50 nuevos residentes diarios.

    Este asentamiento de tiendas de campaña sin servicios de ningún tipo ha atraído la atención de la prensa y de las ONGs, que alertan de las malas condiciones higiénicas y del riesgo de que enfermedades como el cólera empiecen a propagarse.

    http://www.insurgente.org/modules.php?name=News&file=article&sid=16228

    Girona Catalunya España Huelga General

    La Cumbre de Londres anuncia su fracaso tres semanas antes de celebrarse | 16-03-2009 - 07:42:20 GMT 1 #

  46. Números rojos

    Eduardo Montes de Oca

    Doquier, números rojos, sí: “La economía mundial llegará en 2009 al borde de la parálisis, con un crecimiento de apenas el 0,5 por ciento”, según la proyección más baja realizada por el Fondo Monetario Internacional en sus 60 años de existencia… Y las cifras vienen arracimadas, en tropel, como las penas recurrentes entre los trovadores populares: La economía estadounidense se contrajo 6,2 por ciento en el cuarto trimestre de 2008, su peor desempeño en un cuarto de siglo, de acuerdo con el mismísimo Gobierno, que anuncia para el año en curso un encogimiento de entre 0,5 y 1,3 por ciento, con una tasa de desempleo de entre 8,5 y 8,8 por ciento.

    Ah, y si ello fuera todo. Un remake pavoroso desanda el planeta. Las economías “centrales” tendrán, en su conjunto, un crecimiento negativo y, por añadidura, perderán unos 50 millones de empleos, conforme a más de una entidad con solvencia profesional en cuestiones de vaticinios. Vaticinios en este caso más que estimables, creíbles, a juzgar por la realidad constatada. A manera de muestra, consignemos que la producción manufactura japonesa se desplomó en enero 10 por ciento respecto a diciembre, la más estrepitosa, honda caída desde 1953, cuando Tokio se dio a medir estos indicadores. El gasto de los hogares se abismó 5,9 por ciento en relación con el año 2008. Y ese acápite representa más de la mitad del producto interno bruto nipón.

    En general, la previsión de crecimiento de 2009 para Asia pergeñada por el FMI es de solo 2,7 por ciento, menos de la tercera parte del aumento computado en 2007, cuando el 9 por ciento encandilaba a ciertos optimistas. Optimistas de capa caída, o sea devenidos pesimistas, o más bien realistas, ante la incontestable situación de que, por ejemplo, la economía británica está experimentando su declive más grande en casi 30 años, y la alemana en alrededor de 20…

    Ahora, si el simple examen de datos puede espeluznar al más ecuánime de los entendidos -al pinto de la paloma, en buen romance-, qué decir de aseveraciones tales la de Stephen Roach (DDOOSS/Rebelión) en el sentido de que 2009 pasará a la historia como el año de la primera recesión verdaderamente mundial de la economía moderna. ¿Por qué? “En Estados unidos, el crecimiento basado en los activos se centraba en dos áreas de la economía: la actividad constructora y el consumo personal. Hoy, ambos sectores, que en su mejor momento representaban casi el 80 por ciento del PIB estadounidense, sufren una debilidad sostenida. Eso hace que las economías asiáticas, que dependen de las exportaciones, entren en la ecuación. En efecto, crecieron gracias a burbujas de exportación que, a su vez, dependían de la burbuja de consumo de EE.UU. Asia también contó con la ayuda de unas divisas claramente infravaloradas. Y, para mantener sus divisas baratas, países como China tuvieron que reciclar enormes cantidades de reservas extranjeras en activos basados en el dólar, lo cual contribuyó a suprimir los tipos de interés estadounidenses y sostener precisamente las burbujas de créditos y de activos que alimentaban la economía estadounidense de las burbujas”.

    Y en la ecuación habrán de entrar también enclaves como el Oriente Medio, y Australia, Canadá, Brasil, Rusia, África…, pues, a medida que el crecimiento mundial disminuya, se reducirá la demanda de las materias primas, con la consiguiente corrección de los precios, distorsionados por las burbujas, y de los índices de desarrollo de los principales productores.

    Por supuesto, aún más larga y compleja será la saga de una crisis que incluso ha hecho vislumbrar la pérdida de gobernabilidad en Europa -la del Este, en plano privilegiado- y en los Estados Unidos, y que va originando un conflicto inherente a diversos niveles, en opinión del colega Jesús Sánchez Rodríguez (Rebelión). Conflicto que anida en el seno del sistema capitalista mundial -ya unos a otros se acusan de proteccionista en detrimento de los demás-, entre diversas fracciones de la burguesía -la de la economía real, la productora, andará ciscándose en la financiera, mientras la pequeña empresa boquea, ayuna de créditos-, entre empresarios y proletarios -se exacerba lo de siempre-, y, desafortunadamente, en el seno de la propia clase obrera -recordemos las huelgas xenófobas de los trabajadores ingleses de la energía-… Todo ello, signos de un guión cuyas líneas generales de desarrollo, coincidamos, son conocidas históricamente: la crisis financiera deriva en crisis económica, y esta en crisis social y política.

    ¿Qué deparará el futuro? ¿Revoluciones? ¿Desglobalización, con el derrumbe del comercio mundial y la desconexión de los países del Sur para seguir su camino? Muy temprano para prever detalles; pero no para evocar la sabia sentencia de que, a grandes crisis, grandes soluciones. Y podrían ser enormes las soluciones, a juzgar por el rojo encendido de los actuales números económicos. Y políticos. Y sociales.

    Números rojos | 18-03-2009 - 07:37:15 GMT 1 #

  47. Carta abierta a los líderes del G20

    Franck Biancheri

    Publicada en el edición internaciónal del Financial Times de 24/03/2009

    Señoras y Señores,

    Su próxima cumbre tendrá lugar en algunos días en Londres pero no estamos seguros si ustedes tienen un semestre para impedir que el mundo se sumerja en una crisis que tomará al menos una década en resolverse, acompañada de una serie de tragedias y convulsiones. Consiguientemente esta carta abierta del LEAP/2020, quién percibió el advenimiento de la « crisis sistémica global » ya hace tres años, intenta explicar brevemente por qué ocurrió y cómo limitar un daño adicional.

    Si bien ustedes comenzaron a sospechar que se iniciaba una crisis de magnitud hace menos de un año, el LEAP/E2020, en el segundo número de su « Global Europe Anticipation Bulletin » (GEAB N°2), previó que el mundo estaba a punto de entrar en la « fase de inicio » de una crisis de proporciones históricas. Desde entonces, mes tras mes, el LEAP/E2020 ha continuado elaborando pronósticos muy exactos del desarrollo de esta crisis con la que el mundo está ahora bregando espiadadamente. Por esta razón, nos sentimos con derecho a escribirles esta carta abierta que esperamos les ayude en las decisiones que tendrán que tomar en pocos días.

    Esta crisis se está poniendo cada vez más peligrosa. Recientemente, en la 32va. edición de su Boletín, el LEAP/E2020 planteó una alarma respecto a ustedes, los líderes del G20. Si, cuando se reúnan en Londres el próximo 2 de abril, no fueran capaces de adoptar un conjunto de decisiones audaces e innovadoras, enfocadas en las cuestiones esenciales y los problemas, y ponerlas en acción en el verano boreal de 2009, la crisis conllevará una « desarticulación geopolítica generalizada » hacia fines de año, que afectará tanto al sistema internacional como a la estructura misma de las grandes organizaciones políticas como Estados Unidos, Rusia, China o la Unión Europea. Toda oportunidad para que controlen el destino de los 6 mil millones habitantes del mundo habrá desaparecido para ese entonces.

    Su decisión: una crisis de 3 a 5 años o una crisis de por lo menos una década?

    Hasta ahora ustedes simplemente se han preocupado por los síntomas y por los efectos secundarios de esta crisis porque, desafortunadamente, nada los preparó para enfrentar una crisis de tal dimensión histórica. Creyeron que agregar más aceite al motor global sería suficiente, desconociendo el hecho de que el motor se había fundido, sin posibilidad de reparación. A decir verdad, deben construir un nuevo motor, y el tiempo se está agotando, mientras el sistema internacional se deteriora, mes a mes, cada vez más.

    En el caso de una crisis muy importante, uno debe llegar al meollo de la cuestión. La única alternativa es emprender un conjunto de cambios drásticos, y así acortar enormemente la duración de la crisis y disminuir su trágico resultado o, en caso contrario, negarse a hacer cualquier cambio en un intento de salvar lo que queda del sistema actual prolongando la duración de la crisis e incrementando todas las consecuencias negativas. En Londres, el próximo 2 de abril, podrán preparar el terreno para solucionar la crisis de una manera ordenada en 3 a 5 años, o arrastrar al mundo a una década terrible.

    Nos contentarnos con dar tres recomendaciones que consideramos estratégicas en el sentido de que, según el LEAP/E2020, en caso de que no se hayan comenzado a implementarlas este verano la desarticulación geopolítica mundial se volverá inevitable a partir de fines de este año.

    LAS TRES RECOMENDACIONES ESTRATEGICAS DEL LEAP

    1. ¡La clave de la solución de la crisis estriba en crear una nueva moneda de reserva internacional!

    La primera recomendación es una idea muy simple: reformar el sistema monetario internacional heredado de la “Segunda Guerra Mundial” y crear una nueva moneda de reserva internacional. El dólar y la economía estadounidense no son ya capaces de respaldar el actual orden económico, financiero y monetario mundial. Mientras este problema estratégico no sea abordado y resuelto, la crisis se agravará. Efectivamente está en el meollo de las crisis de productos financieros, bancos, precios de energía.... y de sus consecuencias en cuanto a desempleo masivo y al colapso de los niveles de vida. Es por lo tanto de una importancia esencial que esta cuestión sea el tema principal de la cumbre del G20 de Londres, y que se den los primeros pasos hacia una solución. De hecho, la solución a este problema es bien conocida, se trata de la creación de una moneda de reserva internacional (que podría llamarse el « Global ») sobre la base de una cesta de divisas de las principales economías mundiales, es decir, Dólar estadounidense, Euro, Yen, yuan, Khaleeji (moneda común de los productores de petróleo del Golfo, que se lanza en enero de 2010), Rublo, Real..., dirigido por un «Instituto Monetario Mundial», cuyo Consejo Administrativo refleje la importancia relativa de cada una de las economías cuyas monedas compongan el « Global ». Deben pedirle al FMI y a los bancos centrales competentes que preparen este plan para Junio de 2009, con una fecha de puesta en marcha a partir del 1º de enero de 2010. Este es el único camino para recuperar algún control de los acontecimientos actualmente desatados y al mismo tiempo lograr la gestión global compartida sobre la base de una moneda común situada en el centro de la actividad económica y financiera.

    De acuerdo con el LEAP/E2020, si esta alternativa al sistema actualmente en colapso no ha sido puesta en marcha durante este verano, probando que hay otra opción a la de « cada uno por sí mismo », el sistema internacional de hoy no lo sobrevivirá.
    Si algunos de los estados del G20 piensan que es mejor mantener los privilegios del « de status quo » tanto como sea posible, deben meditar sobre el hecho que, si hoy todavía pueden influir significativamente en la futura conformación de este nuevo sistema monetario mundial, en cuanto la fase de desarticulación geopolítica mundial haya empezado perderán toda capacidad de hacerlo.

    2. ¡Implementar los sistemas de control bancarios lo antes posible!

    La segunda recomendación ya ha sido mencionada muchas veces en los debates preliminares a su próxima Cumbre. Debe, consiguientemente, ser fácil de adoptar. Se refiere a crear un sistema de control bancario a escala mundial, antes del final del año, que elimine todos los « agujeros negros » del sistema. Sus expertos ya sugirieron varias posibilidades. Decídanse ya: ¡nacionalizar las instituciones financieras tan pronto como sea necesario! Es la única manera prevenir un nuevo episodio de enorme endeudamiento por ellas (es la clase de episodio que contribuyó de manera significativa a la crisis actual), y muestren al público en general que tienen cierta credibilidad para hacer frente a los banqueros.

    3. ¡Hacer que el FMI evalúe los sistemas financieros estadounidense, británico y suizo!

    La tercera recomendación se relaciona con un asunto políticamente delicado, que no puede ignorarse. Es esenc