Avenida George Bush
Cuando resonó la señal de cancelación de alarma y la gente empezó a salir de los refugios, vio tumbadas las figuras del "Gran Georgiano". Espontáneamente surgieron manifestaciones de protesta. En la avenida Rustaveli se convocó un multitudinario ¡¡ mitin en apoyo a Stalin !!. Las autoridades exigieron que los congregados fuesen a sus casas, y cuando éstos no obedecieron, abrieron fuego contra ellos, como resultado, perecieron 150 personas, algunos quedaron sobre la tierra, y a otros se los vio flotar en el río Kurá, los muertos fueron enterrados en secreto, el único monumento al "padre de los pueblos" que quedó a salvo en aquel entonces (que se ha conservado hasta hoy) fue el de Gori, ciudad en que Stalin nació y pasó su infancia, adolescencia y juventud. Stalin, vestido de guerrera y capote como en la Guerra contra el capitalismo nazi, se yergue en Gori sobre un alto pedestal, la sabia mirada de sus ojos entornados está dirigida hacia Tsjinvali. El monumento sobrevivió a la campaña de demolición masiva de las esculturas del "Gran Jefe del Proletariado" de finales de la década del 1950 y a la de los años 1989-1991, en la que se derribaron numerosos monumentos a la Revolución de Octubre de 1917, y a los Comunistas. Los habitantes de Gori, armados de garrotes, varas de hierro y hasta rifles no permitieron a las autoridades tumbar la figura de bronce de Jose Stalin, la mayoría de los georgianos siempre se han enorgullecido de su gran compatriota, incluido en la lista de los 100 hombres más célebres de todos los tiempos. No les gusta escuchar las críticas que se dirigen a Stalin. Al mismo tiempo ellos citan gustosamente las palabras de Winston Churchill, quien dijo: "Stalin recibió a una Rusia de arado de madera, y la dejó provista de una bomba atómica". Hasta hoy, en restaurantes de Georgia cantan: "El pequeño Gori es grande y vio mucho, porque allí nació Stalin. Abrazo con mi alma su nombre". Y he aquí que a Stalin lo declaran enemigo del pueblo georgiano..., en Georgia creen hasta hoy día que de no haber existido Stalin no existiría Georgia, los turistas que lleguen a Tbilisi, al transitar por la Avenida George Bush, verán un grandioso conjunto conmemorativo dedicado "a las víctimas del genocidio y purga étnica de los georgianos por parte de Stalin".
Avenida George Bush.-El Gabinete de Ministros de Georgia promueve desmontar el monumento al Camarada José Stalin (Dzhugashvili), que se encuentra en su patria, la ciudad de Gori. Los monumentos al Camarada Stalin fuerón desmontados en toda la Unión Soviética (URSS) en 1991, menos en Georgia Tbilisi, su población organizó la custodia de las 24 horas del Monumento a Stalin, dispuesta a sucumbir al pie de sus pedestales. Para cumplir la disposición del Moscú capitalista en 1991, las autoridades de Tbilisi tuvieron que recurrir a una estratagema: en la ciudad se anunció "alarma de un bombardeo atómico". Durante la Guerra Fría, la gente estaba preparada a ello y, según le habían enseñado, se apresuró a esconderse en los refugios. Cuando las calles quedaron vacías, las tres estatuas de Stalin que existían en la ciudad fueron quitadas de sus pedestales.

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del.icio.us



El fantasma de Stalingrado, por Eric Walberg (Al Ahram) :
Rusia está decidida a poner coto a la expansión de la OTAN hacia el Este. El autor se pregunta si va a conseguir su objetivo. Traducido por S. Seguí
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La metamorfosis experimentada en los últimos 18 años por la OTAN, de europolicía de la Guerra Fría a descarado brazo militar global de Estados Unidos, ha dejado un rastro de escombros desde los Balcanes a Afganistán cuya limpieza tomará decenios. Se trata de una flagrante violación del acuerdo celebrado en su día entre el secretario de Estado estadounidense James Baker III y el presidente soviético Mikhail Gorbachev según el cual Estados Unidos no ampliaría las fronteras de la OTAN hacia el Este, a cambio de que Moscú permitiera que una Alemania unificada fuese miembro de la OTAN. Rusia estaba en plena desmoralización y no tenía la capacidad de respuesta cuando los países de Europa oriental y del Báltico se sumaron al bloque militar, pero a medida que esta política de expansión fue convirtiéndose en un evidente cerco de Rusia y en una conquista de Oriente Próximo, una Rusia enfurecida y, ahora sí, con confianza en sí misma ha trazado por fin una línea roja, al menos en relación con sus vecinos más inmediatos, en este caso Georgia y Ucrania.
En una atrevida analogía, el presidente ruso, Dimitri Medvédev, calificó el ataque de Georgia el 8 de agosto de 2008 como el 11 de septiembre ruso, y afirmó que Rusia reaccionaría de la misma manera aun cuando Georgia fuera aceptada como potencial miembro de la OTAN. El 31 de agosto, Medvédev anunció a la Agencia Rusa de Información Novosti los Cinco Puntos de la Política Exterior Rusa, declaración conocida ya como Doctrina Medvédev (en respuesta a lo que pudiéramos llamar Doctrina Bush I/Clinton/Bush II , es decir, el desmembramiento de la URSS/Rusia como medio para conseguir un mundo unipolar dominado por EE UU).
A saber:
compromiso con los principios de la legalidad internacional,
declaración de que “el mundo habrá de ser multipolar”,
deseo de establecer relaciones pacíficas y amistosas con todos los países,
intención de proteger a sus ciudadanos “en cualquier lugar en que se encuentren”, y
un decisivo punto final: “Como sucede en otros países, hay regiones en las que Rusia tiene intereses privilegiados. Estas regiones están formadas por países con los que compartimos relaciones históricas especiales y mantenemos vínculos de amistad y buena vecindad. Dedicaremos una atención especial a nuestras acciones en estas regiones y estableceremos vínculos de amistad con estos países, nuestros vecinos más allegados.”
La crisis de Georgia será contemplada por futuros historiadores como el comienzo del fin de los grandiosos planes de Estados Unidos de llevar su versión del Nuevo Orden Mundial a su culminación en Eurasia, o quizás incluso como el 11 de septiembre ruso. En lugar de una marcha aparentemente inexorable hacia el Volga y el desmantelamiento de la Federación Rusa –lo que, recordemos, era el objetivo de Hítler– podemos ver ahora unos preparativos para la guerra que se desarrollan incesantemente en todo el mundo, de los que Georgia ha sido el catalizador.
La tela de araña de intriga que rodea a Georgia es sin duda tupida. Llega incluso hasta Irán, país al que Israel estaba aparentemente planeando atacar utilizando para ello las bases de la cercana Georgia como rampa de lanzamiento. Este plan ha sido desbaratado, por el momento, aunque Irán llevó a cabo la pasada semana maniobras militares destinadas a verificar sus propias defensas en preparación para un ataque de EE UU/Israel lanzado desde un lugar más alejado.
Cuando Georgia acoge una presencia militar estadounidense permanente para reconstruir su destrozado ejército, Rusia amplía su presencia militar hasta el aeropuerto de Gissar, en Tadjikistán. Cuando EE UU coloca misiles en las vecinas Polonia y Chequia, Rusia está preparando maniobras militares conjuntas con Venezuela, país cercano a EE UU (previstas para el 10 al 14 de noviembre), y planea estacionar allí “con carácter temporal” aviones de lucha anti submarina de largo alcance.
La marina rusa ha reanudado su presencia (o más bien la de su predecesor) en diversas zonas oceánicas en todo el mundo. Un grupo de combate naval de la Flota del Norte rusa llevó a cabo un periodo de maniobras en el mar Mediterráneo y el Atlántico Norte de diciembre de 2007 a febrero de 2008.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Andrei Nesterenko, insistió en que la decisión de Rusia de enviar sus fuerzas armadas a Venezuela fue anterior a la guerra de Rusia con Georgia. “Este despliegue había sido preparado con anticipación y no guarda relación alguna con la actual situación política y los acontecimientos en el Cáucaso.” Sin embargo, su anuncio fue realizado sólo una semana después de que el primer ministro, Vladimir Putin, avisase que Rusia iba a dar una respuesta no especificada a los envíos de ayuda estadounidenses a Georgia.
Afortunadamente, sólo había una guerra de bravatas. “Váyanse al carajo, yanquis”, afirmó el presidente Hugo Chávez en la emisión de la televisión nacional venezolana en que anunciaba los ejercicios militares. Los EE UU se burlaron de este anuncio. El portavoz del Departamento de Estado Sean McCormack hizo broma de la capacidad naval rusa y manifestó su sorpresa porque “hayan encontrado algunos buques capaces de llegar tan lejos.” Por si acaso, y dado que Venezuela está demasiado lejos de las costas estadounidenses, Rusia ha manifestado su interés por reanudar sus lazos militares y de inteligencia con Cuba, y corren rumores de que está en busca de una base naval en Vietnam.
Algo que no puede mantenerse al margen de esta compleja ecuación es el hecho de que en junio pasado la marina de EE UU anunció que iba a volver a poner en servicio su Cuarta Flota, desmantelada en 1950, que asumirá las operaciones navales en el Caribe y América Latina. Asimismo, está negociado con Georgia y Turquía para establecer una base naval en el puerto georgiano de Poti. Una de las responsabilidades de las Fuerzas Especiales de EE UU en la región es la seguridad de un oleoducto que atraviese Georgia.
A medida que la ayuda estadounidense llega al Mar Negro en buques de guerra, el equipo militar ruso llega al Caribe, con la reciente compra por Venezuela de 24 cazabombarderos Sukhoi, además de submarinos y misiles. Chávez ha afirmado que si fuese necesario permitiría que Venezuela fuese una base estratégica de bombarderos rusos. “En Venezuela siempre tendrán luz verde, siempre serán bienvenidos, porque Rusia es un aliado de Venezuela,” afirmó Chávez. La pasada semana, el presidente venezolano procedió a la expulsión del embajador estadounidense hasta pasadas las elecciones presidenciales de noviembre.
Sergei Markov, parlamentario ruso por el partido Rusia Unida, ve en esta actitud más una pose de cara al exterior que el preludio para establecer una base permanente en América. “Necesitamos bases en el territorio de Irán y Siria, donde están nuestros intereses estratégicos.” Si bien Rusia va restablecer, efectivamente, una presencia permanente en el Mediterráneo con la utilización de unas instalaciones de la era soviética en Tarso (Siria), hablar de bases en Irán constituye una novedad. Se rumorea que Rusia podría establecer allí emplazamientos militares y facilitar a Teherán sistemas de misiles S-300, de la más alta tecnología, para defender sus instalaciones nucleares de eventuales ataques aéreos.
Pero, además de Venezuela, la principal pose de cara al exterior se está adoptando en Tbilisi, donde el presidente Mikhail Saakashvili pide con insistencia que Occidente lo ayude a recuperar el control de Osetia del Sur y Abjasia, regiones separatistas reconocidas como países independientes por Rusia y otros países, entre ellos Nicaragua y Bielorrusia. “Restauraremos nuestra integridad territorial; estoy plenamente convencido, más que nunca,” afirmó Saakashvili por televisión. “No será un proceso fácil, pero ahora se trata de un proceso entre una encolerizada Rusia y el resto del mundo.”
La fanfarronería y el pavoneo militar a que se entrega esta colección de antagonistas está comenzando a parecer la calma que precede a la tormenta. Si resulta cierto que militares estadounidenses participaron en la invasión de Osetia del Sur, siquiera como asesores, ello significaría que algunos soldados rusos murieron a manos de estadounidenses, algo que nunca sucedió ni en los peores momentos de la Guerra Fría. Durante este periodo, “ambas partes tuvieron mucho cuidado con la parte opuesta. Se cuidaron mucho de acercarse demasiado,” afirmó el analista ruso Alexander Pikayev. “El riesgo de un choque militar directo es mucho mayor ahora. Es una situación más peligrosa que durante la Guerra Fría.” Ambos candidatos presidenciales están lanzando mensajes fuertes, y la presunta vicepresidenta republicana Sarah Palin ha afirmado: “No repetiremos una Guerra Fría,” con lo que podría querer decir que prefiere una caliente.
En una atmósfera así, pendiente de un hilo, Ucrania y Georgia pueden despedirse de entrar a formar parte de la llamada alianza defensiva de Occidente.
No obstante, la semana pasada el vicepresidente Dick Cheney visitó algunos países ex socialistas que EE UU considera que están amenazados por Rusia, como Ucrania, Georgia y Azerbaiyán, y prometió a Georgia 1.000 millones de dólares –¿de donde saldrán estas bonitas cifras tan redondas?– a la vez que aseguraba que EE UU seguiría apoyando la solicitud georgiana de entrar en la OTAN y afirmaba que la intervención de Moscú “arrojaba serias dudas sobre las intenciones de Rusia y su fiabilidad como socio internacional.” En Ucrania, habló de “la amenaza de tiranía, chantaje económico e invasión o intimidación militar” por parte de Rusia. Se trata de una interesante interpretación de la Doctrina Medvédev. El lector puede fácilmente imaginar qué palabras podría utilizar Medvédev para describir la Doctrina Bush I/Clinton/Bush II.
Ucrania está en estos momentos embarrada en un combate de lucha libre en el fango, tras la ruptura, el 3 de septiembre, del gobierno de coalición, cuando el presidente Viktor Yúschenko retiró su apoyo ante la negativa de la primera ministra Yulia Tymoshenko a seguir al presidente en su respaldo a Georgia y su condena a Rusia. Yúschenko acusó a Tymoshenko de “traición y corrupción política” por su negación a respaldar una posición pro EE UU y por su búsqueda del apoyo de Moscú a su probable candidatura a la presidencia. El ex primer ministro pro ruso Viktor Yanukovich, líder el Partido de las Regiones, no descarta la posibilidad de formar una mayoría parlamentaria con el bloque de Yulia Tymoshenko. Si ésta se produce, la candidatura de Ucrania a formar parte de la OTAN desaparecería de la agenda política. Tymoshenko bien podría apuntarse un tanto metafórico mediante una campaña en las próximas elecciones presidenciales basada en una sobria plataforma de paz con Rusia, que muy probablemente le valdría la presidencia con el apoyo de la amplia población rusa de Ucrania y el de los ucranianos astutos.
Hay otro escándalo de este tipo que se está cocinando en Georgia misma, con la detención del hijo del anterior presidente Zviad Gamsakhurdia por espionaje en favor de Rusia, detención realizada en plena visita de Cheney a este país. A finales de 2007, Zviad fue acusado de intento de golpe de estado y de mantener vínculos con los servicios de seguridad rusos tras las protestas de la oposición contra Saakashvili. Las voces de los georgianos más sensatos, hartos del necio chauvinismo del presidente Saakashvili, están siendo ahogadas en la raíz, a medida que el presidente consolida una muy sucia dictadura respaldada por estadounidenses e israelíes. Por supuesto, toda la cobertura mediática occidental apoya servilmente a esta bomba de relojería andante, pero la descripción que hizo de él Medvédev como de un “cadáver político” es probablemente más cercana a la realidad.
Es difícil no entender a los rusos. El Mar Negro, en tiempos dominio de la marina soviética, alberga hoy a tres miembros de la OTAN –Turquía, Bulgaria y Rumania– y dos candidatos a ésta, Georgia y Ucrania. Si estos dos países se suman a la alianza, las costas rusas del Mar Negro estarán rodeadas por la OTAN. El volátil Cáucaso sería entonces un terreno de juego de EE UU.
“En estos momentos parece haber una cierta línea roja en las mentes de los líderes rusos, y éstos están dispuestos a cualquier cosa para que nadie la cruce,” afirma Nikolai Petrov, del Carnegie Endowment for International Peace. “Y esta línea roja es la entrada de Ucrania y Georgia en la OTAN.”
El éxito de Rusia al desbaratar el intento de Georgia de hacerse con Osetia ha mostrado su grado de decisión; al tiempo que buques de guerra rusos eran enviados a las costas de Abjasia. En la relativa proximidad en que se mueven los buques rusos y estadounidenses en esta zona, al igual que en el resto del Mar Negro, cualquier malentendido podría crear un incidente internacional. “Recordamos bien el incidente del Golfo de Tonkín,” en el que informes falsos de ataques de buques norvietnamitas a buques estadounidenses dieron comienzo a la guerra de Vietnam, afirma Markov. Sus afirmaciones se vieron secundadas por el congresista republicano por California Dana Rohrabacher, en unas acerbas críticas al apoyo estadounidense al ataque georgiano.
Aleksandr Dugin, cuyas ideas sobre el debilitamiento de la posición geopolítica de Estados Unidos son muy populares entre los líderes rusos, afirma que Rusia desafía la dominación estadounidense y que una confrontación podría ser inevitable. La entrada de Rusia en Georgia fue “una decisión irreversible que comportará en el futuro una seria, profunda e irreversible confrontación con Estados Unidos. Las apuestas son tan altas que Moscú ha puesto todas sus fichas sobre la mesa.”
No es sorprendente que la Organización de Cooperación de Shanghai, de la que forman parte Rusia, China y las ex repúblicas soviéticas de Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán apoyan a Moscú por “contribuir a la paz y la cooperación en esta región.” Tampoco lo es que Armenia y Bielorrusia apoyen asimismo a Rusia, y que las fuerzas políticas de Ucrania –aparte de Yúschenko– estén dando marcha atrás en su flirteo con la OTAN. Y es evidente que EE UU no tiene suficiente poder para lidiar con la ocupación de Iraq y Afganistán, países que deberían haber sido parte fundamental de una política estadounidense de control de sus rivales eurasiáticos, en particular Rusia y China.
Si los rusos se mantienen firmes –y en este sentido es preciso recordar su espectacular derrota de los nazis en Stalingrado– esta crisis se desinflará con o sin fuegos de artificio, a los halcones estadounidenses se les recortarán las alas y el mundo se ajustará a un periodo de sensatez multilateral post EE UU .
La marea ha cambiado. Este Dr. Strangelove de nuestros días fue ignorado por todos en su tournée de animación de los países supuestamente amenazados por Rusia, excepto por su colega Saakashvili. También la UE ignoró las bravatas del vicepresidente Cheney, y en cambio llegó a un acuerdo con Rusia para sustituir las tropas rusas por observadores de la UE en el territorio georgiano en disputa, a partir del 1 de octubre.
A fin de cuentas, la realidad es muy prosaica: la UE es vecina de Rusia y depende del gas de ésta, les guste o no a sus políticos. Una cosa es que EE UU haga sus guerras lejos de sus costas, como en Afganistán o Iraq, o que se enzarce en juegos de guerra en el patio trasero de otras casas, como hace hoy en Polonia y Georgia; otra, muy distinta, es esperar que una Europa harta de guerras se sume al carrusel y esté dispuesta a congelarse en la oscuridad.
http://weekly.ahram.org.eg/2008/915/in1.htm
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S. Seguí pertenece a los colectivos de Rebelión y Cubadebate.
Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar el nombre del autor y el del traductor, y la fuente.
El fantasma de Stalingrado | 12-10-2008 - 08:59:00 GMT 1 #
Base de la OTAN en Islandia, crédito de 4.000 millones de € :
Una delegación oficial de Islandia arribó a Moscú para entablar las conversaciones con la parte rusa sobre un crédito de 4.000 millones de € euros necesario para superar la crisis financiera que atraviesa la economía del país isleño. Rusia recibirá a cambio una Base de la OTAN (NATO) en Islandia. El Banco Central de Islandia anunció el pasado 7 de octubre que Rusia concederá a Reikiavik un crédito por importe de 4 mil millones de € euros, las autoridades de Moscú recibieron la solicitud de concesión de crédito y la decisión definitiva sobre este particular será tomada tras las negociaciones correspondientes.
Base de la OTAN en Islandia, crédito de 4.000 millones de € | 14-10-2008 - 09:09:56 GMT 1 #
91 aniversario de la Revolución de Octubre de 1917 : Los comunistas :
Los comunistas de Rusia están celebrando este 7 de noviembre el 91 aniversario de la Revolución de Octubre de 1917, los reflejos de la cual hasta hoy día contribuyen a la propagación de las ideas socialistas en el mundo entero, incluido EEUU, según afirman ellos.
La Revolución de Octubre de 1917, encabezada por Vladímir Lenin, fue la primera en la Historia revolución socialista que triunfó y llevó al derrocamiento del régimen burgués en Rusia y al surgimiento del primer Estado socialista soviético.
"Esta no es una fiesta como muchas. Es difícil imaginarse un acontecimiento más grandioso. Octubre de 1917 y mayo de 1945 son dos hitos principales del siglo XX. Nadie logrará ofuscarlos nunca, es imposible hacer olvidarlos ni revisarlos. Son acontecimientos que marcan época", declaró entrevistado por RIA Novosti el presidente del Partido Comunista de Rusia (KPRF), Guennadi Ziugánov.
Según él, la Revolución de Octubre de 1917 no puede valorarse como un cambio del rumbo político en el Estado ruso, simplemente. "Lenin, además de fundar un partido único, creó una base que le permitió al país inaugurar la época de investigación del espacio; él edificó un sistema social único y ofreció una nueva filosofía de desarrollo del mundo", dijo.
Esta filosofía influye sobre la política de muchos Estados hasta hoy día, opina Ziugánov, pronosticando que las ideas socialistas de carácter izquierdista pueden surgir en la política de la nueva Administración de EEUU. "Obama es uno de los de abajo, los discursos de él son de carácter socialista por su espíritu y contenido. Él es más que un demócrata, es un socialista de izquierda", declaró el líder comunista.
El 7 de noviembre se celebraba como una fiesta nacional en la época soviética. En la nueva Rusia, el 7 de noviembre lo denominaron Día de Reconciliación y Concordia. Pero en 2004 decidieron trasladar la fiesta al 4 de noviembre, para liberarse de la herencia soviética que llevaba en sí esta efemérides, y declararlo Día de la Unidad Nacional, en el que el pueblo ruso conmemora el fin de la época de revueltas y guerras intestinas del siglo XVII.
Pese a ello, los comunistas están seguros de que la celebración de los aniversarios de turno de la Revolución de Octubre adquirirá una nueva significación. "Realizamos un sondeo, averiguando que la población ya acoge mucho mejor esta efemérides. La mayoría absoluta cree que es necesario conmemorarla como aniversario de la revolución", dijo Ziugánov.
La participación activa de los jóvenes en las actividades festivas por el 7 de noviembre imprime una nueva importancia a esta efemérides, opina el líder del KPRF. "La gente joven no habrá leído las obras completas de Lenin, pero intuye que fue un ímpetu revolucionario dirigido a inculcar nuevas ideas, a lograr que el poder esté en manos del pueblo, a crear un país que se preocupe de los niños y las mujeres, en que reinen los ideales de la hermandad y la justicia", dijo.
Vadim Soloviov, diputado de la Duma de Estado y secretario del Comité Central del KPRF, a su vez dijo a RIA Novosti que la creciente popularidad de las fiestas soviéticas se debe a la inestabilidad política y financiera que se observa en el mundo actual. "La gente recuerda que en la época soviética vivió sin crisis, con garantías sociales, sin temer explosiones ni ataques de elementos criminales", señaló.
Iván Mélnikov, secretario adjunto del Comité Central del KPRF, dijo a los periodistas que la nueva fiesta, con la que se intentó sustituir el 7 de Noviembre, no durará mucho. "La gente no entiende con motivo de qué debemos felicitarnos. Y no es que no le importe una lejana época de su historia. El 4 de noviembre de 1612 sucedió un acontecimiento histórico, y el 7 de noviembre de 1917 se realizó una Revolución que dio una nueva filosofía al mundo", explicó.
Expertos no ven nada extraño en el hecho de que las ideas de la Revolución de Octubre sigan vivas en el mundo actual. El diputado comunista Oleg Smolin, al participar en una mesa redonda celebrada en RIA Novosti el jueves pasado, dijo que los jóvenes y los intelectuales de todo el mundo apoyan ideas izquierdistas. "Ellos comprenden que la sociedad es injusta y ven una salida en las ideas izquierdistas", añadió.
De este parecer es también Alexandr Buzgalin, profesor de la Universidad Lomonósov, quien dijo: "Todo el mundo está cansado del neoliberalismo: en América Latina, en EEUU, en todas partes. No creo que Obama opte por aplicar la política de liberalismo, pues él prometió realizar cambios a los estadounidenses".
En vísperas del aniversario de la Revolución, el 6 de noviembre, los comunistas por tradición depositaron ofrendas florales al pie de los monumentos a Lenin en todo el país. A pesar de que el 7 de noviembre ya no es día feriado, el partido comunista va a celebrar ampliamente la efemérides, organizando mítines, manifestaciones y otras actividades.
91 aniversario de la Revolución de Octubre de 1917 : Los comunistas | 07-11-2008 - 16:05:40 GMT 1 #
La revolución alemana: cómo una insurrección obrera puso fin a la Primera Guerra Mundial
Volkhard Mosler
Socialist Worker
Traducido para Rebelión por Àngel Ferrero
Es un lugar común afirmar que la revolución de noviembre de 1918 en Alemania fracasó. Pero tuvo éxito en poner fin a la Primera Guerra Mundial, el mayor y más sangriento conflicto de la historia de la humanidad hasta aquel entonces. También consiguió algunas reformas importantes que el movimiento de la clase obrera no logró conseguir en más de medio siglo de lucha. Éstas reformas incluyeron: el sufragio universal, la jornada laboral y una legislación para la negociación colectiva.
El levantamiento de noviembre de 1918 empezó con un motín de soldados de los navíos de guerra de Kiel y Wilhelmshafen, al norte de Alemania. Se había ordenado el traslado de unos 80.000 marineros a Skageragg para una “maniobra”, pero éstos creyeron que en realidad se les enviaba a una batalla en el momento mismo que el nuevo gobierno había aceptado iniciar las negociaciones de paz.
Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914, la inmensa mayoría de la gente común se creyó las mentiras de sus respectivos gobiernos, a saber: que la guerra se libraba en su interés y que la victoria traería una vida mejor para todos. Pero en este momento la rabia contra la guerra había conducido al desencanto hacia la política institucional. El Partido Socialdemócrata Alemán, el SPD, apoyó la guerra, haciendo que la resistencia quedase confinada a un pequeño número de socialistas revolucionarios reunidos alrededor de las figuras de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht, único miembro del Reichstag que se declaró en contra de la guerra.
La antigua creencia en los beneficios de la guerra se tornó en desesperación. Para los soldados, esta desesperación se convirtió en odio hacia sus oficiales a medida que millones de soldados alemanes morían y eran mutilados en los campos de batalla.
En agosto de 1917 el primer motín en la marina fue aplastado y sus líderes, arrestados. Dos de ellos fueron ejecutados. Pero sólo un año después los soldados demostraron que habían aprendido la lección de aquella derrota. Tras el levantamiento de los soldados, los oficiales se apresaron a arrestar a 300 insurgentes. En respuesta, los socialistas de izquierda que había entre los soldados abandonaron sus puestos para reunirse con los obreros del puerto. Escogieron a sus delegados y anunciaron una manifestación unitaria en noviembre.
Esta manifestación se convirtió en una demostración de fuerza de las masas: cerca de 10.000 soldados armados y obreros desfilaron por las calles de Kiel reclamando la liberación de sus camaradas. Un grupo de oficiales disparó contra ellos, asesinando a las mujeres y niños que encabezaban la marcha. Los soldados devolvieron los disparos, acabando con la vida del oficial que había ordenado fuego. Y aquí se cruzó el punto a partir del cual no hay retorno. La manifestación se convirtió en un levantamiento. Las prisiones fueron asaltadas y se liberaron a los 300 soldados.
Al día siguiente los soldados eligieron a sus delegados en asambleas masivas y formaron un consejo de soldados para tomar y coordinar las decisiones con las que dirigir las naves de acuerdo con sus intereses. Esa misma tarde el consejo de soldados reunió y puso bajo su mando a cerca de 40.000 marineros armados.
El 5 de noviembre una huelga general sacudió los muelles y las fábricas de Kiel. Se izó la bandera roja en los barcos y en el puerto. Sólo el navío "König" (el “Rey”) se mantuvo al mando de sus oficiales. Pero en una breve escaramuza su primer oficial recibió un disparo y la situación se giró a favor de los insurrectos. En dos días el levantamiento en Kiel fue seguido por motines con éxito en todos los grandes puertos, incluyendo Hamburgo, Wilhelmshafen, Cuxhafen y Rostock. La insurrección se fue extendiendo por todo el país, y para el 9 de noviembre ya había alcanzado la capital, Berlín. Los marineros estaban a su cabeza y en todos los sitios los obreros respaldaron su lucha. Fue un levantamiento espontáneo, pero las ideas que había detrás suyo habían sido avanzadas por Karl Liebknecht y el grupo en torno a su persona.
El 1 de mayo de 1916 él y la Liga Espartaco habían organizado la primera manifestación de masas en contra de la guerra en Berlín. Fue arrestado, a pesar de la inmunidad que tenía como parlamentario. Sólo fue capaz de gritar “¡Abajo la guerra!” antes de ser arrestado y encarcelado hasta el fin de la contienda. En mayo de 1915 Liebknecht escribió un panfleto que fue ampliamente distribuido de manera ilegal en las fábricas y entre los soldados. Decía que “en este momento nuestra tarea es la lucha proletaria internacional. El enemigo principal de cada pueblo se encuentra en su propio país. El principal enemigo del pueblo alemán es el imperialismo alemán.”
El internacionalismo y la lucha de clases son armas esenciales en la lucha contra el imperialismo. Las lecciones del levantamiento de 1918 contra la sangrienta maquinaria de guerra siguen siendo válidas hoy.
Volkhard Mosler es colaborador de Marx21 (www.marx21.de)
Enlace: http://www.socialistworker.org.uk/art.php?id=16462
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Apéndice: Programa de la Liga Espartaco
El diario español El socialista publicaba el 1 de febrero de 1919 el programa de la Liga Espartaco:
PROGRAMA DE LA LIGA ESPARTACO
“Los socialistas españoles nos hemos hecho un deber de la divulgación de las ideas defendidas por el Grupo alemán Espartaco. Cuanto mejor se conozcan los hermosos propósitos que animan a este Grupo, mayor será la repulsión que a las conciencias honradas causarán los asesinos de Rosa Luxemburgo y Carlos Liebknecht. He aquí el texto íntegro del programa que lanzó el grupo Espartaco:
Medidas inmediatas para asegurar la revolución
Primera
Desarme de toda la policía, de todos los oficiales, de todos los soldados no proletarios. Desarme de todos los individuos pertenecientes a las clases dominantes.
Segunda
Incautación por los Consejos de obreros y soldados (C.O.S.) de todas las armas y municiones, así como de todas las fábricas de armas.
Tercera
Armamento de toda la población adulta proletaria masculina para formar una milicia obrera. Creación de una Guardia Roja de proletarios, como parte activa de la milicia, para proteger a la Revolución contra los atentados y maquinaciones contrarrevolucionarios.
Cuarta
Abolición del derecho de mando de los oficiales y suboficiales. Abolición de la ciega obediencia militar, sustituyéndola por la espontánea disciplina de los soldados. Nombramiento de los superiores por los mismos soldados, con derecho a revocación. Abolición de los tribunales militares.
Quinta
Alejamiento de los oficiales y suboficiales de todos los Consejos de soldados.
Sexta
Sustitución por hombres de confianza de la C.O.S. de los funcionarios políticos y autoridades del antiguo régimen.
Séptima
Institución de un Tribunal revolucionario encargado de juzgar a los principales responsables de la guerra, a los dos Hohenzollerns, Ludendorff, Hindenburg, Tirpitz y a sus cómplices, y a todos los conspiradores de la contrarrevolución.
Octava
Confiscación inmediata de todos los géneros alimenticios para asegurar la alimentación del pueblo.
Medidas políticas y sociales
Primera
Abolición de todos los Estados y creación de una República socialista alemana unida.
Segunda
Abolición de todos los Parlamentos y Concejos comunales, y asunción de sus funciones por parte de los Consejos de obreros y soldados, de sus órganos y Comités.
Tercera
Elección de Consejos de obreros en toda Alemania por todos los obreros adultos, de ambos sexos, en las ciudades como en el campo. Elección de Consejos de soldados por los soldados, excluyéndose a los oficiales. Derecho de los obreros y soldados, a revocar en cualquier momento a sus representantes.
Cuarta
Elecciones de delegados de los C.O.S. en toda Alemania para el Consejo central de los mismos, el cual deberá elegir el Comité ejecutivo, que será el órgano supremo del poder ejecutivo y legislativo.
Quinta
Convocatoria del Consejo central, por lo menos cada tres meses -procediendo cada vez a nueva elección de delegados-, para ejercer la inspección sobre la actividad del Comité ejecutivo y para establecer una viva vigilancia entre la masa de los C.O.S. y su supremo órgano gubernativo. Derecho de los C.O.S. locales a revocar, en todo momento, a sus representantes en el Consejo central, siempre que éstos no actúen conforme a los deseos de sus mandatarios. Derecho del Comité ejecutivo a nombrar y deponer a los comisarios del pueblo, así como a las autoridades y a los empleados.
Sexta
Abolición de todas las diversas clases, títulos y órdenes caballerescas. Completa igualdad jurídica y social de ambos sexos.
Séptima
Legislación social radical: acortamiento de la jornada de trabajo para evitar la desocupación, teniendo en cuenta el debilitamiento físico de los obreros a causa de la guerra. Duración máxima del trabajo, seis horas.
Octava
Inmediata y radical transformación de la legislación sobre alimentación, habitaciones, higiene, instrucción, en el sentido y según el espíritu de la revolución proletaria.
Postulados económicos inmediatos
Primero
Confiscación de todos los patrimonios y rentas dinásticas en beneficio de la colectividad.
Segundo
Anulación de las deudas del Estado y demás deudas públicas, así como de todos los empréstitos de guerra, a partir de las suscripciones de una cuantía determinada, que deberá fijarse por el Consejo central de los C.O.S.
Tercero
Expropiación del terreno de todas las grandes y medianas haciendas agrícolas, bajo una dirección central, en toda Alemania. Las pequeñas propiedades agrícolas quedarán en posesión de sus dueños hasta su espontánea adhesión a las Cooperativas socialistas.
Cuarto
Expropiación por la República de todos los Bancos, minas, ferrocarriles y todas las grandes empresas industriales y comerciales.
Quinto
Confiscación de todos los patrimonios, a partir de una cuantía que será fijada por el Consejo central de los C.O.S.
Sexto
Asunción de todos los medios públicos de transporte por parte de la República de los Consejos.
Séptimo
Elección de Consejos en todas las fábricas, los cuales, de acuerdo con los Consejos de obreros, regularán los asuntos internos de dichos establecimientos, las condiciones de trabajo, vigilando la producción para asumir, finalmente, la dirección de ésta.
Octavo
Nombramiento de una Comisión central de huelgas, la cual, con una continua cooperación de los consejeros de las fábricas, asegurará a los movimientos huelguísticos que se inicien una única dirección en toda Alemania, una orientación socialista y el más eficaz auxilio por parte del poder políticos de los C.O.S.
Fines internacionales
Inmediata reanudación de relaciones con los Partidos socialistas de los demás países para establecer la Revolución socialista sobre bases internacionales y constituir y asegurar la paz por medio de la fraternización internacional y del levantamiento revolucionario.”
(“El Socialista”, 1 de febrero de 1919)
La revolución alemana: cómo una insurrección obrera puso fin a la Primera Guerra Mundial | 23-11-2008 - 09:26:34 GMT 1 #
En los aparatos secretos de la política exterior de Washington, intermediarios como Shlomi Michaels son una pieza esencial.
Desde el Kurdistán a la Calle K.
Laura Rozen
Mother Jones
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Las actividades rutinarias de la política exterior de Washington son simples y también un tanto aburridas. Los presidentes y secretarios de estado emiten pronunciamientos en discursos. Los diplomáticos discuten en recargadas salas de ceremonia. En cualquier caso, esa es la versión oficial, e incluso aunque seamos muy conscientes de que la realidad procede de C-Span , la interpretación de los hechos que nos ofrece el Foreign Affairs, el ritmo, la pompa y la ceremonia moldean la forma en que entendemos que los países se relacionan unos con otros.
Esta es una historia de otro mundo, aquel cuyos poderosos actores reales no aparecen nunca en los titulares de la CNN. Es la historia de un hombre que tiene la costumbre de aparecer, al estilo de Zelig [1], en el nexo de la política exterior y en la clase de negocios que prosperan en tiempos de guerra: contratos en el área de la seguridad, desarrollo de infraestructuras y reconstrucción tras las guerras y agentes de inteligencia y gestión de influencias.
Es también la historia de cómo ese empresario e intermediario, en el oscuro entorno creado por los ataques del 11/S y el avance de Washington sobre Iraq, aprovechó la oportunidad para impulsarse y convertirse de empresario de poca monta en actor global. La trayectoria de Shlomi Michaels es una prueba no sólo de la intensidad del empuje de un hombre sino también de las oportunidades que la guerra contra el terror ha ofrecido a todos aquellos que cuentan con información, conexiones y ambición para aprovecharlas.
El dossier: En el que un antiguo comando israelí trata de salvar a George W. Bush…
En una tarde de primavera de 2004, subiendo por la calle desde la Casa Blanca, el antiguo oficial de la CIA, Whitley Bruner, iba camino de reunirse con un nuevo contacto. Bruner, un arabista de la vieja guardia formado en Harvard, había tenido un montón de reuniones de ese tipo –algunas mundanas, algunas de mayor trascendencia, como en la época, en 1991, en que recibió instrucciones para contactar con un iraquí llamado Ahmed Chalabi-. (“Le dije: ‘Mi nombre es Whitley Bruner, tenemos amigos comunes y me gustaría hablarle acerca de Iraq”). Eficaz y mesurado, Bruner se había retirado de la Agencia a finales de 1997 y en 2004 aterrizó en un puesto de trabajo de un equipo de la inteligencia privada Diligence LLC . La misión, que le había estado haciendo viajar de Washington a Oriente Medio para clientes que buscaban oportunidades en el Salvaje Oeste del Iraq post-Saddam, no parecía muy diferente de su antiguo trabajo, y le llevó a contactar con toda una panoplia de interesantes personajes.
Ese día de primavera, Bruner se encaminaba hacia la oficina de un miembro de uno de los lobbys republicanos más poderosos en Washington: Ed Rogers, antiguo asistente en la Casa Blanca con la administración de Reagan y con la primera de las administraciones de Bush. Rogers tenía un suave acento de Alabama y un insuperable currículo como GOP [2]; era también conocido por gustarle mucho los espías, tanto que su compañía, Barbour Griffith&Rogers , había adquirido una participación en Diligence. Bruner no tenía más que subir las escaleras.
Cuando Bruner se sentó en la oficina de Rogers, percibió un hombre que “irradiaba clandestinidad”, recuerda, “con el pelo cortado al rape y porte militar. Nos estrechamos la mano y casi me rompió todos los huesos. Cuando escuché su acento israelí, no me fue difícil adivinar sus antecedentes”.
El estirado extranjero se presentó como Shlomi Michaels. Era un antiguo comando de las fuerzas contraterroristas de elite internas de Israel, el Yamam; después se había convertido en uno de los intermediarios que trabajan en esos filones de los mundos de la seguridad, la inteligencia y los negocios internacionales, además de unas cuantas actividades complementarias más pintorescas, que incluía un negocio privado de investigaciones/seguridad en Beverly Hills. Aunque como antiguo comando israelí reconvertido en experto de seguridad, pensó Bruner, parece increíblemente bien conectado, su socio en el negocio era el antiguo director del Mossad Danny Yatom. Antes de llegar a Washington, Michaels, con doble ciudadanía israelí-estadounidense, dirigía toda una serie de negocios en Beverly Hills: una tienda-franquicia de chocolate/café, un equipo de entrenamiento en artes marciales, inversiones mobiliarias y un negocio de seguridad de alta tecnología dedicado a clientes de Hollywood de “mucho valor”. Tras el 11-S, dejó Los Angeles, posándose primero en Nueva York (donde durante un semestre enseñó contraterrorismo en la Universidad de Columbia) y después en DC, donde pronto lanzaría una lucrativa empresa de cobro en efectivo durante la guerra de Iraq y período posterior .
Pero ese día, Michaels tenía una proposición distinta para el antiguo oficial de la CIA, de tal calibre, sugirió, que podría hacer que los hombres que en ella se implicaran cobraran una generosa comisión. E incluso podría ayudar a que el Presidente George W. Bush saliera reelegido. Tenía una fuente iraquí muy bien situada –un antiguo oficial de una unidad iraquí de operaciones psicológicas militares-, dijo, que había reunido cientos de páginas de contratos, mapas y fotografías documentando encuentros entre oficiales iraquíes y ucranianos. La información, dijo Michaels, probaría que Iraq había proseguido con un programa secreto de armas químicas. Michaels quería que Bruner fijara un encuentro para él y la fuente iraquí con la CIA. Quería un millón de dólares por entregar el dossier completo.
¿Era ese tipo un espía, un operativo político o sólo un agresivo hombre de negocios? Bruner no estaba muy seguro, nadie que se ha encontrado alguna vez con Michaels puede estarlo. “Es lo que hay”, es una expresión favorita de Michaels, me dijo un socio. “Lo dice mucho”. (Rogers no devolvió las llamadas sobre el intento de venta del dossier y su papel en él).
Lo que se sabe es que Michaels ha aparecido en los últimos años por Washington en momentos clave para urdir complicadas asociaciones internacionales y vender información políticamente útil. En 2002, se le vio en varias ocasiones en el lobby del Hotel Mayflower ocupado en asuntos de política exterior de Washington discutiendo sobre una empresa mixta para hacer negocios con los kurdos iraquíes; tras la invasión, esas conversaciones le dejaron en muy buena posición para ganar los lucrativos contratos de reconstrucción que el gobierno kurdo repartía. Ayudó a introducir la información en Washington de que el programa de Naciones Unidas “petróleo por alimentos” para Iraq estaba plagado de corruptelas, una cuestión que se convirtió en punto clave para que el GOP promoviera la guerra. Más tarde, Michaels ayudó a los kurdos a reunirse con los integrantes de los lobbys de Washington (el BGR de Rogers), presentando pruebas de que se le debían al Kurdistán unos 4.000 millones de dólares en pagos por el programa “petróleo por alimentos”. Según Los Angeles Times, en junio de 2004, durante sus últimos días en Iraq, el procónsul de EEUU en Iraq, Paul Bremer, envió al Kurdistán tres helicópteros del ejército estadounidense cargados con 1.400 millones de dólares en billetes de 100 dólares. El dinero ayudó a financiar los contratos para el desarrollo y la infraestructura kurdos que Michaels y sus socios comerciales habían firmado con el gobierno kurdo para las áreas de construcción y seguridad. ¿Cuál era la motivación de Michaels al vender el dossier de armas de destrucción masiva? Nadie puede asegurarlo. Pero, como Bruner señala, “todo el mundo era consciente de que los estadounidenses estaban lo suficientemente desesperados como para pagar enormes sumas por algo que no era verdad”.
Bruner pidió ver algunos de los documentos de Michaels antes de estar de acuerdo en volar a Jordania para encontrarse con la fuente iraquí. Dice que le entregaron contratos escritos en lengua árabe y “fotos de varios iraquíes supuestamente implicados en las armas de destrucción masiva. Había fotos de reuniones, con todo el mundo sentado alrededor de una mesa en misiones comerciales”. Las fotos y los documentos parecían auténticos, pensó Bruner, pero no estaba seguro de que probaran nada. Había habido montones de encuentros entre oficiales iraquíes y del antiguo bloque soviético. ¿Quién podía saber de lo que habían tratado?
Aun así, Rogers y él decidieron que valía la pena averiguarlo. Unos pocos días después Bruner estaba en el bar del Hotel Le Royal, un edificio que semeja un pastel de boda de cemento en el bullicioso centro de Ammán, reuniéndose con el misterioso iraquí de Michaels. Aunque seguía sintiéndose escéptico, decidió finalmente llamar a un antiguo colega de Langley que estaba entonces sirviendo como jefe de la sucursal de la CIA en Ammán. Muy pronto, Michaels y el iraquí se reunieron con la Agencia.
Las cosas no fueron muy bien. La CIA no se interesó por el dossier, ni entonces ni en un segundo intento que, según sus colegas, Michaels hizo. Michaels, según Bruner y otros tipos, estaba furioso.
Amman, Londres
La primera vez que supe de la reunión de Michaels con la CIA me encontraba sentada en un helador apartamento de Ammán en el mes de enero. Estaba allí reuniéndome con una serie de operativos de Oriente Medio que en el curso de los años habían tenido tratos con Michaels. En la especie de Casablanca que es Amman estos días –un centro comercial lleno de iraquíes, jordanos, estadounidenses, libaneses, israelíes y ricos inversores del Golfo buscando oportunidades en el Iraq de la postguerra- Michaels apareció como un personaje enigmático, medio estafador, medio agente, a través de Yatom, con una agenda secreta de política exterior. Era impresionante en cada uno de esos papeles. “Discutí con el hotel [Le Royal] para conseguirle una buena tarifa como extranjero”, me dijo un colega jordano. “Cuando llegué después, se había trasladado a la suite más elegante del hotel”.
Para hombres como Michael, Amman era puerta de entrada a las oportunidades de hacer negocios en Iraq. Una empresa mixta Michaels/Yatom, Kudo AG (siglas en inglés de Organización para el Desarrollo Kurdo), registrada en Suiza, ganó un contrato importante para trabajar como contratista general del gobierno kurdo en un proyecto de 300 millones de dólares para reconstruir el aeropuerto internacional Hawler de Irbil. Según un colega familiarizado con las empresas kurdas de Michaels, el trato se estructuró de forma que Kudo (una empresa mixta entre Michaels y Yatom y sus socios kurdos representando a uno de los dos partidos gobernantes de Kurdistán) debía recibir el 20% de cada contrato que se concediera en el proyecto del aeropuerto. Aunque no está claro cuánto Kudo recibió finalmente, esa ratio habría hecho que el contrato representara unos 60 millones de dólares. (Michael no quiso comentar esta historia).
Michaels ganó también un contrato menor con el Ministro kurdo del Interior para proporcionar entrenamiento y equipamiento en contraterrorismo; en 2004, Michaels llevó varias docenas de antiguos oficiales de la seguridad israelí, así como perros detectores de bombas, equipamiento seguro de comunicaciones y otros pertrechos militares a un campo en el norte de Iraq. El tráfico no pasó desapercibido para Turquía, que se alarmó ante cualquier indicio de posible apoyo occidental al separatismo kurdo; una vez que los medios israelíes informaron y ofrecieron pruebas de las actividades, el equipo de Michaels se vio forzado a batirse rápidamente en retirada de Iraq. La presencia israelí en el Kurdistán fue incluso detectada en el radar de las agencias de inteligencia de EEUU, quienes, al parecer, en 2004, consiguieron información de que agentes iraníes planeaban atacar al personal israelí y estadounidense que operaba en el norte de Iraq. Un oficial del Pentágono, Larry Franklin, que fue pillado compartiendo información sobre Irán con los halcones de Washington, fue reclutado por el FBI para una operación secreta, en la cual tenía que hablar con un funcionario del AIPAC [3] sobre la supuesta amenaza que estaban corriendo los israelíes que actuaban en el norte de Iraq; más tarde Franklin fue declarado culpable de filtrar información clasificada y sentenciado a doce años de prisión.
Por su parte, las autoridades israelíes prometieron investigar esas actividades de entrenamiento (a los nacionales israelíes no se les permite entrar en Iraq sin un permiso explícito, ni negociar sobre equipamiento de defensa sin autorización del Ministerio de Defensa, según portavoces el gobierno israelí.). Las pruebas se cerraron sin acusaciones. Quizá es por eso por lo que, como el corresponsal de Haaretz Yossi Merman informó recientemente, un ex alto funcionario del Ministerio de Defensa israelí había dado a Yatom permiso verbal para las actividades kurdas justo cuando el funcionario estaba dejando su puesto para entrar en el negocio privado de la defensa.
La ironía, según socios cercanos de negocios de Michaels, es que con todos los problemas que le causó el tema del entrenamiento en Kurdistán cuando se supo, Michaels estaba desesperado para marcharse de los negocios de seguridad. “Shlomi parece un tipo de las fuerzas especiales”, dijo el asociado. “Le rezumaba esa mierda. Quería cambiar su identidad. Si hubiera podido convertirse en un profesor de universidad con gafas y chaqueta de tweed, lo hubiera conseguido en tres segundos”
“ Lo que él quería era muy, muy simple”, añadió el colega. “Quería convertirse en multimillonario y quería hacerlo en el Kurdistán. Ese es el real Shlomi Michaels. El asunto del entrenamiento lo dejó tan sólo para pillar otros proyectos”.
“ Durante todo el tiempo que pasé con Shlomi, fue muy pertinaz en su deseo de buscar proyectos de desarrollo de infraestructuras, o quizá desempeñar un puesto en la junta de algún banco y seguir otros negocios de esa naturaleza”, me dijo Russell Wilson, un antiguo congresista del comité de relaciones internacionales del Congreso, que ayudó a asesorar a los kurdos en representación de Washington y que ha tenido una larga asociación mercantil con Michaels. “La gente supone que porque había estado en las fuerzas especiales la seguridad era su área favorita. No era así”.
Acerca del dossier de Michaels, Wilson dijo tan solo: “Yo creo que como resultado de sus viajes al exterior se tropezó con esa información y se sintió obligado a pasarla”.
Los dobles raseros parecen estar por doquier en Ammán. Se hacen y se disuelven alianzas rápidamente; las constricciones legales de Occidente tropiezan con las realidades del Oriente Medio y la postguerra en Iraq, donde los sobornos y los desvíos fraudulentos de fondos en las sociedades son una práctica habitual. Algunos socios se alejaron de Kudo preocupados porque era demasiado opaca y podrían violar las leyes estadounidenses al proporcionar una parte de los contratos del gobierno kurdo a familiares de los mismos funcionarios que concedían esos contratos. Pero si una relación tan estrecha con los dirigentes kurdos preocupó a algunos, era parte del atractivo para otros. El Kurdistán es uno de los pocos lugares del mundo con conocidas e importantes reservas de gas y petróleo aún no reclamadas; en el barullo de los contratos para desarrollarlas, los operadores energéticos estaban deseando pagar millones de dólares para poder introducirse allí.
Después de un día de entrevistas, me fui a la habitación de mi hotel en Ammán y me encontré con el mensaje de que Michaels estaba en Londres ese mismo fin de semana. Esta vez se estaba reuniendo con un grupo petrolero internacional y hombres de seguridad que buscaban explotar sus conexiones kurdas y las de Yatom. Los historiales de los asistentes, cuando pude juntar las piezas después de varios meses, parecían el elenco de personajes para una película de suspense. Estaba Steve Lowden, anteriormente director ejecutivo de Suntera Resources, una filial de una compañía energética rusa, Itera. (Itera está al parecer bajo investigación del FBI en EEUU por supuestos lazos con el crimen organizado e intento de corrupción de funcionarios estadounidenses. Entre los que están bajo investigación, según se ha informado, está el ex congresista Curt Weldon [Partido Republicano]. Había un oficial de seguridad privada que tenía su sede en Ginebra, Abraham Golan, especializado en proporcionar seguridad a los clientes del área de la energía en África. Yatom, que entonces era miembro de la Knesset israelí, tenía prohibido utilizar su puesto para beneficiarse, no asistió a la reunión con los hombres del petróleo. Pero Yatom se unió a Michaels, Golan y su mujer, y Wilson, así como a un magnate inmobiliario israelí, y al joven escolta del magnate, para pasar luego la noche en un club de juego de elite londinense exclusivo para socios.
Un proyecto discreto
Había una historia más que me contó el socio israelí de Michaels en Jordania. Yatom, dijo, afirmaba que trabajaba con Michaels asociado con el ex director de la CIA, James Woolsey, y el ex jefe del FBI Louis Free. ¿Podía ser todo esto verdad? Me decidí a preguntarle al mismo ex jefe del Mossad.
Danny Yatom se encontró conmigo en mayo en un café en su pueblo natal de Nof Yam, un simple puesto de avanzada sobre una meseta cubierta de hierba en el valle Sharon, en Israel, cerca de la ciudad de Natanya. Muy erguido, bronceado y en forma, su pelo blanco era muy corto. El antiguo general del Sinai de 63 años proyectaba un aire de astucia genuina: las preocupaciones éticas que pudieran inquietar a otros sencillamente no le afectaban. En la década de 1990, cuando se vio obligado a dejar su puesto como jefe del Mossad (tras el intento fallido de asesinar a un dirigente de Hamas), Yatom empezó a hacer negocios con el empresario de origen ruso Arkadi Gaydamak. En los últimos años de esa década, dijo Yatom, los dos se convirtieron en socios de un negocio, la Geo-Strategic Consultancy, implicada en asuntos de Kazajstán y África. El pasado mes de octubre, Gaydamak y su ex socio, Pierre Falcone, estaban en la lista de acusados de alto nivel que se enfrentaban a un juicio en Francia por su supuesto papel en lo que se denominó “Angolagate”. Están acusados de vender ilegalmente casi 800 millones de dólares en armas del extinto bloque soviético al presidente comunista de Angola Eduard dos Santos durante el embargo de armas que Naciones Unidas impuso al país. Yatom me dijo que no tenía reparo ético alguno en haber trabajado con Gaydamak.
Cuando le pregunté sobre lo que había oído en Ammán, Yatom se quedó tan tranquilo. “Sí, tuve la idea de hacer un negocio con Woolsey, con el ex director del FBI Louis Freeh, así como con el ex jefe de la inteligencia alemana Bernd Schmidbauer y otros dirigentes internacionales de seguridad”, explicó. La idea era crear una discreta consultora estratégica llamada Interop, explicó Yatom, con Michaels al frente como hombre clave. “Woolsey y Schmidabauer estuvieron de acuerdo. Pero no llegamos a buen puerto, porque”, dijo Yatom, “en 2003, había sido elegido para un escaño en el parlamento israelí”. Al enfrentar las normas israelíes sobre conflictos de intereses, puso sus intereses empresarios en un fondo opaco de inversiones que Michaels gestionaba.
Preguntado cuán opaco era realmente el fondo de inversiones, dados sus frecuentes negocios con Michaels, Yatom fue firme. “No sé lo que Michaels hace””, me dijo. “Schmidbauer nos introdujo con los kurdos, [pero] una vez que nos presentó, se incorporó al gobierno y no quiso implicarse más”. Sin embargo, esa restricción era sobre como terminó. Justo unas pocas semanas después de que habláramos en mayo, Yatom anunció su renuncia a su escaño en la Knesset. Me dijo que se encaminaba hacia una segunda etapa en los negocios: seguridad, inmobiliaria, construcción.
Cuando le pregunté a Woolsey sobre la abortada consultora del mes de marzo, reconoció ser amigo de Yatom y Michaels (Woolsey y Yatom, por ejemplo, participaban en las clases de Michaels en la Universidad de Columbia en 2002), pero negó cualquier sociedad con él. “No lo creo”, dijo. “Hágame saber si consigue alguna información más”. Al contactarle de nuevo en octubre, Woolsey negó categóricamente haber hecho negocios con Yatom y Michaels. “Debe haber algún malentendido”, escribió en un correo. “quizá alguien exagera sobre hipotéticas discusiones con unas copas de más tras alguna conferencia en quién sabe donde”. Freeh no respondió a mi pregunta para que me comentara algo sobre Interop. Schmidbauer reconoce tener amistad con Yatom y Michaels, pero niega tener conexiones con sus negocios kurdos. “Danny Yatom es amigo de Bernd Schmidabauer”, escribió en un correo desde su oficina. “También conoce a Schlomi Michaels. El Sr. Schmidbauer no estuvo implicado en actividades en… el norte de Iraq”. Los documentos corporativos obtenidos por Mother Jones muestran que Freeh y Schmidabauer aparecen en las listas como miembros de la junta de asesores de Interop.
Otro asociado de Michaels familiarizado con la incorporación de Interop describió el plan para el negocio de esta forma: “La idea era montar una especie de think tank que proporcionara servicios relacionados con la asesoría en materia de seguridad por todo el mundo. Era un modelo de negocio muy hábil. La organización básica trataba de tener a los [ex] jefes de agencias de seguridad de todo el mundo en oficinas localizadas donde su pericia y niveles de contactos facilitaran nuevos contactos. Schmidbauer en Alemania, el ex jefe del KGB [Sergei] Stepashin en Rusia, su homólogo japonés… Shlomi coordinaría y derivaría los clientes hacia los lugares donde pudieran satisfacer sus necesidades. Por ejemplo, si alguien iba a hacer negocios en la extinta Unión Soviética, haríamos un contrato y lo haríamos llegar al despacho en Moscú. Todo gracias a la red de Danny”. A pesar de la insistencia de Yatom en que ya no estaba implicado tras incorporarse a su escaño en la Knesset, la incorporación y comercialización de documentos para la compañía sugiere que continuó con ellos algún tiempo más. Los papeles de la incorporación de Delaware muestran un Grupo Interop Ltd. registrado el 13 de marzo de 2002; el registro de la corporación suiza documenta cómo un Grupo Interop Ltd. se registró el 3 de febrero de 2003, dando inicio a su liquidación en 2007. Los archivos suizos muestran también que Yatom y la sociedad kurda de Michaels, Kudo, empezaron el proceso de disolución oficial en mayo de 2007.
La reciente liquidación del negocio puede ser consecuencia de las presiones sobre Michaels para reducir la presencia israelí en el Kurdistán, aunque parece también que los socios dicen que había disputas financieras y de otro tipo con los kurdos. Pero también reflejan una nueva orientación tanto de Michaels como de Yatom. En los últimos dos años, Michaels ha buscado oportunidades para hacer negocios en África, Marruecos, Serbia y, según un socio estadounidense, en la Libia post-sanciones estadounidenses. En cuanto a Yatom, según un informe aparecido en septiembre en el boletín de noticias Africa Energy Intelligence, con sede en París, él y Golan han formado una nueva compañía, Global Strategic Group, enfocada a proporcionar seguridad y entrenamiento a corporaciones, individuos y gobiernos, centrándose sobre todo en el mercado energético africano. La dirección de la nueva empresa, Global Strategic Group (GSG, por sus siglas en inglés), aparece en una torre de oficinas en Ramat Gan, donde Gaydamak también ha mantenido las suyas.
Cuando conseguí hablar por teléfono con Yatom a primeros de octubre, me dijo que no quería hablar de su nuevo negocio ni de sus patrocinadores. “Queremos pasar desapercibidos”, dijo. “Para los hombres de negocios, es mejor actuar silenciosamente”.
N. de la T.:
Sobre el título: La calle K, en Washington, es donde se concentran los lobbys más poderosos del mundo.
[1] Sobre Zelig, véase en wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Zelig
[2] GOP –great old party- (siglas en inglés de un antiguo apodo dado al Partido Republicano)
[3] Sobre el AIPAC, véase en wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/American_Israel_Public_Affairs_Committee
Enlace con texto original:
http://www.motherjones.com/news/feature/2008/11/from-kurdistan-to-k-street.html
Desde el Kurdistán a la Calle K | 24-11-2008 - 07:32:55 GMT 1 #
Ambiente-África
La UE financia destrucción
David Cronin
IPS
La Unión Europea (UE) financia proyectos que destruyen el ambiente y perjudican a las poblaciones africanas a través del Banco Europeo de Inversiones (BEI), denunciaron ambientalistas.
El BEI, con sede en Luxemburgo, tiene el compromiso formal de fomentar políticas que protejan el ambiente y alivien las penurias de las poblaciones gracias a un fondo de unos 67.000 millones de dólares al año. Pero algunos estudios sobre proyectos apoyados por ese organismo en África indican que los préstamos tienen el efecto contrario.
Uno de los proyectos polémicos es un oleoducto de 1.070 kilómetros entre Chad y Camerún. Para su construcción, el BEI contribuyó con más de 182 millones de dólares en 2001. Además fue necesario confiscar grandes porciones de tierras a los agricultores locales. Activistas de derechos humanos denunciaron que las comunidades afectadas no recibieron adecuada compensación, que los derrames de petróleo contaminaron varios ríos y cursos de agua y que la quema de gas por ExxonMobile, una de las empresas involucradas, causó problemas respiratorios, entre otros, a la población. Las ganancias del proyecto fueron empleadas por el presidente de Chad, Idriss Deby, para aumentar el gasto militar, sostuvo Thérèse Mekombe, presidenta de la Asociación de Abogadas de ese país africano. Deby fue acusado de respaldar el Movimiento por Justicia y Equidad, uno de los responsables de la violencia desatada en la occidental provincia sudanesa de Darfur, que obligó a más de 2,5 millones de personas a abandonar sus hogares. "El día de la independencia, el 11 de agosto, el gobierno mostró con orgullo sus vehículos de combate", señaló Mekombe, en una conferencia del BEI el martes en Bélgica. "Eso no es lo que esperaba la población de la explotación petrolera. Querían que las ganancias se invirtieran en proyectos de desarrollo y que sirvieran a erradicar la pobreza", apuntó.
Otro proyecto de ese organismo de la UE es un gasoducto en África occidental. La infraestructura de más de 680 kilómetros comienza en el delta del Níger y termina en Ghana, donde se espera que pueda producir energía en las próximas semanas. En diciembre de 2006, el BEI otorgó casi 95 millones de dólares a Accra para la construcción del oleoducto en el que participaron varias empresas: Shell, Chevron, Texaco, y la compañía estatal de Nigeria. Doce comunidades de Nigeria presentaron un reclamo al Banco Mundial en 2006, que también financió la construcción, porque, según alegaron, la iniciativa causará un daño irreparable al ambiente. A principios de este año, el Panel de Inspección de ese organismo concluyó que las comunidades no habían sido consultadas de forma adecuada acerca de las consecuencias del proyecto. Los ambientalistas sostienen que la financiación de iniciativas vinculadas con combustibles de origen fósil contravienen los objetivos declarados de la UE de combatir el cambio climático.
Empresas europeas del sector energético están deseosas de aumentar su inversión en África para competir con China y disminuir su dependencia del petróleo y el gas de Medio Oriente y Rusia, señaló Osayande Omokaro, de Amigos de la Tierra Nigeria. "Los europeos se presentan como defensores de los derechos humanos, la libertad y la buena gobernanza", señaló. "Los chinos no promueven esos valores, pero los europeos deben vivir como pregonan, aun si eso implica ceder un poco de terreno a los chinos". En 2007, el BEI fue el primer donante que accedió a financiar el proyecto minero Tenke Fungurume en Congo. La iniciativa de más de 1.000 kilómetros cuadrados se propone extraer cobre y cobalto, dos metales muy solicitados en todo el mundo. La fabricación de teléfonos móviles, por ejemplo, depende del cobalto congoleño. El BEI contribuyó con más de 120 millones de dólares a un proyecto que dejó a cientos de familias sin hogar para poder construir la infraestructura necesaria para la extracción minera. La mayoría de los trabajadores empleados en la construcción de las instalaciones no tienen contrato laboral, señaló el director de la organización congoleña Acción contra la Impunidad frente a los Derechos Humanos, Albert Kumwamba N'Sapu.
"Se violan los derechos de miles de obreros que trabajan en condiciones laborales lamentables y carecen de protección cuando están en la mina", añadió. "Si se lastiman, no tienen atención médica. Tampoco pueden crear un sindicato". N'Sapu instó al BEI a aceptar una investigación independiente sobre el uso del dinero. "La erradicación de la pobreza debe ocupar el centro de las inversiones. Tiene que preguntarse si realmente se trata de un proyecto de desarrollo", remarcó.
Los parlamentos nacionales deben inspeccionar las actividades del banco, señaló Anne-Sophie Simpere, de Amigos de la Tierra Francia. "Casi nadie conoce al BEI, pese a que invierte grandes sumas de dinero a las naciones en desarrollo y es uno de los principales donantes de la industria extractiva", añadió. "Además de sus desastrosas consecuencias en África, sus inversiones representan una contradicción flagrante respecto de los esfuerzos de la UE para combatir el cambio climático, reducir la pobreza y los conflictos armados".
Ambiente-África | 05-12-2008 - 09:48:42 GMT 1 #
100 años de Imperialismo norteamericano. (Desde Theodore Roosevelt a George Bush)
Pedro Rodríguez Rojas
Rebelión
El accionar del imperialismo en Venezuela, América y el tercer mundo comienza desde el siglo XV cuando fuimos colonizados por los europeos y pasamos a formar parte de la periferia del capitalismo mundial como suministradores de materia prima. A pesar de los procesos de independencia no hay la menor duda de que continuamos en la órbita de dependencia y de neocoloniales con respecto a los principales centros hegemónicos del capitalismo en el siglo XIX, en lo económico con respecto a Inglaterra y en segundo plano con Alemania y en lo político y cultural con respecto a España y en mayor grado con respecto a Francia. Desde los primeros bancos e industrias, pasando por líneas férreas y navieras, empresas de servicio y de comercio eran capitales fundamentalmente ingleses y alemanes. Igualmente los políticos e intelectuales que hicieron posible las nuevas repúblicas lo hicieron trasladando las principales constituciones, formas de gobiernos y universidades provenientes de la Europa Occidental. Pero desde finales del siglo XIX surge el Imperio Norteamericano con su expansión sobre el territorio cubano y puertorriqueño a partir de la guerra con España de 1898. Ya antes, desde apenas la cuarta década del siglo pasado Estado Unidos se había apropiado de buena parte del territorio mexicano.
El término que mejor define la política exterior norteamericana es la agresión, desde su nacimiento como país soberano (1776) ha demostrado una profunda vocación expansionista, evidenciada durante los gobiernos de Tomás Jefferson, pero que tendría una mayor definición en la presidencia de James Monroe con su famosa doctrina "América para los Americanos", o lo que es mejor decir "América para los norteamericanos". Si bien el siglo XIX es tiempo de consolidación de la economía norteamericana y de su política interna (guerra de secesión, 1861 – 65), esto no los aisló de su ideal expansionista, que ya se había manifestado sobre Luisiana y la Florida, pero que se profundiza con la anexión de los hasta entonces estados mexicanos de Texas y California (ricos en minerales como el petróleo).
Fue nuestro Simón Bolívar quien con mayor visión se percató de esta agresiva política exterior norteamericana, puesta de manifiesto fundamentalmente en los preparativos del Congreso de Panamá en 1826, con la idea de consolidar la integración de los países recién liberados del dominio español sin involucrar a los EEUU en dicho Congreso. El boicot norteamericano estuvo claramente presente en la derrota de este plan integracionista latinoamericano. En 1829 es aún más clara la percepción de Bolívar sobre el país del norte cuando señalo: "Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia a plagar a la América de hambre y miseria en nombre de la libertad" Precisamente la mayor desviación de este proyecto fue la constitución del Panamericanismo en 1890.
Las mayores muestras de agresiones continuas y de carácter brutal por parte del gobierno norteamericano se producen desde 1898 con la guerra contra España, cuando los Estados Unidos se posesionan de los codiciados territorio Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Wuam comenzando así su expansión extracontinental, sobre todo su interés en la "apertura" comercial Asiática. Luego vendría la política del "Gran Garrote" de Teodoro Roosvelt (1901 – 1909) y la historia de las invasiones en Cuba, Panamá, Honduras, Haití, Nicaragua, Santo Domingo, separación de Panamá de Colombia, agresiones que solo fueron disminuidas con el crac económico de los años 30. Al tiempo que se producían intervenciones militares, los Estados Unidos habían consolidado su poder económico sobre la zona: el poder del dólar. En aquellos países donde no intervino militarmente (como Venezuela); brindó "apoyo" a los gobiernos que representaban seguridad para sus inversiones.
Tanto la crisis económica de los años 30 como el enfrentamiento al nazifacismo (1933 – 45) hicieron replegar la política intervencionista norteamericana, pero el comienzo de la Guerra Fría permitió a los Estados Unidos consolidar su presencia en regiones hasta entonces inaccesibles, como las zonas petroleras del Medio Oriente. El dominio económico de los Estados Unidos se expande por todo el mundo, sus capitales y compañías levantan a Europa y Asia destruidas por la guerra y penetran en los países subdesarrollados, ya no sólo en los de América Latina. Pero la expansión económica y política norteamericana se vio frenada por el auge del socialismo que dominaba ya no solo en Europa del Este, sino también en la China, Yugoslavia y fue expandiendo su órbita sobre pequeñas naciones que habían sido víctimas de los grandes imperios occidentales.
Al tiempo que los Estados Unidos expandían sus políticas a través de la utilización de organismos internacionales aparentemente neutrales (FMI, BM, OEA, TIAR, OTAN, ONU) que han representado históricamente sus intereses, se inició una política internacional de favorecer a los "gobiernos fuertes" de marcada tendencia anticomunista, manifiesta en el auge de los gobiernos dictatoriales no sólo en América Latina (1948 – 57) sino en el resto del tercer mundo: Invade Guatemala en 1954 y 1965, presiona contra la revolución Boliviana de 1952, así como se involucra en la caída de Perón en Argentina y Vargas en Brasil, de Medina y luego Rómulo Gallegos en Venezuela, interviene en los conflictos de Corea y de Vietnam donde es, por primera vez en su historia, aplastantemente derrotado.
En el Medio Oriente, hasta 1951, en el único país donde los EEUU no tenían participación era Irán, controlado cien por ciento por los ingleses. Después de la Segunda Guerra Mundial, además del debilitamiento inglés, existen otros factores por lo cual el Medio Oriente se convierte en determinante en la política exterior norteamericana; primero, en su política de defensa ante la amenaza de expansión del comunismo, para lo cual se lanza la "Doctrina Truman", segundo, por la situación de dependencia en la que se coloca EEUU a partir del año en que se convierte en principal importador de petróleo, situación que aumenta el peso de los EEUU, la población de origen judío fue lo que justificó su decidido apoyo a la creación y mantenimiento del Estado de Israel. En pro de estos intereses los EEUU llegaron hasta intervenir militarmente cuando consideraron algún peligro: Así dieron su aprobación al desplazamiento violento de los palestinos de sus territorios, en 1949 intervienen directamente en un golpe de Estado contra Siria y junto a Inglaterra contra el Líbano y Jordania, en 1958, motivados por el miedo a las repercusiones en esos países de la revolución iraquí. Pero su acción militar más importante fue el derrumbamiento de Mossadeh en Irán en 1954, donde la participación de la CIA fue decisiva. En 1955, en el contexto de la guerra fría, Inglaterra y EEUU establecen el acuerdo de Bagdad, acuerdo militar de la región para la "mutua defensa" ante posibles agresiones, era una extensión más de la OTAN, como lo fue el TIAR en América Latina para enfrentar el comunismo y a los movimientos nacionalistas.
Regresando a Latinoamérica, desde 1959 con la revolución cubana surge lo que desde entonces ha sido el obstáculo más grande en la política exterior norteamericana en sus relaciones con la región. El comunismo en su propio continente, en un territorio que al igual que Puerto Rico habían considerado de su dominio natural. Además, junto a la revolución cubana se había producido el auge de los movimientos insubordinados en muchos países de América Latina. Todo esto se producía, además, en el comienzo de una profunda recesión de las economías hegemónicas capitalistas aunado a la crisis energética de los 70, que a su vez generó una profundización de los movimientos nacionalistas y tercermundistas a escala mundial a los que tuvo que enfrentar la "diplomacia" norteamericana. Esta política norteamericana contribuyó, en buena parte, al retorno de las dictaduras cuya agresividad más palpable ocurrió en Chile con la caída del gobierno socialista de Allende. 1979 es un año realmente terrible para la política exterior norteamericana, cuando se producen revoluciones socialistas en Granada y Nicaragua, así como la revolución islámica y la caída del Sha en Irán, país que había sido uno de los principales aliados norteamericano en el Medio Oriente.
Al contrario de lo que muchos ingenuamente pensaban, las guerras y cualquier manifestación de violencia no han sido socavadas después del fin de la guerra fría. Por el contrario hay quienes opinan que existía mayor grado de "estabilidad política" cuando prevalecían los dos grandes bloques del occidente capitalista Vs. el oriente comunista. Hoy hasta quienes celebraron la caída de la Unión Soviética y el auge del proceso globalizador están reflexionando sobre las consecuencias de estos sucesos y sus repercusiones en el mundo actual. Los cambios ocurridos con el derrumbamiento soviético; el fin de la Guerra Fría posibilitó el surgimiento de los Estados Unidos como máxima potencia mundial. Ante el debilitamiento soviético los Estados Unidos intervienen militarmente y derrumban el gobierno socialista de Granada (1987) y luego el derrocamiento del presidente de Panamá Manuel Noriega en 1989, que estaba claramente influido por la resistencia – aun latente- de entregar el canal en 1999 y luego su participación fue evidente en el desplazamiento de los Sandinistas de Nicaragua. Como habíamos señalado en la primera parte, la última intervención militar en América se había producido contra Guatemala en 1965, luego vendría el fracaso aplastante de Vietnam. En estos años la política exterior norteamericana se hiso muy pragmática, salvo en el caso cubano, los intereses políticos pasaron a un segundo plano, a pesar de la permanencia del comunismo en China se silenciaron los ataques contra este país y por el contrario se profundizó las relaciones económicas. En el caso de Rusia no hay la menor duda que la reelección de Yelsin, frente a la amenaza que representaban los comunistas y los ultra nacionalistas, tuvo en el apoyo norteamericano un importante aval. Los Estados Unidos ahora jerarquizan sus intervenciones en aquellas regiones o naciones que representan un significativo interés.
La primera invasión sobre Iraq (1991) se encierra en el contexto que hemos señalado, las agresiones norteamericanas hacia esa nación hubieran sido imposibles con la existencia de la URSS, también sería ingenuo pensar que las mismas tuvieron como causa la defensa de la democracia y la soberanía de Kuwait – que nunca las ha tenido- o la defensa de las minorías étnicas, como los kurdos, cuyo problema, por cierto, fue creado por los propios países occidentales y que hoy no solamente atañen a Irak. Tan ingenuo es convertir a Hussein en un Satán como hacerlo un héroe, eso no es lo que nos debe interesar, pero lo cierto es que es una lucha en extremo desigual que solo pretendía garantizar el control norteamericano sobre el 70% de las reservas petroleras del mundo ubicadas en el Medio Oriente. Los gobiernos de Kuwait y Arabia Saudita e Israel le son ya incondicionales a EEUU pero no así el resto de la región.
La Paz Americana que se quiso imponer en la región, ha sido debilitada fundamentalmente por el antiarabismo de Israel, pero más aún por la profundización de los movimientos nacionalistas y concretamente del fundamentalismo islámico, que amenazan con convertirse en el obstáculo mayor de tan añorada globalización. Las agresiones a Irak, el intento de bloquear a Irán y Libia (Ley de Amato), no son solo medidas coyunturales con intereses electorales, esto va mucho más allá, los Estados Unidos se han percatado del inminente peligro que representa la inestabilidad de esta zona para su futuro. La adversidad de esta región hacia occidente está siendo alimentada tanto por la intolerancia de Israel como la de los EEUU.
En el contexto de una supuesta globalización es la imposición y la intolerancia lo que predomina, para ello los EEUU utilizan a los organismos internacionales, aparentemente "neutrales", para enmascarar sus propios intereses, como si hubieran sido hechos bajo el consenso de todas las naciones del mundo y para el bienestar general. Se imponen modelos de economías abiertas cuando ellos aplican el proteccionismo, hablan de un mundo entre iguales y de democracias liberales cuando rechazan al inmigrante del sur, intervienen directamente en los problemas internos de otras naciones y apoyan gobiernos dictatoriales pero con economías de mercado.
Así tenemos que frente al tratado de libre comercio con México, su población es cada vez más rechazada en territorio norteamericano. En Colombia, ante una aparente lucha contra las drogas, ha intervenido directamente en la política interna de ese país, cuando todos sabemos que la principal causa del crecimiento del comercio de la droga está en el creciente consumo de los países desarrollados, especialmente el norteamericano. Los EEUU no intervinieron directamente en la desintegración y matanza de los pobladores de la exyugoslavia, cuya desintegración le es más bien favorable, no lo hicieron frente al apartheid sudafricano, en las matanzas en Ruanda, Somalia, tampoco ante las cruentas dictaduras de Pinochet en Chile o la de Corea del Sur, las cuales por el contrario se convirtieron en importantes socios económicos para EEUU.
En relación a Cuba, los EEUU vienen cometiendo – a nuestro modo de ver- sus más grave error (junto a los del Medio Oriente) no solo por la injusta profundización del bloqueo con la Ley Helms – Burton, sino que es tanto la intolerancia demostrada y la prepotencia al tratar de imponer una legislación a todo el mundo, que le ha producido un bumerang político, al ser rechazado a nivel internacional y producir por efectos indirectos un sentimiento de solidaridad hacia la nación cubana, al tiempo que ha despertado sentimientos de aversión hacia el gobierno norteamericano. Igualmente esta ocurriendo con las continuas agresiones hacia Irak, que han producido todo tipo de reacción adversa.
En 1997, luego de una profunda indiferencia en su primer periodo gubernamental el presidente Clinton realizó una visita a Latinoamérica para tratar de reconquistar espacios perdidos, no solamente en nuestro continente sino en todo el mundo la política exterior norteamericana manifiesta preocupación por el avance geopolítico de Europa (especialmente Francia) y la expansión económica de Asia. Concretamente en Venezuela llego a bendecir la política económica de Caldera y Teodoro Petkoff de "La Agenda Venezuela "y sobretodo la plena apertura (mejor decir entrega) petrolera.
El gobierno de George Bush ha sido de los más violentos y agresivos en su política exterior y mayor expresión de frustración al tratar de imponer su política hegemónica al resto del mundo. A partir de los ataques del 11 de septiembre del 2001, esta lamentable y condenable acción sirvió como pretexto para arremeter una política armamentista contra todos los posibles enemigos, rivales o elementos que causen molestias al gobierno norteamericano y sus principales aliados. En efecto, días después de la tragedia George Bush, sin haber demostrado las pruebas de responsabilidad de Bin Laden y al-qaeda en dichos actos, publicó una lista de supuestos cómplices y de los países "propulsores del mal", donde lógicamente no podían dejar de aparecer los tradicionales enemigos: Kadafy en Libia, los fundamentalistas de Irán, los palestinos, Hussein en Irak, Fidel en Cuba y las FARC de Colombia, entre otros. Así mismo, inmediatamente salieron otros países como el caso de Inglaterra, España e Israel a apoyar esta iniciativa, dando su respaldo a que en la misma lista estuvieran los irlandeses de IRA, la ETA española y los palestinos de Hamas. Como se puede percibir ya el enemigo no tiene cara comunista, ya no es la Unión Soviética ni la Europa del Este, el enemigo cada vez se parece más a los países pobres del Tercer Mundo. Como bien lo dijo el exsecretario general de las Naciones Unidas, Boutros Ghali (cuya posición le costó la reelección) después de la caída del Muro de Berlín; se desdibujaba la frontera entre el este y el oeste pero surgía otra mas profunda entre el norte y el sur.
En lo inmediato pudimos presenciar la declaración de una guerra hacia un país, Afganistán, a cuyo gobierno -talibanes- se acuso de ser protectores de la organización al-qaeda liderizada por Osama Bin Laden, al cual se atañe la responsabilidad de los sucesos del once de septiembre, luego vino la invasión a Irak. En el 2003 la invasión a Irak, bajo el pretexto del incumplimiento de la disminución armamentista y el impedir la vigilancia permanente de la ONU, es la continuación de la guerra iniciada en 1991 por George Bush padre, quien por temor a causar una guerra civil en Irak no logró el objetivo final de liquidar al incomodo mandatario Iraquí. Tampoco tenemos la menor duda en señalar que si no fuera ese país uno de los principales productores de petróleo del mundo y la región del Medio Oriente poseedora del 80 % de las reservas mundiales, el interés no sería el mismo, nadie hablaría de democracia ni de fundamentalismo, lo mismo que ocurrió con países como Somalia y Ruanda cuya espantosa guerra para nada interesó a las grandes potencias del mundo. También estamos conscientes de que el problema no es solo petrolero, que ya es bastante, sino que se le teme al liderazgo que este país junto a Irán ejerce en la región, tanto en el mundo árabe como en la religión islámica, que se han convertido en el mas fuerte rival cultural y político; obstáculo para la expansión económica en esta importante región.
Pero la guerra contra Irak y todos los supuestos terroristas mundiales no solo sirven para sacar del camino los viejos enemigos, a los estorbos del mundo, sino que además representa un excelente negocio para quienes viven de la guerra, fundamentalmente los países desarrollados que son los principales productores armamentista del mundo, quienes venden unos 750 mil millones de dólares en este sector, y que son a su vez los mayores violadores de los acuerdos de disminución de armamentos. También la guerra sirve para obviar la preocupación de los ciudadanos norteamericanos (quienes en su mayoría rechazan esta contienda) de los graves problemas económicos del país y la poca popularidad de Bush. Así mismo, Bush hijo, salvo heredar la agresividad republicana de su padre, ha demostrado desde la campaña electoral (que por votos perdió ante Al Gore, pero que sin embargo la naturaleza de la democracia norteamericana le dio el triunfo.) es un desconocedor de la realidad mundial. El intelectual mexicano Carlos Fuentes, uno de los más brillantes de América Latina, lo ha acusado en varias oportunidades de "Ignorante y estúpido".
Contrariamente al discurso de campaña Bush , quien dijo en el 2000 que América Latina sería ''un compromiso fundamental de su presidencia'', y de su proclamación junto con otros líderes hemisféricos en abril del 2001 de que éste era ''el siglo de las Américas'', su gobierno no hizo nada o muy poco por enmendar errores del pasado y mucho menos cumplir con las promesas de anteriores mandatarios, como lo de condonar parte de la deuda externa, dar trato preferencial a nuestros productos. Por el contrario después de los sucesos de septiembre del 2001 centró sus intereses en el Medio Oriente y hacia Latinoamérica apuntalo solo hacia profundizar sus ataques a Cuba, incentivar el Plan Colombia contra los movimientos insurgentes y crear mayores obstáculos a la migración latina, caso dantesco con el nuevo muro entre ese país y México.
Es ahora cuando percibe como-a diferencia de lo que se pensaba hace apenas pocos años- la población latinoamericana rechaza cada vez más la política unipolar y hegemónica de los EE.UU., y ha castigado en rebeldía y en las urnas electorales los gobiernos lacayos del imperialismo. Al contrario de lo que se pensaba, después del derrumbe soviético, América latina se ha convertido en escenario fundamental de nuevos proyectos políticos y económicos, frente al neoliberalismo impulsado principalmente por la potencia del Norte.
En América latina se debate libre y plenamente sobre la posibilidad de un nuevo orden social para la región y el mundo. Cuba ya no es la excepción, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Venezuela, apuestan francamente contra el capitalismo y en pro del socialismo. Pero en Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Perú, México, Guatemala y en casi toda la región pueblos enteros han demostrado que no son simples minorías, y que a pesar de lo moderado de sus gobiernos, los pueblos rechazan el imperialismo y buscan otros caminos en su proceso de liberación. Bush en un intento desesperado de obstaculizar los avances de Venezuela y de la revolución latinoamericana realizó en el 2007 una visita a cinco naciones (Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México) entre el 8 y el 14 de marzo, pero nada consiguió, aunque ofreció acuerdos económicos que satisfagan a las oligarquías y a los lacayos políticos este proceso es irreversible no solo en América sino en el mundo entero, guste o no el capitalismo y su manifestación imperialista tiene el tiempo contado, ya no será posible con bayonetas acallar a los pueblos, ni invadiendo a todo el mundo podrán detener el camino que los pueblos se han trazado: un mundo mas humano, un mundo sin dueños, un mundo de todos.
El imperio norteamericano en Venezuela
En Venezuela las casas comerciales y los bancos ingleses que dominaron nuestra economía desde el nacimiento republicano tuvieron que compartir sus dominios con los capitales alemanes que a finales del siglo XIX eran realmente preponderantes, sobre todo en las nuevas vías de comunicaciones y el comercio. Si bien el imperio norteamericano había formado parte accionaria en las algunas de las compañía petroleras formadas a finales del siglo XIX ésta fueron exiguas y de poca importancia. Es a partir de la llegada de Gómez al poder en 1908 cuando comienza el auge y el dominio total del imperio norteamericano sobre el territorio venezolano. Después de un periodo de evidente nacionalismo durante el gobierno de Cipriano Castro (1899-1908) quien se enfrentó al dominio y a la expansión de los intereses extranjeros sobre el territorio patrio. Así lo demostró frente a la invasión y bloqueo de 1902, en la lucha contra la subversión de la llamada Revolución Libertadora (primer intento de sacar un gobierno por parte del imperialismo norteamericano, que financió a través de la empresa petrolera New York Bermúdez Company este alzamiento) con el código de minas de 1904 prohibió que en la explotación petrolera intervinieran empresas extranjeras. Pero aun mas contundente fue su política exterior de romper relaciones con la mayoría de los países desarrollados que propiciaron tanto el bloqueo como la conspiraciones contra el gobierno, como lo hiso con los EEUU en junio de 1908 y que fue unos de los determinantes para propiciar el golpe del 19 de diciembre de ese año. La política exterior de Castro fue una de las principales manifestaciones de nacionalismo y anti imperialismo que se van a desarrollar en Venezuela en el siglo XX.
La llegada de Gómez al poder no puede ser explicada sino con el apoyo firme del gobierno norteamericano de Teodoro Roosevelt quien bajo su política del "Gran Garrote" ya había manifestado su disposición de controlar toda la América Latina y convertirla en su patrio trasero. La enfermedad de Castro, su viaje al exterior para tratarse la salud permitieron la transición pacifica en este golpe de estado. Desde los tratados de Gómez-Buchanan Venezuela queda atada a los intereses de los Estados Unidos. La Creole Oil- subsidiaria de la New Yérsey de los Rockefeller- desplaza en 1918 a la British Petroleum hasta entonces dominante. Desde 1934 nuestra economía- como la mayoría del resto del mundo- estaría relacionada al dólar como moneda mundial. Nuestro comercio exterior se haría dependiente en su mayoría con los Estados Unidos, a quienes venderíamos petróleo y le compraríamos casi todos los bienes y servicios, alimentos, vestidos, lujos que las pautas de consumos vía medios de comunicación (también fundamentalmente norteamericanos) nos harían dependientes. Ya no sería Europa nuestro modelo a seguir, desde los enlatados, los pasatiempos, nuestro deporte favorito como lo es el Beisbol pasando por el cine, la televisión, la moda y el estilo de vida de New York serian el modelo a imitar. Desde la formación de nuestras Fuerzas Armadas pasando por los estudios de pre y post grado en las principales universidades norteamericanas han sido mecanismos de enclavar nuestra estructura política e ideológica a los intereses del imperio norteamericano. Por esto hay que dejar claro que el imperialismo y la dependencia se manifiesta tanto en el plano material de las tecnologías y la economía como en el plano de las ideas y la cultura.
Si bien los Estados Unidos, a diferencia de lo que sucedió en otros países de la América latina, no hizo intervención armada directamente sobre Venezuela, ya desde 1902, cuando funge como intermediario para impedir la intervención europea, queda manifiesta su voluntad de reservar estos territorios para su dominio. Desde 1908 tanto las estabilidades de los gobiernos como su caída ha tenido de por medio los intereses norteamericanos. Los 27 años del Gomecismo no pueden ser explicados sino a partir de esta relación de dependencia en la que Gómez despóticamente gobernaba en el interior del país y blandamente entregaba nuestras riquezas naturales a los extranjeros. La caída de Medinas Angarita no puede ser entendida sin tomar en cuenta los efectos de la reforma petrolera de 1943, así mismo el golpe de 1948 contra Rómulo Gallegos se hizo frente a lo que se consideró debilidades de un gobierno de centro izquierda. La permanencia de Pérez Jiménez durante 10 años y su caída en 1958 tuvo también el peso de los intereses norteamericano, cuando éste dictador a finales de su periodo, tanto por algunas reformas legales como al no ceder a la exigencia de las trasnacionales a entregar mas concesiones, le fue quitado el apoyo imperial.
Luego desde los inicios de la democracia representativa, desde la "doctrina Betancourt" Venezuela se convierte en el principal aliado de la política exterior norteamericana y su enfrentamiento a la expansión de la revolución Cubana en América. No obstante los intentos por una política nacionalista como lo fueron algunas reformas en el ámbito energético y fundamentalmente la nacionalización del petróleo y del hierro en 1975, estos en realidad muy poco tocaron el peso de las trasnacionales que siguieron dominando nuestro comercio de los recursos naturales y se quitó de encima los costos de producción. Venezuela fue unos de los primeros surtidores de petróleo no sólo para levantar la economía europea, sino con el petróleo con el cual se garantizó el triunfo de la primera y segunda guerra mundial. Desde entonces nuestra economía se ancló a la economía norteamericana, disfrutando nuestras elites de las limosnas de su auge y sufriendo la población todas las recesiones de la economía norteamericana.
A pesar de que aún hoy más de la mitad de nuestro comercio exterior se hace con los Estados Unidos y de que sus casas comerciales, industrias, capitales dominan sobre las principales redes productivas del país, no se puede negar que desde 1999 se le ha venido frenando sus dominios y sobre todo existe una política nacional de carácter de estado enfrentada a las inherencias extranjeras en nuestro país. Hasta la llegada de Chávez al poder la política exterior venezolana estaba centrada fundamentalmente en sus relaciones comerciales con los Estados Unidos y en alianza al papel jugado por este país sobre el resto del Continente. Venezuela a pesar de forman parte de los organismos de integración económica como la ALADI, Pacto Andino, Grupo de los TRES, estas eran relaciones netamente económicas y en realidad de muy poco peso, ya que mas de 70% de nuestro comercio exterior era con los Estados Unidos. Desde la campaña electoral y en los primeros años de gobierno del Presidente Chávez queda marcada su visión humanista, antiimperialista, el rescate de la soberanía y el nacionalismo, sin embargo por los menos hasta el 2003 su acción de gobierno estaba centrada fundamentalmente en los asuntos políticos
Demostrada la inherencia del gobierno norteamericano en los sucesos del 2002, el gobierno y mas concretamente el Presidente Chávez asume una política frontal frente al gobierno norteamericano al que no duda de calificar de enemigo, y a pesar de que las relaciones comerciales y fundamentalmente las petroleras se han mantenido estable no hay la menor duda que la posición del gobierno de Chávez, su liderazgo en la región Latinoamericana ha afectado los intereses y la política exterior norteamericana en la región. En ese contexto surge la realidad actual venezolana, pero también ese contexto ha sido modificado, perneado por las propuestas que desde Venezuela se hacen a favor del respeto a la soberanía, en defensa del estado nacional, las identidades culturales, de nuestra materias prima, y sea el caso mas elocuente la reivindicación de la OPEP, la necesaria integración entre los países del tercer mundo, ante un mundo con pretensiones hegemónicas y unipolar y una política exterior nada ecléctica, nada vacilante, frente al capitalismo, contra el imperialismo. Mas que el liderazgo del presidente de la república a nivel mundial es innegable el impacto de lo que esta sucediendo en Venezuela en el resto de los países y fundamentalmente de nuestros vecinos latinoamericanos.
Se quiera o no aceptar el proyecto político venezolano ha producido modificaciones hasta en la política exterior norteamericana, que ha visto disminuir su papel preponderante en la región, donde una década atrás parecía contar con puros aliados e incondicionales y donde Cuba era visto como excepción, como un fenómeno extraño. Hoy, en buen parte como consecuencia de las radicales medidas neoliberales, la situación social y política en América latina se ha revertido, en algunos casos en proyectos políticos claramente antagónicos como son el caso de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, pero también en la mayoría de otros países, que aunque con moderación han puesto freno al neoliberalismo y a las pretensiones hegemónicas de los Estado Unidos. Hoy por el contrario son excepciones los gobiernos incondicionales a la política exterior Norteamérica y defensores del neoliberalismo y en países como México, Colombia y Perú la población ha marcado claramente su posición y son evidentes los vientos de cambio. Al decir de Heinz Dieterich: "El renacimiento de una praxis liberadora que avanza hacia la sociedad postcapitalista se manifiesta en múltiples rebeliones y movimientos populares que abarcan desde el Zapatismo en México, el Movimiento de los Sin Tierra (MST) en Brasil, la revolución bolivariana en Venezuela, el levantamiento indígena-popular-militar en Ecuador y el "argentinazo" del 20 de diciembre, hasta las protestas de Seattle y Génova."[1]
Pero consideramos que la discusión sobre este proyecto socialista no sólo atañe a los venezolanos, es un debate mundial: continuamos con el sistema capitalista predominante, que ha demostrado históricamente que solo produce riqueza para unos pocos y más pobreza, explotación, racismo, exclusión para la mayoría. Ya no son solo las voces de los humanistas, los socialistas, grupos ecológicos sino connotados científicos, muchos de ellos miembros de las más prestigiosas instituciones científicas del mundo desarrollado, quienes han advertido que al ritmo de producción capitalista actual la vida sobre la tierra tienes los años contados. Ya no es la amenaza del Apocalipsis por un mundo inmoral. No, es la palabra de quienes siendo pagados para continuar el desarrollo del modelo imperante han tenido que reconocer que de seguir la carrera de consumo de recursos naturales y producción de contaminantes, muchas de las especies, entre eso la humana, tendrán dificultad para subsistir en las próximas décadas. Ya no se trata sólo de denunciar la explotación capitalista, de lo que se trata es de enfrentar la destrucción del mundo.
Romper con la dependencia económica no ha sido ni será tarea fácil pero creemos que aún mas difícil es la lucha contra el imperio político ideológico, contra la dependencia cultural cuya lucha comienza con comprender para luego desconstruir el pensamiento con el que lo hemos formado que nos hace reproductores del pensamiento del Norte y no nos permite percibirnos con nuestras propias perspectiva, sino bajo los ojos del amo.
[1] Heinz Dieterich, El socialismo del siglo XXI, Venezuela, Horizonte editores,2005, p 34
100 años de Imperialismo norteamericano. (Desde Theodore Roosevelt a George Bush) | 09-12-2008 - 09:20:25 GMT 1 #
Informe del Senado de EEUU
Seis años y miles de torturados y asesinados después
Roberto Montoya
El Mundo
El informe bipartidista del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado estadounidense llega con demasiado retraso, con seis años de atraso. ¿Cuántos miles de personas fueron vejadas, torturadas, cuando no asesinadas durante estos años en Afganistán, Irak, Guantánamo o en las prisiones secretas de la CIA?
En momentos en que se están retirando del poder los responsables políticos principales de las violaciones a los derechos humanos que se denuncian ahora en el informe, demócratas y republicanos descubren los delitos que cometieron. Ni en ese informe ni seguramente en los debates que se abran a partir de él se mencionarán sin embargo las corresponsabilidades políticas.
Al Partido Demócrata tampoco le interesará que recuerden públicamente que su silencio de todos estos años permitió cubrir con un manto de impunidad a los autores de la trama legal que dio luz verde a la tortura generalizada, a los que inventaron el laboratorio de Guantánamo, a los verdaderos responsables de actos como los de Abu Ghraib, a quienes diseñaron y ejecutaron el plan internacional de secuestros y vuelos de la CIA.
El voto demócrata no se enfrentó a la Orden Militar del 13 de noviembre de 2001 de George W. Bush sobre la detención, tratamiento y juicio de ciertos no ciudadanos en la guerra contra el terrorismo, por la que el comandante en jefe de EEUU decidió unilateralmente no reconocer para los prisioneros de su cruzada los derechos que las Convenciones de Ginebra otorgan desde 1949 a todos los prisioneros de guerra. Bush inventó para ellos el concepto de combatientes ilegales, estipulando que sólo podrían ser juzgados por tribunales militares especiales, rechazando explícitamente su derecho a recurrir "ni en Estados Unidos ni en ningún otro país ante ningún tribunal internacional".
Gracias a la tenaz labor de importantes organizaciones defensoras de los derechos civiles en Estados Unidos, como la American Civil Liberties Union (ACLU), se lograron desclasificar ya hace años memorandos clave del Pentágono, del Ministerio de Justicia y de la Secretaría de Estado, en los que desde Donald Rumsfeld, hasta el entonces colaborador y luego fiscal general del Estado Alberto R. Gonzales y muchos funcionarios de alto nivel intercambiaban ideas hasta encontrar la fórmula jurídica que dio luz verde total a sus fuerzas armadas y servicios de inteligencia en el tratamiento de los prisioneros, dejando a todos los responsables, desde el torturador de a pie, hasta al propio comandante en jefe, cubiertos por un blindaje legal absoluto ante cualquier tipo de denuncia que pudiera presentarse frente a tribunales nacionales o internacionales. Los documentos son conocidos y llevan firmas concretas como las leyes que se promulgaron con ese fin.
Denuncias y silencios
A pesar de eso, la dirección del Partido Demócrata no hizo en ningún momento de la denuncia de esos hechos una batalla fundamental contra la Administración Bush, como no dio una batalla contra la nueva doctrina militar de las guerras preventivas, ni contra la autorización de la guerra contra Irak justificada con mentiras a todas luces, ni contra tantas y tantas restricciones a las libertades democráticas de sus propios ciudadanos. Muy pocos miembros de la Cámara de Representantes o el Senado se salieron del guión, muy pocos se arriesgaron a ser tildados de antipatriotas, de resquebrajar la unidad nacional frente a una cruzada salvadora de la humanidad como aquella.
Desde poco después de que comenzara la guerra contra el terror tras el 11-S, lanzada a nivel planetario y por tiempo indefinido por la Administración Bush en su proclamada lucha del Bien contra el Mal, organizaciones humanitarias tan poco sospechosas de radicales como Human Rights Watch o Amnistía Internacional empezaron a denunciar las vejaciones y torturas a que sometían las tropas estadounidenses a los prisioneros capturados en Afganistán.
Habían pasado sólo días desde el inicio de la guerra en Afganistán, en octubre de 2001, cuando ya estos organismos defensores de los derechos humanos recogían testimonios de los sistemáticos abusos contra la población civil y las vejaciones, torturas y asesinatos de prisioneros sospechosos de pertenecer a las fuerzas talibán o a los milicianos de Al Qaeda de Osama bin Laden. Esta situación, sumada a los constantes daños colaterales entre la población civil, no haría más que empeorar.
Aunque se conocería un tiempo después, de esa época datan también los primeros secuestros de la CIA en el extranjero y los traslados de las víctimas a bases militares propias o prisiones en países aliados dispuestos a torturarlos bajo supervisión de la agencia, lejos de los tribunales federales estadounidenses. Este plan estrella de la CIA para capturar en sus guaridas a terroristas tan dispersos geográficamente como los de Al Qaeda, supuso la operación encubierta más gigantesca realizada por EEUU desde la primera guerra de Afganistán en los 80. Paradójicamente en aquella, en la que se batallaba para derrotar militarmente y expulsar al Ejército Rojo de Afganistán, EEUU tenía como aliados fundamentales a miles de integristas islámicos como el mismísimo Osama bin Laden. Dos décadas después, EEUU volvía a la región para combatir al monstruo que había ayudado a crecer.
Lecciones para el futuro
Donald Rumsfeld, uno de los miembros de la Administración Bush que peor sale parado en el informe actual de la comisión del Senado, no se vio obligado a abandonar su cargo precisamente por alguno de los hechos por los que ahora se lo acusa y que ya estaban suficientemente documentados desde hace años y denuciados públicamente por medios de comunicación y sólidos libros. No, Rumsfeld sobrevivió a todas aquellas denuncias, acusó a algunas manzanas podridas del Ejército de los actos más repudiables que salieron a la luz pública, como fue el caso de Abu Ghraib, y sólo cayó cuando los propios mandos militares pidieron su cabeza por su manifiesta incapacidad como estratega miliar en las guerras de Afganistán e Irak.
Sin duda el actual informe es valioso, recopila cronológicamente algunos de los documentos oficiales clave que permitieron semejante vulneración de los derechos humanos —incluida la Orden Militar de Bush de 2001 citada— pero sólo tendría trascendencia y supondría un real ejemplo de rectificación ante el mundo entero, aunque sea muy tardía, si no se queda en papel mojado, si sirve para depurar responsabilidades políticas y penales y, sobre todo, si sirve para cambiar con el nuevo Gobierno radicalmente la postura de EEUU con respecto a los derechos humanos y el Derecho Internacional.
Informe del Senado de EEUU | 13-12-2008 - 10:51:10 GMT 1 #
Votan a Josef Stalin :
Josef Stalin, ha sido votado como el tercer personaje histórico más popular de Rusia (CEI) en una encuesta a nivel nacional, el estudio 'El nombre de Rusia', realizado por la televisión estatal Rossiya durante más de seis meses, quedó concluido con una votación final via Internet y SMS. La encuesta contabilizó más de 50 millones de votos, de los 143 millones de habitantes que tiene Rusia.
Uno de los jueces del estudio, el conocido actor y director de cine Nikita Mijalkov, declaró tras conocer el resultado que "ahora hay que pensar muy seriamente por qué el país escoge a Josef Vissarionovich Stalin en tercer lugar".
Este proyecto, impulsado en junio de este año, incluía una lista de 50 figuras históricas seleccionadas de una lista original de 500.
Votan a Josef Stalin | 29-12-2008 - 09:25:03 GMT 1 #