El sistema capitalista en crisis: Inflación Estructural
El sistema capitalista en crisis: Inflación Estructural.-El El primer grupo aporta, en las primeras fases del capitalismo, el excedente de producción necesario, para sustentar la elite capitalista, sin embargo, con la incorporación contemporánea al mundo laboral del segundo grupo, el excedente de producción (plusvalia) debe ir subdividiéndose en incesantes “bolsitas”, para ir repartiéndose entre los trabajadores de este segundo grupo, emergente, creciente y materialmente improductivo. El sistema económico capitalista que se basa en la producción de mercancías cuya clase trabajadora es mayormente ocupada en trabajos asalariados en el sector servicios y no productores de mercancías es un contrasentido. Un sistema económico donde primen los servicios, no puede seguir buscando su existencia en el beneficio material de la producción de mercancías, de una época industrial arcaica. La cuestión radica en pasar de una economía industrial a una economía Comunista del conocimiento. Los trabajadores perderemos una intangible materialidad - jamás, hemos visto una perra gorda-, para alcanzar una tangible inmaterialidad. Si hasta ahora nos han hablado de “beneficio y reparto” la cuestión se transforma en “producción y reparto”, para una proporción inversa a la producción. Si la ganancia material, que permite la existencia del sistema económico capitalista, a través del excedente de producción de la fuerza de trabajo es nula, como en toda la mano de obra empleada en servicios, el beneficio económico es cero. Como la inflación implica el crecimiento simultáneo de los productos y los factores productivos y el aumento de unos precios empuja a los demás en círculo vicioso, resulta realmente difícil ponerse de acuerdo sobre qué rama industrial o qué factor fue el origen de la escalada. La multitud de teorías explicativas puede agruparse en tres tipos: las que consideran que el origen de la inflación se debe a un exceso de demanda (Inflación de Demanda); las que consideran que los problemas se originan por el lado de la oferta (Inflación de Costes); y las que consideran que la causa de la inflación está en los desajustes sociales (Inflación Estructural). Argelaguer Vall del Llierca
sistema capitalista en crisis se basa en la producción de mercancías, de donde extrae su beneficio en forma de plusvalía, sin embargo, la masa de trabajadores en España. y en los países capitalistas de libre mercado está mayormente ocupada en el área de servicios, cuya producción material es nula.

Meneame
del.icio.us
La teoría estructural : Según esta Teoría, las alzas de los precios se hallan fuertemente condicionadas por las deficiencias estructurales del sistema productivo Capitalista y del mercado. Esas deficiencias se manifiestan principalmente en la desigual distribución de la renta y la riqueza, sobre todo de la propiedad, la deficiente explotación de la agricultura, la presencia de monopolios y oligopolios en la industria, la falta de transparencia en los mercados, la insuficiente dotación de capital fijo social, la escasa diversificación de las exportaciones y la dependencia creciente de las importaciones, la población creciente y la baja productividad e inestabilidad social y política. Todo ello configura un especial escenario en el que el proceso de generación y propagación de la inflación no puede ser explicado únicamente por las teorías de la inflación de demanda y la de costes, sino que hay que tener en cuenta además todas estas deficiencias o desequilibrios estructurales.
La teoría estructural | 09-10-2008 - 17:03:36 GMT 1 #
Capitalismo del desastre: estado de extorsión, por Naomi Klein :
Desde que el petróleo sobrepasó los 140 dólares el barril, hasta los locutores de derechas más furibundos se ven forzados a demostrar su credo machacando a las petrolíferas.
Desde que el petróleo sobrepasó los 140 dólares el barril, hasta los locutores de derechas más furibundos se ven forzados a demostrar su credo populista dedicando una porción de sus programas a machacar a las compañías petrolíferas. Algunos han ido tan lejos como para invitarme para mantener una amistosa charla sobre un insidioso nuevo fenómeno: "el capitalismo del desastre". La cosa marcha bien... hasta que empieza a torcerse.
Por ejemplo, el locutor "conservador independiente" Jerry Doyle y yo mantuvimos una conversación perfectamente amistosa sobre las turbias compañías aseguradoras y la ineptitud de los políticos cuando ocurrió lo siguiente: "Creo que hay una sistema para abaratar rápidamente los precios", anunció Doyle. "Hemos invertido 650 mil millones de dólares para liberar a una nación de 25 millones de personas. ¿No va siendo hora de que reclamemos algo de petróleo a cambio? Deberían de haber un montón de camiones cisterna, uno tras otro, formando un atasco en dirección al Túnel Lincoln, el apestoso Túnel Lincoln, en hora punta, cada uno de ellos con una nota de agradecimiento de parte del gobierno iraquí... ¿Por qué no vamos y cogemos sencillamente el petróleo? Nos lo hemos ganado liberando un país. Puedo arreglar el problema del precio del petróleo en diez días en vez de en diez años."
Había un par de problemas con el plan de Doyle, por supuesto. El primero es que estaba describiendo el mayor latrocinio de la historia mundial. El segundo, que llegaba demasiado tarde: "nosotros" ya estamos robando el petróleo de Irak, o al menos estamos en el momento cumbre de ello. Los capitalistas del desastre han estado ocupados: desde los bomberos privados que actuaron en los incendios del norte de California, a los desposeedores de tierras tras el ciclón Burma, a la nueva ley sobre la vivienda abriéndose paso hacia el Congreso. La ley no habla demasiado sobre las viviendas asequibles, desplaza la carga del impago de hipotecas a los contribuyentes y asegura a los bancos que proporcionan malos préstamos conseguir algunos pagos en devolución por los mismos. No sorprende que se la denomine en los pasillos del Congreso como el "plan Credit Suisse", en honor a uno de los bancos que, generosamente, la propuso.
El desastre de Irak: "si lo rompe lo paga"
Pero estos casos de capitalismo del desastre son bastante amateurs en comparación con lo que se está llevando a cabo en el ministerio del petróleo iraquí. Empezó con la adjudicación de contratos fuera de subasta a ExxonMobil, Chevron,Shell, BP y Total (aún no se han firmado, pero continúan siendo válidos). Pagar a las multinacionales por su bagaje técnico no es algo raro. Sí lo es que estos contratos vayan casi invariablemente a compañías petrolíferas que se dedican a su distribución, y no a las que se dedican a explorar, producir y guardar la riqueza procedente de la explotación de estos recursos combustibles y liberadores de dióxido de carbono. Como apunta el experto en petróleo londinense Greg Muttitt, los contratos sólo tienen sentido según las informaciones de que las grandes compañías petrolíferas han insistido en el derecho a poder rechazar contratos otorgados para producir en los campos de petróleo iraquíes, dirigiéndolos. En otras palabras, aunque otras compañías podrán pujar por los contratos en el futuro, serán éstas quienes siempre los ganarán.
Una semana después de que no se anunciaran acuerdos fuera de subasta, el mundo pudo ver el precio real del petróleo. Después de años presionando a Irak en la trastienda de la opinión público, el país ha abierto repentinamente a los inversores seis de sus mayores campos petrolíferos, que reúnen en conjunto casi la mitad de sus reservas. De acuerdo con el ministro del petróleo iraquí, se empezarán a firmar contratos a largo plazo a lo largo de este año. Aunque ostensiblemente bajo el control de la Compañía Nacional de Petróleo Iraquí (CNPI), las empresas extranjeras mantendrán el 75% del valor de los contratos, dejando el 25% restante a sus socios iraquíes.
Este tipo de porcentaje no tiene precedentes en los estados árabes y persas ricos en petróleo, en los que el control mayoritariamente nacional del petróleo fue una victoria decisiva en las luchas anticoloniales. Según Muttitt, la suposición hasta ahora era que las multinacionales extranjeras traerían el desarrollo a los nuevos campos petrolíferos en Irak, no que tomarían aquellos cuya producción ya está en marcha y en consecuencia requieren una inversión técnica mínima. "La política era la de asignar estos campos a la Compañía Nacional de Petróleo Iraquí por completo", me explicó. Este cambio supone una inversión de aquella política, ya que da a la CNPI solamente un 25%, en vez del 100% acordado.
Así pues, ¿qué es lo que hace que contratos tan pésimos como ésos sean posibles en Irak, un país que tanto ha sufrido? Irónicamente, es el sufrimiento de Irak -su crisis sin fin- la base para un acuerdo que amenaza con drenar de su tesoro nacional su principal fuente de ingresos. La lógica es como sigue: la industria petrolífera de Irak necesita expertos extranjeros porque los años de sanciones punitivas la privaron de nueva tecnología, y la invasión, y la violencia que la siguió, la degradaron todavía más. E Irak necesita urgentemente producir más petróleo. ¿Por qué? Por la guerra, una vez más. El país está en ruinas, y los miles de millones repartidos en contratos fuera de subasta a las compañías occidentales no han conseguido reconstruir el país. Ahí es donde aparecen los nuevos contratos fuera de subasta: lograrán recaudar más dinero, pero Irak se ha convertido en un lugar tan peligroso que se debe inducir a las compañías petrolíferas para que éstas se arriesguen a invertir. De ese modo la invasión de Irak crea limpiamente el argumento para el saqueo ulterior.
Muchos de los arquitectos de la guerra de Irak ya ni siquiera se preocupan en negar que el petróleo fue el motivo principal para desencadenarla. En el programa To the Point de la National Public Radio [Radio Nacional Pública], Fadhil Chalabi, uno de los principales consejeros iraquíes de la administración Bush antes de la invasión, describió recientemente la guerra como un "movimiento estratégico de los EE.UU. y el Reino Unido para tener una presencia militar en el Golfo con la que asegurar en el futuro las reservas [de petróleo]." Chalabi, que ejerció de viceministro del petróleo y se reunió con las compañías petrolíferas antes de la invasión, describió este movimiento como "un objetivo fundamental."
Invadir países para apoderarse de sus recursos naturales es ilegal según la Convención de Ginebra. Esto significa que la gigantesca tarea de reconstruir la infraestructura en Irak -incluyendo su infraestructura petrolífera- es responsabilidad financiera de los invasores. Son ellos quienes deberían ser forzados a pagar las reparaciones. (Recuérdese que el régimen de Saddam Hussein pagó 9 mil millones de dólares a Kuwait en concepto de reparaciones por la invasión del país en 1990.) En cambio Irak está obligado a vender el 75% de su patrimonio nacional para pagar el precio de su propia invasión y ocupación ilegal.
El shock del precio del petróleo
Irak no es el único país involucrado en el atraco petrolífero. La administración Bush está atareada en la labor de usar una crisis relacionada -la del alza del precio del combustible- para reavivar su viejo sueño de perforar el Refugio Natural Ártico (Artic National Wildlife Refuge, ANWR en sus siglas inglesas). Y de perforar en la costa. Y también de explotar las reservas de petróleo bituminoso de la cuenca de Green River. "El Congreso tiene que enfrentarse a una dura realidad", dijo George W. Bush el 18 de junio. "A menos que los miembros del congreso estén dispuestos a aceptar los dolorosos precios del combustible actuales, o puede que aún más altos, nuestra nación debe producir más petróleo."
Habla el Presidente como Extorsionador en Jefe, apuntando a la cabeza de su rehén (nada menos que el país entero) con el surtidor de gasolina: o me conceden la ANWR o todo el mundo tendrá que pasar sus vacaciones en el patio trasero de su casa. El último robo del presidente-cowboy. A pesar de la propaganda "Perfore aquí y ahora y pague menos", perforar en la ANWR tendría un impacto apenas discernible en las actuales reservas petrolíferas mundiales, como sus defensores bien saben. El argumento de que podría provocar una reducción de los precios del petróleo no está basado en la economía pura y dura sino en el psicoanálisis de mercado: perforar "enviaría un mensaje" a los empresarios del petróleo de que aún queda más petróleo, y esto haría que empezasen a bajar los precios.
Se siguen dos puntos de este razonamiento. El primero, es el intento por mentalizar a los hiperactivos empresarios de qué es lo que ocurre realmente en el gobierno de la era Bush, incluso en medio de una emergencia nacional. El segundo, es que nunca funcionará. Si hay alguna cosa que podamos predecir del reciente comportamiento del mercado del petróleo es que el precio va a seguir subiendo, no importa cuántas nuevas reservas se anuncien.
Tómese, por ejemplo, el enorme boom en las famosas reservas de petróleo bituminoso de Alberta. Con tales ellas, conocidas también como "arenas petrolíferas", ocurre lo mismo que con los otros emplazamientos propuestos por Bush para la perforación: son cercanos y seguros, pues el Tratado para el Libre Comercio en Norteamérica (NAFTA en sus siglas inglesas) contiene una cláusula que impide a Canadá cortar el suministro a los Estados Unidos. Sin hacer mucho ruido, el petróleo de estas fuentes, en gran medida sin explotar, ha estado fluyendo hacia el mercado en tal cantidad que ahora Canadá es el mayor proveedor de petróleo de los Estados Unidos, por encima de Arabia Saudí. Entre el 2005 y el 2007, Canadá aumentó sus exportaciones a los Estados Unidos en casi 100 millones de barriles. A pesar del significativo crecimiento de estas reservas seguras, los precios del petróleo han ido en aumento durante todo este tiempo. Lo que se esconde tras la campaña de perforación de la ANWR no es de hecho otra cosa que pura estrategia del shock: la crisis del petróleo ha creado las condiciones con las que es posible vender una política antes invendible, pero desde luego altamente rentable.
El shock del precio de los alimentos
Ligada estrechamente al precio del petróleo encontramos la crisis alimentaria global. No sólo los elevados precios del petróleo hacen subir los precios de los alimentos, sino que el boom de los biocombustibles ha desdibujado la frontera entre comida y combustible, expulsado a los agricultores de sus tierras y alentado una especulación rampante. Muchos países latinoamericanos han insistido en que se reexamine la pujanza de los biocombustibles como alternativa a los combustibles fósiles y en que se reconozcan los alimentos como un derecho humano y no como una mercancía más. El subsecretario de Estado de los Estados Unidos John Negroponte tiene en cambio otras ideas al respecto. En el mismo discurso en que trataba de vender el compromiso de EE.UU. en la ayuda alimentaria de emergencia pidió a los países que bajaran sus "restricciones a la exportación y elevadas tarifas" y eliminaran "las barreras para el uso de las innovaciones tecnologías en la producción animal y vegetal, incluyendo la biotecnología." Hay que reconocer que esta amenaza era más sutil que las anteriores, pero el mensaje era claro: los países pobres harían mejor en abrir sus mercados agrícolas a los productos norteamericanos y sus semillas genéticamente modificadas. En caso contrario se arriesgan a perder su ayuda.
Los cultivos genéticamente modificados han aparecido de súbito como la panacea para la crisis alimentaria, al menos según el Banco Mundial, el presidente de la Comisión Europea -"valor y al toro", vino a decir- y el Primer Ministro británico Gordon Brown. Y, claro está, según las empresas del agribusiness. "No se puede alimentar hoy al mundo sin organismos genéticamente modificados", declaró recientemente Peter Brabec, presidente de Nestlé, al Financial Times. El problema con este argumento, al menos por ahora, es que no hay pruebas de que los organismos genéticamente modificados aumenten la producción de los cultivos, sino que más bien la disminuyen.
Pero incluso si hubiera una varita mágica con la cual resolver la crisis alimentaria global, ¿querríamos que estuviese en manos de los Nestlés y Monsantos? ¿Cuál sería el precio a pagar por que la empleasen? En los últimos meses Monsanto, Syngenta y BASF han estado comprando frenéticamente patentes de las llamadas semillas "todoterreno", un tipo de plantas que pueden crecer incluso en la tierra agostada por la sequía o salada por las inundaciones.
En otras palabras: plantas modificadas para sobrevivir a un futuro de caos climático. Ya sabemos hasta qué punto está dispuesta a llegar Monsanto a la hora de proteger su propiedad intelectual, espiando y demandando a los granjeros que se atrevan a guardar sus semillas de un año para el otro. Hemos podido ver cómo las medicaciones patentadas contra el VIH impiden salvar a millones de personas en el África subsahariana. ¿Por qué los cultivos "todoterreno" patentados iban a ser diferentes?
Mientras, entre tanta excitante charlatanería sobre las nuevas tecnologías perforadoras y genéticas, la administración Bush anunció una moratoria de hasta dos años en los proyectos federales para la investigación en energía solar, debido, aparentemente, a preocupaciones medioambientales. Nos vamos acercando a la frontera final del capitalismo del desastre. Nuestros dirigentes no invierten en tecnologías que nos prevengan de una manera efectiva de un futuro climáticamente caótico, y en vez de eso se deciden a trabajar codo con codo justamente con quienes traman planes cada vez más endiablados para aprovecharse de las desgracias ajenas.
La privatización del petróleo iraquí, el aseguramiento de los cultivos genéticamente modificados, la reducción de las últimas barreras comerciales y la apertura de los últimos refugios naturales a la explotación privada... no hace mucho estos objetivos eran conseguidos uno tras otro mediante corteses acuerdos comerciales presentados con el pseudónimo de "globalización". Ahora esta agenda completamente desacreditada está obligada a cabalgar sobre las espaldas de crisis cíclicas, vendiéndose a sí misma como la medicina que curará de una vez por todas el dolor del mundo.
Artículo original:
http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=35367
Capitalismo del desastre: estado de extorsión | 10-10-2008 - 17:53:48 GMT 1 #
El capitalismo como religión: misterio de la economía y economía del misterio, por John Brown (Iohannes Maurus) :
“Ipsi enim diligenter scitis quia dies Domini sicut fur in nocte ita veniet cum enim dixerint pax et securitas tunc repentinus eis superveniet interitus sicut dolor in utero habenti et non effugient vos autem fratres non estis in tenebris ut vos dies ille tamquam fur conprehendat omnes enim vos filii lucis estis et filii diei non sumus noctis neque tenebrarum” Tesalonicenses I. V. 2-51
Su santidad el Papa Benedicto XVI se ha pronunciado sobre la economía, en concreto sobre la última crisis financiera. Esto puede llamar la atención, pero sólo si se olvida que la economía en sentido moderno, esto es el gobierno indirecto de las poblaciones mediante sus necesidades y deseos es un invento cristiano. La oikonomia de los padres de la Iglesia fue un intento de introducir la historia y la pluralidad en la relación de Dios con su creación evitando así cualquier de dualismo extremo. Junto a un poder directo o teológico tenemos así un poder indirecto o económico. Afirma Ratzinger armado de esta enorme legitimidad histórica que no hemos de preocuparnos por la crisis actual, dado que el dinero no es nada y lo único sólido es la palabra de Dios. Textualmente sostuvo el Pontífice en la inauguración del Sínodo que: "Vemos con el derrumbe de los grandes bancos que el dinero simplemente desaparece, que no significa nada, y que todas las cosas que nos parecen tan importantes, en realidad son secundarias. [...] Quien construye la casa de su propia vida sólo en base a las cosas materiales visibles, como el éxito, la carrera y el dinero, construye sobre arena." Y concluyó: "Sólo la voz de Dios es la única realidad duradera."
Podrán parecer palabras de otro siglo o de otra dimensión, sin embargo nada más apropiado para describir cuanto hoy sucede: no porque Ratzinger se haya vuelto anticapitalista renegando su vieja batalla contra los teólogos de la liberación, sino porque, como buen profesional de la teología ha sabido reconocer en la crisis actual, mucho mejor que los economistas laicos, la dualidad de niveles en que funciona el capitalismo. A partir de la dualidad theologia-oikonomia, fundadora de la teología cristiana de la trinidad y de la salvación, ha reconocido Ratzinger ni más ni menos que mercado y Estado, poder indirecto sobre la población y poder soberano directo sobre todos y cada uno de sus miembros no se oponen sino que se complementan. Frente a los teólogos que se ignoran y se autodenominan “economistas”, como si ese término fuese inocente, el autor del Catecismo de la Iglesia católica nos recuerda en qué medida el capitalismo es una religión.
Walter Benjamin ya lo intuyó en una serie de fulgurantes apuntes, plano de un libro que la policía de Franco y la Gestapo le impidieron escribir abocándolo al suicidio una triste mañana de Port-Bou: el capitalismo es la realización del cristianismo convertido en una religión sin dogma que consiste en un culto permanente y en una fe en la continuidad de ese culto. El culto económico capitalista requiere una fe inmanente en el crédito y un profundo sentido de la deuda y de la culpa. El dinero como deuda -y culpa- es el nervio del sistema. La deuda en principio es impagable e infinita, pues se acumula sin cesar, creando como su correlato un infinito crédito. Lo que ocurre hoy es que esa fé, ese crédito y esa deuda, que mueven montañas de oro se están perdiendo. Para mantener el valor del capital ficticio constituido por los activos tóxicos de las principales instituciones financieras hace falta un milagro. Aquí es donde regresa inesperado el espíritu. Vuelve según la expresión paulina “sicut fur” como un ladrón, sin que nadie lo espere y en plena noche. El espíritu no es sino la Idea realizada en el Estado. El Estado viene a salvar a las entidades de crédito descarriadas y a restaurar la fe perdida y lo hace “como un ladrón” en el más literal de los sentidos. Saltándose toda regla y todo principio en un destellante ejercicio de dictadura del capital Para eso sirven los milagros.
Un personaje poco leído entre los marxistas, Carlos Marx, afirmaba que el funcionamiento automático del mercado capitalista tenía un prerrequisito: la acumulación originaria de capital. Sobre esta cuestión, Marx no está de acuerdo con el famoso teólogo de la mano invisible, Adam Smith, quien considera en la Riqueza de las naciones que los dos requisitos fundamentales para poner en marcha el mercado capitalista existen naturalmente como resultado de la diferencia de temperamentos entre los hombres: existen los ahorrativos y los dispendiosos. Los primeros acaban acumulando suficientes activos para comprar la capacidad de trabajar de los otros, quienes se ven obligados a venderla por haber despilfarrado el resto de lo que tenían. Diferencia moral: nada que ver con la historia. Marx en cambio no tiene fe en esta fábula moral: la acumulación originaria es obra histórica de la violencia de clase unificada en torno al Estado, violencia que expropia a los campesinos y artesanos de sus medios de producción y los pone a disposición de un capital comercial dispuesto a comprar su mano de obra. La existencia de fuerza de trabajo libre y de dinero en grandes cantidades y también libre de comprar y vender lo que sea, incluso fuerza de trabajo humana, es el inicio de todo automatismo de mercado. Posteriormente, en tiempos normales, la reproducción de la expropiación de los trabajadores y de la acumulación de capital se opera a través del mercado y del derecho auxiliados por la policía y otros discretos aparatos de normalización de los individuos. Pero ¿qué ocurre cuando uno de los dos elementos deja de estar disponible, cuando se carece de fuerza de trabajo libre y expropiada o de capital en cantidad suficiente? Aquí es donde vuelve a intervenir el Estado, revirtiendo por la violencia los procesos de autovalorización de la fuerza de trabajo o facilitando la acumulación de capital mediante la expropiación de bienes sociales (privatizaciones, reducción del gato público social) o el saqueo de los países dependientes.
Estamos en este momento ante una intervención milagrosa de este tipo. La tensión es máxima y grande es la expectativa. De momento hemos asistido a la salvación milagrosa de algunas entidades de crédito particularmente rapaces mediante la compra por parte del Estado del papel sin valor que poseían, pero todo indica que vamos a asistir en breve a algo aún más milagroso, la nueva encarnación del Soberano en la vil materia de este mundo, mediante la participación directa del Estado en el capital de estas entidades piratas. Todo ello a costa de la riqueza social expropiada a las sociedades que la produjeron. Hay ilusos que creen que esto es el final del capitalismo, cuando sólo estamos ante una nueva fase de lo que llama el geógrafo marxista Harvey acumulación por expropiación. La crítica de la economía propugnada por Marx presupone una crítica de la religión, incluso de la propia religión capitalista: Kyrie eleison. Señor ten piedad.
1“Porque vosotros sabéis bien, que el día del Señor vendrá así como ladrón de noche, Que cuando dirán, Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción de repente, como los dolores á la mujer preñada; y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sobrecoja como ladrón; Porque todos vosotros sois hijos de luz, é hijos del día; no somos de la noche, ni de las tinieblas.”
El capitalismo como religión: misterio de la economía y economía del misterio | 11-10-2008 - 10:17:16 GMT 1 #
Les tres crisis o la caiguda de l'imperi, per MIQUEL PAIROLÍ :
Aquests dies es respira un ambient de caiguda de l'imperi. El que passa, però, és que no sabem ben bé quin és l'imperi que ha caigut. Wall Street, diuen uns, Wall Street i les seves infinites ramificacions arreu del planeta, aquesta capil·laritat fabulosa que s'estén mitjançant satèl·lits i xarxes de fibra òptica. El diner virtual hi circula vertiginosament, capitals enormes, contínuament, d'un cap de món a l'altre, dia i nit. Quan els llums s'apaguen a Nova York, s'engeguen a Tòquio. Com que encara no hem assolit la perfecció absoluta de la virtualitat, sempre arriba un moment que aquell diner digital que s'ha transferit arreu del món amb internet d'alta velocitat es concreta en la modesta consistència d'un bitllet de banc que el client abona a la peixatera per pagar una orada de piscifactoria. El client ha de posseir el bitllet, l'orada ha d'haver estat criada, engreixada i pescada per una empresa, ha d'haver estat transportada, la peixatera ha de tenir botiga oberta, etc. Són moltes circumstàncies que han d'encaixar. L'economia virtual sembla un món gairebé fantàstic, però, més tard o més d'hora, amb més o menys giragonses, desemboca en la realitat precisa. La caiguda de l'imperi pot ser un argument molt interessant per a aquests novel·listes nord-americans hereus de Tom Wolfe, fins i tot una bona matèria estètica, però el que ens toca de prop són les conseqüències que té sobre el comerç de l'orada. Fins aquí ens han portat les grans especulacions a través de xarxes d'alta velocitat. No és la primera vegada que Robert Zoellick, del Banc Mundial, resumeix amb una frase senzilla situacions complexes i boiroses. Ara ha dit: «La situació actual no és cap broma perquè coincideixen tres crisis: la financera, l'energètica i l'alimentària.» Cau l'imperi i tot indica que la construcció d'un altre equilibri –sempre precari i temporal, és clar– voldrà temps i paciència. «Les coses no tornaran a ser com abans», sentim dir sovint aquests dies. Mai res no torna a ser com abans. Tot el que podem esperar és que allò que vingui sigui de bon suportar.
Les tres crisis o la caiguda del imperi | 12-10-2008 - 06:34:32 GMT 1 #
Conflicte econòmic, la fallida de la banca: Brown aplica la llei antiterrorista a Islandia.-En un món amb unes finances globals, la fallida de la banca d'Islàndia ha provocat pèrdues de més de 5.000 milions d'euros a 300.000 particulars i 108 ajuntaments britànics. El conflicte econòmic ha derivat en un conflicte diplomàtic per la negativa del govern de Reykjavík a cobrir els dipòsits dels seus bancs a l'estranger. La guerra dels dipòsits recorda l'enfrontament que van protagonitzar tots dos països a finals dels anys 70, quan el Regne Unit va enviar la Royal Navy a protegir els pescadors britànics afectats per la decisió d'Islàndia d'estendre fins a les 200 milles les seves fronteres marítimes per preservar els bancs de bacallà. Ara la crisi financera ha comportat el col·lapse de l'economia del país. Les transaccions en borsa han estat suspeses i els tres grans bancs, Kaupthing, Landsbanki i Glitnit, nacionalitzats, arruïnen els accionistes, condemnen a l'atur gran part dels seus empleats i provoquen el pànic entre els estalviadors atrets en els últims anys amb la promesa d'altes remuneracions en els dipòsits. És per això que el primer ministre britànic, Gordon Brown, s'ha compromès a garantir als seus ciutadans que el govern respondrà d'aquests dipòsits, i assegura que portarà el govern d'Islàndia als tribunals perquè pagui la factura. Així mateix, té previst requisar tots els interessos islandesos a les illes britàniques, alguns dels quals estan valorats en 9.600 milions € d'euros. Els islandesos entenen que el Regne Unit vulgui defensar els interessos dels seus ciutadans, però el primer ministre Haarde s'ha declarat ofès per la decisió del govern britànic d'utilitzar la legislació antiterrorista aprovada després de l'11-S per congelar els béns islandesos a les illes britàniques.
Conflicte econòmic, la fallida de la banca: Brown aplica la llei antiterrorista a Islandia | 12-10-2008 - 06:44:14 GMT 1 #
Hegel y Marx, por José Mª Ripalda : Voy a hacer una pequeña observación inicial que no carece de importancia. Estamos acostumbrados a que se hable de Hegel y de Marx en términos de doctrina comparada. Pero hay que partir de un supuesto muy distinto, pensamiento y doctrina no son lo mismo. La doctrina es algo medianamente sectario y no tiene por que coincidir con lo más interesante que ha dicho una persona. La doctrina es una pasarela que fácilmente falla por los extremos. Así que tengamos una observación de prudencia a la hora de hacer comparaciones.
No quiero recurrir al contexto y a esos elementos que aparentemente lo explican todo. Pero sí es cierto que a Hegel y a Marx los separan escasamente dos generaciones, unos cuarenta años. Pero el cambio en aquella época fue impresionante. Y esto hace que los dos se encuentren alejadísimos; Marx encuentra a Hegel estando muchísimo más lejos de él de lo que el mismo Marx cree. Hegel vive, piensa y escribe en el momento de hundimiento del Antiguo Régimen. Marx vive, piensa y escribe en el momento en el que la Revolución Industrial entra en el continente.
El hundimiento del Antiguo Régimen tiene unas dimensiones irrepetibles para el pensamiento de Hegel. Dios, el dios tradicional, ya no funciona. La ordenación del mundo por una trascendencia que justifica todas las realidades ya no funciona y crea una crisis colosal pero es compensada por una subjetividad libre (por primera vez manifestada como tal) que representa lo que hay de clase media. Existe la pérdida de ese vértice (Dios) suplida por cierto sentimiento de subjetividad, mientras que en Marx, tras Feuerbach, ya no hace falta hacer la crítica de la religión y la heroicidad pasa a atribuirse a los excluidos, al proletariado.
Si tomamos otro aspecto, la política por ejemplo, vemos que en la época de Hegel la arbitrariedad del príncipe era absoluta, la misma revolución francesa es vista de modo análogo a como hoy vemos el terrorismo (algo que destruye). En la época del joven Marx, la entrada de Federico Guillermo IV basta (dicho exageradamente) para liquidar la filosofía hegeliana. Los jóvenes hegelianos son incapaces de asumir esta monarquía, no pueden ver esa figura regia sino como algo ridículo. Si miramos a la ciencia, vemos que el ideal de ciencia que defiende Hegel es holístico (integrada en todo lo humano, en todas las dimensiones) y el experimento nunca puede forzar la naturaleza. En la época de Marx, la ciencia ha cambiado radicalmente, es agresiva, se forman asociaciones científicas de trabajadores. La ciencia es la gran fuerza revolucionara y debe ayudar a cambiar el mundo, la ciencia altera todos los equilibrios sociales de la época anterior. Y no tiene que dar cuenta a ninguna filosofía (como en la época hegeliana). Estos tres puntos (momento histórico, política y ciencia) nos indican que entre Hegel y Marx se ha abierto una sima incluso en los mismos términos que utilizan. Entre otras cosas porque ha llegado Feuerbach y ha reducido la filosofía hegeliana a un humanismo, la negatividad es ahora potencia sensual y directa del hombre. Y Marx insertará la ciencia en la concepción que tiene Feuerbach de Hegel.
Al hundirse el antiguo régimen afloran y vuelven a surgir todos los problemas fundamentales de la filosofía occidental (la nada, el sentido, etc.). Hegel tiene que responder a todo eso pero lo tapa inmediatamente con un aparato teórico especial. En la época de Marx esa fase tectónica se ha cerrado y lo que tenemos es una erupción nueva. Es decir, el humanismo glorioso de Feuerbach ha liquidado la sombra de la noche y amenaza que hay en Hegel e impulsa un optimismo antropológico que está relacionado con un enorme desarrollo de las fuerzas productivas. Tengamos en cuenta que a finales del siglo XVIII tiene lugar la última hambruna de la Europa central. Además, la eficacia de la ciencia está creando un mundo que compensa muchas de las incertidumbres existenciales sobre las que está montada la vida humana. Marx puede permitirse decir que la filosofía se ha acabado. El optimismo de fondo de Marx es importante para entender su distanciamiento de Hegel.
En 1843 que es cuando tiene lugar la primera aproximación importante de Marx a Hegel, para Marx, Hegel es sobre todo un teórico de la política. Y hasta el momento en que empieza a escribir El Capital, Hegel no va a salir del todo de esta problemática.
Yo me voy a centrar en la crítica que hace el joven Marx de la Filosofía del Estado de Hegel. De los textos fundamentales obviamos La ideología alemana (que utiliza la filosofía de la historia de Hegel) y La sagrada familia (en la que ajusta cuentas con la izquierda hegeliana). Nos interesa el tercer manuscrito de los Manuscritos de París y la Crítica de la Filosofía del Estado de Hegel, en realidad, un artículo. Marx tiene un modo de trabajar muy peculiar, normalmente se va al estado más avanzado de la ciencia de su época y comienza a hacer extractos anotados según lee. A medida que avanza sus propias notas son mayores y, al final, todo el texto es de Marx. Es un modo de leer característico de Marx. Por tanto, no todo es igualmente Marx, es cada vez más Marx a medida que avanza el texto.
Ahora mismo estoy escribiendo cosas que tienen que ver con la discusión que tuvo Marx con Hegel alrededor de la teoría del Estado de Hegel. La teoría que tiene Hegel del Estado no es una teoría, es el resultado de una polémica feroz que le duró toda su vida con el romanticismo. Hegel rechaza radicalmente el romanticismo, lo considera una irresponsabilidad narcisista e imprudente que entrega el mundo al poder del antiguo régimen. Tampoco le gustó la revolución francesa. Pero Hegel también tenía un gran enemigo en aquellos que criticaban la revolución francesa desde la revolución inglesa, como por ejemplo Edmund Burke.
La revolución inglesa fue una revolución de los propietarios contra el rey y contra los pobres. Siempre se habla de la revolución francesa pero lo que ha quedado realmente es la revolución inglesa. Burke defendía que frente a la destrucción de las cosas había que impulsar lo establecido, los consensos, la piedad, la moderación. Otros teóricos del derecho también se enfrentaban a Hegel y defendían el derecho consuetudinario como la common law. Hegel perdió su disputa con estos pensadores porque carecía de capacidad técnica jurídica. Como ideólogo Hegel ha sido muy importante en la teoría jurídica pero ha carecido de toda importancia en la parte práctica porque carecía de dicha capacidad. La argumentación de Burke tenía un lado débil que era el carácter artificial del estado de naturaleza (algo ya asumido desde la Ilustración). Pero también tenía un lado fuerte, los revolucionarios (Robespierre) se creían la transposición viva de los proyectos ilustrados (de las ideas de Rousseau). Visión que compartía incluso Hegel. La conciencia de la revolución que tenía un Robespierre era tan ilusoria como lo puede haber sido cualquier ideología. La revolución se hizo, por tanto, con contenidos y condiciones de posibilidad que no tenían mucho que ver con los ideales, lo mismo que sus resultados fueron imprevisibles. Los pobres excluidos de la revolución inglesa se exilian y montan una república en los actuales EE.UU. y se convierten en una colonia tratada despóticamente por los vencedores de esa revolución.
Es paradójico que la revolución que ha estado más cerca de la utopía sea ahora el lugar que está consumiendo toda la energía del mundo. Hegel se opone al romanticismo político de Burke y tiene todo el rato en mente a Kant, el cual también rechaza el romanticismo pero con el que Hegel tampoco está de acuerdo. La crítica de Hegel a Kant sería que la realidad no puede ser deducida desde una razón abstracta sea la del imperativo, de los derechos o de los principios sino que la misma razón debe ser concreta. La realidad (lo que importa) debe estar contenida en la razón y debe poder ser desplegada desde ella dialécticamente (aquí entramos en aguas un poco profundas). Por el mismo hecho, tampoco podía estar de acuerdo con una justificación de la realidad por el mero hecho de su existencia como pretendía Burke.
Hegel se mueve entre dos extremos: el extremo de pretender deducir la realidad desde una razón abstracta (desde la justicia, por ejemplo) y la pretensión de que la realidad es como es y basta (lo que hay es lo que vale). Para Hegel hay que buscar la realidad inmanente a la razón o la razón inmanente a la realidad. Ni Robespierre ni Burke. Eso es Hegel en política, entre los dos extremos, se trata de pensar qué hay de razonable en la realidad que existe. Que lo consiga ya es otra cosa. Hegel coincide con Kant en que una vez que sólo la razón importa no hay nada exterior a ella que sea efectivo, no hay márgenes al texto racional, sólo la pura barbarie. Según Hegel, la razón no se impone de golpe (también lo pensaba Kant) pero según Kant el progreso es infinito y asintótico mientras que Hegel piensa que la razón se ha impuesto desde siempre pero no en las formas abstractas que Kant preveía sino el puro trabajo de la historia, no en las cumbres éticas como el imperativo categórico sino en los valores y el gozo de un parto constante. Esta filosofía política estaba basada en una filosofía de la historia basada en una razón que va desplegándose en la historia y que permitía asignar racionalidad a la realidad existente. Y esta asignación gozó de cierta credibilidad a cuenta de un futuro mejor hasta que la realidad del Estado prusiano hizo imposible toda expectativa de un cambio a lo socialdemócrata.
La posición de Hegel es, dicho con palabras actuales, socialdemócrata. La historia es un continuo mejoramiento al que se le pueden asignar claves por análisis racional y en donde no tiene sentido una revolución (es una crisis demasiado violenta). Los jóvenes hegelianos, y en concreto Marx, le devolverán una crítica semejante a la que él hizo contra Burke. Hegel se habría empeñado en demostrar la racionalidad del mundo irracional actual para poder salvarlo ante sus propios criterios. La racionalidad de lo real no es una mera tarea de constatación pasiva sino la tarea pendiente de introducir los principios racionales en la vida efectiva. La crítica de Marx tiene el cariz polémico de quien está buscando su propia vía con independencia de un maestro que se ha quedado atrás. La tarea de introducir los principios racionales en la vida efectiva estaba reservada a “los hombres de Estado” lo que refleja que Hegel tenía más esperanzas en el Estado prusiano que en la revolución inglesa (que nunca le interesó del todo o en la que nunca confió plenamente). Por “hombres de Estado” entiende Hegel una amplia capa de la gente que tiene “formación” (término perdido ya en Marx). Para Marx se tiene que hacer coincidir a la clase pensante con la clase sufriente, a la gente con formación de la clase media con el proletario y entonces no habrá quien pare la revolución.
La reducción antropológica de la razón idealista que hizo la izquierda hegeliana (especialmente Feuerbach) redundó en un optimismo histórico mayor aún que el hegeliano, como fue el ardor revolucionario de Marx. El hombre de Estado es sustituido por la clase obrera. Una clase que debido a la extensión del trabajo asalariado crea un grupo de hombres libres y “liebres” que imposibilita el despliegue de la democracia y la igualdad. Esa gente, recibe el nombre de “clase”. La fuerza ontológica de la negatividad que en Hegel surgía del fondo de la historia del absoluto ahora se concentra en la vanguardia, en el partido, en el secretario general, etc., que representan por delegación a la clase obrera. Lo político se suelda a sí mismo y genera otro orden cerrado. La utopía realizada se constituye en realidad aplastante sin fisuras, como si el ideal de los filósofos suplantando la realidad, lograse encerrarla en una pesadilla. Como si la desaparición de la lucha de clases con la abolición de la propiedad privada de los medios de producción liquidara el carácter conflictivo de toda política. El fallo de la socialdemocracia es apuntarse a un orden gradualista de disolución de conflictos que niega el mismo conflicto (algo que nunca podremos superar). Hay que pensar en una política en la que siempre habrá conflicto pero en la que no sean siempre los mismos los que pierden en ese conflicto.
Os he realizado una distinción de urgencia entre la tradición anglosajona y la tradición francesa. No hace falta insistir en ella. Pero hay un punto sobre el que no sé si podré ser suficientemente preciso, hablar de hasta qué medida la crítica que hace Marx de Hegel tiene un presupuesto que ya no funciona con exactitud. Hegel considera que lo que hay que hacer es invertir, parte de principios y con ellos modifica la realidad. Marx piensa que hay que partir de la realidad, ver qué racionalidad tiene realmente y de ahí deducir los principios, invertir la “carreta hegeliana”. El problema es que los términos aristotélicos con los que trabaja Hegel (universalidad, generalidad, singularidad, etc.) aplicados a la teoría política no funcionan del todo; existe un pliegue que hace que no funcionen. Es lo que voy a tratar de explicar a continuación.
Vamos a suponer que el Estado es el representante de la generalidad y que lo que tiene que hacer, como decía Hegel, es trasladar esa generalidad a todos los hechos concretos. En eso Marx estaría de acuerdo. Pero la pretensión de principio general que pueda tener un Estado no escapa ni a los intereses más fuertes ni a la identificación de la burocracia con ella. Marx también podría admitir esto. La concreción de los intereses particulares se presenta muchas veces como la generalidad que no es. Sin embargo, en este momento, lo que le da a la autoridad estatal su precaria legitimidad no es su pretendida generalidad sino el que todos los intereses confluyan de algún modo en el Estado y que éste se presente como su compatibilizador. Son planteamientos distintos. La generalidad consistiría en la conciliación de todos los intereses y ni siquiera por igual. Por no mencionar su estructura clientelista, penetrada por lobbies o militarizada. El mismo Estado deconstruye su generalidad de principio abriéndose, sin confesarlo, a una pluralidad de intereses nada general. La teoría del Estado de Hegel hace aguas, se nos queda atrasada. El fascismo es el caso extremo (estado de excepción) de las democracias occidentales en estado de guerra, en la época del mejor negocio: las guerras.
En Marx se encuentran cosas que son interesantes. El disciplinamiento a todos los niveles lo interpretaba en El 18 Brumario como la “reserva de lo común de una sociedad” que se convierte en algo general sustraído a la iniciativa de los individuos y encomendado al Estado. Hay varios tipos de generalidad y una de ellas es lo común de una sociedad, la fuerza común de una sociedad. El Estado pasa a ser general, tiene la dignidad de lo universal, la dignidad aristotélica. Así, el capital, la potencia social por antonomasia la expresa el trabajador colectivo, le es sustraído al cuerpo social en manos de un intermediario cuya misión es reducir la complejidad a una generalidad inasequible. Esas son las operaciones interesantes y Marx lo ha visto. Pero Marx está trabajando con una noción de generalidad astillada, que ya no es la noción aristotélica. Fijaos hasta que punto, la izquierda, bien cuando ha intentado entrar en el Estado o bien cuando ha intentado conquistarlo ha pretendido ella misma ser parte de ese intermediario o “el” intermediario reduciendo lo común a generalidad. De ahí una de las claves del odio que he visto yo en marxistas-leninistas sinceros y auténticos a todo lo que lleva el nombre de nacionalismo cuando no es el nacionalismo de Estado constituido. Es algo que ataca al Estado y no se deja integrar en esa generalidad.
Hay un tema que me interesa especialmente y es el de los nuevos movimientos sociales que surgen en los años sesenta. No era simplemente una juventud rebelde que no comulgaba con su jornada de trabajo de cincuenta horas o con una modernidad impuesta. Lo que venía era una nueva revolución tecnológica, la que en vano había buscado el capital en la posguerra (la energía atómica). Una revolución en la que eran claves algunas de las cualidades de los rebeldes: flexibilidad, conocimiento, comunicación, iniciativa, etc. La revolución informática se presenta con formas de producción menos tangibles y localizadas, volátiles incluso. Revolución sólo comparable a la que trajo la generalización del trabajo asalariado que he comentado antes. El Estado deja de definirse por la generalidad inmanente de sus fines hegelianos para pasar a mediar burocráticamente generalidades que le son trascendentes que tienen que ver con situaciones complejas y singulares de una sociedad. El Estado debe hacer de puente burocrático-policial-mediático entre lo plural y singular de una parte y, por otra, los subordinados y una hegemonía global de carácter militar, tecnológico y dinerario. Están ahí un universal absoluto que es el poder sobre la vida (la bomba atómica), una generalidad abstracta que es la del mercado, una generalidad efectiva que es la producción de plusvalía y la generalidad que Hegel asignaba al Estado ha quedado ahí debajo. Lo que ocurre además es que el principio legitimador ya no es la legitimidad ni el ver asumidos los intereses individuales de las personas en el Estado.
La revolución tecnológica ha logrado construir una opinión pública que está englobada ella misma en las mismas operaciones de producción de plusvalía. Como dice Giddens, los Estados no son nada opacos a la globalización, al revés, han sido su primer agente y ahora son su mediador, su gran colchón. El poder militar, tecnológico y mediático penetra en la sociedad a través del Estado desfigurando su constitución y reduciéndola a la pasividad. La aceptación del Estado en las sociedades metropolitanas no procede de un reconocimiento de principio, por legitimidad, sino de un acuerdo tácito (aceptancia). Incluso el principio de representación se hace irrelevante: la política se confunde con la policía (modelo de la política internacional). Lo importante es que esos intereses globales y externos a los Estados se imponen por hibridación con lo general, por pegarse a él. Es lo característico de la situación y tiene que ver con algo que Marx ha entrevisto en algunas partes de El 18 Brumario y en el Manifiesto Comunista. Es interesante analizar quién o qué tiene capacidad de parasitar e hibridarse con lo general hasta el punto de apropiárselo.
Hay dos cosas que han fascinado a Marx y Hegel, además con una fascinación duradera. Marx lee a Hegel y no consigue hacer nada con él pero se le quedan un par de cosas muy importantes. Una, la negatividad de la sustancia y del sujeto, que la historia es dinámica, todo lo que es, es la cristalización precaria de un flujo histórico. No hay realidades, toda realidad es un momento en un flujo inestable. Esa negatividad, antropologizada por Feuerbach y hecha científica por Marx, es el proletariado que asume la suma potencia, enormidad y consistencia que tenía en Hegel. Y de ahí la fe humanista que hay en Marx en el proletariado que terminará extendiéndose a toda la humanidad. Es un proyecto radicalmente humanista. Es un punto de apoyo para establecer una lucha en condiciones de inferioridad.
El segundo punto, es un poco más difícil. Hegel percibió ese ciclo ascendente de la dialéctica como la experiencia que tiene para su experiencia histórica, para su experiencia de la crisis. Y eso coincide con la estructura de El Capital, ese proceso creciente en el que se va generando realidad constantemente, cada vez a un nivel superior, el proceso de plusvalorización del capital. Esa es la clave de la negatividad en la que se inscribe el proletariado. Es algo que a Marx le une profundamente con Hegel. Es el esquema de la reproducción ampliada. Lo único que les diferencia en este sentido es que el proceso de Hegel se cierra (la dialéctica) pero el de Marx no, es abierto. La relación Hegel-Marx se convierte en íntima aunque sea en lo subterráneo.
Hegel y Marx | 12-10-2008 - 06:59:04 GMT 1 #
Capitalisme, per CARLES RIBERA :
L'any 1989, arran de la caiguda del mur de Berlín, les hordes neoliberals van decretar a crits i amb mofa, befa i escarni la defunció del marxisme real (i teòric) i el triomf definitiu del capitalisme com a únic model econòmic vàlid per als segles dels segles. Ara que el sistema financer s'està esfondrant no pas com un depauperat mur de formigó armat comunista sinó com un tremolós envà de canyes, els que han viscut capcots i desorientats durant vint anys tornen a treure el cap i a alçar la veu reivindicant-se de nou i entonant el «ja es veia a venir». I els més agosarats, o venjatius, ja prediquen, com a Jeremies d'imitació, la fi de l'era fosca del neoliberalisme. Contents, però enganyats, viuen aquests que no entenen que l'actual model econòmic, mal ens pesi a molts, no és pas mort perquè precisament si respon al nom de capitalisme salvatge és, entre altres coses, perquè causa aquestes cícliques salvatjades. Els rics seran vençuts, però només perquè amb les restes del naufragi es faran rics uns altres.
Capitalisme | 13-10-2008 - 08:30:01 GMT 1 #
Las tareas revolucionarias de la mano invisible del mercado, por Luis Britto : Ni el más radical revolucionario se propuso jamás destruir Estados Unidos. Esa tarea la cumple ahora la mano invisible del mercado, que desmantela desde adentro la primera economía del mundo. Para 2007 los trabajadores crean para Estados Unidos un Producto Interno Bruto (PIB) de US$ 13.810.000.000.000. El 0,9% es generado por la agricultura; el 20,6% por la industria, el 78,5% por servicios de comunicaciones, comercio y banca. . Cerca de la mitad de estas ganancias provienen del exterior, de las maquilas y de la finanza especulativa cuyo desplome afecta más de las tres cuartas partes del PIB estadounidense.
La mano visible del déficit
Sin resultados alertamos los progresistas contra el déficit fiscal y la balanza comercial desfavorable. La mano invisible del mercado impone que en 2007 Estados Unidos exporte bienes por US$ 1.149.000.000.000.000 e importe por valor de $1.985 trillones (el trillion anglosajón es un millón de millones), con un déficit en su balanza comercial de $836.000.000 millones. Su presupuesto cierra en septiembre de 2007 con gastos de $2.896 trillones e ingresos de $2.568 trillones, lo que suma otro déficit de $328.000.000.000.000, al cual la mano visible del Tesoro acumula otro faltante de más de $ 700.000 millones para premiar a los banqueros que arruinaron su sistema financiero.
El puño de la Deuda Pública
En vano advertimos los revolucionarios que la Deuda Pública es una trampa mortal. La mano invisible del mercado acumula contra Estados Unidos el 30 de septiembre de 2008 una Deuda Pública impagable de más de $ 10.000.000.000.000, a la cual se le suman obligaciones como seguridad social, médica y pensiones, que la elevan a $59.000.000 millones: un ruinoso 65,5% de su PIB y una incosteable carga de $516.348 por familia.
La mano peluda del Tesoro
Inútilmente descalificamos los utopistas la economía imperialista. La mano invisible de los especuladores financieros desapareció en dos semanas entre $ 700.000 millones y $ 1.000.000 millones, y para reponérselos, la mano peluda del Tesoro de Estados Unidos 1)Creará más impuestos 2) Contraerá más deuda pública 3) Imprimirá más dólares inorgánicos. Los impuestos golpearán al trabajador estafado y no al banquero desfalcador; la nueva deuda devaluará la anterior, el dinero inorgánico desplomará todavía más el signo monetario y con él la hegemonía del Imperio.
La garra afilada del endeudamiento
De nada sirvió que denunciáramos los izquierdistas la tiranía financiera de Wall Street. La mano invisible del Tesoro de Estados Unidos anuncia el 5 de octubre que iniciará la emisión de títulos de deuda por un monto de $ 30.000 millones, a ser negociados por bancos privados de la Reserva Federal. Por ese camino inundará un sistema financiero ya atestado de títulos invendibles con nuevos papeles por $ 1.000.000.000.000, que nadie comprará por no envenenarse con valores en devaluación de un gobierno endeudado, cuya economía está quebrada, acostumbrado a alterar unilateralmente intereses o plazos de pago y a quien nadie puede cobrar ni por las buenas ni por las malas.
La zarpa cortante de la Deuda Externa
Nos fatigamos los tercermundistas advirtiendo contra el peligro de la Deuda Externa. Pero la mano invisible del mercado logró que para abril de 2008 cerca de un cuarto del total de la Deuda Pública de Estados Unidos fuera Externa. Sus principales acreedores son: Japón, con un 22,76%, ($ 592.200 millones), China continental, con un 20,29% ($ 502.000 millones), el Reino Unido con 9,06% ($ 251,400 millones); varios países exportadores de petróleo, con 5,92% ($ 153.900 millones); Brasil, con un 5,75% que representa $ 149.500.000.000. Sólo por esa vía, Estados Unidos debe el 16,24 % de su PIB a extranjeros.
El tentáculo asfixiante de la devaluación
Poco pudimos los internacionalistas contra la unipolaridad. El ex secretario del Tesoro Larry Summers y Paul Krugman acusan a China de haber comprado, movida por la mano invisible del mercado, inmensas cantidades de deuda pública de Estados Unidos, coadyuvando así a que los intereses internos yankis permanecieran bajos y la avidez especulativa se redirigiera hacia la burbuja especulativa hipotecaria que acaba de reventar. La crisis y su consiguiente emisión de nuevos títulos de deuda devaluará los ya existentes, reducirá su demanda y revestirá a los acreedores del poder estratégico de aniquilar la economía de Estados Unidos vendiendo los que poseen, y de disuadir así a la superpotencia de su plan de acaparar los hidrocarburos del mundo para estrangular energéticamente a China, al resto de Asia y a la Unión Europea.
Las uñas filudas de la inflación
Sin resultados predicamos los radicales contra el uso obligatorio del dólar como respaldo de las monedas occidentales, que Estados Unidos impuso cañón en mano en Breton Woods en 1944. La mano invisible del mercado lo destrona hoy definitivamente. La liberación de colosales cantidades de dólares de los depósitos constituidos como reservas y el reingreso de ellas a la circulación irrestricta global desplomarán todavía más el signo monetario. Estados Unidos ya no podrá cubrir indefinidamente sus compromisos en el exterior imprimiendo papel verde. Su mayor herramienta de hegemonía económica se clausura. Deberemos crear nuevos sistemas financieros y monetarios para sustituirla.
La pezuña lacerante de la crisis
Fatigados quedamos los ñángaras de advertir sobre los riesgos de una economía especulativa ficticia que superaba sesenta o setenta veces la productora de bienes reales. En pocas semanas la mano invisible del mercado elimina 800.000 puestos de trabajo estadounidenses, arroja millones de deudores hipotecarios a la calle y barre con los bancos y las bolsas del mundo. Cada crisis global prepara la revolución mundial. El capitalismo Chacumbele, fase superior del imperialismo, al dar el salto dialéctico se mató él mismo.
Las tareas revolucionarias de la mano invisible del mercado | 13-10-2008 - 09:10:03 GMT 1 #
Un sitiador que no levanta el sitio.-Cuando una plaza ha estado sitiada por mucho tiempo, al levantarse el sitio, al conocerse detalladamente las privaciones y desdichas de sus míseros moradores, el ánimo se contrista y el corazón se mueve a piedad. ¡Con qué dolor se sabe la carencia total de algunos alimentos, la escasez de otros, la carestía de todos, y la necesidad de recurrir a los malsanos y repugnantes, y la angustia producida por el temor de que aun éstos llegaran a faltar! ¡Qué pena recordar que el anciano inapetente se extenúa con aquel alimento poco sustancioso y que le repugna; que la mujer recién parida carece de lo más indispensable para reparar sus fuerzas; que el niño llora pidiendo el pan que es imposible darle, y que el enfermo muere por no haber tenido aquellas sustancias nutritivas y de fácil digestión que hubieran podido salvarle!
Si se hubiese hallado medio de dar dirección a los globos y un motor de poco peso que les diera fuerte impulso; si hechos estos descubrimientos, cuando hay una ciudad sitiada que padece los horrores del hambre, se preparara un convoy aéreo que, aprovechando la obscuridad de la noche y elevándose a grandes alturas, les llevara víveres; si no los tuviera el que deseaba hacer esta santa obra y pusiese un anuncio en estos o parecidos términos: En la ciudad de O., sitiada hace tanto tiempo, los débiles mueren, los fuertes enferman, los niños lloran de hambre. Para llevar víveres hay en la plaza de H. preparados veinte globos que harán expediciones nocturnas conduciendo los dones de la caridad, que en la misma plaza se reciben, ¿quién no acudiría con el suyo? ¿Quién no llevaría a la ciudad sitiada su limosna, aunque para darla fuera preciso imponerse grandes privaciones, ponerse a media ración para enviar la otra media a los que no tenían ninguna? ¡Con qué solicitud llevarían los mejores y más pudientes alimentos delicados y nutritivos para los débiles y enfermos, y hasta regalo para los inapetentes y mimo para los niños! No cabrían en la plaza, por grande que fuera, los dones de la caridad, y al partir el convoy; cómo le saludaría la multitud con aclamaciones y lágrimas, deseándole un viaje dichoso y encargando este mensaje a los conductores: Decid a los sitiados que mientras vivan aquí las personas que tienen corazón, no morirán ellos de hambre!
Dado por cierto el supuesto do la navegación aérea con motor poderoso y rumbo seguro, es indefectible que sucedería lo que dejamos dicho, y que la compasión no permitiría que perecieran de hambre los habitantes de ninguna plaza sitiada.
Hay un sitiador que lleva sus armas terribles por las ciudades, y las villas, y las aldeas, sin dejar una, o interceptando los víveres a sus numerosos habitantes, hace perecer a los débiles, enfermar a los fuertes y llorar de hambre a los niños, como acontece en las poblaciones que sufren riguroso asedio: este sitiador es LA MISERIA. Los sitiados por ella andan por las calles y por las plazas, o sufren en su malsana vivienda, lo mismo que los moradores del pueblo donde no pueden penetrar víveres, comiendo poco, comiendo mal, no teniendo ni para sus fuertes, ni para sus débiles, ni para sus enfermos aquella cantidad y calidad de alimentos sin la cual se altera la salud y se abrevia la vida. Estos sitiados están cerca de nosotros, viven a nuestro lado; para llevarles socorro está hallado un medio seguro, que tiene por motor la compasión y por guía la razón y la justicia. ¿Y por qué estos sitiados no inspiran la misma compasión que los otros, cuando es igual, absolutamente igual su infortunio? Para el enfermo que no puede comprar gallina, tocino ni carne con que hacerse un caldo, es como si no hubiera carne, gallina ni tocino; para el sano que no tiene con qué comprar pan, es como si no hubiera pan; para él la población carece de víveres, mucho peor que si careciera, porque los ve por todas partes tentando su hambre con el aspecto de la abundancia, y haciendo dificilísima la resignación que es más fácil en los males que a todos alcanzan y no pueden remediar las personas que nos rodean.
¿En qué consiste, repetimos, que los sitiados de la miseria no inspiran la misma compasión que los que lo están por un ejército? Debe consistir en que no reflexionamos, en que no investigamos, en que no perseveramos y en que nos habituamos.
La falta de reflexión hace que no nos fijemos en que, dadas todas las circunstancias, es imposible que a la hora en que vivimos y en el pueblo en que estamos, no haya algunos, muchos, muchísimos, sitiados por la miseria: la falta de actividad para el bien, hace que no procuremos inquirir dónde están y quiénes son: la falta de perseverancia es causa de que no demos un socorro permanente como la necesidad que le motiva; y, por último, los dolores continuos, que son los más dignos de compasión, no son los que la inspiran más viva, porque a la larga, la sensibilidad, cuando no es mucha, se gasta, y por una de las más desdichadas consecuencias de nuestra imperfección, el hombre siente más el dolor propio que dura mucho, y se impresiona menos del quejido ajeno a medida que se prolonga más. Resultado de nuestra irreflexión, de nuestra pereza, de nuestra inconstancia, de nuestra impresionabilidad, que la repetición de impresiones disminuye en ciertos casos, es que una desgracia extraordinaria, cierta, y que no se prolonga mucho, como la de un pueblo sitiado por un ejército, nos inspire profunda compasión y nos disponga a hacer un sacrificio para remediarla, y que los sitiados por miseria, cuya realidad no es menos positiva, y en cuya desdicha no es menos digna de lástima, nos conmuevan poco y acaso no los auxiliemos nada.
Que no hay razón ni justicia para esta diferencia es cosa clara, y toda persona que de compasiva se precie y a la perfección moral aspire, ha de investigar dónde hay dolores: la actividad la hemos recibido para el bien; ha de reflexionar sobre los medios de hacerlo si a él no contribuye, que es la inteligencia, y ha de perseverar en la compasión tanto como dura la desdicha, aspirando a ser, no una persona impresionable, sino una persona sensible, que en vez de acostumbrarse a oír indiferente los ayes del dolor, adquiere el hábito de mirarlos de cerca, de comprenderlos, de compadecerlos y de buscarles consuelo.
Un sitiador que no levanta el sitio | 13-10-2008 - 12:21:25 GMT 1 #
La crisis me da risa: una mirada desde los Grundrisse del capitalismo contemporáneo, por Adrián Sotelo V. :
Para la mayoría de la humanidad, que es la clase trabajadora y el proletariado todo, debe quedar muy claro que la presente es una crisis estructural, prolongada y derivada de las profundas contradicciones históricas acumuladas por el sistema en las últimas tres décadas y que son coincidentes con lo que se ha dado en llamar "neoliberalismo", es decir, un patrón de producción y reproducción, intercambio y consumo del capital internacional y de Estado, fundado en la división internacional del trabajo y en la dinámica empresarial de las fuerzas del mercado (oferta-demanda) y que, para ello, cuenta con todos los instrumentos jurídico-políticos e institucionales―así como de las fuerzas represivas― del Estado y de otros instrumentos del sistema de dominación, por ejemplo, el poder persuasivo de los medios de comunicación, la educación y los procesos ideológicos.
Por lo tanto de ninguna manera se trata de una "crisis inmobiliaria" o simplemente "financiera" como se viene propagando desde los círculos oficiales del poder político-ideológico de Estados Unidos y de la Unión Europea y en los medios de comunicación privados y oficiales. Sí ha así fuera, sencillamente por sentido común, se entendería que con la inyección de 700 mil millones de dólares que el Congreso norteamericano aprobó con el objetivo de que el Departamento del Tesoro adquiera la deuda llamada de "mala calidad" de los bancos privados, el problema ya se hubiera resuelto o, por lo menos, distendido, en vez de pronunciarse y profundizarse como está ocurriendo, al grado de estar el sistema todo en riego de precipitarse en un ciclo recesivo de incalculables consecuencias para la humanidad.
Se equivocaron los teóricos de las ondas largas que auguraban la existencia un nuevo ciclo Kondratiev de tonalidad expansiva que por lo menos se debería extender hasta el año 2025, cuando ya hubiera una "nueva hegemonía" ubicada en un "nuevo polo geopolítico con centro en Asia: sea Japón, China, Rusia, India, Pakistán o un "hegemón combinado", sui generis que hiciera las veces de reemplazo del imperio norteamericano, cuestión que no se ve muy clara en estos tiempos. Más bien, lo que ocurrió, por lo menos desde la crisis mundial de 1974-1975, fue que el actual ciclo recesivo que allí se originó, fue constantemente regenerado, en los ochenta y los noventa del siglo pasado, con las políticas liberales y mercantilistas del gran capital y del Estado keynesiano, al grado de cambiar, luego de la industrialización de los países del tercer mundo y, en particular, de los de América Latina, su proceso de acumulación y reproducción de capital en función de las prerrogativas que demandaba el mercado mundial gobernado por las empresas transnacionales de las potencias imperialistas (al respecto consúltese literatura relevante de la teoría de la dependencia y sobre el intercambio desigual). Porque muchos teóricos se fueron con la finta de que el problema era "estrictamente financiero" y de dificultades de los precios ("deterioro de los términos de intercambio") y de las tasas de ganancia. Basta recordar la propagandística tesis de la CEPAL para calificar y reducir toda la crisis estructural, financiera, industrial, productiva, laboral y comercial de los países latinoamericanos de los ochenta como un "crisis de la deuda" que repitieron como pericos tirios y troyanos, mientras que el "período" lo calificaron como una "década perdida", aunque nunca se aclaró perdida para quién.
Por el contrario, si bien la crisis es una crisis de sobreproducción (mayor la oferta que la demanda) y de realización de mercancías y de capital (por ende: de producción de anti-valor y dificultades de realización de plusvalía), sin embargo, también es cíclica; es decir, atraviesa por un ciclo de prosperidad, expansión, recesión, depresión y crisis donde intervienen, en cada uno de esos momentos, el Estado y las políticas del capital. Pero debemos observar, y aguzar, su carácter cualitativo y en espiral: queremos indicar con ello que se trata de un proceso histórico estructural del desarrollo capitalista global y dependiente que en cada ciclo histórico, por ejemplo, cada diez años, ve reducirse la duración de los periodos de crecimiento económico y de producción de riqueza y aumentar los de recesión, depresión y de crisis como está sucediendo en la actualidad. Es decir, la gripe en el paciente enfermo y en el adulto es la misma, pero su manifestación en ambos, completamente diferente. Por ello "…las categorías más abstractas, a pesar de su validez ―precisamente debida a su naturaleza abstracta― para todas las épocas, son no obstante, en lo que hay de determinado en esta abstracción, el producto de condiciones históricas y poseen plena validez sólo para estas condiciones y dentro de sus límites" (Marx, Karl, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política ( Grundrisse ) 1857-1858, Siglo XXI, México, 1980, octava edición). Tesis fundamental contra el pensamiento conservador en el sentido de la afirmación de que las categorías son fiel reflejo tanto de la realidad externa (el mundo empírico, la naturaleza, de la "cosa en sí" kantiana, según Lenin, en Materialismo y empiriocriticismo ), como de la historia, pero de ninguna manera constituyen categorías aisladas o eternas (globalización, fin de la historia, postcolonialismo, democracia) como pregonan las corrientes del pensamiento idealista.
La actual crisis capitalista del mundo, tanto en el centro del sistema, como en su periferia (subdesarrollada y dependiente), es esencialmente una crisis de producción de valor y de plusvalía, y que Marx vislumbró hace 150 años en el magnífico borrador de los Grundrisse y desarrolló posteriormente en su monumental obra El capital , crítica de la economía política , en una suerte de secuencia epistemológica y conceptual entre ambos, muy distante de la tesis de Antonio Negri en su Marx más allá de Marx , donde presupone lo contrario, o de su fragmentación generacional y "ruptura epistemológica" de Louis Althusser que divide el pensamiento de Marx en rebanadas ideológicas, como dice Mandel.
Planteamos que una vertiente de la crisis estructural del capitalismo mundial actual se deriva de la insuficiencia, y hasta cierto punto, incapacidad, de los mecanismos del sistema para generar el valor en general suficiente que restituya la producción de valor en el proceso de trabajo, valorice el capital invertido (en medios de producción, materias primas y en fuerza de trabajo o capital variable); cree plusvalía y restituya el aumento de la tasa de ganancia. Esta tesis deriva de aquélla constatada ejemplarmente por Marx cuando expone que el trabajo, la fuerza de trabajo, es el único factor productor de valor y, por ende, de plusvalía y que cuando el capital no está en la esfera de la producción, sino en la de la circulación, es improductivo, de tal manera que "Este proceso de realización es a la par el proceso de des-realización del trabajo. El trabajo se pone objetivamente, pero pone esta objetividad como su propio no-ser o como el ser de su no-ser: del capital" (Grundrisse, L.I., p. 415). Por eso, como está ocurriendo en la actualidad, cuando el capital global desplaza crecientemente parcelas de fuerza de trabajo en todas las industrias, servicios y actividades, países, territorios y regiones y en el mundo entero, al mismo tiempo que se disloca hacia las actividades especulativas características del capital ficticio (es decir, el capital que se desconecta, durante determinados períodos, de la esfera de la producción), si bien es cierto que crea más productos (valores de uso), sin embargo, progresivamente en el largo plazo crea cada vez menos valor (de cambio), lo que termina por castigar severamente la tasa de plusvalía y, por ende, la media de ganancia del sistema. Como la tendencia del capital es la de "…volver superfluo (relativamente) el trabajo humano, la de empujarlo como trabajo humano hasta límites desmesurados" (Grundrisse, L. I., p. 350), esta tendencia termina por castigar la tasa de plusvalía y, a través de las categorías como competencia, distribución, apropiación, a la tasa de ganancia; fenómenos concatenados que precipitas al sistema a la crisis.
Además, cuando el capital, como está ocurriendo hoy en la economía capitalista global, se concentra en la esfera financiera, en los bancos, en el comercio, en la circulación, de acuerdo con Marx, se reafirma el proceso de desvalorización, porque ese capital no crea valor ni plusvalor en esa esfera, sino solamente en la de la producción, que es el espacio-tiempo donde la fuerza de trabajo se articula con los medios de producción y la transformación de la naturaleza para ―poder― producir medios de consumo y nuevos medios de producción que revitalicen el proceso de reproducción del capital en una nueva escala superior. De esta forma, "…la desvalorización constituye un elemento del proceso de valorización, lo que ya está implícito en que el producto del proceso en su forma directa no es valor, sino que tiene que entrar nuevamente en la circulación para realizarse en cuanto tal. Por lo tanto, si mediante el proceso de producción se reproduce el capital como valor y nuevo valor, al mismo tiempo se le pone como no-valor, como algo que no se valoriza mientras no entra el intercambio" (Grundrisse, L.I., p. 355).
Según Marx, el proceso de valorización de capital, además de esta desvalorización implícita, también incluye tanto la conservación del valor como la creación de plusvalor por la fuerza de trabajo. Debemos constatar que el valor de uso de la fuerza de trabajo ―que es el que en el mercado compra el capital―, produce la plusvalía (vital para el sistema) y se determina por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción y reproducción, y no al revés. Por esa misma razón Marx aclara que "El tiempo vivo de trabajo que el capitalista adquiere en el intercambio no es el valor de cambio, sino el valor de uso de la capacidad de trabajo" (Grundrisse, L. II., p. 195). Disipándole a Ricardo y, por extensión a los teóricos de la economía política clásica, esta confusión entre valor de uso y valor de cambio y su relación con la producción de plusvalía Marx aclara que: "Lo que el capitalista recibe en el intercambio es la capacidad de trabajo: es este el valor de cambio que paga. El trabajo vivo es el valor de uso que tiene para él este valor de cambio, y de este valor de uso surge el plusvalor" (Grundrisse, L. II, p. 54).Categorías simples, pero que son la base de toda la confusión de la economía política clásica y neoclásica de nuestros días que no atinan a entender el papel central del trabajo y del valor en nuestros días.
Y justamente, en la constante valorización-desvalorización del capital, lo que este castiga, contradictoriamente en aras de obtener plusvalía y ganancias, es justamente ese trabajo que supone la reproducción del obrero (o sea: su valor de uso determinado por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción y que se expresa en una proporción monetaria bajo la forma de salario). Lo que comprime dentro de la jornada de trabajo el capital (en la plusvalía relativa, véase la Sección Cuarta de El Capital) es justamente el tiempo socialmente necesario para aumentar el tiempo de trabajo excedente no remunerado que representa la plusvalía. Entonces por esto la categoría "tiempo de trabajo", que había sido el eje alrededor del cual se calculaban todos los valores y precios de las mercancías, en el capitalismo entra, primero, en tensión y, más tarde, en la crisis (Véase mi libro: El mundo del trabajo en tensión. Flexibilidad laboral y fractura social en la década de 2000, coedición Plaza y Valdés-FCPyS-Posgrado en Estudios Latinoamericanos-UNAM, México, 200).
De tal manera que la proyección científica de Marx (válida hoy para el siglo XXI y para la explicación esencial de la crisis contemporánea del capital), es que en el capitalismo se agudiza, como está ocurriendo por todo el sistema, la contradicción-lucha entre el tiempo de trabajo y lo que llamaríamos desmedida del valor, es decir, que en cada ciclo de aumento real de la productividad social del trabajo, debida entre otros factores, al incesante incremento e incorporación de tecnología de punta en el proceso de trabajo, la categoría "tiempo de trabajo" deja de ser un factor suficiente para aumentar el plusvalor y, por ende, en el largo plazo, de la tasa de ganancia, la cual, por el contrario, tiende a declinar, estimulando por todo el sistema el ciclo especulativo, la concentración y centralización del capital y, como su producto, las crisis financieras, monetaria e inmobiliarias como las que estás en curso en Estados Unidos.
Ciertamente que ese tiempo, que es promedial, social y necesario, crece, pero lo hace cada vez menos, debido entre otros factores, al desplazamiento de fuerza de trabajo conforme aumenta la composición orgánica del capital (la relación entre el capital constante y capital variable, o sea, la fuerza de trabajo); al desarrollo tecnológico (que en sí no crea valor ni, por ende, plusvalía, sino sólo lo transfiere al producto final, contrariamente a las afirmaciones posmodernistas) y, finalmente, a la constante producción de plusvalía relativa (articulada eficazmente con la plusvalía absoluta), de tal manera que la hipótesis que aquí sostenemos es que: por más que siga aumentando la productividad, desarrollándose la revolución tecnológica y "ahorrando fuerza de trabajo" (desempleo, ejército industrial de reserva, etcétera), la reducción del tiempo socialmente necesario para la producción de mercancías y de fuerza de trabajo se va volviendo cada vez más marginal; es decir, cada vez más insignificante para producir valor y plusvalor, aunque progresivamente esté aumentando en la sociedad el volumen general de la riqueza física (valores de uso), pero, sin embargo, con un valor contenido cada vez menor. Entonces el sistema entra en crisis orgánica, estructural y civilizacional, como está ocurriendo en la actualidad.
Las salidas que tiene el capital, por supuesto, son varias y ésta no es la última crisis, a pesar de su severidad y espectacularidad. No hay una crisis terminal del sistema, como a veces postulan sin bases ciertos marxistas dogmáticos y trasnochados. El sistema del capital y su metabolismo social (István Mészáros), tiene dispositivos muy serios que implementar para auto-regenerarse, por supuesto, como la represión y la fuerza bruta (como en Irak y Afganistán), cuando la crisis y la lucha de clases son incontrolables para el imperio.
Nosotros apuntamos dos tendencias importantes: la guerra imperial y la generalización por todo el sistema del régimen socioeconómico de superexplotación del trabajo como "salidas" inmediatas de la crisis, que podrían recolocar una cierta corrección de la tasa promedio de crecimiento económico del sistema capitalista, aunque en una proporción infinitamente menor a la tasa alcanzada por el capitalismo durante los llamados "treinta años gloriosos".
En este contexto, desde la década de los años ochenta del siglo pasado, cuando asumen la supremacía las estrategias estabilizadoras del neoliberalismo y del capital financiero, las crisis capitalistas modernas están hoy mucho más que nunca en el pasado indisolublemente asociadas a la reestructuración del capital y del mundo del trabajo (en materia de salarios, organización del proceso de trabajo, formación sindical, calificación y adiestramiento, así como del ejército industrial de reserva, con el fin de adecuarlos a la lógica y condiciones de funcionamiento del mercado en el marco del cual asumen un papel estratégico las políticas del Estado y del capital encaminadas a estimular el crecimiento de la tasa de ganancia, contrarrestar las tendencias a la disminución del ritmo de acumulación y a favorecer los procesos de reestructuración y desregulación de la fuerza de trabajo (Cf. James O' Connor, Crisis de acumulación, ediciones Península, Barcelona, 1987).
En ese lapso ocurrieron cambios cuantitativos y cualitativos en aspectos importantes de las estructuras de acumulación y valorización de capital; en los regímenes políticos y estatales (por ejemplo en América Latina), así como en las estructuras de clase y en las instituciones de las sociedades contemporáneas.
Es así como en el aspecto estructural de la dimensión económica, se fue consolidando un nuevo patrón de acumulación y reproducción de capital neoliberal, con fuerte propensión a volcarse al mercado mundial capitalista, particularmente en los países dependientes y subdesarrollados de América Latina (Cf. Mis libros: México: dependencia y modernización, Ediciones El Caballito, México, 1993, Globalización y precariedad del trabajo en México, Ediciones El Caballito, México, 1999, La reestructuración del mundo del trabajo, superexplotación y nuevos paradigmas de la organización del trabajo, coedición ITACA-UOM-ENAT, México, 2003).
Hoy ese patrón privilegia la producción de productos primarios para la exportación así como de biocombustibles, donde Brasil posee la segunda industria de biocombustibles del mundo por su tamaño después de Estados Unidos y proporciona alrededor de 40% del combustible que consumen sus automóviles y se calcula que pronto podrá suministrar 15% de su electricidad mediante la quema del bagazo de la caña de azúcar (Cf. Economist Intelligence Unit, "El futuro de la energía", La Jornada, 01 de julio de 2008). De esta forma, para aumentar las exportaciones la mayor parte de los países latinoamericanos se vio orillado a reconvertir sus aparatos productivos y sus patrones de acumulación de capital en función del sacrosanto principio neoliberal de especializar los aparatos productivos en beneficio de sectores tradicionales primario-exportadores dependientes de la producción de petróleo, gas, agricultura, ganadería, minerales, frutas, en suma, de recursos naturales que, dígase de paso, hoy constituyen la base de los patrones de reproducción de capital de América Latina destacando el Cono Sur y países de la región andina y centroamericana. De esta forma, la condición del crecimiento económico que vienen imponiendo los organismos internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario, la OCDE y el BID, pasa a depender del grado que alcance la especialización productiva en cada economía nacional ―dentro del marco de la nueva división internacional del trabajo y del capital― para exportar recursos naturales y productos básicos —que otrora consumía la población— como ocurrió en los países del Cono Sur, antes que de mercancías complejas de alto valor tecnológico agregado que resultaban del proceso de industrialización, como plantearon reiteradamente los autores de la CEPAL y, hoy, los neo-estructuralistas del desarrollo y las corrientes evolucionistas de la tecnología .
El Otro elemento que se coloca como "dinamizador" de la economía es la exportación de fuerza de trabajo barata y supernumeraria como muestra el caso de México y de Centroamérica principalmente hacia Estados Unidos. Aunque este fenómeno hoy presenta dificultades, sobre todo, derivadas de la contracción de la economía norteamericana en materia de remesas y migraciones.
Estas políticas conservadoras de reconversión industrial y de ajuste de las economías a los requerimientos de las grandes empresas no bastaron en la década de los ochenta y de los noventa, como no bastan hoy, para resolver la crisis capitalista, sino que se proyectan a nuevos espacios y sectores que amenazan seriamente la viabilidad tanto del sistema como de la propia humanidad.
En el ámbito político-jurídico y social el perfil correspondiente de ese patrón de reproducción se expresa a nuestro entender en la gestación de cambios significativos en el Estado que por ello pasa de ser "bienestarista" a francamente neoliberal, minimalista y empresarial, es decir, un Estado burgués, penal y de seguridad (Bensaid), que prácticamente se está extendiendo e imponiendo con mucha fuerza en todo el mundo para legalizar las políticas del gran capital en materia económica, social y ambiental tendientes a su mercantilización. Y obviamente en la imposición y funcionamiento de tal tipo de Estado se hace imprescindible el permanente uso de la fuerza, los sistemas de exclusión social de la población de los mínimos vitales de subsistencia y de su participación activa en los asuntos públicos del gobierno. O sea, un Estado permanente de seguridad nacional y de contrainsurgencia fundado en lo que Ruy Mauro Marini denominó Estado del cuarto poder, que es capaz de revitalizarse tanto en los países del capitalismo avanzado como, y con mucho mayor fuerza, en los dependientes y subdesarrollados de su periferia.
Es así como hoy el Estado capitalista contemporáneo es sustancialmente (más) funcional y orgánico a la reproducción del capitalismo en esta fase neoliberal y conservadora, y completamente incapaz para cubrir los requerimientos de la fuerza de trabajo y las crecientes necesidades de las grandes masas de la población en materia alimentaria, de salud, educación, vivienda y recreación como llegaron a postular, insuficientemente en el pasado, autores keynesianos como el brasileño Francisco de Oliveira, Os direitos do antivalor. A economía política da hegemonía imperfeita, Editora Vosez, Sao Paulo, 1998, a través de la categoría analítica que él denomina en esa obra "fundo público" o sean los recursos que el Estado destina a la reproducción de la fuerza de trabajo en materia de seguridad social, bienestar, alimentación, subsidios, pero sin explicar ―y aquí radica toda la debilidad de su análisis― el origen de los recursos de ese fondo público.
No hay que ir muy lejos para constatar esta situación frente a la crisis energética, alimentaria, financiera e inmobiliaria que azota en nuestros días al sistema capitalista, a partir de la crisis de Estados Unidos en curso y que justamente se está tratando de paliar mediante la expropiación de derechos y garantías de los trabajadores, así como de las reformas tendientes a aumentar la superexplotación del trabajo en todo el mundo.
De cierto ángulo la crisis de agotamiento del viejo patrón de reproducción de mediados de los setenta y el advenimiento del nuevo a partir de los ochenta se explica por una cierta asincronía entre lo que Marx llamó el ser social como determinante de las categorías correspondientes a la superestructura pero que, equivocadamente o por miopía acomodaticia, los críticos y los enemigos del marxismo la tomaron al pié de la letra sin ver su dimensión metafórica, crítica y cualitativa y, por supuesto, su carácter metodológico para imaginar los rumbos de la investigación científica que, por cierto, se desplazan desde lo abstracto a lo concreto y nuevamente a lo abstracto, para brindar una perspectiva de múltiples relaciones e interrelaciones de carácter global y dinámica. (Karl Marx, Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política, OE, Progreso, Moscú, p. 182).
Dos décadas y media de neoliberalismo mundial y vernáculo es la historia crítica de esa contradicción entre el viejo modo de vida, de producción y trabajo capitalista que se resiste a perecer (el antiguo Estado del bienestar: desarrollista, industrializador y fordista) y uno presuntamente nuevo, neoliberal, global, agresivo, excluyente, polarizante, anti-industrializador que se está afianzando a toda costa, incluso con la represión de los movimientos populares que a él se oponen en cualquier parte del mundo.
En esta lógica el neoliberalismo privatizó el sistema económico y social para adaptarlo a las necesidades de la acumulación y reproducción del capital de los países desarrollados de occidente mediante la imposición de políticas económicas de choque-ajuste-estabilización y a través de fases de crecimiento económico (relativo) que, más tarde, produjeron crisis estructurales y financieras del sistema capitalista mundial, siendo su momento más álgido la de México en 1994-1995.
Otra línea, en la lógica de desarrollo del capital, se dio mediante el expansionismo de las grandes empresas trasnacionales-red apoyadas en el Estado burgués dependiente y en los Estados imperialistas de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón en función de una supuesta globalización y democratización como "valores universales". Esto provocó un refuerzo de la cohesión del capital en los niveles industrial, comercial, rentista, bancario, financiero y ficticio, presentando un panorama de verdadera globalización del poder trasnacional sin contradicciones sustanciales aparentes, que sólo pueden ser "resueltas" dentro del propio sistema capitalista.
De aquí las fórmulas ideológicas del "fin de la historia y del trabajo" (Fukuyama y Bell, respectivamente), el "auge" de la "new economy" y del "consenso de Washington que difunden un mensaje subliminal relativo a que el sistema es "todopoderoso" ante el cual no existen fuerzas sociales y políticas que lo puedan superar (Bush) en un contexto en que el capital está asumiendo una configuración desde la década de los ochenta del siglo pasado, la forma parasitaria del capital ficticio: una cierta supremacía hegemónica en el capitalismo globalizado del siglo XXI que castiga con severidad los sistemas productivos y las tasa de crecimiento del empleo productivo de una buena porción de la humanidad trabajadora (Chesnais, Françoise, "A fisionomia das crises no regime de acumulação sob domináncia financeira", Novos Estudos, CEBRAP no. 52, noviembre de 1993).
La supremacía del capital ficticio (que no crea valor, ni plusvalía) aunado a la contracción de las tasas de crecimiento promedio del sistema productivo y económico, sumergieron al capitalismo en la crisis más severa que estamos padeciendo. En breve, recordemos los factores de la recuperación de la rentabilidad del capital que Marx indica en el Libro III, Sección III: "Ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia"; capítulo XIV: "Causas que contrarrestan la ley" ( pp. 232-239) :
Aumento del grado de explotación del trabajo.
Reducción del salario por debajo de su valor (superexplotación).
Abaratamiento de los elementos que constituyen el capital constante (máquinas, materias primas, edificios).
Incremento del desempleo y del subempleo.
Ampliación del comercio exterior en el mercado mundial.
Aumento del capital-acciones (capital ficticio).
Es evidente que, contra aquéllos que plantean que Marx "ya es obsoleto" o, como dijo alguien: "antiguo", esos mecanismos utilizados por el capital para contrarrestar la caída de la tasa de ganancia no sólo se mantienen, sino que hoy en día se han desarrollado infinitamente, junto a otros nuevos efectivamente como el espectacular desarrollo del capital financiero especulativo (capital ficticio), la dinámica transnacional de las empresas multinacionales, la generalización y universalización de la superexplotación del trabajo y de la ley del valor (globalización), el uso de nuevos métodos de producción y organización del trabajo al amparo de la informática y del constante desarrollo tecnológico, así como la dirección que el Estado neoliberal le imprime a sus políticas públicas en beneficio de la rentabilidad y la expansión general del capital.
Al respecto basta mencionar, en tanto elementos de la superexplotación del trabajo, las 65 horas de aumento de la jornada de trabajo que el 9 de junio de 2008 aprobó el Consejo Europeo de Ministros Estado y la patronal organizada de los países de la Unión Europea, o sea, para prolongar legalmente la jornada de trabajo para producir plusvalía absoluta. Ello supone que un empleado podrá trabajar hasta un máximo de 65 horas semanales, si así lo "acuerda" con el empresario (preguntémosles a los trabajadores gallegos qué opinión tienen de este "acuerdo voluntario"). Esta es la esencia del nuevo contrato flexible de trabajo con el capital en la modernidad capitalista
Por otro lado, el desarrollo inusitado de nuevos métodos de explotación y organización del trabajo, como el toyotismo de origen japonés que, como demuestran autores y estudios especializados, tiene como eje de sustentación la intensificación de la fuerza de trabajo, para aumentar la plusvalía relativa. Por último, el tercer elemento de la superexplotación y que expone Ruy Mauro Marini en su Dialéctica de la dependencia, es, dice, la disminución del fondo de consumo de los trabajadores y su conversión en fuente de acumulación del capital. Situación esta última que presupone la disminución de los salarios por debajo del valor real promedio de la fuerza de trabajo. Fenómeno que ya se comienza a advertir en el capitalismo central, pero que requiere de más profundización y de serios estudios de caso que lo verifiquen.
Por lo pronto el régimen de superexplotación del trabajo ―en tanto categoría constituyente del capitalismo dependiente que se desarrolló históricamente entre 1850 y 1982― hoy en día también se generaliza al seno mismo del capitalismo central, para operar allí como un genuino mecanismo de contención de la crisis y de los serios problemas de reproducción y de rentabilidad como los que se están verificando en el capitalismo mundial y donde la crisis inmobiliaria y financiera son sólo manifestaciones de esas profundas mutaciones y ajustes del mundo del trabajo y de la explotación.
La crisis me da risa: una mirada desde los Grundrisse del capitalismo contemporáneo | 18-10-2008 - 08:57:20 GMT 1 #
Un marco crítico para comprender la actual crisis financiera, por Antonio Romero :
¿Qué está en crisis?
Es preciso comprender al neoliberalismo como una “filosofía integral”, no solamente como un determinado estilo de gestión de la política económica. Si la reciente crisis inmobiliaria ha reforzado el descrédito del neoliberalismo esto no significa necesariamente su fin. [2] Tampoco significa “el fin de una era”, [3] aun cuando sea específicamente entendida como el fin de la (super) hegemonía Made in USA, sin ser este el caso. [4] Si estamos ante una crisis cuyo epicentro son los EEUU y -más concretamente aun- la del sistema financiero centrado en Wall Street , aunque diste de comprometer seriamente la viabilidad de todo el sistema capitalista; si estamos de acuerdo que esta crisis pone en entredicho -en el plano del pensamiento- al neoliberalismo financiero aunque el paradigma “civilizatorio” del mercado se mantenga todavía incólume en el imaginario de millones de seres humanos; si no hay cataclismo socioeconómico ni político, pero sí crisis financiera; aun así, todo ello no debería inducirnos a descartar la hipótesis que postula -como hace Marco Gandásegui- que “La caída de Wall Street refleja la crisis del capitalismo mundial”. [5]
Es importante tener muy en claro la distinción entre potencia hegemónica y potencia dominante. La primera sustenta su poder, de un lado, en la supremacía económica de los intereses “nacionales” (en este caso, del estado norteamericano y de sus grandes corporaciones privadas) sobre las relaciones económicas entre países y estados; de otro, en la capacidad de control absoluto, por parte de esos mismos intereses, sobre la división internacional del trabajo, el comercio mundial de mercancías y el movimiento de capitales, principalmente; control absoluto respaldado por el poder tecnológico y militar, considerados insuperables e incontestables. Viendo así las cosas, una de las diferencias entre potencia hegemónica y potencia dominante es de grado: en términos de escala territorial, la influencia de la segunda se limita a una determinada región o continente, así como se le asigna una participación subsidiaria en la gestión global de los intereses (económicos, políticos y estratégicos) de la primera. En esto consiste, gruesamente hablando, el orden global que nos ha venido rigiendo, con sus inevitables vaivenes y relaciones de fuerzas, hasta el presente, donde América Latina como un todo y otras regiones del Sur mantienen una participación marginal, subordinada y dependiente. [6]
La crisis del monetarismo neoliberal
La historia reciente hay que insertarla necesariamente como parte de un largo proceso que, en el siglo XX, se inició con el crac del 29, [7] al cual le siguió una larga transición (hasta 1945) que desembocó en el establecimiento -por primera vez en la historia- de un orden monetario internacional representado por los acuerdos de Breton Woods. Este último (junto al Plan Marshall) sustentó la reconstrucción, recuperación y relativa estabilidad del capitalismo hasta mediados de los 70. [8] La presión proveniente de la creciente movilidad de capitales y la internacionalización de los flujos financieros privados indujo el abandono del sistema de paridades fijas; esto se tradujo, en el plano político-institucional, en el cambio de las finanzas internacionales (es decir, entre países) basadas en el patrón-oro a su mutación en patrón-dólar (agosto 1971), [9] implicando la adopción de la libre flotación de las monedas, especialmente entre los países centrales del sistema. Dentro del marco de este nuevo ordenamiento financiero hegemonizado por la divisa norteamericana, se produjo la “crisis de la deuda” de los años 80 de tan ingratos recuerdos en América Latina; luego la “crisis del tequila” a fines de 1994, que se propagó a toda nuestra región afectando especialmente a la Argentina. A fines de los 90 la inestabilidad e incertidumbre que acompañan la extrema volatilidad de los capitales especulativos, dejaron su impronta sobre las economías de Rusia, América Latina y del sudeste asiático. Y ahora, en el corazón mismo del capitalismo (Nueva York, Wall Street ) los EEUU vuelven a probar en carne propia lo que creían haber superado tras el trauma de los años 30, obligando a un régimen de salida como el de Bush a “tragarse” uno de los mandamientos neoliberales referido a la “prescindencia” del Estado. Por cierto, el neoliberalismo nunca fue consecuente a la hora de aplicar sus rígidos preceptos, con el mismo rasero que a los países periféricos, al núcleo de los países centrales del capitalismo (especialmente EEUU). [10]
Lo que acompaña y está implicado en el default inmobiliario y su impacto sobre el resto del sistema financiero norteamericano, con repercusiones a escala planetaria, es el sistema de la diplomacia del dólar, vigente desde los años 80. [11] En el plano del pensamiento y la teoría, se resquebrajó uno de los pilares del armatoste neoliberal: la consideración del “dinero” (sea como masa monetaria o en la forma de títulos y valores, es decir, cuasi-dinero) como elemento exógeno e independiente de la economía real basada en la producción y del sistema económico. Fueron los monetaristas encabezados por Milton Friedman (1912-2006) y la llamada Escuela de Chicago -y antes de ellos, el economista Irving Fisher (1867-1947)- quienes habían consagrado tal despropósito. A todo estudiante de economía medianamente formado se le inculca que, en virtud de la teoría cuantitativa del dinero, la oferta monetaria se ajusta “automáticamente” al nivel de precios, dadas la velocidad de circulación y el ingreso nacional (o del PBI si se quiere). Esta teoría, consagrada por la famosa ecuación de Fisher, regía en la época de oro del reinado del “pleno empleo” y de los mecanismos automáticos del mercado, pero colapsó en los años 30 a partir del crac financiero de 1929. Será retomada justamente por Friedman y sus seguidores, mediante una reformulación más sofisticada.
El sinsentido anotado sirvió de justificación para la globalización financiera que experimentó vertiginosamente el mundo desde los años 70, mediante el libre desplazamiento y movilidad -en tiempo real- de las corrientes de capital, así como de uno de sus subproductos: la “financierización”, [12] término que oculta la irracionalidad de ese capital a través de su búsqueda desmesurada -y desesperada- de rentabilidad inmediata, que ha puesto incluso en aprietos los mecanismos de regulación existentes. Ni los mismos bancos centrales se salvan del cuestiona-miento que se merecen (el FED norteamericano en este caso), por su actitud permisiva y condescendiente. Esta permisividad es justamente una de las herencias dejadas por el neoliberalismo de los tiempos de la administración Reagan, en los años 80, que hizo de “la no interferencia con el mercado y la continuación del proceso de liberalización global de los movimientos internacionales de capitales, bienes y servicios” uno de los fundamentos sagrados que adoptó su política económica internacional, para restituir la hegemonía económica norteamericana que venía de un franco proceso de deterioro en los 70. [13]
La irracionalidad se revela tal cual es justamente porque lo que comenzó como crisis en un vector localizado del sistema financiero norteamericano (el mercado inmobiliario), terminó amenazando en convertirse en una “crisis sistémica” obligando al “salvataje” financiero -mediante intervención pública- para socializar las pérdidas y evitar así el colapso del conjunto y su inevitable impacto a escala planetaria, dado el encadenamiento espacial y temporal entre los diversos instrumentos financieros implicados. De manera que la autonomía e independencia, o la “exogeneidad” adscrita a las tesis monetaristas, que se postularon para ese tipo de capital puramente dinerario y especulativo han demostrado ser aparentes, pues en última instancia -como lo muestra fehacientemente el reciente episodio norteamericano- su crisis de realización es cubierta por el ahorro de todos y con dinero público, siendo esto último el costo mayor que paga la sociedad por el desastre a que lleva toda fiebre especulativa generadora de “burbujas financieras”. [14]
Interpretando la crisis desde la crítica de la economía política
Desde el colapso del sistema de paridades fijas sustentadas en el sistema oro-dólar, se acentuó el carácter fetichista al mismo tiempo que irracional de la economía mundial. En términos abstractos y en el marco de la fórmula general del capital, [15] la relación D-D’: “capital que rinde interés” (Marx), expresión de la metamorfosis del capital especulativo con su propia lógica aparentemente autónoma, pasa a tener preeminencia dentro del “movimiento (general) de cosas”. [16] A nivel del conjunto de intercambios internacionales de mercancías y flujos monetarios, ello se refleja nítidamente. Si tenemos en cuenta la larga cadena de operaciones, cubiertas o encubiertas, que alimentaba la burbuja financiera que recientemente explotó y se originaba en el mercado hipotecario americano, [17] la expresión D-D’ se queda corta y debería expresarse en realidad mediante esta otra notación: [18]
D - D’ - D” - D”’ - … Dn ( a )
Cuando Marx representa la relación D-D’ o esta otra: M-D-M, que representa la circulación mercantil (en este segundo caso, teniendo de mediador al dinero como equivalente general), [19] lo hace para dar cuenta de relaciones entre cosas; es decir, la relación fetichista entre los poseedores de mercancías (M) y los poseedores de dinero (D). Para Marx toda relación mercantil -y el dinero que se presta es también mercancía- es una relación fetichista por dos razones: i ] las relaciones sociales aparecen transfiguradas como relaciones entre cosas (mercancías y dinero) [20] ; ii ] en el acto del intercambio una cosa es “enajenar el producto del trabajo propio” y otra “adquirir el producto del trabajo ajeno” (el famoso quid pro quo), [21] independientemente del uso o destino final de este último (acumulación o consumo). [22] De ahí que: “Nada puede ser más desatinado que el dogma según el cual la circulación de mercancías implica un equilibrio necesario entre las compras y las ventas.” [23]
Son pertinentes algunas observaciones:
Primera observación. Desde el punto de vista de su finalidad o uso, el capital que devenga interés puede significar: [1] préstamo de dinero que es invertido para fines productivos y/o comerciales; [2] dinero que se pide prestado para especular con los precios de mercado de los activos (v. gr. viviendas, otros inmuebles) u otros “precios” de la economía (tipo de cambio, tasa de interés interna o internacional; acciones, títulos y otras cotizaciones en bolsa), cualquiera sea la condición de solvencia o capacidad de pago de quien pide prestado. En ambos casos participan propietarios de dinero en calidad de prestamistas (v. gr. capitalistas individuales, bancos) y demandantes del mismo en el rol de prestatarios (sean empresarios, individuos o familias). El acuerdo resultante entre unos y otros está regido por una “transacción jurídica”.
Segunda observación. Todo capital que rinde interés implica: [3] que es un “valor que se valoriza a sí mismo”; [24] [4] debe proporcionar una ganancia o utilidad monetaria para el prestamista (salvo que estemos hablando de un crédito para el consumo). Si genera ganancia empresarial estamos en una situación donde “el dinero funciona como capital”. [25] Si proporciona una utilidad proveniente del juego especulativo, nos referimos a una situación donde el dinero recibido opera como capital usurario. [26] Para que el capital prestado se realice (valorice), la ganancia por el valor de uso del dinero prestado debe ser mayor al interés (plusvalor). Algo parecido debe ocurrir con la utilidad especulativa.
Tercera observación. En el caso [2] el vínculo con la economía real desaparece o se hace más imperceptible que en [1], pues adopta la forma de un proceso completa-mente “exterior” que se multiplica y reproduce a si mismo: el prestamista adelanta su capital “como dinero o suma de valor, y retorna como suma de valor”, [27] en la forma de dinero incrementado (capital adelantado o prestado + plusvalor). El caso norteamericano muestra que este hecho se realizó a una escala colosal, a través de una larga cadena de pagos (contenida en a ). El plusvalor proveniente de la especulación y el derivado de la ganancia son una y la misma cosa (dinero), pero los mecanismos de su obtención sí son sustancialmente diferentes, dadas las condiciones internas (distribución del ingreso, condiciones de mercado y demanda, política económica y financiera del gobierno).
Teniendo en consideración lo dicho anteriormente, y poniendo el tema que nos ocupa en términos que podría comprometer el funcionamiento de todo el sistema, el reciente “colapso” de Wall Street nos obliga a plantear la cuestión (hipótesis) de si, con la globalización de los mercados, la utilización del dinero como capital estaría siendo crecientemente desplazada por la preferencia a emplearlo como “fetiche automático”. [28] En otras palabras, planteamos críticamente que los procesos de producción y circulación de mercancías están dejando de ser instancias mediadoras en la fórmula general del capital D-M-D’, donde la letra “M” es la síntesis de esos procesos, y por tanto el capital dinero va divorciándose de ello, dejando así de expresar la unidad de la reproducción. [29] Como sostenía Aníbal Quijano: “El capital financiero y la acumulación especulativa desenfrenada han pasado a tener el dominio del capitalismo mundial, del conjunto de la estructura mundial de acumulación.” [30]
Si todo eso tiene sentido y visos de veracidad, el sistema estaría atravesando por un grave dislocamiento y fracturación en el funcionamiento del capitalismo, lo cual añade un rasgo relativamente novedoso a la “larga duración” de la crisis sistémica en que se debate el capitalismo. Wallerstein entiende por crisis sistémica “aquellas dificultades que no puedenser resueltas dentro del marco del sistema, sino que deben resolverse por fuera y más allá del sistema histórico del cual las dificultades son parte.” [31] En un trabajo anterior señalaba que la crisis sistémica se origina en el periodo 1914-1917, [32] el cual -como sabemos- se cerró con la caída del muro de Berlín (“el corto siglo XX” como lo llamó el historiador británico Eric Hobsbawm). Sin embargo, la crisis de transición entendida como un largo periodo de “fallecimiento de la economía-mundo capitalista” permanece. [33]
Marx no previó esa crisis pero, como acabamos de ver, ya estaba contenida en sus análisis del dinero y del dinamismo del sistema, en el propio proceso de reproducción que él representaba en el movimiento cíclico del capital (la metamorfosis siempre renovada de una a otra forma del valor). En el libro primero de El Capital Marx habla de la crisis dineraria, relacionada con la “función del dinero como medio de pago” y la explicaba en una nota a pie de página. [34] El veía entonces la crisis dineraria como un fenómeno localizado y autónomo. En cambio, nosotros estamos (re)descubriendo otra crisis de mayor envergadura, que se incuba en el movimiento general del capital, que involucra e integra la “esfera directa de acción” del dinero en sí junto con la industria y el comercio. Con respecto a este conjunto de argumentos encontramos el siguiente pasaje que, si bien abstracto, es revelador: “Si la autonomización externa de aspectos que en lo interno no son autónomos, y no lo son porque se complementan uno a otro, se prolonga hasta cierto punto, la unidad interna se abre paso violentamente, se impone por medio de una crisis.” [35]
Como recurso intelectual para empezar a superar la “escasez de comprensión” (Krugman), en el sentido de comprender el fenómeno más allá de sus manifesta-ciones externas, pensamos que la hipótesis que estamos planteando permitiría arrojar nueva luz y dar otro significado, no solamente a la crisis que se inició en EEUU como un problema de irrealización de hipotecas; también para explicar con otra mirada las crisis financieras ocurridas anteriormente y en otras partes del mundo, en los años 90 (México, Japón, Tailandia, Malasia, Indonesia, Rusia, Brasil).
Si juntamos entonces todas las “crisis financieras” relativamente recientes, incluyendo a la norteamericana, y las apreciamos -si bien formando una cadena de acontecimientos “nacionales”- como parte de un proceso más profundo, el sistema encuentra dificultades cada vez más acentuadas de realización, en función de la (auto) valorización del capital. [36] En este contexto, la especulación financiera es utilizada como vía de escape que encuentra el capital ante la creciente dificultad de realización de la ganancia, o de su tendencia a la baja en esferas diferentes, como la productiva. Otro mecanismo -de solución temporal- implementado masivamente con la globalización, es la relocalización de los capitales de propiedad de grandes compañías y corporaciones por todo el mundo, comprendiendo los países que pertenecieron a la desaparecida “órbita soviética”, los “tigres asiáticos” y países de nueva industrialización (China, India, Brasil), así como los hoy denominados “emergentes” en el Sur y resto del tercer mundo; generando nuevas cadenas de valor de mercancías (Wallerstein), así como circuitos de valorización del capital que permiten contrarrestar la presión a la baja de los beneficios en el centro. Esto último debido, entre otras razones, al agotamiento de la extracción de plusvalía que se va proyectando desde los núcleos más avanzados del régimen de producción, donde la elevada composición orgánica del capital en las ramas más automatizadas hace que la capacidad de valorización del trabajo vivo con relación a los medios técnicos decrezca, o tienda a ello, pues los medios técnicos pasan a desempeñar crecientemente el rol de “agentes de producción”. [37]
La contrapartida de todo ello son procesos de fragmentación territorial en los países donde se establece el capital que busca contrarrestar a toda costa la “nivelación” de ganancias a la baja, acarreando asimismo consecuencias al Estado-nación en términos de su “desterritorialización”. [38]
Las sucesivas revoluciones tecnológicas han ido permitiendo la progresiva mercantilización de los recursos y otras formas de capital a nivel de todo el planeta, que con la globalización se lleva a cabo en una escala sin precedentes, nunca antes vista. Cada una de esas revoluciones e innovaciones (o desarrollo de las fuerzas productivas en el argot de Marx) imponía sus propios límites a la “incesante acumulación del capital” (Wallerstein). La globalización del mundo, la planetarización del capitalismo, o la mercantilización de la vida, constituyen los límites insalvables al crecimiento y reproducción incesantes del sistema, [39] aunque el costo a pagar por esa irracionalidad es un imponderable debido al caos e incertidumbre inherentes a la transición en la que hemos ingresado como sistema-mundo. [40]
Este es entonces el marco que estimamos apropiado para el debate que debe darse necesariamente, así como para la dirección que debería tomar la indagación en los planos teórico y práctico.
¿Dónde está la alternativa?
La actual crisis financiera de repercusiones globales no conlleva ningún colapso del capitalismo, pero sí activa o -mejor aun- pone de manifiesto sus propias contradicciones ratificando que, efectivamente, nos encontramos en una larga transición de agonía o de “fallecimiento de la economía-mundo capitalista”, como la llama Wallerstein. El capitalismo como sistema-mundo tampoco caerá por si solo a menos que tenga al frente una alternativa mundial de transformaciones, de cambio civilizatorio, que se encarna en nuevos sujetos históricos, sociales, colectivos. Esta alternativa, ni nada que se le aproxime, sigue estando ausente en el horizonte de los movimientos. Mientras eso no ocurra el sistema se vuelve más y más irracional, más y más destructivo, más y más prescindible, trivial y vacuo.
Las reformas como la que requiere urgentemente el sistema monetario internacional servirán solamente para postergar en el tiempo la crisis definitiva, aun cuando la hegemonía de una sola superpotencia (la de EEUU, en franco declive) sea sustituida por arreglos políticos entre los estados de los países centrales (los propios EEUU, Europa occidental, Japón) que involucren a los grandes capitalistas y corporaciones, así como los mercados de capital. Los acuerdos de Breton Woods , los organismos especializados que lo gestionan (FMI, Banco Mundial), ni las tertulias del Foro de Davos, resultan inservibles para mantener el sistema (menos todavía su “gobernanza”).
El "retorno del Estado" y por ende del activismo estatal en la economía es la solución momentánea para el corto y aun mediano plazo, para poder resolver las dificultades que se han presentado y procurar implementar nuevos mecanismos de regulación al manejo del sistema y los mercados que lo integran, a fin de evitar las “quiebras” o al menos de minimizarlas. Tener en cuenta que esa solución, como lo fue también en su momento tras el "rescate" financiero a raíz del crac del 29 y la implementación de políticas keynesianas, lo es solamente desde el punto de vista de los intereses sistémicos del capitalismo. Si se ven así las cosas, entonces se reiniciará un nuevo ciclo, que aunque de paso favorezca las políticas sociales, la misión principal del estado será reestablecer a largo plazo las condiciones de la acumulación de capital, y del capital financiero en particular.
Este sistema está agónico desde hace tiempo, y como civilización es pernicioso y decadente. El único futuro que nos ofrece a todos y todas es el de mantenernos aferrados al presente sin futuro, como consumidores apegados al “consumismo” insaciable, inducido por la publicidad, y cumplidores con el pago de deudas. Producir individuos alienados y socialmente disgregados por los mercados constituye una de las fuentes del verdadero poder del capital. Esta moderna dominación se completa con la enajenación del poder social por el poder de la representación de los políticos profesionales y la tecno burocracia (pública y privada, civil y militar). Las cosas no cambiarán sustancialmente en el futuro si la política se limita a resolver los conflictos intercapitalistas, sean estos transnacionales, corporativos o interestatales, ocultados mediante categorías fetichistas en la forma de problemas de “crecimiento”, inversiones, etc.; quedándonos de esa manera aprisionados por el sistema. En términos de Wallerstein (véase la nota 33), están vigentes las opciones abiertas al capitalismo histórico por la transición: ¿desintegración?, ¿decadencia?, ¿”transformación controlada”?, ¿revolución? Una pregunta más: ¿los mismos principios que sustentaran “la alternativa” que sustituyera al socialismo realmente existe, servirán y/o serían igualmente aplicables para lo que es su reverso, el capitalismo histórico? [41]
Lima, octubre 2008
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1 Este artículo retoma reflexiones del autor en su «Economía política de la globalización capitalista», Rebelión ( www.rebelion.org) sección Economía , 2 de octubre 2003 . Reproducido en Globalización, http://rcci.net/globalizacion/2003/fg379.htm
2 Ver p. ej. Gonzalo García, “Modelo neoliberal se fue al tacho” (entrevista de Carlos Noriega), La Primera, Lima, 22 de sept. 2008,www.diariolaprimeraperu.com/online/noticia.php?IDnoticia=23975 Como sostiene Atilio Boron, el neoliberalismo es “una concepción holista de la sociedad, de su naturaleza, de sus leyes de movimiento… y de un modelo normativo de organización social.” A. Boron, «Las ciencias sociales en la era neoliberal: entre la academia y el pensamiento crítico», Tareas Nº 122, enero-abril 2006. Disponible en http// bibliotecavirtual.clacso.org.ar/libros/panama/cela/tareas/tar122/03boron.pdf
3 Ignacio Ramonet se hace eco y magnifica la opinión del premio Nóbel de Economía Paul Samuelson: “Esta debacle es para el capitalismo lo que la caída de la URSS fue para el comunismo”. I. Ramonet, «El fin de una era del capitalismo financiero. La crisis del siglo», Rebelión, 30 de septiembre 2008,www.rebelion.org/noticia.php?id=73489. Como afirmó atinadamente Oscar Ugarteche: “La crisis parece global pero es de Estados Unidos” (O. Ugarteche, «Pánico tras el Plan Paulson», ALAI, América Latina en Movimiento, 2008-10-06, http://alainet.org/active/26725); en otro lugar y de manera aun más contundente: “Es una crisis estadounidense que tiene un contagio a instituciones que compraron derivados [de] créditos que aseguran contra el impago de hipotecas.” (O. Ugarteche, «El efecto jazz», ALAI, América Latina en Movimiento, 2008-10-07, http://alainet.org/active/26750).
4 “El hundimiento financiero… no constituye la razón principal de no durabilidad del sistema. El sistema no es viable por otras razones, de carácter social y político. Las políticas de acompañamiento que la dominación de la alta finanza exige implican desigualdad creciente indefinida en la distribución de la renta. Un modelo de este tipo no es tolerable socialmente y de seguro no lo será políticamente. A nivel mundial el sistema implica una polarización acentuada, la puesta bajo tutela permanente de los países llamados ‘emergentes’ del Sur (China, la India, el Sudeste asiático, América Latina) y la destrucción (casi genocidio) de los países denominados ‘marginalizados’ (África, en particular), cuyos pueblos se tornaron inútiles para la continuación de la acumulación y solo interesan sus recursos naturales (petróleo, minerales, madera, agua). Cabe considerar que los conflictos sociales y políticos internos, en todas las regiones del mundo y los conflictos internacionales (Norte contra Sur) deben conducir a poner término a la dominación de la alta finanza existente.” Samir Amin, Transiciones y alternativas en debate, revista América Latina en Movimiento (ALAI) 436, septiembre 2008, p. 26, http://alainet.org/ images/alai436w.pdf
5 Marco A. Gandásegui, «La caída de Wall Street », ALAI, América Latina en Movimiento, 2008-10-02, http://alainet.org/active/26713
6 Para Wallerstein el ciclo de la hegemonía norteamericana en el sistema mundial se remonta a 1873: “Empezó con una prolongada competencia entre Estados Unidos y Alemania por suceder a Gran Bretaña como potencia hegemónica. Esa lucha culminó en la Guerra de Treinta Años entre los dos rivales, que duró de 1914 a 1945 y fue ganada por Estados Unidos. Siguió el periodo de verdadera hegemonía, de 1945 a 1967/1973. Pero la verdadera hegemonía no puede durar: su base, que es la superioridad económica productiva, inevitablemente debe ser minada por la entrada de otras potencias en una posición competitiva fuerte, en este caso Europa occidental y Japón. La declinación económica relativa de Estados Unidos ha continuado sin interrupción desde entonces, lo que beneficia a sus rivales económicos. Hasta cierto punto Estados Unidos ha logrado contenerlos políticamente, sobre todo utilizando la amenaza de la guerra fría para mantener en línea a sus aliados, pero esa arma desapareció con el desplome de la URSS entre 1989 y 1991.” I. Wallerstein, «La llamada crisis asiática. Geopolítica en la longue durée » (discurso, 20 de marzo 1998), en Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido. Una ciencia social para el siglo XXI, México, Siglo XXI-UNAM-CIICH, 2002 (2ª ed.), p. 64.
11 Es útil saber que en el periodo de la primera posguerra, y hasta antes de la Gran Depresión, “Los Estados Unidos continuaron con sus políticas proteccionistas, que databan de la Guerra Civil, y sus políticas de exportación de capital creaban graves problemas para los países receptores. En los años veinte se observó una bonanza de préstamos externos privados de parte de los Estados Unidos, sin paralelo antes de los años setenta.” Esta última situación se invertirá en los años treinta. Cf. Rosemary Thorp (compiladora), América Latina en los años treinta. El papel de la periferia en la crisis mundial, México, Fondo de Cultura Económica, 1988, p. 18 y 22.
12 “[…] después de la segunda guerra mundial el capitalismo internacional ha navegado hasta la expansión sobre un mar de deudas.” Ernest Mandel, Las ondas largas del desarrollo capitalista. La interpretación marxista, Madrid, Siglo XXI, 1986, p. 70.
13 Para Samir Amin “El hundimiento del sistema de Breton Woods en 1971 marca el fin de la era norteamericana.” S. Amin, «Crisis, socialismo y nacionalismo», en Samir Amin et. al., Dinámica de la crisis global, México, Siglo XXI, 1987, (2ª ed.), p. 193.
14 Cf. Raúl Prebish, «El retorno de la ortodoxia», Pensamiento Iberoamericano Nº 1, enero-junio 1982.
7 María da Conceição Tavares , «El retorno a la hegemonía norteamericana», en El sistema internacional y América Latina. ¿Una nueva era de hegemonía norteamericana? (Luis Maira, ed.), Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1986, p. 106-111. Los movimientos especulativos de hoy se originaron de la expansión y autonomización del crédito y del mercado interbancario en los años 80, y estos a su vez de la crisis del patrón oro-dólar en los 70. Así, “Después de 1968, cuando Estados Unidos cambia su política monetaria y Londres corta la convertibilidad de la libra en dólares, el mercado de crédito interbancario se libera enteramente del patrón monetario y de las reservas dólar-oro y pasa a establecer su propio circuito supranacional de crédito, con una liquidez abundante y creciente, enteramente fuera del control de las autoridades monetarias y sin relación aparente con el déficit de la balanza de pagos norteamericana. El sistema monetario internacional tenía sus días contados y las crisis monetario-cambiarias de 1971 a 1973 sólo consiguieron proclamar oficialmente su muerte. En contrapartida, a la sombra del patrón dólar se había desarrollado… un floreciente mercado privado de crédito que alimentó el último auge de la expansión de la economía mundial que se produce entre 1973-1974.” (Op. cit., p. 107).
8 La “financierización” consiste en el “aumento de los recursos movilizados por las actividades financieras y de su creciente autonomía. A veces, se alude a este aspecto con la expresión de ‘ensimismamiento financiero’, como si el plano financiero contara con un motor y unos criterios de funcionamiento propios…divorciados de la dinámica productiva de la economía y causantes de una contradicción dentro del funcionamiento económico.” Angel Martínez González-Tablas y Bibiana Medialdea, «Reflexión crítica sobre la globalización financiera», Ekonomiaz (Universidad Complutense de Madrid) Nº 48, tercer cuatrimestre 2001, p. 71. Samir Amin define dicha noción en términos de los actores implicados y el poder que representan: “Se trata de un oligopolio, constituido por una decena de grandes bancos internacionales (seguidos de una veintena de otros de menor tamaño), de inversores institucionales (fondos de pensiones y fondos de colocaciones colectivos, entre otros) administrados por filiales o asociados de estos bancos, de compañías de seguros también ampliamente asociadas y de los grupos de empresas principales. Este oligopolio financiero es el dueño activo principal de los cincuenta o cien mayores conjuntos de empresas de las finanzas, de la producción industrial y del agro-negocio, del gran comercio y de los transportes principales.” Amin, op. cit., p. 24-25.
9 Roberto Bouzas, «La estrategia económica de la administración Reagan en el periodo 1981/1985: un primer balance», en El sistema internacional y América Latina, op. cit., p. 86 y 92-94. Del mismo autor, «La política económica de la administración Reagan. Bases para un desorden futuro», en Helio Jaguaribe (comp.), La política internacional de los años ochenta, Buenos Aires, Editorial de Belgrano, 1982.
10 La siguiente cita permite apreciar que el episodio norteamericano de agosto-septiembre 2008 es parte de un fenómeno recurrente, cuyo precedente más cercano fue la crisis del sudeste asiático que afectó a las economías de Tailandia, Malasia e Indonesia, en 1997/98. Veamos: “Cuando los activos pierden valor, aquellos que los compraron con dinero prestado pueden enfrentarse a una ‘llamada de margen’: deben o bien invertir una mayor cantidad de su propio dinero o pagarle a sus acreedores vendiendo los activos y haciendo caer los precios aun más, un proceso que ha estado en el centro de la crisis financiera de los últimos dos años. Pero dejando a un lado estas patologías del mercado, hay otra razón más sistemática por la cual no se han cumplido las reglas: porque el riesgo moral se juega con el dinero de los contribuyentes.” Paul Krugman , De vuelta a la economía de la Gran Depresión, Grupo Editorial Norma, Bogotá, 1999, p. 115. Véase también Jürgen Schuldt et. al., La crisis asiática. Lecciones para América Latina, Quito, ILDIS-FLACSO-TRAMASOCIAL, 1998.
15 Karl Marx, El Capital. Crítica de la Economía Política (Libro primero: el proceso de producción de capital, Tomo I/Vol. 1), México, Siglo XXI, 1988 (17ª ed.), p. 179-190. Para Marx, D-M-D’ expresa la “fórmula general del capital” ya que refleja el movimiento del capital comercial, del capital industrial y (en forma abreviada) del capital que rinde interés.
16 “En el capital que devenga interés, la relación de capital alcanza su forma más enajenada y fetichista.” K. Marx, El Capital. Crítica de la Economía Política (Libro tercero: El proceso global de la producción capitalista, Tomo III/Vol. 7), México, Siglo XXI, 1982 (5ª ed.), p. 499.
17 Para una explicación didáctica recomendamos www.nachogiral.com/2008/03/explicacin-la-crisis-financiera-que-nos.html
18 Justificamos la notación debido a que: “Toda la cadena de funcionamiento del aparato financiero ha colapsado. No sólo la banca de inversión, sino los bancos centrales, los sistemas de regulación, los bancos comerciales, las cajas de ahorros, las compañías de seguros, las agencias de calificación de riesgos ( Standard&Poors, Moody’s, Fitch ) y hasta las auditorias contables ( Deloitte, Ernst&Young, PwC ).” Ignacio Ramonet, op. cit. Oscar Miranda, “Claves para comprender la crisis financiera mundial”, Perú.21, Lima, 18 de setiembre 2008, p. 9.
19 La forma más simple de la circulación de mercancías, M-D-M representa una “relación social entre objetos”, donde los productos de los trabajos privados -diversos, desiguales y heterogéneos entre sí- tienen en común el ser la expresión del “trabajo abstractamente humano”. Ver también la siguiente nota.
20 “[…] es precisamente esa forma acabada del mundo de las mercancías -la forma de dinero- la que vela de hecho, en vez de revelar, el carácter social de los trabajos privados, y por tanto las relaciones sociales entre los trabajadores individuales.” Marx ( Tomo I/Vol . 1), op. cit., p. 92-93.
21 Op. cit, p. 88. “Lo que interesa ante todo, en la práctica, a quienes intercambian mercancías es saber cuánto producto ajeno obtendrán por el producto propio; en qué proporciones, pues, se intercambiarán los productos.” (Op. cit., p. 91).
22 Op. cit, p. 138.
23 Op. cit., p. 137.
24 Marx (Tomo III/Vol. 7), p. 451. Ello proviene de que, bajo la modalidad de préstamo, “el capital se manifiesta aquí como mercancía, o que el dinero en cuanto capital se convierte en mercancía” (op. cit., p. 437); en otras palabras, tiene un valor de uso (op. cit., p. 448-450).
25 Op. cit., p. 453.
26 En el capítulo XXI de El Capital, Marx concibe al “capital que devenga interés” como capital dinerario, con independencia del campo donde se aplique. Utilizamos en el texto la denominación de “capital usurario”, proveniente del libro primero (op. cit., p. 200).
27 Marx (Tomo III/Vol. 7), p. 447.
28 Op. cit., p. 500.
29 “La reproducción, como Marx expresó claramente en el libro II de El Capital, es la unidad del proceso de la producción y el proceso de circulación.” Ernest Mandel, op. cit., p. 68.
[30] Aníbal Quijano, «Colonialidad del poder, globalización y democracia», p. 18. Disponible en: www.urbared.ungs.edu.ar/textos/aquijano.doc
31 Immanuel Wallerstein, Análisis del sistema-mundo, México, Siglo XXI, 2005, p. 105.
[32] I. Wallerstein, «La crisis como transición», en Samir Amin et. al., Dinámica de la crisis global, op. cit., p. 14.
[33] I. Wallerstein, Impensar las ciencias sociales, México, Siglo XXI-UNAM-CIICH, 1999, p. 27.
34 “Trátase de crisis cuyo movimiento se centra en el capital dinerario y cuya esfera directa es por tanto la esfera de las acciones dramáticas del capital dinerario: la banca, la bolsa, las finanzas.” Marx ( Tomo I/Vol . 1), p. 168.
35 Op. cit., p. 138. De manera más concreta: “La creciente autonomía del capital comercial y bancario y el desarrollo de una esfera independiente de circulación de mercancías y dinero son el precio que paga el capital industrial para lograr un relajamiento provisional y parcial de las dificultades permanentes de la realización.” Ernest Mandel, El capitalismo tardío, México, Ediciones Era, 1979 (varias reimpresiones), p. 553.
36 “La crisis de las relaciones de producción capitalista
Un marco crítico para comprender la actual crisis financiera | 19-10-2008 - 08:30:38 GMT 1 #
El marxismo a examen, por Iñaki Gil de San Vicente :
Hace poco, una noticia de prensa decía que las ventas del Manifiesto Comunista se han multiplicado un 900% desde el comienzo de la actual crisis del capitalismo. Desde hace meses leemos comentarios sobre la “venganza de Marx”, “vuelta de Marx”, “resurrección del marxismo”, etc., a raíz del desplome económico mundial hacia una crisis de acumulación que será, si se profundiza, cualitativamente superior a las anteriores crisis sistémicas. Dejando de lado el componente sensacionalista de algunas de esas afirmaciones, también el hecho de que otras provienen de quienes hasta hace poco daban fe del “fracaso del marxismo”, lo cierto es que para comprender qué está sucediendo en el mundo hay que recurrir al método marxista. No hay otra alternativa. Pero esto es sólo una parte del problema, y la menos importante porque la otra, la decisiva, es saber cómo impedir que la humanidad trabajadora pague los costos de la hecatombe, cómo lograr que el imperialismo no salga feliz, sonriente e impune, de la catástrofe que únicamente él está generando.
No basta con decir que “Marx tenía razón”, que pese a que no se han cumplido algunas de sus “profecías”, su tesis básica sobre la irracionalidad del capitalismo vuelve a demostrarse cierta. Estas y otras frases tópicas, repetidas mecánicamente, además de carecer de rigor no llegan a la raíz del problema que no es otro que, en estos momentos, el hecho de que el marxismo de nuevo se enfrenta a un examen especial. Por cuanto que es la praxis de la revolución comunista, el marxismo está sometido a examen en todo momento, de forma permanente, sin respiro ni tregua. No puede ser de otro modo, y es bueno e inevitable que sea así. Se trata del dictado de lo que Lenin definió como “el criterio de la práctica”, que consiste en que, al final, es la materialidad de los hechos históricos la que decide sobre la corrección teórica. Y aunque los hechos históricos son interpretados de formas opuestas dependiendo de las subjetividades e intereses socialmente antagónicos, no es menos cierto que, al final, lo material e inmaterial termina girando alrededor de algo tan inhumano como es la explotación de la fuerza de trabajo en cualquiera de sus formas por una minoría propietaria de las fuerzas productivas.
Esta visión científico-crítica de la historia, es decir, la objetividad de la explotación, opresión y dominación al margen de la capacidad de comprenderlo que tengan de los sujetos que las sufren, es la que otorga al marxismo su originalidad y superioridad cualitativa con respecto a la ideología burguesa. Sin embargo, constatarlo no deja de ser un consuelo vano si no se avanza un paso más, el de saber que al contrario de la ideología burguesa, de la sociología por ejemplo, la teoría marxista está sujeta a varios tipos de exámenes según la gravedad de los problemas que quiere transformar. Por ejemplo, nadie niega la existencia de crisis menores, parciales, de corta duración, meramente industriales, o financieras, o de consumo, aunque se les denomina de otra forma para no concederle a Marx ningún atisbo de razón. Por ejemplo, para escabullirse de la teoría del plusvalor y de la plusvalía, el burgués divaga sobre el “valor añadido”, y para huir de la ley tendencial de la caída de la tasa media de beneficio, habla de “caída de la rentabilidad”, “recesión” y hasta “depresión”; y para no citar la ley de concentración y centralización de capitales, farfulla sobre “deslocalización y fusiones empresariales”, y así en todo. Exámenes puntuales de este tipo los superó el marxismo desde su origen, y tenemos la demostración en las vergüenzas sonrojadas de los keynesianos sinceros.
La fuerza del marxismo radica en los exámenes prácticos decisivos, en impedir que la burguesía haga de la crisis una autodepuración, una expurgación del capitalismo que abra otra fase expansiva a costa de represiones y crímenes sin par y de enormes destrucciones de fuerzas productivas. La burguesía lo ha logrado otras veces destrozando sin piedad a las clases y pueblos trabajadores con el terrorismo contrarrevolucionario, fascista y militarista. Aun así, aprendiendo de estas derrotas, el marxismo ha demostrado en menos de dos siglos una muy superior capacidad resolutiva comparada con lo poco que ha demostrado la burguesía tras más de cuatro siglos. Lo que ahora está en juego no es tanto una confirmación teórico-abstracta del marxismo, sino la demostración de que las izquierdas podemos orientar el creciente malestar popular hacia el socialismo, avanzar en el debilitamiento estructural de la dictadura del salario y de la mercancía, en el aumento del contrapoder popular hasta llegar a situaciones de poder obrero capaces de detener el avance del caos y reorientar la historia hacia la emancipación humana. El capitalismo actual es un volcán, un polvorín con más fuerzas destructivas que nunca antes, con sus contradicciones estructurales tensionadas hasta grados inimaginables hace un siglo y medio, cuando se escribió ese Manifiesto Comunista que ahora se estudia con avidez casi desesperada. El examen consiste en impedir que este monstruo irracional siga lanzado hacia el caos generalizado. No será nunca el “examen final”, a no ser que estalle un holocausto nuclear, sí puede certificar el paso de la humanidad de una fase a otra de su historia.
Para las naciones oprimidas, esta visión aporta una base teórica y práctica imprescindible ya que recalca el papel del pueblo trabajador y de la independencia nacional organizada en Estado. Una característica del marxismo es la dialéctica entre conciencia revolucionaria e independencia política de las clases explotadas, es decir, la reafirmación del poder colectivo como único garante de la socialización de las fuerzas productivas. Toda la experiencia histórica acumulada hasta ahora, es decir, el “criterio de la práctica”, enseña que la opresión nacional es uno de los métodos más efectivos de enriquecimiento de la burguesía, en primer lugar de la invasora y ocupante, y luego de la autóctona y colaboracionista. Ninguna de las dos está dispuesta, por tanto, a reducir sus beneficios cediendo a las justas demandas populares, y ambas se aferran al Estado ocupante, muy especialmente en los contextos de crisis como el actual. Frente a esta realidad, los pueblos oprimidos no tienen, no tenemos, otra opción que avanzar en nuestra independencia nacional, en la creación de un Estado propio que nos sirva, entre otras cosas, para establecer alianzas internacionalistas con otros pueblos soberanos, para decidir nuestro futuro en base a criterios humanos y sociales, que no mercantiles y egoístas. La actual crisis está confirmando la tendencia a la autoorganización de los pueblos en sí mismos y entre ellos, y en contra del imperialismo pese a su extrema ferocidad criminal. ¿Aprobaremos el examen? De cualquier modo, intentaremos tomar el cielo por asalto, una y otra vez, hasta lograrlo.
El marxismo a examen | 01-11-2008 - 07:05:59 GMT 1 #
El cuento de la lechera, por Pedro Antonio Honrubia Hurtado : Se acordarán ustedes de aquella fábula que nos contaban de pequeños nuestras madres, y que tantas veces habremos recordado después en diversas circunstancias de la vida cotidiana de cada cual. Aquel cuento que empezaba así: “Iba alegre la lechera camino del mercado. Con paso vivo, sencilla y graciosa, sostenía sobre su cabeza un cántaro lleno de leche…”, y que, tras una serie de especulaciones mentales de ventas y reventas de diversos productos, conseguidos los unos tras los otros por obra y gracia del valor añadido que la avispada lechera sumaba a su cuenta de beneficios con cada nueva transacción, acababa de la siguiente manera: “Al dar el salto, cayó de su cabeza el cántaro que se rompió en mil pedazos. La pobre lechera miró desolada cómo la tierra tragaba el blanco líquido. Ya no había leche, ni habría pollos, ni cerdo, ni vaca, ni ternero. Todas sus ilusiones se habían perdido para siempre, junto con el cántaro roto y la leche derramada en el camino.”
Digo que se acordarán de la fábula porque, hoy más que nunca, el cuento parece que ha comenzado a hacerse realidad. A ver si ustedes lo comprenden mejor así: “Iba alegre el capitalismo camino del libre mercado. Con paso vivo, sencillo y gracioso, sostenía sobre su cabeza un sistema financiero y monetario lleno de créditos…”.
Efectivamente, ya lo han adivinado, si algo se ha puesto de manifiesto con la actual crisis económico-financiera en la que viven abocados la práctica totalidad de los países capitalistas del mundo (especialmente aquellos que se creían más invulnerables), es precisamente eso: que el capitalismo es el cuento de la lechera, y que, dentro de tal cuento, el crédito, las deudas, son como la leche que llena el tarro originario, y que, a base de ventas y reventas de los productos monetarios y financieros generados a partir de ello, van engordando especulativamente el sistema económico en su conjunto, hasta que el tarro se rompe, la leche se derrama, y los sueños del sistema se comienzan a esfumar a pasos agigantados.
Ya decía Marx hace más de 100 años aquello de: "los capitalistas harán todo lo posible para ganar dinero sin necesidad de tener que pasar por el turbulento proceso de la producción". Como en tantas y tantas cosas, hoy, casi siglo y medio después, se demuestra cuan razón tenía este hombre. Ya no sólo fue capaz de predecir las famosas crisis periódicas del capitalismo sino que, incluso, fue capaz de predecir los motivos económicos-financieros por los cuales se iban a producir tales crisis.
La clave de todo esto es, en pocas palabras, la dependencia absoluta que todo el sistema financiero y monetario capitalista tiene del crédito. Es el crédito, y sólo el crédito, lo que hace funcionar la economía monetaria y financiera capitalista, sin crédito no hay nada, ni dinero, ni finanzas, ni nada. Es el crédito lo que fundamenta tanto la creación de dinero (vía Bancos centrales y comerciales), como el funcionamiento global del sistema (vía flujos ahorros-devoluciones-intereses). Es el crédito, por tanto, el elemento clave en la creación virtual de riqueza para el sistema. El resultado: que más del 90% del dinero que circula en el ámbito financiero y monetario no tiene respaldo alguno en la economía real, en el sistema productivo. Que es, dicho en plata, papel mojado que se compra y se vende, se cede y se traspasa.
Ahora los analistas capitalistas nos hablan de confianza. Nos dicen que todo el sistema financiero está fundamentado en el principio de la confianza. La primera confianza, por supuesto, la que hay entre el ahorrador que ingresa el dinero en una cuenta y el banco al que se lo deja en ahorro, un banco que, como todos los bancos, llegado el caso, no tendría dinero real para hacerse cargo de la confianza depositada en él por el ahorrador (¡pues menuda confianza es esa, se podrá añadir!). Ya se sabe aquello de que si todo el mundo que tiene dinero en un determinado banco fuese a una misma vez a sacar tal dinero, sería un colapso, una catástrofe, pues el banco no podría hacer frente a tales peticiones. Lo que igual no se sabe es que no haría falta tanto, que no haría falta que todo el mundo que tenga dinero en cualquier banco del mundo fuese a una misma vez a sacar su dinero, sino que, simplemente, con que las personas que tienen el 10% del dinero que hay en las cuentas de los diferentes bancos, sólo con estas personas se pusiesen de acuerdo para sacar de una vez su dinero (el 10% del total que manejan los bancos), todo el sistema colapsaría, se vendría abajo como un castillo de naipes. Es lo que tiene operar con dinero virtual, creado de la nada a través del crédito.
Aún así, el primer paso necesario para poner en juego todo el entramado monetario y financiero capitalista es el ahorro, un ahorro que cuando está respaldado por la existencia de una determinada actividad económico-productiva real, es, como se verá, la única base realmente existente que hay en todo el sistema económico. Pues bien, supongamos una persona que ha generado 1.000 euros en el campo de la economía real-productiva, y lleva esos 1.000 euros al banco, para ahorrarlos. A partir de ahí ocurre que el banco tiene la capacidad de operar con ese dinero, ponerlo a circular. Supongamos, por ejemplo, que de esos 1000 euros el banco presta 900 a otro ciudadano. Ocurre entonces que el banco, aunque en realidad tan sólo cuenta con el respaldo real de esos 1000 euros originales, ya cuenta en sus operaciones con 1900 euros, de los cuales 900 no son dinero real con el que cuente verdaderamente el banco, sino dinero que se supedita a la devolución del crédito por parte del que lo ha recibido, en una cadena que se perpetúa constantemente (pues el dinero prestado y puesto en funcionamiento, por una u otra vía, vuelve a los bancos en forma de ingreso-ahorro, renovando el proceso), pero que a cada nuevo paso va haciendo que el sistema financiero sea más ficticio y tengo menos respaldo real por la base productiva de la sociedad.
Ocurre además, que los bancos centrales, una vez los bancos comerciales han concedido una cantidad tal de créditos, se ven capacitados para comprar la deuda de tales bancos, emitiendo nuevo dinero (según se genera por los intereses que el banco cobrará al ciudadano en cuestión). A raíz de tal mecanismo, los bancos comerciales se ven capacitados para generar, por vía de nuevos créditos, cantidades cada vez mayores de dinero. De los 1000 euros nombrados con anterioridad provenientes del ahorro, según el coeficiente de caja que se aplique en cada caso, los bancos comerciales podrán prestar cierta cantidad de tal dinero ahorrado. Supongamos, por seguir con el ejemplo anterior, que una persona ingresa 1000 euros en un determinado banco, y que se aplica un coeficiente de caja del 10%, lo cual equivale a que el banco en cuestión tendrá la capacidad de prestar el 90% restante del dinero ahorrado, es decir, los mencionados 900 euros (en realidad el coeficiente de caja que se aplica en mucho menor, en torno al 2%). A partir de ahí los bancos comerciales tienen capacidad para crear nuevo dinero de la nada. Dando por hecho que el dinero circulará por el sistema y que nadie (o casi nadie) lo guardará, como se suele decir, debajo de una baldosa, los 900 euros prestados, como ya dije antes, vuelven nuevamente a posesión del banco emisor inicial o de algún otro banco comercial operativo en el sistema, reiniciando así el ciclo, en el cual ese nuevo banco tendría la capacidad de prestar nuevamente el 90% del dinero (810 euros), y así sucesivamente en progresión geométrica hasta alcanzar los límites que tal progresión determine. Esto quiere decir que, quitando el dinero creado por el banco central en base a la existencia previa de los intereses, hasta un 90% del dinero puesto en funcionamiento sería dinero creado por los bancos comerciales, es decir, dinero “virtual” que no ha sido emitido por el Banco Central en cuestión. Un dinero, por supuesto, sujeto en su valor a la devolución de los créditos emitidos en las diferentes fases del proceso.
Pero ahí no se queda la cosa. Además de esto, los bancos hacen diferentes paquetes con los créditos y los insertan en los mercados financieros internacionales. Es decir, de esos prestamos de 900 euros, suman unos cuantos y los meten en un mismo paquete que es vendido en el mercado financiero. Supongamos, por ejemplo, que el préstamo inicial que ha sido estructurado en el paquete es cobrado a los deudores con un 10% de interés, ahora el banco que hace el paquete añade al precio de la deuda una parte de ese interés (supongamos un 2%), y traspasa los derechos sobre la deuda al nuevo comprador (que gana el 8% de interés todavía), que a su vez vuelve a hacer lo mismo quedándose también con un parte del beneficio generado por el interés, y así sucesivamente hasta que sea posible estirar la cadena. ¿Qué ocurre? Pues que, al final, de la deuda inicial que tiene que ser devuelta por las personas que han recibido los créditos, en base a la venta y reventa de los paquetes, se ha generado un negocio que mueve miles y miles de millones de euros, pero cuya única base real acaba por ser la devolución del dinero por parte de esas personas. Es decir, que mientras ese dinero no sea devuelto, los miles y miles de millones que se han puesto en juego posteriormente entre los diversos agentes que han intervenido en el proceso de venta y reventa, no valen nada, no son nada, pues lo que se vende y revenden son simples papeles, derechos sobre la deuda emitida. Es decir, que al final del proceso que se inicia con el crédito que proviene del ahorro real del ciudadano, hay un mercado financiero en el que circulan un montón de dinero que no existe, que no vale, y que sólo en el momento que la deuda es devuelta adquieren verdaderamente algún valor.
Así que, sumando todas estas cosas, ocurre que en el momento en que las personas de a pie dejan de pagar sus deudas, toda la falsa capitalista se viene abajo, porque todos esos supuestos billones de euros que circulan por el sistema monetario y financiero capitalista, tanto el dinero emitido por los bancos comerciales como el dinero circulante por la cadena financiera, pasan a tener el valor real que siempre han tenido, es decir, nada, cero, ni un euro, papel mojado (lo que siempre fueron en realidad).
Claro, como se puede suponer, en un mundo financiero tan globalizado, ese dinero que no vale nada, que no es nada, está presente en todos los países del mundo, y especialmente está presente en los bancos de inversión, pues son estos bancos los que menos relación tienen con el ahorro real de las personas, y, por tanto, los que están más contaminados por el "papel basura" sin valor alguno que circula por los mercados financieros internacionales. A medida que las operaciones financieras de venta y reventa de deudas se van sucediendo, el nivel de créditos va en aumento, pues las sucesivas operaciones requieren de la oportuna financiación que, a su vez, es una vuelta a empezar con el renovado ciclo del negocio vía emisión de créditos. Pero en el momento en que las deudas originales (las que tienen su base en la economía real-ciudadana) dejan de pagarse, se genera una crisis de liquidez que, a su vez, lleva consigo una crisis de desconfianza interbancaria, y, con ello, aquellos bancos que cuenten entre sus activos con mayores cantidades de este dinero ficticio generado de manera especulativa, irán paulatinamente perdiendo solvencia, encontrando cada vez mayores dificultades para poder financiarse en los mercados financieros internacionales.
Conclusión: toda la cadena depende, en primera y última instancia, del pago de la deuda por parte de los ciudadanos de a pie. A medida que los impagos se vayan generalizando, tanto el valor real del dinero “virtual” que hay puesto en funcionamiento a través del sistema monetario, como los paquetes de deuda estructurada circulantes por el sistema financiero, irán perdiendo valor, tendiendo cada vez más hacia su valor real: nada.
Es por ello que el capitalismo es el cuento de la lechera, porque, como en la fábula, nada ni nadie puede dar garantía plena de que las deudas emitidas por los bancos a los ciudadanos, vayan a pagarse. A poco que la crisis se vaya haciendo más profunda a nivel de la economía real de las personas, el peligro para todo el entramado monetario-financiero irá en aumento, pues una vez estas personas dejen de abonar lo que deben a los bancos, todo el proceso de creación virtual de riqueza que hay montado en torno a ello, tenderá a desaparecer. Como la pescadilla que se muerde la cola, aún el sistema da visos de poder sostenerse algún tiempo más en sus prácticas, pero nadie puede garantizar que, una vez se ha abierto la caja de los truenos con las famosas hipotecas subprime, a no mucho tardar toda la leche que hay en el cántaro acabe por derramarse.
Lo llaman confianza, pero en realidad a nadie se le ocurriría confiar todo su futuro a sueños de grandeza como los que tiene la lechera del cuento. Y, sin embargo, todo el sistema capitalista funciona así. Pero no se engañen, no es confianza, es necesidad: la necesidad que tienen los bancos de conceder el mayor número posible de créditos para generar el mayor número posible de dinero y de riqueza virtual. Los bancos seguirán obligados a “confiar” aun cuando se den las condiciones más nefastas para la emisión de tal “confianza”. Es eso, o el colapso. Es eso, o parar la maquinita que genera la mayor parte de la “riqueza” en el sistema capitalista. En definitiva, es prestar o morir.
Así que la paradoja está servida; los bancos se verán obligados a confiar en la gente, en otros bancos, aun cuando todo haga indicar que tal confianza no podrá ser correspondida. Si no lo hacen todo se paralizará, pero, si lo hacen, como deberán hacerlo por obligación, el peligro real de que la leche se acabe por derramar a borbotones, irá en aumento, pues el peligro real de que los impagos se disparen será cada vez más evidente en un contexto así. Contradicción dialéctica en estado puro.
Veremos que pasa, pero ya se va oliendo más cercano el día en que tengamos que poner fin al cuento: “Al dar créditos cuando era evidente que no podrían ser devueltos, cayó de su cabeza el cántaro que se rompió en mil pedazos. El pobre capitalismo miró desolado cómo la tierra se tragaba todo el dinero ficticio. Ya no había crédito, ni habría inyección de liquidez por los bancos centrales, ni paquetes estructurados, ni financiación internacional, ni planes de rescate. Todas sus ilusiones se habían perdido para siempre, junto con el cántaro roto y los impagos sucedidos en el camino.”
Aunque con ello, hemos de decirlo, después de algún tiempo de desconsuelo (a nadie se le escapa la situación catastrófica en la que quedarían tantas y tantas personas que ahora creen que viven en el mejor de los mundos posibles), lo que renacerían serían las ilusiones de todo un mundo entero, de toda una humanidad en su conjunto. ¿Soluciones a partir de ahí? Pues la única posible, es decir, ajustar la realidad financiera y monetaria a la única y verdadera raíz sobre la que ha de descansar la economía: la producción. Mientras eso no ocurra, el cuento se reproducirá una y otra vez ante nuestras consciencias. Y eso sólo es posible con el socialismo. Váyanse a dormir tranquilos….
El cuento de la lechera | 01-11-2008 - 08:24:18 GMT 1 #
La depresión que amenaza al capitalismo en 2008: una crisis financiera, energética y ecológica, por Abel Samir :
Estamos en medio de una crisis que recién está comenzando. En todos los medios de noticias se habla de la crisis económica, de algo parecido o peor que la crisis de los años 30 del siglo XX, aunque en esa crisis del capitalismo su causa principal fue la sobreproducción de mercancías que no correspondió a las posibilidades reales del mercado. La recesión económica, como algunos la llaman, ha asomado su maligna cara que asusta por igual a los inversionistas y a los empresarios de todos los continentes y que, también, debiera preocupar a la clase trabajadora en general, porque ella será la que sufrirá en mayor medida las consecuencias de la crisis. Los capitalistas —inversores, empresarios, bancarios y otros— perderán capitales, pero en ningún caso quedarán en la inopia como los trabajadores que queden cesantes, como resultado de las medidas racionalizadoras que tomarán los empresarios para paliar sus pérdidas. La actual crisis empieza a sentirse ya como algo peligroso e inevitable. Según el presidente de la fundación de tendencias económicas, el economista Jeremy Rifkin, esta crisis se viene gestando desde hace ya 18 años, o sea desde 1990. Ya en el año 1987 uno de los más importantes economistas norteamericanos, Ravi Batra, había pronosticado una gran depresión que habría de ocurrir en el año 1990 y sus tesis la transformó en un libro que tituló “La Gran Depresión de 1990”. Esa depresión no se produjo en la fecha anunciada por Batra, pero no hay duda que aunque no se produjo, estaba latente. Según Batra, la concentración de la riqueza en unos pocos ricos y a que los pobres aumentaron y se distanciaron más de los ricos, es decir se polarizó la riqueza, tendría que producir un efecto especial en la sociedad de consumo, en especial en la norteamericana: aumentaría de parte de los pobres la demanda de dinero prestado, dinero que existe en los bancos y en las empresas de crédito. Los bancos no podían negarse a prestar porque su ingreso, sus ganancias, su capital, proviene en mayor medida de los préstamos, por ser una forma rápida de recobrar el dinero más los intereses que son realmente usurarios. Además decía este economista que cuando aumenta la concentración de capital en unas pocas manos, aumenta también la inversión especulativa. Esto produce ciertos efectos psicológicos en una sociedad que promueve el consumo y que crea una ficción de sociedad basada en una riqueza general que en verdad no existe; estos ricos de segunda monta viven endeudados hasta los tuétanos. El riesgo de una economía ficticia, aparentemente sana, es un globo que se tiene que desinflar de un momento a otro. Y eso es lo que ya había ocurrido, en parte, en la Bolsa norteamericana en 1987. La deuda acumulada del Estado norteamericano de billones y billones de dólares pesa enormemente en la actual crisis, sobre todo porque el déficit fiscal ha aumentado increíblemente debido a la política guerrerista de Bush. Dice Rifkin que USA salió de la crisis de los años 80 endeudando al país hasta el cuello, principalmente con las tarjetas de crédito (muy popular hoy en Chile) y con las hipotecas que la gente no pudo pagar. Culpa a las economías de la India y de China que ellas crecieron sobre los hombros de los consumidores norteamericanos. Esta crisis financiera golpeará inevitablemente a los países de Europa, Asia y también de Latinoamérica, aunque algunos presidentes como el de Chile manifiestan que hasta allí no ha de golpear la crisis. Pero estamos en un mundo globalizado, aunque hay muchos que lo duden, y lo que pasa en USA y Europa tiene que tener coletazos en el resto del mundo. Y eso ha de ocurrir así porque las empresas y las instituciones crediticias están interconectadas a nivel planetario. Ya Marx hablaba de las crisis del capitalismo. En su obra monumental “El Capital”, refiriéndose a una de las crisis, dio esta explicación que debe tomarse en cuenta para la actual crisis financiera: “Se recordará que el año 1857 trajo consigo una de las grandes crisis con que se cierra siempre el ciclo industrial. El plazo siguiente venció en 1866. Ya descontada en los distritos fabriles propiamente dichos por la escasez de algodón, la cual expulsó mucho capital de las esferas habituales de inversión a las grandes sedes centrales del mercado de dinero, la crisis tomó esta vez un carácter predominantemente financiero. Su explosión en mayo de 1866 fue señalada por la caída de un gigantesco banco de Londres, a la que siguió inmediatamente la quiebra de innumerables sociedades financieras de especulación”. Esta crisis significó para la clase obrera el paro y su pauperización, ya que 15.000 obreros de Londres quedaron cesantes (una cifra muy alta para aquella época), entre ellos más de 3.000 técnicos u obreros especializados. Ya han pasado 146 años desde aquello, el capitalismo siguió su marcha con sus caídas cíclicas y esta parece ser una de las que pueden acarrear más problemas a los trabajadores de todo el mundo, porque ahora vivimos en un mundo globalizado como ya lo hemos repetido anteriormente. ¿Se trata realmente de una recesión económica o de una depresión como la denomina el profesor de economía norteamericano Nouriel Roubini, quién ya había anticipado esta crisis. Hace unos días nomás que este profesor dijo: “No podemos descartar un fracaso sistémico y una depresión global. [...] Se corre el riesgo de un desplome del mercado, una debacle financiera y una depresión mundial”. Ravi Batra en su análisis de lo que produce una depresión sostiene que es producto de una sistemática tendencia a la concentración de la riqueza en unos pocos. Y cuando esto ocurre le demanda baja con respecto a la oferta y se empieza el ciclo que aquí en Suecia se llama de baja. Dice el economista Batra “que una recesión ocurre cuando, a continuación de una disminución de la demanda, el Producto Nacional Bruto empieza a caer o el crecimiento no puede mantener el ritmo con el aumento de los cesantes que buscan trabajo y, de esa manera, el proceso de cesantía empieza a aumentar. La depresión ocurre cuando una recesión sigue a un colapso del sistema financiero y, de esa forma, la demanda (de mercancías) sigue cayendo bruscamente durante varios años”. Estamos en presencia de una recesión por el momento, parece ser, y algunos economistas la explican a través de la teoría de los ciclos aplicada a la economía no planificada, a la economía basada en la oferta y la demanda (los ciclos de la economía capitalista se sintetizan en cuatro fases: recesión, depresión, recuperación y coyuntura de alta). No puede existir una economía solamente próspera, sin altibajos, sin trabas, con un mercado siempre en aumento y con materias primas al alcance de todos. El uranio, por ejemplo, es un tanto limitado, y esa es una de las razones detrás de la política norteamericana contra Irán. Los dueños del uranio en el mundo son los que pueden desarrollar en mayor medida la energía nuclear. Los sistemas, cualesquiera que sean, avanzan, se estancan, se recomponen y vuelven a avanzar. El capitalismo pasa hoy por uno de esos bajones que tendrá consecuencias desastrosas para los pueblos, en especial, para la clase que vende su fuerza de trabajo: la clase proletaria. Cualquier sistema económico pasa por períodos en que se produce un desequilibrio en la economía, después de algún tipo de reajuste se vuelve al equilibrio por un tiempo determinado, para volver de nuevo al desequilibrio. Incluso eso ha ocurrido en los sistemas llamados malamente “socialistas” de la antigua URSS y de la República Popular China. Por esa razón, esos Estados tenían planes quinquenales los que podían ser adecuados nuevamente a la situación, es decir, lograr de nuevo el equilibrio.
Y el capitalismo desde que se instauró como sistema sustituyendo al feudal, ha tenido muchas crisis y de diversa índole. Podríamos decir que las crisis del sistema son propias de él. Es impensable un sistema siempre equilibrado. Ahora bien, ¿qué profunda es la crisis? ¿Cuánto tiempo ha de durar esta crisis? ¿Podría esta crisis derrumbar definitivamente el sistema capitalista? ¿Se recuperará el capitalismo como ya lo ha hecho en otras ocasiones? Nadie está en condiciones de responder con exactitud a estas interrogantes. Recién está comenzando y no sabemos todavía sus proyecciones. Augurar el derrumbe me parece también un pronóstico equivocado. Probablemente aquellas personas que nunca han confiado en la Revolución estén creyendo ver confirmados sus tesis reformistas para cambiar el sistema. Así también ha ocurrido en el pasado en varias ocasiones. El economista Joaquín Almunia frente a la posible recuperación de la crisis dijo recientemente: “He dicho que vivimos momentos de gran incertidumbre, en los que es muy difícil predecir lo que va a suceder en los próximos meses. Pero es razonable esperar que de aquí a un año el horizonte empiece a despejarse. A corto plazo los mercados están muy volátiles, dentro de un clima de pesimismo y de tensión”. O sea, todo va quedando al mercado y a su recomposición, y no aparece lo central: un sistema desequilibrado que para equilibrarse debe no solo reajustar sus políticas financieras, también el sostén ideológico.
No hay duda que la crisis tiende a profundizarse en vez de desaparecer, por el momento. Hay muchos que sostienen que el capitalismo se desploma ahora y que ya lo venían sosteniendo los comunistas aglutinados en la Comintern, por allá en el decenio de los años veinte del siglo XX. El derrumbe del capitalismo estaba muy cerca y la revolución en Europa era cosa de algunos años, pensaban. A pesar de que las condiciones objetivas para una revolución al estilo bolchevique existían, esta revolución terminó en un fracaso por la falta de las condiciones subjetivas y no tanto por la fuerza de la contrarrevolución. Hasta Rosa Luxemburgo, la gran revolucionaria polaca asesinada en Alemania, creía ver en la situación mundial y en especial la situación de Europa al término de la Primera Guerra Mundial, el derrumbe inminente del capitalismo. Diez años después llegaría la depresión del año 29 y aunque fue muy profunda y las causas de aquella, en lo esencial, no difieren mucho de las actuales, el capitalismo se repuso y siguió desarrollándose, poniendo en evidencia que el sistema tiene un gran espacio de maniobra y, por tanto, la revolución sigue siendo el único camino posible para cambiar el sistema. Algunas de las razones planteadas por Rosa Luxemburgo son de valor hoy también y deben tomarse en cuenta. Entre otras razones decía lo siguiente en Reforma y Revolución: “En general, la creencia de que la producción capitalista puede “adaptar” al cambio, supone que el aceptar una de estas dos cosas; o que el mercado mundial es ilimitado y crece hasta el infinito o que, por el contrario, las fuerzas de producción detiénense en su crecimiento para no saltar sobre los límites del mercado. Lo primero es una imposibilidad física; a lo segundo se opone el hecho de que continuamente se verifican revoluciones técnicas en todos los aspectos de la producción, despertándose cada día nuevas fuerzas productivas”. Y una de las razones actuales de la crisis que golpea a las financieras está muy relacionada, también, con la contracción del mercado en países hacia los cuales tradicionalmente se exportaba, producto, entre otros factores, de la mayor competencia de nuevos países productores con una mano de obra barata, y que hace veinte años atrás no participaban del mercado mundial, como China por ejemplo. Pero, aparte de China, hay otros países que inundan el mercado mundial con productos más baratos quitándoles mercado a los otros, y me pregunto como lo hacía Rosa Luxemburgo, si el mercado puede seguir expandiéndose. Tal vez por ahora sí. Es posible que todavía exista esa posibilidad hacia mercados que no están muy desarrollados, pero eso implica que una gran cantidad de países, sobre todo, de África, tengan un desarrollo mayor, porque todavía en esa región del planeta hay países subdesarrollados en los que sólo una minoría muy limitada tiene poder adquisitivo suficiente. La gran mayoría vive en la extrema pobreza y miseria, y en algunos lugares, producto de la sequía continuada, el hambre y la mortandad infantil es alarmante. Sin embargo, allí, las multinacionales explotan petróleo, cuyos ingresos no benefician para nada a su población. Si esos países se desarrollasen suficientemente aumentaría el mercado. Pero, como decía Luxemburgo, eso no puede suceder hasta el infinito. Las revoluciones técnicas (que influyen en los países desarrollados o en vías de desarrollo) crean nuevas necesidades y nuevos mercados. De manera que el desarrollo de la técnica es hoy por hoy un imperativo para lograr mercados. Por esa razón, países como China, hoy invierten mucho capital en la investigación tecnológica. Asimismo, algunos institutos de investigación norteamericanos se han trasladado a China, más que nada por las facilidades que da el gobierno a este tipo de actividades, las que son vitales hoy para mantenerse como nación fuerte y autónoma. Se podría pensar que detrás de la crisis actual estaría China con una estrategia de derrumbe del capitalismo, pero eso es impensable, toda vez que China es uno de los principales acreedores de USA. El Estado chino ha invertido cuantiosas sumas de dólares en bonos del Estado norteamericano ayudando de esa forma a mantener al banco central de USA con suficiente moneda para prestarle a su gobierno. Algunos piensan que China pretende con eso dirigir de alguna forma la economía norteamericana, pero en verdad es sólo una forma de capitalizar el dinero en dólares conseguido a través de las exportaciones. Podríamos afirmar que parte del dinero que Bush invertirá en los bancos norteamericanos proviene de los fondos acumulados por China. Aunque, en verdad, China no es mucho lo que gana con esos bonos. En el 2006 el interés pagado por USA fue sólo el 1,75%. El valor de la moneda norteamericana, su cotización actual que aparece cada vez más fuerte frente al Euro es sólo temporal y se debe fundamentalmente a la inyección de moneda del Estado a los bancos en crisis y también a la compra de dólares por algunos países como Japón, que son un apoyo a USA, su principal socio en el mundo. Pero lo más probable es que en unos seis meses el dólar vuelve a cotizarse como antes, a 1,50 por Euro y a lo mejor que se cotice más bajo. Claro está que eso depende de como la crisis azote a Europa. Sin embargo, USA no puede seguir emitiendo moneda como hasta aquí, sin una base real económica. Por otro lado, la devaluación del dólar le permite a USA reajustar el monto de la deuda, toda vez que la deuda es en dólares y no en las monedas nacionales. Pero con eso contribuye a la inflación, que si pudiésemos definirla en pocas palabras, diríamos que ella ocurre cuando un Estado aumenta su crecimiento económico a costa del aumento de su circulante más allá de lo razonable. Una gran parte de los economistas a nivel mundial sostienen que la cantidad de moneda, dinero, tiene una gran influencia en las variables económicas. La inflación se va insinuando no tanto por el aumento parcial de los precios de las mercaderías como por el aumento desenfrenado del circulante. Algo así nos pasó en Chile durante el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende. La inflación fue galopante y partía de la estrategia de repartir más dinero entre las clases más necesitadas, por tanto, el Banco Central emitió más dinero que lo normal y de esa forma creamos un proceso inflacionario. Aunque, de esa manera disminuimos la cesantía en la clase obrera. Y por eso cuando la cesantía aumenta muy rara vez lo hace la inflación. Algunos economistas como Mandel, sostenía que el endeudamiento conducía a la inflación, pero como muy bien lo sostiene Martin Nicolaus, “la inflación no ocurre porque la gente se endeude; la gente se endeuda a causa de la inflación”. Volviendo a la crisis de USA, lo más contradictorio de todo este fenómeno monetario es que por un lado USA es el país que tiene la deuda más grande del mundo, y al otro lado de la medalla aparece como el país con el mercado de consumo mayor del planeta. Además que posee el mayor poder militar y tecnológico. Se podría pensar que un país tan endeudado como USA tiene que desplomarse, pero si en el pasado eso no ha estado ni cerca, tampoco se ve que esto llegue a ocurrir dentro de esta época.
Una solución a la falta de mercados fue para Europa el Mercado Común, que fue el inicio de la Unión Europea. El romper las barreras aduaneras y el poseer una moneda común facilitó el acceso a los mercados para empresas de todos esos países, como también el traslado de la mano de obra a los países donde existía demanda de ella. La flexibilidad aplicada al mercado (una medida de carácter estratégico), en este caso, ha sido positiva, aunque de todas maneras Europa se enfrenta también a la crisis que no es sólo regional, sino que, es mundial en este mundo globalizado. Tenemos el caso de España en donde el sector de la construcción se ha derrumbado, sector que por muchos años fue el principal motor del auge y del crecimiento económico español. La empresa española Martinsa-Fadesa, una de las principales empresas constructoras, el día 7 de octubre reciente, tuvo que suspender sus pagos después de acumular una deuda de cerca de 6.000 millones de Euros. Sus acciones cayeron un 20% en la Bolsa. Y no ha podido cumplir con más de 12.000 clientes que esperan sus viviendas. En España también se produjo el abuso de las tarjetas de crédito, muy popular en casi todos los países, que ha llevado a muchas familias a vivir endeudados hasta los tuétanos. Y todo eso como resultado del consumismo, una práctica perjudicial motivada por la ideología capitalista. Y todavía hay “marxistas” que no ven el peso que tiene la ideología en la acción de los hombres. Eso, en USA, constituyó el sueño americano, en el que una gran mayoría del pueblo estadounidense forma parte. Y en este sueño participan los trabajadores que fuertemente influidos por la ideología del neoliberalismo apoyaron a Bush en su reelección y aunque muchos de ellos han vivido pobremente, se manifestaron contra toda política estatal de apoyo a los más necesitados por considerarla socialista. En ese país las medidas sociales son muy inferiores a la de los países europeos, por ejemplo las vacaciones pagadas, ellas son sólo tres semanas contra cinco de casi toda Europa. Es un sueño bien especial. La salud está en poder de los que tienen suficiente dinero, los que no tienen se las arreglan como pueden. Y ni que hablar de la atención dental. Una gran parte de la población norteamericana vive con sus caries. Veremos que ha de suceder ahora con el cambio de política de Bush para evitar que se hunda el sistema. Volviendo a España, aun cuando el crecimiento económico presentaba cifras espectaculares, se trataba sólo de un espejismo, porque las deudas del público con los bancos subían y subían y faltaba dinero para cumplir con los bancos y las empresas crediticias. Algo similar ha estado ocurriendo en muchos países europeos y con mayor razón en USA de donde viene el modelo neoliberal. Las tarjetas de crédito son una trampa mortal no sólo para los que se endeudan, también para los prestamistas que arriesgan no ver el reintegro de su dinero. El modelo de capitalismo actual, el neoliberalismo que se implementó por allá en la década de los 70, en que el Estado no debía participar dirigiendo la economía ni menos ser parte como dueño de empresas, se ha deteriorado hasta tal nivel que, los gobiernos de USA y otros de Europa, se han visto obligados a reinvertir estas prácticas y volver al proteccionismo estatal (una forma de capitalismo de estado), para solventar la crisis. USA ya en sus comienzos como Estado independiente sufrió una depresión en 1783, debido al proteccionismo que establecieron Inglaterra y Francia al ingreso de productos norteamericanos a su mercado. El resultado de esa política fue perjudicial a USA, la que creó un desbalance en la balanza de pagos: USA importaba más de lo que exportaba. Hoy ocurre algo similar en algunos países que temen que su industria nacional se arruine. El ALCA que impulsa USA es una forma de contrarrestar estas medidas prteccionistas. En realidad son medidas paliativas para evitar la amenaza del derrumbe de todo el sistema. Un derrumbe del capital financiero trae como consecuencia inmediata, la disminución de la producción por la falta de capitales, y con ello la necesaria disminución de la mano de obra, tanto técnica como no técnica. El dinero no es capital, como muy bien lo señaló Marx, si este no produce valor. Capital es un valor que produce valor. Aunque parezca trivial decirlo, hay muchos que no comprenden la diferencia entre dinero y capital. El dinero en los bancos, es sólo dinero hasta que no circule y produzca valor, por eso no puede permanecer en sus bóvedas por mucho tiempo, y para que produzca valor tiene que invertirse, tiene que circular. Muchos bancos invierten en acciones de diferentes empresas (como también en bienes raíces y otras inversiones). Las acciones tienen su parte de riesgo: de que se produzca una caída fuerte de su cotización, por malos negocios, por falta de mercado para los productos de la empresa, etc., pero los inversores se cubren de posibles pérdidas invirtiendo en diferentes tipos de acciones, de manera que, si alguna baja otras suben, y así se logra el equilibrio. Las acciones suben o bajan dependiendo de muchos factores, incluso factores psicológicos, como guerras, amenazas de cualquier tipo que afecte a las ventas o a la producción. Pero el factor decisivo es, indudablemente, la venta, tanto el aumento como la disminución de ella, o sea, el interés del mercado por los productos, la demanda y no la oferta. Pero, a veces, los productos de un tipo se enfrentan a un mercado saturado de ellos y que se venden a un precio inferior. Y eso le ha estado sucediendo a USA últimamente, ha perdido muchos de los mercados que eran tradicionalmente suyos. Ahora surgió el monstruo China y se apropió de muchos de ellos con su producción a un bajo costo. Y una consecuencia inmediata fue el quiebre de muchas empresas norteamericanas que no estaban en condiciones de competir con los productos chinos, sobre todo porque son los mismos norteamericanos los que han inventado y promovido que el Estado no debe actuar con una política proteccionista y eso lo hicieron para evitar que ciertos países subdesarrollados le pusieses impuestos altos a los productos yanquis para proteger sus industrias.
Esta crisis empezó en USA con el problema de las empresas inmobiliarias, por la falta de dinero de los compradores de casas para pagar los préstamos y los interesas de las deudas. El auge de la construcción y de la demanda de casas para cumplir con el sueño americano, unido a una economía que presentaba una cara muy positiva animó a los bancos a prestar mucho dinero a clientes que no eran muy seguros, todo eso por la necesidad de los bancos de transformar el dinero depositado en sus bóvedas en capital financiero. El alto costo de la vida influyó en que muchos clientes estuviesen faltos de dinero para cancelar sus deudas. Las hipotecas sobre los bienes raíces, concedidas a un alto riesgo, terminó por llevar a muchos a perder sus casas y a bancos a perder sus inversiones, porque de la venta de las inmobiliarias no rescataron el valor de los préstamos, además que los bancos se fueron quedando sin dinero para seguir prestando, lo que los ha llevado al borde de la paralización. Entre esos bancos que fueron a la quiebra estaba el norteamericano Ownit Mortgate. Esta experiencia fue provocando un poco el estrangulamiento del crédito como dice el articulista de “El País” Joaquín Estefanía. Este crédito que le es tan indispensable a las pequeñas empresas fundamentalmente, para mantener viva su producción. Algunas empresas tuvieron que paralizar con el consiguiente paro de trabajadores. A esto se sumó el alza de materias primas para producir alimentos, encareciendo con ello los productos que no podían competir con otros que venían de países con una mano de obra barata. Si bien es cierto, la importación de esos productos favoreció a una gran parte de la población, llevó a la quiebra a varias empresas norteamericanas, incidiendo en la balanza de pagos, desfavorable desde ya a USA y favorable a esos países exportadores como China. Después vino un período de una gran alza del petróleo y en general de los energéticos, producto de las guerras llevadas a cabo por USA y la OTAN en Oriente Medio. El alza del petróleo acarrea problemas inmediatos como el alza de la locomoción, el alza del transporte personal y de mercancías, de la electricidad, etc. Todos estos factores produjeron en el llamado Primer Mundo una cierta estagnación, es decir, alta inflación y bajo crecimiento económico. En algunos países como España que es dependiente del petróleo, el aumento del precio fue fatal para su economía. También influyó en el precio del petróleo el aumento de la demanda de carburantes por países como India y China. Indudablemente que aquellos países que son productores de carburantes tienen más posibilidades de resistir la crisis, también aquellos que no son tan dependientes del petróleo. Ahora es cuando se demuestra la necesidad imperiosa de versificar la energía. Sobre todo para evitar no sólo el problema económico y energético, también para no seguir perjudicando al planeta ensuciando su atmósfera y evitar seguir por la ruta del calentamiento global del planeta. El encarecimiento global traerá consigo una disminución del consumo turístico y, por tanto, muchos países que viven de los ingresos que produce el turismo se verán afectados. Aunque el precio del petróleo ha bajado últimamente, la gente cuenta con menos dinero producto del alza del costo de la vida, sobre todo de los alimentos, como ya se deja ver aquí mismo en Suecia. Ahora Bush y otros presidentes europeos han pensado en una solución: inyectar dinero al sistema crediticio. Eso se hace en base o a préstamo directo del Estado o a nuevas emisiones de acciones compradas por el Estado, lo que lo convierte en socio de las empresas, abandonando todo el pensamiento y la práctica del neoliberalismo: un Estado que no se inmiscuya en la economía de los privados. La crisis en Islandia llevó al gobierno a nacionalizar el más importante banco del país: Kaupthing, sólo un día después de que el Estado hubiese asumido el control de otros dos bancos. Pero hay un gran problema: el dinero depositado en las filiales bancarias islandesas en Gran Bretaña. Este país también está viviendo la crisis y ya el gobierno británico ha nacionalizado en forma parcial su banca. El gobierno inglés ha destinado ya 31.500 millones de Euros para la compra de acciones bancarias. Inglaterra, el país que fue la cuna del liberalismo económico renuncia a sus antiguas prácticas y se encauza al igual que USA y otros países europeos en dirección al capitalismo de estado. Aunque eso fue considerado como el comienzo del socialismo, ya no despotrican contra ese modelo, ahora ven a ese modelo como la única salida posible para reflotar el buque capitalista.
La depresión que amenaza al capitalismo en 2008: una crisis financiera, energética y ecológica | 05-11-2008 - 09:38:38 GMT 1 #
Crisis capitalista, revolución comunista, por Dax Toscano Segovia : No hay más ciego que el que no quiere ver:
El nacimiento del capitalismo puso fin al régimen feudal caracterizado por el atraso cultural, científico, económico, filosófico y social, lo cual se expresó, sobre todo, en el dominio de la Iglesia durante varios siglos en los que pretendió imponer sus dogmas, sus creencias y su forma de ver el mundo.
El capitalismo significó un salto cualitativo en el desarrollo de la humanidad. “A pesar de su carácter brutal –dicen Alan Woods y Ted Grant- el capitalismo, en última instancia, jugó un papel histórico progresista porque desarrolló la industria, la agricultura, la ciencia y la tecnología hasta límites insospechados.” La clase social dominante, la burguesía, se autoidentificaría como la representante de la razón, del orden y del progreso.
Sin embargo, este nuevo sistema no surgió exento de contradicciones; por el contrario, una vez que se fue consolidando, éstas se hicieron más evidentes, sobre todo cuando se empezó a fortalecer la presencia del proletariado, clase social de la que la burguesía extraería su máximo beneficio a través de diversas formas de explotación social. Como señala Ernest Mandel “el capitalismo no es solo una expansión colosal de conocimientos, riquezas y derechos humanos. Es también una acumulación de miserias, injusticias, opresiones y negación de derechos humanos elementales” fundamentalmente de los trabajadores, de las mujeres, del indio, del negro y de los pueblos colonizados.
Aquello que surgió como algo real y racional, más adelante dejaría de serlo. Federico Engels dijo:
Hoy sabemos ya que ese reino de la razón no era más que el reino idealizado de la burguesía; que la justicia eterna vino a tomar cuerpo en la justicia burguesa; que la igualdad se redujo a la igualdad burguesa ante la ley; que como uno de los derechos más esenciales del hombre se proclamó la propiedad burguesa; y que el Estado de la razón, el contrato social de Rousseau, pisó y solamente podía pisar el terreno de la realidad, convertido en república democrático burguesa.
Ya en el siglo XIX el capitalismo hizo más evidente su verdadera esencia: la de ser un sistema represivo, explotador y alienante. Fue racional en un tiempo y espacio histórico determinado, para dejar de serlo en otro momento.
El capitalismo perdió hace mucho tiempo su razón de ser necesario. La realidad permite evidenciar lo aseverado. Algunos datos extraídos de trabajos de diversos autores exponen la irracionalidad de este sistema y la necesidad urgente de tumbarlo:
· En el mundo actualmente existen 4 750 milllones de pobres. El director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha señalado que “los trabajadores pobres que vivían con menos de un dólar al día, es decir, los pobres entre los pobres, aumentarán entre 2008 y 2009 en 40 millones, de 480 millones a 520, y en cuanto a los trabajadores pobres que vivían con menos de dos dólares al día aumentarán en cien millones, hasta los 1.400 millones de personas”. Actualmente hay 950 millones de personas que padecen hambre crónica.
· La cifra de desempleados asciende a 1000 millones, mientras el 50% de la población económicamente activa está subempleada o laborando en actividades precarias. Según la OIT se calcula que en los próximos doce meses otras 20 millones de personas en el mundo quedarían sin empleo.
· 120 millones de niños no tienen acceso a la educación. 875 millones de adultos son analfabetos, de los cuales las dos terceras partes son mujeres. En el África hay países que tienen 87% de analfabetos.
· El 45% de la población mundial no tiene acceso al agua potable. Naciones Unidas alerta que cada día 5 mil niños mueren de sed. Las enfermedades vinculadas con el agua provocan la muerte de un niño cada ocho segundos y son la causa del 80% del total de las enfermedades y muertes en el mundo en desarrollo, según un informe publicado por la UNESCO. 3000 millones de personas carecen de acceso a servicios sanitarios mínimos. En América latina y el Caribe la falta de acceso al agua potable y a servicios sanitarios ocasiona 36.000 muertes de menores de cinco años anuales, según datos expuestos en el atlas sobre la salud y el medio ambiente de la OMS.
· La ONU señala que 30 mil personas mueren por desnutrición y enfermedades curables. 12 millones de niños son víctimas todos los años de esta terrible situación.
· 13 millones de personas mueren cada año a causa del deterioro del medio ambiente. Entre 1991 y 2000 las sequías fueron responsables de más de 280.000 muertes. El 81% de CO2 y de gas invernadero son producidos por los países industrializados del Norte. Como resultado de esto los casquetes polares se están derritiendo en forma acelerada. Estamos frente a una catástrofe ecológica y ambiental.
· Entre el 20 y el 30 % de las especies vivas del mundo desaparecerán hacia el año 2050. 16 306 especies están en peligro de extinción, entre ellas la cuarta parte de los mamíferos. Estudios señalan que entre 10 y 20 años, a causa de la deforestación, los orangutanes podrían desaparecer.
Bajo el capitalismo esto no puede cambiar. Este sistema se basa en la explotación irracional de los recursos naturales y en la obtención desmedida de beneficios a cualquier costo para la clase que detenta el poder. Solo importan sus intereses económicos, políticos y militares.
Los periodistas cubanos Rosa Miriam Elizalde y Rogelio Polanco señalan que los gastos militares anuales en el mundo han alcanzado la cifra récord de 1,2 millones de millones de dólares. EE.UU. ha destinado 700 mil millones de dólares para el presupuesto militar en el año 2008, siendo el país que más armas vende en el mundo. Al imperialismo norteamericano le interesa fabricar guerras para mantener el funcionamiento de su industria militar, lo que le significa millonarias ganancias. En agosto de 2008, según información de la agencia de noticias EFE, El Pentágono anunció la venta a Irak de tanques, aviones, helicópteros y vehículos blindados por una valor de 10 700 millones de dólares (6 885 millones de euros). La invasión estadounidense a ese país ha provocado la muerte de 1 200 000 iraquíes.
La burguesía mundial y el imperialismo para mantener su dominio, tienen además que imponerse en el plano ideológico. Están conscientes que deben lograr la “fabricación del consenso” mediante “la domesticación del rebaño desconcertado”. Para ello recurrirán principalmente al uso de los grandes medios para alienar a la población. Como parte de este objetivo los países capitalistas desarrollados destinan un billón de dólares anuales para la publicidad comercial. Homogeneizar las ideas, imponer una sola forma de ver el mundo es su propósito.
El capitalismo es el símbolo de la brutalidad. Dos guerras mundiales lo demuestran, así como las agresiones militares desatadas por EE.UU., con el respaldo del imperialismo europeo, contra Irak y Afganistán.
Salvar los bancos y a su sistema financiero es más importante que salvar a la humanidad de la debacle en la que le han sumido. Es lógico. “Siempre, en todos los casos –dice Néstor Kohan- el crecimiento y la acumulación del valor del capital se origina en la explotación del trabajo.” Sólo quienes ingenuamente creen que bajo el capitalismo las cosas pueden ser mejores para la mayoría de desposeídos, explotados y privados de los medios necesarios de subsistencia, asumen aquello como una posibilidad.
Francisco Umpiérrez Sánchez señala que “ todo proceso de producción es un proceso de reproducción. Y si la producción es capitalista, la reproducción debe serlo igualmente. Esta noción elemental es importante porque las crisis se presentan como una parálisis en la reproducción.”
Para esconder la realidad, la burguesía mundial, a través de sus empresas mediáticas, pretende argumentar que la actual crisis es el resultado de la ambición desmedida de un grupo, de su falta de ética y de la falta de confianza generada por estas acciones en la población. Umpiérrez Sánchez dice que mediante este mecanismo “se pretende señalar como un rasgo accidental algo que es esencial del capitalismo como sistema: la avaricia o acumulación insaciable de riqueza.”
Iñaki Gil de San Vicente explica que:
Para entender las razones de fondo de esta debacle que ha destrozado los mitos burgueses, hay que recurrir a la teoría marxista de la crisis en la que interaccionan cuatro desencadenantes: uno, la caída de los beneficios empresariales, especialmente en la industria o “sector I”; dos, y como efecto de lo anterior, la sobreacumulación de capitales que no se invierten en la industria porque no rinde los suficientes beneficios, y que por tanto buscan otros espacios en los que recuperarse, especialmente en el “sector II”, o el de producción de bienes de consumo, y en los servicios, que van creciendo para intentar desatascar los tapones que aparecen cada vez más por todas partes; tres y como efecto de lo anterior, aumenta la desproporción entre este sector de producción de bienes de producción, y el sector de consumo o “sector II”, ya que éste segundo empieza por un tiempo a producir grandes beneficios que sin embargo no pueden volver al industrial, al “sector I”, por su baja rentabilidad, con lo que han de buscar otra salida, que no es sino el globo financiero; y, cuarto, y como efecto de lo anterior se empiezan a restringir los salarios, a comprar menos máquinas, a expulsar trabajadores, lo que determina la caída del consumo de masas, el aumento de las mercancías sin vender, el aumento de la morosidad y de las deudas, acelerándose la espiral de nuevos cierres de empresas, de más despidos masivos con el subsiguiente desplome del consumo de masas, etc.
Iñaki señala además que la actual crisis parcial del capitalismo “está inserta en un malestar creciente del sistema burgués, que es como uno de los temblores sísmicos que preceden al terremoto.”
El momento actual permite apreciar además el carácter parasitario de la burguesía y del propio sistema capitalista que pretende sostenerse sobre las bases de una economía ficticia, especulativa, deslindada de la economía real, lo que facilitó el surgimiento de las burbujas financieras. Las políticas neoliberales aceleraron este proceso. Oswaldo Martínez manifiesta que:
Con la opción del neoliberalismo como política económica predominante, el sector financiero y la especulación encuentran la fórmula ideal para sus intereses. La desregulación financiera se impuso y consistió esencialmente en eliminar toda regulación o restricción al libre movimiento del capital (en especial en forma financiera), incluyendo las regulaciones sobre seguridad y transparencia en las operaciones bancarias. Se inició una etapa en la que las regulaciones de la era keynesiana fueron barridas y se permitió la disminución de las reservas bancarias de garantía, la retirada de ciertos tipos de pasivos de los balances de las entidades financieras ocultando el verdadero estado de ellas, el funcionamiento de los paraísos fiscales, las abusivas acciones de las agencias calificadoras de riesgo y en consecuencia, la especulación desenfrenada con todo lo susceptible de rendir una ganancia apostando a un precio futuro en la economía de casino que domina el llamado mercado financiero globalizado y cuyo centro es la economía de Estados Unidos.
Los costos de la presente crisis no lo asumirán los capitalistas, sino la clase trabajadora. Los gobiernos de Europa han destinado 2,2 millones de millones de dólares para salvar a la banca. El gobierno de Bush ha otorgado 900 mil millones de dólares. Mientras cientos de miles de trabajadores norteamericanos pierden sus empleos, el gobierno acude a salvar, con los dineros de los contribuyentes, a los banqueros mafiosos. Al sistema le interesan los bancos, no las personas que han sido desahuciadas de sus hogares por no poder cubrir ni el pago de las casas, ni sus hipotecas.
Randy Alonso cuenta que “menos de una semana después de que el Tesoro rescató a la aseguradora AIG con 85 mil millones de dólares de los contribuyentes, los ejecutivos de la empresa se fueron a festejar a un exclusivo hotel de un balneario californiano, donde ocuparon 60 habitaciones. La cuenta de gastos sobrepasó los 400 mil dólares. Sin embargo, la Reserva Federal le acaba de otorgar otro préstamo de 38.7 mil millones de dólares.”
Para aquellos que viendo, no quieren ver, no hay, porque no puede haber, un capitalismo “con rostro humano”.
El método marxista y la praxis revolucionaria:
“El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico”, señaló Marx. Solo la práctica puede constituirse en criterio de verdad, expresó Lenin.
La explicación sobre la crisis que vive actualmente el capitalismo no puede partir de teorías metafísicas que imposibiliten la comprensión de la realidad como una totalidad en constante cambio, movimiento y transformación.
El marxismo, al contrario de las teorías burguesas que pretenden encontrar las causas de la presente crisis en elementos puramente subjetivos, hace un estudio minucioso de la realidad para lo cual utiliza conceptos y categorías de análisis que permiten entender las características esenciales del capitalismo y las razones que provocan las crisis.
En este estudio, por tanto, no se puede dejar de lado la explicación histórica de la explotación social en el capitalismo, cuya base está en la obtención de un plusvalor por medio de la apropiación del trabajo realizado por la clase obrera. Esto permite comprender dos cosas fundamentales: 1. El capitalista siempre busca obtener ganancias; y, 2. que esa ganancia la obtiene, precisamente, de la explotación de los trabajadores. No la obtiene del ahorro, ni de su propio esfuerzo, tal como lo señala Néstor Kohan.
Kohan explica que:
El capital no es una cosa, una suma de “factores de producción”, una sumatoria de máquinas y herramientas, una simple suma de dinero. El capital es una relación social de producción que relaciona en un polo a los dueños del dinero y de los medios de producción (previamente expropiados), y en el otro polo, a los trabajadores que son dueños sólo de sus cuerpos, de su capacidad de trabajar, de su fuerza de trabajo.
Esta es la razón por la cual será la clase obrera la que asuma los costos de esta nueva crisis. No los capitalistas. Marcos Roitman Rosenmann dice:
No nos llamemos a engaños. Insuflar dinero a los grandes bancos y salir en defensa de sus consejeros y altos cargos es parte de una estrategia pendular. Cuando no resulta oportuno tejer con Hayek, se teje con Keynes. Unas veces desde la oferta y otras desde la demanda. Tanto monta, monta tanto. En cualquier caso, el resultado es el mismo. La relación capital-trabajo se asienta sobre la expropiación del excedente económico producido por el trabajador en condiciones de apropiación privada. Así, quienes pagan los platos rotos de esta estrategia son los de siempre. Las clases explotadas y oprimidas del campo y la ciudad. Salvar el orden económico, sin modificar su estructura y su organización, conlleva un aumento de la desigualdad social y la explotación.
Iñaki Gil de San Vicente manifiesta que frente a esta realidad una cuestión decisiva “es saber cómo impedir que la humanidad trabajadora pague los costos de la hecatombe, cómo lograr que el imperialismo no salga feliz, sonriente e impune, de la catástrofe que únicamente él está generando.” Lo que señala el marxista vasco implica la necesidad urgente de que los pueblos del mundo se organicen para realizar la revolución a escala planetaria como lo plantearan Marx, Engels, Lenin, Trotsky y el Che Guevara. El capitalismo no se cae, hay que tumbarlo, y esto sólo se logra a través de la lucha revolucionaria. Si esto no se lleva adelante, la humanidad corre el serio riesgo de enfrentarse a una contraofensiva reaccionaria, de corte fascistoide.
“Lo que ahora está en juego –dice Iñaki Gil de San Vicente- no es tanto una confirmación teórico-abstracta del marxismo, sino la demostración de que las izquierdas podemos orientar el creciente malestar popular hacia el socialismo, avanzar en el debilitamiento estructural de la dictadura del salario y de la mercancía, en el aumento del contrapoder popular hasta llegar a situaciones de poder obrero capaces de detener el avance del caos y reorientar la historia hacia la emancipación humana.”
No hay otra alternativa: o la lucha por el comunismo o el caos.
Crisis capitalista, revolución comunista | 05-11-2008 - 10:01:53 GMT 1 #
Paradojas de la trampa de liquidez en una época de depresión
Paul Krugman
Sin Permiso
“Las políticas macro, atrapadas en una trampa de liquidez”: tal es el título de un nuevo informe redactado por Jan Hatzius et al., de Goldman Sachs (no disponible online) Los chicos de Goldman, como yo, traen a colación cifras espeluznantes sobre las dimensiones del hiato de demanda que es preciso cubrir: cifras que sugieren la necesidad de un estímulo fiscal enorme, si lo comparamos con antecedentes históricos. Su enfoque es distinto del mío, y probablemente mejor; luego me referiré a eso. Pero antes quiero entrar en un asunto conceptual.
Es curioso que, precisamente ahora que nos hallamos en una trampa de liquidez, tengamos a un montón de economistas dispuestos a negar que tal cosa sea siquiera posible. El argumento parece discurrir así: crear inflación es fácil: los pájaros lo hacen, las abejas lo hacen, Zimbawe lo hace; de modo que eso no puede constituir un problema para países competentes como Japón o los EEUU.
Esa forma de argüir pasa por alto un problema sobre el que algunos tratamos de llamar la atención en los 90 a propósito de Japón y sobre el que volvemos a insistir ahora: crear inflación es fácil, si eres un país irresponsable. Puede no ser fácil, si no lo eres.
Hace una década, cuando traté de explicar los apuros del Japón, me serví de un modelo sencillo e irrealista para resumir lo que realmente sabemos sobre la relación entre la oferta monetaria y el nivel de precios. Normalmente, lo que decimos es que un incremento de la oferta monetaria, manteniéndose iguales las demás cosas, trae consigo un incremento proporcional igual del nivel de precios: dobla M, y doblarás el IPC. Pero eso no realmente así. Lo que un modelo con todos los puntos sobre la íes dice es que el IPC se doblará, si doblas la actual oferta monetaria y todas las ofertas monetarias futuras esperadas.
¿Y cómo se hace eso? Cualquiera que sea el incremento presente de la oferta monetaria en el Japón, las expectativas de futuras ofertas monetarias no se alterarán, si la gente cree que el Banco del Japón tomará medidas para estabilizar el nivel de precios en cuanto la economía se recupere. Y una vez te percatas de que posiblemente los bancos centrales no son capaces de alterar las expectativas de la gente sobre las ofertas monetarias futuras, tienes que admitir también la posibilidad de que la economía se halle en una trampa de liquidez: si las tasas de interés se acercan a cero, el dinero impreso ahora será simplemente guardado, y la política monetaria quedará sin fuerza de tracción sobre la economía real.
Zimbawe no tendría este problema: la gente cree que todo el dinero que se imprima entrará en circulación. Pero los países como Japón o los Estados Unidos imprimen dinero con propósitos políticos, no para pagar sus facturas. Y eso, perversamente, es lo que los hace vulnerables a la trampa de liquidez. En 1998, yo sostuve que el Banco del Japón tenía que encontrar un camino que le permitiera “prometer creíblemente que iba a ser irresponsable”. La cosa no fue demasiado bien, pero es lo que prescribía un análisis económico sobrio y escrupuloso.
Todo el asunto de la trampa de liquidez tiene un cariz del tipo de Alicia-a-través-del-espejo. Virtudes como el ahorro, o como la convicción de que el banco central está firmemente comprometido con la estabilidad de precios, transmutan en vicios; para salir de la trampa, un país tiene que aflojarse el cinturón, persuadir a sus ciudadanos para que se olviden del futuro y convencer al sector privado de que el gobierno y el banco central no son tan serios y austeros como parecen.
Muy bien; volvamos al informe de Hatzius et al. En ese informe se destaca el papel desempeñado por la alteración de los mercados crediticos en precipitarnos a una trampa de liquidez. Luego pasa a estimar la probabilidad de cambios parecidos en el “los balances del sector privado” –la diferencia entre el ahorro del sector privado y la inversión del sector privado—. Y el resultado es asombroso:
El pronóstico del informe de Goldman Sachs sobre el precio de la vivienda, combinado con las actuales cotizaciones bursátiles y la actual difusión del crédito, implica un incremento del balance del sector privado, el cual pasaría de representar un +1% del PIB en el segundo trimestre de 2008 a representar un +10% en el cuarto trimestre de 2009: un incremento de 9 puntos porcentuales, o 6 puntos a una tasa anual.
¿Cuál es la respuesta? Un estímulo fiscal gigantesco, a fin de colmar el agujero. Una actividad prestamista más agresiva por parte de las empresas patrocinadas públicamente. Tal vez un “precompromiso” firme por parte de la Reserva Federal para mantener bajos los tipos por un largo período (un versión educada de mi “promesa creíble de ser irresponsable”). Y, acaso, compras a gran escala de activos de alto riesgo.
Lo más importante es entender que, en el momentos presente, nos hallamos en un universo alternativo en el que nada resultaría tan peligroso como la decisión de los políticos de proceder con cautela.
Paradojas de la trampa de liquidez en una época de depresión | 19-11-2008 - 08:21:31 GMT 1 #
"Lo peor está por venir"
Jorge Altamira
Argenpress
Ni con lupa es posible encontrar a algún economista convencional que no diga abiertamente que "lo peor lo tenemos por delante" (Nouriel Roubini). Una batería de datos y de pronósticos confirma que el proceso de derrumbe económico sigue su marcha y que las principales catástrofes económicas y sociales están inscriptas, no en el pasado sino en el futuro próximo.
La previsión de pérdidas por créditos irrecuperables se estima ya en varios billones; la industria automotriz y la siderúrgica están en franco derrumbe; los precios de las materias primas, en especial los minerales, han caído más de un cincuenta por ciento en diez semanas; la fuga de capitales no sólo se ha ensañado con los llamados ‘países emergentes' sino muy especialmente con Gran Bretaña, cuya divisa -la libra esterlina-, se ha desvalorizado un 25%; Willem Buiter -columnista del Financial Times- dice que puede ser una nueva Islandia; la City de Londres está sufriendo el golpe decisivo; la desocupación prevista para Estados Unidos y Gran Bretaña, en 2009, alcanza ya al 10%, pero es por supuesto mucho mayor ya que las estadísticas oficiales minimizan el desempleo real. Lo más importante de todo es, por supuesto, el derrumbe de China, cuyas estadísticas casi todo el mundo señala que están maquilladas. De acuerdo con las estimaciones más realistas, el PBI de China está creciendo a una tasa anual del 6%, lo que para China es considerado una recesión. Las fábricas en el sur del país están cerrando en masa y se está produciendo una gran migración obrera hacia el campo. Algunas industrias se están desplazando hacia Vietnam y Bangladesh, atraídas por salarios más bajos y condiciones de trabajo peores que las chinas. La Bolsa de Shangai ha caído un 65% desde su pico, más aún que Wall Street o San Pablo. Este derrumbe generalizado pone de manifiesto un proceso de cancelación gigantesco de deudas de pulpos financieros e industriales, que para ello deben liquidar sus activos (propiedades, acciones, créditos, bonos públicos o privados, inversiones en otros grupos económicos), lo que provoca un derrumbe generalizado de precios. Muchos analistas señalan que la economía mundial ha entrado en un período deflacionario, o sea de caída generalizada de precios, lo cual lleva a una caída mayor de beneficios y a una revalorización de las deudas en términos reales. La deflación, en especial cuando tiene un carácter internacional, ejerce el mismo poder que el triángulo de las Bermudas, o sea que se chupa todos los valores mercantiles en circulación. Dejamos! una nota final para Rusia, donde el Estado ha salido a rescatar a la oligarquía que se había quedado con la propiedad del Estado, pero en el camino ha sufrido una salida de capitales cercana a los 150.000 millones de dólares. En ese marco rescatan a Islandia, donde la "nueva" burocracia tiene el dinero negro.
Estado y capital
La descripción dantesca del derrumbe capitalista (el vicepresidente del Banco de Inglaterra la calificó como "el peor de la historia de la humanidad") no es, sin embargo, el punto fundamental de la situación. Lo que importa es que tiene lugar luego de un gigantesco rescate estatal, que ha provisto billones de dólares a los bancos, sea bajo la forma de inyección de dinero fiscal, de líneas de créditos contra activos invendibles e incluso mediante pseudo-nacionalizaciones de bancos, a través de la compra de acciones preferidas (con derecho a dividendo pero no a voto). Los apologistas del capitalismo dicen que, de no haberse tomado estas medidas, el sistema ya habría quebrado, pero se trata simplemente de un sofisma porque no dicen contra qué otras alternativas hacen la comparación. Lo único cierto es que el rescate capitalista por parte del Estado no solamente no ha parado la marcha del desplome; además, es su principal responsable. Un balance somero de las consecuencias de las medidas tomadas demuestra que ha acentuado el derrumbe de las bolsas, porque los accionistas de los bancos intervenidos o pseudo-nacionalizados han salido a rematar sus acciones; porque gran parte del dinero del rescate fue destinado al pago de dividendos y a la absorción de grupos financieros rivales, o porque simplemente ese dinero quedó atrapado en el sistema bancario, agudizando el desplome del crédito comercial. Los adoradores izquierdistas del intervencionismo estatal, si es que se han dado cuenta siquiera de lo que está ocurriendo, deben estar azorados, porque el derroche de billones de dólares de origen fiscal ha servido, no para contener la crisis sino para ofrecer el combustible de su propagación. Lo mismo puede decirse del intervencionismo estatal en los países emergentes, por ejemplo Brasil, que ! ha inyectado miles de millones de dólares para mantener la circulación del crédito sólo para recibir como respuesta una salida de capitales por 50.000 millones de dólares, nada menos que el 25% de sus reservas brutas de divisas. Un caso especial lo ofrece el grupo financiero Fannie Mae, con activos hipotecarios por más de tres billones de dólares, que luego de haber sido intervenido por el gobierno y de recibir fondos por 250.000 millones de dólares, ha visto un continuo deterioro de su ya deteriorado capital, lo que obligará al gobierno a inyectar fondos mayores para evitar la declaración de quiebra. El caso más explosivo en lo inmediato lo representa el Citibank, cuyas acciones valen menos de 10 dólares, un derrumbe del 80% de su precio, equivalente a una quiebra virtual. El banco está valuado en 50.000 millones de dólares, de los cuales la mitad fue aportada por el Estado en el reciente rescate, o sea que su valuación tiende a cero. Sin embargo, el derrumbe del Citibank deberá arrastrar la caída bursátil de Goldman Sachs (que cayó el 11% el martes), y Morgan Stanley, que cayó un 14%; de nuevo el Citigroup, otro 22% y el Wachovia, un 13%. Pero el caso más sintomático es el de la aseguradora AIG, que rescatada una vez con 87.000 millones de dólares, tuvo que recibir 150.000 millones más y la cuenta no está cerrada. Las Bolsas han caído tan bajo que ya no sirven de registro de ninguna realidad económica, y se limitan a funcionar como escenario de operaciones especulativas intra-diarias. No es casual que varios economistas y funcionarios hayan pedido que se las cierre, para evitar mayores descalabros financieros.
Sangría financiera
En las vísperas de una catástrofe económica (y no en las postrimerías), los Estados se han gastado una fortuna para financiar la salida de los capitalistas de sus bancos y empresas, lo cual los ha dejado a ellos mismos en una situación de impotencia financiera para seguir operando como rescatistas del capital. Estados Unidos ha financiado el rescate de los capitalistas con una continua emisión de deuda, lo mismo que los Estados europeos. De este modo, la deuda pública ha crecido en un monto no precisado de alrededor del 80 al 90 por ciento del PBI (alrededor de 10 billones de dólares), y el déficit fiscal por el pago de intereses y, por supuesto, otros rubros de crisis fiscal: de un billón a un billón y medio de dólares, o sea entre el 7 y el 11% del PBI. Es cierto que la deuda pública de Japón es del 150% del PBI, pero con la diferencia de que el dólar es un patrón monetario internacional, a diferencia del yen, de modo que una ‘desconfianza' en el dólar podría provocar una crisis monetaria internacional. Como signo de advertencia observemos que el gobierno alemán no logró suscribir por completo su última emisión de títulos públicos. Pero incluso mucho más grave que la sangría fiscal es el vaciamiento que se ha producido con los Bancos Centrales, que han inflado en pocos meses sus balances en hasta tres veces, a fuerza de absorber títulos públicos y activos tóxicos de empresas, lo cual no les deja para el futuro otra vía que la emisión de moneda sin respaldo y, por lo tanto, el peligro del derrumbe de los sistemas financieros. Es significativo para caracterizar la crisis de la intervención estatal lo ocurrido en Argentina, donde debido a la carencia completa de recursos financieros y ante la evidencia! de una situación de cesación de pagos, el gobierno ni siquiera intentó producir acciones de rescate sino que se vio obligado a nacionalizar las AFJP y a intervenir con medidas policiales el mercado de cambios como único recurso, o sea como recurso político, para evitar un colapso general (¡!).
Tesorería y bonapartismo
Es en este contexto que hay que poner la reunión del fin de semana pasado del Grupo de los 20, que simplemente terminó en la nada porque tampoco se había propuesto otra cosa. Han agotado un ciclo de intervención económica sin haber obtenido ningún resultado pero, especialmente, habiendo lubricado el mecanismo del derrumbe económico. Las declaraciones firmadas sobre regulaciones o sobre las remuneraciones de los ejecutivos son para la tribuna: al otro día se caían a pedazos todas las Bolsas. En lo esencial -o sea que los Estados puedan operar como uno solo en el trabajo de rescate financiero y económico-, ni siquiera lo han intentado, como un reconocimiento al antagonismo irrevocable de los intereses capitalistas. Es cierto que se hizo alguna alharaca con la participación en la reunión de los ‘países emergentes' y con la posibilidad de que China y Brasil ingresen al FMI, como si el FMI pudiera tener la capacidad de conciliar los intereses de las distintas potencias o de imponer su arbitraje a algunas de ellas. Pero incluso si se considera a esto una ‘concesión', hay que decir que es más bien una trampa, porque para que estos países puedan tallar en el FMI y en la economía mundial, sería necesario que sus monedas fueran plenamente convertibles, o sea que sus sistemas financieros se integren al internacional, lo que equivaldría a autorizar la colonización financiera de Brasil y de China por la banca internacional. Esto es precisamente lo que vienen reclamando sin desmayos Estados Unidos y la Unión Europea. Sería el derrumbe del régimen chino tal cual lo conocemos. La simple transferencia de sus reservas al FMI sería un desatino; China sigue prefiriendo la compra de bonos del Tesoro norteamericano. Es claro que con semejante política jamás reactivará su mercado interno.
El Estado ha alimentado el derrumbe capitalista simplemente porque la lógica de la crisis consiste en eso: en una destrucción de capitales y de fuerzas productivas. El balance de esta etapa deja planteada una intervención estatal de otro tipo: la intervención coercitiva del Estado sobre el capital y los trabajadores, y la tendencia a una economía dirigida. Para llegar a esto es necesario aún que el derrumbe capitalista precipite a la acción a las distintas clases sociales; o sea, una agudización de la lucha de clases, esto con independencia del carácter que tengan las direcciones de esas clases y con independencia de sus políticas. A partir de aquí se hará presente una declarada tendencia a la crisis política y al bonapartismo, o sea al gobierno por encima de las instituciones representativas. Es en este terreno que se va a jugar el desenlace de la crisis mundial, que de todos modos tiene todavía un largo recorrido. No en el terreno barato de la salida keynesiana y de las políticas fiscales, cuyas limitaciones insalvables han quedado demostradas. El proletariado se tiene que preparar para una lucha en principio defensiva, pero de alcances políticos y revolucionarios.
Lo peor está por venir | 22-11-2008 - 10:09:00 GMT 1 #
Crisis capitalistas, por Xabier Arrizabalo y Jesús de Blas :
El desarrollo histórico del capitalismo nunca ha
sido regular, sino que siempre ha estado sometido a
fluctuaciones cuya principal expresión son las crisis. Este
fenómeno se vincula directamente con el descenso
tendencial de la tasa de ganancia inherente al propio proceso
de acumulación capitalista, como se explica más adelante. Y
se relaciona también con otros rasgos característicos de este
proceso como son la concentración y centralización del
capital, la creciente internacionalización y el desarrollo
desigual.
El proceso de acumulación capitalista tiene como
objetivo la valorización del capital, es decir, el aumento de
valor del capital. Esta valorización tiene lugar al completarse
el circuito que va desde el capital adelantado o inversión
inicial hasta la obtención de ganancia (parte de la cual es
eventualmente capitalizada –o reinvertida- en un nuevo
proceso). En términos del análisis marxista a este circuito se
le conoce como D®M…P…M’®D’; donde D=dinero;
M=mercancías y P=producción, siendo D’>D y M’>M; de
ahí surge la plusvalía, PV, definida precisamente como la
diferencia entre D’ y D; y a su vez la tasa de ganancia que
mide la rentabilidad definida como la relación entre la
plusvalía y el capital adelantado, g’=PV/D.
Pues bien, una crisis es esencialmente una
interrupción –o al menos una ralentización- del proceso de
acumulación que, como tal, deriva de las dificultades de
rentabilidad que impiden llevar a cabo de manera fluida la
valorización del capital que da sentido a la acumulación.
Bajo el modo de producción capitalista las crisis
son inherentes al propio sistema. En efecto, en el propio
proceso de la acumulación capitalista se produce una
contradicción crucial: la sustitución por medios de
producción de la fuerza de trabajo (única fuente creadora de
valor, es decir, productora de plusvalía), tiende a socavar la
base misma de la ganancia. Por consiguiente, es
precisamente el propio funcionamiento del capitalismo el
que genera una creciente presión a la baja de la tasa de
ganancia, su leit motiv. Lo que se puede ilustrar de la
siguiente manera (siguiendo con la terminología analítica
marxista). Sea C=capital constante (medios de producción);
V=capital variable (salarios) y PV=plusvalía, quedando
definida la tasa de ganancia, g’, como PV/(C+V).
Dividiendo todos los componentes de esta expresión por V
tenemos (PV/V)/[(C/V)+(V/V)], es decir, g’= p’/(o’+1);
donde p’= tasa de plusvalía (o grado de explotación,
proporción de trabajo no pagado) y o’= composición
orgánica del capital (relación que define precisamente la
tendencia creciente a ser sustituida la fuerza de trabajo, V,
por medios de producción, C); de modo que se deriva una
relación inversa entre o’ y g’. Y por tanto, una presión a la
baja de la tasa de ganancia debida al aumento de o’ por la
sustitución de V por C (hipotéticamente esta presión puede
contrarrestarse mediante un aumento de la tasa de plusvalía;
pero en todo caso esto se dificulta de forma exponencial por
el menor peso relativo de la mercancía que crea valor, de la
fuerza de trabajo). En ciertos momentos, esta tendencia se
materializa en una caída efectiva y, por consiguiente, en una
interrupción del proceso de acumulación (o al menos en una
ralentización de su ritmo previo).
Pero al mismo tiempo, las crisis llevan a cabo una función indispensable en relación al proceso de producción
capitalista. Al destruir los valores menos rentables (por
ejemplo, despidiendo trabajadores), las crisis posibilitan la
restauración de un umbral de rentabilidad suficiente para el
capital (pues los salarios caen). En la medida en que esto
ocurre, las crisis ayudan de forma efectiva a la reanudación
del ritmo de acumulación. Es decir, desde esta óptica las
crisis desempeñarían una cierta función, aunque no con
carácter automático, de saneamiento para el capital (con
gran influencia en su proceso de centralización). De manera
que las crisis, cuyo origen se encuentra en una insuficiente
valorización del capital, pueden desempeñar una labor que
ayude al restablecimiento de las condiciones de valorización
del capital (pese a que, como se verá, cada vez de forma más
limitada).
Ahora bien, la identificación de las crisis con la
interrupción, al menos parcial, del proceso de acumulación
estructurado en torno al circuito completo D-M...P...M’-D’,
admite diversas interpretaciones respecto a su origen.
Una primera interpretación se basa en el análisis de
un hecho elemental: en las economías capitalistas la
producción de mercancías, M’, no garantiza su venta, el
paso de M’ a D’ (salvo excepcionalmente como en la
compra de armamento por el Estado). Esta separación entre
el primer acto (desde D hasta M’, producción) y el segundo
acto (desde M’ hasta D’, venta) abre la vía a las llamadas
crisis de realización, de desproporcionalidad y/o de
subconsumo, esto es, a las dificultades para realizar la
plusvalía haciendo efectiva la venta (logrando el paso de M’
a D’). La desproporcionalidad se refiere al desequilibrio
entre la producción y el consumo intersectorial. El
subconsumo, caso particular de desproporcionalidad, es la
insuficiente demanda total de bienes de consumo respecto a
su producción total.
Sin embargo, los problemas de realización no son
hechos excepcionales o desajustes coyunturales, sino que
tienen un carácter permanente. Como no podría ser de otra
manera en un tipo de organización social en la que tanto el
reparto del trabajo social (la asignación de recursos) como el
reparto del resultado del proceso de producción (los bienes y
servicios) se llevan a cabo sin planificación ni programación
social alguna, sino mediante la simple agregación a través
del mercado de múltiples decisiones individuales.
Pero además, el subconsumo es una condición
necesaria para la acumulación y, simultáneamente, una
fuente de problemas para ella. Esto se explica por el doble
carácter del trabajo asalariado como productor de plusvalía y
como consumidor (como factor de demanda). En tanto que
productor de plusvalía, un salario relativamente bajo es una
exigencia del capital en el proceso de acumulación (puesto
que debe dejar margen suficiente para una tasa de ganancia
atractiva). En tanto que consumidor, una determinada
magnitud del salario es necesaria para garantizar la venta de
los productos y, por tanto, para completar el circuito
capitalista con la fase M’-D’, de realización de la plusvalía
que abre la vía a la continuación de la acumulación. En
definitiva, aunque el subconsumo o la desproporcionalidad
provoquen constantes distorsiones, de ello no se desprende
que puedan ser identificados como las causas profundas de
las crisis.
De hecho, si realmente fuera así, toda crisis sería
fácilmente superable puesto que estos desequilibrios de mercado podrían resolverse mediante un simple reajuste
que reestableciera las proporciones intersectoriales. O que
restableciera el equilibrio entre la oferta y la demanda de
bienes de consumo en las crisis de subconsumo. En este
caso una respuesta coherente podría ser por ejemplo una
subida generalizada de sueldos y salarios para aumentar la
demanda. Sin embargo, resulta evidente que el capital
rechazaría una medida de ese tipo pues afectaría de
lleno a su rentabilidad, lo que pone en evidencia que el
verdadero trasfondo de la crisis, aunque se manifieste
como un desequilibrio de mercado, es antes que nada
un problema de rentabilidad, de dificultad para la
valorización del capital.
Otra interpretación sitúa el origen de las crisis en
las dificultades de valorización, derivadas de una
insuficiente producción de plusvalía para garantizar la
suficiente rentabilidad. Es decir, las crisis se explican por la
periódica materialización de la baja tendencial de la tasa de
ganancia en una caída efectiva, tal y como se ha expuesto
anteriormente. O dicho de otro modo, pese a expresarse en
la superficie como un mero desajuste de mercado, su causa
principal, latente, hay que buscarla en las propias
condiciones de valorización del capital, esto es, en la
necesidad de producir una cantidad de plusvalía suficiente
para que la tasa de ganancia que ésta nutre estimule
efectivamente una acumulación acrecentada. Esta
interpretación, que no niega la realidad de los problemas de
subconsumo o desproporcionalidad sino que los integra,
aporta un punto de vista más sólido sobre las causas reales
de las crisis.
Por tanto, la verdadera y profunda desproporción
que está en el origen de las crisis (entendidas en un
sentido estructural y no meramente coyuntural) no se
encuentra en el mercado sino en el proceso mismo de
producción, en la relación entre plusvalía y salarios (o
plustrabajo y trabajo necesario). Esto es, en la tasa de
plusvalía, en la proporción entre el trabajo no pagado y el
pagado; de manera que el principal reto para la superación
de las crisis es precisamente el aumento de la tasa de
plusvalía.
Sin embargo, el carácter de las crisis, y la propia
función de saneamiento antes descrita, han experimentado
un cambio transcendental en el transcurso de la evolución
histórica del capitalismo.
Hasta el comienzo del siglo XX, el modo de
producción capitalista conoce una fase de desarrollo en la
que puede ser caracterizado como capitalismo ascendente o
competitivo. Como tal, hace posible, pese a su esencia
explotadora, un gigantesco desarrollo de las fuerzas
productivas, entendiendo por ello no sólo el espectacular
desarrollo de la producción fabril, sino también del
proletariado como clase y de las grandes aglomeraciones
urbanas, que dan lugar a un enorme desarrollo de la
construcción, los transportes y las comunicaciones. Las
relaciones económicas internacionales van adquiriendo una
importancia creciente fruto de la propia extensión del
capitalismo, pero aún predomina en ellas la exportación de
mercancías. Esto explica que no se pueda caracterizar
todavía una economía mundial configurada como tal, lo que
por otra parte se constata en la existencia de territorios cuya
vinculación con la lógica capitalista es prácticamente
inexistente.
Sin embargo, durante los últimos cien años, el
capitalismo, que conoce una fase de desarrollo que se podría
caracterizar como imperialista o monopólica, experimenta
cambios muy importantes. Las relaciones económicas internacionales, dominadas por el surgimiento del capital
financiero -fruto de la fusión del capital industrial y el
capital bancario-, se concentran de forma creciente en la
exportación de capitales. Esto constituye un factor de primer
orden para la consolidación de una sola economía mundial
regida por la acción de la ley del valor a escala planetaria,
cuya materialización más inequívoca es la pugna por el
reparto del mundo entre las grandes potencias y entre los que
se van configurando como grandes capitales oligopólicos
trasnacionales (debe precisarse que la lucha interimperialista
por la hegemonía no quedó completamente resuelta tras la
Primera Guerra Mundial, lo que precisamente está en el
origen de la Segunda Guerra Mundial que sí la zanjará de
forma inequívoca a favor de Estados Unidos).
Vinculado a todo lo anterior hay una última
característica, crucial, de esta etapa: la agudización de las
dificultades de valorización que se expresan en el estallido
de virulentas crisis (piénsese en las de los años treinta o
setenta, mal llamadas “del 29” y “del 73” porque van mucho
más allá de los detonantes acaecidos en esos precisos
momentos), para las que, como se va a explicar a
continuación, el ‘otrora’ mecanismo saneador de la crisis se
muestra incapaz como tal de restablecer las condiciones de
valorización. La consecuencia de esta incapacidad se
concreta en la necesidad de masivos procesos de destrucción
de fuerzas productivas como requisito para la reanudación
de la acumulación.
En relación con la crisis de los treinta, la
recuperación sólo acabará siendo posible tras la brutal
destrucción económica y social de la Segunda Guerra
Mundial y el posterior marco internacional consensuado en
los acuerdos de Yalta y Potsdam entre EEUU, Gran Bretaña
y la URSS. Respecto a la de los setenta, ni siquiera la
posterior imposición permanente del brutal ajuste
fondomonetarista (con su corolario en términos de intensa
desvalorización de la fuerza de trabajo y de liquidación de
conquistas sociales) ha permitido una recuperación
generalizada y sostenida que justifique hablar de una nueva
etapa de crecimiento a la manera de los años cincuenta y
sesenta (y en todo caso, los acotados episodios de
crecimiento habidos se vinculan directamente a una
regresión social de carácter histórico como ejemplifica de
forma paradigmática la economía estadounidense durante
los años noventa). Piénsese, en fin, en el papel que
desempeña la economía del armamento a lo largo de toda la
segunda mitad del siglo XX. Y, especialmente en el periodo
más reciente, la economía de la droga y la criminalidad
financiero-especulativa.
Las condiciones fundamentales que caracterizan
al capitalismo desde entonces se siguen manteniendo y
tienen consecuencias graves desde el punto de vista de las
crisis. Además de las dificultades crecientes para
contrarrestar la tendencia declinante de la tasa de
ganancia, el lugar predominante que adquiere el capital
financiero implica una paradoja. Si bien resulta crucial su
función estimuladora del crecimiento y del proceso de
concentración y centralización del capital, así como su
papel en la configuración de la economía mundial como
tal, su orientación fuertemente especuladora, parasitaria,
le hace provocar continuos estallidos de crisis muy graves
en plazos de tiempo cada vez más cortos. Que, a todas
luces, se muestran incapaces para llevar efectivamente a
cabo la tradicional función de saneamiento necesaria para
la reanudación de la acumulación.
Éste fue el caso de la crisis de los años treinta,
cuya resolución final requirió también la intervención masiva de los Estados hasta la propia guerra, dando lugar
así al auge del keynesianismo como principal referente
teórico inspirador de las políticas económicas (aunque la
intervención estatal de las décadas posteriores fuera
mucho más allá de los planteamientos acotados,
básicamente anticíclicos, de Keynes). Sin embargo, el
fracaso de esta orientación “keynesiana” para hacer frente
a los crecientes problemas de valorización inherentes al
desarrollo capitalista, se pone de manifiesto, de forma
muy virulenta, a principios de los años setenta con el
estallido de la crisis. El regreso al predominio de las
políticas de inspiración liberal desde los años ochenta no
puede tener resultados frente a los problemas de
valorización mencionados, sino de forma muy limitada y coyuntural.
A modo de conclusión puede señalarse por tanto
que las crisis capitalistas no son accidentes de carácter
coyuntural, ni exógeno, ni aleatorio. Ni siquiera puede
atribuirse exclusiva o principalmente su origen a
determinada formas de gestionar la política económica,
pese a que éstas puedan atenuarlas o agravarlas. Por el
contrario, las crisis son inherentes al funcionamiento del
modo de producción capitalista. Y en el marco de la
economía capitalista mundial actual, es decir, en el marco
del imperialismo, su profundidad plantea ineludiblemente
la discusión sobre el carácter histórico limitado de este
modo de producción, desenmascarando con ello la falacia
del “fin de la historia”.
Xabier Arrizabalo es profesor titular de Estructura económica de la UCM y Jesús de Blas es doctor en Economía por la UCM.
Crisis capitalistas | 23-11-2008 - 09:35:05 GMT 1 #
Los siete déficits mortales
Joseph Stiglitz
Sin Permiso
Cuando el president George W. Bush asumió el cargo, el grueso de los descontentos con unas elecciones robadas se consolaron con esta idea: dado nuestro sistema de controles y equilibrios políticos, ¿cuánto dañó puede hacer? Ahora lo sabemos: mucho más de lo que podían imaginar los peores pesimistas. Desde la guerra de Irak hasta el colapso de los mercados crediticios, las pérdidas financieras apenas resultan concebibles. Y detrás esas pérdidas aún hay que contar las oportunidades perdidas, todavía mayores.
Tomados de consuno los dineros despilfarrados en la guerra, los dineros despilfarrados en un esquema inmobiliario piramidal que empobreció a los más y enriqueció a unos pocos y los dineros que se esfumaron con la recesión, el hiato entre lo que podríamos haber producido y lo que realmente produjimos fácilmente rebasará el billón y medio de dólares. Piensen lo que habría podido hacerse con esa suma para proporcionar asistencia sanitaria a quienes carecen de seguro médico, para mejorar nuestro sistema educativo, para desarrollar tecnologías verdes… La lista es infinita.
Y el verdadero coste de las oportunidades perdidas es todavía mayor. Piensen en la guerra. Están, para empezar, los fondos directamente asignados a ella por el gobierno (unos 12 mil millones de dólares mensuales, y eso aceptando las estimaciones confundentes de la administración Bush). Pero es que son mucho mayores todavía, como ha documentado en su libro La guerra de los tres billones de dólares Linda Bilmes, de la Kennedy School, los costes indirectos: las remuneraciones que han dejado de ganar los heridos o los muertos o la actividad económica desplazada (de, pongamos por caso, gastar en hospitales norteamericanos a gastar en empresas nepalesas de seguridad). Esos factores sociales y macroeconómicos podrían llegar a montar más de 2 billones de dólares en el cómputo total de los costes de la guerra.
Pero hay un haz de luz en esos negros nubarrones. Si logramos zafarnos de la pesadumbre, si conseguimos pensar más cuidadosa y menos ideológicamente sobre la manera de robustecer nuestra economía y hacer de la nuestra una sociedad mejor, tal vez podamos adelantar algo en el planteamiento y solución de los enconados problemas que venimos arrastrando.
El déficit de valores.- Uno de los puntos fuertes de Norteamérica es su diversidad, y siempre ha habido una diversidad de puntos de vista incluso respecto de nuestros principios fundamentales (la presunción de inocencia, el mandato de habeas corpus, el imperio de la ley). Pero –o eso creíamos, al menos— quienes discrepaban de esos principios constituían una pequeña franja marginal, fácilmente ignorable. Ahora hemos aprendido que esa franja no es tan minúscula y que, entre sus miembros, se cuentan el actual presidente y los dirigentes de su partido. Y esa división en los valores no podía haber llegado en peor momento. Percatarse de que podríamos tener menos en común de lo que pensábamos puede dificultar la resolución de problemas que tenemos que encarar juntos.
El déficit climático.- Con ayuda de cómplices como ExxonMobil, Bush trató de persuadir a los norteamericanos de que el calentamiento global era una ficción. No lo es, y hasta la administración ha terminado por admitirlo. Pero no hicimos nada durante ocho años, y los EEUU contaminan más que nunca; un retraso que pagaremos carísimo.
El déficit de igualdad.- En el pasado, aun si los que estaban abajo recibían pocos, si alguno, de los beneficios de la expansión económica, la vida se percibía como un sorteo equitativa. Las historias de quienes se hacían a sí mismos eran parte de las señas de identidad norteamericanas. Pero la vieja promesa de Horatio Alger suena hoy falsa. La movilidad ascendente se ha hecho cada vez más difícil. Las crecientes divisiones de ingreso y de riqueza han sido reforzadas por una legislación fiscal que premia a los afortunados en la azarienta lotería de la globalización. Destruida aquella percepción, será todavía más difícil encontrar una causa común.
El déficit de responsabilidad.- Los reyezuelos del mundo financiero estadounidense justificaban sus astronómicas remuneraciones apelando a su pretendido ingenio para generar grandes beneficios, supuestamente derramados sobre el país entero. Ahora, los reyes andan desnudos. No supieron gestionar el riesgo; antes bien, sus acciones exacerbaron el riesgo. El capital no fue correctamente asignado; se malgastaron centenares de miles de millones, un nivel de ineficiencia mucho mayor que el que la gente se ha acostumbrado a atribuir al Estado. Sin embargo, los reyezuelos se largaron con centenares de millones de dólares de los contribuyentes, de los trabajadores, y el conjunto de la economía tuvo que pagar la cuenta.
El déficit comercial.- En el curso de la pasada década, el país ha venido tomando préstamos a gran escala en el extranjero: sólo en 2007, unos 739 mil millones de dólares. No es difícil descubrir por qué: con un gobierno incurriendo en enormes deudas y unos hogares norteamericanos sin apenas capacidad de ahorro, no había otro sitio donde pedir. Los EEUU han estado viviendo de dinero y de tiempo prestados, y ha llegado la hora del vencimiento. Acostumbrábamos a dar lecciones de buena política económica a los demás. Ahora los demás se parten de risa a nuestras espaldas, y de cuando en cuando, hasta nos dan lecciones. Hemos tenido que ir a mendigar a los fondos soberanos de riqueza (la riqueza excedente que otros gobiernos han acumulado y que pueden invertir fuera de sus fronteras). Retrocedemos ante la idea de que nuestro gobierno se haga con un banco, pero parecemos aceptar de grado la idea de que los gobiernos extranjeros puedan convertirse en accionistas de referencia de algunos de nuestros bancos más emblemáticos, instituciones cruciales para nuestra economía. (Tan cruciales, en efecto, que hemos dado un cheque en blanco a nuestro Tesoro para rescatarlas.)
El déficit fiscal.- Gracias, en parte, a un gasto militar desapoderado, en sólo ocho años nuestra deuda nacional se ha incrementado en dos tercios, pasando de 5,7 billones a más de 9,5 billones de dólares. Pero, por espectaculares que resulten, esos números subestiman por mucho las verdaderas dimensiones del problema. Aún tienen que presentarse a cobro muchas facturas de la Guerra de Irak, incluidas las que incorporan los costes de asistencia a los veteranos heridos, y esas facturas podrían representar unos 600 mil millones de dólares. El déficit federal de este año probablemente añadirá otro medio billón a la deuda nacional. Y todo eso, sin contar con los dineros desembolsados por la Seguridad Social y por Medicare para asistir a los baby boomers.
El déficit de inversión.- Las cuentas del Estado son distintas de las cuentas del sector privado. Una empresa que tome dinero prestado para realizar una buena inversión verá su balance contable mejorado, y sus ejecutivos serán aplaudidos. Pero en el sector público no hay balance contable, y por lo mismo, demasiada gente se centra miopemente en el déficit. En realidad, las inversiones públicas sabias proporcionan retornos mucho más elevados que la tasa de interés que el Estado paga por su deuda; a largo plazo, las inversiones ayudan a reducir los déficits. Recortar esas inversiones es proceder al modo del ahorrador de salvado y desperdiciador de harina, como pudo verse con los diques de Nueva Orleáns y con los puentes de Mineápolis.
***
Más allá de la simple incompetencia, hay dos posible hipótesis para explicar por qué los republicanos prestaron tan poca atención a la creciente debacle presupuestaria. La primera es, sencillamente, que confiaron en la teoría económica del lado de la oferta, en la creencia de que, de uno u otro modo, la economía crecería tanto con unos impuestos bajos, que los déficits serían efímeros. Esa idea se ha revelado como lo que es, una ilusión fantasiosa.
La segunda hipótesis es que, permitiendo un déficit cada vez más hinchado, Bush y sus aliados esperaban forzar una reducción del tamaño del Estado. Lo cierto es que la situación fiscal ha llegado a cobrar unas proporciones tan alarmantes, que muchos demócratas responsables están comenzando ahora a hacerles el juego a los republicanos empecinados en “asfixiar a la bestia pública”, y llaman a un drástico recorte del gasto público. Pero, preocupados como están los demócratas por parecer demasiado tibios en materia de seguridad –y por lo mismo, resueltos a considerar sacrosanto el presupuesto militar—, resulta harto difícil recortar gastos sin cercenar las inversiones más importantes para resolver la crisis.
La tarea más perentoria del nuevo presidente será restaurar el vigor de la economía. Dado el volumen de nuestra deuda nacional, es particularmente importante cumplir esa tarea de manera que se maximicen los resultados de cada dólar gastado, al tiempo que se ataca al menos uno de los déficits capitales. Los recortes fiscales funcionan –si funcionan— incrementando el consumo, pero el problema de Norteamérica es que padece un atracón de consumo; prolongar el atracón no hará sino posponer la solución de los problemas más profundos. A medida que los ingresos se desploman, los estados y los municipios tendrán que hacer frente a restricciones presupuestarias, y a menos que se haga algo, se verán obligados a recortar el gasto, lo que no hará sino ahondar en el declive. A nivel federal, necesitamos gastar más, no menos. Hay que reconfigurar la economía para adaptarse a las nuevas realidades (incluido el calentamiento global). Necesitaremos más trenes de alta velocidad y plantas energéticas más eficientes. Esos gastos estimulan la economía, al tiempo que sientan las bases para un crecimiento sostenible a largo plazo.
Sólo hay dos formas de financiar esas inversiones: aumentar los impuestos o recortar otros gastos. Los norteamericanos de ingresos altos pueden perfectamente permitirse pagar más impuestos, y muchos países europeos han triunfado, no a pesar de tener una fiscalidad elevada, sino precisamente por tenerla: es lo que les ha permitido invertir y competir en un mundo globalizado.
Huelga decir que habrá resistencia al aumento de impuestos, de manera que el foco de atención se moverá hacia los recortes. Pero nuestros gastos sociales son ya tan esqueléticos, que hay poco que ahorrar. En realidad, descollamos entre las naciones industrializadas avanzadas por lo inadecuado de nuestras protecciones sociales. Los problemas, por ejemplo, del sistema de asistencia sanitaria en los EEUU saltan a la vista: resolverlos no es sólo cuestión de mayor justicia social, sino también de mayor eficiencia económica. (Unos trabajadores más sanos son unos trabajadores más productivos.) Y eso deja sólo un área económica importante disponible para recortar gastos: la defensa. Nuestros gastos representan la mitad de los gastos militares mundiales, con un 42% de los dólares del contribuyente que se destinan, directa o indirectamente, a defensa. Incluso los gastos militares no bélicos se han disparado. Con tanto dinero gastado en armamento inútil contra enemigos que no existen hay mucho margen para incrementar la seguridad, al tiempo que se recortan los gastos en defensa.
La buena nueva en todo este horizonte de malas noticias económicas es que nos estamos viendo obligados a morigerar nuestro consumo material. Si lo hacemos de forma adecuada, eso ayudará a mitigar el calentamiento global, y acaso contribuirá también a despertar la consciencia de que un mayor nivel de vida también es más ocio, no sólo más bienes materiales.
Las leyes de la naturaleza y las leyes económicas son implacables, y no perdonan. Podemos abusar de nuestro medio ambiente, pero sólo por un tiempo. Podemos gastar por encima de nuestros medios, pero sólo por un tiempo. Podemos gorronear a cuenta de nuestras inversiones pasadas, pero sólo por un tiempo. Ni siquiera el país más rico del mundo puede ignorar las leyes de la naturaleza y las leyes económicas, si no es en daño propio.
Joseph Stiglitz es profesor en la Universidad de Columbia, ganador del Premio Nobel de Economía en 2001 y coautor de The Three Trillion dollar War.
Traducción para www.sinpermiso.info: Ricardo Timón
Los siete déficits mortales | 24-11-2008 - 07:34:21 GMT 1 #
Aspectos teóricos de la crisis capitalista
Reinaldo A. Carcanholo
Herramienta.org
La sociedad capitalista vive actualmente una crisis estructural. Esa es una afirmación que constituye punto de partida para la interpretación de algunos autores actuales que se sitúan en el amplio campo del pensamiento crítico. En este momento, por otra parte, desarrollase, en ámbito mundial, una crisis económico-financiera cuyo elemento detonador fueron los créditos subprime norteamericanos, en el interior de una situación de sobreendeudamiento de las familias consumidoras norteamericanas.
Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la actual crisis económica mundial generada por los créditos subprime no es, en verdad, la crisis estructural del sistema capitalista. No puede ser confundida con ella. Constituye simplemente una de sus manifestaciones; la más notoria en los últimos meses debido al destaque dado a ella por la prensa del mundo entero y, además, por el hecho de que afecta directamente el conjunto de países del centro del capitalismo, en particular su sistema financiero y el mercado de capitales.
Al lado de la crisis financiera actual, cuyo seguimiento en los próximos meses no es previsible, convivimos con otras manifestaciones de la crisis estructural: la del desempleo, la energética, la ecológica, la de los alimentos y, con esta última, el agravamiento de la miseria de enormes contingentes de la población mundial.
Esas manifestaciones de la crisis estructural del sistema capitalista, incluyendo las de carácter directamente económico, no son tan difíciles de ser reconocidas como tales, de ser identificadas. Basta un mínimo de sentido crítico y podemos llegar a un consenso más o menos amplio sobre la existencia de ellas. Incluso, en lo que respecta a sus causas más inmediatas, no es tan difícil encontrar personas, aún con ciertas diferencias de enfoque científico, que lleguen a un mínimo de acuerdo.
Algo mucho más difícil ocurre con la crisis estructural, en particular, con la crisis económica estructural. Su misma existencia, aunque aceptada por algunos, es ampliamente discutida por aquellos que se sitúan en una perspectiva teórica o ideológica distinta. Y es eso lo que ocurre actualmente. No son tantos los que tienen la osadía de sostener su existencia y de caracterizarla en toda su complejidad. Además de eso, la verdad es que no son muchos aquellos que, desde un punto rigurosamente científico, están en condiciones de antever las perspectivas futuras de un sistema que padece de una crisis estructural, como es el sistema capitalista actual.
Desde un punto de vista en que predomine nuestra emoción y nuestra perspectiva ideológica, nuestra formación y principios humanistas, es fácil hablar de esa crisis y de sus eventuales consecuencias trágicas; no es difícil pensar en el derrumbe del sistema y de su sustitución por una nueva sociedad en la que predomine la justicia, la solidaridad, la igualdad y la verdadera y no formal democracia, en una sola palabra, no es difícil creer que después de la tragedia advendrá el socialismo.
Sin embargo, una actitud como esa, aunque adecuada para el trabajo político, especialmente el de divulgación y agitación ideológica, no es lo que más nos interesa aquí, ni es el especial propósito que deben tener aquellos que quieran mantenerse en el campo científico.
Aquí, queremos una actitud que sin negar la necesaria divulgación de las ideas para amplias camadas de la población esté basada en una perspectiva realmente rigurosa y en fundamentos teóricos serios.
Siendo así ¿por qué estamos en condiciones de sostener científicamente que el capitalismo actual sufre una crisis económica estructural? ¿Cuál es la teoría que está por detrás de nuestra convicción sobre la existencia de esa crisis? ¿Cuáles son los elementos esenciales de esa teoría? ¿En que medida hay una cierta homogeneidad entre quienes defienden, en líneas generales, esa misma teoría? ¿Cuáles son los aspectos sobre los que teóricamente tenemos algunas divergencias y en cuáles de ellos podemos avanzar en nuestras discusiones para una mejor comprensión del sistema, de sus contradicciones y de sus perspectivas para el futuro?
De partida hay que decir que no se puede pretender una homogeneidad de pensamiento entre tantas personas que pueden aportar significativamente para la tarea de explicación de la actual etapa capitalista, aún cuando se sitúen en el mismo campo teórico. Sin embargo hay una cosa que es fundamental y es que en cada una de las posiciones que se presente, en cada manifestación que ocurra, en cada texto que se escriba, en cada posición que se defienda, no se escamotee, no se niegue la teoría que está por detrás y que sostiene cada una de esas expresiones. Cuando la perspectiva teórica no esté presente de manera explícita, es tarea nuestra preguntarnos por ella, identificarla y explicitarla.
Con la explicitación de la base teórica que sostiene cada una de nuestras interpretaciones o conclusiones, auque no se pueda pretender encontrar una identidad, una homogeneidad teórica, es posible que logremos una aproximación a ella, por lo menos entre los que nos situemos en la misma tradición científica.
Por nuestra parte, hay algunos aspectos teóricos que nos parecen fundamentales y que deben ser explicitados. En primer lugar está nuestra convicción de que el sistema capitalista es único y global. De la misma manera que la economía alemana y la norteamericana son dos de sus elementos, y en el caso, elementos fundamentales, la realidad económica de Etiopía y del Haití, también son sus elementos, y elementos indispensables para que se pueda adecuadamente comprender el sistema como un todo. Las características económicas y sociales de Etiopía y del Haití, en líneas generales, no son el resultado de un no desarrollo capitalista o de un subdesarrollo. Al contrario, son consecuencias directas e inevitables del pleno desarrollo del régimen mundial del capital; esenciales para que la Alemania y los USA sean lo que son. Desarrollo económico de unos y subdesarrollo de otros son dos caras del mismo proceso global.
En ese sentido nos identificamos totalmente con la perspectiva de la teoría de la dependencia, en su tendencia representada especialmente por los trabajos de Ruy Mauro Marini[1]. ¿Cuáles son los aspectos centrales de esa teoría? En ella se destaca la cuestión de la transferencia de riqueza-valor desde los países dependientes, a través de varios mecanismos, siendo uno de ellos el sistema internacional de precios, es decir, el conocido fenómeno del intercambio desigual y el deterioro de los términos de ese intercambio. Íntimamente relacionado con eso se encuentra el concepto de superexplotación, fenómeno característico de la dependencia.
Es importante destacar aquí que la teoría de la dependencia no es solamente relevante para la comprensión del "subdesarrollo" de los países periféricos, sino que también lo es para la interpretación del conjunto del sistema capitalista contemporáneo y, por lo tanto, de la riqueza de los estados centrales. La dependencia y el imperialismo son dos caras de la misma moneda; dos aspectos complementares de una misma teoría.
Para muchos de nosotros, aceptar los aspectos centrales de la teoría de la dependencia es un punto de poca o ninguna dificultad, pues no parecen existir mayores diferencias o divergencias en ese aspecto en nuestras perspectivas.
Ahora bien, la perspectiva de la dependencia es sólo un aspecto de la teoría que establece la base de nuestra interpretación sobre el capitalismo, y sobre el capitalismo contemporáneo. Creemos que el aspecto decisivo de nuestra perspectiva teórica es la adhesión incondicional a los principios científicos de la teoría dialéctica del valor trabajo. En verdad, la teoría de la dependencia, entendida adecuadamente, presupone esa visión dialéctica del valor y de la riqueza económica.
Al contrario de lo que muchos pueden pensar, la teoría del valor, dentro de esa perspectiva, no es una teoría de los precios, de la determinación de los precios en condiciones de equilibrio. Posee una mucho más grande significación. La teoría dialéctica del valor, en primer lugar, considera el trabajo humano como concepto central en el análisis del sistema capitalista; dicho concepto es determinante en lo que se refiere al origen de la riqueza económica en cualquier análisis económico, ya sea más coyuntural o estructural. La tecnología o, mejor, el avance tecnológico, no es un aspecto que deba ser desechado, pero se refiere sobre todo al contenido material de la riqueza capitalista y menos a su forma social, que es el aspecto decisivo. Así, para esa teoría, la ganancia solo puede ser el resultado de la explotación del trabajo[2].
Esa perspectiva teórica exige, de partida, la respuesta a dos preguntas fundamentales: ¿quién y cómo se produce la riqueza? por un lado, y por otro, ¿por quién y cómo es apropiada esa riqueza producida?. Dichas preguntas, como es obvio, suponen la fundamental distinción entre los conceptos de producción y apropiación de la riqueza económica producida por el trabajo y exigen que sean identificados los mecanismos de transferencia desde aquellos que producen hacia los que finalmente se apropian o apropiarán de ella.
En verdad, radicalizar la perspectiva dialéctica sobre el valor económico implica entender que la riqueza capitalista exige especial atención tanto en su contenido material cuanto en su forma de social, es decir, presupone considerarla en su doble determinación.
En lo que se refiere al contenido material, sería absolutamente fuera de propósito desconocer el papel del avance tecnológico en la producción de la riqueza capitalista contemporánea. Sin duda que el avance tecnológico es el responsable por el crecimiento desmedido de esa riqueza material pero, al mismo tiempo, también es el responsable por su contrafaz, por la expansión, profundización y exacerbación de la miseria en muchas partes constitutivas de la estructura mundial del sistema. Y eso justamente por la desigual distribución espacial del desarrollo tecnológico.
Desde el punto de vista del contenido material, el trabajo, en los espacios donde se presenta el desarrollo tecnológico, es altamente productivo. Y, por el contrario, en aquellos espacios del sistema de poco o ningún avance tecnológico, el trabajo, como creador de riqueza material, es poco efectivo.
Sin embargo, desde el punto de vista de la forma social, la cosa es muy diferente. Si radicalizamos la perspectiva dialéctica de la teoría del valor y, así, reconocemos que la riqueza económica es una relación social entre seres humanos, relación esa de dominación, tendremos forzosamente que sostener que no importa el grado diferenciado de desarrollo tecnológico de la región en que se encuentre o del sector que se trate, el hecho es que cualquier trabajo subsumido al sistema capitalista produce, en un determinado tiempo, la misma cantidad de valor y por tanto de riqueza capitalista. Si ese trabajo está o no subsumido directamente al capital, poco importa; es suficiente que exista alguna forma o tipo de subsunción. La única condición para que lo anterior sea correcto es que ese tipo de trabajo sea necesario para el sistema, aporte al mismo, y no sea totalmente marginal.
Marx es muy claro en cuanto a eso, aún en el capítulo sobre la mercancía, en El Capital:
Por el contrario, los cambios operados en la capacidad productiva no afectan de suyo el trabajo que el valor representa. Como la capacidad productiva es siempre función de la forma concreta y útil de trabajo, es lógico que tan pronto como se hace caso omiso de su forma concreta, útil, no afecte para nada a éste. El mismo trabajo rinde, por tanto, durante el mismo tiempo, idéntica cantidad de valor, por mucho que cambie su capacidad productiva [3].
Es verdad que podemos encontrar en el mismo libro de Marx lo que parece ser una contradicción en términos, eso en el capítulo 10 (tomo I), cuando el autor se refiere a la plusvalía extraordinaria:
El trabajo, cuando su fuerza productiva es excepcional, actúa como trabajo potenciado, creando en el mismo espacio de tiempo valores mayores que el trabajo social medio de la misma clase[4].
Sin embargo, en otra oportunidad tuvimos la posibilidad de esclarecer esa aparente contradicción en términos[5]. Digamos aquí, en resumen, que Marx se siente obligado, en esa parte de su exposición, a hacer una breve referencia a algo que sólo podrá explicar adecuadamente en un momento posterior. Nos referimos a la plusvalía extraordinaria, cuya comprensión exige la clara diferenciación entre producción y apropiación de valor, diferenciación esa que Marx aún no había considerado. Por eso, el autor se vale de una salida provisoria y, en verdad, inadecuada.
Así, la conclusión dialéctica sobre la cuestión tiene dos caras y es la siguiente. Por una parte, del punto de vista del contenido material, el trabajo menos productivo, como consecuencia del nivel tecnológico en que opera, produce en determinado tiempo menos riqueza que el trabajo que opera con tecnología superior; y eso parece más o menos obvio. Sin embargo, por otra parte, del punto de vista de la forma social y dentro de los límites necesarios para el sistema, aquel trabajo "menos productivo" en el mismo tiempo produce, lo que puede parecer un absurdo, la misma magnitud de riqueza que el trabajo "más productivo". Esa aparente contradicción en términos se explica justamente porque estamos tratando de dos puntos de vista distintos: produce menos riqueza dsde el punto de vista del contenido material (valores de uso), pero por otra parte, produce la misma magnitud de riqueza desde el punto de vista de la forma social (valor).
Destaquemos un aspecto esencial: en el capitalismo actual, ampliamente desarrollado, el polo dominante es la forma social. Así, cuando consideramos la tasa de ganancia o, en particular, la tendencia a la baja de la tasa de ganancia, por ejemplo, lo que interesa del punto de vista de la teoría dialéctica del valor es el punto de vista de la forma y no el del contenido material, pues este último trata exclusivamente de la dimensión de valores de uso de la riqueza.
En relación con la tecnología, es importante decir que aunque ella no tenga significación directa desde el punto de vista de la forma social sobre la magnitud de la riqueza producida, llega a determinar la magnitud de la plusvalía por intermedio de la plusvalía relativa y, además, tiene significativa importancia como instrumento de apropiación por quien la detiene; opera, por medio del sistema de precios, como elemento que impone transferencia de riqueza. La plusvalía extraordinaria y la renta de monopolio constituyen los mecanismos fundamentales de esa apropiación.
Así, dentro de una perspectiva de la teoría dialéctica del valor, ¿cómo interpretar la actual etapa capitalista?
El Capitalismo Especulativo
Nuestra perspectiva privilegia la contradicción producción/apropiación de valor para interpretar la actual etapa del capitalismo.
Hay un cierto consenso en el sentido de que el capitalismo desde los años 70 vive una nueva etapa, muy distinta de la anterior. Llamamos a ella de capitalismo especulativo.
No pocos autores que se colocan en el terreno del pensamiento crítico sostienen que la característica principal de esa etapa capitalista es la financiarización[6], es decir, un cierto predominio de las finanzas sobre las actividades realmente sustantivas del capital, sobre las que realmente producen riqueza. Es el caso, por ejemplo de François Chesnais, Gerard Duménil y muchos otros.
Consideramos que desde el punto de vista de la teoría dialéctica del valor esa es una perspectiva adecuada, aunque es indispensable destacar las diferencias que nos alejan de otras interpretaciones similares.
Es también verdad que algunos autores que sostienen la idea del dominio de las actividades financieras pasaron a hacer uso, con un grado mayor o menor de profundidad teórica, de la categoría marxista de capital ficticio, para entender la naturaleza del llamado capital financiero. Sin embargo, la dificultad para la utilización adecuada de esa categoría científica se encuentra en el hecho de que ella supone un satisfactorio conocimiento de la teoría de Marx y, más específicamente, exige una adecuada interpretación de la teoría dialéctica del valor, raramente presente. Sin eso, la categoría de capital ficticio pierde significación y capacidad de explicar correctamente la realidad.
Si dicha categoría es entendida de manera satisfactoria, la conclusión debe ser, en primer lugar, que el capital ficticio es a la vez ficticio y real, según la dimensión observada. Además, se debe concluir que ese tipo de capital exige remuneración y nada contribuye, a diferencia del capital a interés, para la producción del excedente económico, para la extracción de la plusvalía. Así, el capital ficticio es parasitario. De esa manera, y de forma inevitable, caemos en las mencionadas preguntas fundamentales de la teoría dialéctica del valor, que parten de la distinción entre la producción y la apropiación de la riqueza capitalista, ésta desde el punto de vista de la forma social.
Entonces, si es cierto que la "financiarización" es una de las características significativas de la actual etapa capitalista y si la naturaleza del capital dominante es el capital ficticio, plantease la pregunta fundamental: ¿quién y cómo se produce la plusvalía suficiente para atender las exigencias de remuneración del capital, incluyéndose la del capital ficticio? Esa pregunta alcanza mayor significación si consideramos que lo que se conoce como reestructuración productiva en el capitalismo contemporáneo habría significado una reducción del papel del trabajo en la producción, por lo menos en lo que se refiere al trabajo formal y aquel relacionado directamente con las actividades productivas industriales del capital.
En verdad, la contradicción principal y básica de la actual fase del capitalismo y que se profundiza cada vez más, en nuestra opinión, es la contradicción entre la producción y la apropiación del valor, del excedente mercantil, de la plusvalía en sus diferentes formas. Es justamente por esa razón que la categoría de trabajo productivo (entendido como aquel que produce plusvalía o excedente en la forma mercantil y apropiable por el capital) llega a tener mucha relevancia teórica en los días actuales.
Es verdad que algunos autores, aunque consideran la financiarización como característica fundamental de la actual etapa capitalista, identifican como su contradicción principal la que existiría entre la propiedad y la gestión del capital, y no la que existe entre la producción y la apropiación. Consideran como relevante y aún fundamental la contradicción entre aquellas fracciones de la sociedad poseedoras de las diversas formas de títulos de propiedad sobre el capital y otra que sería la encargada de la gestión profesional de las empresas productivas; también sería mas significativa la contradicción entre empresas gestoras do capital parasitario y las empresas realmente productivas.
Sin negar la existencia de contradicciones entre los intereses de sectores propietarios y gestores del capital, se puede afirmar que es un error considerar que la oposición entre el capital sustantivo y el capital ficticio tiene como contraparte la existencia claramente diferenciada de sectores representantes de esas formas distintas de capital. Sin lugar a dudas, los gestores son también propietarios de capital y de ambas formas de capital. La verdad es que pensar la existencia de intereses claramente contradictorios y hasta antagónicos entre tales fracciones sociales propietarias y gerenciales del capital y la consideración de que se trata de la contradicción principal del sistema lleva a la posibilidad de propuestas de salidas reformistas para las dificultades del capitalismo actual.
Aunque la mencionada oposición entre propiedad y gestión de alguna manera se relacione con la contradicción entre producción y apropiación de valor, y sea la primera derivada de la segunda, esta última tiene implicaciones mucho más significativas.
Hagamos ahora un resumen de nuestra interpretación sobre la actual etapa del capitalismo, interpretación que hemos presentado ya en otros trabajos. Podemos decir que la tendencia a la baja de la tasa de ganancia tuvo una notoria manifestación en los años 70 y hasta el comienzo de los 80, especialmente en los EE.UU. y en Europa. Las nuevas inversiones sustantivas, es decir en capital industrial (productivo y comercial) se presentaban con una perspectiva de reducida remuneración y, por eso, los capitales, en magnitud considerable, buscaron como salida la especulación. Esa circunstancia se ha visto favorecida y, más que eso, ha quedado sancionada por las políticas neoliberales (políticas esas que expresan directamente los intereses del capital especulativo) y han tenido como contraparte indispensable la inestabilidad cambiaria y la deuda pública creciente de los estados (tanto en el primer mundo, cuanto en los periféricos). El capital, de esa manera, creyó haber encontrado su paraíso: rentabilidad sin necesidad de ensuciar sus manos con la producción. Y eso, de hecho, fue lo que ha ocurrido; lamentablemente, para él, por poco tiempo.
Es verdad que las remuneraciones del capital, a partir del inicio de los años 80 tendieron a crecer. Y aquí, para esa interpretación, parece existir una dificultad. ¿Cómo eso ha sido posible? Si, por un lado, el ritmo de la acumulación de capital sustantivo se redujo y si, al mismo tiempo, se amplió asustadoramente la tasa de crecimiento de la masa de capital ficticio, especulativo y parasitario en el mercado mundial, ¿cómo fue posible el crecimiento de las tasas de remuneración de los capitales, tanto la de los capitales sustantivos cuanto la de los parasitarios? ¿Qué factores llegaron a contrarrestar la tendencia a la baja de la tasa general de ganancia?
La explicación de eso, para ser coherente con la teoría dialéctica del valor, sólo puede ser encontrada, como factor principal, en el aumento de la explotación de trabajo. Y aquí nos debemos preocupar especialmente con la explotación del trabajo productivo, aunque también podemos hablar de la explotación del trabajo no productivo. Es cierto que el incremento de este último no implica aumentar la magnitud del excedente o plusvalía producidos, sin embargo al reducirse la parcela de la riqueza apropiada por los trabajadores improductivos, se amplía el margen disponible para la remuneración del capital.
De esa manera, para nosotros la explicación estaría en la elevación, a niveles sin precedentes, de la explotación del trabajo, sea por medio de la plusvalía relativa, sea por de la plusvalía absoluta (extensión de la jornada, múltiples jornadas, intensificación del trabajo), o mediante la superexplotación de los trabajadores, además de explotación de los trabajadores no asalariados.
No hay que olvidar, para la cuestión mencionada, el significativo crecimiento de las transferencias de valor desde la periferia y también el hecho de que, en el período, pudo haber contribuido de manera significativa el incremento de la rotación del capital. Este último aspecto es fundamental si tenemos en consideración el concepto de tasa anual de ganancia.
Sin embargo, todo eso no nos parece que sea suficiente para explicar el significativo incremento de la tasa general de remuneración del capital global (incluyendo en él la creciente parcela especulativa y parasitaria) observado a partir del inicio de los años 80.
Nuestra explicación para eso es que, al mismo tiempo que se amplió exageradamente la explotación del trabajo en todo el mundo (países centrales y periféricos) y se incrementó la rotación del capital, surgió de manera considerable algo nuevo, nuevo por lo menos en lo que se refiere a su magnitud y a su persistencia. Lo nuevo en el capitalismo actual es la magnitud que las ganancias ficticias adquieren en el total de la remuneración del capital.
Las ganancias ficticias no son algo sui generis en la lógica capitalista. Surgen naturalmente en períodos de especulación exacerbada, pero rápidamente desaparecen con el fin de ellos. Además, no logran alcanzar magnitudes muy elevadas. Pero en la etapa actual del capitalismo, la situación es diferente. Han persistido por prolongado período y han presentado volúmenes nunca antes observados, como consecuencia del dominio del capital especulativo y de la extensión de esa etapa, garantizada que estaba y sigue estando por la política de los estados más importantes del planeta. Justamente por eso, porque no han tenido relevancia en periodos anteriores, las ganancias ficticias no han sido incorporadas, hasta ahora, como categoría en el interior de la teoría dialéctica del valor[7].
En verdad, ese tipo de remuneración del capital, con dimensión ficticia, no se diferencia en la práctica de las ganancias derivadas de la explotación del trabajo, aunque no tenga ese origen. Por lo menos eso es cierto desde un punto de vista del acto aislado e individual, es decir, desde el punto de vista del mercado. No es posible saber cuánto de una determinada masa de ganancia de un capital es ficticio o real. Más que eso, desde ese punto de vista, no hay la más mínima diferencia práctica. No tiene sentido preguntarse por la dimensión ficticia. El monto de ganancia es absolutamente homogéneo.
La distinción entre lo que es excedente real apropiado como ganancia por el capital y las ganancias ficticias sólo es comprensible y significativo de un punto de vista global, desde una perspectiva macro. Eso significa que, del punto de vista individual, todo capital puede dar a sus ganancias, si quiere, un destino efectivamente real, sea el consumo o la inversión. Pero eso no es posible para el conjunto del capital. Aquella parte de su remuneración que tiene origen ficticio no puede ser convertida en algo sustantivo. Sólo puede incrementar la magnitud total del capital ficticio. Y aquí está el problema.
De esa manera, para nosotros y en resumen, la actual etapa capitalista especulativa se caracteriza por el hecho del dominio del capital especulativo y parasitario, que crece como resultado de un período de aguda manifestación de la tendencia a la baja de la tasa de ganancia. Los capitales, huyendo de las bajas remuneraciones, encuentran salida en la especulación, que se fortalece con por las políticas económicas adoptadas por los diferentes estados.
Paradójicamente esa salida, que incrementa el capital parasitario a costa del productivo, favorece los mecanismos que permiten contrarrestar la baja de la tasa general de ganancia. Eso porque resulta en crecimiento de la explotación de los trabajadores de todo el mundo, en incremento de la rotación del capital productivo y comercial y, especialmente, en el surgimiento en magnitud muy elevada de las ganancias ficticias.
Sin embargo, en economía no puede haber soluciones milagrosas. El problema está justamente en el hecho de que las ganancias ficticias resuelven circunstancialmente las dificultades del capital, ampliando la parcela especulativa del capital global, parcela esa que, por ser creciente exige cada vez mayor parcela de la remuneración que se destina al capital y, como antes mencionado, en nada contribuye para la producción del excedente, de la plusvalía.
Así, resuelven el problema en el momento, pero solo logran hacerlo amplificando la contradicción principal (producción/apropiación) y, por tanto, amplificando el problema para el futuro, una vez que las ganancias ficticias solo pueden traducirse en ulterior incremento del capital especulativo y parasitario.
Por todo eso, nuestra conclusión es de que la crisis económica estructural del sistema tiene como trasfondo la tendencia a la baja de la tasa de ganancia y que la fase especulativa del capitalismo que vivimos es el intento del capital de darle una respuesta. Dicha respuesta es el dominio del capital parasitario, el incremento a niveles sorprendentes de la explotación y el mantenimiento de magnitudes elevadas y crecientes de ganancias ficticias.
Esa etapa especulativa solo puede tener vida corta. Es verdad que la incorporación significativa de nuevos espacios para la explotación capitalista, como es el caso de China y de los países del ex-bloque soviético, le garantiza, por cierto tiempo, una adicional supervivencia. Y los niveles de remuneración del trabajo en esos espacios son suficientemente bajos para garantizar magnitudes significativas de excedente capitalista producido.
Sin embargo, y a pesar de eso, la vida corta está determinada por el hecho de que en algún momento el crecimiento desproporcionado del capital ficticio, como consecuencia de la relevancia año a año, de las ganancias ficticias, tiene que detenerse. La actual etapa capitalista especulativa, sólo sobrevive y seguirá sobreviviendo por más un tiempo sobre la base de un adicional incremento de la explotación de trabajo; pero eso tiene un límite. Y no estamos lejos de él.
Obviamente que el fin de esta etapa capitalista especulativa no necesariamente significa el fin del capitalismo y, como consecuencia, su sustitución por una forma social nueva. El capitalismo podrá sobrevivir sustituyendo eventualmente esa etapa por una de nuevo tipo, reconstruyendo la predominancia del capital sustantivo. Pero para lograr eso no sería por medio de un proceso fácil ni indoloro. Ello supondría niveles insospechables de explotación del trabajo, superior en mucho los niveles actuales, no sólo como forma de contrarrestar el bajo nivel de la tasa general de ganancia, pero también como resultado de una crisis capaz de inducir la desaparición del capital ficticio, por lo menos en gran medida.
¿Cómo se daría ese proceso? ¿Por medio de una explosiva crisis financiera y económica, de amplitud mundial y de magnitud superior, como consecuencia de la crisis estructural? ¿Sería la actual crisis de los créditos subprime el punto de partida para esa explosiva crisis financiera? ¿O el proceso podría darse, como está ocurriendo, por un largo proceso de estancamiento económico, sembrado de crisis aquí y allí, de magnitudes variables? Cualquiera que sea la respuesta, una cosa es cierta, la tragedia humana que ya vivimos se manifestará con aún más profundidad en el futuro.
Creer en la posibilidad de un retorno a un capitalismo más humano, si es que eso existió en algún momento, o por lo menos no tan violento como el actual, es en verdad creer en ilusiones. La perspectiva reformista nunca ha sido tan engañosa.
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·· Profesor del "Programa de Pós-Graduação em Políticas Sociais" y del Departamento de Economia de la Universidad Federal do Espírito Santo (UFES) -E-mail: reinaldo.carcanholo@terra.com.br- Página web: http://sites.uol.com.br/carcanholo
[1] Véase por ejemplo: Marini, R. M. Dialéctica de la dependencia, Ediciones Era, México, decimoprimera reimpresión, 1991.
[2] Más adelante se hará referencia al concepto de ganancias ficticias que, como podremos observar, aun no siendo resultado de la explotación del trabajo, no violenta la teoría dialéctica del valor. Es justamente por eso que son ficticias.
[3] Marx, K. El Capital. Tomo I. México, FCE, 1966. p. 13.
[4] Idem, pp. 255-256.
[5] Véase: Carcanholo, R.A. "Sobre o conceito de mais-valia extra em Marx" (versão preliminar). V Encontro Nacional de Economía Política. Brasil, Fortaleza, 21 a 23 de junho de 2000.
[6] Es verdad que también existen, en ese medio, autores que contestan dicha interpretación.
[7] Chesnais en el último trabajo que le conocemos hizo breve mención a ellas, pero sin la amplitud que le damos.Véase:. Chesnais, F. "El fin de un ciclo. Alcance y rumbo de la crisis financiera", en Herramienta Nº 37, Buenos Aires, marzo de 2008. pp. 07 a 36.
Aspectos teóricos de la crisis capitalista | 24-11-2008 - 07:42:28 GMT 1 #
Lo que crea el capitalismo :
Desde hace seis Sábados consecutivos los islandeses continúan manifestándose para expresar su malestar por la situación económica del país. A tanto ha llegado el miedo del Gobierno islandés que la última terminó en enfrentamientos con la policía, después de que los agentes utilizaran gases lacrimógenos para disolver a un grupo que trataban de asaltar una comisaría en Reikiavik. También unas 300 personas se separaron de la manifestación principal para reclamar la puesta en libertad de un joven detenido la noche anterior por unos incidentes en otra concentración. Tras disolver a los manifestantes, la policía liberó al detenido tras pagar una fianza.
La crisis económica ha situado al país al borde del colapso financiero, y el Gobierno se ha visto obligado a nacionalizar los bancos, devaluar la moneda y enfrentarse a una inflación cada vez más elevada. En la manifestación de ayer se reclamaron elecciones anticipadas, y hubo además proclamas contra el Fondo Monetario Internacional (FMI) por atentar contra el sistema de bienestar social islandés. El FMI tuvo que conceder a Islandia un préstamo 2.100 millones de dólares, que se unen al préstamo de Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suecia, Rusia y Polonia, de 3.000 millones de dólares.
Esta es la muestra de cómo un país próspero, con un avanzado Estado de Bienestar, se puede derrumbar por un sistema económico nefasto. Los islandeses son los primeros en estar hartos, su voz tiene que recogerse en pro de alternativas que aseguren la permanencia de su sistema. Su voz de protesta es una voz contra el capitalismo, que, recordémoslo, se sigue muriendo por muchas cumbres mundiales que la quieran reflotar.
Lo que crea el capitalismo | 24-11-2008 - 08:33:39 GMT 1 #
LUKOIL oil company :
LUKOIL's strategic goal for the 21st century is to secure stable growth and to become one of the world's leading oil companies. The goal can be achieved through a well-balanced solution of social, economic and environmental protection assignments.
LUKOIL realizes its responsibility to the nation for environmental safety, rational use of natural resources. The Company relies on people's understanding of the complexity and range of problems it is facing in this sphere.
LUKOIL's priority objectives are health protection and safety of personnel and communities in the areas where LUKOIL operates and natural resources management.
To complete this, industrial/occupational/environmental safety systems have been created and are successfully operating within the Company. They fully comply with the existing legislation of the Russian Federation and are based upon best domestic and international practices and are certified in conformity with ISO 14001 and OHSAS 18001.
The policy has been developed and is along the line with the state strategy in the area of industrial/occupational/environmental safety and rational management of natural resources.
LUKOIL sets out the following goals in the coming 5 years:
permanent improvement of industrial/occupational/environmental safety and control over these commitments;
rational management of natural resources involved in commercial production and those in the areas where the Company operates;
achieving a level of industrial/occupational/environmental safety conforming to the current state of scientific, engineering and social development;
improving the industrial/environmental safety of the Company's production facilities, minimizing an adverse impact upon the environment through raising their reliability, ensuring both safe and trouble-free operation of process equipment;
setting efficient patterns for preparation and implementation industrial/occupational/environmental safety programs which ensure permanent identification and solution of increasingly more important industrial/occupational/environmental safety assignments faced by the Company;
stabilization followed by reduction of toxic emissions and discharge with increased production output through application of innovative, state-of-the-art technologies, equipment, materials and improvement of automation control level;
reduction of environmental stress caused by newly commissioned facilities through improving the preparation quality of (pre-)project documentation and its environmental and industrial safety assessment in LUKOIL;
efficiency improving of inspection for industrial safety and environmental monitoring at the Company's facilities through application of modern information technologies, diagnostic engineering and remote probing.
To attain these objectives, OAO LUKOIL has committed the following:
to implement a range of preventive measures aimed to preclude any emergency and mitigate impact on the environment;
to prioritize actions and measures, projected and under implementation, aimed at preventing an adverse impact on the environment, personnel and population over those aimed at elimination of such consequences;
to strive for persistent improvement in the figures characterizing the influence of such activities, products and services on the environment, personnel, population and natural resource consumption along the line with contemporary level of scientific, engineering and social development;
to work in a permanent and target-oriented manner on mitigating crude oil/oil product losses and their penetration into the environment;
to apply state-of-the-art scientific developments and techniques for gradual reduction of per unit consumption of natural resources, materials, energy while maintaining the maximum production output;
to ensure compliance with the federal, regional and local legislation, international treaties, industry and corporate standards regulating oil companies activities in the area of industrial/occupational/environmental safety;
to approve and implement any managerial and operational resolutions with due regard for the whole range of environmental aspects of projected activities, products manufactured and services rendered;
to assess the impact of any proposed activities, products and services on the environment, health of personnel and population;
to develop and implement programs aimed at reduction of extraordinary losses from activities from companies of the LUKOIL Group;
to assess industrial and environmental risks, to develop and implement measures aimed at mitigation of those risks, to compensate losses resulting from those risks;
to strive for continuous improvement in the quality of environment in the areas where the Company operates;
to implement its activities in the area of industrial/occupational/environmental safety in compliance with international standards;
to demand from the Company's contractors applying the same standards of industrial/environmental safety and labor/health protection as accepted by the LUKOIL Group;
to ensure a pro-active involvement of the Company personnel in industrial/environmental/occupational safety and energy-saving activities. To attain these objectives, the Company is to develop relevant incentives and training for its personnel and companies of the LUKOIL Group;
to inform on a regular basis all interested parties (public, executive authorities, etc.) of the LUKOIL Group industrial/environmental safety performance;
to revise, adjust and improve, as required, the Company industrial/occupational/environmental safety policy;
to inform the Company personnel, public, executive authorities and other interested parties of all the changes in the industrial/environmental safety policy of the Company;
to report in public to shareholders, Company personnel and public on its activities in the area of health/labor/environmental safety;
to demand from all the personnel of the LUKOIL Group to perform in compliance with the existing safety standards, labor/environmental protection rules.
Postal address:
11, Sretensky Boulevard, Moscow, Russia, 101000
Central Information Service:
Tel./fax: (+7 495) 627 4444; (+7 495) 625 7016
Telex: 612 553 LUK SU
Petroleum Products Sales:
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Lubricants Sales:
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Fax: (+7 495) 981 7684
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Domestic Refining
LUKOIL developed its oil refining business very rapidly in 2007, particularly at Russian refineries, thanks to intensive modernization and extension of capacities, in a context of high refining margins.
The Company refined 56.77 million tonnes of oil in 2007 (including processing at third-party refineries), which is 5.4% more than in 2006. LUKOIL’s own facilities refined 52.16 million tonnes (6.7% more than in 2006).
The Group’s program for modernization and reconstruction of its refineries was continued in 2007 with capital expenditures of $830 million. LUKOIL also consolidated its oil refining assets, including increase of its stake in theNizhny Novgorod Refinery to 96.91%. Investments in Group refineries during 2007 totalled $157 million.
Refinery throughputs at LUKOIL’s own Russian refineries rose by 7.7%, to 42.55 million tonnes in 2007. Capacity load in Russia was 96.5%, which is the highest level in Company history. LUKOIL processed 3.59 million tonnes of crude oil at third-party refineries in Ufa, helping to take best advantage of the favourable price environment.
The share of high-octane gasoline in total output of gasoline at Company refineries in Russia (not including mini-refineries) rose to 83.5% in 2007, up from 76.6% in 2006. Refining depth was 74.0% and light product yield was 49.9%. The biggest output increases in 2007 were of fuel oil (18.4% increase compared with 2006), heating oil (+13.9%) and motor gasolines (+11.4%).
Measures were implemented in 2007 to reduce operating expenses and raise production efficiency of Russian refineries. As a result irretrievable losses at refineries were reduced from 0.70% to 0.65%. Irretrievable losses at the Nizhny Novgorod and Ukhta Refineries were among the lowest in the Russian refining industry at 0.38% and 0.22%, respectively. There was also a 2% reduction in average personnel numbers at LUKOIL’s Russian refineries during the year.
Capital expenditures for modernization of the Company’s Russian refineries were $606 million and investments were $157 million in 2007.
The Volgograd Refinery commissioned an isomerization unit with annual production capacity of 370,000 tonnes. The unit enables increase in yields of high-octane gasolines conforming to Euro-3 and Euro-4 standards. Economic effect (NPV) is estimated at $50 million.
At the Perm Refinery an isomerization unit was installed and put into operation. The unit, with annual production capacity of 450,000 tonnes, reduces purchases of high-octane additives, increases output of high-octane motor gasoline and reduces levels of benzol, aromatics and sulfur to conform to Euro-3 and Euro-4 standards. Economic effect (NPV) from installation of the unit is estimated at $85 million.
The Perm Refinery also commissioned an automated mixing station for motor gasolines with daily capacity of 6,500 tonnes. The station enables automated production of any grade of gasoline, thus reducing necessity for storage and, consequently, reducing working capital, while increasing gasoline production volumes.
Annual refining capacity at the Perm Refinery was increased from 12.0 to 12.4 million tonnes in 2007 thanks to overhaul of fractionation columns on distillation units.
At the Nizhny Novgorod Refinery the Company completed most of the work on installation of a vacuum residue visbreaking unit with 2.4 million tonnes annual capacity, and commissioning of the unit is scheduled for the second quarter of 2008. Economic effect (NPV) of the new installation is estimated at $383 million thanks to greater depth of refining and efficiency improvements.
The first stage of modernization (from 2006 to 2010) involves construction of catalytic cracking facilities, which will enable all motor gasolines at the Refinery to be produced to Euro-4 standards (the Refinery has produced gasoline to Euro-3 standards since 2006) and increase in overall output of motor fuels by 1.5 times. Qualitative indicators of the Refinery should be improved by 2010: Nelson index will rise to 7.4 (from3.6 in 2007), light product yields will reach 60% (42.6% in 2007), and the share of high-octane gasoline in overall gasoline output will reach 100% (86.6% in 2007). Annual EBITDA of the Nizhny Novgorod Refinery should rise by $240 million (in 2007 prices) as a result of launch of the new facilities.
At the Ukhta Refinery the Company commissioned a vacuum residue visbreaking unit with 800,000 tonnes annual capacity. The unit increases refining depth, reduces output of fuel oil and raises output of vacuum gas oil. Estimated economic effect (NPV) of the new unit is $94 million.
International Refining
Refinery throughputs at the Group’s international refineries grew by 2.5% in 2007 to 9.61 million tonnes. Total international refinery throughputs, including processing, were 10.63 million tonnes, which is 4.1% less than in 2006. The reduction was due to scaling down of deliveries to third-party refineries outsideRussia by 39.9% due to redirection of crude oil flows to refineries in Russia. Average capacity load at the Ploiesti (Petrotel) Refinery in Romania and at the Burgas Refinery in Bulgaria was 85.8%, which is slightly higher than the level in 2006.
Average refining depth at the Company’s foreign refineries rose to 81.0% in 2007 from 80.4% in 2006. Light product yield was 64.1%, down slightly from 66.1% in 2006, which was due to unscheduled stoppages of catalytic cracking units at the Petrotel-LUKOIL Refinery and unscheduled repairs to catalytic cracking units and distillation unit at the Burgas Refinery. Irretrievable losses were 1.11%. The share of high-octane gasoline in total output of gasoline at foreign refineries was 100% in 2007 (as in 2006).
The highest rates of output growth at international refineries were for jet fuel (+20.5%) and coke (+13.5%). Production of motor gasoline rose by 1.8%, and increase of diesel output was 3.5%.
Capital investments in modernization of foreign refineries were $224 million in 2007.
Burgas Refinery (Bulgaria)
At the Burgas Refinery in Bulgaria construction of a unit for isomerization of n-butane with 50,000 tonnes annual capacity was completed. Its launch will increase production of feedstock for the sulfuric acid alkylation unit at Burgas, raising production potential and enabling greater flexibility in production of highoctane gasolines (by increasing output of alkylate, which is a high-octane component) at the Refinery.
Economic effect (NPV) from launch of the new unit exceeds $70 million.
Odessa Refinery (Ukraine)
The Odessa Refinery inUkraine completed the first stage of reconstruction, which was begun in August 2005. The distillation unit and various other facilities were rebuilt during this first stage. Test operation was successfully carried out at the Refinery in 2007. In 2008 the Refinery completed the second stage of modernization by installation of a visbreaking unit, which will lower output of fuel oil and raise output of vacuum gas oil. The Odessa Refinery was put back in operation in April 2008. Modernization of the Refinery will increase refining depth from 56% to 78%. Economic effect (NPV) from the modernization is estimated at $87 million.
Petrotel-LUKOIL Refinery (Romania)
A 25 megawatt power supply unit was commissioned in 2007 at the Petrotel-LUKOIL Refinery in Romania, increasing total installed generating capacity at the Refinery to 61 megawatts. The new power supply unit increases reliability of power supplies to the Refinery, fully covering its electricity and heat needs, and also creates potential for supplies of heat to meet needs of the city of Ploiesti. The first stage of reconstruction of the power generating facilities at the Refinery has now been completed. The overall project also includes construction in the second half of 2009 of a boiler complex with 245 megawatts heat capacity, fired by petroleum coke. Petroleum coke is also produced at the Refinery and is considerably cheaper than fuel oil, which is currently used at the Refinery’s generating station.
Petrotel-LUKOIL also commissioned an automated system, which ensures efficient management of technical processes at various Refinery units and can react in real time to any changes in the Refinery’s production cycle.
Natural Gas Processing
The Company's gas-processing plants process associated gas produced in Russia, turn it into marketable gas (fed into the Gazprom gas pipeline system) and into liquid hydrocarbons.
The LUKOIL Group has 4 gas processing plants.
Capacity
Gas processing plant Location Gas processing capacity,
(mcm/year) Liquids processing, (tons/year)
Lokosovsky gas-processing plant Langepas (Western Siberia) 2,300 —
Permneftegazpererabotka Perm 505 900
Korobkovsky gas-processing plant Kotovo ( Volgograd Region) 450 161
Usinsk gas-processing plant Usinsk (Komi) 533 —
The range of products produced by LUKOIL gas-processing plants includes:
ü Industrial and household flammable natural gases;
ü Industrial and household liquefied petroleum gas (LPG), including LPG for motor vehicles;
ü Isopentane;
ü Light nafta.
Gas-processing plants of LUKOIL Group processed 3.317 billion cubic meters of gas feedstock and 882,000 tonnes of natural gas liquids in 2007. Gas processing rose by 25% compared with 2006 and processing of natural gas liquids was 40% higher.
Major growth of processing volumes was due to capacity expansion at the Lokosovsky complex, which was completed in 2006. Company plants produced 2.595 billion cubic meters of stripped gas. They also produced 960,000 tonnes of LPG (36% more than in 2006). Output of liquid hydrocarbons (stable gas naphta, isopentane, hexane-heptane fractions, and natural gas liquids) totalled 873,000 tonnes, which is 38% more than in 2006.
Permneftegazpererabotka commissioned a new railway rack for loading of liquefied hydrocarbon gases and discharging of feedstock. The new installation will increase productivity of discharge and loading capacities by 1.5 times, enabling the plant to accept an extra 500,000 tonnes of natural gas liquids each year for processing.
Processing of associated gas at LUKOIL gas processing facilities (mcm)
Gas-processing Plants of LUKOIL Group 2004 2005 2006 2007
Lokosovsky Gas-processing Plant 1,135 1,214 1,399 2,038
Usinsk Gas-processing Plant 311 243 265 247
Permneftegazpererabotka 478 498 542 587
Korobkovsky Gas-processing Plant 421 428 441 445
Total: 2,345 2,383 2,647 3,317
Petrochemicals
LUKOIL’s petrochemical business is the biggest in Russia and Eastern Europe. Company plants in Russia, Ukraine and Bulgaria make pyrolysis and organic synthesis products, fuel fractions and polymer materials. LUKOIL meets a major share of Russian domestic demand for various chemicals and is a major exporter of chemicals to more than 50 countries.
Basic
petrochemical
entities
of the Company - OOO "Stavrolen" (city of Budenovsk)
- OOO "Saratovorgsintez" (city of Saratov)
- ООO "Karpatneftekhim" (Ukraine, city of Kalush)
- AO "LUKOIL NEFTOKHIM BURGAS" AD (Bulgaria)
In accordance with its development strategy in the petrochemicals segment, LUKOIL is steadily increasing production of chemicals with high value-added (polymers, monomers and organic synthesis products) and reducing production of chemicals with low value-added (secondary pyrolysis products and fuel fractions). LUKOIL petrochemical plants in 2007 produced 2.041 million tonnes of marketable petrochemicals, including 844,000 tonnes of polymers and monomers, 578,000 tonnes of organic synthesis products and 611,000 tonnes of pyrolysis products and fuel fractions. The Company made 477,800 tonnes of polyethylene (6.8% more than in 2006), 225,000 tonnes of propylene (3.2% less than in 2006), and 82,900 tonnes of polypropylene (18.1% more than in 2006). Net profit in the petrochemicals sector was $148 million, which is 54% more than in 2006.
Conditions on markets for petrochemicals were favourable in the accounting year. The market price for polyethylene rose by 8% in Europe and 4% in Russia. Prices for polypropylene were 7% higher in Europe, although they declined by 3% in Russia, and the market price for benzol rose by 10% in Europe and 2% in Russia.
LUKOIL took various steps for modernization of its existing petrochemical facilities and setting up of new production lines in 2007 as part of Company strategy for development in the petrochemical sector. Capital expenditures in the segment were $171 million and investments were $20 million.
During 2007 Otechestvennye Polimery, a joint venture between LUKOIL Group and SIBUR, acquired a controlling stake in POLIEF, which owns Russia’s only polyester facilities and is the country’s sole producer of terephthalic acid. Production volumes in 2007 were about 180,000 tonnes and annual capacity is 230,000 tonnes. Terephthalic acid is the raw material for production of polyethylene terephthalate (PET), which is widely used in the textile and packaging industries as well as in other sectors. Launch of PET production with annual capacity of 120,000 tonnes by Otechestvennye Polimery, using its own feedstock, is scheduled for the first half of 2008.
A key project for LUKOIL in the next few years is construction of the Caspian Gas-chemical Complex, which will use natural gas and condensate produced by LUKOIL in the Caspian region. The purpose of the project is to increase added value through deeper processing of gas feedstock and to achieve highly efficient chemical processing of ethane, natural and gas condensate. The Complex will also carry out complex processing of natural gas and its components into basic organic synthesis products, polyethylene, polypropylene and other petrochemicals. A pre-feasibility study for construction of the Complex was completed in 2007, including selection of the configuration and structure of marketable output. A provisional decision was taken to build a gas-processing plant with annual capacity exceeding 6 billion cubic meters at the town of Artezian in the Republic of Kalmykiya, from where over a million tonnes of hydrocarbon feedstock will be delivered each year via a product pipeline for deep processing at Stavrolen. The feedstock will be processed at Stavrolen using new facilities for production of ethylene and its derivatives constructed for that purpose. Total annual capacity of Stavrolen will thus increase to 950,000 tonnes of ethylene, 900,000 tonnes of polyethylene, and 300,000 tonnes of polypropylene. Also, stripped gas produced at the Caspian Gas-processing Plant will be supplied to the Company’s power generating assets in the Southern Federal District.
Conceptual engineering for ethylene and ethylene derivative production from Northern Caspian hydrocarbons will be carried out in 2008, and negotiations will be held to secure agreements for licensing, equipment deliveries and construction of units to produce ethylene, polypropylene, and high- and low-density polyethylenes.
Oil and Gas Reserves
Proved hydrocarbon reserves of LUKOIL Group as of January 1, 2008 by SPE* international classification were 20.369 billion boe, of which 15.715 billion barrels of oil and 27.921 trillion cubic feet of gas.
The ratio of proved hydrocarbon reserves to production is 25 years (22 years for oil and 48 years for gas).
Oil & Gas Reserves of LUKOIL Group
(1 January, 2008)
Reserves category Oil,
million barrels Gas,
billion cubic feet Hydrocarbons, million boe
Proved reserves
Including:
Developed
Undeveloped 15,715
10,059
5,656 27,921
8,055
19,866 20,369
11,402
8,967
Probable reserves 8,679 21,048 12,187
Possible reserves 4,446 11,134 6,301
* In 2007 Miller and Lents (USA) carried out its thirteenth annual technical and economic audit of oil & gas reserves of LUKOIL Group. Reserve measurement was in accordance with requirements of the Petroleum Resources Management System devised by the US Society of Petroleum Engineers (SPE-PRMS), as reviewed and approved by the World Petroleum Council (WPC), the American Association of Petroleum Geologists (AAPG), and the Society of Petroleum Evaluation Engineers (SPEE). Reserves were accounted both within the time limits of license agreements and beyond expiry of license agreements up to the end of profit oil. Company reserves in all categories include 100% of the reserves of subsidiaries and shares in reserves of affiliates.
PROVED OIL RESERVES OF LUKOIL GROUP
(million barrels)
Region 2004 2005 2006 2007
Total 15,972 16,114 15,927 15,715
Russia 15,485 15,500 15,319 15,220
Western Siberia 8,536 8,572 8,574 8,616
Urals 2,130 2,170 2,112 2,151
Volga 478 468 697 657
including Caspian 184 183 448 407
Timan-Pechora 3,892 3,833 3,496 3,346
Bolshekhetskaya Depression 195 203 197 203
Other 254 254 243 247
International 487 614 608 495
PROVED GAS RESERVES OF LUKOIL GROUP
(billion cubic feet)
Region 2004 2005 2006 2007
Total 24,598 25,298 26,597 27,921
Russia 21,382 21,453 22,155 22,853
Western Siberia 1,414 1,698 1,999 2,163
Urals 667 607 619 471
Volga 5,913 5,783 6,031 6,255
including Caspian 5,736 5,603 5,786 6,057
Timan-Pechora 463 176 708 709
Bolshekhetskaya Depression 12,919 13,185 12,788 13,243
Other 6 4 10 12
International 3,216 3,845 4,442 5,068
The focus of LUKOIL's geological exploration work is to replace production with new commercial reserves of hydrocarbons and to rapidly prepare reserves for launch and expansion of production in promising regions (Timan-Pechora, Northern Caspian and the Bolshekhetskaya Depression). The Company maximizes efficiency of its geological exploration work by use of the latest technologies.
Geological exploration
2002 2003 2004 2005 2006
2D seismic prospecting, km 10,891 14,597 9,752 9,787 10,573
3D seismic prospecting, km2 2,135 2,429 2,153 5,686 3,118
VSP*, wells 59 46 45 40 33
Geo-electrics, km 200 1,033 2,488 2,381 4,030
* Vertical seismic profiling.
The biggest volumes of geological exploration by LUKOIL in 2006 were concentrated in the Timan-Pechora oil province, Western Siberia, Perm Territory, Volgograd Region and the offshore Caspian.
Exploration drilling by regions, th. meters
2002 2003 2004 2005 2006
Total 181 146 118 131 162
Russia 168 141 111 119 139
Western Siberia 60 66 44 44 60
Urals 10 8 11 11 9
Volga (including Caspian) 39 21 17 23 29
Timan-Pechora 38 29 24 26 27
Bolshekhetskaya Depression 4 1 4 6 4
Other 17 16 11 9 10
International 13 5 7 12 23
The Company carried out 10,573 km of 2D seismic exploration and 3,118 km2 of 3D seismic in 2006 in order to locate and detail structures, and to prepare for drilling of prospecting and exploration wells at promising structures. In recent years the quality of seismic exploration has improved and the speed of data processing and interpretation, has increased. This is mainly thanks to application of new IT solutions. For example, high-quality seismic has enabled a 100% success rate for exploration drilling in the Russian sector of the Northern Caspian, and the average success rate for the Group as a whole during the last five years has been over 70%.
Geoelectric exploration in 2006 totalled 4,030 km. Vertical seismic profiling, which details the geological structure around a drilled well, was carried out at 33 wells in 2006. Total exploration drilling in 2006 was 162,000 meters with efficiency level of 1,003 tonnes of reference fuel per meter. That is much higher than a figure of 385 tonnes of reference fuel per meter of exploration drilling, shown by the Company five years ago.
Most growth of liquid hydrocarbon reserves due to geological exploration work was achieved in the offshore Caspian, Western Siberia and Timan-Pechora. Oil discoveries were also made as part of the Condor project in Colombia and additional reserves were discovered in the Anaran project in Iran.
Geological exploration work led to discovery of 10 new fields in 2006, of which one was an oil & gas field (Shiryaevskoye in Perm Territory) and 9 were oil fields: Polyemskoye, North Pokamasovskoye, West Novomostovskoye and South Valovoye in Western Siberia; Verkhneye Volminskoye in Komi Republic; Stepnoye, Nemirovskoye in Volgograd Region; Olginskoye in Nenets Autonomous District; and Condor in Colombia. There were 15 new oil strata finds at existing fields.
Number of newly discovered fields and strata at existing fields
2002 2003 2004 2005 2006
Fields 16 15 13 5 10
Oil 15 14 12 5 9
Gas 0 0 0 0 1
Gas condensate 1 1 1 0 0
Strata 15 14 10 11 15
Oil 12 14 10 11 15
Gas 1 0 0 0 0
Gas condensate 2 0 0 0 0
Commercial reserves under Russian classification discovered by LUKOIL in 2006 through geological exploration work totalled 139.6 million tonnes of reference fuel (including shares in international projects). Extensions and discoveries of proved reserves under SPE classification totaled 617 million boe (551 million barrels of oil and 399 billion cubic feet of gas). Spending by LUKOIL on geological exploration in 2006 was $479 million.
Reserve extensions and discoveries, mln boe
2002 2003 2004 2005 2006
Oil 308 420 624 506 551
Gas 900 10 16 170 66
Hydrocarbons 1,208 430 640 676 617
Russia
Exploration drilling in Russia in 2006 totalled 139,000 meters, 2D seismic exploration was 9,240 km and 3D seismic was 2,848 km2. Geological exploration spending in Russia was $286 million. Most of the positive results from geological exploration work were obtained in the offshore Caspian, Western Siberia and Timan-Pechora.
International Projects
Total 2D seismic exploration work in 2006 as part of international projects was 1,333 km, 3D seismic work totaled 270 km2 and exploration drilling was 23,000 meters.
Spending on geological exploration outside Russia was $193 million.
As part of LUKOIL's strategy for transformation into a global energy company, the priority in geological exploration abroad is to bring reserves into production as quickly as possible.
The Company took part in nine geological exploration projects outside Russia in 2006: D-222 (Azerbaijan), Condor (Colombia), Anaran (Iran), West Geisum and North-East Geisum (Egypt) Tyub-Karagan and Atashsky (Kazakhstan), Block A (Saudi Arabia) and Kandym – Khauzak – Shady (Uzbekistan).
LUKOIL added five new projects to its geological exploration portfolio outside Russia in 2006 (South Zhambai and South Zaburunye in Kazakhstan, a deep-water exploration project in Cote-d'Ivoire, a PSA for geological exploration and development of hydrocarbon fields in the Uzbek sector of the Aral Sea, Mogan and Lali oil and gas blocks in the South Caspian and Zagrossky Basins in Iran).
Production
Crude oil production by LUKOIL Group (including share of production by equity affiliates) in 2007 totalled 96.645 million tones (1.953 million barrels per day), of which 94.147 million tonnes were produced by Company subsidiaries. The Company’s average daily crude production level rose by 1.4% compared with 2006.
LUKOIL Group Oil Production by Regions, million tonnes
2004 2005 2006 2007
Total 86.200 90.158 95.235 96.645
Russia 82.720 86.277 89.561 91.100
Western Siberia 56.351 58.469 59.764 59.917
Urals 10.082 10.307 10.923 11.257
Volga 3.175 3.210 3.214 3.240
Timan-Pechora 11.732 12.476 13.601 14.576
Other 1.380 1.815 2.059 2.110
International 3.480 3.881 5.674 5.545
The Company worked hard in 2007 to prepare and launch production at fields in Russia and abroad as part of its strategy of accelerated production growth. Special emphasis was placed on fields in Timan-Pechora and the Northern Caspian.
Company subsidiaries and equity affiliates produced crude oil at 361 fields during 2007, and 12 new oil fields were put under development: the Tsentralno-Stanovoye field (Volga region), the Chekaldinskoye and Vladimirskoye fields (Tatarstan), the Mokhovskoye, Dozortsevskoye, Sypovskoye and Lesnoye fields (Urals region), the Verkhnee-Volminskoye, Oshskoye, and Osvanyurskoye fields (Timan-Pechora), the Domnovskoye field (Kaliningrad Region), East Kumkol (Kazakhstan), and one gas field — the Khauzak field (Uzbekistan).
Work continued in 2007 to improve efficiency of field development and reduce operating expenses as part of LUKOIL’s program for optimization of development and production of oil in the period of 2006–2008. LUKOIL production companies took systematic measures in 2007 for increase of well productivity and oil recovery rates in order to achieve oil production targets. Development costs totalled $6,660 million.
The Company had 28,470 production wells at the end of 2007, of which 24,100 were actually in use. The number of injection wells was 9,060, of which 6,660 were under pressure. The number of production wells increased by 2.3% compared with 2006 due to increase in volumes of drilling. The share of wells that were out of use had reduced marginally by the end of 2007 compared with the end of 2006, and stood at 15.3% of all production wells.
Total production drilling in 2007 was 2.968 million meters, which is 27% more than in 2006. There was an increase in the share of international projects in total production drilling, which reflected intensive field development work as part of projects, in which Caspian Investments Resources Ltd. was a participant. A total of 1,193 new production wells were commissioned, including 109 horizontal wells. Average daily flow at new wells was 37.8 tonnes, including 65.5 tonnes from horizontal wells. Total production from new wells (Group share) was 5.47 million tonnes. Drilling of horizontal wells has been found to be highly efficient and the Company plans to increase their numbers in the medium term.
Russia
Crude oil production by LUKOIL Group in Russia in 2007 was 91.100 million tonnes, including 90.735 million tonnes produced by subsidiaries. Russian production was 1.7% higher than in 2006.
Subsidiaries and equity affiliates of the Company produced oil at 337 fields in Russia during 2007. Production drilling was 2.641 million meters, which is 24.5% more than in 2006. The number of Company production wells in Russia at the end of 2007 was 27,450, of which 23,240 were actually in use. 981 new wells were commissioned during 2007 and production at new wells totalled 5.05 million tonnes.
International Projects
LUKOIL’s share of production in international projects was 5.545 million tonnes in 2007, which is 2.3% less than in 2006. The volume reduction was due to completion of the transaction for sale of a 50% stake in Caspian Investments Resources Ltd. Daily oil production by Caspian Investments Resources Ltd. at the time of the sale (based on its share in projects) was about 46,000 barrels. So the sale reduced daily output of crude oil by LUKOIL Group by 23,000 barrels. However, organic production growth in international projects was 9.8%, which almost completely compensated shrinkage of production due to the sale of Caspian Investments Resources Ltd. Most of the organic growth was from the KarakudukMunai, Karachaganak and North Buzachi projects.
Production drilling in the Company’s international projects was 327,000 meters, which is 49% more than in 2006. The large growth of production drilling in 2007 reflects intensive field development as part of projects involving Caspian Investments Resources Ltd. and as part of the Kumkol project. The number of oil production wells outside Russia was 1,017, of which 861 were in use. 212 new production wells were commissioned during the year. Average oil flow at wells was 61.7 tonnes per day. Launch of new wells gave 420,000 tonnes of additional production (Group share).
Gas Production
The objectives of LUKOIL’s gas program are accelerated growth of gas production both in Russia and abroad and increase in the share of gas to a third of total hydrocarbon production by the Group. The strategic aim is to commercialise gas reserves and reduce the Company’s exposure to price volatility on the international oil market.
Gas production by LUKOIL in 2007, including the Company share of production by equity affiliates, was 16.397 billion cubic meters (1.586 billion cubic feet per day). Output of marketable gas (net of own use, reinjection into reservoir formations and transport losses) totalled 13.955 billion cubic meters (1.350 billion cubic feet per day), of which 13.731 billion cubic meters were produced by subsidiaries. Average daily production of marketable gas grew by 2.5% compared with 2006. LUKOIL net profit from gas projects was over $150 million, which is more than twice higher than in 2006.
Production of natural gas was 10.787 billion cubic meters, of which 9.652 billion cubic meters was marketable. Output of marketable natural gas was 1.7% lower than in 2006 due to reduction of purchases by Gazprom from the Nakhodkinskoye field. The main achievement in gas production during 2007 was launch of production at the Khauzak gas field as part of the Kandym – Khauzak – Shady project.
Production of associated gas was 5.610 billion cubic meters. Associated gas is used at Company fields for maintenance of reservoir pressure (by injection of the gas), for production of electrical energy at gas-fired generating stations and for other production needs. Marketable associated gas is delivered to gas-processing plants and to local consumers. Production of marketable associated gas was 4.303 billion cubic meters, which is 13.5% more than in 2006.
The utilization rate for associated gas* was 69.0% in 2007 which is lower than in 2006. This was mainly due to acquisition in 2005–2006 of new production assets (Geoilbent and Khantymansiyskneftegazgeologiya), which do not have developed systems for gas utilization, as well as rapid growth of oil production by these assets.
The system for utilization of associated gas at Company fields was further developed in 2007 by construction of compressor stations and gas pipelines. The level of utilization at main Company fields in Western Siberia exceeded 95%. Implementation of projects for use of associated gas at newly acquired assets will enable production of the gas to be increased by more than one billion cubic meters.
LUKOIL is carrying out a small-scale generating program, based on construction of gas-fired mini power stations at fields in order to increase associated gas utilization. As a result the Company is able to reduce flaring of associated gas and cut electricity costs, thus reducing oil lifting costs. These measures are important for implementation of LUKOIL’s program, which aims to increase associated gas utilization to 95%, and which was approved in 2003.
The Company had 376 gas production wells at the end of 2007, of which 277 were in use.
Russia
Production of marketable gas in Russia in 2007 was 12.273 billion cubic meters, which is 1.2% less than in 2006. The share of natural gas was 66%, which is 5 percentage points less than in 2006. LUKOIL had 297 gas production wells in Russia by the end of 2007, of which 221 were in use.
International Projects
Production of marketable gas in 2007 as part of international projects was 1.682 billion cubic meters, which is 41.6% more than in 2006. The share of natural gas was 89%, which is 4 percentage points higher than in 2006. The Shakh-Deniz and Kandym – Khauzak – Shady projects accounted for most of the growth in gas output. LUKOIL gas production wells in international projects totalled 79 at the end of 2007, of which 56 were in use.
International Exploration and Production
Exploration and production of oil & gas is LUKOIL's main business and delivers the largest share of Company value (almost 50% of consolidated net profit of LUKOIL Group). LUKOIL has a high-quality E&P asset portfolio, which is highly diversified in terms of geography, reserve type, and levels of depletion.
The emphasis in geological exploration work abroad is to prepare the resource base for rapid launch of production as part of the Company’s strategy for intensive development of its international business. 2D seismic work in international projects totalled 1,470 km in 2007, 3D work was 2,822 km2 and overall exploration drilling was 13,000 meters. Spending on geological exploration outside Russia was $180 million. The Company continued rapid development of its international Exploration & Production business. The Group was involved in 15 geological exploration projects outside Russia during 2007: in Azerbaijan, Colombia, Iran, Kazakhstan, Saudi Arabia, Uzbekistan, Venezuela, and Cote d’Ivoire. LUKOIL Group constantly monitors opportunities for participation in new, promising international projects, and the Company acquired stakes in three new projects during 2007: an agreement was signed in April with the American oil & gas company, Vanco Energy, for acquisition of a 56.66% stake in three projects for geological exploration of promising offshore blocks in the Gulf of Guinea (Western Africa).
An agreement was also signed with the Indonesian state oil company, Pertamina, for conduct of joint geological exploration work in Indonesia over a two-year period. The agreement envisages creation of a management committee and joint technical group for study of several promising offshore and onshore areas in various parts of Indonesia. The objective is to assess and interpret existing data in preparation for subsequent geological exploration work and development of oil & gas areas. LUKOIL signed a memorandum in 2007 with the state oil company, Qatar Petroleum, on cooperation for exploration, development and rehabilitation of oil & gas fields in Qatar.
LUKOIL’s share of production in international projects was 5.545 million tonnes in 2007, which is 2.3% less than in 2006. The volume reduction was due to completion of the transaction for sale of a 50% stake in Caspian Investments Resources Ltd. Daily oil production by Caspian Investments Resources Ltd. At the time of the sale (based on its share in projects) was about 46,000 barrels. So the sale reduced daily output of crude oil by LUKOIL Group by 23,000 barrels. However, organic production growth in international projects was 9.8%, which almost completely compensated shrinkage of production due to the sale of Caspian Investments Resources Ltd. Most of the organic growth was from the KarakudukMunai, Karachaganak and North Buzachi projects.
Production drilling in the Company’s international projects was 327,000 meters, which is 49% more than in 2006. The large growth of production drilling in 2007 reflects intensive field development as part of projects involving Caspian Investments Resources Ltd. and as part of the Kumkol project. The number of oil production wells outside Russia was 1,017, of which 861 were in use. 212 new production wells were commissioned during the year. Average oil flow at wells was 61.7 tonnes per day. Launch of new wells gave 420,000 tonnes of additional production (Group share).
Production of marketable gas in 2007 as part of international projects was 1.682 billion cubic meters, which is 41.6% more than in 2006. The share of natural gas was 89%, which is 4 percentage points higher than in 2006. The Shakh-Deniz and Kandym – Khauzak – Shady projects accounted for most of the growth in gas output. LUKOIL gas production wells in international projects totalled 79 at the end of 2007, of which 56 were in use.
The biggest volumes of marketable gas (1.046 billion cubic meters by LUKOIL’s project share) were produced at the Karachaganak field in Kazakhstan, where output increased by 4.2% compared with 2006. One multi-bore horizontal well was launched at Karachaganak in 2007 and drilling of another multi-bore well was completed. A further 6 such wells are to be brought into operation during 2008. Project work was carried out in 2007 on the third stage of field development, which will significantly increase capacities. The third stage will start to be implemented in 2008.
LUKOIL continued intensive development of its production projects in Kazakhstan, investing $287 million in development of Kazakh fields during 2007.
LUKOIL produced 1.60 million tonnes of oil and gas condensate in 2007 as its share of the Karachaganak project in Kazakhstan. Production rose by 10.5% compared with 2006. One multi-bore horizontal well with daily oil flow of 1,400 tonnes was launched in 2007 and construction of another multi-bore well was completed. A further 6 such wells are due to be commissioned in 2008. Work was carried out in 2007 for the third stage of the project, which will involve substantial capacity increases. Implementation of the third stage is scheduled to start in 2008.
Intensive development of the Kumkol field in Kazakhstan was continued. A total of 25 production wells were commissioned and sidetrack drilling technology was tested. Average oil flows from new wells, commissioned in 2007, were 77.9 tonnes per day. A unit for primary disposal of water and a group pumping station were completed as part of development of the system for maintaining reservoir pressure. A scheme for utilization of associated gas was selected and agreed with the supervisory authorities in Kazakhstan, and implementation was begun. The East Kumkol satellite field was brought into production in 2007. Total output in the Kumkol project rose by 2.9% in 2007 to 1.76 million tonnes (LUKOIL’s share). Output has now reached the planned level and LUKOIL’s objective is to maintain production at this level for as long as possible. 32 new production wells are to be drilled in 2008 and sidetracks will be drilled at 10 wells.
In Egypt 13 new wells were launched as part of the Meleiha project. They gave average daily oil flow of 43 tonnes. An extension of the concession agreement for the Meleiha block up to 2024 came into force in 2007. A further 32 wells are to be drilled in 2008. A system of reservoir pressure maintenance was made ready for launch as part of the WEEM project in Egypt and well drilling will be restarted in 2008. A total of 5 new production wells are to be drilled in the project. The share of production of LUKOIL Group in Egyptian projects remained at its level in 2006 (200,000 tonnes).
Test production was carried out at the first exploration well as part of the Condor project in Colombia and 1,400 tonnes of high-quality Vasconia crude was produced. Work began on a development plan and a schedule for field preparation.
Production of gas condensate began in 2007 at the Khauzak area (part of the Dengizkul gas condensate field in Uzbekistan, which is being developed as part of the Kandym — Khauzak — Shady project). A complex system was put in place for transportation of gas condensate to Uzbekistan’s Dzharkurgansky Oil Refinery.
A key event in 2007 was launch of natural gas production at the Khauzak gas area as part of the Kandym — Khauzak — Shady PSA project in Uzbekistan. Peak production in the project will be about 12 billion cubic meters per year, which exceeds overall natural gas production by LUKOIL in 2007.
Azerbaijan
Shakh-Deniz
10.0%
Consortium share in proved reserves as of December 31, 2007 was 115 mln barrels of gas condensate and 4,757 bcf of gas.The share of the Company in proved reserves at the end of December 2007 was 11 mln barrels of gas condensate and 476 bcf of gas.
There were 4 oil production wells at the field at the end of December 2007. Production in 2007 was 895,000 tons of gas condensate (share of the Group – 88,000 tons) and 3.3 bcm of gas (the share of LUKOIL Group was 321 mcm).
D-222 (Yalama)
80.0%
Block D-222 is a part of the Yalama structure, which straddles the Azerbaijani and Russian sectors of the Caspian Sea. The block is located30 km from the coast at depths between 80 and 700 meters. A set of agreements signed in 2003 lays down additional conditions for exploration and development of D-222, including increase of LUKOIL's project stake to 80% and expansion of the contract area to 3,000 km2. In 2006 the contract area was reduced in size, to 1,300 km2, and the geological exploration period was extended to November 1, 2009.
In 2007 the license for geological exploration work at the Russian part of the structure was extended until the end of 2011. The new license agreement reduces the license area by three times.
Analysis of geological and geophysical materials for the Yalama-Samur structure was completed in 2007. A location was decided for the second prospecting well and preparatory work was carried out (drilling of the well is scheduled for the end of 2008).
Kazakhstan
Karachaganak
15.0%
Exports from Karachaganak via the CPC (Caspian Pipeline Consortium) system began in 2004. A new efficient oil export route was developed, carrying oil from Karachaganak to Samara, from where it can be delivered through the Transneft pipeline system either to Black Sea and Baltic Sea ports or directly to Central Europe via the Druzhba pipeline in 2006.
Work was carried out in 2007 for the third stage of the project, which will involve substantial capacity increases. Implementation of the third stage is scheduled to start in 2008.
The share of LUKOIL Group in field reserves as of December 31, 2007, is 157 mln barrels of oil and gas condensate and 1.137 tcf of gas. There were 32 operating oil wells and 63 operating gas wells at Karachaganak as of December 31, 2007.
Field production in 2007 reached 11.6 mln tons of oil (LUKOIL Group share was 1.60 mln tons) and 14.2 bcm of gas (LUKOIL Group share was 1.97 bcm). Production of marketable gas in 2007 totaled 7.6 bcm.
Kumkol
50.0%
Proved reserves in the license area, as of December 31, 2007, were 155.7 mln barrels of oil.
A total of 25 production wells were commissioned and sidetrack drilling technology was tested in 2007. A scheme for utilization of associated gas was selected and agreed with the supervisory authorities in Kazakhstan, and implementation was begun. The East Kumkol satellite field was brought into production.The share of LUKOIL Group in proved field reserves is 78 mln barrels of oil as of December 31, 2007.
There were 255 oil production wells at the field as of December 31, 2007. Total production at the field in 2007 was 3.5 mln tons of oil (LUKOIL's share was 1.8 mln tons) and 145 mcm of gas (LUKOIL's share was 72 mcm).
Oil is delivered to export via the CPC and is also supplied to the Shymkent refinery for subsequent sale of petroleum products in Kazakhstan and other CIS countries. Associated petroleum gas is used for energy generating.
Tyub-Karagan
50.0%
The first exploration well was drilled to a depth of 2,500 meters in 2005. The well log did not indicate oil-containing collectors. However, detailed data on geological structure of the territory were obtained. Drilling was organized on a zero-discharge basis.
Electrical exploration was carried out and analysis of data obtained from a prospecting well was continued in 2006. Preparations began for drilling of a second exploration well.
In 2007 geoelectric work and specification of parameters of promising structures were carried out.
Atashsky
50.0%
Seismic exploration at the field was completed in 2004. The data were processed and interpreted in 2005, and the Atash structure was prepared for drilling. Seismic work was continued and data were processed in 2006.
Parameters of the Atash structure were specified and a decision on location of the first exploration well was taken in 2007. Preparations were begun for drilling of the well.
Tengiz
2.7%
Proved reserves (as of December 31, 2007) were 4,330 mln barrels of oil and 5,590 bcf of gas. LUKOIL's share in proved reserves at the field (as of December 31, 2007) was 117 mln barrels of oil and gas condensate and 151 bcf of gas.
There were 74 oil production wells at the field at the end of December 2007. Production at the field in 2007 was 13.9 mln tons of oil (of which the LUKOIL share was 376,000 tons) and 6.4 bcm of gas (of which the LUKOIL share was 173 mcm).
Oil from Tengiz is supplied to export via the CPC. Gas is used to produce sulfur and is also exported by pipeline.
Kazakhoil-Aktobe
25%
The Consortium’s share in fields proved reserves as of December 31, 2007 was 138.7 mln barrels of oil. The Company's share in proved reserves at the fields (as of December 31, 2007) was 35 mln barrels of oil.
There were 67 oil production wells at the field as of December 31,2007. A total of 10 production wells, with average daily production of 52.5 tons, were brought into operation in 2007. A new drill fluid was successfully used at the Kozhasai field to enable safe drilling of saline interlayers. Work was continued for use of associated gas and field preparation.
Production at the fields in 2007 was 869,000 tons of oil, of which the LUKOIL Group share was 286,000 tons.
North Buzachi
25%
Proved reserves as of December 31, 2007 were 165 mln barrels of oil. The Company's share in proved reserves at North Buzachi, as of December 31, 2007, was 41 mln barrels of oil. There were 309 oil production wells at the end of December 2007.
A total of 127 new wells were commissioned in 2007 with daily average output of 22.6 tons. A scheme for utilization of associated gas was selected and agreed with the supervisory authorities in Kazakhstan, and began to be implemented.
Production at the field in 2007 was 1.61 mln tons of oil, of which the LUKOIL stake was 524,000 tons.
Karakuduk
50.0%
Proved reserves as of December 31, 2007 were 68.5 mln barrels of oil. The Company's share in proved reserves at the field as of December 31, 2007 was 34 mln barrels of oil. Production in 2007 was 1.02 mln tons of oil, of which LUKOIL share was 668,000. There were 92 oil production wells at the end of December 2007.
Work was begun on design and construction of a complex gas processing unit as part of the project for utilization of associated gas in 2007. A railway loading rack and terminal were commissioned, which will enable transportation of oil produced in the project to the port of Aktau without detriment to its quality. 28 new production wells, with average daily production of 29.1 tons, were commissioned.
Arman
25.0%
Proved reserves at Arman as of December 31, 2007 were 6.9 mln barrels of oil. The share of the Company in proved reserves as of December 31, 2007, was 2 mln barrels of oil.
There were 16 oil production wells at the field as of December 31, 2007. Production at the field in 2007 was 130,000 tons of oil and the share of LUKOIL Group was 44,000 tons.
South Zhambai and South Zaburunye
12.5%
The blocks are located in the Kazakh sector of the Caspian Sea and occupy 2,090 km2. The depth of the sea is 0–3 meters. Detailed 2D seimic work was carried out and 3 promising structures (Edil, Kosarna and Karabulak) were located before LUKOIL entered the project. In 2007 processing and reinterpretation of geological and geophysical data were carried out in preparation for exploration drilling, which should begin in 2009.
Uzbekistan
Khandym-Khauzak-Shady
90.0%
Share of the Consortium in proved reserves at the field as of December 31, 2007 was 6.5 mln barrels of gas condensate and 3,338 bcf of gas. The Company’s share in proved reserves at the end of December 2007 was 6 mln barrels of oil and gas condensate and 3,290 bcf of gas.
LUKOIL began seismic exploration at the territories and completed an ecological audit in 2005. At the Kungradsky block two wells (Shege-1 and Shege-2) were acquired, demothballed, and tested. Shege-1 was found to be productive: it gave commercial flows of gas at a daily rate of 12.3 mcf. Production drilling and construction of an initial gas treatment facility advanced rapidly at the Khauzak area, and there was also rapid progress with construction of gas collection points, a settlement for field personnel, an approach road and electricity transmission cables in 2006.
Production of gas and condensate began in 2007 at the Khauzak area. 10 slant wells were put into operation during the year, a gas treatment unit was commissioned, gas processing capacities at the Mubarek Gas-processing Plant were prepared for use and measures were taken to enable transportation of the gas through the Central Asia – Center trunk pipeline network. Peak annual gas production under the project is expected to be about 12 bcm.
The Kandym group development project includes construction of a gas chemical complex with annual capacity of 8 bcm (the first part of the complex should be commissioned in 2010). Drilling of 240 operating wells and construction of more than 1,500 km of pipelines are also planned.
Aral
20.0%
Studies of the contract territory have been limited to date and the outlook for new discoveries is good. The three-year geological exploration program includes 2D seismic work ( 2,300 km) and drilling of two exploration wells. An environmental audit at the contract territory was completed in 2007 and 329 km of 2D seismic exploration work was carried out onshore, offshore, and in a transitional zone. Completion of seismic work is scheduled by the end of 2008 and drilling of two prospecting wells will be carried out in 2009–2010.
Egypt
Meleiha
24.0%
Proved reserves as of December 31, 2007 were 12.4 mln barrels of oil. The Company's share in proved reserves at Meleiha was 3 mln barrels of oil as of December 31, 2007. There were 143 oil production wells at the field at the end of December 2007.
13 new production wells with average daily flow of 43 tons were put into operation in 2007. Production in 2007 was 837,000 tons, and the share of LUKOIL Group was 46,000 tons. Oil is delivered to export via a 167-km pipeline to the Al-Khamra oil terminal.
WEEM block
100.0%
Total proved reserves as of December 31, 2007 were 4.8 mln barrels of oil. The first field at the WEEM block was discovered in 1997, and production began in 1998. Study of the geological structures of the block is still continuing. The field agreement allows extension of the development period for 5 years, up to 2023. A 100-km export pipeline to the Ras el-Bikhar and Gebel Az-Zeit coastal terminals was completed in 2004, enabling deliveries to the international market.
There were 29 oil production wells at the WEEM block as of December 31, 2007. A system of reservoir pressure maintenance was made ready for launch in 2007. Well drilling will be restarted in 2008. A total of 5 new production wells are to be drilled in the project. Production in 2007 was 498,000 tons of oil, and the share of LUKOIL Group was 154,000 tons.
Colombia
Condor block
70.0%
Drilling of a prospecting and assessment well was completed in2006. A field of high-quality oil was discovered as a result. Test operations were carried out as part of the Condor project in Colombia at the field and 1,400 tonnes of oil were produced in 2007.
Reserves at the Medina structure were recounted as of the end of 2007, and proved, probable and possible reserves were estimated at 35 million barrels of oil. Preparations were made for commercial production at the field. Location of a well at the Lengupa structure was decided and preparatory work was carried out for construction of the well. Results of seismic exploration at the Las Palomas and Faraiones structures were reinterpreted and reprocessed.
Iraq
West Qurnah-2
68.5%
The project is currently suspended pending agreement with the new Iraqi government. There are plans to give a 17.5% stake in the project to ConocoPhillips, which will improve chances of work commencing in the near future.
Saudi Arabia
Block А
80.0%
Drilling of the first exploration well at the Tukhman structure was successfully completed in 2006 and a hydrocarbon accumulation was discovered. Well testing was carried out at the Muleiha structure and drilling of wells began at the Mushaib, Kharif and Fadil structures in 2007. 2D and 3D seismic work was continued.
Venezuela
Junin-3
7 stratigraphic wells were drilled as part of the second stage of appraisal of high-viscosity oil reserves. 2D seismic work was also carried out in 2007. A total of 10 stratigraphic wells will be drilled at the block. This should enable better definition of the geological model of Junin-3, based on seismic and drilling data, and will allow comparison of these data with those obtained at neighbouring blocks.
Cote d’Ivoire
CI-205
63%
4,900 km of 2D and 2,400 km2 of 3D seismic exploration have already been carried out at the block. An exploration well will be drilled as part of the second exploration phase, which is now being implemented. Reinterpretation and reprocessing of 3D seismic materials were carried out in 2007 leading to confirmation of potential oil & gas-bearing qualities of structure A.
CI-101, CI-401
56.6%
Total 1,100 km2 of 3D seismic work was carried out at blocks CI-101 and CI- 401 in 2007. The located structure will be prepared for exploration drilling in 2008 and more structures are to be located. Drilling of one exploration well at the Cape Three Points Deep Water block is scheduled for 2008.
Ghana
Cape Three Points Deep Water
56.6%
Drilling of one exploration well at the block is scheduled for 2008.
Oil transportation
Crude oil exports from Russia by LUKOIL subsidiaries (including oil purchased from other producers) declined to 42.15 million tonnes, down by 4.5% from 2006, due to redirection of a part of export oil to the domestic market. LUKOIL exported 38.10 million tonnes to the far-abroad countries and 4.05 million tonnes to the near-abroad. The Company managed its export deliveries efficiently in 2007, selecting the most profitable routes. The largest share of export volumes was delivered via the ports of Primorsk and Novorossiysk, which accounted for 50% of total exports (46% in 2006). A further 13% of exports were directed to Germany via the Druzhba pipeline (16% in 2006).
th. tons 2004 2005 2006 2007
Export and sales on international markets 46,030 45,916 41,017 39,407
including export and sales to near-abroad countries 4,076 3,254 2,958 2,712
Domestic sales 1,637 672 1,823 1,604
Total 47,667 46,588 42,840 41,011
Export of crude oil using Transneft export routes 38,909 38,529 41,478 39,995
Export of crude oil bypassing Transneft 7,389 7,288 2,655 2,158
Total crude oil exports 46,298 45,817 44,133 42,153
Petroleum product sales
LUKOIL exported 25.1 million tonnes of petroleum products to the near- and far-abroad in 2007 (22.0% more than in 2006). The growth compared with 2006 was due to production and export increases at nearly all of the Company’s Russian refineries. The bulk of exports (over 85%) consist of fuel oil, diesel and vacuum gas oil.
th. tons 2004 2005 2006 2007
Export and sales on international markets 41,426 56,666 64,729 72,304
Wholesale 35,946 49,549 57,558 64,394
Retail 5,480 7,117 7,117 7,910
Domestic sales 19,724 19,970 19,150 18,557
Wholesale 16,981 16,421 15,155 13,704
Retail 2,743 3,549 3,995 4,853
Total 61,150 76,636 83,879 90,861
Petroleum product export, %
2004 2005 2006 2007
Naphta 4.7 4.0 5.0 4.0
Diesel fuel 40.1 39.2 37.0 33.9
Vacuum gas oil 14.2 19.2 19.3 17.8
Fuel oil 28.0 29.2 28.6 35.2
Lubricants 4.4 3.5 3.3 2.8
Other 8.6 4.9 6.4 6.3
Petroleum product exports from Russia , mln tons 14.1 16.6 20.5 25.1
Petroleum product export by transport types,%

2004 2005 2006 2007
Rail 64.6 75.5 82.9 81.7
River 22.3 18.4 13.4 12.4
Pipeline 13.1 6.1 3.7 5.9
Rail
Most petroleum products are delivered to export by railway (83.5% of the total in 2007). LUKOIL optimized its product deliveries by rail in 2007, using its own tankers and tankers provided by other private companies, and obtaining lower tariffs and discounts on main export routes. These efforts enabled the Company to limit growth of rail delivery costs in 2007: cost for LUKOIL of rail delivery of a tonne of products to export rose by 11.9% during the year, compared with 13.0% tariff increase by Russian Railways.
Terminals
Vysotsk

The Vysotsk terminal is located on the Baltic coast in the North-West of Russia. Construction began in June 2002 with the aim of increasing export capacities for crude oil and petroleum product exports and reducing transport costs. The first stage of the terminal, with capacity for 4.7 mln tons of oil and petroleum products, was launched in June 2004. In 2005 the second stage was built and launched, in 2006 – the third stage. Annual capacity at the end of 2007 was 12 mln tons. The harbour can accommodate ships with deadweight up to 80,000 tons, giving a substantial saving on transport costs. The terminal can handle crude oil, fuel oil, vacuum gas oil and diesel. Since 2005 only petroleum products have been exported via the terminal.
Petroleum products are supplied to the terminal by railway. Technical characteristics of Vysotsk make it one of the most up-to-date terminals in the world. Vysotsk allows LUKOIL to export oil and petroleum products to Western Europe, the USA and South-East Asia.
In 2007 Vysotsk handled 3.4 mln tons of vacuum gas oil, 4.2 mln tons of diesel fuel and 3.5 mln tons of fuel oil. Total shipments were 11.7 mln tons, which is one third more than in 2006.

Varandey
This terminal with annual capacity of 1.5 mln tons, located 4 km from the village of Varandey on the Barents Sea, began operations in 2000. The terminal was connected to oil reservoirs on the coast by an underwater pipeline and could serve ice-breaking tankers with deadweight up to 20,000 tons.
The terminal was intended for all the year round export deliveries from the Timan-Pechora oil & gas province, particularly deliveries to the US market. Due to growth of production in the region and lack of developed transport infrastructure the decision was taken to build a new terminal with annual capacity of 12 mln tons of oil.
Construction of an ice-resistant off-loading terminal (22 km off-shore), two onshore tanks and an underwater pipeline was completed in 2007. The terminal was launched in June 2008 and regular oil shipments by tankers with deadweight up to 70,000 tons began. There are also plans to start shuttle deliveries of oil from the terminal to a new transshipment complex on the coast near Murmansk, where the oil will be loaded onto tankers with deadweight up to 150,000 tons and carried to Europe, the eastern seaboard of the USA and Canada. Thus, a unique sea export system which makes it possible to transport large quantities of oil to polar regions was created. It allows oil exports at a minimum cost, while preserving its quality, to the European and North American markets. Besides, the infrastructure has been built to develop new fields in Timan-Pechora oil and gas province. Transshipments through Varandey in 2007 were 0.8 mln tons of oil.
Svetly
A terminal at the port of Svetly in Kaliningrad Region ( 20 km from Kaliningrad) was commissioned in 2000. The terminal is designed for transshipment of crude oil produced by LUKOIL-Kaliningradmorneft and of petroleum products. Initial annual capacity of 1.5 mln tons was increased thanks to work in 2003 and the terminal can now transship as much as 4 mln tons per year.
In 2004 the channel from the port entrance at Baltiysk was widened and deepened, making the terminal accessible for tankers with deadweight up to 20,000 tons (the previous limit was 12,000 tons). The effect is to increase annual capacity to 6 mln tons of oil and petroleum products. A system introduced at the terminal in 2005 increased shipment of base lubricants and diesel fuel.
The Svetly terminal transshipped 2.7 mln tons of crude oil and gas condensate (including 1.4 mln tons owned by third parties) and 1.8 mln tons of petroleum products (including 0.6 mln tons owned by third parties) in 2007.
Astrakhan
In October 2003 LUKOIL commissioned the first stage of a crude oil export terminal in the village of Ilyinka in Astrakhan Region. Oil is carried to the terminal by railway, where it is transshipped to river-sea tankers.
Current annual crude capacity of the terminal is 2 mln tons and the terminal can service tankers with deadweight up to 5,000 tons. One use of the terminal is for supplies of oil to Iran on a substitution basis.
In 2007 the terminal handled 0.4 mln tons of oil and petroleum products.
Caspian Pipeline Consortium (CPC)
The Caspian Pipeline Consortium (CPC) is a 1,510 km pipeline connecting the Tengiz field with the Yuzhnaya Ozereyevka terminal nearNovorossiysk. The first framework agreement on construction of the CPC was signed in mid-1992 between Kazakhstan, Oman and Russia. The first stage of the pipeline with annual capacity of 28.2 mln tons was put into operation at the end of 2001. It was decided in October 2004 to expand annual capacity of the CPC to 67 mln tons by 2008. The first tanker was loaded with CPC oil in October 2001.
Pumping of oil from the Kumkol field through the CPC began in October 2003 (the oil is carried by pipeline from the field to the town of Dzhusaly, and from there by rail to the CPC).
In May 2004 LUKOIL Group began to pump stable gas condensate from the Karachaganak field through the CPC system.
In November 2004 the CPC began to transport LUKOIL Group oil from the Volga region and Western Siberia.
Subsidiaries
LUKoil Mid-East Operational (Partnership) LUKOIL Overseas (B.V.I.) Ltd. LUKOIL Overseas Algeria Ltd. LUKOIL Overseas Anaran Ltd. LUKOIL Overseas Atash B.V. LUKOIL Overseas Aral Ltd. LUKOIL Overseas Colombia Ltd. LUKOIL Overseas Cote d`Ivoire E&P Ltd. LUKOIL Overseas Cote d`Ivoire Deepwater Ltd. LUKOIL Overseas Cote d`Ivoire Shelf Ltd. LUKOIL Overseas Ghana Ltd. LUKOIL Overseas Karachaganak B.V. LUKOIL Overseas Libya Ltd. LUKOIL Overseas Riyadh Ltd. LUKOIL Overseas Shah Deniz Ltd. LUKOIL Overseas Shelf B.V. LUKOIL Overseas Turkmenistan Ltd. LUKOIL Overseas Uzbekistan Ltd. LUKOIL Saudi Arabia Energy Limited Overseas Operating Company Ltd. OOO Аksаitоvnеft OAO Bitran
Foreign Enterprise OOO CIS Gissar Operating
OOO KomiArktikOil OAO Komineft OOO KomiTEK ZAO LUKOIL-АIK ООО LUKOIL-Volgogradneftegaz OOO LUKOIL-Zapadnaya Sibir OOO LUKOIL-KALINNGRADMORNEFT OOO LUKOIL-Komi OOO LUKOIL-Nizhnevolzhskneft OOO LUKOIL-Perm OOO LUKOIL-Primorieneftegaz OOO
Paitih Oil
OAO Rossiiskaya innovatsionnaya toplovno-energeticheskaya kompaniya (RITEK) OOO SeverTEK ZAO TURSUNT OOO Tebukneft OOO UralOil OOO Ukhtaneft OOO Khantymansiiskneftegazgeologiya OAO Yaregskaya nefte-titanovaya kompaniya
Petrochemicals
LLK Finland Oy
ZAO LUKOIL- Neftekhim
ZAO LUKOR
OOO Saratovorgsintez
OOO Stavrolen
OOO Karpatneftehim
Oil and Gas Refining
LLK Lubricants Romania S.R.L.
LLK Project Finland Oy
S.C. LUKOIL Black Sea Romania S.R.L.
LUKOIL Neftochim Bourgas AD
SC Petrotel LUKOIL SA
OOO LUKOIL-Volgogradneftepererabotka
OOO LUKOIL-KGPZ
OAO LUKOIL-Nizhegorodnefteorgsintez
OAO LUKOIL-Odessky neftepererabatyvayushchy zavod
OOO LUKOIL-Permnefteorgsintez
OOO LUKOIL-Ukhtaneftepererabotka
OOO Permneftegazpererabotka
Petroleum Products Marketing
Beopetrol Hellas
BEOPETROL-PRISTINA d.o.o.
LUKOIL-BEOPETROL AD Beograd
Getty Petroleum Marketing, Inc.
I.C.S. LUKoil-Moldova SRL
KINGSTON OIL SUPPLY CORP.
LBS Limited
LF Technologies Ltd.
LITASCO SA
LUKOIL ASIA PACIFIC PTE Ltd.
LUKOIL Aviation Bulgaria EOOD
LUKOIL Aviation Czech, s.r.o.
LUKOIL AVIATION ROMANIA S.R.L.
SIA LUKOIL Baltija R
UAB LUKOIL Baltija
LUKOIL Belgium N.V.
LUKOIL Benilux B.V.
LUKOIL BH d.o.o. Sarajevo
LUKOIL Chemical Trading N.V.
LUKOIL Croatia d.o.o.
LUKOIL Cyprus Ltd.
LUKOIL Czech Republic s.r.o.
LUKOIL Eesti AS
LUKOIL EURASIA PETROL ANONIM SIRKETI
LUKOIL Hamburg GmbH
LUKOIL Hungary Ltd.
LUKOIL Marine Lubricants Ltd.
d.o.o. LUKOIL MONTENEGRO DOO, Podgorica
LUKOIL NORTH AMERICA LLC
LUKOIL Pan Americas, L.L.C.
LUKOIL Polska Sp z.o.o.
LUKOIL Slovakia Sp. z.o.o.
Oy Teboil Ab
S.C. LUKOIL Romania S.R.L.
SNG Vostok Marketing Limited
Spinnaker Trading Limited
Suomen Tahtiautomaatit Oy
TERMINAL DUNAV d.o.o.
OOO Zavokzalnaya filling station
OOO Koltsevaya filling station
OOO Vitrazh
ZAO Donskaya Toplivnaya Kompaniya
ZAO Druzhba
LUKOIL Makedonia DOOEL Ckopje
IP LUKOIL-Belorussia
OOO LLK Marin Rus
OOO LLK-International
OOO LUK-Avia Oil
LUKOIL BULGARIA BUNKER EOOD
ZAO LUKOIL-Azerbaidzhan
OOO LUKOIL Aviation Ukraina
OOO LUKOIL-AERO-Volgograd
OOO LUKOIL-AERO
OOO LUKOIL-Bunker
LUKOIL Bulgaria EOOD
OOO LUKOIL-Volganefteprodukt
OOO LUKOIL-Georgia
OOO LUKOIL-Naftochim
OOO LUKOIL-Nizhnevolzhsknefteprodukt
OOO LUKOIL-NORSI-Invest
OOO LUKOIL-Permnefteprodukt
OOO LUKOIL-RESURS
OOO LUKOIL-Saint-Petersburg Trade
OOO LUKOIL-Severnefteprodukt
OOO LUKOIL-Severo-Zapadnefteprodukt
OOO LUKOIL-Uralnefteprodukt
OOO LUKOIL-Tsentrnefteprodukt
OOO LUKOIL-Yugnefteprodukt
AO Mtskhetskie nefteprodukti
ZAO Predpriyatie s inostrannymi investitsiyami "LUKOIL-Ukraina"
OOO ProfiMarket
OAO LUKOIL-Sochi
OOO Rostovnefteservis
OOO Sibir-Oil
ZAO TZK Samara
OOO TZK-Arkhangelsk
OOO Firma Trio-J
OOO Iug-Nok
Services and other
Acont Enterprises Ltd.
BLUE WAVE SHIPPING LIMITED
Eiger Shipping SA
Gasway, Inc
Getty Terminals Corp.
Green Wave Shipping Ltd.
K&S Baltic Offshore (Cyprus) Ltd.
K&S Tanker AB
Kiinteisto Oy Nurmijarven Liikennepalvelukeskus
Kiinteisto Oy Vaalimaan Rajahovi
Komilux S.A. Holding
L-Avia Invest Ltd.
LICARD Euro Services GmbH
LUK-Avia, Inс
LUKOIL Americas Corporation
LUKoil Americas Headquaters L.L.C.
LUKOIL Bunker Ltd.
LUKOIL CHEMICAL B.V.
LUKOIL Deep-Water-Drilling Ltd.
LUKOIL Drilling Limited
LUKOIL Employee Ltd.
LUKOIL Energy & Gas Bulgaria EOOD
LUKOIL ENERGY & GAZ ROMANIA S.R.L.
LUKOIL Europe Holdings B.V.
LUKOIL Holding AG
LUKOIL International Finance B.V.
LUKOIL INTERNATIONAL GmbH
LUKoil International Invest (BVI) Limited
LUKOIL INVESTMENTS CYPRUS LTD.
LUKoil Mid-East Limited
LUKOIL Overseas Baltic Ltd.
LUKOIL Overseas Caspian Development Ltd.
LUKOIL Overseas Chirag Finance Ltd.
LUKOIL Overseas Cyprus Limited
LUKOIL Overseas Egypt Ltd.
LUKOIL Overseas Investholding Ltd.
LUKOIL Overseas Kumkol B.V.
LUKOIL Overseas Personnel Ltd.
LUKOIL Overseas Secondment Ltd.
LUKOIL Overseas Service Group Ltd.
LUKOIL Overseas Service Ltd.
LUKOIL Overseas Shah Deniz Midstream Ltd.
LUKOIL Overseas Supply & Services B.V.
LUKOIL Overseas Supply and Trading Ltd.
LUKOIL Overseas U.K. Ltd.
LUKOIL Technology Services Beograd d.o.o.
LUKOIL Technology Services Geneva Sarl
LUKOIL Technology Services GmbH
LUKOIL Technology Services Prague s.r.o.
LUKOIL Overseas Venezuela B.V.
LUKOIL Overseas Yalama Ltd.
LUKOIL POWER GENERATION LIMITED
LUKoil Racing Services Limited
LUKOIL Tankstorage B.V.
LUKOIL USA, Inc
TOV "LTS Ukraine"
Panoil Supply Co. Limited
Petro USA Inc.
Power Trade Ltd.
PT Petro Corp.
S.C. AGENTIA LUKOM-A-ROMANIA S.R.L.
S.C. LUKOIL TECHNOLOGY SERVISES ROMANIA S.R.L.
Service Terminal Rotterdam (S.T.R.) v.o.f.
Sorisha Limited
Suomen Tahtihovit Oy
SIA VARS
OOO Agentstvo LUKOM-A-Ukraina
ZAO Arkhangelskgeolrazvedka
OAO Arkhangelskgeoldobycha
OAO Varandei terminal
OOO Viliya
OOO Vimpel
OOO DK Tsaritsyn
OOO Donbunker
OOO Dorstroiservis
OAO Zheldorservis
OOO K.N.Holding
ZAO KOGALYM TO-KO TELECOM
OOO KogalymNIPIneft
OOO Kogalymskoye Upravleniye Remonta Skvazhin [Kogalym Well Workover Office]
OOO Kogalymskoye Upravleniye Tekhnologicheskogo Transporta [Kogalym Utility Vehicles Office]
OAO Kubanskaya Generiruyuschaya Kompaniya [Kuban Generating Company]
OOO Langepasskoye Upravleniye Tekhnologicheskogo Transporta [Langepas Utility Vehicles Office]
OOO Langepassko-Pokachevskoye Upravleniye Remonta Skvazhin [Langepas and Pokachev Well Workover Office]
OOO Lanta-Petroleum
OOO LUKOIL PERSONNEL
LUKOIL Technology Services Bulgaria EOOD
OOO LUKOIL Uzbekistan Operating Company Ltd.
ООО LUKOIL ENERGIA AND GAZ KALUSH
OOO LUKOIL ENERGIA AND GAS UKRAINA
ZAO LUKOIL EPU Service
EOOD LUKOIL Aviation Bulgaria
ZAO LUKOIL-AVIA
OOO LUKOIL-VolgogradNIPImorneft
OOO LIKard-Ukraina
OOO LUKOIL-INFORM
OOO LUKOIL RPK Astrakhanskiy
OAO LUKOIL-Rostovneftekhimproekt
OOO LUKOIL-Trans
ZAO LUKOIL-Chernomorye
OOO LUKOIL-Energogaz
OOO LUKOIL-Energoseti
OOO Landmark-Garant
ZAO Morskoe Agentstvo Novotorik
OOO NITs NK LUKOIL
OOO Nauchno-Proizvodstvennyi Tsentr
OAO Nizhegorodniinefteproyekt
OOO PermNIPIneft
ZAO PETROKASH
ZAO Petrolsib
OOO Petrolsib-Service
OOO PechorNIPINeft
OOO Pokachevskoye Upravleniye Tekhnologicheskogo Transporta [Pokachev Utility Vehicles Office]
OOO Profi-key
OAO RPK-Vysotsk-LUKOIL-II
ZAO RITEK-Trading
OOO RITEK-ITTs
ZAO RITEKKubanneftemash
OOO RITEK-ENPTs
OOO RN-KNO
OOO SAMAL INTERNATIONAL
OAO Stavropolpolimerproduct (SPP)
OOO SP "Neftestroi"
OOO Stroitelno Montazhnoye Upravleniye
OOO SK Pechora
TANGRA OOD
OAO TZK Roshchino-GSM
OOO TZK "Ural"
OOO TD LUKOIL
OOO TD Energoservis
OOO Upravleniye Sotsialnykh Obyektov [Social Infrastructure Office]
OOO Uraiskoye Upravleniye Remonta Skvazhin [Urai Well Workover Office]
OOO Uraiskoye Upravleniye Tekhnologicheskogo Transporta [Urai Utility Vehicles Office]
OOO TsNIPR [R&D and Operating Performance Center]
OOO TsPB and ASR [Fire Safety and Rescue Operations Center]
OOO Agentstvo LUKOM-A-Nizhny Novgorod
OOO Agentstvo LUKOM-A-Perm
OOO Agentstvo LUKOM-A-Sever
OOO Agentstvo LUKOM-A-Kaliningrad
OOO Agentstvo LUKOM-A
OOO Agentstvo LUKOM-A-Volgograd
OOO Agentstvo LUKOM-A-Zapadnaya Sibir
OOO Agentstvo LUKOM-A-Neftekhim
ZAO Energoaktiv
ZAO Energoholding
OOO UGK-Invest
OAO UGK TGK-8
Financial activity
Aircraft Management Company Ltd.
LLK International B.V.
LUKINTER Finance B.V.
LUKoil Accounting and Finance Limited
LUKOIL Aviation B.V.
LUKOIL Energy Gmbh
LUKOIL Finance Ltd.
LUKOIL Financial Services S.A.
LUKOIL Invest Austria AG
LUKOIL Investments Ltd.
LUKOIL Overseas Antilles Ltd.
LUKOIL Overseas Development Ltd.
LUKOIL Overseas Holding Ltd.
LUKOIL Overseas Netherlands B.V.
LUKOIL Overseas Projectholding Ltd.
LUKOIL Overseas West Project Ltd.
LUKOIL STOPLAN LTD.
SLB Invest Limited
SNG Holding Limited
Soyzneftegaz Invest (Guernsey) limited
Soyzneftegaz Vostok Limited
OAO LUKOIL-Inter-Kard
COOO LUKOIL-Inter-Kard-Bel
Banking
SLB Commercial Bank
LUKOIL oil company | 26-11-2008 - 10:40:17 GMT 1 #
LUKOIL oil company Management and major shareholders :
Board of Directors elected at the Annual General Shareholders Meeting on June 28, 2005 consists of Valery Grayfer (Chairman, General Director of the JSC RITEK), Vagit Alekperov (President of the OAO LUKOIL), Mikhail Berezhnoi (General Director of the Non-Profit Organisation LUKoil-Garant Non-State Pension Fund), Oleg Kutafin (Rector of the Moscow State Law Academy), Ravil Maganov (First Executive Vice-President of the OAO LUKOIL), Richard H. Matzke (Vice-Chairman of the Board of Directors of Chevron Corporation, ChevronTexaco Corporation (2000-2002)), Kevin Omar Meyers (President of Russia/Caspian Region ConocoPhillips), Sergei Mikhailov (Chairman of the Board of Directors of the JSC Managing Company Management Center), Nikolai Tsvetkov (Chairman of the Management Committee of the NIKoil Investment Banking Group), Igor Sherkunov (Chairman of the Board of Directors of the Closed JSC Investment Group Capital), Alexander Shokhin (President of the State University Higher School of Economics).
As of 2006, its Management Committee consists of Vagit Alekperov (President of the OAO LUKOIL), Sergei Kukura (First Vice-President for Economics and Finance), Boris Orlov (First Executive Vice-President of the OAO LUKOIL), Vladimir Nekrasov (First Vice-President for Refining, Marketing and Distribution), Anatoly Barkov (Vice-President, Head of the Main Division of General Affairs, Corporate Security and Communications), Ivan Maslyaev (Head of the Main Division of Legal Support), Alexander Matytsyn (Vice-President, Head of the Main Division of Treasury and Corporate Financing), Anatoly Moskalenko (Head of the Main Division of Human Resources), Leonid Fedun (Vice-President, Head of the Main Division of Strategic Development and Investment Analysis), Evgueni Havkin (Secretary of the Board of Directors, Head of the Board's Office), Lyubov Khoba (Chief Accountant), Vladimir Mulyak (Vice-President, Head of the Main Division of Oil and Gas Production and Infrastructure), Vagit Sharifov (Vice-President, Head of the Main Division of Control and Internal Audit).
LUKOIL oil company Management and major shareholders | 26-11-2008 - 10:49:50 GMT 1 #
La Unió Intercomarcal de CCOO a les comarques gironines denuncia l'"estat crític" en què es troben els jutjats de la demarcació de Girona i en particular la situació del jutjat Mercantil de Girona com a conseqüència de l'important volum d'expedients de concursos de creditors, una situació desencadenada per la situació de crisi econòmica i financera. La situació acredita, segons el sindicat, la "passivitat negligent" de l'Administració de Justícia, tan per part de la central com l'autonòmica, i evidencia una "política d'improvisació" i de nul·la previsió. La insatisfacció del ciutadà davant el temps d'espera i la tensió augmenta en la mateixa mida que creix la insatisfacció i empitjoren de les condicions de treball que pateixen els treballadors i treballadores del món judicial, argumenta el sindicat.
Unió Intercomarcal de CCOO a les comarques gironines | 27-11-2008 - 09:29:17 GMT 1 #
Crítica al capitalisme «Días mejores» :
La humanitat, tal com s'entén avui, és insostenible. Aquesta és la tesi que persegueix Días mejores, que ha adaptat Àlex Rigola, una lectura apocalíptica sobre el món laboral i el funcionament amnèsic de la societat. L'obra, que s'estrena divendres (21 h) al Teatre de Salt dins del Festival de Temporada Alta, es va escriure fa dues dècades i es basa en un episodi dantesc que ara es fa realitat amb la crisi econòmica mundial: «S'ha acabat això de creure's que es pot viure sense treballar», sentencia Rigola.
Uns joves que han perdut la feina ordeixen un pla per sobreviure. Es tracta de cremar cotxes i cobrar-ne l'assegurança. Richard Dresser s'inspira en una llegenda urbana que mostra, de manera evident, que el plantejament és insostenible. Què passarà quan no quedin cotxes sense cremar? El grup, que planeja les seves accions al pis d'una parella, cobra una indubtable forma mafiosa, tot i que respon al mateix model dels grans capitalistes. El director artístic del Teatro de la Abadía, José Luis Gómez, dóna una clau evident per entendre la peça: «No tothom té el privilegi d'escalfar-se al sol», a molts sempre els toca patir la humitat a l'ombra, sempre són uns desheretats.
Àlex Rigola fa una lectura arriscada del text del nord-americà (escrita quan esclataven els primes escàndols d'Enron a finals dels vuitanta, que tothom va digerir) en atorgar als personatges un cert aire naïf, que els permet navegar en una mena de fantasia per viure una situació dramàtica i desesperadament real. Aquests personatges són innocents, amb un punt d'ingenuïtat que no arriben a captar les seves contradiccions, i això «forma part de l'estructura còmica», segons diu el director.
La crisi econòmica global, insinua Rigola, hauria de servir per veure que aquest sistema no pot continuar així: «Fins ahir ens crèiem que podíem comprar a vint i vendre a quaranta, que es podia viure sense treballar.» Però no és optimista perquè entén que la societat no està aprenent la lliçó («la borsa va tornar a pujar quan es van anunciar mesures del govern») i que pretén continuar enriquint-se explotant el treball denigrant les comunitats més pobres, sigui la Xina, l'Índia o qualsevol país de l'Àfrica profunda. La crisi ferotge en el capitalisme és una idea força de Rigola que també va tractar a Glengarry Glen Ros (2003) i Santa Joana dels Escorxadors (2004).
Días mejores és una coproducció del Teatro de la Abadía amb el Festival Temporada Alta i el Centre d'Arts Escèniques de Reus (CAER) que es podrà veure al Teatre Lliure de Barcelona del 7 al 18 de gener. Per Gómez, és important tenir Rigola a l'Abadía perquè «té una poètica pròpia». D'una manera semblant opina Salvador Sunyer (director del Festival Temporada Alta), que aclareix que és el director que lidera el rànquing de direccions, amb deu produccions. A Salt, es podrà veure del divendres al diumenge. Pel que fa al CAER, Ferran Madico celebra poder seure al costat d'aquestes referències per poder presentar a «la perifèria» un teatre contemporani d'abast europeu «des de l'excel·lència». La presentació d'ahir va ser, pràcticament, l'última presentació pública de Madico com a responsable del CAER, un càrrec que abandonarà el 31 de desembre, després de les primeres quatre temporades.
Crítica al capitalisme «Días mejores» | 02-12-2008 - 10:00:19 GMT 1 #
El Corte Inglés Hipercor Girona :
El sindicat UGT exigeix a El Corte Inglés que traslladi una treballadora del centre Hipercor de Girona a un altre de Barcelona. Afirmen que la dona viu «una situació dramàtica», ja que la seva mare, que viu a Barcelona, va patir fa uns mesos una greu malaltia que la va deixar incapacitada. Des de llavors demana el trasllat i, segons UGT, l'empresa li dóna allargues.
El Corte Inglés Hipercor Girona | 04-12-2008 - 08:59:30 GMT 1 #
Crisis mundial: Fracasan los rescates y las políticas económicas
Jorge Altamira
Prensa Obrera
Un incidente judicial acaba de ilustrar, como pocos, el fracaso de las autoridades estatales para contener la bancarrota capitalista en curso. La agencia de noticias Bloomberg se ha visto obligada a entrar con un recurso ante la justicia federal para forzar a la Reserva Federal de los Estados Unidos (el Banco Central) a que informe sobre sus préstamos y otras operaciones de rescate a los bancos. El recurso menciona que se encuentran en vigor once ‘facilidades' bancarias por más de dos billones de dólares (lo cual no incluye el paquete rescate de 700 mil millones de dólares votado en septiembre pasado). La Reserva Federal se niega a informar a qué bancos destinó el dinero y sobre los montos otorgados, pero por sobre todo quiere ocultar a qué valor compró o tomó como garantía los activos, bonos o títulos ofrecidos por los bancos. Existe la sospecha firme de que la Res! erva Federal los ha tomado muy por encima de su valor de mercado, que en promedio está por debajo de la mitad de su valor nominal, o directamente no encuentran demandantes que le pongan un precio. Este premio a los bancos en situación de cesación de pagos anuncia colosales pérdidas para el Banco Central, que deberá vender esos activos por debajo del precio al que los compró en el caso muy probable de que los bancos rescatados no devuelvan los préstamos. El secreto comercial de los bancos, en los que se ampara la Reserva Federal para negarse a brindar la información de sus operaciones, choca con la obligación de hacer públicos los actos de gobierno. En el límite, el Estado capitalista opera frente a sus ciudadanos con las mismas normas de ocultamiento que el capitalista privado lo hace con sus clientes o competidores. El problema adicional es que la Reserva Federal ha comenzado a desarrollar ahora una política de emisión de dólares en gran escala ("política de metas cuantitativas"), para lo cual deberá incorporar a su balance, sea como garantía o por adquisición, montos aun mayores de activos y de mucha menor calidad.
La decisión de salir a emitir dólares obedece al fracaso de las operaciones de rescate desarrolladas hasta ahora, que se limitaban a los bancos. La Reserva Federal ha decidido salir a comprar cualquier título que se le ofrezca por parte de corporaciones no bancarias, ante la evidencia de que los bancos no han reanudado los créditos a pesar de las operaciones de salvataje. Los bancos tienen naturalmente sus razones para no hacerlo: los pronósticos de producción y de demanda apuntan hacia bajas muy pronunciadas. El mercado hipotecario en Estados Unidos, Gran Bretaña y España sigue cayendo, los desalojos crecen y los precios futuros de la vivienda siguen cotizados a la baja. La totalidad del mercado mundial se encuentra en recesión; el consumo se encuentra en caída libre, luego de haber sido incentivado artificialmente durante un largo período por medio de un crédito irrestricto. Las operaciones estatales de rescate chocan, por lo tanto, con la tendencia depresiva de la economía mundial; numerosas corporaciones capitalistas deben ir a la quiebra, porque su capital se ha convertido en negativo y la crisis les ha quitado la parte de mercado que gozaron durante el ascenso.
Fracasan los rescates
Estamos ya no frente a una bancarrota capitalista sino ante el fracaso de las tentativas estatales para contenerla -lo cual plantea un enorme problema político, pero por sobre todo anticipa una escalada de la crisis mundial. En efecto, hasta ahora, como resultado de las propias características del endeudamiento internacional, el dólar y el yen se han venido fortaleciendo porque los contratos de crédito se habían hecho en esas monedas. Esta valorización ha creado una burbuja con la deuda pública norteamericana, que ha subido enormemente, al punto que ha pasado de un rendimiento del 3-4% a casi cero en poco menos de dos años. Muchos analistas opinan que esta tasa anuncia que esta burbuja está a punto de pincharse, en cuyo caso una huida de capitales del dólar podría provocar un derrumbe monetario internacional.
Para un columnista del Financial Times (1/12) la salida sería simplemente ignorar al sistema bancario: el Banco Central -dice-, debería tomar a su cargo la financiación de la economía mediante la total nacionalización de los bancos en forma expresa o por omisión, en este último caso convirtiéndose en el prestamista del conjunto del sistema económico. Sería la única forma de evitar una deflación y la depresión económica mundial. Pero no solamente los bancos se encuentran operando en el vacío; los pulpos financieros no bancarios (‘hedge funds') han establecido un corralito internacional para contener el retiro de fondos invertidos en ellos. Esta paralización del sistema financiero capitalista ya está poniendo a los estados y municipios de Estados Unidos, que manejan sus presupuestos por medio del crédito, en una situación de bancarrota. Al final, toda la técnica de la banca central moderna -de la que tanta su ufanan los economistas y a la que tanto reverencian los izquierdistas-, se ha reducido a lo siguiente: en lugar de dejar que los bancos caigan, como en el 30 (las bancarrotas de todos modos han crecido), ahora los mantienen en estado vegetativo a un costo impresionante. Incluso una nacionalización integral de la banca, remotamente posible bajo el capitalismo, sólo sería eficaz si sirve para una reorganización integral de la economía mundial sobre nuevas bases. O sea bajo otro Estado.
El eslabón débil
Las explosiones económicas que va produciendo la crisis mundial son cada vez más frecuentes e intensas. Desde marzo, cuando Bush le regaló el banco de inversión Bear & Sterns al J.P. Morgan (ahora es el J.P. Morgan el que se encuentra amenazado de quiebra), hasta el reciente mega rescate del Citigroup, pasando por la quiebra de Lehman Brothers y el rescate de la aseguradora AIG y de las hipotecarias Freddie Mac y Fannie Mae, la crisis mundial se ha tornado más violenta. Los seguros contra cesación de pagos son cada vez más caros y están menos disponibles, lo cual paraliza el escaso crédito disponible. El equilibrio inestable que procuran mantener los gobiernos se rompe con más frecuencia. Es lo que estaría a punto de ocurrir, de nuevo, con los llamados países emergentes, que han venido sufriendo una sistemática salida de capitales, debido a la necesidad de d! evolver los créditos que permitieron su ingreso. La pseudo estabilización de las monedas de estos países, lograda gracias a préstamos de la Reserva Federal a países como Brasil o la India, o a la intervención del FMI en varios países del este de Europa, está a punto de agotarse. En efecto, Rusia parece haber decidido dejar que se acentúe la desvalorización del rublo y China acaba de devaluar su moneda, el yuan, precisamente cuando Bush y Paulson le reclamaban que hiciera lo contrario, revalorizarla. Cualquier devaluación brusca en algunos de estos países, que sería impulsada por una renovada salida de capitales, también tendría la capacidad de producir un derrumbe monetario internacional y precipitar, esta vez, una salida del dólar. Una onda de devaluaciones de países emergentes se llevaría puesto el paquete de rescate de los Kirchner a partir de la estatización de las AFJP.
Es que la madre de todas las soluciones, la economía china, ya ha entrado en la ruta de la recesión y aun de la crisis financiera. La información sobre el cierre de miles de empresas no deja dudas. Pero también es necesario tener presente que gran parte del capital que se presenta como oriundo o propio de China está en realidad financiado por la Bolsa de Hong Kong. La restauración del capitalismo en China no ha producido todavía su propio capital nacional, por eso su burguesía raquítica aparece como una intermediaria del capital financiero internacional. China tiene sus reservas hipotecadas en Estados Unidos, e incluso las ha aumentado durante esta crisis, a falta de mejor destino.
Viejos conocidos
Obama se ha visto obligado a nombrar su gabinete con una enorme anticipación a la fecha de traspaso del mando, incluso porque quizá deba adelantarla. En los puestos económicos claves ha colocado a los padres intelectuales de la crisis mundial actual, pues fueron los clintonianos los que ultimaron todas las medidas de desregulación que hoy estallan a nivel mundial. Esto ya nos está diciendo que no los eligió, como dice la prensa, por su consistencia: lo hizo porque no tenía otra alternativa dentro de la clase capitalista. Tampoco es cierto, como dicen algunos, que lo mejor para salir de un pantano es convocar al que nos metió en él; ahí está la prueba de Cavallo, que fuera convocado por De la Rúa para desarmar la crisis de la convertibilidad. El programa de este equipo ‘del cambio' es el que se está aplicando, pues es un hecho que hay ya un co-gobierno ! en este punto. Aunque Obama se pinte como un nuevo Roosevelt y prometa programa para reactivar el consumo, es necesario recordar que Roosevelt gobernó después del derrumbe bancario y cuando la depresión ya se había instalado, en tanto que Obama lo hace cuando la burguesía reclama que evite lo primero y lo segundo. Ya muchos comentaristas están avanzando la opinión de que Obama será un fracaso no anunciado.
La miseria de la colaboración de clases
Las burocracias sindicales y el centroizquierdismo siguen enfrentando la crisis con un conservadorismo brutal. Creen que va a durar poco y que en todo caso puede superarse por medio de "políticas económicas". En realidad están defendiendo su propia posición social. La defensa del derecho al trabajo, en las condiciones de la crisis actual, plantea una lucha de conjunto contra el capital, pues la salida capitalista a la crisis implica la destrucción de fuerzas productivas, en especial la del trabajo.
Crisis mundial: Fracasan los rescates y las políticas económicas | 05-12-2008 - 09:08:31 GMT 1 #
Trabajo: El ministerio de la Impotencia
Jose Antonio Pérez
Rebelión
Quienes escuchamos la extensa entrevista que una emisora radiofónica le hizo el jueves a don Celestino Corbacho, ministro de Trabajo del Gobierno de España, vimos confirmado lo que, hace más de un siglo, dijo un grave filósofo de luengas barbas: “ un ministerio del Trabajo es, por definición, un ministerio de la impotencia”.
Como es habitual entre los políticos de este país, Corbacho fue sorteando a base de ambigüedades las diversas cuestiones que le planteó el entrevistador. Mucho más difícil le resultó mantener el tipo ante las preguntas planteadas en directo por los oyentes, en general afectados por la precariedad laboral. Pero la intervención de Corbacho alcanzó la apoteósis del patetismo cuando un hombre le preguntó al ministro qué podía decirle ante el problema que se le avecinaba: dentro de un mes sería despedido de su empleo. La respuesta de don Celestino consistió, más o menos, en decirle que no perdiera la esperanza y confiase en el futuro.
¡No pierdas la esperanza, hermano! Eso está muy bien que lo diga un especialista en levantar el ánimo: un cura, un psicólogo o incluso el Rey, que no pincha ni corta a la hora de solucionar los problemas de los habitantes del país. Pero un ministro se supone que está para algo más. Por lo menos, podía haberle informado de la dirección de la oficina del INEM más próxima para que acudiera a solicitar la prestación por desempleo.
En España, el ministerio de Trabajo tiene a su cargo el cumplimiento de la normativa legal aplicable a la actividad laboral, especialmente en lo que se refiere a la Seguridad Social, así como el desarrollo de la política gubernamental en materia de desempleo. Esta última se efectúa a través del Instituto Nacional de Empleo, más conocido por su siglas: INEM. Nada más. En una economía de mercado, donde el trabajo ha sido convertido en esa frágil mercancía llamada ‘empleo’, el papel gubernamental es prácticamente inexistente.
Pero la carga emocional que recae sobre el término ‘trabajo’ es tan intensa, que casi todo el mundo parece esperar alguna capacidad taumatúrgica de la sección gubernamental que lleva ese nombre: Ministerio De Trabajo. Pero recordemos las palabras que, según Dante, estaban grabadas en el pórtico de entrada al infierno: Lasciate ogni speranza voi ch’entrate . Abandonad toda esperanza los que entráis en ese infierno laboral controlado por los demonios de la avaricia y la ambición que, como se ha visto en la actual crisis económica, son los principios rectores de la actividad mercantil. El trabajo será, como su etimología indica ( trepalium ) vuestro tormento cotidiano, pero el endiablado día en que al liberal propietario del potro de tortura, le deje de interesar aplicaros el suplicio, os “ liberará ” del mismo. Abrirá las argollas contractuales que os sujetan al potro y os pondrá de patitas en la calle.
Una de las magníficas libertades establecidas por el liberalismo es la libertad de despido. Porque el cacareado “derecho al trabajo” es una mera ilusión sobre papel, pues no existe ninguna vía legal por la que el ciudadano pueda reclamar al Gobierno que le facilite un empleo. Bajo el liberalismo que preside el ordenamiento constitucional y jurídico de las democracias occidentales, la mercancía ‘empleo’ es una propiedad privada. Que sus propietarios ponen en el mercado sólo cuando consideran que la operación les resulta rentable. Salvo en lo que concierne a los funcionarios que manejan su maquinaria, el Estado no tiene ninguna atribución para crear puestos de trabajo.
Algo de eso nos explicó Karl Marx en La lucha de clases en Francia, al referirse a un momento del período revolucionario de 1848 en que el obrero Marché dictó el decreto por el que el gobierno provisional recién formado se obligaba a asegurar la existencia de los obreros por el trabajo, a procurar trabajo a todos los ciudadanos, etc. Pocos días después, el gobierno olvidó sus promesas y una masa de 20.000 obreros marchó hacia el Hôtel de Ville a los gritos de ¡Organización del trabajo! ¡Queremos un ministerio propio del trabajo!
Al aire de este episodio advierte Marx: “El trabajo asalariado es ya la organización existente, la organización burguesa del trabajo. Sin él no hay capital, ni hay burguesía, ni hay sociedad burguesa. ¿Es que los ministerios de Hacienda, de Comercio, de Obras Públicas, no son los ministerios burgueses del trabajo? Junto a ellos, un ministerio proletario del trabajo tenía que ser necesariamente el ministerio de la impotencia.”
Don Celestino Corbacho tiene nombre y aspecto de persona trabajadora, y sus orígenes de extremeño inmigrante a la industriosa Cataluña así lo avalan. Pero aparte de organizar las prestaciones por desempleo, no tiene la menor competencia para crear otro empleo que el de esos 1.500 funcionarios que aseguró haber contratado para reforzar las oficinas del INEM. Por eso, lo único que puede aconsejar es: tened esperanza hermanos. Si bien algunos, que hemos leído La divina comedia, andamos un tanto desesperanzados.
Trabajo: El ministerio de la Impotencia | 07-12-2008 - 09:28:58 GMT 1 #
La crisis actual como crisis civilizatoria
Wim Dierckxsens
herramienta.com.ar
El mundo capitalista se encuentra desde fines de 2007 ante una crisis que aparece cada día más profunda. Cada vez que los medios dominantes anuncian el final de la crisis hay un colapso peor. Se elige un nuevo presidente de EEUU y aparentemente nada cambia. Surgen preguntas ¿Dónde está el final de la crisis? Es un hecho que las crisis son inherentes al capitalismo. Sin embargo, esta no parece ser una crisis más del capitalismo. Cada vez más autores afirman que la economía mundial está ante un abismo peor que la Gran Depresión. Así lo considera el anterior presidente de Goldman Sachs, Joseph Giannone en " Whitehead sees slump worse than Depresión" ( www.globalresearch.ca ). En la opinion de Michael Chossudovsky "The Great Depression of the 21st Century: Collapse of the Real Economy" (www.globalresearch.ca ) la actual crisis es mucho peor que la Gran Depresión ya que los principales sectores de la economía se encuentran conjuntamente afectados. Parece entonces más una crisis sistémica que una crisis más del capitalismo. Son cada vez más voces que lo afirman. ¿Que habrá entonces después de una crisis sistémica? No creemos que un Bretton Woods II predicado últimamente dará solución a la crisis al limitarse a un enfoque netamente financiero y monetario y no responde a la crisis en sus diferentes dimensiones. Hoy día estamos enfrentados a un nuevo tipo de crisis y no es posible dar respuestas sin entender el tipo de crisis que atravesamos.
Estamos en una coyuntura donde la crisis del capital en cuanto tal se está desenvolviendo en combinación con una crisis ecológica y climática a escala mundial. En realidad, estima François Chesnais en "Discutir la Crisis" (Revista Herramienta No 39 octubre de 2008, Argentina) estamos ante el riesgo de una catástrofe, pero no ya del capitalismo en si, sino de una catástrofe de la humanidad. Estamos ante una situación catastrófica en la cual la naturaleza, tratada sin la menor contemplación y golpeada por el hombre en el marco de un capitalismo consumista y depredador, reacciona ahora de forma brutal. Sin embargo, en este caso como en el pasado, la lógica del capital no reconoce las mal llamadas "externalidades" de la economía sino hasta cuando afecta su tasa de ganancia. Es una actitud autodestructora. Si no hacemos nada, el calentamiento global cobrará sus víctimas. Entre el 20% y 30% de las especies vivas podrían haber desaparecido de aquí a un cuarto de siglo. El cambio climático repercutirá fuertemente hasta en la especie humana misma. Aparecen epidemias, el acceso al agua se dificulta cada vez más y se encarece y con ello la disputa por las tierras se acentúa como nunca. Estamos acabando con la naturaleza, pero no percibimos que ella a su vez amenaza a nosotros. La crisis actual viene a expresar no solo los límites históricos del propio sistema capitalista. Estamos enfrentados a la vez a una crisis de la modernidad que considera a la naturaleza como un objeto de explotación. En síntesis estamos ante una crisis de la civilización occidental que integra estas diferentes dimensiones.
Una dimensión fundamental en la actual crisis sistémica, en la opinión de Samir Amin, "Débâcle financière, crise systémique : réponses illusoires et réponses nécessaires", (www.observatoriocrisis.com ) es el acceso cada vez más difícil a los recursos naturales, si se compara la situación de hoy con la de hace siete décadas. Durante la Gran Depresión del siglo XX, la escasez relativa de los recursos naturales nunca fue un elemento a tomar en consideración. El actual sistema consumista de producción impide para la mayoría de los habitantes de este planeta -los pueblos de los países del Sur- el acceso a sus recursos naturales. En tiempos pasados un país emergente podía satisfacer su demanda de recursos sin poner en discusión los privilegios de los países ricos. Sin embargo, en la actualidad esto ya no es el caso. Los países ricos- un 15% de la población mundial- acapara anualmente, por su estilo de vida y patrones de consumo, el 85% de los recursos del planeta. Ante la creciente escasez, los países ricos difícilmente van a permitir que países emergentes accedan más a sus propios recursos. El conflicto por los recursos naturales entre Norte y Sur constituye por lo tanto el eje central de la lucha actual y de tiempos venideros.
Es un hecho estratégico para la lucha de los países del Sur que dichos recursos suelen estar concentrados en el propio Sur. La crisis financiera y la crisis en la economía real impulsarán una mayor desconexión del Sur del proceso de globalización, es decir de la influencia económica del Norte desarrollada bajo la globalización neoliberal. La desconexión del Sur le permite una mayor proyección de su economía en beneficio propio y potencialmente una reconexión con las necesidades populares. Un menor acceso de los países del Norte a los recursos naturales no permite sostener el estilo de vida de Occidente basado en el consumismo. Se demandará una des-materialización absoluta en la producción. La misma se traduce en un alargamiento de la vida media de los productos. La rotación del capital disminuye con ello. Con ello se llega al límite mismo de la lógica de acumulación del capital.
Un recurso natural especialmente estratégico que actualmente está agotándose, es la energía de origen fósil. El proceso de globalización neoliberal, con su criterio de la eficiencia, ha duplicado la distancia del transporte de bienes y con ello la demanda de recursos energéticos. La demanda de petróleo ha superado en los últimos años la capacidad de su producción, es decir, su oferta. La sustitución en gran escala de energía fósil por otras fuentes energéticas es la opción del capital y no pretender cambiar el estilo de vida occidental, garante del proceso de acumulación de capital. La sustitución de petróleo por hidrocarburos en los últimos años implicó un alza del precio de los alimentos básicos. La consecuencia es una crisis alimentaria crónica en los países del Sur. Cuando estalló la crisis alimentaria en los últimos dos años, el capital no veía necesidad de intervención estatal para enfrentarla. La muerte lenta de las mayorías por hambrunas no significa una crisis real para el capital. Solo una crisis de la tasa de ganancia lo es. Así se encadenó el último año la crisis de recursos energéticos con la crisis alimentaria, generando una crisis de la ética.
Socialismo o Barbarie: ¿mito o realidad?
Si ya no hay recursos naturales suficientes para poder garantizar en el futuro el estilo de vida occidental para el 15% de la población mundial, ¿que sucede si países emergentes como Brasil, Rusia, India y China (el llamado BRIC), así como el Sur en su conjunto, aspiran tener un mayor acceso a dichos recursos en beneficio de su destino propio? Si con este estilo de vida no hay recursos suficientes para una minoría, menos lo habrá para los países emergentes que aspiran tener ese mismo estilo de vida, como es el caso de China por ejemplo. No habrá acceso exclusivo seguro a estos recursos sin control militar del propio planeta. Para EEUU y Europa ya es política y lo continuará siendo con la administración Obama, evitar lo más que sea posible verse recortado en su acceso a esos recursos. Si fuese por poder adquisitivo, China tendría hoy en día más capacidad de acaparar tales recursos. Cuando la capacidad económica de Occidente no basta, la amenaza de guerra tiende a incluirse como recurso político, incluso durante la administración Obama. El pacto trasatlántico con la OTAN, incluyendo a Israel, puede ser la vía para garantizarlo en los años venideros. Europa queda, sin embargo, en medio de un posible conflicto, hecho que resta fuerza a la tesis de la OTAN.
En este contexto, Edward S. Herman y David Peterson ("La ménace d’une guerre nucléaire augmente") han subrayado recientemente que las principales amenazas actuales sobre el planeta son una guerra nuclear y el calentamiento global. Sobre papel, la guerra nuclear puede ser evitada fácilmente afirman los autores. Evitarla implicaría un bajo costo y el desarme más bien libraría recursos para mejorar las condiciones de vida de las mayorías excluidas actualmente. La lucha contra el calentamiento global en cambio ya no podemos evitarlo y resultará muy costosa. Sin embargo, eliminar la amenaza de una guerra nuclear y una política de desmilitarización va en contra de los intereses del conjunto del complejo industrial militar y los intereses privados de los países centrales. En la actualidad han sido precisamente esos intereses privados que pesan en la toma de decisiones políticas. Lo anterior no deja mucho espacio a la administración Obama. La pregunta es, bajo cuáles condiciones nos permite evolucionar hacia un nuevo orden mundial más justo y equitativo y con respeto hacia la naturaleza. La respuesta más probable es que esta transición no se da sin lucha de clases a nivel internacional y sobre todo entre Norte y Sur.
Alexander Cockburn, en "Lo peor de Clinton, con Obama", (www.rebelion.org ) señala que el nombramiento de Rahm Emanuel como jefe de gabinete y guardián de Obama es ciertamente un nombramiento tan siniestro como, cuando Carter instaló al archi-guerrero de la guerra fría Zbigniev Brzezinski como su Asesor Nacional de Seguridad. Lo considera un súper halcón belicista del Likud. En su trabajo en la Casa Blanca de Clinton, Emanuel ayudó a hacer aprobar el NAFTA, la ley del crimen, el presupuesto equilibrado y la reforma de la asistencia social. Estuvo a favor de la guerra en Iraq, y cuando presidió el Comité Demócrata de Campaña Electoral del Congreso en 2006 hizo grandes esfuerzos por derribar a candidatos demócratas contrarios a la guerra. En 2006, Emanuel acababa de publicar un libro junto con Bruce Reed llamado "The Plan: Big Ideas for America", con una sección concentrada en la "guerra contra el terror." Emanuel y Reed escribieron: "Tenemos que fortalecer ‘la delgada línea verde’ de los militares en todo el mundo, aumentando las Fuerzas Especiales y los Marines de EE.UU., y expandiendo el ejército de EE.UU. con otros 100.000 soldados... Finalmente, debemos proteger nuestra patria y nuestras libertades cívicas creando una nueva fuerza interior de contraterrorismo como el M15 de Gran Bretaña." La opción de Emanuel parece apuntar a la Barbarie.
Las complejas dimensiones de la crisis que incluyen los actuales y eventuales acontecimientos bélicos nos colocan en medio de una crisis de la humanidad. Estas dimensiones juntas, en las que se conjugan el conjunto de sus contradicciones, marcan los límites históricos del capitalismo. La conjugación del conjunto de las contradicciones es expresión de los límites históricos del sistema vigente y se manifiesta por ello como una crisis de civilización. EEUU no dispone de recursos económicos para ir a una guerra más amplia ni hay mayor disposición de los países acreedores, como veremos a continuación, de seguir financiando a EEUU. Lo anterior pone límites objetivos a una nueva conflagración mundial. Sin embargo, incluso excluyendo el estallido de una guerra de gran amplitud, existe en el presente la amenaza concreta de una guerra atómica. Esto es algo casi excluido de nuestras discusiones, pero que pueda imponerse durante la administración Obama como un hecho real.
Una guerra atómica en medio de una profunda crisis resaltará lo irracional de la racionalidad económica vigente. Un desarrollo prolongado de la crisis en sus diferentes dimensiones económicas, ecológicas y militares, que amenazan toda la vida en este planeta hará cada vez más manifiesta la actual crisis como una verdadera crisis civilizatoria. Una humanidad que renuncia a toda la vida perdería el derecho a la existencia. En medio de tal crisis civilizatoria emergerá la ética de la vida. En una tal crisis el dilema de "¿Socialismo o barbarie?" no solo está planteado de manera inmediata, sino se inclinará por el primero. Alain Gresh en su artículo "El consenso de Pekín" (Le Monde Diplomatique, Noviembre de 2008, pp4-5) especula que en el contexto de la crisis civilizatoria el "Consenso de Washington" tiende a ser reemplazado por un llamado "Consenso de Pekín" o "Consenso del Sur" que apunta a la autodeterminación en las decisiones y el rechazo a las imposiciones de potencias occidentales; a la prevalencia de la calidad de vida sobre el Producto Interno Bruto y un acento mayor en la innovación. Aunque los términos del planteamiento son debatibles, queda claro que como nunca desde la descolonización, los países del Sur tendrán la oportunidad histórica, como lo prueban las cumbres del BRIC, de llevar a cabo políticas independientes y encontrar socios no alineados con el imperio. Se tejarán así nuevas relaciones más horizontales en un mundo multipolar.
Cuando la"Torre de Babel del siglo XXI" se desploma
El mundo capitalista se encuentra entonces ante una crisis sin precedentes. Según J. R. Nyquist ("Hitting the bottom" 31 de octubre de 2008 ( www.financialsense.com ), pareciera que los políticos han perdido todo el control. Sin embargo, el autor sostiene acertadamente que los políticos nunca tuvieron el control sobre la llamada "economía de mercado". "La economía de mercado" es una criatura de si misma, con sus propias leyes que no responden a políticas de intervención. El descomunal tamaño que ha alcanzado la economía financiera con respecto a la economía real en los actuales tiempos es de diez a uno, fenómeno que ha ido de la mano con una creciente internacionalización de las economías y procesos de desregulación e integración financiera. Ante la crisis son ahora los mismos especuladores que demandan de sus gobiernos que han de "arreglar" la economía. Lo piden para salvar sus ganancias aunque lo plantean como si fuera en beneficio del Bien Común. Claro los gobiernos tienen instrumentos. Pueden bajar las tasas de interés, pueden emitir dinero, pueden impulsar el flujo de crédito entre bancos, nacionalizar bancos en quiebra, etc. Todas estas medidas no evitan lo que viene: la Gran Depresión del siglo XXI.
¿Por qué? En palabras de Ludwig von Mises, "no hay forma de evitar el colapso final de un burbuja generada por una expansión monetaria en base de crédito (deuda). La única alternativa de evitar un colapso mayor es que la crisis se de más temprano como resultado de un abandono voluntario de la expansión de crédito (deuda). Esto hubiese sido posible a partir del colapso de la burbuja bursátil entre marzo 2000 y septiembre de 2001. Sin embargo a partir del 11 de septiembre, la Reserva Federal de EEUU, tuvo la política de bajar metódicamente las tasas de interés y optó así por estimular la burbuja más grande de la historia del capitalismo. Muchos países de Occidente y más allá siguieron el ejemplo. Al menos el 70% de la economía mundial enfrenta en la actualidad una crisis hipotecaria. El crédito, sin embargo, va mucho más allá. Hay una crisis de deuda privada (tarjetas de crédito), pública y empresarial. El resultado final será el fin del sistema monetario vigente. (Vea, James Glenn, "Once and for all", en (www.financialsense.com ).
Si cada vez más autores afirman, con nosotros, que la actual crisis será peor que la Gran Depresión de los años treinta, la razón es simple: nunca hubo semejante burbuja financiera en la historia del capitalismo ni semejante integración financiera a escala mundial. Los derivados (que funcionan como crédito sobre crédito sin ninguna conexión ya con la inversión real), han sido el responsable principal de la magnitud de la burbuja y con ello de la crisis planetaria en marcha. La pirámide de crédito funciona mientras exista un constante influjo de fondos aportados por nuevos inversionistas a crédito, o sea, mientras se ensanche la pirámide. Conforme se ensancha el edificio, existe la ilusión que todos salen ganando. En esencia es un sistema de inversión donde la promesa y entrega de ganancias no dependen de la inversión real, sino de la llegada de nuevos inversores a base de nuevos créditos aportados. Más allá de la base de un capital real tratase de un edificio piramidal que se construye con puro capital ficticio. Mientras exista la fe que pueda hacerse real la ganancia, la pirámide se agranda. Para lograrlo se necesitaba mantener el gobierno fuera de los controles y así guardar la fe ciega en la obra. Los bancos centrales y en primer lugar la Reserva Federal tuvieron responsabilidad directa en el asunto (Vea, Luis Medina Ávila, "El encadenamiento financiero-especulativo"en Oikos, No 25, 2008, Santiago, pp9-34). En la base de la pirámide estaban los créditos hipotecarios. El único componente real aquí estaba dado por las casas que responden ante las obligaciones hipotecarias. Los bancos revendían las hipotecas a menudo mezcladas con otros productos financieros. Los vendieron a fondos de pensiones u otros bancos a menudo fuera de EEUU. Con ese dinero se otorgaban nuevas hipotecas para construir una nueva etapa de la pirámide y así en adelante hasta llegar a las hipotecas de gente sin capacidad de pago. Las hipotecas subprime son apenas la cara más visible del estallido de la crisis pero no su esencia. En el camino aparecen los seguros involucrados en el negocio. Un complejo sistema de derivados financieros elevó la pirámide a alturas desconocidas en la historia del capitalismo. La "torre de Babel del siglo XXI" alcanzó a mediados de 2008 algo más de 600 billones de dólares, es decir, diez veces el Producto Mundial Bruto (Vea, Jorge Beinstein, "Siete rostros de la crisis mundial", (www.observatoriocrisis.com).
Un sector financiero que se desdobla de la creación de valor en la economía real y productiva, es capaz de crear ganancia ficticia pero sin respaldo en valores reales. Cuanto más profundo sea el sistema financiero y más apartado esté de la creación de valor y plusvalía, cuanto mayor además ese crédito otorgado y en cuanto más países a la vez están involucrados en esa lógica, tanto más profunda, prolongada y extensa será la crisis y mayor también la destrucción de capital ficticio. Nunca antes en la historia moderna hubo semejante burbuja especulativa a través del globo. ¿Cómo pude irse tan lejos? ¿No habíamos aprendido de las recesiones anteriores? Las lecciones aprendidas con la crisis de los años treinta no nos han podido prevenir de una nueva depresión como se creía firmemente hasta hace poco. Ciertos viejos errores puedan no haberse cometido en la actualidad, pero se cometieron y cometerán hoy en día otros errores aún más graves. El mayor error, sin embargo, que se volvió a cometer es no lograr distinguir la diferencia entre ganancia y plusvalía. Una ganancia sin respaldo en la economía productiva por su contenido (hay servicios productivos), carece de plusvalía y con ello resulta ser una ganancia ficticia. El capital invertido en ello es capital ficticio (Vease Reinaldo Carcanholo y Paulo Nakatani,"Capital ficticio y ganancias ficticias"en (www.observatoriocrisis.com y también, con igual título, el trabajo de Reinaldo Carcanholo y Mauricio de Sabadini, en en Herramienta Nº 37). Esta distinción requiere entender la teoría de valor trabajo de Marx y por alguna razón los escritos de Marx están otra vez de moda.
El capital así desarrollado tenía una existencia estrictamente virtual. Era como una cascada infinita de anotaciones contables y de registros electrónicos. Una pura ilusión, como al modo de un espejismo de riqueza. Tarde o temprano tenía que estallar este gigantesco edificio de nipes. (Véase, Luis Paulino Vargas Solís "La crisis tras bambalinas" en Agenpress). La amplitud de la crisis actual no tiene precedentes. Diferente a la Gran Depresión del siglo XX, la ilimitada expansión monetaria y el enorme déficit presupuestario está conllevando a colapsos de monedas y en primer lugar del dólar como moneda internacional. Diferente a la Gran Depresión, hoy incluso hasta países enteros pueden ir en bancarrota como pasa en la actualidad con Islandia Hungría y Ukrania y mañana eventualmente con países grandes como Italia. Diferente a la época de la Gran Depresión del siglo XX, el mundo está actualmente más integrado que nunca y una crisis en la economía real a escala global no salvará ni a los países con mayor empuje económico como China.
Entonces, ¿que se puede hacer? ¿Caben aquí regulaciones? Las mismas, afirma François Houtart en "Panel sur la crise financiere ONU" ( www.observatoriocrisis.com ), solo calzan en tanto que constituyen etapas de una transformación radical que permite una salida a la crisis que no sea la guerra y que no prolonguen la lógica destructiva de la vida. Por lo tanto, no es suficiente reordenar un sistema, sino se trata de transformarlo. Es una obligación moral y para comprenderla se requiere adoptar el punto de vista de las víctimas. En el marco internacional, en primera instancia predominará el "salvase quien pueda", hasta quedar claro que con ello ni el capital dominante se salvará. En ese contexto suele triunfar con el tiempo la lucha a nivel mundial con ética solidaria y con ética del Bien Común. Ello implica reconocer y manifestar una convicción que el conjunto de crisis financiera, alimentaria, energética, climática de agua, social, etc, no se resuelve sino con un cambio civilizatorio y la convicción que podemos transformar el curso de la historia Por lo tanto es asunto muy político no limitarse a las dimensiones financieras de la crisis, sino considerar la misma crisis en sus múltiples dimensiones.
Proteccionismo, colapso del comercio internacional y desenganche
La gran crisis financiera desemboca en otra crisis gigantesca en la economía real. El diario Le Monde no se anduvo con vueltas, el lunes 27 de octubre de 2008, a la hora de graficar el estado de la economía mundial: Luego de anunciar en tapa, con título catástrofe, que las bolsas habían perdido la friolera de 25 billones de dólares desde su punto más alto, en las páginas interiores aportó una conclusión aún más lapidaria: "Los mercados bursátiles, chupados por el vacío". Los diarios ingleses del día siguiente le disputaban también la primera página con la noticia de que las pérdidas bancarias y financieras ya llegaban a los 2,8 billones de dólares. Hasta el Financial Times se metía en esta competencia ‘catastrofista' para mostrar que detrás de las bolsas de Indonesia y Rusia - que habían perdido el 95 y el 76% de su capitalización- había una larga fila de países cuyos mercados de capitales se estaban desintegrando. El vicepresidente del Banco de Inglaterra no queda atrás al señalar que nos encontramos ante la mayor crisis en la historia de la humanidad (Vea, Jorge Altamira. "La crisis mundial sacude a la periferia capitalista" en Agenpress, 3 de noviembre de 2008).
Con sus intervenciones de salvataje a los bancos y empresas transnacionales, la Reserva Federal de los Estados Unidos crea más capital ficticio para mantener la ilusión de un valor del capital que está a punto de derrumbarse. Lo hace con la perspectiva de tener en algún momento dado la posibilidad de aumentar fuertemente la presión fiscal, pero en realidad no puede hacerlo porque eso significaría el congelamiento del mercado interno y la aceleración de la crisis en tanto crisis real. Asistimos, pues, a una fuga hacia adelante que no resuelve nada (Vea François Chesnais, ob. Cit.). La administración norteamericana financia de esta forma su propia incapacidad de pago, lo que a su vez brinda más poder centralizador a la banca para definir el quehacer del gobierno en la crisis. El resultado es la profundización de la crisis en la economía real. Con la crisis financiera, nos encontramos apenas en la fase inicial de una crisis mucho mayor. La misma vislumbra ser muy larga y profunda. Ya tenemos por delante un segundo momento de la crisis: el proceso de propagación de la recesión.
La última se transformará en una brutal crisis de superproducción a escala planetaria. En los Estados Unidos y Europa este proceso ya comenzó, pero se expandirá. Como la industria automotriz depende en mayor grado del crédito y este se ha visto reducir radicalmente, las ventas caen bruscamente y con ello golpea primero a este sector. Es ahí donde se anuncian ahora las quiebras con el desempleo masivo, la baja salarial, la inseguridad laboral, es decir, la crisis social. Luego se dará la crisis con las tarjetas de crédito y las ventas de todo producto y servicio caerán. Hasta los propios gobiernos tendrán dificultades crecientes de obtener crédito como veremos a continuación. El "Global Europe Anticipation Bulletin" (GEAB) en su 28 edición del 15 de octubre de 2008 afirma que la crisis sistémica global en 2009 será mucho más impactante que la crisis de los años treinta. Para ello dan algunas razones. La deuda pública de EEUU está fuera de todo control y se estima que alcanzará un 70% del PIB en el año próximo. Sin embargo, esta es apenas la punta del Iceberg, afirman. La deuda privada en EEUU puede alcanzar el 300% del PIB. Como consecuencia esperan para el año 2009 una profunda recesión.
La intervención estatal en la economía real da inicio en la industria automotriz y sin lugar a dudas conllevará a medidas proteccionistas. Lo mismo sucederá en otros sectores considerados estratégicos como la aviación o la computación, por ejemplo. Con un mayor proteccionismo, la crisis se torna inmediatamente mundial. El proteccionismo es un "salvese quien pueda" a nivel del capital dominante que no los salvará. A partir del proteccionismo colapsará el comercio internacional afectando sobre todo al capital transnacional. La quiebra de las empresas transnacionales en el futuro cercano será impactante. En ese contexto, triunfará la tesis del desenganche del Sur y la posibilidad de generar un nuevo orden económico internacional. Si hasta la fecha la desconexión del proceso de globalización se ha logrado en América latina contra viento y marea, a partir de la crisis real a nivel mundial, esta recibirá viento en popa. La oportunidad y necesidad de la desconexión se dará en el mundo entero, generando un clima más favorable para un cambio profundo.
El colapso del dólar y del actual sistema monetario en 2009
Al exportar más de un 40% de su Producto Interno Bruto, China sufrirá particularmente una contracción de su economía con un colapso comercial a escala global. Miles de fábricas ya se están cerrando en China. Solo en la provincia de Guangdong se cerraron 9.000 fábricas por la crisis financiera en EEUU según informa el periódico Epoch Times del 26 de Octubre de 2008. Ante la contracción de las exportaciones, China y otros grandes acreedores de la economía estadounidense (los países petroleros árabes) vuelcan sus inversiones hacia adentro en búsqueda de la creación de un mercado interno. Como en el pasado China dependió en alto grado del mercado externo, el país acumuló más reservas internacionales en dólares que ningún otro país emergente. Las reservas internacionales totales crecieron desde el año 2001 a una tasa anual explosiva de 26,5%, alcanzando en agosto de 2008 casi los siete billones de dólares. Más del 70% de las mismas están en manso de los países emergentes con China en primera línea. En agosto de 2008 de pronto se paraliza el crecimiento de las reservas internacionales globales y hasta se observa cierto reflujo. La lectura es que EEUU ya no logra obtener crédito externo. A ese punto de la recesión, ¿qué motivo tienen los socios comerciales de EEUU para continuar comprando los bonos del tesoro y devaluar sus monedas? Después de eso, lo que queda es un gobierno federal de Estados Unidos insolvente. Conforme los países emergentes como China desean transformar los billones de reservas internacionales que poseen en moneda nacional para financiar su infraestructura interna, la curva podrá adquirir un descenso pronunciado. Lo anterior comprometería el valor del dólar seriamente y pueda causar incluso su colapso.
¿Cómo se explica entonces que en la actualidad el dólar está subiendo? En su artículo "US Dollar Death Dance", Jim Willie, (www.marketoracle.co.uk ), afirma que es el último tango del dólar ante su colapso. En la actualidad hay una enorme demanda de liquidez para salir de papeles especulativos y compromisos de pago electrónicos. Hay fuga general hacia el efectivo durante una liquidación de mercados en todas las áreas y también acumulación de liquidez porque las empresas no pueden contar con el crédito bancario a corto plazo que usan para pagos de salarios y operaciones en curso. El dólar es la moneda por excelencia para obtener dicha liquidez. De ahí la fuga de capital (a menudo golondrino) de los países del Sur. También hay fuga hacia el dólar en busca de un puerto más seguro. Ello se vislumbró a partir de la reciente crisis en Georgia. El euro perdió inmediatamente terreno. Aunque repunte el dólar, la economía real de EEUU, está colapsando, ¿Qué pueden hacer los EEUU frente a esa crisis?
Sin crédito, afirma Christopher Laird en "Sobrevivir el próximo colapso del US Dólar" (www.globalresearch.ca ), las economías del mundo se contraen y malamente y así también la norteamericana. El crédito NO está volviendo. Cierto, oímos que la tasa Libor (tasa de préstamo entre bancos) ha mejorado. Pero estos prestamistas no están prestando. Ellos cubren sus propias necesidades y acumulan efectivo; tal como se ven obligadas a hacer las empresas desde que los mercados de crédito a corto plazo están congelados. Lo que eso significa para el US dólar es que, mientras el mundo pierde su motor económico y cae en una depresión económica, el muy abusado dólar pierde atracción de invertir en ella. Cuando la depresión económica se haga sentir, los déficit fiscales de Estados Unidos, que ya llegan al billón (trillón en inglés) al año, no tienen financiamiento ya que los socios comerciales dejaran de comprar notas/billetes del Tesoro. Entonces, el US dólar sufrirá el colapso. Hugo Salines Price en su artículo "The strange case of falling international reserves" (www.fanancialsense.com) estima que los países exportadores efectivamente ya no adquieren más deuda norteamericana ni europea. Más bien cada vez más Fondos Soberanos aprovecharán adquirir capital real en Occidente en vez de ampliar el crédito internacional. Si esto es el caso, la deuda en general y especialmente la deuda fiscal norteamericana, que alcanza un billón de dólares este año, ya no encuentran financiamiento externo. Lo anterior implica una necesidad de financiarlo internamente ya sea sacrificando el sistema de seguros o imprimiendo simplemente dólares. Lo último está sucediendo a gran escala. Ello implicaría una severa inflación en EEUU que ya no se puede exportar. Es en la precisa coyuntura actual de un posible colapso del dólar que podamos esperar que se creará un Nuevo Dólar. Adrian Salbuchi en "Crisis terminal del sistema financiero global" (www.asalbuchi.com.ar ), estima que el próximo paso es que el Tesoro y la Reserva Federal declaran una emergencia económica nacional e introducen un cambio de moneda - un Dólar Nuevo que se basará otra vez en el patrón oro. Para lograrlo bastaría aprovechar un feriado bancario para instrumentar el recambio de moneda. Para su transición se determinarán, en la opinión de Salbuchi términos beneficiosos para aquellos bancos, empresas, ciudadanos y aliados preferidos (o sea, se les reconocerá un Dólar Nuevo por cada dólar viejo). Luego, con determinados poderosos tenedores de dólares y bonos del tesoro, se negociará según claros intereses geopolíticos, que determinadas instituciones y empresas, podrán transformar sus tenencias en dólares actuales por Dólar Nuevo según otras paridades. Por último, al resto de los tenedores de dólares - ahorristas privados en todas partes del mundo se les dirá que EEUU dejará que el mercado local e internacional determine la paridad entre el Dólar Nuevo y el viejo dólar. Entonces, veremos a los cambistas locales ofreciendo 10 o 20 viejos dólares por cada nuevo. Es un "Corralito a escala global" y una expresión clara del "salvese quien pueda".
La introducción de un Nuevo Dólar deja a los tenedores del viejo dólar y todos los papeles (bonos) en esa moneda como papeles sin valor que puedan venderse a partir de entonces en apenas un 10% o tal vez menos de su valor nominal. El costo de este desastre lo pagaría todo el mundo que tenga tenencias en dólares, y no tanto el contribuyente norteamericano. Las estructuras de poder globales de EEUU permiten transferir de esta manera los efectos más nocivos de la crisis a países terceros y sobre todo hacia los países emergentes que poseen el 70% de las reservas internacionales. EEUU es el único país que tiene esa alternativa para hacerse frente a la crisis y no es nada improbable que utilice dicho mecanismo. La política tendrá el efecto de una bomba de neutrones en el mercado financiero internacional y arrastrará todo la economía global.
Webster Tarpley en su artículo "Secret plan for IMF world dictatorship" (www.financialsense.org) advierte, en este contexto, de una tendencia durante la administración Barack Obama hacia un gobierno mundial donde EEUU no pierda el poder monetario. Hay un plan con el primer ministro británico Gordon Brown de crear un nuevo sistema monetario internacional con un gobierno global. No es un Bretton Woods II, como afirman, sino tratase de un intento de instaurar un poder mundial bajo su control que impondría sus políticas en todos los países, acabando con lo que queda de la soberanía nacional. Un Banco Central Mundial haría a su vez las regulaciones del caso para tener un control mundial sobre los recursos naturales. La política implicaría mayor austeridad, sacrificio, desregulación, privatización, salarios más bajos, lucha anti sindical y más libre comercio y una carrera sobrepasando todos los límites y prohibiciones de la tecnología avanzada. El plan implicaría una estrangulación de la humanidad para salvar el capital de Occidente. Es de esperar que Brasil, Rusia, India y China (los países BRIC) se opondrán a semejante plan. Estos países emergentes, junto con los países exportadores de petróleo, son los países acreedores. Los países occidentales y en primer lugar EEUU, son países deudores. Es poco probable que los deudores logren imponer tales condiciones a sus acreedores al menos no sin el recurso de la guerra.
Es probable, afirma Salbuchi que las autoridades norteamericanas no logren imponer su criterio ni superar la crisis y económica. Entonces se plantea el tema en el plano geopolítico, promoviendo una mayormente generalizada situación de guerra global que permita pasar los efectos de la crisis a terceras naciones. Además de imponer limitaciones estrictas a las libertades internas en EEUU bajo pretexto de la grave crisis nacional, se intervendrá militarmente en diversas partes del mundo, y se moviliza al país (y sus aliados) hacia la defensa ante un enemigo creado. No se puede descartar un nuevo (auto) atentado en territorio estadounidense o contra intereses norteamericanos o de sus aliados en otras partes del mundo. Otra amenaza muy concreta y últimamente divulgada en la prensa oficial es un ataque unilateral contra Irán llevado a cabo por Israel tras recibir la luz verde para iniciarlo de EEUU. Luego arrastrará a EEUU en la consiguiente guerra. La geopolítica por la prevención de la guerra (nuclear) y por la paz será más necesario que nunca en los años venideros.
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Sociólogo y economista holandes, integrante del Observatorio de la Crisis (en cuya página se publicó inicialmente este artículo, reproducido también en RGE 593/08). Subido al Foro el 1 de diciembre de 2008.
La crisis actual como crisis civilizatoria | 08-12-2008 - 09:40:01 GMT 1 #
Crisis económica (I): causas, pronósticos y respuestas oficiales.
ICEA1
(Extraído de la Gaceta sindical y económica del Periódico cnt nº350, noviembre de
2008)
En este artículo pretendemos acercarnos a la crisis económica desde la teoría
económica anticapitalista, estudiando sus causas y su propagación hasta nuestras vidas,
y exponiendo las consecuencias que previsiblemente tendrá sobre nuestras vidas en
tanto que trabajadores. El próximo mes acabaremos este artículo proponiendo un
programa que tiene por objetivo exclusivo el de evitar que una vez más sea la clase
trabajadora la que tenga que pagar el alto precio de una crisis que no sólo no ha
originado, sino que está basada en relaciones de explotación capitalista que lleva
padeciendo desde hace siglos.
Los orígenes de la crisis: causas externas
El origen primigenio de la crisis hemos de buscarlo en la propia dinámica de
funcionamiento del sistema capitalista, que origina crisis periódicas a consecuencia del
mecanismo cíclico que sigue en su evolución. En la que ahora nos ocupa concretamente,
se registra una caída de la rentabilidad del capital productivo (es decir, no financiero)
que estimula al capital a recurrir a otros ámbitos de actividad, en este caso las
actividades financieras, con el fin de ganar esa rentabilidad perdida.
Así pues, el desencadenante de esta crisis en Estados Unidos lo encontramos en las
famosas hipotecas subprime o “hipotecas basura”. Se trata de hipotecas concedidas a
personas que estaban en condiciones económicas que hacían difícil su devolución. Pero
esas hipotecas fueron transformadas en productos derivados para hacer menor ese
riesgo. ¿Cómo? Los bancos que las tenían las unían a otros productos financieros de
menor riesgo creando un nuevo producto (un derivado) que luego ponían a la venta en
los mercados internacionales. En un contexto en que como hemos señalado, la
rentabilidad era más baja en otros mercados, el capital optó por este tipo de productos,
más arriesgados pero que ofrecen beneficios mucho mayores precisamente por ese
riesgo mayor. Y la compra-venta de este tipo de productos tiene lugar porque existe un
vacío legal que el capital puede aprovechar, pues aunque era evidente que estas jugadas
ponían en riesgo la economía mundial, tras los procesos de desregulación que tuvieron
lugar en todo el mundo, eran perfectamente legales. No sólo legales, sino que algunas
medidas los estimularon, como la derogación de la Ley Glass-Steagal de la
Administración Clinton en 1999 u otras similares durante la etapa de Bush hijo (lo que
se denominó la "ingeniería financiera”).
Como consecuencia de todo este proceso, ha tenido lugar un incremento notable de
la inestabilidad económica internacional. Esto se debe a esa propagación de productos
con alto riesgo pero cuya composición exacta era difícil de discernir en muchos casos.
Al aumentar la falta de transparencia de los productos con que se negocia, aumenta la
incertidumbre. Y en el momento en que los precios de las viviendas bajaron y los tipos
de interés subieron, y por tanto, las personas con poca capacidad de pago que habían
1 E. Alabort, L Buendia, G. Fuster, M. Obispo y Ll. Rodríguez. Economistas y miembros del Instituto de
Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA). Este artículo es una resumen del número 1 de
Cuadernos del ICEA: “Crisis económica y resistencia obrera: la crisis mundial y sus efectos en España”.
Esta publicación podrá descargarse en breve gratuitamente desde http://iceautogestion.org
(Publicaciones).
contratado las “hipotecas basura” dejaron de ser capaces de asumir los pagos que
debían, la crisis se empezó a propagar. Entre 1998 y 2007 las deudas incobrables
pasaron en Estados Unidos de 211.000 millones de dólares a 920.000 millones según
datos de la Reserva Federal.
Los impagos hicieron que esos productos derivados no valieran nada, así que
algunos bancos y entidades financieras se encontraron con más pérdidas que ganancias,
entrando en bancarrota. El resto de bancos, conscientes como eran de que esos
derivados estaban por toda la economía (dado que ellos mismos se habían estado
beneficiando de ellos) temían prestar dinero tanto a personas, como empresas u otros
bancos, y que éstos no fueran capaces de devolverlos. Esto ha hecho más difícil
conseguir créditos para todo el mundo.
Al mismo tiempo, dentro de esa incesante búsqueda de nuevas inversiones
rentables, algunas fracciones del capital financiero optaron por buscar nuevos espacios
de ganancia. Como las burbujas inmobiliarias estaban empezando a estallar (en Estados
Unidos, pero también en Reino Unido o España), llegó el momento de asaltar el
mercado de materias primas. Y fue entonces cuando subieron los precios del petróleo o
de los alimentos en todo el mundo. A lo que contribuyó también el habernos
aproximado al cénit de la producción del petróleo o el aumento de la demanda por parte
de otros países.
En consecuencia, los precios suben en la mayoría de los países. Dada la
dependencia que tienen muchas economías (incluyendo Estados Unidos) del petróleo
para funcionar, esos incrementos de precios se trasladaron a toda la economía. Y las
subidas en los precios de los alimentos no hicieron sino agravar estas condiciones. Las
autoridades monetarias, por ejemplo en Europa, para combatir esa nueva inflación
decidieron subir los tipos de interés, puesto que al encarecer el precio del dinero en la
economía, hay menos transacciones puesto que el dinero es necesario para que funcione.
De esa forma se hace que los precios no crezcan tanto (puesto que se consume menos)
y, de paso, se les conceden mayores remuneraciones a los propietarios del dinero
(bancos y demás) para intentar que vuelvan a prestar dinero como antes. Pero como el
dinero es más caro, otro efecto es que se invierte menos y que se crea menos empleo,
además de subir los costes de las hipotecas, lo que genera de nuevo impagos y echa más
leña al fuego de la crisis económica.
Causas internas
La economía española se ha caracterizado tradicionalmetne por tener una
productividad muy baja. Los bajos salarios han facilitado que las empresas hayan
preferido utilizar trabajo en vez de maquinaria en su actividad económica. Por otra
parte, la burbuja inmobiliaria hizo que el sector de la construcción fuera mucho más
rentable para el capital que otros sectores con más productividad, como aquéllos
intensivos en tecnología, por ejemplo. Además, tal y como mencionamos en otro lugar2,
esto benefició a las autoridades públicas pues permitió a los gobiernos de todos los
niveles y de todos los colores hacer y cumplir promesas populistas de reducción de
impuestos (sobre la renta), mientras financiaban las actividades públicas con las tasas
vinculadas a las nuevas construcciones. Por eso no sólo no se hizo nada contra este
modelo productivo sino que encima se le incentivó con ventajas fiscales o
liberalizaciones de suelo.
La otra gran actividad económica española es el turismo, igualmente caracterizado
por salarios bajos y condiciones precarias, y también intensivo en mano de obra. Este
2 Véase “Gente sin casa, casas sin gente. ¿Cómo se entiende? (II)”, en CNT nº 332, marzo de 2007.
sector tuvo su vínculo con el de la construcción pues los apartamentos en la costa
formaron parte de esa ola especulativa, reforzándose así mutuamente.
Esto explica en buena medida la especialización en actividades poco productivas,
pero además supone un factor de vulnerabilidad al depender el crecimiento económico
(y las finanzas públicas), sobre todo, de la construcción. Por otra parte, el turismo en
España no es ya tan boyante como lo fue en su momento, pues al abaratarse los
transportes de larga distancia como el avión, han surgido otros destinos más atractivos y
más baratos, como algunos en el Sudeste asiático o el Caribe. Allí la conjunción de unos
sueldos aún más bajos y una moneda más débil contribuye a hacer más atractivo el
turismo desde países desarrollados.
Con este patrón productivo se construyó el modelo del "España va bien", que se
caracterió por la creación de empleo (precario), la congelación de los salarios mientras
los beneficios subían galopantemente (un 73% entre 1999 y 2006, según datos de la
OCDE3) y un notable crecimiento económico (del que se beneficiaban quienes se
quedaban con esos beneficios, claro está). Pero donde la productividad, de acuerdo con
Eurostat, se redujo casi un 7% entre 1997 y 2007, es decir, al socaire de la burbuja
inmobiliaria.
Esa estrategia de salarios reducidos hace complicado el funcionamiento económico
si se pretende que el consumo interno sirva de motor de la economía. En efecto, esto
requiere que los salarios sean lo suficientemente elevados como para sustentarlo. Sin
embargo, como hemos dicho, la estrategia ha sido de salarios bajos, por lo que el
consumo ha dependido del endeudamiento. En ello influyeron también los precios de la
vivienda, que hicieron necesario para mucha gente hipotecarse para poder adquirir la
suya (véase el Gráfico 2), así como el contexto de tipos de interés reducidos. Los bancos
junto con las grandes empresas constructoras, fueron los grandes beneficiarios del
modelo, mientras los trabajadores en su conjunto salieron perdiendo.
Ilustración 1. Incremento anual del precio medio de la vivienda libre en
España y del poder adquisitivo de los salarios (1994-2006)
-6
0
6
12
18
1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006
Tasa anual
(euros constantes, base 2000)
Precio vivienda l ibre S a l a r i o s
Fuente: Colectivo Ioé, Barómetro Social de España.
3 El país, 24 de junio de 2007.
El contagio de la crisis
Como se ha mencionado antes, el endurecimiento de las condiciones para conseguir
créditos afectó a la financiación de nuevos proyectos, incluyendo los de la construcción.
Al mismo tiempo, el Banco Central Europeo elevó los tipos de interés, haciéndoles la
vida más complicada a las personas que estaban endeudadas, que eran muchas. Esto ha
tenido además omo consecuencia directa una reducción en el consumo, pues mucha
gente tiene más problemas para llegar a fin de mes.
El hecho de que hubiera en España esa dependencia tan alta del sector de la
construcción hace que la subida de tipos de interés implique que la gente compre menos
viviendas (además del hecho de que si los precios de las viviendas subían más se volvía
insostenible el endeudamiento necesario para adquirirlas). Por lo tanto, el principal
motor de la economía deja de recibir gasolina con la que alimentarse. Y las empresas
que estaban metidas en muchas construcciones y necesitaban de nuevas compras para
conseguir dinero con que financiarlas (como Martinsa-Fadesa) entran necesariamente en
quiebra. Como la principal fuente de nuevos empleos es el sector de la construcción,
estos acontecimientos implican también un mayor desempleo, por lo que el consumo
vuelve a resentirse. Todo ese menor consumo tiene como consecuencia que otras
empresas se vean por tanto afectadas por la crisis.
Así pues, ésa es la forma en que tanto los factores internos (como la construcción)
como externos (la crisis de las hipotecas basura) llevan a la economía española a la
crisis. Y así la burbuja especulativa estalla y el aterrizaje es mucho menos suave de lo
que pronosticara el Ministro de Economía Pedro Solbes allá por enero de 2008.
Pero existe además otro factor que actúa como agravante, que es el de la inflación.
Los precios, como hemos señalado, han subido debido al encarecimiento del petróleo
(en una economía tan dependiente del crudo como la española) y los alimentos. A ello
hay que añadir el nada desdeñable papel jugado por las grandes empresas españolas, que
al tener un gran poder de mercado pueden subir los precios casi a su antojo por
encontrarse en situación de oligopolio, es decir, por la ausencia de competencia. De
hecho, éste ha sido otro factor que ha ayudado a que crecieran los beneficios tanto como
lo han hecho en España en los últimos años.
Previsiones económicas
A la luz de toda esta información no está de más echar un vistazo a las previsiones
que desde el poder se hacen respecto a la evolución de la crisis económica. Realmente
todas las instituciones económicas coinciden en mayor o menor medida en sus
predicciones para, al menos, los próximos dos años. Por ejemplo, el secretario general
de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) afirma que
la “normalización” de la economía en España no llegará hasta 2010 ya que las
turbulencias financieras internacionales que se han centrado en el sector inmobiliario no
terminan de resolverse. Por otro lado, Joaquín Almunia (comisario europeo de Asuntos
Económicos) anunció unos pronósticos de crecimiento actualizados no muy diferentes
de los que, por ejemplo, ha transmitido recientemente el Banco Central Europeo (BCE).
Ante la crisis económica por la que está atravesando España, el Fondo Monetario
Internacional (FMI) califica la situación como de “trance económico profundo”, pero
augura que será breve y que en 2010 ya se crecerá al 3,1%.
Según las previsiones del Ministerio de Economía y Hacienda, el crecimiento del
PIB para este año se sitúa en el 1,6%, y seis décimas porcentuales por debajo en 2009,
con un 1%. En relación al empleo, se reduce en un 0,5% durante el próximo año,
mientras que la tasa de paro presenta tasas de variaciones anuales crecientes tanto para
2008, con un 10,4%, como para 2009, con un 12,5%.
El vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes ha asegurado que el
Estado español está atravesando un duro ajuste, que la economía seguirá débil hasta el
año que viene, con un paro en aumento y alta pero decreciente inflación, pero que
estaba convencido de que en 2010 la economía española entrará en un nuevo período de
fuerte crecimiento sostenible (¿?) que se beneficiará de nuestra transformación
estructural.
Previsiones Económicas para España
(Tasas de variación anual en porcentaje)
2008 2009
PIB a precios constantes 1,6 1
Productividad 1,4 1,5
Empleo 0,2 -0,5
Tasa de paro 10,4 12,5
Fecha Previsiones: 24 de Julio de 2008
Fuente: Ministerio de Economía y Hacienda.
Por otro lado, las últimas previsiones para la economía española en el período 2008-
2010, elaboradas por la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), revisan a la baja
las previsiones relativas al crecimiento del PIB hasta el 1,1% en 2008 y el -0,5% en
2009. La recuperación, según la Fundación, no comenzará a notarse hasta 2010,
situándose la previsión para ese año en el 1,5%. Esto es debido a que los factores que
explican el fuerte deterioro de las condiciones económicas desde mediados de 2007 van
a seguir actuando en los próximos trimestres. El ajuste en el sector de la construcción
aún se va a prolongar durante bastantes trimestres y el consumo va a mantener su
debilidad a causa de la caída del empleo, la pérdida de poder adquisitivo, el elevado
endeudamiento, los altos tipos de interés, la restricción crediticia y un aumento en la
propensión a ahorrar por motivo precaución. En cuanto al empleo, no retrocederá tanto
en 2010 como en 2009, mientras que la tasa de paro continuará con una tendencia
creciente en los dos próximos años, hasta situarse en un 16% en el año 2010 según las
citadas previsiones.
Previsiones
Variación de las
previsiones (*)
2008 2009 2010 2008 2009
PIB a precios
constantes 1,1 -0,5 1,5 -0,5 -0,9
Productividad 1,4 1,5 1,4 0,2 0,2
Empleo -0,3 -2 0,1 -0,7 -1,1
Tasa de paro 11,3 14,8 16 1,1 2,3
(*) Variación en puntos porcentuales entre las previsiones actuales y las publicadas
en mayo de 2008.
Fecha Previsiones: 4 de septiembre de 2008
Fuente: Fundación de las Cajas de Ahorro. (FUNCAS)
Como hemos venido indicando, las crisis son utilizadas por los capitalistas para
reestructurar la economía de modo que la lucha de clases, gracias a la abulia social
generalizada, se resuelva de manera aún más favorable para ellos. Como decía El Roto
en una de sus viñetas “si nada ganamos cuando se forraban, ¿por qué hemos de (volver
a) perder cuando se la pegan?”. Esto nos lleva a ver qué medidas se adoptan ante estos
pronósticos.
Respuestas oficiales: PSOE, UGT y CCOO ante la crisis
José Luis Rodríguez Zapatero declaró en el acto organizado por UGT en Riodezmo
(Léon) que dedicaría los recursos “a apoyar a los ciudadanos” y “no a salvar empresas
que han tenido grandes beneficios” en los últimos años4. Dicho acto contó
evidentemente con la presencia de la UGT. Tras las declaraciones, se anunciaban las
ayudas de 3.000 millones de euros a empresas españolas, y no hay constancia a fecha de
hoy de queja alguna por parte de la central sindical.
Esto nos hace ver las luchas que están llevando a cabo los sindicatos mayoritarios
ante esta crisis económica. Complacencia respecto al partido en el gobierno y retórica
son las únicas acciones previstas y previsibles de un sindicalismo que padecemos hace
ya más de 30 años en nuestro país. A un nivel más concreto, la UGT presiona para que
los Presupuestos del Estado de 2009 se dirijan hacia la reactivación de la economía y la
creación de empleo, creando e impulsando un nuevo modelo productivo y recolocando
los desempleados en dichos sectores5. Paralelamente, CCOO defiende que se proteja a
los parados y se potencie la actividad productiva6.
Los sindicatos mayoritarios no hablan de una mayor intervención estatal en la
economía, ni de mayor presión fiscal a las empresas, a la vez que se crea la duda de que
al querer potenciar la actividad productiva se financie con dinero público a dichas
empresas, algo que no debería defender precisamente una central sindical. De esta
manera, y en vez de saltar al cuello del empresariado por esta crisis económica que han
provocado pero que pagamos todos, los grandes sindicatos de este país tuvieron como
única iniciativa la de convocar un paro parcial para el 7 de octubre en defensa de “un
trabajo decente”7. Mientras tanto las cifras de paro y de impagos como hemos visto
anteriormente siguen creciendo.
Hacia unos Nuevos Pactos de la Moncloa
La patronal española está presionando con cada vez más éxito para conseguir
aquello que no pudo obtener del todo en los años de bonanza económica. El
empresariado exige y promueve una reforma laboral que bajo la excusa del desempleo
busca aumentar la flexibilidad del mercado de trabajo. Ése es el caballo de batalla de la
patronal española8. Para conseguirlo se desarrollan diversos aspectos, como el
mencionado abaratamiento del despido, igualándolo al de países de nuestro entorno
(más de uno nos imaginamos que pensarán más en Marruecos que en Francia). La
4 Véase la propia web del PSOE en
http://www.psoe.es/ambito/saladeprensa/news/index.do?action=View&id=216887
5 Véase la web de UGT en http://www.ugt.es/actualidad/2008/octubre/d02102008.html
6 Véase la web de CCOO en http://www.ccoo.es/csccoo/menu.do?Inicio:36058
7 Véase la web de CCOO en http://www.ccoo.es/csccoo/menu.do?Inicio:36060
8 Citado en Actualidad Económica, núm. 2603, pág. 22-25.
agilización de la negociación colectiva, permitiendo que las cúpulas sindicales obtengan
más poder ejecutivo para decidir y acelerar las reformas que es “necesario” aplicar, sería
otros de los ejes a “negociar”.
Finalmente y en relación a la flexibilización del mercado, en consonancia con las
empresas de trabajo temporal (ETT), se vislumbra, por un lado, la posibilidad de
aumentar la tipología de los contratos de trabajo temporal, a la vez que el aumento del
papel de las ETT's en la recolocación de parados en detrimento de organismos públicos
como el INEM.
Pero no sólo de flexibilizar el mercado de trabajo se habla. Las políticas de
desempleo también están encima de la mesa. Con la disminución de las llamadas
“políticas pasivas” de desempleo se pretende disminuir el subsidio de paro, ya de por sí
raquítico, por políticas de formación activa de desempleados. Esto supone un problema
para el trabajador al reducirle esas prestaciones sociales (el subsidio de desempleo) y
endurecer las condiciones de acceso a ellas. Otra opción a desarrollar sería la obligación
por parte del trabajador desempleado de aceptar el puesto de trabajo,
independientemente de las condiciones laborales de dicho puesto.
Las subidas salariales son también objeto de batalla de la patronal española.
Cuestión fundamental que lleva sonando desde hace años, se retoma ahora
aprovechando la situación de crisis. Si ya de por sí los aumentos salariales, si es que se
aplican, son ridículos; se presiona ahora para que éstos estén vinculados a la
productividad del trabajador y de la empresa. Esto supone, por ejemplo, que puestos de
trabajo del sector servicios, donde la productividad es baja ya que depende en gran
medida del trabajo humano y la probabilidad de aumentarla por parte del trabajador es
nula, se verían gravemente afectados. Como consecuencia de la vinculación salarioproductividad,
el salario se mantendría constante a lo largo de los años mientras que el
nivel de precios seguiría aumentando a la luz de las tendencias actuales. En conclusión,
asistiremos a una disminución drástica del poder adquisitivo de los trabajadores de
sectores productivos donde hay menor productividad. Esa productividad podría
estimularse como vimos anteriormente por medio de la inversión empresarial en bienes
de equipo y tecnología. Pero ya hemos visto adónde ha acudido el capital ante la
perspectiva de otras alternativas más rentables. ¿Cómo se puede sostener, pues, que los
trabajadores son culpables de la crisis cargando sobre ellos las medidas para
“resolverla”?
Los Presupuestos Generales del Estado para 2009
El vicepresidente Solbes afirmó que serían unos presupuestos austeros y rigurosos
si bien incurrirán en déficit (1,5% del PIB). Según el primer borrador y en las
declaraciones hechas públicas por el gobierno, se priorizará la recuperación económica
y la protección de los más débiles. En relación a los gastos destinados a “la recuperación
económica” podemos destacar las partidas para infraestructuras, las cuales aumentan un
4,5% llegando a los 22.120 millones de euros. El gasto en I+D+i (investigación,
desarrollo e innovación) aumenta un nada despreciable 6,7% hasta llegar a la cifra de
8.192 millones de euros. Dentro de los gastos de infraestructuras hay que destacar la
inversión en ferrocarriles. Dentro de ella está el presupuesto para las líneas y el
mantenimiento del AVE de tan tristes consecuencias para los distintos pueblos y
paisajes de Iberia. A todo ello hay que añadir la construcción de autopistas y carreteras
por valor de 3.451 millones (un 15,7% más). Estos gastos representan en la mayoría de
los casos transferencias masivas de capital público hacia grandes empresas como
Ferrovial, FCC o ACSA, con lo que el erario, escaso y necesario en épocas de crisis se
destina al pago de obras contrarias a los intereses de los trabajadores, como lo sería un
aumento del empleo público en servicios sociales, por ejemplo.
La otra gran prioridad del gobierno español en cuanto a los presupuestos es la de
“proteger a los más débiles” mediante el aumento del gasto de desempleo, pensiones y
dependencia. Si bien se aumentan las pensiones mínimas en un 6% y el salario mínimo
aumenta entre un 2% y un 3% para el año que viene (por debajo de sus propias
promesas electorales)9, no parece que exista una protección adecuada por parte del
gobierno hacia las clases sociales más desfavorecidas. Recordemos que el SMI (salario
mínimo interprofesional) está en unos ridículos 600 euros mensuales a la vez que las
pensiones mínimas para el año que viene se situarán en la cantidad de 9.709 euros
anuales. Además, respecto a estas partidas de gasto conviene destacar que algunas de
ellas crecen simplemente con el empeoramiento de la situación económica. Es el caso,
por ejemplo, de las dedicadas al desempleo que aumentan al mismo ritmo que aumenta
el número de parados. Por eso no podemos dejarnos engañar con anuncios como el del
aumento del gasto en desempleo de un 24,4%: de hecho, como hemos visto
anteriormente, las propias previsiones del Ministerio de Economía prevén para 2009 un
incremento en el porcentaje de parados superior a dicha cantidad, lo que hace pensar
una vez más en nuevas restricciones que endurezcan el acceso al subisidio de
desempleo.
Los primeros síntomas de la crisis económica ya se están empezando a notar: vuelta
de trabajadores a sus países de origen, impagos crecientes de las cuotas de las hipotecas
y préstamos, aumento del desempleo, desesperación laboral, etc. Nada nuevo bajo el sol
dictatorial de una economía que está a favor de una élite y en detrimento de los intereses
de la gran masa social de este país. En el próximo número analizaremos las
consecuencias que todo esto tiene para la clase trabajadora y haremos nuestras propias
propuestas de cara a encontrar una salida a la crisis que no nos perjudique.
9 Véase la notica que dio Europa Press el 6 de septiembre de 2008, en Internet:
http://www.europapress.es/economia/noticia-trabajo-no-descarta-atenuar-2009-subida-pensionesminimas-
smi-crisis-20080906113642.html. Curiosamente las promesas de ventajas fiscales para quienes
más tienen permanecen intactas, como hemos señalado.
Crisis económica (I): causas, pronósticos y respuestas oficiales | 12-12-2008 - 09:41:00 GMT 1 #
Crisis económica (y II): consecuencias y soluciones.
ICEA1
(Extraído de la Gaceta sindical y económica del Periódico cnt nº351, diciembre de
2008)
Continuamos este mes con el artículo que, sobre la crisis económica, iniciamos en el
CNT anterior. Esta vez vamos a analizar y exponer las consecuencias que dicha crisis
puede tener sobre los trabajadores teniendo en cuenta su grado de organización. Para
ello veremos los efectos tanto en forma de desempleo e inflación como, vinculado a
esto, la influencia que puede tener sobre la igualdad. Finalmente esbozaremos las
propuestas (por falta de espacio no podemos exponer aquí más que un breve resumen)
que, desde el ICEA, hacemos para evitar que la crisis la paquen los trabajadores.
Clases sociales y clase trabajadora
A lo largo de la historia del capitalismo, la estructura de clases se ha venido
reproduciendo de forma más o menos inalterable con alrededor del 5% de la población
perteneciendo a las clases dominantes (entre el 10% y el 20% de ellos formando parte
de los grupos hegemónicos de la sociedad, es decir entre el 0’5% y el 1% de la
población activa), entre el 15% y el 20% formando las “clases medias” y entre el 75% y
80% las clases dominadas. Es preciso señalar pues que las transformaciones en la
estructura de clases del capitalismo se han dado en el interior de las mismas clases
sociales. En cuanto a ese 80% de clases dominadas, los cambios básicos y su
fragmentación se pueden englobar en tres grandes bloques. El primero sería la clase
trabajadora “tradicional”, que llega a su máximo en los años 1950-1960 y luego va
disminuyendo, aun manteniéndose un núcleo básico. La clase trabajadora “tradicional”
está en regresión y vendría definida por los perfiles de trabajadores manuales, hombres,
de la industria, construcción, minería y algunos servicios, (ferrocarriles, transporte
urbano, administración pública), empleados en grandes empresas y con contrato fijo.
Este bloque representa en la mayoría de países alrededor de un 30% de la población
activa pero está disminuyendo. Actualmente en España es menos, entre el 11’5% y el
14’5 de la población activa, sin embargo este grupo (1 de cada 7 asalariados) sigue
siendo la referencia y la base de actuación de los sindicatos de clase. El segundo bloque
es el de los asalariados que más crecen en los últimos años, que son los de alta
calificación y entre ellos los llamados trabajadores intelectuales, que pueden alcanzar el
20% de asalariados. El modelo del profesional liberal independiente juega también un
papel destacado. Por último, en el tercer bloque encontramos los asalariados que están
en situaciones de precariedad/marginación que representan un 50% de los asalariados y
que han crecido espectacularmente en los últimos años.
Los cambios operados dentro de la estructura de la clase trabajadora han resultado
en el incremento de la precariedad y marginación de una mayoría de los trabajadores.
Esto se ha visto facilitado por la segmentación laboral (la división de los trabajadores en
segmentos del mercado laboral). Los trabajadores, divididos y desorganizados, pueden
oponer menor resistencia a sucesivas ofensivas de precarización de sus condiciones de
1 E. Alabort, L Buendia, G. Fuster, M. Obispo y Ll. Rodríguez. Economistas y miembros del Instituto de
Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA). Este artículo es la segunda parte del resumen del
número 1 de Cuadernos del ICEA: “Crisis económica y resistencia obrera: la crisis mundial y sus efectos
en España”. Esta publicación podrá descargarse en breve gratuitamente desde http://iceautogestion.org
(Publicaciones).
vida y trabajo. Esto no impide que la clase trabajadora siga teniendo unos aspectos
comunes que la definen como por ejemplo la dependencia del empleo asalariado y la no
posesión de los medios de producción, la incapacidad de gestionar la incertidumbre o la
ausencia de poder real para configurar las cosas de otro modo (a no ser que haya un
sindicato fuerte detrás).
Modelo sindical
El deterioro de las condiciones laborales no se ve contrarrestado por respuestas
contundentes de la clase trabajadora o con afiliación y organización de los trabajadores
en los distintos sindicatos. En relación a este último aspecto, conviene recordar que las
centrales sindicales no dan, en la mayoría de los casos, respuesta a las expectativas de
los trabajadores. La afiliación sindical total en España es de apenas el 15% de los
asalariados. Como se comentó con anterioridad los trabajadores afiliados a los
sindicatos son los que pertenecen a la clase trabajadora “tradicional” y se encuentran
mayormente en los sectores laborales mejor remunerados (metal, sanidad, enseñanza,
banca,...) o con mayor seguridad laboral para la actividad sindical (sector público). Es
pues en estos términos de debilidad organizativa de los trabajadores como podemos
valorar el impacto de esta crisis económica sobre los trabajadores y sus posibles
respuestas.
La mayoría de crisis económicas afectan a los trabajadores no cualificados, a los
jóvenes, a las mujeres y a los inmigrantes, por ser los trabajadores con menos poder de
negociación de todo el mercado de trabajo (si no están sindicados). La cuestión es que
en esta crisis se da la situación que se arrastra al paro a multitud de trabajadores que
vendrían a conformar esa “clase media” cada vez más inexistente.
Descenso de la actividad económica y paro.
La consecuencia directa de la crisis económica es la caída de la actividad
económica, teniendo como consecuencia el incremento del paro. Cuando aumenta el
desempleo, tienden a empeorar las condiciones de demanda (los trabajadores no pueden
comprar tanto) y mejorar las de costes (bajan los salarios). El efecto global del aumento
del desempleo en la tasa esperada de beneficios dependerá de cuál de los dos efectos sea
mayor: el efecto negativo para los empresarios de las condiciones de demanda o el
efecto positivo para ellos, de las condiciones de costes.
Desde la perspectiva estrictamente empresarial es interesante apuntar que las crisis
económicas refuerzan a algunas empresas, las que tienen mayor liquidez, absorbiendo
parte del mercado de ventas de otras empresas, y en ocasiones a las propias empresas
competidoras. Además, en contextos de crisis económica muchas empresas aprovechan
el impacto psicológico para imponer ajustes de plantilla que les ayuden a mejorar sus
beneficios en un futuro inmediato. Según datos del Ministerio de Trabajo e Inmigración,
el número de expedientes de regulación de empleo (ERE) autorizados por las
autoridades laborales entre enero y septiembre de este año es de 3.059 (un 8% más que
en el mismo período de 2007). Los trabajadores afectados por estos EREs son 45.295 en
estos nueve primeros meses de año. A éstos habría que añadirles los expedientes de
importantes empresas automovilísticas como Nissan (1.680 trabajadores afectados).
Casi 50.000 personas afectadas, de los cuales, un 95% han terminado en acuerdo entre
empresa y sindicatos según el Ministro de Trabajo. Es decir, desde sindicatos como
CCOO y UGT se aceptan los despidos masivos, negociando y consiguiendo en el mejor
de los casos condiciones económicas menos desfavorables para los despedidos, a la vez
que desalientan con su proceder la realización de cualquier tipo de acción sindical
(conflicto, huelga u ocupación).
Pero a pesar de la notoriedad informativa que tienen EREs, la mayoría de los
despidos son individuales, en forma de no renovación de contratos temporales o del fin
de contratos de temporada. En consecuencia, el total de desocupados registrados ha
pasado entre enero y octubre de 2008 de los 2.048.600 de personas a los 2.818.000 de
personas, con una tasa de paro en el tercer trimestre del año del 11,33%, llegando al
12,28% a finales de octubre. Para maquillar la tasa de desempleo, como se lleva
realizando desde hace años por gobiernos de distinto pelaje, existen mecanismos
estadísticos, como la propuesta de que los prejubilados no engrosen las listas del paro.
Esta propuesta, que casualmente aparece cuando el desempleo está aumentando de
forma exagerada fue una de las propuestas que el Ministro de Trabajo e Immigración
Celestino Corbacho realizó en Sabadell (Barcelona)2.
Por sectores, son los servicios y la construcción los que engrosan en gran medida
las cifras del paro en estos últimos meses3, es decir, como dijimos el mes pasado, los
sectores sobre los que se ha centrado la economía española en los últimos años. Pero
además, conviene recordar que los datos del paro tienen una repercusión a nivel
personal y social, mucho más allá de cifras inmediatas. Si hablamos de 3.000.000 de
parados, estamos hablando de que cómo mínimo el doble serán las personas afectadas
por el desempleo (familias de 2 ó 3 miembros), es decir la afectación del paro se
multiplica entre la población trabajadora. Ya hay a día de hoy 638.000 familias (el 5%
del total) en que están todos los miembros en edad de trabajar en paro4.
Consecuencias del paro
Las consecuencias son evidentes, aunque es interesante profundizar un poco en sus
efectos sobre los trabajadores. El más conocido efecto del desempleo es la pérdida de
ingresos, ya que en las sociedades capitalistas en las que la mayor parte de los
ciudadanos vivimos directa o indirectamente del salario percibido por el trabajo
dependiente, la pérdida del empleo supone la interrupción de nuestros ingresos. La
magnitud de la pérdida depende del tiempo que se tarde en encontrar otro trabajo y del
grado de cobertura y duración del seguro de desempleo.
Junto a este efecto, que frecuentemente lleva a situaciones de pobreza y
marginalidad social, se producen otros muchos que también deben tenerse en cuenta,
como son los que afectan a la pérdida de la identidad individual y social de los parados,
el cambio en su estatus social, la reducción de bienestar, la descalificación de los
expulsados de la actividad laboral, los cambios radicales en la forma de vida, en el lugar
de residencia o en los planes educativos, y las perspectivas de carrera del trabajador y su
familia y amigos, y a menudo una perdida de confianza en uno mismo. Cuando aumenta
el desempleo, por ejemplo, aumenta no sólo el número de suicidios sino también los
malos tratos a los niños, las desavenencias conyugales, los problemas familiares y las
enfermedades mentales o el número de infartos y ataques de corazón. Asimismo
aumentan el número de personas que cometen delitos como robos callejeros u otros para
cubrir necesidades básicas y, de esta forma aumentan, las personas que van a la cárcel.
En este sentido los desempleados se sienten irritados y frustrados por vivir en una
sociedad ostentosa, con clases sociales que tienen de todo mientras ellos lo pueden
perder todo.
2 Véase el diario Expansión del 17 de noviembre de 2008. En Internet:
http://www.expansion.com/2008/11/17/economia-politica/1226943061.html
3 Véase El País del 4 de noviembre de 2008. En Internet:
http://www.elpais.com/articulo/internacional/recesion/economica/provoca/octubre/mayor/subida/paro/hist
oria/elpepuint/20081104elpepuint_8/Tes
4 Actualidad Económica nº 2629, del 31 de Octubre al 6 de Noviembre del 2008.
Por otra parte, una consecuencia muy importante del desempleo es que sirve como
instrumento para disciplinar a los trabajadores y para debilitar sus organizaciones
naturales que son los sindicatos. Para los trabajadores la posibilidad de no encontrar
trabajo y por ende no poder alimentarse a uno mismo ni a su familia es una doble carga.
No sólo deben soportar costes personales y psicológicos, sino que como consecuencia
de la misma se encuentran en una débil posición negociadora. El efecto negativo que
produce el desempleo en la posición negociadora es inmediato. Si la tasa de desempleo
es elevada pero hay perspectivas de que disminuya pronto, es menos probable que los
trabajadores cedan ante los empresarios, que si se espera que sea elevada y dure cierto
tiempo. Con tasas altas de paro es probable que se influya en el esfuerzo laboral, en la
reducción de las bajas comunes, etc. Cuando los trabajadores temen perder el puesto de
trabajo, tendrán menos posibilidades de hacer frente a los intentos de los empresarios de
acelerar el ritmo de trabajo, bajar salarios, reducir las normas de seguridad y elevar el
nivel de esfuerzo con otros métodos.
Inflación y redistribución de la renta
Desde agosto de 2007 la inflación ha ido escalando puntos de forma acelerada,
pasando el IPC de una tasa interanual del 2,2% en agosto de 2007 a un 5,3% en julio de
2008. Además, hay que tener en cuenta el estancamiento progresivo que se está dando
en la economía, con previsiones de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB)
inferiores al 1%. Este estancamiento, unido a la inflación creciente, nos da esa situación
de estanflación mencionamos el mes pasado, es decir, de aumento de precios
generalizado con bajo crecimiento económico.
La inflación afecta de muy diversas maneras a los ingresos. El colectivo al que
afecta de manera más directa es a las personas con rentas fijas o las que no tienen
capacidad de aumentarlas proporcionalmente a la inflación. Aquí se encuentran los
colectivos de pensionistas y asalariados sin capacidad de incluir la cláusula de revisión
en sus contratos, pese a que estos últimos parecen ser minoría en el colectivo de
trabajadores. En Catalunya, por ejemplo, el porcentaje de asalariados con cláusula de
revisión era de más del 80% en junio de 20085.
Pero aunque la inflación aumente en una tasa o porcentaje dado, los diferentes
productos que lo componen tienen aumentos de precios que no tienen por qué coincidir
con la tasa interanual del IPC. Un ejemplo lo tenemos en la Ilustración 1, donde se
observa la evolución del IPC y varios de sus elementos desde comienzos de 2006.
Podemos observar que el aumento del IPC se ha reflejado de manera más notoria en los
productos de alimentación, vivienda6 y transporte (con aumentos situados entre el 7 y
10% en julio de este año), y cómo en los productos de vestido y calzado, ocio y cultura
y comunicaciones ha sido menor el aumento o incluso negativo.
La cuestión es que el aumento de estos productos afecta de manera directa a las
rentas más bajas y a la masa de asalariados, esto es, a la clase trabajadora que gasta la
mayor parte de sus rentas en productos de consumo diarios, mientras que a las clases
sociales con mayores rentas les afecta de menor manera. Además, dada la situación
actual de estanflación y de aumento progresivo del paro, va a ser muy difícil compensar
esas subidas de precios con subidas salariales. Ante esta posibilidad, tanto el Banco
Central Europeo, el Banco de España como diferentes asociaciones patronales están
exigiendo que no se den subidas salariales para compensar la disminución de capacidad
de compra de los salarios, para poder evitar un mayor repunte de la inflación. Lo que no
5 Véase La Vanguardia del 15 de junio de 2008, p. 28
6 Aquí se incluye el alquiler de vivienda, la distribución de agua, recogida de basura, alcantarillado y
otros servicios, la electricidad, el gas y otros combustibles, pero no la compra-venta.
explican son las razones de fondo del actual proceso inflacionista, intentando cargar la
responsabilidad a los trabajadores mediante su denominada moderación salarial, a la
que ciertos sindicatos ya se han unido. Pero existe una vinculación directa entre una
estructura empresarial oligopolizada como la española y ese incremento de precios.
Ilustración 1 – Evolución del IPC desglosado. 2006-2008
-4,00%
-2,00%
0,00%
2,00%
4,00%
6,00%
8,00%
10,00%
12,00%
14,00%
ene-06
jun-06
nov-06
abr-07
sep-07
feb-08
jul-08
General Alimentos y bebidas no alcohólicas
Bebidas alcohólicas y tabaco Vestido y calzado
Vivienda Transporte
Comunicaciones Ocio y cultura
Fuente: INE
Esto presenta malas perspectivas si tenemos en cuenta que la situación de la que
partimos. Durante los últimos ocho años se ha dado un crecimiento del PIB sostenido,
siendo la media entre 2003 y 2007 del 2,88%, superior a la media europea. Durante ese
periodo, según diversos estudios de la OCDE y otros organismos internacionales7, los
salarios han ido perdiendo poder adquisitivo, situándose el salario real (la capacidad de
compra del salario) en el año 2007 en los mismos niveles que diez años atrás. Así pues
se entiende ahora lo que dijimos del importante crecimiento del 73% que ha tenido
lugar en los beneficios entre 1999 y 2006.
Una imagen de todo esto se refleja en la distribución funcional de la renta (véase
Ilustración 2). La distribución funcional de la renta recoge la forma en la que se reparten
los recursos materiales fruto de la actividad económica, en este caso, entre el trabajo y
el capital. La parte superior de la gráfica corresponde a la porción de la renta que se
queda el capital, y la parte inferior la que se queda el trabajo. Se puede observar que
7 Growing Unequal? Income Distribution and Poverty in OECD Countries. OECD, 2008; Estudio
General de Remuneraciones, Watson Wyatt, 2008
pese a que el PIB haya aumentado considerablemente en las últimas décadas, la
distribución de éste ha ido en constante empeoramiento para la clase trabajadora.
Ilustración 2 - Distribución funcional de la renta en España. 1960-2008
60
62
64
66
68
70
72
74
76
78
80
1960
1962
1964
1966
1968
1970
1972
1974
1976
1978
1980
1982
1984
1986
1988
1990
1992
1994
1996
1998
2000
2002
2004
2006
2008
Fuente: AMECO
Hay varios factores que explican esta tendencia. Como se puede observar en la
ilustración, a partir del final del franquismo y de la transición, la tendencia a la baja de
la porción de la renta que pasa a manos de la clase trabajadora toma fuerza, pese a que
la distribución de la renta entre los años 1990-1993 fue favorable al trabajo. Una de las
razones por las que la distribución empeoró fueron los Pactos de la Moncloa en 1977,
en los que se establecían medidas negativas para la clase trabajadora (moderación
salarial, reflejada en cierta manera en la vinculación de los aumentos salariales a la
inflación pasada y no a la prevista). Esos pactos fueron uno de los vehículos en que se
materializó el ajuste económico sobre el salario en España.
A partir de 1994 la proporción que va a parar a los trabajadores ha ido en constante
descenso. Uno de los factores que ha acelerado el proceso de distribución de la renta a
favor del capital ha sido el proceso de integración en Europa, pues ha supuesto la
introducción de determinadas políticas que han sido desfavorables para los trabajadores
(los famosos Acuerdos de Maastricht). A esto habría que añadir el efecto del euro ya
entrados en el siglo XXI, pues desde entonces la inflación real ha aumentado de una
manera mayor que la que se ha reflejado en las estadísticas: aunque la inflación general
se haya encontrado en niveles relativamente bajos, el aumento de los precios de los
productos de consumo básicos ha sido mayor, repercutiendo en mayor medida en las
rentas más bajas, ya que para el aumento de los salarios se toma como referencia el
índice general.
A todo esto también hay que sumarle la subida de tipos de intereses que está
llevando a cabo el Banco Central Europeo para poder frenar la inflación8. Aplicando
subidas de los tipos de interés se están reduciendo las rentas de los sectores de
población que están pagando hipotecas y se aumenta las de la banca. Junto a estos
problemas hay que incluir el del aumento del desempleo debido al encarecimiento de las
inversiones por medio del precio del dinero. El desempleo, junto a la precariedad
laboral (promovida por las diferentes reformas laborales), se convierte así en un arma de
control de la clase trabajadora en manos de los empresarios, con la que pueden
conseguir que los salarios no suban o lo hagan por debajo del aumento de la inflación,
perjudicando así a la clase trabajadora.
Para concluir, la inflación afecta de una manera más grave a la clase trabajadora, ya
que además de estar dándose en los productos básicos, hay que sumarle el contexto de
crisis y el aumento progresivo del desempleo, que impide que se puedan dar subidas
salariales que compensen la subida generalizada de precios. De esta manera, se puede
concluir que debido a la inflación en el contexto actual, los sectores sociales con
menores rentas van a sufrir en una mayor medida los efectos de la inflación, dándose
una disminución relativa mayor en las rentas de estos sectores que en las capas sociales
de rentas altas.
Entonces, ¿qué podemos hacer?
No podemos dejarnos engañar por los mensajes que nos llegan sino que debemos
difundir la idea de que la crisis tiene que recaer en quienes se han beneficiado durante la
época de crecimiento. En ese sentido, es necesario asesorarse bien y organizarse, y una
buena herramienta organizativa es la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).
Es el momento de hacer propuestas para que quienes provocan las crisis, los
capitalistas, sean quienes paguen por ello. En ese sentido hemos elaborado unas
propuestas que tienen por objetivo expreso evitar que la crisis afecte a los trabajadores9.
Estas propuestas son de tres tipos: reformistas, progresivas y progresivasrevolucionarias.
Las medidas reformistas tratan de hacer explícito el carácter de clase
del Estado dejando en evidencia que su objetivo es la defensa del empresario. Las
medidas progresivas pretenden hacer ganar poder a los los sindicatos revolucionarios en
ámbitos concretos. Y las medidas progresivas-revolucionarias van encaminadas a
sustituir la gestión económica y social a manos de los capitalistas y del Estado por otra
dirigida por los trabajadores y la sociedad. Porque tenemos claro que la única forma de
acabar con la explotación, las clases sociales y las crisis económicas, es acabar con el
capitalismo sustituyéndolo por un sistema económico basado en la autogestión obrera
y social.
Nuestras propuestas, a modo de plan de choque, van encaminadas, pues, a
solucionar seis aspectos que consideramos fundamentales: 1) Libertad sindical; 2) Paro;
3) Inflación; 4) Redistribución de la renta; 5) Recuperación económica; 6) Gasto
público e Impuestos. En el primer caso incluimos medidas como la desaparición de los
comités de empresa y su sustitución por secciones sindicales, el aumento del poder de
los delegados sindicales para inspeccionar las empresas y el incremento de recursos para
Inspección de Trabajo, entre otras. Respecto al paro, proponemos repartir el empleo,
8 La principal función de este organismo es la lucha contra la inflación, lo que denota su carácter de clase,
pues el principal objetivo de política económica que conviene a los trabajadores es la lucha contra el
desempleo.
9 Presentamos aquí solamente una pequeña muestra de las propuestas que hemos elaborado. El resto
aparecen de forma más sistemática en el mencionado Cuaderno del ICEA nº 1 (véase nota 1).
prohibir el prestamismo laboral (ETTs) y pasar el control de la oferta de fuerza de
trabajo a los sindicatos, o la eliminación de todas las formas de contratación que no sean
fijas, además de otras medidas similares.
Para combatir la inflación, sugerimos el control de los precios y la auditoría por
parte de los sindicatos para que los productos cumplan condiciones de calidad y de
respeto a los derechos laborales. Proponemos asimismo incidir en la distribución de la
renta mediante subidas de salarios y pensiones mínimas, compresión de las diferencias
salariales por convenio y eliminación de los intereses de las hipotecas. Para la
recuperación económica sugerimos aumentar el gasto en servicios públicos
financiándolo con mayores impuestos a los beneficios y a los ricos, el control de la
inversión para que ésta sea más equilibrada entre sectores o la creación de un impuesto
sobre los movimientos de capitales, además de otras medidas. Finalmente, respecto al
gasto público creemos que, entre otras cosas, se deben reducir los gastos militares y
policiales, acabar con la evasión fiscal e ilegalizar las opacas sociedades de inversión de
capital.
Conclusiones
Desde el ICEA entendemos que una crisis económica provocada por los capitalistas,
por el sistema capitalista, tiene que ser pagada por ellos. No es tolerable que los
trabajadores tengamos que cargar con las consecuencias de la crisis, graves
consecuencias que ya hemos tratado de explicar (paro, inflación, marginación, pobreza,
etc.) y que significan una experiencia vital desastrosa para la mayoría de la población de
este país. Es necesario organizarse, es necesario plantar cara a la crisis, al paro, a los
abusos empresariales, con las medidas adecuadas, las que podamos proponer o
cualquier otra medida que devuelva un poco de justicia y dignidad a los trabajadores. Es
necesario denunciar la vergüenza que supone que el Estado regale con nuestros
impuestos dinero a la banca, dinero que no van a dar para los subsidios de paro diciendo
que no lo hay en las arcas públicas y que es necesario recortar gastos.
Sólo con la organización en sindicatos de clase, con la recuperación de la
conciencia de clase social, de clase explotada por el capital, sólo con la unidad de los
trabajadores independientemente del sindicato al que pertenezcan, se puede conseguir el
objetivo de parar la ofensiva capitalista que pretende hacernos pagar la crisis, que
pretende someternos cada vez más. Como reza el viejo lema es cada vez más necesaria
la unión, la acción y la autogestión.
Crisis económica (y II): consecuencias y soluciones. | 13-12-2008 - 10:55:41 GMT 1 #
Por qué es un error contemplar la crisis financiera de forma aislada.
¡Ricos de todos los países, enriqueceos!
Mohssen Massarrat
Freitag 44
Traducido del alemán al español por Javier Fdez. Retenaga, miembro de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística (www.tlaxcala.es). Esta traducción es copyleft para uso no comercial: se puede reproducir libremente, a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.
La actual crisis financiera, nadie lo discute, es la mayor crisis del capitalismo tras la primera crisis económica mundial, hace más de 80 años. Esta crisis pone también de relieve la crisis de los críticos del capitalismo. Cierto es que éstos predijeron el curso actual de los acontecimientos, pero apenas se han ocupado de las consecuencias que habrían de extraerse de la crisis en relación con una política emancipatoria. Es el momento de recuperar lo antes posible el tiempo perdido. Algo está claro: el “paquete de rescate” de los gobiernos de la UE sólo conduce a que el capitalismo neoliberal salga indemne del trance.
“Estoy convencido de que hay ya suficiente gente trabajando en ocultar el fracaso del sistema bajo un manto de olvido", acaba de decir el ex director general de Daimler, Edzard Reuter (Frankfurter Rundschau, del 18/19 de octubre). Como coordinador del paquete de rescate, Angela Merkel propuso en primera instancia a Hans Tietmeyer, uno de los arquitectos del neoliberalismo en Alemania; después, tras las críticas del parlamento, presentó en su lugar a Jörg Asmussen, un liberal tan empedernido como el anterior. Esto prueba que los neoliberales están poniendo todo su empeño en mantener el control, sacrificando los peones necesarios para salvar el sistema. La culpa de todo la tendría la “codicia desmedida” de algunos directivos. Y se pretende aplacar la ira popular con medidas inútiles tales como la limitación del sueldo de los directivos. En todas las cadenas de televisión se habla de la “codicia” de los directivos. Pero la codicia, se dice, es algo humano, una constante invariable; no habría, por tanto, alternativa al neoliberalismo.
Frente a esta campaña de distracción, es preciso que los críticos divulguen un análisis claro de las fuerzas que han provocado la actual crisis. ¿Se trata de una crisis del capitalismo financiero o es el propio orden financiero que ha entrado en crisis parte constitutiva del neoliberalismo que, a principios de los 70, sustituyo al keynesianismo? Todo apunta a esto último.
Atreverse a más capitalismo
El neoliberalismo no es sólo el causante de la crisis financiera, sino también de la creciente pobreza global, del paro en masa o de la política de la “agenda 2010”, en Alemania. Es una estrategia política de los millonarios y multimillonarios, de los grandes accionistas, de los especuladores a gran escala y altos ejecutivos al frente de consorcios empresariales y bancos, y de los capitalistas holgazanes que prefieren aumentar su capital mediante reducciones salariales y menor protección social, antes que empleando más imaginación, mayor esfuerzo y haciendo uso de la creatividad para adaptarse a las exigencias de la competencia económica.
El neoliberalismo se ha extendido como un tumor cancerígeno y en todos los países ha puesto al borde de la existencia incluso a sectores de la clase media. En alianza con políticos influyentes y con sus propagandistas de los medios de comunicación, los neoliberales han colocado a su gente en importantes instituciones como el FMI, el Banco mundial, la OMC o los bancos centrales. Se procuraron la bendición de los economistas neoliberales para sus proyectos y, con ello, un barniz científico. La columna vertebral de esta estrategia la conformó no sólo la riqueza acumulada en abundancia, sino también el enorme potencial de poder en instituciones nacionales e internacionales y en los medios, producto de la proliferación de poderosos lobbies y de una democracia impotente.
A principios de los 70, los neoliberales entendieron que había llegado la hora de dar el golpe, una vez que los keynesianos desaprovecharon la oportunidad de modernizar a Keynes desde una perspectiva social y ecológica a fin de responder al estancamiento y la inflación (estanflación) creativamente, con planes de inversión en medio ambiente, educación y salud, así como con una progresiva reducción del tiempo de trabajo. El neoliberalismo supo magníficamente llenar el vacío. Se apropió de valores positivos del movimiento del 68, tales como libertad individual y autodeterminación, y los combinó con la ambición y el egoísmo para dar lugar a una filosofía del éxito cuyo único fin consistía en hacer que el edificio teórico neoliberal, sostenido sobre los cuatro pilares de la liberalización, flexibilización, desregulación y privatización, fuera capaz de alcanzar un respaldo político mayoritario. Con el propósito de legitimar estos proyectos, les colgó la amable etiqueta de “reforma”, para después anunciar “reformas económicas”, “reformas del mercado de trabajo”, etc.
Cuando los neoliberales se referían a una radical liberalización, a una competencia sin trabas mediante la retirada del Estado del terreno de la economía, no se referían a la retirada de ese Estado suyo al que ahora recurren desvergonzadamente, sino al de los asalariados y los sindicatos, a fin de evitar planes de creación de empleo y someter a partidos, gobiernos y parlamentos al credo: “Atreverse a más capitalismo” (Friedrich Merz).
En Alemania el pistoletazo de salida lo dio, no por casualidad, el ala conservadora del FDP, que ya no se mostraba social-liberal, sino neoliberal conservador. Así, siguiendo la línea marcada por el documento Lambsdorff, cuyo principal redactor fue Hans Tietmeyer, en 1982 se rompió la coalición con el SPD, y el FPD se propuso como meta el Estado neoliberal, ya al lado del canciller Helmut Kohl, de la CDU. 17 años después, con el documento conjunto de Schröder y Blair, también los socialdemócratas se pasaron al bando neoliberal. Los ricos se vieron animados a no esconder su riqueza, apaciguando su conciencia social con la nueva ética, que establece que sólo los ricos pueden invertir y crear puestos de trabajo.
“No hay derechas ni izquierdas, sólo una política económica moderna”, proclamó Gerhard Schröder haciendo de ello bandera del SPD. Su giro al centro reflejaba la victoria del neoliberalismo, al que no le pudo suceder nada mejor que obtener la complaciente colaboración de los nuevos ricos “izquierdistas”, para desmantelar con ellos el Estado social. Resultado de ello fue la Agenda 2010, con la que los rojiverdes pusieron los fundamentos para los empleos precarios (más de ocho millones de trabajadores en la actualidad) y la degradación de los desempleados por medio del sistema Hartz IV.
Mejor un trabajo mal pagado que ninguno
En una coyuntura en la que el paro aumentaba y la gente temía perder su empleo, la coalición rojiverde puso en marcha la flexibilización del mercado de trabajo —el segundo pilar de la estrategia neoliberal— bajo la excusa de que más flexibilidad y movilidad laboral son indispensables para un mayor crecimiento y acabar así con el paro. El resultado fueron los trabajos a un euro la hora para receptores del subsidio de desempleo y el dumping salarial (“mejor un trabajo mal pagado que ninguno”). Los asalariados se vieron obligados a someterse aún más que antes a los intereses del capital y aceptar un recorte cada vez mayor de los derechos sociales.
La desregulación de los mercados financieros, el tercer pilar del neoliberalismo, que el FMI —comité central del neoliberalismo internacional— impuso en todo el mundo (en el sur, por medio del chantaje incluso), hizo que centenares de miles de millones de petrodólares excedentarios de los países de la OPEC, junto con los excedentes de capital de las multinacionales, ahora desviados de la economía real, vagabundearan por el mundo en busca de inversiones de alta rentabilidad. Estos flujos de capital monetario, estimulados por la desregulación y la renuncia a unos tipos de cambio fijos, modificaron bruscamente la estructura y las reglas de juego del orden financiero internacional: los flujos financieros se desligaron de los flujos reales de mercancías y servicios.
Surgieron mercados monetarios, en parte virtuales, en los que diariamente se negociaban miles de millones de dólares. A esto se sumó la actuación de agencias financieras y de análisis de riesgo que, con productos financieros tan intrincados como opacos tales como hedgefonds, derivados o certificados, arrastraron no sólo a bancos y cajas de pensiones, sino también a grandes empresas que operan en la economía real como Siemens, Volkswagen y otras en una demencial espiral dentro del ficticio mundo de la especulación financiera, con numerosas burbujas especulativas surgiendo unas de otras. Esto provocó turbulencias sociales en países como México, Argentina, Indonesia y también Rusia. El estallido de la burbuja financiera de los EE. UU., a mediados de 2007, que hizo que millones de personas perdieran su casa y que provocó la quiebra del sistema financiero neoliberal internacional, representó el punto álgido. Por último, malabaristas de las finanzas especularon con productos alimentarios, petróleo y otras materias primas provocando tales tasas de inflación que alimentos básicos como el arroz o el trigo se convirtieron en bienes de lujo para millones de personas hambrientas en Asia y África.
El creciente endeudamiento de muchos Estados, debido a las rebajas fiscales para empresas y grandes fortunas, provocó una intensa presión sobre los gobiernos para la privatización de bienes públicos como servicios postales, ferrocarriles y telecomunicaciones, suministro de agua y energía, instituciones educativas y sanitarias y, en general, servicios públicos esenciales —el cuarto pilar del neoliberalismo—, a fin de crear nuevas posibilidades de inversión para los excedentes de capital.
Ha llegado la hora
Especialmente funestos para la economía real fueron los tremendos réditos, del 25% y más, que pudieron obtenerse por medio de fugaces transacciones financieras internacionales. De ese modo, el volumen creciente de transacciones no sólo aceleró la circulación del capital, aumentó la presión por maximizar los beneficios y provocó la destrucción de puestos de trabajo; organizaciones empresariales y políticos recibieron en bandeja argumentos para, sin ningún reparo de tipo ético, reducir costes mediante rebajas salariales, desmantelar los sistemas de seguridad social, destruir puestos de trabajo mediante la subcontratación y la deslocalización hacia países con sueldos más bajos, prolongar la jornada laboral y elevar la edad de jubilación. El incremento de beneficios, debido al descenso de los salarios, produjo excedentes de capital adicionales que se sacaron de la economía real y fueron trasvasados al sector financiero.
Con ello se cierra en el capitalismo neoliberal el círculo entre liberalización de la economía, desregulación de los flujos de capital, privatización de los bienes públicos y flexibilización del mercado laboral, por un lado, y redistribución de la riqueza de los pobres a los ricos, por otro. Mediante una hábil instrumentalización de la globalización, el neoliberalismo consiguió de un solo golpe poner a la defensiva a los Estados, sindicatos, partidos de izquierda —en particular, la socialdemocracia—, declarar la guerra a las conquistas sociales del movimiento obrero y poner a los partidos conservadores y liberales al servicio de su estrategia redistributiva. El neoliberalismo se convirtió en una especie de contraseña, en un eficaz código con el mensaje: ¡Ricos de todos los países, enriqueceos! También a los pobres les irá mejor si os hacéis más ricos. Por consiguiente, habría que frustrar el intento de las élites políticas de hacer creer que las medidas de rescate representan un giro.
Esto sólo puede lograrse si se coloca al neoliberalismo en el primer plano del debate sociopolítico, a fin de construir una amplia alianza política antineoliberal —desde Attac y los sindicatos hasta los liberales y socialdemócratas— en la que también lo que el neoliberalismo llama clase media pudiera sentirse representada. Habría que parar los pies a los malabaristas de las finanzas anulando todas las leyes creadas para desregular los flujos financieros y prohibiendo los nuevos productos financieros. También debería acabarse con los paraísos fiscales y dar marcha atrás en la privatización de los bienes públicos.
Ha llegado la hora de formar un movimiento opositor para lograr una justa distribución del trabajo mediante la reducción de la jornada laboral, una renta que garantice la existencia y no esté sometida a controles humillantes, y un salario mínimo fijado por ley. Estos objetivos, largo tiempo ocultos tras el velo neoliberal, deben figurar en el orden del día de la actividad política.
NOTA BIOGRÁFICA:
Mohssen Massarrat, de origen iraní, es doctor en Economía y profesor emérito de Ciencia Política en la Universidad de Osnabrück. Es miembro activo del movimiento pacifista y fue cofundador de la “Coalición por la vida y la paz”. También forma parte del consejo científico del movimiento ATTAC. Ha escrito numerosos libros en torno a las relaciones económicas internacionales, acerca de cuestiones ecológicas, sobre Oriente Medio y Próximo, y estudios sobre la paz y la resolución de conflictos: Globalización y sostenibilidad. Piedras angulares de un nuevo orden mundial y El orden mundial estadounidense. Hegemonía y guerras por el petróleo, entre otros.
Por qué es un error contemplar la crisis financiera de forma aislada | 18-12-2008 - 09:58:57 GMT 1 #
El 14 D, 20 años después
Marga Sanz
Rebelión
Cuando aquel 14 de diciembre de 1988 iniciaba su primer minuto de andadura, TVE se apagó. Sus trabajadores y trabajadoras, con los relojes cronometrados en todos los centros de la televisión pública, iniciaron la cuenta atrás y a las 12 en punto de la noche nos dejaron con la pantalla de color negro. Empezaba la Huelga General más amplia e importante de la historia del movimiento obrero en España, que suscitó la solidaridad y la simpatía de amplísimos sectores populares: se cerraron comercios, bares, institutos, universidades… la huelga se extendió a las pequeñas y medianas empresas, a las grandes, y los piquetes informativos recorrieron pacíficamente, desde la madrugada, las calles de todas las ciudades, pueblos y polígonos industriales llamando a la huelga. A las 12 de la mañana el 90% de las empresas estaban en paro. El icono de la resistencia y la represión patronal en aquel momento fue El Corte Inglés, que en todos sus centros obligó a los y las trabajadoras a estar a pie de mostrador, llamó a la Policía Nacional para defender de “no se sabe qué” un comercio absolutamente vacío de clientes. El desafío tuvo su contestación y a las 13 horas ECI cerraba sus puertas ante las cadenas humanas con que miles de trabajadores y trabajadoras rodearon sus establecimientos. La Huelga General convocada por CC.OO. y UGT contra el Plan de Empleo Juvenil había triunfado.
El 14D estuvo precedido de importantes movilizaciones mantenidas a lo largo de un prolongado periodo de tiempo. Hay que recordar la Huelga General convocada por CC.OO. en 1986 contra la Reforma de la Seguridad Social con un importantísimo seguimiento. Pero no fueron solamente movilizaciones de carácter sindical. Recordemos las masivas manifestaciones a lo largo de 1985 y principios del 86 contra la pertenencia del Estado Español en la OTAN sobre la que el Gobierno de Felipe González convocó un fraudulento Referéndum el 12 de marzo de ese último año.
Detrás de todo ello estaba el descontento creciente hacia las políticas del Gobierno de Felipe González, por su alineamiento militar con EE.UU. y por la aplicación de medidas antisociales –antesala de la generalización de la políticas neoliberales- que prepararon la incorporación de la economía española al proyecto de integración capitalista europeo. La firma del Tratado de Adhesión de España a la Comunidad Económica Europea (CEE) y a la Comunidad Europea de Energía Atómica (CEEA) en junio del 85 impulsó un proceso de reestructuraciones que comportó una importante destrucción productiva de nuestra economía con gravísimas secuelas para la clase trabajadora, proceso que estuvo jalonado por movilizaciones amplísimas en el sector agropecuario y en la industria.
Precisamente Izquierda Unida nació el 27 de abril de 1986 al calor de las movilizaciones pacifistas, como una necesidad de la lucha de clases en nuestro país ante la frustración política y social que generó un Gobierno que con su triunfo en las urnas en el 82 había abierto las esperanzas de cambio desde la izquierda para la clase trabajadora y los pueblos de España. Pero no fue así. La fractura en la base social que dio el triunfo al PSOE en el 82 se expresó políticamente en el desarrollo de IU, que manifestaba la voluntad de articular un espacio de convergencia de la izquierda política y social en torno a un programa que defendía un modelo social alternativo al del capitalismo neoliberal y a sus formas de hacer política.
Tras el 14 D el Gobierno retiró el proyecto de ley y se abrió un periodo de ampliación del gasto público. En las siguientes elecciones generales el PSOE revalidó su mayoría absoluta, pero IU aparecía en la arena política con un importante respaldo social.
En todo aquel proceso, la actividad sindical estuvo marcada por una componente claramente reivindicativa y sociopolítica. Todavía estaban presentes el impulso y las formas de lucha del final de la Dictadura y de la transición, y el binomio negociación-movilización constituía la forma habitual con que los trabajadores articulaban sus reivindicaciones.
CC.OO. mantenía en las grandes fábricas organizaciones en permanente tensión y un gran prestigio por su pasado y su presente. Con su doble organización, de rama y comarcal, multiplicaba su influencia. La politización de las reivindicaciones laborales y sindicales era importante. Es decir, se trabajaba desde un impulso a la conciencia de clase, y los y las sindicalistas se formaban en ese sentido. En términos generales, la clase trabajadora se estructuraba en torno a los centros de trabajo con una relación laboral estable y la legislación laboral, producto de las duras luchas por los derechos laborales, era mucho más garantista que la actual.
A lo largo de este periodo se sucedieron hechos significativos en el movimiento sindical: la dimisión como diputado del PSOE por Vizcaya de Nicolás Redondo (1987) a raíz de la reforma de las pensiones que dio lugar a la mencionada huelga del 20N convocada por CC.OO. con la aquiescencia silenciosa de UGT y tras votar NO a los PGE’88. También, el relevo de Marcelino Camacho por Antonio Gutiérrez en la Secretaria General de CC.OO. asumiendo el primero la Presidencia honorífica, de la que sería relegado (1995) por su clara oposición a las políticas de pacto social y desmovilización de la nueva dirección.
Lo cierto es que el mundo estaba cambiando, las políticas conservadoras y neoliberales estaban en alza y adquirirían carta de naturaleza tras la “caída del muro” (1989) y la sustitución de la URSS por la CEI (1992), con la desaparición de cualquier vestigio socialista en Europa. Se abrió una época oscura y difícil para la clase trabajadora, para el sindicalismo de clase y para la izquierda.
El 14 D nos traslada, 20 años después, a una realidad muy distinta, pero más exigente porque la envergadura de la crisis actual cuestiona al mismo sistema y la amplitud de los sectores a la que afecta ha llevado a la quiebra ideológica del neoliberalismo en la sociedad. Estamos ante un rotundo fracaso del modelo dominante del capitalismo de las últimas décadas.
A su vez, la lucha de clases mundial ha dado paso a una nueva realidad. Se han puesto en marcha proyectos alternativos, principalmente los que se agrupan en Latinoamérica en torno al denominado “socialismo del siglo XXI”, que cuestiona el dominio de EE.UU y de las grandes multinacionales y las formas de entender la relación entre países y pueblos. En nuestro ámbito, el reto de dar a esta crisis una salida democrática y social solo puede venir de los proyectos alternativos de la izquierda y de un sindicalismo de clase comprometido, desde la movilización social, con el mantenimiento de los puestos de trabajo y la capacidad adquisitiva de los salarios. Es el reto del 14-D.
Marga Sanz es secretaria general del Partit Comunista del País Valencià (PCPV)
Huelga General : El 14 D, 20 años después
Huelga General : El 14 D, 20 años después | 18-12-2008 - 10:12:54 GMT 1 #
El mundo en recesión
Diego Ghersi
Alai-amlatina
En medio de las desalentadoras expectativas de crecimiento mundial previstas para 2009, los países adoptan medidas de protección. Más intervencionismo del estado. Un informe del Banco Mundial (BM) dado a conocer el 9 de diciembre sostiene que las principales economías emergentes, Brasil, Rusia, India y China -grupo BRIC- se han sumado a la trayectoria recesiva de Estados Unidos, Europa y Japón. El pronóstico sugiere el fin de las esperanzas que postulaban