Les teixedes del Misaclós i de l'Orri a l'Alta Garrotxa
Les teixedes del Misaclós i de l'Orri a l'Alta Garrotxa.-L'Alta Garrotxa és un dels llocs d'Europa on es conserven poblacions de Teix, un arbre que ja existia al triàsic i que pot arribar a viure uns 2.000 anys. Les teixedes del Misaclós i de l'Orri a l'Alta Garrotxa es caracteritzen per l'abundància de plançons, cosa que n'assegura una continuïtat i la diferència d'altres de la Península ibèrica, la fusta del Teix és molt dura, d'un color rogenc i està recoberta d'una escorça prima i llisa. Les seves fulles són petites, perennes i molt tòxiques. Segons fons del Creaf, entendre la dinàmica del bosc i identificar els diferents processos i factors que determinen la regeneració, creixement i mortalitat dels arbres de cada espècie és un element clau per predir els canvis en l'estructura i la composició específica de la comunitat i la seva potencial resposta a pertorbacions naturals o induïdes per l'home. D'altra banda, aquest coneixement és imprescindible per conservar la biodiversitat present en els nostres boscos i adaptar una gestió forestal que la preservi i tingui en compte nous escenaris ecològics. Al Creaf existeixen diferents línies de recerca orientades a estudiar la dinàmica dels boscos de muntanya. Originario de África, SO de Asia y Europa, crece especialmente en suelos calizos. Árbol emparentado con las coníferas, de forma ancha y Contiene alcaloides (taxina), taxol, baccatina, heterósidos y pigmentos carotenoides (en el arilo del fruto). Por su alta toxicidad, se utiliza poco en medicina. Actualmente, se realizan estudios para comprobar si son ciertos los indicios de que el taxol es efectivo contra determinados tipos de cánceres. Aunque sus frutos son comestibles, y muy apreciados por los niños, conviene desaconsejar su ingestión, ya que siempre cabe la posibilidad de una intoxicación por el jugo de las hojas. El tejo era un árbol sagrado de los antiguos celtas. Llamado Ioho, se asociaba a las letras "i", "j" e "y" del antiguo alfabeto druídico Ogham y, dentro del calendario del mismo nombre, correspondía a los últimos días de octubre, hasta la víspera del 1 de noviembre, la noche de difuntos, llamada actualmente "Halloween" en el mundo anglosajón (contracción de "All-Hallow-Een", noche de todo lo sagrado) o "Samhain" para los antiguos celtas, para los que era el equivalente a nuestra "noche de fin de año", y en la que se decía que el velo entre el mundo de los vivos y los muertos se volvía particularmente fino. Esa fecha, actualmente sigue siendo sagrada en algunas culturas y credos (por ejemplo, para los católicos, el 1 de noviembre es el "Día de todos los santos", en que se recuerda a los difuntos). Se asociaba al culto a los muertos, seguramente por su dicotomía de alimento/veneno, y por ello se plantaba tradicionalmente en los cementerios. En muchos pueblos del norte de España (particularmente, en Asturias), persiste la costumbre de plantar tejos junto a las iglesias. Algunos de esos tejos tienen cientos de años y son sustituidos por sus propios retoños, cuando mueren de viejos o por accidentes naturales.
cónica, muy ramificado desde la base, con hojas siempre verdes, muy oscuras y lineares, con dos listas pálidas en el envés. La corteza es lisa y con escamas y de un color pardo-rojizo. Las flores son pequeñas y poco llamativas, de color amarillo pálido, y el fruto es en realidad un pseudofruto llamado arilo (cubierta carnosa que rodea a una semilla) carnoso y blando al tacto, normalmente rojo o naranja, que rodea a una semilla de color verde (pero esta semilla no procede del ovario, sino del funículo o pie donde se apoya dicha semilla, por eso se dice que es un pseudofruto).
Todas las partes de esta planta, excepto la cubierta carnosa del fruto, son altamente venenosas. Su ingestión, incluso el llevarse las manos a la boca, manchadas con su jugo, puede llegar a producir alteraciones cardíacas, coma y finalmente la muerte.
Como curiosidad, la expresión "tirar los tejos" (hacer insinuaciones amorosas a una persona), procede de la antigua costumbre de algunos pueblos en que las mozas arrojaban semillas de tejo sobre los chicos casaderos, para buscar marido. Por su escasez, se trata de una especie protegida en la Vall del Llierca.

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