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El Blog de Leningrad Garrotxa: Argelaguer - Tortellà - Montagut i Oix - Sales de Llierca - Sant Jaume de Llierca

13/04/2008 GMT 1

“Paco, el de la bomba”

lejarza @ 08:52

“Paco, el de la bomba”.-El caso se remonta al 17 de enero deFrancisco Franco Caudillo de España por la G. de Dios 1966, cuando dos aviones americanos chocaron en vuelo y se estrellaron sobre el pueblo de Palomares, en Almería. Uno de los aviones era un B-52 que llevaba 4 bombas termonucleares. Dos de las bombas explotaron y esparcieron plutonio por la zona. El Ejercito de EEUU desembarcó en Palomares para hacerse cargo del arma caída en tierra, de la limpieza de la zona y… para buscar la que desapareció en el mar. El caso de Palomares se hizo famoso por varios motivos. Fue el accidente nuclear más grave sucedido en zona habitada. Y dió lugar a unas insólitas imágenes de Manuel Fraga, entonces Ministro de Información y Turismo, bañándose en la playa de la localidad para demostrar que no había peligro de contaminación.
Han hecho falta que pasaran 42 años desde el incidente de Palomares, para que investigadores españoles encontraran por fin las zanjas en las que el Ejercito estadounidense enterró residuos y tierra contaminada en 1966. Dijeron que se habían llevado toda la tierra con plutonio, 1,6 toneladas, pero al parecer quedaron algunos restos que fueron escondidos.
Las dos trincheras tienen tres metros de profundida de media, 30 de largo y 10 de ancho. Cada una con 1.000 metros cúbicos de material radiactivo, segun explica en el diario El Pais , la responsable del Departamento de Medio Ambiente del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), encargado de estas tareas. En 2004 comenzó el proceso de descontaminación y en 2006, España y EEUU firmaron un acuerdo para limpiar la zona y compartir la responsabilidad.
Tuvieron que pasar 30 años para que las administraciones estudiaran con detenimiento la descontaminación del mayor accidente nuclear en una zona habitada, aunque fuera con muy poca población. Y curiosamente el detonante fue un proyecto urbanístico de 1996 que pretendía construir 10.000 viviendas en la localidad. Hasta entonces, el “control” se había limitado a analisis de salud del millar de habitantes de Palomares… pagados con dinero de EEUU.
En 2004 se empezaron las mediciones y estudios para hallar residuos radiactivos y en 2006 se supo que había más de 200 hectáreas contaminadas en superficie. En febreo de 2008 se procedió a los analisis subterráneos que han desvelado al existencia de las zanjas.
Pero sobre todo hubo otro protagonista cuyo papel fue destacado, pero ha quedado casi olvidado. Un pescador fue quien ayudó de forma decisiva al Ejercito norteamericano para recuperar la bomba perdida en el mar. Presenció el accidente en el mar y vió el lugar donde cayó y guió hasta alli a los marines. Se llamaba Francisco Simó Orts. Y desde entonces fue conocido como “Paco, el de la bomba”.

*** 

La nube resultante de la explosión nuclear en Nagasaki que se levantó a 18 km por el aireAquella leche en polvo de los americanos que daban en los colegios nacionales y en las microescuelas trajo estos lodos: las bombas de Palomares. ¿Cuántas fueron las bombas de Palomares? Gracias a los más recientes estudios de la Universidad de Verano del Cine Caleta hechos por el Sistema Carrier podemos establecer la verdad de aquellos hechos, determinantes luego del proceso autonómico de Andalucía. La historiografía clásica admitía hasta ahora que las bombas de Palomares habían sido cuatro. A saber: una, dos, tres y cuatro. Las cuatro bombas que como cuatro banderilleros en el redondel, pum, cayeron sobre la mar almeriense, frente a la costa de Palomares, en la mañana del 17 de enero de 1966, cuando en pleno vuelo chocó un bombardero nuclear americano del tipo B-52 con el avión nodriza que le estaba dando a esa hora el desayuno, a base de café Catunambú y tejeringos de Ecija, que afirman los astigitanos son los mejores del mundo. Como las carga el diablo, las bombas cayeron a la mar, tras el choque de las fortalezas volantes procedentes de las bases de utilización bastante poco conjunta de Rota Dónde Están Tus Huertos (que preguntaba Rafael Alberti entonces) y de Morón de la Frontera (frontera con los americanos y no con Poli Maza ni con el PTE, a la sazón).

Tras las bombas de Palomares empezó a salir en los papeles la duquesa de Medina Sidonia, llamada Duquesa Roja a raíz de las manifestaciones de protesta que encabezó y por las que el franquismo la archivó en los legajos de sus cárceles, tras firmar un convenio con el Tribunal de Orden Público. Las bombas H se fueron al fondo del mar, matarilerileró, como es la obligación de toda bomba. Y los americanos, con todo su poderío y todo su golpe de Sexta Flota, radares, sondas y submarinos de bolsillo, no pudieron encontrarlas. Claro, como eran protestantes, no creían en San Antonio de Padua. Y como no podían rezarle a San Antonio para que aparecieran las bombas, no había forma de hallarlas. El Pentágono intentó entonces llamar a Rappel para adivina quién viene esta noche, sin Esperanza Sánchez y sin Canal Sur. Pero como Rappel todavía no estaba dando más vueltas que un maricón en una playa con el tanga de lamé, pues pasó un día y otro día, un mes y otro mes pasó, sin que las bombas aparecieran. Hasta que llegó Paco el de la Bomba. Gracias a Paco el de la Bomba en lo militar y a Manolo el del Bombo en lo civil, la dictadura de Franco pudo cosechar grandes éxitos, cual el gol de Marcelino a Rusia o el gol de Francisco Simó (que tal era el nombre de Paco el de la Bomba) a los Estados Unidos y a todos sus muertos, que en el accidente fueron siete. Paco tendió la red, aforó aquello a ojo de buen cubero y dijo dónde estaban las bombas que tiran los fanfarrones. Quienes a continuación las sacaron ya, con todo su golpe de Sexta Flota y de Gregory Peck en el Cine Macario. Esto no ocurrió hasta el 7 de abril. Vamos, que de Reyes a Semana Santa estuvieron las bombas atómicas de Palomares dando por saco. Por este roto empezò el descosido del agujero de ozono.

Pero en el ínterin hubo una quinta bomba de Palomares, másFraga en Palomares (1966), interpretado por Idígoras y Pachi peligrosa si cabe, que no ha sido advertida hasta que le han metido el contador Geiger al habitual álbum de cromos del periódico de la grapa, ahora escindido en cismas ansonianos. Se ha sabido, pues, que la más peligrosa de las bombas cayó en Palomares en la mañana del 10 de marzo de 1966. Aquella bomba se llamaba Manuel Fraga Iribarne y no era una bomba H, sino un Meyba en forma de ministro de Información y Turismo, especializado en poner el veto a Serrat y en mandar a Massiel al Festival de Eurovisión como Armada Invencible del Franquismo. Fraga fue a bañarse en compañía del embajador de los Estados Unidos, mister Angier Biddle Duke, que era de la nueva observancia de taparrabos frente a la antigua y estricta observancia del Meyba hasta las rodillas de Fraga. Con aquel baño en pleno mes de marzo ante las cámaras de la incipiente Televisión Española de Franz Johan y del No-Do, Fraga, en el paternalismo franquista, trató de demostrarnos que aquel gazpacho nuclear de Morón se podía comer: "Anda, niño, tómate la papilla atómica, que está muy rica. Mira cómo papá Fraga se la toma... Venga, niño: ésta por el Invicto Caudillo; ésta por Su Excelencia Doña Carmen Polo de Franco..." Por haberlas tachado la censura no fueron recogidas las dos frases históricas de Fraga en Palomares. A saber: "Joé, qué fría está el agua" y "La mar es mía" (precedente de la frase que pronunciara luego en la transición sobre las escrituras de propiedad del viario de la ciudad de Vitoria.) Fueron terribles los efectos de la Bomba Fraga en Palomares. La prestigiosa firma Meyba quebró y presentó suspensión de pagos, porque su imagen de marca quedó ya siempre unida al ridículo. Efectos que llegaron hasta 1980. Se ha demostrado científicamente que el referéndum de iniciativa autonómica del 28 de febrero de 1980 se perdió en Almería porque todavía estaban por tierra, mar y aire los miasmas centralistas y dictatoriales que dejó esparcidas por toda la provincia la Bomba Fraga en Palomares.

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D. Diego Martinez Barrio, Presidente de las Cortes de la República Española “ El gran Sector Liberal Republicano y Antifascista que tenga comprensión de la hora que vive España, necesita también su Frente Único. Que nadie sienta suspicacias ni extrañezas, pues los que hemos dado todo por la causa de la República Española, sabremos estar en cada momento a la altura de las circunstancias, prescindiendo de cuanto haya que prescindir, de grupos y de hombres, de programas superados y de caudillismo anacrónico“. Madrid-20-1-1937

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  1. Reactor nuclear Vandellós II: “Conspiraciones tóxicas”.- El autor del libro ‘Conspiraciones tóxicas’ repasa tres de los principales accidentes nucleares donde el ente vigilante, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), actuó en connivencia con los intereses de la industria nuclear.
    Cuando producir una energía es peligroso para la ciudadanía, los fallos y accidentes de las centrales se ocultan. Es lo que ha ocurrido con las fugas de la planta atómica de Ascó I. Y más cuando al acecho está el poderoso lobby en pro de la radiactividad. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha vuelto a demostrar que está más interesado en no entorpecer los negocios de las empresas eléctricas que en velar por la seguridad de los ciudadanos, en teoría, su razón de ser. Endesa e Iberdrola, propietarias de Ascó, conocían la fuga antes que el CSN y no le avisaron, eso al menos denuncia éste. Pero la institución pública ha vuelto a tardar en informar al público. Poco importa preguntarse qué hubiera ocurrido si Greenpeace no lo advierte. ¿Hubiera alertado el Consejo ? Veamos su actuación en algunos casos anteriores.
    Cofrentes (2001) En marzo de 2001, Iberdrola logró, para la central de Cofrentes (Valencia), una nueva prórroga de explotación del Ministerio de Economía por diez años y aumentó la potencia de su reactor, previo informe favorable del CSN. Para conseguir un mayor rendimiento se realizaron algunas modificaciones del diseño original de la central que requirieron introducir combustible de uranio de mayor potencia energética, lo que también conllevó una serie de cambios en los sistemas de control y de refrigeración de emergencia. Para todo ello deben actualizarse las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF), algo así como las normas básicas para un correcto manejo de la central. El CSN obvió la realización de una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) que debería haber exigido, como órgano con competencias ambientales en el tema nuclear que es. En el proceso, durante la parada y las pruebas de arranque, la planta atómica sufrió un número de sucesos consecutivos sin precedentes.
    Nueve de estos fueron notificados al CSN de manera reglamentaria, pero en realidad hubo otros tres sucesos importantes más que no se notificaron. Uno de ellos fue detectado por el cuerpo de la Inspección Residente (IR), funcionarios del CSN que viven en los complejos nucleares para realizar labores de control de las plantas. Pues bien, por hacer bien su trabajo, estos funcionarios primero fueron reprendidos por los directivos de la central de los que tuvieron que soportar una fuerte bronca, y después, y esto es todavía más grave, por los máximos responsables del CSN, dirigido entonces por María Teresa Estevan Bolea, reconocida pro nuclear.
    Almaraz (2003) En el verano de 2003, los técnicos de la central nuclear de Almaraz (Cáceres) detectaron un grave fallo en uno de los dos generadores diesel de emergencia, esto es, en los motores que, en caso de apagón, producirían electricidad para hacer funcionar todos los sistemas de seguridad de la instalación. La planta pidió al CSN funcionar durante un mes con un solo generador diesel de emergencia y sustituir el otro, averiado, por cinco minigeneradores portátiles para no perder ni un solo día de producción.
    Dicho así, podría pensarse que no es un caso muy grave, pero para los técnicos, incluido los del propio CSN, ha sido uno de los ejemplos más claros de connivencia entre el CSN y la industria nuclear. Pero el Consejo aceptó la petición de dejar funcionar a la central ese tiempo con generadores portátiles, un caso sin precedentes en la industria nuclear mundial.
    Vandellós II (2004) Las nueve centrales nucleares españolas, en conjunto, han reducido a menos de la mitad sus gastos de seguridad en los últimos cuatro años. El caso de corrosión generalizada en el reactor Vandellós II (Tarragona), concretamente, en el vital sistema de refrigeración, es otro ejemplo del “tiempo de rebajas” que vive la seguridad nuclear en España. El CSN permitió a Vandellós II funcionar con “un aumento del riesgo”, según reconoció en el Congreso la presidenta Estevan Bolea, entre agosto de 2004 (en que el CSN conoció el problema) y marzo de 2005 (en que la central paró para cambiar el combustible), sin parar en ningún momento, pese al riesgo evidente de que la central fuese incapaz de hacer frente a determinados accidentes graves que podrían dar lugar a emisiones de importantes cantidades de radiactividad al medio ambiente. Este suceso, que fue clasificado como de nivel 2 en la escala internacional de sucesos nucleares, ocupa el segundo puesto en la lista de accidentes nucleares en centrales españolas, tan sólo superado por el de la vecina Vandellós I en 1989.

    Reactor nuclear Vandellós II: Conspiraciones tóxicas | 06-05-2008 - 07:34:55 GMT 1 #

  2. El sistema de seguridad nuclear está en "rebajas", por Diagonal: Además de los riesgos inherentes a la tecnología nuclear, la maximización del beneficio de las empresas eléctricas que gestionan las centrales nucleares agrava su inseguridad.

    El escuálido régimen de sanciones que se aplica a las centrales en casos de accidentes como el de Ascó I no es disuasorio. Los beneficios que Ascó I ha obtenido de vender electricidad desde que se ha producido la fuga (el 29 de noviembre de 2007) compensan la multa que tendrá que pagar, según el sistema de sanciones actual, por haber ocultado y minimizado el accidente.

    La multa más elevada imputada hasta ahora (1,6 millones) fue a Vandellós II (gestionada por Iberdrola y Endesa), por haber estado funcionando cerca de siete meses violando las normas premeditadamente, en unas condiciones muy graves de seguridad degradada durante 2005. Sin embargo, según el cálculo de Greenpeace, el beneficio que obtuvo la central fue de 750 millones de euros. “Se puede producir un accidente como el de Chernóbil y sólo pagar las migajas de lo que se produzca”, advierte Carlos Bravo, de Greenpeace.

    El grupo parlamentario Izquierda Verde-Izquierda Unida-Iniciativa per Cataluña Verds presentó en septiembre de 2005 una propuesta de reforma del Consejo de Seguridad Nacional (CSN) que pedía, entre otras medidas, sancionar a las instalaciones nucleares que funcionen en condiciones de inseguridad con el doble de su beneficio obtenido ilícitamente. Pero a pesar del apoyo inicial del PSOE, la reforma que se aprobó finalmente no incluyó esta medida.

    En el actual sistema eléctrico español liberalizado, más bien ‘desregulado’, las multinacionales eléctricas españolas, que tienen el monopolio de la gestión de las centrales nucleares, tratan de reducir costes para hacer su fuente de energía más competitiva. Como han denunciado varios grupos ecologistas y sindicales, en estos recortes reside también la degradación de los niveles de seguridad nuclear. Según Ecologistas en Acción de Cataluña, cuando Iberdrola y Endesa fusionaron la gestión de Ascó y Vandellós II en ANAV, aplicaron un recorte de plantilla “de cerca del 30%”. Y, según les han informado fuentes internas de Ascó, “en el departamento de control de calidad se pasó de una plantilla de entre 10 y 12 personas a una con sólo dos o tres”. ¿Qué opinión merecen los niveles de seguridad nuclear en el Estado español hoy ? Eduard Farré, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona, contesta : “Para ser prudentes yo diría que plantea dudas. Es posible que se estén rebajando una serie de procedimientos para ahorrar gastos, sobre todo tratándose de instalaciones que tienen muchos años y esto implica una disminución de la seguridad”.

    Mientras se recortan gastos en seguridad nuclear, el Forum Atómico y las industrias eléctricas invierten ingentes cantidades de dinero en publicitar las bondades de la energía nuclear, por ejemplo sufragando excursiones de colegios a las instalaciones nucleares. Pero el riesgo constante a la contaminación radioactiva, inherente a la tecnología nuclear y agravada por la mala gestión de las centrales y de la red de vigilancia, nos vuelve a recordar la necesidad de que el Gobierno cumpla el calendario de cierre de los ocho reactores nucleares existentes.

    El sistema de seguridad nuclear está en rebajas | 14-05-2008 - 09:58:37 GMT 1 #

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