Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Argelaguer Vall del Llierca
Uniò Argelagense Informació Municipal

El Blog de Leningrad Garrotxa Olot: Argelaguer - Tortellà - Montagut i Oix - Sales de Llierca - Sant Jaume de Llierca

08/04/2008 GMT 1

Miss República

lejarza @ 14:16

Miss República.-Un llibre repassa, amb 250 pàgines i més deRepública 200 fotografies, situacions, anècdotes i esdeveniments viscuts per les Miss de la República Espanyola, quintos i pubilles des del 1934, quan es va escollir la primera Miss República Espanyola. El text és de Xavier Valeri i de Josep Roca, mentre que el recull fotogràfic l'ha fet Dolors Anglada. La presentació, al Centre Sòcio Cultural del Ajuntament de Sant Joan les Fonts Garrotxa, la farà la cantant Núria Feliu, que interpretarà dues sardanes.

Foto:Miss Valencia 1935, firmando el Acta de su boda, celebrada en el Ajuntamiento repúblicano de la Capital levantina, el Alcalde repúblicano, de la ciudad, Sr. Cano Coloma, fue testigo del Acto. (foto Bondiá Valls 1937)

***

Agrupació de Forces Armades de la República Espanyola (Afare), resistència republicana a Girona.



El tresor de la Segona República.



Corts republicanes (14 de abril).



La bandera de la República onejarà..., 14 d´Abril.



La Republica Española, seis años después: “Continúa la heroica resistencia“. (14 de abril de 1937)



220 Km. Malaga-Almería: Izquierda Unida pide que se trate como Genocidio: 40.000 mujeres y niños, huyendo del Terror Franquista.



La República: ¡3.000 nuevas fotos de la Guerra civil!



Marxa Republicana, Girona: la Travessera del Exili Republicà recorrerà 200 quilómetros, Garrotxa - Ripolles - Francia



Crónicas de la República 1936-1939 (IV): “Que no Las Bodas Repúblicanas: queremos que haya Obreros sin trabajo ni Sueldos de 1,50 Pta.”, “luchamos por nuestra Libertad y la vuestra”



Crónicas de la República 1936-1939 (III): La Reorganización de los Partidos Republicanos



Banderas Republicanas



Crónicas de la República 1936-1939 (II): El Batallón de Milicianos “El Socialista” (PSOE) repelió valientemente una agresión Fascista



Crónicas de la República 1936-1939 (I): La Aviación alemana ha perdido en España 119 aparatos y 243 aviadores nazis



Discurso del Presidente de la República Española, D. Manuel Azaña: España, seis meses de Guerra Civil 1937



Los tres enemigos de España, el Fraile jesuita, el trigo y el mulo



La República: " un Informe, una Opinión y una Posición " (Martinez Barrio 20 enero 1937)



La República, seis meses de Guerra Civil: El General Franco, hablo desde Radio Salamanca (la COPE)



La República: ¿Quién contra España? ¿Quién contra la Libertad del Pueblo?. Seis meses de Guerra Civil. 18 de enero de 1937



La toma del Cerro Rojo. España seis meses de Guerra Civil, situación militar, 1937



Madrid: carretera de la Coruña, enero 1937 (España seis meses de Guerra Civil)



“Pasionaria” las ocho condiciones que el Partido Comunista de España considera necesarias para el triunfo del Antifascismo. 1937



1.937 “la Heroica Resistencia de nuestro Madrid”, “las negruras de aquel territorio fascista”



La Nochebuena de la Republica. "El viejo país católico empieza a ser cristiano cuando la Iglesia se pelea con él..."



La "Noche Roja" la navidad de la República 1936



Los Republicanos sentimos a la República (Mensaje del Gobierno de la República 1937)



Llibre sobre la Guerra Civil i la repressió franquista (Figueres)



20-N 1936, el Gobierno de la República ha hecho público el siguiente Manifiesto: A LA NACION



El primer videojuego sobre la Guerra Civil Española: Sombras de guerra (II República)



Oviedo:Los Mineros de Asturias han tomado varios edificios.1936 España



Peñarroya,con sus grandes fabricas,en poder de nuestro Ejercito. 1936 España



Oviedo:Los Mineros Asturianos toman por ASALTO los reductos,se repliegan Aranda y sus secuaces.1936 España



Oviedo:El traidor Aranda va perdiendo uno a uno todos los reductos.1936 España



Las Alhajas del Tesoro de la Virgen del Pilar han "volado". 1936 España

Comentarios
VALL DEL LLIERCA Cap Argelaguer: Sales de Llierca, Sant Jaume de Llierca, Montagut i Oix, Tortellà. VALL D'HOSTOLES Cap Les Planes d'Hostoles: Sant Feliu de Pallerols, Sant Aniol de Finestres. ÁMBIT DE BESALÚ Cap Besalú: Beuda, Maia de Montcal, Sant Ferriol. CONCA ALTA DEL FLUVIÁ Cap Olot: Castellfollit de la Roca, Les Preses, Riudaura, Sant Joan les Fonts, La Vall de Bianya, La Vall d´en Bas, Mieres, Santa Pau.

Un Comentario »

  1. Restaurar la República
    Dentro de su análisis de la historia y el presente del Estado español, Alvarez-Solís exige reparación e incluso restauración frente a una estéril y viciada petición de reconciliación que «resulta imposible si se exige desde el presente régimen viciado de origen». A quienes exigen condenas al resto como condición para poder ejercer la libertad política, Alvarez-Solís les recuerda que «ellos no han condenado jamás, como demuestra su diario ejercicio político, el crimen de haber asesinado la legalidad republicana».

    Cuando desde el poder español me solicitan, como a tantos otros republicanos, un gesto significativo de reconciliación tras la ignominia de 1936 -gesto cínicamente unilateral- suelo responder que la reconciliación resulta imposible si se exige desde el presente régimen viciado de origen y me la plantean además en la situación política que subsigue, sin reparación alguna, a aquel delito de lesa institucionalidad, como fue el levantamiento de 1936. Los que deben su existencia política a aquel monstruoso desmán -como son todos los que apoyan la malintencionada reconciliación y otras retóricas cargadas de sangre durante cuarenta años, tal los «populares» y los socialistas, amén de comunistas pasados por la plancha del eurocomunismo- están rotundamente invalidados para invitar a clausuras de memorias y renovaciones de pensamiento a quienes siguen siendo leales a un régimen que sigue vigente al no haber sido abrogado mediante una consulta legal a la ciudadanía. Como decía Edgardo en «El rey Lear»: «Os engañáis; nada ha cambiado en mí, a no ser el traje». Todo el entramado institucional presente prolonga un crimen que se sucedió a si mismo tras maniobras vergonzosas por lo que tienen de traición armada.

    Si suelen empecinarse los dirigentes de hoy en exigir ciertas condenaciones previas para ejercer luego la libertad política y de pensamiento, diría por mi parte que ellos no han condenado jamás, como demuestra su diario ejercicio político, el crimen de haber asesinado la legalidad republicana. Y no se me diga que se trata de abrogar la violencia de una guerra civil, cuando la violencia moral y legal con que se declaró esa guerra sigue constituyendo la médula del Estado. Es más, para cualquier observador limpio de la tradicional ferocidad española -donde frente a la honrada ciudadanía siempre se postula para salvar la tiranía católica, apostólica y romana un santo descabezador o una artillera en bragas- no cabe hablar siquiera de guerra civil sino, simplemente, de ignominia sangrienta. Ustedes saben que no hubo guerra civil preñada de pretensión moral sino represión brutal sobre quienes dictaron una ejemplar Constitución -«España es una República de trabajadores de todas clases»- para hacer de España algo honesto. Con ese navajazo al corazón de la democracia se pretendió enterrar un dificultoso intento para sentar la razón como base de una convivencia íntegra. España sigue viviendo, tanto o más que antes, en la serranía bajo el control de los agentes camineros, obispos, guardias, banqueros, terratenientes y gentes de la industria. Todos estos intérpretes de la antigua farsa constituyen el aristotélico motor inmóvil de un país que jamás llegó a nación por dominarle el rencor íntimo propio de una mala estirpe. Seguimos, como dice el castizo cuplé, «apoyaos en el quicio de la mancebía». Y los descendientes de esa tropa ¿son los que proponen una reconciliación que ponga el sello absolutorio sobre el crimen? Primero que nos devuelvan la herencia y luego podríamos abrir una puerta nueva. Mientras, no tendremos otra cosa que una monarquía agraviante para envolver el maldito plato que, como dicen los grandes cocineros de hoy, está preparado al perfume de crimen con guarnición de crema pastelera. Los republicanos somos gente de tan discreto vivir que hasta nos limitamos, en este día de canción con coro de semivírgenes, a pedir que nos devuelvan el tricolor pañuelo de nuestra madre y se queden con todo lo demás. A partir de ahí, ya hablaremos.

    Por lo tanto, ¿con quién quieren que nos reconciliemos? ¿Con ellos, herederos solemnes del crimen? Pretensión prevaricadora, pues está parida con conciencia tuerta para disimular un rastro mezquino e imborrable por el que además circula constantemente la patulea represiva, como la de entonces, como la de siempre. No me obliguen a hacer un ejercicio de falsedades y desprecio de la ley legítima o, lo que es peor, de la clara y sencilla razón, la que sustituyen por una metodología que finge lo razonable y destruye lo verdadero. Al llegar aquí es útil, creo, echar mano de una frase luminosa de Whitehead: «Los oscurantistas de cualquier generación están constituídos principalmente por los que practican la metodología dominante».

    ¿Cómo quieren que nos reconciliemos; haciendo qué? ¿Ofreciendo la propia cabeza, como si fuéramos un Isaac que ha de llevar además la leña para su propio sacrificio? No vengan ahora con la tesis de que hay que superar la derrota nuestra y creer en el milagro de las bodas de Caná, con la sola diferencia hogaño de convertir el buen vino republicano en agua contaminada por la traición. Aquí fueron ellos, los del poder constante, ejercido por la derecha granítica y el socialismo quintacolumnista, quienes hicieron trozos el cántaro de la convivencia. Vamos a ser serios en el relato histórico y en el correspondiente análisis. Dejen ya de escribir libros esos falsarios que han convertido en heroica una sublevación alimentada por los intereses ingleses, que de no ser dañados por las nacionalizaciones decretadas por la República jamás hubiera acontecido. Nadie alzó las harkas moras ni echó a andar la cabra legionaria para defender la patria eternamente en obras o los eternos valores que al parecer representa de no haberse posado la mano republicana sobre lugares como Ríotinto o Almadén. Como advirtió en aquellas calendas un catoliquísimo aristócrata madrileño, todo puede ser negociado menos el dogma, o sea, las azucareras que cotizan en la Bolsa.

    La restauración de la II República, que no murió de muerte natural, o sea, democráticamente, conllevaría, además de devolver al pueblo la legitimidad estrangulada en 1936, la pacificación que se dice perseguir con tan reiterado denuedo. Cuando tanto se habla del final de la violencia no se puede obviar que la violencia está encarnada ahora en unas instituciones que acabaron al tiempo, mediante el uso inmisericorde de las armas, con la legalidad y la legitimidad de las instituciones que el pueblo se había dado a si mismo mediante el juego electoral. Estoy convencido de que la situación agresiva en que vivimos permanentemente no sólo dimana de unas determinadas y generalizadas características de la época sino en el temor concreto en que el Estado español vive inconscientemente, si no otra cosa, por tener su raíz hundida en una iniquidad política. Cuando se quiere reducir la memoria a una pura exhibición electoralista, y se castiga por el contrario la memoria real del pueblo, algo huele mal en Dinamarca. Es muy distinto confiar la paz a unas fuerzas de orden público continuistas del periodo dictatorial anterior -un día debatiremos, espero, si la dictadura está de nuevo en peligroso vigor, rejuvenecida tras la muerte de Franco- que entregar la vigilancia de esa paz a fuerzas nacidas de una gran esperanza popular. El hecho de que la República fuera asolada criminalmente ha hecho del Estado español un arma represiva en múltiples dimensiones. Los vaticanistas manejan mucho eso del pecado original y, sin embargo, esos vaticanistas del infierno y la tentación demoniaca no constatan la vigencia de un pecado original en el marco de la política española. Parece que la serpiente estatal roe por dentro la malograda paz de la sociedad española y anda en la insidiosa ofrenda de la manzana envenenada a los que pacen amanillados en los atormentados campos de la periferia. Figuro, en definitiva, entre quienes echan cada día un alabo a la reconciliación, y rezo por ella, pero sin serpientes por medio, manzanas envenenadas ni fruto alguno que no lleve la marca de procedencia y su código de barras, que es la certificación del sano origen republicano.

    Antonio Alvarez-Solís Periodista

    Restaurar la República | 08-06-2008 - 08:27:11 GMT 1 #

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>