Dia internacional de la Dona Trabajadora: crida a la participació a les manifestacions i concentracions. (8 de març)
Dia internacional de la Dona Trabajadora: crida a la participació a les manifestacions i concentracions.-El PSUC (Partit Socialista Unificat de Catalunya) fa una crida a la participació a les manifestacions i concentracions que es facin el 8 de març de 2008 “Dia internacional de la Dona Trabajadora”.
Avortament lliure i a la sanitat pública!!
MANIFESTACIÓ UNITÀRIA a Barcelona a les 18 hores a la Plaça Universitat i acaba a Plaça Sant Jaume , baixant per les Rambles. CONCENTRACIÓ UNITÀRIA A GIRONA a les 13 hores a la L'any 1908 ara fa 100 anys de la mort de les 129 treballadores a l'incendi dins la Cotton Textile Factory de Nova York Els propietaris les havien tancat a la fàbrica perquè no participessin a la marxa convocada per les organitzacions de dones socialistes que van fer una crida per reivindicar el dret al sufragi universal, per impulsar el moviment sindical, per l' equiparació salarial, per la reducció de la jornada laboral i per condemnar l'explotació laboral infantil. L'any 1910 durant la II Conferència Internacional de Dones Socialistes Clara Zetkin, líder del moviment alemany proposa la celebració d'un dia Internacional de la Dona.El 1977 les Nacions Unides van declarar el 8 de març com a Dia Internacional de les Dones.
Plaça del Vi.

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del.icio.us



8 DE MARZO DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA. Woman´s Day.
La verdad y la falsificación burguesa así se escribe la historia:
“El 8 de Marzo de 1.908, un grupo de mujeres se reunieron en la fábrica textil Cotton de Nueva York para declararse en huelga. El dueño las encerró con llave y prendió fuego al edificio: murieron 129 mujeres. Las telas que fabricaban eran de color violeta, por eso desde entonces este color se convirtió en un símbolo de la lucha de la mujer por sus derechos”
Esta es la versión más extendida de la falsificación de la realidad histórica del 8 de Marzo. En otras versiones el color violeta proviene del color del uniforme que, supuestamente, estaban obligadas a llevar las obreras del textil. Y en otras el incendio ocurrió en el año de 1.910, algunas versiones se retrotraen al año 1.857, con el objetivo de hacer más difícil la investigación histórica pues suponen que hay menos documentos para su corroboración o desmentido.
A pesar de todo en algunas ocasiones la prensa burguesa ha declarado la falsedad del mito. Pero las necesidades de clase se imponen por encima de las consideraciones a la verdad, y no es sólo por ignorancia.
“El 8 de Marzo de 1.908 -fecha que se toma como referencia para la celebración del Día Internacional de la Mujer- no hubo ningún incendio en ninguna fábrica textil de Nueva York. Tampoco perecieron en él, como se suele contar 156 mujeres. Y tampoco ocurrió en 1.857 ni en 1.910″
La leyenda del mítico incendio es una falsificación deliberada por parte de las feministas burguesas con el único fin de engañar y manipular a las mujeres trabajadoras. Un intento de las mujeres burguesas de poner bajo su control a las trabajadoras para dividir al proletariado y al tiempo conseguir una masa de maniobra para luchar contra los hombres burgueses por una mayor parte de la plusvalía arrancada a todo el proletariado.
El 8 de Marzo de 1.908 no hubo ningún incendio en ninguna fábrica textil de Nueva York. Ese día era domingo, día de descanso, y por esa razón es absolutamente imposible que se reunieran y declararan en huelga dentro de los recintos de la fábrica. En esas fechas no se desarrolló ninguna huelga ni manifestación. Tampoco se incendió nunca, que se sepa, una fábrica de nombre Cotton. Cogidas in fraganti las feministas cambian de fecha y dicen que sucedió en 1.910, pero esto también ha sido demostrado que es completamente falso. Nuevamente las burguesas continúan en su intento de falsificación y declaran que ocurrió en 1.857, porque será más difícil demostrar su falsificación, y nuevamente las falsificadoras quedan en evidencia, ese día también era domingo y no hubo ningún incendio ni ninguna huelga ni manifestación. También es falso que las obreras del textil estuvieran obligadas a llevar uniforme de color lila o que trabajaran telas de color violeta.
LA VERDADERA HISTORIA DEL 8 DE MARZO
“Sería un enemigo del proletariado quien le halagase, el que construyese para adularle falsas leyendas pseudo-revolucionarias, tan criminal como el cartógrafo que trazase mapas embusteros para los navegantes del mañana”.
La situación de la mujer fue objeto de diversas consideraciones por parte de los filósofos de la Ilustración y de los ideólogos de la nueva clase ascendente, la burguesía. Como continuación de esas preocupaciones los socialistas utópicos dirigieron su atención hacia la llamada cuestión femenina. También algunas mujeres de carácter lucharon por sus derechos contando con la simpatía de la mayoría de la opinión revolucionaria de la época.
Pero hasta la aparición en la escena histórica del Partido Comunista, del partido del proletariado de la industria y los servicios, con los escritos de Marx y Engels no existió una concepción científica sobre la historia y la situación de la mujer en las diferentes sociedades de clase, y más concretamente de la situación de la mujer trabajadora en el Capitalismo. Fue el libro del padre de la socialdemocracia alemana August Bebel titulado “La mujer y el socialismo”, publicado en 1.879, el que presentaría para varias generaciones Comunistas la concepción proletaria sobre esta cuestión. Del libro se vendieron decenas de miles de ejemplares, en 1.910 se publicó la edición número 50, y fue traducido a la mayoría de los idiomas europeos, donde también su publicaron numerosas reediciones.
Como consecuencia de la preocupación del Movimiento Comunista hacia la cuestión de la mujer, se desarrollo el Movimiento Alemán de Mujeres Socialistas, animado sobretodo por Clara Zetkin, que sería la líder indiscutible de este sector de la actividad Comunista, el periódico que dirigía dedicado a las mujeres trabajadoras, Die Glechheit (La Igualdad), alcanzaba los 125.000 ejemplares de tirada. Precisamente, a iniciativa de Clara Zetkin se aprobó en la 1ª Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada de manera paralela al Congreso de la IIª Internacional celebrado en Sttutgart en 1.907, una resolución que instaba a todos los Partidos Comunistas a realizar una campaña a favor del voto para la mujer.
Y recogiendo esta resolución el Partido Socialista Americano decidió en su Congreso celebrado en Chicago del 10 al 17 de mayo de 1.908 celebrar un Woman´s Day el último domingo del mes de febrero de 1.909, día 28 de febrero, aunque en Chicago se adelantó al día 31de enero. En el año 1.910 volvió a conmemorarse el último domingo de febrero, día 27. En ese año de 1.910 el Partido Socialista Americano encargo a sus delegadas a la 2ª Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas a celebrar en agosto en Copenhage que propusieran el último domingo de febrero como Día Internacional de la Mujer Trabajadora. El Woman´s Day siguió celebrándose el último domingo de febrero hasta 1.914.
La 2ª Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas aprobó la realización en todos los países de un día dedicado a la exigencia del derecho al voto para las mujeres pero sin precisar una fecha concreta. Las alemanas eligieron el día 19 de marzo de 1.911. En 1.913 se celebró el 2 de marzo al igual que en Rusia. Fue en el año 1.914 cuando por primera vez se realizó la celebración el día 8 de marzo en Alemania, Suecia y Rusia, a propuesta de las Comunistas alemanas.
En Rusia el movimiento de las mujeres socialistas fue impulsado de manera especial por Nadezhda Krupskaya, compañera de Lenin, Inessa Armand y Alexandra Kollontai. La conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora se realiza por primera vez el 17 de febrero de 1.913 según el calendario ortodoxo (2 de marzo en el calendario occidental). Los Bolcheviques publicaron Rabonitsa (Mujer Obrera) como revista especial para las obreras el mismo día de la celebración del año 1.914 (23 de febrero-8 de marzo). Rabonitsa dejó de publicarse en junio de ese año al ser arrestada su redacción por la policía zarista. Las mujeres Bolcheviques siguieron celebrando en reuniones clandestinas y mediante la difusión de proclamas el Día Internacional de la Mujer Trabajadora durante los años de la guerra imperialista, a pesar de la represión existente en Rusia.
También hay que recordar que fue la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas celebrada en Berna, Suiza, el 15 de Marzo de 1.915, la primera manifestación internacional contra la guerra imperialista, conferencia precursora de las de Kienthal y Zimmerwald donde los internacionalistas se unirían, aun con diferencias importantes, en contra del capitalismo y de la guerra.
Para el año 1.917, las mujeres Bolcheviques rusas tenían muy presente la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. La situación en Rusia después de tres años de guerra imperialista con las secuelas de millones de muertos era realmente desesperante. La falta de pan, de comida, para los trabajadores explotados hasta las medulas completaba una situación angustiosa para toda la clase obrera, para todo el proletariado. El día 23 de febrero (8 de marzo según el calendario occidental) la situación se agravó. Después de esperar desde la madrugada en filas para conseguir la ración de pan, las mujeres de Petrogrado vieron que en muchos sitios se les negaba la más mínima ración. La indignación creció hasta el paroxismo y los asaltos a las panaderías y a los almacenes de alimentación se extendieron a toda la ciudad. Enterados los trabajadores abandonaron las fábricas declarándose en huelga y uniéndose a las mujeres en los disturbios. Fue el final de una dinastía milenaria. La revuelta se extendió a toda Rusia y a los pocos días el Zar renunciaba a su trono.
El 8 de Marzo de 1.917 las mujeres trabajadoras derribaron un régimen que dominaba un sexto del planeta y una décima parte de la población mundial.
Es más o menos conocido por todo el mundo la continuación de la historia. Tras varios meses de gobiernos burgueses asesinos de los trabajadores la llamada Revolución de Febrero (ocurrida en realidad el 8 de marzo) dio lugar a la Revolución Comunista de Octubre (ocurrida en realidad el 7 de noviembre). Aunque la Revolución de Febrero sólo fue el advenimiento de gobiernos capitalistas, la Revolución de Octubre hubiera sido imposible sin ella.
Tras la toma del poder por el Proletariado Internacionalista en Rusia se proclamó la constitución de la Internacional Comunista en 1.919. Durante el 2º Congreso se organizó de forma paralela la 1ª Conferencia Internacional de Mujeres Comunistas creándose la Secretaría Internacional de Mujeres Comunistas cuya primera presidenta fue Inessa Armand y tras su muerte Clara Zetkin siendo subdirectora Alexandra Kollontai. Durante el Tercer Congreso de la Internacional Comunista, celebrado en junio de 1.921, se celebró la 2ª Conferencia Internacional de Mujeres Comunistas, donde las mujeres búlgaras propusieron que en adelante se celebrara el Día Internacional de la Mujer Trabajadora el día 8 de Marzo como homenaje a la participación de las mujeres rusas en la Revolución proletaria.
El 8 de Marzo pertenece a los hombres y a las mujeres explotadas por el capitalismo. El 8 de Marzo es el Día de la Mujer Trabajadora, de la mujer explotada, no es el Día de la Mujer Burguesa, de las empresarias, capitalistas y profesionales emprendedoras, no es el Día de la Mujer Explotadora. Es el día en que todo el Proletariado rinde homenaje a las Proletarias en lucha contra el Capital y, por tanto, también contra las mujeres capitalistas, prestando especial atención a los problemas que afectan a este sector de nuestra clase.
UN APUNTE HISTÓRICO SOBRE EL FEMINISMO BURGUÉS
El feminismo burgués, a partir de ahora simplemente el feminismo pues las mujeres trabajadoras nunca han sido feministas y se han enfrentado siempre a las feministas, ha tejido toda una serie de mitos sobre su historia presentándose como un movimiento democrático y atribuyéndose la conquista de los derechos de todas las mujeres, desde el derecho al voto al derecho al aborto, para mejor poder dominar a las mujeres trabajadoras para sus propios fines.
Siempre cuentan como algunas feministas apoyaron en EE. UU. el movimiento anti-esclavista. Pero la realidad es mucho más compleja. Es necesario saber que se podía estar en contra de la esclavitud y ser al mismo tiempo un auténtico racista. De hecho muchos de los anti-esclavistas lo eran por racismo: querían devolver a los negros a Africa para no tener que encontrarse con seres inferiores por la calle.
En junio de 1.866 se aprobó la Decimocuarta Enmienda a la Constitución americana que concedía “el derecho a voto a todo varón residente en cualquier Estado, que tenga veintiún años y sea ciudadano de los Estados Unidos”. Estaba destinada a impedir leyes que discriminaran a la población de color. En 1.868 se aprobaba la Decimoquinta Enmienda aún más explícita: “El derecho de los ciudadanos de los Estados Unidos a votar no será negado o limitado por los Estados Unidos o por cualquier Estado, sobre la base de la raza, color o previa condición de servidumbre”.
Las feministas protestaron y agitaron contra estas Enmiendas. Ellen Carol Dubois escribe: “Las objeciones a la Decimoquinta Enmienda eran a la vez feministas y racistas….ese feminismo era progresivamente racista y elitista. Las mujeres entre las que estaba creciendo el movimiento sufragista eran blancas y de clase media (burguesas) y se consideraban los seres superiores social y culturalmente entre los hombres libres”. Demandaban el derecho al voto por considerarlo “un privilegio” que debía ser otorgado a las mujeres blancas por su “innata pureza”. Y cuanto más radical se volvía el feminismo más racista, elitista y aristocrático se manifestaba: “estamos defendiendo lo mejor para las madres de nuestra raza”.
Si pasamos de EE. UU. a Europa el panorama del feminismo es igual de desolador. En numerosos países el derecho al voto estaba restringido a los propietarios con cierto nivel de riqueza y las sufragistas luchaban para extender el voto a las mujeres bajo las mismas condiciones, esto es a las propietarias y no para lograr el sufragio universal, que negaban a los hombres y mujeres del proletariado.
El llamado movimiento sufragista en Inglaterra estuvo dirigido por Emmeline Pankhurst que fundó en 1.903 la Woman´s Social and Political Union (la Unión Femenina Política y Social, WSPU). Secundada por sus hijas Christabel Pankhurst y Silvia Pankhurst (ésta última fue finalmente expulsada del movimiento por su madre y por su hermana por preocuparse en “exceso” de las necesidades de las trabajadoras y tener amistades en los sindicatos ingleses, según Emmeline y Christabel la obsesión por los sindicatos y los pobres era egoísta y estrecha de miras). La filosofía de Christabel se resumía en su lema: “Voto para la mujer y castidad para los hombres”, era una especie de talibán al revés y las feministas que hablan de liberación sexual debieran meditar sobre su antecesora. Al estallar la 1ª Guerra Imperialista en 1.914, las feministas se declararon como unas contumaces belicistas partidarias de la guerra hasta la última gota de sangre, hasta la última gota de sangre obrera, pues la mayoría de los soldados procedían de la clase obrera (¿dónde quedó la supuesta vocación femenina por la paz?, otro tópico feminista que se va al garete). En septiembre de 1.914, Mrs. Pankhurst realizó una campaña a favor del reclutamiento por cuenta del gobierno, y Lloyd George se convirtió en su ídolo. Su revista, The Suffragette, llevaba como lema: “Luchar contra el kaiser a favor de la libertad es para las sufragistas un deber”, la libertad era el Imperio Británico que sojuzgaba, sometía y esclavizaba a cientos de pueblos del planeta. Durante la Guerra las feministas organizaron el reclutamiento de hombres para los frentes y de mujeres para las fábricas de producción de armamento. Su recompensa fue el derecho al voto para las mujeres mayores de treinta años en 1.918. Y una estatua de Mrs. Pankhurst en Victoria Tower Gardens inaugurada por el Primer Ministro Stanley Baldwin en 1.930, como reconocimiento de la Corona Británica a su contribución en la defensa del Imperio.
Pero fue el llamado segundo movimiento feminista nacido en los años 60 el más nefasto de todos.
Surgido entre las jóvenes generaciones de burguesas universitarias fue de los primeros movimientos que utilizó el victimismo histórico para reivindicar privilegios, llamados discriminación positiva y política de cuotas. El victimismo es la política que basada en supuestos o reales agravios infringidos en el pasado pide una compensación en el presente para aquellos que nunca han sufrido agravio alguno. Fue también de los primeros movimientos que teorizó sobre el “identitarismo” que puede definirse como la política de dominación de los grupos dominantes sobre los dominados y explotados en base a las supuestas cualidades comunes de algún grupo determinado. Así los nacionalistas, los grupos religiosos, las sexistas, los de orientación sexual, étnicos o culturales se autoproclaman representantes de tal o cual identidad sin ningún tipo de ratificación democrática, exigiendo tal o cual reivindicación que sería gestionada por ellos sin ningún tipo de control. La política feminista ha tenido éxito al conseguir que la cuestión de género se convierta en algo transversal, es decir, determinante en cualquier cuestión. Y su mayor logro fue conseguir la aceptación de la teoría de los llamados movimientos sociales según la cual el movimiento obrero sería uno más frente a otros movimientos, fundamentalmente el feminista, que tienen igual o mejor derecho histórico. Esta teoría defendida por diversos grupos stalinistas y trotsquistas, influenciados por los reaccionarios del mayo 68, ecologistas, verdes, pacifistas bélicos (Cohn-Bendit, el rojo que después fue negro y más tarde verde y que en realidad siempre ha sido pardo), ha sido un corrosivo que ha ayudado a la burguesía en la descomposición del movimiento obrero.
BASE HISTÓRICA DE LA FALSIFICACIÓN DEL 8 DE MARZO
Toda buena mentira debe tener una dosis de verdad. Y la verdad sobre el mítico incendio es que ciertamente no hubo un incendio sino varios en aquellos años de principios del siglo XX donde perecieron varias decenas de mujeres. Así el 25 de noviembre de 1.910 hubo un incendio en una fábrica en Neward (New Jersey) donde murieron 25 trabajadores, la mayoría chicas jóvenes.
Juan R. Lejarza/Cal Music
En Nueva York el incendio más parecido al mito fue el de la fábrica Triangle Shirtwaist Company que ocupaba tres pisos de los diez que componían el edificio. Como tantos edificios no cumplía las más mínimas condiciones de seguridad incumpliendo incluso las ordenanzas municipales. No era una situación excepcional. Una investigación declaró que tras la inspección de 1.243 talleres, el 99% incumplía las ordenanzas y no tenían medidas de seguridad. Escaleras defectuosas, puertas que se abrían hacia adentro, falta de escaleras de emergencia, todo en edificios de madera donde se amontonaban cientos de personas y se almacenaban materiales altamente combustibles.
La Triangle tenía unos quinientos empleados en su mayoría mujeres. Junto a un pequeño número de trabajadoras norteamericanas la mayoría eran inmigrantes de 16 a 24 años, italianas, rusas, judías procedentes de los países del Este de Europa.
Muchas de estas mujeres asistieron a los actos organizados por el Partido Socialista Americano en febrero de 1.909, el primer Woman´s Day. Y el día 27 de septiembre de 1.909 iniciaron una de las mayores huelgas en el textil hasta entonces, más de 40.000 huelguistas. La huelga se extendió no sólo por Nueva York sino por todo el país, Chicago, Rochester, Cleveland y Filadelfia……… Las mujeres tuvieron que enfrentarse a la violencia de la policía y de los matones contratados por los empresarios para romper la huelga. La huelga duró más de 13 semanas y terminó el 15 de febrero de 1.910. Trescientas treinta y nueve compañías aceptaron las reivindicaciones de las huelguistas, pero 13 se negaron entre ellas la Triangle. Aunque la huelga fue un éxito a nivel general, estas combativas mujeres que habían iniciado y animado el movimiento no consiguieron los objetivos. Pero debemos fijarnos en especial en lo que se consiguió: mujeres de distintas nacionalidades y religiones, judías, protestantes, ortodoxas y católicas, se unieron por encima de toda división en la defensa de las reivindicaciones de clase.
Pero, ¿y el incendio? Durante la huelga no hubo ningún incendio.
Pero el 25 de marzo de 1.911 -más de un año después- sobre las 16,45 horas una cerilla mal apagada prendió y el fuego se propagó con rapidez. Las telas y colorantes, el edificio de madera, las puertas que no abrían hacia fuera hicieron que las trabajadoras no pudieran escapar, además las mangueras sólo llegaban al séptimo piso y los bomberos no contaban con escaleras tan altas. El resultado fue 146 muertes, todas mujeres menos una veintena de hombres. Los empresarios fueron juzgados por la falta de seguridad en el edificio y, a pesar de haber incumplido la normativa, fueron declarados inocentes por un jurado de propietarios. Hay que reconocer que no es cierto que los propietarios encerraran a las obreras con llave ni que provocaran el incendio como dice la mentira feminista.
Es importante comprobar que el primer Woman´s Day promocionado por el Partido Socialista Americano se celebró dos años antes del incendio, y que ninguna de las fechas en que se celebró el Día Internacional de la Mujer de la Trabajadora coincide con la fecha del incendio, y que ninguna resolución de ningún congreso o conferencia hace referencia a incendio alguno ocurrido en Nueva York.
EL CONTEXTO HISTÓRICO DE LA FÁBRICA DE FALSIFICACIÓN BURGUESA
La revolución del 8 de Marzo de 1.917 iniciada por las mujeres trabajadoras consiguió el derecho de voto para las mujeres reconocido por el Gobierno Provisional burgués el 20 de julio de 1.917, haciendo de Rusia el primer país de todos los que participaban en la Gran Guerra Imperialista que aprobaba el sufragio universal femenino. La gran revolución proletaria comunista bolchevique rusa designó a la primera mujer con responsabilidad gubernamental de la historia, Alexandra Kollontai ocupó el puesto de Comisaria (cargo sinónimo de Ministra) de Bienestar Social. Además se decretó la igualdad total entre los sexos, el derecho a conservar los apellidos en caso de matrimonio (habrá imbéciles que se reirán de esto pero es una forma de asegurar la personalidad de la mujer, en los países donde la mujer debe cambiar su apellido familiar por el del esposo supone la aceptación de una situación de superioridad del marido que coloca su marca de propiedad sobre la mujer), se legalizó el aborto y se prohibió la prostitución (esto quizás ofenda a los defensores de ese digno comercio al que se dedican las/los trabajadores del sexo de hoy, a los que insultan a las mujeres trabajadoras equiparándolas a las prostitutas).
El fracaso de la revolución proletaria en Alemania y el aislamiento consiguiente de la revolución bolchevique en Rusia impulsaron a las tendencias contrarrevolucionarias. Frente a las tendencias a la destrucción de la familia y la moral burguesa contenidas en las leyes revolucionarias, el estalinismo, expresión específicamente rusa de la contrarrevolución mundial, fomentó la estructura de familia patriarcal poniendo trabas al divorcio y a la libertad de la mujer, favoreciendo una moral sexual puritana y aboliendo el derecho al aborto en 1.936. En 1.930 había suprimido el Departamento de la Mujer del Partido Comunista (Zhenotdel) y convirtió el Día Internacional de la Mujer Trabajadora en una copia del día de la Madre de los países capitalistas.
La política contrarrevolucionaria del estalinismo primero le llevó a la coalición con los regímenes fascistas traicionando a la guerra civil española (en otro momento explicaremos esta afirmación) y una vez comenzada la 2ª Guerra Imperialista del lado nazi con el pacto Ribentrop-Molotov (en realidad Hitler-Stalin) que decretaba la desaparición y repartición de Polonia, al cambio de coalición imperialista tras el ataque alemán. En los dos casos formaba parte de coaliciones imperialistas, y en los dos casos se comportaba como un enemigo del proletariado internacional.
Así llegó el 8 de marzo de 1.944 y el estalinismo celebró el Día Internacional de la Mujer Trabajadora con una de sus innumerables traiciones y falsificaciones. Bajo la presidencia de la Señora Churchill se reunieron en Londres mujeres prominentes y altamente respetables de la sociedad burguesa de los países aliados, de las rusas y norteamericanas pasando por las chinas de la China nacionalista del asesino Chiang Kai-shek. Al año siguiente, 1.945, se reunieron en el Albert Hall de Londres bajo la presidencia de la Señora Roosevelt que habló de “Mi Día Internacional de la Mujer”. Tenía razón, las mujeres burguesas además de explotar todos los días a las mujeres trabajadoras habían robado el 8 de marzo a las mujeres proletarias, al proletariado.
Gracias al estalinismo, al feminismo y a otros movimientos burgueses y reaccionarios, hoy el 8 de marzo es un día de la esposa, debido a la bajada de la tasa de natalidad, y a otros factores relacionados con los cambios en la estructura familiar. Y también es el día en que las burguesas reivindican su derecho a la igualdad de oportunidades para explotar a las trabajadoras y trabajadores, su derecho a acumular capital con la explotación del proletariado. Todo ello con el concurso de la cueva de bandidos imperialistas que es la ONU que, sancionando la falsificación de la historia, declaró en 1.975 el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, suprimiendo “Trabajadora”, diciendo que “la lucha por la igualdad de las mujeres es vista ahora firmemente en el contexto de la amplia lucha por el desarrollo económico”, es decir, en el contexto del desarrollo y la acumulación del capital.
RECAPITULANDO
La leyenda que propagan las feministas es un intento para ocultar el origen proletario del 8 de Marzo, cuyo objetivo es impedir que el proletariado sea consciente de su situación y conozca su propia historia. En este caso es aún más deleznable y despreciable que otras pues se trata de una falsificación que tiene como objetivo apropiarse del sufrimiento de una de las partes más explotadas y oprimidas del proletariado, del sufrimiento de las mujeres trabajadoras, para poder conseguir una mayor parte de la plusvalía arrancada a las trabajadoras y trabajadores en beneficio de una parte de la burguesía, de las hembras capitalistas.
El 8 de marzo no es dia de fiesta, es un día más para la lucha.
Woman´s Day. La verdad y la falsificación burguesa así se escribe la historia. 8 DE MARZO DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA | 08-03-2008 - 12:00:19 GMT 1 #
En el dia de la dona treballadora:
Segurament que en un dia com avui es parlarà molt dels drets de les dones, massa sovint trepitjats, i de la imminent necessitat d'equiparar-los totalment als dels homes. El títol és totalment tòpic més jo vull donar-li un caire diferent ja que penso que les dones es mereixen molt més del que reben si pensem en tot el que aporten a la societat, que no és poc. Per començar, elles, nosaltres, som la base de la vida, sense dones no farien falta profetes que anunciessin la fi del món. Aquest s'acabaria per pura inèrcia. I no hi valdrien pràctiques de laboratori per sofisticades que fossin. Per sort o per desgràcia -vés a saber- aquesta mateixa funció tan fonamental totalment exclusiva de les fèmines, li ha comportat moltes discriminacions. Se l'ha considerada -i encara passa en certs llocs- només com una màquina reproductora i sovint ha situat els homes en un pla superior i menyspreant massa vegades els seus sentiments, les seves capacitats i fins i tot la seva intel·ligència. En civilitzacions tan avançades com les de Grècia i /o Roma els homes "els paters família" eren amos i senyors de tot, controlaven tota la família, podien o no acceptar els fills -per molt que fossins seus- es podien divorciar... i les esposes a callar i patir, elles no tenien drets, només deures. Ha costat anys i sang dignificar el paper de les dones (recordem que votar fou concedit com un privilegi quan com a persones sempre hi haurien d'haver tingut dret). A força països i ara mateix tots sabem que encara el gènere femení és considerat inferior (recordem vels, burques...) I analitzant a fons el tema ni als països més civilitzats som valorades pel que aportem i som capaces de fer per tirar endavant qualsevol tasca que ens sigui encomanada. Solem ser molt eficaces, responsables i per sort s'està demostrant.
Pensem només un moment en la dona-mare. Porta els fills al món després de nou mesos que no solen ésser un camí de roses, ni tampoc ho és l'acte de parir per molt que s'hagi evolucionat en la ciència un cop al món el nadó caldrà alletar-lo, cuidar-lo, tenir-ne cura sense deixar les tasques de la llar ni el bon funcionament familiar i això si no té algun pare o mare per cuidar (tots sabem que aquesta tasca la fan les dones principalment) i ara siguem realistes i recordarem que la majoria de dones tenen / tenim un treball extern per tal d'ajudar l'economia familiar, força malmesa en l'actualitat, i si comptem hores de treball i dedicació crec que qualsevol d'aquestes dones necessitaria dies de 40 hores o més per dur a terme satisfactòriament tot el que s'espera d'ella, i la majoria se'n surten! Som doncs inferiors? Actualment alguns homes conscients han començat a ajudar a la llar, però em temo que encara no són la majoria, a més no solen ser massa eficaços i ho dic per experiència. Ara trepitjant de peus a terra adonem-nos del que passa. Davant un treball, quants cops una dona és rebutjada per por de les baixes maternals? No sóc catastròfica sinó realista. O se li ofereix un sou inferior per la mateixa raó o per ser dona que encara hi ha molts prejudicis. I les fèmines van demostrant la seva vàlua però -reconeixem-ho encara no és valorada com el gènere masculí. Avancem però molt a poc a poc, massa a poc a poc.
La finalitat del meu text no és altra que fer reflexionar la societat sobre la importància de la dona en la societat en un dia com avui i que d'aquesta manera i d'una vegada per totes fos desterrada la violència de gènere, els maltractaments, les vexacions... ja qe no són més que una conseqüència nefasta de l'encara prepotència del mascle.
Homes i dones som persones i com a tals la valoració ha de ser la mateixa pels dos gèneres en tots els àmbits i fins que això no sigui així la justícia social no serà del tot equilibrada.
-Àngela Ferrer i Mató. Girona.
En el dia de la dona treballadora. Àngela Ferrer i Mató. Girona. | 08-03-2008 - 12:04:04 GMT 1 #
Situació de la dona.
PILAR PELLICER. L'ESCALA (ALT EMPORDÀ):
La condició de la dona ha passat, al llarg del temps, per períodes de fortes discriminacions. Equiparar el masclisme i el feminisme perquè la igualtat d'oportunitats sigui la mateixa per als homes i per a les dones ha esdevingut un tema polèmic.
Normalment la resignació de l'home a ser igual que la dona en molts àmbits socials se li fa difícil d'assumir. Sinó, comparem la vida de la dona d'abans i d'ara. Des que les dones es van incorporar al treballa assalariat i van ser reivindicatives per millorar les condicions laborals la seva situació ha millorat.
La dona ja no és la típica mestressa de casa supeditada a la llar, al treball domèstic, a la cura exclusiva del marit i dels fills. Actualment el seu paper ha canviat. La dona sol treballar fora de casa, igual com el marit, i compartir amb ell les tasques domèstiques i d'educació dels fills. És un avenç reflectit amb el simbolisme del Dia Internacional de la Dona, festa que se celebra cada any el 8 de març.
Remarco també que, al llarg de la història, la dona ha estat víctima d'explotació sexual i, actualment, víctima prolífica de la violència de gènere.
Per què no s'actua, amb contundència, per posar fi a aquest problema amb la finalitat que la dona pugui viure sense por, desimbolta, tranquil·la i lliure? És demanar massa?
Situació de la dona. PILAR PELLICER. L\'ESCALA (ALT EMPORDÀ | 08-03-2008 - 12:05:54 GMT 1 #
Manifiesto del 8 de marzo: "Por una Europa en Igualdad"
Secretaría de la Mujer del PCE /
Las políticas neoliberales de la UE y el desmantelamiento del estado del bienestar; han tenido como consecuencia un fuerte y negativo impacto sobre las mujeres. Las políticas de igualdad de género se han reducido sólo a intenciones y la situación empeora al calor de la actual crisis económica.
La mayor parte de las personas desempleadas, pobres, excluidas de la sociedad, y sin coberturas somos mujeres. Además, las mujeres hacemos frente a un doble reto: por una parte el mercado de trabajo requiere que seamos flexibles y móviles, y por otra, que nos hagamos cargo de la reproducción.
En esta coyuntura es imprescindible establecer políticas europeas que eliminen la discriminación y la segregación social y laboral de las mujeres, obligatorias para todos los países, y que permitan su plena participación en la sociedad.
España está a la cola europea en tasa de actividad y ocupación femenina, existiendo unas inadmisibles diferencias salariales por razón de sexo para idénticas categorías laborales, y una feminización insostenible de los sectores y empleos más precarios.
Al mismo tiempo estamos sufriendo un ataque político e ideológico sobre los derechos conquistados por los movimientos de mujeres de todos los países europeos, como el derecho al aborto, que se está cuestionando o revocando, con el silencio del ministerio de igualdad.
En España el gobierno del PSOE propone una reforma ambigua de la ley sobre el aborto, que sugiere que tras la semana 14, o tal vez 16, se valorará "el riesgo para la salud de la madre", sin especificar qué ámbitos de la salud, psíquica o física serán ponderados, y quién será el responsable de dicha ponderación. Negando, en definitiva, la capacidad y el derecho de las mujeres a decidir libremente.
Esta propuesta de ley además deja desprotegido al colectivo de mujeres inmigrantes, que no han podido acceder de manera normalizada al sistema sanitario, y a las adolescentes que en muchos casos niegan el embarazo hasta momentos muy avanzados de la gestación, o que por temor no informan a sus padres o tutores sobre su situación.
Una reforma de ley que establezca una mezcla de plazos y supuestos, emula modelos como el francés o el belga, donde anualmente miles de mujeres se ven abocadas a salir de su país para poder interrumpir su embarazo.
Nosotras apostamos por un marco legislativo europeo que proteja el derecho de las mujeres a decidir. Y creemos imprescindible que en España se realice una despenalización total del aborto, y un marco legislativo que desarrolle los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres, que garantice su cobertura a cargo de la sanidad pública, en la que se regule los límites de la objeción de conciencia, sin que en ningún caso eso pueda suponer una merma de los derechos de las mujeres.
Una sociedad democrática no debe aceptar la jerarquía y explotación de género. Tenemos que construir una sociedad basada en la igualdad, tanto política, como cultural, económica y social.
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Maniesto del 8 de marzo del Area de la Mujer de Izquierda Unida
Aunque ya hemos manifestado que el Gobierno del PSOE está más preocupado por la imagen, que por las políticas reales de cambio y transformación, la realidad se nos presenta mucho más cruda de la que pensábamos conforme va avanzando la legislatura.
Frente a esta realidad que no queremos, desde el Área de la Mujer de IU seguimos exigiendo:
- La creación de la Ministerio de la Mujer para el desarrollo en exclusiva de políticas de igualdad y no un Ministerio de "Igualdad " sin obje tivos, ni concreciones políticas.
- Al menos, el 5 % de los Presupuestos Generales del Estado en políticas de mujer, ejecutadastransversalmente, y no proyectos y/o planes sin valoración económica.
- Un Consejo Estatal de las Mujeres, conformado de forma autónoma y exclusiva por asociaciones de mujeres y no un consejo tutelado y dirigido por el Gobierno y la Administración.
- La incorporación de la perspectiva género en todas las políticas públicas y no un "mainstreaming " sin personal ni presupuesto.
- La despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo, con una regulación que asegure la libre decisión de las mujeres y su desarrollo en la red sanitaria pública; frente a una propuesta de Ley del Gobierno basada en plazos y supuestos que seguirán limitando el derecho de las mujeres a decidir.
- La paridad en todos los ámbitos de decisión y no una ley de igualdad que, como no obliga, no se cumple.
- Un Pacto de Estado contra la violencia de género que afronte el problema desde todas sus manifestaciones y no una ley que fracasa porque no ataja la violencia de forma realmente integral.
- Un fondo suficientemente dotado que cubra todas las pensiones impagadas y no un anticipo, con asignaciones económicas ridículas y que deja fuera a una gran cantidad de mujeres afectadas.
- Trabajar en profundidad por la abolición de la prostitución y no limitarse a un plan contra la trata de seres humanos, que no ha atendido ni las recomendaciones de la comisión mixta Congreso-Senado.
- Apuesta por lo público y acceso de las mujeres al empleo digno, e igualdad en la promoción y el salario, frente a los empleos subalternos y a una desigualdad salarial entre hombres y mujeres que alcanza de media el 30 %.
- Una norma que responsabilice a los servicios públicos de la atención de las personas dependientes y no una ley de dependencia que pretende seguir manteniendo y relegando a las mujeres al rol de cuidadoras.
- Igualdad de derechos para las mujeres inmigrantes y derogación de la Ley de Extranjería que las somete a una doble discriminación (en muchos casos no pueden tener permisos propios sino que dependen de los del marido).
- Modificación de la Ley de Separación y Divorcio, que impone la custodia compartida contra la opinión de la mayoría de las organizaciones de mujeres.
- Una enseñanza realmente coeducativa, que prime la calidad de la educación, la laicidad y los valores de solidaridad e igualdad.
En definitiva, desde IU EXIGIMOS que la igualdad entre mujeres y hombres no se quede en vanos intentos, sino que sea una realidad ¡ya!.
Manifiesto del 8 de marzo | 04-03-2009 - 20:47:14 GMT 1 #
Mujer y socialismo
Homar Garcés
La inserción de la mujer en los diferentes campos de la vida social contemporánea a escala planetaria ya no sorprende, prácticamente, a nadie, aunque -producto de esa visión etnocéntrica inculcada durante siglos por la llamada civilización cristiana y occidental- todavía se vea relegada y discriminada en muchos de los países asiáticos y africanos, sin excluir algunos pertenecientes a nuestra América.
Sin embargo, los avances en este sentido no han sido producto del azar ni menos de la indulgencia o comprensión de los hombres, sino el resultado de una larga lucha emprendida por las mujeres; unas, en el ámbito laboral; otras, en lo político y en lo social. Todas enlazadas en la lucha común contra lo que podríamos denominar machismo de Estado, respaldado por las jerarquizaciones establecidas, la supremacía económica, el miedo religioso, el autoritarismo, el sexismo, el racismo y la simple negación de la libertad que han padecido -de una u otra forma- las mujeres a través del tiempo.
De la preponderancia femenina absoluta (ginecocracia), expresada en las múltiples imágenes de diosas (Venus) se llegó a una de carácter masculino (patriarcado) generalizado, llegándose al colmo de negarle cualquier derecho a la mujer, incluso el de ser portadora de conocimientos, acusándosele de bruja y sometiéndosele a la hoguera, cuestión que cumplió diligentemente la Iglesia católica. Aún así hubo valiosos intentos por revertir esta situación, como cuando ocurrió la Revolución Francesa, siendo Olympe de Gouge quien escribiera la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana en 1791. El alemán August Bebel, un destacado propagandista y teórico del marxismo, fijaría a finales del siglo XIX la consigna básica del feminismo socialista: "no puede haber ninguna liberación de la humanidad sin la independencia social y equiparación de los sexos". Para Marx y Engels, la igualdad política entre la mujer y el hombre era una condición necesaria para la plena emancipación de la sociedad. Además, los fundadores del socialismo científico entendían que la base fundamental de la emancipación femenina era su independencia económica frente al hombre. No obstante, muchos socialistas hombres no compartían en la práctica lo sustentado en la teoría, de ahí que mujeres como Louise Michel, Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo se vieran obligadas a rebatir y a combatir las posiciones machistas de sus camaradas. Todo esto ayudó a darle fisonomía propia al feminismo y a las luchas de las mujeres en procura de sus derechos plenos.
El socialismo revolucionario, sustentado en las tesis teóricas de Marx y Engels, puso al descubierto las raíces del avasallamiento de la mujer, así como su relación con un sistema de producción basado en la propiedad privada y con una sociedad dividida entre una clase rica, poseedora de riquezas, y otra pobre, productora de riquezas.. Más que eso: explicó igualmente cómo la abolición de la propiedad privada suministraría las bases materiales para traspasar a la sociedad todas las responsabilidades sociales que hoy recaen sobre la familia individual, como el cuidado de los niños, de los ancianos, de los enfermos; la alimentación, el vestuario y la educación. De este modo, las mujeres romperían con la servidumbre doméstica y cultivarían colmadamente sus potencialidades como integrantes creativos y productivos de la sociedad, y no sólo destinados a la reproducción humana. Las relaciones humanas, en consecuencia, se transformarían en relaciones libres de personas libres, en estado de igualdad. Esto comenzó a ser posible en la Unión Soviética, establecida en 1917, la cual legisló a favor de la mujer en relación al salario (equiparado al del hombre), al divorcio, a los hijos naturales y a la pensión alimenticia, también fueron suprimidos todos las prerrogativas ligadas a la propiedad que se mantenían en provecho del hombre en el derecho familiar.
Ahora que se habla de socialismo, especialmente en nuestra América, es importante acotar que aún se requiere de una crítica al sistema de explotación económica y ambiental que supone el capitalismo, incluyendo las expresiones del feminismo indígena, afrolatinoamericano, lésbico y analítico. Hoy los derechos de la mujer se extienden a su derecho a no sufrir violencia doméstica (de cualquier nivel) ni a ser objeto de juicios morales y religiosos excluyentes por exigir la legalización del aborto, el reconocimiento de las disidencias sexuales y el prevención de métodos anticonceptivos. Sin embargo, no se limitan a éstos nada más, sino que abarcan, incluso, una propuesta política de la autonomía femenina que comienza a generarse en medio de la lucha multitudinaria de nuestros pueblos.
Girona Catalunya
Mujer y socialismo | 07-03-2009 - 07:03:35 GMT 1 #
El 8 de març davant la crisi, per Amparo Ardanuy :
La conjuntura econòmica que vivim des de fa uns mesos ha fet que el 8 de març que celebrem enguany sigui més que mai un envit per la reflexió. La crisi ens ha servit per constatar el fracàs d’un camí que ja sabíem equivocat. El desmantellament progressiu de l’Estat del Benestar i les polítiques neoliberals dels últims quinze anys han reduït la capacitat de reacció de les Administracions davant d’una crisi que està tenint un fort impacte sobre les dones.
Malgrat no haver buscat ni provocat una crisi que és responsabilitat de l’especulació, nacional i forastera, les dones som les més perjudicades per la tempesta financera. D’una banda, la major part de les persones que en els últims mesos han perdut la feina són dones. La pèrdua d’ingressos de les famílies ha provocat que les dones haguem d’invertir més temps en el treball domèstic, una feina que no es computa enlloc. D’altra banda, en els darrers anys hi ha hagut una tendència a feminitzar les feines més precàries de la societat. Les feines domèstiques i els serveis estant sent dels sectors més afectats per la difícil situació econòmica.
Aquest 8 de març, doncs, és una cita per a l’alerta, per a la vigilància permanent. Una cita per saber denunciar les temptacions de retallar les últimes conquestes de les dones. L’avinentesa de la crisi no ha de servir com a excusa per oblidar les nostres reivindicacions. Malgrat la conjuntura econòmica adversa, les polítiques d’igualtat de gènere, d’equiparació salarial, de conciliació de la vida personal, familiar i laboral, són més necessàries que mai.
La crisi està demostrant amb tota la cruesa del món l’obsolescència d’un model de creixement caduc. Tanmateix, la crisi també pot ser una oportunitat per decidir si volem continuar com fins ara, en una societat patriarcal moguda per l’interès i el lucre, o si ens decidim d’una vegada per totes per un model de societat més sostenible, just i igualitari.
Juntes, podem!
El 8 de març davant la crisi | 08-03-2009 - 06:23:05 GMT 1 #
Texto de una de las principales figuras del feminismo revolucionrario que formó parte del primer gobierno bolchevique con Lenin y Trotsky
8 de marzo de 1913, el día de la mujer
Alexandra Kollontai
¿Qué es el día de la mujer? ¿Es realmente necesario? ¿No es una concesión a las mujeres de clase burguesa, a las feministas y sufraguistas? ¿No es dañino para la unidad del movimiento obrero? Esas cuestiones todavía se oyen en Rusia, aunque ya no en el extranjero. La vida misma le ha dado una respuesta clara y elocuente a estas preguntas.
El día de la mujer es un eslabón en la larga y sólida cadena de la mujer en el movimiento obrero. El ejército organizado de mujeres trabajadoras crece cada día. Hace veinte años las organizaciones obreras sólo tenías grupos dispersos de mujeres en las bases de los partidos obreros... Ahora los sindicatos ingleses tienen más de 292.000 mujeres sindicadas; en Alemania son alrededor de 200.000 sindicadas y 150.000 en el partido obrero, en Austria hay 47.000 en los sindicatos y 20.000 en el partido. En todas partes, en Italia, Hungría, Dinamarca, Suecia, Noruega y Suiza, las mujeres de la clase obrera se están organizando a sí mismas. El ejército de mujeres socialistas tiene casi un millón de miembros. ¡Una fuerza poderosa! Una fuerza con la que los poderes del mundo deben contar cuando se pone sobre la mesa el tema del coste de la vida, el seguro de maternidad, el trabajo infantil o la legislación para proteger a las trabajadoras.
Hubo un tiempo en el que los hombres trabajadores pensaron que deberían cargar ellos solos sobre sus hombros el peso de la lucha contra el capital, pensaron que ellos solos debían enfrentarse al «viejo mundo» sin el apoyo de sus compañeras. Sin embargo, como las mujeres de clase trabajadora entraron en las filas de aquellos que vendían su trabajo a cambio de un salario, forzadas a entrar en el mercado laboral por necesidad, porque su marido o padre estaba en el paro, los trabajadores empezaron a darse cuenta de que dejar atrás a las mujeres entre las filas de «no-conscientes» era dañar su causa y evitar que avanzara. ¿Qué nivel de conciencia posee una mujer que se sienta en el fogón, que no tiene derechos en la sociedad, en el estado o en la familia? ¡Ella no tiene ideas propias! Todo se hace según ordena su padre o marido...
El retraso y falta de derechos sufridos por las mujeres, su dependencia e indiferencia no son beneficiosos para la clase trabajadora, y de hecho son un daño directo hacia la lucha obrera. ¿Pero cómo entrará la mujer en esa lucha, como se la despertará?
La socialdemocracia extranjera no encontró la solución correcta inmediatamente. Las organizaciones obreras estaban abiertas a las mujeres, pero sólo unas pocas entraban. ¿Por qué? Porque la clase trabajadora al principio no se percató de que la mujer trabajadora es el miembro más degradado, tanto legal como socialmente, de la clase obrera, de que ella ha sido golpeada, intimidada, acosada a lo largo de los siglos, y de que para estimular su mente y su corazón se necesita una aproximación especial, palabras que ella, como mujer, entienda. Los trabajadores no se dieron cuenta inmediatamente de que en este mundo de falta de derechos y de explotación, la mujer está oprimida no sólo como trabajadora, si no también como madre, mujer. Sin embargo, cuando los miembros del partido socialista obrero entendieron esto, hicieron suya la lucha por la defensa de las trabajadoras como asalariadas, como madres, como mujeres.
Los socialistas en cada país comienzan a demandar una protección especial para el trabajo de las mujeres, seguros para las madres y sus hijos, derechos políticos para las mujeres y la defensa de sus intereses.
Cuanto más claramente el partido obrero percibía esta dicotomía mujer/trabajadora, más ansiosamente las mujeres se unían al partido, más apreciaban el rol del partido como su verdadero defensor y más decididamente sentían que la clase trabajadora también luchaba por sus necesidades. Las mujeres trabajadoras, organizadas y conscientes, han hecho muchísimo para elucidar este objetivo. Ahora el peso del trabajo para atraer a las trabajadoras al movimiento socialista reside en las mismas trabajadoras. Los partidos en cada país tienen sus comités de mujeres, con sus secretariados y burós para la mujer. Estos comités de mujeres trabajan en la todavía gran población de mujeres no conscientes, levantando la conciencia de las trabajadoras a su alrededor. También examinan las demandas y cuestiones que afectan más directamente a la mujer: protección y provisión para las madres embarazadas o con hijos, legislación del trabajo femenino, campaña contra la prostitución y el trabajo infantil, la demanda de derechos políticos para las mujeres, la campaña contra la subida del coste de la vida...
Así, como miembros del partido, las mujeres trabajadoras luchan por la causa común de la clase, mientras al mismo tiempo delinean y ponen en cuestión aquellas necesidades y sus demandas que les afectan más directamente como mujeres, amas de casa y madres. El partido apoya esas demandas y lucha por ellas... Estas necesidades de las mujeres trabajadoras son parte de la causa de los trabajadores como clase.
En el día de la mujer las mujeres organizadas se manifiestan contra su falta de derechos. Pero algunos dicen ¿por qué está separación de las luchas de las mujeres? ¿Por qué hay un día de la Mujer, panfletos especiales para trabajadoras, conferencias y mítines? ¿No es, en fin, una concesión a las feministas y sufraguistas burguesas? Sólo aquellos que no comprendan la diferencia radical entre el movimiento de mujeres socialistas y las sufraguistas burguesas pueden pensar de esa manera.
¿Cuál es el objetivo de las feministas burguesas? Conseguir las mismas ventajas, el mismo poder, los mismos derechos en la sociedad capitalista que poseen ahora sus maridos, padres y hermanos. ¿Cuál es el objetivo de las obreras socialistas? Abolir todo tipo de privilegios que deriven del nacimiento o de la riqueza. A la mujer obrera le es indiferente si su patrón es hombre o mujer.
Las feministas burguesas demandan la igualdad de derechos siempre y en cualquier lugar. Las mujeres trabajadoras responden: demandamos derechos para todos los ciudadanos, hombres y mujeres, pero nosotras no sólo somos mujeres y trabajadoras, también somos madres. Y como madres, como mujeres que tendremos hijos en el futuro, demandamos un cuidado especial del gobierno, protección especial del estado y de la sociedad.
Las feministas burguesas están luchando para conseguir derechos políticos: también aquí nuestros caminos se separan: para las mujeres burguesas, los derechos políticos son simplemente un medio para conseguir sus objetivos más cómodamente y más seguramente en este mundo basado en la explotación de los trabajadores. Para las mujeres obreras, los derechos políticos son un paso en el camino empedrado y difícil que lleva al deseado reino del trabajo.
Los caminos seguidos por las mujeres trabajadoras y las sufraguistas burguesas se han separado hace tiempo. Hay una gran diferencia entre sus objetivos. Hay también una gran contradicción entre los intereses de una mujer obrera y las damas propietarias, entre la sirvienta y su señora... Así pues, los trabajadores no deberían temer que haya un día separado y señalado como el Día de la Mujer, ni que haya conferencias especiales y panfletos o prensa especial para las mujeres.
Cada distinción especial hacia las mujeres en el trabajo de una organización obrera es una forma de elevar la conciencia de las trabajadoras y acercarlas a las filas de aquellos que están luchando por un futuro mejor. El Día de la Mujer y el lento, meticuloso trabajo llevado para elevar la auto-conciencia de la mujer trabajadora están sirviendo a la causa, no de la división, sino de la unión de la clase trabajadora.
Dejad que un sentimiento alegre de servir a la causa común de la clase trabajadora y de luchar simultáneamente por la emancipación femenina inspire a las trabajadoras a unirse a la celebración del Día de la Mujer.
Alexandra Kollontai fue una de las principales figuras del feminismo revolucionario. Formó parte del primer Gobierno bolchevique, con Lenin y Trotsky y escribió numerosos trabajos sobre la mujer, entre los que destacamos: Los fundamentos sociales de la cuestión femenina (1909), La sociedad y la maternidad (1921) y Autobiografía de una mujer sexualmente emancipada (1926) El presente artículo fue publicado el 17 de febrero de 1913 en el nº 40 de «Pravda». Texto traducido del inglés por Diana Morales.
feminismo revolucionrario | 08-03-2009 - 07:23:47 GMT 1 #
Recuerdo y homenaje a todas las mujeres que con su lucha cotidiana se han enfrentado al capitalismo
8 de Marzo desde la Memoria
Ahaztuak 1936-1977
En estos dias pueblos y ciudades de Euskal Herria estan asistiendo a un abanico de convocatorias de actividades diversas enmarcadas en la conmemoración de un nuevo 8 de Marzo, Dia Internacional de la Mujer Trabajadora, que tendrá lugar hoy domingo.
Desde Ahaztuak 1936-1977, asociación en la que nos agrupamos victimas del golpe de estado, de la represión y del régimen franquista queremos hacer un llamamiento a la ciudadanía vasca a recordar ese dia a los miles y miles de mujeres que nos han precedido en el camino y en las reivindicaciones, y de una forma muy especial a todas aquellas mujeres que en los años de la II República comenzaron a dar forma teórica y práctica a sus derechos negados y pisoteados reivindicando y logrando en 1931 por primera vez el derecho a votar, el derecho al divorcio en 1932... construyendo paso a paso avances ideológicos, en pensamiento y en comportamiento, que pocos años mas tarde y en el fragor de la lucha popular contra el golpe fascista del 18 de Julio de 1936 tomarian carta de naturaleza mucho más clara. Nombres como Dolores Ibarruri, Casilda Mendez, Polixene Trabudua, Cecilia Guilarte, Julia Resano... y tantas otras fueron haciendo realidad en la practica la igualdad de genero, ocupando puestos de dirección y de creación en las milicias, en las formaciones politicas, en la cultura y la intelectualidad.
Tras la victoria de las tropas fascistas la lucha y la resistencia contra ese regimen no hubiese sido posible sin la incorporación y la aportación de las mujeres: resistentes, enlaces guerrilleras, guerrilleras ellas mismas, soporte fundamental de los centenares de miles de presos y represaliados politicos, esas “mujeres de los rojos” y de “los separatistas”, que con una dignidad y un empeño inquebrantable fueron a menudo el unico apoyo para las decenas de miles de familias que quedaron a su cargo tras el exilio o la muerte de sus maridos, padres o hermanos.
Por ello el 8 de Marzo, es en gran medida tambien el dia de la memoria histórica democrática y antifascista de las mujeres vascas, de su lucha por conseguir sus derechos primero frente a una sistema afianzado en los prejuicios emanados por un sistema económico brutal y retrogrado y por una Iglesia medievaly despues –cercenada ya de forma violenta y sangrienta las potencialidades abiertas bajo la II República- por el regimen abiertamente fascista y el nacionalcatolicismo.
Pero no conmemoramos este 8 de Marzo desde una “memoria” ajena a la realidad y a la lucha actual de las mujeres. Rememorar y reivindicar las luchas y los avances de los años 30, de la efimera experiencia republicana, de la aportación de la mujer en la lucha contra el fascismo... es traducir esa determnación a la coyuntura actual, una coyuntura marcada por la feminización de la pobreza, por la polémica sobre el aborto y la intromisión –una vez más- de la Iglesia a traves de la Conferencia Episcopal, de la Ley de Dependencia, del aumento de la tasa de paro femenina y de las sangrantes diferencias salariales respecto al hombre, de la violencia machista cuyas verdaderas y profundas raices nacen en las entrañas del Sistema y de todos sus componentes y mecanismos de reproducción: económicos, educativos, ideológicos...
Por ello, desde esta perspectiva de la memoria histórica democrática y antifascista incorporando necesariamente la perspectiva de género, desde Ahaztuak 1936-1977 hacemos tambien un llamamiento a sumarse como nosotros lo hacemos a las movilizaciones que hoy domingo tendrán lugar en diferentes lugares de la geografia del estado español.
En recuerdo y homenaje a aquellas mujeres combatientes, milicianas, presas politicas en Saturrarán, Amorebieta, Durango... En recuerdo y homenaje a todas las mujeres que con su lucha cotidiana han enfrentado historicamente uno de los rasgos de explotación mas brutales del modelo económico capitalista. En apoyo a las que hoy en dia lo hacen.
Porque con la memoria de sus sueños perfilamos hoy nuestro futuro.
8 de Marzo desde la Memoria | 08-03-2009 - 07:28:28 GMT 1 #
En el centenario de su nacimiento
Simone Weil: el presentimiento de un mundo nuevo
Mailer Mattié
Simone Weil legó al pensamiento contemporáneo su intensa mirada sobre la civilización moderna. Una aguda y brillante observación surgida de la inteligencia, la rebeldía y la sensibilidad de una joven mujer valiente y comprometida con la libertad. Se juntaron en ella, complementándose, una refinada mente cultivada en el estudio de la filosofía y la literatura y un espíritu incapaz de admitir el sufrimiento humano. Esa personal configuración quedó, sin duda, reflejada en su obra. La filosofía y la crítica social, no obstante, fueron insuficientes para su exploración del conocimiento; sin complejos, propició sensaciones y acercamientos religiosos desafiando siempre al poder y a la ortodoxia. En su incesante búsqueda fue sindicalista y obrera en París, periodista en Alemania, anarquista en la guerra civil española, campesina en Marsella y voluntaria de la resistencia francesa en Londres. Escritora incansable, documentó cada época de su corta e intensa vida a través de cartas, artículos y ensayos políticos y literarios. Su obra semeja un fino bisturí rasgando cuidadosamente la superficie de ideas que se resisten a la transformación. Ocupa un lugar privilegiado en la historia del pensamiento crítico del siglo XX y se acerca, sorprendentemente, a muchas de las grandes interrogantes que tendrá que resolver la civilización en el siglo XXI.
Nació en París el 3 de febrero de 1909, en el seno de una familia judía y en un ambiente propicio al desarrollo intelectual. Una frágil salud le acompañó siempre, agudizada posiblemente por su sensibilidad emocional y las largas jornadas de estudio y de trabajo. No recibió educación religiosa de sus padres y nunca se identificó con la comunidad judía: “No tengo ninguna razón para suponer que tenga algún vínculo, ni siquiera a través de mi padre o mi madre, con la gente que vivió en Palestina hace dos mil años”, escribió en una oportunidad. Pasó los últimos meses de su vida en Inglaterra, a donde había viajado desde Nueva York a finales de 1942 para colaborar con el gobierno de la Francia Libre en la resistencia contra la ocupación nazi. El 15 de abril de 1943 los médicos le diagnosticaron tuberculosis y murió en Ashford, ciudad del Condado de Kent, el 24 de agosto a los 34 años de edad. Durante la enfermedad se negó a recibir alimentación suficiente y su muerte fue calificada de suicidio.
Ces’t la vie
Simone Weil ingresó en 1928 en la Ècole Normale Supèriore de París. Su formación filosófica, en realidad, había comenzado tres años antes con su maestro Èmile Chartier (Alain) en el Instituto Henry IV de la misma ciudad, adquiriendo también un extenso conocimiento sobre literatura clásica y la lengua griega. Algunos autores sostienen que de Alain heredó su radical pacifismo. En su época de estudiante estableció igualmente los primeros vínculos con sectores obreros, participando en la fundación del Groupe d’Education Sociale que ofrecía cursos a los trabajadores sobre historia sindical, sociología y economía política. En 1930 terminó sus estudios y comenzó a impartir clases de filosofía en 1931, en un instituto de educación secundaria para mujeres en Le Puy; realizó al mismo tiempo actividades sindicales y publicó artículos en la prensa obrera. Como consecuencia de su participación en una manifestación de trabajadores, fue trasladada a Auxerre. En 1932 viajó a Berlín, enviada por una revista francesa; un año más tarde sostuvo una polémica entrevista con León Trotsky en París, discutiendo sobre teoría marxista y acerca de la situación de Rusia bajo el régimen de Stalin.
El desarrollo de su pensamiento político, cada vez más crítico con las posiciones dominantes de la burocracia comunista internacional, la condujo no obstante a la necesidad de experimentar la propia vida de los obreros y a prescindir de la organización sindical. Consideró que no era acertado hablar de la explotación de los trabajadores sin haberla padecido, criticando a los líderes e intelectuales del movimiento obrero. En consecuencia, en 1934 abandonó transitoriamente su empleo de profesora y comenzó a trabajar como operaria en la fábrica Alshom en París, fabricante de equipos eléctricos para tranvías. Poco tiempo después se empleó en una fábrica metalúrgica y a mediados de 1935 en la Renault de Bologne-Billancourt. Trabajó en cadenas de montaje, viviendo sólo de su salario y experimentando la opresión de sus compañeros. Al final, su salud se resintió y fue despedida por baja productividad. Según sus propias palabras, la experiencia en las fábricas fue decisiva en su vida y en su pensamiento. Descubrió un drama humano y los efectos de la opresión en la existencia de las personas, incluyendo la forma de percibir el mundo: “El que tiene los miembros desechos por una jornada de trabajo (...) –escribió-, lleva en su carne como una espina la realidad del Universo. Para él la dificultad es mirarlo y amarlo”.
Tras recuperar la salud, volvió al trabajo docente a comienzos de 1936. No obstante, cuando estalló en julio la guerra civil en España decidió marcharse como voluntaria a defender la causa republicana. Llegó a Barcelona como periodista y pronto se alistó de cocinera en las filas anarquistas de la Columna Durruti que combatía en el frente de Aragón. Su postura pacifista ante los fusilamientos y un accidente en el pie la obligaron a regresar a París. En 1940, como consecuencia de la invasión de Hitler a Francia, Simone Weil y su familia se trasladaron a Vichy. El gobierno pro nazi, sin embargo, le impidió ejercer como profesora dada su ascendencia judía. Ante la situación, sus padres se vieron obligados a refugiarse en Nueva York y ella se instaló en Marsella en octubre del mismo año. Allí trabajó en una granja vitivinícola propiedad del escritor católico Gustave Thibon, a quien confió parte de sus escritos de esta época y que él publicará en 1947 con el título La gravedad y la gracia. Conoció también al sacerdote J.M. Perrin, con quien mantuvo un intenso debate sobre el cristianismo. Escribió gran cantidad de cartas, se dedicó al estudio del pensamiento de Gandhi y se acercó asimismo al conocimiento de la filosofía oriental. Partió finalmente en 1942 hacia los Estados Unidos a reencontrarse con su familia, haciendo una breve escala cerca de Casablanca en Marruecos. En Nueva York escribió sobre la grave situación de su país, insistiendo sin embargo en la contradicción que representaba luchar contra el fascismo y mantener al mismo tiempo enclaves coloniales oprimiendo a otros pueblos. En noviembre de 1942 regresó a Europa, dirigiéndose a Inglaterra. Fue recibida con recelo por los colaboradores del general De Gaulle, debido a sus antecedentes anarquistas y pacifistas. A mediados de 1943 renunció a sus actividades en la resistencia, impotente ante el desinterés que recibían sus propuestas y opiniones. Al enfermar poco tiempo después, permaneció en el hospital hasta su muerte.
Reflexiones sobre la libertad y la cultura
La obra de Simone Weil es diversa y revela un fuerte compromiso y gran preocupación social. Su difusión en castellano apenas comenzó a finales del siglo pasado. Entre sus libros se cuentan: Escritos históricos y políticos (2007), Poema seguido de Venecia salvada (2006), La fuente griega (2005), Intuiciones pre cristianas (2004), El conocimiento sobrenatural (2003), Cuadernos (2001), Escritos de Lourdes y últimas cartas (2000), Escritos esenciales (2000), Echar raíces (1996), Pensamientos desordenados (1995), Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social (1995) y La condición obrera (1992). El primer tomo de sus obras completas se publicó en Francia en 1988. En gran medida se trata de recopilaciones de artículos, cartas y ensayos que muestran el torrente de su escritura. Los títulos se deben a la familia, editores o amigos que los publicaron después de su muerte; Albert Camus, por ejempo, editó Echar raíces, una propuesta política para su país una vez liberado del fascismo alemán. Relevantes escritores y pensadores del siglo XX expresaron su admiración por el trabajo de Simone Weil. El mismo Camus calificó su obra como la más importante de la posguerra en Europa; T.S. Eliot dijo que los políticos jamás podrían comprender sus libros, aunque deberían ser leídos por las nuevas generaciones para evitar que anularan su propia capacidad de pensar; Susan Sontag, la autora neoyorquina fallecida en 2004, comparó su escritura con la de Kierkegaard y la de Kafka.
Nunca aceptó los límites impuestos por las ideologías o las corrientes dominantes, impulsada siempre por un afán constante de conocimiento. Convencida de que la interpretación de la realidad suele ser mediatizada por grupos de interés, tuvo el valor de expresar con ideas propias su protesta y su descontento. A contracorriente frente a las ortodoxias, ha sido permanentemente ignorada o rechazada tanto en sectores conservadores como de izquierda. Criticó el totalitarismo en todas sus versiones, pensando siempre en la posibilidad real de construir una sociedad libre y justa. La actualidad de sus ideas políticas, no obstante, resulta indiscutible a la luz de acontecimientos históricos que han tenido lugar desde finales del siglo pasado. Planteó y discutió en su tiempo sobre temas que apenas hoy día comienzan a tener relevancia en el desarrollo del pensamiento social crítico. Se trata sobre todo de referencias a cuestiones de primer orden como los límites del crecimiento económico, la sacrosanta idea de progreso heredada del siglo XIX y la construcción de una sociedad alternativa a la opresión política y económica.
Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social es, en ese sentido, tal vez el libro más importante y complejo de Simone Weil, escrito en 1934 y enriquecido probablemente por su propia experiencia en las fábricas. Su amplio conocimiento sobre economía política marxista la condujo a despejar allí el camino de dogmas, revelando los profundos mecanismos sociales –y no sólo económicos- de la opresión en la sociedad moderna. Este libro es también un meditado discurso sobre la civilización, la cultura y la dignidad humana en los tiempos modernos. Consideró la división entre trabajo intelectual y trabajo manual un rasgo cultural que define a la civilización contemporánea, no sólo un aspecto vinculado a la vida económica. Sostuvo, por otra parte, que la libertad, condición indiscutible de la condición humana, permanece prisionera de los objetivos de la economía en el mundo contemporáneo. Mientras el fin último de la sociedad –escribió- sea el progreso económico, la opresión será inherente a la vida de los trabajadores. En la moderna civilización –afirmó-, los medios usurpan el lugar de los fines. Las máquinas, por ejemplo, no funcionan como instrumentos para ofrecer bienestar a los ciudadanos; al contrario, son las personas quienes sirven a las máquinas. La economía no está orientada a la satisfacción de las necesidades humanas; son los individuos los que deben sostener la economía y fuera de ella la sociedad les convierte en seres prácticamente inútiles. La rivalidad económica –argumentó- se ha transformado en un tipo de guerra; en el mundo actual el objetivo no es construir, es conquistar y destruir.
El análisis de la opresión la condujo, además, a elaborar un bosquejo de una sociedad libre; un ideal del que consideró sería posible alcanzar una aproximación real. Para vivir en libertad – expresó-, no es suficiente transformar las condiciones materiales de la existencia humana; es imprescindible cambiar además la concepción misma del trabajo que caracteriza a la sociedad industrial. Acercarse a este ideal supondría, pues, una revolución no sólo en el ámbito de la producción; también a nivel cultural. Simone Weil propuso así la construcción de lo que denominó el Modo de Producción Libre (MPL), otorgándole especial significado como punto de partida para la investigación de nuevas formas sociales. Un modelo que permitiría superar la servidumbre social a la economía, sustituyendo la noción de progreso por una nueva escala de valores. Un ámbito donde el trabajo manual se situaría en el centro de la vida económica, valorado no por su productividad, sino como representación de una actividad esencial del individuo; una necesidad del ser humano que otorga sentido a su propia existencia. Revalorar culturalmente el trabajo manual constituiría pues, en su opinión, una verdadera victoria revolucionaria. Para ella, revisar la condición del trabajo significaba, en suma, la única conquista espiritual del pensamiento humano desde la civilización griega. El trabajo considerado un medio, un instrumento para la liberación de los individuos y de la sociedad.
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Mailer Mattié es Economista venezolana. Autora de Los bienes de la aldea. Subsistencia y diversidad y La economía no deja ver el bosque. Artículos 2002-2006.
Simone Weil: el presentimiento de un mundo nuevo | 11-03-2009 - 07:57:39 GMT 1 #