Unión Progreso y Democrácia UPyD): Antisistema
Unión Progreso y Democrácia UPyD): Antisistema, Álvaro Pombo Elecciones 2008, Senado Madrid, Campaña electoral.-¿Qué tiene en la cabeza un grupo de gente joven que declara que "se vislumbra una guerra de más amplio espectro contra todo tipo de disidencia organizada (...) contra cualquiera que no encaje en la definición restringida y partidista de democracia y sociedad civil". ¿Quién organiza esa guerra? ¿Los españoles en general? ¿Quién ha dado una definición restringida de democracia? Que nuestra democracia sea imperfecta aún, no invalida su definición. Este grupo interrumpe tres intervenciones políticas con gritos de "¡Fuera, fascistas!" y "¡Ojalá te maten!". Es evidente que no desean dialogar, sino destruir el diálogo. Son antidemocráticos. No tienen disculpa ninguna. Recuerdan los grupos de la ultraderecha de principios de la Transición. ¿Pero no son responsables también los dos grandes partidos de esta crispada manera de presentarse? Lamento el desafortunado vídeo de Izquierda Unida, una opción política seria. Lamento ver al doble cómico de Llamazares (un político por quien siento respeto y simpatía) en ese papel infantiloide de incendiario cachas. ¿A qué viene quemar la foto de la familia
real? Tengo la impresión de que cuatro años de cabestros enfrentados en el Congreso nos distancian de los políticos y abonan el fondo antidemocrático y antisistema que hay en España tras cuarenta años de dictadura y una nula educación para la ciudadanía. El uso público de la razón es siempre sistemático. Sólo las ocurrencias irracionales acaban a palos. Pero la irracionalidad no es nunca casual: todos somos responsables de nuestras propias irracionalidades (públicas y privadas). Por eso son desoladoras las tertulias políticas en televisión. Desoladora la fotografía del PSUC con políticos del PP como gángsters. Desoladora, por eso, la Cope. (Gerona Tarragona Lleida Girona Lerida Barcelona Senat Senado Tu Vot útil Tu Voto útil)

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El vuelco y el efecto Díez
GERMÁN YANKE
Como estamos -quizá más aburrida que emocionantemente- en esa previsión electoral de empate técnico, los populares ansían y buscan lo que algunos han dado en llamar un «vuelco» de última hora. Al menos en las encuestas, y también de alguna manera en la percepción espontánea de muchos votantes y analistas, al PP le ha resultado y le sigue resultando aún muy difícil sumar décimas a un suelo electoral que, a pesar de los avatares, está garantizado desde 2004. El PP confía en el vuelco: quizá en el escenario descrito hay votantes que, en los sondeos, ocultan o disimulan su intención de voto ya que en los mismos se observan tendencias de desacuerdo con la situación política y económica, quizá la incertidumbre y su efecto en la capacidad adquisitiva de las familias tenga su efecto, quizá la misma apariencia de que es posible lo haga real.
Pero tampoco puede desdeñarse, en el mismo escenario abierto, que lo que en los resultados de los sondeos se refleja como «otros» (otros partidos, otras candidaturas) entren en la posibilidad del vuelco de última hora. Por lo que se sabe, hay todavía muchas encuestas electorales, incluso privadas elaboradas por los propios partidos para establecer sus estrategias, que no preguntan, por ejemplo, por el partido fundado recientemente por Rosa Díez y Fernando Savater, UPyD. Nadie duda de que esta nueva opción política se ha lanzado a la arena en circunstancias más que complicadas: poco tiempo de «entrenamiento», unas elecciones en las que el resultado incierto hace que el debate y la presencia en los medios se polaricen entre PP y PSOE, ausencia absoluta de financiación por la negativa de los bancos a conceder los créditos que a otros perdonan, etc.
No creo, por todo ello, que ni los promotores y los candidatos de este partido -que cito como muestra de otras alternativas, pero que en este caso se presenta en todo el territorio nacional- piensen que se encuentran ante un reto fácil, sino más bien lo contrario. Pero tampoco es lógico olvidar algunos elementos interesantes en torno a quienes quieren asomar la cabeza con todo aparentemente en contra: el sistema de financiación, el acceso a los medios públicos, el mismo sistema electoral, etc. En definitiva, han conseguido presentar listas en todas las circunscripciones, incluso en las autonómicas que en Andalucía se celebrarán también el 9 de marzo (y en el País Vasco sin «préstamos» de personas de otros lugares), reunir en torno a un programa de regeneración política a jóvenes desconocidos e intelectuales de prestigio.
Las ventajas
Nada de eso asegura nada, ciertamente, ni desdibuja las dificultades, pero el partido de Rosa Díez -y tener que llamarlo así refleja de algún modo que está en un periodo de formación- tiene la ventaja de incardinarse bien en la situación de empate técnico de las grandes opciones. O, mejor, en el estadio de la opinión pública que lleva al empate en los sondeos, es decir, la resistencia en el electorado a que PP y PSOE despierten entusiasmo más allá de sus fieles ya acreditados. El PSOE está a la baja; el PP no despega. Los sondeos reflejan que muchos ciudadanos ven con buenos ojos, en el ambiente de crispación del debate político, la aparición de opciones entre ambos. Vuelvo a insistir: nada asegura nada, ni a los grandes, y se podría recordar, al hilo de este último dado, la queja de Adolfo Suárez cuando pedía, desde el CDS, que se le quisiera menos y se le votase más.
Pero Suárez logro, en un momento en el que el «vuelco» afectó al descontento con los que se disputaba el Gobierno, pasar de 2 a 20 diputados concentrados en circunscripciones en las que el censo permite obtenerlos con porcentajes de voto relativos. Seguramente no será tal la sorpresa en esta ocasión, aunque hay que tener en cuenta que UPyD -un grupo de personas que despiertan en interés en unos y que otros quieren silenciar, más por el bien del status quo que del debate político- empieza a aparecer, cuando muchos expertos negaban la posibilidad más remota, en recientes sondeos publicados. Uno asegura el escaño de Díez en Madrid, otro añade un diputado más, un tercero llega a pronosticar cuatro en toda España.
El vuelco que busca el PP es, ahora, un albur. La resistencia del PSOE a venirse abajo -aunque sea sólo lo abajo que le haga perder las elecciones- ha dejado de ser un mito. Quizá la irrupción de Rosa Díez en el Congreso vaya dejando de ser voluntarismo y se convierta en una posibilidad cierta.
(8 Diputados 2 Senadores Gerona Girona Barcelona Tarragona Lleida Lerida)
Elecciones Generales 2008, Unión, Progreso y Democracia (UPyD), ¡Ya tenemos razones para ilusionarnos! | 23-02-2008 - 15:59:41 GMT 1 #
Y todo a base de transparencias y escotes. O mejor dicho, los escotes los ponen el resto, hombres y mujeres que han decidido meterse en esta campaña que se sufraga, según recalcan, pasando la gorra, con las aportaciones de ciudadanos. Ni fondos del Estado, ni de los bancos, «que no invierten en nosotros porque saben que tenemos autonomía», subrayó Díaz ante un público que llenaba uno de los salones del Palacio de Congresos en la apertura de campaña de su partido, Unión, Progreso y Democracia (UPyD) en Cádiz.
Antes que Rosa Díez, tomaron la palabra los candidatos al Parlamento Andaluz, José Manuel Roca; al Congreso por la provincia de Cádiz, Eduardo de la Pascua; el del Senado, José María Barba; la coordinadora regional, Juan Lasry, y el escritor hispano-peruano Fernando Iwasaki.
Este último lanzó una idea que según Rosa Díez resume perfectamente la esencia de UPyD: «No es casual que en el cartel del partido aparezca el DNI y no el ADN como piden otros», dijo el escritor en referencia a los nacionalistas vascos que exigen «hidalguía» y «tener los cuatro apellidos».
La candidata al Congreso comenzó dedicando el acto electoral al socialista Fernando Buesa, de cuyo asesinato ayer mismo se cumplían ocho años. «Creo que a Fernando le hubiera gustado que hiciéramos este acto de apertura de campaña aquí, en la cuna del constitucionalismo».
«No es casual que nuestra legislatura empiece 200 años después de esa rebelión que significó la Guerra de la Independencia y que continuó con el nacimiento del liberalismo en Cádiz cuatro años más tarde», incidió.
Comenzó repasando las dificultades a las que se ha enfrentado a la hora de poner en marcha el partido: «El sistema ha establecido las reglas para que no pueda entrar nadie nuevo» y por ello, defiende «el derecho de los ciudadanos a votar a quien les dé la gana».
Díez pasó a detallar las grandes líneas de su programa electoral, entre las que están la devolución de las competencias en Educación al Estado: «No hay nadie que honradamente pueda presumir del nivel educativo que hay en España y digo honradamente, porque el presidente Zapatero sí lo hace».
La ex eurodiputada socialista recordó que su formación se define como laica, «no antireligiosa ni atea, sino que defiende la separación de poderes». «Desde la izquierda se hace un discurso anticlerical, pero luego [Zapatero] invita al nuncio a tomar un caldito y le dice: no te preocupes que no vamos a hacer nada».
La UPyD dice defender el Estado, «que es la igualdad de la nación, no como una apelación sentimental, sino como la bandera que representa mis derechos», subrayó.
Díez tuvo palabras de crítica contra el PP y contra el PSOE, también el andaluz. De su lema («Suma y sigue») dijo que es «deprimente» y representa la «resignación», mientras que atacó los eslóganes de los otros partidos «porque sólo hablan de ellos». «Nosotros -agregó- hablamos de todos los españoles, de lo que nos une».
La candidata de este nuevo partido pidió el voto para UPyD, a pesar de que «no podemos dar cargos, sólo cargas».
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