Tras el supermartes… el miércoles
Txente Rekondo, Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN): Tras el supermartes… el miércoles.- Cientos de líneas y comentarios se han escrito desde hace varios días en torno al llamado “super-martes” electoral en Estados Unidos. Desde ese mismo país se hablaba de un martes “super-duper” (un giro para expresar algo así como “estupendísimo”) o incluso de una especie de tsunami electoral tras la celebración de esos comicios. Sin embargo más allá de estas expectativas interesadas, sobre todo desde un punto de vista mediático, de cara a señalar al candidato presidencial republicano o demócrata con tanta antelación, lo cierto es que tras los resultados se pueden subrayar dos aspectos. La carrera del candidato republicano, John McCain parece imparable de cara a esa nominación, mientras que en el campo demócrata, la pugna entre Clinton y Obama se asemeja a una competición de maratón.
Un giro inesperado se está produciendo en la batalla de las élites políticas norteamericanas apara nominar al sucesor de Bush al frente de la Casa Blanca. Si cuando empezó este largo proceso electoral los republicanos se presentaban claramente divididos, con cinco candidatos principales disputándose los votos y representando cada uno de ellos una cara del conservadurismo estadounidense, y el Partido Demócrata hacía lo propio con tres figuras políticas, pero dando una imagen de unidad, tras las ultimas citas, todo parece indicar que esas claves están variando.
En estos momentos, el Partido Republicano parece encaminar su elección de candidato presidencial en torno a McCain, con un camaleón como Rommey y otro candidato, Huckabee, manteniendo todavía alguna pequeña o mínima esperanza. Pero dando la sensación que la unidad del partido podrá superar las perspectivas más pesimistas de comienzo de campaña. El llamado “bloque anti McCain” parece estar perdiendo fuerza, sobre todo tras el impulso que ha recibido en estas elecciones, y el candidato republicano estaría preparando el ultimo impulso para hacerse con la nave conservadora del partido (no podemos olvidar la importancia de la llamada derecha religiosa, tanto por su potencial cuantitativo como por su capacidad de movilización), e iniciar así la estrategia de cara a derrotar en el futuro al rival demócrata.
En este sentido, la maquinaria republicana estaría preparándose para enfrentarse a uno u otro candidato del partido rival. El dilema central es quién es el candidato más débil, y por tanto el más fácil de vencer. El apellido Clinton es una espina clavada en el subconsciente republicano, y las derrotas anteriores todavía escuecen. Por su parte predicen que un enfrentamiento con Obama sería favorable para ellos, pero temen al mismo tiempo que “represente un peligro mayor” de cara a cambiar la cara de la política actual.
La situación entre los demócratas se asemeja a esa “carrera de fondo” para ver quién es el elegido o elegida. La senadora
Clinton ha logrado concentrar en torno suyo una coalición de “mujeres, demócratas de la “clase obrera”, militantes de base con muchos años en el partido y latinos. Esta suma ha sido suficiente en otras ocasiones para hacerse con el triunfo final. Por su parte Barack Obama ha hecho lo propio con “titulados académicos, clases altas, liberales (en el sentido estadounidense del término) e independientes. Además, ha conseguido añadir dos elementos muy importantes también, por un lado ha logrado articular un número importante de jóvenes cuadros que se han movilizado como nunca y también cuenta con el apoyo aplastante de la comunidad afro americana.
Ambos candidatos han logrado al mismo tiempo hacerse con los apoyos que había recogido hasta su retirada el candidato John Edwards (opositores a la guerra, demócratas partidarios del cambio y clases trabajadoras blancas preocupadas por temas económicos).
A la vista de los resultados que ambos contendientes han obtenido hasta ahora, todo parece apuntar que el enfrentamiento se alargará hasta el verano y las consecuencias de ello todavía no son muy predecibles. Además, Hillary Clinton puede contra con un importante factor desfavorable a sus pretensiones. “El calendario puede ser su mayor enemigo”, en los próximos meses los demócratas celebrarán tres caucus, otros estados celebrarán elecciones y cuentan con una importante población afro americana y le sigue el caucus de Hawai, y en todas esas situaciones el candidato Obama se ha mostrado más fuerte que Clinton, que esperaría que en plazas como Ohio o Pennsylvania pudiera contrarrestar lo anterior.
En esa carrera hacia la Casa Blanca, o hacia la nominación como candidato, aparece un protagonista que puede ser decisivo para desequilibrar la balanza hacia Obama o Clinton, es la figura del “superdelegado”. Desde que en los años ochenta se introdujeron medidas destinadas a contrarrestar “el poder de las masas en las nominaciones”, la utilización de esos superdelegados ha sido muy importante. Forman un grupo de 796 personas (congresistas, gobernadores, miembros del Comité Nacional Demócrata, dirigentes del partido, cuadros estatales…), y aunque no representan un bloque homogéneo su peso es indiscutible. Sus decisiones se basan en “lealtades personales o en las promesas que puedan arrancar de los candidatos”. A la vista de lo reñida que está la carrera demócrata puede que esperen hasta último momento para apostar por uno o por otro candidato. Las ventajas institucionales que ha podido tejer Clinton pueden ser decisivas al final de esta apretada pugna.
Otro factor que ganará espacio mediático en los próximos meses es la elección del candidato a vicepresidente, aunque su nominación oficial no se hará hasta el verano, las maniobras de unos y otros por hacerse con el puesto ya han comenzado. Alianzas interesadas, trasvases de votos y deseos indisimulados por hacerse con tan preciado galardón no pasarán desapercibidos. Algunos apuestan por la candidatura final entre los contendientes actuales, pero las grietas que han surgido y que seguirán apareciendo en las próximas semanas pueden hacer inviable esa opción.
Nuevos actos de esta función se sucederán en las próximas semanas, y el título de “continuará” marcará de momento el devenir electoral estadounidense y la atención mediática de buen aparte de los medios de todo el planeta, aunque cerca de la mitad de la población de la poderosa potencia mundial hace tiempo que ha dado la espalda a ese proceso, algunas marginados por el sistema y otro hartos de que gane quien gane los perdedores son siempre los mismos. Y como con cierta ironía decía un ciudadano estadounidense, al ser preguntado por el devenir electoral de la campaña y por la incertidumbre que parece atosigar a los medios, “tras el llamado “super martes” lo que vendrá seguro es el miércoles”.

Meneame
del.icio.us



Las victorias del 12 de febrero del senador John McCain en la ciudad de Washington y en los Estados de Virginia y Maryland, casi garantizan que se convertirá en el candidato del partido republicano a las elecciones presidenciales del próximo 4 de noviembre. McCain todavía choca con la hostilidad de numerosos conservadores, pero esa oposición no parece que sea un peligro importante. Y eso no significa que el senador de Arizona sea un progresista. Ni tampoco un centrista…
McCain debe una buena parte de su éxito al apoyo de electores independientes y republicanos moderados (1). El senador de Arizona, en efecto, ha tomado posiciones que rompen con la ortodoxia de su partido en la cuestión de la financiación política (beneficiario de sobornos de las cajas de ahorros en los años ochenta, McCain después se volvió inflexible), el restablecimiento de relaciones normales con Vietnam, la denuncia de la tortura y la revocación de las reducciones de impuestos decididas por el Presidente George W. Bush al principio de su mandato, que no iban acompañadas de una reducción correlativa del gasto público. Y sobre todo se ha opuesto a los ultras de su partido en el asunto de la inmigración y en el de la imposición a todos los estadounidenses de los «valores tradicionales» de la derecha religiosa.
Sin embargo, en materia de política exterior, McCain no tiene nada que envidiar a los «halcones» más alucinados. Por otra parte, también es en este terreno «diplomático» donde Rudolph Giuliani, Mitt Romney y numerosos intelectuales neoconservadores se alinearon para justificar su adhesión al senador de Arizona. Porque se presenta como el heraldo de una «nación judeocristiana» frente al «islamofascismo» y porque «ya ve» la victoria en Iraq, «principal frente de la guerra contra el terrorismo», así que llegados a este punto y valorando las opciones, McCain les parece, con mucho, preferible a Hillary Clinton o Barack Obama.
En un texto publicado en el mes de noviembre pasado por la revista Foreign Affairs, el probable candidato republicano a la elección presidencial enumeró sus proyectos diplomáticos. Incluyen, manteniendo la base del liberalismo comercial, la continuación de la guerra en Iraq, llegado el caso, con el refuerzo de personal estadounidense; el incremento de los gastos militares; un acusado endurecimiento de las relaciones con Rusia (en lo sucesivo excluida de las reuniones del G8); la creación de una «Liga de las democracias» destinada a sustituir a las Naciones Unidas cada vez que Estados Unidos y sus aliados deseen actuar sin que se lo impida la Carta de la ONU; y, finalmente, un enfoque más agresivo de las relaciones con China y con los Estados recalcitrantes de América Latina, especialmente Venezuela.
Si McCain resulta elegido -y su voluntad se impone en los demás países del mundo- el imperio estadounidense tiene días de gloria en perspectiva. Porque Estados Unidos consolidará sus capacidades militares, ya apabullantes, ofendiéndose totalmente cuando otras naciones, no aliadas, tengan la desfachatez de pretender bastante menos; Utilizará el comercio como un arma diplomática pero prohibirá a cualquier otro Estado hacer lo mismo; por lo tanto no es nada sorprendente que el candidato republicano haya precisado de entrada que: «Teniendo en cuenta los peligros actuales, nuestro país no puede permitirse el tipo de melancolía, desorientación y apocamiento que siguió a la guerra de Vietnam. El próximo presidente debe estar dispuesto a conducir a Estados Unidos y al mundo a la victoria» (2).
¿Cómo se propone actuar el senador de Arizona si el 20 de enero de 2009 llega a ser el presidente de Estados Unidos?
Rearme:
«Nuestras fuerzas armadas están muy dispersas y no son suficientes. Aumentaré el personal del ejército de tierra y la marina pasando de los 750.000 soldados previstos a 900.000. […] Todavía podemos gastar más en nuestra seguridad: actualmente dedicamos menos del 4% del producto nacional bruto, lo que es sensiblemente inferior a nuestro esfuerzo de la época de la Guerra Fría» (3).
Iraq:
«Los últimos años de fracaso en Iraq han demostrado que EEUU sólo debe hacer la guerra con un número suficiente de soldados y planes realistas de victoria. Ese no fue el caso. Nuestro país y el pueblo iraquí pagaron el precio. Ha sido necesario esperar cuatro años para que, gracias a los refuerzos de personal militar, Estados Unidos adopte una estrategia contra la insurrección que nos brinda una oportunidad realista de éxito. Tenemos que ganar. Las consecuencias de un fracaso serían espantosas: una derrota histórica que permitiría pensar a los extremistas islámicos que, tras vencer a la Unión Soviética en Afganistán y a Estados Unidos en Iraq, el mundo les pertenece y todo es posible; convertirían un Estado en un refugio terrorista en pleno corazón de Oriente Próximo; una guerra civil podría desembocar en un conflicto regional e incluso en un genocidio; Irán se consideraría invitada a dominar Iraq y la región».
Irán:
«Irán, padrino principal del terrorismo, continúa su búsqueda de armas nucleares y los medios para utilizarlas. Protegido por un arsenal nuclear, Irán podría, todavía más, fomentar y organizar atentados terroristas contra cualquier enemigo real o supuesto, incluido Estados Unidos, y abastecer de armas nucleares a su red de clientes terroristas. El próximo presidente tendrá que enfrentarse directamente a esta amenaza, empezando por imponer sanciones económicas y políticas más duras. Si las Naciones Unidas se muestran poco dispuestas a actuar, Estados Unidos y los países que comparten nuestros temores debemos imponer sanciones comerciales, por ejemplo sobre la exportación de petróleo refinado. […] Una acción militar no es nuestra opción preferida, pero no debemos excluirla».
Liga de las democracias:
«La OTAN comenzó a promover asociaciones entre la Alianza y las grandes democracias de Asia y otros lugares. Debemos llegar más lejos asociando a todas las naciones democráticas en una organización común: la Liga de las democracias, que podría actuar cuando la ONU no lo hace: para la disminución del sufrimiento humano en Darfur (4), la lucha contra el sida en el África subsahariana, la mejora de las estrategias para encauzar las crisis relacionadas con el medio ambiente y para facilitar el acceso a los mercados de los países que aceptan las libertades económicas y políticas».
Además, el senador McCain menciona la posibilidad de una intervención de dicha Liga de las democracias (cuya primera cumbre convocaría en el mismo año de su toma de posesión) en Zimbabue y Birmania (contra los regímenes existentes) o en Serbia y Ucrania (para apoyar a las «democracias en peligro»).
Rusia:
«Hace quince años, el pueblo ruso derrotó la tiranía comunista y pareció resuelto a construir una democracia, un mercado, y a integrarse en Occidente. Actualmente observamos que se cuestionan las libertades políticas, que el liderazgo (ruso) está dominado por una camarilla de ex agentes de los servicios secretos, que se multiplican los intentos de intimidar a antiguos aliados, como Georgia, y de manipular la dependencia de Europa del petróleo y el gas. Frente a una Rusia revanchista, Occidente debe adoptar un enfoque común. Debemos comenzar decidiendo que el Grupo de los ocho países más industrializados (G8) vuelva a ser un grupo de democracias de mercado. Lo que supone incluir a Brasil y la India y excluir a Rusia».
China:
«China y Estados Unidos no están condenados a ser adversarios. […] Pero cuando China construye nuevos submarinos, nuevos aviones de combate, moderniza su arsenal balístico y hace pruebas con armas ‘antisatélites’, tenemos derecho a preguntarnos qué significan esas actuaciones provocadoras».
Venezuela:
«Tenemos que contradecir la propaganda de los demagogos que amenazan la seguridad y la prosperidad de las Américas. Hugo Chávez ha puesto en marcha el desmantelamiento de la democracia debilitando el Parlamento, los tribunales, los medios de comunicación, los sindicatos libres y las empresas privadas. Su régimen compra armamento sofisticado y busca la creación de un eje antiestadounidense. Mi administración se empleará en la oposición a una influencia tan nociva».
Y la campaña no ha hecho más que empezar…
(1) En Estados Unidos, cuando un elector se inscribe en los padrones electorales, indica su preferencia partidista -demócrata, republicano, independiente, otro-, la cual determina, en muchos Estados, las primarias en las que podrá participar: un elector que se inscriba como demócrata, en general (cada Estado establece sus propias normas), no podrá votar en las primarias republicanas. Pero, casi siempre, un elector «independiente» (hay más de cuarenta millones) podrá elegir si vota en las primarias republicanas o demócratas (es, por ejemplo, el caso en New Jersey, pero no en Nueva York, donde las primarias demócratas se reservan sólo a los demócratas). Hasta ahora, la mayoría de los electores «independientes» que votaron en las primarias demócratas eligieron Barack Obama; de los independientes que votaron en las primarias republicanas, la mayoría prefirieron a McCain.
(2) John McCain, «An Enduring Peace Built on Freedom», Foreign Affairs, noviembre-diciembre 2007. (Las siguientes citas son de este mismo texto).
(3) El último presupuesto, propuesto en enero de 2008 por la administración Bush, prevé un despegue de los gastos militares, que llegarán a los 515.000 millones de dólares en el ejercicio fiscal de 2008 (del 1 de octubre de 2007 al 30 de septiembre de 2008) y a 585.000 millones de dólares en el ejercicio fiscal de 2009, lo que representa un 4,5% del PIB.
(4) En el caso de Darfur: «El genocidio reclama al liderazgo estadounidense. Mi administración pondrá en marcha todos los medios de la fuerza estadounidense para poner fin a los inadmisibles actos de destrucción humana que están ocurriendo».
Texto original en francés: http://www.monde-diplomatique.fr/carnet/2008-02-14-John-McCain
Serge Halimi es periodista del mensual Le Monde diplomatique, y autor del libro Les Nouveaux Chiens de Garde (Los nuevos perros guardianes), Raisons d’agir, 2ª edición, 2005.
Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y la fuente.
Serge Halimi Le Monde Diplomatique Traducido por Caty R.
Los proyectos ultraimperiales del senador | 17-02-2008 - 09:39:28 GMT 1 #
Guerras electorales, por Luis Britto García (luisbrittogarcia.blogspot.com) :
1
El Presidente de Estados Unidos tiene problemas para reelegirse debido a un escándalo sexual. Para levantar su popularidad inventa una amenaza terrorista y una intervención en los Balcanes. Cuando se hace evidente que nada justifica tal medida, fragua un supuesto rescate de prisioneros, y gana las elecciones. Parece verdad, pero es una película: Wag the dog, (Mentiras que matan) basada en la lúcida novela American Hero de Larry Beinhart, que denuncia cómo se ganan elecciones internas montando conflictos externos.
2
El Presidente de Estados Unidos tiene problemas para reelegirse debido a un escándalo sexual. Para levantar su popularidad, en diciembre de 1998 bombardea Iraq con la “Operación Zorro del Desierto” y en 1999 bombardea Serbia, en los Balcanes. Parece una película, pero es una realidad. Para tapar su escándalo de alcoba con Mónica Levinsky, Bill Clinton manda despedazar miles de iraquíes y serbios con bombas estadounidenses.
3
El Partido Republicano tiene dificultades para mantenerse en el poder. El Presidente de Estados Unidos ordena que sin declaratoria de guerra aviones militares estadounidenses bombardeen la residencia del Presidente de un país que se niega a privatizar su industria de los hidrocarburos. Parece una pesadilla, pero es Historia. En 1986 Reagan manda bombarderos yanquis que fulminan la casa de Muammar Qadafi y asesinan a su hija Janna y cien víctimas más. El mandatario escapa del magnicidio y él, y no Reagan, es acusado de terrorismo.
4
El Partido Republicano tiene dificultades para mantenerse en el poder. El Presidente de Estados Unidos ordena apoyar a aviadores militares para que ataquen la residencia o el palacio o el avión del Presidente de un país que se niega a privatizar su industria de los hidrocarburos. No es Historia, es actualidad. El magnicidio o el secuestro de mandatarios desafectos es práctica rutinaria de Washington. Recordemos los centenares de atentados contra Fidel, los magnicidios de Allende, Roldós, Torrijos, el plan contra Chávez el 11 de abril y el de ahora. Casi todo consta en documentos desclasificados del Departamento de Estado.
5
El Presidente republicano tiene tropiezos para ganar las elecciones. Antes de las votaciones, financia, apoya y defiende con su servicio diplomático, su prensa y su ejército la secesión de un país latinoamericano. No es maña vieja, sino costumbre. A fines de 1903 el presidente Theodore Roosevelt conspira con los partidarios de la secesión de Panamá, apoya un pronunciamiento autonomista, impide con su marina el paso de las fuerzas colombianas, reconoce el nuevo Estado, y confiesa sin ambages: “I took Panamá”. El año inmediato él y su Partido Republicano cosechan clamorosa victoria en las urnas. Ante el Congreso amenaza que “Estados Unidos intervendrá en cualquier asunto de importancia que afecte sus intereses”.
6
El Presidente republicano financia a la oposición en Bolivia; subsidia agencias para elaborar propaganda destructiva contra Evo Morales; le envía como embajador a Philip Goldberg, autor de la secesión de Kosovo, quien se reúne con los prefectos secesionistas y con Branco Marinkovic para ofrecerles la intervención de mediadores internacionales y de los cascos azules de la ONU; conspira con la prefecta de Sucre, Savina Cuellar, que pide la renuncia de Morales; protege estadounidenses que contrabandean armas y municiones en dicho país, facilita el ingreso de paramilitares colombianos como instructores de las milicias autonomistas y alienta el odio racial, los cortes viales, la toma y destrucción de dependencias públicas, el atentado contra la nacionalizada industria de los hidrocarburos y el asesinato de decenas de partidarios del mandatario electo. No es una nueva película: es la misma, repetida hasta el cansancio, hasta la saciedad, hasta el asco.
7
El partido gobernante de Estados Unidos tiene problemas para reelegirse. Para levantar sus posibilidades electorales, el presidente George W. Bush desencadena tres guerras: contra Afganistán, contra Iraq, contra Osetia. Como su popularidad se desploma, prepara otra contra Irán y tres más en América Latina: contra Bolivia, contra Venezuela, contra Paraguay. Parece una película, pero es una pesadilla. Todos los países nombrados tienen hidrocarburos o son posible vía de paso de estratégicos oleoductos o gasoductos. Cada vez que su economía cae en picada, Estados Unidos inventa una contienda para salir de ella. La Segunda Guerra Mundial, la de Corea, la de Vietnam, la del Golfo, la de Iraq, fueron precedidas de desastrosas depresiones. Todas preludian la Última Guerra Mundial, que estallará cuando mediante tales conflictos Estados Unidos intente cortar el suministro energético a China.
8
Con semejante vecino no es posible mudarse, pero sí activar la profunda revisión de relaciones que anuncia el canciller Maduro. No sólo retirar embajadores: declarar no gratos los Tratados Contra la Doble Tributación, en virtud de los cuales ciudadanos y empresas estadounidenses no pagan impuestos por las ganancias que obtienen en nuestro país. Cuando sus compatriotas bombardeen Venezuela, lo harán con aviones costeados con los impuestos que les exoneramos.
9
Para celebrar anticipadamente la conversión de Venezuela en Estado Libre Asociado, nuestra TV por suscripción transmite ilegalmente sus programas en inglés y sin subtítulos, y CONATEL los premia. Para allanar el camino de la intervención, una silenciosa Quinta Columna paramilitar cobra vacunas y monta alcabalas, ocupa los sectores populares, toma las principales ciudades incluida la capital, y erige un imperio de corrupción, parapolítica y lavado de dinero con casinos, bingos y maquinitas. La revisión debe empezar por casa, y rápido.
10
Cuando Estados Unidos estornuda, América Latina sufre pulmonía. Cuando Estados Unidos celebra elecciones, el Tercer Mundo padece invasiones. La reelección de un presidente o de un partido norteño requiere el sacrificio sangriento de un país inocente o del mundo. El Modo Americano de Vida es el Modo Mundial de la Muerte. Yo no sé si Estados Unidos necesita salir de su partido o su Presidente gobernantes. El planeta necesita salir de Estados Unidos.
Guerras electorales | 24-09-2008 - 08:57:28 GMT 1 #
La señora secretaria Clinton y el Oriente Medio.
¿Cambio? ¿Qué cambio?
Joshua Frank
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Ya es oficial.
Barack Obama ha designado a Hillary Clinton como Secretaria de Estado; una elección que confirma que la política exterior estadounidense no va a experimentar cambio significativo alguno con la inminente llegada de la administración demócrata. EEUU continuará mostrándose complaciente con Israel y la Guerra contra el Terror hará que por todas partes sigan cerrando filas en contra de nuestras intervenciones en el exterior.
En una carta a sus electores en noviembre de 2005, Clinton expresaba su creencia en que la guerra de Iraq no debería tener una duración “indefinida”, pero quedaba muy claro que no “se retiraría de Iraq de inmediato”. Escribió que no aceptaría ningún calendario de retirada y que ni siquiera abogaría por una “reorganización” de las tropas estadounidenses según el esquema del congresista John Murtha (demócrata por Pensilvania).
“Asumo la responsabilidad de mi voto, y yo, junto con una mayoría de estadounidenses, confiamos en que el presidente y su administración se responsabilicen por las falsas seguridades, las pruebas defectuosas y la mala gestión de la guerra”, escribía Clinton en su extensa carta, con la que tan sólo pretendía negar su propia culpabilidad en el desastre.
Clinton reiteró poco después su posición ante un grupo de demócratas en Kentucky. “Ha llegado la hora de que la administración deje de presentar excusas y elabore un plan para acabar esta guerra con éxito y honor”, dijo. “Rechazo un calendario rígido que los terroristas del que los terroristas puedan sacar partido y rechazo asimismo un calendario abierto que no fije una fecha final”.
Traducción: Clinton es totalmente partidaria de una prolongada estancia estadounidense en Iraq. “Se responsabiliza” por su voto a favor de la guerra, pero no admite que estaba equivocada. Y desde luego, Clinton sigue pensando en “ganar” esa guerra.
En la misma nota, Clinton confiaba en que permanecieran en la región varios contingentes de soldados estadounidenses con “potencial para atacar con rapidez… Esto servirá para que el nuevo gobierno iraquí se estabilice”, atestiguaba. “Y también enviará un mensaje a Irán de que no puede hacer lo que se le antoje en Iraq a pesar de su considerable influencia y conexiones religiosas y personales allí”.
Al parecer, los mensajes son mucho más firmes cuando se entregan a punta de pistola. “Cuidado, Teherán”, parece que está diciendo Hillary: “Atacaremos de inmediato”.
Al haber sido una de las principales receptoras demócratas de la financiación de las organizaciones pro-Israel para el ciclo electoral de 2006, que le permitió embolsarse 83.000 dólares, Clinton pone ahora a Irán en su mira telescópica.
* * *
La postura de la administración Bush sobre Irán es “inquietante” y “peligrosa”, se lee en un documento de toma de posición escrito a finales de 2005 por el Comité de Asuntos Públicos Israelo-Estadounidense (AIPAC, por sus siglas en inglés). Hace dos años la administración Bush aceptó una propuesta rusa para permitir que Irán continuara desarrollando energía nuclear bajo supervisión rusa. Ni que decir tiene que el AIPAC fue el que menos feliz se sintió por el compromiso.
En una carta a sus aliados del Congreso, en su mayoría demócratas, la organización pro-Israel admitió que le “preocupa que la cuestión de Irán no llegue hasta el Consejo de Seguridad, junto con la decisión estadounidense de apoyar la ‘propuesta rusa’, lo que sugiere un cambio alarmante en la política de la Administración respecto a Irán y plantea un peligro para EEUU y nuestros aliados”.
Por su parte, Israel prosigue desarrollando un arsenal nuclear considerable. En 2000, la British Broadcasting Corporation informó que era muy probable que Israel hubiera producido plutonio suficiente para construir 200 armas nucleares. Por eso puede decirse que las tecnologías con las que cuenta Israel para construir bombas están a años luz del incipiente programa nuclear de Irán. Pero Israel sigue sin querer admitir que tiene capacidad para producir esas armas mortíferas.
Mientras tanto, al tiempo que el AIPAC e Israel presionan al gobierno estadounidense para forzar la cuestión de Irán en el Consejo de Seguridad de la ONU, el mismo Israel no ha cesado de violar numerosas resoluciones de las Naciones Unidas respecto a los territorios ocupados de Palestina, incluida la Res. 1402 del Consejo de Seguridad Naciones Unidas, que llama en parte a Israel a retirar a su ejército de inmediato de todas las ciudades palestinas.
La hipocresía del AIPAC es repugnante. La organización-lobby Goliat quiere que Irán cese de procurarse armas nucleares y que se sigan ignorando los crímenes de Israel. Así pues, ¿quién está apoyando la hipócrita postura del AIPAC?
Durante un discurso en una cena de la Hanukkah pronunciado en diciembre de 2005 en la Universidad Yeshiva, Clinton parloteó:
“Mantuve una serie de encuentros con las autoridades israelíes [el verano pasado], incluidos el Primer Ministro, el Ministro de Asuntos Exteriores y el jefe de las fuerzas armadas israelíes para discutir los desafíos a que nos enfrentamos. En cada una de esas reuniones hablamos largo y tendido sobre la amenaza extrema que supone el potencial de un Irán dotado de armas nucleares, no sólo para Israel, sino también para Europa y Rusia. Justo esta semana, el nuevo Presidente de Irán ha hecho nuevos e intolerables comentarios atacando el derecho de Israel a existir que, sencillamente, superan los límites de cualquier discurso internacional y de lo aceptable. Durante mi encuentro con el Primer Ministro Ariel Sharon, se me recordaron vívidamente las amenazas a que Israel tiene que hacer frente a todas horas… Quedó aún más claro lo importante que es que EEUU se permanezca junto a Israel…”
Mientras Clinton arropa la violencia de Israel, así como la fraudulenta postura del AIPAC sobre Irán, ignora al mismo tiempo las hostilidades infligidas a Palestina y cómo numerosos palestinos han sido asesinados durante el continuado bombardeo de la Franja de Gaza del pasado año.
El silencio de Clinton ante la brutalidad de Israel implica que Clinton, como Secretaria de Estado, continuará apoyando la misión del AIPAC de ocupar todos los territorios ocupados, así como una guerra contra Irán.
El AIPAC tiene razón, hasta el Presidente Bush parece un tanto timorato comparado con el belicismo de Hillary Clinton.
Hillary, junto con su marido Bill, avistaron Israel en el otoño de de 2005. El ex Presidente figuró entre los oradores en un mitin que conmemoraba el décimo aniversario del asesinato del ex Primer Ministro Yitzhak Rabin. Era la segunda visita de Hillary a Israel desde que fue elegida para el puesto en 2000.
La senadora se las arregló para sacar tiempo libre en su viaje y reunirse con el entonces semiconsciente Ariel Sharon para discutir “asuntos de seguridad”. Hillary también amplió su visita y se dirigió al gran muro del apartheid que separa Palestina de Israel. En estos momentos, el muro está casi terminado, y cuando todo esté dicho y hecho, la monstruosidad superará una longitud de 700 kilómetros.
Los palestinos critican el muro con toda justicia ya que sirve para dejarles incomunicados en la tierra ocupada en Cisjordania. Miles de personas se ven también imposibilitadas de poder llegar a sus empleos, colegios y campos de labor.
Hillary y sus aliados israelíes no son capaces de ver nada. Cuando pones a indefensos palestinos detrás de un muro en una especie de cárcel donde la vida en cualquier sentido económico real es inviable, no haces sino sembrar dolor y angustia, que a su vez produce más ira y resentimiento hacia las brutales políticas israelíes. Efectivamente, el muro no va servir para disuadir a la resistencia, no es más que una provocación que incrementará los desafíos.
“Este muro no va contra el pueblo palestino”, dijo Clinton cuando miró por encima del inmenso muro. “Va contra los terroristas”. El pueblo palestino tiene que ayudar a impedir el terrorismo. Tienen que cambiar de actitud hacia el terrorismo”.
Los comentarios de la senadora parecen indicar que hubiera asumido palabra por palabra el manifiesto del AIPAC.
Puede que así sea.
En mayo de 2005, Clinton intervino en una conferencia del AIPAC donde alabó los lazos existentes entre EEUU e Israel. “El futuro de nuestro país está entrelazado con el futuro de Israel y el Oriente Medio”, dijo. “Hay mucho de lo que podemos hablar y obviamente hemos discutido mucho. Pero durante el corto período de tiempo en que tengo el honor de dirigirme a Vds., quiero centrarme en los profundos y duraderos lazos entre EEUU e Israel”.
Clinton siguió adelante hablando de la importancia de desarmar a Irán y a Siria, así como de mantener las tropas en Iraq tanto tiempo como fuera necesario. Fue un discurso belicista y, oh, sorpresa, sorpresa, Hillary consiguió una ovación con todos los asistentes puestos en pie por ese contenido.
Joshua Frank es co-editor de Dissident Voice y autor de “Left Out! How Liberals Helped Reelect George W. Bush” (Common Courage Press, 2005), y junto a Jeffrey St. Clair, es el editor del nuevo libro “Red State Rebels: Tales of Grassroot Resistance in the Heartland”, publicado por AK Press en junio de 2008. Puede contactarse con él en brickburner@gmail.com
Enlace con texto original:
http://www.counterpunch.org/frank12012008.html
La señora secretaria Clinton y el Oriente Medio. ¿Cambio? ¿Qué cambio? | 03-12-2008 - 22:01:59 GMT 1 #
Promesas, promesas
Juan Gelman
Página12
El presidente electo Barack Obama prometió varias cosas antes de serlo. Por ejemplo, terminar la guerra con Irak, que en 2002, en la Plaza Federal de Chicago, calificó de “estúpida”, “imprudente” y “basada en la pasión, no en la razón”. Fue un eje principal de su campaña y, sin duda, le ganó millones de votos. La promesa se está diluyendo: esta semana declaró: “Dije que retiraría de Irak nuestras tropas de combate en 16 meses, en el entendimiento de que podría ser necesario –probablemente necesario– mantener una fuerza residual a fin de proporcionar entrenamiento y apoyo logístico para proteger a nuestros civiles en Irak” (The New York Times, 4-12-08). “El residuo”, al parecer, no será pequeño: el ex secretario de Marina Richard Danzig –uno de los asesores de Obama en materia de seguridad– había ya declarado que sería de 30 mil a 55 mil efectivos. Algunos dicen que la cifra podría llegar a 70 mil, casi la mitad del número actual. Hay residuos así.
Pocos creen que la retirada se llevará a cabo en el lapso prometido y que el último soldado norteamericano dejará suelo iraquí el 31 de diciembre del 2011, según lo pactado con el gobierno de Bagdad. Unos 20 halcones demócratas –la mayoría de la vieja guardia clintoniana de los años ’90– dominan el equipo de seguridad y política internacional de Obama y no falta un legado significativo de W. Bush: el reconfirmado jefe del Pentágono Robert Gates, un insistente partidario de ganar la guerra en Irak como objetivo mínimo. Ahora está “menos preocupado” –dijo– por las promesas de campaña del presidente electo, dado que éste comentó que la retirada de Irak se haría de manera “responsable” y que dependerá de la opinión de los jefes militares (rawstory.com, 2-11-08). En esas condiciones, tal vez no haya sido un trabajo pesado tranquilizar a un belicista de la talla de Gates.
El senador Lindsey Graham, el almirante Nike Mullen, jefe de Estado Mayor Conjunto, y otros “halcones-gallina” republicanos elogiaron estos nombramientos de Obama (www.timesonline.co.uk, 1-12-08). No es para menos: tienen un firme bastión en Hillary Clinton, la nueva secretaria de Estado, acérrima partidaria de la invasión a Irak y Afganistán y de atacar a Irán con bombas nucleares. Se recuerda su propia confesión: “Llamé por teléfono (a su esposo presidente) y lo urgí a bombardear (Yugoslavia)” en el marco de la OTAN; los bombardeos duraron 74 días y a nadie perdonaron. Cabe señalar que la era de Bill no fue precisamente pacifista: a poco de instalarse en la Casa Blanca bombardeó Irak en 1993; logró que la ONU le impusiera a Saddam Hussein un embargo que costó la vida de medio millón de niños iraquíes; atacó a Sudán y Afganistán; desestabilizó a Haití; militarizó la ambigua lucha contra los narcotraficantes que se ha convertido en contrainsurgencia y que no ahorra vidas de civiles inocentes en América latina; apoyó la privatización de las operaciones militares norteamericanas otorgando enjundiosos contratos a la industria armamentista; autorizó la venta de armas a países como Indonesia y Turquía, utilizadas en el genocidio de kurdos y habitantes de Timor Oriental. Un record que el olvido suele abrigar.
Obama nombró jefe del staff de la Casa Blanca a Rahm Emanuel, admirador de las ejecuciones extrajudiciales israelíes, impulsor del servicio paramilitar obligatorio para todos los estadounidenses de 18 a 25 años de edad, del aumento de los efectivos de las fuerzas armadas y de la creación de un sistema de espionaje semejante al MI5 británico. Está en buena compañía: el general (R) James L. Jones, ex comandante del cuerpo de marines y amigo personal del derrotado candidato republicano John McCain, será el asesor jefe de seguridad nacional y es difícil suponer que el hecho de pertenecer al directorio de Boeing no influirá en sus decisiones. Susan Rice, la próxima embajadora de EE.UU. ante la ONU, apoya una intervención militar en Sudán por la crisis de Darfur, de preferencia con la participación de la OTAN. Etc., etc.
Barack mismo ha anunciado objetivos de guerra que poco cambian las políticas de Clinton y de ambos Bush: el incremento de la guerra en Afganistán; el eventual mantenimiento por largo rato de un número ingente de efectivos en Irak; la intervención unilateral en Pakistán; el empleo de ejércitos privados en las zonas donde combate EE.UU.; entre otras cosas. Su vice Jose Biden no es un demócrata cualquiera: como presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, sostuvo las mentiras de W. desestimando en el 2002 los testimonios de expertos que señalaban que Irak no tenía armas de destrucción masiva ni constituía una amenaza para la región “y mucho menos para EE.UU.” (www.alternet.org, 20-11-08). Rara vez un cambio se ha parecido tanto a una continuidad.
Promesas, promesas | 08-12-2008 - 09:32:13 GMT 1 #
Un momento histórico
La elección del mayor estafador de la historia reciente
James Petras
Rebelión
Traducido para Rebelión por Christine Lewis Carroll
“Tengo una visión de estadounidenses con 80 años trabajando en oficinas y fábricas todavía, en silla de ruedas después de haber perdido las piernas en las guerras imperiales y sus pensiones gracias a los especuladores de Wall Street, y recordando amargamente que habían votado a un Presidente que primero prometió cambio, prosperidad y paz, para luego nombrar a timadores financieros y belicistas.” Un ministro itinerante 2008.
Introducción
Todo el espectro político, desde la izquierda ‘libertaria’, pasando por los editores progresistas de The Nation, hasta el partido de extrema derecha compuesto de neo-conservadores/belicistas sionistas y los académicos de Berkeley/Chicago/Harvard partidarios del libre mercado ha aclamado con una sola voz la elección de Barack Obama como ‘un momento histórico y decisivo’ de la historia estadounidense, y otros histrionismos. Por razones totalmente externas a las eyaculaciones emocionales de sus promotores, es cierto que es un momento histórico: Sólo hay que constatar la brecha abismal entre la demagogia de su campaña ‘populista’ y sus antiguas relaciones carnales cada vez más estrechas con los personajes políticos más retrógrados, con los corredores de poder y con los apoyos millonarios financieros e inmobiliarios.
Un análisis somero de quiénes son sus asesores principales de campaña, de cuáles son sus compromisos públicos con los especuladores de Wall Street, con los militaristas civiles, con los sionistas celosos y con los abogados corporativos evidencia lo que se ocultó al electorado mediante la imagen de Obama de ser el amigo del pueblo y dar el mensaje elocuente de ‘esperanza’. Ganó eficazmente la confianza, los dólares y las decenas de millones de votos al prometer ‘cambio’ (impuestos más altos para los ricos, el fin de la guerra de Irak y la reforma del sistema nacional de salud); sin embargo, sus asesores de campaña sugerían la continuación de las políticas militares y económicas de la Administración Bush (confirmada más tarde por los nombramientos más estratégicos).
A las tres semanas de su elección, nombró a todos los posos políticos que habían provocado las guerras interminables de las últimas dos décadas, y a los diseñadores de las políticas económicas responsables de la quiebra financiera y la recesión cada vez más profunda que azota a decenas de millones de estadounidenses hoy y previsiblemente en el futuro. Podemos afirmar que la elección de Obama ciertamente representa un hito en la historia estadounidense: La victoria del mayor estafador y sus cómplices de la historia reciente.
Habló con los trabajadores y trabajó con los amos de éstos.
Paseó el color de su piel delante de las minorías mientras borraba cualquier mención de sus quejas socio-económicas.
Prometió la paz para Oriente Próximo a la mayoría de los jóvenes estadounidenses y jura servilmente lealtad eterna al Partido de la Guerra de los sionistas estadounidenses que obedecen a un poder colonial extranjero (Israel).
Obama, a una escala mayor, es la encarnación perfecta del Hombre de Confianza de Melville. Te distrae mientras te quita la cartera. Te da las gracias mientras te manda a luchar en nombre de un país extranjero en una guerra en Oriente Próximo. Dice solemnemente piedades vacías mientras vacía los fondos de la Seguridad Social para rescatar a los principales financieros que te estafaron de tus inversiones de jubilación. Nombra y alaba a los arquitectos de los planes de pirámide desplomados mientras promete que el futuro será mejor.
Es cierto, “nuestros mayores críticos intelectuales”, nuestros izquierdistas ‘libertarios’ y anarquistas académicos utilizaron sus conferencias donde cobran 5 cifras como plataformas para promocionar la candidatura del estafador: Describieron el tono político del estafador como “respuesta a las necesidades más sentidas de nuestro pueblo”. Alabaron al estafador cuando habló de ‘cambio’ y de ‘darle la vuelta de 180 grados al país’. Es cierto, Obama dio una vuelta de 360 grados: Nos devolvió a las políticas y a los arquitectos responsables de nuestro actual desastre político-económico.
Los seguidores progresistas y auto-narcotizados del estafador
El contraste entre la retórica de la campaña de Obama y sus actividades políticas fue transparente, público y evidente para todos, salvo para las masas hipnotizadas y los ‘progresistas’ auto-narcotizados quienes se inventaron argumentos en su favor. De hecho, incluso después de la elección de Obama y el nombramiento tanto de los cómplices de Clinton /Wall Street a los más altos puestos económicos como de los arquitectos de las guerras imperiales prolongadas (Hillary Clinton a Secretaria de Estado y Robert Graves de la Administración Bush a Secretario de Defensa), los ‘verdaderos creyentes progresistas’ encontraron razones para representar, cual perrito faldero, la charada. Muchos progresistas argumentaron que los nombramientos de belicistas y timadores por parte de Obama fue un truco para ganar tiempo ahora y desplazarse a la ‘izquierda’ más adelante.
Si nunca han reconocido sus errores históricos públicamente, estos mismos progresistas se pusieron a escribir ‘cartas abiertas al Presidente’ abogando a favor de ‘la causa del pueblo’. Quizá sus epístolas logren evadir la destructora de papel del Jefe de la Casa Blanca, Rahm Emanuel.
El prestidigitador que habló de ‘cambio’ ahora habla de ‘experiencia’ al nombrar a puestos tanto mayores como menores a los mismos rocines políticos que rotan discretamente entre Wall Street, Washington, la Reserva Federal y los ambientes académicos. En vez de ‘cambio’, hay continuidades absolutas de diseñadores de políticas, y sobre todo vínculos mayores entre militaristas, Wall Street y los nombramientos de Obama. Los verdaderos creyentes progresistas, enfrentados con el fracaso total, se agarran a un clavo ardiendo. Obligados a reconocer que todos los nombramientos de Obama representan los posos del pasado corrupto y sangriento, esperan y rezan para que las circunstancias extremas actuales conviertan a estos belicistas impenitentes y partidarios de toda la vida del capital financiero en defensores de un estado de bienestar keynesiano resucitado.
Más al contrario, Obama y sus hombres en el Pentágono, Departamentos de Estado y Justicia, y agencias de Inteligencia y Seguridad están pidiendo grandes aumentos en gastos militares, envíos de tropas y militarización interior para recuperar las fortunas perdidas de un imperio en declive. Obama y sus hombres proyectan proseguir con energía la guerra global de Clinton-Bush contra los movimientos nacionales de resistencia en Oriente Próximo. Sus asesores de más confianza, que colocan a Israel como prioridad, han echado el ojo a Irán, Siria, Afganistán, Pakistán, Somalia, Sudán, Palestina e Irak.
La estafa económica de Obama
Luego está el contraste entre los billones que Obama regalará a los timadores financieros (y cualquier otra empresa privada capitalista ‘demasiado grande para fallar’) y su compensación cero para los 100 millones de cabezas de familia estafados por valor de 5 billones de dólares en concepto de ahorros y pensiones por parte de sus nombrados cohortes y los que se han beneficiado de los rescates. Ni un solo centavo será destinado a los parados de larga duración. Ni un solo hogar será rescatado de la amenaza de desahucio.
Obama es la marca registrada de una red de personal de confianza. Es una banda bien organizada de políticos eminentes, recaudadores de fondos, buscavidas de los medios de comunicación, magnates inmobiliarios y macarras académicos. Se unen a ellos y los encubren los funcionarios y rocines del Partido Demócrata. Como el virtuoso, Obama proyectó la imagen y siguió el guión. Pero la financiación y todo el tinglado ‘populista’ fueron construidos por los partidarios inflexibles del libre mercado, por los que ponen a Israel primero, tanto judíos como gentiles, por los belicistas de Washington y por todo un ejército de burócratas multimillonarios.
La estafa electoral sirvió para algo más que la mera propulsión de una docena de artistas estratégicos de la estafa hacia puestos relevantes de la Casa Blanca. Primero, la banda estafadora de Obama desvió la rabia e ira de decenas de millones de estadounidenses económicamente machacados y sangrados por la guerra, de forma que la hostilidad no se vertiera sobre una presidencia y un congreso desacreditados, o sobre un sistema político grotesco de un partido con dos facciones, y diera como resultado la acción directa o al menos un nuevo movimiento político.
En segundo lugar, la imagen de Obama proporcionó una tapadera temporal para el regreso y la continuidad de todo lo que detestaba el pueblo estadounidense – los arrogantes timadores intocables, el desempleo creciente y la incertidumbre económica, la pérdida de hogares y ahorros de toda una vida, y las guerras imperiales interminables.
Siendo las estrellas de la película Paul Volker, ‘Larry’ Summers, Robert Gates, los Clinton, Geithner, Holder y General (‘Tú bebe tu kool-aid mientras yo ocupo mi sitio en el Consejo de Administración de Boeing’) Jim Jones (Cuerpo de Marines de los Estados Unidos USMC), Obama nos obsequia con un nuevo pase de intervenciones militares y crímenes de guerra, bandidaje en Wall Street, Abu Graib, buscavidas del Comité Estadounidense-Israelí de Actividades Políticas AIPAC y todas las demás pamplinas diversas. Nuestro Gunga Din hecho en Harvard da a entender que habla en nombre de todos los sujetos coloniales pero actúa en el interés del imperio, de sus vampiros financieros, y de sus criminales de guerra y sus sanguijuelas de Oriente Próximo de la Tierra de los Elegidos.
Las dos caras de Obama
Como la cara de Jano en las monedas de la república romana, Obama y sus íntimos amigotes bromearon cínicamente sobre ‘cuál es la cara real de Barack’, conscientes de la estafa que perpetraban durante la campaña. En realidad, sólo hay una cara – la de un Obama muy comprometido, consecuente y sin tapujos, demostrando con sus nombramientos la cara de un constructor de imperio.
Obama es un militarista a las claras con el firme propósito de reconstruir el imperio estadounidense hecho jirones. El Presidente Electo es un defensor de Wall Street imperturbable – colocando la recuperación de los grandes bancos y empresas de inversión como prioritaria. Las personas nominadas para los puestos económicos más relevantes (Tesorería, asesores de la Casa Blanca) están bien capacitadas (largo servicio en la oligarquía financiera) para perseguir la agenda de Wall Street de Obama. No hay ni un solo miembro de su equipo económico que represente o haya defendido los intereses de las clases asalariadas (ni siquiera de las pequeñas y medianas empresas procedentes de la industria productiva).
Los propagandistas de Obama sostienen que sus nombramientos reflejan su preferencia por la ‘experiencia’ – esto es verdad: Su equipo ha tenido mucha ‘experiencia’ en aumentar los beneficios empresariales, compras y especulación en el transcurso de sus largas y lucrativas carreras. Obama no quiere a jóvenes sin historiales de haber servido a las Grandes Finanzas cuyos intereses le son cruciales. Quería a funcionarios económicos de confianza que reconocieran que la tarea central de su régimen es la refinanciación millonaria. Los nombramientos de los Summers, Rubins, Geithners y Volkers encajan perfectamente con su ideología: Son la mejor elección para sus metas económicas.
Los críticos de estos nombramientos hablan de los ‘fallos’ de estos economistas y su papel en ‘el colapso del sistema financiero’. Estos críticos no reconocen sin embargo que sus ‘fallos’ no es lo más relevante, sino su compromiso inquebrantable con los intereses de Wall Street y su voluntad para sacar billones de dólares más a los contribuyentes estadounidenses con el fin de sostener a sus colegas de Wall Street.
Con Clinton y Bush, previo al desplome financiero, éstos ‘liberalizaron’ la práctica de timar a 100 millones de estadounidenses de billones de ahorros y pensiones privados. En la crisis actual, éstos son exactamente las personas necesarias para timar a la tesorería de los Estados Unidos los billones de dólares que necesitan para rescatar a sus compañeros oligarcas. El Presidente Blanco (Bush) deja excrementos humeantes en las alfombras de la Casa Blanca, y Wall Street llama al ‘histórico’ Presidente Negro Obama para organizar la limpieza.
Obama, el militarista, supera a su antecesor
Lo que hace a Obama un militarista y defensor de Wall Street mucho más audaz que Bush es que tiene la intención de perseguir políticas militares que ya han dañado al pueblo de Estados Unidos nombrando a personas que ya han sido desacreditados en el contexto de guerras imperiales falladas y una economía interior fracasada. Mientras Bush empezó sus guerras después de que la paz acostumbrada de Estados Unidos fuera destrozada por el clima de miedo orquestado a raíz del 9/11, Obama tiene la intención de lanzar su intensificación de los gastos militares en el contexto de un desencanto público generalizado con las guerras en curso, con déficits fiscales monumentales, con presupuestos militares inflados y después de que 100.000 soldados estadounidenses hayan muerto, estén heridos o destrozados psicológicamente.
Los nombramientos de Obama de Clinton, General Jim Jones, el ciudadano israelí Rahm Emmanuel y el ultra-sionista Dennis Ross, encajan perfectamente con su agenda imperial-militarista de intensificación de la agresión militar. Su selección de candidatos en el terreno de la inteligencia también encaja perfectamente con la prioridad de Obama de recuperar el liderazgo mundial de Estados Unidos (reconstruir las redes imperiales de Estados Unidos). Toda la charlatanería de los medios sobre los esfuerzos de Obama de ‘bipartidismo’, ‘experiencia’ y ‘competencia’ tapa los asuntos fundamentales: Las personas elegidas de los dos partidos están completamente comprometidas con la construcción del imperio militar. Todos están a favor de “un nuevo esfuerzo por renovar la posición de Estados Unidos en el mundo” (léanse ‘la dominación imperial de Estados Unidos en el mundo’), de acuerdo con lo que dijo la futura Secretaria de Estado Hillary Clinton. El General James Jones, la elección de Obama para la Seguridad Nacional, presidió las operaciones militares durante el período de Abu Graib/Guantánamo. Apoyó con fervor el aumento de tropas en Irak y aboga por un gran aumento del gasto militar, 100.000 efectivos y la militarización de la sociedad doméstica estadounidense (sin mencionar sus relaciones financieras personales con el complejo industrial militar). Robert Gates, como el Secretario de Defensa de Obama, apoya la guerra imperial universal, unilateral y sin límite. Cuando el número de países aliados de Estados Unidos en Irak caiga de 35 a 5 el 1/1/2009 y el régimen títere iraquí está pidiendo la retirada de todos los soldados estadounidenses para 2012, Gates, el intransigente, insiste en una presencia militar permanente.
El asunto de ‘la experiencia’ gira alrededor de dos cuestiones: (a) la experiencia relacionada con ¿qué prácticas políticas pasadas? (b) la experiencia necesaria para perseguir ¿qué políticas futuras? Toda la experiencia pasada de los nombramientos está relacionada con guerras imperiales, conquistas coloniales y la construcción de estados amigos. La ‘experiencia’ de Hillary Clinton fue su apoyo al bombardeo de Yugoslavia y la invasión de la OTAN de Kosovo, su apoyo al Ejército de Liberación de Kosovo (KLA), una organización terrorista-criminal internacionalmente reconocida, y los bombardeos implacables de Irak en la década de los 90, la invasión criminal de Bush de Irak en 2003, el bombardeo asesino de núcleos civiles en el Líbano por parte de Israel… y ahora las llamadas a voz en grito para la ‘destrucción total de Irán’. Clinton, Gates y Jones no han propuesto nunca durante su carrera política la negociación pacífica de disputas con cualquier adversario de los Estados Unidos o Israel. Dicho de otra manera, su ‘experiencia’ alardeada se basa exclusivamente en su enfoque militarista unidimensional de las relaciones exteriores.
Y la ‘competencia’ ¿para hacer qué? En términos generales, Los Tres (Clinton, Gates y Jones), han demostrado la mayor incompetencia para librar a los Estados Unidos de guerras coloniales perdidas, costosas y dilatadas. Les falta la más mínima capacidad de reconocer que la construcción de imperios militaristas en el contexto de estados independientes ya no es viable, que sus costes pueden arruinar una economía imperial y que las guerras sin fin erosionan su legitimidad a los ojos de la ciudadanía.
Incluso dentro del marco del pensamiento estratégico, geopolítico e imperial, sus posicionamientos demuestran la más alta incompetencia: Apoyan ciegamente a un pequeño estado colonial ideológicamente fanático y altamente militarizado (Israel) frente a 1.5 billones de musulmanes que viven en naciones ricas en recursos minerales y petrolíferos con mercados lucrativos, potencial inversor y situadas en el centro estratégico del mundo. Promocionan guerras totales contra poblaciones enteras, como ocurre en Afganistán, Irak y Somalia, sin la menor posibilidad de ganarlas. Son verdaderamente los ‘Maestros de la Derrota’.
Obama nombró a ‘Los Tres’ por su experiencia, competencia y apoyo bipartidista en la persecución de guerras imperiales. No se percató de sus fallos deslumbrantes, sus violaciones flagrantes de las normas básicas de la civilización (los derechos humanos de decenas de millones de civiles en naciones soberanas) a causa de su voluntad de perseguir las ilusiones de un nuevo orden mundial dominado por los Estados Unidos.
Conclusión
El compromiso profundo de Obama de convertirse en el salvador del imperio estadounidense se evidencia en el nombramiento a los puestos más relevantes de los políticos y generales más mediocres y fallidos basándose en su voluntad de perseguir la construcción de imperios militaristas mientras la economía doméstica se desploma y la ciudadanía se empobrece y se desangra.
Igual que la campaña electoral y victoria posterior de Obama entrarán en los anales de la historia como la estafa política del nuevo milenio, sus nombramientos políticos y económicos marcarán otro momento ‘histórico’: El nombramiento de especuladores y belicistas fallidos y corruptos. Unámonos a la celebración inaugural de nuestro ‘Primer Presidente Imperial Afro-Americano’ ¡que gana mediante la estafa y gobierna con las armas!
Título original en inglés: A Historic Moment: The Election of the Greatest Con-Man in Recent History
La elección del mayor estafador de la historia reciente | 12-12-2008 - 09:27:50 GMT 1 #
El mal comienzo de la Hillary Clinton, por Emir Sader :
En su presentación ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, la nueva Secretaria de Estado de ese país emitió sus primeras declaraciones en relación a America Latina. Se propone una "diplomacia directa", que pretende basarse en un supuesto "poder inteligente". Habla del continente como si fuese un espacio vacío en el que va a proyectarse.
Pero su discurso, pretendidamente abierto al diálogo, no puede dejar de esconder sus garras, revelando que el "poder inteligente" puede ser una nueva versión para la conocida combinación de "la cachiporra y la zanahoria"[1]" alternada o simultáneamente utilizada siempre por el poder imperial en América Latina y en el resto del mundo.
Si quiere tener una relación de diálogo positivo, la Sra. Clinton debería, antes que nada, hacer una autocrítica de la política que los Clinton desarrollaron en el continente y de la de Bush. La realidad es todo lo contrario, vean lo que se propone la nueva Secretaria de Estado:
"Deberemos tener una agenda positiva en el hemisferio como respuesta al tráfico de temor propagado por Chávez y Evo Morales."
Hablar de temor en nombre de la potencia que recientemente mandó circular su V Flota por las costas del continente; como si eso todavía produjese miedo en los gobernantes latinoamericanos, en el momento en que se reunía, por primera vez en la historia sin la presencia de los Estados Unidos, el Consejo Sudamericano de Defensa. En el momento en que nuevas reservas de petróleo han sido descubiertas en Brasil. Cuando Bolivia ejerce su soberanía expulsando al embajador de los Estados Unidos, por sus reiteradas intromisiones en la política interna de ese país, y por incentivar los planes golpistas de la oposición derechista.
Hablar de temor antes de normalizar las relaciones con Cuba, terminando con el criminal bloqueo de más de 40 años. Antes de retirar de forma inmediata la base de terror de Guantánamo y devolver ese territorio usurpado por el imperio hace más de un siglo a Cuba.
Lo que la Sra. Clinton llama temor, nosotros los latinoamericanos lo llamamos solidaridad – palabra que ustedes desconocen. Porque lo que Venezuela y Bolivia propagan es la política que, con el decisivo apoyo de Cuba, terminó con el analfabetismo en esos dos países. Pregúntese ¿que país, apoyado hace tantas décadas por los Estados Unidos, puede exhibir esa conquista, a pesar de los millones de dólares repartidos por el imperio para fortalecer a sus aliados derechistas?
Lo que la Sra. Clinton llama temor, nosotros lo conocemos como Operación Milagro, que ya permitió a más de un millón de latinoamericanos recuperar su capacidad de visión, con hospitales en Cuba, Venezuela y Bolivia, de forma totalmente gratis. Mientras que el imperio contribuyó cotidianamente a cegar a millones de personas fomentando, con recursos y noticieros falsos, los medios de comunicación monopólicos privados en el continente – aliado fundamental del imperio en la región.
Lo que la Sra. Clinton llama temor, nosotros lo conocemos como Escuela Latinoamericana de Medicina, que con sus sedes en Cuba y en Venezuela, forma las primeras generaciones de médicos pobres en América Latina, para fortalecer las políticas de salud pública en el continente.
En fin, Sra. Clinton, si quieren tener una política de diálogo con el continente, primero tiene que darse cuenta de que este no es el mismo continente de cuando su marido gobernaba y el neoliberalismo y el ALCA reinaban. Asuma modestamente que no conoce el continente, venga a visitar nuestros países, sin declaraciones, para aprender como se construyen procesos de integración regional, como se superan las políticas de libre mercado que su país propaga desde hace décadas como la solución y que se volvió el principal problema a enfrentar.
Venga a conocer los nuevos gobiernos, las nuevas políticas, pero antes resuelva los problemas pendientes – Cuba, Guantánamo, Operación Colombia, entre otros -, para no correr el riesgo de, delicadamente, moralmente, ser recibida no con flores, sino con zapatazos.
Traducción: Insurrectasypunto
Texto original en portugués: www.cartamaior.com.br
Texto en español: www.insurrectasypunto.org
[1] N de la T: La expresión "do porrete e da censura" o viceversa, es la expresión de combinar y alternar según las circunstancias las fases de agradecer y castigar.
El mal comienzo de la Hillary Clinton | 18-01-2009 - 09:22:03 GMT 1 #
Gatopardismo imperial
Atilio Borón
Finalmente llegó el gran día. Toda la prensa mundial no hace sino hablar de la nueva era abierta con el acceso de Barack Obama a la Casa Blanca. Esto confirma los pesimistas pronósticos acerca del retrógrado papel que cumplen los medios del establishment al profundizar, con las ilusiones y los engaños de su propaganda, la indefensión de la “sociedad del espectáculo”, una forma involucionada de lo social donde el nivel intelectual de grandes segmentos de la población es rebajado sistemáticamente mediante su cuidadosa des-educación y desinformación. La agobiante “obamamanía” actual es un magnífico ejemplo de ello.
Obama llegó a la presidencia diciendo que representaba el cambio. Pero los indicios que surgen de la conformación de su equipo y de sus diversas declaraciones revelan que si hay algo que va a primar en su administración será la continuidad y no el cambio. Habrá algunos, sin duda, pero serán marginales, en algunos casos cosméticos y nunca de fondo. El problema es que la sociedad norteamericana, especialmente en el contexto de la formidable crisis económica en que se debate, necesita cambios de fondo, y éstos requieren algo más que simpatía o elocuencia discursiva. Hay que luchar contra adversarios ricos y poderosos, y nada indica que Obama esté siquiera remotamente dispuesto a considerar tal eventualidad. Veamos algunos ejemplos.
¿Cambio, designando como jefe de su Consejo de Asesores Económicos a Lawrence Summers, ex secretario del Tesoro de Bill Clinton y artífice de la inaudita desregulación financiera de los noventa causante de la crisis actual? ¿Cambio, ratificando al secretario de Defensa designado por George W. Bush, Robert Gates, para conducir la “guerra contra el terrorismo” por ahora escenificada en Irak y Afganistán? ¿Cambio, con personajes como el propio Gates, o Hillary Clinton, que apoyaron sin ambages la reactivación de la Cuarta Flota destinada a disuadir a los pueblos latinoamericanos y caribeños de antagonizar los intereses y los deseos del imperio? En su audiencia ante el Senado, Clinton dijo que la nueva administración de Obama debería tener “una agenda positiva” para la región para contrarrestar “el temor propagado por Chávez y Evo Morales”. Seguramente se referiría al temor a superar el analfabetismo o a terminar con la falta total de atención médica, o al temor que generan las continuas consultas electorales de gobiernos como el de Venezuela o Bolivia, mucho más democráticos que el de Estados Unidos en donde todavía existe una institución tan tramposa como el colegio electoral, que hace posible, como ocurriera en el 2000, que George W. Bush derrotara en ese antidemocrático ámbito al candidato que había obtenido la mayoría del voto popular, Al Gore. ¿Puede esta Secretaria de Estado representar algún cambio?
¿Cambio, producido por un líder político que quedó encerrado en un estruendoso mutismo ante el brutal genocidio perpetrado en Gaza? ¿Qué autoridad moral tiene para cambiar algo quien actuó de ese modo? ¿Cómo suponer que representa un cambio una persona que dice, como lamentablemente lo hizo Obama hace apenas un par de días a la cadena televisiva Univisión, que “Chávez ha sido una fuerza que ha impedido el progreso de la región, (...) Venezuela está exportando actividades terroristas y respalda a entidades como las FARC”? Tamaño exabrupto y semejantes mentiras no pueden alimentar la más mínima esperanza y confirma las prevenciones que suscita el hecho de que uno de sus principales consejeros sobre América latina sea el abogado Greg Craig, asesor de la inefable Madeleine Albright, ex secretaria de Estado de Bill Clinton, la misma que dijera que las sanciones en contra de Irak luego de la Primera Guerra del Golfo (que costaron entre medio millón y un millón y medio de vidas, predominantemente de niños) “valieron la pena”. Craig, además, tiene como uno de sus clientes a Gonzalo Sánchez de Lozada, cuya extradición a Bolivia está siendo solicitada por el gobierno de Evo Morales para juzgarlo por la salvaje represión de las grandes insurrecciones populares del 2003 que dejaron un saldo de 65 muertos y centenares de heridos. Sus credenciales son, por lo visto, inmejorables para producir el tan deseado cambio.
En esa misma entrevista, Obama se manifestó dispuesto a “suavizar las restricciones a los viajes y al envío de remesas a Cuba”, pero aclaró que no contempla poner fin al embargo decretado en contra de Cuba en 1962. Agregó además que podría sentarse a dialogar con el presidente Raúl Castro siempre y cuando “La Habana se muestre dispuesta a desarrollar las libertades personales en la isla”. En fin, la misma cantinela reaccionaria de siempre. Un caso de gatopardismo de pura cepa: algo tiene que cambiar, en este caso el color de la piel, para que nada cambie en el imperio.
Gatopardismo imperial | 22-01-2009 - 08:45:44 GMT 1 #
Obama, llegó el cambio... de cárcel
Octavio Hernández
Cuando aún continuaban las celebraciones de la investidura presidencial de Barack Obama, la Fiscalía militar de Estados Unidos pidió suspender durante cuatro meses los juicios a las personas retenidas en la prisión de la base militar de Guantánamo. Con este reclamo publicitario se ha querido dar un golpe propagandístico, pero sobrepasada la positiva impresión inicial surge la terca realidad de que nada ha cambiado y las cosas están peor.
En primer lugar, es una decisión sin efecto alguno: una suspensión por cuatro meses. Esto no es un cierre, no es un reconocimiento de la violación de los derechos humanos, ni una reparación a las víctimas inocentes de los secuestros de las rendiciones extraordinarias. La nueva Administración estudia el traslado de los presos.
En segundo lugar, el carácter propagandístico que ha rodeado los pronunciamientos de Obama sobre Guantánamo resulta evidente si nos preguntamos por qué sólo se pronuncia sobre esta prisión. Y a renglón seguido: ¿por qué Barack Obama desea restaurar solamente en Guantánamo los principios humanitarios violados por Estados Unidos?
Debemos recordar que hay prisiones repartidas por todo el mundo. Desde 2003 bajó la población reclusa de Guantánamo. De más de 700 prisioneros ha pasado a los actuales 250. ¿A dónde se han ido los otros 450? Los han trasladado por aire y por mar a Bagram y a la isla Diego García, cuyos barracones han crecido como setas.
De estas otras prisiones no habla Obama, ¿por qué? Porque no son tan famosas como Guantánamo y todo lo que rodea estos pronunciamientos es solamente propaganda. Los presos de Guantánamo han pasado de ser víctimas de tortura a convertirse en señuelo publicitario. Serán trasladados exactamente igual que durante estos años, de esa a otras prisiones menos conocidas por el público.
¿Alguien con sentido común puede llamar a esto "cambio"? Sí, cambio de cárcel.
En tercer lugar es necesario hablar de dimensiones del horror y de la conducta que Obama y Biden ya han mostrado desde la vistoria en las elecciones. En Guantánamo hay 250 presos. En Gaza han muerto cerca de 1.500 personas y unas 5.500 resultaron heridas.
El alto el fuego unilateral de Israel y el propio planteamiento de la retirada de la Franja coincidiendo con el día de la investidura presidencial prueba que la operación militar israelí fue negociada con Esatados Unidos y con el propio presidente electo. Preparada durante los tres últimos meses de 2008, con traslados de munición norteamericana de última generación ya en diciembre, es imposible que Obama no fuera participado de la decisión. De hecho, la retirada israelí viene a probar que Obama dio su visto bueno a la agresión de Gaza condicionándolo a que acabara antes del primer día de su presidencia. De nuevo, la publicidad y la propaganda, y no los derechos humanos, son la prioridad de la nueva Administración.
El jueves 6 de noviembre, el director de la CIA citó a Obama y Biden para una sesión informativa de asuntos de inteligencia y el mismo día el presidente electo nombró Jefe de Gabinete al judío sionista Rahm Emanuel. "Los funcionarios compartieron con Obama información reservada sobre temas delicados a los que no tuvo acceso como senador", indicaban los teletipos. El lunes siguiente, Obama se reunió con George Bush para abordar "la grave crisis económica, las guerras abiertas en Iraq y Afganistán y el terrorismo".
¿Quién puede creer que Obama, Biden y Emanuel no fueron informados de la inminente crisis bélica que Israel iba a abrir en Gaza con apoyo de Estados Unidos?
Luego entonces, ¿qué queda por decir? Obama se muestra preocupado por 250 presos de Guantánamo, pero sólo suspende los juicios y solo prepara su traslado, mientras continúan las violaciones de derechos humanos en Bagram y Diego García, cárceles de las que Obama no dice nada, a donde ya ha sido conducida la mayoría de los prisioneros de Guantánamo.
Tras las elecciones, Obama se apresura a nombrar Jefe de Gabinete a un interlocutor sionista, es informado por la CIA y el Gobierno de George Bush de la operación israelí en Gaza y da su visto bueno siempre y cuando acabe antes de que él asuma la presidencia.
En Gaza, con munición norteamericana, la operación militar acaba matando a cerca de 1.500 personas, la mitad de ellas menores de 18 años. Pero muchas más morirán por las secuelas de las heridas, la falta de recursos sanitarios y la contaminación de uranio y tungsteno (a razón de 30 kilogramos por bomba).
El 20 de enero, Obama inicia la andadura de su presidencia, como si nada fuera con él. "A partir de hoy -proclama- debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y comenzar de nuevo el trabajo de rehacer Estados Unidos".
Cuidado con el polvo, que tiene uranio.
Obama, llegó el cambio... de cárcel | 22-01-2009 - 08:55:27 GMT 1 #
La guerra de Obama
Enrico Piovesana
Mientras en Washington Barack Obama estaba jurando como 44º presidente de los Estados Unidos, en el valle afgano de Tagab, 50 km. al norte de Kabul, veinticinco civiles morían bajo las bombas lanzadas por cazabombarderos estadounidenses.
En Islamabad, a esa misma hora, el jefe del Mando central de EEUU, general Petraeus, ordenaba a los pakistaníes que se emplearan a fondo contra la retaguardia talibana en las áreas tribales. Dicho y hecho: a las pocas horas, en las montañas de Mohmand, en las cercanías de la frontera afgana, sesenta presuntos talibanes resultaban muertos en una ofensiva terrestre y aérea masiva de las fuerzas armadas pakistaníes. Soldados de Islamabad prendieron fuego a unas treinta casas de civiles "simpatizantes" de la guerrilla para arrasarlas después.
El frente afgano. El nuevo presidente de EEUU dijo sin tapujos antes de ser elegido que Afganistán, junto con Pakistán, sería el frente de guerra en que se concentraría su gobierno. Obama -siguiendo indicaciones del general Petraeus y de su consejero de política exterior, Zbigniew Brzezinski- dio luz verde al "despliegue" afgano: un aumento de tropas sin precedentes. En pocos meses los soldados de EEUU que combaten en Afganistán pasarán de 30.000 a 60.000. Una estrategia de "guerra total" duramente criticada por el propio presidente afgano Hamid Karzai, según el cual cuanta más guerra, más muertos y destrucción habrá y, por ende, mayor respaldo popular a los talibanes. Lo único es que poco vale su palabra actualmente: no es un misterio que en Washington andan buscando un hombre más "de fiar" para sustituir a Karzai con vistas a las próximas elecciones afganas a finales de año. En Kabul, circula ya un nombre: el del actual ministro del Interior, Mohamad Hanif Atmar.
El frente pakistaní. En cuanto a Pakistán, los proyectos de Obama son igualmente belicosos. Las áreas tribales pakistaníes en la frontera con Afganistán serán consideradas de ahora en adelante parte del escenario de guerra afgano, pues se consideran -no sin razón- retaguardia estratégica de la guerrilla talibana que combate en Afganistán contra las tropas EEUU y OTAN ya que es ahí donde tienen sus centros político-militares de alistamiento, instrucción, armamento y financiación. La estrategia militar de Obama en esta región prevé un aumento de bombardeos misilísticos de EEUU (ya en marcha) acompañada de una intensificación mayor aún de la ofensiva militar "subcontratada" a las fuerzas armadas pakistaníes (tal vez "asesoradas" por consejeros militares y fuerzas especiales de EEUU).
Algunos analistas militares vislumbran un paralelo histórico entre esta estrategia y la decisión del presidente Richard Nixon en 1969 de bombardear la retaguardia del Vietcong en Camboya. Para EEUU la aventura no terminó en buen puerto entonces. A lo mejor Obama tiene más suerte.
Fuente: http://it.peacereporter.net/articolo/13844/La+guerra+di+Obama
La guerra de Obama | 22-01-2009 - 09:08:52 GMT 1 #
Guantánamo, ¿y ahora qué?
Gonzalo Boye Tuset
La medida de Obama de cerrar Guantánamo en el plazo de un año –que no la de poner fin a las detenciones, porque ninguna excarcelación ha sido anunciada– representa una buena pero insuficiente señal sobre el futuro comportamiento de la Administración norteamericana. Sin embargo, esa medida genera, por una parte, un alivio moral y, por otra, un auténtico quebradero de cabeza jurídico que habrá de resolverse al amparo de las normas internacionales y tendrá consecuencias de difícil justificación, cuyos únicos responsables son aquellos que han querido tomar atajos en la lucha contra el terrorismo.
La creación de Guantánamo ha sido uno más de los errores –si es que en este caso no estamos abiertamente ante un delito– de George Bush y sus asesores, porque, si lo que se pretendía era realizar una lucha eficaz contra el terrorismo yihadista internacional, lo único que se ha conseguido es la creación de un pseudo sistema jurídico para amparar el secuestro y la tortura, anulando cualquier posibilidad posterior de enjuiciar a los allí detenidos, ya que las pruebas obtenidas de esa forma no resisten el filtro de legalidad de ninguna nación civilizada y tampoco el de la legalidad de Estados Unidos.
En nuestro Derecho, el artículo 11.1 de la Ley Orgánica del Poder Judicial establece: “No surtirán efecto las pruebas obtenidas, directa o indirectamente, violentando los derechos o libertades fundamentales”. Esta norma existe también en los diversos ordenamientos comparados, lo que impide que cualquier prueba obtenida en ese limbo jurídico pueda ahora surtir efecto en ningún procedimiento penal que se intente en contra de quienes allí se encuentran o se han encontrado. A este respecto se pronunció recientemente nuestro propio Tribunal Supremo, que anuló una increíble sentencia condenatoria de la Audiencia Nacional dictada en contra de un ciudadano español que estuvo allí encarcelado.
A estas alturas, discutir lo que realmente ha sucedido en Guantánamo o la viabilidad jurídica de las pruebas que allí se hayan podido obtener es tanto como discutir la existencia de Papá Noel en una reunión de jubilados. Si abrir Guantánamo fue una tarea compleja, porque fue necesario crear al andamiaje jurídico que permitiera esa aberración, cerrarlo debería parecernos sencillo –y así debe serlo–, sin embargo, lo complejo es asumir las consecuencias no del cierre, sino de la existencia de esa antesala del patíbulo.
Básicamente, debemos tener en cuenta que llevamos años escuchando que allí se encuentra un grupo importante de los más relevantes y peligrosos terroristas yihadistas del mundo y, ahora, como consecuencia del cambio de Administración y de la asunción de las normas internacionales en materia de derechos humanos, veremos cómo esa misma gente tendrá que quedar en libertad sin cargo alguno porque las pruebas que se hubiesen podido obtener en su contra son nulas de pleno derecho. En el fondo, la existencia de ese campo de torturas sólo ha servido para generar un amplio margen de impunidad para aquellos que realmente hayan participado en actividades terroristas y para el infinito sufrimiento de muchos que, seguramente, ni saben los motivos por los cuales fueron llevados allí.
Para desmontar Guantánamo, el Gobierno de Obama deberá dictar nuevas normas que dejen sin vigor aquellas en las cuales se han venido amparando para llevar a cabo esa ignominiosa labor en dicho territorio –acción legislativa– y, como consecuencia de la derogación de dicho ordenamiento, tendrá que asumir la repatriación de los rehenes a sus respectivos países de origen o a aquellos Estados amigos que estén en disposición de acogerlos, pero con todas sus consecuencias, entre otras, la de la impunidad y el desconocimiento absoluto sobre la realidad de las personas que acojan.
Si los que han estado secuestrados en Guantánamo eran o no culpables de algún delito es algo que ya nunca más sabremos, porque si a ellos se les ha privado de sus más fundamentales derechos, a nosotros –la sociedad en su conjunto– se nos ha privado de la posibilidad de conocer la verdad y saber, realmente, quiénes eran y a qué se dedicaban antes de ser encarcelados. La verdad política –si eso existe– impedirá obtener una verdad jurídica, es decir, la brutalidad ha triunfado sobre el Derecho.
En todo caso, lo relevante no son tanto las consecuencias, sino las lecciones que de tan ilegal experiencia se pueden sacar y, una vez más, queda demostrado que los atajos en materia de seguridad nacional o internacional sólo llevan a situaciones aberrantes como la planteada, y la exigencia de responsabilidades penales –que las hay– a quienes no sólo han permitido o coadyuvado a su existencia, sino también a aquellos que han ayudado a su creación, porque tan responsable es el que tortura como el que genera la impunidad para dichas acciones.
La paradoja es que, al final, con el cierre del centro y si las normas que lo amparan se derogan, las únicas pruebas legalmente válidas con las que contaremos para enjuiciar a alguien serán aquellas que permitan la imputación de graves delitos –perseguibles universalmente– en contra de los planteamientos de quienes han creado las leyes que han permitido la existencia misma de Guantánamo, así como de las personas que han participado directa e indirectamente en las más atroces vulneraciones de los derechos humanos cometidas en ese campo de concentración.
En resumidas cuentas, la creación de Guantánamo tenía como finalidad confesada acabar con el terrorismo yihadista –objetivo no alcanzado–, pero podemos conformarnos con que sirva, al menos, para perseguir el terrorismo de Estado, que es justamente lo allí realizado.
Gonzalo Boye Tuset es Abogado
Guantánamo, ¿y ahora qué? | 23-01-2009 - 08:38:02 GMT 1 #
Coro comunista en el Mall de Washington
Dave Lindorff
Tal vez el simbolismo sea puro simbolismo, pero el optimista en mi interior dice que la invitación de Barack Obama al ex comunista y activista político de toda la vida Pete Seeger (junto con Bruce Springstein y el nieto Tao de Pete (que ya tiene 89 años), que canta a todo pulmón, para que interpreten el himno de Woody Guthrie “This Land is Your Land” [Esta tierra es tu tierra] y el hecho de que la leyenda de la música folk, otrora colocado en la lista negra, haya cantado no sólo los versos para sentirse bien, aprobados para el uso en la clase de música en la escuela pública, sino todos los versos, incluyendo los versos “comunistas” de Woody, censurados durante mucho tiempo, y que Obama haya estado ahí mismo cantando esos versos junto con el resto del millón de personas en el Mall, tiene que significar algo.
Ahora, claro está, tenemos que ver si esto significa algo más que un cambio en la banda de sonido de Washington. Una buena prueba de las verdaderas intenciones de Obama será ver si su nuevo gobierno seguirá adelante con el logro de la aprobación de la Ley de Libre Elección del Empleado, que finalmente daría a los trabajadores una posibilidad decente de lograr representación sindical en el sitio de trabajo. Tal vez la antigua canción de Woody necesite un nuevo verso:
The boss where I'm working is anti-union,
He fires our members, and fights elections.
But with Free Choice we'll defeat his harassment
And win the union contract we all need.
El dueño de la empresa es anti-sindical
Despide a nuestros miembros, y prohíbe elecciones
Pero con Libre Elección derrotaremos su acoso
Y conseguiremos el contrato colectivo que necesitamos.
Ahora, por mientras, ésta es la canción tal como la escribió Woody y como la cantó ayer Pete en el National Mall:
This land is your land, this land is my land
From California, to the New York Island
From the redwood forest, to the gulf stream waters
This land was made for you and me
As I was walking a ribbon of highway
I saw above me an endless skyway
I saw below me a golden valley
This land was made for you and me
I've roamed and rambled and I've followed my footsteps
To the sparkling sands of her diamond deserts
And all around me a voice was sounding
This land was made for you and me
The sun comes shining as I was strolling
The wheat fields waving and the dust clouds rolling
The fog was lifting a voice come chanting
This land was made for you and me
There was a big high wall there that tried to stop me;
Sign was painted, it said private property;
But on the back side it didn't say nothing;
That side was made for you and me.
In the shadow of the steeple I saw my people,
By the relief office I seen my people;
As they stood there hungry, I stood there whistling
Is this land made for you and me?
Nobody living can ever stop me,
As I go walking that freedom highway;
Nobody living can ever make me turn back
This land was made for you and me.
Esta tierra es tu tierra, esta tierra es mi tierra,
Desde California a la isla de Nueva York
De los bosques de secuoias a la corriente del golfo.
Esta tierra fue hecha para ti y para mí
Cuando iba caminando por un trozo de autopista
Vi en lo alto un horizonte infinito,
Vi a mis pies un valle dorado.
Esta tierra fue hecha para ti y para mí.
He vagado y paseado y he seguido mis huellas
Hasta las arenas centelleantes de sus desiertos de diamantes,
Y por todo a mi alrededor resonaba una voz.
Esta tierra fue hecha para ti y para mí.
El sol brillaba mientras iba caminando,
Los campos de trigo ondeaban y las nubes polvorientas se alzan,
La niebla se elevaba, una voz venía canturreando.
Esta tierra fue hecha para ti y para mí.
Un inmenso muro trató de detenerme,
Con un letrero que decía “propiedad privada”;
Pero por el otro lado... ¡no ponía nada!
¡Ese lado fue hecho para ti y para mí!
A la sombra del campanario vi a mi gente,
Cerca de la oficina del paro vi mi gente
Mientras estaban ahí hambrientos , me quedé silbando
¿Hicieron esta tierra para ti y para mí?
Ningún ser viviente me podrá detener,
Mientras voy por ese camino de la libertad;
Ningún ser viviente puede hacerme retroceder
Esta tierra fue hecha para ti y para mí.
DAVE LINDORFF es cantante de folk y periodista. Su último libro es “"The Case for Impeachment" (St. Martin's Press, 2006 disponible ahora en edición en rústica). Su obra está en www.thiscantbehappening.net
Coro comunista en el Mall de Washington | 23-01-2009 - 08:43:06 GMT 1 #