Núñez y Navarro: La continuidad de la Sala Beckett de Barcelona está amenazada (Teatro)
La continuidad de la Sala Beckett de Barcelona está amenazada ante la demanda planteada por la inmobiliaria Núñez y Navarro, propietaria del local, para actualizar el alquiler a precios de mercado.La Sala Beckett defenderá el contrato de alquiler de su sede y su continuidad en el edificio del barrio barcelonés de Gracia, en donde se halla instalada desde hace casi veinte años, en una vista que se celebrará el próximo 6 de febrero de 2008.
El director artístico de la Sala Beckett, Toni Casares, ha explicado que el contrato de la Sala, nacida en 1989, “es indefinido“, contrariamente a la opinión de Núñez y Navarro, propietaria del edificio, con la que mantiene un litigio en este sentido.
Núñez y Navarro adquirió hace unos años todo el edificio en el que se halla la Sala Beckett, Teatro que cuenta con unos 1.000 metros cuadrados, entre la sala principal, para unos 80 espectadores, la parte superior, en donde está instalado su centro de investigación teatral “Obrador de Estiu de Argelaguer“, y el almacén.
La inmobiliaria considera “que el valor de indefinido” del contrato firmado en 1989 no es vigente y pretende renegociarlo a un precio que al Director del Teatro, Toni Casares, le parece excesivo y a Núñez y Navarro por “debajo del valor de mercado“, ha explicado Joan Dalmau, Portavoz del grupo inmobiliario.
Dalmau ha añadido que su empresa no “está dispuesta a pagar la indemnización millonaria que pide la Sala Beckett para abandonarlo“.
El director comercial del grupo inmobiliario ha señalado que compró el edificio con una veintena de contratos de inquilinos y quiere mantenerlo así, pero con contratos más altos, ya que la Sala Beckett, por ejemplo, “paga una renta del 33% del valor de mercado actual“.
“Llevamos un año con este tema y las posiciones están muy
alejadas -ha dicho Dalmau-. Nos interesa que continúen en el edificio, pero doblándoles el alquiler, aunque sin llegar al precio que se está pagando en el mercado actualmente“.
Si la justicia se inclina a favor de la demanda de Núñez y Navarro, que plantea la resolución del contrato de arrendamiento, la Sala Beckett, la única que lleva el nombre del premio Nobel, por expresa autorización del autor de “Esperando a Godot“, podría cerrar sus puertas en breve.
La Sala Beckett tiene presentado un proyecto a las instituciones en el que solicita apoyo financiero a su “dinámica de crecimiento, sobre todo del proyecto” anual del Obrador de estío de Argelaguer, espacio de encuentro Internacional de autores emergentes y profesionales de las artes escénicas.
La Sala Beckett recibe ayudas de la Generalitat, el ICUB, Ajuntament de Argelaguer y el Ministerio de Cultura y está en estos momentos en el proceso de tener que negociar con la Generalitat de Catalunya el Convenio Trianual que acaba de expirar.
La Sala Beckett nació en 1989 impulsada por José Sanchís Sinisterra y el Teatro Fronterizo, está consagrada a los autores contemporáneos y ha estrenado obras del propio José Sanchís Sinisterra, Sergi Belbel, Lluisa Cunillé o Josep Pere Peyró, entre otros.
También han utilizado esta sala directores de prestigio como Calixto Bieito, Alex Rigola, Xavier Albertí, Ramon Simó y muchos intérpretes de éxito en las carteleras españolas.

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El director artístico de la Sala Beckett, Toni Casares, manifestó hoy que el teatro ha iniciado 'contactos' con las administraciones para abordar una posible ampliación de sus dependencias. Consideró que está 'en crecimiento constante', por lo que 'más tarde o más temprano tendrán que ampliarse' sus dependencias aunque, en qualquier caso, la sala quiere continuar en el edificio que ocupa actualmente, en el distrito de Gràcia de Barcelona.
Esta mañana empezó el juicio sobre el conflicto que mantiene la Sala Beckett de Barcelona con la propietaria del local, la inmobiliaria Núñez i Navarro, sobre el contrato de alquiler de este teatro, empezó hoy en el Juzgado de Primera Instancia número 54 de Barcelona.
Propietario y arrendatario discrepan en la interpretación del contrato, ya que el teatro cree que es indefinido y puede alargarse de manera forzosa, mientras que los letrados de Núñez y Navarro dicen que ello no es posible, ya que el contrato establece explícitamente que no puede prorrogarse obligatoriamente.
La polémica entre ambas partes se inició en la primavera de 2006, cuando Núñez i Navarro adquirió la finca en cuyos bajos está la Sala Beckett, que abrió sus puertas a finales de los años 80. Se trata de un edificio situado en el número 55 de la calle Alegre de Dalt, en el distrito de Gràcia, una antigua nave industrial en cuyas plantas superiores hay oficinas.
Según recordó hoy el director de la Sala Beckett, Toni Casares, tras la compra del edificio, Núñez i Navarro envió un burofax al teatro que les daba de plazo hasta el 30 de julio de 2006 para abandonar los locales. Finalmente, hubo una 'negociación' en las que la inmobiliaria accedió a prorrogar 'por cinco años' el contrato de alquiler, así como incrementar la cantidad mensual que abonaba el teatro.
La Sala Beckett paga a día de hoy unos 1.600 euros al mes a Núñez y Navarro y si el contrato se renegociase, pasaría a pagar más de 2.500 euros. Desde las fincas, recuerdan que, actualmente, el alquiler del local alcanza el 30% del precio medio en el distrito.
INTERPRETACIONES DISTINTAS.
Los abogados de la Sala Beckett explicaron durante la vista oral que el contrato de alquiler, que rubricó la anterior propietaria del edificio con la sociedad 'Teatro Fronterizo', precursora de la Sala Beckett, establece que es 'indefinido', por lo que, aseguraron, las condiciones no pueden modificarse.
Por su parte, los abogados de la propiedad indicaron que el contrato de alquiler rubricado en 1989 menciona expresamente que el contrato no puede ser prorrogado de manera forzosa, por lo que es totalmente legítimo que Núñez i Navarro quiera redactar un contrato nuevo. CONTRATO 'CONTRADICTORIO'.
Según los letrados que representan al teatro, el contrato es 'contradictorio', ya que, en el mismo texto pero en diferentes apartados, se señala que el contrato es 'indefinido', de manera que presenta incoherencias con lo que se afirma posteriormente, que es que puede ser prorrogado de manera forzosa.
En este sentido, recordaron que cuando se firmó el contrato, en los años 80, acababa de entrar en vigor una nueva ley de arrendamientos urbanos promovida por el entonces ministro de Economía, Miguel Boyer, que suprimió la prórroga forzosa a no ser que se mencionara expresamente en los contratos de alquiler.
'El contrato indefinido era y sigue siendo una expresión absolutamente generalizada', y quienes rubricaron el contrato, los antiguos directores de la Beckett, desconocían 'que renunciaban a un derecho' que la legislación les daba y creían que era un contrato 'de larga duración', aseguró uno de los dos letrados que representa a la sala, Jordi Pujol.
'Si el contrato no contemplase la prórroga forzosa, no se habrían hecho obras' en el local y la anterior propietaria del inmueble habría ordenado el cese de la actividad antes de vender el local a Núñez i Navarro, ya que, recordó Pujol, cuando hay arrendatarios en un edificio su precio disminuye.
'La cuestión es la interpretación del contrato, si está sometido a prórroga forzosa', consideró el letrado representante de la propiedad, quien recordó que distintas sentencias del Tribunal Supremo dejan claro que 'las inversiones en un local no suponen sumisión a la prórroga forzosa' y que 'si hay duda' en la interpretación de un contrato, 'jamás podrá entenderse que exista prórroga forzosa'.
Casares indicó que, en caso de que la sentencia de la juez desestime su petición, la 'recurrirán'. Dijo que la principal discrepancia entre la inmobiliaria y el teatro no es el precio del alquiler, sino el hecho de que Núñez i Navarro propone un contrato de cinco años de duración que luego se renegociaría en un futuro.
La Sala Beckett inicia contactos con las administraciones para la ampliación de sus dependencias | 06-02-2008 - 21:49:36 GMT 1 #
La Sala Beckett és, avui, la referència d'autoria contemporània catalana gràcies al seu taller, l'Obrador, que suposa un punt de trobada i de reciclatge dels principals dramaturgs catalans. El despatx és als límits de la seva capacitat i, potser per això, també organitza colònies d'estiu a Argelaguer, fet que permet fer cursos intensius de dramatúrgia.
Coincidint amb l'anunci de desnonament, van llançar una ofensiva ambiciosa: convertir l'Obrador en un bressol internacional de dramatúrgia. La notícia ha interessat, i molt, a les administracions que han rebut el dossier. Però cap s'hi ha volgut implicar econòmicament, un requisit indispensable pel projecte.
Aquesta voluntat de creixement delata que l'espai actual al carrer Alegre de Dalt els és insuficient: parlen d'unes dependències d'uns dos mil metres quadrats (el doble que l'actual) i que l'escenari tingui capacitat per a unes 150 localitats (ara no arriba al centenar). Casares admet la contradicció. Darrere del judici –i de la correcció, o no– del contracte hi ha la voluntat de negociar una indemnització per a la sortida. El mateix director comercial de Núñez y Navarro, Joan Dalmau, admet que durant el procés han negociat una possible paga per abandonar el local. Però Dalmau entén que només seria justificable si un tercer client estigués interessat a llogar l'espai.
El director comercial també admet que, possiblement, la labor cultural de la Sala Beckett justificaria que s'instal·lés en un espai públic «més que no en un de privat». Fa cosa d'un any, va córrer el rumor que la Beckett es podria acollir a la Sala Tallers del TNC. De fet, aquest escenari ja és l'espai habitual per presentar textos d'autoria contemporània, el T6. L'administrador general del TNC, Alfred Fort, desmentia cap possibilitat en una entrevista concedida a aquest diari, l'estiu passat: «La Beckett ha de ser la Beckett; no pot ser un apèndix nostre.» La conclusió és de Sergi Belbel («Jo intento no fer d'artista», deia Fort), el director que decideix l'estratègia artística, una vegada que el Departament de Cultura els fes aquesta proposta, insistia el gestor teatral. El TNC va donar l'opció «com a solució transitòria» i sempre que a la Beckett hi estiguessin d'acord. Fort rebutja que s'institucionalitzi la Beckett: «Perdria la capacitat de reacció actual si adquirís el nostre funcionament.» Per fer viable el seu projecte, la Beckett ha sortit de la Coordinadora de Sales Alternatives, per crear un nou espai en l'organigrama del Departament de Cultura entre el teatre alternatiu, el públic i el comercial.
El Punt dijous, 7 de febrer de 2008
Incertesa institucional respecte a un projecte ambiciós | 08-02-2008 - 09:33:34 GMT 1 #
El juicio por la disputa que desde hace años enfrenta a la Sala Beckett, situada en el distrito de Gràcia de Barcelona, con la inmobiliaria que posee el edificio, Núñez y Navarro, empieza hoy en Barcelona. Lo que está en juego es la interpretación del contrato de alquiler del inmueble entre la propiedad y el espacio teatral, que es su inquilino. El edificio donde está la Sala Beckett, en el número 44 de la calle Ca l'Alegre de Dalt, fue adquirido en 2005 por Núñez y Navarro.
"Querían renegociar el contrato" desde la propiedad del inmueble, ha dicho el director de la sala, Toni Casares, algo que según el teatro no se puede hacer ya que, cuando abrió la sala, en 1989, el contrato
que rubricaron con su anterior propietario "era indefinido". La propiedad, en cambio, no comparte este posicionamiento y cree que el contrato de arrendamiento ha vencido.
"En su momento hubo negociaciones pero como no nos pusimos de acuerdo nos demandaron y vamos a juicio", ha dicho Casares, quien ha indicado que, en caso de perder el juicio, la Sala recurrirá la sentencia. "Agotaremos todas las vías legales, como haría cualquier persona con su piso" ante la misma situación, ha sentenciado Casares.
Núñez y Navarro no quiere rescindir el contrato
Desde la inmobiliaria Núñez y Navarro, su portavoz, Joan Dalmau, ha indicado que la voluntad de la compañía no es "rescindir" el contrato con la Sala Becket, sino "actualizarlo". "Nuestra intención es que la sala pueda continuar" en el edificio, calificado como suelo industrial y que cuenta una veintena de arrendatarios.
"La Sala Beckett está pagando 2,5 euros por metro cuadrado" de alquiler, una cantidad aproximadamente "un tercio inferior" al precio de mercado, ha dicho Dalmau, quien ha asegurado que se trata de una polémica "100% jurídica" sobre si el contrato de alquiler puede prorrogarse de manera forzosa o no.
La cuestión es saber si el contrato está amparado por la antigua ley de arrendamientos urbanos que contemplaba la expropiación forzosa, algo que suprimió la ley sobre esta materia que impulsó el entonces ministro de Economía, Miguel Boyer, a mediados de los años 80.
La Sala mantiene su programación
Casares ha indicado que, por el momento, la sala mantiene su programación habitual. Del 6 al 10 de enero actuará la cantante y actriz Ester Formosa, bajo la dirección teatral de Joel Joan, que iniciará en la Beckett una gira internacional que la llevará a Portugal, Italia, Turquía y Cuba.
juicio sobre el precio del alquiler de la Sala Beckett | 11-02-2008 - 22:25:54 GMT 1 #