Discurso del Presidente de la República Española, D. Manuel Azaña: España, seis meses de Guerra Civil 1937
Discurso del Presidente de la República Española, D. El Sr. Azaña ha situado el problema de la guerra española en sus verdaderos términos: guerra de la Independencia, prológo de la Guerra Europea (II Guerra Mundial). El que la sublevación Militar comience en el Protectorado de Marruecos, y se autorice por unos y tolere por los demás el transcurso de Tropas Moras a hacer la Guerra en la Península, convierte lo que pudiera ser un mero problema de Orden Público, en una agresión de otros pueblos contra España. De ahí nace el conflicto de contienda patriótica que para los republicanos tiene la Guerra que nos obligan a hacer y que ahora alcanza proporciones inconmensurables, viendo la Invasión de los países Fascistas de Alemania, Italia y Portugal, en nuestro territorio Nacional.
El Jefe del Estado, que conmovió las más hóndas fibras de nuestro Espíritu, ha unificado con su alta autoridad todos los exponentes de esta lucha, en el sentido más amplio y más racial; en el del Patriotismo de los Españoles y la feroz Solidaridad con que defendemos nuestra Independencia, para luego disponer libremente, sin injerencias, de nuestros destinos. Detalles del acto: Valencia 21-01-1937, 12 noche. A las cuatro y media de la tarde comenzaron a llegar al Ayuntamiento de Valencia las personalidades invitadas para oír el Discurso del Jefe del Estado. El primero fue el Jefe del Gobierno, y después llegaron los Ministros. Largo Caballero fue recibido con grandes aplausos. A las cinco menos veinte llegó el Presidente de la República Española, que fue acogido con grandes ovaciones y vítores. Una Compañía con Bandera y música rindió honores Militares. Inmediatamente dio comienzo la recepción oficial, en la que saludaron a su Excelencia el Presidente, los embajadores de la U. R. S. S. y Méjico, el embajador de Méjico en Londres, los encargados de negocios de Inglaterra y Francia, los Presidentes de las Cortes, Tribunal Supremo y Tribunal de Garantías, numerosos Diputados, intelectuales, hombres de ciencia, artistas y autoridades locales y provinciales. Terminada ésta, su Excelencia y los invitados pasaron al salón de fiestas, antes de dirigirse al Salón de Sesiones, donde el Presidente de la República pronunció su anunciada Alocución al Pueblo Español, y ante el micrófono, en presencia del Gobierno, Cuerpo Diplomático y Diputados. En la Presidencia tomaron asiento el Jefe del Estado y los Presidentes del Consejo y de las Cortes. Previas unas palabras del Alcalde de Valencia, el Sr. Azaña dijo así: Discurso de S.E. el Presidente de la República Habla de su corta vida política, pero dramática y tempestuosa, cuyo comienzo fue en Valencia; de su primer acta de Diputado se la dieron los Valencianos, y el del auditorio, clamoroso y entusiasta, de Mestalla, en el grandioso acto inaugural de la coalición política que en el pensamiento de quienes la forjaron y en la pura intención de quien fue su portavoz, prestó a la República la base de colaboración social del progreso y engrandecimiento de la sociedad española. "Y es justamente hoy, cuando evoco en Valencia y ante su Alcalde este recuerdo, cuando tenemos delante el problema de la Rebelión Militar para destruir aquella obra que en Valencia se inició." A los seis meses de guerra quiere decir unas cuantas palabras sacadas de la experiencia, palabras serenas que nos pertenecen a todos y a los problemas del porvenir. "Seis meses de guerra: largo plazo de sufrimiento, que nos hubiera parecido increíble en julio, cuando el porvenir estaba oculto detrás del telón del tiempo. Pero ahora nos parece leve, y encontramos en nuestra alma el vigor suficiente para duplicarlo y triplicarlo, si es menester, con tal de sacar adelante la causa de la República Española. En estos seis meses los datos principales de los problemas que tenemos delante no han variado en lo esencial. Lo que ocurre es que como de la semilla sale la planta, lo que llevaba contenido en sí el problema al estallar en el mes de julio (1936) ha ido manifestándose a la luz. ¿Qué fue para nosotros el hecho de la Rebelión? Para nosotros fue y hubiéramos querido que siguiera siendo un problema de carácter Nacional Español, un problema interno de la política Española. Gran parte de las Fuerzas Armadas de la Nación, como brazo ejecutor de Partidos Políticos adversos al Régimen, se sublevó contra el Gobierno republicano, con el propósito de derrocar por la fuerza el régimen que la nación libremente se habia dado. Este es el hecho, y delante de él el Estado y sus órganos representativos, en todas sus jerarquías, conocieron su deber, y cumplieron su deber sin vacilar un solo segundo. ¿Cuál era su deber? Oponerse como fuese a la Rebelión Militar. No se transige con la Rebeldía cuando se ocupa dignamente el Poder, y en la representación de un Estado no se puede ni se debe transigir jamás con la Rebelión." Habla de la Guerra, que siempre es un mal aborrecible en ésta incluso para quien la gana, y que los hechos que expone nos dan una justificación moral de primer orden, inatacable, tranquilizando nuestra conciencia para el porvenir de la Historia. "Hacemos la Guerra sobre el cuerpo de nuestra propia Patria, porque nos la hacen. Somos los agredidos nosotros, la República Española, el Estado, y tenemos la obligación de defendernos y combatir. La conciencia más exigente y la Historia más rigurosa no podrá culparnos de haber agredido a nadie. La dignidad, el deber, no lo permiten, por terribles que sean las consecuencias de la acción guerrera, y el Estado cumplió con su obligación. Pero ocurrió que la mayor parte de los elementos Defensivos del Estado o estaban en la Rebelión o habían sido secuestrados por ella. Y sobrevino lo maravilloso: la sorpresa española, que no habían quizá previsto los fautores de la Rebelión. Ocurrió el hecho maravilloso de que el Pueblo entero se puso a subsistir, a reemplazar a aquellos órganos del Estado que habían caído en inutilidad o en Rebelión; el Pueblo entero, en acuerdo estrecho con su Gobierno, con la representación del Estado, tomó las Armas para defender su Libertad y su República, y se nos planteó el problema de aprovechar el entusiasmo, la lealtad, la fidelidad, el espíritu de sacrificio del Pueblo para organizar y encauzar todos los valores morales en forma que constituyesen organismos nuevos que reemplazasen a los antiguos para que con el menor desgaste, esfuerzo y pérdida de tiempo y de energías, el Gobierno, el Estado republicano, cumpliese con su deber: restablecer la Paz en España y restaurar la República. Sépalo el mundo entero y sépanlo los Españoles Todos, los que combaten a un lado y los que combaten al otro: nosotros hacemos la Guerra por deber, y en el cumplimiento del deber estamos dispuestos a persistir con tanto tesón como sea necesario para conseguir nuestro fin." (Muy bien. Aplausos.) La Rebelión Militar Española es un gravísimo problema Internacional, "-añade- diciéndolo con una paradoja, añadiré que desde antes del primer momento; quiero decir antes de que saliese a la luz el hecho físico de la Rebeldía, porque estamos todos persuadidos de que si no hubiera precedido una intensa labor Internacional, la Rebelión Militar Española no habría estallado". (Muy bien.) La gravedad del problema está, en principio, por haber tomado la Zona Española de Marruecos como origen de la Rebelión y como base de operaciones de los rebeldes; de otra, por el auxilio en material y contingentes armados que ciertas potencias extranjeras han prestado y prestan a la Rebelión. El hecho es bien claro: los militares encargados de proteger la Zona y de auxiliar al Gobierno del Protectorado se rebelan contra el Gobierno legítimo de la nación protectora, y no vienen solos a pelear a la Península, sino que traen indígenas y reclutan soldados entre los Moros, y convierten la Zona que es expresión de un compromiso Internacional en base de operaciones contra la República. Este es el hecho. En Derecho, Marruecos es un Estado extranjero, cuya soberanía es del Sultán, y en nuestra Zona el Jalifa es delegado suyo en lo político y en lo religioso. Nuestro alto Comisario le asiste, y las Tropas que España costea allí están a las órdenes del Protectorado y no para otra cosa. "El hecho de que las Tropas, los súbditos marroquíes, que no son españoles, y el Jalifa, representante del Sultán, que no ha puesto en duda la legitimidad del Gobierno español, que sabe que este Gobierno es el Gobierno de la República; el hecho de que el Jalifa, en manos de los rebeldes, o prisionero de ellos, o traidor, consienta esto, es, no sólo contrario a las Leyes Españolas, sino a los Tratados y Pactos Internacionales en virtud de los cuales España está en Marruecos. España está en Marruecos en virtud del Acta de Algeciras y de los Tratados y Pactos complementarios. El que consienta, permita o disimule que las autoridades del Magzhen silencien aprobatoriamente todo esto, es una agresión a los Tratados y una violación a los Pactos, además de ser un ataque al Gobierno de la República." Sigue diciendo que los sacrificios de España por mantener su Protectorado con toda escrupulosidad no han sido agradecidos y no hemos recibido más que sinsabores. La opinión Pública Española podrá decir a sus Gobiernos un día si no ha llegado la hora de terminar una situación tan ultrajante y nociva.
"El otro aspecto de la cuestión por donde la rebelión militar asciende al plano Internacional, es el auxilio prestado a los rebeldes por ciertos países europeos. Cuando las Fuerzas Marroquíes, que también son extranjeras, no fueron bastantes para los fines militares de la rebelión, o cuando perdieron su eficacia militar o por lo que fuese, han empezado a venir a España contingentes Armados de otros países. Y esto cambia en cierto modo la situación moral creada por la Rebelión; porque ya no se trata del peligro de la República, ya no se trata simplemente de una Guerra Civil entre españoles; digámoslo claro: estamos en presencia de una Invasión Extranjera en España, y lo que peligra no es solamente el régimen político, sino la Independencia auténtica de nuestro país." (Fuertes aplausos.) Recuerda que en el mes de julio (1936) dijo por primera vez a la Opinión Pública que esta guerra era una nueva guerra de la Independencia. "Y -puntualiza- ésta es la realidad: Guerra de Invasión, Ataque Directo a la Independencia de España." "Pero aparecen en primera línea otros valores más importantes y más graves que crean para todos los españoles, incluso para los rebeldes, un problema de conciencia. A mí no me cuesta ningún trabajo ser generoso con nuestros enemigos, y llego hasta a suponer que en las filas de los rebeldes habrá muchas gentes ofuscadas por la pasión política, por fanatismo de Partido, por obediencia mal entendida, por un compañerismo llevado a extremos abusivos y perniciosos; pero me cuesta mucho trabajo creer que entre las Tropas Rebeldes no haya muchos que hayan sentido el sonrojo de Españoles cuando de su rebeldía se ha hecho llave para abrir la puerta del Territorio Nacional a los Ejércitos Extranjeros." (Nutridos aplausos.) Dice que no se resigna a admitir que entre los Militares delincuentes contra el Estado -no vamos a disimular la gravedad de su delito- no haya muchos a quienes repugne y horrorice ser Delincuentes contra la esencia viva de nuestra Patria. Cree en la eficacia del sentimiento y del pundonor, aunque se extravíe hasta los extremos de la Rebelión actual. "Lo que es antinatural es facilitar la Invasión de la Patria. Este es problema moral, que se crea para los Rebeldes por el hecho mismo de su acción haciendo entrar en España a Ejércitos Extranjeros." Dirigiéndose a todos los Españoles que no toman parte en la contienda, que se consideran neutrales, por razones respetables o miserables, les dice: "Os permito, tolero, admito que no os importe la República; pero ¡que no os importe España!, ¡que no os importe la Independencia de España! ¡Que podáis creer que es licito seguir siendo neutrales cuando España está Invadida y en peligro de que pase al dominio de un País Extranjero! Eso no puede ser. Esa neutralidad equivale a la Traición. Hay que llamarles a todos, a todos, porque la Bandera Republicana ha adquirido el Valor de la Bandera de Independencia Española, y quien no se agrupe en torno suyo y no preste el auxilio que pueda, donde sea, falta a su deber; no ya a su deber de Republicano, sino a su deber de Español. (Muy bien. Aplausos.) El Pueblo Español tiene motivos para ser enemigo de las aventuras internacionales y de las guerras, siendo en lo único que hemos estado de acuerdo todos, en las últimas décadas, para mantener nuestra posición neutral. La debilidad militar de España y su voluntad de neutralidad han sido fundamentales en este sistema de equilibrio. Nosotros no somos el objetivo principal de la ruptura, ni la posesión de las riquezas y puertos españoles necesitan enarbolar una bandera extranjera, para ser dominadas ni repartirse el territorio nacional, para estar sometido a un yugo extranjero; la posesión de todo esto mira a otro objetivo superior, del cual nuestra situación pacífica y de desarme nos ha salvaguardado. Y esto es el peligro de guerra. Nos basta señalar el mapa, marcar los acontecimientos y que los demás saquen las consecuencias. Si el equilibrio se rompe en Europa, meditemos por que se rompa a favor nuestro, como quiera que sea, porque a un país no se le cierra todavía ninguna de las rutas que se abren ante él. Este sistema fue ventajoso para la paz y la guerra en el año 1914. ¿No podría jugar otra vez? Si España fuese una gran potencia militar, el equilibrio estaría roto. ¿Se puede romper de otra manera? Lo temo, y la sabiduría de quienes gobiernan los destinos de Europa se dará cuenta de que la lealtad, la fidelidad del desarme nuestro tiene un valor; pero puede tener otro, que es el rearmamento de la nación española. (Muy bien.) No pienso que nuestra guerra, al convertirse en guerra general, pueda sernos ventajosa, porque la guerra, de por sí, es una catástrofe, y la guerra general, si por Ventura llegara a estallar, dejaría sumidas las aspiraciones y la causa española por debajo de las grandes contiendas del mundo europeo y correríamos el peligro de que aun ganando la guerra, se resolviese por razones y motivos ajenos a nuestro corazón de españoles y republicanos. El valor justo de nuestra causa no debemos envolverlo como factor internacional en pleitos que al fin y al cabo no nos importan. La República y sus Gobiernos ni favorecen ni aconsejan llevar a una conflagración general, y han hecho lo posible por evitar un choque europeo. Se habla de limitar la guerra para que no traspase el conflicto armado las fronteras españolas. Limitarla y extinguirla es acabarla y restablecer la paz en España. Para esta limitación no tenemos acción ninguna. Si los peligros provienen de otros pueblos, trayendo sus ejércitos con miras superiores a la propia causa española, no tenemos medios naturales para evitarlo. Corresponde a otros limitar la guerra y restablecer el Derecho internacional, escandalosamente violado en nuestro suelo, y tomar las precauciones necesarias, para que los peligros de la guerra que perjudican nuestra causa, se suspendan. ¡Ah! Para extinguir la guerra no tenemos más procedimiento que continuarla: derrotar a los rebeldes y después veremos si los dudosos, realistas o reacios, acaban por reconocer que tenemos razón. (Risas.) Para limitar la guerra, el Gobierno de la República ha hecho sacrificios en su derecho, prestándose a inspecciones sobre importación de armas. Hemos transigido con reservas y condiciones; pero hemos transigido en principio; mas para limitar y extinguir la guerra no admitimos que se dude ni caiga la menor sombra sobre la autoridad de la República, sobre la legitimidad del régimen, sobre la autoridad del Gobierno, ni sobre las representaciones del Estado oficial español. Sobre eso, nada. Primero perecer. (Los asistentes, en pie, prorrumpen en prolongados aplausos.) Mi presencia en este sitio significa la continuidad del Estado legítimo Republicano. (Muy bien. Aplausos.) El Presidente de la República, el Gobierno responsable en funciones y las Cortes, son los órganos supremos y la representación de la República, y sobre estas entidades ni una mancha ha de caer. (Grandes aplausos.) Pero nosotros, es decir, el Estado y el pueblo español, no nos batimos sólo por el concepto formal del Derecho, del Estado, no; hay el contenido apasionante, patético, arrancado del corazón, que es el objeto de la contienda; nosotros nos batimos por la unidad esencial de España, por la integridad del territorio nacional, por la independencia de nuestra patria y por el derecho del pueblo español de disponer libremente de sus destinos. (Muy bien. Aplausos.) Oigo decir que nos estamos batiendo por el comunismo. Es una enorme tontería, si no fuese una maldad. Si nos batiésemos por el comunismo, se estarían batiendo solos los comunistas; si nos batiésemos por el sindicalismo, se estarían batiendo solos los sindicalistas; si nos batiésemos por el republicanismo de izquierda, de centro o de derechas, se estarían batiendo los republicanos. No es eso, nos batimos todos, el obrero y el intelectual, el profesor y el burgués —que también los burgueses se baten—, y los sindicatos y los partidos políticos, y todos los españoles que están agrupados bajo la bandera republicana; nos batimos por la independencia de España y por la libertad de los españoles, por la libertad de los españoles y de nuestra patria. (Grandes aplausos.) Nos difaman en una campaña en el orden político, fuera y dentro de España; nosotros, señores, no exportamos política, pero tampoco importamos política extranjera, ni la admitiríamos, ni nos la han pedido ni lo deseamos, y puedo declarar por mi función, que la República española no tiene compromiso político con ningún país del mundo. (Muy bien, grandes aplausos.) ¿Es que cuesta tanto trabajo comprender el impulso nacional de un pueblo que no quiere dejarse poner una argolla? Pero, y el sentimiento propio del hombre libre o el galardón de español, ¿no bastan para hacerse matar en las trincheras? Los rebeldes hablan de un movimiento nacional, ¿puede existir si empieza por secuestrar la libertad de la nación? Para que esto suceda tiene que haber nacionales libres para manifestarlo. No tienen más que someterse a la prucoa ae dejar a sus súbditos, esclavos o dominados que digan lo que quieren y piensan. El movimiento nacional está donde alienta el pueblo libre, asistiendo al Gobierno legitimo de la República en su tremenda empresa. Nadie desfallece ni a nadie se le ha obligado a combatir. Sobre la base de las libertades y de la independencia de la Patria se asienta la enorme coalición política y social y de gobierno en defensa de España. Esta unión debe continuar hasta la victoria, y yo quisiera que también después de ella, pues pasaremos momentos graves y dificiles para que la abnegación y el sacrificio tenga que reinar entre todos. Hay que hacer una política de guerra, que no tiene más que una expresión: disciplina y obediencia al Gobierno responsable de la República; todos los demás métodos son malos, menos uno: el que conduce a la victoria. La guerra se gana con un Ejército bien organizado; a pesar de todos los adelantos de la mecánica y de la industria, el factor decisivo es el hombre, el soldado, el combatiente. El factor que más nos importa es el factor moral. También en la retaguardia es necesario el espiritu de obediencia y disciplina, en ningún caso de irresponsabilidad en los que mandan, sino en el reconocimiento de las autoridades que, mientras gobiernen y funcionen, responden de la dirección del pais. "La paz no se puede conseguir sin sacrificios" Elogió a los combatientes que se hacen matar en las trincheras y que son los jueces de nuestra conducta. Rinde un homenaje a los combatientes de Madrid, que han asumido una representación excelsa, y tiene palabras de encendida emoción para evocar sus monumentos y tesoros de arte, arrasados en llamas. "Este martirio da una grandeza moral, que en España no se habia conocido hasta ahora. (Prolongados aplausos.) Alli pasa lo más grande de la Historia contemporánea de España. Madrid ha ganado la capitalidad moral de los españoles. Madrid es el símbolo del pueblo y de sus ruinas saldrá una nueva capital y de las ruinas del país saldrá una patria nueva." Habla del porvenir de España y cree que de esta tremenda conmoción saldrá el pueblo liberado y redimido de la tiranía. "Hay que combatir cualquier tiranía una. otra vez y siempre." Asegura que el pueblo tiene la grandeza moral para no someterse jamás a la sinrazón de la ametralladora ni a la dictadura de la pistola. "Vuestro actual Presidente —o simple vecino de Madrid—, en ese combate será un soldado de filas; cuando venga la paz y la alegría nos colme a todos, a mí, no. En el sitio que estoy no se cosechan en estas circunstancias más que sufrimientos y torturas, como español y como republicano. Hemos cumplido el terrible deber de ponernos a la altura de este destino.
La paz y la victoria serán impersonales: victoria de la ley, del pueblo y de la República. No será el triunfo de un caudillo; la República no los tiene ni los quiere. La victoria será impersonal; no será el triunfo de los partidos y organizaciones. Será el triunfo de la libertad republicana, de los derechos del pueblo, de las entidades morales, ante las cuales nos inclinamos. No será un triunfo personal, porque cuando se tiene el valor de español que yo tengo en el alma, no se triunfa personalmente contra compatriotas. Y cuando vuestro primer magistrado erija el trofeo de la victoria, seguramente su corazón de español se romperá, y nunca se sabrá quién ha sufrido más por la libertad de España." (Grandes aplausos y vivas a la República. Todos los asistentes, en pie, ovacionan largo rato al señor Presidente de la República.) Terminado el acto, el Jefe del Estado se trasladó al salón de la Chimenea, y tras breve descanso abandonó el Ayuntamiento de Valencia. Rindió honores la compañía de guardia y se interpretó el himno nacional. El público que había permanecido en la plaza de Castelar tributó al Presidente de la República y al jefe del Gobierno las más entusiastas ovaciones y acompañó a los coches durante largo trecho, vitoreándoles Vivas a la República. Madrid Valencia 22-01-1937
Manuel Azaña: España, seis meses de Guerra Civil 1937.-Con la elegancia dialéctica que le es peculiar y el jugoso pensamiento de buen conocedor de nuestra España Repúblicana, ha hablado ayer el Jefe del Estado. Su discurso recordaba los mejores y más sentidos de D. Manuel Azaña, y glosarlo en este comentario sería una puerilidad, a la que no nos sentimos inclinados. El texto de sus palabras dice en su elogio más que el cúmulo de hipérboles justas y la única pretensión que nos guía al señalar la memorable pieza Oratoria, es el singular Espíritu Nacional que la anima, pues hacer resaltar la importancia del discurso y el relieve cumbre de quien lo pronunció, es tarea que cada español se ha impuesto, escuchándolo o leyéndolo.
"Señor Alcalde, señores todos: He oído con emoción que me ha costado trabajo reprimir, las palabras de bienvenida que la legítima representación de la democracia valenciana acaba de dirigirme." Dice el Sr. Azaña, a continuación, que en otra ocasión y en cualquier lugar de España lo grabaría en su corazón, y tiene encendidas palabras para lo que Valencia representa en la historia del Republicanismo Español y de la Democracia. Con acento conmovido evoca el esfuerzo de Valencia en la Guerra y en la retaguardia.
Existe el peligro de que lleven los acontecimientos a un Choque Armado entre ciertos paises (II Guerra Mundial). Porque la Invasión de España y la disputa por su posesión es la ruptura del Sistema de Equilibrio en Europa, y esta ruptura se hace en contra de las potencias que, fiadas en nuestra amistad, han podido mirar sin perturbaciones ni preocupaciones la situación hasta ahora.

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Aunque La velada de Benicarló, quizá uno de los pocas obras literarias relevantes surgida en plena Guerra Civil, pudiera ser considerada como un arrepentimiento "laico" del peor vicio de Azaña durante toda la Segunda República, que no fue otro que el sectarismo y la patrimonialización del espacio público político, no creo que este personaje sea hoy, según pretenden algunos nacionalistas, un ejemplo de reconciliación y universalidad democrática para la España de Zapatero, otra vez herida de muerte por el sectarismo socialista y nacionalista.
He aquí un par de apuntes del sectarismo político de Azaña. Resulta llamativa su determinación inicial, que duró cuatro años, perfectamente documentada, de no considerar las Cortes Constituyentes como ordinaria para el cómputo de las dos disolubles por el Presidente. No sólo cambió su ideología "liberal" hasta entregarse al socialismo totalitario, sino que despreció permanentemente al presidente de la República, don Niceto Alcalá-Zamora, hasta llegar a recomendarle anular las elecciones de noviembre de 1933 y disolver las Cortes de ellas nacidas a fin de que no pudiera entrar la victoriosa CEDA en el Gobierno. ¿Quién se atrevería con estos datos a seguir presentando a Manuel Azaña como un modelo de legalidad o defensa democrática de la República? El fracaso de Azaña fue sintetizado con una bella metáfora por García Escudero al decir: "Cuando hacia falta un Cánovas, prefirió ser Robespierre."
Su error revolucionario lo pagaron todos los españoles. Su fraseología, sin duda alguna, anunciaba su comportamiento. Dijo frases que, desgraciadamente, se cumplieron. Famoso lo hicieron sus "sentencias": "No temáis que os llamen sectarios. Yo lo soy. Tengo la soberbia de ser, a mi modo, ardientemente sectario." Uno de los primeros que probó su proceder sectario fue Ángel Herrera Oria. Las palabras de Azaña sobre el director de El Debate, figura imprescindible para conocer los avatares del periodismo contemporáneo y de la democracia cristiana española, no dejan lugar a dudas sobre el profundo desprecio que sentía el político profesional, el ministro, por el ciudadano y también director de uno de los periódicos más importantes de la época.
Lean lo que escribe Azaña, en sus Memorias políticas y de guerra, el día 29 de agosto de 1931: "Esta mañana me ha visitado en el ministerio don Ángel Herrera, director de El Debate. Hace meses, cuando la quema de conventos, fue suspendido El Debate, y, declarado el estado de guerra, el señor Herrera me visitó para pedirme que se levantase la suspensión (...). El señor Herrera es un jesuita de capa corta, de mediana edad, delgado, nariz ganchuda, ojos sepultados en las órbitas, habla sin mirar al interlocutor, puesta la mirada en un punto vago del espacio. Habla con tono precavido, midiendo mucho los términos, y cargándolos de sutileza, con intención. Yo no sé si realmente se cree sutil y astuto temible, o si adopta un estilo, por escuela. En cualquier caso, es risible y sin ningún interés. Tanta recámara, se explora a la primera ojeada, y estamos al cabo de la calle."
La cruel caracterización de Herrera, escrita por Azaña, revela tanta cobardía como pusilanimidad. Pero, más que la crueldad, es la falta de respeto por la persona de Herrera lo que incapacita a Azaña para comprender la idea de un ciudadano, un representante de la sociedad civil de su tiempo, que visita a su presidente de Gobierno para ofrecerle colaboración. La confusión entre persona e idea, entre desprecio al hombre Herrera y a la idea del director de uno de los periódicos más influyentes de la época, es uno de los peores males de la política española de todos los tiempos. La descripción despectiva de un profesional excelente, abogado del Estado, primero, y después director de El Debate, quizá fuera la única forma que tenía Azaña de esconder su pobre carrera funcionarial y su falta de reconocimiento intelectual. ¡El resentimiento, ay, delata a Azaña!
Por fortuna, al final de la República, Azaña consiguió liberarse de ese mal de los mediocres. Quizá entonces fue cuando escribió sus mejores páginas, especialmente la citada La velada de Benicarló. Por desgracia, para él y para el resto de los españoles, ya era demasiado tarde. El enfrentamiento civil entre españoles se había consumado. Comportamientos como el de Azaña jamás pudieron contribuir a detenerlo. El resentimiento de la primera época de Azaña excitó más que aplacó los ánimos guerracivilistas. La peor tragedia de la historia de España, la Guerra Civil, fue seguramente consecuencia de ese tipo de comportamiento sectario.
Azaña, pues, quizá sea modelo literario, que también lo dudo, pero nunca de reconciliación y colaboración política entre españoles de diferentes ideologías.
Azaña en sus diarios, donde una y otra vez trata a aquellos políticos de "obtusos", "loquinarios", "botarates", "gente impresionable, ligera, sentimental y de poca chaveta", insufrible por su "inepcia, injusticia, mezquindad o tontería". "No saben qué decir, no saben argumentar. No se ha visto más notable encarnación de la necedad. Me entristezco casi hasta las lágrimas por mi país, por el corto entendimiento de sus directores y por la corrupción de los caracteres". "Zafiedad", "politiquería", "ruines intenciones", "gentes que conciben el presente y el porvenir de España según se los dictan el interés personal". "Política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta". Sus descripciones de personajes como Companys o Prieto, o de cómo se preparaba la reforma agraria, etcétera, difieren por completo de las que solemos leer en las historias actuales.
hilarioideas@hotmail.com
Hilario Ideas | 23-01-2008 - 13:29:26 GMT 1 #
No funcionará tu márketing viral contra Azaña, Hilario. Las descripciones que, en su lúcida intimidad, hace de todos los trepas de entonces, son las reales, y no las piadosas que los verdaderos sectarios han transmitido de ellas a lo largo de la historia. Ahora llaman sectarios a quienes nos resistimos a los sectarismos involucionista o corrupto.
PepeMiaja | 23-01-2008 - 17:39:35 GMT 1 #
Ramón Pedregal Casanova: Si queremos que algo suceda, debemos poner los medios. ¿Quieres algo?: Haz por ello. La Historia nunca ha sido la misma, estamos en continuo movimiento, desde las más pequeñas variaciones hasta las más grandes, todas indican que el conjunto social, debido a que vence las resistencias, cambia las circunstancias y la perspectiva, gana la justicia, modifica la relación de fuerzas en el campo político. Observen, antes del 2002 hablar de la Memoria Histórica resultaba ocasional, parecía estar fuera de la vista. Sin embargo la suma de esfuerzos republicanos dispersos sobre un derecho democrático y antifascista como es la recuperación de la Memoria Histórica, aunando energías ha puesto sobre la mesa el reconocimiento público de los defensores del gobierno republicano legítimo, la denuncia del golpe de Estado fascista, la denuncia de los crímenes masivos (bombardeos sobre la población civil, persecución y robo de las propiedades de los republicanos, fusilamientos en masa, implicaciones de la iglesia en todo ello...) declarados por la ONU y los tribunales internacionales como “Crímenes de Lexa Humanidad” –quiere decirse que no prescriben y deben ser juzgados los responsables- la ilegalidad de los supuestos juicios fascistas y sus condenas, la devolución a sus propietarios de lo usurpado, el pago de pensiones e indemnizaciones a los republicanos, la retirada de monumentos, placas y demás exposiciones fascistas, la corrección de los libros de Historia para que las nuevas generaciones conozcan la verdadera Historia y sean educadas en conceptos democráticos, etc., etc.
Esta reclamación política ha conseguido el mayor grado de unidad entre la población que se ha dado en muchos años, y esa unidad de importantes sectores sociales y políticos republicanos ha hecho que avancemos hacia la justicia, que extendamos el conocimiento en amplios sectores sociales y profundicemos en la democracia: hemos movido la rueda de la Historia. Si queremos algo, debemos poner los medios. ¿Quieres algo?: Busca a tus iguales y haced por ello.
Nunca antes los republicanos habíamos alcanzado tanta unidad, tanta presencia pública, ni tanta preocupación en los defensores y sucesores del franquismo; todo su poder económico y político bajo diferentes siglas han orquestado desde los medios de difusión campañas monárquicas, televisiones y radios poniendo a hablar a gente de servicio contra la Historia, separando a los jerarcas de sus posiciones en la Historia, cuentan relatos vacíos que buscan en el conjunto social la enajenación histórica y la admiración del lacayo, dedican periódicos y revistas del colorín a las alabanzas más serviles y medievales: besamanos, festines, rendición de pleitesías, y fotos, fotos, fotos para todas las edades. La Historia que se oculta es la que hace la verdad más evidente. La imagen traspasada de mando desde el terrible, se difumina tras la riqueza festiva, la ñoñez familiar y la proximidad fabricada.
Resumo lo que hace tan sólo unos días en una entrevista realizada a José Antonio Moreno Díaz, Presidente del Foro por la Memoria, declaraba con respecto a la Ley de la Memoria que se ha aprobado: “La mayor deficiencia de la Ley de la Memoria Histórica es que no anula las sentencias de los tribunales represivos franquistas”. El esfuerzo republicano no ha roto esa línea de defensa del franquismo, los que se han negado a ello con tanta energía son conocidos de todos. Su responsabilidad histórica reluce como una corona de oro.
José Antonio Moreno Díaz señalaba cómo el proyecto inicial, que pretendía mantener que las dos partes eran igualmente culpables, equiparando a los defensores del gobierno legítimo republicano con los que dieron el golpe de Estado para derrocar la democracia e instaurar una dictadura, ese proyecto antihistórico y que enterraba la justicia, tuvieron que retirarlo debido a la combinación de tres factores: la labor de IU, ERC y algún otro en el Parlamento, la presión social, y las aportaciones de los colectivos de voluntarios que trabajan a favor de la Memoria Histórica empezando por la recuperación de los restos de los republicanos fusilados y enterrados en cunetas, fosas comunes, montes, campos de concentración, etc. Aquí podríamos decir que buscaron a sus iguales e hicieron por ello.
Ahora queda por recuperar, no se olvide que es también una labor colectiva, decía José Antonio Moreno Díaz, (recuperar decía) los valores que se hallaban en y por las y los que lucharon, las víctimas del franquismo, tales como el compromiso, el progreso social, la lucha por las libertades, la convivencia de socrática, el pluralismo, etc; pero también, aquellos valores que se hallaban vigentes en la propia caracterización del régimen republicano y que se traducen en su normativa, desde 1931 a 1939; unos ejemplos: la regeneración y transformación social, el laicismo y la separación entre iglesia y Estado, el interés por la instrucción-educación pública y la calidad de la misma, la incorporación de la mujer a la vida pública en todas sus facetas, la construcción de una cultura del pueblo y para el pueblo a través de bibliotecas populares, etc., etc., …, el pacifismo y la cooperación internacional.
Y recordar y explicar por qué se perseguían determinadas ideas y por qué a determinadas personas, quienes eran sus legitimadores (sociológicos, religiosos, económicos) etc.
Dicho proceso ha de ser colectivo, de la sociedad española, que es heredera de los procesos históricos. La memoria es de construcción social, colectiva y nos ha de llevar a la proyección pública, procurando no restringirla al ámbito privado, que debe tener su espacio, pero no de manera exclusiva. Exhumación de los luchadores, revisión de los libros de texto, nulidad de sentencias, recuperación de los lugares de la memoria, compensaciones a las personas privadas de libertad, mantenimiento del escalafón de quienes sirvieron a la República, eliminación de los símbolos franquistas, reconversión democrática del llamado “Valle de los caídos”.
El debate esta abierto y ha calado en la opinión pública, es una cuestión ética, moral y de simple sentido común para la gran mayoría de los ciudadanos.
La aplicación de lo conseguido en la Ley depende de la presión de las fuerzas políticas republicanas que han de instar en las instituciones (parlamentos, autonomías, ayuntamientos, diputaciones, etc.) partidas presupuestarias para cubrir dichos trámites, garantizar el acceso al proceso de ilegitimidad de los antifascistas y sus familias, programas de ayuda específicos, vías de asesoramiento. Además de acciones específicas: mociones municipales para la retirada de símbolos franquistas concretos o nombres de calles y su cambio por el de personajes democráticos, etc.
La izquierda tiene sus raíces en la defensa de la II República; es una cuestión ideológica definirse y reconocerse en la lucha contra el franquismo y en la lucha por la democracia en este país. Son nuestras raíces y donde nos hemos gestado: es una muy honrosa herencia de la que, por coherencia, tenemos que hacer gala en nuestra praxis política cotidiana, en nuestras propuestas. Para saber donde se quiere ir, es importante donde se esta, pero también conocer de donde se viene: ese es parte del debate.
Finalmente, José Antonio Moreno Díaz me aportó una dirección de correo electrónico para quien busque un medio de información en internet: W.W.W. foroporlamemoria.es , y para unir fuerzas el correo electrónico: foroporlamemoria@foroporlamemoria.es
Finalizada la entrevista y recordando que estamos en tiempo de elecciones, me puse a pensar en quien o quienes habían impulsado y trabajado en pos de la defensa de la Memoria Histórica.
Elección republicana | 13-02-2008 - 18:43:46 GMT 1 #
alguien me podria decir , cuantos presidentes de la republica hubo durante la I republica española??? es importante
yolanda villalba | 15-02-2008 - 11:48:58 GMT 1 #
Acerca de la refundación republicana
Malime
Rebelión
Mi muy estimado Joan Tafalla, al leer tu “Refundación republicana de la izquierda. De la importancia del qué hacer y del cómo hacer” ( http://www.rebelion.org/noticia.php?id=74752 ) me surgió la necesidad de realizar el siguiente comentario, en el mismo ánimo solidario y constructivo que se desprende de tu trabajo.
Estando básicamente de acuerdo con tu crítica-autocrítica, de la que no nos salvamos ninguno, resaltada sobre el reformismo y el izquierdismo inconsecuente, así como el difícil tránsito a recorrer por el pantanal desierto, es de considerar que para arribar a buen puerto se hace preciso desarrollar aspectos básicos de la filosofía materialista y dialéctica, que sin renunciar a los principios de aquella guía para la acción revolucionaria que es el marxismo y el leninismo, nos ayuden a comprender el complejo mundo tecnológico y mediático-político que nos toca vivir, y que nos hace a todos victimas y cómplices de los males que padecemos, sin lo cual es imposible contribuir de forma objetiva a superarlos.
Es evidente que se han despreciado o no tenido en cuenta las enseñanzas de Gramsci, cuando uno de los teóricos occidentales que más desarrolló la filosofía marxista, nos decía: "La lucha económica no puede separarse de la lucha política, y ni la una ni la otra pueden ser separadas de la lucha ideológica. Por ello, el Partido debe asimilar el marxismo y debe asimilarlo en su forma actual, como leninismo. Para luchar contra la confusión que se ha creado de esta manera, es necesario que el Partido intensifique y haga sistemática su actividad en el campo ideológico, que se imponga como un deber de los militantes el conocimiento de la doctrina del marxismo-leninismo, al menos en sus términos más generales. Para que el Partido viva y esté en contacto con las masas, es menester que todo miembro del Partido sea un elemento político activo, sea un dirigente. ...todos los miembros del Partido, cada uno en su ambiente, se hallen en situación de orientarse, de saber extraer de la realidad los elementos para establecer una orientación, a fin de que la clase obrera no se desmoralice sino que sienta que es guiada y que puede aún luchar. La preparación ideológica de la masa es, por consiguiente, una necesidad de la lucha revolucionaria, es una de las condiciones indispensables para la victoria." (los subrayados son míos)
No se ha comprendido lo que él interpretó de Lenin, recogido por Palmiro Togliatti en el simposio organizado por el Instituto Gramsci en enero de 1958 sintetizado en esta frase que dice: “Hay en Lenin, por lo menos, tres capítulos principales, que determinan todo el desarrollo de la acción y el pensamiento: una doctrina del Imperialismo como fase superior del capitalismo; una doctrina de la Revolución, y por ende, el Estado y el poder, y una doctrina del Partido. Son tres capítulos estrechamente unidos, fundidos casi el uno con el otro. Cada uno de ellos contiene una teoría y una práctica, es el momento de una realidad efectiva en desarrollo”.
El imperialismo de ahora ejerce su dominio como siempre lo ha hecho, desde la violencia, pero debemos destacar que hoy debido al alto grado de desarrollo tecnológico puesto en sus manos existe una violencia que genera multitud de muertes aparentemente pasivas, a través de la violencia ideológica que nos mantiene a todos, objetivamente en diferentes grados de alienación e inconsecuente actividad ideológica-política-organizativa, lo que objetivamente nos hace víctimas y cómplices. No hemos sabido, dadas nuestras limitaciones ideológicas, cómo contrarrestar la influencia que ejercen gracias al poder que disponen a través de la moderna tecnología mediática y la forma de vida impuesta.
El activismo inconsecuente evidencia lo que destaca Gramsci sobre la unidad de la lucha ideológica, política y económica. No existen organizaciones políticas con una militancia formada ideológicamente que asuma el predicado de Gramsci, con una organización revolucionaria de base celular, como la que tuvimos en tiempos mucho más difíciles, con la que poder integrarnos entre el conjunto de las masas explotadas, en los lugares naturales donde siempre están y sufren las contradicciones, es decir, en los lugares laborales, de convivencia vecinal, cultural, etc., para ejercer la influencia educadora y organizadora que permita a estas organizarse como clase dominante en la fase capitalista, primero como forma de lucha hasta que ese desarrollo de lucha organizada alternativa se constituya en la nueva forma de poder basado en la democracia directa y permanente de abajo arriba, es decir, la unidad dialéctica del nuevo ser liberado del trabajo enajenado realizándose en toda su dimensión humana y creativa a través de la actividad político-productiva y cultural.
El reformismo y el izquierdismo radical, al no disponer de una organización revolucionaria con base de democracia directa y celular, se ven incapacitados para poder instrumentalizar los posibles resquicios del aparato estatal burgués, para generar la lucha desde arriba, desde las parcelas conquistadas en ese aparato estatal burgués, ligada y coordinada con la lucha alternativa desde abajo.
En esa idea instrumentalizadora de las instituciones burguesas propuse la siguiente resolución que fue aprobada en el XV Congreso del PCE, pero que nunca se puso en práctica. En el apartado 2.1, f) decía: "Desde la óptica marxista del Estado y la democracia, recogiendo además la experiencia del movimiento obrero internacional en la lucha por sus reivindicaciones económicas y políticas se hace preciso abrir un debate en el seno de IU para analizar la forma de impulsar la eficacia de la acción de los cargos electos y militantes de IU, implicando además a los electores y a la base social en la que se sustenta su acción política".
"Los cargos electos de IU, en un régimen de democracia formal, limitada y poco participativa para el conjunto de los ciudadanos, difícilmente pueden conseguir que se aprueben sus propuestas que afectan a la mayoría social y que lógicamente chocan frontalmente con los intereses de la clase dominante, si su acción política se limita a ejercerla en el estricto marco parlamentario estatal, de las comunidades o de las corporaciones locales, sin más respaldo que da el número de diputados o concejales que disponga".
"Es necesario que se constituyan formas de organización y participación ciudadana, de forma permanente, que refuercen la eficacia de la acción política planteada por los cargos electos, propiciando la información y su implicación en la defensa de sus intereses. Canalizar de arriba abajo y de abajo arriba toda la información y propuestas de acción".
El gran error, producto de las limitaciones en el dominio del método de análisis materialista y dialéctico que tuvimos los que lo redactamos y los que lo aprobaron, fue el no saber apreciar que para que eso pudiera darse se requería una militancia organizada de forma revolucionaria, comprender que sin ese tipo de militancia formada ideológica y organizativamente difícilmente se podía poner en marcha esa resolución política, como evidentemente se confirmó tras su aprobación. No nos planteamos por donde empezar para un buen qué hacer. El papel lo aguanta todo, otra cosa es transformar ese mensaje en práctica política revolucionaria.
Contradictoriamente, el activismo que en algunas ocasiones se hace pretendidamente movilizador llamando a tomar la calle, sin ningún acompañamiento captador y educador, objetivamente, desde su ignorancia, desprecia a los que llama a movilizarse, no cree en la capacidad de ese pueblo para que supere las limitaciones ideológicas que padece, por eso no se plantea el cómo realizar el trabajo educador y organizador paciente que ello requiere. A lo sumo considera que con un buen panfleto despertará los sanos sentimientos del pueblo para que les secunden a las pretendidas movilizaciones tomando las calles. No se plantean la unidad dialéctica que nos dice Gramsci sobre el trabajo de lucha ideológica, política, económica y organizativa, consecuentemente revolucionaria cuando se realiza de forma permanente.
No se tienen en cuenta antecedentes históricos, de los aciertos y los errores cometidos como los que tuvieron lugar en París en mayo de 1968, donde las masas en un estallido antisistema tomaron las calles, generando un vacío de poder, pero ante la falta de comprensión de lo que es la organización de lucha alternativa, desde abajo, para que llegado el momento y las condiciones de movilización general constituirse en forma de poder. No existió la organización dirigente capaz de orientar y dirigir la culminación de la revolución.
No se comprende la unidad dialéctica de lo que es la lucha por el poder como nueva forma de poder alternativo, una vez que ese grado de organización en la fase capitalista permite derrocar al estado burgués y capitalista para sustituirlo por esa democracia alternativa del nuevo estado que emana de abajo arriba de forma directa y permanente, a semejanza de lo que nos destacan Marx y Lenin sobre la experiencia de la Comuna de París y Soviet de 1905.
Esa confusión sobre la función histórica del estado y la democracia, es la que generó la caída del llamado Socialismo Real, y que de alguna forma tras el discurso de Fidel Castro el 17/11/2005 sobre el peligro interior, es la que amenaza a la revolución cubana.
Se confunde lo que deben ser los trabajadores organizados como clase dominante, con el partido organizado como clase dominante que nos conducirá al socialismo, y una vez en el socialismo seguir con la división de la sociedad capitalista, donde se divide a los ciudadanos, a los que producen como sociedad civil y los que viven de la actividad política como clase política. Los currantes a producir y cada equis años a votar conducidos como borreguillos, para así justificar el “reconocimiento político y democrático” del estado capitalista y ocultar de hecho esa división clasista, mediante el llamado sufragio universal a favor de estos o aquellos personajes administradores del orden capitalista, o, del socialismo burocrático.
Se olvida o no se tuvo en consideración al hablar de república, la profundidad de lo que nos dice Lenin en su obra “El Estado y la Revolución”: “la república democrática es la mejor envoltura del capitalismo”. Si bien es cierto que es mejor esa forma de dominio que la dictatorial franquista o monárquica, no deja de ser una forma en la que la burguesía, desde la confusión “democrática”, ejerce su poder. De alguna forma, esa confusión sobre el Estado y la Democracia en abstracto, hace, como denunciara Marx, que al Estado se le cuelgue del cielo.
El Estado se asienta en una base muy material, o es burgués o proletario. El Estado capitalista en sus diferentes formulaciones ya lo conocemos por la violencia represiva que ejerce, tanto ideológica como física, sirve a la clase social dominante minoritaria burguesa, es democracia para la burguesía pero de hecho es dictadura para los explotados. Ejerce su poder mediante la llamada “democracia” delegada en la clase política y la aparente división de poderes. Mientras que en el socialismo no burocrático, el poder los trabajadores no lo delegan en la clase política, en el partido, sino que por organizarse la mayoría social como son, como clase dominante de abajo arriba ejercen su poder de forma directa y permanente. Administran el poder productivo y político al mismo tiempo.
Lo controlan todo, y pueden revocar a sus mandatarios (como sucedía en la Comuna) elegidos para representarles en los órganos superiores de gestión. La gran cúspide del Estado socialista invierte su fluencia energética piramidal, o más bien, asienta su poder en la gran peana piramidal. En contra del Estado capitalista, donde la pirámide estatal esta asentada en la cúspide, es decir, una pirámide boca abajo, en el socialismo la pirámide estatal se vuelca boca arriba, se asienta en la gran peana popular de base que permite asciendan todos los flujos creativos del pueblo trabajador organizado como clase dominante, de abajo arriba.
Es cierto lo que dices sobre el proceso de transición de la monarquía a la II República y de la transición sin ruptura de la forma de dominio franquista a la monarquía.
Precisamente en aquella transición sin ruptura que supuso el paso de la forma de dominio dictatorial franquista a la “democrática” monárquica burguesa, fuimos muchos jóvenes los que fuimos expulsados del partido por el “astuto personaje”. No se nos permitió criticar en los órganos clandestinos donde militábamos, comités, células, aquellas maniobras liquidacionistas. Algunos fuimos expulsados en 1969 cuando intentamos criticar el libelo “Después de Franco, ¿Qué?”, que fue la antesala de su gran obra “Eurocomunismo y Estado”.
El “astuto” pudo hacer lo que hizo gracias al bajo nivel ideológico de aquella militancia heroica que puso en jaque a la dictadura y al propio sistema capitalista. En aquella época para luchar contra la dictadura, dadas las formas que ese sistema represivo ejercía, era fácil comprender al enemigo y sentir la necesidad de organizarse para la lucha de forma alternativa. Pero en la actual fase de dominio “democrático”, la violencia es mucho más compleja, se ejerce fundamentalmente mediante la subyugación ideológica. Hasta ahora ese nivel de batalla no hemos sabido darle respuesta. No hemos priorizado el profundizar en aspectos básicos del marxismo desarrollados al actual momento político.
El astuto, supo liquidar la organización celular con la que se ejercía la influencia partidaria directamente en las fábricas, en los barrios populares, en la universidad, etc. En aras de la democracia abstracta se liquidó el movimiento socio político que fueron las Comisiones Obreras, para convertirlas en un sindicato integrado en el orden capitalista. Así mismo se liquidó el potente movimiento popular vecinal. La transición sin ruptura nos decía era necesaria para llegar al socialismo, primero la democracia luego vendrá el socialismo. La organización por su forma de base revolucionaria, de células y comités, se liquidó y se transformó en Agrupaciones de distritos, formas de organización heterogéneas, a semejanza de las organizaciones socialdemócratas, supeditas al juego electoral burgués.
Cuando dices: “El problema hoy es la construcción de un movimiento de masas republicano, democrático y popular. Este es el qué hacer de hoy y no otro”. Es de considerar que estás proponiendo un movimiento de lucha alternativo, que tiene claro el constituirse como clase dominante con una democracia popular que en nada se asemeja a la de las repúblicas democráticas burguesas, con su falsa división de poderes, sino a una democracia popular de abajo arriba que se tiene que ir generando desde la actual fase de dominio monárquico “democrático”.
Pero difícilmente se puede desarrollar ese movimiento si no existe una organización marxista capaz de vincular esa teoría con base científica a las masas explotadas, alienadas, subyugadas por la ideología dominante del capitalismo imperialista. A no ser que confiemos en que el “Espíritu Santo” ilumine a las masas alienadas, las inspire y se produzca una revolución socialista de todo un pueblo con conciencia de clase organizado de abajo arriba, sabiendo lo que es el estado burgués y lo que debe ser el estado de los trabajadores ya capacitados para administrar el poder político y productivo, sin necesidad de clase política ni de tribunos salvadores.
Para no caer en los errores de lo que fue el Socialismo Real, y los problemas internos que padece Cuba, deberíamos hacer caso a Lenin cuando en la conferencia que dio a los estudiantes el 11 de julio de 1919 en la Universidad Sverdlov, dijo: “…el problema del Estado es uno de los más complicados y difíciles, tal vez aquel en el que más confusión sembraron los eruditos y filósofos burgueses”.
También es de recomendar la lectura del informe de Jan Kozak miembro del CC. del PCCH, titulado “El asalto al Parlamento”, (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=53245) informe donde se resalta cómo gracias a la instrumentalización revolucionaria de la democracia burguesa, uniendo la lucha desde arriba en las instituciones burguesas y la alternativa desde abajo, se consiguió ir denunciando las medidas que proponían los comunistas y que eran sistemáticamente rechazadas por el gobierno de unidad nacional de mayoría burguesa, surgido tras el fin de la II Guerra Mundial. Cómo los sondeos, ante ese grado de organización comunista de abajo arriba que permitió influir en el pueblo, darían en las próximas elecciones a los comunistas la mayoría, y cómo finalmente se evitó, antes de las elecciones, el golpe de estado que intento dar la burguesía en la Checoslovaquia de 1948, finalmente cómo en cuestión de una semana en aquel país desarrollado de centroeuropa se pasó del capitalismo al socialismo. Aquel informe desconocido por la izquierda cayó en manos de los ingleses y fue divulgado entre los gobiernos europeos, incluido el español fascista, donde Fraga Iribarne en 1961, entonces director del Instituto de Estudios Políticos lo editó en español con un prólogo suyo del que entresaco esta significativa frase suya.
“Toda ingenuidad puede pagarse cara, y todo error ser irreparable. El presente texto, que habla por sí solo, es un eficaz aviso a incautos, de los que creen en la vuelta al siglo pasado; no se entere quien no quiera”.
Es evidente que sin una teoría -explicación científica- del Estado no hay marxismo que valga, ni acción revolucionaria eficaz, ni sabremos en cual de los mundos nos movemos. Nos impediremos de instrumentalizar revolucionariamente la realidad política que nos toca vivir.
La organización trotskista Espacio Alternativo anuncia su salida de Izquierda Unida, expone su crítica sobre el reformismo y supeditación a la política institucional burguesa y su supeditación al PSOE, promete vincularse a los movimientos populares alternativos, pero no aclara cómo se estructurará organizativamente para ejercer esa influencia educadora sobre el estado alternativo que no ha sido capaz de ejercer dentro de la estructura organizativa de IU.
Finalmente deberíamos plantearnos qué hacer para poder contribuir a que se forje el intelectual colectivo que nos dijera Gramsci, aprovechando lo limitado de lo positivo y lo negativo que cada uno podamos tener. Aprovechar los conocimientos adquiridos fundamentalmente gracias a la formación teórico-académica-política y de los que solo han podido aprender la teoría con poca formación académica, fundamentalmente desde la escuela de la vida, por lo que les resulta más difícil expresar sus conocimientos. Conseguir un mínimo de cohesión ideológica entre un grupo suficiente de revolucionarios que permita, desde la compleja realidad divisoria de la izquierda, ir influyendo en su conjunto hasta conseguir unificar a los dispersos revolucionarios.
Un fuerte abrazo.
Acerca de la refundación republicana | 11-11-2008 - 09:58:53 GMT 1 #