Burbujas de jabón
Un país donde se monta un negocio en un par de días, donde no es difícil obtener crédito, que acepta el carné de identidad de la Biblioteca Pública del barrio, que permite que pongas el texto que quieras en la matrícula de tu automóvil es, realmente, un país ideal para prosperar. Claro, pero también está el lado oscuro. Las “subprimes”, o hipotecas de riesgo, hacen funcionar una parte importante de la industria de la construcción. Lo que llamaríamos “corredores” son intermediarios entre buscadores de créditos y proveedores de fondos. Lo malo es cuando aparecen los morosos y, en cadena, todas las “subprimes” se contagian de la desconfianza. Y lo que sucede en una potencia como Estados Unidos, es lógico que contagie al resto del mundo.Desde que se inventó la ingeniería financiera y se descubrieron los réditos del miedo, un montón de gentes se enriquece mientras otro mayor se arruina. Lo hemos visto con las burbujas tecnológicas de Silicon Valley. Para un Bill Gates que nace mueren cientos de jovenes que tuvieron En España, el PP ha tomado la crisis, empeorada por la inflación de la bolsa de la compra, como si la hubiese provocado el gobierno de Rodríguez Zapatero. ¿Cuantos españoles leen “on-line” la prensa francesa, inglesa, alemana o italiana para ver que lo mismo que sucede aquí está sucediendo en el resto de la Unión Europea? La diferencia es que en nuestro país, cuando te dan un crédito es porque has aportado sólidos avales. Decía Alvaro de Laiglesia, director de La Codorniz, que “un banco es una institución financiera que presta dinero a quien demuestra que no lo necesita.” Por otro lado, el Banco de España exige al sistema bancario español que destine un porcentaje elevado de dinero como fondo de reserva. Uno de los más altos de Europa. Esto quiere decir que cuando hablan de la pérdida sufrida en Bolsa por el Banco de Santander, la gente se olvida que está, actualmente, dando un grato dividendo a sus accionistas y tiene colchón para soportar más del 30% de su capital. Los especuladores de la Bolsa perderán o ganarán fortunas en estos días. Los que somos pequeños accionistas, guardemos la calma y no vendamos. Si tenemos ahorros, podemos comprar valores que estén bajos pero que sabemos que han de subir en cuando cambie la situación.
Ni Rajoy ni Zapatero tienen recetas para solucionar el problema de la recesión estadounidense si esta finalmente se confirma. Lo que si es cierto es que España ha demostrado en los últimos años tener un crecimiento superior al de los países de su entorno. El fichaje de Manuel Pizarro, por parte de Mariano Rajoy, parece corresponder a la linea maestra de la campaña electoral que piensa hacer el PP de aquí al 9 de marzo próximo. Pero Pedro Solbes y esa tranquilidad de roca que desprende, no va a ser pieza fácil para Pizarro puesto que el problema esta localizado fuera de España y de Europa. La idea de Bush de devolver dinero a los contribuyentes para que lo gasten y ayuden al consumo, o la de bajar el precio del dinero al 3,5% como ha hecho la “Fed”, alivia pero también favorece la inflación que, en España, es elevada. El pánico alimentará el desorden económico. Conseguiremos por el miedo lo que pretendemos evitar: la recesión. Así es que, electoralmente, no creo que tenga mucho recorrido la teoría de suprimir impuestos a la vez que se combate la inflación.
Enrique Meneses: Burbujas de jabón.-Siendo residente en Nueva York hace bastantes años, entregué un talón al cobro en una sucursal del Chase Manhattan Bank. Me extrañó que la cajera no se molestase en comprobar la autenticidad de la firma. La joven alegó que, por debajo de 100 dólares, valía más el tiempo de verificación que el daño ocasionado si el cheque fuese falso. El título de “Public Notary” que ostentaba el dueño del super de la esquina en su vitrina, era perfectamente válido. Él se limitaba a certificar que las personas que estaban ante él, eran quienes decían ser. Por 10 o 12 dólares, si no era complicado el asunto, el acta se obtenía en media hora. Los acuerdos entre ambos habían sido redactados por los respectivos abogados. Como sucede en Europa. Los “Public Notary” americanos son gentes conocidas en su entorno como honrados ciudadanos dignos de dar fe de un acto celebrado en su presencia. Eso en un país donde no hay tarjeta de identidad y donde la de crédito es más aceptada que un billete contante y sonante. Es el país de las oportunidades. Cualquiera encuentra crédito con un mínimo de garantías que, en Europa, hubiesen dado risa a nuestros banqueros.

Meneame
del.icio.us



Juan Jesús Bermúdez Ferrer: El director de IATA, la asociación que agrupa a la práctica totalidad de las compañías aéreas del Mundo, ha declarado al diario suizo Le Temps que “hay demasiadas compañias aéreas y demasiados aviones nuevos”, en una sorprendente confesión que viene a desbaratar las mismas proyecciones que venía realizando tradicionalmente esta organización en relación con la evolución del transporte aéreo internacional. Así se ha despachado el Sr. Bisignani con el problema que está empezando a suponer para las aerolíneas la insistente tendencia alcista del precio del petróleo y el clima de economía en estado de recesión. Sin nombrarla, ha hablado el director de una burbuja en el sector de la aviación.
Como volvió a reiterar recientemente Christophe de Margerie, el también director ejecutivo de la francesa Total, una de las mayores petroleras privadas del Mundo, “ya no hay más petróleo fácil”. Estamos, en palabras editoriales del mismísimo Financial Times, en la “era del cenit del petróleo”, y los medios especializados dan una cobertura creciente a los que ya vienen advirtiendo desde hace años acerca de lo que hoy nos ocurre, dando espacio a la opinión de inversores como Matt Simmons, Charles Maxwell o el petrolero T. Boone Pickens, que, sin ambages, hablan de cenit inminente, racionamiento y otras perlas que pocos quieren escuchar.
Visto en perspectiva, el sector de la aviación civil tiene unas pocas décadas de existencia, y coincide su explosiva expansión con la era del petróleo a menos de 10$, y una industria que dirigió los esfuerzos de la aeronáutica militar a la del transporte de masas. Esas décadas de la posguerra mantuvieron su vigor inclusive con los periodos de encarecimiento posterior que ha sufrido el crudo en las crisis del 73 y 80. Si el precio barato del petróleo hasta los años 80 venía dado por el dominio productor de los EE.UU. (que fue el primer extractor mundial de crudo durante más de un siglo, hasta esa década) y la creciente cuota de poder de los países de la OPEP, la crisis de los setenta supuso un espaldarazo a la puesta en explotación de la siguiente barrera del petróleo menos fácil de Alaska, las aguas profundas del Golfo de México o del Mar del Norte, amén del creciente papel del petróleo del África Subsahariana y los ya independizados países limítrofes al Mar del Caspio, que incrementaron la oferta de crudo económico. Estas dos décadas de nueva afluencia petrolera, al que se añade la importante afluencia del crudo, hoy en inminente declive, de la Rusia del poscolapso soviético, han alimentado no sólo la burbuja financiera y la globalización, sino también el colosal crecimiento de la aviación comercial.
Chicago Tribune se preguntaba seriamente si no estaríamos viviendo ya hoy el final del precio barato de las tarifas en el transporte aéreo. El panorama de fusiones empresariales y renqueante adaptación a la creciente factura del queroseno, unido a la palpable desaceleración del consumo, invitan a pensar en el hecho paradójico – que, sin embargo, sigue una lógica aplastante – de que sea precisamente esta etapa del bajo coste – que ha popularizado entre los más pudientes el consumo de aviación – la que presida el comienzo de un más que probable estallido de la burbuja de esa industria. Hay aviones mucho más eficientes, y más personas que nunca viajando en aeronaves amortizadas. Los más poderosos hacen planes para ampliar sesudamente el transporte aéreo, símbolo indudable de ostentación y dominio. De hecho, el incremento de las desigualdades a nivel internacional, en un Mundo que empieza a desesperarse para conseguir alimentos, tiene en el esplendor del transporte aéreo una de sus fulgurantes constataciones.
Sin embargo, el 100% de la aviación funciona porque hay petróleo accesible. Por eso es lógico que el Director de la IATA hable de excesos en el sector, ya que, como dice The New York Times, estamos ante un Mundo con sed insaciable de petróleo, y ante la evidencia, por otro lado, de que buena parte de los grandes yacimientos que nos sacian están en declive, atisbándose más pronto que tarde el fin del petróleo barato. Tiempos de estallido de burbuja y aterrizajes involuntarios, pues, los que parece habernos tocado vivir.
La burbuja de la aviación | 26-04-2008 - 09:24:24 GMT 1 #