Estado Español monarquico-franquista, Burgos 1936-2008: “Entre pajas nace...” por José Mª Peman
Estado Español monarquico-franquista de Burgos 1936-2008: “Entre pajas nace...” por José Mª Peman, publicado en la prensa de Sevilla el 27-12-1936. Entre pajas nace....-Así canta el viejo villancico del Nacimiento de Dios. Así podría cantar también en esta Nochebuena de la Navidad (1936) de España... Se me ocurría esto hace poco paseando, ya en vísperas de estos días navideños, por un Burgos plateado y encanecido de nieve. Era la nieve sobre sus torres y sobre sus árboles, tan exacta, tan oportuna, tan cumplidora de sus compromisos oficiales de paisaje de Navidad, que casi parecía puesta allí por una mano maternal, experta en la construcción de “nacimientos“. Casi se dudaba si más que nieve era aquello algodón en rama o ácido bórico. Y bajo la nieve, un Burgos estrecho e ingenuo, desfondándose del peso de su Capitalidad improvisada, saltándosela las costuras de la afluencia de forasteros. Burgos estaba hecho para cabeza de aquel “chico rincón“, que fue Castilla. Y ahora, de pronto, se le entra por las puertas una Capitalidad del Estado, con toda su engranada complicación burocrática. Burgos se estira, se ensancha, se renueva y cepilla para recibirla y acomodarla lo mejor posible. Las piedras de la Casa del Cordón florecen de teléfonos y timbres. Por la escalera ingenuamente gótica que trazara aquel Zorrilla de la arquitectura que fue don Vicente Lampérez bajan y suben burócratas con carteras y papeles.... Desde su altura displicente y pensativa las torres gemelas de la Catedral miran toda aquella complicada máquina de administrar, y murmuran con los árboles del Espolón: “A Mio Cid le bastaba con la sombra de una encina...” Y, sin embargo, en aquel leve esbozo de Capitalidad, que al Burgos cidiano le podía parecer mucho, pero que a un embajador extranjero le parecerá nada, está naciendo una España nueva y Grande, en gloriosa y navideña desproporción de la cuna y del recién nacido: “Entre pajas nace“. Así nació el Redentor. Así nace ahora la otra España, ¡ay de los Rojos!, en este nevado portalito de Burgos. Que no sea ésta, pues, para nadie, por grande que sea el dolor privado que la embargue una noche triste. Que todos, desde las trincheras, desde los cuarteles, desde los hospitales, unan sus voces para el alegre Villancico que esta noche debe arrullar la España nueva, que entre pajas nace en el portal de Burgos. Pequeña es la cuna, pero grande el recién nacido. Entre pajas puede nacer un Imperio, puesto que pudo nacer un Dios... Esto lo ignora todavía la tierra cerrada en noche y en nieve; pero los ángeles ya lo saben y por eso el cielo se alegra en torno de esta Natividad tan humilde y leve. Los ángeles saben que ésta que nace es la España de Franco que multiplicará los panes y los peces, abrirá los ojos de los ciegos, aligerará los pies de los tullidos y redimirá sobre todo por tercera vez el mundo pecador. Y traerá “la paz a los hombres de buena voluntad“. Así lo prometen los ángeles desde la altura. Temeraria parece la promesa de paz, en medio de esta Nochebuena de 1936, sonora todavía de metralla. Pero tengamos en cuenta que la promesa va hecha a los hombres “de buena voluntad“. Lo primero es limpiar e iluminar la voluntad española; hacerla buena y noble. Que entonces vendrá la paz. Y limpiar la voluntad es obra de cauterio y de bálsamo: obra de Guerra y obra de Predicación. No lo olvidemos. Nuestro Imperio tuvo siempre cimiento de Misión y Catequesis. No lo olvidemos: el Portal burgalés donde, entre pajas, nace la España nueva de Franco, espera la cierta y futura visita de los Reyes que le traerán oro, incienso y mirra... Pero antes tiene su puerta abierta para recibir a los pastores.-JOSE M.ª PEMAN, Sevilla 27-12-36. Clasicos Fascistas
Y no es este caso nuevo. Que toda la vida de España ha estado señalada por estas milagrosas desproporciones, como si Dios hubiera querido demostrar con ello que era EL el que la llevaba de la mano y el que hacía la tarea. Toda la vida de esta Redentora de mundos está sembrada de portales estrechos, de cunas de paja: Covadonga, para la Reconquista; la Rábida, para América; Móstoles, para la Independencia. Toda la vida española ha tenido estilo de Navidad. Toda está llena de natividades sorprendentes, de logros desproporcionados. Un día desembarcan en unas costas lejanas doscientos hombres, con media docena de caballos y de arcabuces, y tuvimos Méjico... Otro día viene un avión con Franco de Canarias a Tetuán, pasan doscientos Moros el Estrecho de Gibraltar, ¡¡ y tuvimos España !!

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El Coordinador General de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, mostró su total desacuerdo con la letra para el himno de España que estudian el Comité Olímpico Español y la Sociedad General de Autores y Editores. A su juicio, si José María Pemán, autor de una letra del himno durante el Franquismo, "levantara la cabeza" lo denunciaría "por plagio" estos "rancios" versos.
En declaraciones en el Congreso, Llamazares subrayó que los himnos no pueden adoptar letras "que dividan y creen suspicacias" a los ciudadanos. "Desde luego a nosotros este himno no nos ilusiona lo más mínimo", parece más, "un himno de la España del pasado al ritmo de bolero".
Llamazares dice que si Pemán levantara la cabeza lo denunciaría | 15-01-2008 - 15:39:11 GMT 1 #
En un periódico local de Leganés, la ciudad de Madrid en la que, desde hace muchos años, vivo, trabajo y amo, informan hoy de la denuncia que ha hecho pública la sección sindical de UGT del Ayuntamiento por el indecente número de cargos de confianza contratados a sueldo en la Administración local, que es como decir a sueldo de todas y todos nosotros, los ciudadanos comunes que aquí vivimos, trabajamos y a veces hasta amamos. En los albores de este nuevo año se ha alcanzado la cantidad asombrosa de sesenta cargos de confianza, asesores de todo y de nada, que por lo visto pululan por las dependencias municipales sin que nadie sepa a ciencia cierta cuál es su cometido y sin que ellos mismos tengan la más remota idea de qué es lo que ha de hacerse en un ayuntamiento, pero gozando naturalmente de un salario elevadísimo, que ni se ganan ni piensan ganarse en el futuro. Después de todo, el mérito por el que han logrado el puesto no es su capacitación profesional ni la profundidad de su conocimiento en materia alguna, sino la servidumbre hacia uno u otro jefe de bandería política. O sea que han sido premiados por ejercer de buenos lacayos.
Hace ya más de una década escribí para la revista de una asociación de vecinos un artículo en el que, con el título de «Caciquismo en la Administración pública», quise alertar a la ciudadanía por el repugnante espectáculo de esta creciente tropa de ineptos cuya mayor virtud es su infinita bajeza moral, suficiente como para hacer del vasallaje y la adulación una forma de vida. Creo recordar que por aquel entonces contaba el Ayuntamiento de Leganés con una veintena, aproximadamente, de cargos de confianza, una cantidad que me parecía, y me sigue pareciendo, exagerada. Ahora se ha triplicado, nada menos. Y si existe algún ejemplo de la indolencia que padece nuestra sociedad, es sin duda uno de los más significativos el hecho de que los vecinos y vecinas de Leganés no se hayan sublevado por esta desvergüenza y los hayan sacado a rastras de sus despachos. Que es, ni más ni menos, lo que se merecen, los cargos de confianza y los políticos que se rodean de ellos como si precisaran de una especie de séquito medieval.
Leganés no es por supuesto un caso excepcional en nuestro país. Pero en este asunto el mal de muchos no puede servir de consuelo ni para los tontos, sino todo lo contrario. En todos los niveles de la Administración pública los políticos elegidos por los ciudadanos para que les gobiernen lo primero que hacen es reclutar a su particular ejército de cargos de confianza. Circunstancia que acostumbran a pasar por alto los medios de comunicación cuando denuncian los elevados sueldos de los políticos. Porque, detrás del sueldo de cada alcalde, concejal, consejero o presidente de Comunidad Autónoma, vienen ineludiblemente las docenas y docenas de sueldos de su personal designado a dedo. Y en esta funesta costumbre, por desgracia, no cabe hacer salvedad de ninguna formación política importante con representación institucional. Dicen que, cuando en el Ayuntamiento de Leganés la oposición del PP reprochó al gobierno el excesivo número de cargos a dedo, los del PSOE e IU, que a lo que parece gobiernan, recordaron los casi cuatrocientos cargos de la administración autonómica dirigida por Esperanza Aguirre. Bonita excusa de la desvergüenza propia recordar la de los otros.
Pero no es el problema mayor, con ser grave, de la proliferación de cargos de confianza el elevado coste para las arcas públicas del sostenimiento de tan ingente muchedumbre de vagos. Ni siquiera lo es que su incompetencia les lleve a cometer un sinfín de desmanes en su gestión que luego haya que resolver, si es que se puede. Lo peor de todo es la destrucción de la democracia. En cualquier sociedad moderna, el papel que desempeña la Administración pública es crucial y determina la existencia cotidiana de todos y cada uno de los ciudadanos; es esencial la objetividad en su actuación, la imparcialidad y desde luego la profesionalidad de los trabajadores y trabajadoras que la integran. Una de las garantías más importantes de que no se han de cometer abusos de poder reside en que los empleados públicos cumplan en su labor con las leyes aprobadas en el Parlamento y no dependan de la arbitrariedad del político de turno. Y ello solamente puede lograrse si tales empleados públicos han llegado a serlo por haber superado un proceso selectivo que haya evaluado objetivamente sus conocimientos y su capacidad. Si los cargos de confianza, cuyo salario depende del político que los designa, suplen en su función a trabajadores independientes e imparciales, la estructura interna del Estado, que la conforma mayoritariamente la Administración pública, se pudre al ser penetrada por el mero caciquismo. Y entonces el Estado pasa a ser coto de la jerarquía de los partidos políticos, que con frecuencia son a su vez coto de los grupos empresariales y financieros que les pagan, y el conjunto de la democracia se convierte en una farsa.
Cuenta Trotsky en sus memorias que de su paso fugaz por España recuerda haberle llamado poderosamente la atención al leer los periódicos el uso de la palabra «pancista», para la que en ruso no hay traducción exacta. Tratándose de alguien que como él había padecido la tiranía de los zares y después las tropelías del estalinismo, no deja de sorprender su sorpresa. Se le antojó en cualquier caso una palabra ingeniosa, que fácilmente se podía elevar a la categoría de concepto político universal. Pero el hecho de que fuera inventada en nuestro país seguramente tiene sus motivos. El pancismo fue, y sigue siendo, una de las más repelentes manifestaciones del caciquismo que aún transpira por todos los poros de nuestro sistema político, administrativo y judicial. Y continuará siéndolo mientras el pueblo que tuvo el ingenio de darle nombre no tenga además la valentía de rebelarse contra él.
Ricardo Rodríguez
Pancistas El Estado pasa a ser coto de la Jerarquía | 16-01-2008 - 07:21:39 GMT 1 #
La "mano invisible", por Diego Taboada: Yo era de estas personas que caían en la trampa de ojear la llamada "prensa de actualidad" para considerarme un hombre "bien informado", pero, con el tiempo, uno va dándose cuenta de que uno de los principales engaños de la prensa de "actualidad" es la falsa sensación de "cambio", de "movimiento", de esquizofrénico dinamismo que transmite. En fin, de vez en cuando, uno ojea el periódico, hace un poco de hermeneutica de la sospecha, se rie con la bárbara desconexión -y con el recital de eufemismos- de la clase política con el latido de la vida cotidiana, se sorprende con la infinita locura y capacidad del hombre para ridiculizarse y hacer o hacerse daño, se congratula de la existencia de individuos medianamente honestos en el mundo, y luego... cierra el periódico y se enfrenta a la vida real. Esa de la que ustedes ni yo podemos escapar, por mucho que queramos.
El acontecimiento y el tiempo que marca la jugosa fábrica de producción de acontecimientos y noticias en el esquizofrénico y frenético mundo de la prensa de "actualidad" parece narrarse como a vista de pájaro. Pocas veces, por no decir casi nunca, suele hacerse análisis, por no mencionar la necesaria reflexión sobre los porques, las causas, las consecuencias... y las responsabilidades : las verdaderas responsabilidades. Nadie señala con el dedo al responsable, porque hacerlo podría poner incluso en peligro al medio de difusión -ya se sabe, la procedencia de las fuentes de financiación-. Delante mía, el periódico, el acontecimiento, la narración, entre aséptica y fría, distanciada. Entiendo que un novelista, echando mano de narrador omnisciente, pueda jugar a ser "Dios" con sus personajes si quiere, e incluso relatar con "matemática" exactitud los vaivenes emocionales de los mismos... pero en los acontecimientos mundanos, la narración autosuficiente, distanciada y omnisciente nunca nos hace plantearnos la motivación humana, existencial, que les subyace. Asistimos al circo y el presentador no nos plantea el interrogante básico, ni siquiera insinúa que tal interrogante es necesario para comprender -y no comprender en el sentido científico-positivo- quien actúa llevado por motivaciones "puras" o "aparentes", quien actúa "con ética", quien dice medias-verdades para salvaguardar sus intereses... o quien dice la verdad y es castigado por ello -evidentemente, los protagonistas son arrancados del tejido cotidiano de su existencia, de sus relaciones interpersonales-. Estos interrogantes, hoy, como siempre, siguen estando latentes, guste o no guste, se quiera... o no se quiera entrar al trapo. Cuando Hannah Arendt hizo un ejercicio de empatía con Eichmann, el funcionario nazi, buscando la raíz del mal, no fuera, sino dentro de la "condición" -no "naturaleza"- humana, consumó la para mí urgentísima necesidad de no separar la "política" de la "existencia". No creo que me separe nunca de este punto de partida, y aún hoy me cuesta horrores el recordarles a mis amigos, compañeros y conocidos que cuando hablo de lo que ellos llaman "política"... estoy hablando también de nosotros. De nosotros, sí, los hombres, cuando aparecemos y hablamos ante los demás. De los hombres y sus actos, en su más descarnada irracionalidad, o en su más luminosa y esperanzadora belleza.
Pero en fin, reflexionar sobre causas, consecuencias, porqués y responsabilidades... ¿para qué?. Al fin y al cabo somos "líderes de opinión". Las palabras, los acontecimientos, el lenguaje que utilizan nuestros columnistas y su concepción del mundo están plenamente interiorizados por el consumidor, así que... ¿para qué preocuparnos por cosas tan banales como la "verdad", que al fin y al cabo, no sólo no suele agradar sino que no vende y suele costar, aún por encima, trabajo y esfuerzo descubrirla?. Lo peor de todo es ese aire a tertulia de salón que llena el ambiente del gremio. Que si las batallitas y rifi-rafes de los líderes o aspirantes a tales del partido, que si el insulto del individuo X y la respuesta ingeniosa del individuo Y, que si las virtudes y encantos de uno, que si el color de su corbata -a juego con sus ojos, off course- que si sus buenos modales. En resumen : vana e intrascendente cháchara de salón con algún pequeño desmelene... para que no se note que hay que caminar por la vía de lo política y linguisticamente correcto. Sobre todo, el producto debe ser digerible, directo y fácil, que no exija esfuerzo, que no enriquezca y amplie nuestra perspectiva, que no enriquezca nuestro lenguaje. tampoco.
Asistí hace poco en Santiago a una conferencia de Eduardo Galeano en Santiago. Me sorprendió ver la sala llena. Cuando cayó "Patas arriba, la escuela del mundo al revés" en mis manos, pocos conocían a Eduardo aquí. A este libro le siguieron "Las venas abiertas de América Latina", "Nosotros decimos no", "Carta al señor futuro", "Días y noches de amor y guerra", "Las palabras andantes", su trilogía "Memorías del fuego"... ; Eduardo es testimonio, intra-historia vivida, literatura, reportaje, artículo, cotidianeidad, poesía, sensibilidad, memoria y reflexión. Todo en uno : mágica alquimia filológica, y además, cercanía, honestidad. Cuando leí en una entrevista que los géneros le estorbaban para conseguir expresar lo que él quería expresar , comunicar, no tuve la menor duda : por fin, aire fresco, he encontrado a un amigo. Lo cierto es que, después de haber pasado cinco años y pico en una universidad de sociología gallega en la que la sociedad gallega apenas existe ... y después de haber trabajado un tiempito en una asociación de prensa, en donde tuve que tragar tal cantidad de "mierda" -con perdón- en forma de manuales y de consejos para el "puro" ejercicio de la sociología y del periodismo (¿porqué existe esa obsesión por la virginidad linguística, cultural, científica y profesional inclusive?). Después de tales experiencias, digo, uno cae en la cuenta de que los manuales están bien para empezar a cocinar, pero los alimentos y los ingredientes, así como la forma de mezclarlos, los escoge uno solito. Y al que no le guste, sencillamente, que se joda -y aquí no pediré perdón-.
Con Eduardo late, sin populismo ni sentimentalismo alguno, la intrahistoria y la voz de los perdedores y los anónimos. Los "invisibles" pero existentes. Y eso es de agradecer, teniendo en cuenta que a uno le produce verdadera urticaria y desazón el pasarse por el estado de Riazor y toparse de frente con carteles que rezan : "Eu só me arrodeo dos mellores. Eu son o futuro". En el cartelito en cuestión, como no, aparece un hombrecillo de buena planta, con cara cuadrada y afilada, con gesto espartano y muy bien vestidito y encorvatado. Son los nuevos soldados de las finanzas, supongo que Caixa Galicia siente más interés por reclutar a estos futuros soldados de altos vuelos financieros que por bajar al mercado a comprar patatas o viajar al campo a platicar con los paisanos y las vacas. Recientemente he leído una "esperanzadora" noticia en el diario EL PAIS. Por lo visto, las filologías y las humanidades tendrán que acomodar sus contenidos pedagógicos a las "necesidades de la empresa". De seguir así, quien sabe, en las clases de filología hispánica se sustituirán los comentarios de texto del Quijote por la hermeneutica de gráficas macroeconómicas y la interpretación de los aforismos de George Soros, amén del diario privado de Milton Friedman. La "mano invisible" del mercado está tan visible en el diseño de los contenidos pedagógicos de la universidad que algún día le estará constitucionalmente permitido dar bofetadas a cualquier anacrónico profesor que proteste por sus intromisiones. Estamos en pleno proceso de reanalfabetización de la sociedad, y no hay arma más segura para la mano invisible y su eterna perpetuación por la aldea global... que castrar la posibilidad de que nuestros hijos empiecen a poner nombre a las cosas antes de que lo haga el dios mercado. La tentativa de recorte horario a las asignaturas de historia y filosofía en bachiller tampoco sorprende, pues no hay nada más deseable que una sociedad sin palabra, sin memoria y sin pensamiento. El panorama, la verdad, no es muy halagueño, y siento tener que recurrir a lo que cierto centrismo político, estético y linguístico adjetivaría de oratoria o discurso "anacrónico" o "antiguo" : es en sociedades sin memoria, sin palabra y sin pensamiento en donde el fascismo crece como las setas. Añádanle a esto la falta de trabajo, y reflexionen hacia donde podríamos estar caminando ahora mismo.
La velada con Galeano, todo hay que decirlo, no me aportó nada más que lo que siempre me reportará leer sus libros : frescura, ternura, belleza, humor, profunda y radical sencillez narrativa. Asistí a la conferencia porque se lo debía, y porque siempre, siempre será una bocanada de esperanza y de aire fresco el observar como un auditorio lleno asiente y escucha en silencio a las voces que, con esfuerzo, constancia y vivencias -desde el anonimato, en un anónimato que se sabe poseedor de una voz suya, realmente suya, aunque tejida de muchos otredades-, nos siguen recordando que, hoy día, el "progreso" exige una mirada y una memoria que afirme y escriba sobre la necesidad del "regreso", del regreso a las verdades esenciales, del regreso a aquellos principios que Albert Camus recordaba como necesarios para vivir en un mundo que, incluso "cambiado", no merecería le pena ser vivido.
De momento, sin memoria, sin palabra, sin pensamiento y sin trabajo, resulta muy difícil tal regreso. Los recientes motines del hambre, en los que hasta 37 países se han visto afectados, nos recuerdan, además, que ya no sólo es la memoria, ni la palabra, ni el pensamiento, ni el trabajo.... también el pan. También el pan puede negar la omnímoda y omnipotente "mano invisible".
La mano invisible | 22-06-2008 - 06:54:23 GMT 1 #