Plan secreto de Gaspar Llamazares
Demócrito:Plan secreto de Gaspar Llamazares.-Una pregunta inevitable recorre a la organización de IU y sin duda la cabeza de muchos de sus posibles votantes. ¿Cómo en vísperas de unas elecciones generales con no buenas expectativas, Gaspar Llamazares, responsable máximo de lo que le ocurra a IU en las urnas, ha tenido el atrevimiento de dar un golpe de mano para eliminar a dirigentes del PCE de la Comisión permanente; como ha osado declarar la guerra a la importante federación del País Valencia; por qué ha preparado una confrontación tan destructiva para IU como la que se dará en el próximo CPF del día 20, donde en el mejor de los casos obtendrá una victoria pírrica de la que surgirá una organización desgarrada y profundamente dividida? La cuestión no tiene una respuesta lógica: las diferencias políticas en el seno de IU, con no ser desdeñables, no justifican un suicidio colectivo, y las ambiciones por el poder no pueden llegar a ser tan insensatas como para destruir la organización en que éste ha de sustentarse. Sólo desde el supuesto de que Gaspar Llamazares tiene un plan secreto es posible encontrar algunas explicaciones, que no justificaciones, a su ya desastroso liderazgo. Secreto por cuanto no es conocido por ningún órgano de IU, secreto porque sólo pueden estar al corriente algunos de sus más íntimos colaboradores, y secreto, en fin, porque posiblemente nunca llegará a conocerse. Ahora bien, ese plan secreto tiene un dato seguro, una base que ha quedado expuesta descarnadamente: el plan descansa en un pacto con el PSOE. El papel subalterno de IU frente al PSOE en toda la legislatura, el apoyo parlamentario que le ha prestado en todos los momentos difíciles para sacar el PSOE sus proyectos –Presupuestos, LOE, ley de Defensa nacional, Memoria histórica - prueban una supeditación que ha tenido su recompensa visible en el trato privilegiado mediático que Gaspar Llamazares ha recibido en la televisión pública o en los medios del grupo Prisa (El País en las últimas semanas no ha publicado una línea de la crisis de IU y ni siquiera ha dado cuenta de un hecho informativo destacado, digno de que conozcan sus lectores, como es que la federación valenciana haya denunciado ante los tribunales a la dirección federal de IU). Posiblemente también, como señalan los detractores más acerbos del Coordinador general, han debido existir gratificaciones económicas, pues de la crisis financiera de IU hace tiempo que no se habla y ningún órgano de dirección ha recibido en los últimos años un mínimo informe económico de las cuentas, como si IU fuese una organización mafiosa y no sometida a control contable alguno. Con todo, el plegamiento más sospechoso al PSOE ha tenido lugar en los últimos tiempos, una vez que la carrera electoral está lanzada. IU hace poco se dedicaba a denunciar el corrimiento hacia el centro, entiéndase a la derecha del PSOE, y trataba de reforzar su perfil político a fin de intentar hacer olvidar su papel en la legislatura y poder reclamar con alguna autoridad el voto en las elecciones. Sin embargo, en ese marco de mayor autoestima, de endurecimiento formal de su línea política, cuando de nuevo el PSOE ha necesitado de respaldo parlamentario, IU se ha sometido una vez más al cerrarse la legislatura, y contra la posición de los órganos de IU ha dado finalmente su apoyo a los Presupuestos de 2008, y, aún más grave, contra lo recogido en su programa electoral, ha dado su aprobación al canon digital. Una trayectoria así suscita legítimamente muchas dudas sobre la autonomía de IU y sobre su papel de proyecto político alternativo en la sociedad. Sólo una propuesta existe para dar alguna luz sobre la naturaleza y objetivos de ese pacto. Hace unos meses, Pedro Antonio Ríos, un miembro de la Presidencia de IU y del círculo íntimo del Coordinador, y también, por esas cosas tan absurdas de la vida - de la política en este caso-, asesor de Rubalcaba en el ministerio del Interior, sugirió que, para aprovechar el voto de izquierda, el PSOE e IU debieran presentar listas conjuntas. Sin embargo nada más lejos de las intenciones del PSOE: la lectura correcta de su propuesta era que a cambio de algunos puestos de salida para miembros de IU en las listas del PSOE en algunas provincias, para permitirle formar grupo parlamentario, IU debería retirar sus candidaturas en los sitios en que es no tiene posibilidad alguna de sacar un diputado. Teniendo en cuenta además de quien provenía la propuesta, no hay que descartar que fuese una iniciativa o tanteo de Rubalcaba a IU, pues como dice John le Carré del mundo de los espías, tampoco en el mundo de los asesores de este tipo se sabe a favor de quien actúan. Fuera de esto, ninguna información está disponible para valorar el sentido del pacto. Por lo mismo, todas las interpretaciones, todas las sospechas, incluso las más disparatadas, incluso las más inverosímiles y perversas, son legítimas, pues, como hemos visto, la lógica política ha sido superada. Algunas de las que son posibles oír en el seno de IU: Gaspar Llamazares está dedicado a producir una escisión en IU como la que llevó a cabo Nueve Izquierda, con López Garrido y Cristina Almeida. Llamazares tiene un proyecto propio que pasa por expulsar a los comunistas de IU y quedarse con una sigla con algún valor electoral. Llamazares tiene el encargo de provocar una grave crisis en IU antes de las próximas elecciones generales con vistas a favorecer el voto útil a las listas del PSOE, o simplemente destruir IU: su ambición personal será compensada con una cartera ministerial en el próximo gobierno del PSOE. A Llamazares el PSOE le garantizará un grupo parlamentario por alguna vía espuria. Llamazares prefiere una IU desaparecida antes que una IU distinta a su proyecto. ….. Y así, hasta que la imaginación se agote, porque realmente lo único que no tiene explicación es haber llevado al precipicio a una fuerza política con tradición, con espacio
Ahora bien, si todos los indicios apuntan firmemente a que IU tiene un pacto secreto y muy especial con el PSOE y al mismo tiempo, como se ha apuntado, Gaspar Llamazares se comporta del mejor modo posible para arruinar electoralmente a IU, cabe preguntarse que persiguen unos y otro.

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Un rey, dos justicias, por ex Gaspar Llamazares: El indescriptible gacetillero y difamador profesional Federico Jiménez Losantos ha puesto en la picota al rey con unas declaraciones [lo acusó de corrupto por recibir al presidente de Venezuela Hugo Chávez] acordes con su estatura moral y política. En este caso no es nuestro disgusto que se critique al monarca. Pero una vez más se hace hoguera de lo accesorio y se orilla lo sustancial. Si fuera por comentar las novedades del personaje antes citado, no vale la pena la molestia, el sujeto se explica por sí mismo.
Sí merecen comentarios que los insultos recurrentes a no importa quién se sufraguen con dinero público a través de la Conferencia Episcopal. Dice mucho de la jerarquía eclesiástica en nuestro país y de sus no-límites. Ha sido parte esencial de la estrategia de la crispación y, conociendo la molicie institucional de la Iglesia, le costará tiempo cambiarla. Hay aquí un problema más de los que constan en el debe de la Transición española. Pero ese es asunto de otro artículo.
Importa también que la relevancia pública que se da a los insultos tenga que ver con la ubicación del personaje que los padece: no constan preocupaciones ni perplejidades significativas cuando su columnilla diaria ha destripado a personas de la izquierda, seamos líderes democráticos, presidentes del Gobierno, jefes de Estado… En este caso, va de suyo que un neofascista tenga como oficio denigrar a la izquierda. Pero, cuando las palabras tocan a prohombres de la patria, entonces la cosa cambia. Las sentencias judiciales en su contra seguirán y pondrán en evidencia que la derecha extrema ha abusado (y lo seguirá haciendo) de sus plataformas públicas para subvertir la democracia deshumanizando al adversario. Es lo que hizo el fascismo en su momento. Bauman lo llama adiaforización. Cuando el otro es menos que un ser humano se le puede tratar peor que a un animal. Es lo que ha venido haciendo la derecha contra nosotros con la complacencia, a menudo, de sectores pretendidamente de izquierdas.
Ahora le toca al rey. Sus comentarios se han dirigido contra aspectos personales en un tono insultante. Suponemos que la justicia obrará con parecida rotundidad que en el caso de esos chavales que quemaron las fotografías del rey. ¿Alguien se acuerda de lo que dijo entonces la derecha? ¿Esto es menos o más importante? Será una prueba para saber si existen o no dos varas de medir en relación con el tratamiento a la monarquía, según de qué mano venga el comentario o la acción.
Pero ni lo de las fotografías tenía sentido alguno, ni estos comentarios traspasan el umbral del anecdotario. Losantos deberá demostrar las graves acusaciones que se desprenden de la entrevista, en cualquier caso. Pero, a la derecha extrema que Losantos representa, lo que le molesta no es la monarquía, sino no tener la monarquía que a ellos les gustaría.
A nosotros nos molesta la institución. No la persona. En realidad no es una molestia. Es una posición de principios: queremos y postulamos que todas las instituciones del Estado estén sujetas al principio democrático. Es decir, que la polis esté en condiciones de decidir sobre su viabilidad y validez. Lo que nos parece fuera de lugar es el mantenimiento de una institución al margen del control público, fuera de la capacidad de deliberar y decidir sobre sus actuaciones. La monarquía no sólo no tiene encaje democrático en nuestros tiempos, sino que tiene, además, difícil justificación desde cualquier punto de vista. No es verdad que nos represente a todos y todas quien no ha sido elegido por nadie.
Tiene gracia en estos días comprobar la probidad democrática de algunos ilustres periodistas renegando de la condición democrática de Evo Morales por haberse sometido al escrutinio popular mediante un referendo revocatorio. Que lo haga el rey, nosotros le aplaudiremos. Son estos tiempos interesantes, al fin y a la postre, en los que algunos, atrapados por sus palabras de antaño, enseñan sus vergüenzas autoritarias en el escenario democrático de estos días. Cuando en Bolivia o Venezuela dirigentes populares y democráticos piden a la gente que se pronuncie democráticamente sobre su continuidad, algunos se ponen puntillosos y se escudan en la no constitucionalidad de la medida para no tener que explicar su posición real, sus afinidades y su aversión a procesos que, simplemente, desprecian.
El problema no consiste, a nuestro juicio, en si el rey está suficientemente o demasiado protegido. Si la consecuencia de ese debate es hacer amarillismo con las figuras de la Casa Real, el empuje democrático que el debate pueda tener se habrá vertido inútilmente en la alcantarilla de la política-espectáculo. A nosotros nos importa si se abren canales y opciones para que podamos preguntar y preguntarnos como comunidad política: ¿de verdad necesitamos en el siglo XXI una monarquía en nuestro país?
Gaspar Llamazares ex coordinador general de Izquierda Unida
Un rey, dos justicias | 24-08-2008 - 07:30:33 GMT 1 #