Madrid: carretera de la Coruña, enero 1937 (España seis meses de Guerra Civil)
Pero de nuevo les tocó hablar a las armas. A pesar de las dificultades climáticas y de las interrupciones producidas por la niebla, cuatro columnas del Ejército Franquista tomaron la iniciativa mediante un avance en el flanco izquierdo que les llevó desde una precaria situación Estratégica, hasta la línea Aravaca - Las Rozas con la ocupación de un importante tramo de la Carretera de La Coruña. Los Combates fueron durísimos, no porque las Tropas Republicanas ofrecieran una resistencia muy grande al principio (el Observador Militar ruso Koltsov) seguía anotando en su diario su fragilidad indudable ante el Ataque adversario), sino por los contraataques producidos inmediatamente a continuación.El Camarada General Miaja llegaría a decir (y a publicar en la prensa madrileña) que se trataba de la Ofensiva más dura de las realizadas hasta entonces por Franco, Alemania, Italia y Portugal. Si se juzga por el propósito de Franco de llegar a la plena conquista de Madrid, el Ataque sobre la Carretera de La Coruña puede considerarse un fracaso: en uno de sus libros, el Camarada General Vicente Rojo ha señalado que fue la fuerte reacción del atacado lo que motivó que la operación se detuviera. Sin embargo, Ramón Salas juzga que esta Operación militar sobre la Carretera de La Coruña fue una de las de "más brillante ejecución" por parte del Bando Nacionalista, y el coronel Martínez Bande señala que los propósitos de Franco ahora eran, a diferencia de cuando se había planeado el Ataque sobre Pozuelo Húmera, tan sólo mejorar la situación de los franquistas en su flanco izquierdo. En este sentido, desde luego, Franco logró sus propósitos. Como decía la prensa franquista de Sevilla, "ya la Ciudad Universitaria y la Casa de Campo tienen el costado izquierdo protegido por tierra española reconquistada y defendida por españoles". Por lo demás, y deforma ya definitiva, estas Operaciones venían nuevamente a demostrar que "la hora de los éxitos rápidos y espectaculares pasó ya" (Martínez Bande). Por el momento no todos lo entendían así, pues hay numerosos testimonios de que se esperaba la inmediata entrada en Madrid. La situación permaneció prácticamente estacionaria en otros Frentes, sin que la Ofensiva sobre Sigüenza consiguiera, aliviar la presión sobre Madrid. Junto con la incorporación del catalanista Ventosa a la causa de Franco, merece recordarse, en lo que respecta al bando del Frente Popular, una cierta efervescencia de carácter político, aunque siempre muy vinculadas como no podía menos de ser, con las incidencias bélicas. En las palabras de Dolores Ibarruri “Pasionaria“, a la hora de señalar las Ocho condiciones necesarias para la Victoria, está implícita una sola idea: la de la Disciplina a la que, si acaso, habría que añadir otra (pero siempre en un segundo plano) referente a la Transformación del Sistema de Propiedad. Posturas muy semejantes mantenían por aquel entonces las Juventudes Socialistas Unificadas, lo cual es muy lógico, estando, como estaban, dominadas por el PCE. Cabría detectar, además, una cierta reticencia con respecto a Largo Caballero, puesto que se aboga por un gobierno "como el actual", no exactamente idéntico. En todo caso la creciente actividad de los Comunistas, a los que la Defensa de Madrid había situado en la Vanguardia del Frente Popular, parece haber producido cierta preocupación en el resto de los Sectores. Así se pueden interpretar el llamamiento de los Socialistas a la Unificación de los Partidos Obreros, pero sobre todo a la propia actividad, como si fueran conscientes de que con la primera ellos mismos fueran a resultar irremisiblemente reducidos a un papel secundario, y las declaraciones del Republicano Artigas Arpón, quien consideraba que el Republicanismo había callado hasta ahora y debía hablar en adelante, previa la indispensable condición de haber logrado antes su Unidad. Si esta sensación de predominio Comunista la tenían en el Bando del Frente Popular, en el Nacionalista-Franquista se daba por supuesta incluso con carácter retrospectivo. La información publicada acerca de la preparación de un Complot Revolucionario antes de la sublevación del 17 de julio de 1936 es, desde luego, muy expresiva del ambiente vivido durante la guerra civil y de lo sinceramente pensado entonces, pero por supuesto no tiene ninguna autenticidad histórica y, por otra parte, nadie la debió tomar muy en serio. Si se repasa la lista de los nombres de los supuestos Dirigentes Revolucionarios, se podrá comprobar que su heterogeneidad y el lenguaje empleado hacen simplemente imposible la veracidad del documento. En el terreno Internacional la Guerra Civil Española seguía causando conflictos. La detención del Buque "Palos" produjo inmediatas represalias Alemanas y las consiguientes protestas Republicanas. Los Estados Unidos se acabaron decantando por una neutralidad estricta que, al impedir el aprovisionamiento de Material Bélico a la República, favorecía a Franco. Y los ingleses, con su habitual política de apaciguamiento, suscribían con Italia una declaración sobre el Mediterráneo que al menos tuvo la virtud de reducir las intervenciones Submarinas de aquélla en el area.
Madrid: carretera de la Coruña, enero 1937 (España seis meses de Guerra Civil).-Si las operaciones bélicas habían tenido una relevancia relativamente menor en los días en que se produjo el tránsito del año 1936 al 1937, a partir del día 3 de enero se reanudarían los Combates en el Frente madrileño, que seguía siendo considerado por todo el mundo como el crucial. Eso no obsta para que en la prensa de los dos bandos continuaran las referencias a las fechas navideñas y a la manera cómo se vivían y sobre todo se sentían en la coyuntura bélica presente: mientras que Pemán declaraba que "no hay niños rojos" y que sólo "espíritus de soltería" podrán oponerse a la celebración de una Fiesta como la de Reyes, el Frente Popular organizaba en Madrid la Semana del Niño, como sustitutivo a la fórmula tradicional.
En las carteleras de espectáculos de Madrid y Sevilla. Desde luego en uno y otro caso es palmaria la politización de las distracciones. Pero resulta al mismo tiempo significativo que ésta sea mayor en la Capital que en la ciudad andaluza. En Madrid los cines estaban colectivizados y dirigidos por distintas centrales (uno de ellos recibía el nombre del Dirigente Anarquista Durruti) y ofrecían frecuentes películas rusas de carácter épico-revolucionario. En Sevilla, aparte de la interrupción para oír al General Queipo de Llano, los programas, con frecuencia, constaban de películas americanas de tema no político.

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