Los Republicanos sentimos a la República (Mensaje del Gobierno de la República 1937)
Los Republicanos sentimos a la República. Catorce de Abril.-Aniversario 14 de Abril de 1937. Mensaje del Gobierno de la República: Hace seis años (1931) el país recibió con el más ferviente de los entusiasmos la siguiente declaración política; "La representación de las fuerzas republicanas y socialistas, El Gobierno provisional de la República se dirigía a España, encauzándola hacia una vida nueva, pero para que ésta haya llegado a ser fecunda hemos tenido que pasar por hartos dolores y tribulaciones. El 14 de abril de 1931 el pueblo salió a la calle a reivindicar el derecho de su conquista, como ahora lo defiende con las Armas en la mano en los Campos de Batalla. Entonces, un gran cortejo de personajes entró en la historia de España, jugando un primordial papel; pero, asustados luego del rango que, inmerecidamente, habían adquirido, tuvieron que empañarlo con la traición, penitencia de su arrepentimiento y colofón adecuado a sus procedencias y ejecutoria. La República celebra la fecha del 14 de Abril en el claroscuro de la tristeza y de la alegría. Tristeza de ver derramada su mejor sangre y enfangados en traiciones a muchos compatriotas, y alegría por sentirse renacer, viril y fecunda, de las cenizas del cataclismo. Los republicanos que en el año 1931 salimos a la calle con una Bandera Tricolor y ahora con las Armas en la mano, fortalecido nuestro espíritu en el fragor de la contienda, hoy como ayer, ocupamos nuestros sitios sin desfallecimientos. Todavía están calientes los recuerdos de aquella Primavera Republicana, donde los advenedizos nos desalojaban de la República con pasos y ademanes adquiridos en las antecámaras palatinas. En aquella ocasión tuvimos la humildad espiritual necesaria para contemplar el espectáculo, no querellándonos contra nadie por amor al régimen, y el tiempo nos enseñó a todos cómo ellos se iban y nosotros nos quedábamos, fieles a lo que éramos, a lo que habíamos sido. Hoy nos sentimos más Republicanos todavía, y al lado del Pueblo Antifascista ocupamos el puesto que se nos asigna, sin regatear los sacrificios ni disputar por la colocación. Los Republicanos sentimos a la República tan honda y tan enraizada con el Pueblo, que al llegar esta fecha, en la adversidad o en el triunfo, la saludamos con la emoción más pura que nos es dado, deseando para su futuro aquellas venturas que logren la salvación de España.
coaligadas para una acción conjunta, sienten la ineludible necesidad de dirigirse a España, para subrayar ante ella la trascendencia histórica de la jornada del domingo 12 de abril. Jamás se ha dado un acto en nuestro pasado comparable con el de este día, porque nunca ha demostrado España tan fuerte emoción civil y entusiasta convencimiento, ni ha revelado con tanto vigor la digna firmeza que es capaz de desplegar en la defensa de sus ideales políticos. En la historia moderna de Europa hay actos civiles como el realizado en España el día 12, pero no hay uno que le supere. La votación de las capitales españolas y principales núcleos urbanos ha tenido el valor de un plebiscito desfavorable a la Monarquía y favorable para la República, y alcanzado a su vez las dimensiones de un veredicto de culpabilidad, contra el Rey, titular del supremo poder. En la formación de estos juicios adversos han colaborado todas las clases sociales del país, todas las profesiones, y aún ha quedado en la calle vibrando, pero sin poder acudir a las urnas, la admirable y férvida adhesión a nuestras ideas de las juventudes españolas. Invocamos, pues, llegada esta hora, los supremos valores civiles, los que rinden acatamiento en todo pueblo culto, las instituciones más altas del Estado. los órganos oficiales del Gobierno y los Institutos armados; a todos es forzoso someterse a la voluntad nacional, que en vano pretenderá desfigurarse con el silencio o el voto rural de los feudos. El dia 12 de abril ha quedado fielmente registrada la voz de España viva, y si ya es notorio lo que ansia, no es menos evidente lo que rechaza; pero si, por desventura para nuestra España, a la noble grandeza civil con que ella ha procedido, no respondiesen adecuadamente quienes con violencia desempeñan o sirven funciones de Gobierno, nosotros declinamos ante el país y la opinión internacional la responsabilidad de cuanto, inevitablemente, habrá de acontecer, ya que en nombre de esa España mayoritaria, anhelante y juvenil, que circunstancialmente representamos, declaramos públicamente que hemos de actuar con energía y presteza, a fin de dar inmediata efectividad a sus afanes, implantando la República."
Una ola de juventud estremeció la corteza del país y proclamó la República, pero el viejo Estado quedó incólume e hizo fracasar las más bellas ilusiones. Ahora se está sacudiendo todo, lo estremece el espanto de un drama sangriento, y nadie habrá que sobreviva, si alienta en su conciencia el morbo de la felonía.

Meneame
del.icio.us



"España, mañana, será republicana' o 'No hay dos sin tres, República otra vez' fueron algunos de los lemas coreados ayer, coincidiendo con el día de la Constitución, por miles de personas que se manifestaron, portando banderas de partidos de izquierda o republicanas, en el centro de Madrid.
Los manifestantes circularon desde la Plaza de la Cibeles hasta la Puerta del Sol, donde leyeron un manifiesto a favor 'del derecho a la autodeterminación', por un Estado laico, por la libertad de expresión, por la tercera República y contra 'la Constitución monárquica'.
La marcha iba encabezada por un grupo de personas que, en nombre de la Coordinadora Antifascista, portaban una pancarta con el lema: 'Carlos, hermano, nosotros no olvidamos', en recuerdo del joven recientemente asesinado en el metro de Madrid en el curso de unos incidentes protagonizados por jóvenes de ultraderecha.
Decenas de organizaciones republicanas y de izquierdas denunciaron de ese modo, como se viene haciendo en los últimos cinco años, "el carácter antidemocrático de la Constitución monárquica de 1978, que se ha venido a convertir en el corsé de los derechos de la mayoría de las clases populares".
Lectura del manifiesto
En el manifiesto que se leyó al término de la marcha, los convocantes llamaron a los republicanos a movilizarse por la III República, mientras, "apenas a unos metros", aseguraron, "la clase política institucional rinde pleitesía de vasallo ante un rey impuesto".
Los promotores del acto, que se celebrado con el lema "Por la soberanía popular, por una política exterior independiente y de paz, por el derecho de autodeterminación de los pueblos, por un Estado republicano, laico y popular", alertaron de que "la brecha entre las dos Españas de la que hablara Machado, es hoy más real que nunca".
"Mientras un puñado de oligarcas se hacen de oro, especulando con las necesidades sociales de la mayoría, millones de ciudadanos ven amenazado su futuro por un régimen para el que no existe más realidad económica que la que marcan las bolsas de valores y el bolsillo de capitalistas y empresarios vividores", prosiguieron.
En cuanto a la cuestión vasca, lamentaron que "nada queda de la esperanza de alcanzar una solución política negociada al contencioso nacional en el País Vasco", y la ruptura de la tregua "ha dado un pretexto a los representantes del nacionalismo español para regresar a su lenguaje de guerra y a las tesis reaccionarias del PP".
"Hoy resulta evidente para cualquiera que quiera ver que el Gobierno nunca tuvo intención de lograr una salida negociada, y que únicamente en un marco republicano y popular puede plantearse la solución democrática al contencioso nacional", apuntaba el manifiesto.
"La izquierda cortesana"
Mientras, añadía el manifiesto, "los dirigentes de la izquierda cortesana se empeñan en buscar el consenso con la derecha más extrema, representada por el PP", y van "dejando el campo libre a la reacción, arropada por un régimen borbónico, impuesto por el franquismo y continuador de él".
Concluía que el Congreso "no ha sido capaz de aprobar aún una Ley de Memoria Histórica que reconozca el ejemplo de lucha de quienes defendieron la legalidad republicana contra el fascismo", y el texto aprobado "supone una ignominia, pues mantiene una vergonzosa equidistancia entre víctimas y verdugos".
Con todo, los convocantes consideraron que "únicamente una ruptura con la monarquía puede sentar las bases democráticas para una política de progreso que permita encarar los graves problemas a los que hacen frente las clases populares. Aquí estamos quienes representamos la dignidad popular, quienes nos negamos a ser vasallos de un régimen impuesto y apostamos por avanzar unidos".
Entre los convocantes de la manifestación figuraban Corriente Roja, Coordinadora Sindical de Madrid, Espacio Alternativo, Los Verdes de la Comunidad de Madrid, Partido Comunista de los Pueblos de España, Coordinadora Antifascista de Madrid y varias decenas de organizaciones más.
Miles de personas se manifiestan en Madrid contra la \ | 07-12-2007 - 07:25:24 GMT 1 #
La Llibreria 22 va quedar petita per rebre dimarts els assistents que van voler escoltar l'Assumpta Montellà i ella, com és normal, no els va defraudar. Aquesta historiadora de Mataró ja va deixar encisat el públic amb La maternitat d'Elna. Bressol dels exiliats, on el lector navega per un mar d'emocions tristes i profundes i amb el qual va rebre el Premi de la Dignitat 2006. Ara ha presentat El setè camió. El tresor perdut de la República, un relat on es barregen la intriga i la política. Són dos llibres molt diferents entre ells i és molt difícil comparar-los; «es passa del costat més humà de la persona a la part més fosca», deia, «però tots dos tenen un punt en comú, estan basats en el testimoni oral dels habitants d'on van succeir els fets». És la base dels seus treballs, tot i saber que «la memòria oral només abraça un dos per cent de la història».
Per poder escriure aquest llibre, Montellà va haver de fer molt camí. Sabia que l'Alt Empordà va ser un territori molt potent durant la República i la seva proximitat amb la «ratlla de França» va fer que moltes personalitats republicanes, com ara Companys, Aguirre i Azaña, s'hi allotgessin en temps de guerra. Per això l'autora va haver de visitar poblets com ara Darnius, la Vajol, les Illes i Agullana. En arribar als indrets buscava la gent gran nadiua i hi xerrava, cercava els llocs de trobada del poble i investigava amb la intenció de trobar possibles testimonis directes. A la Vajol, on hi ha l'abandonada mina de talc de can Canta i on Negrín va construir el búnquer per amagar el tresor de la República, va obtenir molts silencis. Els vajolencs parlaven poc, no explicaven tot el que sabien sobre la mina, ni sobre el camió desaparegut. Ells ho anomenaven «secrets del territori», i Montellà va haver d'emplenar aquests silencis amb materials dels arxius del Louvre, el Prado i els pobles del voltant.
A més d'això, per completar el relat va haver d'investigar sobre la vida de Negrín, comptant amb la col·laboració de Carmen Negrín, néta del cap de govern republicà. Ella li va proporcionar molta informació relacionada amb la part més humana de Negrín, però també va reconèixer que era una persona freda, molt intel·ligent i molt estructurada. Volia guanyar la guerra seguint la seva prèvia de «resistir és vèncer», però per resistir molta gent va morir. Això Juan Negrín no s'ho va perdonar mai. i aquest és el motiu pel qual les seves restes descansen en una tomba anònima al cementiri de París. «Va ser un personatge oblidat pel món, oblidat com la seva mina», va dir Montellà.
El setè camió inclou moltes històries passades que, com bé diu Salomó Marquès al pròleg del llibre, formen «una història particular dins la història general de la guerra civil».
El Tresor Republicà | 14-12-2007 - 08:48:41 GMT 1 #
España: ¿hacia la tercera República? (II) El histórico “por qué no te callas” del rey Juan Carlos I de Borbón, y la presta gallardía del presidente Hugo Chávez al conocer el negativo dictamen de las urnas para reformar la Constitución venezolana, pusieron en evidencia una traviesa sincronía: el tipo de democracia que representan ambos jefes de Estado.
¿Que si el rey de “todas las Españas” fue elegido en 1969 por un Caudillo de verdad y consagrado en 1979 por una Constitución de mentira, y a Chávez lo eligió su pueblo en 10 ocasiones consecutivas desde 1998? Las “gentes de razón” no se fijan en nimiedades.
Para los súbditos “iberoamericanos” (sic) de la corona española, el Borbón sería el “árbitro” natural de la democracia y promotor de la justicia. Y para los plumíferos que en ambas latitudes propician la desmemorización colectiva, la llamada transición de octubre de 1977 (que en realidad fue “transacción”, pues fue urdida en lo oscurito ), sería el único modelo viable de “democracia” (Pactos de la Moncloa).
La España de entonces, obvio, no es la de hoy. Excepto en asuntos de tortura, una tradición más antigua que la corte del rey Pelayo. En junio de 1976, en el Waldorf Astoria de Nueva York, Juan Carlos asistió a una recepción ofrecida por la Cámara de Comercio estadunidense y tuvo que sortear a un piquete de Amnistía Internacional (AI) que se manifestaba contra la tortura.
Treinta y un años después, el informe España: sal en la herida (AI, noviembre 2007) condenó la práctica generalizada de la tortura asegurando que “… los sucesivos gobiernos no reconocen ni siquiera la existencia de un problema”. El informe de AI fue archivado con desprecio por los amanuenses del poderoso señor Joan Mesquida, director general del Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil (140 mil efectivos).
Según un escritor octogenario que ya no puede pensar y mascar un chicle al mismo tiempo, Venezuela estaría gobernada por un “Hitler o Mussolini tropical”. Pero si en la patria de Bolívar los medios dicen que el presidente es puto, nada pasa. En cambio, el monero de la patria de Cervantes que dibujó cogiendo al príncipe Felipe y a doña Letizia para mofarse de la medida del gobierno de dar 2 mil 500 euros para incentivar los nacimientos, fue condenado a pagar fuertes multas.
La edición de la revista El Jueves fue secuestrada, ya que en la España “moderna” toda crítica a la corona es vista como llamado a la subversión. ¿De la izquierda? No necesariamente. En noviembre de 2005, el periodista Federico Jiménez, de la radioemisora COPE (Conferencia Episcopal), pidió públicamente la abdicación del rey por entender que se lleva muy bien con los “socialistas”. Sin embargo, el radiodifusor no fue multado ni detenido porque hablaba a nombre de la Iglesia y del fascista José María Aznar, quien se cree la rencarnación de José Primo de Rivera, fundador de la Falange (1933), aunque sin su coraje y dotes intelectuales.
El mito de la “España moderna” asegura que “en España se vive mejor”. ¿Pensarán igual los jóvenes que con suerte ganan poco más de mil euros y tratan de adquirir un piso miserable de 50 metros cuadrados, que en cualquiera de las grandes ciudades cuesta 350 mil euros? A los inmigrantes (legales o no), mejor no preguntar. A éstos se les humilla en los aeropuertos, o se les patea y escupe en público. O, de plano, se les mata.
¿Cómo llegó España a esta situación? ¿Qué fue realmente la mentada “transición”? Oigamos a la escritora Rosa Regás, una de las entrevistadas en el libro 89 republicanos y el rey , de Ramón Serrano Balasch (Plaza y Janés, 1998):
“… después de la muerte de Franco aceptamos sólo una única versión de lo que es la lengua, la patria, la cultura, el bien y el mal: la versión oficial. No defendemos nuestras propias convicciones, porque nos da miedo la descalificación de quienes nos imponen sus leyes y nos limitan a vivir en la aceptación y el confort, sin exponernos a más…”
Con más gravedad, añade Regás:
“El coraje, en política, en arte, en literatura, en investigación y en la vida cívica y pública, eso sí que se lo llevaron con ellos, los exiliados, y todavía nadie nos lo ha devuelto. Puede ser porque tampoco nadie lo ha reclamado y nadie lo ha echado en falta nunca.”
En los tres decenios de neofranquismo felipista y aznarismo lópez zapaterista, la “transición” devino en una de las estafas ideológicas más pensadas y elaboradas de la (así llamada) “ingeniería política”. Ni Franco, quien en su agonía balbuceó “todo está atado, y bien atado”, lo hubiese hecho mejor.
El “modelo” de la “transición” (copiado en Chile por los vasallos de la “Convergencia” pospinochetista) ha recibido reiterados elogios por los integrantes del llamado Foro Iberoamericano (integrado por Felipe González, Ricardo Lagos, Enrique Iglesias, Carlos Fuentes y otros), así como de las revistas Letras Libres y Nexos de México.
A esas voces, tan celosas en “desmitificar” todo, les fascina el mito de que España haya podido desmantelar “… el autoritarismo sin reproducir los enfrentamientos del pasado”. Naturalmente, no les interesa considerar qué papel jugaron Washington y la burguesía española en la mentada “transición”.
José Steinsleger/España: ¿hacia la tercera República? | 15-12-2007 - 14:16:40 GMT 1 #
España: ¿hacia la tercera República? (III)
Si el personaje de referencia se llama Francisco Franco (1892-1975), cualquier conservador o liberal puede dar fe de “progresismo”. Y, si nos descuidamos, hasta de paladín de la izquierda “moderna” y “tolerante”. Se entiende: Franco fue la muerte sin más.
No la muerte biológica, digna, natural, sino la muerte en tanto odio razonado y militante contra todas las manifestaciones humanas de la vida. A este personaje, y a todo lo que su régimen de sufrimiento, hambre y dolor representó (1939-75), el rey Juan Carlos I le juró fidelidad y respeto en 1969.
Ahí radica el núcleo duro y conflictivo de la monarquía española, una de las siete que la Unión Europea reconoce como “constitucionales” o “parlamentarias”. Que en rigor son 10. Pero Mónaco es un casino, y las de Liechtenstein y Luxemburgo son lavadoras de divisas, o trafican con armas y drogas ilícitas.
De ellas (Reino Unido, Suecia, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Noruega) ninguna ha sido, históricamente, más cuestionada que la borbona. Así es que conforme el movimiento antimonárquico vuelve a levantar cabeza, cabe preguntarse cómo se diseñó, desde fines del decenio de 1960, eso que las almas impúdicas llaman “transición democrática”.
Para ello pueden consultarse los textos de José María de Areilza (1909-98, graciosamente llamado conde de Motrico), uno de los artífices de la “transición”. Areilza fue ideólogo del franquismo doctrinario (fusión de la Falange Española y las Juntas de Ofensiva Nacional de Hierro, JONS), embajador de Franco y, por decisión de Juan Carlos, ministro de Asuntos Exteriores en el gobierno de Carlos Arias Navarro (primero de la monarquía, 1975) y fundador del fascista Partido Popular, junto a Pío Cabanillas y Manuel Fraga Iribarne (1976).
Otra fuente ineludible de consulta sería la de Gonzalo Puente Ojea, quien tuvo ocasión de conocer a Juan Carlos cuando fue encargado de la embajada en Atenas (1962). En la entrevista que me concedió en Madrid, Puente Ojea dijo: “Recuerdo que me chocó su apología de Franco. Mostraba gran indiferencia sobre el mundo de la cultura, y una notable insensibilidad ante los graves problemas derivados de la guerra civil” (La Jornada , 6 y 7 de julio de 2004).
El diplomático añadió: “Quedé sorprendido ante su postura a favor de una vía intermedia que no cuestionase los fundamentos del régimen. Los hechos disiparon mis expectativas en el joven príncipe… Estados Unidos presionó en los países de la comunidad atlántica para establecer una democracia formal, muy reducida en cuanto a su capacidad transformadora… La ley de sucesión fue iniciativa de la dictadura, y estableció cómo se debe restaurar la monarquía”.
Un día después de la muerte de Franco (20 de noviembre de 1975), el príncipe se convirtió en rey. Al año siguiente, en junio de 1976, Juan Carlos I expresó ante el Congreso de Estados Unidos: “La monarquía hará que, bajo los principios de la democracia, se mantengan en España la paz social y la estabilidad política, a la vez que se asegure el acceso ordenado al poder de las distintas alternativas de gobierno, según los deseos del pueblo libremente expresados”.
Antes de eso, el secretario de Estado del presidente Gerald Ford, Henry Kissinger, sostenía: “… sería mucho más fácil llegar a un acuerdo con el gobierno español para renovar las bases militares en aquel país si Franco siguiera en el poder. Pero él no va a durar mucho, y la transición a la era post Franco ha comenzado ya” (Archivos de la Fundación Ford, caja 12, España).
Simultáneamente, el país real hervía. Según el profesor Vicens Navarro, la oposición de la clase trabajadora en el periodo 1974-78 fue muy activa, “… las mayores en Europa Occidental desde la Segunda Guerra Mundial”. El catedrático agrega que en una encuesta de opinión de la época, llevada a cabo durante la dictadura, la mayoría de los españoles indicaban que querían ver fuera de España todas las bases militares estadunidenses (base de Rota y seis más, equivalentes a la Gran Bretaña en el peñón de Gibraltar).
Las palabras del rey tranquilizaron al Congreso imperial, y los yanquis quedaron encantados. Sus intereses económicos y militares quedaban bien custodiados. Inquieto por los acontecimientos de la época (derrota en Vietnam, revolución en Portugal, incendio de la embajada de Madrid en Lisboa), Washington entendió que no podía perder España.
¿Un rey necesario? ¡Venga! El 24 de enero de 1976 se firmó el tratado España-Estados Unidos, origen del llamado Consejo Supremo Hispano-norteamericano, y de un comité militar conjunto.
A fines de mayo, por primera vez en 484 años, un rey de España visitó América Latina. Pero en República Dominicana, Juan Carlos I omitió toda referencia al primer gran genocidio español en aquella isla del Caribe. Y allí fuimos enterados que “todos” éramos “iberoamericanos”, “todos” españoles, “todos” europeos, y “todos” fieles al “pacto de la democracia”. La reconquista había empezado.
José Steinsleger | 16-12-2007 - 08:57:42 GMT 1 #