Damasines setmanals (XXIII): el Manà biblico
http://www.sonowebs.com/play.php?id=cbda1f4420805533e3dc11de8e9c026c1906c101 (* Recordad que mi Fiesta se celebra cada año el 11 de Diciembre, en mi pueblo de Argelaguer donde nací, os espero en mi Iglesia Parroquial, donde me tienen de alquiler y abandonado a mi suerte... 14-11-2007
Nosotros los Papas, tenemos fama de ocultar la Verdad, para que veaís que, yo, San Damaso I, (*) nunca miento, (es Pecado) os voy a explicar la Verdad, sobre el tan traido tema del Manà biblico; comienzo así: “En efecto, a la tarde subieron las codornices y cubrieron el Campamento, y por la mañana había una capa de roció alrededor de él. Cuando se evaporó el roció, advirtieron que había sobre la superficie del desierto una cosa menuda a modo de escamas, menuda como escarcha, sobre la Tierra. Cuando lo vieron los hijos de Israel, dijéronse, unos a otros: ¿Qué es? (MAN-HU), pues no sabían lo que era. Moisés dijo: “Es el pan que nos ha dado YAHVË para alimento” (Éx., 16, 13-15.) Grandes han sido las discusiones entabladas en torno a la cuestión de las codornices y del Maná. ¡Cuántos escepticismos han suscitado! Y, sin embargo, tanto las codornices como el Maná son algo natural. Basta con preguntar a un profesor de Ciencias Naturales, o a los naturales del país que aún hoy día pueden observar un fenómeno parecido. La huída de Egipto de los israelitas tiene lugar en primavera, es decir, en la época de las grandes emigraciones de las aves. Desde el África, que en verano resulta insoportable por el calor y la sequía, los pájaros, desde tiempos antiquísimos, se dirigen a Europa siguiendo dos rutas. Una de ellas lleva desde la punta occidental de África a España; la segunda, alrededor del Mediterráneo Oriental, a los Balcanes. Entre las aves peregrinas se encuentran las codornices, que en los primeros meses del año pasan por encima de las aguas del Mar Rojo, que tienen que atravesar en su ruta hacia el Este. Cansadas de tanto volar, se dejan caer en las llanuras costeras para recuperar sus fuerzas a fin de realizar después el vuelo por encima de las altas montañas hasta alcanzar el Mediterráneo. Flavio Josefo (An., III, t. 5) da cuenta de este hecho; pero aún en nuestros días, en los meses de primavera y otoño, los beduínos cazan con la mano en aquella misma comarca a las cansadas codornices. Por lo que se refiere al célebre Maná (MAN-HU), es preferible ver lo que dicen los botánicos. Ante todo, el que se interese por este producto lo hallará entre la lista de exportaciones comerciales de la península del Sinaí. Por lo demás, los árboles donde se produce vienen indicados en todas las reseñas botánicas del Próximo Oriente, especialmente la Tamarix mannifera. Para la generalidad de las gentes, el bíblico Pan del cielo sigue siendo un misterio inexplicable. El fenómeno del Maná viene a ser un ejemplo clásico de la manera persistente y obstinada de cómo ciertas opiniones y puntos de vista arraigan en la gente, a veces, durante generaciones y más generaciones, y cuán difícil le resulta entonces a la Verdad abrirse paso. Parece cual si nadie quisiera admitir la realidad de los hechos, y ésta es que el “Maná del cielo” existe en realidad. Y no nos faltaban por cierto descripciones verídicas sobre su existencia. El siguiente relato de un testigo ocular tiene más de 5oo años: “En todos los Valles que rodean al monte Sinaí se encuentra hasta en nuestros días el llamado “pan bajado del cielo” que los monjes y los árabes recolectan, conservan y venden a los peregrinos y extranjeros que pasan por aquel país“. Esto escribía en el año 1483 el decano de Maguncia Breitenbach al describir su peregrinación al Sinaí. “Dicho pan cae por la mañana, al amanecer, cual rocío, o escarcha, a gotas sobre la hierba, las piedras o las ramas de los árboles. Es dulce como la miel, y se adhiere a los dientes cuando se mastica. De él hemos adquirido algunas porciones.” En 1823, el botánico alemán G. Ehrenberg publicó un folleto “Symbola physica” que hasta sus colegas recibieron con escepticismo. A decir verdad, sus explicaciones parecían inverosímiles, pues venía a decir que el Maná no era más que una secreción de los árboles y de los arbustos de tamariscos cuando éstos reciben las picaduras de una clase especial de cochinillas que son privativas del Sinaí. Cien años después tiene lugar una auténtica expedición para proceder al descubrimiento del Maná. Los botánicos Federico Simón Bodenheimer y Oscar Theodor de la Universidad Hebrea de Jerusalén se dirigen a la península del Sinaí para esclarecer la tan debatida cuestión del fenómeno del Maná. Durante varios meses los dos hombres de ciencia exploran las tierras secas y los oasis que rodean el monte Sinaí. Su comunicado causa una gran sensación. No sólo traen consigo la primera Fotografía del Maná (MAN-HU), sino que, como resultado de su investigación, confirman completamente los datos de Breitenbach y de Ehrenberg, afirmando además la verdadera realidad con que la Biblia da cuenta de la peregrinación del pueblo de Israel por el desierto. Sin la cochinilla mencionada por primera vez por Ehrenberg no existiría, en realidad, el Maná. Los pequeños insectos viven especialmente sobre los tamariscos, una especie de Acacia nativa del Sinaí. Estos tamariscos segregan un jugo duro que, según los datos facilitados por Bodenheimer, tiene la forma y el tamaño de las semillas del Cilantro Coriandrum sativum. Al caer es blanco; pero cuando hace tiempo que está depositado en el suelo adquiere una coloración amarillo-pardusca. Como es natural, ambos investigadores probaron el Maná. “El sabor de los gránulos cristalizados de Maná tiene un dulzor especial -dice Bodenheimer-. Puede compararse más bien al azúcar de panal, es decir, al producto de la vieja miel de abejas“. “Y era como la semilla del cilantro blanco -dice la Biblia- y tenía un sabor como de torta de harina amasada con miel” (Éx., 16, 31). Los resultados de la expedición confirman asimismo la restante descripción del Maná: Recogíanlo, pues, todas las mañanas, cada uno según el sustento que necesitaba y cuando calentaba el sol derritíase (Éx., 16, 21). Exactamente igual se apresuran los beduinos en nuestros días en las montañas a recoger a primera hora su ((Mann es-samá), o sea el “Maná del cielo“, pues las hormigas son competidoras voraces. (Empiezan su recolección cuando el suelo ha alcanzado una temperatura de 21 grados centígrados), se dice en el relato de la expedición. Esto sucede hacia las ocho y media de la mañana. Hasta entonces los insectos están aún en estado letárgico. Así que las hormigas se ponen en movimiento desaparece el Maná. Esto es lo que el cronista de la Biblia quiso seguramente significar cuando dice que se liquidaba. Los beduinos no se olvidan ciertamente de almacenar el Maná cuidadosamente en un puchero, ya que, de no ser así, las hormigas se precipitarían sobre él y lo devorarían. Igual aconteció en la época de la peregrinación de Moisés: Muchos dejaron algo para el día siguiente; pero se llenó de gusanos...) (Éx., 16, 20). La recolección del Maná depende de una favorable lluvia de invierno y es distinta a través de los años. ¡Si el año es favorable, los beduinos del Sinaí suelen recoger cada mañana medio kilo por hombre! Una cantidad apreciable que puede ser suficiente para alimentar a una persona adulta. Así pudo ordenar Moisés a los israelitas: Que cada uno de vosotros recoja la cantidad que necesite para alimentarse (Éx., 16, 16). Los beduinos amasan con las gotas de Maná una papilla que suele añadirse como complemento muy apreciado y rico en vitaminas a una alimentación demasiado monótona. El Maná es también un producto de exportación y, bien conservado es un producto inalterable, puesto que puede conservarse por tiempo indefinido. Y Moisés le dijo a Aarón: “Coge un vaso, pon en él un ómer lleno de Maná, colócalo delante de Yahvé a fin de conservarlo para vuestros descendientes (Éx., 16, 33). Los israelitas comieron del Maná durante cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada, o sea hasta que llegaron a la frontera del país de Canaán” (Éx., !6, 26). Los tamariscos productores de Maná siguen poblando el Sinaí a lo largo del desierto de Arabia hasta el Mar Muerto.

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Hola: Serían caracóles...
Maria | 18-11-2007 - 09:26:41 GMT 1 #
Alabado seá Dios topoderoso,Benditos los mortalés que vivén en el Valle de la Muerte: Yo Sant Damàs I, digo: "a falta de Manà, buenos, són, los caracóles", "caracóles vieré, que, caracóles comieré..."
Sant Damàs I | 18-11-2007 - 10:29:51 GMT 1 #
L'Esculapi d'Empúries torna, finalment. Després d'haver estat trobat fa gairebé un segle per Josep Puig i Cadafalch en unes incipients excavacions arqueològiques, ara retornarà al seu lloc d'origen, el lloc on, segons la majoria d'escalencs, hauria d'haver estat sempre. De tota manera, en descàrrec de Puig i Cadafalch i de tots aquells que van prendre part en la campanya d'Empúries i per extensió de l'Esculapi de principi de segle XX, aleshores ni a l'Escala ni a Girona ni gaire més a prop no hi havia cap infraestructura adequada per protegir una estàtua de les característiques de l'Esculapi. Per això va ser portat a Barcelona. Després de cent anys, coincidint amb l'aniversari del jaciment, l'Esculapi torna a casa, el pròxim dissabte 15 de març.
L'Esculapi d'Empúries és possible que mai no fos un déu Esculapi, sinó que directament arribés a Empúries com a Serapis, una altra deïtat. La identificació amb un o altre déu no és tan fàcil ni clara com sembla. En la mitologia grega, Asclepi (en grec Asklepios i en llatí Aesculapius) era el déu de la medicina. Esculapi era fill d'Apol·lo i de Coronis (filla de Flègies, rei dels làpites) i pare d'Hígia i de Podaliri. L'Esculapi, com el d'Empúries, és representat en les manifestacions artístiques com un home madur o més aviat vell, amb una barba espessa i una capa que deixa nua una part del pit i un dels braços. A més, se'l presenta sempre amb un bastó a la mà. Aquesta vara és la dels caminants, a la qual s'enrosca una serp i que s'ha passat a anomenar directament vara d'Esculapi.
L'estàtua de l'Esculapi d'Empúries va ser trobada exactament el 1909, un any després que s'haguessin iniciat les excavacions. La imatge es va localitzar partida en dos fragments. A més, es van trobar uns braços que probablement eren els seus, però no va ser fins l'any passat que un minuciós treball de restauració va permetre tornar-li a implantar els braços i restaurar tota la imatge, a càrrec dels experts del Museu d'Arqueologia de Catalunya. L'Esculapi és de marbre blanc, del Pentèlic. El déu està representat segons la forma habitual. Fa 2 metres i 15 centímetres d'alçada. Se l'ha datat de finals del segle V aC o més tardà, d'època hel·lenística. És l'obra d'art grega més important trobada fins ara als Països Catalans.
El dubte sobre si és Esculapi o Serapis sembla que tindria una importància relativa, tot i que els estudiosos, segons els indicis, sembla que apostarien més per Serapis. Si fos el cas, es tractaria d'una deïtat sincrètica, amb culte entre els grecs i els egipcis i que havia estat declarat patró d'Alexandria per Ptolomeu I.
Tot esperant a Esculapi | 10-02-2008 - 09:44:31 GMT 1 #