Els Moros del Àfrica Tropical, "caravana"
*** Yo soy aquel negrito/del África tropical,/que cultivando cantaba/la canción del Cola Cao.
Y como verán Ustedes,/les voy a relatar/las múltiples cualidades/de este producto sin par.Es el Cola Cao desayuno y merienda. ¡Cola Cao, Cola Cao! Lo toma el futbolista para entrar goles, Si lo toma el ciclista, se hace el amo de la pista/y si es el boxeador, (bum, bum), golpea que es un primor. Es el Cola Cao desayuno y merienda. ¡Cola Cao, Cola Cao!
Els Moros del Àfrica Tropical, "caravana".-Caravana Solidària per els Moros del Àfrica Tropical, que sortirà de Barcelona a finals de novembre, traslladarà a Mauritària (concretament a les localitats de Guemou i Diogountouro)material escolar i sanitari, un equip fotovoltaic i eines per agricultura fruit de donacions de l´hospital d´Olot, entitats esportives de la Garrotxa, una inversió de 8.000 euros del Consell Municipal de Cooperació i Solidaritat d´Olot i 2.400 euros aportats per la Unió de Treballadors Mauritans a Olot i l'Associació de Mauritans d´Olot.

Meneame
del.icio.us



Per desgràcia crec que no serà l´última vegada que caldrà parlar del perill de l´integrisme islàmic a casa nostra, en gran mesura per culpa de les equivocades i perilloses polítiques dels nostres governants en matèria d´immigració.
L´ombra del terrorisme islamista torna a planar sobre Catalunya. Després que el passat dissabte catorze musulmans preparats per atemptar de forma imminent fossin detinguts a Barcelona, encara hi ha qui nega el perill que suposa l´Islam per la convivència a casa nostra. Sembla que ningú recorda ja els atemptats de l´11 de març de 2004 a Madrid. Jaish e Mohamed (JEM, L´Exèrcit de Mahoma), un grup terrorista pakistanès vinculat amb Al Qaeda, utilitza mesquites del territori espanyol per reclutar i mobilitzar voluntaris disposats a fer la yihad, tal i com fa a Gran Bretanya. Fonts de la seguretat pakistanesa van reconèixer que el JEM utilitza Espanya i especialment Catalunya, com a base logística. I què fan al respecte els nostres dirigents? El govern català va aprovar el passat novembre un projecte de llei que obliga als consistoris catalans a cedir obligatòriament terrenys públics per la construcció d´equipaments d´usos religiosos. Ni es preocupen del què s´hi fa en alguns d´aquests centres. Cap un 10% de les mesquites en sòl espanyol segueixen els dictats del salafisme, una de les doctrines més radicals de l´Islam. I des dels ajuntaments? No s´atreveixen a impedir la instal·lació d´aquests centres, no fos cas que els acusin de racistes o xenòfobs. Controlar-los? Si no ho volen fer les administracions implicades.... que hi poden fer els ajuntaments? Amb aquestes dinàmiques des de totes les administracions implicades, de segur que no serà l´ultima vegada que caldrà parlar-ne d´aquest greu problema. Potser seria hora que entre tots diguéssim les coses en què creiem i pensem, en veu alta i clara i actuéssim en conseqüència.
-Moisès Font Casademont. Regidor de PxC a l´Ajuntament d´Olot
El perill de Islamic | 29-01-2008 - 07:38:06 GMT 1 #
Activismo islámico en España, por Juan José Escobar Stemmann: El islam español se encuentra en un proceso de profunda transformación
como consecuencia del creciente número de inmigrantes
musulmanes llegados al país en los últimos años. Los conversos
españoles, promotores del proceso de institucionalización de las
comunidades musulmanas en España y defensores de una lectura del islam
más adaptada a la realidad europea, están paulatinamente perdiendo cotas
de poder en beneficio de asociaciones más conservadoras inspiradas en el
ideario político-religioso de los Hermanos Musulmanes y en la ortodoxia del
wahabismo saudí. Como en el resto de Europa, el activismo islámico gana
cada vez más adeptos.
El incremento de los flujos migratorios en España y su cercanía al Magreb
han producido un aumento considerable de la población musulmana en
los últimos 10 años. La cuantificación de la misma es tarea ardua y compleja.
A 1 de enero de 2007 había 715.477 residentes legales en España procedentes
de países de mayoría musulmana. Si a ello se une la cifra de musulmanes
nacionalizados españoles, conversos y emigrantes ilegales, la
población de confesión musulmana residente en España podría acercarse al
millón de personas, lo que supone aproximadamente un 20 por cien de la población
extranjera residente en España.
El principal colectivo está formado por los nacionales de Marruecos,
que constituyen más de un 70 por cien del total de musulmanes residentes
en España. Le siguen en importancia los nacionales de Argelia, Pakistán,
Irán, Líbano, Siria, Egipto y Túnez. La mayor parte de los inmigrantes de origen
marroquí y argelino son hombres que han emigrado a España en los últi mos 15 años para trabajar en el campo y en la construcción, buscando una
mejora de sus condiciones de vida.
Junto al colectivo de origen marroquí, existe una comunidad de musulmanes
provenientes de diversos países de Oriente Próximo (Líbano, Siria,
Jordania, Palestina y Egipto) que se instaló en España a finales de los años
setenta y durante la década de los ochenta tras abandonar sus países por
motivos religiosos o políticos. Muchos de ellos fueron becados por el gobierno
español para realizar sus estudios en España. Se casaron con ciudadanas
españolas y adquirieron la nacionalidad española. Suelen desarrollar su actividad
profesional en el campo sanitario o comercial y gozan de un buen nivel
de vida. Se han integrado sin problemas en la sociedad española, aunque
siguen manteniendo relación con sus países de origen.
Un tercer grupo representativo de musulmanes es el formado por los españoles
conversos, que suponen el dos por cien de la comunidad musulmana
en España. La mayoría de ellos proviene de movimientos radicales de izquierda,
sobre todo de Andalucía y Cataluña, y su primer contacto con el islam se
realiza generalmente a través del sufismo. Son comunidades muy activas que
pretenden recuperar el pasado islámico de Al Andalus. Consideran que los
ocho siglos de presencia musulmana en el sur de España hacen que el islam
forme parte de la identidad española. Por ello, promueven iniciativas para recuperar
el pasado islámico y potenciar la cooperación entre España y el mundo
árabe. Entre las organizaciones de conversos destaca el movimiento Morabitum,
cuyo líder espiritual es el converso escocés Ian Dallas, conocido
también como Sheik Abdelkader al Morabit, residente en Suráfrica. En España
su principal comunidad está radicada en Granada, en la mezquita de El Albaicín.
También tiene seguidores en Barcelona y Mallorca.
Los conversos españoles han desempeñado un papel fundamental en la
institucionalización del islam en España, habiendo copado los principales
puestos de responsabilidad de las asociaciones que representan a los musulmanes
del país y, muy especialmente, en la Federación Española de Entidades
Religiosas Islámicas (Feeri). No obstante, su influencia ha decaído en
los últimos años debido al aumento del número de inmigrantes musulmanes
y a la mayor implicación de ciertos gobiernos extranjeros en la gestión de
las asociaciones.
La institucionalización del islam en España
La Constitución española de 1978 supuso un profundo cambio en la tradicional
actitud del Estado ante el hecho religioso, al consagrar los derechos de
igualdad y libertad religiosa en su artículo 16. Se ponía así fin a la confesionalidad
católica del Estado español. Una ley orgánica de 5 de julio de 1980
sobre libertad religiosa desarrolló el precepto constitucional y estableció la
posibilidad de que el Estado pudiera adoptar acuerdos de cooperación con
distintas confesiones religiosas. En virtud de esta ley, el 29 de abril de 1992
se firmó un acuerdo de cooperación con las asociaciones musulmanas que
sería aprobado por el Parlamento el 10 de noviembre.
Este acuerdo trató de configurar una estructura representativa para articular
las reivindicaciones de la comunidad musulmana. Al no existir en el islam
suní el concepto de iglesia como estructura jerárquica, los diversos colectivos
musulmanes se agrupan en asociaciones religiosas que no tienen
relaciones de dependencia jerárquica con ninguna otra entidad religiosa superior.
En el caso español, las primeras asociaciones musulmanas surgen a
partir de 1968 en Ceuta y Melilla. En 1971, Riay Tatary, médico de origen sirio,
nacionalizado español y cercano al ideario de los Hermanos Musulmanes,
fundó la Asociación Musulmana de España con la intención de agrupar
a las distintas asociaciones.
La llegada de la democracia coincide con la
aparición de las primeras tensiones en el seno
del colectivo musulmán. En 1979 el converso español
Antonio Machordom crea la Comunidad
Musulmana de España, que reúne a un grupo de
conversos descontentos con la gestión de Tatary.
Es el primer episodio de una larga rivalidad –que
se mantiene hoy– entre comunidades de diversa
orientación y adscripción ideológica por hacerse
con la representación de los musulmanes.
En esta época aparecieron también los primeros
oratorios habilitados por los colectivos de
emigrantes para celebrar los ritos musulmanes. Su creciente presencia despertó
el interés de algunos países musulmanes. Marruecos creó en 1986 la
Asociación Al Umma para integrar a los inmigrantes de esta nacionalidad
que llegaban a España. Arabia Saudí y Kuwait promovieron en 1989 la apertura
de una delegación en Madrid del Consejo Continental Europeo de Mezquitas.
En septiembre de 1989 se fundó la Feeri, que agrupaba a las 15 principales
asociaciones existentes en ese momento en España. Al frente de la
misma estaba un converso español, Mansur Escudero, que lideró la federación
hasta 2002.
La unión del movimiento islámico español duró muy poco. Las diferencias
personales entre los dos principales líderes, Escudero y Tatary, no tardaron
en aparecer. En marzo de 1990, la organización de Tatary, La Asociación
Musulmana de España, decidió abandonar la federación. Poco después,
en abril de ese mismo año, Tatary promovió la creación de una nueva federación
a la que denominará Unión de Comunidades Islámicas de España
(Ucide). El acuerdo de cooperación, firmado en abril de 1992, crea la Comisión
Islámica de España (CIE), que integra las dos federaciones, como único
interlocutor válido de la comunidad musulmana ante la administración, a
través de la cual deben plantearse y negociarse las reivindicaciones de los
musulmanes y el desarrollo de los derechos recogidos en el acuerdo.
Dieciséis años después de la firma de los acuerdos de cooperación entre
el Estado español y la comunidad musulmana, Ucide y Feeri siguen dominando
la representación de la comunidad musulmana en España, aunque
sólo integran al 70 por cien de las cerca de de las 300 asociaciones islámicas
registradas oficialmente en el ministerio de Justicia. Se estima, además, que
existen unas 200 asociaciones que no se han inscrito y que actúan como
asociaciones culturales y clubes sociales, lo que les permite evadir el control
de la administración. Ello supone que la representatividad de la CIE como
única interlocutora ante el Estado ha disminuido considerablemente en
los últimos años.
Tampoco existe un verdadero censo de mezquitas y lugares de culto para
los musulmanes. La dirección general de Asuntos Religiosos del ministerio
de Justicia estima que existen unos 450 lugares de culto censados en España.
Sólo una docena son mezquitas propiamente dichas. El resto son
pequeños oratorios instalados en pisos, garajes e incluso locales abandonados
que carecen de cualquier licencia. El importante aumento de la población
inmigrante de confesión musulmana en los últimos años ha provocado
la proliferación de este tipo de oratorios, donde no es difícil encontrar imanes
con escasa formación portadores de un discurso que dificulta la integración
de sus feligreses. Fuentes de la policía española elevan la cifra total de
lugares de culto a 600, de los que un 10 por cien propagaría ideas difícilmente
compatibles con la integración de los inmigrantes musulmanes.
La Ucide es hoy la federación con mayor número de asociaciones, 160,
repartidas por la geografía española, aunque su principal base se encuentra
en Madrid. Tatary sigue al frente de la federación, que carece de un sistema
de elección democrática de sus dirigentes. Sus detractores le acusan de haber
inflado artificialmente el número de asociaciones integradas y critican
su papel de interlocutor ante la administración, al compartir la secretaría
general de la CIE. La mezquita Abu Bakr del barrio de Tetuán en Madrid sigue
siendo el principal centro de culto.
La Feeri ha sido tradicionalmente la organización que agrupaba a los
conversos españoles, aunque ha experimentado importantes cambios como
consecuencia de la presencia de un número creciente de inmigrantes y de la
mayor implicación de ciertos gobiernos extranjeros en la gestión de algunas
de sus asociaciones. Hoy cuenta con 58 asociaciones. En sus inicios, la
Feeri estaba controlada por conversos españoles pertenecientes a la organización
Junta Islámica, liderada por Escudero.
Países como Marruecos, con estrechos lazos con las asociaciones de
musulmanes de Ceuta y Melilla integradas en esta federación, y la propia
Arabia Saudí, a través de la Liga Mundial Islámica, han apoyado económicamente
la Feeri. Especial mención debe hacerse a Arabia Saudí, que financió
en 1992 la mezquita de Ibn Khatab, conocida como la mezquita de la M-30,
considerada la más grande de Europa. En ella tiene su sede el Centro Cultural
Islámico de Madrid, la principal asociación integrada en la Feeri.
Los conversos españoles han ido perdiendo poder en el seno de la
Feeri. El último presidente converso, Félix Herrero, fue destituido por la
asamblea general de la federación en noviembre de 2007 al intentar modificar
el estatuto de la CIE en beneficio de la Ucide de Tatary. La asamblea de
la Feeri eligió como presidente a Mohamed Hamed Ali, ciudadano español
de origen marroquí con muy buena relación con las autoridades de Marruecos.
En los últimos cinco años han nacido federaciones en Cataluña, donde
cabe destacar la labor que realiza el Consejo Islámico Cultural, que agrupa a
75 asociaciones islámicas, en Baleares, Valencia, Madrid o Ceuta. Estas federaciones
han solicitado, sin éxito, su inclusión en la CIE. El principal órgano
de interlocución del Estado con las asociaciones musulmanas está paralizado
por las rencillas internas y la aparición de nuevas asociaciones que
carecen de representación en el mismo.
El activismo político en España
Para poder analizar correctamente los distintos movimientos islamistas con
presencia en España, es necesario actualizar conceptualmente el término “islamista”.
Siguiendo la terminología del International Crisis Group (ICG), el término
“islamismo” debe ser entendido como sinónimo de activismo islámico; es
decir, la afirmación y la promoción activa de creencias, prescripciones, leyes y
políticas de carácter islámico. Desde esta perspectiva, cabe destacar la existencia
de tres grandes corrientes que tienen en común fundar su activismo sobre
las tradiciones y enseñanzas del islam. Se trata de movimientos y organizaciones
que comparten principios religiosos y referencias textuales, aunque no
objetivos ni comportamientos. Parten de diagnósticos distintos sobre la situación
de la sociedad musulmana y ofrecen también soluciones distintas.
La primera corriente puede ser calificada de islamismo político, en la
medida que incluye a los movimientos que dan prioridad a la acción política,
que buscan el poder a través de la participación en las instituciones y que
–rasgo característico– se constituyen en partidos políticos. Este tipo de movimientos
suele dar prioridad en Europa al proselitismo religioso, aunque
también promueve la participación de las comunidades musulmanas en la
vida política y social europea. En España destacan los Hermanos Musulmanes
y el movimiento islamista marroquí Justicia y Espiritualidad.
La Asociación de los Hermanos Musulmanes (HH MM), creada en 1928
en Egipto por Hassan al Banna, constituye el origen doctrinal del islamismo
moderno. La influencia de los HH MM se extiende por todo el mundo islámico
y también por Europa a través de las diversas secciones nacionales de la
Federación de Organizaciones Islámicas en Europa (FOIE), con sede en
Reino Unido y presidida por Ahmed al Rawi, quien pertenece de pleno derecho
al órgano ejecutivo de la organización central de los HH MM de Egipto.
Sin embargo, más que una internacional política propiamente dicha, los HH
MM constituyen, ante todo, una escuela de pensamiento.
El aumento de la inmigración musulmana en Europa llevó al movimiento
a considerar el territorio europeo como Dar al Islam o tierra del islam,
por ello defienden la aplicación de la sharia a título personal para aquellos
musulmanes residentes en Europa. Para facilitar dicha labor, la organización
cuenta con una instancia de derecho musulmán vinculada con la FOIE,
llamada el Consejo Europeo por la Fatua y la Jurisprudencia, que dirige desde
Qatar el jeque egipcio Yusuf al Qaradawi. Este Consejo realiza una interpretación
de la ley islámica en función de lo que
se llama la “jurisprudencia de las minorías”, prevista
para aquellos países donde el islam no es
mayoritario.
En España, la organización esta representada
por la Asociación Musulmana de España, que forma
parte de una corriente interna de los HH MM
denominada Vanguardia Islámica. Dirigida por el
ciudadano sirio Isam al Attar, Vanguardia Islámica
tiene su sede en la ciudad alemana de Aquisgrán.
Suele reclutar a sus miembros en gremios y
colectivos de alto nivel cultural y económico, y
actúan bajo la cobertura de asociaciones de tipo
cultural y religioso. Las asociaciones musulmanas que dependen ideológicamente
del movimiento se distribuyen, sobre todo, en Andalucía, Valencia y
Madrid. Destacan por su representatividad, la mezquita de la Comunidad Islámica
de Valencia, el Centro Islámico de Granada y la Asociación Al Manar
de Ceuta. En Madrid, destacan las mezquitas de Tetuán y Estrecho.
Los HH MM persiguen activamente su implantación en la vida pública
del país. Su objetivo es ampliar el espacio del islam en la sociedad. Por ello,
promueven la participación en actividades sociales, culturales y políticas,
buscan la colaboración con las autoridades de cada país y aspiran a ser reconocidos
como interlocutores del Estado, ofreciéndose a ejercer de intermediarios
sociales en aquellos barrios donde están más implantados. Sin
embargo, esta intermediación se ofrece a partir de una premisa básica: la
afirmación de la identidad sobre una base político-religiosa. En este sentido,
consideran que los residentes o ciudadanos de origen musulmán sólo alcanzarán
el respeto de las sociedades en las que viven mediante su identificación
como musulmanes.
La creciente presencia de inmigrantes marroquíes en España ha provocado
que el principal movimiento islamista marroquí, Justicia y Espiritualidad,
se convierta en uno de los principales actores islamistas en el país. Se
trata de un movimiento religioso y social fundado por el jeque Abdesalam
Yasin que, si bien tiene una clara dimensión política, nunca ha sido reconocido
como partido por el régimen marroquí, a diferencia de otras formaciones
islamistas como el Partido para la Justicia y el Desarrollo, que hoy cuenta
con una amplia representación en el Parlamento marroquí. Justicia y
Espiritualidad no reconoce la legitimidad religiosa de la monarquía marroquí
y no oculta su objetivo de modificar la naturaleza del Estado marroquí a
través de la acción política. En Marruecos cuenta con una implantación significativa
en las grandes ciudades y se estructura alrededor de unas 700 asociaciones
que cubren ámbitos tan variados como el asistencial, educativo,
deportivo, cultural o político.
Justicia y Espiritualidad ha ido ampliando en los últimos años su presencia
entre la comunidad inmigrante marroquí en España, aprovechándose
de que un buen número de comunidades de origen marroquí han quedado
fuera del proceso de institucionalización del islam en España. Su principal
organización en el país es la Asociación Onda, que preside Mohamed
Butarbuch. Su sede está en la localidad madrileña de Getafe y posee delegaciones
en Barcelona, Cartagena, Mallorca y Granada. Sus principales lugares
de culto son las mezquitas Al Istakama y Al Falah, ambas en Getafe. Sus
actividades se centran principalmente en dar apoyo a la comunidad marroquí
en España y sus miembros mantienen un perfil bajo para evitar la infiltración
de los servicios de seguridad marroquíes, a los que preocupa la creciente
presencia de este movimiento entre las comunidades marroquíes en
territorio español. Pese a ello, uno de sus miembros, Ahmed el Hazem, presidente
de la comunidad musulmana de Villaverde Alto, fue elegido vocal de
la Feeri en las elecciones de noviembre de 2007.
Activismo religioso
La segunda corriente está representada por el activismo religioso, concentrado
en la predicación para reforzar la fe, preservar la cohesión de la comunidad
musulmana y defender el orden moral que la sostiene. En Europa
estos movimientos buscan la creación de comunidades aisladas de su entorno
y rechazan la integración en la vida política y social de los países donde
ejercen su proselitismo religioso. En España destaca la presencia de los misioneros
del movimiento Tabligh y los predicadores salafistas.
El movimiento Tabligh fue fundado por Nawlana Mohamed Ilyas en
1927 en India. Posteriormente, se asentó en Pakistán, donde inició su trabajo
de divulgación y captación de adeptos en el ámbito internacional. El Tabligh
es hoy una de las organizaciones islámicas transnacionales más importantes,
presente en más de 100 países y que se caracteriza por impartir una
doctrina que tiene como objetivo la reislamización de la comunidad musulmana
desde su base, con planteamientos muy sencillos y rígidos basados en
la imitación de la vida del profeta. Su principal actividad es la predicación.
En España, los miembros del Tabligh son sobre todo de origen marroquí
y pakistaní, y cuentan con un número importante de mezquitas que controlan
directa o indirectamente. Fuentes policiales consideran que la organización
cuenta con, al menos, 2.000 miembros distribuidos en diversas ciudades (Badajoz,
Sevilla, Granada, Barcelona, Valencia y Madrid), desde donde se desplazan
a otras ciudades. En Madrid, realizan sus labores de proselitismo en
la mezquita de la calle Peña de Francia y en la de la M-30.
En principio, se trata de un movimiento que rechaza de forma explícita
la violencia para la consecución de sus objetivos. No obstante, pretenden
organizar a los musulmanes en comunidades separadas,
sin ningún tipo de relación con el mundo
europeo no musulmán, propagando una conducta
segregacionista. Por otra parte, el hecho
de tener su dirección y sede principal en Pakistán,
a donde viajan muchos de sus seguidores
para completar su formación, ha propiciado que
grupos radicales aprovechen la estructura y los
desplazamientos de los miembros del Tabligh para
facilitar su tránsito por Europa y recibir formación
militar en ese país.
Los responsables de la organización han
adoptado una serie de medidas en los últimos
años para evitar que el movimiento sea manipulado por los extremistas. En
todo caso, se han dado casos en los que miembros del Tabligh en España
terminaron incorporándose a organizaciones extremistas. Hamed Abderrahman
Ahmed, único preso español en Guantánamo, perteneció al Tabligh antes
de desplazarse a Afganistán. Del mismo modo, Aziz el Bakri, joven marroquí
de 27 años que perdió la vida en Ramadi (Irak) en abril de 2003,
también perteneció al movimiento antes de caer en manos de los reclutadores
salafistas.
La emergencia del salafismo reformista en España es un fenómeno relativamente
reciente. Los salafistas llegan a España, como al resto de Europa,
en el momento de la emergencia del Frente Islámico de Salvación (FIS) en
Argelia. Su influencia se ha propagado a través de la diáspora argelina. La
estructura descentralizada y segmentada del movimiento salafista, el control
policial y el escaso número de musulmanes de segunda generación en
España explican que carezcan de mezquitas o centros islámicos bien identificados.
Su principal zona de influencia se sitúa en la costa de Cataluña, más
concretamente, en las comarcas del Penedés y el Maresme, donde los imanes
salafistas atraen a los inmigrantes recién llegados y han conseguido implantarse
entre los jóvenes desempleados de la región, principalmente marroquíes
y nacionales de los países subsaharianos.
Por otra parte, destacados imanes salafistas europeos visitan de forma
regular ciertas mezquitas como la de la Comunidad Islámica de Valencia o la
de la calle Estrecho de Madrid, donde dan charlas religiosas y realizan labores
de proselitismo. Estos imanes cuentan con un importante apoyo por parte
de Arabia Saudí, que concede anualmente becas para que jóvenes europeos
estudien en la Universidad Oumm al Qora en Medina. Además, los centros
islámicos gestionados por la Liga Mundial Islámica suelen estar en manos de
clérigos que predican un islam rigorista muy cercano al salafismo. El número
de seguidores del salafismo en España está creciendo, al igual que en el resto
de Europa. Han inundado la red de páginas web que se declaran estrictamente
apolíticas, en las que son frecuentes las consultas sobre diversas cuestiones
sociales a imanes salafistas saudíes de renombrado prestigio.
Aunque en principio el salafismo reformista se opone al uso de la violencia,
predica un islam de completa ruptura cultural con el contexto impío
en Europa. El salafismo en las sociedades occidentales no tiene como objetivo
a las comunidades ligadas a una cultura de origen, sino a individuos
con dudas sobre su fe y su identidad. Promueve la creación de una identidad
religiosa transnacional, lo que implica un rechazo a la cultura de origen
y una negativa a asimilar la cultura occidental que le rodea. Para estos individuos
el salafismo ofrece un sistema que regula la conducta en cualquier situación
o lugar, ya sea en los desiertos de Afganistán o en una universidad
española.
Activismo ‘alqaedista’
El tercer tipo de activismo está representado hoy por la ideología y los grupos
que se articulan alrededor de Al Qaeda. El salafismo yihadista se introduce
en España a mediados de la década de los noventa de la mano de los
grupos armados argelinos y de miembros de los HH MM sirios, asentados en
España durante la década de los ochenta huyendo de la represión del régimen
sirio. Las primeras células conocidas pertenecieron al Grupo Islámico
Armado (GIA) argelino, que entre 1995 y 1996 emprendió una campaña de
atentados en Francia. El redactor jefe de su órgano de expresión en Europa,
el semanario Al Ansar, era precisamente Abu Qatada, que a la postre se
convertiría en uno de los principales ideólogos del salafismo yihadista.
Su área de actuación prioritaria fue la provincia de Alicante, donde residía
una buena parte de la colonia argelina en España. En abril de 1997, la
policía española realizaba el primer gran operativo contra las redes
“alqaedistas” al detener a siete personas acusadas de pertenecer al GIA. Entre
ellas se encontraba Allekema Lamari, uno de los líderes de la célula que
cometió el atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Un año clave en la
recomposición de los grupos “alqaedistas” magrebíes y en la consolidación
del salafismo yihadista fue 1998. Impulsados por Al Qaeda, surgen el Grupo
Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), escisión del GIA liderada
por Hassan Hattab, y el Grupo Islámico Combatiente Marroquí, que desempeñarían
un papel esencial en el desarrollo del activismo de Al Qaeda
en España.
Por otra parte, en 1994, un grupo de islamistas sirios intentó hacerse con
el control de la mezquita de Tetuán en Madrid, constituyendo una organización
denominada Alianza Islámica. De esta organización se escindió un grupo
denominado “Soldados de Alá”, seguidores del jeque palestino Abu Salah.
Esta célula llevó a cabo tareas de reclutamiento para enviar muyahidines a
Bosnia. En 1995, Salah se desplazó a Afganistán.
Su lugar lo ocuparía Edin Barakat Yardas, alias
Abu Dahdah, que a la postre se convertiría en el
representante de Al Qaeda en España. Durante
años reclutó a diversos jóvenes, en su mayoría
marroquíes, a los que envió a Afganistán, Chechenia
e Indonesia. Algunos de ellos (Amer Azizi,
Mustapha el Maymouny o Said Berraj) desempeñarían
un papel destacado en los atentados de
Casablanca y Madrid. La red fue desmantelada
tras diversas operaciones policiales entre abril de
2001 y septiembre de 2003. En septiembre de
2005, Abu Dahdah y otros 18 miembros de la célula
fueron condenados a penas de cárcel de entre seis y 27 años.
El 11 de marzo de 2004 estallan en Madrid 10 bombas colocadas en varios
trenes de cercanías, causando 192 fallecidos y más de 1.800 heridos. El
principal núcleo de la red que organizó el atentado permaneció operativo
tres semanas más, e intentó atentar contra el tren de alta velocidad que une
Madrid con Sevilla. En abril de 2004, la policía localizaba a la célula terrorista
en un piso de la localidad de Leganés. Tras un tiroteo, los miembros de la
misma se suicidaron al detonar una carga explosiva que acabó también con
la vida de un policía. Aunque en un principio se creyó que la célula había actuado
de forma independiente, bajo el liderazgo de Allekema Lamari,
Serhane bin Abdelmajid y Jamal Ahmidane, las investigaciones judiciales han
encontrado indicios suficientes para creer que existió una conexión operativa
entre la red de Madrid y Al Qaeda. Las amenazas de Osama bin Laden contra
España, la presencia de tropas españolas en Irak y la cercanía de las elecciones
parlamentarias podrían haber sido los detonantes del atentado.
Desde esa fecha, la policía española ha detenido a más de 250 personas
acusadas de actividades ligadas al activismo “alqaedista”. Se han desarticulado
varias redes de apoyo al GSPC (hoy convertido en Al Qaeda en el Magreb)
y al Grupo Islámico Combatiente Marroquí, que siguen siendo las organizaciones
que plantean mayores riesgos para la seguridad de España.
También se han desarticulado varios grupos ligados a organizaciones como
Ansar al Sunna o Al Qaeda en Irak, que lideró hasta su muerte el ciudadano
jordano Abu Musab al Zarqawi. Fuentes policiales estiman que cerca de 80
jóvenes musulmanes residentes en España podrían haber sido reclutados y
enviados a Irak. Entre ellos, se cita a Belgacem Bellil, de origen argelino,
responsable del atentado suicida que acabó con la vida de 16 soldados italianos
en Nasiriya.
Los retos del islam español
La presencia de importantes núcleos de activismo islámico en España no
debe hacernos olvidar que, en líneas generales, los inmigrantes musulmanes
en el país son tolerantes, se sienten integrados en la sociedad, practican un
islam abierto, tienen una alta opinión de las instituciones españolas y consideran
inaceptable el uso de la violencia para difundir sus creencias. Estas
son algunas de las conclusiones de sendos estudios realizados por Metroscopia
para los ministerios de Asuntos Sociales e Interior en septiembre de
2006 y julio de 2007, bajo el título La comunidad musulmana en España.
Los estudios concluyen que la opinión de los musulmanes sobre cuestiones
sociales, políticas o culturales no difiere de la que tiene la propia población
española.
No obstante, esta situación podría verse modificada en los próximos
años si no hay una decidida actuación por parte de los poderes públicos. España
no sufre aún muchos de los problemas que ha planteado la deficiente
integración de las comunidades musulmanas en los principales países europeos.
Muy pronto, y sin que la sociedad haya digerido el significativo aumento
de la población musulmana en los últimos años, una segunda generación
de musulmanes españoles, principalmente en Madrid y Cataluña,
comenzará a interpelarnos sobre nuestro modelo de integración. Si hay una
convivencia natural, igualdad de trato y de oportunidades conseguiremos
que los musulmanes se conviertan en una comunidad prácticamente indistinguible
de la española. Si se sienten discriminados, tenderán a refugiarse
en el panislamismo comunitarista y a despegarse afectivamente del significado
de España.
Como afirma Ana Planet en el estudio Islam e Inmigración, los esfuerzos
para avanzar en un mejor reconocimiento e integración de la minoría
musulmana en España pasan por normalizar la presencia de las comunidades
y asociaciones, alejando de ellas sospechas sobre violencia o falta de integración,
y abriendo los mecanismos de diálogo y cooperación. Todo ello
precisa una interlocución amplia y un trabajo de acercamiento a la realidad
cotidiana de estas comunidades. Por ello, es preciso abrir un proceso de reflexión
sobre la reforma de la CIE para que incorpore a las federaciones que
se han creado en los últimos años. También es necesario identificar a las comunidades,
asociaciones o centros de culto que no están inscritos en el Registro
de Entidades Religiosas ni en otros registros de asociaciones. El registro
debe ser obligatorio.
El desarrollo del marco jurídico existente es otra de las actuaciones necesarias.
El acuerdo de cooperación de 1992 reconoce una serie de derechos
en el ámbito de la pluralidad religiosa que deben ser desarrollados. Todos los
poderes públicos están implicados. Las competencias de educación se han
trasladado a las Comunidades Autónomas y los municipios son los que autorizan
las licencias para abrir oratorios o mezquitas. Se han producido tímidos
avances en el ámbito educativo (54 profesores para una demanda de 10.000
niños sólo en primaria) y en el asistencial, donde
la Fundación Pluralismo y Convivencia, creada
en 2004, ha aprobado este año 257 proyectos presentados
por 252 asociaciones y por un monto
superior a 1,2 millones de euros. También ha habido
un reconocimiento de la función del imán
como elemento esencial en la organización de la
comunidad y de su carácter de trabajador con derecho
a cotización.
La cuestión de los imanes, su formación y su
papel en la comunidad, está hoy sometida a intenso
debate. En España el imán es un cargo elegido
por el comité de la mezquita –normalmente
los promotores del espacio de culto– que tiene en cuenta para ello su mejor
formación o mayor disponibilidad de tiempo. En algunos casos, es ofrecido y
financiado por alguna organización internacional islámica. Parece existir un
consenso sobre la necesidad de establecer un sistema de formación mixto en
Europa para los nuevos imanes, que compaginen estudios universitarios en
Europa con un año de estancia en alguna reputada universidad árabe. Es necesario
reflexionar sobre el grado de implicación y el contacto que pueden
llegar a tener con la sociedad, y cómo proceder a una renovación de estos
imanes cuando es un empleo mal remunerado y con escaso prestigio social.
La experiencia del Consejo Islámico Cultural en Cataluña demuestra que el
acercamiento a los imanes y a los comités de las mezquitas tiene efectos beneficiosos
para la correcta integración de la población inmigrante.
Por otra parte, también se debate cómo hacer que las mezquitas y oratorios
ofrezcan servicios para los musulmanes y sean, al mismo tiempo, lugar
de integración y no de exclusión. En algunas mezquitas y oratorios se detecta
una excesiva tradicionalización y en otras una excesiva politización, lo
que dificulta una correcta percepción de la mezquita por la sociedad no musulmana.
Incorporar la mezquita al tejido del barrio implica cambiar la percepción
y reconocerla como parte del proceso de integración de la población
inmigrante. No va a ser una tarea fácil. Existe gran resistencia al reconocimiento
de estas comunidades y a su incorporación en términos religiosos
a la Europa del siglo XXI. Frente a los que defienden que el islam forma
parte de la cultura europea, algunos plantean la presencia de los inmigrantes
musulmanes en nuestro territorio como una suerte de caballo de Troya
diseñado para minar la identidad e historia europeas.
La creciente presencia del activismo islámico en España puede complicar
aún más las cosas. Los activistas religiosos y “alqaedistas” –una insignificante
minoría– promueven abiertamente un neocomunitarismo que hace
imposible la integración. Los activistas políticos, y en buena medida el islam
institucionalizado que representa el Consejo Europeo por la Fatua y la Jurisprudencia
que dirige Qaradawi, defienden la integración, pero sobre premisas
difícilmente asumibles por nuestro ordenamiento jurídico. Gracias a la
televisión por satélite y a sus enormes recursos económicos, islamistas y representantes
del islam oficial, especialmente de los países de la península
Arábiga, comparten objetivos y principios teológicos en su labor de predicación
en Europa y están imponiendo su visión en el proceso de creación de
un islam europeo.
El activismo de Al Qaeda sigue siendo la principal amenaza a la seguridad
de España. Los cuerpos de seguridad del Estado han realizado un importante
esfuerzo en los últimos años para mejorar sus capacidades en la lucha
contra este activismo y han conseguido importantes éxitos. Pero no es
suficiente. Debemos evitar que el extremismo termine nutriéndose de la falta
de integración, los problemas de identidad y la desesperación. Por ello,
los poderes públicos deben implicarse más en la gestión del islam español,
cuyas estructuras han caducado.
Estamos aún a tiempo para intentar evitar las experiencias negativas
que han sufrido otros países europeos. El activismo islámico es aún minoritario
en España y la comunidad musulmana ha dado muestras sobradas de
voluntad de integración. Por otro lado, el rechazo explícito a la violencia debe
convertirse en una máxima para las asociaciones musulmanas, que deben
ser conscientes de que el activismo “alqaedista” es su principal enemigo.
Deben abandonar la ambigüedad y el doble lenguaje e implicarse más en
la lucha contra los discursos comunitaristas que impiden la correcta integración
de la población musulmana en España. Vall del Llierca
Activismo islámico en España | 17-07-2008 - 14:38:48 GMT 1 #
Caravana Solidària Olot envia material :El Consell de Cooperació i Solidaritat d'Olot ha enviat 40 caixes de material sanitari i escolar, mobiliari mèdic i un equip de captació d'energia fotovoltaica a la localitat de MBarha M'Bow, al Senegal. El material, que va sortir ahir d'Olot, arribarà al Senegal a través de la Caravana Solidària 2008 que està previst que surti de Barcelona d'aquí a pocs dies. El valor comptabilitzat del material enviat és de 5.500 € euros. La responsable del Consell, Julia Rubio, va precisar que s'ha de tenir en compte que en la valoració no s'hi comptabilitzen les donacions.
Caravana Solidària Olot envia material | 12-11-2008 - 08:37:14 GMT 1 #
Islamosimpatia, per MARIA DELS ÀNGELS MARTÍN, GIRONA :
S´estima el que es coneix i una condició normal de l´amor és la reciprocitat. Coneixem l´Islam? Ens estimen a nosaltres els musulmans? Per saber la resposta, s´ha de llegir l´Alcorà, que és el llibre que regeix el cor i l´obrar dels musulmans.
Mahoma, a la sura 3, versicle 114 diu: «Oh vosaltres els qui creieu! No feu amistat amb altres distints de vosaltres mateixos. Ells (els descreguts) no deixaran d´espoliar-vos, ja que desitgen ocasionar-vos danys. L´odi es manifesta en la seva boca. Però el que oculten els seus cors és encara pitjor?».
Sobre l´opinió que tenen els musulmans d´altres religions, un hom se´n pot fer una idea en llegir a la sura 8, el versicle 40: «Combatiu-los fins que ja no hi hagi sedició i la religió sigui únicament la d´Al·là?».
A la sura 9 versicle 29 hi trobem: «Mateu els que no creguin en Al·là ni en l´últim dia, i no prohibeixen el que Al·là i el seu Apòstol han prohibit, i a tot aquell qui no practiqui la religió de la veritat entre els que han rebut el Llibre, fins que hagin pagat el tribut amb les seves pròpies mans i estiguin humiliats».
Fa la impressió que els polítics d´Europa no coneixen l´Alcorà i que amb molta imprevisió donen papers, ajuts i estada a unes persones que quan tinguin ocasió faran el que surt a la sura 47 versicle 4: «Quan els trobeu als que no creuen; colpegeu les seves nuques fins que els hàgiu degollat!». Aquests polítics d´Europa, haurien d´entendre que ser demòcrata no significa ser tonto. Per la seva falta d´astúcia, s´està gestant un nou totalitarisme, amb el que comporta de submissió i esclavitud. Estan posant les bases per a la construcció de la nova Euràbia. Quan arribi el moment seran capaços de defensar-nos?
Islamosimpatia | 26-07-2009 - 08:35:59 GMT 1 #