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El Blog de Leningrad Garrotxa Olot: Argelaguer - Tortellà - Montagut i Oix - Sales de Llierca - Sant Jaume de Llierca

15/11/2007 GMT 1

Els Moros del Àfrica Tropical, "caravana"

lejarza @ 10:15

bank morocoEls Moros del Àfrica Tropical, "caravana".-Caravana Solidària per els Moros del Àfrica Tropical, que sortirà de Barcelona a finals de novembre, traslladarà a Mauritària (concretament a les localitats de Guemou i Diogountouro)material escolar i sanitari, un equip fotovoltaic i eines per agricultura fruit de donacions de l´hospital d´Olot, entitats esportives de la Garrotxa, una inversió de 8.000 euros del Consell Municipal de Cooperació i Solidaritat d´Olot i 2.400 euros aportats per la Unió de Treballadors Mauritans a Olot i l'Associació de Mauritans d´Olot.

*** 

Yo soy aquel negrito/del África tropical,/que cultivando cantaba/la canción del Cola Cao.

Y como verán Ustedes,/les voy a relatar/las múltiples cualidades/de este producto sin par.Es el Cola Cao desayuno y merienda.

Es el Cola Cao desayuno y merienda ideal.

¡Cola Cao, Cola Cao!

Lo toma el futbolista para entrar goles,/también lo toman los buenos nadadores.

Si lo toma el ciclista, se hace el amo de la pista/y si es el boxeador, (bum, bum), golpea que es un primor. Es el Cola Cao desayuno y merienda.

Es el Cola Cao desayuno y merienda ideal.

¡Cola Cao, Cola Cao!

Comentarios
VALL DEL LLIERCA Cap Argelaguer: Sales de Llierca, Sant Jaume de Llierca, Montagut i Oix, Tortellà. VALL D'HOSTOLES Cap Les Planes d'Hostoles: Sant Feliu de Pallerols, Sant Aniol de Finestres. ÁMBIT DE BESALÚ Cap Besalú: Beuda, Maia de Montcal, Sant Ferriol. CONCA ALTA DEL FLUVIÁ Cap Olot: Castellfollit de la Roca, Les Preses, Riudaura, Sant Joan les Fonts, La Vall de Bianya, La Vall d´en Bas, Mieres, Santa Pau.

Comentarios(4) »

  1. Per desgràcia crec que no serà l´última vegada que caldrà parlar del perill de l´integrisme islàmic a casa nostra, en gran mesura per culpa de les equivocades i perilloses polítiques dels nostres governants en matèria d´immigració.
    L´ombra del terrorisme islamista torna a planar sobre Catalunya. Després que el passat dissabte catorze musulmans preparats per atemptar de forma imminent fossin detinguts a Barcelona, encara hi ha qui nega el perill que suposa l´Islam per la convivència a casa nostra. Sembla que ningú recorda ja els atemptats de l´11 de març de 2004 a Madrid. Jaish e Mohamed (JEM, L´Exèrcit de Mahoma), un grup terrorista pakistanès vinculat amb Al Qaeda, utilitza mesquites del territori espanyol per reclutar i mobilitzar voluntaris disposats a fer la yihad, tal i com fa a Gran Bretanya. Fonts de la seguretat pakistanesa van reconèixer que el JEM utilitza Espanya i especialment Catalunya, com a base logística. I què fan al respecte els nostres dirigents? El govern català va aprovar el passat novembre un projecte de llei que obliga als consistoris catalans a cedir obligatòriament terrenys públics per la construcció d´equipaments d´usos religiosos. Ni es preocupen del què s´hi fa en alguns d´aquests centres. Cap un 10% de les mesquites en sòl espanyol segueixen els dictats del salafisme, una de les doctrines més radicals de l´Islam. I des dels ajuntaments? No s´atreveixen a impedir la instal·lació d´aquests centres, no fos cas que els acusin de racistes o xenòfobs. Controlar-los? Si no ho volen fer les administracions implicades.... que hi poden fer els ajuntaments? Amb aquestes dinàmiques des de totes les administracions implicades, de segur que no serà l´ultima vegada que caldrà parlar-ne d´aquest greu problema. Potser seria hora que entre tots diguéssim les coses en què creiem i pensem, en veu alta i clara i actuéssim en conseqüència.
    -Moisès Font Casademont. Regidor de PxC a l´Ajuntament d´Olot

    El perill de Islamic | 29-01-2008 - 07:38:06 GMT 1 #

  2. Activismo islámico en España, por Juan José Escobar Stemmann: El islam español se encuentra en un proceso de profunda transformación
    como consecuencia del creciente número de inmigrantes
    musulmanes llegados al país en los últimos años. Los conversos
    españoles, promotores del proceso de institucionalización de las
    comunidades musulmanas en España y defensores de una lectura del islam
    más adaptada a la realidad europea, están paulatinamente perdiendo cotas
    de poder en beneficio de asociaciones más conservadoras inspiradas en el
    ideario político-religioso de los Hermanos Musulmanes y en la ortodoxia del
    wahabismo saudí. Como en el resto de Europa, el activismo islámico gana
    cada vez más adeptos.
    El incremento de los flujos migratorios en España y su cercanía al Magreb
    han producido un aumento considerable de la población musulmana en
    los últimos 10 años. La cuantificación de la misma es tarea ardua y compleja.
    A 1 de enero de 2007 había 715.477 residentes legales en España procedentes
    de países de mayoría musulmana. Si a ello se une la cifra de musulmanes
    nacionalizados españoles, conversos y emigrantes ilegales, la
    población de confesión musulmana residente en España podría acercarse al
    millón de personas, lo que supone aproximadamente un 20 por cien de la población
    extranjera residente en España.
    El principal colectivo está formado por los nacionales de Marruecos,
    que constituyen más de un 70 por cien del total de musulmanes residentes
    en España. Le siguen en importancia los nacionales de Argelia, Pakistán,
    Irán, Líbano, Siria, Egipto y Túnez. La mayor parte de los inmigrantes de origen
    marroquí y argelino son hombres que han emigrado a España en los últi mos 15 años para trabajar en el campo y en la construcción, buscando una
    mejora de sus condiciones de vida.
    Junto al colectivo de origen marroquí, existe una comunidad de musulmanes
    provenientes de diversos países de Oriente Próximo (Líbano, Siria,
    Jordania, Palestina y Egipto) que se instaló en España a finales de los años
    setenta y durante la década de los ochenta tras abandonar sus países por
    motivos religiosos o políticos. Muchos de ellos fueron becados por el gobierno
    español para realizar sus estudios en España. Se casaron con ciudadanas
    españolas y adquirieron la nacionalidad española. Suelen desarrollar su actividad
    profesional en el campo sanitario o comercial y gozan de un buen nivel
    de vida. Se han integrado sin problemas en la sociedad española, aunque
    siguen manteniendo relación con sus países de origen.
    Un tercer grupo representativo de musulmanes es el formado por los españoles
    conversos, que suponen el dos por cien de la comunidad musulmana
    en España. La mayoría de ellos proviene de movimientos radicales de izquierda,
    sobre todo de Andalucía y Cataluña, y su primer contacto con el islam se
    realiza generalmente a través del sufismo. Son comunidades muy activas que
    pretenden recuperar el pasado islámico de Al Andalus. Consideran que los
    ocho siglos de presencia musulmana en el sur de España hacen que el islam
    forme parte de la identidad española. Por ello, promueven iniciativas para recuperar
    el pasado islámico y potenciar la cooperación entre España y el mundo
    árabe. Entre las organizaciones de conversos destaca el movimiento Morabitum,
    cuyo líder espiritual es el converso escocés Ian Dallas, conocido
    también como Sheik Abdelkader al Morabit, residente en Suráfrica. En España
    su principal comunidad está radicada en Granada, en la mezquita de El Albaicín.
    También tiene seguidores en Barcelona y Mallorca.
    Los conversos españoles han desempeñado un papel fundamental en la
    institucionalización del islam en España, habiendo copado los principales
    puestos de responsabilidad de las asociaciones que representan a los musulmanes
    del país y, muy especialmente, en la Federación Española de Entidades
    Religiosas Islámicas (Feeri). No obstante, su influencia ha decaído en
    los últimos años debido al aumento del número de inmigrantes musulmanes
    y a la mayor implicación de ciertos gobiernos extranjeros en la gestión de
    las asociaciones.
    La institucionalización del islam en España
    La Constitución española de 1978 supuso un profundo cambio en la tradicional
    actitud del Estado ante el hecho religioso, al consagrar los derechos de
    igualdad y libertad religiosa en su artículo 16. Se ponía así fin a la confesionalidad
    católica del Estado español. Una ley orgánica de 5 de julio de 1980
    sobre libertad religiosa desarrolló el precepto constitucional y estableció la
    posibilidad de que el Estado pudiera adoptar acuerdos de cooperación con
    distintas confesiones religiosas. En virtud de esta ley, el 29 de abril de 1992
    se firmó un acuerdo de cooperación con las asociaciones musulmanas que
    sería aprobado por el Parlamento el 10 de noviembre.
    Este acuerdo trató de configurar una estructura representativa para articular
    las reivindicaciones de la comunidad musulmana. Al no existir en el islam
    suní el concepto de iglesia como estructura jerárquica, los diversos colectivos
    musulmanes se agrupan en asociaciones religiosas que no tienen
    relaciones de dependencia jerárquica con ninguna otra entidad religiosa superior.
    En el caso español, las primeras asociaciones musulmanas surgen a
    partir de 1968 en Ceuta y Melilla. En 1971, Riay Tatary, médico de origen sirio,
    nacionalizado español y cercano al ideario de los Hermanos Musulmanes,
    fundó la Asociación Musulmana de España con la intención de agrupar
    a las distintas asociaciones.
    La llegada de la democracia coincide con la
    aparición de las primeras tensiones en el seno
    del colectivo musulmán. En 1979 el converso español
    Antonio Machordom crea la Comunidad
    Musulmana de España, que reúne a un grupo de
    conversos descontentos con la gestión de Tatary.
    Es el primer episodio de una larga rivalidad –que
    se mantiene hoy– entre comunidades de diversa
    orientación y adscripción ideológica por hacerse
    con la representación de los musulmanes.
    En esta época aparecieron también los primeros
    oratorios habilitados por los colectivos de
    emigrantes para celebrar los ritos musulmanes. Su creciente presencia despertó
    el interés de algunos países musulmanes. Marruecos creó en 1986 la
    Asociación Al Umma para integrar a los inmigrantes de esta nacionalidad
    que llegaban a España. Arabia Saudí y Kuwait promovieron en 1989 la apertura
    de una delegación en Madrid del Consejo Continental Europeo de Mezquitas.
    En septiembre de 1989 se fundó la Feeri, que agrupaba a las 15 principales
    asociaciones existentes en ese momento en España. Al frente de la
    misma estaba un converso español, Mansur Escudero, que lideró la federación
    hasta 2002.

    La unión del movimiento islámico español duró muy poco. Las diferencias
    personales entre los dos principales líderes, Escudero y Tatary, no tardaron
    en aparecer. En marzo de 1990, la organización de Tatary, La Asociación
    Musulmana de España, decidió abandonar la federación. Poco después,
    en abril de ese mismo año, Tatary promovió la creación de una nueva federación
    a la que denominará Unión de Comunidades Islámicas de España
    (Ucide). El acuerdo de cooperación, firmado en abril de 1992, crea la Comisión
    Islámica de España (CIE), que integra las dos federaciones, como único
    interlocutor válido de la comunidad musulmana ante la administración, a
    través de la cual deben plantearse y negociarse las reivindicaciones de los
    musulmanes y el desarrollo de los derechos recogidos en el acuerdo.
    Dieciséis años después de la firma de los acuerdos de cooperación entre
    el Estado español y la comunidad musulmana, Ucide y Feeri siguen dominando
    la representación de la comunidad musulmana en España, aunque
    sólo integran al 70 por cien de las cerca de de las 300 asociaciones islámicas
    registradas oficialmente en el ministerio de Justicia. Se estima, además, que
    existen unas 200 asociaciones que no se han inscrito y que actúan como
    asociaciones culturales y clubes sociales, lo que les permite evadir el control
    de la administración. Ello supone que la representatividad de la CIE como
    única interlocutora ante el Estado ha disminuido considerablemente en
    los últimos años.
    Tampoco existe un verdadero censo de mezquitas y lugares de culto para
    los musulmanes. La dirección general de Asuntos Religiosos del ministerio
    de Justicia estima que existen unos 450 lugares de culto censados en España.
    Sólo una docena son mezquitas propiamente dichas. El resto son
    pequeños oratorios instalados en pisos, garajes e incluso locales abandonados
    que carecen de cualquier licencia. El importante aumento de la población
    inmigrante de confesión musulmana en los últimos años ha provocado
    la proliferación de este tipo de oratorios, donde no es difícil encontrar imanes
    con escasa formación portadores de un discurso que dificulta la integración
    de sus feligreses. Fuentes de la policía española elevan la cifra total de
    lugares de culto a 600, de los que un 10 por cien propagaría ideas difícilmente
    compatibles con la integración de los inmigrantes musulmanes.
    La Ucide es hoy la federación con mayor número de asociaciones, 160,
    repartidas por la geografía española, aunque su principal base se encuentra
    en Madrid. Tatary sigue al frente de la federación, que carece de un sistema
    de elección democrática de sus dirigentes. Sus detractores le acusan de haber
    inflado artificialmente el número de asociaciones integradas y critican
    su papel de interlocutor ante la administración, al compartir la secretaría
    general de la CIE. La mezquita Abu Bakr del barrio de Tetuán en Madrid sigue
    siendo el principal centro de culto.
    La Feeri ha sido tradicionalmente la organización que agrupaba a los
    conversos españoles, aunque ha experimentado importantes cambios como
    consecuencia de la presencia de un número creciente de inmigrantes y de la
    mayor implicación de ciertos gobiernos extranjeros en la gestión de algunas
    de sus asociaciones. Hoy cuenta con 58 asociaciones. En sus inicios, la
    Feeri estaba controlada por conversos españoles pertenecientes a la organización
    Junta Islámica, liderada por Escudero.
    Países como Marruecos, con estrechos lazos con las asociaciones de
    musulmanes de Ceuta y Melilla integradas en esta federación, y la propia
    Arabia Saudí, a través de la Liga Mundial Islámica, han apoyado económicamente
    la Feeri. Especial mención debe hacerse a Arabia Saudí, que financió
    en 1992 la mezquita de Ibn Khatab, conocida como la mezquita de la M-30,
    considerada la más grande de Europa. En ella tiene su sede el Centro Cultural
    Islámico de Madrid, la principal asociación integrada en la Feeri.
    Los conversos españoles han ido perdiendo poder en el seno de la
    Feeri. El último presidente converso, Félix Herrero, fue destituido por la
    asamblea general de la federación en noviembre de 2007 al intentar modificar
    el estatuto de la CIE en beneficio de la Ucide de Tatary. La asamblea de
    la Feeri eligió como presidente a Mohamed Hamed Ali, ciudadano español
    de origen marroquí con muy buena relación con las autoridades de Marruecos.
    En los últimos cinco años han nacido federaciones en Cataluña, donde
    cabe destacar la labor que realiza el Consejo Islámico Cultural, que agrupa a
    75 asociaciones islámicas, en Baleares, Valencia, Madrid o Ceuta. Estas federaciones
    han solicitado, sin éxito, su inclusión en la CIE. El principal órgano
    de interlocución del Estado con las asociaciones musulmanas está paralizado
    por las rencillas internas y la aparición de nuevas asociaciones que
    carecen de representación en el mismo.
    El activismo político en España
    Para poder analizar correctamente los distintos movimientos islamistas con
    presencia en España, es necesario actualizar conceptualmente el término “islamista”.
    Siguiendo la terminología del International Crisis Group (ICG), el término
    “islamismo” debe ser entendido como sinónimo de activismo islámico; es
    decir, la afirmación y la promoción activa de creencias, prescripciones, leyes y
    políticas de carácter islámico. Desde esta perspectiva, cabe destacar la existencia
    de tres grandes corrientes que tienen en común fundar su activismo sobre
    las tradiciones y enseñanzas del islam. Se trata de movimientos y organizaciones
    que comparten principios religiosos y referencias textuales, aunque no
    objetivos ni comportamientos. Parten de diagnósticos distintos sobre la situación
    de la sociedad musulmana y ofrecen también soluciones distintas.
    La primera corriente puede ser calificada de islamismo político, en la
    medida que incluye a los movimientos que dan prioridad a la acción política,
    que buscan el poder a través de la participación en las instituciones y que
    –rasgo característico– se constituyen en partidos políticos. Este tipo de movimientos
    suele dar prioridad en Europa al proselitismo religioso, aunque
    también promueve la participación de las comunidades musulmanas en la
    vida política y social europea. En España destacan los Hermanos Musulmanes
    y el movimiento islamista marroquí Justicia y Espiritualidad.
    La Asociación de los Hermanos Musulmanes (HH MM), creada en 1928
    en Egipto por Hassan al Banna, constituye el origen doctrinal del islamismo
    moderno. La influencia de los HH MM se extiende por todo el mundo islámico
    y también por Europa a través de las diversas secciones nacionales de la
    Federación de Organizaciones Islámicas en Europa (FOIE), con sede en
    Reino Unido y presidida por Ahmed al Rawi, quien pertenece de pleno derecho
    al órgano ejecutivo de la organización central de los HH MM de Egipto.
    Sin embargo, más que una internacional política propiamente dicha, los HH
    MM constituyen, ante todo, una escuela de pensamiento.
    El aumento de la inmigración musulmana en Europa llevó al movimiento
    a considerar el territorio europeo como Dar al Islam o tierra del islam,
    por ello defienden la aplicación de la sharia a título personal para aquellos
    musulmanes residentes en Europa. Para facilitar dicha labor, la organización
    cuenta con una instancia de derecho musulmán vinculada con la FOIE,
    llamada el Consejo Europeo por la Fatua y la Jurisprudencia, que dirige desde
    Qatar el jeque egipcio Yusuf al Qaradawi. Este Consejo realiza una interpretación
    de la ley islámica en función de lo que
    se llama la “jurisprudencia de las minorías”, prevista
    para aquellos países donde el islam no es
    mayoritario.

    En España, la organización esta representada
    por la Asociación Musulmana de España, que forma
    parte de una corriente interna de los HH MM
    denominada Vanguardia Islámica. Dirigida por el
    ciudadano sirio Isam al Attar, Vanguardia Islámica
    tiene su sede en la ciudad alemana de Aquisgrán.
    Suele reclutar a sus miembros en gremios y
    colectivos de alto nivel cultural y económico, y
    actúan bajo la cobertura de asociaciones de tipo
    cultural y religioso. Las asociaciones musulmanas que dependen ideológicamente
    del movimiento se distribuyen, sobre todo, en Andalucía, Valencia y
    Madrid. Destacan por su representatividad, la mezquita de la Comunidad Islámica
    de Valencia, el Centro Islámico de Granada y la Asociación Al Manar
    de Ceuta. En Madrid, destacan las mezquitas de Tetuán y Estrecho.
    Los HH MM persiguen activamente su implantación en la vida pública
    del país. Su objetivo es ampliar el espacio del islam en la sociedad. Por ello,
    promueven la participación en actividades sociales, culturales y políticas,
    buscan la colaboración con las autoridades de cada país y aspiran a ser reconocidos
    como interlocutores del Estado, ofreciéndose a ejercer de intermediarios
    sociales en aquellos barrios donde están más implantados. Sin
    embargo, esta intermediación se ofrece a partir de una premisa básica: la
    afirmación de la identidad sobre una base político-religiosa. En este sentido,
    consideran que los residentes o ciudadanos de origen musulmán sólo alcanzarán
    el respeto de las sociedades en las que viven mediante su identificación
    como musulmanes.
    La creciente presencia de inmigrantes marroquíes en España ha provocado
    que el principal movimiento islamista marroquí, Justicia y Espiritualidad,
    se convierta en uno de los principales actores islamistas en el país. Se
    trata de un movimiento religioso y social fundado por el jeque Abdesalam
    Yasin que, si bien tiene una clara dimensión política, nunca ha sido reconocido
    como partido por el régimen marroquí, a diferencia de otras formaciones
    islamistas como el Partido para la Justicia y el Desarrollo, que hoy cuenta
    con una amplia representación en el Parlamento marroquí. Justicia y
    Espiritualidad no reconoce la legitimidad religiosa de la monarquía marroquí
    y no oculta su objetivo de modificar la naturaleza del Estado marroquí a
    través de la acción política. En Marruecos cuenta con una implantación significativa
    en las grandes ciudades y se estructura alrededor de unas 700 asociaciones
    que cubren ámbitos tan variados como el asistencial, educativo,
    deportivo, cultural o político.
    Justicia y Espiritualidad ha ido ampliando en los últimos años su presencia
    entre la comunidad inmigrante marroquí en España, aprovechándose
    de que un buen número de comunidades de origen marroquí han quedado
    fuera del proceso de institucionalización del islam en España. Su principal
    organización en el país es la Asociación Onda, que preside Mohamed
    Butarbuch. Su sede está en la localidad madrileña de Getafe y posee delegaciones
    en Barcelona, Cartagena, Mallorca y Granada. Sus principales lugares
    de culto son las mezquitas Al Istakama y Al Falah, ambas en Getafe. Sus
    actividades se centran principalmente en dar apoyo a la comunidad marroquí
    en España y sus miembros mantienen un perfil bajo para evitar la infiltración
    de los servicios de seguridad marroquíes, a los que preocupa la creciente
    presencia de este movimiento entre las comunidades marroquíes en
    territorio español. Pese a ello, uno de sus miembros, Ahmed el Hazem, presidente
    de la comunidad musulmana de Villaverde Alto, fue elegido vocal de
    la Feeri en las elecciones de noviembre de 2007.
    Activismo religioso
    La segunda corriente está representada por el activismo religioso, concentrado
    en la predicación para reforzar la fe, preservar la cohesión de la comunidad
    musulmana y defender el orden moral que la sostiene. En Europa
    estos movimientos buscan la creación de comunidades aisladas de su entorno
    y rechazan la integración en la vida política y social de los países donde
    ejercen su proselitismo religioso. En España destaca la presencia de los misioneros
    del movimiento Tabligh y los predicadores salafistas.
    El movimiento Tabligh fue fundado por Nawlana Mohamed Ilyas en
    1927 en India. Posteriormente, se asentó en Pakistán, donde inició su trabajo
    de divulgación y captación de adeptos en el ámbito internacional. El Tabligh
    es hoy una de las organizaciones islámicas transnacionales más importantes,
    presente en más de 100 países y que se caracteriza por impartir una
    doctrina que tiene como objetivo la reislamización de la comunidad musulmana
    desde su base, con planteamientos muy sencillos y rígidos basados en
    la imitación de la vida del profeta. Su principal actividad es la predicación.
    En España, los miembros del Tabligh son sobre todo de origen marroquí
    y pakistaní, y cuentan con un número importante de mezquitas que controlan
    directa o indirectamente. Fuentes policiales consideran que la organización
    cuenta con, al menos, 2.000 miembros distribuidos en diversas ciudades (Badajoz,
    Sevilla, Granada, Barcelona, Valencia y Madrid), desde donde se desplazan
    a otras ciudades. En Madrid, realizan sus labores de proselitismo en
    la mezquita de la calle Peña de Francia y en la de la M-30.
    En principio, se trata de un movimiento que rechaza de forma explícita
    la violencia para la consecución de sus objetivos. No obstante, pretenden
    organizar a los musulmanes en comunidades separadas,
    sin ningún tipo de relación con el mundo
    europeo no musulmán, propagando una conducta
    segregacionista. Por otra parte, el hecho
    de tener su dirección y sede principal en Pakistán,
    a donde viajan muchos de sus seguidores
    para completar su formación, ha propiciado que
    grupos radicales aprovechen la estructura y los
    desplazamientos de los miembros del Tabligh para
    facilitar su tránsito por Europa y recibir formación
    militar en ese país.
    Los responsables de la organización han
    adoptado una serie de medidas en los últimos
    años para evitar que el movimiento sea manipulado por los extremistas. En
    todo caso, se han dado casos en los que miembros del Tabligh en España
    terminaron incorporándose a organizaciones extremistas. Hamed Abderrahman
    Ahmed, único preso español en Guantánamo, perteneció al Tabligh antes
    de desplazarse a Afganistán. Del mismo modo, Aziz el Bakri, joven marroquí
    de 27 años que perdió la vida en Ramadi (Irak) en abril de 2003,
    también perteneció al movimiento antes de caer en manos de los reclutadores
    salafistas.

    La emergencia del salafismo reformista en España es un fenómeno relativamente
    reciente. Los salafistas llegan a España, como al resto de Europa,
    en el momento de la emergencia del Frente Islámico de Salvación (FIS) en
    Argelia. Su influencia se ha propagado a través de la diáspora argelina. La
    estructura descentralizada y segmentada del movimiento salafista, el control
    policial y el escaso número de musulmanes de segunda generación en
    España explican que carezcan de mezquitas o centros islámicos bien identificados.
    Su principal zona de influencia se sitúa en la costa de Cataluña, más
    concretamente, en las comarcas del Penedés y el Maresme, donde los imanes
    salafistas atraen a los inmigrantes recién llegados y han conseguido implantarse
    entre los jóvenes desempleados de la región, principalmente marroquíes
    y nacionales de los países subsaharianos.
    Por otra parte, destacados imanes salafistas europeos visitan de forma
    regular ciertas mezquitas como la de la Comunidad Islámica de Valencia o la
    de la calle Estrecho de Madrid, donde dan charlas religiosas y realizan labores
    de proselitismo. Estos imanes cuentan con un importante apoyo por parte
    de Arabia Saudí, que concede anualmente becas para que jóvenes europeos
    estudien en la Universidad Oumm al Qora en Medina. Además, los centros
    islámicos gestionados por la Liga Mundial Islámica suelen estar en manos de
    clérigos que predican un islam rigorista muy cercano al salafismo. El número
    de seguidores del salafismo en España está creciendo, al igual que en el resto
    de Europa. Han inundado la red de páginas web que se declaran estrictamente
    apolíticas, en las que son frecuentes las consultas sobre diversas cuestiones
    sociales a imanes salafistas saudíes de renombrado prestigio.
    Aunque en principio el salafismo reformista se opone al uso de la violencia,
    predica un islam de completa ruptura cultural con el contexto impío
    en Europa. El salafismo en las sociedades occidentales no tiene como objetivo
    a las comunidades ligadas a una cultura de origen, sino a individuos
    con dudas sobre su fe y su identidad. Promueve la creación de una identidad
    religiosa transnacional, lo que implica un rechazo a la cultura de origen
    y una negativa a asimilar la cultura occidental que le rodea. Para estos individuos
    el salafismo ofrece un sistema que regula la conducta en cualquier situación
    o lugar, ya sea en los desiertos de Afganistán o en una universidad
    española.
    Activismo ‘alqaedista’
    El tercer tipo de activismo está representado hoy por la ideología y los grupos
    que se articulan alrededor de Al Qaeda. El salafismo yihadista se introduce
    en España a mediados de la década de los noventa de la mano de los
    grupos armados argelinos y de miembros de los HH MM sirios, asentados en
    España durante la década de los ochenta huyendo de la represión del régimen
    sirio. Las primeras células conocidas pertenecieron al Grupo Islámico
    Armado (GIA) argelino, que entre 1995 y 1996 emprendió una campaña de
    atentados en Francia. El redactor jefe de su órgano de expresión en Europa,
    el semanario Al Ansar, era precisamente Abu Qatada, que a la postre se
    convertiría en uno de los principales ideólogos del salafismo yihadista.
    Su área de actuación prioritaria fue la provincia de Alicante, donde residía
    una buena parte de la colonia argelina en España. En abril de 1997, la
    policía española realizaba el primer gran operativo contra las redes
    “alqaedistas” al detener a siete personas acusadas de pertenecer al GIA. Entre
    ellas se encontraba Allekema Lamari, uno de los líderes de la célula que
    cometió el atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Un año clave en la
    recomposición de los grupos “alqaedistas” magrebíes y en la consolidación
    del salafismo yihadista fue 1998. Impulsados por Al Qaeda, surgen el Grupo
    Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), escisión del GIA liderada
    por Hassan Hattab, y el Grupo Islámico Combatiente Marroquí, que desempeñarían
    un papel esencial en el desarrollo del activismo de Al Qaeda
    en España.
    Por otra parte, en 1994, un grupo de islamistas sirios intentó hacerse con
    el control de la mezquita de Tetuán en Madrid, constituyendo una organización
    denominada Alianza Islámica. De esta organización se escindió un grupo
    denominado “Soldados de Alá”, seguidores del jeque palestino Abu Salah.
    Esta célula llevó a cabo tareas de reclutamiento para enviar muyahidines a
    Bosnia. En 1995, Salah se desplazó a Afganistán.
    Su lugar lo ocuparía Edin Barakat Yardas, alias
    Abu Dahdah, que a la postre se convertiría en el
    representante de Al Qaeda en España. Durante
    años reclutó a diversos jóvenes, en su mayoría
    marroquíes, a los que envió a Afganistán, Chechenia
    e Indonesia. Algunos de ellos (Amer Azizi,
    Mustapha el Maymouny o Said Berraj) desempeñarían
    un papel destacado en los atentados de
    Casablanca y Madrid. La red fue desmantelada
    tras diversas operaciones policiales entre abril de
    2001 y septiembre de 2003. En septiembre de
    2005, Abu Dahdah y otros 18 miembros de la célula
    fueron condenados a penas de cárcel de entre seis y 27 años.
    El 11 de marzo de 2004 estallan en Madrid 10 bombas colocadas en varios
    trenes de cercanías, causando 192 fallecidos y más de 1.800 heridos. El
    principal núcleo de la red que organizó el atentado permaneció operativo
    tres semanas más, e intentó atentar contra el tren de alta velocidad que une
    Madrid con Sevilla. En abril de 2004, la policía localizaba a la célula terrorista
    en un piso de la localidad de Leganés. Tras un tiroteo, los miembros de la
    misma se suicidaron al detonar una carga explosiva que acabó también con
    la vida de un policía. Aunque en un principio se creyó que la célula había actuado
    de forma independiente, bajo el liderazgo de Allekema Lamari,
    Serhane bin Abdelmajid y Jamal Ahmidane, las investigaciones judiciales han
    encontrado indicios suficientes para creer que existió una conexión operativa
    entre la red de Madrid y Al Qaeda. Las amenazas de Osama bin Laden contra
    España, la presencia de tropas españolas en Irak y la cercanía de las elecciones
    parlamentarias podrían haber sido los detonantes del atentado.
    Desde esa fecha, la policía española ha detenido a más de 250 personas
    acusadas de actividades ligadas al activismo “alqaedista”. Se han desarticulado
    varias redes de apoyo al GSPC (hoy convertido en Al Qaeda en el Magreb)
    y al Grupo Islámico Combatiente Marroquí, que siguen siendo las organizaciones
    que plantean mayores riesgos para la seguridad de España.
    También se han desarticulado varios grupos ligados a organizaciones como
    Ansar al Sunna o Al Qaeda en Irak, que lideró hasta su muerte el ciudadano
    jordano Abu Musab al Zarqawi. Fuentes policiales estiman que cerca de 80
    jóvenes musulmanes residentes en España podrían haber sido reclutados y
    enviados a Irak. Entre ellos, se cita a Belgacem Bellil, de origen argelino,
    responsable del atentado suicida que acabó con la vida de 16 soldados italianos
    en Nasiriya.
    Los retos del islam español
    La presencia de importantes núcleos de activismo islámico en España no
    debe hacernos olvidar que, en líneas generales, los inmigrantes musulmanes
    en el país son tolerantes, se sienten integrados en la sociedad, practican un
    islam abierto, tienen una alta opinión de las instituciones españolas y consideran
    inaceptable el uso de la violencia para difundir sus creencias. Estas
    son algunas de las conclusiones de sendos estudios realizados por Metroscopia
    para los ministerios de Asuntos Sociales e Interior en septiembre de
    2006 y julio de 2007, bajo el título La comunidad musulmana en España.

    Los estudios concluyen que la opinión de los musulmanes sobre cuestiones
    sociales, políticas o culturales no difiere de la que tiene la propia población
    española.
    No obstante, esta situación podría verse modificada en los próximos
    años si no hay una decidida actuación por parte de los poderes públicos. España
    no sufre aún muchos de los problemas que ha planteado la deficiente
    integración de las comunidades musulmanas en los principales países europeos.
    Muy pronto, y sin que la sociedad haya digerido el significativo aumento
    de la población musulmana en los últimos años, una segunda generación
    de musulmanes españoles, principalmente en Madrid y Cataluña,
    comenzará a interpelarnos sobre nuestro modelo de integración. Si hay una
    convivencia natural, igualdad de trato y de oportunidades conseguiremos
    que los musulmanes se conviertan en una comunidad prácticamente indistinguible
    de la española. Si se sienten discriminados, tenderán a refugiarse
    en el panislamismo comunitarista y a despegarse afectivamente del significado
    de España.
    Como afirma Ana Planet en el estudio Islam e Inmigración, los esfuerzos
    para avanzar en un mejor reconocimiento e integración de la minoría
    musulmana en España pasan por normalizar la presencia de las comunidades
    y asociaciones, alejando de ellas sospechas sobre violencia o falta de integración,
    y abriendo los mecanismos de diálogo y cooperación. Todo ello
    precisa una interlocución amplia y un trabajo de acercamiento a la realidad
    cotidiana de estas comunidades. Por ello, es preciso abrir un proceso de reflexión
    sobre la reforma de la CIE para que incorpore a las federaciones que
    se han creado en los últimos años. También es necesario identificar a las comunidades,
    asociaciones o centros de culto que no están inscritos en el Registro
    de Entidades Religiosas ni en otros registros de asociaciones. El registro
    debe ser obligatorio.
    El desarrollo del marco jurídico existente es otra de las actuaciones necesarias.
    El acuerdo de cooperación de 1992 reconoce una serie de derechos
    en el ámbito de la pluralidad religiosa que deben ser desarrollados. Todos los
    poderes públicos están implicados. Las competencias de educación se han
    trasladado a las Comunidades Autónomas y los municipios son los que autorizan
    las licencias para abrir oratorios o mezquitas. Se han producido tímidos
    avances en el ámbito educativo (54 profesores para una demanda de 10.000
    niños sólo en primaria) y en el asistencial, donde
    la Fundación Pluralismo y Convivencia, creada
    en 2004, ha aprobado este año 257 proyectos presentados
    por 252 asociaciones y por un monto
    superior a 1,2 millones de euros. También ha habido
    un reconocimiento de la función del imán
    como elemento esencial en la organización de la
    comunidad y de su carácter de trabajador con derecho
    a cotización.
    La cuestión de los imanes, su formación y su
    papel en la comunidad, está hoy sometida a intenso
    debate. En España el imán es un cargo elegido
    por el comité de la mezquita –normalmente
    los promotores del espacio de culto– que tiene en cuenta para ello su mejor
    formación o mayor disponibilidad de tiempo. En algunos casos, es ofrecido y
    financiado por alguna organización internacional islámica. Parece existir un
    consenso sobre la necesidad de establecer un sistema de formación mixto en
    Europa para los nuevos imanes, que compaginen estudios universitarios en
    Europa con un año de estancia en alguna reputada universidad árabe. Es necesario
    reflexionar sobre el grado de implicación y el contacto que pueden
    llegar a tener con la sociedad, y cómo proceder a una renovación de estos
    imanes cuando es un empleo mal remunerado y con escaso prestigio social.
    La experiencia del Consejo Islámico Cultural en Cataluña demuestra que el
    acercamiento a los imanes y a los comités de las mezquitas tiene efectos beneficiosos
    para la correcta integración de la población inmigrante.
    Por otra parte, también se debate cómo hacer que las mezquitas y oratorios
    ofrezcan servicios para los musulmanes y sean, al mismo tiempo, lugar
    de integración y no de exclusión. En algunas mezquitas y oratorios se detecta
    una excesiva tradicionalización y en otras una excesiva politización, lo
    que dificulta una correcta percepción de la mezquita por la sociedad no musulmana.

    Incorporar la mezquita al tejido del barrio implica cambiar la percepción
    y reconocerla como parte del proceso de integración de la población
    inmigrante. No va a ser una tarea fácil. Existe gran resistencia al reconocimiento
    de estas comunidades y a su incorporación en términos religiosos
    a la Europa del siglo XXI. Frente a los que defienden que el islam forma
    parte de la cultura europea, algunos plantean la presencia de los inmigrantes
    musulmanes en nuestro territorio como una suerte de caballo de Troya
    diseñado para minar la identidad e historia europeas.
    La creciente presencia del activismo islámico en España puede complicar
    aún más las cosas. Los activistas religiosos y “alqaedistas” –una insignificante
    minoría– promueven abiertamente un neocomunitarismo que hace
    imposible la integración. Los activistas políticos, y en buena medida el islam
    institucionalizado que representa el Consejo Europeo por la Fatua y la Jurisprudencia
    que dirige Qaradawi, defienden la integración, pero sobre premisas
    difícilmente asumibles por nuestro ordenamiento jurídico. Gracias a la
    televisión por satélite y a sus enormes recursos económicos, islamistas y representantes
    del islam oficial, especialmente de los países de la península
    Arábiga, comparten objetivos y principios teológicos en su labor de predicación
    en Europa y están imponiendo su visión en el proceso de creación de
    un islam europeo.
    El activismo de Al Qaeda sigue siendo la principal amenaza a la seguridad
    de España. Los cuerpos de seguridad del Estado han realizado un importante
    esfuerzo en los últimos años para mejorar sus capacidades en la lucha
    contra este activismo y han conseguido importantes éxitos. Pero no es
    suficiente. Debemos evitar que el extremismo termine nutriéndose de la falta
    de integración, los problemas de identidad y la desesperación. Por ello,
    los poderes públicos deben implicarse más en la gestión del islam español,
    cuyas estructuras han caducado.
    Estamos aún a tiempo para intentar evitar las experiencias negativas
    que han sufrido otros países europeos. El activismo islámico es aún minoritario
    en España y la comunidad musulmana ha dado muestras sobradas de
    voluntad de integración. Por otro lado, el rechazo explícito a la violencia debe
    convertirse en una máxima para las asociaciones musulmanas, que deben
    ser conscientes de que el activismo “alqaedista” es su principal enemigo.
    Deben abandonar la ambigüedad y el doble lenguaje e implicarse más en
    la lucha contra los discursos comunitaristas que impiden la correcta integración
    de la población musulmana en España. Vall del Llierca

    Activismo islámico en España | 17-07-2008 - 14:38:48 GMT 1 #

  3. Caravana Solidària Olot envia material :El Consell de Cooperació i Solidaritat d'Olot ha enviat 40 caixes de material sanitari i escolar, mobiliari mèdic i un equip de captació d'energia fotovoltaica a la localitat de MBarha M'Bow, al Senegal. El material, que va sortir ahir d'Olot, arribarà al Senegal a través de la Caravana Solidària 2008 que està previst que surti de Barcelona d'aquí a pocs dies. El valor comptabilitzat del material enviat és de 5.500 € euros. La responsable del Consell, Julia Rubio, va precisar que s'ha de tenir en compte que en la valoració no s'hi comptabilitzen les donacions.

    Caravana Solidària Olot envia material | 12-11-2008 - 08:37:14 GMT 1 #

  4. Islamosimpatia, per MARIA DELS ÀNGELS MARTÍN, GIRONA :

    S´estima el que es coneix i una condició normal de l´amor és la reciprocitat. Coneixem l´Islam? Ens estimen a nosaltres els musulmans? Per saber la resposta, s´ha de llegir l´Alcorà, que és el llibre que regeix el cor i l´obrar dels musulmans.
    Mahoma, a la sura 3, versicle 114 diu: «Oh vosaltres els qui creieu! No feu amistat amb altres distints de vosaltres mateixos. Ells (els descreguts) no deixaran d´espoliar-vos, ja que desitgen ocasionar-vos danys. L´odi es manifesta en la seva boca. Però el que oculten els seus cors és encara pitjor?».
    Sobre l´opinió que tenen els musulmans d´altres religions, un hom se´n pot fer una idea en llegir a la sura 8, el versicle 40: «Combatiu-los fins que ja no hi hagi sedició i la religió sigui únicament la d´Al·là?».
    A la sura 9 versicle 29 hi trobem: «Mateu els que no creguin en Al·là ni en l´últim dia, i no prohibeixen el que Al·là i el seu Apòstol han prohibit, i a tot aquell qui no practiqui la religió de la veritat entre els que han rebut el Llibre, fins que hagin pagat el tribut amb les seves pròpies mans i estiguin humiliats».
    Fa la impressió que els polítics d´Europa no coneixen l´Alcorà i que amb molta imprevisió donen papers, ajuts i estada a unes persones que quan tinguin ocasió faran el que surt a la sura 47 versicle 4: «Quan els trobeu als que no creuen; colpegeu les seves nuques fins que els hàgiu degollat!». Aquests polítics d´Europa, haurien d´entendre que ser demòcrata no significa ser tonto. Per la seva falta d´astúcia, s´està gestant un nou totalitarisme, amb el que comporta de submissió i esclavitud. Estan posant les bases per a la construcció de la nova Euràbia. Quan arribi el moment seran capaços de defensar-nos?

    Islamosimpatia | 26-07-2009 - 08:35:59 GMT 1 #

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