A aquest món li falta una bullida
Amparo Garcia. Reus (Baix Camp) A aquest món li falta una bullida.-Estem immersos en una degradació de la natura i molta gent ni se n'assabenta. Però el més greu és que uns senyors i senyores sense cap escrúpol parlen, pensen i es decideixen a dir que no n'hi ha per tant, que no hem de ser alarmistes, que tot això que el món s'acaba és un mite i que no ens hem de preocupar. Molt bé, senyors de la dreta (perquè dóna la casualitat que és aquesta formació política, el PP la que diu tot això), no tenen sensibilitat o si la tenen, només és per mirar de fer contents a qui els sustenta, encara que sigui indirectament. Tenim els empresaris, els grans lobbies, la banca i tothom que manega l'economia mundial en contra de qualsevol tema que parli de contaminació. I no em vinguin dient que fan el que poden per evitar-ho; això és una
mentida que no té perdó. Quan en qualsevol país d'Europa on es té cura del medi ambient es fan pressions a les empreses perquè posin mitjans per evitar la contaminació, què fan aquestes empreses? Se'n van, marxen a altres països on sí els deixaran fer, perquè son més permissius, la mà d'obra és molt més barata i no tenen cap dubte d'admetre-les encara que aquestes empreses ho deixin tot fet un fàstic, contaminin i empastifin. Recordeu el que va passar a l'Índia on van morir d'una tacada de més de 25.000 persones a causa d'una fugida de gasos i aquella empresa encara continua fent de les seves i ni es va immutar. És això el que volem per als nostres néts? Deixar-ho tot com un solar? Sense aigua per veure? Quants dels nostres companys de viatge amb aquesta nau estel·lar com és la Terra deixaran d'existir per la nostra inconsciència? Recordeu que cada dia desapareixen més de quatre-centes espècies al món per culpa «nostra».

Meneame
del.icio.us



El mundo en rojo
Rossana Rossanda
Sinpermiso
Esta crisis no será el fin del liberalismo, pero sí de lo que denominamos neoliberalismo, teoría y práctica “criminal” lanzada por Milton Friedman y sus Chicago boys, basada en desvincular al mercado de trabajo de todo derecho; a las finanzas, de cualquier tipo de “economía real”, entendiendo por ésta la producción de mercancías no ficticias; y desde antes aún, desde 1971, en desvincular al dólar, moneda de referencia, de un cambio fijo. Como consecuencia de la desregulación del trabajo ha sobrevenido una creciente fragilidad del trabajo por cuenta ajena, con la consecuencia de que asalariados y pensionistas suman ahora diez puntos menos en la renta nacional, con el consiguiente endeudamiento, primero, y ahora con el descenso de la demanda interior, carrera afanosa e infructuosa de los países occidentales por alcanzar el crecimiento de los famosos Treinta Gloriosos. Sobre esta base tambaleante ha caído ese robo liso y llano practicado por los bancos que han avalado y puesto en circulación una cantidad de “derivados”, títulos venenosos carentes de cualquier valor, basados en la mera credibilidad, la avidez de los accionistas, la miopía de los fondos hedge, el grado de enloquecimiento del mercado y del crédito inmobiliario, el crecimiento exponencial del precio del petróleo. Todas ellas opciones “políticas” en absoluto objetivas, pura ideología. Lisos y llanos robos que por su dimensión constituyen un “crimen contra la humanidad”
No se mordía la lengua el otro día en Le Monde el socialista Michel Rocard, quien en los años setenta había fundado y dirigido el PSU [Partido Socialista Unifocado], que era algo intermedio entre nuestros PSIUP [Partido Socialista Italiano de Unidad Proletaria] y PDUP [Partido de la Unidad Proletaria], pero que luego se convirtió en primer ministro de Mitterrand. No agrega que él mismo y Mitterrand se rindieron ante el neoliberalismo, al menos tanto como se lo permitía la tradición gaullista. Pero esa capitulación no la reconoce tampoco entre nosotros nadie, ni entre los socialistas ni entre las varias almas del DS. Por lo tanto, resignación. Rocard dice haber escrito a Barroso hace algunos meses, junto con Delors y otros, sugiriendo tratar con franqueza esta realidad, pero que no recibieron respuesta. “Ningún gran economista ha hecho hasta ahora el análisis de la crisis”. Y propone a los estados que no se limiten a evitar la quiebra en catarata de todos los bancos y aseguradoras, que no regalen nada, y que sometan a control algunas prácticas, prohibiendo los “derivados” y poniendo límites precisos a los fondos hedge. Y no sólo esto, sino que considera necesario que se reintroduzca la regulación del mercado de trabajo (justo lo contrario de lo que quieren Marcegaglia, Bonanni, Angeletti y el PD), que se acoja en Europa de tres a cuatro millones de emigrantes para volver a alcanzar un equilibrio. Y en lo tocante al petróleo, pura y simplemente que se reduzca su consumo desplazando el gasto hacia las energías alternativas. En suma: que las inyecciones de liquidez de los estados no sean de barato; que la política vuelva a tener de nuevo entre las manos una cierta dirección de la economía, liberándose de la venenosa tesis friedmanniana, según la cual cuanto más desembarazado de límites está el comercio, mejor alcanza el mercado su equilibrio
Eso es socialdemocracia de tomo y lomo. Y tiene como condición indispensable un estado –hasta ahora se han ocupado de esto sólo los gobiernos, cada vez más monárquicos— que cambie algo, comenzando por la Comisión de la UE. Y no parece fácil. ¿Dónde están las izquierdas, pregunto excusándome, los sedicentes liberal-socialistas o demócratas? Esta política estaría encaminada simplemente al “rescate” del capitalismo, dado que ninguna otra cosa amenaza su existencia en esta fase, porque la crisis arruina a los que no poseen medios de producción antes que a aquellos que los poseen y a los rentistas. (Algunos de ellos, por fortuna, se encuentran en dificultades, pero no tanto. Considerada la desmesura del hurto sufrido, se podría esperar que el último de los banqueros fuese ahorcado con las tripas del último de los aseguradores, por usar una expresión violenta. Pero nada de esto es lo que está pasando. El fulano que ha hecho quebrar la banca Fortis ha sido, por así decir, despedido estos últimos días con una indemnización de 4 millones de euros y sigue como “consejero especial” de la misma Fortis).
En fin, no nos queda otra que poner nuestras esperanzas en Obama, de cuyas intenciones al respecto nada sabemos. Pero al menos salimos de la despreocupación reinante. Hace pocas horas, el TG 1 de economía ha observado que, si resulta ser cierto el pronóstico de Almunia respecto de un crecimiento cero, los problemas comenzarán por la ocupación. ¡Comenzarán!
El mundo en rojo | 10-11-2008 - 08:44:44 GMT 1 #
La globalización de los desechos
Siguiendo el rastro de la basura tóxica
Michael Fox
“Basura inglesa vuelve a casa” decía la primera plana del periódico de Porto Alegre en Brasil, Correio do Povo el lunes 3 de agosto. La imagen mostraba el navío MSC Oriane cargado con docenas de contenedores. La leyenda de la foto explicó que 920 “toneladas de basura doméstica y tóxica, importada ilegalmente y que estaban en Rio Grande, habían sido embarcadas e irían de vuelta a casa a Inglaterra.” En su viaje hacia el norte, el barco se detuvo en el puerto de Santos y recogió otros 41 contenedores. Para Brasil, fue la solución de lo que se había convertido en un problema internacional en pequeña escala. Pero globalmente, apenas toca la superficie del problema.
Desde febrero hasta mayo de este año, aproximadamente 1.600 toneladas de “basura doméstica y tóxica” fueron importadas del puerto inglés de Felixstowe, bajo la guisa de material plástico para reciclaje. Pero al abrir los contenedores – que fueron entregados a dos puertos en el Estado brasileño de Rio Grande do Sul y a uno en Sao Paulo – se descubrió que contenían desechos domésticos y tóxicos incluyendo pañales, preservativos, jeringas, baterías, restos de comida, asientos de baños portátiles, fragmentos de computadores, y medicinas caducadas.
“Fue verdaderamente frustrante pensar que alguien llegara a enviarnos esto,” dijo Luis Carlos De Oliveira, agente de la policía federal en el puerto de Santos en Sao Paulo, quien inspeccionó personalmente los contenedores. De Oliveira dijo a Toward Freedom que no sólo había desechos hospitalarios y bolsas de sangre, sino productos químicos, y una sustancia viscosa negra de pésimo olor “que es sólo producido cuando se trata de desechos orgánicos,” dijo.
El embarque de basura tóxica violó la ley internacional bajo la Convención de Basilea, y el descubrimiento de los contenedores provocó protestas en Brasil.
“Brasil no es el basurero del mundo,” dijo Roberto Messias Franco, presidente del Instituto Brasileño del Medio Ambiente (IBAMA). Las autoridades brasileñas aplicaron a las empresas importadora y transportadora multas de casi 225.000 dólares, incluyendo a las compañías multinacionales Mediterranean Shipping Company (MSC) y Maersk Brasil Brasmar, quienes transportaron la basura ilegal. El periódico inglés Guardian informó que la Agencia del Medioambiente de Gran Bretaña allanó tres propiedades y que tres hombres fueron arrestados. Gran Bretaña pidió disculpas y aceptó la devolución de la basura.
“Para nosotros en IBAMA, sacar esa basura de aquí es la conclusión de nuestra tarea. Es una buena sensación. Logramos los resultados que esperábamos,” dijo la semana pasada Ingrid Maria Furlan Oberg, jefa regional de IBAMA en el puerto Santos en Sao Paulo. “Es simbólico, porque muestra que Brasil no acepta este tipo de conducta. Que sirva de ejemplo a otros países.”
Tal vez sea precisamente lo que otros necesitan. La basura inglesa habrá llegado a los titulares en Inglaterra y Brasil, pero en gran parte del mundo, todo esto representa una realidad demasiado común.
El rastro de los desechos electrónicos
Los desechos domésticos, hospitalarios, incluso los plásticos no son de interés para la mayoría, pero los desechos electrónicos sí lo son.
“La mayor parte de nuestros desechos electrónicos son exportados, y exportados a naciones en desarrollo,” dice Barbara Kyle, Coordinadora de Electronics TakeBack Coalition, basada en EE.UU. “No hablo de las refinerías, de las fundiciones en Suecia o algo así, hablo de sitios con menos escrúpulos.”
A pesar de una prohibición internacional casi universal de la exportación de material tóxico o peligroso, Kyle dice que la mayor parte de los desechos electrónicos de EE.UU. terminan en China, India, Vietnam, o en países emergentes africanos, como Ghana y Nigeria.
“El flete cuesta muy, muy poco, y típicamente lo que se envía son cosas que cuesta más dinero separar aquí,” dice Kyle. “La gente no quiere gastar el dinero aquí, y allá – donde la gente gana básicamente centavos por hora, básicamente sólo para desguazar las cosas a golpes y recuperar los metales – todavía puede hacer que los cálculos resulten en que el trabajo para un televisor o un monitor cueste tal vez un dólar por pieza.”
60 Minutes de CBS informó en su especial de noviembre de 2008 “Siguiendo el rastro de desechos electrónicos tóxicos”, que el comercio electrónico ilegal de reciclaje ha creado un descalabro ecológico en la región Guiyu de China.
“Las mujeres calentaban circuitos electrónicos sobre fuegos de carbón, extrayendo chips y vertiendo la soldadura de plomo,” decía parte del informe escrito. “La contaminación ha arruinado la ciudad. El agua potable es llevada en camiones. Científicos han estudiado el área y descubierto que Guiyu tiene los más altos niveles del mundo de dioxinas que causan cáncer. Descubrieron que es seis veces más probable que los embarazos terminen en abortos y que siete de diez niños tienen demasiado plomo en su sangre.”
La situación no es mejor en Ghana, donde la reciente revelación de Frontline de PBS: “Ghana: Vertedero digital”, filmó un área conocida como Agbogbloshie, donde millones de toneladas de desperdicios electrónicos son desguazados y tirados en interminables campos de partes electrónicas desechadas.
Hay leyes internacionales contra el embarque de material peligroso. La Prohibición de Basilea – un acuerdo que entró en vigor en 1998 – prohíbe a las 29 naciones más industrializadas más ricas del mundo que exporten todas formas de desechos peligrosos a las naciones menos desarrolladas. Sin embargo, es difícil imponer la prohibición y EE.UU. ha luchado encarnizadamente en su contra, Aunque EE.UU. firmó la Convención de Basilea en 1989 (precursora de la Prohibición), es uno de sólo tres países que nunca ha ratificado para que entre en efecto. Las posibilidades de que EE.UU. acepte adherirse a la Prohibición de Basilea son aún menos probables.
“Nuestro gobierno cree que el hecho de que esas cosas tengan valor de mercancía es más importante que el hecho de que es muy peligroso, o el hecho de que sea ilegal desde el punto de vista del país importador,” dice Kyle.
Kyle compara la industria de reciclaje de electrónica en EE.UU. con el “lejano Oeste” donde existía poca o ninguna regulación; el modelo empresarial para muchos recicladores es la exportación, en el que la mayoría de los recicladores exportan por lo menos una parte de lo que reciben.
Como reacción, organizaciones estadounidenses como Basel Action Network (BAN) y Electronics TakeBack Coalition de Kyle han ayudado a crear e-Stewards Initiative, en la que los recicladores electrónicos miembros deben comprometerse a no exportar su reciclaje a países en desarrollo. Hasta ahora treinta y tres recicladores se han unido al programa.
Según un reciente comunicado de prensa de BAN, desde el próximo año, la iniciativa “se convertirá en el primer programa de certificación de recicladores de desechos electrónicos independientemente auditado y acreditado por el ANSI-ASQ National Accreditation Board (ANAB) que prohibirá que se tiren desperdicios electrónicos tóxicos en países en desarrollo, basureros e incineradores locales; el uso de trabajo carcelario para procesar desperdicios electrónicos; y la publicación no-autorizada de datos privados contenidos en computadores desechados.”
También han realizado una campaña para convencer a los fabricantes y comerciantes de electrónica a fin de que se comprometan a no embarcar sus desperdicios electrónicos al extranjero. Hasta ahora, Dell y Sony han aceptado.
Estos pasos ofrecen importantes opciones para los consumidores que traten de asegurar que sus viejos televisores y computadores desechados no terminen contaminando el lecho seco de un río al otro lado del planeta. Según el informe de 2005, “The Digital Dump” [El basurero digital] de Basel Action Network (BAN), un 75% del desecho electrónico exportado no es fácilmente reciclable o reutilizable, de modo que es tirado a basureros o quemado. En gran parte se trata del voluminoso plástico de televisores viejos, impresoras y otros artefactos electrónicos.
Brasil dice no a la importación de basura
Pero el plástico también tiene diferentes grados de calidad. Según De Oliveira, las compañías brasileñas que importaron los desechos británicos, creían que estaban importando plástico de una calidad muy superior al que se encuentra comúnmente en la mayor parte de Brasil. Obviamente se equivocaban.
Tampoco fue la primera vez que Brasil había recibido sin querer un embarque tóxico. La portavoz de IBAMA, Janete Portos, dice que los fiscales brasileños están todavía investigando la llegada de un embarque internacional peligroso de metales pesados que llegó al puerto de Santos en 2004, pero “nunca habíamos visto algo como esto,” dijo De Oliveira.
“Sólo nos queda una alternativa y es devolver los contenedores al país del que vinieron, porque queremos importar otras cosas, no basura,” dijo el presidente brasileño Luiz Inácio "Lula" da Silva en la Feria Internacional de Productos Orgánicos y Agroecología en Sao Paulo el 23 de julio. “No queremos exportar nuestra basura y no vamos a importar la basura de otros.”
Brasil ha sido uno de los críticos más francos en Latinoamérica contra la importación-exportación de desechos electrónicos.
“Se nos dice que Brasil ni siquiera quiere aceptar equipos usados porque saben que así es cómo engañan; así los tiran hacia países, enviándoles su inmundicia, supuestamente para volver a utilizarla,” dice Kyle.
Tal vez esto sea parte de lo que el Ministro del Medio Ambiente de Brasil, Carlos Minc, tuvo en mente cuando se reunió con el Enviado Especial para el Cambio Climático de EE.UU., Todd Stern, el martes 4 de agosto para discutir la próxima convención del clima en Copenhague en diciembre de este año.
La Folha de Sao Paulo informó que también discutieron posibles medidas para asegurar que no se repita el incidente de la basura británica.
Brasil ahora considera posibles modificaciones a la legislación federal para castigar de modo más estricto tales crímenes, y la utilización de equipos de rayos X para identificar material dentro de los contenedores. Pero en gran parte del mundo en desarrollo, los negocios siguen como si tal cosa: intermediarios organizan acuerdos para que la basura electrónica tóxica pase por las aduanas.
Como EEUU. trata de debilitar la Convención y la Prohibición de Ginebra, no parece haber ninguna solución a la vista.
“Somos un caso marginal entre el resto de las naciones desarrolladas del mundo al respecto,” dice Kyle. “El resto del mundo está cubierto por la Convención de Basilea, y los únicos otros países que no la han ratificado aparte de nosotros son Afganistán y Haití. De modo que nadie debiera aceptar nuestros desechos. Es una violación incluso si se aceptan nuestros desechos electrónicos, de modo que estamos violando las leyes de todas esas naciones en desarrollo al enviarles nuestros desechos.”
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The Globalization of Garbage
By Michael Fox
Garbage Heap in Philippines
"English Trash Going Home" read the front page of Brazil's Porto Alegre journal, Correio do Povo on Monday, August 3rd. The image showed the hefty MSC Oriane tanker piled with dozens of containers. The photo's caption explained that 920 "tons of domestic and toxic trash, imported illegally and which were in Rio Grande, were embarked and will make the return trip home to England." On her way North, the tanker stopped by the Santos port in Sao Paulo and picked up another 41 containers. For Brazil, it was the welcomed resolution to what had become a small-scaled international scandal. But globally, it is not even a scratch on the surface.
From February through May of this year, roughly 1,600 tons of "domestic and toxic trash" was imported from the English Suffolk port of Felixstowe, under the guise of plastic material for recycling. But when the containers—which were delivered to two ports in the Brazilian state of Rio Grande do Sul and one in Sao Paulo—were opened, they were found to contain domestic and toxic waste including used diapers, condoms, syringes, batteries, leftover food, chemical toilet seats, computer fragments, and old medicine.
"It was really frustrating to think that someone would actually send this to us," said Luis Carlos De Oliveira, a federal police officer at the Santos Port in Sao Paulo who inspected the containers personally. De Oliveira told Toward Freedom that not only was there hospital waste and bags of blood, but chorume or leachate, a foul-smelling gooey black substance "and that is only produced when you have organic waste," he said.
The toxic trash shipment violated international law under the Basel Convention, and the discovery of the containers sparked uproar in Brazil.
"Brazil is not the world's dump," said Roberto Messias Franco, head of Brazil's Environmental and Renewable Natural Resources Institute, IBAMA. Brazil fined five companies 408,000 Reais ($223,000 USD) each for importing the containers, including the multinational shipping companies Mediterranean Shipping Company (MSC) and Maersk Brasil Brasmar, which shipped the illegal trash. England's Guardian newspaper reported that Britain's Environmental Agency raided three properties and three men were arrested. Britain apologized and agreed to [accept] the trash back.
According to IBAMA, only eight containers remain, still in the Southern mountain town of Caxias do Sul, waiting to be transferred to the port at Rio Grande, near Brazil's border with Uruguay. The other 81 containers carrying 1,477 tons of waste are now being shipped back to England and are scheduled to arrive later this month.
"For us at IBAMA, getting this trash out of here is the conclusion of our job. It's a good sensation. We got the results we hoped for." said Ingrid Maria Furlan Oberg last week, regional head of IBAMA at the Santos Port in Sao Paulo, where 41 of the containers were shipped out in early August. "It is symbolic, because it shows that Brazil will not accept this type of behavior. Let it serve as an example for other countries."
This is perhaps precisely what others need. The English trash may have made headlines in both England and Brazil, but in much of the world, this is an all too common reality.
The Trail of Electronic Waste
Domestic, hospital waste, or even plastics aren't of interest to most, but electronic waste is.
"Most of our e-waste is getting exported, and exported to developing nations," says Barbara Kyle, National Coordinator of the U.S. based- Electronics TakeBack Coalition. "I'm not talking to the refineries, the smelters in Sweden or something, I'm talking low road."
Despite a near universal international ban on exporting toxic or hazardous material, Kyle says that most of electronic waste from the United States ends up in China, India, Vietnam, or in up and coming African countries, like Ghana, and Nigeria.
"It's very, very cheap to ship, and typically what's getting sent is stuff that costs more money to take it apart here," says Kyle. "People don't want to spend the money here, and over there—where people basically earn pennies an hour, essentially just bashing stuff open to reclaim the metals—they can still make the economics work for a TV or a monitor for a buck a piece maybe."
CBS's 60 Minutes reported in its November 2008 special Following the Trail of Toxic E-Waste, that the illegal recycling e-trade has wreaked environmental havoc in China's Guiyu region.
"Women were heating circuit boards over a coal fire, pulling out chips and pouring off the lead solder," read part of the written report. "Pollution has ruined the town. Drinking water is trucked in. Scientists have studied the area and discovered that Guiyu has the highest levels of cancer-causing dioxins in the world. They found pregnancies are six times more likely to end in miscarriage and that seven out of ten kids have too much lead in their blood."
The situation is just as bad in Ghana, where PBS's recent Frontline expose, Ghana: Digital Dumping Ground, filmed an area known as Agbogbloshie, where millions of tons of e-waste each year is pulled apart and dumped into endless fields of trashed electronics parts.
There are international laws against the shipping of hazardous material. Under the Basel Ban—an agreement that went in to effect in 1998—the world's 29 wealthiest most industrialized nations are banned from exporting all forms of hazardous waste to the less developed nations. However, the ban is difficult to enforce and the United States has fought against it tooth and nail. Although the U.S. signed on to the Basel Convention in 1989 (the precursor to the Ban), it is one of only three countries that has never ratified it into effect. The chances of the United States agreeing to adhere to the Basel Ban are even less likely.
"Our government believes that the fact that this stuff has commodity value is more important than the fact that it's very hazardous, or the fact that its illegal from the importing country's point of view," says Kyle.
She likens the electronics recycling industry in the United States to the "wild west" where there is little to no regulation, the business model of many recyclers is export, and where most of the recyclers export at least some of what they get.
In response, U.S. organizations like the Basel Action Network (BAN) and Kyle's Electronics TakeBack Coalition have helped to create the e-Stewards Initiative, where member electronics recyclers must pledge not to ship their recycling abroad to developing countries. Thirty-three recyclers have so far joined the program.
According to a recent BAN press release, beginning next year, the initiative "will become the continent's first ANSI-ASQ National Accreditation Board (ANAB) independently audited and accredited electronic waste recycler certification program that will forbid the dumping of toxic e-waste in developing countries, local landfills and incinerators; the use of prison labor to process e-waste; and the unauthorized release of private data contained in discarded computers."
They have also waged a campaign to convince electronics manufacturers and retailers to pledge not to ship their e-waste abroad. So far, Dell and Sony have jumped on board.
The steps offer important options for U.S. consumers looking to ensure that their old TV sets and leftover computers don't end up polluting a dried up river bed halfway around the planet. According to the 2005 report, The Digital Dump, by the Basel Action Network (BAN), 75% of the exported e-waste is not easily recyclable or reusable, so it is dumped into landfills or burned. Much of this is the bulky plastic of old televisions, printers and other electronic devices.
Brazil Says No to Importing Garbage
But plastic also has varying degrees of quality. According to De Oliveira, the Brazilian companies that imported the British trash believed they were importing much higher quality plastic than is commonly found in most of Brazil. They were obviously mistaken.
Nor was it the first time that Brazil had unwillingly received a toxic shipment. IBAMA spokesperson Janete Portos says Brazilian prosecutors are still investigating the arrival of a hazardous international shipment of heavy metals that reached the Santos port in 2004, but "we had never seen anything like this," said De Oliveira.
"We only have one option and that is to return the containers to the country where they came from, because we want to import other things, not trash." said Brazilian President Luiz Inácio "Lula" da Silva at the International Organic Product and Agroecology Fair in Sao Paulo on July 23rd. "We don't want to export our trash and we aren't going to import the trash of others."
Brazil has been one of the most outspoken critics in Latin America against the import-export of electronic waste.
"We hear that Brazil doesn't even want to take used equipment because they know that's just how people cheat; that's how they dump on countries, in sending their crap, supposedly for reuse," says Kyle.
Perhaps this is part of what Brazilian Environmental Minister Carlos Minc had in mind when he met with U.S. Special Envoy for Climate Change, Todd Stern on Tuesday, August 4th, to discuss the upcoming Climate convention in Copenhagen this December.
Brazil's Folha de Sao Paulo reported that they also discussed possible measures to ensure that the British trash incident not be repeated.
Brazil is now considering possible modifications to federal legislation to more strictly punish such crimes, and of using X-ray equipment to identify material within the containers. But in much of the developing world, it's business as usual with middle-men brokering the deal to get the toxic e-trash past customs.
With the United States looking to undermine the Basel Convention and Ban, there doesn't appear to be any solution on the horizon.
"We are the absolute outlier from the rest of the developed nations of the world on this topic," says Kyle. "The rest of the world is covered by the Basel Convention, and the only other countries that haven't ratified it other than us are Afghanistan and Haiti. So nobody should be taking our waste. It's a violation even to accept our e-waste, so we're violating all of those developing nation's laws by sending the waste there."
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Michael Fox is a South America-based freelance journalist, radio reporter and documentary filmmaker. He is co-director of the recently released documentary, Beyond Elections: Redefining Democracy in the Americas. For more articles, reports or videos, visit his blog. Photo from Manila.
The Globalization of Garbage | 21-08-2009 - 12:33:08 GMT 1 #