En los tiempos laicos,beatificación
En los tiempos en los que los educadores laicos (religiosos el
99 por ciento) y celestiales (curas y demás derivados, en un 100% creyentes) te daban un bofetón, un tirón de orejas o una hostia singular, cuando no sabías la lección o hacías el gamberro en la clase, hablabas con un compañero o te reías del último chiste de Jaimito, pensábamos en lo delicioso que sería devolverles la gracia a esos expertos en educación espartana, aunque en la casa, tras la bronca del pater o mater familia al conocer que su vástago fue objeto de un rapapolvo, acompañado de estacazo, se repetía una y otra vez que la letra debería entrarnos en la cabeza, aunque fuera con sangre, porque todos los adolescentes, jóvenes y niños éramos diablillos mundanos que nos saltábamos a la torera los diez mandamientos, las virtudes teologales, las cardinales y al ayuno cuaresmal. Menos mal que el sentido del humor no nos lo quitaba ni el arzobispo de Burgos. En suma, para nosotros se trataba de sobrevivir de forma divertida, en un ambiente de continua agresividad y religiosidad inquisitorial, mientras leíamos que Cristo sólo se cabreó únicamente una vez en su vida pública. Fue con unos cuantos mercaderes (cómo no) cuando, paseando por su casa, o sea el templo, vio cómo decenas de avispados comerciantes a lo Botín, Koplowitz, Albertos, Conde o Ybarra y “politicos“como Rajoy y Zapatero, se dedicaban a montar chiringuitos,Beatificación!!. SiR Lejarza Argelaguer-Garrotxa Llierca

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