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22/09/2007 GMT 1

¿Cómo sería la guerra con Irán? "Iran y no volverán"

lejarza @ 08:31

Lejarza 1978 CIR Araca Vitoria Alava¿Cómo sería la guerra con Irán?.-Los políticos tratan de adivinar en qué desembocaría el actual agravamiento de la tirantez en la zona petrolífera. Por su parte, los expertos en temas de economía no dudan de que el comienzo de las hostilidades instantáneamente provocará una fuerte subida de los precios del crudo. Los militares enfocan el problema desde su propia óptica. En opinión del analista en temas militares de Trud, si el Pentágono realmente creyera posible obtener una victoria rápida y fácil sobre Irán, desde hace mucho habría desencadenado la guerra. Pero los generales norteamericanos están conscientes de las consecuencias que puede acarrear el ataque a la República Islámica. Siendo incapaces de destruir la máquina bélica norteamericana en el campo de batalla, los iraníes, no obstante, podrían ocasionar fuertes estratos a la economía de los países occidentales. El punto más vulnerable es el Estrecho de Ormuz, de 54 kilómetros de ancho, por el que cada 10 minutos pasan petroleros con destino a Europa, Japón y EEUU. Hasta el 80% del crudo procedente de los países del Golfo Pérsico se suministra a los mercados mundiales por esta arteria. A los iraníes no les costará mucho trabajo obstruir esta vía de transporte, sembrando, digamos, minas. Ya lo practicaron en 1987 en los accesos a los puertos kuwaitíes y sauditas. Por aquel entonces, chocó con una de las minas un superpetrolero norteamericano, los demás buques no tardaron en anclar para no exponerse, y en el mundo se desencadenó una crisis petrolera. Pasaron 20 años, pero ni siquiera hoy ningunos portaviones son capaces de prevenir tal evolución de los sucesos.

No olvidemos que Teherán dispone también de misiles balísticos Shehab-3 con un alcance de hasta 1.500 kilómetros que pueden batir objetivos en el territorio de Israel, así como bases norteamericanas emplazadas en Iraq. Hace un año, Irán ensayó novísimo torpedo que desarrolla una velocidad superior a 100 km/hora. No podrán esquivarlo ni petroleros ni buques de guerra. El torpedo guarda una sospechosa semejanza con el torpedo soviético Shkval (Ráfaga), diseñado todavía en los años 60 del siglo pasado. Tampoco olvidemos otras herramientas de Teherán. En particular, el recientemente constituido cuerpo de kamikazes (40 mil efectivos) que por primera vez aparecieron en público durante el desfile militar del pasado 13 de febrero. No se informa nada sobre la geografía de los blancos que tienen asignados.SiR Lejarza Argelaguer-Garrotxa Llierca

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Comentarios(30) »

  1. Teherán,La República Islámica de Iran reaccionará con seriedad a la nueva resolución sobre programa nuclear del Consejo de Seguridad de la ONU de Estados Unidos.
    En los últimos años el Consejo de Seguridad de la ONU de USA aprobó dos resoluciones -1737 (diciembre de 2006) y 1747 (marzo de 2007)- que imponen sanciones a Irán por su negativa a decretar moratoria sobre enriquecimiento de uranio.

    En su reunión, celebrada en Berlín el 22 de enero, el sexteto de mediadores internacionales para Irán concordó los puntos clave de una nueva resolución de recoge las medidas de presión adicionales sobre Teherán. El pasado viernes el borrador del documento fue divulgado entre los miembros del Consejo de Seguridad.

    La reacción de Irán | 28-01-2008 - 15:48:19 GMT 1 #

  2. 29 enero 2008
    Presidente Bush pronuncia discurso sobre el Estado de la Unión
    Hace balance de la situación de la economía y cuestiones de política exterior

    El 28 de enero el presidente Bush pronunció el discurso anual sobre el Estado de la Unión. Entre otros temas, habló sobre el acuerdo comercial con Perú, aprobado en fechas recientes por el Congreso: “Le agradezco al Congreso por aprobar un buen acuerdo con Perú. Y ahora les pido que aprueben acuerdos con Colombia y Panamá y Corea del Sur”. También hizo mención de la guerra contra el terrorismo y dijo: “Estamos en el centro de la lucha ideológica que definirá al siglo XXI. Los terroristas se oponen a cada uno de los principios de humanidad y decencia que nosotros valoramos. Sin embargo, en esta guerra contra el terrorismo, hay algo en lo que nosotros y nuestros enemigos concordamos: A largo plazo, los hombres y mujeres con la libertad de decidir su propio destino rechazarán el terrorismo y se rehusaran a vivir bajo la tiranía”.

    A continuación una traducción del discurso del presidente tal como fue publicado por la Casa Blanca:

    (comienza el texto)

    Discurso del Presidente Sobre el Estado de la Nación
    Recinto de la Cámara de Representantes de Estados Unidos
    Capitolio de Estados Unidos

    9:09 P.M. EST

    EL PRESIDENTE: Señora presidenta de la Cámara de Representantes, Vicepresidente Cheney, miembros del Congreso, distinguidos invitados y conciudadanos:

    Han transcurrido siete años desde que me puse de pie ante ustedes por primera vez en esta tribuna. En este tiempo, nuestro país ha sido puesto a prueba de maneras en que ninguno de nosotros se podría haber imaginado. Enfrentamos decisiones difíciles sobre la paz y la guerra, sobre la salud y el bienestar de nuestros ciudadanos, y mayor competencia en la economía mundial. Estos asuntos exigen un debate vigoroso, y considero que es justo decir que hemos respondido al llamado. Sin embargo, quedará grabado en la historia que en medio de nuestras diferencias, actuamos con determinación. Y juntos le mostramos al mundo el poder y la capacidad de recuperación de la autonomía estadounidense.

    Todos nosotros fuimos enviados a Washington a encargarnos de los asuntos del pueblo. Ése es el propósito de este organismo. Es el significado de nuestro juramento. Continúa siendo una responsabilidad con la que debemos cumplir.

    Los actos del 110mo Congreso afectarán la seguridad y prosperidad de nuestra nación mucho después de que esta sesión concluya. En este año de elecciones, mostrémosles a nuestros conciudadanos que reconocemos nuestras responsabilidades y estamos decididos a cumplir con ellas. Mostrémosles que los republicanos y demócratas pueden competir por votos y, a la vez, cooperar para obtener resultados. (Aplausos).

    Hemos alcanzado logros significativos desde la expansión de oportunidades hasta la protección de nuestro país. Sin embargo aún hay asuntos pendientes ante nosotros, y el pueblo estadounidense espera que los concluyamos.

    En el trabajo que tenemos por delante, nos debe guiar la filosofía que hizo grande a nuestra nación. Como estadounidenses, creemos que las personas tienen el poder de decidir su destino y dictar el curso de la historia. Creemos que la guía más fidedigna para nuestro país es la sabiduría colectiva de los ciudadanos comunes y corrientes. Y por lo tanto, en todo lo que hacemos, debemos confiar en la capacidad de la gente libre de tomar decisiones sensatas y darle el poder de mejorar su vida, su futuro.

    Para forjar un futuro próspero, debemos confiarle a la gente su propio dinero y darle el poder para que haga que nuestra economía crezca. Mientras nos reunimos esta noche, nuestra economía pasa por un periodo de incertidumbre. Estados Unidos ha agregado empleos durante 52 meses consecutivos, lo que es un récord, pero la generación de empleo ahora aumenta a un paso más lento. Los sueldos han subido, pero también lo han hecho los precios de los alimentos y la gasolina. Las exportaciones se están incrementando, pero el mercado de vivienda ha declinado. Y en hogares en todo el país existe preocupación por nuestro futuro económico.

    A largo plazo, los estadounidenses pueden estar seguros sobre nuestro crecimiento económico. Pero a corto plazo, todos podemos ver una desaceleración en el crecimiento. Entonces, la semana pasada, mi gobierno llegó a un acuerdo con la presidenta de la Cámara de Representantes Pelosi y el líder republicano Boehner sobre un enérgico conjunto de medidas a favor del crecimiento que incluye recortes tributarios para las personas y familias, e incentivos para la inversión empresarial. La tentación será llenar de cosas el proyecto de ley. Eso lo retrasaría o haría fracasar, y ninguna de esas opciones es aceptable. (Aplausos). Éste es un buen acuerdo que mantendrá a nuestra economía en crecimiento y a nuestro pueblo trabajando. Y este Congreso debe aprobarlo lo antes posible. (Aplausos).

    Tenemos trabajo adicional que hacer con respecto a los impuestos. A no ser que el Congreso actúe, los recortes tributarios que otorgamos en los últimos siete años, en su mayoría, serán eliminados. Hay quienes argumentan en Washington que permitir que los recortes tributarios se venzan no es un aumento de impuestos. Traten de explicárselo a 116 millones de contribuyentes estadounidenses que verían sus impuestos aumentar en un promedio de $1,800. Otras personas han dicho que ellas personalmente estarían conformes pagando impuestos más altos. Recibo con beneplácito su entusiasmo. Me complace informar que el IRS acepta tanto cheques como giros postales. (Risas y aplausos).

    La mayoría de los estadounidenses piensan que sus impuestos son suficientemente altos. Con todas las demás presiones en sus finanzas, las familias estadounidenses no deberían tener que preocuparse sobre si el gobierno federal se llevará una porción mayor de sus cheques de pago. Sólo hay una forma de eliminar esta incertidumbre: hacer permanentes los recortes tributarios. (Aplausos). Y los miembros del Congreso deben saberlo: si algún proyecto de ley que aumente los impuestos llega a mi despacho, lo vetaré. (Aplausos).

    Así como les confiamos a los estadounidenses su propio dinero, necesitamos ganarnos su confianza gastando sus impuestos sensatamente. La próxima semana, les remitiré un presupuesto que elimina o reduce considerablemente 151 programas despilfarradores o inflados que ascienden a más de $18,000 millones. El presupuesto que presentaré mantendrá a Estados Unidos camino a un superávit en el 2012. Las familias estadounidenses deben cuadrar sus presupuestos; también lo debe hacer el gobierno. (Aplausos).

    La confianza del pueblo en su gobierno es socavada por las asignaciones del Congreso para proyectos específicos, proyectos de interés especial que a menudo son incluidos disimuladamente a última hora, sin discusión ni debate. El año pasado, les pedí que recortaran voluntariamente a la mitad el número y costo de proyectos especiales. También les pedí que dejarán de incluir disimuladamente los proyectos especiales en los informes de comités que nunca eran siquiera sometidos a voto. Desafortunadamente, nada de eso se cumplió. Entonces, esta vez, si me remiten un proyecto de ley de asignaciones que no reduce a la mitad el número y costo de proyectos especiales, se lo devolveré con mi veto. (Aplausos).

    Y mañana, emitiré un decreto ejecutivo que dará instrucciones a las agencias federales de que ignoren cualquier proyecto especial futuro sobre el cual el Congreso no haya votado. Si estos rubros realmente son dignos de ser financiados, el Congreso debe debatirlos abiertamente y someterlos a un voto público. (Aplausos).

    Nuestras responsabilidades compartidas se extienden más allá de temas de impuestos y gastos. En el sector vivienda, debemos confiarles a los estadounidenses la responsabilidad de la propiedad de vivienda y darles el poder para aguantar tiempos turbulentos en el mercado de vivienda. Mi gobierno formó la alianza HOPE NOW, que está ayudando a muchos propietarios de vivienda en dificultades a evitar la ejecución de su hipoteca. Y el Congreso puede ayudar aun más. Esta noche les pido que aprueben legislación para reformar Fannie Mae y Freddie Mac, modernizar la Dirección Federal de Vivienda (Federal Housing Administration), y permitir que las agencias estatales de vivienda emitan bonos libres de impuestos para ayudar a los propietarios de vivienda a refinanciar sus hipotecas. (Aplausos). Éstos son tiempos difíciles para muchas familias estadounidenses, y al dar estos pasos, podemos ayudar a más de ellas a conservar su vivienda.

    Para forjar un futuro con atención médica de calidad, debemos confiarles a los pacientes y doctores la capacidad de tomar decisiones médicas y darles más poder con mejor información y mejores opciones. Compartimos un objetivo común: hacer la atención de salud más económica y accesible para todos los estadounidenses. (Aplausos). La mejor manera de lograr ese objetivo es aumentando las opciones de los consumidores, no el control del gobierno. (Aplausos). Por lo tanto, he propuesto poner fin a la discriminación en el código tributario contra aquéllos que no obtienen su seguro médico por medio de su empleador. Ésta es una reforma que pondría cobertura privada al alcance de millones, y hago un llamado al Congreso para que la apruebe este año. (Aplausos).

    El Congreso también debe expandir las cuentas de ahorro para la salud, crear los Planes de Salud para Asociaciones a favor de las pequeñas empresas, promover la informática en el sector salud y hacerle frente a la epidemia de demandas médicas frívolas. (Aplausos). Con todas estas medidas, ayudaremos a asegurar que las decisiones sobre su atención médica se tomen en la privacidad del consultorio de su médico, mas no en los pasillos del Congreso. (Aplausos).

    Con respecto a la educación, debemos confiar en que los estudiantes aprenden si se les da la oportunidad y darles a los padres de familia el poder de exigir resultados de nuestras escuelas. En vecindarios de todo el país, hay muchachos y muchachas con sueños, y una educación decente es su única esperanza de lograrlos.

    Hace seis años, nos unimos para aprobar la Ley para que Ningún Niño se Quede Atrás (No Child Left Behind Act), y hoy nadie puede negar sus resultados. El año pasado, los estudiantes de cuarto y octavo grado lograron los más altos puntajes registrados en matemáticas. Los puntajes en lectura están aumentando. Y los estudiantes afro-americanos e hispanos alcanzaron niveles récord. (Aplausos). Ahora debemos trabajar juntos para aumentar la responsabilidad, aumentar la flexibilidad de los estados y distritos, reducir el número de estudiantes que abandonan la escuela secundaria, proporcionarles ayuda adicional a las escuelas con dificultades.

    Miembros del Congreso: La ley No Child Left Behind es un logro bipartito. Está teniendo éxito. Y les debemos a los niños de Estados Unidos, sus padres y sus maestros mejorar esta buena ley. (Aplausos).

    También debemos hacer más para ayudar a los niños cuando sus escuelas no cumplen con los requisitos. Gracias a las becas D.C. Opportunity que ustedes aprobaron, más de 2,600 de los niños más pobres de la capital de nuestra nación han encontrado nueva esperanza en una escuela religiosa o privada de otro tipo. Lamentablemente, estas escuelas están desapareciendo a un ritmo alarmante en muchos de los barrios urbanos pobres de Estados Unidos. Por lo tanto, convocaré una cumbre en la Casa Blanca con el objetivo de reforzar estos vitales recursos de aprendizaje. Y para abrirles las puertas de estas escuelas a más niños, les he pedido su respaldo para un nuevo programa de $300 millones denominado Becas Pell para Niños (Pell Grants for Kids). Hemos visto que las becas Pell ayudan a los estudiantes universitarios de bajos ingresos a alcanzar su pleno potencial. Juntos, hemos aumentado las dimensiones y alcance de estas becas. Ahora apliquemos ese mismo espíritu a liberar a los niños pobres atrapados en escuelas públicas que no dan la talla. (Aplausos).

    Con respecto al comercio, debemos confiar que los trabajadores estadounidenses pueden competir con cualquiera en el mundo y darles el poder para abrir nuevos mercados en el extranjero. Hoy en día, nuestro crecimiento económico depende cada vez más de nuestra capacidad de vender productos y cultivos y servicios estadounidenses en todo el mundo. Por lo tanto, nos esforzamos por derrumbar las barreras al comercio y la inversión dondequiera que podamos. Nos esforzamos por una exitosa rueda de conversaciones comerciales en Doha y debemos llegar a un buen acuerdo este año. Al mismo tiempo, vamos en pos de oportunidades para abrir mercados nuevos al aprobar tratados de libre comercio.

    Le agradezco al Congreso por aprobar un buen acuerdo con Perú. Y ahora les pido que aprueben acuerdos con Colombia y Panamá y Corea del Sur. (Aplausos). Muchos productos de estas naciones ingresan ahora a Estados Unidos libres de impuestos, sin embargo, muchos de nuestros productos enfrentan altos aranceles en sus mercados. Estos acuerdos harán que las condiciones sean equitativas. Nos darán mayor acceso a casi 100 millones de clientes. Respaldarán puestos buenos para los mejores trabajadores del mundo: aquellos cuyos productos dicen "Made in the USA". (Aplausos).

    Estos acuerdos también promueven los intereses estratégicos de Estados Unidos. El primer acuerdo ante ustedes será el acuerdo con Colombia, un amigo de Estados Unidos que está haciéndole frente a la violencia y el terrorismo, y combatiendo a los narcotraficantes. Si no aprobamos este acuerdo, envalentonaremos a los propulsores del falso populismo en nuestro hemisferio. Por lo tanto, debemos unirnos, aprobar este acuerdo y mostrarles a nuestros vecinos en la región que la democracia lleva a una vida mejor. (Aplausos).

    El comercio produce mejores empleos y mejores opciones y mejores precios. Sin embargo, para algunos estadounidenses, el comercio puede significar perder un puesto, y el gobierno federal tiene la responsabilidad de ayudar. (Aplausos). Le pido al Congreso que reautorice y reforme la asistencia para ajustes ocupacionales, para que podamos ayudar a estos trabajadores desalojados a aprender aptitudes nuevas y encontrar empleos nuevos. (Aplausos).

    Para forjar un futuro de seguridad energética, debemos confiar en el talento innovador de los investigadores y empresarios estadounidenses, y darles el poder de promover una nueva generación de tecnología energética no contaminante. (Aplausos). Nuestra seguridad, nuestra prosperidad y nuestro medio ambiente requieren que reduzcamos nuestra dependencia del petróleo. El año pasado, les pedí que aprobaran legislación para reducir el consumo de petróleo durante la próxima década, y ustedes respondieron. Juntos deberíamos dar los próximos pasos: Financiemos nueva tecnología que pueda generar energía del carbón y a la vez capturar las emisiones de carbono. (Aplausos). Aumentemos el uso de tipos renovables de energía y energía nuclear libre de emisiones. (Aplausos). Continuemos invirtiendo en tecnología avanzada de baterías y combustibles renovables para los autos y camiones del futuro. (Aplausos). Creemos un nuevo fondo internacional para la tecnología no contaminante, que ayudará a los países en desarrollo como India y China a que hagan mayor uso de fuentes no contaminantes de energía. Y lleguemos a un acuerdo internacional que tenga el potencial de desacelerar, detener y, a fin de cuentas, revertir el aumento de los gases de invernadero. (Aplausos).

    Este acuerdo será eficaz sólo si incluye el compromiso de cada una de las principales economías y no le da a ninguna paso libre. (Aplausos). Estados Unidos está comprometido a reforzar nuestra seguridad energética y hacerle frente al cambio climático mundial. Y la mejor manera de cumplir con estos objetivos es que Estados Unidos continúe dirigiendo el camino hacia el desarrollo de tecnología no contaminante y más eficiente en el uso de energía. (Aplausos).

    Para mantener competitivo a Estados Unidos en el futuro, debemos confiar en las aptitudes de nuestros científicos e ingenieros, y darles el poder de ir en pos de las innovaciones del mañana. El año pasado, el Congreso aprobó legislación que respaldaba el Programa de Competitividad Estadounidense (American Competitiveness Initiative), pero nunca lo acompañó con fondos. Estos fondos son esenciales para mantener nuestra ventaja científica. Por lo tanto, le pido al Congreso que aumente al doble el apoyo federal para investigación crucial y básica en ciencias físicas y asegure que Estados Unidos siga siendo el país más dinámico de la Tierra. (Aplausos).

    Sobre temas de vida y ciencias, debemos confiar en el espíritu innovador de los investigadores médicos y darles el poder de descubrir nuevos tratamientos a la vez que se respetan límites morales. En noviembre, fuimos testigos de un logro histórico cuando científicos descubrieron una manera de reprogramar las células de la piel de adultos para que actúen como células madre de embriones. Este avance tiene el potencial de llevarnos más allá de los polémicos debates del pasado al extender las fronteras de la medicina sin la destrucción de la vida humana. (Aplausos).

    Por lo tanto, estamos aumentando los fondos para este tipo de investigación médica ética. Y al explorar posibilidades prometedoras de investigación, también debemos asegurarnos de que toda vida sea tratada con la dignidad que merece. Y por lo tanto, insto al Congreso a que apruebe legislación que prohíba las prácticas no éticas como comprar, vender, patentar o clonar vidas humanas. (Aplausos).

    Sobre asuntos de justicia, debemos confiar en la sabiduría de nuestros fundadores y darles poder a los jueces que comprenden que la Constitución significa lo que dice. (Aplausos). He presentado candidatos a juez que se regirán por el imperio de la ley, no al antojo del martillo. A muchos de estos candidatos los están demorando injustamente. Son dignos de confirmación, y el Senado debe darle a cada uno un pronto voto afirmativo o negativo. (Aplausos).

    En comunidades de todo nuestro territorio, debemos confiar en el buen corazón del pueblo estadounidense y darle el poder de ayudar a su prójimo necesitado. Durante los últimos siete años, más de nuestros conciudadanos han descubierto que la búsqueda de la felicidad nos lleva por el camino del servicio. Los estadounidenses se han ofrecido como voluntarios en cantidades récord. Las donaciones de caridad son más altas que nunca. Los grupos basados en la fe están llevando esperanza a lugares donde antes no la había, con nuevo respaldo del gobierno federal. Y para ayudar a garantizar el tratamiento equitativo de organizaciones basadas en la fe cuando compiten por fondos federales, les pido que prorroguen permanentemente Charitable Choice. (Aplausos).

    Esta noche, los ejércitos de la compasión continúan marchando hacia un nuevo día en la costa del Golfo. Estados Unidos rinde tributo a la fuerza y capacidad de recuperación de la gente de esa región. Reafirmamos nuestra promesa de ayudarlos a construir mejor y con más fuerza que antes. Y esta noche me complace anunciar que en abril presentaremos la Cumbre Norteamericana de Canadá, México y Estados Unidos de este año en la gran ciudad de Nueva Orleáns. (Aplausos).

    Hay otros dos desafíos urgentes que he mencionado repetidamente ante este organismo, y que este organismo ha dejado de abordar: gastos en programas de beneficios sociales e inmigración.

    Cada uno de los miembros en esta cámara sabe que el gasto en programas de beneficios sociales como el Seguro Social, Medicare y Medicaid está creciendo más rápido de lo que podemos pagar. Todos conocemos las difíciles decisiones que tenemos por delante si Estados Unidos continúa por este camino: aumentos masivos de impuestos, reducciones repentinas y drásticas de beneficios o déficit paralizante. He presentado propuestas para reformar estos programas. Ahora les pido a los miembros del Congreso que ofrezcan sus propuestas y ofrezcan una solución bipartita para salvar estos vitales programas de beneficios sociales a favor de nuestros hijos y nietos. (Aplausos.)

    El otro asunto urgente es la inmigración. Estados Unidos necesita resguardar sus fronteras, y con su ayuda, mi gobierno está tomando medidas para hacerlo. Estamos aumentando los operativos para velar por el cumplimiento de la ley en los centros de trabajo, utilizando cercos y tecnología avanzada para detener los cruces ilegales. Hemos acabado eficientemente con la política de "capturar y liberar" en la frontera, y para fines de este año, habremos aumentado al doble el número de agentes de la Patrulla Fronteriza. Sin embargo, también es necesario que reconozcamos que nunca resguardaremos plenamente nuestra frontera hasta que creemos una manera legal para que los trabajadores extranjeros vengan aquí y apoyen nuestra economía. (Aplausos.) Esto disminuirá la presión en la frontera y permitirá que los agentes de la ley se concentren en las personas que quieren hacernos daño. Debemos también encontrar maneras sensatas y humanas de tratar con la gente que está aquí ilegalmente. La inmigración ilegal es complicada, pero se puede resolver. Y se debe resolver de manera que se respeten tanto nuestras leyes como nuestros más altos ideales. (Aplausos.)

    Éstos son los asuntos que nuestra nación tiene pendiente dentro del país. Sin embargo, forjar un futuro próspero para nuestros ciudadanos también depende de que les hagamos frente a nuestros enemigos en el extranjero y promovamos la libertad en las regiones del mundo aquejadas por problemas.

    Nuestra política exterior se basa en una premisa clara: Debemos confiar en que las personas, si se les da la oportunidad, optarán por un futuro de libertad y paz. En los últimos siete años, hemos sido testigos de momentos impresionantes en la historia de la libertad. Hemos visto a los ciudadanos de Georgia y Ucrania defender su derecho a elecciones libres e imparciales. Hemos visto al pueblo del Líbano volcarse a las calles para exigir su independencia. Hemos visto a los afganos surgir de la tiranía del Talibán y elegir a un nuevo presidente y un nuevo parlamento. Hemos visto a iraquíes jubilosos levantar dedos manchados de tinta y celebrar su libertad. Estas imágenes de libertad nos han inspirado. (Aplausos.)

    En los últimos siete años, también hemos visto imágenes que nos han conmovido. Hemos observado multitudes de dolientes en el Líbano y Pakistán cargando los ataúdes de líderes queridos, muertos por manos asesinas. Hemos visto invitados a una boda en atavíos empapados de sangre, saliendo conmocionados de un hotel en Jordania, afganos e iraquíes atacados con bombas en mezquitas y mercados, y trenes en Londres y Madrid despedazados por bombas. Un día de cielo despejado en septiembre, presenciamos cómo nos arrebataban a miles de nuestros conciudadanos en un instante. Estas horrorosas imágenes sirven de sombrío recordatorio: Hay quienes se oponen al avance de la libertad: terroristas y extremistas, hombres malvados que detestan la libertad, detestan a Estados Unidos y se proponen someter a millones a su dominio violento.

    El 11 de septiembre, emprendimos la lucha contra esos terroristas y extremistas. Permanecemos a la ofensiva, mantendremos la presión y llevaremos a nuestros enemigos ante la justicia. (Aplausos.)

    Estamos en el centro de la lucha ideológica que definirá al siglo XXI. Los terroristas se oponen a cada uno de los principios de humanidad y decencia que nosotros valoramos. Sin embargo, en esta guerra contra el terrorismo, hay algo en lo que nosotros y nuestros enemigos concordamos: A largo plazo, los hombres y mujeres con la libertad de decidir su propio destino rechazarán el terrorismo y se rehusaran a vivir bajo la tiranía. Y es por eso que los terroristas están luchando para negarle esta opción al pueblo en el Líbano, Iraq, Afganistán, Pakistán y los Territorios Palestinos. Y es por eso, por la seguridad de Estados Unidos y la paz en el mundo, que estamos propagando la esperanza de la libertad. (Aplausos.)

    En Afganistán, Estados Unidos, nuestros 25 aliados de la OTAN y 15 países asociados están ayudando al pueblo afgano a defender su libertad y reconstruir su país. Gracias a la valentía de este personal militar y civil, una nación que alguna vez fue un refugio para Al Qaida ahora es una joven democracia donde niños y niñas van a la escuela, se construyen carreteras y hospitales nuevos, y la gente mira hacia el futuro con renovada esperanza. Estos éxitos deben continuar, por lo que estamos agregando 3,200 infantes de Marina a nuestras fuerzas en Afganistán, donde lucharán contra los terroristas y entrenarán al ejército y la policía de Afganistán. Vencer al Talibán y Al Qaida es crucial para nuestra seguridad, y le doy las gracias al Congreso por apoyar la vital misión de Estados Unidos en Afganistán. (Aplausos.)

    En Iraq, terroristas y extremistas están luchando para negarle su libertad a un pueblo orgulloso, y esforzándose por establecer refugios para lanzar ataques contra el mundo. Hace un año, nuestros enemigos estaban teniendo éxito en sus esfuerzos por precipitar a Iraq al caos. Por lo tanto, analizamos nuestra estrategia y cambiamos de curso. Lanzamos un aumento de fuerzas estadounidenses en Iraq. Les dimos a nuestras tropas una misión: Trabajar con las fuerzas iraquíes para proteger al pueblo de Iraq, perseguir al enemigo en sus baluartes e impedir la formación de santuarios para terroristas en cualquier parte del país.

    El pueblo iraquí rápidamente se dio cuenta de que había sucedido algo drástico. Los que se preocupaban porque Estados Unidos estaba por abandonarlos vieron en vez a miles de tropas estadounidenses que aterrizaban en su país. Vieron a nuestras tropas trasladarse a los vecindarios, echar a los terroristas y permanecer allí para asegurarse de que el enemigo no regresara. Y vieron a nuestras tropas, junto con los Equipos de Reconstrucción Provincial, que incluyen a funcionarios del Foreign Service y otros funcionarios públicos muy aptos, entrar para asegurarse de que esa mayor seguridad fuera seguida de mejoras en su vida cotidiana. Nuestros militares y civiles en Iraq están actuando con valentía y distinción, y cuentan con la gratitud de toda nuestra nación. (Aplausos.)

    Los iraquíes lanzaron un escalamiento propio. En el otoño del 2006, líderes tribales suníes se cansaron de la crueldad de Al Qaida y comenzaron un levantamiento popular llamado "El despertar de Anbar". Durante el año pasado, movimientos similares que han surgido en todo el país. Y hoy, se da un escalamiento de base que incluye a más de 80,000 ciudadanos iraquíes que están combatiendo a los terroristas. El gobierno de Bagdad también ofreció participar, añadiendo más de 100,000 nuevos soldados y policías iraquíes durante el año pasado.

    Aunque el enemigo aún es peligroso y queda trabajo por hacer, los aumentos de tropas estadounidenses e iraquíes han logrado resultados que pocos de nosotros podríamos haber imaginado hace apenas un año. (Aplausos.) Cuando nos congregamos el año pasado, muchos dijeron que era imposible contener la violencia. Un año más tarde, los ataques terroristas de notoriedad han disminuido, las muertes de civiles han disminuido, las matanzas sectarias han disminuido.

    Cuando nos congregamos el año pasado, extremistas de milicias, algunos de ellos armados y capacitados por Irán, causaban el caos en regiones extensas de Iraq. Un año más tarde, fuerzas de la coalición e iraquíes han eliminado o capturado a cientos de milicianos. E iraquíes de todos los orígenes se dan más y más cuenta de que vencer a estos milicianos es crucial para el futuro de su país.

    Cuando nos congregamos el año pasado, Al Qaida tenía santuarios en muchas regiones de Iraq, y sus líderes acababan de ofrecerles a las fuerzas estadounidenses una salida segura del país. Hoy, es Al Qaida la que busca una salida segura. Han sido expulsados de muchos de los baluartes que antes tenían, y durante el año pasado, hemos capturado o eliminado a miles de extremistas en Iraq, entre ellos cientos de líderes y agentes clave de Al Qaida.

    El mes pasado, Osama bin Laden publicó una grabación en la que criticaba severamente a los líderes tribales iraquíes que le han dado la espalda a Al Qaida y admitió que las tropas de la coalición en Iraq son cada vez más fuertes. Damas y caballeros, hay quienes niegan que el aumento de tropas está funcionando, pero entre los terroristas no cabe duda. Al Qaida está en retirada en Iraq, y el enemigo será vencido. (Aplausos.)

    Cuando nos congregamos el año pasado, nuestros niveles de tropas en Iraq estaban aumentando. Hoy en día, debido al progreso que acabo de describir, estamos implementando una política de "retorno tras éxitos", y las fuerzas adicionales que enviamos a Iraq están comenzando a regresar a casa.

    Este progreso es un tributo al valor de nuestras tropas y la inteligencia de sus comandantes. Esta noche, me dirijo directamente a nuestros hombres y mujeres en el frente. Soldados y marinos, aviadores, infantes de Marina y guardacostas: El año pasado, hicieron todo lo que les pedimos y más. Nuestra nación está agradecida por su valentía. Estamos orgullosos de sus logros. Y esta noche en este sagrado recinto, con el pueblo estadounidense como testigo, les hacemos una promesa solemne: En la lucha que queda por delante, contarán con todo lo que necesitan para proteger a nuestra nación. (Aplausos.) Y le pido al Congreso que cumpla con su responsabilidad hacia estos valientes hombres y mujeres financiando plenamente a nuestras tropas. (Aplausos.)

    Nuestros enemigos en Iraq han recibido golpes duros. Aún no se les ha vencido, y podemos esperar luchas reñidas en el futuro. Nuestro objetivo el próximo año es aumentar y aprovechar los logros que hemos alcanzado en el 2007, mientras hacemos la transición a la nueva fase de nuestra estrategia. Las tropas estadounidenses están pasando de dirigir operaciones a asociarse con las fuerzas iraquíes y, finalmente, a una misión de supervisión protectora. Como parte de esta transición, un equipo de combate de una brigada del Ejército y una unidad expedicionaria de la Infantería de Marina ya han regresado y no serán reemplazados. En los próximos meses, cuatro brigadas adicionales y dos batallones de la Infantería harán lo mismo. En conjunto, esto significa que más de 20,000 de nuestros soldados están regresando a casa. (Aplausos.)

    Cualquier reducción mayor de las tropas de Estados Unidos se basará en las condiciones en Iraq y las recomendaciones de nuestros comandantes. El general Petraeus ha advertido que una reducción demasiado rápida podría resultar en la "desintegración de las fuerzas de seguridad de Iraq, que Al Qaida en Iraq recupere territorio perdido, [y] un aumento marcado en la violencia". Miembros del Congreso: Tras llegar tan lejos y lograr tanto, no debemos permitir que esto suceda. (Aplausos.)

    El próximo año, trabajaremos con los líderes de Iraq mientras continúan el progreso que están haciendo hacia la reconciliación política. A nivel local, los suníes, chiítas y curdos están comenzando a unirse para reclamar sus comunidades y reconstruir su vida. El progreso en las provincias debe ir de la mano del progreso en Bagdad. (Aplausos.) Estamos viendo señales alentadoras. El gobierno nacional está compartiendo los ingresos del petróleo con las provincias. El parlamento recientemente aprobó una ley de pensiones y una reforma de desbaazificación. Ahora debaten una ley de poderes para las provincias. Los iraquíes aún tienen mucho camino por recorrer. Pero tras décadas de dictadura y el dolor de la violencia sectaria, se está dando la reconciliación, y el pueblo iraquí está tomando control de su futuro. (Aplausos.)

    La misión en Iraq ha sido difícil y penosa para nuestra nación. Pero es de vital interés para Estados Unidos que tengamos éxito. Un Iraq libre le negará refugio a Al Qaida. Un Iraq libre mostrará a millones en todo el Oriente Medio que es posible un futuro de libertad. Un Iraq libre será amigo de Estados Unidos, un socio para combatir el terrorismo y una fuente de estabilidad en una región peligrosa del mundo.

    En contraste, un fracaso en Iraq envalentonaría a los extremistas, fortalecería a Irán y daría a los terroristas una base desde la cual lanzar nuevos ataques contra nuestros amigos, nuestros aliados y nuestro territorio nacional. El enemigo ha dejado en claro sus intenciones. En momentos en que la coyuntura parecía favorecerles, el más alto comandante de Al Qaida en Iraq declaró que no descansarían hasta habernos atacado aqu en Washington. Conciudadanos: Nosotros tampoco descansaremos. No descansaremos hasta que este enemigo no haya sido vencido. (Aplausos.) Debemos cumplir con la difícil labor hoy, para que dentro de unos años la gente mire atrás y diga que esta generación se puso a la altura de las circunstancias, prevaleció en una lucha difícil y dejó a su paso una región promisoria y un Estados Unidos más seguro. (Aplausos.)

    También nos oponemos a las fuerzas del extremismo en Tierra Santa, donde tenemos un nuevo motivo de esperanza. Los palestinos han elegido a un presidente que reconoce que hacerle frente al terrorismo es esencial para lograr un Estado donde su pueblo pueda vivir con dignidad y en paz con Israel. Los israelíes tienen líderes que reconocen que un Estado palestino pacífico y democrático será una fuente de seguridad perdurable. Este mes en Ramala y Jerusalén, les aseguré a líderes de ambas partes que Estados Unidos hará y yo haré, todo lo que podamos para lograr un acuerdo de paz que defina un Estado palestino para fin de año. Ha llegado la hora de una Tierra Santa donde un Israel democrático y una Palestina democrática vivan en paz uno al lado de la otra. (Aplausos.)

    También nos estamos oponiendo a las fuerzas del extremismo envalentonadas por el régimen de Teherán. Los gobernantes de Irán oprimen a un pueblo bueno y talentoso. Y dondequiera que la libertad avance en el Oriente Medio, parece que el régimen iraní está allí para oponerse a ella. Irán está financiando y entrenando a grupos de milicias en Iraq, apoyando a los terroristas de Jezbolá en el Líbano y respaldando los esfuerzos de Hamas para socavar la paz en Tierra Santa. Teherán también está desarrollando misiles balísticos de mayor alcance y continúa desarrollando su capacidad de enriquecer uranio, que podría usarse para crear un arma nuclear.

    Nuestro mensaje al pueblo de Irán es claro: No tenemos nada contra ustedes. Respetamos sus tradiciones y su historia. Esperamos con ansias el día en que obtengan su libertad. Nuestro mensaje a los líderes de Irán también es claro: Suspendan de forma verificable su enriquecimiento nuclear, para poder iniciar las negociaciones. Y para reincorporarse a la comunidad de naciones, digan la verdad sobre sus intenciones nucleares y actos pasados, acaben con la opresión dentro de su país, cesen de apoyar el terrorismo en el extranjero. Pero por encima de todo, tengan esto en mente: Estados Unidos se enfrentará a los que amenacen a nuestras tropas. Respaldaremos a nuestros aliados y defenderemos nuestros intereses vitales en el Golfo Pérsico. (Aplausos.)

    En el frente nacional, continuaremos tomando toda medida legal y eficaz para proteger a nuestro país. Ése es nuestro deber más sagrado. Estamos agradecidos de que no haya habido otro ataque contra nuestro territorio desde el 11 de septiembre. Esto no se debe a la ausencia de deseo o esfuerzo por parte del enemigo. En los últimos seis años, hemos detenido numerosos ataques, entre ellos un plan para estrellar un avión contra el edificio más alto de Los Ángeles y otro para hacer explotar aviones de pasajeros sobre el Atlántico camino a Estados Unidos. Hombres y mujeres dedicados en nuestro gobierno laboran día y noche para evitar que los terroristas pongan en marcha sus planes. Estos buenos ciudadanos están salvando vidas estadounidenses, y todos en esta cámara debemos estar profundamente agradecidos con ellos. (Aplausos.)

    Y les debemos algo más: Les debemos las herramientas que necesitan para mantener seguro a nuestro pueblo. Y una de las herramientas más importantes que les podemos dar es la capacidad de vigilar las comunicaciones de los terroristas. Para proteger a Estados Unidos, necesitamos saber con quiénes están hablando los terroristas, qué están diciendo y qué están planeando. El año pasado, el Congreso aprobó legislación para ayudarnos a hacer eso. Desafortunadamente, el Congreso hizo que la legislación se venciera el 1º de febrero. Eso significa que si no toman medidas para el viernes, nuestra capacidad de permanecer al tanto de las amenazas terroristas se debilitaría y nuestros ciudadanos estarían en mayor peligro. El Congreso debe asegurarse de que no se interrumpa el flujo de inteligencia vital. El Congreso debe aprobar protecciones de responsabilidad legal a favor de las empresas que se considera que contribuyeron a los esfuerzos por defender a Estados Unidos. Tuvimos suficiente tiempo para debatir. Es hora de actuar. (Aplausos.)

    Proteger a nuestra nación de los peligros de un siglo nuevo requiere más datos buenos de inteligencia y tropas militares fuertes. También requiere que cambiemos las condiciones que alimentan el resentimiento y permiten que los extremistas se aprovechen de la desesperación. Por lo tanto, Estados Unidos está usando su influencia para desarrollar un mundo más libre, más optimista y más compasivo. Esto es un reflejo de nuestros intereses nacionales; es el llamado de nuestra conciencia.

    Estados Unidos se opone al genocidio en Sudán. (Aplausos.) Apoyamos la libertad en países como Cuba, Zimbabwe, Belarús y Birmania. (Aplausos.)

    Estados Unidos está liderando la lucha contra la pobreza mundial, con sólidos programas educativos y asistencia humanitaria. También hemos cambiado la manera en que prestamos ayuda al lanzar la Cuenta del Desafío del Milenio (Millennium Challenge Account). Este programa refuerza la democracia, transparencia y el imperio de la ley en países en desarrollo, y les pido que financien plenamente este importante programa. (Aplausos.)

    Estados Unidos está liderando la lucha contra el hambre en el mundo. Hoy, más de la mitad de la ayuda alimentaria del mundo proviene de Estados Unidos. Esta noche, le pido al Congreso que apoye una propuesta innovadora de prestar ayuda alimentaria al comprar cultivos directamente de los agricultores del mundo en desarrollo, para que podamos desarrollar su agricultura local y romper el ciclo de hambruna. (Aplausos.)

    Estados Unidos está liderando la lucha contra las enfermedades. Con su ayuda, nos esforzamos por reducir a la mitad el número de muertes relacionadas con la malaria en 15 países de África. Y nuestro Plan de Emergencia para la Mitigación del SIDA (Emergency Plan for AIDS Relief) está ofreciendo tratamiento a 1.4 millones de personas. Podemos llevar curas y esperanza a muchos más. Por lo que les pido que mantengan los principios que han cambiado la conducta y han hecho de este programa un éxito. Y les pido que aumenten al doble nuestra inversión inicial para combatir el VIH/SIDA aprobando $30,000 adicionales durante los próximos cinco años. (Aplausos.)

    Estados Unidos es una fuerza a favor de la esperanza en el mundo porque somos un pueblo compasivo, y algunos de los estadounidenses más compasivos son los que se han ofrecido a protegernos. Debemos conservar la fe de todos aquellos que arriesgaron la vida para que podamos vivir en libertad y paz. Durante los últimos siete años, hemos aumentado en más de 95 por ciento los fondos a los veteranos. Y al aumentar los fondos. (aplausos.) Y al aumentar los fondos también debemos reformar nuestro sistema de [asistencia a] veteranos para atender las necesidades de una nueva guerra y una nueva generación. (Aplausos.) Insto al Congreso a que promulgue las reformas recomendadas por el senador Bob Dole y la secretaria Donna Shalala, para que podamos mejorar el sistema de atención a favor de los combatientes heridos y ayudarlos a forjar vidas de esperanza y promesa y dignidad. (Aplausos.)

    Nuestras familias militares también se sacrifican por Estados Unidos. Sobrellevan noches de desvelo y la lucha diaria de velar por sus hijos mientras un ser querido está sirviendo lejos de casa. Tenemos la responsabilidad de velar por ellos. Por lo que les pido que se me unan para ampliar su acceso a guarderías, crear nuevas preferencias de contratación para cónyuges militares en todo el gobierno federal y permitir que nuestros soldados transfieran a sus cónyuges o hijos los beneficios de educación que no utilicen. (Aplausos.) Nuestras familias militares prestan servicios a nuestra nación, inspiran a nuestra nación, y esta noche nuestra nación les rinde tributo. (Aplausos.)

    La fuerza. el secreto de nuestra fuerza, el milagro de Estados Unidos, es que nuestra grandeza no radica en nuestro gobierno, sino en el espíritu y la determinación de nuestro pueblo. (Aplausos.) Cuando la Convención Federal se congregó en Filadelfia en 1787, nuestra nación estaba regida por los Artículos de la Confederación, que comenzaban con las palabras, "Nosotros los delegados suscritos". Cuando se le pidió al gobernador Morris que redactara un preámbulo a nuestra nueva Constitución, ofreció un importante cambio y lo inició con las palabras que cambiarían el curso de nuestra nación y la historia del mundo: "Nosotros, el pueblo".

    Al confiar en el pueblo, nuestros fundadores apostaron a que se podría construir una gran y noble nación en base a la libertad que radica en el corazón de todos los hombres y mujeres. Al confiar en el pueblo, las generaciones posteriores transformaron nuestra frágil y joven democracia en el país más poderoso de la Tierra y en un modelo de esperanza para millones. Y mientras continuemos confiando en el pueblo, nuestra nación prosperará, nuestra libertad estará segura y el estado de nuestra nación permanecerá sólido. (Aplausos.)

    Por lo tanto, esta noche, con confianza en el poder de la libertad y confianza en el pueblo, dediquémonos a encargarnos de los asuntos que atañen al pueblo. Que Dios bendiga a Estados Unidos. (Aplausos.)

    END10:02 P.M. EST

    (termina el texto)

    (Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos.

    Presidente Bush discurso | 02-02-2008 - 14:53:28 GMT 1 #

  3. La Fuerza Aérea de los Judios llevó a cabo un amplio ejercicio en los cielos del Mediterráneo para preparar un ataque contra instalaciones nucleares iraníes, más de cien aviones F-15 y F-16 participaron en maniobras en la parte oriental del Mediterráneo. Los aviones volaron a una distancia de 1.500 kilómetros, similar a la que separa Israel de la central de Nantaz, en Irán. Participaron helicópteros destinados a rescatar pilotos, y aviones de abastecimiento.

    Ataque contra instalaciones nucleares iraníes | 21-06-2008 - 14:31:09 GMT 1 #

  4. Bombardeo contra Irán, consecuencias impredecibles:
    El director de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) Mohamed ElBaradei advirtió que la agresión contra Irán empujará a las autoridades del país a fabricar armamento nuclear.
    "Si se produce un ataque, eso significa que Irán, que por ahora no está produciendo armas nucleares, emprenderá un proceso acelerado para fabricar armas atómicas con el apoyo de todos los iraníes", ElBaradei se referió a las publicaciones del diario estadounidense New York Times que informó sobre maniobras ejecutadas por la Fuerza Aérea de Israel. "Si en este momento se lleva a cabo un ataque militar contra Irán será imposible que pueda continuar en mi trabajo", Un bombardeo contra Irán podría tener consecuencias impredecibles ya que toda la zona de Oriente Medio, "podría convertirse en una enorme bola de fuego"
    Shaul Mofaz principal pretendiente para suceder a Ehud Olmert en la presidencia del partido gobernante Kadima, futuro jefe del gobierno Judio dijo que puede verse obligado a bombardear a Irán.
    ¡No a la Guerra contra Irán!

    Bombardeo contra Irán, consecuencias impredecibles | 22-06-2008 - 05:03:30 GMT 1 #

  5. La aviación de los Judios:
    Israel es débil para ser considerado una amenaza, afirmó Mohammad Ali Hosseini. "Este régimen no tiene potencial suficiente como para amenazar a Irán", señaló al comentar las maniobras de la aviación de los Judios "Afronta varias dificultades de política interna, está sumido en corruptelas y, como siempre, intenta trasladar sus problemas fuera del país".

    La aviación de los Judios | 25-06-2008 - 17:55:26 GMT 1 #

  6. Es el turno de la ONU

    Khody Akhavi y Ali Gharib
    IPS

    La mayoría de la opinión pública mundial considera que, al fracasar la intermediación de diversos gobiernos nacionales en el conflicto entre Israel y los palestinos, es el turno de la ONU, según una encuesta realizada en 18 países representativos.

    Los consultados evaluaron negativamente el desempeño de los líderes israelíes, palestinos, estadounidenses y del mundo árabe en la búsqueda de solución al conflicto, que lleva 60 años, señala el estudio realizado por WorldPublicOpinion.org, dependiente de la Universidad de Maryland.

    En promedio, 58 por ciento de los 18.792 encuestados respondieron que su país no debía alinearse con ninguna de las partes. Sólo 20 por ciento de los entrevistados dijeron que era preciso favorecer a los palestinos y apenas siete por ciento optaron por los israelíes.

    En cambio, opinaron que el Consejo de Seguridad de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) debe asumir un papel más protagónico en la resolución del conflicto: 67 por ciento de los consultados se mostraron de acuerdo con esta opción, rechazada por sólo 20 por ciento.

    "¿Por qué esto es importante? La opinión pública internacional cuenta. Cuando alguien dice que no le preocupa lo que dicen los otros, está mintiendo", señaló Steven Kull, director del Programa sobre Actitudes en Política Internacional, la dependencia de la Universidad de Maryland que dirige WorldPublicOpinion.org.

    "Aquí estamos tratando con el poder de la legitimidad, que crea el orden de los Estados y es un factor de gran importancia en las relaciones entre ellos", agregó.

    La mayoría de los encuestados en los países que son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, y que tienen poder de veto en el órgano, apoyan la idea de que el foro mundial envíe una fuerza de paz para hacer cumplir un eventual acuerdo entre israelíes y palestinos.

    En China, 81 por ciento de los entrevistados se mostraron de acuerdo, 74 por ciento en Francia, 67 por ciento en Gran Bretaña y 61 por ciento en Estados Unidos. Un menor nivel de apoyo, 47 por ciento, se registró en Rusia.

    La idea de un papel más decisivo de la ONU también recibió la aprobación del público predominantemente musulmán en Medio Oriente, entre ellos los turcos (65 por ciento), los egipcios (64 por ciento) y los palestinos (63 por ciento).

    La mayoría de los encuestados también respaldó un mayor nivel de compromiso del foro mundial, señalando que si los israelíes y palestinos llegan a un acuerdo de paz el Consejo de Seguridad de la ONU debe ofrecer garantías tanto a Israel como a sus vecinos árabes.

    En 11 de los 18 países donde se realizó la encuesta, la mayoría de los consultados opinaron que el Consejo de Seguridad debe comprometerse a proteger a Israel si es atacado por sus vecinos árabes, mientras que en 13 de esas naciones los entrevistados señalaron que debían ofrecerse las mismas garantías a los árabes en caso de una agresión israelí.

    En promedio, 45 por ciento de los encuestados se pronunciaron a favor de otorgar esas garantías a Israel y 55 por ciento a las naciones árabes.

    Los 18 países en los que se realizaron las entrevistas representan 59 por ciento de la población mundial. Incluyen a la mayoría de las naciones más pobladas: China, India, Estados Unidos, Indonesia, Nigeria y Rusia. También se consultó a ciudadanos de Azerbaiján, Corea del Sur, Egipto, España, Francia, Gran Bretaña, Irán, México, Perú, Tailandia, Turquía y Ucrania.

    La encuesta también se realizó en territorio de la Autoridad Nacional Palestina. Pero no se formularon las mismas preguntas en todos los lugares donde se llevó a cabo el estudio de opinión.

    En ningún país hubo una mayoría de entrevistados de acuerdo con la idea de inclinar la balanza en favor de Israel, incluso en Estados Unidos, donde 71 por ciento de los consultados expresaron que no había que alinearse con ninguna de las partes en el conflicto.

    Las únicas naciones en las que una clara mayoría se pronunció a favor de apoyar a los palestinos fueron Egipto (86 por ciento de los consultados) e Irán (64 por ciento).

    Israel fue criticado en casi la totalidad de los países en que se realizó el estudio. Al ser consultados sobre si "estaba cumpliendo con su parte en los esfuerzos para resolver el conflicto" con los palestinos, la mayoría de los entrevistados en 13 de las 18 naciones expresaron puntos de vista negativos.

    En promedio, 54 por ciento señaló que Israel no está desempeñando un papel positivo, frente a 22 por ciento de entrevistados que opinaron lo contrario. Los puntos de vista más negativos se verificaron, como se preveía, en las naciones predominantemente musulmanas, como Egipto, Indonesia y Turquía.

    El conflicto entre israelíes y palestinos continúa ocupando un lugar de privilegio en la opinión pública del mundo árabe, destacaron los autores de la encuesta.

    "Se trata del prisma a través del cual los árabes perciben el mundo, en mayor grado que la guerra de Iraq o la división entre chiítas y sunitas", las dos corrientes principales de la fe musulmana, dijo Shibley Telhami, un experto en medios de comunicación y opinión pública en los países árabes.

    "Los funcionarios del gobierno israelí deberían tomar conciencia de la enorme brecha entre los gobernantes árabes y los ciudadanos en este tema que constituye su mayor preocupación, sobre el tipo de presiones que las autoridades en esos países están recibiendo y las posiciones que están adoptando", agregó.

    Rami Khouri, editor del diario libanés Daily Star, que se publica en Beirut, opinó que las poblaciones árabes "están pasando de formas pasivas de protesta a una respuesta más activa frente a las condiciones que deben sufrir, ya sea la corrupción, el abuso de poder, la ocupación israelí o la presencia de tropas occidentales en la región".

    Telhami hizo referencia a la inmensa popularidad del secretario general del movimiento islamista libanés Hezbolá, Sayyed Hassan Nasrallah, quien es chiíta aunque la mayoría de los árabes son sunitas. Pese a eso, es la figura política más popular entre los árabes de la región.

    "Esto refleja, esencialmente, una posición antiestadounidense y antiisraelí. Es, en particular, una actitud de desafío a los israelíes y una evaluación del mundo a través del conflicto entre Israel y los países árabes", afirmó.

    ***** +Las rutas de la paz: Cobertura especial de IPS noticias (http://www.ipsnoticias.net/_focus/moriente_iraq/index.asp)

    +Israel contra todos: Cobertura especial de IPS noticias (http://www.ipsnoticias.net/_focus/israel/index.asp)

    + Encuesta de World Public Opinión, en inglés: (http://www.worldpublicopinion.org/pipa/articles/home_page/503.php?nid=&id=&pnt=503&lb=)

    (FIN/2008)

    http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=88967

    Es el turno de la ONU | 03-07-2008 - 07:38:09 GMT 1 #

  7. Doctrina Begin.
    El ejército judío ya está preparado por si hay que atacar las instalaciones nucleares iraníes
    Altas fuentes del Pentágono USA han declarado que Israel podría atacar antes de fin de año. Según el analista militar israelí Amir Bar Shalom, hay dos líneas rojas que pueden acelerar una ofensiva militar.

    Primera línea roja: que la central nuclear de Natanz empiece a producir la cantidad suficiente de uranio enriquecido para construir una bomba atómica. "Cuando una central nuclear está activa, ya no se puede atacar, porque su bombardeo provocaría una explosión nuclear", explica. Según Bar Shalom, en Natanz eso está previsto en el 2009. Segunda línea roja: que Irán reciba de Rusia misiles antiaéreos - del tipo SI-20- capaces de dificultar el bombardeo israelí.

    En Israel son conscientes de que Irán tiene capacidad para reaccionar con sus misiles de tipo Shihab 3 y Shihab 4, considerados una amenaza estratégica.

    Hace pocos días, Irán detuvo a un supuesto colaborador de los servicios secretos israelíes. Esta organización centra gran parte de sus esfuerzos en el tema iraní.

    Sus agentes sobre el terreno son la clave, en caso de ataque. El ex jefe del Mosad Efraim Halevy afirmó recientemente que, en los últimos quince años, todos los brazos de la inteligencia han desplegado agentes en Irán y tienen colaboradores en los lugares más sensibles.

    En 1981, Israel puso en práctica la llamada doctrina Begin, del primer ministro Menachem Begin, atacando con ocho aviones F-16 que destruyeron la central nuclear iraquí Osirak.

    El líder de la operación, Zeev Raz, señala que Irán amenaza no sólo a Israel, sino a numerosos países árabes y occidentales. "Sería preferible que, de fracasar los esfuerzos diplomáticos, la operación militar esté dirigida por EE. UU.", opina. "A diferencia de 1981, necesitaríamos coordinar el ataque con Washington, ya que hay fuerzas norteamericanas en Iraq en nuestra ruta hacia Irán que nos podrían disparar - añade-. Por otra parte, el proyecto iraní está más disperso que el de Iraq y se encuentra a veces bajo ciudades, lo que significa que hay muchos puntos que no se pueden bombardear desde el aire".

    Doctrina Begin (ejército judío) | 07-07-2008 - 12:15:42 GMT 1 #

  8. Planta Nuclear Bushehr:
    Irán seguirá enriqueciendo uranio a pesar de que el grupo de los seis países mediadores (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania) exige suspender esa actividad, declaró el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad.
    Ahmadineyad llegó a Kuala Lumpur, capital de Malasia, "Cuando EEUU acusa a Irán de estar desarrollando un programa de armamento nuclear, sólo busca pretexto para presionar, los enemigos de Irán no desean que el país progrese".
    "Estamos dispuestos a mantener negociaciones, pero siempre en condiciones de equidad porque la desigualdad y el enfoque unilateral no darán resultado alguno".

    Vladímir Putin celebró una conferencia con el Presidente de Irán, las partes trataron sobre la planta nuclear que están construyendo en Bushehr (Irán) y destacaron la necesidad de terminarla a tiempo, examinaron el desarrollo de la cooperación económico-comercial entre los dos países haciendo hincapié en la cooperación energética, incluida la nuclear.
    Por último, las partes enfocaron cuestiones relacionadas con la cooperación en transporte y en el terreno técnico-militar.

    Planta Nuclear Bushehr | 07-07-2008 - 19:46:23 GMT 1 #

  9. El régimen sionista, instiga a la Casa Blanca U.S.
    Tel Aviv y los buques estadounidenses U.S. en el Golfo Pérsico serán los primeros blancos iranís en caso de que Israel y EEUU U.S. agredan a la República de Irán. El régimen sionista, instiga a la Casa Blanca U.S. a preparar una operación militar contra Irán, si se animan a cometer tal estupidez, Tel Aviv y los buques americanos en el Golfo Pérsico serán los primeros blancos de Irán y estarán en llamas tras una represalia demoledora.
    Los intereses vitales de EEUU a lo largo del mundo arderán con el primer disparo estadounidense contra Irán, la actual capacidad combativa del régimen iraní es la más alta desde la revolución de 1979.

    El régimen sionista, instiga a la Casa Blanca U.S. | 08-07-2008 - 12:45:17 GMT 1 #

  10. Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), Misil Shehab-3:
    Irán realizó el lanzamiento de varios Misiles de mediano y largo alcance se lanzo del Misil Shehab-3 cuyo alcance máximo, de entre 1.500 y 2.000 kilómetros, las unidades coheteriles del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), lanzaron el proyectil durante una serie de ejercicios militares, se lanzaron diez misiles, de largo y mediano alcance, las unidades coheteriles de la Fuerza Aérea y la Fuerza Naval del CGRI inician maniobras conjuntas en el Golfo de Ormuz (Pérsico).

    Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), Misil Shehab-3 | 09-07-2008 - 12:43:37 GMT 1 #

  11. Irán: ¿Guerra o privatización: Guerra total o “conquista económica”?, por Michel Chossudovsky

    ¿Pusieron a la espera la guerra contra Irán?

    Teherán va a permitir que inversionistas extranjeros, en lo que podría ser interpretado como una apertura a Occidente, adquieran la propiedad total de empresas del Estado iraní en el contexto de un programa de privatización de largo alcance al estilo “libre mercado.”

    Con el precio del petróleo crudo a 140 dólares el barril, el Estado iraní no está en apreturas económicas como en el caso de los países en desarrollo más endeudados, obligados por sus acreedores a vender los activos estatales para pagar su creciente deuda externa.

    ¿Cuáles son las motivaciones políticas tras esta medida? ¿Y por qué Ahora?

    Ya han establecido contactos con siete compañías occidentales. Teherán permitirá que el capital extranjero “compre cantidades ilimitadas de acciones de empresas controladas por el Estado que están en el proceso de ser vendidas.”

    Aunque el programa de privatización de Irán fue lanzado durante el gobierno de Mohammed Jatami a fines de los años noventa, la reciente venta de acciones de empresas estatales clave apunta hacia un nuevo proyecto económico. La medida subyacente es trascendental. Va más allá del marco de privatización prevaleciente aplicado en varios países en desarrollo dentro de la esfera de influencia de EE.UU.:

    “La iniciativa está diseñada para atraer más inversión extranjera y forma parte del programa global de liberación económica del país.

    “Irán dejará de hacer distinciones entre firmas nacionales y extranjeras que deseen adquirir compañías estatales mientras la propiedad extranjera en su conjunto en una industria en particular no exceda un 35%... Por ejemplo, una compañía extranjera puede adquirir una compañía siderúrgica iraní pero no se permite que compre todas las empresas en la industria siderúrgica iraní.

    Entre las nuevas medidas incentivas anunciadas, las firmas extranjeras también podrán transferir fuera del país sus beneficios anuales de su compañía iraní en la moneda que deseen.” (“Irán permitirá un 100% de propiedad extranjera,” Press TV, 30 de junio de 2008)

    Es importante analizar cuidadosamente esta decisión. La oportunidad del anuncio de la Organización Iraní de Privatización (IPO) coincide con crecientes amenazas de EE.UU. e Israel de conducir una guerra en todos los frentes contra Irán.

    Además, el programa de desinversión cumple con las exigencias del “Consenso de Washington”. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha confirmado con algunas reservas, que Teherán se ha comprometido a una “continua transición hacia una economía de mercado viable y eficiente,” implicando al mismo tiempo que la creación de “confianza para inversiones” requiere una aceleración del programa de privatización.

    En su Estudio de mayo de 2008 (Art. 4 Consultas), el FMI elogió a Teherán por su programa de desinversión, que esencialmente transfiere la propiedad de activos estatales a manos privadas, mientras subraya también que el programa está siendo realizado de una manera rápida y eficiente.

    Bajo la amenaza de guerra, ¿tiene esta nueva iniciativa de Teherán industrias clave la intención de cumplir con las exigencias del gobierno de Bush?

    Se sabe que las instituciones de Bretton Woods sirven directamente los intereses de EE.UU. No sólo están vinculadas a Wall Street y al Tesoro de EE.UU., también están en contacto con el Departamento de Estado de EE.UU., el Pentágono y la OTAN. El FMI y el Banco Mundial son consultados a menudo antes del embate de una gran guerra. En las secuelas de la guerra, están involucrados en el suministro de préstamos “de reconstrucción post-conflicto.” A este sentido, el Banco Mundial es un actor clave en la canalización de “ayuda externa” tanto a Iraq como a Afganistán.

    Las medidas de privatización sugieren que Irán está dispuesto a permitir que el capital extranjero obtenga el control sobre importantes sectores clave de la economía iraní.

    Según el presidente de la Organización Iraní de Privatización (IPO), Gholamreza Kord-Zanganeh, unas 230 compañías estatales están destinadas a ser privatizadas hasta fines del año iraní (marzo de 2009). Las acciones de unas 177 compañías estatales fueron ofrecidas en la Bolsa de Comercio de Teherán en el último año iraní (que terminó en marzo de 2008).

    La estatal Compañía de Telecomunicación de Irán (TCI) ya ha indicado que “una serie de compañías extranjeras de telecomunicaciones han expresado interés en la adquisición de sus acciones cuando el gobierno venda parte de sus intereses dentro de un mes. Informes de la prensa local no nombraron a los posibles inversionistas. TCI tiene el monopolio del mercado de líneas fijas de Irán y es también el mayor operador celular del país a través de su subsidiaria MCI.” Alcatel, de Francia, el grupo MTN de Sudáfrica y Siemens de Alemania ya poseen considerables participaciones en la industria de telecomunicaciones de Irán.

    Otros sectores clave de la economía, incluyendo las industrias del aluminio, cobre, hierro y acero han sido recientemente ofrecidos para ser privatizados, y las acciones de compañías estatales han sido introducidas en la Bolsa de Comercio de Teherán (TSE).

    Más complejo de lo que parece

    ¿Está relacionada de alguna manera esta decisión de Teherán de implementar un trascendental programa de privatización, con la continua belicosidad y presión de EE.UU.?

    A primera vista parecería que Teherán estuviera cediendo a las exigencias de Washington para evitar una guerra total.

    ¿Serían entregados los haberes de Irán en una bandeja de plata a los inversionistas occidentales extranjeros, sin que sea necesario que EE.UU. conquiste nuevas fronteras económicas por medios militares?

    Pero la cosa es más compleja de lo que parece.

    Washington no tiene interés en la imposición de un programa de privatización a Irán, como “alternativa” a una guerra total. En los hechos es precisamente lo contrario. Existen indicios de que el objetivo principal del gobierno de Bush es paralizar el programa de privatización.

    En lugar de ser aplaudido por Washington como un paso en la dirección correcta, el programa de privatización de Teherán coincide con el lanzamiento (mayo de 2008) de una resolución de largo alcance en el Congreso de EE.UU. (H.CON. RES 362), que llama a imponer sanciones financieras mundiales dirigidas contra Irán:

    "[H. CON. RES. 362] insta al presidente, en los términos más firmes, a utilizar de inmediato su autoridad existentes para imponer sanciones al Banco Central de Irán... bancos internacionales que continúen realizando transacciones financieras con bancos iraníes proscritos;... compañías de energía que han invertido 20.000.000 dólares o más en el sector petrolífero o de gas natural iraní en cualquier año dado desde la promulgación de la Ley de Sanciones contra Irán de 1996; y todas las compañías que sigan haciendo negocios con el Cuerpo de Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.” (Vea texto completo en inglés de H.CON RES 362) (Énfasis agregado)

    La resolución exige además que “el presidente inicie un esfuerzo internacional para aumentar inmediata y dramáticamente la presión económica, política, y diplomática sobre Irán... prohibiendo la exportación a Irán de todos los productos de petróleo refinados; imponiendo estrictos requerimientos de inspección de todas las personas, vehículos, barcos, aviones, trenes, y carga que entre o salga de Irán; y prohibiendo el movimiento internacional de todos los funcionarios iraníes no involucrados en la negociación de la suspensión del programa nuclear de Irán.” (Énfasis agregado)

    Si esas sanciones económicas fueran realizadas e impuestas, paralizarían las transacciones comerciales y monetarias. Sobra decir que también debilitarían el programa de privatización de Irán e impedirían la transferencia de activos iraníes a manos extranjeras.

    Guerra económica

    ¿A cuenta de qué se opondría el gobierno de Bush a la adopción de un programa de desinversión al estilo neoliberal, que despojaría a la República Islámica de algunos de sus activos más lucrativos?

    Si la “conquista económica” fuera el objetivo final de una agenda militar impulsada por las ganancias, ¿cuál es entonces el propósito de bombardear Irán, si Irán realmente acepta entregar sus activos a precios por los suelos a inversionistas extranjeros, de un modo muy parecido a como lo han hecho otros países en desarrollo como Indonesia, las Filipinas, Brasil etc.?

    Los mayores inversionistas extranjeros en Irán son China y Rusia.

    Mientras las compañías de EE.UU. están claramente ausentes de la lista de inversionistas extranjeros directos, Alemania, Italia y Japón tienen importantes participaciones inversionistas en el petróleo y el gas, la industria petroquímica, la generación de energía y la construcción, así como en el sistema bancario. Junto a China y Rusia, son los principales beneficiarios del programa de privatización.

    Uno de los principales objetivos de las sanciones económicas propuestas en H. RES CON 362 es impedir que compañías extranjeras (incluyendo las de la Unión Europea y de Japón), adquieran una mayor parte de la economía iraní bajo el programa de desinversión de Teherán.

    Otros países con importantes inversiones en Irán son Francia, India, Noruega, Corea del Sur, Suecia y Suiza. Svedala Industri, de Suecia, tiene grandes participaciones en las minas de cobre de Irán.

    Francia, Japón y Corea tienen participaciones en la industria automóvil, en la forma de acuerdos de licencia con fabricantes iraníes de autos.

    ENI Oil, de Italia, está involucrada en el desarrollo de las fases 4 y 5 del campo petrolífero South Pars, que asciende a 3.800 millones de dólares. (Vea Organización Iraní de Privatización, informe 2008). Total y el conglomerado anglo-holandés Shell están involucrados en el gas natural.

    Aunque el proceso de privatización no incluye la desinversión de la compañía petrolera estatal de Irán, crea un ambiente que favorece la inversión extranjera en la refinería de petróleo, la industria petroquímica, la economía de servicios para el petróleo, así de la infraestructura para el petróleo y el gas, incluyendo la exploración, oleo y gasoductos de una serie de países que incluyen a China, Rusia, Italia, Malasia, etc.,

    A pesar de que varias corporaciones estadounidenses realizan (extraoficialmente) negocios en Irán, el régimen de sanciones comerciales de EE.UU. (renovado bajo el gobierno de Bush) declara ilegal que ciudadanos y compañías estadounidenses tengan negocios con Irán. En otras palabras, no se permitiría que corporaciones de EE.UU. adquieran activos del Estado iraní bajo el programa de privatización a menos que se levante el régimen de sanciones comerciales de EE.UU.

    Además, todas las firmas extranjeras son tratadas en condiciones de igualdad. No hay tratamiento preferencial para las compañías de EE.UU., no hay un corrupto arreglo al estilo colonial como en Iraq desgarrado por la guerra, que favorece la transferencia directa de la propiedad y el control de sectores enteros de la economía nacional a un puñado de corporaciones de EE.UU.

    En otras palabras, el programa de privatización de Teherán no sirve los intereses económicos y estratégicos de EE.UU. Tiende a favorecer a países que tienen relaciones y comerciales y de inversión con la República Islámica desde hace mucho tiempo.

    Favorece a inversionistas chinos, rusos, europeos y japoneses a costas de EE.UU.

    Socava y debilita la hegemonía estadounidense. Va contra el plan de Washington de auspiciar un Nuevo Orden Mundial “unipolar” a través de medios económicos y militares.

    Es el motivo por el cual Washington quiere paralizar este programa mediante un régimen mundial de sanciones económicas que, si fuera implementado, paralizaría el comercio, la inversión y los flujos monetarios con Irán.

    El régimen de sanciones económicas propuesto bajo H. CON 362 tiene el propósito de aislar a Irán y de impedir la transferencia de activos iraníes a manos de potencias económicas competidoras como China, Rusia, la Unión Europea y Japón. Es equivalente a una declaración de guerra.

    Como amarga ironía, H CON 362 sirve para debilitar los intereses económicos de varios aliados de EE.UU. La Resolución les impediría posicionarse en Oriente Próximo, a pesar de que esos aliados (por ejemplo Francia y Alemania) también participan a través de la OTAN en la planificación de la guerra contra Irán.

    Guerra y manipulación financiera

    El gobierno de Bush ha optado por una guerra total contra Irán en alianza con Israel, a fin de establecer una esfera de influencia exclusiva de EE.UU. en Oriente Próximo.

    Una operación militar contra Irán patrocinada por EE.UU. e Israel, tendría una considerable y violenta repercusión contra los intereses económicos y financieros de varios de los aliados de EE.UU., incluyendo a Alemania, Italia, Francia, y Japón.

    De un modo más general, una guerra contra Irán afectaría a intereses corporativos involucrados en la economía civil, a diferencia de los que están vinculados más directamente al complejo militar-industrial y a la economía de guerra. Debilitaría economías locales y regionales, la economía de manufactura para el consumo y los servicios, a la industria automóvil, las líneas aéreas, a la economía del turismo y el ocio, etc.

    Además, una guerra total alimentaría la agenda impulsada por los beneficios de la banca global, incluyendo a los especuladores institucionales en el mercado energético, los poderosos gigantes del petróleo anglo-estadounidenses y los productores de armas de EE.UU., los cinco grandes contratistas de la defensa, más British Aerospace Systems Corporation, que tienen un papel importante en la formulación de la política exterior de EE.UU. y la agenda militar del Pentágono, para no mencionar la gama de compañías de mercenarios y contratistas militares.

    Una pequeña cantidad de corporaciones e instituciones financieras globales se ceban de la guerra y la destrucción en detrimento de importantes sectores de actividad económica. En líneas generales, la parte principal de la economía civil está amenazada.

    Ante nosotros tenemos conflictos y rivalidades entre los niveles superiores del sistema capitalista global, que opone en gran parte a los protagonistas corporativos que tienen interés en la guerra a la economía capitalista en general que depende en última instancia del continuo desarrollo de la demanda de consumo civil y de inversiones.

    Estos intereses creados en una guerra motivada por los beneficios también se alimentan de la recesión económica y de los trastornos financieros. El proceso de colapso económico resultante, por ejemplo, de los aumentos especulativos de los precios del petróleo y los alimentos, provoca bancarrotas en gran escala, que terminan por posibilitar que un puñado de corporaciones e instituciones financieras globales “saquen las castañas del fuego” y consoliden su control global sobre la economía real así como sobre el sistema monetario internacional.

    La manipulación financiera está íntimamente relacionada con el proceso de toma de decisiones militares. Los grandes bancos e instituciones financieras tienen vínculos con los aparatos militares y de inteligencia. El conocimiento anticipado o la información confidencial por parte de esos especuladores institucionales respecto a ataques terroristas específicos “de bandera falsa”, u operaciones militares en Oriente Próximo es la fuente de tremendas ganancias especulativas.

    Tanto la agenda belicista como el propuesto régimen de sanciones económicas provocan, de un modo bastante deliberado, una atmósfera global de inseguridad y de caos económico.

    Por su parte, los especuladores institucionales en Londres, Chicago y Nueva York no sólo viven del caos económico y de la inseguridad, sus acciones manipuladoras en los mercados de la energía y de las materias primas contribuyen a llevar a la bancarrota a amplios sectores de la economía civil.

    Los trastornos económicos y financieros que resultan de los aumentos en los precios del petróleo crudo y de los alimentos básicos son la fuente de beneficios financieros de un puñado de protagonistas globales. A los especuladores no les preocupan las consecuencias de gran alcance de una guerra más amplia en Oriente Próximo, que podría llevar a un escenario de una Tercera Guerra Mundial.

    El lobby pro-israelí en EE.UU. sirve indirectamente a esos poderosos intereses financieros. En el contexto actual, Israel es un aliado con importantes capacidades militares que sirve el objetivo general de EE.UU. en Oriente Próximo. Washington, sin embargo, se preocupa poco por la seguridad de Israel, que en el caso de una guerra contra Irán sería el primer objetivo de una acción de represalia de Teherán.

    El objetivo general de EE.UU. consiste en el establecimiento, a través de medios militares y económicos, de una esfera exclusiva de influencia de EE.UU. en todo Oriente Próximo.

    Michel Chossudovsky es autor del éxito de ventas internacional: “America’s ‘War on Terrorism’” Global Research, 2005.

    http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=9501

    Irán: ¿Guerra o privatización | 10-07-2008 - 07:46:26 GMT 1 #

  12. Las consecuencias de las elecciones legislativas de 2008 en Irán.

    Luciano Zaccara
    1/07/2008
    Tema: En este ARI se estudian las consecuencias políticas de las elecciones legislativas de Irán celebradas en marzo y abril de 2008, así como la situación en la que quedan posicionadas las distintas facciones de cara a la elección presidencial de 2009.

    Resumen: Las elecciones legislativas no implicaron grandes cambios en la conformación del Parlamento, pero han servido para ver la situación en la que quedan posicionadas las diversas facciones, tanto conservadoras como reformistas, de cara a las presidenciales de 2009, en las que el actual presidente, Mahmud Ahmadineyad, buscará la reelección. También se perfilan como posibles candidatos en el bando conservador Alí Lariyani, Bagher Qalibaf y Hadad Adel. Mohamed Jatamí, aún el máximo referente del reformismo, figura entre los presidenciables, a pesar de su reiterada negativa a retornar a la vida política.

    Análisis: El 14 de marzo y el 25 de abril de 2008 se llevaron a cabo las dos rondas de las octavas elecciones legislativas para definir los componentes de la Asamblea Consultiva Islámica de Irán.Las listas conservadoras han sido las claras vencedoras de los comicios. El Frente Unido Fundamentalista (FUF) habría obtenido el 70% de los 285[1] diputados a elegir, mientras que las agrupaciones reformistas sólo el 16%. El resto serían independientes sin clara identificación ideológica. Los resultados no han sido sorpresivos debido al veto a gran cantidad de candidatos reformistas en los meses previos, lo que aseguró su derrota. Sin embargo, la situación política del presidente Ahmadineyad no parece haber mejorado, sino todo lo contrario. Los conservadores críticos con la gestión presidencial han obtenido gran cantidad de escaños, y los máximos referentes fundamentalistas han quedado muy bien posicionados de cara a las elecciones presidenciales de mayo de 2009 para competir con Ahmadineyad por el apoyo del establishment. Los polémicos casos de renuncia y destitución de los ministros del Interior y de Economía al finalizar el período electoral, y las críticas vertidas por importantes clérigos sobre la cuestión económica, no hacen sino corroborar el limitado apoyo de que dispone actualmente el presidente dentro de la elite política, e incluso dentro del sector conservador.

    El sistema político y electoral en Irán
    El sistema político iraní está compuesto de una serie de instituciones electivas y no electivas que forman un complejo entramado de controles recíprocos que evitan que una sola de esas instituciones pueda ejercer un control absoluto sobre el sistema. La Asamblea Consultiva Islámica (Parlamento iraní) es la institución electiva más representativa del sistema político iraní, a pesar de las restricciones sistémicas y coyunturales. El Consejo de Guardianes, cámara de senadores no electiva formada por 12 miembros de los cuales seis son designados por el Líder Espiritual, ejerce de filtro electoral para las candidaturas a todas las instituciones electivas, incluida la Asamblea.

    Como los partidos políticos fueron disueltos en 1985, el sistema electoral prevé la presentación de candidaturas individuales a todos los puestos electivos. El ciudadano debe elegir, escribiendo de puño y letra, los nombres y códigos de todos los candidatos a elegir en la circunscripción en la que deposite su voto. En Teherán, la circunscripción más grande de Irán, cada elector debe elegir y escribir 30 nombres. El sistema electoral iraní no prevé el registro previo de electores ni un censo que determine las circunscripciones en las que debe votar cada ciudadano, por lo que cada hombre o mujer mayor de 18 años[2] puede votar en cualquier ciudad o provincia donde se encuentre en el momento de la votación. Esto dificulta enormemente la determinación de las tasas reales de participación, porque no existe elemento comparativo. También dificulta la detección de errores y fraudes electorales.

    Al ser candidaturas individuales, las listas que se proponen al elector no están en realidad formadas por candidatos que han decidido presentarse conjuntamente. El sistema de votación funciona como una serie de listas de candidatos establecidas por agrupaciones permanentes o creadas ad hoc para cada proceso electoral. La mayoría de las veces estas listas incluyen muchos candidatos que coinciden con otras listas, incluso de tendencias políticas enfrentadas, y ha hecho que muchas de las facciones en disputa se autoasignaran victorias difícilmente comprobables en ambas rondas electorales. La complejidad y escasa claridad del sistema, incluso para los propios iraníes, sumada a la falta de transparencia del Ministerio del Interior a la hora de publicar los datos finales, hacen que estos datos no sirvan de mucho para entender la verdadera orientación ideológica del Parlamento ni su futuro comportamiento político.

    Algunas de las consecuencias de la aplicación de este sistema de listas y apoyos en las elecciones iraníes son:

    ? Que un candidato puede estar incluido en numerosas listas de apoyos, independientemente de su voluntad de estar incluido o no en ellas e incluso sin su conocimiento de estarlo.

    ? Que una lista electoral puede incluir a candidatos opuestos política e ideológicamente entre sí.

    ? Que pueden existir tantas listas de candidatos como agrupaciones se formen de manera permanente o en función de cada elección.[3]

    ? Que los datos de candidatos colocados por cada lista se superponen, dificultando la definición de vencedores y vencidos en la composición del Parlamento resultante.

    El proceso electoral de las legislativas de 2008

    El complejo sistema electoral vigente prevé el comienzo del proceso electoral más de dos meses antes del día de la votación. En este caso, el proceso comenzó el 5 de enero, con la apertura del registro de precandidaturas en las oficinas provinciales establecidas por el Ministerio del Interior. Un total de 7.129 personas (6.549 hombres y 580 mujeres) presentaron sus candidaturas. Del total, 1.278 se presentaron por la circunscripción de Teherán. El 22 de enero se dio a conocer la primera lista de admitidos y rechazados, que dejaba provisionalmente fuera de la contienda electoral a cerca del 40% de los precandidatos pero, lo que es aún más importante, al 70% de los candidatos reformistas de las agrupaciones Partido Confianza Nacional y Frente de Participación Islámica de Irán. Entre los vetados se encontraban figuras políticas destacadas como Morteza Haji(ministro de Educación con Jatamí), Elias Hazrati (ex diputado y director del periódico reformista Etemad), Behzad Nabavi (ministro de Industria con Jatamí y vicepresidente del 6? Majlis), Abdollah Naseri (jefe de la Agencia de Noticias IRNA con Jatamí y actual portavoz de la Coalición Reformista), Kasra Nouri (ex editor del periódico Irán) y Ali Eshraqi (nieto de Jomeini). Cabe destacar que entre los rechazados en primera instancia se encontraban 80 que ocupaban su escaño en el Parlamento y que fueron quienes participaron en la protesta del año 2004 en la antecámara del Majlis, precisamente por el veto masivo ocurrido en esa elección legislativa. A los vetos anteriores se sumó también la retirada de la carrera electoral de Mohammad–Reza Aref, ex vicepresidente con Jatamí, como medida de protesta, lo que dejaba a los reformistas con muy pocas opciones electorales.

    Los procesos de alegaciones y revisiones ante el Ministerio del Interior y el Consejo de Guardianes se cumplimentaron en tres rondas los días 26 de enero, 22 de febrero y 3 de marzo, esta última fecha en la que se dieron a conocer las listas definitivas de candidatos que participarían de las elecciones apenas 10 días después. En estas revisiones fueron reaceptados, no sin polémicas, cerca de 500 precandidatos. Sin embargo, los aspirantes respaldados por las listas reformistas no llegaban a 340 en todo el país. Las opciones de estos se redujeron aún más por la incapacidad de designar una lista conjunta entre los dirigentes de las agrupaciones reformistas. Así, las dos listas principales presentadas en todo el país por parte de los reformistas fueron Alianza Reformista Unida, que se presentaba bajo el eslogan de “amigos de Jatamí” y con la virtual dirección deAbdollah Naseri, y el Partido Confianza Nacional, dirigido por Mehdi Karrubi, ex candidato presidencial en 2005. El ejemplo más notable de esta falta de unidad ha sido que en las dos listas de 30 candidatos presentadas en la circunscripción de Teherán, 14 nombres se repetían en ambas, dificultando la opción para aquellos electores que optaban por el reformismo, y restando votos a los demás candidatos de esas listas.[4]

    En el campo conservador, las disputas internas entre las distintas facciones y agrupaciones también se han dejado ver, y en este caso de manera más notable, en función de la existencia de diversos personajes políticos clave entre sus filas. Han sido evidentes las diferencias políticas entre Ahmadineyad y Alí Lariyani (ex negociador nuclear cesado por el actual presidente), y también entre aquel y el presidente del Parlamento Golam Hadad–Adel. Sin embargo, los tres forman parte del mismo frente electoral, y Ahmadineyad y Hadad–Adel de la misma agrupación política dentro del frente, conocida como “placer del servicio”. Como resultado de las disputas por el protagonismo dentro del sector conservador, se presentaron finalmentedos listas fundamentalistas, el Frente Unido Fundamentalista y la Alianza Fundamentalista Abarcadora, con nueve candidatos en común en Teherán. Esta última también desestimó su vinculación y apoyo al tándem político formado por Alí Lariyani (finalmente candidato por Qom), Bagher Qalibaf (alcalde de Teherán) y Mohsen Rezai (ex comandante de los Pasdarán). Estos tres se perfilarían como potenciales candidatos presidenciales para las elecciones presidenciales de 2009.

    El número final de candidatos que participaron en la primera ronda fue 4.419. La segunda ronda electoral tuvo lugar el 25 de abril.Se llevó a cabo en 54 distritos electorales (de los 207 del total) en los que quedaban plazas por definir. Un total de 164 candidatos se presentaron para ocupar 82 escaños. En esta ocasión las dos listas reformistas principales respaldaron una lista de candidatos conjuntos llamada Alianza Reformista Unida, pero a la que se retiró el eslogan de “amigos de Jatamí”. Las listas conservadoras también participan unidas en el Frente Unido Fundamentalista.

    El balance de los resultados
    Si bien el ministro del Interior Pourmohamadi había anunciado que sólo se darían datos definitivos totales, lo que implicaba una demora de al menos una semana, apenas dos días después de la primera ronda las principales agencias de noticias iraníes y medios de información locales y extranjeros daban la victoria a los fundamentalistas, que proclamaban haber obtenido el 70% de las 290 plazas del Parlamento. Según declaraciones del propio ministro en conferencia de prensa el día 15, la participación general en todo el país había sido del 60%, y la participación en la provincia de Teherán de un 40%, sin que se ofrecieran datos concretos para corroborarlo. A pesar de que algunos líderes reformistas, como Mehdi Karrubi, habían dado por válidos los resultados publicados, desde muchas páginas web de información sobre Irán (Rooz on line, RFL/RL) se alertaba sobre la falsedad de los datos oficiales y sobre los cientos de casos de fraude electoral, presiones y otras acciones que invalidarían cualquier resultado.[5] Especial hincapié se hizo en la expulsión de interventores reformistas en el recuento definitivo de votos.

    Si bien el número definitivo de candidatos que habría presentado cada lista es variable por lo que se ha explicado anteriormente, es segura en cambio la victoria de la lista del Frente Unido Fundamentalista (FUF) en todo el país, sobre todo en Teherán, otrora bastión reformista, donde obtuvo 29 de los 30 escaños posibles, frente a uno solo de los reformistas.

    Sin embargo, no se puede decir que esta victoria electoral del FUF se traduzca en una del presidente Ahmadineyad. El FUF es una lista que incluye diversas personalidades del sector conservador, algunas muy críticas con Ahmadineyad. La facción del Frente aliada con el actual presidente habría conseguido 67 escaños, mientras que los fundamentalistas críticos 46. También hay que tener en cuenta que la segunda lista conservadora, la Alianza Fundamentalista Abarcadora, que incluye a otro sector crítico con Ahmadineyad, a pesar de compartir la mitad de sus candidatos de lista, también ha logrado meter a muchos de sus candidatos en el Parlamento. Miembros de esta última incluso llegaron a denunciar el fraude electoral en detrimento de sus candidatos.

    La confusión en la evaluación de los resultados se acrecienta cuando se trata de los reformistas. La principal lista, la Alianza Reformista Unida, habría conseguido 30 escaños en la primera ronda, según la agencia IRNA, mientras que 42 habrían sido candidatos independientes sin filiación reconocida. Sin embargo, RFL/RL citaba a los reformistas que aseguran que al menos 14 de esos independientes serían reformistas, elevando la cifra a 44. El portavoz reformista, Abdolah Nasseri, declaraba a Fars News que la alianza habría obtenido cerca de 50 escaños, y que esperaban obtener más en la segunda ronda electoral, lo que significaría un aumento considerable en relación a los 40 escaños que los reformistas tenían en la legislatura saliente.

    Más allá de lo antedicho, los datos más relevantes de este proceso electoral han sido que Gholam Ali Haddad Adel, actual presidente del Parlamento, candidato del Frente Fundamentalista pero crítico con Ahmadineyad, ha obtenido el primer encaño por Teherán al obtener más de 800.000 votos. Y Alí Lariyani, candidato por la misma lista pero enfrentado tanto a Hadad Adel como a Ahmadineyad, ha obtenido la primera plaza de Qom, al lograr más de 300.000 votos, el 70% del total. Los dos, personajes de peso en el sector conservador, se disputaron la candidatura a la presidencia del Parlamento en una reunión el 25 de mayo. El resultado fue la victoria de Lariyani con 160 votos, contra 50 de Hadad Adel. En la sesión inaugural de la legislatura dos días después, Lariyani obtuvo 232 votos de los 263 emitidos, incluyendo votos reformistas e independientes. Esta elección constituye una sorpresa para muchos analistas, ya que podría marcar el límite de las aspiraciones presidencialistas de Lariyani, allanando el camino a Haddad Adel y Ahmadineyad. Sin embargo, esto podría interpretarse también como la decisión del sector conservador de poner un límite a Ahmadineyad, teniendo en cuenta el grave enfrentamiento que existe entre ambos, y que la presidencia del Parlamento sólo sea un trampolín para la candidatura presidencial. Por lo tanto, Hadad Adel y Lariyani se mantendrían como dos precandidatos con muchos apoyos políticos en la precampaña presidencial.

    Si bien aún falta mucho para definir las candidaturas, los distintos personajes y grupos políticos están anunciando su intención de presentarse. El proceso de selección es similar a las legislativas: los candidatos hacen su inscripción individual, y pasan por un proceso de selección del Consejo de Guardianes, que elabora una lista definitiva de candidatos que nunca ha superado la docena.[6] Antes de esta definición, los diferentes grupos y facciones expresarán sus respaldos políticos y tejerán sus alianzas preelectorales.

    Conclusión: El reciente proceso electoral y las perspectivas de cara a las próximas elecciones presidenciales de 2009 permiten elaborar una serie de conclusiones. El resultado final de las legislativas ha marcado un reforzamiento del “centro del régimen”, entendiendo por éste el grupo fundacional de la República representado principalmente por el tándem Jamenei–Rafsanyani, en detrimento de la posición de Ahmadineyad, tanto al frente del ejecutivo como dentro de la coalición conservadora. En un primer momento, Hashemi Rafsanyani hizo alguna aparición conjuntamente con Jatamí y Karrubi para solicitar la readmisión de muchos candidatos vetados, pero su ausencia de la escena pública durante todo el proceso resultó llamativa, lo que podría marcar su renuncia a participar en más contiendas electorales para posicionarse ante un futura nombramiento al puesto de Líder Espiritual para reemplazar a Jamenei cuando sea necesario.

    La falta de unidad en el frente conservador es evidente. Las distintas facciones conservadoras se encuentran enfrascadas en una disputa feroz por el control de la coalición y de los diferentes estamentos del poder republicano, no sólo de cara a las presidenciales sino también en el seno de otras instituciones como la Asamblea de Expertos y el Consejo de Discernimiento, como queda reflejado a diario en los cruces de acusaciones que publica la prolífica prensa iraní afín a cada facción. Entre estas criticas cruzadas han sido notables algunas como las de los ayatolás Makarem Shirazi, Mahdavi Khani y Abdolkarim Musavi Ardebili, quienes atacaron duramente en varias ocasiones la desastrosa política económica de Ahmadineyad, mientras que el Líder Ali Jamenei salió en su respaldo, ya que el ex ministro de Finanzas había sido designado directamente por él. Otras críticas han salido de los propios aliados de Ahmadineyad, como el diputado Mohammad Khoshchehreh ?por el aumento de la inflación? o el saliente presidente del Parlamento Hadad Adel ?por ciertos manejos impropios de los asuntos legislativos?, lo que ha significado la ruptura de estas alianzas. La destitución del ministro del Interior, Pourmohamadi, apenas terminado el proceso electoral, también se habría debido a críticas expresadas sobre el manejo de la ley y el sistema electoral por parte de la Administración actual. Las críticas sobre la gestión de la diplomacia nuclear, que fueron frecuentes durante 2007 por parte incluso de los periódicos más vinculados al Líder, no se han hecho sentir en la presente coyuntura, lo que no debería entenderse como un respaldo unánime a la gestión presidencial, sino a una unanimidad en cuanto a la defensa del programa nuclear civil por parte de la totalidad de la elite política iraní.

    En cuanto a los reformistas, se han mostrado satisfechos en cuanto a los recientes resultados, e incluso argumentaron que podrían haber obtenido una victoria electoral de no haber sido vetados la mayoría de sus candidatos. Sin embargo, lo cierto es que su capacidad de incidencia en los acontecimientos políticos iraníes está cada vez más limitada. El Parlamento es la única institución importante en la que tienen cierta representación, pero el papel de éste en el sistema político iraní no le otorga una capacidad de decisión en los asuntos fundamentales del Estado.

    Las perspectivas de futuro cercano, es decir las presidenciales de 2009, serían la de una nueva disputa tanto entre los reformistas como entre los conservadores. Dentro del reformismo iraní no existe por el momento una figura con mayor capacidad de convocatoria ni con tanto prestigio interno e internacional como Mohamed Jatamí. Desde diversos ámbitos sociales y políticos se busca convencer al ex presidente a que vuelva a participar en la vida política iraní, a pesar de su voluntad de permanecer al margen. El otro gran candidato reformista, Mehdi Karrubi, ya habría tocado el techo de su popularidad, lo que se resumiría en el mantenimiento de un bloque homogéneo de oposición en el Parlamento y a través del periódico partidario, pero lo alejaría de ser un candidato presidencial con opciones frente a cualquiera de los conservadores que pudieran competir. Entre estos, en cambio, los presidenciables con opciones serían numerosos. Hadad Adel habría quedado muy bien posicionado y con opciones serias, tanto por el respaldo popular como por el apoyo de cierto sector de la elite religiosa de Qom, tendiendo en cuenta el divorcio que ésta ha tenido con el actual presidente. También habría quedado bien ubicado Alí Lariyani, quien a pesar de su destitución como jefe del Consejo de Seguridad Nacional en 2007 aspiraría ahora a la presidencia de la República desde su presidencia parlamentaria, y contaría con el respaldo innegable del Líder Jamenei, además de un respaldo popular muy importante por su defensa del programa nuclear ante las organizaciones internacionales. El actual alcalde de Teherán,Bagher Qalibaf, un tecnócrata con el respaldo de Rafsanyani, sería otro candidato con grandes opciones, teniendo en cuenta que la capital es el distrito electoral con mayor número de votantes y que dispondría de la maquinaria para movilizar a gran cantidad de electores.

    Luciano Zaccara,
    Director del Observatorio Electoral del Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos de la Universidad Autónoma de Madrid

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    [1] El Parlamento iraní cuenta con 290 diputados, de los cuales cinco representan a las minorías religiosas reconocidas en la Constitución. Los cristianos eligen tres diputados, los zoroastrianos uno y los judíos uno, en circunscripciones independientes.

    [2] El 2 de enero de 2007, el Majlis había aprobado la decisión de elevar la edad de votación de 16 a 18 años para las elecciones legislativas de 2008, por 151 votos a favor, 30 en contra y siete abstenciones. Esta medida está siendo revisada actualmente y se prevé que vuelva a ser bajada a 16 años antes de las presidenciales de 2009, lo que ha sido duramente criticado por el recientemente destituido ministro del Interior, Mustafa Pourmohamadi.

    [3] El Ministerio del Interior publica una lista de 290 asociaciones político–religiosas y profesionales en su sitio web.

    [4] Un ejemplo de este lo representaba la propia portada del día 13 de marzo del periódico Ettemad–e Melli (Confianza Nacional) de Mehdi Karrubi. Allí se mostraba la publicidad de las dos listas reformistas, confundiendo a los potenciales electores reformistas sobre qué lista votar.

    [5] La tasa de participación oficial dada por el Ministerio del Interior fue del 65% para la primer ronda electoral, mientras que para la oposición reformista fue de alrededor del 46%, de acuerdo a cálculos elaborados por el Centro Estadístico de Irán. Para la oposición en el exilio, la participación no habría llegado al 40%, aunque en este caso las fuentes y datos son poco claros.

    [6] De las nueve elecciones presidenciales desde 1980 hasta 2005, el número de candidatos definitivos ha oscilado entre dos y 12, mientras que las precandidaturas registradas han crecido exponencialmente, desde 45 en 1981 a 1014 en 2005.

    Las consecuencias de las elecciones legislativas de 2008 en Irán | 10-07-2008 - 19:17:01 GMT 1 #

  13. Los recientes lanzamientos realizados por Irán en el marco de los ejercicios militares Gran Profeta 3 confirman que "tiene a día de hoy misiles con alcance de 2.000 Km", lo cual hace "prescindible" el despliegue del escudo antimisil estadounidense en la Europa del Este.

    Gran Profeta 3 | 11-07-2008 - 12:27:39 GMT 1 #

  14. Gran Profeta 3: Irán lanza misiles de 350 kilómetros:
    Unidades navales y aéreas del cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán lanzaron misiles tierra-mar de un alcance de 350 kilómetros durante los ejercicios "El Gran Profeta 3" que se desarrollan en el golfo Pérsico y en el estrecho de Ormuz.
    Todos los misiles impactaron en sus blancos, pero de momento no se revelan los nombres de los misiles ni sus características.
    Ayer fueron lanzados, también durante los ejercicios, misiles tierra-mar, tierra-tierra y mar-tierra de largo y mediano alcance, y también fue ensayado el torpedo "Hut" (Ballena) de alta velocidad construido por especialistas iraníes.
    Un día antes, el miércoles, el cuerpo de los Guardianes realizó ensayos de nueve misiles incluido el cohete modernizado "Shehab 3". Tiene un alcance de 2.000 km y puede alcanzar el territorio de Israel y las bases de EEUU emplazadas en el golfo Pérsico.

    Gran Profeta 3: Irán lanza misiles de 350 kilómetros | 11-07-2008 - 12:31:47 GMT 1 #

  15. ¿Por qué Estados Unidos no va a atacar a Irán?, por Tom Engelhardt:

    La cuestión ha estado presente en las mentes de los activistas antibelicistas y de los críticos de la guerra desde 2003. No es de extrañar. Por si no se acuerdan de la ocurrencia neocon anterior a la invasión de Iraq: “Todo el mundo quiere ir a Bagdad. Pero los hombres de verdad quieren ir a Teherán…”, entonces, tomen nota. Incluso antes de que las tropas estadounidenses entraran en Iraq, liquidar a Irán formaba parte ya de aquel invento del “Cambio de Régimen: La continuación”. Estaba ya en la agenda de Bush y es evidente que, para una facción de la administración dirigida por el Vicepresidente Cheney, sigue estándolo.
    Añadan a eso toda una serie de declaraciones provocativas por parte del Presidente Bush, el Vicepresidente y otros altos y antiguos funcionarios estadounidenses. Tomen a la hija de Cheney, Elizabeth, quien recientemente envió este mensaje verbal a los iraníes: “A pesar de lo que pueden estar escuchando del Congreso, a pesar de lo que pueden estar escuchando de otras partes de la administración que podrían estar diciendo que la fuerza no está sobre la mesa… vamos en serio”. Preguntada sobre un ataque israelí contra Irán, dijo: “Desde luego, no creo que debamos hacer nada pero les apoyamos”. Asimismo, el antiguo embajador ante las Naciones Unidas John Bolton sugirió que la administración Bush podría lanzar un ataque por aire contra Irán tras las elecciones, durante sus últimas semanas en el poder.

    Consideren también la evidente fruición con que el Presidente y otros altos funcionarios de la administración rechazan con regularidad descartar “todas las opciones” de esa “mesa” proverbial (en la que nadie se molesta en sentarse a dialogar). Introdúzcanse en la mezcla de amenazas, advertencias y espeluznantes filtraciones de los oficiales israelíes y de los variopintos sujetos de la inteligencia sobre los progresos de Irán en la producción de un arma nuclear y en lo que Israel, en tal caso, debería hacer. Después, tenemos también todos esos informes recientes acerca de un “importante ejercicio militar” israelí en el Mediterráneo que parecía prefigurar un futuro ataque aéreo sobre Irán. (“Varios funcionarios estadounidenses dijeron que las maniobras israelíes parecían representar un esfuerzo para desarrollar la capacidad del ejército en los ataques de largo alcance y demostrar la seriedad con la que Israel considera el programa nuclear de Irán”).

    Desde el otro lado del pasillo político estadounidense llega un lenguaje apenas menos espeluznante, incluido el infame comentario de Hillary Clinton sobre cómo EEUU podría “arrasar totalmente” Irán (en respuesta a un hipotético ataque nuclear iraní contra Israel). El congresista Ron Paul informó recientemente de que algunos de sus compañeros “han manifestado abiertamente su apoyo a un ataque nuclear preventivo” contra Irán, mientras que la resolución que pronto va a presentarse ante la Cámara (H.J. Res. 362), apoyada tanto por demócratas como republicanos, insta a la imposición de un tipo de sanciones y de un bloqueo naval sobre Irán equivalentes a una declaración de guerra.

    Añadan una cadena de nuevas bases militares que EEUU ha estado construyendo a pocas millas de la frontera iraní, los repetidos crescendos de las acusaciones militares de EEUU acerca de las armas suministradas por Irán para matar a soldados estadounidenses en Iraq, y la revelación de Seymour Hersh, nuestro primer periodista de investigación de que, a finales del pasado año, la administración Bush lanzó –con el apoyo de los dirigentes demócratas en el Congreso- un programa secreto por valor de 400 millones de dólares “diseñado para desestabilizar el liderazgo religioso [de Irán]”, que incluía actividades a través de la frontera por parte de Fuerzas de las Operaciones Especiales de EEUU y una guerra de terror de baja intensidad a través de representantes en regiones donde las minorías árabes Balucha y Ahwazi son más fuertes. (Los precedentes de esta campaña de terror incluyen anteriores campañas de la CIA en Afganistán en la década de 1980, utilizando coches-bomba e incluso camellos-bomba contra los rusos, y en Iraq en la década de 1990, con la utilización de coches bombas y otros explosivos en un intento de desestabilizar el régimen de Saddam Hussein).

    Añadan a toda esta mezcla de combustibles la falta de voluntad de los iraníes de suspender sus actividades de enriquecimiento nuclear, aunque no sea más que unas cuantas semanas, mientras negocian con los europeos acerca de su programa nuclear. Añadan también diversas amenazas de funcionarios iraníes en respuesta a la posibilidad de un ataque israelí o estadounidense contra sus instalaciones nucleares y toda una serie de otras alarmas, predicciones semi-oficiales (“Un antiguo funcionario de defensa dijo a ABC News que hay “una probabilidad creciente” de que Israel llevara a cabo tal ataque…”), informes, rumores y advertencias, por lo que apenas pueda sorprendernos que el Internet político se haya llenado de alarmantes artículos (así como de alarmistas) proclamando la inminencia de un ataque contra Irán.

    Seymour Hersh, que tiene ciertamente la oreja pegada al suelo en Washington, ha sugerido públicamente que una victoria de Obama podría ser la señal para que la administración Bush lanzara una campaña aérea contra aquel país. Como Jim Lobe, de Inter Press Service, ha señalado, ha habido una cifra de “advertencias públicas por parte de los halcones estadounidenses cercanos a la oficina de Cheney indicando que, o bien los israelíes, o bien EEUU, atacarían a Irán entre las elecciones de noviembre y la toma de posesión de un nuevo presidente en enero de 2009” .

    Teniendo en cuenta la doctrina de la “guerra preventiva” de la administración Bush, que ha abierto el camino para lanzar guerras sin que medie aviso ni obvia provocación, así como la inclinación de sus funcionarios a ignorar la realidad, todo esto lograría aterrar a cualquiera. De hecho, no sólo los críticos a la guerra están cada vez más nerviosos. En meses recientes, ansiosos (y codiciosos) comerciantes de materias primas, suponiendo una futura guerra, han aumentado esos temores. (Cada pedacito de potenciales malas noticias relativas a Irán sirve sólo para empujar más el precio del barril de petróleo hacia la estratosfera). Y, cada vez más, los expertos y periodistas de los medios de comunicación dominantes se están uniendo a todos ellos.

    No es de extrañar. Es un escenario notablemente aterrador, y si hay algo que esta administración nos ha enseñado en estos últimos meses, es que no hay nada “fuera de la mesa” ni para los funcionarios, que sólo hace unos pocos años se creían capaces de crear su propia realidad y de imponérsela a todo el planeta. Un “funcionario de la administración no identificado” –se asume generalmente que es Karl Rove- se lo expuso maravillosamente de esta forma al periodista Ron Suskind allá por octubre de 2004:

    “[Él] dijo que los tipos como yo estábamos ‘dentro de lo que llamamos comunidad que se atiene a la realidad’, que definió como gente que ‘cree que las soluciones brotan de un estudio juicioso de la realidad discernible’. Asentí y murmuré algo sobre principios ilustrados y empirismo. Me cortó. ‘Esa ya no es realmente la forma por la que el mundo funciona’, continuó. ‘Ahora somos un imperio, y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras tú estás estudiando esa realidad –juiciosamente, como tú quieres hacerlo- actuaremos de nuevo creando otras realidades nuevas, que también puedes estudiar, y así es como las cosas se moverán. Somos los actores de la historia… y vosotros, todos vosotros, sólo quedaréis para estudiar lo que nosotros hacemos’”.

    Un futuro shock global alrededor del petróleo

    No obstante, algunas veces –como en Iraq- la realidad tiene que morderse la lengua, no importa cuán loco o poderoso sea el soñador imperial. Por eso, consideremos por un momento la realidad. En lo que concierne a Irán, la realidad significa gas natural y petróleo. Estos días, cualquier tic o problema, o potencial problema, que afecte al mercado del petróleo, no importa lo insignificante que sea –desde Méjico a Nigeria-, fuerza otro tirón hacia arriba del precio del petróleo.

    Al poseer las segundas mayores reservas del mundo en petróleo y gas natural, no es fácil tumbar con rapidez a Irán en el mapa energético. La Red de Seguridad Nacional, un grupo de expertos en seguridad nacional, estima que la política de la administración Bush de bravuconear, amenazar y emprender acciones intermitentes de baja intensidad contra Irán, ha añadido ya un recargo de 30$-40$ a cada barril de petróleo de 130$. Después se produjo un repunte de 11$ al día después de que el Viceprimer Ministro israelí Shaul Mofaz sugiriera que era “inevitable” un ataque israelí contra las instalaciones nucleares iraníes.

    Teniendo en cuenta todo lo anterior, imaginemos, por un momento, lo que casi cualquier modalidad de ataque aéreo –israelí, estadounidense, o una combinación de ambos- probablemente haría sobre el precio del petróleo. Cuando Brian Williams, de NBC Nightly News, preguntó hace poco al corresponsal Richard Engel sobre los efectos de un ataque israelí contra Irán, éste respondió: “Le hice esa misma pregunta a un analista del petróleo. Que me dijo: ‘¿El precio del petróleo? Diga cualquier precio: 300$, 400$ el barril’”. El antiguo oficial de la CIA, Robert Baer, sugirió en Time Magazine que un ataque de ese tipo se traduciría en 12$ en el surtidor de gas. (“Un especulador petrolífero me dijo que el precio del petróleo llegaría a los 200$ el barril en cuestión de pocos minutos”.)

    Ese tipo de alzas en el precio se produciría durante el pánico que precedería a cualquier respuesta iraní. Porque desde luego, los iraníes, no importa todo lo que se les pudiera atacar, responderían con toda seguridad, ellos mismos y a través de sus aliados en la región de mil y una maneras. Los funcionarios iraníes han amenazado con todo tipo de infiernos en caso de ser atacados, incluyendo “tácticas de guerra relámpago” por la región. El Ministro del Petróleo, Gholam Hossei Nozari, juró que su país “reaccionaría fieramente y que nadie podía ni imaginar cuál sería la reacción de Irán”. El jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán, Mohammed Safari, dijo: “La respuesta de Irán a cualquier acción militar hará que los invasores lamenten su decisión y sus acciones”. (“El Sr. Safari ha advertido ya que si se ataca a Irán, lanzarían una cortina de fuego de misiles hacia Israel y cerrarían el Estrecho de Ormuz, la salida de los buques petroleros del Golfo Pérsico”). Ali Shirazi, el representante del Ayatollah y Líder Supremo Ali Jamenei ante los Guardias Revolucionarios, ofreció la siguiente respuesta: “La primera bala que EEUU dispare hacia Irán hará que nuestro país incendie sus intereses vitales por todo el planeta”.

    Tomemos un momento para imaginar tan sólo cuáles podrían ser algunas de las respuestas ante cualquier ataque aéreo. La lista de posibilidades es casi interminable y muchas de ellas serían difíciles de prevenir incluso por la potencia militar preeminente del planeta. Podrían incluir, para empezar, el minado del Estrecho de Ormuz, a través del que pasa una parte importante del petróleo mundial, así como otras interrupciones de la navegación en la región (¡Ni siquiera se les ocurra pensar en lo que sucederá con las tasas de seguros de los buques petroleros!)

    Además, tenemos también a las tropas estadounidenses en sus megabases en Iraq. Más que representar una fuerza poderosa para cualquier ataque –el Primer Ministro iraquí Nuri al-Maliki ha advertido ya al Presidente Bush de que el territorio iraquí no puede utilizarse para atacar a Irán-, se convertirían instantáneamente en rehenes de las acciones iraníes, incluyendo un posible ataque con misiles contra esas bases. De forma parecida, las líneas de suministros estadounidenses para esas tropas, que vienen desde Kuwait pasando por el puerto petrolífero de Basora, en el sur, podrían también convertirse en rehenes de un tipo diferente, dada la indignación que se produciría, con toda seguridad, tras el ataque en las regiones chiíes de Iraq. No sería precisamente imposible cortar esas líneas.

    Imaginen, también, lo que las posibles interrupciones de los modestos suministros de petróleo iraquí podrían significar en el caos del momento, con el petróleo iraní ya fuera del mercado. Consideren entonces lo que podría suponer para los mercados petrolíferos globales que incluso un pequeño número de misiles iraníes cayeran sobre los campos de petróleo saudíes y kuwaitíes. (Ni siquiera importaría que llegaran a alcanzar algo). Y todo eso, desde luego, arañando tan sólo la superficie de la gama de posibilidades de venganza de que dispondrían los dirigentes iraníes.

    Mírenlo de otro modo, Irán es un poder regional débil (que no ha invadido otro país en lo que se recuerda) que, no obstante, conserva una capacidad notable para poder infligir graves daños locales, regionales y globales.

    Un escenario así supondría un shock petrolífero global de proporciones casi inconcebibles. Para cualquier estadounidense que crea que él o ella están experimentando ahora “penas junto al surtidor de gasolina”, esperen tan sólo a experimentar lo que un verdadero shock global petrolífero implicaría.

    Y eso sin tomar siquiera en consideración lo que podría significar que se extendiera el caos por los centros del petróleo del planeta, o lo que podría ocurrir si Hizbollah o Hamas emprendieran una acción de cualquier tipo contra Israel e Israel respondiera. Mohamed El Baradei, el serio jefe de la Agencia para la Energía Atómica Internacional, al considerar la situación, dijo lo siguiente: “Un ataque militar, en mi opinión, sería peor que todo lo imaginable. Convertiría la región en una bola de fuego…”

    Esta es, pues, la base para cualquier discusión sobre un ataque contra Irán. Esta es la realidad, y tiene que ser desalentadora para una administración que ya se encuentra militarmente tensada al límite, incapaz incluso de encontrar los refuerzos que quiere enviar a Afganistán.

    ¿Puede Israel atacar a Irán?

    Dejemos a los expertos la cuestión de si Israel, por sí mismo, podría lanzar en estos momentos un ataque aéreo efectivo contra las instalaciones nucleares iraníes, sobre lo cual hay serias dudas. Y en lugar de eso imaginemos lo que significaría para Israel lanzar ese ataque (incitado por la facción del Vicepresidente en el gobierno de EEUU) en los últimos meses, o incluso semanas, del segundo mandato de un Presidente especialmente incapaz y de una administración históricamente impopular.

    Por las declaraciones del ministro de exteriores de Irán, ya sabemos que los iraníes considerarían un ataque israelí como si fuera un ataque estadounidense, poco importa si los aviones estadounidenses se vieran o no implicados. Y ello en función de lo siguiente: los aviones israelíes que se dirigieran a Irán tendrían sin duda que cruzar el espacio aéreo iraquí, por el momento controlado por EEUU y no por el casi sin fuerza aérea gobierno de Maliki. (En realidad, en las negociaciones del Estatuto de Acuerdo de Fuerzas con los iraquíes, la administración Bush ha pretendido que EEUU retenga el control de ese espacio aéreo, hasta una altura de 29.000 pies, hasta después del 31 de diciembre de 2008, cuando se agote el mandato de Naciones Unidas).

    Es decir, en la víspera de la llegada de una nueva administración estadounidense, Israel, un pequeño y vulnerable estado de Oriente Medio, profundamente dependiente de su alianza con EEEU, se encontraría a sí mismo siendo responsable de empezar una guerra estadounidense (asociado a un Vicepresidente de impopularidad incomparable) y de un shock petrolero global de proporciones asombrosas, cuando no de una inmensa depresión global. Sería también la causa próxima de un “bola de fuego” global. (Israel, pobre en petróleo, resultaría también, sin duda, herido económicamente por su propio ataque).

    Además, la última Estimación de la Inteligencia Nacional Estadounidense sobre Irán concluía que los iraníes habían detenido en 2003 el desarrollo de su programa nuclear en lo relativo a armamento, y la inteligencia estadounidense duda, según se dice, de las recientes advertencias israelíes de que Irán está a punto de conseguir una bomba. Desde luego, el mismo Israel tiene una fuerza nuclear estimada –aunque silenciada- en unas 200 de esas bombas.

    Por expresarlo con sencillez, es casi inconcebible que el actual y dividido gobierno israelí sea políticamente capaz de lanzar él solo tal ataque contra Irán, o incluso en combinación con sólo una facción, no importa lo poderosa que sea, del gobierno estadounidense. Y ese punto de vista es más o menos el que muchos israelíes (e iraníes) dan por sentado. Sin una “luz verde” a escala total de la administración Bush, lanzar ese ataque equivaldría a un suicidio político a largo plazo.

    Sólo en conjunción con un ataque estadounidense sería probable un ataque israelí (si es que se llega a un punto de locura tal). Por eso, volvamos a la administración Bush y consideremos lo que podríamos denominar como el escenario Hersh.

    ¿Atacará la administración Bush a Irán si Obama sale elegido?

    El primer problema es sencillo. El petróleo, que la pasada semana andaba por los 146$ el barril, cayó a 136$ (en parte debido a una declaración del Presidente iraní Mahmoud Ahmadineyad descartando “la posibilidad de que la guerra con los EEUU e Israel fuera inminente”), y, el miércoles subió a 137$ en reacción a las pruebas iraníes con misiles. Pero, cualquiera que sean los zig-zag inmediatos, el modelo general del precio del petróleo parece suficientemente claro. Algunos sugieren que, en el momento de la posible victoria de Obama, el barril de crudo costará unos 170$. El presidente del gigante monopolio petrolero ruso Gazprom predijo recientemente que alcanzaría los 250$ en 18 meses, y eso sin atacar a Irán.

    Para los que están ansiosos de lanzar una campaña razonablemente no muy penosa contra Irán, el momento pasó ya. Cada salto en el precio del petróleo sólo sirve para enfatizar el dolor que está por llegar. A su vez, eso significa que cada día que pase es una locura mayor –y más difícil- lanzar ese ataque. Hay ya una oposición importante dentro de la administración; el pueblo estadounidense, con todas sus dificultades, no está preparado y, como indican las encuestas, no está dispuesto a apoyar masivamente tal ataque. No hay duda de que el legado de Bush, como sea ése, estaría lleno de infamia para siempre.

    Ahora, consideren las acciones recientes de la administración en Corea del Norte. Haciendo frente a una “realidad” de la que los funcionarios de Bush habrían abjurado por vez primera, el Presidente y sus asesores no sólo negociaron con esa nuclearizada nación del Eje del Mal, sino que ahora están sacándola de la lista del Acta de Enemigos del Comercio y de la lista de Estados que Apoyan el Terrorismo. No importa qué medidas ha adoptado el régimen de Kim Jong II, incluida la voladura de la torre de refrigeración del reactor de Yongbyon, esto supone un cambio asombroso en esta administración. Un enfadado John Bolton, que se alista entre las huestes de Cheney, comparó lo que sucedía con una “tregua de la policía con la Mafia”. Y se informó ampliamente de la patente rabia del Vicepresidente Cheney por la decisión –y la política-.

    Es posible, desde luego, que Cheney y asociados estén sencillamente alimentando el fuego donde más les preocupa, pero aquí hay otra cuestión que tenemos que considerar: ¿Apoya George W. Bush en la actualidad a su imperial Vicepresidente del mismo modo que lo apoyaba antes? No hay forma de saberlo, pero Bush ha sido siempre una figura más importante en la administración de lo que muchos críticos quieren imaginar. Las cesiones en cuanto a Corea del Norte indican que Cheney puede no tener las manos libres por parte del Presidente tampoco en la política sobre Irán.

    ¿No hay ningún adulto por aquí?

    ¿Y qué pasa con la oposición? No estoy hablando aquí de todos los que nos oponemos a ese ataque. Quiero decir dentro del mundo del Washington de Bush. Olvídense de los demócratas. Apenas cuentan y, como Hersh ha indicado, sus dirigentes han suscrito ya esa campaña de desestabilización secreta por un coste de 400 millones de dólares.

    Quiero decir los adultos, algún peso pesado que albergue un poco de sentido, tan escasos en la administración Bush en estos últimos años; me refiero específicamente al Secretario de Defensa Robert Gates y al Presidente de Junta de Jefes de Estado Mayor Mike Mullen (Condoleeza Rice cae evidentemente también dentro de este campo, aunque con el pasar de los años ha probado ser insignificante para el Presidente).

    Con el antiguo asesor de Seguridad Nacional de Carter, Zbigniew Brzezinski, Gates co-presidió eficazmente un grupo de trabajo patrocinado por el Consejo de Relaciones Exteriores que allá por 2004 pidió negociar con Irán. Llegó al Pentágono a principios de 2007 como enviado del mundo de George H.W. Bush y como hombre que tenía una misión que cumplir. Estuvo allí para restañar la locura y empezar a limpiar los imperiales establos de Augias [*].

    En las vistas de confirmación celebradas en el Congreso, fue absolutamente claro: cualquier ataque contra Irán debería considerarse como el “ultimísimo recurso”. Algunas veces, en el mundo burocrático de Washington, un único “ultimísimo” puede decirte lo que necesitas saber. Hasta entonces, los funcionarios de la administración se habían estado refiriendo a un ataque contra Irán simplemente como un “último recurso”. También ofreció un escenario espeluznante de cuáles serían las consecuencias de tal ataque estadounidense:

    “En este caso, hablar sobre hipótesis es algo muy torpe. Aunque Irán no pueda atacarnos militarmente de forma directa, pienso en su capacidad para cerrar potencialmente el Golfo Pérsico a todas las exportaciones de petróleo, en su potencial para desencadenar una ola importante de terror tanto en Oriente Medio como en Europa e incluso aquí en este país es muy real… Creo que su capacidad para hacer que Hizbollah desestabilice más el Líbano es muy real. Por eso pienso que aunque su capacidad para devolvernos el golpe por la vía militar convencional es muy limitada, tienen capacidad para hacer todo, y quizá más, lo que he descrito”.

    Y quizá más… En dos palabras, cuestión situada.

    Hersh, en su artículo más reciente sobre el programa secreto de la administración en Irán, informa de lo siguiente:

    “Un senador demócrata me dijo que a finales del pasado año, en un almuerzo de trabajo no oficial, el Secretario de Defensa Gates se reunió con los caucus demócratas en el Senado (Habitualmente se mantienen ese tipo de reuniones). Gates advirtió de las consecuencias de que la administración Bush llevara a cabo un ataque preventivo contra Irán, diciendo, como recordaba el senador: ‘Vamos a crear generaciones de yihadistas y nuestros nietos tendrán que combatir a nuestros enemigos aquí, en Estados Unidos’. Los comentarios de Gates dejaron atónitos a los demócratas presentes en el almuerzo”.

    Es decir, que a principios y a finales de 2007, nuestro nuevo secretario de defensa sonaba de forma muy parecida a las advertencias emitidas por los funcionarios iraníes. Gates, que tiene una larga historia como hábil luchador en el interior de Washington, ha probado de nuevo esa habilidad. Hasta el momento, parece haber superado en la estrategia a la facción de Cheney.

    La “dimisión” en marzo del comandante del CENTCOM [Mando Central Estadounidense], el almirante William J. Fallon, abiertamente contrario a un ataque de la administración contra Irán, envió un escalofrío de miedo a través de sus críticas a la guerra y el recuento de una nueva serie de escenarios de ataque tanto a través del Internet político como del mundo de los medios dominantes. Como señala el periodista Jim Lobe en su inapreciable Lobelog Blog, sin embargo, el almirante Mike Mullen, el jefe de la Junta de Jefes de Estado y el hombre de Gates en el Pentágono, ha demostrado bastante firmeza al hablar de lo poco aconsejable que es atacar a Irán.

    Sus recientes declaraciones públicas han sido más firmes que las de Fallon (y el puesto que ocupa es obviamente más importante que el de comandante de la CENTCOM). Lobe comenta que, en una conferencia de prensa en el Pentágono celebrada el 2 de julio, Mullen “dejó repetidamente claro que se opone a un ataque contra Irán –ya sea por parte de Israel o de EEUU- y que, además, está a favor del diálogo con Teherán sin que medien las habituales precondiciones nucleares de la Casa Blanca”.

    Mullen, como adulto que es, se ha dado cuenta de lo que resulta obvio. Como expuso recientemente el columnista Jay Bookman del Atlanta Constitution: “Un ataque estadounidense contra las instalaciones nucleares de Irán crearía unas dificultades que no estamos preparados para afrontar fácilmente, no con las guerras en curso en Iraq y Afganistán. El almirante Mike Mullen, el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, subrayó ese punto en una conferencia de prensa de la semana pasada en el Pentágono”.

    El peso de la realidad

    Esta es la cuestión: Sí, hay una facción poderosa en esta administración, encabezada por el Vicepresidente, que, al parecer, ha ahorrado sus últimos cartuchos para un ataque contra Irán. Desde luego, la pregunta es: ¿Son todavía capaces de crear “su propia realidad” y de imponerla, aunque sea por poco tiempo, sobre el planeta? Cada subida del precio del petróleo dice que no. Cada día que pasa hace que el ataque contra Irán sea más difícil de emprender.

    En esta cuestión, parece que el pánico está por todas partes en el Internet político, e incluso en los medios dominantes, pero es importante no cometer el error de sobrestimar a esos actores políticos o de subestimar las fuerzas reunidas contra ellos. Hoy es una proposición razonable –y quizá no lo era hace un año- que, cualquiera que sean sus deseos, no podrán, finalmente, lanzar un ataque contra Irán; y que, incluso aunque quieran hacerlo, no tienen posibilidad alguna.

    Después de todo, tendrían que actuar contra la oposición absoluta del pueblo estadounidense; contra los comandantes que dirigen el ejército, quienes, incluso si se ven obligados a seguir una orden directa del Presidente, tienen otras formas para conseguir que se sepa su opinión; contra figuras clave en la administración; y, sobre todo, contra la realidad que se les viene encima con un peso que resulta ya asombroso y que sigue aumentando.

    Pero, desde luego, para los más locos apostadores y soñadores distópicos [**] de nuestra historia, nunca digas nunca jamás.

    N. de la T.:

    [*] Con los establos de Augias, el Sr. Engelhardt se refiere a un mito griego que narra que Hércules limpió en un día los establos del Rey Augias, donde guardaba 3000 bueyes, que no se habían limpiado en treinta años

    [**] Véase en wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Distop%C3%ADa

    Tom Engelhardt , cofundador del American Empire Project , dirige el “Nation Institute’s Tomdispatch.com. “The World According to TomDispatch: America in the New Age of Empire” (Verso 2008), una colección de los mejores artículos de su página, acaba de publicarse. Al centrarse en lo que los medios dominantes no han cubierto, representa una historia alternativa de la locura de los años de Bush. Pinchando aquí, puede contemplarse un video breve en el que Engelhard discute sobre las megabases estadounidenses en Iraq.

    Enlace con texto original:

    http://www.tomdispatch.com/post/174953/why_cheney_won_t_take_down_iran

    ¿Por qué Estados Unidos no va a atacar a Irán? | 14-07-2008 - 07:43:58 GMT 1 #

  16. Irán: ¿Guerra o privatización: Guerra total o “conquista económica”?, por Michel Chossudovsky: ¿Pusieron a la espera la guerra contra Irán?

    Teherán va a permitir que inversionistas extranjeros, en lo que podría ser interpretado como una apertura a Occidente, adquieran la propiedad total de empresas del Estado iraní en el contexto de un programa de privatización de largo alcance al estilo “libre mercado.”

    Con el precio del petróleo crudo a 140 dólares el barril, el Estado iraní no está en apreturas económicas como en el caso de los países en desarrollo más endeudados, obligados por sus acreedores a vender los activos estatales para pagar su creciente deuda externa.

    ¿Cuáles son las motivaciones políticas tras esta medida? ¿Y por qué Ahora?

    Ya han establecido contactos con siete compañías occidentales. Teherán permitirá que el capital extranjero “compre cantidades ilimitadas de acciones de empresas controladas por el Estado que están en el proceso de ser vendidas.”

    Aunque el programa de privatización de Irán fue lanzado durante el gobierno de Mohammed Jatami a fines de los años noventa, la reciente venta de acciones de empresas estatales clave apunta hacia un nuevo proyecto económico. La medida subyacente es trascendental. Va más allá del marco de privatización prevaleciente aplicado en varios países en desarrollo dentro de la esfera de influencia de EE.UU.:

    “La iniciativa está diseñada para atraer más inversión extranjera y forma parte del programa global de liberación económica del país.

    “Irán dejará de hacer distinciones entre firmas nacionales y extranjeras que deseen adquirir compañías estatales mientras la propiedad extranjera en su conjunto en una industria en particular no exceda un 35%... Por ejemplo, una compañía extranjera puede adquirir una compañía siderúrgica iraní pero no se permite que compre todas las empresas en la industria siderúrgica iraní.

    Entre las nuevas medidas incentivas anunciadas, las firmas extranjeras también podrán transferir fuera del país sus beneficios anuales de su compañía iraní en la moneda que deseen.” (“Irán permitirá un 100% de propiedad extranjera,” Press TV, 30 de junio de 2008)

    Es importante analizar cuidadosamente esta decisión. La oportunidad del anuncio de la Organización Iraní de Privatización (IPO) coincide con crecientes amenazas de EE.UU. e Israel de conducir una guerra en todos los frentes contra Irán.

    Además, el programa de desinversión cumple con las exigencias del “Consenso de Washington”. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha confirmado con algunas reservas, que Teherán se ha comprometido a una “continua transición hacia una economía de mercado viable y eficiente,” implicando al mismo tiempo que la creación de “confianza para inversiones” requiere una aceleración del programa de privatización.

    En su Estudio de mayo de 2008 (Art. 4 Consultas), el FMI elogió a Teherán por su programa de desinversión, que esencialmente transfiere la propiedad de activos estatales a manos privadas, mientras subraya también que el programa está siendo realizado de una manera rápida y eficiente.

    Bajo la amenaza de guerra, ¿tiene esta nueva iniciativa de Teherán industrias clave la intención de cumplir con las exigencias del gobierno de Bush?

    Se sabe que las instituciones de Bretton Woods sirven directamente los intereses de EE.UU. No sólo están vinculadas a Wall Street y al Tesoro de EE.UU., también están en contacto con el Departamento de Estado de EE.UU., el Pentágono y la OTAN. El FMI y el Banco Mundial son consultados a menudo antes del embate de una gran guerra. En las secuelas de la guerra, están involucrados en el suministro de préstamos “de reconstrucción post-conflicto.” A este sentido, el Banco Mundial es un actor clave en la canalización de “ayuda externa” tanto a Iraq como a Afganistán.

    Las medidas de privatización sugieren que Irán está dispuesto a permitir que el capital extranjero obtenga el control sobre importantes sectores clave de la economía iraní.

    Según el presidente de la Organización Iraní de Privatización (IPO), Gholamreza Kord-Zanganeh, unas 230 compañías estatales están destinadas a ser privatizadas hasta fines del año iraní (marzo de 2009). Las acciones de unas 177 compañías estatales fueron ofrecidas en la Bolsa de Comercio de Teherán en el último año iraní (que terminó en marzo de 2008).

    La estatal Compañía de Telecomunicación de Irán (TCI) ya ha indicado que “una serie de compañías extranjeras de telecomunicaciones han expresado interés en la adquisición de sus acciones cuando el gobierno venda parte de sus intereses dentro de un mes. Informes de la prensa local no nombraron a los posibles inversionistas. TCI tiene el monopolio del mercado de líneas fijas de Irán y es también el mayor operador celular del país a través de su subsidiaria MCI.” Alcatel, de Francia, el grupo MTN de Sudáfrica y Siemens de Alemania ya poseen considerables participaciones en la industria de telecomunicaciones de Irán.

    Otros sectores clave de la economía, incluyendo las industrias del aluminio, cobre, hierro y acero han sido recientemente ofrecidos para ser privatizados, y las acciones de compañías estatales han sido introducidas en la Bolsa de Comercio de Teherán (TSE).

    Más complejo de lo que parece

    ¿Está relacionada de alguna manera esta decisión de Teherán de implementar un trascendental programa de privatización, con la continua belicosidad y presión de EE.UU.?

    A primera vista parecería que Teherán estuviera cediendo a las exigencias de Washington para evitar una guerra total.

    ¿Serían entregados los haberes de Irán en una bandeja de plata a los inversionistas occidentales extranjeros, sin que sea necesario que EE.UU. conquiste nuevas fronteras económicas por medios militares?

    Pero la cosa es más compleja de lo que parece.

    Washington no tiene interés en la imposición de un programa de privatización a Irán, como “alternativa” a una guerra total. En los hechos es precisamente lo contrario. Existen indicios de que el objetivo principal del gobierno de Bush es paralizar el programa de privatización.

    En lugar de ser aplaudido por Washington como un paso en la dirección correcta, el programa de privatización de Teherán coincide con el lanzamiento (mayo de 2008) de una resolución de largo alcance en el Congreso de EE.UU. (H.CON. RES 362), que llama a imponer sanciones financieras mundiales dirigidas contra Irán:

    "[H. CON. RES. 362] insta al presidente, en los términos más firmes, a utilizar de inmediato su autoridad existentes para imponer sanciones al Banco Central de Irán... bancos internacionales que continúen realizando transacciones financieras con bancos iraníes proscritos;... compañías de energía que han invertido 20.000.000 dólares o más en el sector petrolífero o de gas natural iraní en cualquier año dado desde la promulgación de la Ley de Sanciones contra Irán de 1996; y todas las compañías que sigan haciendo negocios con el Cuerpo de Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.” (Vea texto completo en inglés de H.CON RES 362) (Énfasis agregado)

    La resolución exige además que “el presidente inicie un esfuerzo internacional para aumentar inmediata y dramáticamente la presión económica, política, y diplomática sobre Irán... prohibiendo la exportación a Irán de todos los productos de petróleo refinados; imponiendo estrictos requerimientos de inspección de todas las personas, vehículos, barcos, aviones, trenes, y carga que entre o salga de Irán; y prohibiendo el movimiento internacional de todos los funcionarios iraníes no involucrados en la negociación de la suspensión del programa nuclear de Irán.” (Énfasis agregado)

    Si esas sanciones económicas fueran realizadas e impuestas, paralizarían las transacciones comerciales y monetarias. Sobra decir que también debilitarían el programa de privatización de Irán e impedirían la transferencia de activos iraníes a manos extranjeras.

    Guerra económica

    ¿A cuenta de qué se opondría el gobierno de Bush a la adopción de un programa de desinversión al estilo neoliberal, que despojaría a la República Islámica de algunos de sus activos más lucrativos?

    Si la “conquista económica” fuera el objetivo final de una agenda militar impulsada por las ganancias, ¿cuál es entonces el propósito de bombardear Irán, si Irán realmente acepta entregar sus activos a precios por los suelos a inversionistas extranjeros, de un modo muy parecido a como lo han hecho otros países en desarrollo como Indonesia, las Filipinas, Brasil etc.?

    Los mayores inversionistas extranjeros en Irán son China y Rusia.

    Mientras las compañías de EE.UU. están claramente ausentes de la lista de inversionistas extranjeros directos, Alemania, Italia y Japón tienen importantes participaciones inversionistas en el petróleo y el gas, la industria petroquímica, la generación de energía y la construcción, así como en el sistema bancario. Junto a China y Rusia, son los principales beneficiarios del programa de privatización.

    Uno de los principales objetivos de las sanciones económicas propuestas en H. RES CON 362 es impedir que compañías extranjeras (incluyendo las de la Unión Europea y de Japón), adquieran una mayor parte de la economía iraní bajo el programa de desinversión de Teherán.

    Otros países con importantes inversiones en Irán son Francia, India, Noruega, Corea del Sur, Suecia y Suiza. Svedala Industri, de Suecia, tiene grandes participaciones en las minas de cobre de Irán.

    Francia, Japón y Corea tienen participaciones en la industria automóvil, en la forma de acuerdos de licencia con fabricantes iraníes de autos.

    ENI Oil, de Italia, está involucrada en el desarrollo de las fases 4 y 5 del campo petrolífero South Pars, que asciende a 3.800 millones de dólares. (Vea Organización Iraní de Privatización, informe 2008). Total y el conglomerado anglo-holandés Shell están involucrados en el gas natural.

    Aunque el proceso de privatización no incluye la desinversión de la compañía petrolera estatal de Irán, crea un ambiente que favorece la inversión extranjera en la refinería de petróleo, la industria petroquímica, la economía de servicios para el petróleo, así de la infraestructura para el petróleo y el gas, incluyendo la exploración, oleo y gasoductos de una serie de países que incluyen a China, Rusia, Italia, Malasia, etc.,

    A pesar de que varias corporaciones estadounidenses realizan (extraoficialmente) negocios en Irán, el régimen de sanciones comerciales de EE.UU. (renovado bajo el gobierno de Bush) declara ilegal que ciudadanos y compañías estadounidenses tengan negocios con Irán. En otras palabras, no se permitiría que corporaciones de EE.UU. adquieran activos del Estado iraní bajo el programa de privatización a menos que se levante el régimen de sanciones comerciales de EE.UU.

    Además, todas las firmas extranjeras son tratadas en condiciones de igualdad. No hay tratamiento preferencial para las compañías de EE.UU., no hay un corrupto arreglo al estilo colonial como en Iraq desgarrado por la guerra, que favorece la transferencia directa de la propiedad y el control de sectores enteros de la economía nacional a un puñado de corporaciones de EE.UU.

    En otras palabras, el programa de privatización de Teherán no sirve los intereses económicos y estratégicos de EE.UU. Tiende a favorecer a países que tienen relaciones y comerciales y de inversión con la República Islámica desde hace mucho tiempo.

    Favorece a inversionistas chinos, rusos, europeos y japoneses a costas de EE.UU.

    Socava y debilita la hegemonía estadounidense. Va contra el plan de Washington de auspiciar un Nuevo Orden Mundial “unipolar” a través de medios económicos y militares.

    Es el motivo por el cual Washington quiere paralizar este programa mediante un régimen mundial de sanciones económicas que, si fuera implementado, paralizaría el comercio, la inversión y los flujos monetarios con Irán.

    El régimen de sanciones económicas propuesto bajo H. CON 362 tiene el propósito de aislar a Irán y de impedir la transferencia de activos iraníes a manos de potencias económicas competidoras como China, Rusia, la Unión Europea y Japón. Es equivalente a una declaración de guerra.

    Como amarga ironía, H CON 362 sirve para debilitar los intereses económicos de varios aliados de EE.UU. La Resolución les impediría posicionarse en Oriente Próximo, a pesar de que esos aliados (por ejemplo Francia y Alemania) también participan a través de la OTAN en la planificación de la guerra contra Irán.

    Guerra y manipulación financiera

    El gobierno de Bush ha optado por una guerra total contra Irán en alianza con Israel, a fin de establecer una esfera de influencia exclusiva de EE.UU. en Oriente Próximo.

    Una operación militar contra Irán patrocinada por EE.UU. e Israel, tendría una considerable y violenta repercusión contra los intereses económicos y financieros de varios de los aliados de EE.UU., incluyendo a Alemania, Italia, Francia, y Japón.

    De un modo más general, una guerra contra Irán afectaría a intereses corporativos involucrados en la economía civil, a diferencia de los que están vinculados más directamente al complejo militar-industrial y a la economía de guerra. Debilitaría economías locales y regionales, la economía de manufactura para el consumo y los servicios, a la industria automóvil, las líneas aéreas, a la economía del turismo y el ocio, etc.

    Además, una guerra total alimentaría la agenda impulsada por los beneficios de la banca global, incluyendo a los especuladores institucionales en el mercado energético, los poderosos gigantes del petróleo anglo-estadounidenses y los productores de armas de EE.UU., los cinco grandes contratistas de la defensa, más British Aerospace Systems Corporation, que tienen un papel importante en la formulación de la política exterior de EE.UU. y la agenda militar del Pentágono, para no mencionar la gama de compañías de mercenarios y contratistas militares.

    Una pequeña cantidad de corporaciones e instituciones financieras globales se ceban de la guerra y la destrucción en detrimento de importantes sectores de actividad económica. En líneas generales, la parte principal de la economía civil está amenazada.

    Ante nosotros tenemos conflictos y rivalidades entre los niveles superiores del sistema capitalista global, que opone en gran parte a los protagonistas corporativos que tienen interés en la guerra a la economía capitalista en general que depende en última instancia del continuo desarrollo de la demanda de consumo civil y de inversiones.

    Estos intereses creados en una guerra motivada por los beneficios también se alimentan de la recesión económica y de los trastornos financieros. El proceso de colapso económico resultante, por ejemplo, de los aumentos especulativos de los precios del petróleo y los alimentos, provoca bancarrotas en gran escala, que terminan por posibilitar que un puñado de corporaciones e instituciones financieras globales “saquen las castañas del fuego” y consoliden su control global sobre la economía real así como sobre el sistema monetario internacional.

    La manipulación financiera está íntimamente relacionada con el proceso de toma de decisiones militares. Los grandes bancos e instituciones financieras tienen vínculos con los aparatos militares y de inteligencia. El conocimiento anticipado o la información confidencial por parte de esos especuladores institucionales respecto a ataques terroristas específicos “de bandera falsa”, u operaciones militares en Oriente Próximo es la fuente de tremendas ganancias especulativas.

    Tanto la agenda belicista como el propuesto régimen de sanciones económicas provocan, de un modo bastante deliberado, una atmósfera global de inseguridad y de caos económico.

    Por su parte, los especuladores institucionales en Londres, Chicago y Nueva York no sólo viven del caos económico y de la inseguridad, sus acciones manipuladoras en los mercados de la energía y de las materias primas contribuyen a llevar a la bancarrota a amplios sectores de la economía civil.

    Los trastornos económicos y financieros que resultan de los aumentos en los precios del petróleo crudo y de los alimentos básicos son la fuente de beneficios financieros de un puñado de protagonistas globales. A los especuladores no les preocupan las consecuencias de gran alcance de una guerra más amplia en Oriente Próximo, que podría llevar a un escenario de una Tercera Guerra Mundial.

    El lobby pro-israelí en EE.UU. sirve indirectamente a esos poderosos intereses financieros. En el contexto actual, Israel es un aliado con importantes capacidades militares que sirve el objetivo general de EE.UU. en Oriente Próximo. Washington, sin embargo, se preocupa poco por la seguridad de Israel, que en el caso de una guerra contra Irán sería el primer objetivo de una acción de represalia de Teherán.

    El objetivo general de EE.UU. consiste en el establecimiento, a través de medios militares y económicos, de una esfera exclusiva de influencia de EE.UU. en todo Oriente Próximo.

    Michel Chossudovsky es autor del éxito de ventas internacional: “America’s ‘War on Terrorism’” Global Research, 2005.

    http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=9501

    Irán: ¿Guerra o privatización: Guerra total... | 15-07-2008 - 06:41:01 GMT 1 #

  17. Preparing the Battlefield - Actividades secretas contra Irán.
    The Bush Administration steps up its secret moves against Iran.
    Late last year, Congress agreed to a request from President Bush to fund a major escalation of covert operations against Iran, according to current and former military, intelligence, and congressional sources. These operations, for which the President sought up to four hundred million dollars, were described in a Presidential Finding signed by Bush, and are designed to destabilize the country’s religious leadership. The covert activities involve support of the minority Ahwazi Arab and Baluchi groups and other dissident organizations. They also include gathering intelligence about Iran’s suspected nuclear-weapons program.
    Clandestine operations against Iran are not new. United States Special Operations Forces have been conducting cross-border operations from southern Iraq, with Presidential authorization, since last year. These have included seizing members of Al Quds, the commando arm of the Iranian Revolutionary Guard, and taking them to Iraq for interrogation, and the pursuit of “high-value targets” in the President’s war on terror, who may be captured or killed. But the scale and the scope of the operations in Iran, which involve the Central Intelligence Agency and the Joint Special Operations Command (JSOC), have now been significantly expanded, according to the current and former officials. Many of these activities are not specified in the new Finding, and some congressional leaders have had serious questions about their nature.
    Under federal law, a Presidential Finding, which is highly classified, must be issued when a covert intelligence operation gets under way and, at a minimum, must be made known to Democratic and Republican leaders in the House and the Senate and to the ranking members of their respective intelligence committees—the so-called Gang of Eight. Money for the operation can then be reprogrammed from previous appropriations, as needed, by the relevant congressional committees, which also can be briefed.
    “The Finding was focussed on undermining Iran’s nuclear ambitions and trying to undermine the government through regime change,” a person familiar with its contents said, and involved “working with opposition groups and passing money.” The Finding provided for a whole new range of activities in southern Iran and in the areas, in the east, where Baluchi political opposition is strong, he said.
    Although some legislators were troubled by aspects of the Finding, and “there was a significant amount of high-level discussion” about it, according to the source familiar with it, the funding for the escalation was approved. In other words, some members of the Democratic leadership—Congress has been under Democratic control since the 2006 elections—were willing, in secret, to go along with the Administration in expanding covert activities directed at Iran, while the Party’s presumptive candidate for President, Barack Obama, has said that he favors direct talks and diplomacy.
    The request for funding came in the same period in which the Administration was coming to terms with a National Intelligence Estimate, released in December, that concluded that Iran had halted its work on nuclear weapons in 2003. The Administration downplayed the significance of the N.I.E., and, while saying that it was committed to diplomacy, continued to emphasize that urgent action was essential to counter the Iranian nuclear threat. President Bush questioned the N.I.E.’s conclusions, and senior national-security officials, including Secretary of Defense Robert Gates and Secretary of State Condoleezza Rice, made similar statements. (So did Senator John McCain, the presumptive Republican Presidential nominee.) Meanwhile, the Administration also revived charges that the Iranian leadership has been involved in the killing of American soldiers in Iraq: both directly, by dispatching commando units into Iraq, and indirectly, by supplying materials used for roadside bombs and other lethal goods. (There have been questions about the accuracy of the claims; the Times, among others, has reported that “significant uncertainties remain about the extent of that involvement.”)
    Military and civilian leaders in the Pentagon share the White House’s concern about Iran’s nuclear ambitions, but there is disagreement about whether a military strike is the right solution. Some Pentagon officials believe, as they have let Congress and the media know, that bombing Iran is not a viable response to the nuclear-proliferation issue, and that more diplomacy is necessary.
    A Democratic senator told me that, late last year, in an off-the-record lunch meeting, Secretary of Defense Gates met with the Democratic caucus in the Senate. (Such meetings are held regularly.) Gates warned of the consequences if the Bush Administration staged a preëmptive strike on Iran, saying, as the senator recalled, “We’ll create generations of jihadists, and our grandchildren will be battling our enemies here in America.” Gates’s comments stunned the Democrats at the lunch, and another senator asked whether Gates was speaking for Bush and Vice-President Dick Cheney. Gates’s answer, the senator told me, was “Let’s just say that I’m here speaking for myself.” (A spokesman for Gates confirmed that he discussed the consequences of a strike at the meeting, but would not address what he said, other than to dispute the senator’s characterization.)
    The Joint Chiefs of Staff, whose chairman is Admiral Mike Mullen, were “pushing back very hard” against White House pressure to undertake a military strike against Iran, the person familiar with the Finding told me. Similarly, a Pentagon consultant who is involved in the war on terror said that “at least ten senior flag and general officers, including combatant commanders”—the four-star officers who direct military operations around the world—“have weighed in on that issue.”
    The most outspoken of those officers is Admiral William Fallon, who until recently was the head of U.S. Central Command, and thus in charge of American forces in Iraq and Afghanistan. In March, Fallon resigned under pressure, after giving a series of interviews stating his reservations about an armed attack on Iran. For example, late last year he told the Financial Times that the “real objective” of U.S. policy was to change the Iranians’ behavior, and that “attacking them as a means to get to that spot strikes me as being not the first choice.”
    Admiral Fallon acknowledged, when I spoke to him in June, that he had heard that there were people in the White House who were upset by his public statements. “Too many people believe you have to be either for or against the Iranians,” he told me. “Let’s get serious. Eighty million people live there, and everyone’s an individual. The idea that they’re only one way or another is nonsense.”
    When it came to the Iraq war, Fallon said, “Did I bitch about some of the things that were being proposed? You bet. Some of them were very stupid.”
    The Democratic leadership’s agreement to commit hundreds of millions of dollars for more secret operations in Iran was remarkable, given the general concerns of officials like Gates, Fallon, and many others. “The oversight process has not kept pace—it’s been coöpted” by the Administration, the person familiar with the contents of the Finding said. “The process is broken, and this is dangerous stuff we’re authorizing.”
    Senior Democrats in Congress told me that they had concerns about the possibility that their understanding of what the new operations entail differs from the White House’s. One issue has to do with a reference in the Finding, the person familiar with it recalled, to potential defensive lethal action by U.S. operatives in Iran. (In early May, the journalist Andrew Cockburn published elements of the Finding in Counterpunch, a newsletter and online magazine.)
    The language was inserted into the Finding at the urging of the C.I.A., a former senior intelligence official said. The covert operations set forth in the Finding essentially run parallel to those of a secret military task force, now operating in Iran, that is under the control of JSOC. Under the Bush Administration’s interpretation of the law, clandestine military activities, unlike covert C.I.A. operations, do not need to be depicted in a Finding, because the President has a constitutional right to command combat forces in the field without congressional interference. But the borders between operations are not always clear: in Iran, C.I.A. agents and regional assets have the language skills and the local knowledge to make contacts for the JSOC operatives, and have been working with them to direct personnel, matériel, and money into Iran from an obscure base in western Afghanistan. As a result, Congress has been given only a partial view of how the money it authorized may be used. One of JSOC’s task-force missions, the pursuit of “high-value targets,” was not directly addressed in the Finding. There is a growing realization among some legislators that the Bush Administration, in recent years, has conflated what is an intelligence operation and what is a military one in order to avoid fully informing Congress about what it is doing.
    “This is a big deal,” the person familiar with the Finding said. “The C.I.A. needed the Finding to do its traditional stuff, but the Finding does not apply to JSOC. The President signed an Executive Order after September 11th giving the Pentagon license to do things that it had never been able to do before without notifying Congress. The claim was that the military was ‘preparing the battle space,’ and by using that term they were able to circumvent congressional oversight. Everything is justified in terms of fighting the global war on terror.” He added, “The Administration has been fuzzing the lines; there used to be a shade of gray”—between operations that had to be briefed to the senior congressional leadership and those which did not—“but now it’s a shade of mush.”
    “The agency says we’re not going to get in the position of helping to kill people without a Finding,” the former senior intelligence official told me. He was referring to the legal threat confronting some agency operatives for their involvement in the rendition and alleged torture of suspects in the war on terror. “This drove the military people up the wall,” he said. As far as the C.I.A. was concerned, the former senior intelligence official said, “the over-all authorization includes killing, but it’s not as though that’s what they’re setting out to do. It’s about gathering information, enlisting support.” The Finding sent to Congress was a compromise, providing legal cover for the C.I.A. while referring to the use of lethal force in ambiguous terms.
    The defensive-lethal language led some Democrats, according to congressional sources familiar with their views, to call in the director of the C.I.A., Air Force General Michael V. Hayden, for a special briefing. Hayden reassured the legislators that the language did nothing more than provide authority for Special Forces operatives on the ground in Iran to shoot their way out if they faced capture or harm.
    The legislators were far from convinced. One congressman subsequently wrote a personal letter to President Bush insisting that “no lethal action, period” had been authorized within Iran’s borders. As of June, he had received no answer.
    Members of Congress have expressed skepticism in the past about the information provided by the White House. On March 15, 2005, David Obey, then the ranking Democrat on the Republican-led House Appropriations Committee, announced that he was putting aside an amendment that he had intended to offer that day, and that would have cut off all funding for national-intelligence programs unless the President agreed to keep Congress fully informed about clandestine military activities undertaken in the war on terror. He had changed his mind, he said, because the White House promised better coöperation. “The Executive Branch understands that we are not trying to dictate what they do,” he said in a floor speech at the time. “We are simply trying to see to it that what they do is consistent with American values and will not get the country in trouble.”
    Obey declined to comment on the specifics of the operations in Iran, but he did tell me that the White House reneged on its promise to consult more fully with Congress. He said, “I suspect there’s something going on, but I don’t know what to believe. Cheney has always wanted to go after Iran, and if he had more time he’d find a way to do it. We still don’t get enough information from the agencies, and I have very little confidence that they give us information on the edge.”
    None of the four Democrats in the Gang of Eight—Senate Majority Leader Harry Reid, House Speaker Nancy Pelosi, Senate Intelligence Committee chairman John D. Rockefeller IV, and House Intelligence Committee chairman Silvestre Reyes—would comment on the Finding, with some noting that it was highly classified. An aide to one member of the Democratic leadership responded, on his behalf, by pointing to the limitations of the Gang of Eight process. The notification of a Finding, the aide said, “is just that—notification, and not a sign-off on activities. Proper oversight of ongoing intelligence activities is done by fully briefing the members of the intelligence committee.” However, Congress does have the means to challenge the White House once it has been sent a Finding. It has the power to withhold funding for any government operation. The members of the House and Senate Democratic leadership who have access to the Finding can also, if they choose to do so, and if they have shared concerns, come up with ways to exert their influence on Administration policy. (A spokesman for the C.I.A. said, “As a rule, we don’t comment one way or the other on allegations of covert activities or purported findings.” The White House also declined to comment.)

    A member of the House Appropriations Committee acknowledged that, even with a Democratic victory in November, “it will take another year before we get the intelligence activities under control.” He went on, “We control the money and they can’t do anything without the money. Money is what it’s all about. But I’m very leery of this Administration.” He added, “This Administration has been so secretive.”
    One irony of Admiral Fallon’s departure is that he was, in many areas, in agreement with President Bush on the threat posed by Iran. They had a good working relationship, Fallon told me, and, when he ran CENTCOM, were in regular communication. On March 4th, a week before his resignation, Fallon testified before the Senate Armed Services Committee, saying that he was “encouraged” about the situations in Iraq and Afghanistan. Regarding the role played by Iran’s leaders, he said, “They’ve been absolutely unhelpful, very damaging, and I absolutely don’t condone any of their activities. And I have yet to see anything since I’ve been in this job in the way of a public action by Iran that’s been at all helpful in this region.”
    Fallon made it clear in our conversations that he considered it inappropriate to comment publicly about the President, the Vice-President, or Special Operations. But he said he had heard that people in the White House had been “struggling” with his views on Iran. “When I arrived at CENTCOM, the Iranians were funding every entity inside Iraq. It was in their interest to get us out, and so they decided to kill as many Americans as they could. And why not? They didn’t know who’d come out ahead, but they wanted us out. I decided that I couldn’t resolve the situation in Iraq without the neighborhood. To get this problem in Iraq solved, we had to somehow involve Iran and Syria. I had to work the neighborhood.”
    Fallon told me that his focus had been not on the Iranian nuclear issue, or on regime change there, but on “putting out the fires in Iraq.” There were constant discussions in Washington and in the field about how to engage Iran and, on the subject of the bombing option, Fallon said, he believed that “it would happen only if the Iranians did something stupid.”
    Fallon’s early retirement, however, appears to have been provoked not only by his negative comments about bombing Iran but also by his strong belief in the chain of command and his insistence on being informed about Special Operations in his area of responsibility. One of Fallon’s defenders is retired Marine General John J. (Jack) Sheehan, whose last assignment was as commander-in-chief of the U.S. Atlantic Command, where Fallon was a deputy. Last year, Sheehan rejected a White House offer to become the President’s “czar” for the wars in Iraq and Afghanistan. “One of the reasons the White House selected Fallon for CENTCOM was that he’s known to be a strategic thinker and had demonstrated those skills in the Pacific,” Sheehan told me. (Fallon served as commander-in-chief of U.S. forces in the Pacific from 2005 to 2007.) “He was charged with coming up with an over-all coherent strategy for Iran, Iraq, and Afghanistan, and, by law, the combatant commander is responsible for all military operations within his A.O.”—area of operations. “That was not happening,” Sheehan said. “When Fallon tried to make sense of all the overt and covert activity conducted by the military in his area of responsibility, a small group in the White House leadership shut him out.”
    The law cited by Sheehan is the 1986 Defense Reorganization Act, known as Goldwater-Nichols, which defined the chain of command: from the President to the Secretary of Defense, through the chairman of the Joint Chiefs of Staff, and on to the various combatant commanders, who were put in charge of all aspects of military operations, including joint training and logistics. That authority, the act stated, was not to be shared with other echelons of command. But the Bush Administration, as part of its global war on terror, instituted new policies that undercut regional commanders-in-chief; for example, it gave Special Operations teams, at military commands around the world, the highest priority in terms of securing support and equipment. The degradation of the traditional chain of command in the past few years has been a point of tension between the White House and the uniformed military.
    “The coherence of military strategy is being eroded because of undue civilian influence and direction of nonconventional military operations,” Sheehan said. “If you have small groups planning and conducting military operations outside the knowledge and control of the combatant commander, by default you can’t have a coherent military strategy. You end up with a disaster, like the reconstruction efforts in Iraq.”
    Admiral Fallon, who is known as Fox, was aware that he would face special difficulties as the first Navy officer to lead CENTCOM, which had always been headed by a ground commander, one of his military colleagues told me. He was also aware that the Special Operations community would be a concern. “Fox said that there’s a lot of strange stuff going on in Special Ops, and I told him he had to figure out what they were really doing,” Fallon’s colleague said. “The Special Ops guys eventually figured out they needed Fox, and so they began to talk to him. Fox would have won his fight with Special Ops but for Cheney.”
    The Pentagon consultant said, “Fallon went down because, in his own way, he was trying to prevent a war with Iran, and you have to admire him for that.”
    In recent months, according to the Iranian media, there has been a surge in violence in Iran; it is impossible at this early stage, however, to credit JSOC or C.I.A. activities, or to assess their impact on the Iranian leadership. The Iranian press reports are being carefully monitored by retired Air Force Colonel Sam Gardiner, who has taught strategy at the National War College and now conducts war games centered on Iran for the federal government, think tanks, and universities. The Iranian press “is very open in describing the killings going on inside the country,” Gardiner said. It is, he said, “a controlled press, which makes it more important that it publishes these things. We begin to see inside the government.” He added, “Hardly a day goes by now we don’t see a clash somewhere. There were three or four incidents over a recent weekend, and the Iranians are even naming the Revolutionary Guard officers who have been killed.”

    Earlier this year, a militant Ahwazi group claimed to have assassinated a Revolutionary Guard colonel, and the Iranian government acknowledged that an explosion in a cultural center in Shiraz, in the southern part of the country, which killed at least twelve people and injured more than two hundred, had been a terrorist act and not, as it earlier insisted, an accident. It could not be learned whether there has been American involvement in any specific incident in Iran, but, according to Gardiner, the Iranians have begun publicly blaming the U.S., Great Britain, and, more recently, the C.I.A. for some incidents. The agency was involved in a coup in Iran in 1953, and its support for the unpopular regime of Shah Mohammed Reza Pahlavi—who was overthrown in 1979—was condemned for years by the ruling mullahs in Tehran, to great effect. “This is the ultimate for the Iranians—to blame the C.I.A.,” Gardiner said. “This is new, and it’s an escalation—a ratcheting up of tensions. It rallies support for the regime and shows the people that there is a continuing threat from the ‘Great Satan.’ ” In Gardiner’s view, the violence, rather than weakening Iran’s religious government, may generate support for it.
    Many of the activities may be being carried out by dissidents in Iran, and not by Americans in the field. One problem with “passing money” (to use the term of the person familiar with the Finding) in a covert setting is that it is hard to control where the money goes and whom it benefits. Nonetheless, the former senior intelligence official said, “We’ve got exposure, because of the transfer of our weapons and our communications gear. The Iranians will be able to make the argument that the opposition was inspired by the Americans. How many times have we tried this without asking the right questions? Is the risk worth it?” One possible consequence of these operations would be a violent Iranian crackdown on one of the dissident groups, which could give the Bush Administration a reason to intervene.
    A strategy of using ethnic minorities to undermine Iran is flawed, according to Vali Nasr, who teaches international politics at Tufts University and is also a senior fellow at the Council on Foreign Relations. “Just because Lebanon, Iraq, and Pakistan have ethnic problems, it does not mean that Iran is suffering from the same issue,” Nasr told me. “Iran is an old country—like France and Germany—and its citizens are just as nationalistic. The U.S. is overestimating ethnic tension in Iran.” The minority groups that the U.S. is reaching out to are either well integrated or small and marginal, without much influence on the government or much ability to present a political challenge, Nasr said. “You can always find some activist groups that will go and kill a policeman, but working with the minorities will backfire, and alienate the majority of the population.”
    The Administration may have been willing to rely on dissident organizations in Iran even when there was reason to believe that the groups had operated against American interests in the past. The use of Baluchi elements, for example, is problematic, Robert Baer, a former C.I.A. clandestine officer who worked for nearly two decades in South Asia and the Middle East, told me. “The Baluchis are Sunni fundamentalists who hate the regime in Tehran, but you can also describe them as Al Qaeda,” Baer told me. “These are guys who cut off the heads of nonbelievers—in this case, it’s Shiite Iranians. The irony is that we’re once again working with Sunni fundamentalists, just as we did in Afghanistan in the nineteen-eighties.” Ramzi Yousef, who was convicted for his role in the 1993 bombing of the World Trade Center, and Khalid Sheikh Mohammed, who is considered one of the leading planners of the September 11th attacks, are Baluchi Sunni fundamentalists.
    One of the most active and violent anti-regime groups in Iran today is the Jundallah, also known as the Iranian People’s Resistance Movement, which describes itself as a resistance force fighting for the rights of Sunnis in Iran. “This is a vicious Salafi organization whose followers attended the same madrassas as the Taliban and Pakistani extremists,” Nasr told me. “They are suspected of having links to Al Qaeda and they are also thought to be tied to the drug culture.” The Jundallah took responsibility for the bombing of a busload of Revolutionary Guard soldiers in February, 2007. At least eleven Guard members were killed. According to Baer and to press reports, the Jundallah is among the groups in Iran that are benefitting from U.S. support.
    The C.I.A. and Special Operations communities also have long-standing ties to two other dissident groups in Iran: the Mujahideen-e-Khalq, known in the West as the M.E.K., and a Kurdish separatist group, the Party for a Free Life in Kurdistan, or PJAK.
    The M.E.K. has been on the State Department’s terrorist list for more than a decade, yet in recent years the group has received arms and intelligence, directly or indirectly, from the United States. Some of the newly authorized covert funds, the Pentagon consultant told me, may well end up in M.E.K. coffers. “The new task force will work with the M.E.K. The Administration is desperate for results.” He added, “The M.E.K. has no C.P.A. auditing the books, and its leaders are thought to have been lining their pockets for years. If people only knew what the M.E.K. is getting, and how much is going to its bank accounts—and yet it is almost useless for the purposes the Administration intends.”
    The Kurdish party, PJAK, which has also been reported to be covertly supported by the United States, has been operating against Iran from bases in northern Iraq for at least three years. (Iran, like Iraq and Turkey, has a Kurdish minority, and PJAK and other groups have sought self-rule in territory that is now part of each of those countries.) In recent weeks, according to Sam Gardiner, the military strategist, there has been a marked increase in the number of PJAK armed engagements with Iranians and terrorist attacks on Iranian targets. In early June, the news agency Fars reported that a dozen PJAK members and four Iranian border guards were killed in a clash near the Iraq border; a similar attack in May killed three Revolutionary Guards and nine PJAK fighters. PJAK has also subjected Turkey, a member of NATO, to repeated terrorist attacks, and reports of American support for the group have been a source of friction between the two governments.
    Gardiner also mentioned a trip that the Iraqi Prime Minister, Nouri al-Maliki, made to Tehran in June. After his return, Maliki announced that his government would ban any contact between foreigners and the M.E.K.—a slap at the U.S.’s dealings with the group. Maliki declared that Iraq was not willing to be a staging ground for covert operations against other countries. This was a sign, Gardiner said, of “Maliki’s increasingly choosing the interests of Iraq over the interests of the United States.” In terms of U.S. allegations of Iranian involvement in the killing of American soldiers, he said, “Maliki was unwilling to play the blame-Iran game.” Gardiner added that Pakistan had just agreed to turn over a Jundallah leader to the Iranian government. America’s covert operations, he said, “seem to be harming relations with the governments of both Iraq and Pakistan and could well be strengthening the connection between Tehran and Baghdad.”

    The White House’s reliance on questionable operatives, and on plans involving possible lethal action inside Iran, has created anger as well as anxiety within the Special Operations and intelligence communities. JSOC’s operations in Iran are believed to be modelled on a program that has, with some success, used surrogates to target the Taliban leadership in the tribal territories of Waziristan, along the Pakistan-Afghanistan border. But the situations in Waziristan and Iran are not comparable.
    In Waziristan, “the program works because it’s small and smart guys are running it,” the former senior intelligence official told me. “It’s being executed by professionals. The N.S.A., the C.I.A., and the D.I.A.”—the Defense Intelligence Agency—“are right in there with the Special Forces and Pakistani intelligence, and they’re dealing with serious bad guys.” He added, “We have to be really careful in calling in the missiles. We have to hit certain houses at certain times. The people on the ground are watching through binoculars a few hundred yards away and calling specific locations, in latitude and longitude. We keep the Predator loitering until the targets go into a house, and we have to make sure our guys are far enough away so they don’t get hit.” One of the most prominent victims of the program, the former official said, was Abu Laith al-Libi, a senior Taliban commander, who was killed on January 31st, reportedly in a missile strike that also killed eleven other people.
    A dispatch published on March 26th by the Washington Post reported on the increasing number of successful strikes against Taliban and other insurgent units in Pakistan’s tribal areas. A follow-up article noted that, in response, the Taliban had killed “dozens of people” suspected of providing information to the United States and its allies on the whereabouts of Taliban leaders. Many of the victims were thought to be American spies, and their executions—a beheading, in one case—were videotaped and distributed by DVD as a warning to others.
    It is not simple to replicate the program in Iran. “Everybody’s arguing about the high-value-target list,” the former senior intelligence official said. “The Special Ops guys are pissed off because Cheney’s office set up priorities for categories of targets, and now he’s getting impatient and applying pressure for results. But it takes a long time to get the right guys in place.”
    The Pentagon consultant told me, “We’ve had wonderful results in the Horn of Africa with the use of surrogates and false flags—basic counterintelligence and counter-insurgency tactics. And we’re beginning to tie them in knots in Afghanistan. But the White House is going to kill the program if they use it to go after Iran. It’s one thing to engage in selective strikes and assassinations in Waziristan and another in Iran. The White House believes that one size fits all, but the legal issues surrounding extrajudicial killings in Waziristan are less of a problem because Al Qaeda and the Taliban cross the border into Afghanistan and back again, often with U.S. and NATO forces in hot pursuit. The situation is not nearly as clear in the Iranian case. All the considerations—judicial, strategic, and political—are different in Iran.”
    He added, “There is huge opposition inside the intelligence community to the idea of waging a covert war inside Iran, and using Baluchis and Ahwazis as surrogates. The leaders of our Special Operations community all have remarkable physical courage, but they are less likely to voice their opposition to policy. Iran is not Waziristan.”
    A Gallup poll taken last November, before the N.I.E. was made public, found that seventy-three per cent of those surveyed thought that the United States should use economic action and diplomacy to stop Iran’s nuclear program, while only eighteen per cent favored direct military action. Republicans were twice as likely as Democrats to endorse a military strike. Weariness with the war in Iraq has undoubtedly affected the public’s tolerance for an attack on Iran. This mood could change quickly, however. The potential for escalation became clear in early January, when five Iranian patrol boats, believed to be under the command of the Revolutionary Guard, made a series of aggressive moves toward three Navy warships sailing through the Strait of Hormuz. Initial reports of the incident made public by the Pentagon press office said that the Iranians had transmitted threats, over ship-to-ship radio, to “explode” the American ships. At a White House news conference, the President, on the day he left for an eight-day trip to the Middle East, called the incident “provocative” and “dangerous,” and there was, very briefly, a sense of crisis and of outrage at Iran. “TWO MINUTES FROM WAR” was the headline in one British newspaper.
    The crisis was quickly defused by Vice-Admiral Kevin Cosgriff, the commander of U.S. naval forces in the region. No warning shots were fired, the Admiral told the Pentagon press corps on January 7th, via teleconference from his headquarters, in Bahrain. “Yes, it’s more serious than we have seen, but, to put it in context, we do interact with the Iranian Revolutionary Guard and their Navy regularly,” Cosgriff said. “I didn’t get the sense from the reports I was receiving that there was a sense of being afraid of these five boats.”
    Admiral Cosgriff’s caution was well founded: within a week, the Pentagon acknowledged that it could not positively identify the Iranian boats as the source of the ominous radio transmission, and press reports suggested that it had instead come from a prankster long known for sending fake messages in the region. Nonetheless, Cosgriff’s demeanor angered Cheney, according to the former senior intelligence official. But a lesson was learned in the incident: The public had supported the idea of retaliation, and was even asking why the U.S. didn’t do more. The former official said that, a few weeks later, a meeting took place in the Vice-President’s office. “The subject was how to create a casus belli between Tehran and Washington,” he said.
    In June, President Bush went on a farewell tour of Europe. He had tea with Queen Elizabeth II and dinner with Nicolas Sarkozy and Carla Bruni, the President and First Lady of France. The serious business was conducted out of sight, and involved a series of meetings on a new diplomatic effort to persuade the Iranians to halt their uranium-enrichment program. (Iran argues that its enrichment program is for civilian purposes and is legal under the Nuclear Non-Proliferation Treaty.) Secretary of State Rice had been involved with developing a new package of incentives. But the Administration’s essential negotiating position seemed unchanged: talks could not take place until Iran halted the program. The Iranians have repeatedly and categorically rejected that precondition, leaving the diplomatic situation in a stalemate; they have not yet formally responded to the new incentives.
    The continuing impasse alarms many observers. Joschka Fischer, the former German Foreign Minister, recently wrote in a syndicated column that it may not “be possible to freeze the Iranian nuclear program for the duration of the negotiations to avoid a military confrontation before they are completed. Should this newest attempt fail, things will soon get serious.

    Deadly serious.” When I spoke to him last week, Fischer, who has extensive contacts in the diplomatic community, said that the latest European approach includes a new element: the willingness of the U.S. and the Europeans to accept something less than a complete cessation of enrichment as an intermediate step. “The proposal says that the Iranians must stop manufacturing new centrifuges and the other side will stop all further sanction activities in the U.N. Security Council,” Fischer said, although Iran would still have to freeze its enrichment activities when formal negotiations begin. “This could be acceptable to the Iranians—if they have good will.”
    The big question, Fischer added, is in Washington. “I think the Americans are deeply divided on the issue of what to do about Iran,” he said. “Some officials are concerned about the fallout from a military attack and others think an attack is unavoidable. I know the Europeans, but I have no idea where the Americans will end up on this issue.”
    There is another complication: American Presidential politics. Barack Obama has said that, if elected, he would begin talks with Iran with no “self-defeating” preconditions (although only after diplomatic groundwork had been laid). That position has been vigorously criticized by John McCain. The Washington Post recently quoted Randy Scheunemann, the McCain campaign’s national-security director, as stating that McCain supports the White House’s position, and that the program be suspended before talks begin. What Obama is proposing, Scheunemann said, “is unilateral cowboy summitry.”
    Scheunemann, who is known as a neoconservative, is also the McCain campaign’s most important channel of communication with the White House. He is a friend of David Addington, Dick Cheney’s chief of staff. I have heard differing accounts of Scheunemann’s influence with McCain; though some close to the McCain campaign talk about him as a possible national-security adviser, others say he is someone who isn’t taken seriously while “telling Cheney and others what they want to hear,” as a senior McCain adviser put it.
    It is not known whether McCain, who is the ranking Republican on the Senate Armed Services Committee, has been formally briefed on the operations in Iran. At the annual conference of the American Israel Public Affairs Committee, in June, Obama repeated his plea for “tough and principled diplomacy.” But he also said, along with McCain, that he would keep the threat of military action against Iran on the table.
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    Actividades secretas contra Irán.-A fines del año pasado, el Congreso de EE.UU. accedió a una solicitud del presidente Bush para financiar una importante escalada de las operaciones clandestinas contra Irán, según actuales y antiguas fuentes militares, de inteligencia, y del Congreso. Esas operaciones, para las que el presidente pidió hasta cuatrocientos millones de dólares, fueron descritas en una directiva presidencial firmada por Bush, y tienen el objeto de desestabilizar a la dirigencia religiosa del país. Las actividades clandestinas involucran el apoyo a la minoría árabe a ahwazi y a los grupos baluchis y otras organizaciones disidentes. También incluyen la recolección de inteligencia sobre el presunto programa de armas nucleares de Irán.
    Las operaciones clandestinas contra Irán no son nada nuevo. Las fuerzas de Operaciones Especiales de EE.UU. han estado realizando operaciones a través de la frontera desde el sur de Iraq, con autorización presidencial, desde el año pasado. Han incluido la captura de miembros de Al Quds, la sección de comandos de la Guardia Revolucionaria Iraní, llevándolos a Iraq para ser interrogados, y la busca de "objetivos de alto valor" en la guerra del presidente contra el terror, que pudieran ser capturados o asesinados. Pero la escala y el alcance de las operaciones en Irán, que involucran a la Agencia Central de Inteligencia y al Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC), han sido expandidas significativamente, según responsables actuales y anteriores. Muchas de estas actividades no son especificadas en la nueva Directiva, y algunos dirigentes del Congreso han tenido dudas serias sobre su naturaleza.
    Bajo la ley federal, una Directiva Presidencial, que es altamente confidencial, debe ser emitida cuando es iniciada una operación clandestina de inteligencia y, por lo menos, debe ser dada a conocer a dirigentes demócratas y republicanas en la Cámara de Representantes y el Senado y a los miembros de la categoría correspondiente de los respectivos comités de inteligencia - la así llamada Banda de los ocho. El dinero para la operación puede entonces ser reprogramado de anteriores apropiaciones, tal como es necesitado, por los relevantes comités del Congreso, que también pueden ser informados.
    "La Directiva se concentraba en el debilitamiento de las ambiciones nucleares de Irán y en el intento de debilitar al gobierno mediante el cambio de régimen," dijo una persona familiarizada con su contenido, e involucraba "el trabajo con grupos opositores y la entrega de dinero." La Directiva posibilitaba toda una nueva gama de actividades en el sur de Irán y en las áreas, en el Este, donde la oposición política baluchi es fuerte, dijo.
    Aunque algunos legisladores se sintieron inquietos por aspectos de la Directiva, y "hubo una cantidad significativa de discusiones a alto nivel" al respecto, según la fuente familiarizada con ella, el financiamiento para la escalada fue aprobado. En otras palabras, algunos miembros de la dirigencia demócrata - el Congreso ha estado bajo control demócrata desde las elecciones de 2006 - estuvieron dispuestos, en secreto, a estar de acuerdo con el gobierno en la expansión de actividades encubiertas dirigidas contra Irán, mientras que el presunto candidato del partido a la presidencia, Barack Obama, ha dicho que está a favor de conversaciones directas y diplomacia.
    La solicitud de financiamiento llegó en el mismo período en el que el gobierno estaba enfrentado a un Cálculo Nacional de Inteligencia [NIE], publicado en diciembre, que concluyó que Irán había detenido su trabajo en armas nucleares en 2003. El gobierno minimizó la importancia del NIE y, mientras decía que estaba comprometido con la diplomacia, siguió subrayando que una acción urgente era esencial para contrarrestar la amenaza nuclear iraní. El presidente Bush cuestionó las conclusiones del NIE, y altos responsables de la seguridad nacional, incluyendo al Secretario de Defensa, Robert Gates, y la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, hicieron declaraciones semejantes. (También las hizo el senador John McCain, presunto candidato republicano a la presidencia.) Mientras tanto, el gobierno también resucitó acusaciones de que la dirección iraní ha estado involucrada en la muerte de soldados estadounidenses en Iraq: tanto directamente, al enviar unidades de comandos a Iraq, e indirectamente, suministrando materiales utilizados para bombas al borde de la ruta, y otros artículos letales. (Ha habido preguntas sobre la exactitud de las afirmaciones; el Times, entre otros, ha informado que "siguen existiendo incertidumbres significativas sobre la dimensión de esa participación.")
    Dirigentes militares y civiles en el Pentágono comparten la preocupación de la Casa Blanca por las ambiciones nucleares de Irán, pero existe desacuerdo sobre si un ataque militar es la solución correcta. Algunos responsables del Pentágono creen, como han informado al Congreso y a los medios de información, que el bombardeo de Irán no es una reacción viable al tema de la proliferación nuclear, y que se necesita más diplomacia.
    Un senador demócrata me dijo que, a fines del año pasado, en una reunión de almuerzo informal, el Secretario de Defensa Gates se reunió con el grupo demócrata del Senado. (Tales reuniones son realizadas con regularidad.) Gates advirtió sobre las consecuencias si el gobierno de Bush realiza un ataque preventivo contra Irán, diciendo, según recuerda el senador: "Crearemos generaciones de yihadistas, y nuestros nietos estarán combatiendo contra nuestros enemigos aquí en EE.UU." Los comentarios de Gates sorprendieron a los demócratas en el almuerzo, y otro senador preguntó si Gates hablaba en nombre de Bush y del vicepresidente Dick Cheney. La respuesta de Gates, me dijo el senador, fue: "Digamos solamente que aquí hablo por mí mismo." (Un portavoz de Gates confirmó que discutió las consecuencias de un ataque en la reunión, pero se negó a referirse a lo que dijo, aparte de disputar la caracterización del senador.)
    El Estado Mayor Conjunto, cuyo jefe es el almirante Mike Mullen, estaba "afrontando fuertemente" la presión de la Casa Blanca para emprender un ataque militar contra Irán, me dijo la persona familiarizada con la Directiva. Asimismo, un asesor del Pentágono involucrado en la guerra contra el terror dijo que "por lo menos diez altos oficiales navales y generales, incluyendo comandantes combatientes" - los oficiales de cuatro estrellas que dirigen operaciones militares en todo el mundo - "han intervenido sobre el tema."
    El más franco de esos oficiales es el almirante William Fallon, quien hasta hace poco era jefe del Comando Central de EE.UU., y por lo tanto estaba a cargo de las fuerzas estadounidenses en Iraq y Afganistán. En marzo, Fallon renunció bajo presión, después de dar una serie de entrevistas en las que declaró sus reservas sobre un ataque armado contra Irán. Por ejemplo, a fines del año pasado dijo al Financial Times que el "verdadero objetivo" de la política de EE.UU. era cambiar la conducta de los iraníes, y que "atacarlos como medio para lograrlo no me parece ser la primera alternativa."
    El almirante Fallon reconoció, cuando hablé con él en junio, que había oído que hubo gente en la Casa Blanca que se molestó por sus declaraciones públicas. "Demasiada gente cree que hay que estar a favor o contra los iraníes," me dijo. "Seamos serios. Ochenta millones de personas viven allí, y cada uno es un individuo. La idea de que sean sólo de una manera u otra es una tontería."
    Respecto a la guerra en Iraq, Fallon dijo: "¿Me quejé sobre algunas de las cosas que estaban siendo propuestas? Puedes apostar a que lo hice. Algunas de ellas eran muy estúpidas."
    El acuerdo de la dirigencia demócrata de comprometer cientos de millones de dólares para más operaciones secretas en Irán fue notorio, considerando las preocupaciones generales de responsables como Gates, Fallon, y muchos otros. "El proceso de control no ha mantenido el ritmo, ha sido cooptado" por el gobierno, dijo la persona familiarizada con el contenido de la Directiva. "El proceso está roto, y lo que estamos autorizando es un asunto peligroso."
    Demócratas importantes en el Congreso me dijeron que estaban preocupados por la posibilidad de que su entendimiento de lo que representan las nuevas operaciones difiere del de la Casa Blanca. Un problema tiene que ver con una referencia en la Directiva, recuerda la persona familiarizada con ella, a la potencial acción defensiva letal por agentes de EE.UU. en Irán. (A comienzos de mayo, el periodista Andrew Cockburn publicó elementos de la Directiva en CounterPunch, un boletín de información y revista en línea.)

    El lenguaje fue incluido en la Directiva a instancia de la CIA, dijo un ex alto responsable de la inteligencia. Las operaciones clandestinas publicadas en la Directiva van esencialmente en paralelo con las de una fuerza militar secreta, que ahora opera en Irán, bajo el control del JSOC. Según la interpretación de la ley por el gobierno de Bush, las actividades militares clandestinas, a diferencia de las operaciones encubiertas de la CIA, no tienen que ser descritas en una Directiva, porque el presidente tiene un derecho constitucional de comandar a las fuerzas de combate en el terreno sin interferencia del Congreso. Pero las fronteras entre operaciones no son siempre claras: en Irán, agentes de la CIA y recursos regionales tienen las capacidades lingüísticas y el conocimiento local para establecer contactos con agentes del JSOC, y han estado trabajando con ellos para dirigir personal, material, y dinero hacia Irán desde una oscura base en el oeste de Afganistán. Como resultado, el Congreso ha recibido sólo una visión parcial de como el dinero que autorizó puede ser utilizado. Una de las misiones del destacamento del JSOC, el acoso de "objetivos de alto valor," no fue directamente abordada en la Directiva. Existe una toma de conciencia creciente entre algunos legisladores de que el gobierno de Bush, en los últimos años, ha refundido lo que es una operación de inteligencia y lo que es una operación militar a fin de evitar una información completa al Congreso sobre lo que está haciendo.
    "Esto es algo grande," dijo la persona familiarizada con la Directiva. "La CIA necesitaba la Directiva para hacer sus cosas tradicionales, pero la Directiva no se aplica al JSOC. El presidente firmó una Orden Ejecutiva después del 11 de septiembre dando licencia al Pentágono para hacer cosas que nunca había podido hacer antes sin notificar al Congreso. La afirmación fue que los militares estaban ‘preparando el lugar de batalla,' y al utilizar ese término pudieron ahorrarse el control del Congreso. Todo se justifica en términos de librar la guerra global contra el terror." Agregó: "El gobierno ha estado borrando las líneas; solían ser de color gris" - entre operaciones de las que debía ser informada la dirigencia superior del Congreso y las que no lo requerían - "pero ahora son del color de una masa confusa."
    "La agencia dice que no vamos a ponernos en una posición de ayudar a matar gente sin una Directiva," me dijo el antiguo alto responsable de inteligencia. Se refería a la amenaza legal que enfrentan algunos agentes de la agencia por su participación en la entrega y presunta tortura de sospechosos en la guerra contra el terror. "Eso sacó de quicio a los militares," dijo.
    En lo que respecta a la CIA, el ex alto responsable de inteligencia dijo: "la autorización general incluye matar, pero no es como si eso fuera lo que se proponen. Tiene que ver con la recolección de información, reclutar apoyo." La Directiva enviada al Congreso fue un compromiso, suministrando cobertura legal a la CIA, mientras se refiere al uso de fuerza letal en términos ambiguos.
    El lenguaje defensivo-letal llevó a algunos demócratas, según fuentes del Congreso familiarizadas con sus puntos de vista, a convocar al director de la CIA, general de la Fuerza Aérea, Michael V. Hayden, a una sesión informativa especial. Hayden tranquilizó a los legisladores diciéndoles que el lenguaje no hacía otra cosa que dar autoridad a los agentes de las Fuerzas Especiales en el terreno en Irán para que se salven a tiros si enfrentaban la captura o la posibilidad de ser dañados.
    Los legisladores quedaron lejos de ser convencidos. Un congresista escribió subsiguientemente una carta personal al presidente Bush insistiendo en que "ninguna acción letal, y punto final" ha sido autorizada dentro de las fronteras de Irán. Hasta junio no había recibido respuesta.
    Miembros del Congreso han expresado escepticismo en el pasado sobre la información suministrada por la Casa Blanca. El 15 de marzo de 2005, David Obey, entonces el demócrata de más alto rango en el Comité de Apropiaciones de la Cámara dirigida por los republicanos anunció que dejaba a un lado un enmienda que se había propuesto presentar ese día, y que habría cortado todo financiamiento para programas de inteligencia nacional a menos que el presidente aceptara mantener informado al Congreso sobre actividades militares clandestinas emprendidas en la guerra contra el terror. Había cambiado de opinión, dijo, porque la Casa Blanca prometió mejor cooperación. "El Poder Ejecutivo comprende que no estamos tratando de dictar lo que hace," dijo en un discurso en el hemiciclo en aquel entonces. "Simplemente tratamos de ver que lo que hacen sea coherente con los valores estadounidenses y que no meterá en problemas al país."
    Obey se negó a comentar sobre detalles concretos de las operaciones en Irán, pero me dijo que la Casa Blanca dio marcha atrás respecto a su promesa de consultar más cabalmente al Congreso. Dijo: "Sospecho que está pasando algo, pero no sé qué creer. Cheney siempre ha querido ir en pos de Irán, y si tuviera más tiempo encontraría una manera de hacerlo. Todavía no obtenemos suficiente información de las agencias, y tengo muy poca confianza de que nos den información no suficientemente conocida."
    Ninguno de los cuatro demócratas en la Banda de los ocho - el jefe de la mayoría en el Senado, Harry Reid, la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, el presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara, Silvestre Reyes - quiso comentar sobre la Directiva. Algunos señalaron que altamente confidencial. Un asesor de un miembro de la dirigencia demócrata respondió, en su nombre, resaltando las limitaciones del proceso de la Banda de los ocho. La notificación de una Directiva, dijo el asesor, "es sólo eso - una notificación, y no una aprobación de actividades. Un control adecuado de continuas actividades de inteligencia es realizado mediante una información completa de los miembros del comité de inteligencia." Sin embargo, el Congreso tiene los medios para cuestionar a la Casa Blanca una vez que se la ha enviado una Directiva. Tiene el poder de retener los fondos para cualquier operación del gobierno. Los miembros de la dirigencia demócrata de la Cámara y del Senado que tienen acceso a la Directiva también pueden, si deciden hacerlo, y si tienen preocupaciones compartidas, sacar a relucir modos de ejercer su influencia sobre la política del gobierno. (Un portavoz de la CIA dijo: "Por regla general, no comentamos de una u otra manera afirmaciones de actividades encubiertas o pretendidas conclusiones." La Casa Blanca también se negó a comentar.)
    Un miembro del Comité de Apropiaciones de la Cámara reconoció que, incluso con una victoria demócrata en noviembre, "durará otro año antes de que logremos controlar las actividades de inteligencia." Siguió diciendo: "Controlamos el dinero y ellos no pueden hacer nada sin el dinero. Todo tiene que ver con el dinero. Pero soy muy suspicaz respecto a este gobierno." Agregó: "Este gobierno ha sido tan reservado."

    Una ironía respecto a la salida del almirante Fallon es que él estaba, en muchas áreas, de acuerdo con el presidente Bush sobre la amenaza planteada por Irán. Tenían una buena relación de trabajo, me dijo Fallon, y cuando dirigió CENTCOM, estaban en permanente comunicación. El 4 de marzo, una semana antes de su renuncia, Fallon testificó ante el Comité de Servicios Armados del Senado, diciendo que se sentía "alentado" por las situaciones en Iraq y Afganistán. Respecto al papel jugado por los dirigentes de Irán, dijo: "No han ayudado en nada, han sido muy dañinos, y de ninguna manera excuso ninguna de sus actividades. Y todavía me queda por ver alguna cosa desde que he estado en este puesto, que represente una acción pública de Irán que haya sido provechosa en esa región."
    Fallon dejó en claro en nuestras conversaciones que consideraba inadecuado comentar en público sobre el presidente, el vicepresidente, u Operaciones Especiales. Pero dijo que había oído que gente en la Casa Blanca habían estado "teniendo dificultades" con sus puntos de vista sobre Irán. "Cuando llegué a CENTCOM, los iraníes estaban financiando a todas las entidades dentro de Iraq. Era de su interés sacarnos de ahí, y por ello decidieron matar a tantos estadounidenses como pudieran. ¿Y por qué no? No sabían quién iba a salir ganando, pero querían que nos fuésemos. Decidí que no podría resolver la situación en Iraq sin el vecindario. Para solucionar este problema en Iraq, teníamos que involucrar de alguna manera a Irán y Siria. Tenía que utilizar el vecindario."
    Fallon me dijo que su modus operandi no había sido el tema nuclear iraní, o el cambio de régimen en ese país, sino "apagar los fuegos en Iraq." Hubo constantes discusiones en Washington y en el terreno sobre como involucrar a Irán y, sobre el tema de la opción del bombardeo, Fallon dijo que creía que "sucedería sólo si los iraníes hacían algo estúpido."
    La jubilación anticipada de Fallon, sin embargo, parece haber sido provocada no sólo por sus comentarios negativos sobre el bombardeo de Irán sino también por su fuerte creencia en la cadena de comando y su insistencia en ser informado sobre Operaciones Especiales en su área de responsabilidad. Unos de los defensores de Fallon es el general de Marines en retiro, John J. (Jack) Sheehan, cuya última comisión fue como comandante en jefe del Comando Atlántico de EE.UU., donde Fallon fue adjunto. El año pasado, Sheehan rechazó una oferta de la Casa Blanca de ser el "zar" del presidente para las guerras en Iraq y Afganistán. "Uno de los motivos por los que la Casa Blanca seleccionó a Fallon para CENTCOM fue que es conocido como pensador estratégico y había demostrado esas habilidades en el Pacífico," me dijo Sheehan. (Fallon sirvió como comandante en jefe de las fuerzas de EE.UU. en el Pacífico de 2005 a 2007.) "Estuvo encargado de presentar una estrategia coherente general para Irán, Iraq, y Afganistán, y según la ley, el comandante combatiente es responsable por todas las áreas militares dentro de su A.O." - área de operaciones. "Eso no estaba sucediendo," dijo Sheehan. "Cuando Fallon trató de discernir todas las actividades abiertas y encubiertas realizadas por los militares en su área de responsabilidad, fue excluido por un pequeño grupo de la dirigencia de la Casa Blanca."
    La ley citada por Sheehan es la Ley de Reorganización de la Defensa de 1986, conocida como Goldwater-Nichols, que definió la cadena de comando: del presidente al Secretario de Defensa, a través del jefe del Estado Mayor Conjunto, siguiendo a los diversos comandantes combatientes, que fueron puestos a cargo de todos los aspectos de las operaciones militares, incluyendo el entrenamiento conjunto y la logística. Esa autoridad, especificaba la ley, no debía ser compartida con otros escalones de comando. Pero el gobierno de Bush, como parte de su guerra global contra el terror, instituyó nuevas políticas que menoscabaron a los comandantes en jefe regionales; por ejemplo, dio la más alta prioridad en términos de asegurar el apoyo y el equipamiento a los equipos de Operaciones Especiales, en comandos militares de todo el mundo. La degradación de la cadena tradicional de comando en los últimos años ha sido un punto de tensión entre la Casa Blanca y los militares uniformados.
    "La coherencia de la estrategia militar está siendo erosionada por una influencia civil indebida y por la dirección de operaciones militares inconvencionales," dijo Sheehan. "Si hay pequeños grupos que planifican y realizan operaciones militares fuera del conocimiento y control del comandante combatiente, no se puede tener, por defecto, una estrategia militar coherente. Se termina en un desastre, como los esfuerzos de reconstrucción en Iraq."
    El almirante Fallon, quien es conocido como Fox (zorro), sabía que enfrentaría dificultades especiales como el primer oficial de la Armada en la dirección de CENTCOM, que siempre había sido presidido por un comandante terrestre, me dijo uno de sus colegas militares. También sabía que la comunidad de Operaciones Especiales sería un motivo de preocupación. "Fox dijo que ocurría un montón de cosas extrañar en Operaciones Especiales, y le dije que tenía que ingeniárselas para saber lo que estaban haciendo en realidad," dijo el colega de Fallon. "Los tipos de Operaciones Especiales terminaron por entender que necesitaban a Fox, así que comenzaron a hablar con él. Fox hubiera vencido en su lucha con Operaciones Especiales si no fuera por Cheney."
    El asesor del Pentágono dijo: "Fallon cayó porque, a su modo, estaba tratando de impedir una guerra con Irán, y hay que admirarlo por eso."
    En los últimos meses, según los medios iraníes, ha habido un aumento de la violencia en Irán; es imposible, sin embargo, en esta fase precoz, ponerlo en el haber de las actividades del JSOC o de la CIA, o evaluar su impacto en la dirigencia iraní. Los informes de la prensa iraní son cuidadosamente controlados por el coronel de la Fuerza Aérea en retiro, Sam Gardiner, quien ha enseñado estrategia en el National War College y ahora realiza simulacros de combate centrados en Irán para el gobierno federal, think-tanks, y universidades. La prensa iraní "es muy abierta en la descripción de los asesinatos que suceden dentro del país," dijo Gardiner. Es, dijo "una prensa controlada, que es lo que hace tanto más importante que publique esas cosas. Comenzamos a ver dentro del gobierno." Agregó: "Apenas pasa un día ahora sin que veamos un enfrentamiento en algún sitio. Hubo tres o cuatro incidentes durante un fin de semana creciente, y los iraníes incluso nombran a los oficiales de la Guardia Revolucionario que han sido muertos."
    Anteriormente, durante este año, un grupo ahwazi militante afirmó que había asesinado a un coronel de la Guardia Revolucionaria, y el gobierno iraní reconoció que una explosión en un centro cultural en Shiraz, en la parte sur del país, en la que murieron por lo menos doce personas y más de doscientas fueron heridas, había sido un acto terrorista y no, como había insistido anteriormente, un accidente. No se pudo saber si había habido una participación estadounidense en algún incidente específico en Irán, pero según Gardiner, los iraníes han comenzado a culpar públicamente a EE.UU., Gran Bretaña y, más recientemente, a la CIA por algunos incidentes. La agencia tuvo que ver con un golpe en Irán en 1953, y su apoyo para el régimen impopular de Shah Mohammed Reza Pahlavi - quien fue derrocado en 1979 - fue condenado durante años por mullahs gobernantes en Teherán, con gran efecto. "Esto es lo máximo para los iraníes - culpar a la CIA," dijo Gardiner. "Es nuevo, y es una escalada - un avivamiento de las tensiones. Consolida el apoyo para el régimen y muestra a la gente que existe una continua amenaza del ‘Gran Satanás.'"

    Según Gardiner, la violencia, en lugar de debilitar al gobierno religioso de Irán, puede generar apoyo para este último.
    Muchas de las actividades pueden estar siendo realizadas por disidentes en Irán, y no por estadounidenses en el terreno. Un problema con "pasar dinero" (para utilizar el término de la persona familiarizada con la Directiva) en un escenario clandestino es que es difícil controlar donde va el dinero y a quien beneficia. No obstante, el ex alto responsable de inteligencia dijo: "Estamos expuestos, por la transferencia de nuestras armas y de nuestro equipo de comunicaciones. Los iraníes podrán utilizar el argumento de que la oposición fue inspirada por los estadounidenses. ¿Cuántas veces lo hemos tratado de hacer sin formular las preguntas adecuadas? ¿Vale la pena el riesgo?" Una posible consecuencia de estas operaciones serían medidas violentas de Irán contra uno de los grupos disidentes, lo que podría dar al gobierno de Bush una razón para intervenir.
    Una estrategia de utilización de minorías étnicas para debilitar a Irán es defectuosa, según Vali Nasr, quien enseña política internacional en la Universidad Tufts y es también un asociado sénior del Consejo de Relaciones Exteriores. "Sólo porque el Líbano, Iraq, y Pakistán tienen problemas étnicos, no significa que Irán sufra del mismo problema," me dijo Nasr. "Irán es un país antiguo - como Francia y Alemania - y sus ciudadanos son igual de nacionalistas. EE.UU. sobreestima la tensión étnica en Irán." Los grupos minoritarios a los que se acerca EE.UU. están o bien integrados o son pequeños y marginales, sin gran influencia sobre el gobierno, o gran capacidad de representar un desafío político, dijo Nasr. "Siempre es posible encontrar algunos grupos activistas que van y matan a un policía, pero trabajar con las minorías tendrá efectos contraproducentes, y enajenará a la mayoría de la población."
    El gobierno puede haber estado dispuesto a basarse en organizaciones disidentes en Irán incluso cuando hubo motivos para creer que los grupos habían operado contra intereses estadounidenses en el pasado. El uso de elementos baluchi, por ejemplo, es problemático, me dijo Robert Baer, ex oficial clandestino de la CIA quien trabajó durante casi dos décadas en el sur de Asia y en Oriente Próximo. "Los baluchis son fundamentalistas suníes que odian al régimen en Teherán, pero también pueden ser descritos como al Qaeda." "Son tipos que cortan las cabezas de no creyentes - en este caso son chiíes iraníes. La ironía es que una vez más estamos trabajando con suníes fundamentalistas, tal como lo hicimos en Afganistán en los años ochenta." Ramzi Yousef, quien fue condenado por su papel en el atentado de 1993 contra el World Trade Center, y Khalid Sheikh Mohammed, quien es considerado uno de los principales planificadores de los ataques del 11 de septiembre, son fundamentalistas baluchis suníes.
    Uno de los grupos contrarios al régimen más activos y violentos en Irán actual es el Jundallah, también conocido como el Movimiento de Resistencia del Pueblo Iraní, que se describe como una fuerza de resistencia que lucha por los derechos de los suníes en Irán. "Es una cruenta organización salafí cuyos seguidores asistieron a las mismas madrazas como los talibanes y los extremistas paquistaníes," me dijo Nasr. "Se les sospecha de tener vínculos con al Qaeda y también se piensa que están relacionados con la cultura de la droga." Jundallah se responsabilizó por el atentado contra un bus lleno de soldados de la Guardia Revolucionaria en febrero de 2007. Murieron por lo menos once miembros de la Guardia. Según Baer e informes de prensa, Jundallah es uno de los grupos en Irán que se benefician del apoyo de EE.UU.
    La CIA y las comunidades de Operaciones Especiales también tienen lazos antiguos con otros dos grupos disidentes en Irán: Los Muyahidín e-Khalq, conocidos en Occidente como MEK, y un grupo separatista kurdo, el Partido por una Vida Libre en Kurdistán, o PJAK.
    Los MEK han estado en la lista de terroristas del Departamento de Estado durante más de una década, sin embargo en los últimos años el grupo ha recibido armas e inteligencia, directa o indirectamente, de EE.UU. Algunos de los fondos clandestinos recientemente autorizados, me dijo el asesor del Pentágono, pueden terminar en los cofres de los MEK. "El nuevo destacamento trabajará con los MEK. El gobierno desespera por conseguir resultados." Agregó: "Los MEK no tienen contadores que auditen sus libros, y se considera que sus dirigentes se han estado forrando los bolsillos desde hace años. Si la gente llegara a saber lo que reciben los MEK, y cuanto termina en sus cuentas bancarias - y a pesar de ello, es prácticamente inútil para los propósitos del gobierno."
    El partido kurdo, PJAK, del que también se ha informado que es apoyado en secreto por EE.UU., ha estado operando dentro de Irán desde bases en el norte de Iraq durante por lo menos tres años. (Irán, como Iraq y Turquía, tiene una minoría kurda, y el PJAK y otros grupos han buscado un gobierno propio en un territorio que ahora forma parte de cada uno de esos países. En las últimas semanas, según Sam Gardiner, el estratega militar, ha habido un pronunciado aumento en la cantidad de enfrentamientos armados del PJAK con iraníes y ataques terroristas contra objetivos iraníes. A comienzos de junio, la agencia noticiosa Fars informó que una docena de miembros del PJAK y cuatro guardas fronterizos iraníes fueron muertos en un choque cerca de la frontera de Iraq; un ataque similar en mayo mató a tres Guardas Revolucionarios y a nueve combatientes del PJAK. El PJAK también ha sometido a Turquía, miembro de la OTAN, a repetidos ataques terroristas, y los informes sobre apoyo estadounidense para el grupo han sido una fuente de fricción entre los dos gobiernos.
    Gardiner también mencionó un viaje que el primer ministro iraquí Nouri al-Maliki, hizo a Teherán en junio. Después de su retorno, Maliki anunció que su gobierno prohibiría todo contacto entre extranjeros y los MEK - una bofetada a los tratos de EE.UU. con el gripo. Maliki declaró que Iraq no estaba dispuesto a ser una escala para operaciones encubiertas contra otros países. Fue una señal, dijo Gardiner, de "que Maliki prefiere cada vez más los intereses de Iraq por sobre los intereses de EE.UU." En términos de las afirmaciones de EE.UU. sobre la participación iraní en las muertes de soldados estadounidenses, dijo, "Maliki no está dispuesto a jugar el juego de culpar a Irán." Gardiner agregó que Pakistán acaba de aceptar la entrega de un dirigente de Jundallah al gobierno iraní. Las operaciones encubiertas de EE.UU., dijo, "parecen estar dañando relaciones con los gobiernos de Iraq y de Pakistán y podrían estar fortaleciendo la conexión entre Teherán y Bagdad."
    La dependencia de la Casa Blanca de agentes dudosos, y de planes que involucran una posible acción letal dentro de Irán, ha creado enojo, así como ansiedad, dentro de las comunidades de Operaciones Especiales y de inteligencia. Se considera que las operaciones del JSOC en Irán están copiadas de un programa que ha utilizado, con un cierto éxito, a sustitutos para atacar a la dirigencia de los talibanes en los territorios tribales en Waziristán, a lo largo de la frontera entre Pakistán y Afganistán. Pero las situaciones en Waziristán e Irán no son comparables.
    En Waziristán, "el programa funciona porque es pequeño y hay tipos astutos dirigiéndolo," me dijo el ex alto responsable de inteligencia. "Es ejecutado por profesionales. La NSA, la CIA, y la DIA - la Agencia de Inteligencia de la Defensa - "están ahí mismo con las Fuerzas Especiales y la inteligencia paquistaní, y tratan con tipos malos serios." Agregó: "Tenemos que tener verdadero cuidado si pedimos los misiles. Tenemos que dar en ciertas casas a ciertas horas. La gente en el terreno miracon binoculares a unos pocos cientos de metros y llamando a sitios específicos, en latitud y longitud. Mantenemos al Predator dando vueltas hasta que los objetivos entran a una casa, y tenemos que asegurarnos de que los nuestros estén suficientemente lejos para que no sean alcanzados." Una de las víctimas más destacadas del programa, dijo el ex responsable, fue Abu Laith al-Libi, un alto comandante talibán, quien fue muerto el 31 de enero, según las informaciones en un ataque con misiles, en el que también fueron muertas otras once personas.
    Un despacho publicado el 26 de marzo por el Washington Post informó sobre el creciente número de ataques exitosos contra los talibanes y otras unidades insurgentes en áreas tribales de Pakistán. Un artículo complementario señaló que, como reacción, los talibanes mataron a "docenas de personas" sospechosas de haber suministrado información a EE.UU. y sus aliados sobre el paradero de los dirigentes talibanes. Se pensó que muchas de las víctimas eran espías estadounidenses, y sus ejecuciones - en un caso por decapitación - fueron filmadas en vídeo y distribuidas por DVD como advertencia para otros.

    No es simple reproducir el programa en Irán. "Todos discuten sobre la lista de objetivos de alto valor," dijo el ex alto responsable de inteligencia. "Los de Operaciones Especiales están enfadados porque la oficina de Cheney fijó prioridades para categorías de objetivos, y ahora se impacienta y aplica presión para ver resultados. Pero toma mucho tiempo para instalar a los individuos adecuados en su sitio."
    El asesor del Pentágono me dijo: "Hemos tenido resultados maravillosos en el Cuerno de África con el uso de sustitutos y banderas falsas - tácticas básicas de contrainteligencia y contrainsurgencia. Y estamos comenzando a liarlos en Afganistán. Pero la Casa Blanca va a destruir el programa si lo utiliza para ir en pos de Irán. Una cosa es involucrarse en ataques y asesinatos selectivos en Waziristán y otra es en Irán. La Casa Blanca cree que un tamaño va bien para todos, pero los temas legales que rodean asesinatos extrajudiciales en Waziristán son menos problemáticos porque al Qaeda y los talibanes cruzan la frontera hacia Afganistán y de vuelta, a menudo bajo persecución intensa por las fuerzas de EE.UU. y de la OTAN. La situación no es ni con mucho tan clara como en el caso iraní. Todas las consideraciones - judicial, estratégica, y política - son diferentes en Irán."
    Agregó: "Existe una inmensa oposición dentro de la comunidad de la inteligencia a la idea de conducir una guerra encubierta dentro de Irán, y de utilizar a baluchis y ahwazis como sustitutos. Los dirigentes de nuestra comunidad de Operaciones Especiales tienen un coraje físico notable, pero es menos probable que expresen su oposición a una política. Irán no es Waziristán."
    Un sondeo Gallup hecho en noviembre pasado, antes de que el NIE fuera hecho público, estableció que un 73% de los encuestados pensaban que EE.UU. debiera utilizar acción económica y diplomacia para detener el programa nuclear de Irán, mientras sólo un 18% apoyaba un ataque militar. La fatiga por la guerra en Iraq ha afectado indudablemente la tolerancia del público para un ataque contra Irán. Sin embargo, este estado de ánimo podría cambiar rápidamente. El potencial para una escalada quedó claro a comienzos de enero, cuando cinco patrulleros iraníes, que se creía estaban bajo el comando de la Guardia Revolucionaria, hicieron una serie de acciones agresivas hacia tres barcos de guerra de la Armada que navegaban por el Estrecho de Ormuz. Los informes iniciales sobre el accidente publicados por la oficina de prensa del Pentágono dijeron que los iraníes habían transmitido amenazas, por radio de barco a barco, de hacer "estallar" los barcos estadounidenses. En una conferencia de prensa en la Casa Blanca, el presidente, el día en que partió a un viaje de ocho días por Oriente Próximo, calificó el incidente de "provocador" y "peligroso," y hubo, muy brevemente, un sentido de crisis e indignación contra Irán. "A DOS MINUTOS DE LA GUERRA" fue el titular en un periódico británico.
    La crisis fue rápidamente desactivada por el vicealmirante Kevin Cosgriff, comandante de las fuerzas navales de EE.UU. en la región. No se dispararon tiros de advertencia, dijo el almirante al cuerpo de prensa del Pentágono el 7 de enero, vía teleconferencia desde su cuartel en Bahrein. "Sí, es más serio de lo que hemos visto, pero, para ponerlo en contexto, interactuamos regularmente con la Guardia Revolucionaria Iraní y su Armada," dijo Cosgriff. "No obtuve la percepción de los informes que estaba recibiendo de que se tuviera la idea de tener miedo a esos cinco botes."
    El cuidado del almirante Cosgriff fue bien fundado: dentro de una semana, el Pentágono reconoció que no podía identificar positivamente a los botes iraníes como la fuente de la nefasta transmisión por radio, e informes de prensa sugirieron que en su lugar habían venido de un bromista conocido desde hace tiempo por el envío de mensajes falsos en la región. A pesar de ello, la conducta de Cosgriff enfureció a Cheney, según el ex alto funcionario de inteligencia. Pero se aprendió una lección en el incidente: El público había apoyado la idea de represalias, e incluso preguntaba por qué EE.UU. no hizo más. El ex responsable dijo que, unas pocas semanas después, tuvo lugar una reunión en la oficina del vicepresidente. El tema fue cómo crear un casus belli entre Teherán y Washington," dijo.
    En junio, el presidente Bush fue a un viaje de despedida de Europa. Tomó el té con la reina Isabel II y cenó con Nicolas Sarkozy y Carla Bruni, el presidente y la primera dama de Francia. El negocio serio fue hecho fuera de vista, e involucró una serie de reuniones en un nuevo esfuerzo diplomático por persuadir a los iraníes para que detuvieran su programa de enriquecimiento de uranio. (Irán argumenta que su programa de enriquecimiento es para propósitos civiles y que es legal bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear.) La Secretaria de Estado Rice había estado involucrada en el desarrollo de un nuevo paquete de incentivos. Pero la posición esencial de negociación del gobierno parecía invariada: las conversaciones no podían tener lugar hasta que Irán detuviera el programa. Los iraníes habían rechazado repetida y categóricamente esa condición previa, dejando la situación diplomática en un punto muerto; todavía no han respondido formalmente a los nuevos incentivos.
    El continuo impasse alarma a numerosos observadores. Joschka Fischer, el ex ministro de exteriores alemán, escribió recientemente en un artículo sindicado que podría no "ser posible congelar el programa nuclear iraní por la duración de las negociaciones para evitar una confrontación militar antes de que sean completadas." Cuando hablé con él la semana pasada, Fischer, quien tiene amplios contactos en la comunidad diplomática, dijo que el último enfoque europeo incluye un nuevo elemento: la disposición de EE.UU. y de los europeos de aceptar algo menos que un cese total del enriquecimiento como un paso intermediario. "La propuesta dice que los iraníes deben dejar a de fabricar nuevas centrífugas y que el otro lado detendrá todas las actividades ulteriores para sanciones en el Consejo de Seguridad de la ONU," dijo Fischer, aunque Irán todavía tendría que congelar sus actividades de enriquecimiento cuando comenzaran negociaciones formales. "Esto podría ser aceptable para los iraníes - si tienen buena voluntad."
    La gran pregunta, agregó Fischer, está en Washington. "Pienso que los estadounidenses están profundamente divididos sobre el tema de qué hacer acerca de Irán," dijo. "Algunos responsables están preocupados por las repercusiones de un ataque militar y otros piensan que un ataque es inevitable. Conozco a los europeos, pero no tengo la menor idea de donde terminarán los estadounidenses en este problema."
    Hay otra complicación: la política presidencial estadounidense. Barack Obama ha dicho que, si es elegido, comenzaría conversaciones con Irán sin condiciones previas "contraproducentes" (aunque sólo después de que se haya hecho un trabajo diplomático de base). Esa posición ha sido vigorosamente criticada por John McCain. El Washington Post citó recientemente a Randy Scheunemann, el director de seguridad nacional de la campaña de McCain, declarando que McCain apoya la posición de la Casa Blanca y que el programa sea suspendido antes de que comiencen conversaciones. Lo que Obama propone, dijo Scheunemann, "es una conferencia en la cumbre unilateral de vaqueros."
    Scheunemann, quien es conocido como neoconservador, es también el canal de comunicación más importante de la campaña de McCain con la Casa Blanca. Es amigo de David Addington, jefe de personal de Dick Cheney. He oído diferentes historias sobre la influencia de Scheunemann sobre McCain; aunque algunos próximos a la campaña de McCain hablan de él como un posible consejero de seguridad nacional, otros dicen que es alguien que no es tomado en serio mientras "dice a Cheney y otros lo que ellos quieren oír," como lo describió un alto asesor de McCain.
    No se sabe si McCain, quien es el republicano de más alto rango en el Comité de Servicios Armados del Senado, ha sido formalmente informado sobre las operaciones en Irán. En la conferencia anual del Comité de Asuntos Públicos EE.UU.-Israel [AIPAC], en junio, Obama repitió su petición de una "diplomacia dura y de principios." Pero también dijo, igual que McCain, que mantendría sobre la mesa la amenaza de acción militar contra Irán.
    Vall del Llierca

    Preparing the Battlefield - Actividades secretas contra Irán | 15-07-2008 - 07:55:08 GMT 1 #

  18. Luz amarilla significa: comiencen los preparativos, prepárense para un ataque inmediato y avisen cuando estén listos:
    Una fuente de primera línea del ministerio de Defensa estadounidense dijo que el presidente Bush dio «luz amarilla» a Israel para atacar los dispositivos nucleares de Irán, en caso de que fracasen las negociaciones con Teherán. La «luz amarilla» significa: «comiencen los preparativos, prepárense para un ataque inmediato y avisen cuando estén listos», dijo la fuente. En otro informe del Washington Post se publica que Estados Unidos no permitirá que Israel vuele sobre territorio iraquí y tampoco brindará cobertura logística.

    El presidente estadounidense, George Bush, dijo al gobierno israelí que está dispuesto a permitir un ataque militar sobre los dispositivos nucleares iraníes en caso de que los contactos con Teherán no tengan éxito. Esto es lo que decía esta mañana –domingo 13 de julio de 2008- el periódico británico Sunday Times, según fuentes del ministerio de Defensa estadounidense. Al mismo tiempo, Jim Hogland, columnista del Washington Post, escribió que «Estados Unidos no permitirá que los aviones israelíes sobrevuelen Iraq y tampoco les proveerá de más ayuda logística en caso de que ataquen ahora».

    Según el Sunday Times británico, a pesar de la negativa de los oficiales del ejército estadounidense y las dudas de si Estados Unidos aceptará exponerse a las consecuencias militares, económicas y políticas de una acción de estas características, el presidente dio «luz amarilla» al ataque israelí.

    «Luz amarilla» significa: «comiencen los preparativos, prepárense para un ataque inmediato y avisen cuando estén listos», dijo la fuente. Según ese periódico, Israel se apresta a atacar Irán con bombardeos de largo alcance. También se dijo en el artículo que EEUU informó a Israel de que no espere apoyo por su parte, y que tampoco podrá utilizar sus bases en Iraq en caso de necesidad de apoyo logístico.

    La fuente también dijo que Israel ofreció al presidente estadounidense « una propuesta militar convincente». «Si no hay un programa acabado, la luz amarilla jamás será verde», dijo. Según sus palabras, solamente si Israel logra retrasar el programa nuclear iraní en cinco años por lo menos, será considerado un éxito.

    El informe no deja claro si la «luz amarilla» puede pasar a «luz verde» con el correr de los días, sin que se reciban pruebas contundentes del peligro iraní. Los experimentos con misiles que hizo Teherán la semana anterior fueron percibidos por el gobierno estadounidense como provocaciones, pero la inteligencia de EEUU concluyó que «no hay una amenaza inmediata» sobre Israel o sobre intereses estadounidenses».

    «Está cerrado todo camino hasta los israelíes», continuó la fuente. «La administración no atacará a Irán. Esto está decidido. Pero el presidente está muy preocupado por la amenaza nuclear a Israel y yo sé que está convencido que sólo la fuerza puede disuadirlos».

    «Aumentar las sanciones»

    El embajador israelí en Washington, Salai Meridor, declaró al Washington Post, que si no se toman medidas drásticas, Irán llegará a producir bombas nucleares hacia finales del año 2009. «Una acción militar es el último recurso para Israel, pero el tiempo se acelera para avanzar sobre otros pasos».

    El embajador Meridor propuso endurecer las sanciones: «sanciones sobre la seguridad y sobre el movimiento marítimo y aéreo, pueden entorpecer los intereses iraníes. Sanciones eficientes serían aquellas que se puedan tomar sobre la importación del petróleo refinado que llega a Irán». Irán exporta petróleo crudo pero no tiene capacidad para refinar el que necesita para su consumo.

    Los medios de comunicación de Iraq informaron durante la semana de que aviones de la fuerza aérea israelí realizan desde hace más de un mes «vuelos en el espacio iraquí» y aterrizan en algunas bases de la fuerza estadounidense en ese país, como preparativos para atacar Irán.

    Este informe, que también se cita en Irán, argumenta que en los últimos tiempos se registró actividad nocturna masiva de aviones de guerra en algunas bases estadounidenses y que esas mismas fuerzas realizaron cierto número de acciones de ataque y que se aumentaron las medidas de seguridad alrededor de esas bases. Al mismo tiempo, en el ejército israelí «negaron dichas informaciones» y dijeron que «no tienen ningún viso de realidad».

    El segundo del líder espiritual de Irán, Alí Jaminai, dijo ayer que si Israel y Estados Unidos arrojan una bala o un proyectil sobre Irán, sus fuerzas «atacarán el corazón de Israel y 32 bases estadounidenses de la zona». Según Muyitabe Zulnur, la respuesta iraní llegará «antes de que se desvanezca el humo del ataque», así informó la agencia de noticias iraní «Persia».

    Luz amarilla significa: comiencen los preparativos, prepárense para un ataque inmediato y avisen cuando estén listos | 16-07-2008 - 08:19:21 GMT 1 #

  19. Irán y la realidad imperial, por Alberto Piris: Allá por el verano del año 2002, un reputado periodista de The New York Times se entrevistaba con un miembro del gabinete de Bush: “Me dijo —escribió el periodista algún tiempo después— que los tipos como yo pertenecemos a lo que llamamos ‘gente que se apoya en la realidad’, es decir, los que creen que las soluciones se alcanzan tras un estudio juicioso de la realidad perceptible. Yo asentí y comenté algo sobre los principios de la Ilustración y del Empirismo. Él me interrumpió: ‘El mundo no funciona así ya. Somos un imperio y, cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Mientras ustedes estudian esa realidad —tan juiciosamente como deseen—, nosotros actuamos otra vez y creamos otras realidades que ustedes tienen que volver a estudiar; así es como pasan las cosas. Somos los actores históricos y a ustedes, a todos ustedes, solo les queda estudiar lo que nosotros hacemos’”.
    No es preciso recalcar la soberbia y la prepotencia que revela este modo de pensar; ni insistir en que, seis años después de haber sido expresado de modo tan crudo, la realidad que EEUU ha “creado” en Iraq, actuando imperialmente, dista mucho de lo que inicialmente se previó. La diferencia entre lo deseado y lo obtenido es indicativo de un fracaso tan general que sólo muy a regañadientes se es capaz de asumir hoy en la Casa Blanca y su entorno más inmediato.

    Ese modo “imperial” de pensar y actuar puede implicar hoy muy graves consecuencias para la humanidad (como las ha implicado para el desdichado pueblo iraquí), cuando los tambores de guerra resuenan de nuevo y en Israel y EEUU se oyen voces que amenazan seria y repetidamente a Irán con un ataque preventivo que ponga fin a su programa de energía nuclear. La combinación de la nefasta teoría del ataque preventivo —que ha permitido a EEUU atacar a diestro y siniestro sin dar explicaciones a nadie— con la absurda tendencia a ignorar una realidad que se tiene por maleable a gusto de la voluntad imperial, puede poner hoy al mundo al borde de una catástrofe de límites impredecibles. Pero no todo está perdido aún. Los que en EEUU propugnan el ataque a Irán y los que desde Israel hacen sonar las alarmas de la supervivencia del Estado, no tienen todos los triunfos en su mano. Por mucho que subsista la voluntad de desencadenarlo, cada día que pasa se hace menos probable. Son muchos los factores que hacen difícil la creación de una realidad ficticia, imperial, ignorando la verdadera realidad.

    Ésta se compone hoy de varios factores determinantes. El primero se llama petróleo. ¿Es imaginable el efecto que sobre su precio tendría un ataque aéreo contra Irán, sea israelí, estadounidense o combinado? Los especialistas prevén que, minutos después de explotar las primeras bombas en territorio iraní, el barril de crudo alcanzaría los 200$. A partir de ahí, cualquier otra cifra superior entra dentro de lo posible.

    El cierre del estrecho de Ormuz, por donde se transporta el petróleo de la región, mediante un simple minado de sus aguas por la flota iraní, implicaría otro gran incremento en el precio del crudo. Eso, sin contar con el astronómico incremento de los seguros de navegación que habrían de pagar las empresas petroleras.

    Irán es una mediana potencia regional —que jamás ha invadido un país vecino— pero tiene una gran capacidad de represalia. Las bases de EEUU en Iraq se convertirían en objetivos para el multiplicado terrorismo internacional, apoyado desde el vecino país. Sus vulnerables líneas de aprovisionamiento quedarían a merced de las acciones perturbadoras iraníes. Lo mismo ocurriría con las zonas petrolíferas de otros estados del Golfo Pérsico, fácilmente atacables por Irán o por los grupos terroristas desde allí controlados. Y no hay que ignorar la posibilidad de que Hamás o Hezbolá extiendan su acción a otros territorios donde ya cuentan con suficiente arraigo.

    Algunos altos mandos militares estadounidenses son conscientes de todo lo anterior. Incluso quien ocupa la cúspide militar, el almirante Mullen, ha declarado que “un ataque contra las instalaciones nucleares de Irán crearía unos problemas para los que apenas estamos preparados”. En el mismo sentido se ha expresado Mohamed El Baradei, el egipcio director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica: “Un ataque militar, en mi opinión, sería lo peor de todo lo posible. Convertiría la región en una bola de fuego”.

    En el pasado he citado ya la frase que circulaba por Washington antes de invadir Iraq: “Todos quieren ir a Bagdad: pero los verdaderos hombres anhelan ir contra Teherán”. Una facción de iluminados, reunidos en torno al vicepresidente Cheney, propugnaba esta estrategia. De la influencia que tan alucinados tahúres ejerzan todavía sobre la declinante presidencia de Bush, dependerá lo que los próximos meses ocurra en esa crítica región del globo.

    * General de Artillería en la Reserva

    Irán y la realidad imperial | 16-07-2008 - 08:22:20 GMT 1 #

  20. Líder supremo ayatolá Alí Jamenei:
    El pueblo iraní "castigará" al presidente norteamericano George W. Bush si ordena a sus tropas destruir las instalaciones nucleares de Irán, advirtió hoy el líder supremo iraní, ayatolá Alí Jamenei.

    "Algunos dicen que al término de su mandato Bush atacará a Irán para provocarle dolor de cabeza a la próxima administración de la Casa Blanca", expresó Jamenei citado por la televisión iraní.

    "Pues sería un error, y en este caso, el pueblo de Irán perseguiría y castigaría a Bush incluso si ya no estuviera en el poder", manifestó.

    Los medios de prensa de distintos países comentan últimamente que Israel y EEUU podrían decidirse a atacar las instalaciones nucleares en Irán hasta el fin de año.

    El presidente Bush había declarado en más de una ocasión que estaba examinando todas las posibles soluciones del problema nuclear iraní, incluida una operación militar, pero que preferiría una solución negociada.

    Líder supremo ayatolá Alí Jamenei | 17-07-2008 - 12:50:42 GMT 1 #

  21. Servicio de inteligencia holandés, AIVD: USA atacará a Irán en las próximas semanas: El servicio de inteligencia holandés, AIVD, ha cancelado una operación orientada a infiltrar y sabotear la industria de armamentos de Irán debido a una evaluación de que un ataque de EE.UU. contra el programa nuclear de la República Islámica es inminente, según una información aparecida el viernes en el periódico De Telegraaf de ese país.

    El informe afirmó que la operación holandesa ha sido “extremadamente exitosa,” y que fue detenida porque los militares de EE.UU. planificaban el ataque de objetivos que estaban “relacionados con la acción de espionaje holandesa.”

    El inminente ataque aéreo contra Irán sería realizado por aviones sin tripulación “dentro de semanas,” afirmó el informe, citando a fuentes “bien posicionadas.”

    El Jerusalem Post no pudo confirmar el informe de De Telegraaf.

    Según el informe, información obtenida de la operación de AIVD en Irán ha suministrado varios de los objetivos que serán atacados, incluyendo “partes para misiles y equipos de lanzamiento.”

    “Información de la operación de AIVD ha sido compartida en los últimos años con la CIA,” dice el informe.

    El sábado, el Jefe Adjunto de Estado Mayor de Irán, general Masoud Jazayeri, advirtió que si EE.UU. o Israel atacaban a Irán, sería el comienzo de otra Guerra Mundial.

    El viernes, el periódico Ma’ariv informó que Israel ha tomado una decisión estratégica de denegar a Irán la capacidad nuclear militar y que no dudaría en “utilizar todos los medios necesarios” para impedir que Teherán logre sus objetivos nucleares.

    Según el informe, no importa si EE.UU. y los países occidentales tienen éxito en la frustración por medios diplomáticos de las ambiciones nucleares de la República Islámica, mediante sanciones, o si un ataque de EE.UU. contra Irán es decidido, Jerusalén ha comenzado a preparar un ataque militar separado, independiente.

    Servicio de inteligencia holandés, AIVD: USA atacará a Irán en las próximas semanas | 04-09-2008 - 07:47:24 GMT 1 #

  22. Gran Profeta-3 unidades de defensa antimisiles:
    La Fuerza Aérea y unidades de defensa antimisiles del Ejército iraní comenzaron un ejercicio militar, las maniobras se llevan a cabo en más de la mitad de las provincias del país, participarán todas las unidades de defensa antimisiles.
    En el marco del ejercicio "Gran Profeta-3", realizado a primeros de julio en el Golfo Pérsico y en el estrecho de Ormuz, Irán ensayó misiles de últimos modelos, durante las maniobras se efectuaron lanzamientos de misiles "tierra-mar", "tierra-tierra" y "mar-tierra", así como de un misil modernizado con autonomía superior a 2.000.

    Gran Profeta-3 unidades de defensa antimisiles | 15-09-2008 - 11:48:02 GMT 1 #

  23. ¿La presidencia de Obama empezará con una guerra nueva?

    Señales inquietantes.

    PeaceReporter

    Traducido para Rebelión por Juan Alba Martínez

    No se expresan en cuartetos como Nostradamus. No leen el futuro en bolas de cristal ni en vísceras de ave. Pero la seguridad de lenguaje con el que vaticinan gravísimos acontecimientos que ensombrecerán el principio de la era Obama es el propio de los videntes. Una seguridad inquietante, ya que estamos hablando de un ex secretario de estado, de un vicepresidente in pectore y de un presidente saliente. Ahora que las cámaras se han apagado con el triunfo electoral de Obama todo el mundo espera su instalación en la Casa Blanca el próximo 20 de enero. Vuelven a la mente declaraciones hechas por importantes políticos EE.UU que proyectan una sombra alarmante sobre el arranque del histórico mandato presidencial.
    Colin Powell.

    El pasado 19 de octubre, el ex Jefe de Estado Mayor y Ministro de Asuntos Exteriores, Colin Powell, invitado al programa televisivo 'Meet The Press', anunciaba su apoyo a Obama y, hablando de problemas que tendría que afrontar en caso de ser elegido, declaraba lo siguiente: "Habrá una crisis hacia el 21-22 de enero (justo después de la investidura de Obama) de la cual aún no sabemos nada”. ¿Qué tipo de crisis? No lo explica. El presentador no se percata y la entrevista continua normalmente.

    Joe Biden.

    El día siguiente, 20 de octubre, el candidato a la vicepresidencia demócrata, Joe Biden, hablando en un mitin para la recogida de fondos en Seattle, profetizaba con menor precisión temporal pero con mayor exactitud: “Grabad bien mis palabras: en seis meses el mundo pondrá a prueba a Obama como hicieron con Kennedy. Acordaos de lo que os digo: tendremos una crisis internacional, una crisis provocada para poner a prueba de qué pasta está hecho el muchacho (Obama). Y él tendrá que hacer algo muy duro. Os garantizo que pasará”. ¿Qué? Esta vez está claro: una guerra. “Tendrá que decidir sin vacilar para no repetir los errores cometidos en Somalia, en Bosnia, en Iraq. Tendrá que tomar duras decisiones. Los problemas podrán venir de Oriente Medio (Irán), del Subcontinente (Pakistán) o quizás de la renaciente Rusia”.

    George W. Bush.

    Una nueva intervención militar de EE.UU, por tanto, mucho más dura que todas las que hemos visto hasta ahora, ¿pero desencadenada por qué razón? La respuesta podría estar en las palabras pronunciadas por el presidente saliente George W. Bush, quien cuatro días después de la elección de Obama, el 8 de noviembre, dijo en un mensaje radiofónico trasmitido a toda la nación: “Esta será para América la primera transición presidencial en tiempos de guerra de los últimos 40 años. Estamos luchando contra violentos extremistas decididos a atacarnos y que no desean otra cosa que aprovechar el periodo de cambio para golpear al pueblo americano”. Resumiendo, un nuevo 11 de septiembre.

    ¿Adivinos en traje de chaqueta? ¿Pájaros del mal augurio? O- la hipótesis más angustiosa de todas- ¿personas con acceso a información clasificada?

    La respuesta llegará en pocas semanas.

    Fuente: http://it.peacereporter.net/articolo/12720/Segnali+inquietanti

    ¿La presidencia de Obama empezará con una guerra nueva? Señales inquietantes | 19-11-2008 - 08:27:33 GMT 1 #

  24. Israel mata

    María José Lera
    Rebelión

    Una noticia en Israel informa1 sobre una actuación del lobby proisraeli en Estados Unidos; Alan Dershowitz, -reconocido catedrático de Derecho de la Universidad de Harvard y responsable de la expulsión de Norman Finkelstein de la Universidad de Depaul2--, describe cómo presionaron a Obama para que excluyera a Jimmy Carter de hablar en el podium en el Congreso Demócrata: “tuvieron que presionar duro y que le dieron a elegir entre el “apoyo judío” y el “apoyo anti-israelí” como JImmy Carter… y no eligió a Jimmy Carter”. (Shalom Tv, 28/11/2008)

    Esta frase dice mucho del chantaje israelí; anuncia con retirar el apoyo de un sector de la población, utilizando el supuesto poder de unos ciudadanos -que no viven en Israel en su mayoría-, que son de religión judía, y que no necesariamente son sionistas. No todos los judíos apoyan a Israel, y por ejemplo nuevamente Finkelstein, es judío y descendiente de supervivientes de los campos de concentración, y como él muchos otros judíos no comparten la necesidad de defender la existencia del Estado Judío de Israel y especialmente en detrimento de los palestinos (curiosamente la mayoría de ellos figuran en una pagina web llamada shit.list, con amenazas y ofensas).

    El distanciamiento entre judíos no sionistas y sionistas tiene su origen en el inicio de su propia Organización, creada el 3 de septiembre de 1897 durante el primer Congreso Sionista que tuvo lugar en Basilea (Suiza). Desde su creación unos apoyaban la creación de un estado nacional judío, es decir, un lugar donde los judíos tuvieran un punto de encuentro, y éste era Jerusalén; entendido como lugar de peregrinación, culto, estudio, un lugar sagrado. Otros tenían pretensiones expansionistas y de creación del Estado de Israel que implicaba la expulsión de los palestinos que allí vivían3.

    Estos desencuentros se fueron acercando en la medida que se dio a entender que ambos objetivos no eran excluyentes; es decir, que apoyar por tener un hogar judío sagrado, es compatible con la creación del Estado Judío en todo Israel, perspectiva presentada por Jan Weizmann en 1921, y que unía las aportaciones de judios sionistas y no-sionistas. Esta, junto con otras tácticas4 fueron la base del poder de la Organización Sionista Mundial, que con más o menos tensiones ha ido manteniendo el nivel alto de subvenciones y apoyos para continuar “ambos” proyectos, el hogar nacional y el Estado de Israel sólo para judíos. Pero ha habido y actualmente hay diferencias.

    Curiosamente el distanciamiento o acercamiento entre sionistas y no-sionistas está relacionado con la percepción de victimización de uno u otro pueblo. En la medida que el sufrimiento del pueblo judío inunda al mundo, el apoyo a Israel se fortalece, culminando en el holocausto judío bajo el régimen nazi en Alemania, de 1941 a 1945. En la medida que el sufrimiento del pueblo Palestino se extiende y se conoce, más lejos queda el apoyo a Israel, como viene ocurriendo especialmente desde la primera Intifada en 1987.

    La cita de Derhowitz es una buena descripción de cómo opera el lobby proisraelí, cuáles son sus estrategias de control, y cómo utiliza la amenaza precisamente por encontrarse en una situación de poder5. Cuando se ejerce una presión intencional y persistente, esta presión es denominada violencia, y especialmente si es ejercida desde una superioridad de poder, y sin una “autoridad legal”. Max Weber fundador de la sociología en el siglo XIX, distinguía entre violencia “Gewalt” ejercida sin autoridad legal, y fuerza “match” ejercida a través de un mandato legítimo. Israel cada vez que es denunciado por violencia, apela directamente al llamado “derecho de autodefensa”, utilizándolo en beneficio propio, y apropiándose de una “autoridad legal” bajo la cual comete crímenes contra la humanidad.

    Desde el marco de “la violencia entre iguales” o bullying, Dan Olweus define la violencia como el ejercicio de un daño contra otro de manera intencional y repetitiva. Esta definición original era ambigua pues incluía tanto la fuerza como la violencia de Weber. Posteriormente la completa incluyendo un tercer elemento definitorio, “la diferencia de poder”. Cuando el más poderoso ejerce una fuerza dañina de manera repetitiva e intencional sobre otro más vulnerable entonces es violencia. “Es un tipo de conducta dirigida a hacer daño; es repetida en el tiempo; y se produce en el seno de una relación interpersonal caracterizada por un desequilibrio de poder” (Olweus, 19936).

    Esto nos devuelve nuevamente al concepto tan manido de “conflicto” entre Israel y Palestina. Curiosamente todos los medios de comunicación, políticos, expertos, todos asumen el término “conflicto”, más equiparable a lucha entre iguales, a la fuerza de Weber, cuando realmente estamos ante el caso más obvio y claro de “violencia”, que ni siquiera se nos muestra encubierta. El poderoso Israel inflige el mayor dolor y daño posible a unos desprotegidos, y durante mucho tiempo y de manera claramente intencional. Tanques frente a piedras, es una imagen que pertenece al universo colectivo.

    Resulta difícil de entender por qué no son mayoritarias las reacciones contra este poder que está quitando no sólo la vida, sino hasta la posibilidad de sobrevivir a millones de seres humanos. La situación en Gaza no puede ser más desesperante, mientras escribo estas líneas estoy pendiente de leer la ofensiva planificada para atacar nuevamente a Gaza; es decir, arrasar con la Franja después de sobrevivir al mayor bloqueo ejercido voluntariamente a una población civil tan numerosa. Es realmente difícil de entender cómo el mundo puede permanecer impasible.

    Se me ha ocurrido un ejemplo, a ver si logro explicármelo. Durante muchos años, muchos años, se nos ha repetido que Israel era un país demócrata, el único en la zona, pacífico, inteligente, capaz de crear un vergel donde antes había un desierto, culto, científico, dotado con más premios nobeles que ningún otro estado del mundo, socialista (si bien no tiene ahora nada del socialismo de sus fundadores y sus empresas son privadas en su inmensa mayoría), con buenas pensiones, educación, comercios, nuevas tecnologías, progreso e innovación. ¿Como va a ser malo?.

    Hay algo propio de la naturaleza humana que nos impide cambiar de ideas de manera radical, así que de manera casi inconsciente buscamos excusas, se trata de poner un velo, de justificar lo que no parece justificable. Este fenómeno se explica por la teoría de la atribución de Heider (1958), que nos explica como tendemos a confirmar nuestras propias expectativas y deseos, como tendemos además a pensar lo mismo que los demás, a no cuestionar a la mayoría. Esta fuerza del grupo es fundamental para mantener una creencia, y como Leon Festinger demuestra posteriormente, incluso aunque se demuestre que tal creencia es completamente falsa (teoria de la disonancia cognitiva de Leon Festinger) e incluso perjudicial para el ser humano.

    En estos momentos me he acordado del tabaco. Durante muchos años, muchos años, se nos ha repetido hasta la saciedad lo bueno que era fumar, te hacía importante, interesante, segura, atractiva, te relacionas, eres mayor, más seductora…., pero todo esto es mentira. Llega la ciencia y demuestra lo que las tabacaleras habían ocultado, las graves enfermedades que producen en el cuerpo humano; efectos que eran conocidos pero no divulgados. Pues algo parecido pasa con Israel, estamos engañados; esperemos que una una autoridad suprema lo diga, que como en el tabaco la “ciencia” lo corrobore, y que el mundo será consciente de las muertes causadas por el Estado de Israel.

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa Comunitario de Salud Mental en Gaza (GCMH) habían planificado una Conferencia Científica Internacional sobre la Salud Mental bajo condiciones de asedio y trauma, para celebrarse en Gaza este mes pasado de Octubre de 2008. Israel le retiró el permiso de entrada o salida de Gaza a los participantes, tantos extranjeros como a los residentes en Gaza . A duras penas nos reunimos en Ramallah y gracias a los medios electrónicos realizamos el evento conectados por videoconferencia con Gaza. Los 120 académicos y médicos de la Salud Mental, y desde una perspectiva científica, corroboramos que el grado de sufrimiento y maltrato a la que la población humana de Gaza se ve sometida, supera todos los límites del ser humano, causando graves daños en su salud mental y física.

    Se presentaron datos como los siguientes sobre la infancia en Gaza7

    Problemas de desnutrición 50%

    Incremento de diarrea 150%

    Anemia 70%

    Suplemento de proteinas 100%

    Los niños y niñas de Gaza necesitan vitaminas, hierro, suplementos para paliar los déficits de carne, verduras, frutas, leche, harina y los productos más básicos que no pueden ser consumidos por el régimen israelí (Hamza M. A. Abdeljawad & Jasem M. S. Humead, 2008. Gaza conference)8.

    El 41% de los niños y niñas palestinos sufren síntomas de estrés postraumático. La mayoría de estos niños no recibe ninguno tratamiento para aliviar sus síntomas. . (Dr. Mohamed Altawil,PhD & Dr. Pieter W Nel, PhD; 2008. Gaza Conference)9

    Para darle calor humano y concreto a estos datos científicos, y en un esfuerzo por contextualizar la situación, podríamos preguntarnos a nosotros mismos cómo nos sentiríamos si nos quitasen la tierra, la familia, el dinero, la casa, el trabajo, los hijos, el agua, la comida, la luz eléctrica, la gasolina, el transporte público o privado, el acceso a los hospitales fuera de la granja para personas muy enfermas, a medicinas, y hasta la posibilidad de abandonar semejante situación.

    En ese estado de desesperación se encuentran ahora mismo millón y medio de personas en la Franja de Gaza, con la amenaza y las acciones continuas de Israel de bloqueo, invasiones, ataques y asesinatos; sin medicinas, comida, ni energía. Lo realmente sorprendente es cómo continúan aún con vida.

    “El tabaco es causa de enfermedades cardíacas, respiratorias, tumores cancerígenos, problemas en el embarazo y la lactancia y otras afecciones como trastornos en el sentido del gusto y de la visión”

    “Israel es causa de enfermedades cardiacas, respiratorias, tumores, problemas de embarazo, anemia, malnutrición, ansiedad, inseguridad, fobias, depresiones, etc. , incluida la muerte directa e inmediata, así como otras enfermedades y epidemias”.

    Israel mata, rápida y lentamente, y los científicos así lo confirman

    María José Lara es dra. En Psicología

    Profesora Titular de la Universidad de Sevilla

    Ponente en la V Conferencia sobre Salud Mental, en Gaza

    Israel mata | 08-12-2008 - 09:45:09 GMT 1 #

  25. El manifiesto, leído por la actriz Alicia Hermida, condenó duramente la pasividad de la comunidad internacional y la falta de apoyo al pueblo palestino.

    Dos mil personas protestan ante la embajada de Israel al grito de "asesinos"

    Público

    Unas dos mil personas, entre ellas una importante representación de la colonia palestina en Madrid, se concentraron ayer domingo ante la embajada de Israel en España al grito de "asesinos" para protestar por la oleada de ataques israelíes contra la franja de Gaza que han provocado casi 300 muertos y 900 heridos.

    Los manifestantes, convocados por la Asociación Hispano Palestina y Paz Ahora, y que portaban decenas de banderas palestinas y kurdas, corearon consignas en contra de la ocupación israelí y a favor de la lucha del pueblo palestino y la Intifada.

    "Esta embajada está ensangrentada", "Asesinos", "Israel genocida", o "Sionismo es fascismo" , fueron algunas de las consignas coreadas por varios centenares de jóvenes palestinos que decidieron cortar la calle Velázquez a la altura de la legación diplomática israelí, bajo la atenta mirada de los policías antidisturbios, que no llegaron a intervenir.

    En un manifiesto, leído por la actriz española Alicia Hermida, se condenó duramente la pasividad de la comunidad internacional y la falta de apoyo al pueblo palestino.

    "EEUU y España alimentan su maquinaria de guerra"
    Se acusó a Estados Unidos y también a España de alimentar la "maquinaria de guerra" de Israel, perfectamente "engrasada" por los ataques periódicos contra el Líbano o contra los propios territorios palestinos.

    "El desprecio a la legalidad internacional, el rechazo a que los refugiados palestinos puedan regresar a sus hogares, la injusticia de ser desposeídos de su tierra y no aceptar la impunidad, es la que lleva a los palestinos a la resistencia. Una resistencia que debe ser apoyada", subrayaba el comunicado.

    Hana Cheikh Ali, de la Asociación Hispano Palestina, pidió al Gobierno español, a la UE y al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que exija a Israel que detenga los ataques contra la población civil palestina y le "exija responsabilidades".

    "Es necesario imponer sanciones e iniciar un boicot contra Israel como se hizo con Sudáfrica con el apartheid, porque es la única medida para que Israel pueda tomar una determinación de parar", afirmó a los periodistas.

    Por su parte, el líder de IU, Cayo Lara, quien asistió a la concentración junto a otros representantes de la formación de izquierdas, condenó la "masacre" cometida por Israel y pidió al Gobierno que haga lo mismo "sin ningún tipo de titubeos ni matices".

    En opinión de Lara, la UE debe romper sus relaciones preferentes con Israel y el Consejo de Seguridad de la ONU se debe reunir para estudiar "estos crímenes de lesa humanidad".

    En declaraciones a los medios, el dirigente de IU anunció además que su formación va a presentar diversas iniciativas en el Congreso para que el Parlamento español se pronuncie sobre los ataques y el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, comparezca en la Cámara Baja.

    No fue la concentración de Madrid la única protesta contra la ofensiva de Israel.

    La comunidad palestina en Canarias condenó "enérgicamente la masacre cometida por el Gobierno israelí contra la población palestina de Gaza" y pidió que también lo hagan los gobiernos canario y español y el resto de la comunidad internacional.

    Por su parte, la Unión de Comunidades Islámicas de Murcia exigió el cese de la violencia en Gaza e instó a los españoles a solidarizarse con el pueblo palestino ofreciéndole todo tipo de ayuda "para hacer frente a esta masacre".

    También, durante la noche del sábado, dos centenares de personas permanecieron encerradas en la sede de la Asociación Hispano Palestina de Madrid, en protesta por los ataques israelíes.

    Dos mil personas protestan ante la embajada de Israel al grito de ASESINOS | 29-12-2008 - 09:03:05 GMT 1 #

  26. De Mossadegh a Ahmadinejad

    La CIA y el laboratorio iraní

    Thierry Meyssan

    La noticia de un posible fraude electoral se ha extendido por Teherán como un reguero de pólvora y ha sacado a la calle a los partidarios del ayatolá Rafsanjani contra los del ayatolá Jameini. Ese caos ha sido provocado bajo cuerda por la CIA, que siembra la confusión inundando a los iraníes de SMS contradictorios. Thierry Meyssan explica este experimento de guerra psicológica.

    En marzo de 2000, la secretaria de Estado Madeleine Albright reconoció que la administración Eisenhower organizó un cambio de régimen en Irán en 1953 y que ese acontecimiento histórico explica la actual hostilidad de los iraníes hacia Estados Unidos. La semana pasada, durante su discurso en El Cairo dirigido a los musulmanes, el presidente Obama reconoció oficialmente que «en plena Guerra Fría, Estados Unidos desempeñó un papel en el derrocamiento de un gobierno iraní elegido democráticamente (1).

    En aquella época, Irán estaba controlado por una monarquía de opereta dirigida por el sha Mohammad Reza Pahlavi. Éste había sido colocado en el trono por los británicos, quienes obligaron a su padre, el oficial cosaco pronazi Reza Pahlavi, a dimitir. Sin embargo, el sha debía avenirse con un Primer Ministro nacionalista, Mohammed Mossadegh. Este último, con el apoyo del ayatolá Abu al-Qassem Kachani, nacionalizó los recursos petroleros (2). Furiosos, los británicos convencieron a Estados Unidos para que detuviera la deriva iraní antes de que el país se hundiera en el comunismo. Entonces, la CIA puso en marcha la «Operación Ajax», dirigida a derrocar a Mossadegh con la ayuda del sha y sustituirlo por el general nazi Fazlollah Zahedi, hasta entonces detenido por los británicos. Zahedi instauró el régimen de terror más cruel de la época, mientras el sha servía de tapadera a sus abusos posando para las revistas people occidentales.

    La Operación Ajax estuvo dirigida por el arqueólogo Donald Wilber, el historiador Kermit Rooselvet (nieto del presidente Theodore Roosvelt) y el general Norman Schwartzkopf senior (cuyo hijo homónimo estuvo al mando de la Operación Tormenta del Desierto). Dicha operación continúa siendo un prototipo de subversión. La CIA idea un escenario que da la impresión de un levantamiento popular mientras se trata de una operación secreta. El punto culminante del espectáculo fue una manifestación en Teherán, con 8.000 extras pagados por la Agencia, para proporcionar fotos convincentes a la prensa occidental (3).

    ¿La historia se repite? Washington ha renunciado a atacar militarmente a Irán y ha disuadido a Israel de tomar esa iniciativa. Para conseguir «cambiar el régimen», la administración Obama prefiere jugar la carta –menos peligrosa aunque más incierta- de la acción secreta. A raíz de la elección presidencial iraní, grandes manifestaciones oponen en las calles de Teherán a los partidarios del presidente Mahmud Ahmadinejad y su guía Ali Jameini por un lado y a los partidarios del candidato derrotado Mir Hossein Musavi y del ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjami por el otro. Dichas manifestaciones reflejan una profunda división en la sociedad iraní entre un proletariado nacionalista y una burguesía que lamenta su marginación de la globalización económica (4). Actuando bajo cuerda, Washington intenta influir en los acontecimientos para derrocar al presidente reelegido.

    Una vez más, Irán es un campo de ensayo de métodos innovadores de subversión. En 2009, la CÍA se apoya en una nueva arma: el control de los teléfonos móviles.

    Desde la generalización de los teléfonos móviles, los servicios secretos anglosajones han multiplicado sus capacidades de interceptación. Mientras que la escucha de los teléfonos fijos necesita instalación de cables de derivación, y por lo tanto agentes sobre el terreno, la escucha de los móviles se puede hacer a distancia gracias a la red Echelon. Sin embargo, ese sistema no permite interceptar las comunicaciones telefónicas vía Skype, de ahí el éxito de los teléfonos Skype en las zonas de conflicto (5). Así, la National Security Agency (NSA) acaba de hacer propuestas a los proveedores de acceso a Internet de todo el mundo para obtener su colaboración. A los que han aceptado se les ha retribuido generosamente (6).

    En los países que ocupan –Iraq, Afganistán y Pakistán-, los anglosajones interceptan todas las conversaciones telefónicas emitidas por móviles o conectadas con ellos. El objetivo no es conseguir transcripciones de tal o cual conversación, sino identificar las «redes sociales». En otras palabras, los teléfonos son los chivatos que permiten saber con quién se relaciona una persona determinada. A partir de ahí se puede conseguir la identificación de las redes de resistencia. Posteriormente, los teléfonos permiten localizar los objetivos identificados y «neutralizarlos».

    Por eso, en febrero de 2008, los insurgentes afganos ordenaron a los diversos operadores que detuviesen su actividad todos los días desde las 17:00 a las 03:00 h., para impedir que los anglosajones siguieran sus movimientos. Las antenas de quienes no cumplieron dicha orden se destruyeron (7).

    Por el contrario (la central telefónica hormis resultó afectada por error), el ejército israelí se cuidó mucho de bombardear las antenas telefónicas en Gaza durante la operación Plomo Fundido en diciembre 2008-enero 2009. Aquí aparece un cambio total de estrategia por parte de los occidentales. Desde la guerra del Golfo prevalecía la «teoría de los cinco anillos» del coronel John A. Warden: el bombardeo de las infraestructuras telefónicas se consideraba un objetivo estratégico para sumir a la población en la confusión y al mismo tiempo cortar las comunicaciones entre los centros de mando y los combatientes. Ahora es al contrario, es necesario proteger las infraestructuras de las telecomunicaciones. Durante los bombardeos de Gaza, el operador Jawwal (8) dio crédito a sus abonados, oficialmente para ayudarlos, en realidad por interés de los israelíes.

    Un paso más allá, los servicios secretos anglosajones e israelíes han desarrollado métodos de guerra psicológica basados en la utilización extensiva de los móviles. En julio de 2008, tras el intercambio de prisioneros y cadáveres entre Israel y Hezbolá, los robots lanzaron decenas de miles de llamadas a los móviles libaneses. Una voz en árabe advertía contra cualquier participación en la resistencia y denigraba a Hezbolá. El ministro libanés de Telecomunicaciones, Jibran Bassil (9), presentó una denuncia ante la ONU contra esa flagrante violación de la soberanía del país (10).

    En la misma línea, decenas de miles de libaneses y sirios recibieron una llamada automática, en octubre de 2008, que ofrecía 10 millones de dólares por cualquier información que permitiera localizar y liberar a los soldados israelíes prisioneros. Las personas interesadas en colaborar debían dirigirse a un número en el Reino Unido (11).

    Este método se está empleando en Irán para intoxicar a la población con la difusión de noticias alarmistas y para canalizar el descontento que suscitan.

    En primer lugar, se difundió por SMS durante la noche del escrutinio la noticia de que el Consejo de los Guardianes de la Constitución (equivalente al Tribunal Constitucional) había informado a Mir Hossein Musavi de su victoria. Así, el anuncio, varias horas después, de los resultados oficiales –la reelección de Mahmud Ahmadinejad con el 65% de los votos-, apareció como un enorme fraude. Sin embargo, tres días antes, Musavi y sus amigos consideraban segura la victoria masiva de Ahmadinejad y se esforzaban en explicarla por los desequilibrios en la campaña electoral. Así, el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjani detallaba sus quejas en una carta abierta. Los institutos de sondeos estadounidenses en Irán pronosticaban una ventaja de Ahmadinejad de 20 puntos con respecto a Musavi (12). En ningún momento pareció posible la victoria de Musavi, incluso aunque es probable que el trucaje acentuase el margen entre ambos candidatos.

    Posteriormente, los ciudadanos seleccionados se dieron a conocer en Internet para conversar en Facebook o se abonaron a las líneas de información Twitter. Entonces recibieron, siempre por SMS, las informaciones –verdaderas o falsas- sobre la evolución de la crisis política y las manifestaciones en curso. Se trataba de mensajes anónimos que esparcían noticias de tiroteos y numerosos muertos; noticias que hasta la fecha no se han confirmado. Por una desafortunada coincidencia de calendario, la empresa Twitter debía suspender el servicio durante una noche, el tiempo necesario para el mantenimiento de sus instalaciones. Pero el departamento de Estado de Estados Unidos intervino para exigirle que suspendiera dicha operación (13). Según el New York Times, esas operaciones contribuyeron a sembrar la desconfianza entre la población (14).

    Simultáneamente, en un nuevo esfuerzo, la CIA moviliza a los militantes anti iraníes en Estados Unidos y el Reino Unido para añadir al desorden. Se ha distribuido una Guía práctica de la revolución en Irán, que incluye varios consejos prácticos, entre ellos:

    - Ajustar las cuentas Twitter sobre la zona horaria de Teherán.

    - Centralizar los mensajes en las cuentas Twitter@stopAhmadi, iranelection y gr88.

    - No atacar los sitios oficiales de Internet del Estado iraní. «Dejen hacer al ejército» de EEUU para eso (sic).

    Al aplicarlos, esos consejos impiden cualquier autentificación de los mensajes Twitter. Ya no se puede saber si los envían testigos de las manifestaciones en Teherán o agentes de la CIA desde Langley, y no se puede distinguir lo verdadero de lo falso. El objetivo es crear todavía más confusión y empujar a los iraníes a luchar entre sí.

    Los estados mayores de todo el mundo siguen con atención los acontecimientos en Teherán. Cada uno intenta evaluar la eficacia de este nuevo método de subversión en el laboratorio iraní. Es obvio que el proceso de desestabilización ha funcionado. Pero no es seguro que la CIA pueda canalizar a los manifestantes para que ellos mismos hagan lo que ha renunciado a hacer el Pentágono si no desean hacerlo: cambiar el régimen, acabar con la revolución islámica.

    (1) «Discurso en la Universidad de El Cairo», Barack Obama, 4 de junio de 2009.

    (2) «BP-Amoco, coalition pétrolière anglo-saxonne», Arthur Lepic, Rèseau Voltaire, 10 de junio de 2004.

    (3) Sobre el golpe de 1953, la obra de referencia es All the Shah’s Men: An American Coup and the Toots of Middle East Terror, de Stephen Kinzer, John Wiley & Sons editores (2003), 272 pp. Para los lectores francófonos, sugerimos el último capítulo del reciente libro de Gilles Munier, Les espions de l’or noir, Koutoubia ediciones (2009), 318 pp.

    (4) «La société iranienne paralysée», Thierry Meyssan. Réseau Voltaire, 5 de febrero de 2004.

    (5) «Taliban using Skype phones to dodge MI6», Glen Owen, Mail Online, 13 de septiembre de 2008.

    (6) «NSA offering 'billions' for Skype eavesdrop solution», Lewis Page, The Register, 12 de febrero de 2009.

    (7) «Taliban Threatens Cell Towers», Noah Shachtman, Wired, 25 de febrero de 2008.

    (8) Jawwal es la marca de PalTel, la sociedad del multimillonario palestino Munib Al-Masri.

    (9) Jibran Bassil es uno de los principales líderes de la Corriente Patriótica Libre, el partido nacionalista de Michel Aoun.

    (10) «Freed Lebanese say they will keep fighting Israel», Associated Press, 17 de julio de 2008.

    (11) El autor de este artículo ha sido testigo de esas llamadas. También se puede consultar «Strange Israeli phone calls alarm Syrians. Israeli Intelligence services accused of making phone calls to Syrians in bid to recruit agents», Syria News Briefing, 4 de diciembre de 2008.

    (12) Citado en «Ahmadinejad won. Get over it», Flynt Leverett e Hillary Mann Leverett, Politico, 15 de junio de 2009.

    ([13) «U.S. State Department speaks to Twitter over Iran”, Reuters, 16 de junio de 2009.

    (14) «Social Networks Spread Defiance Online», Brad Stone y Noam Cohen, The New York Times, 15 de junio de 2009.

    Texto original en francés: http://www.voltairenet.org/article160639.html

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    De Mossadegh à Ahmadinejad
    La CIA et le laboratoire iranien
    par Thierry Meyssan*

    La nouvelle d’une possible fraude électorale s’est répandue à Téhéran comme une traînée de poudre et a poussé dans la rue les partisans de l’ayatollah Rafsanjani contre ceux de l’ayatollah Khamenei. Ce chaos est provoqué en sous-main par la CIA qui sème la confusion en inondant les Iraniens de messages SMS contradictoires. Thierry Meyssan relate cette expérience de guerre psychologique.

    En mars 2000, la secrétaire d’État Madeleine Albright a admis que l’administration Eisenhower avait organisé un changement de régime, en 1953, en Iran et que cet événement historique explique l’hostilité actuelle des Iraniens face aux États-Unis. La semaine dernière, lors de son discours du Caire adressé aux musulmans, le président Obama a officiellement reconnu qu’« en pleine Guerre froide, les États-Unis ont joué un rôle dans le renversement d’un gouvernement iranien démocratiquement élu » [1].

    À l’époque, l’Iran est contrôlée par une monarchie d’opérette dirigée par le chah Mohammad Reza Pahlavi. Il avait été placé sur le trône par les Britanniques, qui avaient forcé son père, l’officier cosaque pro-nazi Reza Pahlavi, à démissionner. Cependant, le chah doit composer avec un Premier ministre nationaliste Mohammad Mossadegh. Celui-ci, avec l’aide de l’ayatollah Abou al-Qassem Kachani, nationalise les ressources pétrolières [2]. Furieux, les Britanniques convainquent les États-uniens qu’il faut stopper la dérive iranienne avant que le pays ne sombre dans le communisme. La CIA met alors en place l’Opération Ajax visant à renverser Mossadegh avec l’aide du chah, et à le remplacer par le général nazi Fazlollah Zahedi, jusque là détenu par les Britanniques. Il installera le régime de terreur le plus cruel de l’époque, tandis que le chah servira de couverture à ses exactions en posant pour les magazines people occidentaux.

    L’opération Ajax fut dirigée par l’archéologue Donald Wilber, l’historien Kermit Roosevelt (le petit-fils du président Theodore Roosevelt) et le général Norman Schwartzkopf Sr. (dont le fils homonyme a commandé l’opération Tempête du désert). Elle reste un modèle de subversion. La CIA imagine un scénario qui donne l’impression d’un soulèvement populaire alors qu’il s’agit d’une opération secrète. Le clou du spectacle étant une manifestation à Téhéran avec 8 000 figurants payés par l’Agence pour fournir des photos convaincantes à la presse occidentale [3].

    L’Histoire se répéterait-elle ? Washington a renoncé à attaquer militairement l’Iran et a dissuadé Israël de prendre une telle initiative. Pour parvenir à « changer le régime », l’administration Obama préfère jouer la carte —moins dangereuse, mais plus aléatoire— de l’action secrète. À l’issue de l’élection présidentielle iranienne, de vastes manifestations opposent dans les rues de Téhéran les partisans du président Mahmoud Ahmadinejad et du guide Ali Khamenei d’un côté, aux partisans du candidat malheureux Mir-Hossein Mousavi et de l’ex-président Akbar Hashemi Rafsanjani de l’autre. Elle traduisent un profond clivage dans la société iranienne entre un prolétariat nationaliste et une bourgeoisie qui déplore d’être tenue à l’écart de la globalisation économique [4]. Agissant en sous-main, Washington tente de peser sur les événements pour renverser le président réélu.

    Une nouvelle fois, l’Iran est un champ d’expérimentation de méthodes innovantes de subversion. La CIA s’appuie en 2009 sur une arme nouvelle : la maîtrise des téléphones portables.

    Depuis la généralisation des téléphones portables, les services secrets anglo-saxons ont multiplié leurs capacités d’interception. Alors que l’écoute des téléphones filaires nécessite la pose de bretelles de dérivation, donc des agents sur place, l’écoute des portables peut se faire à distance grâce au réseau Échelon. Toutefois, ce système ne permet pas d’interception des communications téléphoniques via Skype, d’où le succès des téléphones Skype dans les zones de conflit [5]. La National Security Agency (NSA) vient donc de démarcher les fournisseurs d’accès internet du monde entier pour obtenir leur concours. Ceux qui ont accepté ont été grassement rétribués [6].

    Dans les pays qu’ils occupent —Irak, Afghanistan et Pakistan—, les Anglo-Saxons interceptent la totalité des conversations téléphoniques qu’elles soient émises par des portables ou qu’elles soient filaires. Le but n’est pas de disposer de retranscription de telle ou telle conversation, mais d’identifier les « réseaux sociaux ». En d’autres termes, les téléphones sont des mouchards qui permettent de savoir avec qui une personne donnée est en relation. Partant de là, on peut espérer identifier les réseaux de résistance. Dans un second temps, les téléphones permettent de localiser les cibles identifiées, et de les « neutraliser ».

    C’est pourquoi, en février 2008, les insurgés afghans ont ordonné aux divers opérateurs de stopper leur activité chaque jour de 17h à 03h, de manière à empêcher les Anglo-Saxons de suivre leurs déplacements. Les antennes-relais de ceux qui ont contrevenu à cet ordre ont été détruites [7].

    À l’inverse, —hormis un central téléphonique touché par erreur—, les forces israéliennes se sont bien gardées de bombarder les relais téléphoniques à Gaza, lors de l’opération Plomb durci, en décembre 2008-janvier 2009. Il s’agit là d’un changement complet de stratégie chez les Occidentaux. Depuis la guerre du Golfe prévalait la « théorie des cinq cercles » du colonel John A. Warden : le bombardement des infrastructures de téléphonie était considéré comme un objectif stratégique à la fois pour plonger la population dans la confusion et pour couper les communications entre les centres de commandement et les combattants. Désormais, c’est le contraire, il faut protéger les infrastructures de télécommunications. Durant les bombardements de Gaza, l’opérateur Jawwal [8] a offert du crédit à ses abonnés, officiellement pour leur venir en aide, de facto dans l’intérêt des Israéliens.

    Franchissant un pas, les services secrets anglo-saxons et israéliens ont développé des méthodes de guerre psychologique basées sur l’usage extensif des portables. En juillet 2008, après l’échange de prisonniers et dépouilles entre Israël et le Hezbollah, des robots ont lancé des dizaines de milliers d’appel vers des portables libanais. Une voix en arabe mettait en garde contre toute participation à la Résistance et dénigrait le Hezbollah. Le ministre libanais des télécom, Jibran Bassil [9], avait déposé une plainte à l’ONU contre cette flagrante violation de la souveraineté du pays [10].

    Sur le même modèle des dizaines de milliers de Libanais et de Syriens ont reçu un appel automatique en octobre 2008 leur proposant 10 millions de dollars contre toute information qui permettrait de localiser et de délivrer des soldats israéliens prisonniers. Les personnes intéressées pour collaborer étaient invitées à joindre un numéro au Royaume-Uni [11].

    Cette méthode vient d’être employée en Iran pour intoxiquer la population en répandant des nouvelles choquantes, et pour canaliser le mécontentement qu’elles suscitent.

    En premier lieu, il s’est agit de répandre par SMS durant la nuit du dépouillement la nouvelle selon laquelle le Conseil des gardiens de la Constitution (équivalent de la Cour constitutionnelle) avaient informé Mir-Hossein Mousavi de sa victoire. Dès lors, l’annonce, plusieurs heures plus tard des résultats officiels —la réélection de Mahmoud Ahmadinejad avec 64 % des suffrages exprimés— paraissait un gigantesque trucage. Pourtant, trois jours plus tôt, M. Mousavi et ses amis considéraient la victoire massive de M. Ahmadinejad comme certaine et s’efforçaient de l’expliquer par des déséquilibres dans la campagne électorale. Ainsi l’ex-président Akbar Hashemi Rafsanjani détaillait ses griefs dans une lettre ouverte. Les instituts de sondage US en Iran pronostiquaient une avance de M. Ahmadinejad de 20 points sur M. Mousavi [12]. À aucun moment, la victoire de M. Mousavi n’a paru possible, même s’il est probable que des trucages ont accentué la marge entre les deux candidats.

    Dans un second temps, des citoyens ont été sélectionnés ou se sont fait connaître sur internet pour converser sur Facebook ou s’abonner à des fils de dépêche Twitter. Ils ont alors reçu, toujours par SMS, des informations —vraies ou fausses— sur l’évolution de la crise politique et les manifestations en cours. Ce sont ces dépêches anonymes qui ont répandu les nouvelles de fusillades et de morts nombreux ; nouvelles à ce jour non confirmées. Par un malencontreux hasard de calendrier, la société Twitter devait suspendre son service durant une nuit, le temps nécessaire à la maintenance de ses installations. Mais le département d’État des États-Unis est intervenu pour lui demander de surseoir à cette opération [13]. Selon le New York Times, ces opérations contribuent à semer la défiance dans la population [14].

    Simultanément, dans un effort nouveau la CIA mobilise les militants anti-iraniens aux USA et au Royaume-Uni pour ajouter au désordre. Un Guide pratique de la révolution en Iran leur a été distribué, il comprend plusieurs conseils pratiques, dont :
    régler les comptes Twitter sur le fuseau horaire de Téhéran ;
    centraliser les messages sur les comptes Twitter @stopAhmadi, #iranelection et #gr88 ;
    Ne pas attaquer les sites internet officiels de l’État iranien. « Laissez faire l’armée » US pour cela (sic).
    Mis en application, ces conseils empêchent toute authentification des messages Twitter. On ne peut plus savoir s’ils sont envoyés par des témoins des manifestations à Téhéran ou par des agents de la CIA à Langley, et l’on ne peut plus distinguer le vrai du faux. Le but est de creer toujours plus de confusion et de pousser les Iraniens à se battre entre eux.

    Les états-majors, partout dans le monde, suivent avec attention les événements à Téhéran. Chacun tente d’évaluer l’efficacité de cette nouvelle méthode de subversion dans le laboratoire iranien. À l’évidence, le processus de déstabilisation a fonctionné. Mais il n’est pas sûr que la CIA puisse canaliser les manifestants pour qu’ils fassent eux-mêmes ce que le Pentagone a renoncé à faire et qu’ils n’ont aucune envie de faire : changer le régime, clore la révolution islamique.

    [1] « Discours à l’université du Caire », par Barack Obama, Réseau Voltaire, 4 juin 2009.

    [2] « BP-Amoco, coalition pétrolière anglo-saxonne », par Arthur Lepic, Réseau Voltaire, 10 juin 2004.

    [3] Sur le coup de 1953, l’ouvrage de référence est All the Shah’s Men : An American Coup and the Roots of Middle East Terror, par Stephen Kinzer, John Wiley & Sons éd (2003), 272 pp. Pour les lecteurs francophones, signalons le dernier chapitre du récent livre de Gilles Munier, Les espions de l’or noir, Koutoubia éd (2009), 318 pp.

    [4] « La société iranienne paralysée », par Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 5 février 2004.

    [5] « Taliban using Skype phones to dodge MI6 », par Glen Owen, Mail Online, 13 septembre 2008.

    [6] « NSA offering ’billions’ for Skype eavesdrop solution », par Lewis Page, The Register, 12 février 2009.

    [7] « Taliban Threatens Cell Towers », par Noah Shachtman, Wired, 25 février 2008.

    [8] Jawwal est la marque de PalTel, la société du milliardaire palestinien Munib Al-Masri.

    [9] Jibran Bassil est un des principaux leaders du Courant patriotique libre, le parti nationaliste de Michel Aoun.

    [10] « Freed Lebanese say they will keep fighting Israel », Associated Press, 17 juillet 2008.

    [11] L’auteur de cet article a été témoin de ces appels. On pourra aussi consulter « Strange Israeli phone calls alarm Syrians. Israeli intelligence services accused of making phone calls to Syrians in bid to recruit agents », Syria News Briefing, 4 décembre 2008.

    [12] Cité dans « Ahmadinejad won. Get over it », par Flynt Leverett et Hillary Mann Leverett, Politico, 15 juin 2009.

    [13] « U.S. State Department speaks to Twitter over Iran », Reuters, 16 juin 2009.

    [14] « Social Networks Spread Defiance Online », par Brad Stone et Noam Cohen, The New York Times, 15 juin 2009.

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    De Mossadegh a Ahmadinejad La CIA y el laboratorio iraní | 19-06-2009 - 07:28:49 GMT 1 #

  27. Las elecciones iraníes: el timo del robo electoral

    James Petras

    “Para los pobres, el cambio significa alimento y empleo, no un código más permisivo en el vestir o el ocio… La política en Irán tiene mucho más que ver con la lucha de clases que con la religión.” Financial Times, editorial (15.6.2009)

    Introducción

    No hay prácticamente unas elecciones en las que la Casa Blanca tenga algo en juego, en las que la derrota electoral del candidato pro estadounidense no sea denunciada como ilegítima por toda la élite política y de los medios de comunicación. Últimamente, la Casa Blanca y sus seguidores proclamaron que había fraude en las elecciones libres (y supervisadas) celebradas en Venezuela y Gaza, a la vez que celebraban alegremente el éxito electoral en Líbano, a pesar de que la coalición liderada por Hezbolá recibió más del 53% de los votos.

    Las elecciones iraníes del pasado 12 de junio son un ejemplo clásico: el candidato nacionalista-populista, Mahmoud Ahmadineyad, recibió el 63,3% de los votos (24,5 millones), mientras que el candidato de la oposición, apoyado por los países occidentales, Hosein Musaví recibía el 34,2% (3,2 millones). Estas elecciones alcanzaron una participación récord de más del 80% del electorado, con un número de votos provenientes del extranjero de 234.812, de los que 111.792 fueron a parar a Musaví y 78.300 a Ahmadineyad. La oposición liderada por Musaví no aceptó la derrota y organizó una serie de manifestaciones masivas que desembocaron en actos de violencia, como quema y destrucción de automóviles, bancos, edificios públicos y confrontaciones armadas con la policía y otras autoridades. Casi todo el espectro de comentaristas occidentales, entre otros los de los principales medios impresos y electrónicos, y los principales sitios Internet de tendencia liberal, izquierdista, libertaria y conservadora, se hicieron eco de la afirmación de la oposición de fraude electoral a gran escala. Los neoconservadores, los conservadores libertarios y los trotskistas se unieron a los sionistas para aclamar a los manifestantes de la oposición como avanzadilla de una revolución democrática. Demócratas y republicanos condenaron al gobierno iraní, se negaron a reconocer los resultados de la votación y dieron respaldo a los esfuerzos de los manifestantes por revocar el resultado electoral. El New York Times, la CNN, el Washington Post, el ministerio de Asuntos Exteriores de Israel y todos los líderes de las principales organizaciones judías estadounidenses pidieron sanciones más duras contra Irán y anunciaron la defunción del diálogo propuesto por el presidente Obama con Irán.

    El timo del fraude electoral
    Los líderes occidentales rechazaron los resultados porque sabían que su candidato reformista no podía perder… Durante meses publicaron diariamente entrevistas, editoriales e informes desde el terreno detallando los fallos del gobierno de Mahmoud Ahmadineyad y citando el apoyo aportado por los clérigos, ex funcionarios, comerciantes y sobre todo mujeres y jóvenes urbanos que hablan inglés, con el fin de probar que Hosein Musaví iba a ganar con toda facilidad. La victoria de éste se describía como la de las voces de la moderación, es decir, la versión de la Casa Blanca de este vacío tópico. Destacados académicos progresistas dedujeron que el recuento de los votos fue fraudulento porque el candidato de la oposición, Musaví, perdió en su propio enclave étnico azerí. Otros académicos aseguraron que el voto joven –basándose en entrevistas con jóvenes universitarios de clase media y alta de los barrios del norte de Teherán– estaban abrumadoramente a favor del candidato reformista.

    Lo que resulta asombroso de la condena occidental general de los resultados electorales por fraude es que no hay ni asomo de pruebas sobre papel o fruto de la observación presentadas antes o una semana después del recuento. Durante toda la campaña electoral, no hubo ninguna acusación creíble (o incluso dudosa) de manipulación de votos. Mientras los medios occidentales creían su propia propaganda de una inminente victoria de su candidato, describían un proceso electoral altamente competido, con encendidos debates públicos y niveles sin precedentes de actividad pública, sin ningún obstáculo para el proselitismo. La creencia en una elección libre y abierta era tan fuerte que los líderes y los medios occidentales estaban convencidos de que ganaría su candidato favorito.

    Los medios occidentales confiaban en sus reporteros que cubrían las grandes manifestaciones de los seguidores de la oposición, a la vez que ignoraban o quitaban importancia a las favorables a Ahmadineyad. Peor aún, los medios occidentales no prestaban atención a la composición de clase de las diferentes manifestaciones, sin percatarse de que el candidato presidente recibía el apoyo de la mucho más numerosa clase trabajadora pobre, los campesinos, los artesanos y los funcionarios, mientras que el grueso de las manifestaciones de la oposición estaba formado por estudiantes de clase media y alta y miembros de la clase profesional y de negocios.

    Además, la mayor parte de las proyecciones de los líderes de opinión y reporteros occidentales basados en Teherán eran extrapolaciones de sus observaciones en la capital, y pocos fueron los que se aventuraron en las provincias, las poblaciones pequeñas y medias y los pueblos, donde Mahmoud Ahmadineyad tiene su base de apoyo. Asimismo, los seguidores de la oposición eran una minoría de estudiantes fácilmente movilizables para realizar actividades de calle, mientras que el apoyo de Mahmoud Ahmadineyad contaba con la mayoría de los jóvenes trabajadores, hombres y mujeres, y amas de casa, que expresaron su opinión ante las urnas y no tenían tiempo o ganas de participar en la política de la calle.

    Una serie de expertos periodísticos, entre otros Gideon Rachman del Financial Times, afirma como evidencia del fraude electoral el hecho de que Mahmoud Ahmadineyad consiguiera el 63% de los votos en una provincia de lengua azerí, contra su oponente Musaví, de la etnia azerí. La suposición simplista es que la identidad étnica o la pertenencia a un grupo lingüístico es la única explicación posible del comportamiento electoral, y no otros intereses sociales o de clase. Una mirada más atenta al comportamiento electoral en la región de Azerbayán oriental iraní revela que Musaví ganó sólo en la ciudad de Shabestar entre las clases alta y media (y solo por un estrecho margen), mientras que fue derrotado estrepitosamente en las zonas rurales, en las que las políticas redistributivas del gobierno han contribuido a que los azeríes se librasen de las deudas, obtuviesen créditos asequibles y préstamos para los campesinos. Musaví ganó, es cierto, en la región de Azerbayán occidental, donde utilizó sus vínculos étnicos para conseguir el voto urbano. En la provincia de Teherán, densamente poblada, Musaví ganó a Mahmoud Ahmadineyad en los centros urbanos de Teherán y Shemiranat gracias a los votos de los distritos de clase media y alta, mientras que perdió por mucha diferencia en los suburbios cercanos de clase trabajadora, las pequeñas ciudades y las zonas rurales.

    El énfasis en el voto étnico, superficial y distorsionado, que aportan los colaboradores del Financial Times y del New York Times para justificar que la victoria de Ahmadineyad se debe al “robo de votos” es equiparable a la negativa deliberada de los medios de comunicación a reconocer una encuesta de opinión, rigurosa y de ámbito nacional, llevada a cabo por dos expertos estadounidenses tres semanas antes de las elecciones, que mostró que Mahmoud Ahmadineyad tenía a su favor un porcentaje de votos de dos a uno, más incluso que el obtenido en su victoria electoral del 12 de junio. La encuesta reveló que entre los azeríes Ahmadineyad superaba en una proporción de dos a uno a Musaví, demostrando así cómo los intereses de clase representados por uno de los candidatos pueden vencer la identificación étnica del otro candidato (Washington Post 15.6.2009). El único grupo que apoyó decididamente a Musaví fue el de los estudiantes y licenciados universitarios, los comerciantes propietarios y la clase media alta. El voto de los jóvenes, que los medios occidentales presentaron como pro reformistas, fueron una clara minoría inferior al 30%, pero venían de un grupo privilegiado, conocedor de la lengua inglesa y con capacidad para hacerse oír, que gozó del monopolio de los medios occidentales. Su presencia abrumadora en las noticias de prensa occidentales creó lo que se ha calificado de síndrome del norte de Teherán, en referencia al confortable enclave de la clase alta de donde vienen muchos de estos estudiantes. Aunque sepan expresarse, vistan bien y hablen inglés correctamente, fueron vencidos con claridad en el secreto de la cabina de voto.

    En general, Ahmadineyad obtuvo buenos resultados en las provincias petroleras y de la industria petroquímica, lo que podría ser un reflejo de la oposición de los trabajadores de esta industria al programa reformista, que incluye la privatización de empresas públicas. Del mismo modo, el presidente tuvo buenos resultados en las provincias fronterizas con su énfasis en el reforzamiento de la seguridad nacional ante las amenazas estadounidenses e israelíes, a la vista de una escalada de ataques terroristas patrocinados por Estados Unidos a partir de Pakistán, y de incursiones israelíes desde el Kurdistán iraquí, que han matado a docenas de ciudadanos iraníes. El patrocinio y la financiación masiva de los grupos que realizan estos ataques forma parte de la política oficial de EE UU desde el gobierno Bush, que no ha sido repudiada por el presidente Obama, al contrario, se han incrementado en el periodo previo a los comicios.

    Lo que los comentadores occidentales y sus protegidos iraníes han ignorado es el fuerte impacto que las devastadoras guerras y ocupación de Iraq y Afganistán han tenido en la opinión pública iraní. La decidida postura de Mahmoud Ahmadineyad en materia de defensa contrasta con las adoptadas por muchos de los propagandistas de campaña de la ocupación, débiles y pro occidentales.

    La gran mayoría de votantes de Ahmadineyad probablemente pensaron que los intereses de seguridad nacional, la integridad del país y el sistema de seguridad social, con todos sus defectos y excesos, estarían mejor defendidos y mejorarían con éste que con unos tecnócratas de clase alta apoyados por una juventud privilegiada pro occidental que anteponen los estilos de vida individuales a los valores comunitarios y la solidaridad.

    La demografía de la votación revela una auténtica polarización de clase que ha enfrentado a un grupo de individualistas capitalistas de alto nivel de ingreso y orientación librecambista con una clase trabajadora de bajos ingresos, defensores de base de la economía moral en la que la usura y el beneficio están limitados por preceptos religiosos. Los abiertos ataques por parte de economistas de la oposición a los gastos sociales del gobierno, el crédito fácil y las altas subvenciones para los productos básicos de alimentación no han contribuido a congraciarlos con la mayoría de los iraníes que se benefician de dichos programas. Del Estado persiste la imagen de protector y benefactor de los trabajadores pobres contra el mercado, que representa la riqueza, el poder, el privilegio y la corrupción. Los ataques de la oposición contra la intransigente política exterior y posiciones que alienan a Occidente sólo fueron bien acogidos entre los estudiantes universitarios liberales y los grupos de negocios de importación y exportación. Para muchos iraníes, el rearme militar del régimen es visto como lo que impide un ataque estadounidense o israelí.

    La escala del déficit electoral de la oposición debería indicarnos hasta qué punto está fuera de contacto con las preocupaciones vitales de su propia gente. Debería recordarles también que al acercarse a la opinión occidental se han alejado de los intereses cotidianos de seguridad, alojamiento, empleo y alimentos subvencionados que hacen la vida tolerable a los que viven por debajo del nivel de la clase media y fuera de las privilegiadas puertas de la Universidad de Teherán.

    El éxito electoral de Ahmadineyad, visto en una perspectiva histórica comparada, no debería ser una sorpresa. En competiciones electorales similares en que se han enfrentado nacionalistas-populistas contra liberales pro occidentales, los populistas han ganado. Ejemplos del pasado serían Juan Domingo Perón, en Argentina, y, más recientemente, Hugo Chávez, en Venezuela, Evo Morales, en Bolivia, e incluso Lula da Silva, en Brasil, todos los cuales han demostrado su capacidad para conseguirse en torno o por encima del 60% de los votos en elecciones libres. Las mayorías votantes de estos países prefieren la seguridad social a los mercados sin trabas y la seguridad nacional al alineamiento con los imperios militares.

    Las consecuencias de la victoria electoral de Mahmoud Ahmadineyad están abiertas a discusión. Estados Unidos puede sacar en conclusión que seguir apoyando a una minoría dotada de voz pero duramente derrotada tiene pocas perspectivas de conseguir concesiones en materia de enriquecimiento nuclear o de abandono del apoyo de Irán a Hezbolá y Hamás. Un enfoque realista sería abrir unas conversaciones amplias con Irán, y reconocer, tal como el senador John Kerry destacó recientemente, que el enriquecimiento de uranio no constituye una amenaza existencial para nadie. Este enfoque sería radicalmente diferente del de los sionistas estadounidenses instalados en el gobierno de Obama, que siguen la línea de Israel de promover una guerra preventiva con Irán y utilizar el espúreo argumento de que no hay negociación posible con un gobierno ilegítimo en Teherán, que ha robado las elecciones.

    Acontecimientos recientes sugieren que los líderes políticos europeos, y algunos de Washington, no aceptan la argumentación de los medios sionistas de que ha habido elecciones robadas. La Casa Blanca no ha suspendido su oferta de negociaciones con el gobierno recién reelegido, pero se ha centrado en cambio en la represión de los opositores (y no en el recuento de votos). Del mismo modo, los 27 países que forman la Unión Europea han expresado su “seria preocupación por la violencia” y han instado a que “las aspiraciones del pueblo iraní se cumplan por medios pacíficos y se respete la libertad de expresión.” (Financial Times, 16.6.2009, p.4). Excepto Nicolas Sarkozy, ningún líder de la UE ha puesto en cuestión el resultado de los comicios.

    El comodín en este epílogo de las elecciones es la respuesta israelí: Netanyahu ha indicado a sus seguidores sionistas estadounidenses que deben utilizar el timo del fraude electoral para ejercer una presión máxima sobre el gobierno de Obama para que ponga fin a todos sus planes de reunirse con el gobierno reelegido de Ahmadineyad.

    Paradójicamente, los comentadores de Estados Unidos –de izquierda, derecha y centro– que se han tragado el timo del fraude electoral proporcionan, sin proponérselo, a Netanyahu y sus seguidores estadounidenses argumentos y mentiras: donde ven guerras religiosas, nosotros vemos lucha de clases; donde ven fraude electoral, vemos desestabilización imperial.

    James Petras es especialista de la política sionista estadounidense y analista de la prensa judía israelí y estadounidense. Es también autor de Zionism, Militarism and the Decline of US Power, Clarity Press 2008
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    Las elecciones iraníes: el timo del robo electoral | 21-06-2009 - 08:35:52 GMT 1 #

  28. Jamenei capea una tormenta en un vaso de agua

    M K Bhadrakumar

    Las capitales occidentales tienen que tomar una decisión difícil: ¿hasta cuándo se van a hacer ilusiones sobre el estallido de una revolución “de color” en Teherán? El peso recae casi por entero en Europa, ya que Washington tiene otras prioridades.

    EE.UU. no puede permitir que lo vean apareciendo en la primera línea de ningún intento de despedazar el régimen iraní en este momento delicado de la política de Oriente Próximo. Teherán no perdonaría por lo menos durante otro cuarto de siglo un desatino estadounidense semejante, y el gobierno de Barack Obama tampoco tiene intenciones de cometer suicidio.

    Dentro de Europa, no existe claridad sobre quién es el que encabeza la carga de la brigada ligera. Ningún país parece querer que se le vea al frente – con la excepción de la República Checa, que no tiene otra alternativa, ya que actualmente dirige la presidencia rotativa de la Unión Europea. Pero por otro lado, la mayoría de los países europeos probablemente preferirían perder la oportunidad de ser la pesadilla de Teherán, sino, siguiendo la costumbre, echarían rápidamente marcha atrás en cuanto vean que entra en función la ley de de los ingresos disminuidos y que la continuación de sus invectivas podría poner en peligro lucrativos intereses comerciales en Irán.

    Decenas de miles de partidarios del candidato presidencial derrotado, Mir Hossein Musavi, han prometido que mantendrán sus protestas callejeras en Teherán el miércoles, a pesar de que las autoridades han prometido un recuento parcial de la votación del viernes en la que el presidente actual, Mahmud Ahmadineyad fue elegido por otro período de cuatro años.

    No hay sitio para una revolución de color

    Europa no tiene verdadera experiencia con la escenificación de revoluciones de color. Ha sido el lado fuerte de los estadounidenses – conceptualizado en el espacio post-soviético en Eurasia por el gobierno de Bill Clinton y aprovechado por los neoconservadores en el equipo de George W Bush. Los europeos fueron curiosos espectadores en Georgia, Ucrania y Kirguistán. Francia, en cierta medida, podría haber estado en una posición de confianza respecto al Líbano, pero en ese caso el resultado fue un revoltijo.

    En todo caso, para utilizar las famosas palabras del líder bolchevique Vladimir Lenin en un contexto filosófico, la escenificación de una revolución de color en Teherán no es como romper un huevo. Las señales indican que la revolución de color que trata de nacer en las calles de Teherán ha sufrido un aborto. La participación de Ahmadineyad en la reunión en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO) en Ekaterimburgo, Rusia, sólo fue posible con la aprobación tácita del Supremo Líder, Ali Jamenei. Fue una decisión importante en una coyuntura crítica. Informes anteriores en los medios occidentales especularon que Ahmadineyad podría renunciar en vista del desarrollo de la situación política.

    Evidentemente, el régimen decidió que Teherán no debiera de ninguna manera proyectar una atmósfera de crisis ya que ésta sólo serviría los intereses de los proponentes de una revolución de color dentro de Irán y en el extranjero. Para citar a un disidente iraní bien conocido, Ibrahim Yazdi: “Ciertamente, la brecha dentro de Irán, en lo político, se ampliará. Nuestra principal preocupación es cómo mantener vivo el entusiasmo que fue creado por la elección, a fin de monitorear y restringir el poder del gobierno. La única manera de contrarrestarlo es el poder del pueblo. Tenemos que organizarlo.”

    ¿Cómo le hace frente el régimen? Evidentemente, Jamenei es el que dirige y controla el aparato estatal. Navega diestramente el régimen por aguas tormentosas. La reunión de Jamenei con el principal candidato de la oposición en la elección, Musavi, merece atención. La declaración oficial presenta algunos puntos cruciales. Primero, Jamenei indicó inequívocamente a Musavi que el régimen no tolerará protestas callejeras y que por lo tanto debe “canalizar las protestas a través de organismos legales.” Ahora se hará extremadamente difícil que Musavi sea visto desafiando el dictado del Supremo Líder.

    Segundo, Jamenei sugirió que no hay nada de extraordinario en la situación actual, en la medida en que “también en elecciones anteriores, hubo alguna gente y algunos candidatos que tuvieron algunos problemas.” Pero insistieron en el asunto a través del Consejo de Guardianes, que en todo caso tiene que aprobar la conducción de la elección presidencial en Irán.

    La decisión existencial de Musavi

    Sin embargo, el tercer punto mencionado por Jamenei es el más crucial. Acusó a las “acciones provocativas de los enemigos” así como “ciertos complots entre bastidores” que apuntaban a “crear caos en Irán.” Jamenei entonces continuó de un modo muy significativo para recordar a Musavi que “su carácter [el de Musavi] es diferente del de gente semejante y es necesario que usted se concentre en los problemas mediante la calma.”

    La observación muy personal tuvo un toque de admonición, pero también de una invitación directa a un razonamiento que podría abrir puertas conducentes a caminos agradables por los cuales dos interlocutores que, después de todo se conocen desde hace tiempo, podrían dar un paseo. Fue una observación muy persa.

    Jamenei virtualmente recordó a Musavi su antigua asociación, cuando este último sirvió bajo él como primer ministro de Irán, y cuando los dos no fueron sólo compañeros de lucha por la preservación de la revolución iraní durante los años críticos de la guerra Irán-Iraq en los años ochenta, sino trabajaron juntos para frustrar las astutas estratagemas de Ali Akbar Hashemi Rafsanjani, quien en su calidad de poderoso presidente del Majlis (parlamento) conspiró constantemente para arrogarse el poder estatal.

    Durante ese período, Rafsanjani disparó constantemente contra Musavi y trató de debilitarlo, a pesar de que gozaba con el apoyo de Ayatolá Ruhollah Jomeini. En numerosas ocasiones, Rafsanjani le hizo la vida imposible desde la sala del Majlis, embarazándolo cuando buscó aprobación parlamentaria para sus acciones, menoscabando su autoridad para ejecutar su política y debilitando sistemáticamente su posición política en la opinión pública.

    Rafsanjani ya había comenzado a maniobrar para reforzar su posición a la espera de la era post-Jomeini. Al enfermar Jomeini, Rafsanjani se volvió más perentorio. De hecho, Musavi llegó a identificarse con revolucionarios iraníes, como Ahmadineyad), que se horrorizaron ante la sugerencia de Rafsanjani de que Jomeini “bebiera del cáliz del veneno” y ordenara un cese al fuego para terminar la guerra Irán-Iraq lo que significaba efectivamente que se permitiera que Sadam Husein tomara la ruta del escape. Fueron tiempos tumultuosos en los que la suerte de la revolución iraní de 1979 colgaba de un hilo.

    El principal escollo fue la política económica del gobierno de Musavi. Rafsanjani quería una política que satisficiera al bazar de Teherán, que beneficiara a miembros de su familia así como a grandes secciones del clero corrupto, que estaban alineados con él. Pero Musavi optó por el control estatal de la economía e insistió en que actuaba de acuerdo con los ideales de la revolución y los deseos de Jomeini. Lo que Rafsanjani propuso durante esos años difíciles era que se diera latitud a su clan y a otros parásitos para que lucraran con la guerra. La respuesta de Musavi fue un firme “no” y mantuvo la política económica austera.

    Cuando terminó la guerra de ocho años con Iraq en agosto de 1988, Rafsanjani propuso que Irán debía diluir sus ideales revolucionarios y aceptar ayuda occidental para la reconstrucción. (La familia Rafsanjani hizo inicialmente su fortuna exportando productos iraníes como pistachos y alfombras a EE.UU.) Pero Musavi se mantuvo firme en su desacuerdo y se negó a ir a contrapelo de la revolución. Finalmente, cuando las riendas del poder pasaron a sus manos como presidente, la furia de Rafsanjani no tuvo límites. Vengativo por naturaleza, literalmente impulsó a Musavi al exilio político. El ex primer ministro abandonó de manera

    sumaria la política y volvió a su profesión de arquitectura y enseñanza.

    Por lo tanto, Jamenei prácticamente refrescó la memoria de Musavi en su reunión en Teherán, sugiriendo que este último no se uniera a Rafsanjani en su contra. Sugirió que Rafsanjani y sus círculos simplemente lo estaban utilizando para sus fines políticos. Jamenei virtualmente recordó a Musavi su antiguo electorado. Por cierto, como primer ministro (1981-1989), Musavi tuvo una reputación impecable como partidario de la línea dura – tal como actualmente la “comunidad internacional” ve a Ahmadineyad. En un artículo memorable escrito en 1988, la revista Economist lo describió como “radical firme.”

    Jamenei terminó su conversación con Musavi, “admirando” la masiva participación en la elección del viernes y “subrayando una vez más su naturaleza saludable y calma.” Permitió sutilmente que Musavi se formara una idea sobre sus procesos mentales frente a la actual situación. Mientras tanto, Jamenei ha instruido al Consejo de Guardianes para que estudie las apelaciones sobre la elección y dé su opinión dentro entre una semana y 10 días. También realizó una reunión conjunta con los representantes de los cuatro candidatos en la elección y funcionarios del Consejo de Guardianes de doce miembros y del Ministerio del Interior. En la reunión, Jamenei utilizó un lenguaje duro para describir a los manifestantes en las calles como “vándalos” por haber dañado propiedad del Estado. Dijo a los partidarios de los candidatos que se distanciaran de los “vándalos” y que apoyaran la paz en el país ya que la elección “no debería causar divisiones.”

    Jamenei agregó: “Habría habido incidentes” aunque el resultado de la elección hubiera sido diferente, ya que “cierta gente” está contra la unidad de la nación iraní y la solidaridad del sistema islámico. Ofreció que se podría organizar un recuento parcial de los votos en las elecciones, si fuera necesario. Pero concluyó presentando su propia opinión: “Los que están a cargo de supervisar las elecciones son siempre gente digna de confianza.”

    Teherán desaira a Europa

    Al mismo tiempo, Teherán ha desairado los intentos europeos de interferir. Lo ha hecho al nivel diplomático adecuado: El Ministerio de Exteriores convocó a los enviados de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y Holanda. Además, un “mitin de unidad” realizado en Teherán por partidarios de Ahmadineyad condenó a “enemigos, particularmente EE.UU., Gran Bretaña e Israel… [por] interferir en los asuntos internos de Irán, conspirando contra el gobierno y dando apoyo mediático a grupos enemigos, alborotadores y gamberros sociales y políticos que tratan de avivar el caos en la República Islámica.”

    En resumidas cuentas, las capitales occidentales tomarán nota de que la esperanza de que una revolución de color pueda revocar la victoria de Ahmadineyad o, en el mejor de los casos, llevar al derrocamiento del régimen iraní es inverosímil y casi extravagante. La magnitud de las protestas callejeras ha disminuido en Teherán, aunque persisten algunas incertidumbres. Por lo tanto parece que la esperanza de que haya un levantamiento popular en todo el país es también improbable.

    Si el astuto temperamento político de Rafsanjani ha de servir de guía, tratará de pasar muy desapercibido y en general evitará llamar la atención. Mientras tanto, realizará una cierta coordinación con sus contactos en el aparato del poder, extenderá sus extraordinarias antenas políticas y realizará una cuidadosa evaluación en cuanto a la posibilidad de un compromiso con los que controlan el poder y cuándo conviene proceder a su próximo movimiento. En primer lugar debe sobrevivir para luchar en otra oportunidad. Eso podría requerir algunos compromisos. Después de todo, la política es el arte de lo posible. De modo que, sin inmutarse, podría dar la espalda a Musavi y al ex presidente Mohammed Jatami, que después de todo, fueron sus aliados temporales en la reciente epopeya.

    ¿Tendrá otra oportunidad? Es una gran pregunta. A Rafsanjani parece habérsele acabado el tiempo. Ahmadineyad ha proyectado repetidamente una acción “contra la corrupción” como puntal importante de su nueva presidencia. ¿Fue simple retórica electoral, u optará por la familia Rafsanjani, que tiene tantos trapos sucios que ocultar? Todo depende de lo que piense Jamenei. Puede estimar que esta vez el “tiburón” fue demasiado lejos en la conspiración por un ataque letal que podría haber tenido éxito. O, podría permitir que lo pasado, pasado está.

    Rafsanjani es sin duda el favorito de Occidente – y de los gobernantes árabes autoritarios “pro-Occidentales” en la región. La elección difícil para las capitales europeas es cuánta ventaja propagandística desean extraer de esta etapa antes de seguir adelante. Una vez que comience un acercamiento entre EE.UU. e Irán, las compañías europeas llegarán corriendo a la busca de contratos petroleros. Si el desafortunado gasoducto Nabucco de la Unión Europea tiene alguna posibilidad de materializarse, dependerá primordialmente del acceso al gas iraní.

    Las capitales europeas habrán notado también que los países de Oriente Próximo se muestran muy reticentes antes de apuntar a Teherán por no practicar una democracia al estilo occidental. Los regímenes árabes autocráticos se pondrán nerviosos si la enfermedad contagiosa de la revolución de color apareciera en Irán. Podría terminar por extenderse al paisaje político de Oriente Próximo. No sorprende que la única excepción haya sido Israel (y sus amigos en los medios), que tiene un interés creado en la frustración de un acercamiento entre EE.UU. e Irán y que no dejarán pasar fácilmente una oportunidad de satanizar a

    Ahmadineyad.

    Por otra parte, tres importantes vecinos de Irán – Pakistán, Afganistán y Azerbaiyán – felicitaron rápidamente a Ahmadineyad, mucho antes de que el protocolo lo exigiera. Ahmadineyad también fue calurosamente saludado en la cumbre de la SCO.

    “Irán, Rusia y China son tres importantes polos económicos y políticos que asisten a la cumbre [de la SCO]… Juegan importantes papeles en el manejo de los acontecimientos actuales y futuros del mundo,” fue lo que según las informaciones dijo Ahmadineyad al People's Daily que también destacó el ataque de Ahmadineyad en su discurso contra “el orden mundial unipolar.” Por su parte, Moscú dijo en una declaración específica que: “las elecciones iraníes son un asunto interior de Irán. Saludamos el hecho de que las elecciones hayan tenido lugar, saludamos al nuevo presidente en suelo ruso y consideramos que es simbólico que haya hecho su primera visita [como recién elegido presidente] a Rusia. Esto permite esperanzas para el progreso en las relaciones bilaterales.” El presidente ruso Dmitry Medvedev planificó una reunión bilateral con Ahmadineyad en Ekaterimburgo.

    Jamenei dejó en claro en las últimas semanas que el gobierno de Obama encontrará un interlocutor resuelto cuando comiencen dentro de poco las negociaciones directas entre EE.UU. e Iraq. Jamenei no se dejará ablandar por tácticas de presión occidentales no importa cuántas sean. Con Ahmadineyad en su puesto de presidente, Jamenei tiene a su equipo en posición.

    El gobierno de Obama enfrenta difíciles decisiones. La agitación en Teherán se está convirtiendo rápidamente en una revolución Twitter”. Nada semejante ha sucedido antes allí, a pesar de todos los esfuerzos del ex presidente Dick Cheney de EE.UU., quien durante mucho más de cuatro años ha estado provocando un “cambio de régimen.”

    EE.UU. detecta el potencial para una “revolución Twitter” en Irán. Antes, en Moldavia, se estudió el potencial de Twitter para gatillar convulsiones en el estado anímico de la población. El Departamento de Estado de EE.UU. confirmó el martes que había contactado a Twitter para instarlo a retardar una actualización programada que hubiera reducido el servicio durante el día a los iraníes. Pero un portavoz del departamento desmintió que sus contactos con Twitter signifiquen una intervención en los asuntos internos de Irán – la susceptibilidad de EE.UU. ante la posibilidad de causar molestias al régimen iraní es obvia.

    Al mismo tiempo, Obama tiene que preocuparse de que disturbios en Irán puedan frustrar sus planes para iniciar un acercamiento directo con Teherán dentro de los próximos días o semanas. Al contrario, debe enfrentar la presión del influyente lobby israelí en EE.UU., descontento porque Washington no aprieta suficientemente fuerte el pedal a favor de una revolución de color el Irán. Pero Obama va despacio. Dijo tarde el martes que no parece haber diferencias políticas entre Ahmadineyad y Musavi. “La diferencia entre Ahmadineyad y Musavi en cuanto a sus políticas reales podría no ser tan grande como se ha publicitado. De una u otra manera, vamos a tratar con un régimen iraní que ha sido tradicionalmente hostil a EE.UU.

    Es una formulación hábilmente redactada. A primera vista, Obama satisface al régimen en Teherán en la medida en que se muestra “distante” en lo que respecta a los próximos días en las protestas en las calles o por las deliberaciones del Consejo de Guardianes de Irán. Está bien. Pero, por otra parte, Obama también neutraliza inteligentemente toda afirmación de que el fenómeno Rafsanjani-Jatami-Musavi sea de alguna manera estigmatizado por el régimen iraní como “pro-EE.UU.”. La observación de Obama ayuda a la oposición iraní a sostener que sus motivaciones son exclusivamente impulsadas por los intereses nacionales de Irán.

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    El Embajador M K Bhadrakumar fue diplomático de carrera del Servicio Exterior de la India. Entre los puestos desempeñados figuran los ejercidos en la Unión Soviética, Corea del Sur, Sri Lanka, Alemania, Afganistán, Pakistán, Uzbekistán, Kuwait y Turquía.

    (Copyright 2009 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.
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    Khamenei rides a storm in a tea cup
    By M K Bhadrakumar

    Western capitals must make a difficult choice: how long to pin hopes on the eruption of a "color" revolution in Tehran? The burden falls almost entirely on Europe, since Washington has different priorities.

    The United States cannot afford to be spotted in the barricades on the frontline of any attempt to prise open the Iranian regime at this delicate point in Middle Eastern politics. Tehran will not forgive for another quarter century at least any such American folly, and the Barack Obama administration has no intentions of committing hara-kiri, either.

    Within Europe, it is unclear who is spearheading the charge of the light brigade. No country seems to want to be seen up front - except the Czech Republic, which has no choice, since it currently chairs the rotating European Union presidency. But then, most European countries would probably seldom fail the chance to be Tehran's bete noire, but will, true to a pattern, swiftly fall back the moment they estimate that the law of diminishing returns is at work and continued tirades might jeopardize lucrative commercial interests in Iran.

    Tens of thousands of supporters of defeated presidential candidate Mir Hossein Mousavi planned to keep up their street protests in Tehran on Wednesday, even though the authorities have promised a partial recount of Friday's vote that saw incumbent Mahmud Ahmadinejad win another four-year term.

    No scope for a color revolution
    Europe has no real experience in staging color revolutions. This has been the forte of the Americans - conceptualized in the post-Soviet space in Eurasia by the Bill Clinton administration and subsequently grasped by the neo-conservatives in the George W Bush team. Europeans were curious bystanders in Georgia, Ukraine and Kyrgyzstan. France to some extent might have been on the inside track over Lebanon, but then the result turned out to be a mish-mash.

    At any rate, to borrow Bolshevik leader Vladimir Lenin's famous words in a philosophical context, staging a color revolution in Tehran is not like breaking an egg. The signs are that the color revolution struggling to be born on the streets of Tehran has had a miscarriage. Ahmadinejad's participation at the summit meeting of the Shanghai Cooperation Organization (SCO) at Yekaterinburg, Russia, on Tuesday was possible only with the tacit acquiescence of Supreme Leader Ali Khamenei. It was an important decision to take at a critical juncture. Earlier reports in the Western media speculated that Ahmadinejad might stand down in view of the developing political situation.

    Evidently, the regime decided that Tehran should not in any way project an atmosphere of crisis as that would only play into the hands of the proponents of a color revolution within Iran and abroad. To quote well-known Iranian dissident Ibrahim Yazdi, "Certainly, the gap inside Iran, politically, will be widened. Our main concern is how to keep the enthusiasm that was created for the election alive, in order to monitor and constrain the power of the government. The only way to counter it is the power of the people. We need to organize them."

    How is the regime coping? Clearly, Khamenei is in the driving seat and is in control of the state apparatus. He is skillfully navigating the regime through the choppy waters. Khamenei's meeting with the principal opposition candidate in the election, Mousavi, merits attention. The official statement makes out certain key points. First, Khamenei indicated unambiguously to Mousavi that the regime would not tolerate any street protests and he must therefore "channel protests through legal bodies". It now becomes extremely difficult for Mousavi to be seen as defying the Supreme Leader's diktat.

    Second, Khamenei suggested that there was nothing extraordinary about the present situation, insofar as "in previous elections also, there were some people and candidates who had some problems". But they pursued the matter through the Guardians Council, which in any case has to approve the conduct of the presidential election in Iran.

    Mousavi's existential choice
    However, it is the third point made by Khamenei that is most crucial. He pointed a finger at the "enemies' provocative actions" as well as "certain behind-the-stage plots" which aimed to "create chaos in Iran". Khamenei then went on most meaningfully to remind Mousavi that "your [Mousavi's] character is different from such people and it is necessary that you pursue the problems through calm".

    The highly personal remark had a touch of admonition, but also the hint of a fulsome invitation to reasoning that could open up doors leading into pleasant pathways along which the two interlocutors known to each other for long, after all, could take a stroll. It was a very Persian remark.

    Khamenei virtually reminded Mousavi of their old association, when the latter served as Iran's prime minister under him and the two were not only close comrades-in-arms for the preservation of the Iranian revolution through the critical years of the Iran-Iraq war in the 1980s but also worked together to frustrate the cunning ploys of Ali Akbar Hashemi Rafsanjani, who as the powerful speaker of the Majlis (parliament) constantly conspired to arrogate state power.

    During that period, Rafsanjani constantly sniped at Mousavi and tried to undercut him, although he enjoyed Ayatollah Ruhollah Khomeini's endorsement. On numerous occasions, Rafsanjani gave him hell on the floor of the Majlis, embarrassing him when he sought parliamentary approval for his moves, whittling down his authority to execute his policy and systematically undermining his political standing in public opinion.

    Rafsanjani had already begun jockeying for position in expectation of the post-Khomeini era. As Khomeini fell ill, Rafsanjani became more assertive. Mousavi, in fact, found himself identifying with the Iranian revolutionaries (like Ahmadinejad), who were appalled by Rafsanjani's suggestion to Khomeini to "drink from the chalice of poison" and order a ceasefire to end the Iran-Iraq war that effectively meant allowing Saddam Hussein the escape route. Those were tumultuous times when the fate of the Iranian revolution of 1979 hung by a thread.

    The main sticking point was the economic policy of the Mousavi government. Rafsanjani sought a policy that catered to the Tehran bazaar, which would benefit his family members as well as large sections of the corrupt clergy, who were aligned with him. But Mousavi opted for state control of the economy and insisted he was acting in accordance with the ideals of the revolution and Khomeini's wishes. What Rafsanjani proposed during those difficult years was to have the latitude for his clan and other hangers-on to do some war profiteering. Mousavi's answer was a firm "no", and he stuck to the austere economic policy.

    When the eight-year war with Iraq ended in August 1988, Rafsanjani proposed that Iran should dilute its revolutionary ideals and take Western help for reconstruction. (The Rafsanjani family initially made its fortune by exporting Iranian products such as pistachio nuts and carpets to the US.) But Mousavi firmly disagreed and refused to go against the grain of the revolution. Finally, when the levers of power were passed into his hands as president, Rafsanjani's wrath knew no bounds. Vindictive by nature, he literally drove Mousavi into political exile. The ex-prime minister summarily abandoned politics and returned to his profession of architecture and teaching.

    Thus, Khamenei all but jogged Mousavi's memory at their meeting in Tehran by suggesting that the latter should not join hands with Rafsanjani against him. He suggested that Rafsanjani and his circles are simply using him as a political ladder. Khamenei virtually reminded Mousavi of his old constituency. Indeed, as prime minister (1981-89), Mousavi had an impeccable reputation as a hardliner - every bit as much as the "international community" regards Ahmadinejad today. In a memorable article penned in 1988, the Economist magazine described him as a "firm radical".

    Khamenei folded up his conversation with Mousavi by "admiring" the massive turnout in Friday's election and "once again underlining its healthy and calm nature". In a subtle way, he allowed Mousavi to have a peep into his thought processes about the current situation.

    Meanwhile, Khamenei has directed the Guardians Council to review the appeals about the election and to give its opinion within a week to 10 days. He also held a joint meeting with the representatives of the four candidates in the election and officials from the 12-member Guardians Council and the Interior Ministry. At the meeting, Khamenei used harsh language describing the street protesters as "vandals" for damaging state property. He told the candidates' supporters to distance themselves from the "vandals" and to support peace in the country as the election "should not cause divisions".

    Khamenei added, "If the election result had been different, even then such incidents would have occurred" as "some people" are against the unity of the Iranian nation and the solidarity of the Islamic system. He offered that a partial recount of the votes in the elections could be arranged, if necessary. But he concluded by passing his own judgment, "Those in charge of supervising the elections are always trustworthy people."

    Tehran rebuffs Europe
    Alongside, Tehran has rebuffed European attempts to interfere. This has been done at the appropriate diplomatic level with the Foreign Ministry calling in the envoys of Britain, France, Germany, Italy and the Netherlands. Besides, a "unity rally" held in Tehran by supporters of Ahmadinejad condemned "enemies, particularly the US, Britain and Israel ... [for] interfering in Iran's internal affairs, plotting against the government and giving media support to the enemy groups, rioters and social and political hooligans who are trying to fuel chaos in the Islamic Republic".

    All in all, therefore, Western capitals will take note that the hope that a color revolution might overturn Ahmadinejad's victory or in a best-case scenario lead to the toppling of the Iranian regime is far-fetched and almost fanciful. The extent of the street protests has come down in Tehran, although uncertainties remain. The hope that there would be a countrywide popular uprising seems also to be far-fetched.

    If Rafsanjani's astute political temperament is any guide, he will lie very low and generally avoid being noticed for a while. Meanwhile, he will do some intense networking with his contacts in the power apparatus, putting out his extraordinary political antennae and making a careful assessment as to the scope for compromise with the powers that be and when he should make his move. He should first live to fight another day. That may require making compromises. After all, politics is the art of the possible. So, without batting an eyelid, he may turn his back on Mousavi and former president Mohammed Khatami, who were, after all, his temporary allies in the recent saga.

    Will he get another chance? That is a big question. Time seems to have run out for Rafsanjani. Ahmadinejad has repeatedly projected an "anti-corruption" drive as a major plank of his new presidency. Was that mere election rhetoric, or will he go for the Rafsanjani family, which has many skeletons in its cupboard? Everything depends on what Khamenei thinks. He may assess that this time the "Shark" went too far to plot a lethal attack that might have succeeded. Or, he might let bygones be bygones.

    Rafsanjani is undoubtedly the West's favorite poster boy - and of the "pro-West" Arab authoritarian rulers in the region. The difficult choice for European capitals is how much propaganda mileage to extract at this stage before moving on. Once US-Iranian engagement begins, European companies will scramble for oil contracts. If the European Union's ill-starred Nabucco gas pipeline project has a fighting chance to materialize, that will depend primarily on gaining access to Iranian gas.

    Also, European capitals will have noted that there is great reticence on the part of Middle Eastern countries to point fingers at Tehran for not practicing Western style democracy. Autocratic Arab regimes will be nervous that if the contagious disease of the color revolution were to appear in Iran, it might eventually spread on the Middle Eastern political landscape. Unsurprisingly, the lone exception has been Israel (and its media friends), which has a vested interest in scuttling US-Iran engagement and will not easily pass up an opportunity to malign Ahmadinejad.

    On the other hand, three important neighbors of Iran - Pakistan, Afghanistan and Azerbaijan - promptly greeted Ahmadinejad, quite ahead of protocol requirements to do so. Ahmadinejad was warmly greeted at the SCO summit, too.

    "Iran, Russia and China are three major economic and political poles attending the [SCO] summit ... [They] play important roles in dealing with the world's current and upcoming developments," Ahmadinejad was reported as saying in the People's Daily and it also highlighted Ahmadinejad's tirade against the "unipolar world order" in his speech. On its part, Moscow said in a structured statement, "The Iranian elections are the internal affair of Iran. We welcome the fact that elections took place, we welcome the new president on Russian soil and see it as symbolic that he made his first visit [as newly-elected president] to Russia. This allows hope for progress in bilateral relations." Russian President Dmitry Medvedev scheduled a bilateral with Ahmadinejad at Yekaterinburg.

    Khamenei has made it clear in recent weeks that the Obama administration will meet a resolute interlocutor when US-Iran direct negotiations begin shortly. No amount of Western pressure tactics on the democracy plank is going to soften up Khamenei. With Ahmadinejad continuing as president for a second term, Khamenei has his chosen team in position.

    The Obama administration faces difficult choices. The stir in Tehran is fast becoming a "Twitter revolution". No such thing has ever happened there, despite the best efforts of former US vice president Dick Cheney and his covert team for well over four years for triggering "regime change".

    The US is sensing the potential of a "Twitter revolution" in Iran. Earlier, in Moldova, the potential of Twitter to trigger convulsions in popular moods was studied. The US State Department confirmed on Tuesday it had contacted Twitter to urge it to delay a planned upgrade that would have cut daytime service to Iranians. But a department spokesman denied that the contacts with Twitter amounted to meddling in Iran's internal affairs - US sensitivity about causing annoyance to the Iranian regime is self-evident.

    At the same time, Obama has to worry that unrest in Iran may scuttle his plans to commence direct engagement with Tehran within the coming days or weeks. On the contrary, he must face the music from the influential Israel lobby in the US, which is unhappy that Washington is not pressing the pedal hard enough on a color revolution in Iran. But Obama is treading softly. He said late on Tuesday there appeared to be no policy differences between Ahmadinejad and Mousavi. "The difference between Ahmadinejad and Mousavi in terms of their actual policies may not be as great as has been advertised. Either way, we are going to be dealing with an Iranian regime that has historically been hostile to the United States."

    That's a cleverly drafted formulation. Prima facie, Obama pleases the regime in Tehran insofar as he appears "stand-offish" as to what ensues through the coming days by way of the street protests or out of the deliberations of Iran's Guardians Council. Fair enough. But, on the other hand, Obama also is smartly neutralizing any allegation that the Rafsanjani-Khatami-Mousavi phenomenon is in any way to be branded by the Iranian regime as "pro-US". Obama's remark helps the Iranian opposition to maintain that its motivations are purely driven by Iran's national interests.

    Ambassador M K Bhadrakumar was a career diplomat in the Indian Foreign Service. His assignments included the Soviet Union, South Korea, Sri Lanka, Germany, Afghanistan, Pakistan, Uzbekistan, Kuwait and Turkey.

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    Khamenei rides a storm in a tea cup | 21-06-2009 - 08:43:25 GMT 1 #

  29. Carta de agradecimiento de la AEIA a Irán por su notificación

    El organismo de vigilancia nuclear de la ONU, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AEIA, por sus siglas en inglés), ha agradecido a Irán que informase a la Agencia de la construcción de su nueva planta piloto de enriquecimiento de uranio.

    "Con referencia a la carta de 21 de septiembre de 2009 enviada por el Embajador Soltanieh al director general de la Agencia Dr. ElBaradei, quiero agradecer a la República Islámica de Irán por proporcionar información sobre las actividades de Irán relacionadas con la construcción de de una nueva planta piloto de enriquecimiento", se lee en una carta de la AEIA a Irán, una copia de la cual fue obtenida por Press TV.

    Irán, el 21 de septiembre, informó a la agencia sobre la construcción de una planta de enriquecimiento en Fordu, al sur de la capital, Teherán. La planta será utilizada, según el legislador Hassan Ghafouri-Fard, como centro de copia de seguridad de la primera instalación de enriquecimiento de Irán en Natanz.

    Irán, país signatario de la Tratado No Proliferación Nuclear (TNP), dice que su programa está destinado únicamente al uso civil de la tecnología.

    "Para garantizar que las medidas de seguridad se ponen en marcha, agradecería que, de conformidad con el Acuerdo de Seguridad iraní, tener más información en relación con el nombre y la ubicación de la planta piloto de enriquecimiento, el estado actual de su construcción y los planes para la introducción de material nuclear en las instalaciones ", continúa la carta de la AIEA, firmada por Herman Nackaerts, Director de la División del AEIA del departamento de operaciones de seguridad.

    "Pedimos que esta información, junto con los demás datos que se piden en el cuestionario adjunto, se proporcionase a la Agencia tan pronto como sea posible. La Agencia también agradecería que se le permita acceder a la instalación tan pronto como sea posible".

    Irán, en el marco del Acuerdo de Seguridad está obligado a informar a la AEIA de una nueva instalación seis meses antes de usarla para fines nucleares. Teherán, sin embargo, informó a la AIEA acerca de la construcción un año y medio antes de la introducción de material nuclear.

    La divulgación de la carta llega horas antes de la reunión de Irán con las seis potencias mundiales - los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania - en Ginebra, para discutir una amplia gama de cuestiones globales, basadas en el paquete de propuestas ofertado por Irán a principios de mes.

    Sin embargo, Gran Bretaña, Francia y EEUU -quienes acusan al país de intentar tener armas nucleares y poner en peligro Oriente Próximo con una carrera de armamento nuclear-, intentan aprovechar la oportunidad para presionar al gobierno de Teherán sobre sus actividades de enriquecimiento.

    Fuentes cercanas a las negociaciones dijeron a Press TV que los diplomáticos británicos han estado trabajando para forzar que las negociaciones se dirijan a las conversaciones nucleares en lugar de negociar el paquete de propuestas ofrecido por Teherán.

    Mientras, el responsable de política exterior de la Unión Europea, Javier Solana, representante de occidente en las conversaciones nucleares con Irán desde 2003, estará presente en la reunión del jueves y había prometido al principal negociador nuclear iraní, Saeed Jalili, que las conversaciones se centrarán en el paquete de propuestas.
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    Carta de agradecimiento de la AEIA a Irán por su notificación | 02-10-2009 - 09:31:29 GMT 1 #

  30. Cazas Saeghe

    La primera escuadrilla de los cazas iraníes Saeghe entrará próximamente en servicio para vigilar las fronteras aéreas de Irán.
    Los ensayos del primer Saeghe (Trueno) se realizaron en septiembre de 2006 durante unas maniobras militares de gran escala. Los militares iraníes anunciaron entonces que el Saeghe era un equivalente del caza estadounidense F-18, pero que lo superaba por varios parámetros técnicos.
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    Cazas Saeghe | 02-03-2010 - 09:21:26 GMT 1 #

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