El negrito del Africa Tropical de las vacaciones
El negrito del Africa Tropical de las vacaciones.-La pregunta que cualquiera se haría al conocer la aventura de Tony Brascons es ésta. ¿Qué hacía un inmigrante sin papeles de Malí caminando en chanclas y canturreando entre el Veleta (3.392 metros) y el Mulhacén (3.482 metros)? La cuestión aún no tiene respuesta, porque el joven, de 27 años, no se lo ha contado ni a la Guardia Civil, ni a la policía, aún menos a unos montañeros que se toparon con él ni tampoco al agente de Medio Ambiente que lo bajó hasta el centro de Hoya del Portillo, en Sierra Nevada. Lo único que le han oído es cómo tarareaba unas canciones, alegre pese a su captura, y que, ante la pregunta de cómo se las había ingeniado para subir el pico más alto de la Península Iberica, únicamente chapurreaba en español: "Piernas fuertes, piernas fuertes". A Tony Brascons fue localizado por un agente de Medio Ambiente allí, en mitad del Mulhacén, quien se lo llevó hasta la Hoya del Portillo, en Capileira, a 2.150 metros de altitud. Los agentes llamaron a la Guardia Civil. Allí que se fueron, aunque extrañados, a recoger a un joven que hablaba poco, canturreaba algo y se sentía alegre. Los guardias civiles llegaron hasta la barrera de la Hoya del Portillo, a partir de la cual los coches privados no pueden seguir y es necesario tomar un autobús. Y allí estaba el joven. Los agentes que lo escoltaron creen que Brascons "no estaba bien de la cabeza". No hablaba español ni francés. Le hicieron como pudieron las preguntas de rigor. Cómo se llamaba, de donde era,cómo había llegado hasta allí y cuándo. El hombre les canturreaba y se daba golpes en los muslos, a la vez que insistía "piernas fuertes, piernas fuertes". Vaya a saber cómo, les dijo que se llamaba Tony Brascons, que era de Malí, del país de los Dogones, y que había pasado una noche en Sierra Nevada antes de que se toparan con él que, pese a las apariencias, se encontraba perfectamente. Sin agua ni comida y en chanclas. El joven, que carecía de cualquier documento y de permiso de residencia, fue trasladado hasta la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Motril. ¿Llegó Brascons en una patera a las costas de Granada y andando, andando llegó a Sierra Nevada? "Es posible, pero no lo sabemos", contestaban ayer policías y guardias consultados cuando se les preguntaba por las tribulaciones de este maliense que ha hecho el camino inverso al que recorrió el pachá Jaudar Baxa, un morico de Cuevas de la Almanzora que, en 1591 se puso al servicio del sultán de Marraquech tras su expulsión de la Península Iberica, conquistó el País Dogón e instaló su capital en Tombuctú. Su ejército calzaba babuchas y sandalias. SiR Argelaguer-Garrotxa/Almuñecar-Puerto de la Mora/Granada
la hora de comer, unos montañeros que se dirigían al pico del Veleta se encontraron con el joven. Iba vestido con una camiseta, una camisa, un pantalón vaquero y unas chanclas. Nadie en su sano juicio, salvo que la desesperación le empuje, salta por esos andurriales de esa guisa, donde hay neveros perpetuos, el viento pega con fuerza y los cantos pueden torcer o cortar un pie. Los montañeros lograron convencerlo para que se resguardara en el refugio de Carigüela, una construcción de piedra y chapa, situada a 3.200 metros de altura, a pocos metros del pico del Veleta (3.392). Le dieron agua y comida y, no se sabe bien en qué lengua, le preguntaron si necesitaba más ayuda, porque ellos estaban dispuesto a llamar a las autoridades. El joven les pidió por favor que no llamaran a nadie, porque, les dijo, se encontraba perfectamente. Los montañeros decidieron seguir con su plan y se alejaron del refugio, pensando que el joven se iba a quedar allí descansando y que, antes o después, llegaría más ayuda. Pero, antes de perder de vista el refugio, vieron al maliense salir a la intemperie y perderse otra vez por las cumbres. Brascons, por si el Veleta no es lo suficientemente alto, se fue hacia el Mulhacén, el pico más alto de la Península, con una altitud de 3.482 metros. Más frío, y más nieves perpetuas. Y el joven, en chanclas.

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Según la Casa Blanca, en la gira africana iniciada el día 15 de febrero por Bush y que le llevará por Ghana, Liberia, Benin, Tanzania y Ruanda, los objetivos principales consisten en promover la reforma democrática, los derechos humanos, el libre comercio, la liberalización de las inversiones y las oportunidades económicas. En esta su segunda visita (la anterior se realizó en 2003), Bush también procurará avances en materia de lucha contra el SIDA, la malaria y otras enfermedades. El presidente estadounidense quiere ofrecer en África un balance distinto al de Medio Oriente, poniendo el acento en su contribución a las mejoras en salud y en desarrollo. Pero no solo viaja con estos objetivos. En realidad, deberiamos hablar también de petróleo y planes militares para África con un telón de fondo: la competencia abierta con China por la influencia en el continente.
En 2007, más del 90% de las exportaciones del África subsahariana hacia Estados Unidos han sido productos petroleros. El interés de Washington por África guarda estrecha relación con el objetivo de lograr que en 2015 el 25% del petróleo que consume provenga de aquí, esencialmente del golfo de Guinea. Hoy supone, aproximadamente, el 10%, También el petróleo puede explicar el empeño de trasladar a suelo africano el comando militar AFRICOM, actualmente instalado en Alemania. Países como Nigeria, que temen su efecto sobre el delta del Níger, región petrolera del octavo exportador mundial y quinto de Estados Unidos, ya lo han rechazado abiertamente. Sudáfrica, al igual que Argelia también. Y ninguno de los tres facilitará bases permanentes para las tropas estadounidenses. Esa negativa ha ralentizado sus planes, pero Liberia, país incluido en la gira y que inicia timidamente la senda de la normalización después de superar sus conflictos internos, se ha ofrecido a acogerlo.
Bush, que recientemente ha creado el cargo de embajador especial para asuntos energéticos cuya misión clave será neutralizar a potencias rivales en los intentos de controlar el suministro de petróleo y gas en todo el mundo, quiere presentar en este viaje la cara más solidaria de su Administración, su empeño en la lucha contra la enfermedad, la pobreza y la inseguridad, pero visita, sobre todo, los más estables (Benin, Tanzania, Ghana). A Kenia envia a su secretaria de Estado, Condoleezza Rice. Por otra parte, aprovechará para reivindicar su responsabilidad a la hora de invertir o adquirir recursos en África, frente a otros (leáse China) que supuestamente actúan como auténticos predadores.
En realidad, Bush trata de defender sus crecientes intereses en África, que incluyen el aumento de su presencia militar, por el momento modesta (1.700 efectivos en Yibuti). Desde que en febrero de 2007 se anunció la intención de establecer AFRICOM en suelo africano, poco se ha avanzado al respecto. Cuando en diciembre último, Rice visitó Etiopía, sostuvo también encuentros con los jefes de estado de Uganda, Ruanda, Burundi, y la República Democrática del Congo, sin que se hayan logrado avances en la solución del conflicto que asola la región centroafricana de los Grandes Lagos. La presencia militar velará por la defensa de sus intereses estratégicos a largo plazo y no por la estabilidad del continente.
Xulio Ríos es director del IGADI
Bush por Africa | 19-02-2008 - 19:01:27 GMT 1 #
Antonio Ferrer, fill de Sant Feliu de Guíxols:
El català Antonio Ferrer, fill de Sant Feliu de Guíxols, no hauria pogut sospitar que passaria a la història entre els italians per una frase que en realitat no va dir. «Adelante, presto con juicio», l'ordre amb què acuita el cotxer en un cèlebre episodi d'Els promesos, és una invenció d'Alessandro Manzoni, un dels escriptors més amoïnats pel conflicte entre història i ficció, per l'adequació de la novel·la a un rigorós programa de versemblança, però forma part així mateix de l'estratègia narrativa amb què es posen al descobert les obliqües intencions del personatge, per mitjà justament de la duplicitat del seu llenguatge. Així, quan el gran canceller intenta aplacar la turbamulta revoltada el 1628 per l'augment del preu del pa, se'ls adreça en italià, però és en espanyol que revela el seu objectiu veritable de salvar del linxament el vicari del proveïment.
L'elecció alternativa d'una llengua o l'altra concerneix la credibilitat mateixa de la literatura, perquè entre l'una i l'altra es disputa l'espai reservat a la veritat o a la mentida. Però Albertocchi, fent-se ressò de l'origen català d'Antonio Ferrer, suggereix que les competències concedides a cada una de les llengües oficials en aquesta escena adquiriria una nova complexitat afegint-hi el català, la llengua amb què aquell fill de mercaders ganxons expressava amb tota probabilitat els pensaments i les emocions, i que el professor gironí adverteix en les diverses fórmules verbals amb què Manzoni, tot i ignorar aquests orígens, insinua que Ferrer murmura de sota veu, per a si mateix, frases inaudibles per a la resta de la gent. «La idea que dessota les llengües oficials de l'episodi de Ferrer n'hi hagués una altra, el català, i que en el fons dins d'Els promesos hi hagi veus que encara es poden escoltar, em sembla una conjectura quasi màgica», comenta Albertocchi, expert en l'obra de Manzoni, però també en Italo Svevo i els variats registres del seu inoblidable Zeno, no només lingüístics, sinó també en els que exploren els intricats estrats de la consciència. Manipulant el llenguatge i els somnis en una juganera sàtira dels mecanismes freudians de l'inconscient, Zeno, més que un neuròtic, emergeix com un narrador sofisticat que fa de la mentida una estratègia narrativa, observa el professor de Girona. Molts anys després que el Ferrer de Manzoni, també Zeno confirmarà que menteix quan s'expressa en italià i se sincera només quan parla el «dialectot» perifèric i embastardit de Trieste, però en qualsevol cas, si menteix, és perquè se l'entengui millor, fins al punt que declara que «inventar és una creació, no pas una mentida».
Manzoni i Svevo són dos dels autors que Giovanni Albertocchi (Parma, 1946) convoca amb més freqüència en el conjunt d'assajos de crítica literària publicats de manera dispersa que ha aplegat ara a Entre dos segles (XIX i XX): la doble vida de les paraules (Publicacions de l'Abadia de Montserrat), un projecte nascut de la contemplació d'un gravat de la seva dona i pintora Esther Albardané, Conversa, que la Facultat de Lletres de Girona ha adoptat com a emblema i en què els dits de dues mans, sense mediació de cap altre instrument, componen els fils d'una carta. La imatge, amb «les paraules fluint com si fossin un riu, mentre les mans les broden», expressa amb exactitud allò que Albertocchi espera de la literatura: un «contacte», un coneixement, d'un mateix i dels altres, però mai «ni l'erudició seca ni l'estèril joc acadèmic»; tampoc la loquacitat descordada, perquè sap que «a vegades el llenguatge serveix més per amagar el món que no pas per mostrar-lo», i que en un moment en què «la paraula pública, sobretot a Itàlia, ha assumit el discurs dels mass media, el rigor i la responsabilitat de Manzoni es presenta com una alenada d'aire fresc».
És per això que en les seves recerques se serveix principalment dels epistolaris, que permeten l'accés, per un mitjà també literari, a un «fragment d'humanitat» pel qual l'escriptor revela la seva interioritat fràgil i inquietant, i no les evolucions d'un microbi al microscopi. De les cartes, a Albertocchi ha arribat a interessar-li tot, fins i tot el franqueig i la tramesa, que analitza en un dels articles a propòsit de les precaucions que prenia Manzoni amb la seva correspondència, amenaçada a l'època no només per la incompetència del servei de correus, sinó també per la intrusió dels censors. Els entrebancs arriben a ser tan greus, la facultat verbal, tan insuficient per procurar companyia i afecte, que l'autor milanès avorrirà al final dels seus dies tota forma d'escriptura, l'«antipàtica tinta», dirà, amb què els amics embruten les mans que haurien de destinar a abraçar-se. Albertocchi, per descomptat, discrepa del vell Manzoni, i al seu llibre invoca uns quants sortilegis literaris, com l'aparició, brevíssima i intensa, de la intrigant Teresa Blasco, futura àvia de Manzoni, a la novel·la Retablo, de Vincenzo Consolo, o la concordança anímica de Svevo i Magris quan descriuen passejos quasi idèntics pel Jardí Públic de Trieste, o la manifesta sintonia entre els mons en decadència que exposen El Guepard i Bearn, encara que ni Lampedusa ni Vilallonga pretenguessin plagiar-se l'un a l'altre.
Antonio Ferrer, fill de Sant Feliu de Guíxols | 07-07-2008 - 06:50:29 GMT 1 #