El oro de Moscu y las vacaciones
El oro de Moscu y las vacaciones.-Leyendo el comentario de Ángel del Castillo, en Cartas al Director de ABC, y sobre el envío de Juan Negrín, quiero hacer una observación: por los años sesenta, Juan Negrín vivía en Londres y le diagnosticaron un cáncer. Llegó a México,donde yo vivía entonces mi juventud, y entregó a su colaborador, el doctor José Puche, precisamente los recibos del oro que fue a Rusia, con la indicación de que a su muerte se entregaran al Estado español que en el momento hubiera en funciones. Por la amistad y confianza con el doctor Puche, yo serví de «correo» para hacer llegar a su destino aquellos importantes documentos, cuya llegada publicó ABC en una escueta noticia. José L. Cerezo Madrid-Cartas al Director ABC 110807 *** El Pais de Andalucia.-El Banco de España retomó en julio de 2007 la desinversión de En Italia, el oro también ha desatado la polémica política, ante las insinuaciones del presidente del Gobierno italiano, Romano Prodi, de recurrir a la venta de parte de las reservas de este metal precioso del Banco de Italia para disminuir la abultada deuda pública.SiR Lejarza Argelaguer-Garrotxa/Granada-Andalucia
parte de sus reservas de oro. En concreto, el organismo financiero presidido por Miguel Ángel Fernández Ordóñez vendió 800.000 onzas troy (24,8 toneladas), lo que supone el 8% de total de sus activos en el llamado metal amarillo, que queda reducida a 9,1 millones. Las reservas de oro en el Banco de España han pasado de 13,4 millones de onzas (416,7 toneladas) a principios de año a 9,1 millones de onzas, lo que supone una reducción de casi el 32%. Mientras que su valor ha bajado de 6.716 millones de euros hasta 4.397 millones, un 34,5% menos, según los datos del supervisor financiero. Con todo, la venta de oro efectuada en el mes de julio no ha sido la de mayor envergadura en lo que va de año. Entre marzo y mayo el Banco de España vendió hasta 3,5 millones de onzas troy de oro (108,8 toneladas). Estos movimientos en las reservas no han estado exentos de polémica, de forma que incluso el ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, tuvo que dar explicaciones al respecto en el pleno del Senado a principios del mes de junio, cuando afirmó que la venta de oro responde a la necesidad «de mejorar las rentabilidad de los activos» del Banco de España. En respuesta a una pregunta del Grupo Popular en el Senado, Solbes explicó que las ventas se realizaron en coordinación con el resto de los Bancos Nacionales Europeos en virtud de un acuerdo firmado en 1999 y renovado en 2004 para establecer cuotas específicas de venta, y ordenar así este proceso, provocado por la necesidad generalizada de vender oro, activo no rentable, e invertirlo en bonos de renta fija, aumentando así su rentabilidad. En este sentido, explicó que el oro «jugó en el pasado un papel fundamental como elemento de reserva que está desapareciendo, ya que no es un activo rentable». Pero lo cierto es que el llamado metal amarillo lleva cinco años de constantes alzas. De acuerdo con los datos manejados por el Consejo Mundial del Oro, los Bancos Centrales Europeos han vendido en lo que va de año 358 toneladas de oro, frente al límite anual de 500 toneladas.

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Un avión An-12 y un helicóptero Mi-8 de la Fuerza Aérea rusa llevarán cargamentos con ayuda humanitaria a las regiones afectadas por terremoto en CEI-Kirguizistán.
Los pilotos rusos llevarán a las zonas siniestradas transformadores, mantas, carpas y otros objetos necesarios.
Los cargamentos con ayuda humanitaria seran trasladados de la Base Aérea rusa de Kant, en CEI-Kirguizistán, al aeródromo de Osh en el sur del país.
El primer día del año nuevo, el sur de CEI-Kirguizistán fue sacudido por varios Terremotos sismicos. El más fuerte alcanzó seis puntos en la escala Richter con el epicentro situado a 30 kilómetros de Osh, capital extraoficial del sur de CEI-Kirguizistán.
En los poblados de la provincia de Osh, el terremoto ha dañado unas 400 edificaciones incluidas casas de vecindad, muchas de las cuales quedaron inservibles.
CEI-Kirguizistán fue sacudido por varios sismos | 08-01-2008 - 12:38:24 GMT 1 #
El precio del oro empezó el 2008 en los mercados internacionales por las nubes, superando sus máximos históricos de 1980. Después de seis años consecutivos de subidas. Durante el año 2007 el precio del oro se incrementó en más de un 30 %.En euros cotiza por encima de los 580 euros la onza, un 75% mas que hace 3 años.
Desde que Gordon Brown en 1999 decidiese vender más de la mitad de las reservas de oro británicas, con el oro cotizando por debajo de los 300$ la onza, el metal ha triplicado su valor en dólares. Se cuenta que en una cena a la que asistía Brown, que por aquel entonces era Ministro de Finanzas del Reino Unido, alguien le pregunto como había autorizado la venta del 60% de las reservas de oro británicas entre los años 1999 y 2002? Al parecer Gordon Brown respondió: "Estamos muy preocupados porque una fuerte subida del precio del oro, podría alertar al mundo de la crisis que se esta gestando" Bien sea esta historia verdad o una leyenda urbana lo que es evidente es que el mundo se vuelve a enfrentar a graves problemas como la crisis subprime, el debilitamiento del dólar, una crisis de confianza interbancaria mundial, peligros de inflación, un petróleo disparado y a un sistema monetario internacional con cada vez mas lagunas.
Hace 28 años cuando el oro alcanzo los 850$, la economía mundial se encontraba en riesgo. El mundo por aquel entonces estaba sumido en una pérdida de confianza en el sistema monetario internacional después de que Nixon desligara definitivamente al dólar del patrón oro en agosto del 71 y desde que en 1973 las divisas empezaran a flotar libremente. Los tanques soviéticos invadían Afganistán a finales de los 70, la crisis de los rehenes en Irán preocupaba a la diplomacia internacional, los precios del petróleo estaban disparados y la inflación en EE.UU. alcanzaba el 14%.
La actual subida del oro en este siglo XXI vuelve a avisar que algo preocupante esta sucediendo en el panorama económico internacional. Leemos todos los días en los periódicos que los bancos inyectan cantidades masivas de dinero a los mercados, ese dinero es deuda y las deudas tarde o temprano han de ser pagadas. La economía internacional se mueve en parámetros que parecen omitir las palabras "mañana" o "consecuencias". Los Bancos Centrales inundan literalmente los mercados de dinero impreso por decreto, sin respaldo alguno, en consecuencia se acrecienta la perdida de confianza no solo en el dólar americano sino también el las demás divisas como el euro el yen o la libra esterlina y esto esta haciendo que los inversores empiecen a diversificar en oro, el dinero por excelencia, no en un papel fiduciario, ni en una deuda adquirida.
Mientras la masa monetaria, el M3 en EEUU crece a mas del 12% anual, el mercado del oro creció en el 2007 un 1.5%, con una producción aproximada de 2.500 toneladas, unos 80 millones de onzas troy. Los costes actuales de producción de una onza son de 400$. 1 tonelada métrica de oro equivale a 32,150 onzas troy. En el mundo se comercian anualmente unas 5.000 toneladas de oro que es el doble de la producción anual. Parte de ese oro proviene del scrap o también llamado reciclaje y de las ventas de los bancos centrales que en total poseen en sus reservas unas 31.000 toneladas de oro. Algunos participantes del mercado consideran que se realiza una manipulación encubierta del precio del oro con las ventas anuales entre los bancos centrales.
Solo el tiempo dirá hacia donde se dirige el precio del metal pero los analistas mas conservadores ya hablan de superar los 1.000 $ la onza en el 2008 y luego estamos aquellos que pensamos que al oro aun le quedan un mínimo de 5 años de subidas por delante y que lo mejor para el metal está todavía por venir. Los peligros de inflación, el aumento de volatilidad en los mercados financieros y el debilitamiento del dólar son razones que respaldan la continuada subida del oro. No seria de extrañar ver al oro cotizando en 900$ en el primer trimestre del 2008.
El oro en máximos nominales de 850$ ¿y ahora que? | 10-01-2008 - 09:07:44 GMT 1 #
L’or africain. Pillages, trafics et commerce international* (El oro africano. Saqueo, tráfico y comercio internacional), de Gilles Labarthe**, es una obra de investigación dedicada a revelar las disfunciones crónicas y los aspectos ocultos de la explotación del oro (a partir del ejemplo de Sadiola, en Malí) para ponerlos en relación con los caracteres generales y los intereses de la explotación de los recursos naturales en África.
Hay un enfoque especial sobre el papel de los paraísos fiscales y las multinacionales europeas y estadounidenses en este hecho, que aparece como un auténtico saqueo.
La obra describe también los movimientos de resistencia que en Malí, en el resto de África y en el mundo, se oponen a una explotación incontrolada de los recursos de este continente que paga, desde hace demasiado tiempo, el precio de la globalización liberal, después de haber servido a los imperios coloniales.
El oro olvidado de África
El libro de Gilles Labarthe, una de las raras obras sobre este asunto, es una zambullida vertiginosa en un sector productivo prácticamente sin ley, lo que ha originado una auténtica carrera contrarreloj entre las compañías extractoras para ver quién consigue enriquecerse más, y más deprisa.
Escribir un libro no siempre es fácil. Escribirlo colectivamente todavía menos. Éste tiene la particularidad de que se redactó a partir de un primer proyecto de François-Xavier Verschave (miembro fundador y presidente desde 1995 de Survie, N. de T.), que murió en junio de 2005 y no pudo terminar su obra. La tarea, por lo tanto, no era fácil, pero Gilles Labarthe, como periodista y con la experiencia de su libro anterior, Le Togo, de l’esclavage au libéralisme mafieux (Togo, de la esclavitud al liberalismo mafioso), ha sabido construir esta obra con sus palabras, rindiendo al mismo tiempo un homenaje al trabajo de Verschave, citándolo y valorando así el proyecto original de quien llevaba este libro muy especialmente en el corazón.
A partir del ejemplo de la mina de oro de Sadiola, en Malí, y la investigación del documentalista Camille de Vitry sobre las consecuencias de la explotación para el ser humano y para el medio ambiente, este libro propone una amplia mirada sobre los protagonistas de la explotación del oro en África y las redes y circuitos económicos que utilizan, con el fin de desenmascarar este sector –otro más- del saqueo de las riquezas del continente africano. Auténtica obra de investigación, El oro africano se basa en los meticulosos estudios que Gilles Labarthe, periodista especializado en las cuestiones de la criminalidad económica en África, ya había abordado en sus investigaciones, especialmente en Morila, otra ciudad minera de Malí.
África, continente estratégico
El libro, ampliamente documentado, nos introduce, pues, en la explotación del oro africano que, con 600 toneladas al año, representa alrededor de la cuarta parte de la producción anual de todo el mundo. Su explotación (África tiene la mitad de las reservas de oro mundiales catalogadas) es muy jugosa: la parte de los ingresos que revierte a los Estados productores es mínima y a veces nula; la mano de obra es muy barata; los movimientos sindicales se reprimen rápidamente y las normas medioambientales no se aplican o apenas se respetan; sin contar el resplandor que ha conocido la expansión del mineral precioso en los últimos años.
El libro nos lleva a Sadiola y Morila (Malí), a Ghana, Sudáfrica o Botsuana, para constatar el cinismo de las compañías mineras y sus «métodos de explotación heredados del apartheid». Las consecuencias medioambientales vinculadas a la utilización del cianuro y el mercurio para purificar el mineral son «inhumanas». A continuación el autor señala los sectores del comercio legal del oro, para descubrir los sectores paralelos, los tráficos transfronterizos, las sociedades off shore y el papel de los paraísos fiscales en el blanqueo de capitales, de los que el oro es uno de los principales vectores. Nos informa de que el Banco Mundial, supuesto promotor del desarrollo de los países africanos, es el principal inversor en la extracción del oro y suministra a un puñado de multinacionales estadounidenses, como Newmont Minin; canadienses, como IAMGOLD; inglesas o sudafricanas, como AngloGold, el 80% de los recursos auríferos del continente.
La avalancha hacia el oro
Hay que señalar que desde los años noventa, con el fin de la Guerra Fría y la liberalización de las economías africanas bajo las prescripciones del Banco Mundial y otros planes de ajustes estructurales del Fondo Monetario Internacional, el sector estalló literalmente.
Francia aparece en una posición un tanto marginal, pero Gilles Labarthe, en el capítulo «La parte de la Francáfrica», demuestra de qué forma, después del saqueo colonial, la «Mesa de investigación geológica y minera» (BRGM) tiene dividido el conjunto del pre-carré francés para permitir una explotación que a veces ha abastecido las cajas de partidos políticos. La presencia de Areva (transnacional francesa de la energía nuclear, N. de T.) en este sector revela los puentes con el lobby nuclear, mientras que grupos como Bouygues, ofrecen la subcontratación de sus servicios a las grandes compañías extranjeras.
La investigación nos lleva también a la República Democrática del Congo, donde los conflictos armados se abastecen directamente del tráfico del oro. El autor dedica un gran capítulo a las operaciones de los bancos suizos. Hay que señalar que Gilles Labarthe es suizo, ciudadano de ese paraíso fiscal en pleno corazón de Europa, uno de los principales puntos neurálgicos del tráfico del oro, así como de los diamantes y otras piedras preciosas.
Como para cerrar el círculo y no dejar la última palabra a los traficantes, la investigación termina con un repaso a las distintas movilizaciones, de norte a sur, para conseguir una explotación razonable y controlada del recurso aurífero.
Más allá de la profunda investigación sobre un asunto complicado, la gran fuerza de este libro probablemente reside en el testimonio que ofrece a las futuras generaciones sobre la movilización de los habitantes de Sadiola y de muchas otras ciudades mineras de África.
El oro africano | 10-01-2008 - 09:12:20 GMT 1 #
El nuevo El Dorado de la esclavitud
Patrick Ilboudo
Bendré
La explotación del oro en Burkina Faso se remonta a los años 80, pero en la actualidad el país vive un boom minero que, bajo la batuta de compañías internacionales, ofrece a los trabajadores un trabajo de esclavos y un salario indecente.
Hace algunos meses, durante su visita a la explotación de la mina de oro de Kalaska, la gobernadora de la región del norte, Viviane Compaoré, se declaraba llena de orgullo por la idea de que la explotación de ese yacimiento contribuye a aumentar la riqueza del país. Sin embargo, el boom minero que vive Burkina Faso desde hace una decena de años, viene acompañado en la actualidad por una esclavitud moderna y las nuevas técnicas industriales de explotación desarrolladas por las compañías internacionales que imponen unas condiciones de trabajo que no envidiarían los buscadores de oro tradicionales. Más bien asistimos a una doble explotación. La de nuestros recursos naturales por los intereses extranjeros y la de nuestra mano de obra, explotable y forzada, al margen de cualquier regulación.
Las empresas extractoras establecidas en Burkina Faso sólo son, en general, las dos caras de una misma moneda. Aunque se denominen Gold Fields, Nantou Minning, Kalsaka (Mining Cluff), Burkina Mining Company (Etruscan), SEMAFO (Consorcio), SOMITA (Hig River Gold) o Essakane SA (Orenzone), estas multinacionales, para establecerse en Burkina, crean sociedades que responden muy poco a las exigencias del país y siguen siendo filiales de sociedades centrales internacionales. Detrás de Kalsaka Mining encontramos a Mining Cluff que opera en Kalsaka; a Essakane SA para Orezone en Essakane; y también a BMC por Etruscan en Youga. El mundo de la minería vive tal florecimiento en Burkina Faso que uno cree estar en Canadá, Sudáfrica o Australia, países legendarios de la explotación minera industrial. Salvo que el continente africano posee la mitad de las reservas de oro catalogadas. Un El Dorado que pone los dientes largos a las sociedades extractoras. Después del petróleo, el oro representa uno de los cinco primeros mercados mundiales en el sector de los minerales.
Esta cooperación entre empresas extranjeras y mano de obra local no es ninguna bicoca para el trabajador burkinés. Cuando un visitante atraviesa el umbral de una mina de Burkina Faso para una estancia, incluso breve, de dos o tres días, lo que más salta a la vista es la tensión que reina entre las comunidades de extranjeros y los trabajadores nacionales. De Mana a Youga, de Taparko a Essakane, de Kalsaka a Perkoa, aparece un malestar generalizado con diversos grados de un sitio a otro.
En la fase de exploración, construcción y explotación se reclutan muchos trabajadores nacionales como jornaleros y a menudo sin ningún contrato, por lo que se les puede despedir a voluntad. Los que tienen la oportunidad de conseguir un contrato tampoco están a salvo de los despidos abusivos. La causa de esos despidos a menudo está relacionada, por una parte, con el hecho de que algunos extranjeros no aceptan que les contradigan, sobre todo cuando se trata de trabajadores nacionales, y por otra parte la ignorancia de los textos y el derecho laboral de Burkina Faso por los especialistas de recursos humanos, que sólo lo son de nombre. La mayoría de los extranjeros están convencidos de que los trabajadores nacionales sólo son buenos para el trabajo duro y no para pensar hasta el punto de contradecir al patrón «Nasara». En todos los casos, si surgen diferencias entre un extranjero y un trabajador nacional, el extranjero siempre tiene razón y el trabajador nacional se arriesga al despido si insiste más de la cuenta.
En todos los sistemas y organizaciones laborales en el medio profesional existen: la suspensión, la advertencia, la amonestación y finalmente el despido. En las minas de Burkina sólo existe el despido, que en la mayoría de los casos es injusto. Igual que la legislación del trabajo, que no tiene en cuenta los textos.
Los horarios de trabajo
En Burkina Faso, la legislación prevé 8 horas de trabajo diarias, es decir, un total de 40 horas a la semana. En el ámbito minero se trabajan los siete días de la semana, de 10 a 12 horas diarias según el puesto que se ocupe. El pago de las horas extraordinarias depende de la empresa minera, del humor del responsable de recursos humanos y otros. En opinión de los especialistas del derecho del trabajo, la mayoría de las compañías mineras hacen creer a los trabajadores burkineses que dichas empresas han firmado un acuerdo especial (derogaciones) con el gobierno de Burkina Faso para las horas extraordinarias. En realidad no han acordado ninguna derogación con el Estado burkinés. Por lo tanto, las compañías que no pagan las horas extraordinarias actúan de mala fe y explotan descaradamente a los trabajadores. A eso se añade la desorganización de los trabajadores de Burkina, que dejan su suerte en manos de los delegados de personal, quienes muy a menudo no tienen ninguna formación sindical sólida que les permita discutir seria y serenamente con los empresarios para defender los intereses de los trabajadores.
Duración legal
Sin embargo, el artículo 138 de la ley del 23 de junio es muy claro con respecto a las horas extraordinarias: «Las horas trabajadas más allá de la duración legal de la semana se consideran horas extraordinarias y dan lugar a un aumento de sueldo. Las modalidades de ejecución y la remuneración de las horas extraordinarias trabajadas durante el día o la noche, durante los días laborables, los domingos y los días festivos, se fijan en los convenios colectivos y, en su defecto, por la vía reglamentaria por el ministro de Trabajo, con la opinión de la comisión consultiva del trabajo». Trabajar sin interrupción durante siete días en las minas de Burkina da derecho a un descanso de siete días cada dos o tres semanas más unas vacaciones anuales de 30 días. Comparado con el sistema que se aplica a los extranjeros que trabajan en las mismas minas, no andamos muy lejos del esclavismo de los tiempos modernos. Los extranjeros trabajan a un ritmo denominado 30/26, es decir, 30 días de trabajo por 26 días de descanso. Al final sólo trabajan seis meses al año y les pagan los 12 meses. Parece que un extranjero merece más descanso que un trabajador nacional. Burkina Faso no se conoce como un país tradicional de la explotación minera. Por eso los recursos humanos en este sector están en formación y desarrollo. Sin embargo, en ciertos sectores mineros, las empresas envían extranjeros que son cualquier cosa menos especialistas o expertos en la materia. Muy pocos ingenieros canadienses, sudafricanos o australianos se pegan por trabajar en las minas de Burkina Faso.
Los capataces
Por el contrario, los obreros cualificados y los capataces son legión. Estos últimos, por otra parte, hacen y deshacen en las minas de Burkina Faso. Respaldados por la solidaridad que existe dentro de sus comunidades, se hace pasar por expertos a quienes no lo son. Desde acróbatas de circo a leñadores, pasando por viejos arruinados que vienen a reflotar su cuenta bancaria antes de jubilarse, se encuentra de todo. En otros ámbitos, como los servicios generales o administrativos, se entiende todavía menos la necesidad de traer a los extranjeros, cuando es obvio que hay competencia nacional, y a menudo de mayor calidad que los antedichos extranjeros.
El salario mínimo de un extranjero en las minas varía alrededor de 13.000 a 26.000 dólares al mes, mientras que los ejecutivos nacionales mejor pagados oscilan entre 3.000 dólares (un millón o más), en las empresas que pagan muy bien, y 777 dólares al mes.
Si el leitmotiv de la inversión privada directa que predica el ultraliberalismo es la generación de empleo e ingresos, en el caso de las minas de Burkina Faso asistimos a una doble explotación. Por una parte los contratos leoninos que permiten a las empresas explotar alegremente los recursos mineros del país por cuatro duros, y por otro lado la explotación de los trabajadores por los salarios miserables que les pagan con respecto a lo que reportan las minas a las compañías que han recibido los permisos de explotación del gobierno. En las minas de Burkina Faso el trabajo es precario por varias razones; por un lado se puede despedir al trabajador en cualquier momento; si conoce sus derechos puede demandar a la empresa en la inspección de trabajo. Por otra parte el salario es miserable en relación con el esfuerzo de los trabajadores y los dividendos que produce su trabajo. Pero para ciertos patronos de las minas de Burkina, sus asalariados nacionales reciben un trato mejor que los funcionarios burkineses. No se puede ser más cínico al comparar el salario de los trabajadores de las minas con el de los funcionarios, cuando se sabe, además, que los funcionarios burkineses están entre los peores pagados del mundo.
Pero, ¿quién tiene la culpa? ¿Las compañías mineras? ¿El Estado burkinés que ha concedido los permisos de explotación a troche y moche sin prever un marco para los trabajadores de las minas, o las organizaciones sindicales que han abandonado a los mineros a su suerte? A este paso, si no se hace nada por los trabajadores de este sector, a corto plazo existirá un boom esclavista y no un boom minero que podría ser beneficioso para el pueblo burkinés. Es obvio que actualmente este boom solamente beneficia a algunos gobernantes.
Texto original en francés: http://www.journalbendre.net/spip.php?article2503
El nuevo El Dorado de la esclavitud | 27-12-2008 - 08:38:18 GMT 1 #
El oro y el mercado mundial
Francisco Umpiérrez
“Pero, de suyo, el dinero es mercancía, una cosa externa que puede convertirse en propiedad privada de cualquiera. Así, el poder social –el dinero – deviene poder privado de la persona privada. Por eso la sociedad antigua lo denuncia como moneda corrosiva de su orden económico y moral”. El Capital. Karl Marx.
Las formas de existencia de lo social al servicio de los intereses privados
Todavía muchos sectores de la izquierda siguen presentando el capitalismo como el reino del individualismo y del egoísmo; y en este sentido coinciden con los propios conceptos de los apologistas del capitalismo. Pero la verdadera esencia del capitalismo, incubada de forma acabada en el siglo XVIII, consiste en que las distintas formas de existencia de lo social se enfrentan al individuo como simples medios para sus fines privados. ¿Cuáles son estas formas de existencia de lo social? Muchas: el lenguaje, el dinero, el estado, la división del trabajo, las conquistas de la ciencia y el mercado mundial entre otros. Les pongo un ejemplo: un simple músico, nada estelar, crea una pieza musical. Sus promotores utilizan todos los circuitos del comercio mundial, una conquista socio-histórica que se remonta al siglo XV, y venden un sinfín de copias que permite al cantante enriquecerse de forma descomunal. Esta es la esencia del capitalismo: usar las formas de la trabazón social, en este caso el mercado mundial, como un medio que sirve a los intereses privados.
Pensemos en la cita que encabeza este trabajo: el dinero como poder social convertido en poder privado de la persona privada. Pensemos sólo en los trabajadores de España. Supongamos que cada uno de ellos tiene en el banco un ahorro de solo 6.000 euros. Aisladamente 6.000 euros no representan un gran poder, pero multiplicado por 20 millones representan un enorme poder social inmenso. Si a eso añadimos los ahorros de los trabajadores de la Unión Europea, de América y de Asia, vemos con claridad que la afirmación de Marx es absolutamente verdadera: el dinero es un enorme poder social. Pero bajo el régimen de producción capitalista ese poder social es transferido por los bancos a manos privadas para que se enriquezcan sin control ni medida. Como además vivimos en una sociedad globalizada, la posibilidad de que los individuos usen las formas de existencia de lo social como simples medios de sus intereses privados se ha multiplicado de forma infinita. Y esta posibilidad, el uso del mercado mundial como simple medio de los intereses privados, representó una de las causas básicas de la crisis financiera que se desató en el año 2008.
El dólar, los bancos y el oro
La crisis financiera del año 2008 tuvo un claro responsable: EEUU. Pero como el dólar era la moneda reserva y la moneda refugio por excelencia, poco podían hacer las otras potencias económicas para hacer pagar a EEUU su responsabilidad. Pero China, Rusia Brasil, la India y otras naciones han reaccionado: han pensado en crear una cesta de monedas en lugar del dólar para las transacciones mundiales. Pero ha habido otra reacción: el Banco Central de Rusia aumentó sus reservas de oro en casi 130 toneladas durante el último año, y recientemente el Banco de la Reserva de la India compró 200 toneladas de oro al Fondo Monetario Internacional. Muchos economistas prestigiosos han afirmado que si el mercado mundial hubiera estado bajo el dominio del patrón oro, el grifo del crédito no se hubiera abierto con la ligereza con que se hizo. La tendencia se está perfilando: los bancos centrales de la mayoría de los países aumentarán sus reservas de oro como alternativa al debilitado dólar. No cabe traer a colación la famosa frase de Keynes de que el oro es una “reliquia bárbara”, puesto que carece de sentido en la actualidad: en aquella época, 1944, EEUU iniciaba su andadura como potencia hegemónica en el mundo capitalista. Hoy por el contrario su hegemonía ha tocado fin y el mundo es multipolar. Y si es multipolar, ninguna moneda nacional podrá ostentar el papel de moneda mundial. Es posible que tras la creación de una cesta de monedas nacionales pueda crearse una moneda mundial única para una mayoría de países, como hoy existe el euro como moneda única para todas las naciones europeas. Y mientras tanto el oro ocupará un papel destacado como depósito de reserva.
El oro y los fondos de inversión
Observando la oferta y la demanda de oro durante el periodo 2007-2008, comprobamos lo siguiente: la demanda de joyería y la industrial ha disminuido en un 9 por ciento y 6 por ciento respectivamente, mientras que la demanda de lingotes y moneda e inversión en fondos ha aumentado en un 46 por ciento y 27 por ciento respectivamente. Esto ha provocado un acelerado aumento del precio del oro: a principios del año 2009 la onza de oro valía 875 dólares, mientras que al 10 de diciembre la onza ya había alcanzado un precio de 1.131 dólares. El precio ha subido durante ese periodo un 30 %. Ya está otra vez en marcha la máquina de multiplicar el dinero. Los fondos cotizados (ETFs) se han convertido en el principal instrumento de la demanda de oro de inversión en 2009. Y algunos economistas y autoridades financieras ya temen que se vuelva a crear otra burbuja.
Reflexionemos sobre este asunto. Una economía globalizada supone cantidades ingentes de ahorros disponibles para emplear como capital. Se trata de multiplicar el dinero. Del dinero hacer más dinero. A esta forma del capital Marx la denominaba forma irracional. Y les explico por qué. En esta materia el lenguaje se ha pervertido hasta extremos imaginarios. Hay muchos economistas convencionales que hablan de que el dinero hay que ponerlo a trabajar. Hablan del dinero como sujeto y como trabajador. Pero la riqueza sólo la puede crear el trabajo. Y si algunos nos espetan con ánimo de señalar nuestra unilateralidad “y también las máquinas; sin ellas no se puede crear riqueza”, les responderemos: las máquinas son trabajo acumulado”. Y si aún así nos replicaran que las máquinas no se pueden comprar sin dinero, les responderíamos: el dinero es signo del trabajo.
El dinero es la expresión del valor de las mercancías. Y la sustancia del valor de las mercancías es el trabajo humano abstracto, esto es, el gasto de fuerza de trabajo. Ahora comprenden por qué Marx llamaba al capital productor de interés forma irracional del capital: porque bajo esa forma el dinero se multiplica aparentemente por causa de sí mismo, aunque esencialmente lo sea solamente gracias al trabajo.
Que ciertos bancos racionales aumenten sus reservas en oro nos parece una tarea necesaria: genera estabilidad y seguridad al mercado financiero mundial. E inevitablemente esta acción provoca cierta subida de precios. Pero que los fondos de inversión cotizados compren oro con el único fin de obtener ganancias especulativas porque se espera una subida continuada de sus precios, no es racional ni necesario. A los fondos de inversión no se les debería permitir especular. Si alguien tiene ahorros y lo quiere invertir, se le debe dar un interés equivalente a la inflación para que su dinero no pierda valor. Pero en ningún caso se debería permitir que su dinero se multiplicara sin medida. Pensemos en las personas que tienen en su poder ahorros inmensos. Sólo en el periodo de un año pueden ver enriquecido su patrimonio monetario de un modo colosal. Y esto no es más que otra manifestación de lo que presenté al principio como esencia del capitalismo: los individuos utilizan las formas de la trabazón social, en este caso la trabazón entre los grandes bancos nacionales y su demanda de oro, como simples medios al servicio de sus intereses privados.
Las minas de oro y plata
Antes hablamos de la demanda: la de los bancos y la de los fondos de inversión. Ahora nos toca hablar de la oferta. Hasta hace menos de un año todos las minerías de oro se protegían del riesgo de la caída de los precios y vendían su producción futura a precio fijo. Pero Peter Punk, presidente de Barrick Gold, la minera de oro más grande del mundo, de acuerdo con la fuente de información Oro y Finanzas, ya hacía la siguiente afirmación el 9 de marzo de 2009: “El mercado del oro es pequeño y sensible a los movimientos. Si un pequeño porcentaje de bancos centrales o simplemente los Emiratos Árabes Unidos cambiaran algunas de sus reservas de dólares a oro, no harían falta muchos movimientos para elevar el precio de la onza por encima de los 2.000 dólares”. Y este pronóstico ha sido tan certero que a principio de septiembre del año en curso la empresa informó que se gastaría 5.100 millones de dólares en recomprar los futuros de oro que había vendido. Y esta medida provocó que sus acciones subieran casi un 8 % al tiempo que contribuía al incremento del precio del oro. Comprobamos, suponiendo que el incremento de precios fuera sólo del 30 %, que los tenedores de esos contratos de futuro se embolsaron sin mover un dedo más de 1.500 millones de dólares de ganancias especulativas. Y también comprobamos que los dueños de acciones de esa compañía, sin haber igualmente movido un dedo, han visto aumentar su patrimonio accionarial en un 8 por ciento. Beneficios privados y beneficios sociales Samuelson y Nordhaus en su libro “Economía” dicen lo siguiente sobre el mercado equilibrado: “El mercado se encuentra en equilibrio cuando el precio y la cantidad equilibran las fuerzas de la oferta y la demanda. Al precio de equilibrio, la cantidad que desean adquirir los compradores es exactamente igual que la que desean vender los vendedores. La razón por la que se llama equilibrio se halla en que cuando las fuerzas de la oferta y la demanda están en equilibrio, no hay razón alguna para que el precio sube o baje”. Pero resulta que el mercado del oro no está en equilibrio. Las fuerzas de la demanda son más poderosas que las fuerzas de la oferta y esto hace subir el precio del oro y enriquecer a muchos de manera injusta. ¿Debemos tomar medidas o permanecer con las manos cruzadas hasta que el mercado se equilibre? ¿Debemos hacer lo mismo que con el mercado inmobiliario? ¿Debemos dejar que los mercados exploten y ocasionen pérdidas sociales cuantiosas? Yo creo que no. Hay que actuar de manera dura y firme. Hay que tomar medidas contra los enriquecimientos ilegítimos.
Afirmamos antes que el mercado es una de las formas de la existencia social. Y creo que es bueno para la economía mundial que los bancos centrales aumenten sus reservas en oro. Pero esto de forma inevitable hace subir el precio del oro. ¿Debemos permitir que esta subida de precio se transforme en un beneficio individual? Yo creo que no. Es necesario conceptualizar la idea de beneficios sociales. Los beneficios sociales son los que producen las formas de trabazón de lo social. Y si la subida de precios del oro ha sido provocada por el aumento de la demanda de oro por parte de los bancos centrales, dicho incremento de precios debe ser apropiado de forma social y no de forma individual. Del mismo modo el aumento del valor de las acciones de las empresas mineras de oro nada tiene que ver con las habilidades empresariales de sus dirigentes, sino con la demanda de oro por parte de los bancos centrales. Así que ese incremento del precio de las acciones de las empresas mineras debe ser igualmente apropiado socialmente.
El mercado, mientras tengamos que producir la riqueza como valores, es un gran mecanismo económico. Lo que lo distorsiona, lo que genera crisis y destruye riqueza y vidas humanas, es la propiedad privada sobre los medios de producción y sobre los frutos sociales que genera las distintas formas de existencia de lo social. Creo que la izquierda radical dará un gran giro de madurez cuando apunte sus tiros contra la propiedad privada y no contra el mercado.
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El oro y el mercado mundial | 25-12-2009 - 11:40:27 GMT 1 #