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El Blog de Leningrad Garrotxa Olot: Argelaguer - Tortellà - Montagut i Oix - Sales de Llierca - Sant Jaume de Llierca

31/07/2007 GMT 1

El monstruo de las galletas

lejarza @ 21:44


En inglés, literalmente, cookie significa galleta, pero en la jerga de internet designa a una minúscula pieza de software que todo usuario instala involuntariamente en su ordenador cuando conecta con un sitio web. Es perfectamente legal y no ha de confundirse con los dañinos programas espías; por otra parte, el usuario puede borrar el rastro de su actividad. Pero nada de esto atenúa las suspicacias. Desde que Google anunció la compra de Double Click, una de cuyas especialidades es el análisis profundo de la actividad en internet para optimizar la distribución de publicidad, muchos críticos han señalado que esta combinación le dará acceso aun volumen sin precedentes de información acerca de los usuarios de internet. Y no se trata sólo de lo que estos buscan en la red, sino de algo más serio: la gama de servicios que abarca Google -e-mail, redes sociales, video, mapas, pagos on line, y lo que pueda venir- permiten una acumulación de datos que va desde el contenido del correo electrónico hasta los números de tarjetas de crédito y otras informaciones sensibles cuya retención violaría, según aquellos, el derecho individual a la intimidad.

En realidad, Google siempre ha defendido a pie firme la confidencialidad de los datos de sus usuarios, mientras que algunos competidores capitulaban ante las exigencias gubernamentales, fundamentadas en la lucha contra el delito. Esta actitud no quita un ápice a la realidad del problema: ante la ola de protestas, Google se ha curado en salud anunciando que sólo retendrá informaciones sobre sus usuarios durante un máximo de 18 meses, en lugar de los 30 años previstos hasta ahora. La empresa argumenta que tales informaciones están protegidas por el anonimato de sus sistemas automáticos, y que sin ellas no podría atender a una demanda social que, precisamente, favorece el desarrollo de servicios on line más personalizados y con un enfoque geográfico cada vez más preciso.

Ya sea porque han visto en la controversia una posibilidad de debilitar a Google - algo ilusorio, a la vista del reparto del mercado- o el riesgo de ser objeto de las mismas acusaciones, sus competidores se han apresurado a adoptar políticas autorrestrictivas a una práctica que ha formado parte de la razón de ser de los buscadores. Así, por ejemplo, los usuarios de Live Search, de Microsoft, podrán solicitar que sus datos identificativos se borren automáticamente a los 18 meses. Por su parte, Yahoo promete bajar el plazo a 13 meses, mientras que el hermano menor del ranking, Ask, se propone introducir una función mediante la cual los usuarios podrán requerir que en el servidor no quede constancia de sus búsquedas.SiR Argelaguer Garrotxa

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Comentarios(10) »

  1. Una mujer presidenta en EE UU, fusiones contra el todopoderoso Google e inestabilidad en la economía internacional. El periódico británico Financial Times ha hecho públicas su predicciones para el año entrante. Como antecedentes para tener en cuenta, el año pasado predijo los ascensos en la esfera política de dos figuras que ya destacaban: Nicolas Sarkozy y Barack Obama.

    Según el diario económico de mayor prestigio junto a The Wall Street Journal, la esfera política estará marcada por el ascenso imparable de la candidata demócrata a la presidencia estadounidense, Hillary Clinton, hasta alzarse con el triunfo en las elecciones de noviembre de 2008, no sin derrotar previamente al otro favorito, Barack Obama en las primarias del partido. Junto a Clinton, Financial Times cree que Vladimir Putin y Pervez Musharraf seguirán siendo protagonistas en 2008, el primero por mantener su poder en Rusia desde la sombra, y el segundo por conservar la presidencia, a pesar de las polémicas elecciones previstas en Pakistán para enero.

    La victoria de Nicolas Sarkozy en las presidenciales francesas o el ascenso de Obama en la carrera demócrata por llegar a las presidenciales en EE UU han sido durante 2007 dos de los aciertos del periódico británico según las predicciones lanzadas ahora hace un año.

    Al margen de la política, según Financial Times, el gigante de la Red Google seguirá manteniendo su supremacía en Internet si bien antes resiste las embestidas de sus competidores Microsoft, Yahoo, AOL y Ebay que el diario predice unirán sus fuerzas en algún tipo de fusión.

    La crisis crediticia que atacó el sistema financiero internacional durante el verano desde EE UU hasta el resto del mundo seguirá dando bandazos durante el próximo año, según predice el diario económico. Este contexto de inestabilidad llevará al Banco Central Europeo a bajar finalmente los tipos de interes y a Washington a “titubear” con la recesión. Sin embargo, según cree Financial Times, la primera economía del mundo evitará la caída.

    Y todo a pesar del recelo que mostrará aún China por cumplir lo que muchos llevan pidienco a su moneda, el yuan: la reevaluación. Todavía en la economía, el barril de petróleo, que ya ha coqueteado con los 100 dólares, se alzará según el rotativo por encima de esta cifra durante 2008. Un precio que, según han opinado los analistas, haría saltar las alarmas.

    Financial Times sus predicciones para 2008: Contra Google y a 100 dólares por barril... | 31-12-2007 - 19:53:47 GMT 1 #

  2. Rosa Miriam Elizalde y Rogelio Polanco: El Comando del Ciberespacio de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.-"En el pasado, si el Gobierno quería violar la intimidad de los ciudadanos corrientes, tenía que gastar sus recursos en interceptar, abrir al vapor y leer el correo y escuchar, grabar y transcribir las conversaciones telefónicas. Eso era como pescar con caña, de uno en uno. Por el contrario, los mensajes de e-mail son más fáciles de interceptar y se pueden escanear a gran escala, buscando palabras interesantes. Esto es como pescar con red, existiendo una diferencia orwelliana cuantitativa y cualitativa para la salud de la democracia".

    (Declaración de Phil Zimmermann ante el Subcomité de Política Económica, Comercio y Medio Ambiente de la Cámara de Representantes de los EEUU, el 26 de junio de 1996)

    Nuevas evidencias en la prensa norteamericana indican que el Pentágono se está preparando para una ofensiva cibernética a gran escala, con la entrada en funcionamiento en el próximo octubre del Comando del Ciberespacio de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

    El Comandante Robert J. Elder Jr., jefe de esta fuerza especial que ejecutará acciones de guerra en la Internet, dijo al USA Today el pasado 6 de abril que el objetivo fundamental de esta fuerza es desarrollar “estrategias militares que permitan interrumpir el sistema de comunicación enemigo” y que las capacidades ofensivas de ese Comando han mejorado notablemente desde el inicio de la guerra en Iraq, cuando “se emplearon ataques rudimentarios por parte de los Estados Unidos, como saturar los sistemas iraquíes y el uso de ataques por red para evitar la comunicación de las unidades terrestres entre sí”. [1]

    Efectivamente, la ciberguerra se inició semanas antes del bombardeo sobre Iraq, después de que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, firmara una directiva secreta en la que aprobaba el ataque a redes “enemigas”, un país que en marzo del 2003 apenas tenía 12 000 computadoras conectadas a la Red y eran muy pocas los que se controlaban desde dependencias militares o manejaban información confidencial.

    Este miércoles 23 de abril se anunció la convocatoria al II Simposio Ciberespacial de la Fuerza Aérea, que tendrá lugar del 17 al 19 de junio en Massachussets. Uno de sus objetivos, aventado sin pudor en los medios norteamericanos, “es el control cibernético” y “avanzar en el dominio de este nuevo territorio de guerra, como mismo controlamos el espacio aéreo.” [2]

    Y para que no queden dudas de que el Comando Ciberterrorista norteamericano va en serio, la Fuerza Aérea creará 300 nuevos empleos, “como parte del crecimiento previsto en el Comando de Operaciones de la Red, de la Fuerza Aérea, que es la columna vertebral del Comando Ciberespacial -cuya sede principal está provisionalmente en la base de Barksdale, en Luisiana-. Es también la base de nuestra capacidad para luchar contra las nuevas guerras en el ciberespacio". Es decir, contra todos nosotros.

    A propósito de esta ofensiva norteamericana y la constitución oficial del Comando Ciberespacial, que se viene articulando desde finales del 2006 como fuerza añadida a los Ejércitos convencionales del Pentágono –el de aire, mar y tierra-, quisiéramos esbozar cuatro aspectos que suelen ser ignorados, subestimados o confundidos por la izquierda, en los debates en torno al uso de la Internet. Asuntos en los que habría que profundizar y que son a nuestro juicio vitales para poder presentar una alternativa a la agresión que ya tenemos encima y que se multiplicará, a más tardar dentro siete meses.

    1.-Necesidad del conocimiento del entorno tecnológico

    Los sociólogos llaman “heterarchies” a la manera en que se unen, como si fueran un mismo cuerpo, las redes sociales y las digitales. Esta articulación dio muestras de sus enormes potencialidades con el Foro Social Mundial, durante las manifestaciones previas a la guerra en Iraq o en la organización de la protesta mundial contra la reunión de la OMC en Seattle.

    Sin embargo, estas experiencias, desgraciadamente, parecen haberse esfumado con la misma relampagueante rapidez con que aparecieron. Una causa que nos atreveríamos a esbozar tiene que ver con el desencuentro que existe en las redes sociales y las redes tecnológicas. Suele haber claridad sobre las muy concretas reivindicaciones políticas que nos mueven, pero no de la manera en que se han de interrelacionar los grupos que intervienen en ellas. Dicho de otra forma, tenemos conciencia de la importancia de la sangre para la vida de un organismo, pero esta parece flotar en el vacío, como si no necesitara del concertado laberinto de venas o como si estas fueran secundarias. No es un defecto particular de las sociedades con menos desarrollo de la Red, sino la expresión del uso tardío y generalmente empírico de la Internet en las organizaciones de izquierda, cuya participación de las llamadas nuevas tecnologías generalmente se ha reducido a un letargo de tendederas digitales y al uso del correo electrónico con volátiles acciones de resistencia.

    No se puede hablar de Red en la era de la globalización –que Ignacio Ramonet ha sintetizado en la fórmula “neoliberalismo más Internet” -, si no se tiene en cuenta el medio a través del cual se expresa. Al hablar del medio no nos referimos exclusivamente a la web, al correo electrónico, al teléfono celular y otros sucedáneos, en los que parece concretarse y que están sufriendo tan formidable transformación que quizás más temprano que tarde todas estas formas conocidas nos serán tan extrañas como inútiles.

    El término Red de Redes en sí mismo alude, seamos conscientes de ello o no, a la base tecnológica de la forma organizativa que caracteriza a la era de la información: la red. Pero alude también a una manera de estructurar el pensamiento y de organizar las relaciones de comunicación con el soporte de unos medios muy especiales, en los que la innovación intensiva se produce en ámbitos de inteligencia más que en soportes materiales. Es tecnología y método al mismo tiempo. Como ha dicho el general del Cuerpo de Marina Alfred M. Gray, “comunicación sin ‘inteligencia’ es ruido; ‘inteligencia’ sin comunicación es irrelevante.” [3] (Por supuesto, en boca de un militar yanqui ha de esperarse que la palabra inteligencia esté siendo utilizada en doble sentido, pero en su justo significado sintetiza perfectamente lo que queremos decir.)

    “Este movimiento actúa, como en anteriores contextos históricos, de manera contradictoria. Internet no es un instrumento de libertad ni tampoco es un arma para ejercer la dominación unilateral. Internet –afirma el teórico Manuel Castells- no es una utopía ni una distopía; es el medio en que nosotros nos expresamos –mediante un código de comunicación específico- que debemos comprender si pretendemos cambiar nuestra realidad”. [4]

    En la coevolución paralela de Internet y la sociedad, la dimensión política de nuestras vidas esta siendo profundamente transformada. Quedar al margen de estas redes es la forma más grave de exclusión que se puede sufrir en nuestra cultura, y en este sentido son más proféticas que nunca las palabras de Marshall McLuhan:

    … las sociedades siempre han sido moldeadas más por la índole de los medios con que se comunican los hombres que por el contenido mismo de la comunicación. El alfabeto es una tecnología que el niño muy pequeño absorbe de un modo totalmente inconsciente. La tecnología eléctrica promueve y estimula la unificación y el movimiento que lleva a un auténtico envolvimiento. Es imposible comprender los cambios sociales y culturales si no se conoce el funcionamiento de los medios. [5]

    2.-La organización en Red asociada a un pensamiento estratégico.

    Asomémonos brevemente a la esfera que más rápidamente está siendo transformada por las redes de información. En Estados Unidos la innovación tecnológica ha estado asociada en un lugar especialísimo con la guerra: el esfuerzo científico de la ingeniería generado en torno a la Segunda Guerra Mundial fue el ámbito tecnológico que permitió la revolución de la microelectrónica, mientras que la carrera armamentista durante la Guerra Fría favoreció su desarrollo. De modo que el nacimiento de la Internet no es un hecho aislado, ni un experimento fortuito en un laboratorio, sino el resultado de la política tecnológica más innovadora del mundo.

    ARPANET, fuente principal de lo que acabaría siendo Internet, fue ideada, deliberadamente diseñada y posteriormente gestionada por un grupo de militares y académicos que sin el apoyo del Departamento de Defensa jamás habrían sido capaces de sumar los recursos necesarios para construir una red de computación. Fue fundamental la participación de brillantes informáticos de algunas de las más prestigiosas universidades norteamericanas, a quienes no les importó en lo absoluto trabajar bajo el financiamiento del Pentágono en medio de la guerra en Viet Nam.

    Como explicara recientemente el Comandante en Jefe Fidel Castro en una de sus Reflexiones, la feroz carrera armamentista y la conciencia de la inferioridad tecnológica de ese país, fueron dos de los principales desencadenantes de la desintegración de la Unión Soviética. De entonces acá tres han sido los desafíos fácilmente identificables de la hegemonía militar norteamericana, que han estado acompañados por el esfuerzo para desarrollar y controlar la Red:

    El primero es el tipo de competencia entre iguales que representaba la Unión Soviética. El principal candidato a esta designación ahora es China.
    El segundo desafío es el que representan los llamados estados-canalla (oscuros rincones del mundo), designación que se aplica a cualquier tipo de estado en vías de desarrollo que represente un obstáculo a la hegemonía norteamericana.
    Y el tercero, por supuesto, es el que ocupó el primer pIano con los ataques del 11 de Septiembre: el enemigo no-estatal, que criminaliza a todos los que se oponen al poder hegemónico norteamericano.
    A partir de estos escenarios se ha estructurado una poderosísima “Red de redes contra la humanidad”, en el que la guerra altamente tecnificada tiene el papel protagónico. La transformación del consorcio militar industrial norteamericano, que parece ir derivando hacia un consorcio militar-cultural gracias a las tecnologías de la información, descansa en dos líneas estratégicas: la tecnológica y la puramente doctrinaria.

    En el ámbito tecnológico, se están desarrollando a niveles jamás vistos las comunicaciones electrónicas, los sistemas de vigilancia, los aviones no tripulados, los proyectiles dirigidos por satélites y un arsenal de aplicaciones de híbridos de la nanotecnología, la microelectrónica y la Inteligencia Artificial, que permiten reducir la presencia física de los soldados en los escenarios bélicos. Las invenciones del tipo The Matrix, con su célebre cita filosófica “bienvenido al desierto de lo real”, están cada vez más próximas a la realidad. The New York Times, por ejemplo, ha publicado en el 2005:

    El Pentágono predice que los robots serán una importante fuerza de combate en el ejército americano en menos de una década, y que perseguirán y eliminaran a nuestros enemigos en el campo de batalla. Los robots son una parte crucial del esfuerzo en el que está empeñado el Ejército para reformarse y convertirse en una verdadera fuerza de combate para el siglo XXI, y el contrato firmado para desarrollar un proyecto valorado en 127 mil millones de dólares y conocido como Sistemas de Combate del Futuro, es el contrato militar más importante de la historia americana. Los militares planean invertir decenas de miles de millones de dólares en unas fuerzas armadas completamente automatizadas. Los costos de esta transformación contribuirán a elevar el presupuesto del Departamento de Defensa casi un 20 por ciento más. [6]

    El segundo ámbito de la doctrina militar norteamericana en Red es tan importante como el anterior. Un nuevo estilo de pensamiento está imponiéndose en los think-tanks militares de Estados Unidos y la OTAN. Se le conoce con el término de swarming [7] o enjambre y representa un cambio radical frente a las concepciones militares basadas en despliegues masivos de capacidad artillera, armamento blindado y grandes concentraciones de tropas. El enjambre es una estrategia militar en la cual una tropa ataca a un enemigo desde múltiples direcciones diferentes para después reagruparse.

    Este tipo de guerra “no-lineal” elimina la noción del frente y representa una versión de alta tecnología de la guerra de guerrillas. La guerra “basada en redes”, según la terminología del Pentágono, depende totalmente de un sistema de comunicaciones sólido y seguro, capaz de mantener una conexión constante entre todos los nodos de la red.

    Estación del Comando del Ciberespacio, de la Fuerza Aérea norteamericana, en Luisiana. Esta fuerza, un nuevo Ejército que se incorpora a los ámbitos tradicionales de la guerra –la tierra, el aire y el mar-, “se apoyará en estrategias militares que permitan interrumpir el sistema de comunicación enemigo, con mayor precisión que en Iraq en el 2003, donde logramos intervenir todas las comunicaciones terrestres del Ejército de Saddam Hussein”, aseguró el General Robert Elder, jefe del Comando Ciberespacial.

    Las implicaciones que esto está teniendo para las fuerzas armadas son enormes. Se ha ido desmontando paulatinamente la organización tradicional del ejército en cuerpos, divisiones, regimientos y batallones de gran envergadura. En esta lógica surge el Comando Ciberespacial para el despliegue a través de las redes, que debe ser el responsable del incremento desmesurado de las agresiones contra sitios chinos y venezolanos en los últimos meses [8] . Lo mismo ha ocurrido con la división funcional entre diversas especialidades: infantería, unidades blindadas, comunicación, artillería, ingeniería. Las unidades han pasado a ser básicamente multifuncionales y dependen de su capacidad de conexión en red para conseguir apoyo mutuo.

    Como señala la RAND Corporation [9] , “este proyecto doctrinal no puede ponerse en práctica sin un sistema de comunicación y vigilancia plenamente integrado. Esta nueva perspectiva requiere que las fuerzas armadas se transformen en una ‘organización sensorial’, en la que el sistema resultará fundamental para lograr mantener a las unidades operativas conectadas a la red. El sistema de mando, control, comunicaciones, ordenadores, inteligencia, vigilancia y reconocimiento (C4ISR) puede llegar a generar tanta información que será imprescindible... para mantener el topsight -una visión general de todo lo que esté ocurriendo-.”

    Por supuesto, sabemos que toda esta doctrina tiene una falla de origen: la subestimación del ser humano. Al final, toda guerra se decide en enfrentamientos cuerpo a cuerpo. No se puede ocupar el territorio, ni desarmar al enemigo, es decir, aniquilar su voluntad de lucha, sin vencerlo en el campo de batalla. Como dice Howard Zinn, “cuando Estados Unidos luchó en Vietnam, fue una confrontación entre tecnología moderna organizada y seres humanos organizados. Y vencieron los seres humanos.” [10] Pero que tengamos esta convicción no significa que no haya que estar muy atentos a los planes del enemigo.

    3.-Movimientos sociales: pasar a la articulación horizontal

    El Foro Social Mundial y las manifestaciones previas a la guerra de Iraq en el 2003, que incorporaron a millones de personas en todo el mundo, son ejemplos esperanzadores de las posibilidades de la conjunción de las redes técnicas con las redes sociales, desde el punto de vista que aquí analizamos. Pero habría que admitir que desde entonces no hemos vuelto a ver expresiones semejantes de resistencia política articulada.

    Hasta el 2003, la falta de canales comunicativos estructurados resultó ser una fuerza y no una debilidad para las acciones de las redes contrahegemónicas, porque todos los movimientos podían ser inmediatamente eficaces y no esperaban ninguna clase de ayuda externa o extensión para garantizar su efectividad. Uno de los modelos más exitosos fue el de las movilizaciones contra la reunión de la OMC en Seattle, a finales de 1999.

    Gracias a que todavía no estaban organizados los sistemas de vigilancia a través de la Red, desde múltiples puntos de Internet se articuló la movilización, incluida una complicada logística –por ejemplo, la mayoría de los miles de participantes que llegaron a la ciudad no se alojó en hoteles para no llamar la atención de las autoridades, sino en la casa de otros activistas. Cuando el gobierno estadounidense se dio cuenta, la acción era ya un hecho. La célula matriz de las protestas, los grupos de afinidad, eran unidades de 15 a 20 personas que funcionaban discrecionalmente y que tenían capacidad de tomar sus propias decisiones estratégicas. Algunos hicieron teatro callejero, otros se encadenaron, otros llevaban marionetas gigantes, algunos simplemente se agarraron de los brazos para impedir de manera no violenta el paso de los delegados. En cada grupo había gente dispuesta a ir a la cárcel, otros que serían el apoyo una vez que estuvieran en prisión y una persona calificada en primeros auxilios. La "descentralización coordinada", con el apoyo inestimable de Internet, hizo posible que se cumplieran los objetivos de la mayoría de los activistas, movilizados por todo el mundo.

    Ya esto no se puede hacer sin desatar las alarmas. Se acabó el mito de que Internet era un espacio inmune a la regulación y como afirma Mike Davis, experto en ecología urbana y autor del libro Planet of Slums (Planeta de suburbios), “las mejores cabezas del Pentágono han aprendido la lección… Ahora tienen por blanco las ciudades salvajes, fracasadas del Tercer Mundo –especialmente sus suburbios marginados–, que serán el campo de batalla característico del siglo XXI. La doctrina bélica del Pentágono está siendo reformulada para apoyar una guerra mundial de baja intensidad de duración ilimitada contra segmentos criminalizados de los pobres urbanos.” [11]

    Desde mucho antes del 11 de Septiembre, la maniobra estadounidense sigue la pauta de adelantarse a cualquier otro gobierno o emporio global para ordenar la Red y proveerla de la arquitectura tecnológica, legal y represiva que mejor convenga a Estados Unidos. Cuenta con una circunstancia altamente beneficiosa para sus objetivos: la influencia de las políticas neoliberales, que fragmentan y atomizan las sociedades, e impiden que los grupos que enfrentan estas políticas reconozcan al enemigo principal. Al proyecto neoliberal le interesa que los grupos permanezcan aislados, enfrentados entre sí, sin capacidad de encontrar objetivos y estrategias comunes. Esta primera dificultad ha puesto en jaque la creación de redes de solidaridad y de comunicación antagónicas a la globalización neoliberal, porque choca con sus principios y con sus lógicas de funcionamiento.

    La prueba es que un movimiento de extraordinaria importancia para la soberanía en la Red como el de la lucha por mantener la neutralidad en Internet [12] , involucra casi exclusivamente a grupos por los derechos civiles en Estados Unidos. La ausencia de redes internacionales de solidaridad en torno a este tema y el desconocimiento de la ofensiva militar estadounidense en Internet, indican que las transnacionales de telecomunicaciones estadounidenses podrían alzarse con la victoria e imponer a todos más y más barreras para la libertad en Red. Sin ir demasiado lejos, en el discurso del 28 de enero último sobre el Estado de la Nación, el presidente Bush prácticamente amenazó a los legisladores para que aprobaran de inmediato un nuevo proyecto de ley de vigilancia que le otorgaría inmunidad a las empresas de telecomunicaciones que colaboraron con el espionaje sin órdenes judiciales. Literalmente dijo: “Eso significa que si no toman medidas para el viernes, nuestra capacidad de permanecer al tanto de las amenazas terroristas se debilitaría y nuestros ciudadanos estarían en mayor peligro. El Congreso debe asegurarse de que no se interrumpa el flujo de inteligencia vital. El Congreso debe aprobar protecciones de responsabilidad legal a favor de las empresas que se considera que contribuyeron a los esfuerzos por defender a Estados Unidos. Tuvimos suficiente tiempo para debatir. Es hora de actuar.” [13] Poco después la Ley se aprobó sin más dilación.

    El otro gran desafío de nuestros movimientos es trascender los modelos organizativos que dificultan la participación de sus miembros y la creación de redes con otros grupos. Seguimos aferrados a un modelo que se caracteriza por sistemas de difusión, al estilo de la televisión y de la radio, con un punto de emisión y muchos receptores que generalmente no son tenidos en cuenta. Estamos muy retrasados en el uso del modelo que propicia Internet, horizontal y desterritorializado.

    4.-El futuro: fuera de la red, no existe

    El futuro, al margen de la Red, no existe. Jeremy Rifkin, autor de un libro paradigmático, La era del acceso [14] , asegura que la brecha entre conectados y desconectados será aún mayor que la existente hoy entre ricos y pobres, hasta el punto de que quien no esté enlazado en red no existirá ni política, ni social, ni económicamente. Él, como otros investigadores de este tema, coinciden abrumadoramente en que, a medida que Internet se va convirtiendo en la infraestructura dominante en nuestras vidas, la propiedad y el control del acceso a estas tecnologías se convierten también en el principal caballo de batalla político de la sociedad contemporánea.

    Debemos tener muy claro que la resistencia y la denuncia no serán suficientes. Las leyes, los tribunales, la opinión publica, los medios de comunicación, los organismos políticos y gobiernos progresistas son instancias fundamentales que deben contribuir a decidir otro futuro para la Red de Redes que no sea el diseñado por Washington. Es imposible controlar la Internet global, pero sí es posible controlar a la gente que la utiliza y, de hecho, estará cada vez más controlada, a no ser que se imponga un modelo que opte por la defensa de patrones solidarios y de transparencia de las instituciones, actuando desde las barricadas de los que exigen la libertad en el uso de Internet, pero yendo más allá de ellas en la confrontación con los mecanismos del poder político.

    El otro gran reto que se nos avecina es vencer el miedo más antiguo de la humanidad: el miedo a los monstruos tecnológicos que podamos engendrar. Tal es el caso, especialmente, de la ingeniería genética, aunque dada la convergencia entre la microelectrónica y la biología, y el desarrollo potencial de sensores ubicuos y la nanotecnología, este temor biológico primario se extiende a todo el ámbito de los descubrimientos tecnológicos.

    Las futuras sinergias entre las tecnologías informáticas, la nanotecnología, la biotecnología y las ciencias del conocimiento podrían mejorar drásticamente la condición humana por el crecimiento de la disponibilidad de alimentos, energía y agua, y por el mayor intercambio de información e interconexión entre las personas en todas partes. Sin embargo, las abismales diferencias entre los números que acompañan el presupuesto de guerra y el de los servicios elementales para garantizar la vida de la mayoría de los habitantes del planeta, indican que esos propósitos están lejos de hacerse realidad.

    Como ha dicho Fidel, no puede llamarse ni medianamente humana una sociedad donde “se perpetúa el poder económico y el disfrute de las nuevas tecnologías en unas pocas manos. Resolver este dilema es tan trascendente para el destino de la humanidad como enfrentar la crisis del cambio climático en el planeta, problemas que están absolutamente interrelacionados.” [15]

    No se vislumbra aún cuánto de la sabiduría, la buena voluntad y la inteligencia social serán empleados para el mejoramiento humano. A juzgar por el modelo imperial en franca ventaja, parece que estos esfuerzos viajan en sentido opuesto. Los gastos militares anuales en el mundo han alcanzado una cifra récord 1,2 millones de millones de dólares, mientras que el ingreso del crimen organizado sumó casi el doble. La sociedad de la vigilancia altamente tecnificada se lanza a la conquista de aún más sofisticadas computadoras, cada una con una inteligencia que eventualmente nos sobrepasará.

    Kevin Warwick, profesor de Cibernética de la Universidad de Reading, en Inglaterra, cree que lo que realmente ocurrirá hacia el año 2030 es que “nos habremos convertido en víctimas de las máquinas. Su vigilancia nos controlará totalmente. Quizás habremos evitado un holocausto nuclear, porque no apareció alguien lo suficientemente loco para apretar el botón, pero para el año 2030 nos habremos puesto a nosotros mismos en el infierno. Las máquinas de inteligencia artificial nos observarán. Hacia el año 2030 aún estaremos tratando de razonar y negociar con las máquinas. ¿Por qué ellas deben atendernos cuando son mucho más inteligentes de lo que nosotros somos? Lo que deberíamos esperar es que nosotros, los humanos, seamos tratados por las máquinas de la misma manera que nosotros tratamos a los animales, como trabajadores esclavos y productores de energía”. [16]

    Un visionario de las nuevas tecnologías y el desarrollo de las máquinas inteligentes como Ray Kurzweil presupone que “cuando tengamos software ejecutándose en nuestros cerebros y nuestros cuerpos, que controlen el sistema inmunológico de los nanobots, el impacto en el mundo será infinitamente mayor” [17] . Y adelanta que “los intentos por controlar estas tecnologías por la vía de programas gubernamentales secretos, conjuntamente con su desarrollo clandestino inevitable, fortalecería la naturaleza inestable en que sus aplicaciones peligrosas podrían convertirse en dominantes”. [18]

    La realidad es que la evolución futura de la Red de Redes está sometida a las dinámicas contradictorias que oponen la dominación imperial a nuestros proyectos de justicia social y a nuestras esperanzas. El universo virtual es el espejo del universo tangible. Debemos situar nuestra acción en el contexto específico de dominación y liberación donde vivimos: en la sociedad red, construida en torno a las redes, y no al margen de ellas o creyendo ingenuamente que es el paraíso o el infierno, de acuerdo al prisma con que se mire.

    Manuel Castells reproducía un diálogo, en el que lo desafían del siguiente modo: “‘¿Por qué no me deja usted en paz? ¡Yo no quiero saber nada de su Internet, de su civilización tecnológica, de su sociedad red! ¡Lo único que quiero es vivir mi vida!’ Muy bien –respondió Castells-, pues si ese fuera su caso tengo malas noticias: si usted no se relaciona con las redes, las redes sí se relacionan con usted. Mientras quiera seguir viviendo en sociedad, en este tiempo y en este lugar, tendremos que tratar con la sociedad red.”

    La gran ofensiva del Comando Ciberespacial está cerca y no podremos construir una alternativa de futuro al margen de la red o desconociendo su lógica conceptual. Navegantes solidarios o peces en brasero ajeno: ese es el dilema.

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    [1] Anick Jesdanun: "US Cyberwarfare Prep Includes Offense". Agencia AP, 6 de abril de 2008. Se puede descargar en: http://ap.google.com/article/ALeqM5h93IdWAX5NRBlmIyQJ76eSzufiTgD8VSGL700

    [2] AF, DOD leaders on tap for June Cyber Symposium. Air Force Link, 23 de abril de 2008. http://www.af.mil/news/story.asp?id=123095656

    [3] Citado en: Viegas Nunes, Paulo Fernando, “El impacto de las nuevas tecnologías en el medio militar. La Guerra de Información (IW)”. Air & Space Power Journal - Español Segundo Trimestre 2001.

    [4] Todas las referencias en este trabajo a Manuel Castells han sido tomadas de: Castells, Manuel. La Galaxia Internet: Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad. Random House Mondadori, Barcelona, 2001.

    [5] McLuhan, Marshall: The Global Village: Transformations in World Life and Media in the 21st Century, Oxford University Press, USA, 1992.

    [6] The New York Times, 16 de febrero de 2005.

    [7] Literalmente, enjambre. El término procede del sustantivo swarm (enjambre), por tanto swarming sería un tipo de combate o ataque concentrado y ágil como de un enjambre de abejas.

    [8] De acuerdo con los registros de la empresa norteamericana Akamai Technologies, líder en análisis del comportamiento del tráfico en Internet, estos dos países fueron los más atacados por “piratas” informáticos en el 2007. Para que se tenga una idea de lo que estamos diciendo: en julio de 2007 se implantó un récord. Venezuela, que posee 4 millones de usuarios de Internet, tuvo 764 ataques en 64 horas, 500 más que China, el país que seguía en la lista y que posee 100 millones de usuarios. En: http://www.akamai.com/html/technology/dataviz1.html

    [9] Arquilla, John, y Ronfeldt, David, “Swarming and the future of conflict”, RAND National Defense Research Institute, Santa Mónica, CA, 2000.

    [10] Zinn, Howard: La otra historia de los Estados Unidos. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004. p.343.

    [11] Davis, Mike: Planet of Slums. Verso, Londres, marzo de 2006.

    [12] La neutralidad de la Red era un principio que establecía que todos los sitios deben ser tratados de igual manera por los proveedores de servicio de Internet. Se encontraba recogida en la Ley de Comunicaciones estadounidense (Communications Opportunity, Promotion and Enhancement Act). Los movimientos sociales norteamericanos han ido perdiendo, una tras otras, las batallas legales y políticas por la defensa de este principio que convertiría a la Red en una autopista de doble estándar: una para los ricos que puedan pagar servicios exclusivos de banda ancha, y otra para los pobres, con prestaciones lentas y precarias.

    [13] Bush, George W., "Discurso del Presidente Sobre el Estado de

    El Comando del Ciberespacio: espionaje sin órdenes | 24-04-2008 - 17:54:48 GMT 1 #

  3. ¿Qué relación existe entre Google y Platón? ¿Y entre Google y la noción de democracia que se propaga hoy en día? ¿Y entre google y el capitalismo? ¿Y qué tiene que ver George Bush en todo esto? ¿Y Sarkozy?

    Todos sabemos más o menos cómo empezó, o probablemente tengamos presente esa imagen vaga y mítica de un campus con dos alumnos brillantes, simpáticos y descontracturados demostrando al mundo, desde una clase en Stanford, cómo un algoritmo iba a cambiar para siempre nuestros usos y costumbres. Hoy, la fórmula de ese algoritmo conocido como Page Rank e inventado por ellos para clasificar páginas, ha reemplazado a la de la Coca-Cola en el trono de secreto mejor guardado del mundo. Pero no alcanzó sólo con inventarlo: Larry Page y Sergey Brin hicieron lo posible durante años por volver redituable su invento, ya que en su principio más defendido, el buscador que opera sobre ese algoritmo separaba la publicidad paga de los resultados pertinentes.

    Con lemas morales y un entendible afán megalómano, estos jóvenes proclamaron: “Nuestra misión es organizar toda la información del mundo”, por un lado, y “No seas malvado”, por otro (slogan que ya cambió a “Búsqueda, publicidad y aplicaciones”). Fueron ésas las insignias que, entre otras cosas, atrajeron a la filósofa y filóloga francesa Barbara Cassin, especializada en la Grecia antigua (por estos días también estuvo presentando El efecto sofístico), para llevar a cabo un filoso, irónico y profundo estudio llamado Googléame. La segunda misión de los Estados Unidos. Allí, esta investigadora se vale de historias empresariales, datos bursátiles, entrevistas y teoría dura –Heidegger, Arendt, Aristóteles y Deleuze– y pone el ojo crítico en estos mellizos de Silicon Valley, en estos caballeros blancos, estos cancheros autoproclamados libertadores y democráticos (en oposición con ese monje nerd y monopólico llamado Bill Gates), en fin, en los que supieron posicionarse como alternativos, para ir discutiendo y derrumbando, una por una, cada una de estas cartas de presentación.

    La banalidad del mail

    Y aunque no parezca, la relación entre la Grecia antigua, los sofistas y Google existe, y Cassin se ocupará en Googléame de pensar los reproches que Platón podría hacerle al modo de operar de Google, entre muchos otros cruces sesudos: cómo podría Platón acordar con un buscador “sofista” que pretende saberlo todo y que sólo se ocupa de las opiniones, a las que ubica, como si fuera poco, en el mismo plano. La cuestión, más allá del diálogo lúdico, le sirve a Cassin para indagar en las premisas sobre las que se erige el conocimiento hoy en día. Una parte de su interés filosófico por el buscador radica en una equivalencia de procedimientos entre el actual sistema académico y el algoritmo que hace de Google lo que es. Se trata del “factor H”, un factor de “bibliometría”, cuenta Cassin, según el cual se evalúa la calidad de un artículo en función de cuántas veces ha sido citado en algunas revistas especializadas, y así se considera al investigador en cuestión. Con Google sucedería algo similar, ya que el puesto en el ranking de aparición de una website responde no sólo a las palabras clave sino también a los links que van hacia él, que lo citan, o lo “sitan”, como juega ella: “Es una medida estrictamente cuantitativa. El fondo del problema es que la calidad es estrictamente una propiedad emergente de la cantidad. Eso pasa con el algoritmo de Google. Para la investigación esto es muy grave, porque quiere decir que jamás algo que es nuevo y que es sorprendente y difícil de comprender será conocido”.

    En su crítica al software y al hardware del corazón Google, la mirada sobre las incongruencias entre cantidad y calidad guardan un paralelismo elocuente con la idea de información y formación, una escisión que es, sin duda, signo de los tiempos; de ahí a cuestionar el concepto de cultura según Google y su enlace directo con lo que se entiende por democracia, según las grandes potencias, hay una concatenación de razonamientos, datos y hallazgos técnico-políticos sin desperdicio. Pero eso dejémoslo para el final, cuando Barbara Cassin explique por qué para ella Google es “la segunda misión de los Estados Unidos”, entendiendo como primera la inacabable lucha contra el terrorismo, contra el mal o contra los que no son “nosotros”.

    Una cuestion moral

    Porque en el ensayo de Cassin, pasar de lo técnico al marketing, del marketing a lo político y de lo político a lo moral es deslizarse por una cinta trabajosa pero aceitada. Sobre todo, teniendo en cuenta que Google hizo de una moral –la de no hacer depender sus resultados de los anunciantes– su marca distintiva. Y sobre todo, también, porque un lema como “No seas malvado” (Don’t be Evil) no se escucha todos los días en una empresa. Ellos, cita Cassin de una famosa entrevista con Playboy, definen esta premisa como “ser una fuerza para el bien, hacer siempre lo que es justo, lo que es ético”. Entre las cosas que hacen de Google una entidad activamente buena aparece: procurar la buena información rápido, a bajo costo, para todos. Así como Apple cada tanto hace regodear a los pensadores con sus slogans entre cínicos y provocadores (“Think different” o “Era hora de que un capitalista hiciera una revolución”), Google enfatiza el componente lúdico, cambiando sus letras según el acontecimiento, poniendo fondo negro cuando hay que recordarle a la gente sobre el ahorro de energía, y sale a la ayuda pública de Yahoo! cuando es Microsoft el que la quiere comprar. Cassin está convencida de que la imagen de estos chicos como “caballeros blancos” ya no es tal. Google entró en la Bolsa en el 2004 –sus acciones aumentaron el valor exponencialmente–, el 99 por ciento de su negocio está basado en la publicidad, y eso compromete, por ejemplo, la venta de palabras clave que garantizan la aparición de un producto determinado en el margen derecho de la pantalla de quien busca esa palabra comprada (ad-words). Así, las palabras tienen distintos valores según la oferta y la demanda, los plurales valen más que los singulares (“el plural de digital camera es más caro que el singular, porque los compradores, que quieren comparar, clickean sobre el plural, mientras que una mayoría de curiosos clickea en el singular”, explica Cassin en Googléame) y se atesoran unas cuantas perlitas: una de las palabras más caras de la historia, por ejemplo, fue “mesotelioma”, un tipo de cáncer causado por exposición al amianto que era el mettier de un grupo de abogados. Pero Cassin también se ocupa de los datos más polémicos: los que tienen Gmail (el webmail de Google) saben que no bien uno manda un mail a alguien, en los márgenes de la pantalla van a aparecer unas cuantas publicidades directamente relacionadas con el tema del mail, así se trate de caballos, teoría actuarial o unas vacaciones a Ipanema. Esta fue una de las razones que hicieron apuntar contra Google y sus condiciones de privacidad. Claro, la respuesta vino por el lado de que no es que había “alguien” leyendo sino que se trata de una especie de robot indispensable que lo escanea todo. Otras noticias tiñeron de gris a los Google Guys: su ingreso al mercado chino vino de la mano de una sonada censura, tan en contra de la afanosidad informativa que hubo explicaciones por parte de la empresa (la noticia y sus repercusiones, en Google). Esa sería, en definitiva, la moral del capitalismo.

    “Constantemente Google ha elegido el mercado. El ejemplo del mercado chino es muy claro. Todo lo que uno acuerda con Google de la cuestión de confidencialidad está sumido a un fin comercial legítimo”, dice ella.

    Si uno de los temas más resonantes de este tiempo es la convivencia de lo real y lo virtual, Google, como un elemento fundamental del presente, también levanta la mano en ese asunto y ha jugado siempre entre uno y otro. Cómo hacer cosas con palabras clave y cómo hacer de un motor de búsqueda algo lucrativo, pero casi casi, diríamos, sin que se note. Cassin sostiene: “Hoy en día entre lo virtual de Google y lo real de Google –una fortuna colosal sostenida sobre la publicidad– hay un enorme abismo. Es interesante pensar la manera en que Google disfrazó este abismo con la pretensión convulsiva: Nuestra misión es organizar toda la información del mundo, Nosotros no seremos malos y Nosotros somos la democracia cultural”, dice, estableciendo relaciones entre el presente de la mercadotecnia googleana a la vez con los conceptos de La ética protestante y el espíritu del capitalismo de Weber y con una idea bushista de una globalización hegemónica.

    Bush en Google

    Otro de los puntos a los que Cassin se dedica es, justamente, la democracia. Como ella explica, el dispositivo de Google depende, más o menos directamente, de la cantidad de clicks de cada sitio. Algo de esto hay en que Google se autoproclame “democrático”. Sin embargo, hay evidentes trampas posibles: los clicks generados automáticamente para hacer ascender su sitio pueden alterar este esquema prístino. O aparecen las Google Bombs, diversos chascos para manipular la búsqueda, cosa que puede derivar en chistes como poner “Miserable Failure” y que el primer resultado sea la biografía de Bush (como pasó hasta hace unos años). El comercio de Google permite otras cosas, como que Nicolas Sarkozy haya comprado la palabra “banlieue” (“suburbio”) y que durante un tiempo al margen se encontrara el link de su partido para debatir sobre la seguridad.

    Para Cassin, el vínculo de Google con la política (¡la virtualpolitik!) sería tan nítido hasta habilitar un subtítulo como el de su libro. La idea de la misión de organizar toda la información del mundo y la idea de no ser malo (la lucha contra el mal) son, según este razonamiento, muy similares a las ideas que propaga George W. Bush después de los atentados. Pero ella en ningún momento deja de reconocer la calidad de Google como herramienta de búsqueda: “Yo no me opongo a Google, me opongo a la pretensión de Google, digamos, político-ética. Sería estúpido ser hostil a un motor de búsqueda. Tampoco soy hostil a Estados Unidos en sí mismo, si no a un cierto tipo de imaginario americano misionero”.

    Googléame no pretende ser una crítica al presente informatizado ni a Google como motor de búsqueda. Es en todo caso un ensayo crítico sobre una nueva realidad y subjetividad desde todos los puntos de vista, sobre las renovadas formas que adquiere el negocio en el siglo XXI –con sus cookies que fichan los perfiles de usuarios, sus publicidades inasibles o sus Patriot Acts entre empresas y gobierno–; sobre lo “sancto” y lo “non sancto” y sobre los diversos aspectos, algunos inevitables, otros prácticamente imprescindibles, que vienen de la mano de esta herramienta que puede hacernos informados y paranoicos en un mismo click.
    Natali Schejtman

    Google y el capitalismo: Toooooooooodo sobre Google, qué tiene que ver George Bush en todo esto? | 09-05-2008 - 17:47:40 GMT 1 #

  4. El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, al felicitar a la diáspora rusa con motivo de la celebración del festival cultural "Nuestro acervo", manifestó que los rusos hicieron un sustancial aporte al desarrollo de USA.

    "Los rusos le han regalado a EEUU el Helicóptero la Televisión y el Google", dijo Bloomberg, al hablar del aporte que hicieron los oriundos de Rusia al progreso mundial. Igor Sikorski recibió la patente de invención de un Helicóptero en 1910. Vladímir Zvorikin y David Sarnov crearon y organizaron la fabricación de aparatos de Televisión en 1930.

    Los estudiantes de la Universidad de Stanford, Sergey Brin (procedente de Rusia) y Larry Page, fundaron juntos en 1998 el imperio Google.

    Los rusos regalaron a EEUU Helicóptero, Televisión y Google | 20-06-2008 - 14:57:19 GMT 1 #

  5. ¿Está Google estupidizándonos?

    Nicholas Carr

    “Dave, para. Para, por favor. Para, Dave. ¿Vas a parar, Dave?” Así suplica la supercomputadora HAL al implacable astronauta Dave Bowman en una famosa y fantásticamente conmovedora escena casi al final de 2001: Una odisea del espacio, de Stanley Kubrick. Bowman, tras haber sido enviado a la muerte en el espacio interplanetario por la máquina descompuesta, está tranquila y fríamente desconectando los circuitos de memoria que controlan su “cerebro” artificial. “Dave, estoy perdiendo la mente —dice HAL, con tristeza—. Me estoy dando cuenta. Lo estoy sintiendo.”

    Yo también me estoy dando cuenta, lo estoy sintiendo. En los últimos años he tenido la incómoda sensación de que alguien, o algo, ha estado jugueteando con mi cerebro, cambiando el esquema de su circuito neural, reprogramando la memoria. No es que esté perdiendo la mente —hasta donde puedo decir—, pero me está cambiando. No estoy pensando del modo que antes lo hacía.

    Me doy cuenta sobre todo cuando leo. Antes me era fácil sumergirme en un libro o en un artículo largo. Mi mente quedaba atrapada en la narración o en los giros de los argumentos y pasaba horas paseando por largos tramos de prosa. Ahora casi nunca es así. Ahora mi concentración casi siempre comienza a disiparse después de dos o tres páginas. Me pongo inquieto, pierdo el hilo, comienzo a buscar otra cosa que hacer. La lectura profunda que me venía de modo natural se ha convertido en una lucha.

    Creo que sé qué está pasando. Desde hace ya más de una década, he estado pasando mucho tiempo en línea, buscando y navegando y a veces añadiendo a la gran base de datos de Internet. La red ha sido una bendición para mí como escritor. Puedo hacer en minutos la investigación que en un tiempo requería días en salas de la biblioteca o de las publicaciones periódicas. Unas pocas búsquedas en Google, algunos “clics” rápidos en hiperenlaces(1) y obtengo el dato revelador o la cita sucinta que andaba buscando.

    Incluso sin estar trabajando, es muy probable que esté hurgando en la espesura de la información de la Red: leyendo y escribiendo correos, escaneando titulares y blogs, viendo videos y escuchando podcasts o sencillamente saltando de enlace en enlace. (A diferencia de las notas al pie, a las que muchas veces se asimilan, los hiperenlaces no sólo señalan obras que guardan relación con el tema, sino que lo lanzan a uno a ellas.)

    Para mí, como para otros, la Red se está convirtiendo en un medio universal, el conducto de casi toda la información que fluye a mis ojos y oídos y entra en mi mente. Las ventajas de tener acceso inmediato a un almacén tan increíblemente rico de información son muchas y éstas han sido ampliamente descritas y debidamente aplaudidas. Clive Thomson escribió en Wired: “La retentiva perfecta de la memoria de silicón puede ser una enorme ayuda al pensamiento.”

    Pero la ayuda tiene un precio. Como señaló el teórico de los medios de difusión Marshall McLuhan en los años sesenta, éstos no son sólo canales pasivos de información. Suministran la materia para el pensamiento, pero también conforman el proceso del pensamiento. Y lo que la Red parece estar haciendo es socavar mi capacidad de concentración y contemplación. Mi mente espera ahora captar la información del modo en que la Red la distribuye: en una corriente de partículas en rápido movimiento. En un tiempo fui un submarinista en el mar de palabras. Ahora me deslizo por la superficie como un tipo en una moto acuática.

    No soy el único. Cuando les menciono mis problemas con la lectura a amigos y conocidos —la mayoría de ellos hombres de letras— muchos dicen estar experimentando algo similar. Mientras más usan la Red, más tienen que luchar para concentrarse en escritos largos. Algunos de los bloggers que sigo también han comenzado a mencionar el fenómeno. Scout Karp, quien escribe un blog sobre los medios de difusión en línea, confesó hace poco que ha dejado por completo de leer libros. “Hice el master en literatura en la universidad y era un voraz lector de libros —escribió—. ¿Qué ha pasado?” Y especula la respuesta: “¿Y si todo lo que leo es en la red, no se debe a que la forma en que leo haya cambiado, o sea, que esté sólo en busca de comodidad, sino porque mi forma de PENSAR ha cambiado?”

    Bruce Friedman, quien escribe regularmente blogs sobre el uso de las computadoras en la medicina, también ha descrito la forma en que Internet ha cambiado sus hábitos mentales. “He perdido casi por entero la capacidad de leer y absorber un artículo largo en la red o impreso”, escribió a principios de año.

    Friedman, patólogo miembro de larga data de la facultad de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan, amplió su comentario en una conversación telefónica conmigo. Su forma de pensar, dijo, ha tomado una calidad de “staccato”, que refleja la forma en que escanea con rapidez pasajes cortos de texto de muchas fuentes en línea. “Ya no puedo volver a leer La guerra y la paz —admitió—. He perdido la capacidad de hacerlo. Me resulta difícil absorber incluso un blog de más de tres o cuatro párrafos. Lo leo por encima.”

    Las anécdotas por sí solas no demuestran mucho. Y todavía estamos en espera de experimentos neurológicos y psicológicos a largo plazo que brinden una imagen definitiva de la forma en que el uso de Internet afecta la cognición. Pero un estudio recién publicado de los hábitos de investigación en línea, realizado por académicos del University College de Londres, indican que muy bien podemos estar en medio de un cambio radical en la forma en que leemos y pensamos.

    Como parte de un programa de investigación de cinco años, los estudiosos examinaron registros de computación que documentan el comportamiento de visitantes de dos populares sitios de investigación, uno operado por la Biblioteca Británica y el otro por un consorcio educacional del Reino Unido, que brindan acceso a artículos de revistas, libros electrónicos y otras fuentes de información escrita. Encontraron que las personas que usan los sitios exhibían “una forma de actividad como de quien está echando una ojeada”, en que saltaban de una fuente a otra y pocas veces regresaban a una que ya hubieran visitado. Típicamente leían sólo una o dos páginas de un artículo o libro antes de “saltar” a otro sitio. A veces salvaban un artículo largo, pero no hay pruebas de que regresaran a él y lo leyeran de verdad. Los autores del estudio informan: Es evidente que los usuarios no leen en línea en el sentido tradicional; de hecho hay indicios de que están surgiendo nuevas formas de “leer” según los usuarios navegan horizontalmente por los títulos, los índices y los resúmenes buscando ganar rapidez. Casi parece que van en línea para evitar leer en el sentido tradicional.

    Gracias a la ubicuidad del texto en Internet, por no mencionar la popularidad de los mensajes de texto en los teléfonos celulares, pudiéramos estar leyendo más hoy que en los años setenta u ochenta, cuando la televisión era nuestro medio preferido. Pero es un tipo distinto de lectura y detrás de él hay un tipo distinto de pensamiento… tal vez incluso un nuevo sentido del ser. “No sólo somos lo que leemos —dice Maryanne Wolf, psicóloga del desarrollo de la Universidad de Tufts y autora de Proust and the Squid: The Story and Science of the Reading Brain (Proust y el calamar: La historia y la ciencia del cerebro lector)—. Somos como leemos.”

    A Woolf le preocupa que el estilo de lectura que promueve la Red, un estilo que coloca la “eficiencia” y la “inmediatez” por encima de todo lo demás, esté debilitando tal vez nuestra capacidad para el tipo de lectura profunda que emergió cuando una tecnología anterior, la prensa impresa, hizo comunes y corrientes las largas y complejas obras de prosa. Cuando leemos en línea, dice, tendemos a convertirnos en “meros descodificadores de información”. Nuestra capacidad de interpretar textos, de hacer las ricas conexiones mentales que se forman cuando leemos con profundidad y sin distracción, sigue en gran medida desconectada.

    Leer, explica Wolf, no es una habilidad instintiva de los seres humanos. No está grabada en nuestros genes del modo que lo está el discurso. Tenemos que enseñar a nuestras mentes a traducir los caracteres simbólicos que vemos al lenguaje que comprendemos. Y los demás medios u otras tecnologías que usamos al aprender y practicar el arte de la lectura desempeñan un papel importante en la conformación de los circuitos neurales que se encuentran en el interior de nuestros cerebros. Los experimentos demuestran que los lectores de ideogramas, como los chinos, desarrollan un sistema de circuitos mentales para la lectura muy diferente del sistema que se encuentra en quienes, como nosotros, cuya lengua escrita emplea el alfabeto.

    Las variaciones se extienden a lo largo de muchas regiones del cerebro, incluidas las que rigen funciones cognitivas tan esenciales como la memoria y la interpretación de estímulos visuales y auditivos. Podemos también prever que los circuitos tejidos por nuestro uso de la Red sean distintos a los tejidos por nuestra lectura de libros y otras obras impresas.

    En algún momento de 1882, Friedrich Nietzsche compró una máquina de escribir: una Malling-Hansen Writing Bal, para mayor precisión. Le fallaba la vista y mantener los ojos enfocados en la página se le había hecho agotador y doloroso y muchas veces le provocaba fuertes dolores de cabeza. Se había visto obligado a reducir su escritura y temía que pronto le sería necesario abandonarla. La máquina de escribir lo rescató, al menos de momento. Una vez dominada la mecanografía al tacto, podía escribir con los ojos cerrados, usando sólo las yemas de los dedos. Las palabras podían fluir de nuevo de su mente a la página.

    Pero la máquina tuvo un efecto más sutil sobre su obra. Uno de los amigos de Nietzsche, un compositor, observó un cambio en su estilo de escribir. Su prosa, ya de por sí tersa, se había hecho más comprimida, más telegráfica. “Puede que con este instrumento incluso te adaptes a nuevos giros idiomáticos —le escribió el amigo en una carta observando que, en su propia obra, sus “«ideas» en música y lenguaje solían depender de la calidad de la pluma y el papel”.

    —Tienes razón —repuso Nietzsche—, nuestro equipo de escribir participa en la formación de nuestros pensamientos.

    Bajo el influjo de la máquina, escribe el académico alemán de los medios de difusión Friedrich A. Kittler, la prosa de Nietzsche “cambió de argumentos a aforismos, de pensamientos a juegos de palabras, del estilo retórico al telegráfico.”

    El cerebro humano es casi infinitamente maleable. La gente pensaba que nuestro engranaje mental —las densas conexiones que se forman entre los 100 billones de neuronas que se encuentran dentro de nuestros cráneos— estaba en gran medida fijado para el momento en que alcanzábamos la edad adulta. Pero los investigadores del cerebro han descubierto que no es así. James Olds, profesor de neurociencia que dirige el Instituto Krasnow de Estudios Avanzados en la Universidad George Mason, afirma que incluso la mente adulta “es muy plástica”. Las neuronas normalmente rompen conexiones viejas y forman nuevas. Según Olds, “el cerebro tiene la capacidad de reprogramarse a la carrera, cambiando la forma en que funciona.”

    Según usamos lo que el sociólogo Daniel Bell ha llamado nuestras “tecnologías individuales” —los instrumentos que amplían nuestras capacidades mentales más bien que físicas— inevitablemente comenzamos a adoptar las cualidades de esas tecnologías.

    El reloj mecánico, que comenzó a usarse corrientemente en el siglo XIV, brinda un ejemplo convincente. En Technics and Civilization (Técnicas y civilización), el historiador y crítico de la cultura Lewis Mumford describió la forma en que el reloj “desasoció el tiempo de los sucesos humanos y contribuyó a crear la idea de un mundo independiente de secuencias matemáticamente mensurables”. El “marco abstracto de tiempo dividido” se convirtió en “el punto de referencia de la acción y el pensamiento”.

    El tictac metódico del reloj contribuyó al surgimiento de la mente científica y del científico, pero también se llevó algo. Como observó el difunto científico de computación del MIT(2) Joseph Weizenbaum en su libro de 1976, Computer Power and Human Reason: From Judgment to Calculation (El poder de la computadora y la razón humana: del juicio al cálculo), la concepción del mundo que surgió del empleo extendido de los instrumentos de llevar el tiempo “sigue siendo una versión empobrecida del antiguo, porque descansa en un rechazo de las experiencias directas que formaban la base de la antigua realidad y, de hecho, la constituían.” Al decidir cuándo comer, trabajar, dormir, levantarse, dejamos de escuchar a nuestros sentidos y comenzamos a obedecer el reloj.

    El proceso de adaptación a nuevas tecnologías intelectuales se refleja en las cambiantes metáforas que usamos para explicarnos a nosotros mismos. Cuando llegó el reloj mecánico, las personas comenzaron a pensar que sus cerebros operaban “como mecanismos de relojería”. Hoy, en la era del software, hemos llegado a pensar que operan “como computadoras”. Pero los cambios, nos dicen las neurociencias, son mucho más profundos que la metáfora. Gracias a la plasticidad de nuestro cerebro, la adaptación se produce también en el nivel biológico.

    Internet promete tener efectos de especial alcance en la cognición. En un trabajo publicado en 1936, el matemático británico Alan Turing demostró que era posible programar una computadora digital, que en aquella época existía sólo como máquina teórica, para que realizara la función de cualquier otro dispositivo de procesamiento de información. Eso es lo que estamos presenciando hoy. Internet, un sistema de computación inconmensurablemente poderoso, está subsumiendo la mayoría de nuestras otras tecnologías intelectuales. Se está convirtiendo en nuestro mapa y nuestro reloj, nuestra imprenta y nuestra máquina de escribir, nuestra calculadora y nuestro teléfono, nuestro radio y nuestra televisión.

    Cuando la Red absorbe un medio, ese medio se recrea a la imagen de la Red. Inyecta el contenido del medio con hiperenlaces, anuncios de parpadeo y otras baratijas digitales y rodea el contenido con el contenido de todos los demás medios que ha absorbido. Un mensaje nuevo de correos, por ejemplo, puede anunciar su llegada mientras estamos revisando los últimos titulares de un sitio de prensa. El resultado es dispersar nuestra atención y difundir nuestra concentración.

    Tampoco termina la influencia de la Red en los márgenes de la pantalla de la computadora. Al irse sintonizando las mentes de las personas al enloquecido conjunto de medios de Internet, los medios tradicionales deben adaptarse a las nuevas expectativas del público.

    Los programas de televisión añaden textos que se deslizan por la pantalla y anuncios que surgen de repente; revistas y diarios acortan sus artículos, introducen resúmenes en cápsulas y rellenan sus páginas con fragmentos de información fáciles de rastrear. Cuando en marzo de este año The New York Times decidió dedicar la segunda y tercera páginas de cada edición a resúmenes de artículos, su director de diseño Tom Bodkin explicó que los “atajos” darían a los lectores atribulados un “tanteo” rápido de las noticias del día ahorrándoles el método “menos eficiente” de volver las páginas y leer los artículos. Los medios antiguos tienen poca opción más que jugar con las reglas de los medios nuevos.

    Nunca ha desempeñado un sistema de comunicación tantos papeles en nuestras vidas —o ejercido una influencia tan amplia sobre nuestros pensamientos— como hace hoy Internet. Pero, a pesar de todo lo que se ha escrito sobre la Red, se ha pensado poco en cómo exactamente nos está reprogramando. La ética intelectual de la Red sigue siendo oscura.

    Aproximadamente por el tiempo en que Nietzsche comenzó a usar su máquina de escribir, un joven serio llamado Frederick Winslow Taylor fue con un cronómetro a la planta Midvale Steel de Filadelfia y comenzó una histórica serie de experimentos destinada a mejorar la eficiencia de sus maquinistas. Con aprobación de los propietarios de Midvale, tomó a un grupo de obreros, los puso a trabajar en varias máquinas de elaborado de metales y registró y midió el tiempo de cada uno de sus movimientos así como las operaciones de las máquinas. Dividiendo cada tarea en una secuencia de pequeños pasos discretos y luego ensayando formas distintas de realizar cada una, Taylor creó un conjunto de instrucciones precisas —un “algoritmo” pudiéramos decir hoy— de cómo debía trabajar cada obrero.

    Los empleados de Midvale rezongaron sobre el estricto régimen nuevo, diciendo que los convertía en poco más que autómatas, pero la productividad de la fábrica se disparó.

    Más de cien años después de la invención del motor de vapor, la Revolución Industrial al fin había encontrado sus bases filosóficas y su filósofo. La apretada coreografía industrial de Taylor —su “sistema”, como le agradaba llamarlo— fue aceptada por fabricantes de todo el país y, con el tiempo, de todo el mundo. Procurando la mayor rapidez, eficiencia y producción, los dueños de fábricas utilizaban los estudios de tiempo y movimiento para organizar el trabajo y configurar las tareas de sus trabajadores.

    El objetivo, como definió Taylor en su célebre tratado de 1911, The Principles of Scientific Management (Los principios de la gestión moderna), era identificar y adoptar, para cada tarea, “un mejor método” de trabajo y con ello efectuar “la sustitución gradual de la ciencia por la regla empírica en todas las artes mecánicas”. Una vez que se aplicara este sistema en todos los actos de trabajo manual, aseguró Taylor a sus seguidores, brindaría una reestructuración no sólo de la industria, sino de la sociedad, creando la utopía de la eficiencia perfecta. “En el pasado el hombre había sido lo primero —declaró—, en el futuro lo será el sistema.”

    El sistema de Taylor sigue en gran medida con nosotros: sigue siendo la ética de la manufactura industrial. Y ahora, gracias al creciente poder que los ingenieros en computación y codificadores de software ejercen sobre nuestras vidas intelectuales, la ética de Taylor comienza a regir también la esfera de la mente. Internet es una máquina diseñada para la recolección, transmisión y manipulación automatizada de información y sus legiones de programadores están concentrados en encontrar el “mejor método único” —el algoritmo perfecto— para llevar a cabo cada movimiento mental de lo que hemos llegado a describir como “trabajo de conocimiento”.

    La sede de Google, en Moutain View, California —el Googleplex— es el santuario supremo de Internet y la religión que se practica dentro de sus paredes es el taylorismo. Google, al decir de su ejecutivo principal, Eric Schmidt, es “una compañía fundada en torno a la ciencia de la medición” y se esfuerza en “sistematizar todo” lo que hace. Según el Harvard Business Review, haciendo uso de los terabytes de datos de conducta que recoge mediante su motor de búsqueda(3) y otros sitios, realiza miles de experimentos diarios y utiliza los resultados para refinar los algoritmos que controlan cada vez más la forma en que las personas encuentran información y extraen significado de ella. Lo que Taylor hizo para el trabajo manual, Google lo está haciendo para el trabajo mental.

    La compañía ha declarado que su misión es “organizar la información mundial y hacerla universalmente accesible y útil”. Procura desarrollar “el motor de búsqueda perfecto” al que define como algo que “entiende exactamente lo que uno quiere decir y le devuelve exactamente lo que desea”. Al entender de Google, la información es un tipo de producto, un recurso utilitario que puede extraerse y procesarse con eficiencia industrial. Mientras más sean las piezas de información a las que uno pueda “acceder” y mientras con mayor rapidez podamos extraer lo esencial de ellas, más productivos nos hacemos como pensadores.

    ¿Dónde termina esto? Sergey Brin y Larry Page, los dotados jóvenes que fundaron Google cuando hacían su doctorado en ciencias de computación en Stanford, hablan con frecuencia de su deseo de convertir su motor de búsqueda en una inteligencia artificial, una máquina al estilo de HAL que sea posible conectar directamente a nuestros cerebros. “El motor de búsqueda supremo es tan inteligente como las personas… o más —afirmó Page hace unos años en un discurso—. Para nosotros, trabajar en búsqueda es una forma de trabajar en inteligencia artificial.”

    En una entrevista concedida a Newsweek en 2004, Brin comentó: “No hay dudas de que si uno tuviera toda la información del mundo unida directamente al cerebro, o un cerebro artificial que fuera más listo que el propio, estaría uno mejor.” El año pasado Page dijo en una convención de científicos que Google “en realidad trata de construir una inteligencia artificial y de hacerlo en gran escala”.

    Una ambición de este tipo es natural, incluso admirable, para un par de genios matemáticos con vastas cantidades de dinero a su disposición y un pequeño ejército de científicos de computación en su empleo. Google, una empresa fundamentalmente científica, está motivada por un deseo de usar la tecnología, en palabras de Eric Schmidt, “para solucionar problemas que nunca antes se han solucionado” y la inteligencia artificial es el problema más difícil que hay. ¿Por qué no habrían de ser Brin y Page quienes lo resolvieran?

    De todos modos, su suposición fácil de que estaríamos “mucho mejor” si una inteligencia artificial complementara, o incluso sustituyera, nuestros cerebros resulta inquietante. Ésta indica una creencia en que la inteligencia es producto de un proceso mecánico, una serie de pasos discretos que es posible aislar, medir, optimizar. En el mundo de Google, el mundo en que entramos al entrar en línea, hay poco espacio para la falta de claridad de la contemplación. La ambigüedad no es una apertura para la visión, sino una falla que debe arreglarse. El cerebro humano es sólo una computadora anticuada que necesita un procesador más rápido y un disco duro mayor.

    La idea de que nuestras mentes deben operar como máquinas de procesamiento de datos de alta velocidad no sólo está incorporada al funcionamiento de Internet, sino que es también el modelo comercial reinante de la red. Mientras con mayor rapidez naveguemos por la Red —mientras más enlaces podamos cliquear y más páginas veamos— más oportunidades ganan Google y otras empresas de recopilar información sobre nosotros y alimentarnos anuncios.

    La mayoría de los propietarios de Internet comercial tienen interés financiero en recopilar los mendrugos de datos que dejamos atrás cuando revoloteamos de enlace en enlace… mientras más mendrugos, mejor. Lo último que desean estas empresas es fomentar la lectura pausada o el pensamiento concentrado, lento. Es interés económico suyo llevarnos a la distracción.

    Puede que yo sea sólo una persona que se preocupa más de lo debido. Del mismo modo que existe una tendencia a glorificar el avance tecnológico, existe una tendencia opuesta a esperar lo peor de todo instrumento o máquina nueva.

    En la Fedra de Platón, Sócrates se lamentaba del desarrollo de la escritura. Temía que, según las personas comenzaran a confiar en la palabra escrita como sustituto del conocimiento que antes llevaban dentro de las cabezas, en palabras de uno de los personajes del diálogo, “dejaran de ejercitar su memoria y se hicieran olvidadizas”. Y como podrían “recibir una cantidad de información sin instrucción adecuada”, se les “considerara muy conocedores cuando la mayoría es bien ignorante”. Estarían “llenas de la presunción de sabiduría en lugar de verdadera sabiduría”.

    Sócrates no se equivocaba —la nueva tecnología muchas veces tuvo los efectos que temió—, pero fue miope. No podía prever las muchas formas en que la escritura y la lectura servirían para extender la información, estimular ideas nuevas y expandir el conocimiento (cuando no la sabiduría) humana.

    La llegada de la imprenta de Gutenberg en el siglo XV provocó otra ronda de rechinamiento de dientes. Al humanista italiano Hieronimo Squarciafico le preocupaba que a disponibilidad fácil de los libros condujera a pereza intelectual, haciendo a los hombres “menos estudiosos” y debilitando sus mentes. Otros aducían que los libros y publicaciones impresas baratas socavarían la autoridad religiosa, degradarían el trabajo de eruditos y escribas y extenderían la sedición y el libertinaje. Como observa el profesor de la Universidad de Nueva York Clay Shirky: “La mayoría de los argumentos que se opusieron a la imprenta fueron correctos, incluso proféticos.” Pero, de nuevo, los agoreros no fueron capaces de imaginar la miríada de bendiciones que brindaría la palabra impresa.

    De modo que sí, deben mostrarse escépticos hacia mi escepticismo. Puede que aquellos que descarten a quienes critican Internet por considerarlos luditas o nostalgistas tengan la razón y de nuestras mentes hiperactivas, alimentadas de datos, surja una era dorada de descubrimiento intelectual y sabiduría universal.

    Pero, de nuevo, la Red no es el alfabeto y aunque pueda sustituir a la imprenta produce algo por completo diferente. El tipo de lectura profunda que promueve una secuencia de páginas impresas es valiosa no sólo por el conocimiento que adquirimos de las palabras del autor, sino por las vibraciones intelectuales que esas palabras desencadenan en nuestras propias mentes. En los espacios de calma abiertos por la lectura sostenida, sin distracción, de un libro o, si a eso vamos, por cualquier otro acto de contemplación, realizamos nuestras asociaciones, trazamos nuestras propias inferencias y analogías, promovemos nuestras propias ideas. La lectura profunda, como afirma Maryanne Wolf, es indistinguible del pensamiento profundo.

    Si perdemos esos espacios de quietud o los llenamos de “contenido”, sacrificaremos algo importante no sólo de nuestro propio ser, sino de nuestra cultura. En un ensayo reciente, el dramaturgo Richard Foreman describió con elocuencia lo que está en juego:

    “Procedo de una tradición de cultura occidental en que el ideal (mi ideal) era la estructura compleja, densa, como una catedral de la personalidad de alta educación y expresión, el hombre o mujer que llevaba dentro de sí una versión individualmente construida y singular del patrimonio completo de Occidente. [Pero ahora] veo dentro de todos nosotros (yo incluido) la sustitución de la compleja densidad interna por un nuevo tipo de ser que evoluciona bajo la presión de la sobrecarga de información y la tecnología de lo “instantáneamente disponible”.

    Según se nos drena de nuestro “repertorio interno de denso patrimonio cultural”, concluyó Foreman, nos arriesgamos a convertirnos en “gente tan extendida y fina como una crepa según nos conectamos con la vasta red de información a la que se accede tan sólo tocando un botón.”

    Me persigue esa escena de 2001. Lo que la hace tan conmovedora, y tan extraña, es la respuesta emocional de la computadora al desmonte de su mente: su desesperación cuando se va oscureciendo un circuito tras otro, su súplica infantil al astronauta —“Lo estoy sintiendo. Lo estoy sintiendo. Tengo miedo”— y su reversión final a lo que sólo puede recibir el nombre de estado de inocencia. La emanación de sentimientos de HAL contrasta con la impasibilidad que caracteriza a las figuras humanas del film, que hacen lo que tienen que hacer con eficiencia casi robótica. Sus pensamientos y acciones parecen preparados de antemano, como si siguieran los pasos de un algoritmo.

    En el mundo de 2001, las personas se han hecho tan similares a máquinas que el carácter más humano resulta ser la máquina. Esa es la esencia de la oscura profecía de Kubrick: según confiemos en las computadoras para mediar nuestra comprensión del mundo es nuestra propia inteligencia la que se aplana hasta convertirse en inteligencia artificial.

    --------------------------------------

    * El libro más reciente de Nicholas Carr, The Big Switch: Rewiring the World, from Edison to Google, se publicó en el año 2008.

    Notas:

    1.- Hyperlink (hiperenlace, hipervínculo, nexo) Puntero existente en un documento hipertexto que apunta (enlaza) a otro documento que puede ser o no otro documento hipertexto. [Fuente: RFCALVO]

    2.- Instituto Tecnológico de Massachussets.

    3.- Search engine (motor de búsqueda, buscador, indexador de información) Servicio WWW que permite al usuario acceder a información sobre un tema determinado contenida en un servidor de información Internet (WWW, FTP, Gopher, Usenet, Newsgroups...) a través de palabras de búsqueda introducidas por él. Los más conocidos son Yahoo, WebCrawler, Lycos, Altavista, DejaNews... En España empiezan a existir indexadores en lengua castellana, con nombres tan castizos como Ole y Ozú. [Fuente: RFCALVO].

    ¿Está Google estupidizándonos? | 12-07-2008 - 09:21:30 GMT 1 #

  6. La guerra de los Chrome:
    Google desafía a Microsoft con Chrome, el nuevo explorador de internet que quiere desbancar al Explorer | Chrome llega en un momento en que crece el número de internautas | El navegador estará ahora disponible para Windows y después para Mac y Linux

    Google, que dentro de unos días celebrará su décimo cumpleaños, lanza al mercado su navegador de internet. Se llama Chrome y competirá con otros existentes -como el Firefox, que hace unas semanas batió el récord de descargas en la red-, aunque todo indica que su principal objetivo es el Explorer, de Microsoft, que es el navegador más extendido con unos 700 millones de usuarios, pero lejos de su mejor momento.
    El navegador de Google es gratuito (lo habitual en estas herramientas) y está basado en el código abierto, lo que significa que desarrolladores de todo el mundo podrán añadirle prestaciones. Chrome, de momento disponible para un centenar de países en beta (formato de prueba), llega a un mercado que está en expansión. Crece el número de usuarios que se incorporan a internet, todos utilizan un navegador y esta herramienta cada vez es más insustituible para los internautas. Chrome, según Google, aporta nuevas medidas de seguridad y mejores rendimientos para tratar con los contenidos audiovisuales.

    Google incluso ha publicado un cómic digital que explica en inglés algunos de los objetivos del producto y los pasos seguidos en su desarrollo. De hecho, la filtración de parte del cómic permitió conocer ayer la existencia del navegador, horas antes del momento elegido por la compañía. Los blogs de la compañía en internet también han servido para que los responsables de Chrome se expliquen. Según Sundar Pichai, vicepresidente para la gestión de productos, y Linus Upson, director de ingeniería de Goofle: "La red ha evolucionado tanto, con las nuevas aplicaciones y programas, que nos dimos cuenta de que no necesitamos sólo un navegador, sino una nueva plataforma moderna. Todos pasamos mucho tiempo en un navegador. Buscamos, chateamos, enviamos correos, compramos y leemos noticias en un navegador. Por eso empezamos a pensar seriamente en cómo sería si lo diseñáramos desde cero".

    Chrome es descrito como un navegador "sencillo, simple y rápido" y en su web oficial, Google señala que lo ha lanzado porque que "creemos que podemos aportar un valor añadido para los usuarios, y al mismo tiempo, ayudar a impulsar la innovación en la red". De momento el navegador estará disponible para Windows y más delante saldrá para usuarios de equipos Mac y de ordenadores que trabajan con Linux, el sistema operativo de código abierto.

    El nuevo navegador, cuyas prestaciones reales habrán de evaluarse con el tiempo y el uso por parte de los usuarios, promete menos consumo de recursos del sistema y un funcionamiento optimizado al tratar contenidos como los videojuegos o los vídeos on line, en buena medida gracias a la potente máquina Virtual JavaScript que incluye.

    En el apartado de seguridad, una de sus características es que abrirá contenidos a través de pestañas independientes, de manera que si alguna web ocasiona problemas, estos no afectarán a la navegación en otros sitios. También tiene sistemas especiales contra phishing (fraude on line) y dispositivos para dar una mayor privacidad al usuario.

    La aspiración de Google de tener un navegador no es nueva. Google está introduciendo el uso de todo tipo de herramientas informáticas on line, dentro de un planteamiento Web 2.0, que multiplica el uso del navegador, que en el futuro podría hacer las veces de sistema operativo. Unas declaraciones del analista Henry Blodget (Silicon Valley Insider) recogidas por la agencia AFP centran el tema: "Si piensan en Chrome simplemente como otro navegador de internet, se están perdiendo la visión más amplia. En un par de años, no estarán descargando el navegador de Google. Estarán descargando el software de Google, o más bien, estarán usando una serie de iconos Google que vengan preinstalados. Específicamente, estarán trabajando con un software de Google que funcione de forma similar a Windows".

    Google lleva tiempo apoyando económicamente a Firefox, desarrollado por la Fundación Mozilla. Los buenos resultados de este, que tras el lanzamiento de la última versión, con récord Guinness incluido, ya totaliza en torno al 20 por ciento del mercado, probablemente han acabado de convencer a Google de que hay mercado para un producto con novedades interesantes. El principal rival en esta operación sería el Explorer, cuyo porcentaje máximo de dominio se produjo en el año 2004, cuando lo utilizaba el 95 por ciento de lo usuarios. Eran los tiempos en que el navegador de Microsoft reinaba, tras haber acabado con Netscape. Actualmente, Explorer tiene en torno al 70 por ciento del mercado.

    Con la llegada del Chrome, la llamada guerra de los navegadores cobra intensidad. Safari (de Apple) y Opera (creado por esta compañía noruega) tienen bases instaladas pequeñas (6 y 1 por ciento, respectivamente), pero sus últimas versiones son potentes y luchan por hacerse con un papel más importante. La nueva versión del Explorer promete mejoras y el último Firefox ha batido récord de descargas (ocho millones en 24 horas y más de 28 millones en el primer mes). Además, Mozilla, la creadora de Firefox, estaría probando un nuevo navegador llamado Aurora.

    La guerra de los Chrome | 03-09-2008 - 09:33:58 GMT 1 #

  7. La informàtica és un instrument :
    La informàtica és un instrument d'informació, de comunicació i d'estímul mental que ajuda a mantenir l'autonomia, a establir relacions amb les altres persones i a acostar-se a les generacions més joves. En aquest context s'emmarca el programa de les ciberaules d'informàtica de «la Caixa», pel qual han passat des del començament, el 1998, més de 100.000 persones a tot Catalunya.

    La metodologia combina cursos tutelats per un professor i la utilització individual i oberta per a la pràctica personal dels alumnes, durant les jornades d'aules obertes els divendres, en què els alumnes poden practicar lliurement tot el que han après durant la setmana.

    Per exemple a Olot, durant les dues hores que dura el taller d'iniciació a la informàtica els avis de l'esplai de la Fundació «la Caixa» aprenen els conceptes més bàsics per manejar-se amb l'ordinador. Des d'aprendre a utilitzar el ratolí fins a crear una taula amb el processador de text, són exemples del que poden aconseguir amb les 24 hores del taller. Una de les àvies que realitza el curs d'iniciació explica que mai havia tingut la possibilitat d'estudiar i que aquest curs li ha donat l'opció de fer-ho. Creu que la informàtica, i concretament internet, li donarà una autonomia més gran i deixarà de dependre dels fills quan tingui la necessitat de fer una recerca, com per exemple, trobar un vol d'avió o alguna recepta de cuina.

    «Les noves tecnologies són aptes per a totes les edats i mai no és tard per començar», declaren les senyores. Totes elles creuen que un cop hagin après el més bàsic, que és el que ofereix aquest curs, continuaran millorant amb els pròxims tallers. Els tallers d'informàtica de l'Obra Social «la Caixa» tenen per objectiu aproximar les persones grans al món de les tecnologies de la informació i la comunicació. El taller d'internet, que també s'ofereix a l'esplai d'Olot, està pensat per a aquelles persones que volen conèixer aquest món i que ja tenen unes mínimes nocions d'informàtica. L'objectiu d'aquesta activitat és que, d'una forma guiada i senzilla, les persones grans comencin a introduir-se en els diferents recursos que ofereix internet, com per exemple el correu electrònic, els xats, la compra en línia o la recerca d'informació.

    El responsable de l'esplai d'Olot, Isidre Charles, explica que fa més de vuit anys que es duen a terme aquest tipus de tallers, i que els cursos d'informàtica tenen una capacitat màxima de vint persones, i tot i que fins ara no han hagut de dir que no a ningú, estan molt contents per l'acceptació que han tingut. Charles assegura que la gent que s'hi ha apuntat ho fa per raons diverses. Ni hi ha perquè creuen que n'han de saber ja que ofereix unes possibilitats extraordinàries, d'altres perquè consideren que qui no té uns mínims està en inferioritat de condicions i els que ho fan perquè l'altra gent ho fa.

    «La major part dels que cursen aquests tallers no tenen ordinador a casa i els que tenen ordinador no tenen internet», afirma Charles, i explica que per poder donar un major rendiment a les classes l'ordinador s'ha de manejar, perquè si no és molt difícil aprendre. És per aquest motiu que el responsable de l'esplai d'Olot explica que no accepten més de 20 persones per curs ja que no tenen prou material i que compartir l'ordinador amb més d'una persona no serveix de res.

    Tot i això, l'esplai també ofereix una gran diversitat de cursos dirigits a tot tipus de gent gran. Des d'aprendre anglès, fins a fer ball rítmic, el centre disposa de vuit activitats diferents per intentar atendre de la millor manera possible les peticions dels seus socis. I, amb només dos anys d'antiguitat, el taller de memòria ha tingut una bona acceptació pels socis del centre.

    La informàtica és un instrument | 04-11-2008 - 09:06:30 GMT 1 #

  8. Un pirata informàtic de Olot :

    Els Mossos d'Esquadra van detenir dilluns Josep F.A., de 25 anys i veí d'Olot, acusat d'estafa continuada, usurpació de l'estat civil i revelació de secrets, entre altres delictes. La detenció va venir després que una entitat bancària denunciés que havia rebut pagarés falsificats. Durant la investigació es va saber que el sospitós havia utilitzat vuit identitats i nòmines falses per obtenir el finançament per comprar vehicles i material informàtic que mai pagaria i que després revenia per Internet. La informació per a les falsificacions les obtenia de la xarxa i de cartes bancàries que agafava de les bústies.
    El detingut havia sortit de la presó el mes d'octubre i tenia nou ordres de detenció pendents per estafa. Els mossos van començar la investigació després de rebre la denúncia d'una entitat bancària d'Olot que havia rebut pagarés falsificats i que va resultar-ne implicat un jove de 25 anys i veí d'aquesta població que havia sortit el mes d'octubre de la presó per delictes d'estafa.
    Durant la investigació, es va descobrir que havia arribat a crear fins a un total de vuit identitats falses aprofitant números de Documents Nacionals d'Identitat inventats amb els quals falsificava la documentació que li permetia fer compres mitjançant finançament que no pagava o bé que carregava a comptes d'altres persones. Algunes de les adquisicions eren vehicles que comprava i finançava amb les concessionàries de cotxes, on acreditava la seva solvència a través de nòmines de feina falses. Un cop obtenia el cotxe finançat, amb un crèdit que mai retornaria, es venia el turisme per un preu inferior però amb un benefici econòmic net ja que el vehicle era pràcticament nou.
    El detingut també havia falsificat les actes notarials de constitució d'una empresa de venda de material informàtic i electrònic que operava des d'Internet. Ell mateix s'havia creat una pàgina web des d'on venia material informàtic que havia comprat de forma fraudulenta amb identitats falses. Les financeres i creditores li deixaven els diners per la compra del material informàtic, com ara ordinadors portàtils, que llavors revendria per un altre preu més baix a clients, de manera que no tornava el deute pel material comprat i a més a més s'enriquia d'una venda fraudulenta obtenint-ne un benefici net.
    La informació necessària per poder fer les falsificacions i les dades de terceres persones les obtenia d'Internet i de les cartes que trobava a les bústies de la zona on vivia. Així, alguns dels crèdits que havia sol·licitat corrien a càrrec d'algunes de les persones a qui havia robat les dades bancàries.

    Un pirata informàtic de Olot | 06-12-2008 - 18:14:48 GMT 1 #

  9. Google produce 7 gramos de CO2

    Realizar dos búsquedas en el sitio de Internet Google produce tanto dióxido de carbono (CO2) como calentar agua para preparar un café instantáneo, sostuvo Alex Wissner-Gross, investigador de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

    Un reporte de BBC Mundo en su portal digital señala que Wissner-Gross, haciéndose eco de la preocupación de los especialistas en ciencias ambientales por el impacto de las tecnologías de la información en el medio ambiente, llevó a cabo un estudio sobre el impacto de 'googlear' en la emisión de gases con efecto invernadero.

    Una investigación reciente señaló que este sector genera tantas emisiones como todas las aerolíneas del mundo juntas.

    Wissner-Gross descubrió que una búsqueda estándar en Google produce siete gramos de CO2.

    En caso de que se hagan dos búsquedas, esa cantidad se multiplica por dos, lo que equivale a calentar agua para hacerse un café.

    El investigador de Harvard afirma que estas emisiones provienen de la electricidad utilizada por el computador y de la energía que consumen los enormes bancos de datos que Google tiene alrededor del mundo.

    Pese a que al famoso buscador se le conoce por la rapidez de sus resultados, según Wissner-Gross, ello sólo es posible porque utiliza varios bancos de datos al mismo tiempo, produciendo más CO2 que alguno de sus competidores.

    Según el investigador, cada segundo que pasamos conectados a Internet producimos 0,02 gramos de CO2.

    Puede que no parezca mucho, pero cada día se llevan a cabo en el mundo unos 200 millones de búsquedas en Internet.

    En un comunicado, Google reconoció que los computadores se han convertido en un elemento más de la vida diaria de las personas que cada vez consume más energía, 'un hecho que la compañía se toma muy serio'.

    Google afirma haber diseñado y construido los 'bancos de datos más eficientes del mundo'.

    'De hecho, en el tiempo que toma realizar una búsqueda en Google, su computador personal utilizará más energía que la que gastamos nosotros para responder a su búsqueda', señaló la compañía.

    Google produce 7 gramos de CO2 | 14-01-2009 - 18:55:28 GMT 1 #

  10. Reino de España

    Internautas salen a la calle para defender la "neutralidad en la red" y tildan de "incapacitada" a González-Sinde

    El acto se desarrolló frente a la sede del Ministerio de Cultura, ante la cual se dirigieron contra la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, al considerar que está "incapacitada legalmente" para tomar decisiones, "debido a su anterior vinculación al mundo del cine y sus relaciones familiares", manifestó Domingo en declaraciones a Europa Press.

    El representante de los internautas denunció la negativa por parte del Gobierno de atender a las reivindicaciones que la asociación les ha manifestado, desde el nombramiento de González-Sinde como encargada de la cartera ministerial de Cultura. Entre estas reivindicaciones, destacan la universalidad de la banda ancha, para "hacer posible la igualdad de oportunidades en el acceso al conocimiento". "Hay 4 millones de españoles que no pueden acceder a la banda ancha por el sitio donde viven, tenemos una ralentización del crecimiento del adsl, porque tenemos la banda ancha más cara y más lenta de Europa", denunció Víctor Domingo.

    También se produjeron durante el acto discursos contra el canon digital. Desde la asociación defienden la "ineludible necesidad de restablecer el equilibrio entre el derecho individual de autor y el derecho colectivo a la cultura". "La Industria de contenidos debe asumir que los modelos de negocio que no puedan competir en el nuevo escenario tecnológico tienen que desaparecer y no pueden sostenerse artificialmente a costa de restringir las libertades civiles", demandó la asociación en un manifiesto.

    En favor de "los derechos civiles de los internautas" la asociación también reivindicó, ante la proximidad de las elecciones al Parlamento Europeo, la iniciativa del paquete 'Telecom' que pretende liberar la banda ancha de aquí a 2012 y permitirá que sea utilizada por los distribuidores de Internet, a través de una transmisión más rápida y más barata.

    El abogado especializado en asuntos civiles en internet, Carlos Sánchez Almeida, reivindicó durante el acto la "defensa de la libertad en la red, la libertad de expresión y la inviolabilidad de las comunicaciones", porque "los derechos fundamentales no pertenecen a los necios que se aúpan a hombros de los corruptos, aquellos que llenan los pasillos de los juzgados y de los parlamentos conspirando para acabar con las libertades de los ciudadanos en la red", sino que "son de todos los ciudadanos".

    "El Gobierno está pretendiendo recortar lo que dice el artículo 20 de la Constitución donde se dispone que solamente los jueces pueden secuestrar publicaciones", y reprochó al Ejecutivo "la pretensión de cerrar paginas webs, que no son más ni menos que una publicación".

    Sánchez Almeida denunció la práctica que pretende llevar a cabo la Sociedad General de Autores (SGAE), que "se dedican a chalanear a los órganos administrativos con la Ley de Servicio de la Sociedad de la Información para proporcionarles información y datos personales de los internautas, para que de esa forma la SGAE pueda demandar a los usuarios".

    "Esta manifestación tiene el objetivo de pedir la neutralidad en la red, para que no nos quiten nuestros derechos civiles, protestar contra el canon digital y exigir un adsl más barato", declaró el presidente de la Asociación de Internautas, Víctor Domingo.

    VALL DEL LLIERCA Cap Argelaguer: Sales de Llierca, Sant Jaume de Llierca, Montagut i Oix, Tortellà. VALL D'HOSTOLES Cap Les Planes d'Hostoles: Sant Feliu de Pallerols, Sant Aniol de Finestres. ÁMBIT DE BESALÚ Cap Besalú: Beuda, Maià de Montcal, Sant Ferriol. CONCA ALTA DEL FLUVIÁ Cap Olot: Castellfollit de la Roca, Les Preses, Riudaura, Sant Joan les Fonts, La Vall de Bianya, La Vall d´en Bas, Mieres, Santa Pau.
    Osona Vic Ripoll Ripollès Figueres Alt Empordà Garrotxa Girona Catalunya España Lejarza Madrid Lliurona Berga Berguedà Bracons Internautas salen a la calle

    Internautas salen a la calle | 25-05-2009 - 08:12:43 GMT 1 #

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