Argelaguer com abans
Ara, després de la tragèdia de la guerra, de la llarga nit del franquisme, i instal·lats en una suposada democràcia monàrquica, ens trobem en la mateixa situació de sempre en Argelaguer, sense poder polític, sense prou capacitat per controlar els aspectes de la vida quotidiana que són bàsics per assegurar-nos un futur i el que és pitjor: sense unes mínimes perspectives de canvi en un futur previsible. Només podem comptar amb nosaltres mateixos, com abans, com sempre. Aquesta és la crua realitat i qui no la vulgui veure s´enganya.
Ningú que tingui dos dits de seny i que s´hagi aturat, encara que només sigui un instant, per observar, amb un cert allunyament i objectivitat, el panorama que presenta el nostre poble d´Argelaguer, no podrà sinó constatar tot un conjunt de fal·làcies, d´enganys i d´il·lusions sense cap mena de contacte amb la realitat.
Ningú que tingui dos dits de seny i que s´hagi aturat, encara que només sigui un instant, per observar, amb un cert allunyament i objectivitat, el panorama que presenta el nostre poble d´Argelaguer, no podrà sinó constatar tot un conjunt de fal·làcies, d´enganys i d´il·lusions sense cap mena de contacte amb la realitat.
Quins són els nostres trumfos? De manera evident, només ens queda, com sempre, el que pugui fer la societat argelaguenca; aquella que en altres èpoques, dèiem, va construir el bo que ens resta ara al nostre Municipi. Afortunadament, en els darrers temps es poden observar símptomes que apunten cap una mobilització de les forces veinals.
També s´adonen que el tema del Riu Llierca i Fluvia de Cycosa i Cales de Llierca, té una importància econòmica crucial.

Meneame
del.icio.us



Finanzas y moneda internacionales al
servicio del ser humano.
Una propuesta desde la utopía
Alberto Acosta
31 de marzo del 2009
“Ya lo ves, señor Nicetas -dijo Baudolino-, cuando no era presa de las tentaciones de
este mundo, dedicaba mis noches a imaginar otros mundos. Un poco con la ayuda del
vino, y un poco con la de la miel verde. No hay nada menor que imaginar otros mundos
para olvidar lo doloroso que es el mundo en que vivimos. Por lo menos, así pensaba yo
entonces. Todavía no había entendido que, imaginando otros mundos, se acaba por
cambiar también éste”.
I. Humberto Eco
“Sean realistas, pidan lo imposible”,
Graffiti, Paris, mayo de 1968
A lo largo de la historia del capitalismo las crisis se han sucedido una
y otra vez. Su explicación radica en la inestabilidad propia de este sistema,
Su evolución -atada a las demandas de reproducción y acumulación del
capital- es cíclica, con sus fases de auge y de posterior declinación. Esto
nos obliga a superar las lecturas superficiales concentradas en las
efervescencias financieras. Esas burbujas, en realidad, ocultan, al menos
por un tiempo, los problemas estructurales del proceso de acumulación. Y
no sólo eso, estas fases de predominio especulativo sirven para garantizar
elevados niveles de acumulación del capital cuando el aparato productivo
ha entrado en una fase declinante de sus tasas de ganancia, nos recuerda
Jürgen Schuldt.
Cabe anotar, sin adentrarse en el análisis de de este tipo de crisis, que
en su raíz se fraguan los cambios tecnológicos, que casi siempre han
acompañado la recuperación de la economía mundial desde los centros. La
nueva revolución tecnológica, vale reconocerlo, era esperada desde hace
dos décadas. Hasta ahora, sin embargo, el sistema capitalista no ha
1 Economista. Profesor e investigador de la FLACSO. Consultor internacional. Exministro
de Energía y Minas. Ex-presidente de la Asamblea Constituyente.
encontrado esa ansiada respuesta al relevo tecnológico; esto constituye el
reto fundamental.
Por otro lado, la actual crisis económica tiene una serie de facetas
sincronizadas que no se agotan en el ámbito financiero, sino que se
manifiestan en lo ambiental, lo energético, lo alimentario, quizás como
antesala de una profunda y prolongada crisis civilizatoria. Todo esto hace
cada vez más compleja una solución. Y por cierto, el sistema que emerja de
la crisis será diferente al actual, lo que no necesariamente significa que
será mejor.2
Simultáneamente debemos tener siempre presente que la factura de
estas crisis se traslada, en un elevado porcentaje, a los sectores medios y
pobres del mundo desarrollado, pero sobre todo a las economías
empobrecidas por el sistema.
Desde esa perspectiva, la solución de los problemas inmediatos,
derivados de esta crisis múltiple, es urgente y a la vez muy compleja. Hay
que impedir que el comercio mundial se detenga de forma abrupta. Eso
agravaría aún más las condiciones de vida de amplios sectores de la
población. Por eso hay que tratar, simultáneamente, de ayudar a garantizar
el mayor número de puestos de trabajo y sobre todo las inversiones que
benefician a los sectores más desprotegidos de la población mundial. Y al
mismo tiempo habrá que establecer bases sólidas para enfrentar esta serie
de retos diversos e interrelacionados -económico, ambiental, energético,
alimentario- que amenazan a la humanidad. Por ejemplo, tratar de
recuperar el aparato productivo simplemente canalizando ingentes sumas
de dinero a las grandes empresas (industria automotriz), esperando retornar
a la senda perdida por los desajustes financieros, sin cambiar los patrones
de consumo3, podría agravar otros problemas de creciente significación:
ambientales, energéticos, alimentarios…
En síntesis, no se puede reducir la atención a los temas coyunturales.
El mundo debe contar con una estrategia que permita sentar las bases
2 Las tendencias monopólicas pueden salir fortalecidas. La concentración de
riqueza en pocas manos o países puede aumentar. Véase, por ejemplo, como las
empresas chinas “han salido de compras” por el mundo; aprovechando sus
cuantiosas reservas en Bonos del Tesoro norteamericano, han empezado a comprar
cada vez más diversos activos, como son los yacimientos mineros. China se perfila ya
como una potencia en ascenso, empeñada en aprovechar de dichas reservas y su
potencial económico emergente para conseguir una mayor presencia en los
organismos multilaterales (este país ya es socio del BID). Las estructuras políticas,
incluso, podrían ser cada vez más propensas al autoritarismo… El saldo sería la
consolidación de una suerte de Edad Media de alta tecnología, con profundas
inequidades congeladas en el tiempo y en el espacio, tal como lo plantea el autor de
estas líneas en Desarrollo Glocal con la Amazonía en la mira (2005).
3 El mundo, particularmente las sociedades de los países ricos y las élites de los
países subdesarrollados, debe transitar aceleradamente del consumismo desenfredao
a un consumo social y ambientalmente responsable.
2
estructurales para el cambio, aprovechándose inclusive de las actuales
dificultades coyunturales y por cierto de las debilidades relativas de los
centros de poder mundial. Este cambio no surgirá si se espera simplemente
que los países desarrollados resuelvan sus problemas, olvidando el carácter
interdependiente y desigual de la economía internacional.
Esta estrategia, que surge desde visiones utópicas, se fundamenta en
la realidad del todavía vigente sistema capitalista y en la imperiosa
necesidad de impulsar el Buen Vivir en el mundo; es decir la vida
armónica entre los seres humanos y de estos en la Naturaleza; una vida que
ponga en el centro la autosuficiencia y la autogestión de los seres humanos
viviendo en comunidad. Un esfuerzo que también debería abrir la puerta a
un proceso soluciones mundiales urgentes, como podría ser un desarme
masivo para destinar esos recursos a satisfacer las necesidades más
apremiantes de la humanidad. Es decir, el esfuerzo debe estar centrado en
“las sustancias” (Ana Esther Ceceña), antes que en las formas
(instituciones o regulaciones). Ese es, en definitiva, el gran desafío de la
humanidad.
Esto implica tener en mente un cambio de era. Habrá que superar la
postmodernidad, en tanto era del desencanto. Habrá que superar la idea del
progreso entendida como la permanente acumulación de bienes materiales,
tecnológicos y de conocimiento al tiempo que se rescatan las utopías. Esto
implicaría fortalecer los valores básicos de la democracia: libertad,
igualdad y ciudadanía. ¿Será posible que a partir de la actual crisis se
procese una nueva organización civilizatoria para hacer realidad dichas
transformaciones, que permitan reconstruir -potenciando lo local- otro tipo
de Estados nacionales, renovados espacios regionales, para desde allí
construir democráticamente espacios globales democráticos? Esto
implicará la construcción de una nueva forma de vida más responsable con
los seres humanos y, en consecuencia, con la Naturaleza.4
Las ideas que se exponen es estas páginas buscan simplemente abrir
la puerta al debate.
De la gran discusión mediática a una propuesta política
La gran discusión, sobre todo en la actualidad, se erige en torno a la
idea de que resueltos los problemas financieros, la economía mundial
volverá a su cauce normal. En los últimos años, una y otra vez, la
economía internacional, sobre todo norteamericana superó, al menos
temporalmente, los problemas atados al mundo financiero. Hay quienes
4 A más de impulsar otra filosofía en la relación con la Naturaleza, es preciso privilegiar
el valor de uso sobre el valor de cambio. La mercantilización de todas las relaciones
económicas es una aberración, mucho más si se trata de las relaciones sociales. En esta
línea de reflexión, transformando a la crisis en una oportunidad de cambio, en un proceso
de democracia continuada, habrá que rescatar lo público y la multiculturalidad.
3
esperan, entonces, que más pronto que tarde las cosas vuelvan a su
normalidad.
Como esto no sucederá fácilmente en esta ocasión, es preciso
empezar a pensar en soluciones estructurales. Aún en el supuesto de que lo
peor de la actual crisis financiera fuera superado en poco tiempo5, bien
vale la pena imaginar otro mundo para terminar de cambiar éste. Entre las
muchas tareas que habrá que asumir en todos los ámbitos de acción
estratégica, -global, regional, nacional y por cierto local-, es hora de
construir una propuesta de sistema financiero internacional, que no
simplemente viabilice un funcionamiento más racional del sistema
capitalista, sino, en última instancia, contribuya a su sustitución por otro
sistema civilizatorio. Esto nos lleva a una conclusión simple: el objetivo no
es el sistema financiero, éste es apenas una herramienta.
El punto medular de esta propuesta radica en diseñar y aplicar una
solución con un enfoque integral. Parches o simples mejoras a las
normas e instituciones existentes apenas postergarían el aparecimiento
de nuevas situaciones críticas. Para lograr dicha globalidad se debe
incorporar a todas las categorías de actores. No es suficiente (¡ni
tolerable!) que sólo intervengan los países más ricos: G-7, G-8, G-20,
menos aún las instituciones financieras internacionales. El esfuerzo, por
más complicado que aparezca, debería darse desde la estructura de
Naciones Unidas, la única capaz de representar una soberanía
internacional colectiva; siempre y cuando esta organización
experimente una profunda reestructuración democrática; en la
actualidad este organismos no es garantía para sostener respuestas
efectivas y de largo aliento. Recordemos que, sobre todo en la última
época, cuanto más poder y cuanto más influyentes son las instituciones
mundiales, menores son los controles y los espacios de toma de
decisiones sustentados en prácticas democráticas (Véase el FMI, el
Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo - BID).
Por eso es indispensable contar con instituciones internacionales
democráticas y comprometidas con el Buen Vivir de todos los pueblos.
Los países poderosos, lo demuestra la historia, intentarán siempre velar
por sus intereses a costa de los países más débiles, y conforme alcanzan
más poder utilizarán los medios necesarios para garantizar su bienestar,
incluyendo el uso de la fuerza… La historia nos demuestra hasta la
saciedad, como lo anticipó hace más de 150 años, Friedrich List, que su
estrategia ha sido la de “patear la escalera”, para impedir que los países
subdesarrollado alcancen el pedestal conseguido por los países ricos
utilizando la misma senda que les resultó exitosa. Por eso hay que
impedir que la institucionalidad internacional (incluyendo aquellas en el
ámbito regional) sirva para que los países poderosos controlen la
5 Una posibilidad cada vez más distante, en la medida que se conoce cada vez más sobre
la magnitud de la crisis en las economías de los países centrales, particularmente.
4
economía y por cierto la política mundial. Las instancias de control
internacional no pueden ser mecanismos de dominación per se.
La solución tampoco pasa por hacer lo mismo que antes, aunque
fuera con un comportamiento ético mejorado.6 La ambición de unos
cuantos Estados y de las empresas transnacionales siempre estará
presente. Hay que pensar y hacer algo distinto.
No hay que esperar el concurso de los actuales organismos
internacionales, particularmente Banco Mundial, FMI y BID. Ellos son
corresponsables directos de la crisis, sea por acción o por omisión. 7
Cambiar las actuales estructuras de poder puede tener muchos
caminos. Quizás son necesarios liderazgos colectivos -“ilustrados” y
“humanistas”- para abrir la puerta a una etapa, que aborde la
construcción de una nueva sociedad. Es decir, se requiere una batalla
con las instituciones como mecanismos, pero en lo profundo es una
guerra de ideas y de ideales.
En definitiva, hay que crear las condiciones para que los gobiernos
de todos los países, con el concurso de su propia sociedad civil, sean
sujetos en la construcción de un nuevo sistema financiero internacional.
No debe quedar ningún actor fuera del proceso. Los organismos
multilaterales, repensados íntegramente, deberán cumplir la tarea que
les asigne la comunidad internacional.
En este punto debe quedar absolutamente claro que no se trata de
construir una nueva arquitectura financiera internacional tecnocrática.
El punto de partida es replantearse integralmente la lógica económica.
El ser humano, como parte integrante de la Naturaleza, y por cierto la
Naturaleza misma, deben estar por sobre la lógica de acumulación de
capital. La lógica política debe primar sobre las demandas del mercado,
los gobiernos democráticos sobre las empresas transnacionales. Y la
concepción de esta estrategia de cambio debe basarse en los Derechos
Humanos -políticos, económicos, sociales y culturales-, así como en los
Derechos de la Naturaleza.
La pregunta de fondo es cómo hacer realidad los cambios
indispensables; es decir cómo cristalizar las nuevas instituciones y
regulaciones globales, inspiradas en una renovada lógica económica,
6 La opción de una “refundación ética del capitalismo” (Nicolás Sarkozy), no es la
opción para superar "un sistema de valores, un modelo de existencia, una
civilización: la civilización de la desigualdad", como definía al capitalismo el
economista austríaco Joseph Schumpeter. Que quede claro al capitalismo no hay
como humanizarlo, ni tampoco es viable un capitalismo ecologista.
7 El BID, incluso, habría registrado pérdidas por casi 2 mil millones de dólares al
haber comprado valores “tóxicos”, es decir, por especular…
5
sabiendo que los grupos de poder mundial no están dispuestos a ceder
sus privilegios. Hasta poder cristalizar propuestas globales sólidas y
duraderas, hay que trabajar en la construcción de organismos regionales
que sean la base de la nueva institucionalidad mundial. Los países
vecinos, que tienen mayores afinidades entre sí, asociándose entre ellos,
pueden conseguir sus propósitos y regular sus relaciones productivas,
financieras, comerciales, laborales, migratorias, ambientales,
tecnológicas y por cierto políticas.
A nivel internacional cada uno de estos espacios regionales tendrá
que interrelacionarse en un sistema de nodos, procurando minimizar el
peso de una instancia única mundial dominada por pocas naciones. El
resultado sería provocar una fragmentación del poder mundial
concentrado, al tiempo que el mundo se deconstruye. Así
se neutralizaría, al menos en parte, el exceso de poder de unos pocos
países sobre el resto. 8
Hacia la constitución de un Código Financiero Internacional
El mundo requiere un marco jurídico regulador del sistema
financiero: un Código Financiero Internacional acordado por todos y al
que se acojan todos los actores sin excepciones. Esta solución tiene que
ser internacionalmente pactada para ser reconocida. Además, deben
establecerse condiciones positivas para frenar o al menos aminorar los
impactos negativos que se desprenden de la evolución cíclica del
sistema capitalista.
Este Código, que aparece asociado a una resolución equilibrada de
diferencias, debe abrir la puerta a un sistema que funcione como la
suma de mecanismos reguladores de todas las transacciones financieras.
Habrá que garantizar transparencia en todas las operaciones, así como
un esquema de información igual de transparente y abierto para la
calificación de riesgos crediticios, al margen de los que han
monopolizado ese subsector.
La piedra angular de esta propuesta global radica en la construcción
de este Código (que podría empezar a configurarse con una serie de
códigos regionales). Este, a su vez, debería garantizar que la neutralidad no
sea del territorio en referencia de un país determinado, por más influyente
y neutral que fuese, ni dónde se establece el tribunal, sino del código
jurídico. Los códigos jurídicos existentes hasta la fecha corresponden a la
territorialidad de los acreedores por el tema de la ejecución de garantías,
8 Es necesario avanzar en un verdadero sistema democrático de toma de decisiones,
donde todos los países independientemente de sus reservas monetarias y sus aportes
económicos a las instituciones internacionales, tengan el mismo peso en las decisiones, un
país un voto.
6
por ejemplo. La neutralidad del código debe asegurar la protección de
todos los actores.
Lo que se propone, para evitar la figura de “tomar partido”, es que
la jurisprudencia de un actor no sea la que se imponga sino una
jurisprudencia internacional. 9
No es aceptable, dentro del derecho internacional, que, por
ejemplo, los diversos instrumentos financieros sirvan como
herramientas de presión política para que un Estado grande o una
instancia controlada por pocos Estados poderosos, impongan
condiciones (con frecuencia insostenibles) a un Estado más débil, como
las que se dieron a través del manejo de la deuda externa y del
consiguiente ajuste estructural. Tampoco el pago de la deuda externa
puede ser un freno para el desarrollo humano o una amenaza para el
equilibrio ambiental. En este conflictivo ámbito de la deuda externa, no
sólo estaría en la mira la resolución de los problemas del
endeudamiento, sino el nacimiento de un sistema económico mundial
más estable, sustentable y equitativo que redunde en beneficio de toda
la humanidad.
La pretensión de sobreproteger a las inversiones extranjeras, sobre
todo a las especulativas, resulta también inadmisible en la medida que
frena las posibilidades de desarrollo autónomo de los países
empobrecidos por las propias relaciones financieras internacionales. Los
sistemas de arbitraje internacional, como el Centro Internacional de
Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), dependiente
del Banco Mundial y al servicio de los intereses transnacionales,
deberían ser sustituidos por esquemas regionales de arbitraje y control
de las inversiones extranjeras; esquemas diseñados y manejados por los
propios países de la región. Además, las inversiones extranjeras directas
deben regirse por criterios sociales y ambientales. No es posible que se
pretenda dotarles de marcos jurídicos protectores superiores a los de los
inversionistas locales, incluso equiparables a los de los propios seres
humanos...
En el marco de este Código, también hay que desarrollar diversos
mecanismos de control de los flujos de capital a nivel internacional,
como podrían ser la introducción largamente esperada del Impuesto
Tobin. No puede faltar el impuesto Daly a la extracción de petróleo
crudo u otros productos que afecten a la biodiversidad y el ambiente.
Con los recursos que se obtengan de estas iniciativas se establecería un
Fondo Fiduciario Mundial de Inversión con funciones de redistribución
9 Recuérdese que, con todas las críticas que se le puede hacer, existe el Código de
Comercio Internacional elaborado a través de la UNCITRAL /CNUDMI (United Nations
Commission on International Trade Law o Comisión de las Naciones Unidas para el
Derecho Mercantil Internacional), que cuenta con varios componentes consensuados y
uniformes.
7
y transferencia, incluyendo entre sus tareas, acciones para prevenir
cualquier tipo de ataque especulativo en contra de los países más
vulnerables.
Por igual, es cada vez más urgente la desaparición inmediata de
todos los paraísos fiscales, en donde se concentran muchas veces los
capitales golondrina que alientan la especulación financiera
internacional e, incluso, los recursos mal habidos productos de la
corrupción. Es dinero de la corrupción, en sentido estricto, bien por
venir de negocios ilícitos, o bien por la voluntad inequívoca de no pagar
impuestos, yendo en contra de la redistribución y la justicia social. En la
misma senda de acciones habrá que resolver los retos que se derivan del
narcotráfico, reconocida fuente de acumulación de capitales
especulativos (Un adecuado control y despenalización del consumo de
las drogas no pueden ser desechado).
Habría que dotar al sistema económico internacional de redes de
seguridad e información regionales para no tener que “disfrutar” de las
crisis recurrentes. Para lograrlo se precisa un sistema de prevención de
crisis y de minimización de los riesgos que éstas implican, con redes de
contención de los peores efectos de este tipo de crisis. Pero estas redes
tendrían que crearlas los países de América Latina y el Caribe, Asia,
África y Europa misma, desde el ámbito regional, al menos mientras no
existan las condiciones democráticas para impulsar una
reinstitucionalización del mundo desde espacios globales.
Un corolario de este proceso en ciernes es que el derecho penal
internacional debe de incorporar -en un ejercicio continuado de
globalización del derecho10- cláusulas de penalización a la corrupción
de carácter internacional con castigos severos para todas las partes
involucradas. Estableciendo, además, mecanismos de compensación
para aquellos actores que han sido dolosamente perjudicados o
estafados. En suma, se precisa construir una situación global de
derecho.
Hacia un Banco Central Mundial
La creación de un Banco Central Mundial es indispensable. Sería
un banco que no tendría absolutamente nada que ver con el Banco
Mundial o el FMI. Tampoco se prevé una entidad que limite la
soberanía económica de los países. Este Banco Central Mundial tendría
varias tareas clave, como la de normar la emisión de una moneda
10 “La protección de las libertades, el otorgamiento de igualdad ante la ley, y el
aseguramiento de la paz social ya no pueden ser garantizados o comprendidos sólo como
resultado del accionar de los sistemas jurídicos nacionales. Menos aún, cuando en muchos
casos, parte sustantiva de estos derechos no ha sido materializada en el propio ámbito
nacional.” (Alexander Schubert)
8
global11 (por ejemplo a través de un Sistema de Derechos Especiales de
Giro -SDR, por sus siglas en inglés- ampliado, con emisiones periódicas
y reguladas12) o de una canasta de monedas globales para el
funcionamiento de las relaciones económicas mundiales.13 Otra de las
funciones de este nuevo Banco sería la de actuar como un consejo de
coordinación internacional en el ámbito monetario y financiero,
particularmente.
Debe quedar claro que no se trata de construir un nuevo Bretton
Woods; aquel sistema que nació a mediados del siglo pasado y que
propulsó al dólar como moneda mundial. Tampoco está en la mira
simplemente la construcción un organismo internacional de supervisión
financiera internacional, tal como lo propone la canciller alemana
Angela Merkel, apoyada por Joseph Stiglitz, Premio Nobel de
Economía.14
Para erradicar gran parte de los problemas financieros y
monetarios existentes, el mundo debe liberarse de las ataduras del dólar.
Un solo país, por más fuerte que sea, no puede ser más el regulador de
los principales flujos financieros gracias al monopolio de la emisión
monetaria.
Si se mantiene la primacía monetaria de un país, por más poderoso
que sea, no se conseguirá sentar las bases para soluciones duraderas.
Así, dentro de una canasta de monedas, en ningún caso es conveniente
que exista una moneda de un país que resulte dominante, pues eso
mantendrá las estructuras inequitativas y las tendencias de volatilidad e
inestabilidad asociadas a la desigualdad. Este punto es crucial. Si no se
resuelve este reto, los problemas económicos mundiales se mantendrán
latentes. Y seguiremos atrapados por estructuras políticas desiguales y
concentradoras.
11 El gobernador del Banco Central de China, Zhou Xiaochuan, ha planteado la creación
de una moneda de reserva supranacional como parte de la reforma del sistema financiero y
monetario mundial.
12 El SDR es un activo (una suerte de moneda de cuenta internacional), que fue creado
por el FMI en 1969. Sólo lo usan los gobiernos y los organismos multilaterales.
13 Se podría recuperar alguna de las ideas de J. M. Keynes, que estuvieron presentes en
las discusiones de Bretton Woods; por ejemplo, crear una divisa global de referencia
anclada, con estrechos márgenes, en los precios de una veintena de productos básicos
esenciales para la humanidad.
14 El pedido de reformar las instancias de control y gobernanza global está presente en
los gobiernos de los países más poderosos. "La reforma de la gobernación mundial no es
una opción. Se trata de una necesidad, una urgencia”, reconoció a fines del 2008 el
presidente francés Nicolás Sarkozy.
9
En este punto cabe una advertencia. La evolución del dólar
norteamericano presenta una serie de aspectos preocupantes. Más allá
de la reciente (aparentemente incomprensible) revaluación del dólar,
hay que estudiar lo que podría suceder con una moneda que está sujeta a
presiones inflacionarias por efecto del multimillonario salvataje de sus
bancos y varias empresas industriales a cargo del gobierno
estadounidense. 15 Además, no se pueden ocultar los problemas que
atraviesa la economía de los EEUU atrapada por dos déficits
mayúsculos: fiscal y comercial; una economía que enfrenta un
endeudamiento monumental (superior ya a los 11 billones de dólares),
así como la quiebra de varios bancos y que tiene a su industria
automotriz al borde del colapso.
Una de las tareas de un Banco Central Mundial podría incorporar
también lo que J. M. Keynes propuso en Bretton Woods: un sistema en
que aquellos países con superávit aportan y los países en déficit reciben
automáticamente para buscar un mayor equilibrio económico. En su día
se pensó en realidad entre potencias, pero éste podría ser un sistema
global, que inicialmente podría darse al interior de las regiones. El
Banco Central Mundial, en tanto espacio de compensación, acumularía
recursos en tiempo de bonanza, para emplearlos en épocas de crisis,
beneficiando a las poblaciones afectadas y no a los bancos causantes de
la debacle, como sucede en la actualidad.
Para lograrlo, es necesario que el Banco Central Mundial, así
como los nuevos organismos rectores del sistema financiero sean
realmente instituciones especializadas de unas Naciones Unidas
democratizadas. El FMI y el Banco Mundial (no se diga el BID en
América Latina y el Caribe) han fracasado; no tuvieron ni la eficiencia,
ni la relevancia requerida para anticipar la crisis, tampoco podrán
resolverla. Han actuado como simples mandatarios de las grandes
potencias y del gran capital. Han sido actores destacados en el montaje
del casino financiero mundial, impulsando la liberalización y
desregulación de los flujos financieros y de capitales. Nada han dicho,
ni hecho para frenar el sobreendeudamiento de los países más ricos.
Invadieron espacios para los que no fueron creados, sobre todo en el
comercio mundial y en el desarrollo, en el caso del FMI. Ahora hay que
impedir que estos organismos, aprovechándose de la crisis, pretendan
volver a someter a los países subdesarrollados con un nuevo ciclo de
endeudamiento y condicionalidades.
Estas instituciones expresan los intereses de los actores de mayor
poder económico actuando bajo un doble rasero: por un lado, facilitan la
15 Un comentario al margen: sorprende, por decir lo menos, la facilidad y rapidez con la
que fluyeron billones de dólares para salvar a los banqueros en los países desarrollados, sin
respetar los antes tan promocionados equilibrios macroeconómicos. Con seguridad, con el
volumen de recursos gastados en este salvataje bancario se podía haber erradicado el
hambre en el mundo…
10
acumulación ilimitada de ganancias a los inversionistas del Norte,
incluso haciéndose de la vista gorda mientras lucraban desmedidamente
especulando, y por otro lado, a los países del Sur les imponen medidas
de ajuste bajo el argumento de garantizar la “estabilidad económica
mundial”. Este accionar, en realidad, ha exacerbado los procesos
descontrolados de acumulación del capital y por cierto la acción de los
operadores de fondos especulativos que han actuado
irresponsablemente, como producto de los esquemas de desregulación y
liberalización desplegados sobre todo en las últimas décadas, bajo la
égida de dichos organismos internacionales.
Parte del problema radica en la ausencia de controles democráticos
sobre los organismos multilaterales. Los organismos financieros
internacionales aparecen como inimputables. Se encuentran por encima de
todas las leyes y de todos los controles. Es más, imponen cláusulas
cruzadas, actuando de manera colusoria en forma perversa y hasta dolosa.
Todo esto es inaceptable en un mundo más integrado donde se propone la
democracia como el sistema de gobierno. Por lo tanto, debe quedar claro
que no sólo se requieren cada vez mayores volúmenes de recursos
financieros para trasladarlos a los países empobrecidos. De lo que se trata
es de organizar otra economía, no simplemente de cambiar las reglas de
juego.
Estos organismos internacionales, con nuevos y precisos marcos de
acción, deben rendirle cuentas a la Asamblea General de las Naciones
Unidas, la que, a su vez, podría servir para canalizar las demandas
nacionales sobre estos organismos. Los espacios de control regional
también deberán ser adecuadamente estructurados; es preciso apoyar,
también, la creación de nuevos entes regionales que asuman esta tarea,
como podría ser el caso de la Unión de Naciones Suramericanas
(UNASUR) o mejor aún una Organización de Estados Latinoamericanos y
Caribeños (OELAC).
Incluso deben diseñarse y constituirse mecanismos internacionales e
instancias de sanción a los organismos internacionales y sus funcionarios.
Esto moderará la actitud irresponsable que actualmente tienen estas
instituciones frente a los problemas de las economías con las que trabajan.
La impunidad ha sido la regla…
A nivel regional, desde donde en realidad se debería disputar el
sentido histórico de los cambios globales, las propuestas afloran con
creciente intensidad. Desde estos espacios regionales se podría empezar,
entonces, a conformar la nueva institucionalidad mundial.
En América Latina, de la conformación del Banco del Sur y un
Fondo de Estabilización del Sur, se ha pasado a pensar en un Sistema
11
Unitario de Compensación Regional (SUCRE) 16, que facilite los flujos
comerciales regionales y aliente una progresiva desdolarización de las
relaciones comerciales y financieras interregionales. Esta iniciativa
podría ser la antesala de un sistema monetario y financiero regional, la
que debería ser complementada con su propio código financiero. Esta
sería la base para una reorientación de los flujos comerciales de los
países latinoamericanos y caribeños hacia la misma región.
En Asia, una iniciativa del ASEAN en apoyo del Japón, propuso
hace un par de años una serie de acuerdos bilaterales para asegurar la
cooperación financiera regional de apoyo a las balanzas de pagos de los
países miembros; también planteó la creación de un fondo monetario
asiático, que incluiría una unidad monetaria regional para viabilizar el
comercio intraregional y una cámara de compensación diseñada para
asegurar el intercambio de las monedas de los Estados asociados.
La misma experiencia de la Unión Europea, con todas sus
limitaciones, ofrece una multiplicidad de lecciones para la construcción
de espacios regionales sobre los que debería sustentarse el nuevo
sistema financiero mundial.
Por lo pronto, muchas de estas iniciativas regionales no han
logrado convertirse en realidad. En América del Sur las propuestas
formuladas en años recientes, en estricto apego a la verdad, aún no han
superado el nivel discursivo. Incluso en Europa, a pesar de todos los
avances en la conformación de una economía regional, que cuenta con
una moneda común para gran parte de sus miembros, las respuestas
frente a la actual crisis económica no han sido unitarias y menos aún
internacionalmente trascendentes, como se podía haber esperado.
Propuestas existen. Discursos sobran. Falta todavía la voluntad
política para cristalizarlas…
Hacia un Tribunal Internacional de Arbitraje de Deuda
Soberana
En este punto, para abordar uno de los temas más complejos en el
mundo financiero, se precisa lo antes posible la creación de un Tribunal
Internacional de Arbitraje de Deuda Soberana, en los términos propuestos
por Oscar Ugarteche y el autor de estas líneas.
Todos los organismos internacionales, como el FMI y el Banco
Mundial 17, deben dejar de ser espacios de decisión sobre acuerdos de
16 Ver las reflexiones de Ricardo Moreno Simarro y Alberto Moreno Soler, por
ejemplo.
17 El Club de París, que carece de base jurídica alguna, debe dejar de ser un instrumento
de presión y chantaje de los países acreedores.
12
reestructuración de deudas en donde los acreedores imponen condiciones a
los deudores. Igualmente deben desarmarse todas las condicionalidades
cruzadas, las que, cual una telaraña construida y controlada por los
organismos multilaterales de crédito y los países ricos, tienen presos a los
países endeudados. Téngase presente que las inequidades en las relaciones
económicas internacionales han sido también causantes de la propia
incertidumbre financiera.18
Uno de los capítulos medulares, que debería contemplarse en este
Tribunal, y por cierto en el Código Financiero Internacional, será el de
la legalidad y la legitimidad de las actividades financieras. Es preciso
separar las deudas adquiridas legal y legítimamente, que pueden ser
pagadas, de aquellas deudas que pueden y deben ser impugnadas a
partir de la doctrina de las deudas odiosas, usurarias y corruptas. El
descubrimiento de aquellas deudas odiosas, es decir contratadas en
contra del interés de los habitantes de un país, normalmente por
gobiernos dictatoriales, no sólo conduciría a la suspensión de su pago,
sino que podría constituirse en una barrera para prevenir aventuras
dictatoriales. Para empezar esta tarea nada mejor que una auditoria con
amplia participación y control de la ciudadanía.
En dicho Código, dentro de los temas vinculados al
endeudamiento externo, también deberían considerarse aquellos
elementos susceptibles de prohibición y sanción: cláusulas ilícitas,
vicios de consentimiento, anatocismo, gastos y comisiones
desproporcionados cubiertas por los deudores sin control alguno,
operaciones simuladas, colusión dolosa, deudas “estatizadas” o
“socializadas”, etc. Transparencia y acceso universal a la información
son mecanismos que deben estar presentes en todo tipo de negociación
financiera, tanto como mecanismos que aseguren el respeto a la
Naturaleza.19 Entonces, el procesamiento de la deuda ecológica e
18 En este punto, a modo de una sugerencia puntual, valdría reflexionar sobre la
pertinencia de una suerte de moratoria de las deudas externas sin condicionalidad alguna,
al menos para los países empobrecidos, tal como se instrumentó en los años treinta del
siglo pasado: la conocida como moratoria Hoover. Tras el estallido de la crisis económica
de fines de los años veinte en el siglo XX, el presidente norteamericano Herbert Hoover,
convencido por los expertos económicos de que un factor decisivo de la crisis había sido
el complejo problema de los pagos de reparaciones y deudas de guerra, propuso posponer
por el plazo inicialmente de un año (1931) el pago de todas las deudas
intergubernamentales. Por más que se amplió en un año adicional el plazo, fue una
decisión adoptada aislada y tardíamente, que no logró revertir la avalancha de la gran
depresión.
19 “Por lo tanto es necesario implantar una regulación social que debe ser construida
como una política. Bajo esta perspectiva, la política ambiental se asemejaría, por ejemplo,
a lo que se espera en el terreno de la educación o la salud pública. No se puede generar una
política ambiental dependiente de la rentabilidad de cada emprendimiento, sino que se la
construye en atención a metas y compromisos sociales compartidos y que deben ser
cumplidos independientemente de su costo. Esos objetivos no están en generar beneficios
económicos sino en asegurar la calidad del entorno y la conservación de la biodiversidad.
Por lo tanto, la actual crisis debe ser entendida como una oportunidad para recuperar esta
discusión y avanzar al fortalecimiento de esa dimensión política del debate ecológico en
13
incluso de la deuda histórica, en la que los países pobres son los
acreedores, no puede ser marginado.
En este punto también asoma como necesario el establecimiento
de cláusulas de contingencia en los instrumentos rígidos de créditos. Si
históricamente se sabe que las caídas en los precios de las materias
primas, el alza en las tasa de interés y el cierre del flujo crediticio es lo
que precipita una crisis de pagos, se entiende que las crisis de deuda
son, en realidad, crisis por falta de ingresos que se expresan en una
incapacidad de pagar deudas externas. Sería conveniente, entonces,
disponer de una cláusula que explicite la posible suspensión del pago (y
cobro) de las deudas, cuando los ingresos por exportaciones tuvieran
una contracción por efecto de un problema ajeno a la economía nacional
del deudor. Esta sería una forma de evitar traumas a todos los actores y
al mismo tiempo abriría la puerta a la posibilidad de un retiro ordenado
y a tiempo, antes de que una debacle económica y social sea la antesala
de una moratoria forzada de la deuda externa.
Las causales de cesación de pagos deben quedar establecidas de
forma que los casos de fuerza mayor sean tratados de un modo distinto
que los casos de mala administración. En el comercio internacional
existen cláusulas de salvaguardia en caso de incumplimiento que se
ventilan en el Tribunal Internacional de Arbitraje por la Cámara
Internacional de Comercio de París cuando se entra en disputa. Estas
cláusulas tienen un criterio de fuerza mayor para los incumplimientos
de contratos de entrega de bienes. No existe nada análogo para el
sistema financiero internacional. Hay que establecer en el Código este
tipo de situaciones. Y por cierto, habrá que pensar en cláusulas de
acción colectiva, que son aquellas por las que si una mayoría calificada
de acreedores bonistas está dispuesta a sentarse a negociar un acuerdo
de refinanciación, entonces la participación de todos los bonistas estaría
representado. Hay que cerrar definitivamente la puerta a los
especuladores.
Por otro lado, cualquier arreglo no debe afectar las inversiones
sociales y la capacidad de recuperación del aparato productivo. De
ninguna manera se puede hipotecar el diseño y ejecución de las políticas
económicas nacionales como consecuencia de los esquemas de
renegociación de deuda. Así mismo, las rebajas en los saldos de la
deuda deben ser directamente proporcionales a las restricciones
comerciales de los acreedores. Es decir, a más barreras arancelarias en
los países acreedores, más desendeudamiento de su parte.
Hacia un nuevo sistema económico internacional
América Latina.” (Eduardo Gudynas)
14
El objetivo de estas tres propuestas, formuladas en forma sintética,
es la construcción de un nuevo y sobre todo mejor sistema económico
internacional. En concreto, sobre estos tres pilares se puede empezar a
diseñar un nuevo sistema financiero y monetario mundial. Esto no se
logrará con una simple reforma interna del FMI y del Banco Mundial.
Se precisa un nuevo sistema que ayude a regular y normalizar otro
proceso de globalización sobre bases de solidaridad, reciprocidad y
sustentabilidad.
Las finanzas deben estar al servicio del aparato productivo, de un
comercio mundial justo y sustentable, así como de las demandas
sociales de los pueblos de la tierra. Es necesario desmontar la
generación de riqueza financiera, sobre todo especulativa. 20 Se busca
recuperar el aparato productivo y de servicios, en el marco de un nuevo
estilo de vida sustentable, inspirado en el Buen Vivir.
Por cierto, en un esfuerzo de glocalización de una estrategia de
este tipo, serán necesarias medidas en todos los ámbitos, sin descuidar
el ámbito nacional, destinadas a viabilizar este cambio estructural. Es
indispensable una transformación profunda del sistema bancario y del
sistema bursátil en cada uno de los países. Los bancos deben ser bancos
y nada más que bancos, por lo tanto, no deberían intervenir en
actividades bursátiles. Por otro lado, se debe limitar los instrumentos
financieros del mercado de capitales que dan espacio a la especulación
y a las propias prácticas bursátiles que incentivan el juego financiero de
búsqueda de ganancias en el corto plazo. Por igual se requiere
profundas reformas tributarias, sobre bases de equidad y profunda
transparencia (inclusive con criterios ecológicos), rescatando la justicia
tributaria en su máxima expresión.
Otro error a ser evitado, es la aplicación de políticas monetarias y
cambiarias que impliquen una pérdida de soberanía económica, como se
da con la dolarización de una economía, por ejemplo. Este tipo de
decisiones tienen una serie de efectos que rebasan el horizonte nacional,
ocasionando distorsiones que enrarecen las relaciones económicas con
los países vecinos. Este es un llamado a la utilización de la política
económica para corregir los desequilibrios y conseguir mayor igualdad,
llave de un futuro mejor. Cooperación regional y uso de las
herramientas disponibles son clave en este campo.
20 Esta es una de las taras que desaparecerá quizás sólo cuando se haya superado el
sistema capitalista. Ya Carlos Marx, en el capítulo 25, sobre Crédito y Capital Ficticio,
en el tercer tomo de El Capital, reconocía la vinculación estrecha entre negocio y
especulación. Marx recoge una cita decidora de J. W. Gilbart (The History an
Principles of Banking, 1834): “Todo lo que facilita el negocio, facilita la especulación,
los dos en muchos casos están tan interrelacionados, que es difícil decir, dónde
termina el negocio y empieza la especulación”.
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En complemento a los cambios radicales que requiere el sistema
financiero, habrá también que abordar otros campos. Hay que normar las
relaciones laborales, afectadas ahora también por la creciente restricción a
la movilidad de trabajadores, lo que permite que los países ricos se
beneficia de mano de obra barata y también de personas altamente
capacitadas cuando les conviene. Las disparidades comerciales merecen
una atención preferente: los términos de intercambio son muchas veces
negativos para los bienes primarios, el proteccionismo afecta bienes
manufacturados provenientes de los países subdesarrollo, los servicios que
generan valor son controlados financiera y tecnológicamente por los países
ricos. Esto implica repensar íntegramente la Organización Mundial de
Comercio (OMC).
Y en esta nueva situación, que debe tender consecuentemente a la
globalización del derecho, hay que comenzar a pensar también en una
institucionalidad ecológica adecuada para dar respuesta a los retos
internacionales en este campo; institucionalidad que tendrá que asumir,
más temprano que tarde, los Derechos de la Naturaleza como norma
básica para reinstaurar la armonía en la vida de los seres humanos con
su entorno.
En este punto cobra fuerza la propuesta del presidente boliviano,
Evo Morales:
“Necesitamos una Organización Mundial de Medio Ambiente y del
Cambio Climático, a la cual se subordinen organizaciones
comerciales y financieras multilaterales, para promover un modelo
distinto de desarrollo, amigable con la Naturaleza y que resuelva
los graves problemas de la pobreza. Esta organización tiene que
contar con mecanismos efectivos de implantación de programas,
verificación y sanción, para garantizar el cumplimiento de los
acuerdos presentes y futuros... La humanidad es capaz de salvar el
planeta si recupera los principios de solidaridad,
complementariedad y armonía con la Naturaleza, en
contraposición al imperio de la competición, del lucro y del
consumismo de los recursos naturales”. 21
Esta Organización podría asumir las tareas de superintendencia
ambiental mundial. Conjuntamente con la creación de esta
Organización Mundial de Medio Ambiente y del Cambio Climático se
podría dar paso a la Declaración Universal de los Derechos de la
Naturaleza. Es relevante de cara al futuro, y también, desde la política
económica, pensar en la promoción de un patrón de desarrollo que, por
21 El presidente Evo Morales escribió, en noviembre del 2008, una carta abierta a la
Convención de la ONU sobre cambios climáticos en Polonia.
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ejemplo, sea bajo en consumo de combustibles fósiles y emisiones de
CO2.
En paralelo habría que dar paso al fortalecimiento de la Corte
Penal Internacional, para perseguir y sancionar todo tipo de delitos
económicos y financieros internacionales, incluyendo los ambientales.
Construir sistemas de indicadores de riesgo propios, alejados de
los perversos índices de riesgo-país, es otra de las tareas a asumir. Sobre
esto cuando ya hay varias experiencias que merecer ser fortalecidas y
replicadas, por el ejemplo el “índice de riesgo-país alternativo” del
Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES), Uruguay. Estos
nuevos indicadores constituyen una gran oportunidad no sólo para
denunciar las limitaciones y falacias de los sistemas de “riesgo-país”
dominantes, que recrean permanentemente nuevas incertidumbres, sino
que, al discutir metodologías para calcular de otra manera y con
renovados contenidos otros índices de “riesgo-país”, se avanza en el
diseño de nuevas herramientas para intentar medir cuán lejos o cuán
cerca estamos de la construcción democrática de sociedades
democráticas y sustentables.22 Esto es, en sí, una demostración palpable
de como la crítica puede dar un salto cualitativo al abrir la puerta al
diseño de propuestas viables y renovadoras.
Para impulsar esta iniciativa desde una perspectiva global, se
requieren instituciones globales -siempre con adecuados mecanismos de
control democrático y participativo-. Sin embargo, tal como se lo ha
señalado a lo largo de esta reflexión, estas instituciones surgirían
inicialmente desde lo regional y por cierto también respaldadas desde
los ámbitos nacionales y locales. Incluso para diseñar respuestas
regionales es preciso tener claridad en el horizonte global.
El objeto de esta estratégica, apenas esbozada, es el Buen Vivir de
la población, de toda la población de la tierra; así de fácil y así de fícil.-
Bibliografía
22 “Estamos también aprendiendo a organizarnos y a movilizarnos desde esa misma
perspectiva: produciendo ya nuestras propias formas de existencia social, liberadas de
dominación, de discriminación racista/etnicista/sexista; produciendo nuevas formas de
comunidad, como nuestra principal forma de autoridad política; produciendo libertad y
autonomía para cada individuo, como una expresión de la diversidad social y de la
solidaridad; decidiendo democráticamente lo que necesitamos y queremos producir;
acudiendo a y usando los máximos niveles de la tecnología para producir los bienes y
valores que necesitemos; expandiendo la reciprocidad en la distribución de trabajo, de
productos, de servicios; produciendo desde ese piso social la ética social alternativa a la
del mercado y del lucro colonial/capitalista. Eso es lo que significa la producción
democrática de una sociedad democrática.” (Aníbal Quijano)
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- Acosta, Alberto; Desarrollo Glocal - Con la Amazonía en la mira, Corporación
Editora Nacional, Quito, 2005.
- Acosta, Alberto y Martínez, Esperanza; Derechos de la Naturaleza – El futuro es
ahora, Abya – Yala, Quito, 2009.
- Acosta, Alberto y Martínez, Esperanza; El Buen Vivir – Una vía para el
desarrollo, Abya – Yala, Quito, 2009.
- Acosta, Alberto; Hacia un nuevo sistema financiero internacional - Propuestas
desde la Utopía, en varios autores; La primera crisis global del siglo XXI – Miradas y
reflexiones, CLAES, Montevideo, 2009.
- Gudynas, Eduardo; La crisis de la ideología de mercado y el regreso de la
política ambiental, en ALAINET, 4 de noviembre del 2008.
- Gudynas, Eduardo (compilador); El otro riesgo país – Indicadores y desarrollo en
la economía, ILDIS-FES, D3E y Abya-Yala, Quito, 2005.
- List, Friedrich; Sistema nacional de economía política, Aguilar, Madrid, 1955.
- Marx, Karl; Das Kapital - Kritik del politischen Ökonomie, Frankfurt am Main,
1972.
- Molero Simarro, Ricardo y Montero Soler, Alberto; El SUCRE: frente a la crisis,
un proyecto de integración monetaria al servicio de los pueblos, www.rebelion.org,
(23.3.2009).
- Quijano, Aníbal; Des/colonialidad del poder - Horizonte alternativo; en Acosta,
Alberto y Martínez, Esperanza; Plurinacionalidad – Democracia en la diversidad,
Abya – Yala, Quito, 2009.
- Schuldt, Jürgen; La triple crisis de la economía norteamericana; en Análisis de
Coyuntura Económica – Una lectura de los principales componentes de la economía,
ILDIS y FLACSO, Quito, 2009.
- Ugarteche, Oscar y Acosta, Alberto; Post Bretton Woods: Los problemas de la
economía global, y el tribunal internacional de arbitraje de deuda soberana, en Acosta,
Alberto y Falconí, Fander (editores); Asedios a lo imposible – Propuestas económicas
en construcción, ILDIS-FES y FLACSO, Quito, 2005. (Nota: sobre este tema hay
varias publicaciones de los autores).
Nota: Dejo constancia de mi agradecimiento por los valiosos aportes recibidos de varias
personas para completar la elaboración de este texto: Ana Esther Ceceña, Esperanza
Martínez, Jorge Marchini, Jürgen Kaiser, Hugo Jácome, José María Tortosa, Alexander
Schubert, Alfredo Serrano, Oscar Ugarteche, Jaime Atienza, Alberto Acosta Burneo. Por
cierto asumo totalmente la responsabilidad de lo expuesto en estas líneas.
Esta propuesta debería ser asumida como parte de un proceso de construcción colectiva,
por lo tanto se agradecen comentarios y críticas para seguir puliendo el texto.
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VALL DEL LLIERCA Cap Argelaguer: Sales de Llierca, Sant Jaume de Llierca, Montagut i Oix, Tortellà. VALL D'HOSTOLES Cap Les Planes d'Hostoles: Sant Feliu de Pallerols, Sant Aniol de Finestres. ÁMBIT DE BESALÚ Cap Besalú: Beuda, Maià de Montcal, Sant Ferriol. CONCA ALTA DEL FLUVIÁ Cap Olot: Castellfollit de la Roca, Les Preses, Riudaura, Sant Joan les Fonts, La Vall de Bianya, La Vall d´en Bas, Mieres, Santa Pau.
Osona Vic Ripoll Ripollès Figueres Alt Empordà Garrotxa Girona Catalunya España Lejarza Madrid Lliurona Berga Berguedà Bracons
Finanzas y moneda internacionales al servicio del ser humano | 28-05-2009 - 09:17:48 GMT 1 #