
Josep Duran i Girona, Castrumvell del Mont, Garrotxa (Girona): La Europa de Hitler.-Europa es a la vez una herencia de siglos y una idea en proceso de formación, es una idea política. Tal idea tiene antecedentes, bastante lejanos, posterior a la "crisis de la conciencia europea actual". La idea del europeísmo estalló de repente, fue a raíz de la terminación de la Primera Guerra Mundial, la necesidad del cuerpo expedicionario (USA), para poderla ponerle fin; la conciencia de “guerra civil” entre europeos que en lo profundo forman una comunidad de origen, de intereses y de destino, “el principio fundamental de su unidad“. El segundo momento fue después de terminar la Segunda Guerra Mundial, entonces ya no cupo a nadie duda alguna de que todos y cada uno de los países de Europa central, occidental y mediterránea, no significaban apenas nada, ni aun en conjunto o suma, al lado de las dos superpotencias (United States of America - Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). Los Imperios coloniales que aún tenían algunos de ellos se tambaleaban, en prólogo de derrumbamiento, lo que aún aceleraría su debilidad. Y por lo tanto era urgente reiniciar la marcha de iniciativas anteriores, del período de entreguerras, para poder salvar, en un mundo en crisis, a Europa como totalidad. Es entonces cuando comienza el despliegue del pensamiento europeísta, que es una de las más decisivas aportaciones de nuestro tiempo, un principio de institucionalización político-económico-social, dentro de un marco jurídico internacional. Se extiende un movimiento “hacia la comprensión de Europa”, “no sólo como una viva comunidad de pueblos, sino como foco creador de lo que llamamos cultura moderna”; llega a perfilarse como necesidad de respuesta al “desafío americano”, en una triple dirección: “verdadera unión política sobre la base de los ideales y los intereses.., máxima tensión de las mentes que han hecho la gran ciencia y la gran técnica de Europa... y resuelto y ambicioso avance de todos por el camino de la justicia social”. Nada menos que toda esa anchura y profundidad tiene lo que llamamos pensamiento europeísta, y no ideología, porque no puede concretarse en una síntesis trabada y coherente, unitaria y, generalmente, aceptada; pero que sin duda alguna es ya una actitud mental, una toma de conciencia que podría resultar irreversible. De ordinario, los europeos nunca han pensado demasiado en la naturaleza de la comunidad internacional a la que pertenecen. Se les ha enseñado a concentrar su atención en la historia de su patria de nacimiento y en los problemas políticos y económicos de su Estado; de tal manera que, actualmente, cuando el problema europeo se ha convertido en una cuestión política vital y la misma existencia de Europa está en peligro, se encuentran a menudo desorientados para explicar lo que es Europa, qué derecho tiene a existir y cuáles son sus condiciones de supervivencia. Al contrario, en medio de tremendas contradicciones y dificultades que en su marcha encuentra Europa, entre los intelectuales y políticos de casi todas las tendencias, lo mismo jóvenes que maduros o viejos, quienes pensamos en función de la Europa que llega, que en relación con los nacionalismos concretos, de donde procedemos, y que sabemos periclitan de manera irremediable. Dejemos de lado los antiguos atisbos: Pierre Dubois (siglo XIV), Jorge Podiebrad (siglo XV), los internacionalistas españoles padres Vitoria y Ayala y el italiano Gentilis (siglo XVI), Grotio y el padre Suárez, con Emerico Cruceo (siglo XVII) e incluso el magnífico designio propuesto por el Duque de Sully a Enrique IV de Francia, un proyecto político para consolidar Europa frente y contra España; y el de Guillermo Penn, que a fines del siglo XVII, que presento un estudio “para” llegar a un “verdadero Estado europeo“. En la misma época Leibnitz intenta someter otro proyecto a Luis XIV, que publica bajo el pseudónimo de “Cesarius Fustenerius” para que se constituya un Imperio Federal en Europa y esta “deje de conspirar contra si misma“. Siguen en el siglo XVIII, Bernardino de Saint Pierre y Kant (La paz perpetua); más abstractos. Y de repente, surge con Napoleón I un intento de solución política: Hacer un imperio europeo y justificarlo en la historia: “Yo no he sucedido a Luis XIV, sino a Carlomagno. Soy Carlomagno, porque como él he reunido a la Corona de Francia la de los lombardos y mi Imperio confina con Oriente”, como escribió al Cardenal Fesch (7 de enero de 1806). La misma idea, más argumentada, se la dicta, ya en Santa Elena, al Conde Las Cases. La reitera a su heredero, en su testamento: “Reunir a Europa en lazos federativos indisolubles”. Pero también dicta a Las Cases el Memorial: “Yo quería dominar a Europa por la violencia; hoy es necesario convencerla por las ideas”. La solución del “mando de uno”había fracasado y el principio de las nacionalidades se oponía a cualquier hegemonía. Al iniciarse el siglo XIX lo que nos encontramos, es una quiebra, aunque no una desaparición total, de la idea de Europa, que deberá tomar nuevos rumbos: 1.-El “Directorio europeo” (1814) o mando de varios: Metternich, por Austria; Castlereagh, por Inglaterra; Hardemberg, por Prusia; Nesselrode, por Rusia. Luego, en cierto modo sustituido por la Santa Alianza, con la separación de Inglaterra y la incorporación de Francia, y a través de sus Congresos e intervenciones armadas. 2.-El pacifismo-federalismo internacionalista, aplicados a Europa: Agustín Thierry y el Conde de Saint-Simon, que escriben en colaboración de “la reorganización de la Sociedad europea“; el italiano Mazzini, que sobre la idea de las nacionalidades (incluso de su “joven Italia“) pone en marcha una idea supranacional, la “Joven Europa” (1834) y llega a constituir en Londres un Comité Democrático europeo, compuesto por Ledru-Rollin, Kosuth, Ruge, Darasz . En París, por el socialista Buchez se llega a editar el periódico El Europeo. 3.-La dirección dualista (Francia-Alemania) como concreción más eficaz de esta Europa federalista. Observa Herriot en su obra (Europa, 1930) el interés que tiene el “Manifiesto a Europa” que dirige Lamartine: “en la solidaridad de ambas potencias reposan la paz y el equilibrio del continente.., lenta e instintivamente, la reconciliación de sus ideas y de sus razas será el síntoma evidente de su próxima y duradera armonía”. La idea de Europa toma cuerpo. Ya no se trataría de un “directorio numeroso de gobiernos“, sino de una armonización de los pueblos. En efecto, al margen de la oficialidad, en 1849, convocado por Elilm Purrit se reúne en París un Congreso de Naciones (o de la Paz) que presiden Víctor Hugo y el inglés Cobden, allí se habla por vez primera de los “Estados Unidos de Europa“. Otro Congreso (Ginebra, 1867), presidido por Garibaldi, pone en marcha un periódico que en ediciones francesa y alemana se publicará semanal o mensualmente, con pocas interrupciones, hasta 1914, con el titulo de “Los Estados Unidos de Europa“; la idea se salvó incluso de la grave crisis que supuso la guerra franco-prusiana de 1870 y sus secuelas. 4.-La dirección confederalista. Así puede llamarse la que frente a proyectos “Federalistas“, que harían desaparecer en unidad superior a las nacionalidades (proyectos demasiado utópicos de Prodhon, Constantino Frantz, o el profesor Lorimer) comienza a poner en órbita el jurista alemán Bluentschli (Berna, 1871) , que propone una “Comunidad europea de Naciones“, especie de unión de Estados, con organismos de Consejo y ejecución y el profesor francés, Anatole Leroy Beaulieu, de la Facultad de Ciencias Políticas y del Instituto de Francia, que en nombre de la Sección Diplomática de aquella Facultad presenta al Congreso de Ciencias Políticas (París, 1899) el “proyecto de una Asociación europea” en forma de “Unión de Estados Europeos“, bajo la inspiración general, de hacerla práctica y viable: “En lugar de condenar a cada nación a sacrificar su nacionalidad y su individualidad histórica, la futura unión debe aparecer ante todo como una garantía de los derechos e intereses de la nacionalidad”. A.-Desde Inglaterra, Lord Salisbury se mostraba afín a la idea, escribiendo: “La confederación de Europa es el embrión de la única estructura que podría salvar a la civilización de los efectos asoladores de una guerra desastrosa”. B.-Que en Francia hay como una línea de pensamiento uniforme que pasa, sin embargo, por muy varias ideologías: la profesoral o independiente de Leroy Beaulieu, que acabamos de exponer; la del socialista Arístides Briand (Ginebra, 1929); la del socialista Presidente Herriot (en su obra citada); la del Presidente General Ch. de Gaulle, en muy varias ocasiones. En realidad todos definen y defienden la tesis a la que este último dio nombre: “la Europa de las Patrias“. La formulación de Briand fue tan expresa como la de De Gaulle, dijo: “Sin tocar a la soberanía de ninguna de las Naciones que pudieran tomar parte de tal Asociación”. Y la de Herriot, que enfatiza sobre “la diferencia esencial de esta concepción con la Internacional Comunista (I.C.) que quiere suprimir las Patrias“. Con estos antecedentes nos situamos entre las dos guerras mundiales, que tiene las siguientes fases: 1.-El movimiento Paneuropa, del Conde Koudenhove-Kalergi, checo, bisnieto de María Kalergi, que fue sobrina del primer Ministro ruso Nesselrode y amiga de Liszt, Chopin y Wagner. Éste parecía sintetizar el europeísmo que, en 1923, con prólogo del Ministro checo Eduardo Benes, lanza en su libro, como Movimiento intelectual-político, Paneuropa, “dedicado a la juventud de Europa“. Tres años después (1926) se realiza en Viena su primer Congreso. En 1927, Philippe Simon le pone prólogo a la primera edición francesa. Inmediatamente aparece la edición española. Y en todos los idiomas europeos. Le apoyan hombres de estado, intelectuales, líderes sindicales: Briand, Herriot, Painlevé, De Jouvenel, en Francia; Amery y Albert Thomas, en Inglaterra; el Canciller Seipel, en Austria; Adenauer, Stressemann y Loewe, en Alemania; el Conde Sforza, en Italia; Michalapoulos y Politis, en Grecia... Entre los intelectuales: Unamuno, Paul Claudel, Paul Valery, Rilke, Ferrero... Hasta desde el nacionalismo francés, Henri de Massis en su Defensa de Occidente escribe: “Hay que servir primeramente a Europa”. Y Gastón Rivu, todo un libro, Europa, mi Patria (1928) que hace precisar al Presidente francés Raymond Poincarés “Mi patria es Francia... pero alabo de buena gana: Europa, mi segunda patria. Y entiendo que si Europa quiere subsistir es preciso que se mantenga pacífica y unida”. Por contraste, los que se llamaban internacionalistas se oponen, tachando la idea de ¡¡Supernacionalismo agresivo!!. Así, Romain Rolland, Mme. Germaine Kellerson y otros. Desde luego, era cierto que, entre la argumentación de su proyecto, Koudehove-Karlegi incluía (cap. IV) “el peligro ruso“, en el sentido de Revolución Comunista mundial. Pero a la Panamérica USA había que oponer la Paneuropa. 2.-El proyecto BRIAND: Se descompone en dos episodios: el 5 de septiembre de 1929, ante la X Asamblea de la Sociedad de Naciones (S.N.) expone en un breve discurso las grandes líneas de su pensamiento: “entre pueblos que están geográficamente agrupados, como son los pueblos de Europa, debe haber una especie de lazo federal“. Y poco después, el 17 de mayo de 1930 entrega oficialmente a los 26 Gobiernos europeos miembros de la S. de N. el llamado Memorándum Briand (una introducción y cuatro partes) : 1) Pacto general de solidaridad; 2) Conferencia europea de Estados y Secretariado permanente; 3) Directrices esenciales: “unión, pero no unidad“, y acercamiento de las economías europeas bajo la responsabilidad de los Gobiernos; 4) Un verdadero índice, amplio y comprensivo, de posibles temas a someter a directrices comunes. También entonces se apreciaron posiciones que se han reproducido después de la Segunda Guerra Mundial, ante los nuevos y más maduros intentos, ya en marcha institucional: A.-La prensa británica acusó, casi en general, de que se intentaba romper los lazos económicos con U.S.A. Round Table, escribió: “Si Inglaterra tiene que escoger entre Europa y U.S.A., romperá con Europa”. Y Churchill: “Formamos parte de Europa, pero no estamos incluidos en ella”. B.-La prensa comunista y en primer plano el periódico oficial, L'Humanité, dijo que era preparar la agresión económica y militar contra la U.R.S.S., y así fue... C.-Los Gobiernos pusieron muchas reticencias y reservas, basadas sobre todo en el principio de soberanía, aunque Briand había tenido buen cuidado de salvarlo, de manera expresa. (Puede verse en Saint Lorette, La integración europea.) El asunto fue estimado y pasó a Comisiones de estudio de la S. de N. Cuando Briand falleció (1932) se entraba en un período difícil: el acceso demócratico de Adof Hitler al poder en Alemania, que iba a abrir otra y definitiva etapa. 3.-Adolfo Hitler (1889-1945), un austriaco democráta de Braunau del Inn, que llega a Canciller y luego Presidente de la República de Alemania, sucediendo nada menos que al Mariscal Von Hindenburg en 1933, por medio de elecciones democráticas, que llegan a darle la más fuerte minoría del Parlamento (288 diputados de un total de 648, o sea, el 44 por 100), va a representar antes y durante la Segunda Guerra Mundial una nueva fase de la Unión Europea, en cierto modo como lo había representado Napoleón y prolongando la ideología que ya hemos visto en Fichte y otros europeos. Bajo la influencia también de Nietzsche y mediante las formulaciones del filósofo Alfredo Rosenberg (El mito del siglo XX). Hitler pone en marcha la política del “Orden nuevo europeo“. En la faceta que nos importa, sus (ideas sobre Europa) representaba: liquidación y revancha contra Francia (borrar el que llamaban “diktat” de Versalles), reunir bajo un mismo Reich a Europa, haciendo saltar todas las fronteras (Bélgica, Austria, Checoslovaquia, Polonia, ...) en cuanto fuera necesario para tal fin; y expansión hacia el Este. El medio: alianza con Italia y con el Japón. Lo demás sería colonialismo en el centro de África, con restablecimiento y acrecentamiento de las antiguas colonias europeas. Arnold Toynbee (La Europa de Hitler) pone insistente énfasis en el Pacto tripartito (Alemania, Italia, Japón) de 27 de septiembre de 1940; es lícito no olvidar el de un año antes (23 de agosto de 1939), entre Alemania y la U.R.S.S., tal Pacto evito lo que Hitler tenía previsto en su libro, que preveía una Europa en expansión hacia el Este y que luego, abiertas las hostilidades contra la U.R.S.S. (20 de junio de 1941) volvería a rebrotar con fuerza la “Europa unida“. Pero hasta entonces se preveía y publicaba una "Europa política" que terminaba en una nueva frontera (polaca) con Rusia: Vístula, Narev, San. La Unión de Europa sería, según esto, el “gran espacio vital natural de una familia de naciones”, dirigida por Alemania (Werner Daitz), que la parte mediterránea sería comandada por Italia, aunque según el Embajador Dino Alfieri (Dos dictadores frente a frente) esto no pasaba de ser una mera propaganda, ante el número de veces que Mussolini, fue puesto ante los hechos consumados, de las decisiones de Adolf Hitler. En las teorizaciones que se hicieron y que fueron publicadas por Daitz, W. Bert, H. Scharp y otros, se preveía un mismo principio orientador: “Alemania es la potencia ordenadora supranacional“. Terminada la Segunda Guerra Mundial, se paso a la realizacion con cuerpo y entidad, del Plan Económico de Hitler, para una Unión Europea. Se ha objetivado y concretado en una línea de acción política y económico-social. Veámoslo: >1946-47 (Basilea, París) se crea la Unión Europea de Federalistas (primer Presidente: Dr. Brugmann, holandés). >1946 (Bruselas) la Liga Económica de Cooperación Europea (primer Presidente: Van Zeeland, Primer Ministro del Gobierno de Bélgica) . >1947 (Londres) el United Europe Movement (primer Presidente: W. Churchill). >1947 (Gastaadt), la Unión Parlamentaria Europea (primer Presidente: M. Boly, diputado socialista belga). >1947-48 (Montrouge, Puteaux) el Movimiento Socialista para los Estados Unidos de Europa. Pero ante esta dispersión de tendencias, se siente en seguida la necesidad de coordinar. Y se reúne (mayo 1948) el Congreso de La Haya, de donde sale, tras un discurso-programa de Churchill, una organización de tres Comisiones: política, económica y cultural, que había de redactar una carta de derechos del hombre, unas bases para el Tribunal de Justicia europeo, otras para la unión económica, un Centro europeo de Cultura, etc. Aquel mismo año (octubre 1948) se coordina todo en el Movimiento Europeo, que se pone bajo la dirección conjunta de Churchill, Spaak, De Gasperi y León Blum. Es entonces cuando comienza la materialización, la institucionalización oficial de la Unión Europea (U.E.): >1948: Organización Europea de Cooperación Económica (O.E.C.E.). >1949: Consejo de Europa. >1950-52: Comunidad del Carbón y del Acero (C.E.C.A.). >1957: Mercado Común (Tratado de Roma) . Nace la luego llamada “Europa de los Seis” (Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo). >1965: Fusión de varias organizaciones europeas (Tratado de Bruselas). >1973: Europa de los Nueve (por incorporación de Inglaterra, Irlanda y Dinamarca). No fue “de los Diez“, porque el plebiscito en Noruega dio resultado negativo a la incorporación al Mercado Común). Resumo: En el pensamiento europeísta hay una parte dogmática definida: la preeminencia del derecho; el principio en virtud del cual toda persona debe gozar de los derechos del hombre y de sus libertades fundamentales (artículos 3, 4, 8 del Estatuto del Consejo de Europa) como están definidos en la Convención de Roma (1950) y en la Carta Social europea (1961). El Parlamento europeo, con atribución de competencias fue previsto en la revisión del art. 235 del Tratado de Roma. En la llamada “cumbre de París” de octubre de 1972 se llego, con emplazamiento de realización antes del 1 de enero de 1980, a estos dos acuerdos fundamentales: 1.-La decisión de instaurar la unión económica y monetaria entre los nueve Estados miembros; 2.-La “voluntad de transformar en una “Unión europea” el conjunto de relaciones recíprocas antes de que terminase 1990”.(5 de junio de 2009) foto: Adolf Hitler en un desfile de la policia SA en Nuremberg
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